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(VÍCTOR LLORA)
Irene quiere irse a París.
A bailar y a vivir allí.
Fuiste tú la que se empeñó en tener ese niño.
Y ahora resulta que era solo un capricho.
Mi hijo no es ningún capricho.
Pues lo parece.
Estoy aquí para montar una fundación
que ayude a los muchachos del barrio.
Aléjate de mi familia. También es mi familia.
Fanny me ha dejado. Mi vida se ha ido a la mierda.
Solo es un divorcio. No estás solo.
Me vuelvo a Cádiz. Te traspaso el bar.
-¿Me estás dejando el bar?
¡Dios mío!
Este sitio es un fracaso, Nelson.
-¿Vas a volver a huir? ¿Vas a dejar tirada nuevamente a toda la gente?
No eres más que una cobarde.
Soy el comisario Romero. ¿Y tú te llamas?
Dulce.
Sé que eres la nueva jefa de esos pandilleros de mierda
que andan pegando tiros por el barrio.
No somos una familia de verdad.
Para mí sí eres mi única familia, aunque sea una puta mierda.
Su puto héroe no es más que una manzana podrida.
¿Y qué vamos a hacer? Vamos a joderle.
Te advertí que dejaras en paz a Fandiño.
Ese hijo de puta mató a mi compañero.
Se acabó. Esta es la inspectora jefe Martos, la comisaría es suya.
Yo os declaro unidas en matrimonio.
¡Ezequiel!
¡Al suelo!
¿Estás bien? Sí.
Presiona aquí.
¡No!
¡Irene!
Abuelo.
No, no, no, no, no...
¡No...!
(Alarma)
(Alarma)
Mi amor. Una galleta de la abuela, toma.
(Música clásica)
Cuatro noches sin dormir, ¿no?
Mira qué ojeras tienes.
Abuelo, deberías de cuidarte un poco.
¿Para qué?
¿Para estar más guapo cuando me echen a la caja?
Mira que eres bruto.
Quien dice bruto, dice realista.
(Timbre)
(Timbre)
(Timbre)
¡Ya va!
¡Ya va!
¿Se puede saber porqué llamas en plan valquiria?
Buenos días para ti también, mi amor.
Ten, cógeme esto.
¡Ay, Dios mío de mi vida! Pero...
¿Hace cuánto tú no ventilas esta casa, Tirso?
¡Por Dios!
Oye, dos días sin pasar por aquí y te encuentro convertido en Drácula.
¿Y esto qué cosa es?
Ay, mi amor, ¿no puedes poner una música un poquitico menos funeraria?
No a todos nos gusta desayunar bailando la conga, Gladys.
En el momento que uno deja de apreciar el color de los muebles,
significa que ya toca pasarle un poquito el pañito
para quitarle el polvo. ¿Tú no deberías estar en el bar
en lugar de tocarme los huevos?
¿Y dónde está el cumpleañero?
¿Quién? Tu hijo, Santi.
¿No me digas que te olvidaste que hoy es su cumpleaños?
Para eso primero tendría que saber qué día es hoy.
Claro, a esta hora tiene que estar ya a la ferretería.
No lo sé, Gladys, no soy su secretaria.
Eres su padre. Así que te duchas, te vistes, te pones bien bonito,
agarras la tarta y te espero en el bar.
Quiero ponerlo bien bonito para hacerle una fiesta sorpresa.
Claro. Si quieres, me disfrazo de payaso
y me bajo a hacer perritos con globos de colores.
(Móvil)
En dos minutos estoy ahí.
¡No!
Oye, no me dejes la cerveza en medio de la puerta, coño.
Mierda.
Bueno, me voy. Haz lo que quieras, pero a la una te quiero en el bar.
¿Sí? Para felicitar a tu hijo. Te espero.
¿Por qué no podrán dejarnos tranquilos?
¡Coño, las bolsas!
No seas gruñón. Gladys solo quiere animar un poco a la gente.
¿A ti te parece normal...
que con la que tenemos encima...
se ponga a organizar fiestas de cumpleaños?
Pues a mí no, Irene. A mí no.
(Música emotiva)
¡Eh, chavales, que eso no es vuestro!
-¡Corre, primo! -¡Eh, chorizos!
-¡Corre!
-¡Que no os vea por aquí!
