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[inicia música]
...no siempre es hablar de equidad.
[continúa música]
[gritos]
[alarido]
...que hasta el día de hoy, no había salido a la luz.
[continúa música]
Después de esta declaración...
[continúa música]
[grito de terror]
¡No!
[termina música]
Vayan a revisar los camiones de adelante, yo me quedo aquí.
¿Qué tipo de mercancía lleva exactamente?
Maíz.
Quiero hablar de la mercancía adicional que tenga,
abra la puerta.
[Smith] ¡Ahora!
[Smith] Tiene una hora para llegar a la frontera.
Voy a avisar que este camión ya está inspeccionado.
¿De acuerdo?
Más no puedo hacer.
Y yo voy a soltar a tu familia, güey.
¿Y cómo lo puedo comprobar?
Hay dos cosas en mi vida que son sagradas:
la primera, mi chamaca.
La segunda, mi palabra.
¿Está bueno?
Te voy a cazar, Miranda.
Te espero, güero.
¡Largo de aquí!
¡Vamos, todos! ¡Vamos!
¡Vamos, vamos!
Ayúdame a hacer algo.
¡Me choca esta cuestión estática!
Yo conozco bien a Joaquín, pero no sé qué hacer con Ernesto.
No, no sé. Yo también estoy preocupada, la verdad es que...
Además todo lo que me dices acerca de Argemiro, es...
A ver, es una suposición.
[Vicente] Ella dijo que iba a ver a su hermano.
Y luego sucede esto, de esta forma tan violenta.
Sí, pero es su hermano.
Yo conozco a Argemiro desde hace muchos años
y créeme que él se desviviría por defender a Silvana.
Estoy seguro que sí.
Insisto, es una suposición y nada más.
No creo que haya sido él, sinceramente.
Tu amiga es como antipática,
pero no se merece que sea... Sé que no es...
[Vicente titubea]
Lo siento.
Silvana, ¿dónde estás?
¿Cómo que no puedes decirme?
Pero ¿estás bien?
¿Qué?
¡No! ¡No me cuelgues!
Nada más explícame que...
- Ernesto, ¿qué pasó? ¿Qué te dijo? - [Érika] ¿Qué pasó?
Que está con Argemiro.
No, pero eso no tiene sentido.
Por supuesto que no tiene sentido, no estoy entendiendo nada.
Es que ella había dicho que...
Pero si está con su hermano, seguramente está bien.
Entonces nada más tenemos que esperar a que aparezca y listo.
Joaquín,
tenemos que irnos antes de que aparezca Silvana.
No, tenemos que esperarla aquí.
Tenemos que irnos antes de que Argemiro le diga
que tiene a Felipe secuestrado.
Lo sé, Violeta, pero para eso tenemos que encontrarlos primero.
[Violeta] Lo que tienes que hacer es rescatar a tu hijo.
[Vicente] Pues hay que irnos ya, ¿no?
- [Violeta] Vamos. - Gracias por el café.
Ni siquiera lo probaste.
Ernesto, ¿tienes un minuto?
¿No quieres un ratito más con Érika?
¿O sí nos acompañas?
¿De qué hablas? ¡Bueno, ya!
¿Me vas a regresar mi teléfono?
Sí, cuando me haya ido.
¿Realmente es necesario llegar a esto para poder hablar?
¿De qué quieres hablar?
Devuélveme a la familia de Tino.
No puedo.
Tino no va a declarar
sino recupero a su familia, Argemiro.
Y supongo que sabes lo importante que es su testimonio.
- ¡Hazlo por mi papá! - ¿Por mi papá?
Y tú, ¿haces todo esto por mi papá?
Porque hasta donde tengo entendido, tú lo haces por tu ego.
Hacer justicia no es matar a Trujillo.
¡Es todo lo contrario!
[Silvana] ¡Es hacerlo pagar en vida!
Por eso lo voy a capturar y lo voy a enjuiciar,
y lo voy a encerrar en la cárcel
por el resto de su miserable vida.
Y dime, ¿qué diferencia crees lograr con capturarlo?
- ¿Piensas extraditarlo? - No.
No serviría de nada, tiene un acuerdo con la DEA.
Entonces tu idea de justicia,
es mandar al asesino de mi papá a un hotel de lujo.
Porque eso es lo que va a tener aquí en México y lo sabes.
[Trujillo] Tino está neutralizado.
