All language subtitles for La Fiscal de Hierro_S01E32_Episodio 32.mp4-es-1

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Original subtitles

[inicia música]

...no siempre es hablar de equidad.

[continúa música]

[gritos]

[alarido]

...que hasta el día de hoy, no había salido a la luz.

[continúa música]

Después de esta declaración...

[continúa música]

[grito de terror]

¡No!

[termina música]

Haznos un favor y confiesa, ¿no? Así terminamos rápido.

Tengo todo para demostrar que traficas con tu naviera.

Puedes demostrar que la mercancía estaba en uno de mis barcos,

pero no que la mercancía sea mía.

- Soy inocente. - ¿Lo vas a negar?

Pésima estrategia.

Es la verdad.

A ver, vamos a ver qué tenemos por aquí. ¡Ay, mira!

La lista de todas las empresas que hacían el mantenimiento de los tanques

de la que, por cierto, eras socio.

[Silvana] Por acá tenemos

el testimonio de Marlon Rodado.

Y acá,

mira,

la firma del trato que hiciste con la DEA y Zúñiga.

No voy a decir nada más sin la presencia de mi abogado.

- Conozco mis derechos. - Se me olvidó decirte.

Fíjate que Roberto en este momento está declarando

en tu contra para salvar su pellejo. Así que no te va a poder defender.

Roberto estaba al frente de todo esto.

- Y ahora seguramente quiere inculparme. - Los dos son una basura.

Cada uno por su lado pensaba deshacerse del otro,

con lo que no contaban, es que yo no iba a caer en la trampa.

No sé de qué habla, licenciada.

Pues qué lástima, ¿verdad?

Yo pienso que Roberto va a ser más sensato y me va a decir lo que quiero oír.

Es más, tal vez hasta haga un trato con él.

¿Y no va a negociar conmigo?

Claro, por supuesto.

¿Qué prefieres, 80 años o cadena perpetua?

Tienes 24 horas

para conseguirte a un abogado o de lo contrario,

se te va a asignar uno de oficio.

¿En dónde crees que sea conveniente mover los laboratorios?

No sé.

En la cabaña de la sierra.

A ese lugar ya fue la policía, dudo mucho que regresen.

[Candela] Muy bien.

Vayan al laboratorio, ya saben el camino.

[Caballo] No creo que el patrón esté nada de acuerdo en que estos güeyes estén aquí.

Ni que Candela les esté dando órdenes, así nada más porque sí.

[Argemiro] No pues a mí tampoco. ¿Pero qué podemos hacer?

No pues contra ella, nada.

Pero si el patrón no quiere que el laboratorio sea encontrado

por la policía, es por algo.

Algo ha de estar escondiendo. Algo más ha de estar escondiendo.

- ¿Algo como qué? - No sé, mejor buscamos, ¿no?

[Érika] ¡Silvana!

Acaba de llegar una mujer que dice que quiere ver a Trujillo.

Dice que es una amiga de la familia.

- ¿Te dio alguna identificación? - Nada.

- Averigua quién es. - Bien.

Qué tal, soy la fiscal Durán.

- ¿Usted es? - Hola, soy amiga de la familia.

Me dicen que quiere ver al señor Trujillo.

El problema es que, no puede recibir amigas.

Pero es que Diego está incomunicado y no tiene parientes.

Yo sólo quiero saber si él necesita algo, como por ejemplo, un abogado.

Tengo entendido que Roberto, quien es su abogado,

también está implicado.

Veo que está usted muy bien informada.

Pero es que es lógico, de no ser así, Roberto estaría al frente del caso, ¿no?

[Fabiana] ¿Puedo verlo?

Claro.

- Acompáñame. - Gracias.

Muy bien, tenemos que aprovechar que Trujillo está incomunicado

- para buscar a Felipe. - [Violeta] ¿Qué piensas hacer?

Quiero hablar con él a solas.

Joaquín, tú sabes que eso es imposible.

No es imposible si ustedes dos están conmigo y me ayudan.

Si queremos encontrar a tu hijo, tenemos que salir a buscarlo.

- Hay que ir a casa de Trujillo. - No Vicente, mira

Felipe no está en casa de Trujillo.

Lo único que quiero es hablar con él y sacarle la verdad.

Eso es lo primero que vamos a hacer.

¿Qué crees que estás haciendo?

Quería saber si necesitas algo.

