All language subtitles for La Fiscal de Hierro_S01E34_Episodio 34.mp4-es-1

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Original subtitles

[inicia música]

...no siempre es hablar de equidad.

[continúa música]

[gritos]

[alarido]

...que hasta el día de hoy, no había salido a la luz.

[continúa música]

Después de esta declaración...

[continúa música]

[grito de terror]

¡No!

[termina música]

Vamos a hablar con la verdad, sinceros,

como cuando eras niña, que me contabas todo.

Vamos a...

...pues, a recuperar el tiempo perdido, ¿está bien?

- Yo también quiero eso, papá. - Está bueno.

Quiero que confíes en mí, plenamente.

Quiero saber quién te dijo que Carlos Durán te estaba traicionando.

- ¡Vuelve la burra al trigo! - Pues quiero saber, papá.

Está bueno, está bueno.

Yo primero contacté al rector de la Universidad,

donde trabajaba el licenciado Carlos Durán,

- pues para que lo vigilara. - Sí.

Y Márquez fue mi primera opción

para hacer el trato de mi entrega con la PGM.

Me decidí por el licenciado Durán porque me pareció un tipo recto, íntegro.

Mi caída,

pues, es un cúmulo de malas decisiones, no es más.

Carlos Durán no te estaba traicionando.

¡Caray!

¿Cómo sabes eso?

Porque el contacto de Márquez con la PGM

es el mismo que hizo el trato de Diego con la DEA.

Todo fue parte de un plan.

¿Tú qué fregados me estás diciendo?

Que alguien más sabe que mandaste matar a Carlos Durán.

¿Quién es ése güey?

Zúñiga.

[Trujillo] Estimado Subprocurador, tengo una misión que encomendarte.

Desgraciadamente, ya no confío en ti.

Y necesito hacer algo para obligarte a hacer lo que yo te digo.

Sí, lo que quieras, ¡pero no me mates!

Mira estas preciosidades.

Una es un veneno que, por supuesto, no te voy a decir cuál es.

Y este veneno tiene la particularidad de no matarte inmediatamente.

Se va diluyendo poco a poco con tu sangre.

¡Te lo suplico, Trujillo! ¡No!

¡No lo hagas!

Tienes 16 horas

antes de que tus órganos se empiecen a paralizar, lenta y dolorosamente.

[Trujillo] Y lo único que te puede salvar es el antídoto. Bien.

Quiero que vayas a la cárcel de visita

y mates a Roberto.

[Trujillo] Gánate el antídoto.

[Zúñiga grita]

Antes de que empiece el dolor.

Acuérdate, tienes 16 horas.

[Caballo] ¡Órale!

[Violeta] Amor, ¿cómo te sientes?

[Violeta] A ver, ven.

- Mejor. - [Violeta] ¿Sí?

[Violeta] A ver, tómate esto.

[Violeta] Vamos a ver.

¡Ay! Estás muy alto de temperatura,

yo creo que vamos a tener que ir al doctor.

No, hay que esperar a mi papá.

Te prometo que lo llamamos en el camino, ¿ok? Pero nos tenemos que ir.

[reo] ¡Uy! ¿Y ahora?

Estás acabado, carnal.

[reo] Ya no vales ni un centavo aquí.

¿De qué hablas?

¿Cómo que de qué? Después de lo que te hizo ese carnal,

cualquiera va a venir aquí a buscarte bronca para burlarse.

[reo] O para usarte de su perrita.

En fin.

Necesito hacer una llamada.

¿Y a poco traes dinero para llamar?

Va, aguántame.

¡Ey! Primero la lana.

Está bueno. Pero no te vayas a tardar, estoy esperando una llamada.

Tenías razón.

Investigué todas las cuentas de Zúñiga, incluso las del extranjero,

y mira todo el dinero que tiene.

A ver. [Érika afirma]

Mucho dinero sin justificar.

[Silvana] ¡Ves! Te lo dije.

No pues si ya sabía que estaba coludido en el negocio de Trujillo.

Era obvio que no solamente era lo de los socios.

¡No, qué bruto!

Pensé que estabas con Roberto.

[Silvana] No, ahora voy.

- ¡Hijo! - ¿Pasa algo?

Sí, pasa que ya sabemos que Zúñiga

era parte del cartel de Trujillo.