Y ya aseguré todo lo que involucra a Roberto con la naviera.
¿Tino ya salió del aislamiento?
A esta hora debería de estar afuera.
Tenemos que asegurarnos.
Y de paso darle el arma a Marlon para que calle a Tino.
¿Qué quieres hacer?
Quiero hacerme cargo de las dos cosas.
¿Esa es tu idea de justicia? ¿Eso es justicia para ti?
Porque todo esto, lo digas o no, ¡lo haces para ti!
- Claro que no. - [Argemiro] ¡Claro que sí!
Lo que te duele, lo que no soportas,
es que te quitaron a tu mayor admirador.
En cambio yo...
...yo hago esto porque me quitaron a mi papá.
[Argemiro] ¿Sí entiendes la diferencia?
¿Tú entiendes la diferencia?
¿Tú sabes lo que realmente me duele?
Me duele que veas las cosas así,
que no veas que mi papá te amaba.
¡Que estaba orgulloso de ti!
De los dos.
No, Silvana.
Mi papá nunca estuvo tan orgulloso de mí como de ti,
¿y sabes cuál es tu problema?
Que estás tan ocupada dándome lecciones
en tu discurso de justicia,
que se te olvida lo más básico que es ser buena hermana,
- buena hija, buena persona. - ¡Yo haría cualquier cosa
- por ti, Argemiro! - ¡De dientes para afuera!
Por el otro lado siempre te gustó que todo mundo te aplaudiera.
Que todo mundo te admirara, ser el ejemplo a seguir.
¿Por qué la seguiste si ella te pidió que no lo hicieras?
Porque le hice caso a mi intuición.
¿Y no te has puesto a pensar que posiblemente
ella necesitaba un espacio con su hermano?
Para mí el significado de hermano es algo muy distinto
de lo que Argemiro es.
Argemiro es un criminal y punto.
Posiblemente eso sea para ti, Ernesto,
pero para Silvana es su hermano.
Y perdóname que te lo diga,
pero yo lo conozco desde hace muchos años y
estoy segura de que no le haría daño.
Yo sé que es difícil pensar con todas las cosas que ha hecho,
pero estoy segura de que la ama muchísimo.
Tú la amas, ¿no?
[Ernesto] Claro que la amo.
¿Por qué lo dudas?
Porque lo que te está pidiendo, no se lo estás dando.
Ella te está pidiendo un espacio.
Y tal vez no te estás dando cuenta que la soledad que ella
pide en este momento, a lo mejor, es por comodidad.
Porque necesita ordenar sus ideas.
Yo, más que nadie,
la apoyo, estoy con ella,
la entiendo.
Y aún en estos momentos en donde ella decidió
no casarse conmigo,
estar en su soledad,
yo estoy ahí para apoyarla.
Me queda clarísimo que estás ahí para apoyarla,
y me queda claro que
has estado ahí en todos los momentos
para impulsarla a ser mejor fiscal.
¿Entonces?
¡Eso es algo que no necesita en este momento!
No te estás dando cuenta que
no necesita más presión,
que no necesita otro papá,
otro Carlos Durán que la presione
y que esté ahí en su trabajo.
Ella necesita una pareja que la entienda,
que la consuele.
¿Cuántas veces le preguntaste cómo se sentía por la muerte de su papá?
Mira, yo creo que
Silvana ya está harta de demostrarle a todo el mundo de lo que es capaz.
[Érika] Y simplemente creo que tú estás siendo todo
de lo que ella está huyendo.
¿Alguna vez,
dentro de la admiración de todo el mundo,
dentro que todo mundo te aplaudía,
alguna vez se te ocurrió pensar cómo me sentía yo?
- ¿Con derrota tras derrota? - Siempre.
¡Siempre!
Lo peor es que no puedo ni siquiera odiarte.
La única estúpida enseñanza que me dejó mi papá,
- fue quererte. - Ya somos dos.
[Argemiro] ¿Somos dos?
¿Y qué hiciste con mi mamá?
La mandaste lejos, ¡la abandonaste!
Los dos la dejamos sola.
¡Los dos!
Porque si con alguien hemos sido egoístas
es justamente con ella, Argemiro.
[Silvana] ¡Estamos tan ocupados en nuestros dolores,
que se nos olvidó ver el de ella!
Y ella lo único que ha hecho,
es protegernos desde que nacimos.
¡Pero a mí me protegía porque yo lo necesitaba!