Me imagino que con todo lo que ha pasado, tu prometida no debe tener muchas

ganas de verte.

- ¿Por qué la dejaste que lo viera? - [Silvana] Intuición.

Algo pasa con ella y quiero saber qué más sabe.

Aquí está. La colombiana es

Fabiana Jaramillo, Ingeniera Química y científica.

Todavía no está confirmado, pero al parecer es la exmujer de un líder

de una organización criminal colombiana.

El que murió hace dos años en el operativo.

¿Y qué tiene que ver con Trujillo?

Necesito un abogado.

- Roberto me traicionó. - ¿Y quién tomó tu caso?

Sabe que lo estamos escuchando.

Dile a Caballo que vaya a buscar a mi amigo.

En el despacho tengo información para que lo convenza.

Necesito a alguien que me defienda.

- Que me saque de aquí. - Bueno.

[Fabiana] Yo me comunico con él.

Están aquí reunidos porque son mis hombres de confianza.

- ¿Estamos? - Estamos, sí señor.

Y vamos a chambear.

Cuente conmigo, patrón. Esto nunca fue lo mismo sin usted.

Está bueno, Chucho. Y ahora se va a poner mejor.

Lo primero que tenemos que hacer, es tomarnos la casa de Diego Trujillo.

De ahora en adelante, el que no está conmigo,

- estorba. - Hecho.

Hasta la muerte, hasta la muerte, patrón.

¿Sabes exactamente qué es lo que estamos buscando?

Pues no sé, algo que comprometa al patrón.

Atrás de ese cuadro no hay nada, ¿verdad?

[vibra celular]

No, no hay nada.

- Bueno. - Escúchame bien,

Trujillo dice que hay unos papeles en el despacho.

[Caballo] Estamos buscando pero no hay nada,

- ¿no te dijo dónde? - Revisa el librero.

Que revises en el librero.

Pues es justo lo que estoy revisando. No hay absolutamente nada.

[Argemiro] Aquí ya chequé cada...

No, Caballo.

Espérate, güera.

¿Encontraste algo?

[Caballo] Sí, sí espera. Hay unos DVD.

[Fabiana] Revisa qué hay en los videos.

[Caballo] Sí.

[Fabiana] ¿Dime qué ves?

Espera, espera.

[Caballo] Es el patrón con Zúñiga.

¿Pero sabes qué? Ahorita no podemos hablar.

Candela está en la casa, trajo gente para desmantelar el laboratorio.

[Fabiana] Voy para allá.

Te encargo que asegures los videos, ¿sí?

[Caballo] Sí, sí. Ahora no es seguro que hablemos.

[Fabiana] Otra cosa,

Trujillo dice que hables con su amigo para que le consiga un abogado.

Ok.

¿Qué pasó?

Nada, nada, que el patrón pues...

quiere hablar con un amigo.

¿Y qué amigo?

Vámonos.

Mi empresa de mantenimiento...

a través de ella,

pasábamos la mercancía a Estados Unidos y a Europa.

Pues con estas pruebas y la incautación del cargamento,

tengo mérito para llevar a Trujillo a juicio.

Sin embargo, tengo que escuchar primero la versión

- de la defensa. - No tiene abogado.

Pero yo debo seguir el proceso, Silvana.

Y si el señor Trujillo no consigue un abogado,

pues yo le voy a poner uno de oficio.

[Manuela] De cualquier manera tengo que escuchar la versión de la defensa

en el juicio preliminar.

Manuela tiene razón.

Lo importante es que ya lo tenemos.

Ahora solamente es seguir el procedimiento.

Lo que me preocupa, licenciada Durán, es que este señor Trujillo

quiera inculpar al licenciado Roberto Martínez.

¿Está usted preparada? ¿Tiene pruebas contundentes?

No, y no me importa.

Roberto participó en mi atentado, así que los voy a hundir a los dos.

¿Qué quieren de mí?

Nada, el patrón necesita un abogado.

Y quiere que usted se lo consiga.

¿Y quién va a aceptar el caso? Por favor.

No lo sé. Ése es problema de usted.

Pero sino lo hace, estos videos

van a estar en el buzón de la tal Fiscal de Hierro.

Está bien, déjame hacer una llamada telefónica, por favor.

- Número. - 55-70-13-27-15.

[tono de llamada]

¿Sí?

Zúñiga.

Me urge verte. Sí, esta noche en la casa, te espero.