Por lo menos, a ver si devolvéis luego los cascos.
Esto sigue igual.
¡Hay que joderse! ¿Dónde está todo el mundo?
¿Aquí no curra nadie?
-¡Pepe! -¡Gladys!
-Qué bien me vienes.
Toma. Ayúdame con todas estas cosas.
-¿Acabo de llegar de Cádiz y ya me pones a currar?
Menuda bienvenida. -No, si tenemos preparada
una banda de música espectacular para recibirte.
Anda, tira para adentro.
-Pues ya te han robado una caja.
-¿No me jodas? -Sí.
Hijos de puta.
(Ronquidos)
(Móvil)
(Móvil)
(Móvil)
(Móvil)
(Móvil)
(Móvil)
(Móvil)
(Móvil)
(SUSPIRA)
Amanda, si no es urgente, ¿lo podemos hablar mañana?
Bueno, depende de si consideras urgente
conservar tu puesto de trabajo o que te echen a la puta calle.
¿Dónde te metes?
Estoy en un seguimiento de una movida sospechosa.
Sospechosa la voz de cazalla que tienes, mamón.
A ver, hoy han llegado los nuevos y tengo aquí un lío de cojones.
Y acaba de entrar un aviso de intento de robo de un coche
en la Plaza de Lucena, número dos. Hazte cargo ya.
Amandita, cuando os dan el carné de comisario,
¿os dan el carné de mala hostia también?
¿Perdona? "No, perdona tú, perdona".
Plaza de Lucena, número dos. Salgo para ahí.
(Sirena)
Ezequiel.
Barrendero, estoy para que me barran.
Dame la mano.
Cuéntame...
El que está ahí sentado.
Coge una piedra, le ha pegado una pedrada al cristal y ahí está.
Bien. Todo mío.
Guapetón, me dijo un pajarito que...
rompiste la ventanilla de ese coche, ¿es correcto?
Efectivamente.
(RÍE) "Efectivamente". Ya ni corréis.
Pues, efectivamente, te tengo que detener.
Te voy a esposar.
Si eres tan amable de ponerte en pie, muchas gracias.
¿Y qué? ¿No me va a leer los derechos?
No, compañero. Yo ni leo derecho ni leo torcido,
pero, si quieres, te meto unas hostias
que mueres de hambre por el aire.
Ahora vas a entrar en mi coche por tus propios medios
porque tengo una resaca de puta madre, ¿okey?
No me rompas la puta cabeza.
Como todos y todas sabéis, hace mucho tiempo
que estamos pidiendo refuerzos para este distrito.
Bueno, pues parece que por fin nos han escuchado.
Hoy se estrenan con nosotros estos cinco nuevos cadetes.
Nos van a enviar, además, más refuerzos
y la ayuda de un asesor externo
que nos va a ayudar con la realización de nuestro trabajo.
Cada cadete tiene asignado a un veterano.
Quiero que los saquéis a la calle a patrullar, que hagáis que se fogueen
y les deis bien duro, ¿de acuerdo?
Bienvenidos.
-Comisaria, por favor. ¡Eh, eh, eh!
De "comisaria" nada, que tú estás a otro nivel.
Tú estás a nivel Eze, que soy yo, camina.
¿Qué pasa? ¿Quién es este? Este es un gambas.
René Gutiérrez, hablamos por mail. -¿Tú eres René?
¿El asesor que nos iba a enviar el Ministerio?
-¿Me imaginaba de otra manera?
-Eh, bueno, te imaginaba menos esposado.
-Ya. La verdad es que no cometí ningún delito.
¡Hostia! En tu país romper la ventanilla de un coche
no es delito. ¡Vámonos para tu país, René!
Es un delito.
Lo que pasa es que yo soy el propietario del coche.
Tengo aquí los documentos por si quieres revisarlos.
¿Y en tu casa saben que eres tonto?
-Quítale las esposas, Ezequiel.
-Quería comprobar por mí mismo los tiempos de reacción policial
y los métodos, y...
La verdad, no sacáis buena nota. -Ya.
Ven a mi despacho.
Estamos encantados de tenerte aquí, René.
Encantados.
¿Tú no puedes dejar de cagarla ni un puto minuto?
Tengo días de minuto y medio.
Ese tío viene de muy arriba, Ezequiel.