¿Sabes algo de Joaquín? ¿Ya lo encontró?

No, no he hablado con él, pero ahora mismo le marco.

A ver.

[suena celular]

Ernesto.

¿Joaquín, dónde andas?

Estoy aquí en la clínica.

Estoy esperando a ver cómo está Felipe.

¿Le pasó algo a Felipe?

[Joaquín] Bueno, pues tuvo una recaída.

Mira si quieres ahorita,

saliendo de la clínica, me encargo de la búsqueda de Zúñiga.

No, no te preocupes. Tú quédate con tu hijo, yo me ocupo del operativo.

Ok, gracias.

- [Silvana] ¿Qué le pasó a Felipe? - No, nada grave.

Cualquier cosa, él me marca.

- [Ernesto] Te está esperando Roberto. - Sí, ya voy.

- ¡Gracias! - Ok.

Me voy.

Te espero en el estacionamiento.

Sí, sí. En mi lugar.

¿Y? ¿Cómo está?

Sufrió una recaída por estar expuesto,

durante mucho tiempo, a la humedad.

No puede seguir viviendo así.

Vamos a implementar un nuevo tratamiento,

pero, desafortunadamente, no lo cubre el seguro.

Doctor, haga lo que tenga qué hacer, yo consigo el dinero.

- Muy bien, con permiso. - Gracias.

- [doctor] Con permiso. - [Violeta] Propio.

Joaquín, yo te puedo prestar dinero, lo que necesites.

[Vicente] ¡Haz caso, hombre!

Es para Felipe, ni siquiera lo tienes que pensar.

Todo lo que yo tenga, sabes que ahí está.

No, miren, de verdad muchísimas gracias.

Pero esto es algo que yo tengo que solucionar.

¿Les puedo pedir un favor? ¿Se pueden quedar con Felipe?

Tengo que salir, un rato.

Claro. ¿Pero a dónde vas?

¿A ver a Argemiro?

¿Y esto por qué es?

Pues por tu trabajo, lo hiciste bien, güey. Tus honorarios.

Gracias, pero la verdad yo nunca vi esto como un trabajo.

¡Ay, caray!

Pues como decía mi papá,

la gente trabaja mejor cuando está contenta, ¿qué no?

Cierto. Muchas gracias.

Disfruta la lana.

Y encárgate de que Joaquín tenga todo lo que necesitamos de Diego Trujillo.

No se preocupe, Joaquín es de las personas

más interesadas en ver caer a Diego Trujillo.

¿Ya, qué? ¿Eso es todo?

Ya casi es la hora de que vea a Joaquín.

Cualquier cosa, yo lo mantengo informado.

- Está bueno. - Con permiso.

¿Ya sabes dónde lo dejó?

Yo tengo mis propios métodos para conseguir la información, papá.

¡Órale!

- No vayas a fallar. - No.

Me van a acompañar Emilio y Edmundo.

- Vienen conmigo. - Está bien.

Está bien, ándale.

Candela.

¿Qué?

Cuídate.

Estás loco.

No puedes estar aquí.

Te están buscando.

¿Y quién me está buscando?

¿Por qué?

Los socios de Trujillo han declarado en tu contra.

Está por salir una orden de captura.

¿Qué tienes?

Nada.

- Necesito que me ayudes. - ¿A qué?

A conseguir...

...una orden...

...para poder visitar a Roberto...

...el abogado de Trujillo, al que llevaron al reclusorio.

De acuerdo.

[Ernesto] Necesito que busques cualquier pista

que nos ayude a encontrar a Zúñiga.

Vas a intervenir su teléfono, sus mails, lo que sea.

- Perfecto. - E investiga

si estuvo o no aquí en la PGM.

Ok, ¿qué vas a hacer?

Pues lo que sea, ¿tenemos que encontrarlo, no?

Ramiro, lo que me estás pidiendo es imposible.

Zúñiga está siendo investigado por corrupción.

Yo no me puedo meter en un problema tan serio.

Pero es que nadie tiene por qué enterarse.

Lo siento, pero no puedo ayudarte.

Zúñiga sólo quiere hablar con Roberto para sacar del caso a Silvana Durán.

¿Qué quieres decir con eso?

Aparentemente Roberto tiene información

que demostraría que la única implicada con el cartel de Morelos, es ella.