[Caballo] Oiga,

¿y cómo sabemos que su contacto es de fiar?

Es una abogada buenísima,

una vez sacó a un matón de la cárcel,

después el matón la quiso asesinar,

pero ella se le adelantó y lo refundió en la cárcel.

Digamos que me debe un favor.

Las pruebas están ahí en mi oficina.

Muchas gracias por cooperar, ¿eh?

De lo demás, ya me encargo yo.

- Oye, Caballo. - [Caballo] ¿Qué pasó?

Yo creo que mejor me quedo aquí en la casa.

Por cualquier cosa que pueda pasar.

[Caballo] Como quieras.

[Zúñiga] Espérate, muchacho.

Yo sé que eres hermano de Silvana, tienes que ayudarme a escapar de aquí.

- No sé de qué habla. - ¡Espérate!

Si me ayudas, no tendré motivos

para decirle a la gente de Trujillo quién eres.

[Zúñiga cuestiona]

¡Ey! Trujillo está solo.

Por favor, que nadie entre.

Justamente estaba preguntándome cuándo vendrías a verme.

¿Dónde está Felipe?

¿Y con qué ventaja me quedo yo?

Ya me cansé.

¿Dónde está Felipe?

Ya hice todo lo que me pediste, ahora dame a mi hijo.

- Todavía necesito que hagas algo por mí. - No.

No, no voy a hacer nada.

Silvana va a acabar contigo, se te va a acabar esto.

Ahora dime, ¿dónde está Felipe?

Yo voy a salir libre.

Y vas a obedecer mis órdenes.

Bueno,

a menos que quieras recibir algo más que el dedo de tu hijo, ¿verdad?

¡Devuélvemelo! ¿Dónde está?

¡Devuélvemelo!

¡Suéltame Vicente, lo voy a matar!

- [Violeta] ¡Joaquín, cálmate! - ¡Lo voy a matar!

¡Vámonos, vámonos! ¡Ey!

¿Así es como tratan a un inocente?

¡De esto se va a enterar mi abogado!

Si mañana a primera hora no tienes un abogado,

te vamos a asignar uno de oficio.

[Silvana] No te voy a esperar más.

¿Y no me van a dar nada de comer?

[Trujillo] ¿O de tomar?

Mi abogado se va a encargar de cada uno de ustedes.

¡Todos afuera! ¡Afuera!

Cálmate, por favor.

¿Qué te pasa? ¡Tranquilo!

Ese maldito no me va a devolver a Felipe,

me dijo que iba a estar bien, que me lo iba a entregar y no lo hizo.

Eso no puede ser, Silvana lo tiene acorralado.

¿Acorralado?

Vicente, sabía todo, sabía que íbamos por el cargamento,

sabía que íbamos por él, ¡sabía todo!

¡Tranquilo, Joaquín! También pensaba que Silvana iba a morir y no fue así.

Ya me estoy cansando de esta basura, lo voy a matar.

Entonces ya sabes qué es lo que tienes que hacer, ¿no?

Sí, ir por Argemiro.

[Violeta] ¡Joaquín!

Trujillo tiene en el sótano a un tipo que trabaja en la PGM con Silvana,

un tal Zúñiga.

El imbécil amenazó con decirle a todos

que soy hermano de Silvana, si no lo dejo ir.

- ¿Y qué piensas hacer? - No sé.

Aunque Trujillo esté en la cárcel, no creo que sea nada conveniente

que todo mundo se entere de quién soy hermano.

Deja que Zúñiga se vaya.

Sí, piénsalo.

¿Qué le vamos a decir a la policía cuando vengan

y vean que tenemos secuestrado a uno de los suyos?

Es cierto.

Se me olvida a veces que aparte de bonita eres muy inteligente.

Oye,

¿qué vamos a hacer con Felipe?

Lo mismo.

Encárgate de Zúñiga y después te llevas al niño.

Asegúrate que regrese con Joaquín.

- [Argemiro] Gracias. - ¿Qué hicieron con el laboratorio?

No te tengo que dar explicaciones de las decisiones que tomo.

Te recuerdo que también son mis cosas.

Estamos juntos en el negocio.

Yo misma te voy a mostrar los laboratorios.

Solamente no quiero que la policía

encuentre algo comprometedor.

- Tecito. - [Silvana] Gracias.

Bueno y entonces,

- ¿qué sigue ahora? - Llevar a juicio a Trujillo

y encerrarlo de por vida.