Ese tío te va a salir rana, ¿no lo ves?
Eres la jefa, eres la comisaria,
y la rana René está aquí para tocarte las tetas.
Y eso a mí no me gusta. Es que a ti no te gusta nadie.
Pero, mira, eso va a cambiar. Tienes nueva compañera.
¡Eh, no! ¡Eh, no, no! Ya tuvimos...
Amanda. Sí, sí, sí.
Ya tuvimos esta conversación. Sí, sí, sí.
Camila Fernández. Mírala, ahí la tienes.
Será tu sombra los próximos diez meses.
¿Una novata? ¿Un pepinillo?
¿Por qué cojones me tengo que comer yo un pepinillo?
Porque necesito que los novatos se curtan cuanto antes.
Hostia, ¿por una resaca me pones un pepinillo
para que me tenga controlado a mí? Pues sí.
Necesito tenerte controlado.
Estás bastante más descentrado de lo habitual
desde que tu novieta se fue a África.
Me consuelo pensando que Maica se fue a Sudán porque yo se la sudaba,
¡y lo estoy llevando bien!
No. No lo estás llevando muy bien.
Unos vecinos han informado de que han visto movimientos extraños
y un fuego en un almacén abandonado.
Quiero que vayas con Camila y echéis un vistazo.
(RÍE) Yo no me lo puedo creer.
O sea, por la mañana una ventanilla
y ahora unos sin techo que hacen fuego en una nave.
¿Mañana qué estoy haciendo?
¿Las fotitos de los DNI?
Ese fuego se ha producido en territorio de la banda del Quini.
No necesitas que te explique quién es el Quini, ¿verdad?
Los putos aluniceros. Tal y como están las cosas,
no puedo enviar a cualquiera.
Además, si hay algo que a ti te encante es tener público, ¿no?
Muéstrale a Camila tu gran sabiduría.
Viniendo de ti no está mal razonado del todo.
A ver cómo te lo explico, pepinillo.
Camila.
Hoy es tu día de suerte.
Porque vas a aprender del mejor.
Y el más humilde.
Efectivamente. Y los humildes, a mi edad, pues...
meamos mucho, así que voy un minutito...
a hacer un pis y ya nos vamos tú y yo
a liberar el barrio de las injusticias. ¿Te parece?
Si haces el favor, me esperas aquí. Vuelvo ahora mismo.
Hasta ahora.
(RÍE)
Eh...
Tú sabes que los policías, aunque seamos compañeros,
meamos cada uno por nuestro lado, ¿no?
También estoy al corriente de que esa puerta tiene acceso al parking.
La comisaria me advirtió que intentarías librarte de mí.
Vamos a ver, yo no tengo nada en contra de ti.
Absolutamente nada. Ya.
Pero me vas a tener que dejar en paz porque...
yo trabajo solo.
Ya no.
Así que ¿vas a mear de verdad o salimos por la puerta principal?
Siempre después de usted. La puerta principal es por ahí.
Muy bien.
(Sirena)
Nunca he entendido los cumpleaños.
¿Qué se celebra exactamente? ¿Que no te has muerto?
Menudo mérito.
Anda, que te viene genial salir un poco a la calle.
Abuelo.
¿Por qué no te acercas a felicitar al tío Santi?
Así pasas por la ferretería, hace meses que no vas.
La puñetera tarta. Se me ha olvidado en casa.
Voy a por ella.
La tarta es lo de menos. Ya subirás.
Venga.
¿Este hijo mío es bobo?
Viernes a media mañana y tiene cerrado.
Bueno, habrá salido.
(CONTESTADOR) "El teléfono al que usted llama...".
Y encima tiene el móvil apagado.
¿Qué cojones...?
Esto lleva cerrado desde hace mucho.
¿Y dónde está el género?
¿Y mis radios?
(Música de intriga)
Pero ¿qué cojones...?
En primer lugar, gracias por abrirme un sitio en su comisaría.
-Sigo órdenes.
Pero me gustaría saber de qué va todo esto.
-¿A qué te refieres?
-La Administración lleva un montón de años ignorándonos.
Y de repente, nos dobla el presupuesto, nos manda refuerzos
y a un experto en seguridad.
¿Qué pasa? ¿Viene Obama a vivir al barrio?