Argemiro es sicario del cartel de Morelos y trabaja desde dentro.

- Claro. - Tiene lógica.

Es por eso que tenemos que ayudar a Zúñiga,

para que llegue al fondo de todo esto.

No puedo ayudarte, perdóname.

No te puedes acobardar ahora, en este momento

de la investigación contra Silvana.

Zúñiga, recuérdalo, nunca te dio la espalda.

Mira, si ya se te olvidó, Ramiro,

aquel operativo que nos hizo armar.

Nunca se presentó, ¿cómo quedamos ante la corporación? ¡Dime!

Precisamente por eso, éste es el momento

de darle su merecido a la Fiscal de Hierro.

Durán, nos hace quedar mal con el Procurador, cada vez que puede,

pero Zúñiga nos puede reivindicar.

[Caballo] Oiga patrón, ¿y sí cree que lo logre?

Más le vale.

Oiga patrón, y cuando Zúñiga mate a Roberto, ¿qué va a pasar?

[Caballo] Con sus socios ya no podemos contar.

Dicen las noticias que los tienen detenidos.

Hay que conseguir otros socios.

Y deshacernos de Francisco.

Vamos a hacer algo radical.

Pero tenemos que prepararnos.

Mira.

[Trujillo] Ve con nuestros contactos.

Y consigue un rifle de alto alcance.

Ok, patrón.

[Roberto] Me tendiste una trampa.

Pusiste a Julián y a César en mi contra, Silvana. ¡Me van a matar!

¡Ellos tienen dinero para pagarle a alguien para que lo haga!

¿Y entonces? ¿Qué hacemos?

Te voy a dar todos los escondites de Trujillo.

- ¿A cambio de qué? - La extradición.

No. Eso está muy difícil, pero sí puedo pedir que te trasladen,

- para que te sientas más seguro. - Mientras yo siga en México

mi vida corre peligro. Mientras Diego Trujillo esté vivo

mi cabeza tiene precio, Silvana.

A ver, Roberto. A tus socios los extraditaron,

pero, por alguna razón, el gobierno de Estados Unidos

no ha pedido tu extradición.

Confío más en la seguridad carcelaria de Estados Unidos, que en la nuestra.

Ésa es mi petición, Silvana. Cuando yo vaya camino a Estados Unidos

te daré toda la información que necesitas para atrapar a Diego Trujillo.

Es la dos, cero, tres.

[hombre] Adelante.

¿Y cuándo fue la última vez que hablaste con ellos?

Desde ayer. También vinieron unos policías a buscarlo.

El tipo parece que tiene problemas con la ley.

¿Escuchaste algo?

¿Dijeron algo en específico?

Mire señorita, yo no quiero tener problemas.

Nadie se va a enterar de esto. No te preocupes.

Bueno.

Uno de los policías mencionó que también lo estaban investigando.

Ya ves que era muy fácil.

Gracias.

[Joaquín] ¿Ahora qué quieres?

¿Cómo está Felipe?

Mira, déjate de tonterías y dime para qué me llamaste.

Ok, voy a ir al grano contigo.

Como sabes, tenemos el mismo interés en que atrapes a Trujillo.

Sí, tú, la PGM, Silvana y medio México.

Ese hombre le ha hecho daño a muchas personas, ¿qué quieres?

Ayudarte.

- [Joaquín] ¡Ayudarme! - A que lo atrapes.

Miranda está muy interesado en que te apoyemos con todo lo necesario

para que atrapes a Trujillo.

¿Ahora me vas a decir que trabajas para Miranda?

Trabajo con Miranda.

Mira, Argemiro, que te quede muy claro, yo no trabajo para criminales.

Y tú deberías de hacer lo mismo.

Yo le prometí a Felipe que iba a ayudar a no atraparte.

Y no sé hasta dónde me alcance esa promesa. Te lo digo en serio.

Ten. Lo firmó Rueda.

Ya sabía que ese imbécil es un cobarde.

¿Qué te pasa?

Pero, ¡te dije que estás mal!

Necesitas ir a una clínica.

- ¡Necesitas ayuda! - ¡Nadie puede ayudarme!

- ¡Carajo, te voy a llevar a un hospital! - ¡Ya!

¡Cállate!

Ya me voy, tengo que ir al hospital.

¿Pero al hospital por qué? ¿Llevaste a Felipe?