No, pero sabes perfectamente que no me refiero a eso.

No sé, no tengo nada claro ahora, la verdad.

[Silvana] Yo creo que necesito regresar a la terapia.

Digo claro, obviamente estoy feliz, satisfecha, pero...

¡Ay, no sé! No dejo de sentir una especie

- como de... - ¿Qué?

Como de pérdida o nostalgia.

- Estoy loca, ¿verdad? - Poquito.

No, te entiendo perfecto. Digo, al final no necesito ser psicóloga

para entender que te sientas así.

[Érika] ¿Cuántos años estuviste tras él?

Al final es una meta que termina y...

No, no, esto no ha terminado hasta haberlo hundido, ¡no!

¿Y Ernesto? ¿Qué piensas hacer?

Justamente he estado pensado en eso.

Y creo que tienes razón y te voy a hacer caso.

Bueno, pues si me haces caso

aquí cerca hay una joyería

- bastante linda. - Voy a tomar el dato.

- Diga. - Vengo de parte del licenciado Zúñiga.

- El licenciado no está. - No me digas.

Pues ya sé que no está.

Él mismo me mandó a recoger unas cosas de su casa,

nada más mira, hasta las llaves me dio.

Nadie entra sin la autorización del señor.

[Caballo] ¡Ay, macuarritos!

[Caballo] Bueno, señorita.

Comuníqueme con el licenciado Zúñiga.

Es que se me están poniendo un poquito tarados

aquí para dejarme entrar.

¿Bueno?

[Zúñiga] Habla Zúñiga.

El muchacho trabaja conmigo, lo mandé a la casa para buscar unos,

unos papeles.

[Zúñiga] Déjenlo pasar.

Como ordene, señor.

Pase usted, señor.

Ya ves, como así con respeto todo cambia.

Por cierto, al rato viene una señorita,

para que la dejes entrar, ¿eh?

No te pongas en tu plan.

¿Adónde me vas a llevar?

Afuera de aquí,

ya no puedes estar en esta casa.

[Argemiro] Pero escúchame muy bien algo.

Ni se te ocurra hablar, porque te encuentro.

¿De acuerdo?

Yo me quedo callado si me ayudas

a recuperar unos videos que Trujillo tiene para chantajearme.

Estoy seguro que los tiene en la oficina.

¡Ni se te ocurra jugar con tu suerte!

¿Me oíste?

Yo me voy a quedar esos documentos

por si se te ocurre hacer una estupidez, ¿de acuerdo?

- Sí. - ¡Ahora camina!

¡Apúrate!

¿Qué onda?

Él es Francisco Miranda.

Tú papá.

- Mi papá. - ¡Eso!

¡Qué chulada de potranca!

Siéntate, ándale.

Estás en tu casa.

Entonces, ésta es la reina de la merca...

- Milagrosa. - ¡De la merca milagrosa!

¿Qué está pasando?

Siéntate.

Pues,

que ahora trabajas para mí, yo soy tu nuevo patrón, ¿cómo ves?

Yo no trabajo para nadie.

[Fabiana] Mi trato es con Trujillo.

- Somos socios. - No, no está entendiendo nada, papá.

Pues no, tienes dos opciones, morra: la primera,

trabajar para mí, ganarte una buena lana y hasta volverte mi socia.

[Miranda] Y la segunda,

obligarte a trabajar para mí.

Que no ganes ni madres,

y que si algo malo pasa,

voy a pensar que lo estás haciendo a propósito y me va a tocar matarte.

[Miranda] ¿Estamos?

No puedes matarme.

¡Ah caray! ¿Pues cómo por qué?

Soy la única que conoce el proceso.

¿Estás segura? ¿Y qué va a pensar John Jairo cuando le hagamos

una muy buena oferta?

Para que traicione al hombre que casi lo manda matar, ¿eh?

[Violeta] ¿Es Zúñiga?

Sí.

Hay que seguirlo, tal vez nos lleve con Felipe.

Tú papá por fin va a descansar en paz.

Gracias, Silvana,

por no rendirte,

por hacerle justicia.

Falta el juicio.

- Pero no se va a salvar, te lo juro. - Ya lo sé.

Pero ya vas a poder seguir con tu vida, hija.

Tu papá querría que dejaras atrás todo este dolor.

Ya sé, justo en eso estaba pensando.