-No. Simplemente se han dado cuenta de la...
importancia de invertir aquí, en Entrevías.
-Y una mierda.
He visto tu perfil.
Bajaste la tasa de criminalidad del puto Nápoles.
Y un sueldo como el tuyo no lo paga un ministerio
para arreglar un barrio como este.
Si vas a entrar en mi comisaría,
quiero saber quién te paga y a qué has venido.
-Vale. Me parece justo.
Te quiero enseñar un lugar.
¿Vamos?
¿Conoces este lugar? -Sí.
-Lo llaman "el Colorado".
-Sí, son las viejas naves de reparación de trenes
y almacén de mercancías. Hace años que no se usan.
-Pero eso va a cambiar.
Entrevías se llama así, valga la redundancia,
porque está rodeada de vías.
Tiene nudos ferroviarios,
también tiene autovías al sur, al norte, al este...
ES un lugar estratégico para el sector más pujante del momento.
-El inmobiliario. -No.
La logística.
Y aquí hay diez naves como esta.
Todo esto lo van a derribar...
y van a construir un gran almacén logístico.
-¿Un almacén logístico?
-El más grande de España.
Hoy en día todo el mundo hace compras por internet.
Pues casi la mitad...
de los artículos que la gente compra desde sus casas...
saldrá de aquí, de Entrevías.
Todas las administraciones están de acuerdo, están invirtiendo millones.
Y se crearán miles de puestos de trabajo.
-¿Y cómo es que yo no sabía nada de todo esto?
-Aún hay inversionistas reticentes.
Tienen una mala imagen de Entrevías.
No les parece un lugar idóneo.
Por eso hay que bajar la criminalidad del barrio.
-Y por eso nos han enviado refuerzos y te han contratado a ti.
-Yo trabajo para las empresas que sí han decidido invertir aquí.
Tú y yo, Dios mediante, vamos a acabar con las bandas.
Y vamos a levantar este barrio.
El siglo XXI acaba de llegar a Entrevías.
Oye, ¿qué tal?
¿Cómo estamos? Víctor, guapo.
Nelson, tu madre ha dejado el potito de frutas en la nevera.
-Me tengo que ir a trabajar. -¿Cómo que a trabajar?
Nelson, no puedes volver a dejarme sola con él.
¡Nelson!
(Puerta cerrándose)
¿Me cobras? -Cañita...
-Perdona. -Tres...
-Pues nos vamos.
-Ay, las cañitas. Bueno, ya les traigo las cañas.
-Se te acaban de ir dos sin pagar. -¿Qué?
¡No me jodas! Coño, Pepe, ¿cómo no me avisas?
-Pues si te acabo de avisar.
Oye, ¿y esto es así todos los días?
-No. Otros días es peor.
¡Pepe! -¡Sanchís!
-(TARTAMUDEA) ¡Qué alegría! ¿Cómo estás?
-Qué alegría. -¿Qué tal por Cádiz?
-Pues mira, no hablo mucho para no hacer sangre.
Pero es el paraíso. Qué amaneceres, qué atardeceres.
Y unos paseos por la playa...
Un atún, me he puesto de atún y de caballa con piriñacas
hasta saltárseme las lágrimas.
-Que no, Antonio. Te digo que no.
Escúchame, no se pueden cancelar, ¿vale?
De acuerdo, hasta luego.
Hombre, Pepe, qué ilusión. ¿Qué tal?
-Divinamente.
-Hola, Sanchís.
-¿Y tú cómo estás, mi niña? ¿Cómo lo llevas?
-Bien, bien. Con mucho lío en la fundación, pero estoy bien.
-¿Estás ahora en la fundación con tu madre?
-No, mi madre se marchó a Sudán, ahora llevo yo la fundación.
Hubo una emergencia humanitaria y se tuvo que ir.
-Coño con Maica, qué le gusta siempre salir corriendo.
-¡Mira qué bien!
¡Por fin nos juntamos para algo alegre!
En esta familia está haciendo falta un poquito de cariño.
¿Alguien sabe dónde coño está el imbécil de mi hijo?
-Tirso, compañero, a mis brazos. Pero ¿qué coño haces tú aquí?
Pues eso mismo me estoy preguntando yo ahora,
con lo a gusto que estaba en Cádiz. -Papá, ¿qué pasa con Santi?