¡Joaquín, espérate!

[Argemiro] Mira...

...entre otras cosas, quiero atrapar a Trujillo

para que pague por todo el daño que le hizo a tu hijo.

A ti y mí. A todos.

Si trabajas con nosotros

vas a tener la oportunidad de reivindicarte con Silvana.

- ¿Reivindicarme, en serio? - [Argemiro] Sí, reivindicarte.

¿Ya se te olvidó que Trujillo te obligó

a traicionarla a cambio de la vida de tu hijo?

- No se me ha olvidado. - [Argemiro] ¿Entonces?

Confía en mí, Joaquín.

Miranda nos puedo ayudar en esto.

[Argemiro] Necesitamos su ayuda.

Vamos.

Vamos a ver a quién le has hablado.

[Iriarte] ¿Bueno?

¿Sí? ¿Fiscal Ramiro Iriarte?

[Iriarte] Sí. ¿Quién pregunta?

Dime, ¿qué es lo que tiene Felipe? Igual y yo puedo ayudar.

¡Ay!

Joaquín.

Felipe está muy grave.

Y necesita un tratamiento y es bastante costoso.

Espérame aquí.

[Joaquín] ¡Ay! ¿Ahora qué haces?

- ¿Qué haces Argemiro, qué...? - Toma esto, es para Felipe.

No, olvídalo.

A ver, ¿de verdad tú crees que con eso me vas a comprar?

Yo no necesito comprarte.

Esto es para Felipe, no tiene nada que ver con lo que te acabo de proponer. Nada.

Pues llévatelo, no lo necesitamos.

¿Hasta cuándo vas a hacerte el héroe? ¿Hasta que se muera?

[Argemiro] ¡Este dinero lo necesita Felipe!

Yo necesito que mi amigo esté bien.

- No te hagas el héroe y acéptalo. - ¡Tu amigo!

Sí, mi amigo.

Ahí te lo dejo.

Bueno, pero que quede claro que es para Felipe.

Que quede claro que es para Felipe. Voy a ir a verlo al hospital.

Comandante Ernesto Padilla de la PGM.

- ¿Me permite hacerle unas preguntas? - Sí, diga.

¿Sabe algo sobre el señor Zúñiga?

No, no sé nada.

Oiga, usted ya había venido aquí, ¿verdad? Se me hace conocido.

No, yo creo que me está confundiendo.

Bueno, de hecho ya hablé con alguno de los vecinos y nadie lo ha visto así que

la verdad es que me preocupa.

Bueno, el señor Zúñiga tiene varios días que no viene, ¿sí?

Y la última vez que hablé con él, fue por teléfono,

y fue para darme instrucciones

de que dejara entrar a un hombre a su casa.

- ¿Y quién era este hombre? - No sé, no lo había visto.

Pero tenía aquí una cita con una abogada. Entraron y subieron los dos.

¿Tendrá registro de los nombres, tanto de la abogada

como del señor que me menciona?

Bueno, la abogada recuerdo que se identificó como

- Laura Cuéllar. - Ah, ya.

Y el señor...

...Abdulio Cabrera. Sí, así se llamaba.

Entonces dice que hace como tres días que no ve al señor Zúñiga.

Más o menos.

Pues esto es oficial, así que voy a tener que entrar a la casa.

Pase, pues.

Pase.

Lo que pide Roberto no puede considerarse una extradición.

[Manuela] Los Estados Unidos no lo han solicitado.

- ¿Y un asilo político? - No.

No le van a querer dar un asilo político a un narcotraficante.

Sí, ya sé.

- Es que no se me ocurre otra opción. - Ay, no sé.

Pero algo se nos tiene que ocurrir.

Trujillo no puede estar allá afuera como si nada.

¿Y qué piensas hacer?

Pues tal vez hablar directamente con la DEA.

Tal vez pueda negociar mantener en secreto

el acuerdo que tenían con Trujillo.

Ésa es una muy buena opción, fíjate.

¿Y tienes a alguien que te pueda llevar el caso?

Pues, sí.

Sí, tengo a alguien.

- Ay, ¿qué le pasó? - ¿Qué haces aquí?

¿Se encuentra bien?

Se supone que tú ya trabajas en esta oficina.

Pues mire, en realidad nada más quería saber

si usted sabía algo de Zúñiga.