Porque siempre estaba en problemas.
¡A ti te protegía porque te amaba!
- Nunca va a amar al que la mete... - ¡Ay, por Dios!
...en problemas tanto como la de las alegrías.
[Silvana] ¿Qué quieres?
¿Qué? ¿Me quieres hacer sentir culpable o qué?
Tienes razón.
Ya es muy tarde para culpas, ¿no?
Ya labramos nuestra vida.
- No hay nada más que hablar. - Devuélveme a la familia de Tino,
te lo pido por favor.
No.
[Silvana] ¿Tú qué?
¿Qué no se supone que ibas a matar a Trujillo?
¿No te la pasas diciendo eso por todos lados?
Lo tienes cerca y no lo haces.
Porque no voy a sacrificar mi vida por matar a ese infeliz.
Pero ¿qué no entiendes que ya lo estás haciendo?
¿Que justamente te estás convirtiendo en él?
¿Que estás construyendo tu propio infierno?
Tú lo has dicho:
mi infierno.
Solo espero que no te dejes deslumbrar por el dinero y el poder,
porque tú eres más que eso.
Te amo, Silvana.
Y yo a ti.
[Argemiro sorbe]
¿Por dónde empezamos?
¿Por qué no empezamos por la casa de Trujillo?
No. Esa no es buena opción.
Ahí no va a estar Felipe y tampoco la familia de Tino.
No, pero tarde o temprano alguien
va a tener que ir hasta donde están.
Ya sea Trujillo o el hermano de Silvana.
¿Qué piensas?
Que se nos están acabando las opciones.
[música de piano]
[Silvana] ¡Argemiro!
[Silvana] ¡Argemiro!
- [Argemiro] ¿Tú estás bien? - [Silvana] ¿Estás bien?
[Silvana] ¿Estás bien?
¡Dime!
¡Papá! ¡Papá!
[Argemiro] ¡Papá! ¡Papá!
[Argemiro] ¡Papá!
- [Silvana] ¡No! - ¡Papá!
[música de piano]
[Argemiro] ¡A nuestro papá lo asesinaron!
Y lo único que quieren hacer estos idiotas
es darle carpetazo y olvidarse del asunto.
[música de cuerdas]
[Argemiro] Te amo, Silvana.
[música de cuerdas]
[Silvana grita] ¡Argemiro!
¡Argemiro!
¡Déjame salir!
[solloza]
- ¿Me mandó a llamar, patrón? - [Trujillo] Sí.
Quiero que te lleves al hijo del policía
y a la familia de Tino a otro lugar.
De acuerdo. ¿Quiere que me quede a vigilarlos?
Sí. Y llévate a dos más de seguridad.
Quiero que los cuiden bien.
No quiero sorpresas.
No se preocupe, cuente con ello. Con permiso.
[guardia] Quítate la ropa.
[guardia] ¿Qué es esto?
No sé.
Ya puedes vestirte.
Vas a ver como poco a poco te vas a sentir mejor.
Solo hay que cuidarse.
Felipe.
[Felipe] ¡Arge...! [Argemiro silencia]
¿Cómo estás?
¿Adivina qué?
- Nos vamos a ir de paseo. - ¿Adónde?
A un lugar donde no tengas que estar encerrado.
Danos un segundo.
Adivina a quién vi hoy.
- ¿A quién? - A tu papá.
- ¿De verdad? - [Argemiro] Sí.
Y me di cuenta que tu papá y el mío se parecen un montón.
Mi papá siempre me sacaba de todos los problemas
en los que me metía.
Y estoy seguro que
el tuyo te va a sacar de esto muy pronto.
Yo también estoy seguro.
Y me alegra saber que está haciendo un esfuerzo
por sacarme de aquí.
Porque eso quiere decir que me quiere.
¡Ay, claro que te quiere!
No puedes dudar de eso, ¿has dudado alguna vez?
Es que a veces cuando estoy muy enfermo
siento que solo soy una carga para él.
Pero luego veo cómo lucha por mantenerme bien
y siento que de verdad me quiere.
Por supuesto que te quiere. Muchísimo.
Y la gente que más nos quiere,
nunca nos dejan solos.
¡Niño! ¡Auxilio!
[Silvana] ¡Niño, auxilio!
[Silvana] ¡Ayúdame! ¡Por favor!
[Silvana] ¡Niño!