Pues que la ferretería está cerrada.
Y por lo que se ve lleva así semanas.
No hay género ni arriba ni abajo, el almacén está desierto.
No hay ni dinero ni nada. Solo hay polvo y cartas atrasadas.
¿Cómo? Lo que oyes.
-¿Qué estás hablando, Tirso?
¿Y vosotros no sabíais nada?
Porque lo tenéis aquí enfrente, cojones.
Bueno, a ver, yo he pasado un par de veces y la he visto cerrada, pero...
con la que tengo en el bar y en la casa con el niño,
pues ya me dirás tú en qué momento puedo ir a vigilar tu negocio.
Si es que no tengo tiempo ni para mear.
-Por favor, una caña. -¡Ya voy!
-Yo...
Como tú no sales de casa...,
nunca vengo por aquí.
Cuido de mi madre, la saco a pasear. En fin, hago otra vida.
-Yo sí me habría fijado, ¿ves? Pero, claro, viviendo en Cádiz.
-Esto ya no es lo que era, mi capitán.
Desde lo de la niña...
aquí cada uno va un poco a lo suyo.
-A ver, papá, he hablado con Fanny y no sabe nada.
Pero dice que hace semanas que no ve a los niños.
-¿Tú desde cuándo no lo ves, Tirso?
No lo sé.
Ayer.
No, ayer no.
Pero creo que sí, que antes de ayer.
O no, tampoco. No lo sé, yo voy a lo mío.
Él sale temprano, llega tarde y...
Entonces, ¿dónde se mete si la ferretería está cerrada?
Esto es muy raro, papá. ¿Y si le ha pasado algo a Santi?
Tenemos que hablar con Amanda.
Pues esta zona, esta puta mierda que ves,
que es un territorio, esto es un territorio, siéntate,
es de la peña del Quini, que son aluniceros.
Peña muy violenta, extremadamente violenta.
Así que yo necesito confiar ciegamente en ti
porque voy a poner en tus manos lo más importante que tengo.
Tu vida. No, mi coche.
Así que te quedas aquí, con Elvis,
y lo vigiláis.
¡Joder!
¡Eh!
Joder, ¿qué quemaron aquí?
¡Los del fuego!
¡Joder!
¡Hostia!
¡Hostia!
¡Hostia!
¡Hostia!
¡Hostia!
¡Hostia!
Cabeza fría, Ezequiel, cabeza fría.
Cabeza fría.
Cabeza fría.
¡Hostia! (GRITA) ¡Ah! ¡Hostia!
¡No demos sustos! ¡No demos sustos!
Está muerto.
Sí, te puedo garantizar que el tronco está muerto,
y no es un muerto vuelta y vuelta, es un muerto muy hecho.
Voy a avisar a la central.
No, no, no, no.
No vamos a llamar a nadie ahora mismo.
¿Qué dices?
Vámonos a hablar fuera, que aquí hay una peste que te cagas.
Dime una cosita, cuando en un territorio como este,
habitada por una puta tribu caníbal,
y te puedo asegurar que los de Quini son una puta tribu caníbal.
Aparece un cadáver calcinado,
yo no voy a permitir que un pepinillo como tú
maneje los tiempos avisando a la central.
¿Tú entiendes la inteligencia que yo te quiero transmitir?
Creo que no, no del todo, no.
¿Y sabes por qué no la entiendes? ¿Por qué?
Porque tú te crees que te lo enseñaron todo
en la loca academia de Policía, pero no es así, colega.
Ya. ¿Sabes lo que me enseñaron? ¿Qué te enseñaron?
Que matar es un delito y ocultarlo es otro.
Manejar los tiempos,
no vamos a ocultar nada.
Lo más probable es que sea uno de los hombres de Quini, ¿okey?
Nos callamos la boquita un tiempo...
para que nadie sepa que el notas está frito.
Es facilito de entender.
Ya. ¿Sabes lo que pasa? Que con la piel tan churruscadita
yo lo veo un poco jodido, ¿no?
Lo de que parezca que está vivo, no sé...
Muy bien.
Os enseñan a hacer chistes en la academia, eso está muy bien.
Unas horas, nos damos unas horas,
intentamos localizar el brazo ejecutor,
lo metemos preso y a lo mejor...,
a lo mejor...
evitamos que se líe la de Dios es Cristo.