¡Ay, mamá!

Silvana, ¿qué va a pasar con tu hermano?

[Vicente] No, no estoy entendiendo nada.

Va y deja a Zúñiga en un motel y luego se viene para acá, ¿por qué?

Ésta es la casa de la mamá de Silvana, aquí no está Felipe, Vicente.

Bueno, ¿por qué no vas y lo enfrentas?

No, imposible. Ya lo encaré muchísimas veces

y el desgraciado no me dijo nada.

[Joaquín] No importa.

Yo lo voy a seguir hasta el fin del mundo

así sea hasta el cementerio, yo voy a encontrar a Felipe.

Necesito que entiendas que la situación de Argemiro

es muy complicada.

Tiene que pagar por los delitos que ha cometido.

[Luz Marina] Ya lo sé.

¡Ari!

Me tenías muy preocupada, hijo.

Ya estoy bien, estoy aquí.

Lo lograste, gracias.

Bueno, pues ahora que ese tipo está en la cárcel,

ya no vas a tener que esconderte, hijo.

Mami, nos dejas solos un momentito, por favor.

- [Silvana] ¿Sí? Gracias. - Claro.

Quiero pensar que no va a ser en balde que te pida que te entregues.

Yo te puedo ayudar, puedo hacer que te reduzcan la condena.

No, Silvana.

[Argemiro] No me voy a entregar.

No todavía.

¿Es por Candela, verdad?

[Silvana] Estás enamorado.

Pensé que ya estaría aquí el abogado de Trujillo.

- No, todavía no sabemos quién es. - ¿Cómo vas?

Pues tratando de armar el juicio, toma.

Hola.

Hola, Laura, ¿qué haces aquí?

Soy abogada del señor Diego Trujillo.

[Laura] Y vengo a ponerme al frente de su caso.

- ¿Vas a defender a un criminal? - Bueno, no sería la primera vez.

¿O me equivoco?

Cualquier ciudadano tiene derecho a su defensa.

No perdóname, pero

Trujillo no es cualquier ciudadano, es un delincuente.

No, hasta que lo compruebes.

Lo siento.

Nos veremos en el juicio,

- si es que lo hay. - Sí, claro que va a haber.

[Laura] No estés tan segura.

Acabo de entregarle unas pruebas

- que me solicitó mi cliente, a la juez. - ¿Qué pruebas?

Es evidente que el señor Trujillo no estaba al tanto

de los delitos que se estaban cometiendo en su negocio.

¿Es en serio? No lo puedo creer.

Pues solicito ver a mi cliente.

¿Quién me puede llevar con él?

[Ernesto] Por acá.

[Laura] Quiero que sepa

que no estoy aquí por mi propia voluntad.

Baja la voz.

No quiero que nadie se entere de nuestras diferencias.

No se preocupe.

El interrogatorio con el abogado, es absolutamente privado.

¿Cuándo me vas a sacar de aquí?

Lo que me dio,

no va a ser suficiente para detener el juicio.

[Laura] Es posible que logremos una fianza.

Pero para detener el juicio, necesitamos algo mucho más contundente

que demuestre su inocencia.

¿Hablamos con el juez?

Es una mujer.

Y es incorruptible.

Todos tienen un precio.

Concentrémonos en lo que podemos hacer.

¿Tiene alguna idea de cuáles son las pruebas

que Silvana tiene en su contra?

No del todo.

Va a ser muy difícil sacarlo limpio de aquí.

Haz lo necesario.

Sácame de aquí.

Sino voy a tener que ahorcar a Silvana Durán con mis propias manos.

No voy a dejar que me hunda.

No, es que Trujillo va a salir libre si le damos la menor oportunidad.

Sí, Silvana, pero no puedo simplemente negarle

- la fianza. ¡No tengo argumentos! - ¡Pero cómo es posible

que hayan controvertido todas las pruebas, Manuela!

Sí, o sea tenemos el registro de todas llamadas, la orden de salida

de todas las embarcaciones que fueron incautadas,

permisos, autorizaciones, pero todo eso

- señala a Roberto. - No, pero si Trujillo

es el dueño de la naviera. ¿A ver, qué pasa con toda las transacciones

con los socios? ¿Con el enriquecimiento exagerado de las empresas?

Pues por eso cayeron los socios.

Pero Trujillo no estuvo ni así de cerca de ser implicado.

No pues no, discúlpame.