Tienes que tranquilizarte, Joaquín.
Lo sé, pero no puedo, Vicente.
Yo sé que está aquí. Estoy seguro que está aquí.
Por eso no vas a poder hacer nada
- hasta que no tengamos que entrar. - [Joaquín] Tenemos que entrar.
Si no hay movimiento hay que ir pensando adónde más podemos ir.
Eso está bueno. Te prometo que si no pasa nada,
- entramos en cinco minutos. - Alguien viene.
- [Joaquín] Es el hermano de Silvana. - [Violeta] Pero ¿cuál?
- [Joaquín] El que va manejando. - Van más personas atrás.
¡Ahí está Felipe!
Te tiene un encargo Diego Trujillo.
[Marlon] ¿Qué es?
Es
un regalo para que te diviertas con tu amigo Tino.
Yo pensé que era
difícil pasar este tipo de cosas.
Porque siempre que alguien entra aquí,
lo revisan por completo.
Bueno, ya ves que no.
Ay, morrita,
cómo quisiera echarle tierra encima
al maldito de Tino.
Pero él está en aislamiento
y no puedo tocarlo.
¿No que ya había salido de ahí?
No, sigue ahí.
Escondido y
custodiado por la fiscalía.
Ustedes son personas de toda mi confianza,
es por eso que hace años los invité
a formar parte de este negocio.
Ahora, por las mismas razones,
y ahora que está a punto de terminarse, los convoco de nuevo.
¿Cómo que está a punto de terminarse?
La PGM está a punto de capturar a Diego Trujillo.
¿Qué tan riesgoso es?
¿Qué tanto saben de nuestra participación?
Yo puedo encargarme de que todos salgan limpios de aquí.
Incluso tengo un acuerdo con la PGM.
Pero lo más importante es que ustedes estén de mi lado
y que nadie se entere de nuestro acuerdo.
Bien.
[Potro se queja]
- ¿Ya llegamos, Pancho? - No, todavía no, güey.
¡Ay, me quiero morir!
¡No te vas a morir! Ya aguantaste lo más,
aguanta lo menos. No seas potrillo.
No me digas potrillo.
¡Yo soy el Potro!
¡Órale muérdele, güey!
Muérdele, muérdele, está buena.
¡Está buena!
- ¿Qué pasa, güey? - Nos están siguiendo.
[Caballo] ¿Cómo que nos vienen siguiendo?
- ¿Quién? - [Argemiro] ¿Quién más va a ser?
[Joaquín] Están dando muchas vueltas.
Ya se dieron cuenta que los estamos siguiendo.
¿Tú crees?
¿Cuántos vienen?
[Caballo] Tres.
¡Órale, pícale!
[aceleran]
[llaves]
[puerta al abrir]
Necesito una ambulancia, por favor.
Ya sé quién nos va a sacar de esta bronca.
[Caballo] ¡Pícale, pícale!
- Es Trujillo. - No le contestes.
Ya casi los tenemos.
[Joaquín] ¿Qué quieres?
Un solo disparo y tu hijo se muere.
[Joaquín] Te voy a matar, imbécil.
Tienes cinco segundos para salvar la vida de tu hijo.
Joaquín, cuelga, sabes que podemos hacerlo.
Uno.
[Trujillo] Dos.
[Trujillo] Tres.
Cuatro.
Te ves deliciosa.
Tenemos problemas:
Tino nunca dejó el aislamiento.
O tus amenazas no sirvieron para nada
o Roberto nos está engañando.
- [Luz Marina] Hola, hija. - [Silvana] Hola, mami.
¿Estás bien?
[Silvana] Sí, pero te extraño mucho.
Ay, yo también, amor.
Oye, quiero pedirte una disculpa.
Siento que te he dejado muy sola.
[Silvana] Con todo esto de mi papá, he sido como...
No sé, siento que no me he detenido a pensar,
en que no nada más me duele a mí, ¿no?
[Silvana] También te duele a ti.
No sé, siento que he sido muy egoísta incluso
hasta con la vida de los demás.
Y solo he conseguido fracasos.
Yo sé muy bien lo que significaba tu papá para ti,
pero un fracaso no es el fin del mundo.
Hija, tienes que ser valiente.
Perseverar en tu búsqueda de justicia.
¡Ay, mamá!
La verdad es que no...
...no me siento muy valiente.
No soy como tú.
¿Por qué dices eso?
Porque sí. Porque no...