No, no lo he visto.

Ya.

¿Sí sabe que ya hay una orden para investigarlo, no?

Digo, además como su departamento

se encarga de los funcionarios públicos,

pues, supuse que a lo mejor, sabía algo.

Sí, sí lo sé, pero...

¿A qué viene este interrogatorio?

No, no es un interrogatorio. Más bien digamos que es una colaboración,

entre departamentos.

Bueno, es toda la información que tengo, y esta colaboración se terminó.

¿Y a qué se debe la llamada de Zúñiga esta mañana?

No sé de qué me hablas.

Como te dije, a Zúñiga tiene días que no lo veo.

Muy bien.

Señorita, ¿tendrá los papeles que le encargué esta mañana?

Gracias.

Bien, Ramiro. Ahora sí vamos a ver dónde está Zúñiga.

[vibra celular]

¿Qué quieres?

Te están buscando.

Vamos, un poco más.

- [Zúñiga] Ya sé que me están buscando. - [Iriarte] No, no entiendes,

el equipo de Silvana está sobre ti.

Saben que me buscaste hoy.

¿Y cómo lo saben?

¿Tú me delataste?

[Iriarte] Claro que no, yo estoy involucrado como tú en esto.

[Iriarte] ¿Qué vas a hacer?

[Zúñiga] No me van a atrapar con vida.

¿En el CERESO?

¿Qué hace Zúñiga en el CERESO?

¿Ya probaste una de éstas?

Varias veces, patrón. ¿Quién es el objetivo?

Yo.

Cuando Zúñiga cumpla su misión, le voy a hablar al Cuervo para negociar.

No patrón, yo no puedo dispararle a usted.

Claro que puedes.

Si el Cuervo me traiciona, me matas ahí mismo.

No permitas que me lleven, eh.

No quiero que me torturen y luego me maten.

Si eso sucede, patrón. Primero mato al Cuervo,

y a quién se ponga enfrente.

Voy a tener que revisar el material de las cámaras se seguridad.

Eso sí no lo puede hacer.

No, perdón, creo que no me está entendiendo.

Yo no estoy aquí buscando al señor Zúñiga por el hecho de que esté perdido.

Yo estoy aquí porque hay una orden de aprehensión en su contra.

Y si usted no coopera, lo voy a tener que acusar de encubrimiento. Piénselo.

[suena celular]

Perdón.

¿Qué pasó, Érika?

Ernesto, Zúñiga está en el CERESO, donde tienen a Roberto.

¿Cómo? ¿Qué hace allá?

No lo sé, se presentó con una autorización firmada y ahí está.

¿Y para qué iría ahí?

La verdad no tengo la menor idea.

Pero si Zúñiga tiene algo que ver con Trujillo

entonces Roberto está en peligro.

Voy para allá.

Permiso.

- Señor, levante las manos... - Háblele al director de la cárcel.

¡Quiero hablar directamente con él!

Señor, ya fue notificado de su presencia aquí,

señor Subprocurador, ¿eh?

Tengo que hacerle la revisión. Vamos, levante las manos.

¡No me pongan un dedo encima!

¡No es necesario que me requisen, señores!

Señor, usted sabe que es el procedimiento. Por favor, levante las manos. Vamos.

Esto lo van a saber sus superiores.

Señor.

- Señor Subprocurador, ¿qué es esto? - Quiero hablar con el director.

- ¡Háblele al director! - Se va a tener que ir con nosotros.

Agárrenlo, por favor.

Ahí está el comandante Padilla.

Vicente.

Necesito que juntes a tres hombres de confianza

y te vayas ahora mismo al CERESO, donde tienen a Roberto.

Vamos a seguir la camioneta.

[Edmundo] ¿Y el mentado Zúñiga?

Él nos va a llevar hasta él.

Estamos hablando de extraditar a Roberto.

Es poco probable que el Gobierno de mi país acepte tal solicitud.

Pues sí, pero es la única forma de llegar a Trujillo.

Roberto sabe exactamente todos los lugares donde se puede esconder.

Creo que puede haber una opción, si Roberto acepta colaborar con nosotros.

- [Violeta] ¿Y? - Ya está mejor.

Felipe está respondiendo bien al tratamiento.

- Qué buena noticia. - [Joaquín] Sí.