¿Y todas las contrataciones de las empresas

que limpiaban los tanques, qué? ¡Es obvio que él mismo los hizo!

Trujillo está embarrado por todas partes.

Silvana, si no demuestras

que él es el dueño del cargamento,

o que tuvo o tiene que ver con las empresas que se cayeron,

voy a tener que darle la fianza hasta el juicio.

Bueno...

Solicitemos una orden de cateo a su casa.

No, ¿para qué? Si sabía perfectamente que Roberto lo iba a traicionar.

Seguramente ya no hay nada ahí.

No perdemos absolutamente nada.

¿Puedes girarla tú?

Sí, sí puedo.

[Ernesto] Voy a hablar con Joaquín.

Joaquín, prepara el operativo.

Muy bien señores, quiero que revisen cada rincón de la casa

y no dejen nada. Pacheco, vas conmigo. ¿Violeta, dónde estás?

- Vicente, entras a las 12. - [Candela] ¿De qué se trata todo esto?

- Silvana, ¿qué está pasando? - Necesitamos algo

que relacione a Trujillo con los cargamentos incautados

o con la lista de empresas que él entregó.

¿Por qué?

Resulta que su abogada presentó

ciertas pruebas y puede ser que salga en libertad condicional.

Muy bien, necesito mostrarte algo.

[Candela] Vamos al despacho.

¿Estás con Argemiro?

No.

Lo estuve esperando un rato pero él ya estaba preparado para irse.

Pasemos al despacho.

Salgan por favor.

¡Salgan por favor!

Silvana, júrame que después de esto,

te vas a deshacer de ese güey.

Obviamente, no te tienes que preocupar por eso.

¿Qué es esto?

Es la lista de las empresas que Trujillo entregó

y tiene la firma de Trujillo. Yo te pedí esto hace mucho tiempo,

- me dijiste que no existía. - Sí, pero en ese momento quería

que cayera Roberto.

¿Y ahora?

De nada me sirve matar a Trujillo,

lo que quiero es que se pudra en la cárcel.

¿Por qué, Candela?

¿Tiene que ver con el hecho de que tu papá se escapó de la cárcel?

Hay algo más que quiero pedirte.

¡Joaquín!

¿Qué pasó?

Violeta, te dije que teníamos que llegar antes, estuvo aquí.

Lo voy a matar.

¡Lo voy a matar!

Joaquín, lo vamos a encontrar. Sabes que lo vamos a encontrar.

Por lo menos estamos más cerca.

Y no sabemos cuánto tiempo estuvo aquí.

Todo va a estar bien, Joaquín.

- Escúchame, ¡escúchame! - Déjame, ¡déjame!

No creo que sea buena idea que lleves esto, lo guardo yo.

Lo vamos a encontrar, Joaquín.

Vámonos.

Vámonos.

¡Quiero hablar con mi abogado!

¿A qué viniste?

Vengo a decirte en la cara, el gusto que me da de verte así.

Acabado.

¿Y cómo sabes que estoy acabado, maldita perra?

Van a pasar muchas cosas.

Cosas que ni siquiera te imaginas.

[Candela] Te vas a pudrir aquí.

¿Cómo pudiste pensar que yo

me iba a fijar en un viejo asqueroso como tú?

No te imaginas el asco que sentía cada vez que me ponías las manos encima.

- ¡Te voy a matar! - No puedes hacerlo.

Tú tienes la fuerza, pero no el cerebro.

Por eso, te vas a pudrir aquí.

Y vas a ver desde tu celda, cómo mi papá regresa al poder.

Porque él es el verdadero líder.

No como tú, que eres un pobre títere

que se movía a mi voluntad.

¡No sabes de lo que soy capaz!

Y tú tampoco sabes de lo que yo soy capaz, mi amor.

[Candela] Te voy a decir una cosa.

Yo te voy a terminar por hundir.

Porque yo voy a entregar esa prueba.

¿Cómo pudiste pensar que la hija del hombre al que traicionaste

se iba a enamorar de ti?

[Candela] ¿Cómo pudiste confía en mí?

Bienvenido al infierno.

[Candela] Pero no te preocupes,

aquí vas a estar muy bien acompañado por todos los demonios

a los que traicionaste.

A partir de hoy, todos ustedes trabajan para mí. ¿Está bien?

Y el que no quiera o no le guste,

tiene dos horas para agarrar sus cosas y largarse. ¿Está claro?