¿Sabes? O sea, siento que no
me he podido entregar a alguien.
[Silvana] No sé realmente cuál es
el sentido de amor que tengo de pareja, que no
he hecho nada por vivir ese sueño.
Licenciado, ¿puedo hacerle una pregunta?
Mi abogado Roberto,
¿sí o no se entrevistó con Tino?
[abogado] No, señor, Roberto estuvo aquí
y solicitó hablar con Marlon.
Pero no llegó a entrevistarse con él.
Al parecer le surgió un imprevisto
y se tuvo que ir rápido.
Muy bien.
Necesito que haga algo por mí.
Mi sueño más grande siempre fue tener una familia.
Y tu papá me lo cumplió.
Compartió ese sueño conmigo.
Luego yo decidí dedicarme
a ustedes por completo.
Pues sí, pero qué chistoso porque tú fuiste la que me hizo ser independiente.
Gracias a ti, soy la mujer que soy.
[Luz Marina] Pues porque
desde chiquita fuiste muy independiente.
Además somos diferentes.
Hija,
el amor no es sacrificio,
es entrega.
[Luz Marina] Al menos así era mi relación con tu papá.
¿Sabes qué? He estado
tanto tiempo buscando justicia,
que siento que no voy a poder reconstruir mi vida.
[Luz Marina] No digas eso.
Tú tienes mucho por delante.
Y lo vas a entender cuando te atrevas a compartir tus sueños
con otra persona, con tu pareja.
No sé, tengo tantas cosas por resolver.
Lo que sí quiero es recuperar el tiempo
que hemos perdido, mami.
Tú sabes que yo saldría corriendo a estar con ustedes,
pero entiendo a mi Fiscal de Hierro.
Sé muy bien por qué tienes que quedarte allá.
[Luz Marina] Dime,
¿cómo está tu hermano?
Pues estuve con él.
Él va a estar bien. Ambos van a estar bien.
Te lo aseguro.
- A estas nada más les falta la firma. - [Ernesto] Pasa.
[Érika] ¿Cómo estás?
Bien.
Tuve una...
...muy larga conversación con mi hermano.
- ¿Te comentó algo sobre Tino? - [Silvana] No, nada.
Por eso vine, porque...
...le quiero decir la verdad.
No, perdón, creo que eso no es una buena opción en este momento.
[Ernesto] Primero necesitamos una declaración grabada
para poderla usar durante el juicio.
No, no le voy a hacer eso.
[Ernesto] Silvana,
si no logramos que declare, no vamos a poder seguir avanzando
y mucho menos vamos a poder allanar los barcos.
No, Ernesto.
No lo voy a engañar, lo siento.
Y lo que sí, es que tenemos que ver la forma de
salvar a esa familia, con o sin Argemiro.
Voy a seguir investigando esto y
los veo más tarde, ¿ok?
[abogado] ¡Oye!
Te tengo un recado de un viejo amigo.
El señor Trujillo te manda a decir que le digas a la fiscal
que te saque del aislamiento.
Diego debe de estar muy asustado
como para mandarlo a usted
a negociar con las manos vacías.
¿Vacías?
Don Diego tiene a tu familia en su poder,
así que es cosa de que decidas:
tú o ellos.
¿Qué está pasando?
Hablar con mi hermano me hizo...
...replantearme muchas cosas.
¿Sobre qué?
¿El juicio?
- [Ernesto] ¿Trujillo? - Sí, bueno, no.
De todo, pero obviamente tiene que ver Trujillo
y todo esto que está pasando.
Sobre todo porque
ni siquiera estoy segura dónde va a acabar todo esto,
¿me entiendes?
[Silvana] Y me acabo de dar cuenta de...
De que le he hecho mucho daño a mucha gente,
gracias a mi necedad de venganza.
No, a ver, perdón.
Una cosa es quererse vengar
y otra muy distinta
es querer hacer justicia.
Pues sí, yo también pensaba que pensaba eso.
Pero no.
Y la verdad es que no me puedo seguir mintiendo, ¿sabes?
Yo quiero capturar a Trujillo, en gran parte
por vengar a mi papá.
Y esa es una guerra personal, ¡es mía!
No, no, discúlpame.
Yo también lo quiero ver encerrado.
Esto es algo que planeamos juntos, que no se te olvide.
[Ernesto] Como muchos otros planes que
al final se fueron enredando, pero...