¿Pasa algo?

Tenemos que irnos al CERESO.

Ernesto convocó a un operativo y, al parecer, Zúñiga quiere matar a Roberto.

Tenemos que irnos.

Ok, espérenme. Yo los acompaño,

- voy por mis cosas. - No, Joaquín. Tú quédate con Felipe.

- ¿Están seguros? - Sí.

Nosotros nos encargamos.

Ya, déjalo.

Bueno, pero déjenme prepararles un equipo táctico para apoyarlos.

- [Joaquín] ¿Les parece? - Está bien.

- Pero vámonos. - [Joaquín] Vamos, los acompaño.

Salgan.

Señor, el Subprocurador intentó meter un arma al pe...

¡Salgan!

Sí, señor.

Tienes que terminar el trabajo que te ordenó Don Diego.

Pero muévete, que no hay tiempo que perder.

Me quitaron la navaja.

Te voy a enviar a Roberto a la sala de visitas.

Así que de prisa, que ya vienen por ti.

Zúñiga se fue.

[Érika] Silvana.

No, ahorita no. Tengo que ir a la cárcel a ver a Roberto...

No, escúchame. Zúñiga se fue para allá, no sé cómo hizo,

- pero pidió una autorización... - Va a pasar algo malo, acompáñame.

[Érika] Operaciones especiales ya se fue y Ernesto también.

¿Papi?

No, soy yo.

¡Argemiro! ¡Viniste!

Sí.

No, déjate ahí. Así está bien.

Ok.

Yo ya estoy bien, mi papá me está cuidando.

Sí, lo supe. Me da mucho gusto.

[Argemiro] Mira lo que te traje.

[sorprendido] Es el Cazador de Dragones.

[Argemiro] Espero que con eso te acuerdes de mí.

[Felipe] Tú eres mi amigo.

No necesitas darme un juguete para que me acuerde de ti.

Y tú y mi papá son los mejores superhéroes que conozco.

Hasta mejores que en los cómics.

No creo. Pero el único que tiene superpoderes aquí, eres tú.

Mira todo lo que aguantas, y encima siempre tienes una sonrisa.

¡Papi! Mira quién vino a visitarme.

No te preocupes, no te va a capturar. ¿Verdad, papi?

No, no lo voy a hacer. Te lo prometí, ¿no?

Tienes mi palabra.

- Mira lo que me regaló Argemiro. - [Joaquín] ¡Qué padre!

¿Cómo se llama?

Es el Cazador de Dragones.

¡Ah, muy bien!

[guardia] Señor Martínez, tiene visitas.

- ¿Quién es? ¿Una mujer? - No lo sé.

Ya casi es hora.

Sí, Zúñiga ya debe estar por volver.

A ver si cumple con su parte del trato.

Vámonos.

- Buenas tardes, a sus órdenes. - Buenas tardes.

Venimos a trasladar a un reo. Queremos hablar con el director.

Muy bien, déjeme dar aviso.

¿Qué está pasando aquí?

Ernesto Padilla, comandante de la PGM.

Necesitamos entrar inmediatamente por un reo que corre peligro.

Aquí el que da las órdenes soy yo.

La PGM ya se ha metido demasiado en mi cárcel,

y no voy a permitir que eso pase de nuevo.

A ver señor director, sabemos que adentro está el ex procurador Zúñiga,

junto con Roberto Montoya, al cual quiere matar.

Eso sería imposible.

Nadie puede entrar armado a mi cárcel.

Sería detectado de inmediato.

¿Usted sabe que el ex procurador Zúñiga está siendo buscado por la PGM?

Y usted lo está encubriendo.

¿Sabe que eso es un delito?

Usted no me ha mostrado ninguna orden de captura o algo que demuestre

que el Subprocurador esté siendo investigado.

Así que, por favor, váyanse. No pueden venir aquí a invadir mi cárcel.

Vamos a entrar, quiera o no quiera. Así que mejor coopere.

Dispara.

¡Dispara!

Sólo asegúrate de no fallar.

[disparo]

- ¿Qué fue eso? - Vamos a entrar ahora mismo.

No, no lo puedo permitir. De esto nos encargamos nosotros...

A ver, escúcheme bien, si algo pasa, usted va a ser el único responsable.

Si hay un asesinato ahí adentro, usted va a ser cómplice de homicidio.