Somos un equipo, ¿verdad? Pues como buen equipo...
tú te vas a quedar en esa puerta vigilando
y yo me voy a investigar, ¿okey?
Y una mierda.
¿Okey?
Entiendo que lo de la ferretería es muy raro, pero...,
No sé, que se haya quedado sin batería
no significa que haya desaparecido.
A lo mejor se ha ido a celebrar el cumpleaños con unos amigos
y se ha despistado. Amanda, por favor, ¿qué amigos?
-Ya.
-Bueno, para que se considere una desaparición,
tienen que haber transcurrido 48 horas.
¿Cuándo fue la última vez que lo visteis?
No lo sabemos.
A ver, Santi es un adulto y yo no soy de la Gestapo, pero...
creo que sí, hace dos días que no le veo.
¿Y sabéis si hay movimientos raros o sospechosos en sus cuentas?
Raros, sí. Los envíos mensuales que le hace a la cretina de su exmujer.
Pensión lo llaman.
-Voy a hablar con Luis, el del banco.
-Vale.
¿Tú has notado que se haya comportado
de manera extraña últimamente?
Los últimos 40 años. Muy normal nunca ha sido.
Tirso, por favor, estoy intentando averiguar
si le ha pasado algo a tu hijo. ¿Me vas a ayudar o no?
Yo sé muy bien lo que le ha pasado, la ha cagado con la ferretería.
Y en vez de dar la cara y contarme lo que ha hecho,
ha salido corriendo.
Huir lo ha heredado de su madre.
-Gracias, Luis.
-¿Qué?
-Ayer sacó 26 000 euros de la cuenta de la ferretería.
¿Qué?
La ha dejado a cero, papá.
Primero arruina el negocio familiar...
¿Y ahora nos roba?
-Bueno, aunque no lo parezca, es una buena noticia.
Confirma que se trata de una desaparición voluntaria.
Pero ¿tú estás tonta, Amanda? -Papá.
Coño, si me ha robado todo mi dinero,
¿te parece eso una buena noticia?
-Si se ha ido de manera voluntaria, se habrá llevado consigo
documentación, ropa, aseo...
Necesito que lo confirméis.
Más le vale. Porque como se le ocurra pasar por casa a buscarlo...
¡Será cretino!
Eh, cariño.
Cariño.
¿Estás bien?
-Santi no se iría así.
No en un momento como este.
-Voy a averiguar lo que ha pasado y lo voy a encontrar.
-Por favor. -¿Vale? Te lo prometo.
Eh.
No te vengas abajo ahora.
Que lo estás haciendo muy bien.
Pepinillo, ahí voy a entrar solo.
Y se acabó la puta conversación.
(SILBA)
Menudos modales los tuyos, ¿no?
No la mires a ella, mírame a mí. ¿Qué cojones habéis hecho?
¿Qué cojones habéis hecho, Dulce?
¿A quién se le ocurrió lo de la parrillada en la nave?
Se te ocurrió a ti, ¿no, Panterita?
-¿Qué coño dice este? -Eh, háblame a mí.
Háblame a mí. Has venido a hablarme a mí.
No sé de qué coño estás hablando.
Hay un tipo frito...,
pero frito como una puta salchicha parrillera,
en una nave en territorio del Quini.
Como sea un hombre de Quini, Dulce, Quini es la ira de Dios.
(RÍE)
No nos podemos permitir una guerra con Quini.
¿Qué cojones está pasando?
Nosotros no nos hemos cargado a nadie, ¿me oyes?
Me dijo un pajarito que te levantaron un transporte de hachís.
Pararon al tipo...
Le metieron unas hostias...
Le dejaron la carita como un osito panda...
Y ahora, de puta casualidad,
aparece un hombre de Quini frito...
y con un puto disparo en la cabeza
y es una puta casualidad.
¿Qué cojones habéis hecho?
Para empezar, me vas bajando un poquito el tono, ¿eh?
Y me hubiera encantado ser yo
la que le hubiera metido el tiro a ese pavo,
pero te estás equivocando de ventanilla.
A lo mejor la que te estás equivocando de ventanilla eres tú.
No estás manejando a estos niños.
Estos niños a lo mejor no te respetan.