...en fin.
¿Sí, verdad?
[golpean el camión]
¡Órale, que para seguir en el camino hay que esconderse!
- ¡Qué hubo! ¿Estás solo, güey? - Sí.
- [Miranda] ¿Seguro? - Sí.
- [Miranda] ¿Estamos en México? - [chófer] Sí.
- ¿Sí? - [chófer] Sí.
¿Oíste? ¡Potro!
[Miranda] ¡Estamos en México!
[Miranda] ¡Lo logramos, güey! Estamos en México, carnal.
¿Dónde?
¡Sale! Ayúdame con el Potro.
¡Ándale!
[Miranda] ¡Denle, viene!
[chófer] ¡Con cuidado!
[chófer] Permíteme.
Sale, cabrón, ahí te va.
¡Aquí estamos!
[Miranda] ¡Ciérrale!
¿Tienes dudas?
¿O sea, dudas de...?
Sí, claro.
No, pero no me malinterpretes.
[Silvana] No es porque no te quiera.
Te quiero mucho.
Creo que me acabo de dar cuenta,
por primera vez en mi vida, que...
...tengo miedo al abandono.
Si lo dices por tu papá,
recuerda que él no te abandonó por voluntad propia.
No lo juzgues por eso,
y yo voy a estar aquí.
Yo nunca te voy a abandonar.
Y esto no tiene que ver con amor ni esas cosas.
Tiene que ver simplemente con confianza.
Confía en mí, ¿sí?
Confío en ti...
...pero no me vayas a dejar sola nunca, por favor,
porque te juro que no lo aguanto.
Vamos a trabajar juntos y mucho, ¡mucho!
Y si atrapamos o no a Trujillo, eso ya qué más da.
[Ernesto] Lo que quiero que sepas
es que siempre vas a contar conmigo.
[Trujillo] Necesito comunicarle a todos
que Candela y yo nos vamos a casar.
[Trujillo] Necesito la casa lista para mañana,
aquí va a ser la fiesta de compromiso.
¿Qué? ¿No les parece una buena noticia?
- Sí, claro. - Felicidades.
Muy bien.
Quiero que la casa quede impecable y lista para mañana.
- Así que todos a trabajar. - Ok. Sí señor.
¡Tiburón!
¿No tienes algo que decirme?
Sí, claro. Felicidades.
Me da mucho gusto la noticia.
Felicidades a usted también, señorita.
Me refiero a los rehenes.
- ¿Están seguros? - Sí, sí están seguros.
Caballo se quedó cuidándolos.
¿Y Joaquín no los siguió?
No, señor, nadie sabe dónde están.
Muy bien, quiero que te regreses a la casa
y le cortes el dedo al hijo del policía.
Mi amor, pero ¿es necesario?
Mañana es nuestra fiesta de compromiso.
Sí, pero los negocios son negocios.
Esto no tiene nada que ver con nuestro compromiso.
- ¿Entendiste? - Sí, señor.
[Trujillo] Muy bien.
Quiero que el policía sepa que nosotros no estamos jugando.
Así va a ser.
[Violeta] No pueden estar muy lejos de donde los perdimos.
Además, ya llevaban bastante tiempo de recorrido.
[Vicente] Y creo que tenemos una ventaja.
[Vicente] Hablé con Érika y Silvana ya apareció
y no dijo nada de Felipe.
Lo que quiere decir que habló con su hermano
y no le dijo nada.
Sí, pero ¿por qué carajos no dijo nada?
- A ver, Vicente, ¿por qué no dijo nada? - No lo sé.
[celular al sonar]
¿Qué quieres?
Parece que no has entendido la seriedad de mis actos:
fuiste totalmente irresponsable con tu hijo.
Escúchame bien, imbécil, si tú le tocas un pelo a mi hijo, te juro que te voy a...
Bueno, tú lo decidiste.
Pronto recibirás un regalo de tu pequeño Felipe.
[Joaquín] Si tú le tocas un pelo a Felipe,
te juro que te voy a...
Tenemos que hacer algo.
¿Y entonces qué? ¿Lo vas a hacer?
¿Hacer qué?
Diego te mandó a cortarle el dedo al niño, ¿o no?
Pues él manda, ¿no? Es el patrón.
Tú no haces ese tipo de cosas,
lo veo en tus ojos.
[Candela] Y me quedó muy claro con lo de Bárbara.