¿Me está entendiendo? ¡Déjenos pasar!

Está bien, pasen. ¡Abre, abre! ¡Déjalos pasar!

- Déjalos pasar. - Adelante.

Usted se queda conmigo.

Vamos.

[Ernesto] ¡Suelta el arma! Roberto, suelta el arma.

No te equivoques, suéltala.

Despacio, al piso.

[Ernesto] Despacio,

vamos.

[Ernesto] Eso.

Aviéntala hacia mí.

¡Hacia mí! Despacio. Eso, muy bien.

Muy bien.

[Ernesto] ¡Abajo, abajo!

Me tienes que acompañar, ayúdame.

[Ernesto] ¡Vamos, arriba!

¡Vamos, arriba!

- [Érika] Con cuidado. - [Silvana] ¡Contesta, contesta!

- Oye, te tienes que tranquilizar... - ¡No, no me puedo tranquilizar!

- ¡Van a matar a Roberto! - Pues sí, pero no te puedes poner así.

¡Estás manejando muy rápido!

[Ernesto] Aquí, aquí.

Llama a una ambulancia, tenemos que llevarlo a un hospital.

Entonces pasaste de Subprocurador, a sicario de Trujillo.

¿En qué estabas pensando, Zúñiga?

¿Ya sabes lo que va a pasar?

Silvana te va a hundir.

De cualquier manera me había hundido. Desde el primer día, con ella

yo estaba sentenciado.

[Ernesto] ¿Qué tienes?

[Ernesto] ¡Ey!

¿Qué tienes?

Trujillo tiene el antídoto.

- ¿Qué antídoto? ¿De qué estás hablando? - Él me envenenó.

Él me envenenó.

¿Tú sabes en dónde está Trujillo?

Tú me vas a llevar con Trujillo entonces.

- Si te digo, me va a matar. - ¿Cómo que te va a matar?

¡Ya te está matando en este momento! ¡Yo soy tu única salvación!

Dime en dónde está. Te consigo el antídoto,

y te prometo que Silvana también nos va a ayudar.

¿Ustedes no se dan cuenta que sólo han sido títeres de Trujillo?

Zúñiga, llévame con Trujillo.

- Yo soy tu única salvación. - ¿Sí?

Sí, vamos con él.

Y tienes que hacerlo creer que yo cumplí con mi parte del trato.

El director de la cárcel lo puede comprobar.

Mira, ahí está Zúñiga. Es nuestra única oportunidad para matarlo.

No jefa. Si vamos ahorita sería un suicidio.

Mire nada más cuántos agentes hay.

- Ya va a llegar la ambulancia. - No, no hay tiempo.

- Vamos a subirlo a mi camioneta. - No, lo tiene que ver un médico.

- ¡Qué no hay tiempo, por favor, Vicente! - ¡Vamos ya!

[Violeta] ¿Por qué no vamos a esperar la ambulancia?

Lo voy a llevar yo. ¡Es una orden! Vamos.

- Vamos, por aquí. - Despacio.

[Violeta grita]

[Vicente] Que llamen una ambulancia. ¡Llamen a una ambulancia!

- ¿Qué pasó? - Mataron al director.

- [Silvana] ¿Dónde están Roberto y Zúñiga? - Roberto está bien pero...

...Ernesto se llevó a Zúñiga y no sabemos a dónde.

- Ok, yo creo que no la va a librar. - [Vicente] No lo sé.

Alguien tiene que venir ya.

Necesitamos al Ministerio Público, ¿te encargas?

La DEA nos está solicitando que trabajes para ellos.

A cambio de asilo político.

Ésa es la forma diplomática de decir que me voy a convertir en un soplón.

Pues, es la única manera. Tú decides.

Sea como sea, me quieren muerto.

¿Si acepto me puedes sacar hoy mismo de prisión?

- No, eso es imposible. - ¡Silvana, me van a matar!

Ya intentaron hacerlo y lo van a hacer en cualquier momento.

A ver, Roberto.

Puedo pedir que hoy en la noche te trasladen

a una celda aislada y después, mañana, que te lleven a la PGM.

Ahí vas a estar seguro, hasta antes de subirte al avión.

Entonces hasta que esté en ese avión te voy a dar toda la información

que necesitas para atrapar a Diego Trujillo.

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