No sin antes decirles,

que la traición se paga con la muerte.

¿Está claro?

He evaluado las pruebas presentadas, tanto por la fiscalía como por la defensa.

- Si no existen nuevos alegatos... - Sí los hay, su Señoría.

De hecho, tenemos nuevas pruebas que queremos entregar.

¡Protesto! Los términos para presentar las pruebas ya prescribieron.

La defensa tiene razón, fiscal.

Entiendo y respeto su decisión, su Señoría

pero tenemos elementos probatorios

que le puedan dar un panorama más claro del caso.

Tramitaré su solicitud como una excepción, fiscal.

¡Protesto!

Acérquense por favor, abogadas.

Gracias.

En efecto, esto cambia el curso del juicio y mi decisión.

Si su cliente no establece un trato con la fiscalía,

no tendrá ninguna posibilidad de obtener una fianza.

La fiscalía no está interesada en negociar ninguna posibilidad de fianza.

Regresen a sus lugares por favor, abogadas.

Debido al contenido de las pruebas allegadas,

que oportunamente serán presentadas a la defensa,

las acusaciones interpuestas

contra el señor Diego Trujillo, proceden.

Por lo tanto, el indiciado deberá permanecer

en una prisión de alta seguridad hasta el llamamiento a juicio.

¡No puede ser! ¡No saben con quién se están metiendo!

¡Te calmas o te calmo!

¡Acostúmbrate a las rejas, porque ahí te vas a quedar toda tu vida!

- ¡Maldita! - Llévenselo.

¡Híjole!

Ahora sí lo tenemos de los kiwis a ese güey.

[Miranda] ¡Fregona tu hermana, muy bien!

Lo está haciendo trizas.

Así es, señor.

Si no necesita nada más, quería ver si puedo retirarme.

[Argemiro] Tengo unos asuntos que atender.

Pregúntale al Potro.

¡Te estoy bromeando, ándale vete!

¿Vas a querer o lo tiro?

- Con permiso, gracias. - [Miranda] Síguele, está bien. Oye,

hay que cambiar esto, güey. ¿Whisky? Hay que traer mezcal.

¿Está bien?

- ¿Le sirvo champaña? - ¡Ay!

¡Me asustaste!

- ¡Pensé que ya no llegabas! - Cómo crees,

¿y perderme esto? ¡Por favor!

¿Y esto a qué se debe?

Bueno, se debe a que creo que nos merecemos un tiempo juntos.

Tomar un poco de aire fresco, lejos de la oficina,

de las armas, de...

- de la gente... - Casi le das a alguien.

Gracias.

¡Puerta!

Quítale las esposas.

[Trujillo golpea la reja]

[Trujillo] Llegó tu momento.

Sácame de aquí.

[Trujillo] Si me sacas,

te doy a tu hijo.

Estás loco, es imposible.

En un par de horas te van a trasladar al reclusorio,

- no se puede hacer. - Se te está acabando el tiempo.

[Trujillo] ¿Cómo quieres recibir a tu hijo?

[Joaquín] ¿Cómo sé que puedo confiar en ti?

Vamos a hacer las cosas al mismo tiempo.

Tú me sacas de aquí...

y yo te doy la ubicación.

Estoy consciente de que...

la mayoría del tiempo mi trabajo

me absorbe demasiado y...

justo llevo

unos días pensando en eso.

Yo desde muy niña

he tenido miedo a quedarme sola,

y tú haces

que no me sienta sola.

Quiero que estés conmigo.

Siempre.

A mí solamente me queda

hacerte una

pregunta.

[Ernesto] ¿Te quieres casar conmigo?

Sí.

Sí quiero.

Pero,

te tienes que hincar.

[Ernesto] Silvana,

¿te quieres casar conmigo?

[Joaquín lo calla]

[Joaquín] Eso es.

¡Vamos!

Hay que quitarle el uniforme, rápido.

Tenemos diez minutos, apagué las cámaras y están en cambio.

Hay que hacerlo, ahora dime dónde está Felipe.

Está en mi casa.

No puede ser, en tu casa no está, ya revisamos, no me mientas, ¿dónde está?

Tú eres la única opción que tengo para salir de aquí,

no te voy a mentir. Yo sé que allanaron mi casa,

y mis hombres lo movieron de lugar.

Pero aún está ahí. ¡Confía en mí!

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