No sabía que ya podíamos leernos las miradas.
No sabía que ya teníamos ese grado de intimidad.
Y lo tenemos, pero contéstame.
Felipe es un niño muy especial.
Me recuerda muchas cosas, me recuerda cuando era pequeño.
Es bueno, es inocente.
Pero Diego te mandó a cortarle el dedo, no a asesinarlo.
Para ti es muy fácil decirlo, ¿no? Para mí no.
¿Y si ese niño ya no quiere vivir?
Puede que esté enfermo,
pero ese niño tiene ganas de vivir,
no le tiene miedo a la muerte.
Tal vez no le tiene miedo a la muerte,
pero a que lo asesinen, sí.
Pues lamento decepcionarlos, a ti y a tu prometido,
yo no le voy a hacer nada a Felipe.
[guardia] Es aquí.
¿Dónde está mi familia?
[Tino] Hable, licenciada, ¿dónde está mi familia?
Los tiene Trujillo.
[Tino] ¡No!
[Tino] No.
Tú me aseguraste que iban a estar bien.
¿Cuándo carajos pensabas decírmelo?
Acaba de pasar.
Por eso vine, para decírtelo personalmente.
Trujillo me mandó un mensaje,
quiere que me sacrifique por mi familia y lo voy a hacer.
¡No! Tino, no lo hagas.
Tú conoces perfectamente a Trujillo,
- él no juega limpio. - Lo voy a intentar, licenciada,
porque no puedo permitir que mi familia muera.
- ¡Dame tiempo! - ¿Cuánto tiempo?
- [Silvana] No sé, dame tiempo... - ¿Cuánto tiempo?
No sé.
[Tino] "No sé", no me sirve, licenciada.
Esto es una sentencia de muerte, ¿qué no lo ve?
Tino, por favor.
Los voy a rescatar, te doy mi palabra.
Por el bien de todos espero que...
...que lo haga, antes de que me maten aquí.
Y tú, ¿qué?
¿Sí piensas casarte?
Espero no tener que hacerlo.
¿Qué tendría que pasar para que no te cases?
Que se lleve a cabo mi venganza.
- ¿Quieres ver a Trujillo muerto? - Más que eso:
lo quiero ver acabado, arrastrándose.
Estar a punto de morir es la única forma de sentirse vivo, ¿no?
Y, ¿por qué lo dices?
Sabiendo que puedes morirte en cualquier momento
es cuando encuentras el verdadero significado de estar vivo.
Eso es lo que me pasa contigo.
Que yo estando aquí me puedo morir en cualquier momento
y por eso disfruto tenerte tan cerca.
Ahora nos pusimos muy profundos, ¿no?
Quizá no tanto como cuando nos leemos las miradas, ¿no?
Mira, es él.
Estoy segura que Trujillo tiene a la familia de Tino en el lugar
en el que menos pensamos.
Y, ¿por qué no te pones en contacto con Roberto,
Candela, tal vez ellos...?
¡No! Roberto dudo mucho que esté involucrado.
Lo que sí es que la seguridad de la familia de Tino
pone en riesgo el trato que tenemos con él.
Pero tal vez tiene razón Ernesto:
puede ser que Candela sea buena opción.
O llamarle a Trujillo directamente.
[Silvana] ¿Qué?
Si no puedo hacer nada por Tino, al menos puedo salvar a su familia.
[celular al sonar]
Un momento.
[Silvana] ¿Estás bien?
Prométeme que los protegerás.
Te lo prometo, ¿dónde están?
[Silvana] ¿Es ese el mismo lugar adonde me llevaste?
Sí, aquí los traje.
Al otro tipo casi lo matas del botellazo,
yo solo lo mandé para que te ayudara a salir.
- Pues sí, pero yo pensé que... - [Argemiro] Ajá,
¿pensaste que había mandado a alguien a hacerte daño, Silvana?
¿Dónde vas a estar? Por favor, dime.
[Silvana] Dime si vas a estar bien.
Lo más probable es que esté aquí.
Y voy a tener que intentar impedírtelo
y sabes lo que eso significa, ¿verdad?
- ¿Qué pasó? - [Silvana] Nada.
- ¿Qué pasó? - [Silvana] Todo bien.
¿En qué estábamos? Tino, sí.
Tenemos que prevenirlo porque
en cuanto salga del aislamiento
seguramente Trujillo va a ir en contra de él.
Sí.
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