A lo mejor aquí Pantera quiere ser el puto rey de la jungla...
¡Tócate los huevos! ¿Verdad?
¿Verdad que quieres ser el puto rey de la jungla?
-Vete a tomar por culo. -Que me hables a mí, a mí.
Dame un nombre.
Dame un nombre.
No puede haber una guerra con Quini.
Dame un nombre. Todavía no le hemos dicho a nadie...
nada de ese puto fiambre.
Dame un nombre.
¿Quieres un nombre? Dame un nombre.
¿Quieres un nombre? ¿Sí? Dulce.
Dulce.
¡Suelta o disparo!
(SUSURRA) Sígueme después.
Dulce. Dulce.
¡Que sueltes o disparo! (GRITA)
Baja el arma. Baja el arma.
¿Qué dices? Que bajes el arma.
¡Díselo! Es de mi familia, baja el arma.
Uy, ¿de qué soy?
De mi familia, baja el arma. Tu familia.
¡Baja el arma!
¿Qué pasa, padrino?
¿Chica nueva en la oficina?
Sí, ¿qué pasa? Nada.
Bienvenida.
Vámonos.
-Chao, ¿eh?
-Cuidado, ¿eh? -Vaya.
¿Y tú qué, Tarantino?
Ves a dos personas charlar amigablemente y distendidamente
y lo único que se te ocurre es encañonarlas
con tu arma reglamentaria. ¡De puta madre, Tarantino!
Pero ¿qué dices amigablemente, tío?
Si te estaba asfixiando.
¿Qué coño iba a saber que erais familia?
¡Joder!
¿En serio es tu ahijada?
Cuando la bautizamos, iba vestida de otra manera, ¿eh?
¿Te gusta apostar? Te apuesto lo que quieras a que...
en un ratito...
sale de esa madriguera y nos lleva hasta el culpable.
Pero si te ha mandado a la mierda.
Somos una familia de mandarnos a la mierda.
Hostia, pues sí que sois una familia rara de cojones.
(RÍE)
¿Qué coño haces aquí?
A ver, Tirso, ya no tengo casa en el barrio.
¿Dónde crees que voy a dormir? ¿En la calle?
Joder.
¿Se sabe algo de Santi? Nada.
Pues estará por ahí tomando cañas, ¿no?
Ayer dejó la cuenta de la ferretería a cero.
26 000 euros. ¡Hostias!
Eso son muchas cañas, Tirso.
Voy a comprobar si se ha llevado ropa y documentos.
Ah, vale.
Si lo ves bien, me instalo aquí ¿no?
Sí, claro. ¿Y la niña? ¿La niña?
Vamos, que no. Que...
Que en esta habitación no te quedas.
No he acabado todavía de recoger.
Deja tu maleta por ahí, ya pensaremos dónde duermes.
Vale, vale.
Dejo las cosas en tu cuarto.
¿Qué coño haces?
Eh... ¿A eso has venido?
¿A hurgar en mis cosas?
No, Tirso. He venido porque Gladys me dijo que estabas mal.
Pero no sabía hasta qué punto.
Estoy perfectamente.
Ya han pasado seis meses, Tirso.
Y no has superado la muerte de Irene.
Eso no es cierto.
Estás obsesionado con Romero.
Solo quiero que este hijo de puta aparezca
y que pague por lo que hizo.
Y hasta hablas con la niña.
¿Y qué pasa?
Pues que es raro de narices, Tirso. La niña está muerta.
¿Y a ti qué coño te importa lo que yo haga?
Hablo con ella porque me ayuda, me tranquiliza.
Y si te molesta que lo haga, ya sabes dónde está la puerta.
Yo no te he pedido que vinieras ¡a tocarme los cojones!
(SUSPIRA) Perdona.
Joder.
Tirso.
Tirso... (SUSPIRA)
¿Estás bien?
Santi no se ha llevado nada.
Ni ropa ni nada.
No tiene sentido que se haya ido sin ropa.
¿Y si le ha pasado algo, Pepe? ¿Y si se ha metido en un lío?
Joder, vive aquí conmigo, lo tengo delante
y no me he enterado de nada.
Bueno, vamos a ver, Tirso. No nos pongamos en lo peor.
A lo mejor no se ha llevado ropa porque...
Porque tenía ropa en otro sitio. En el gimnasio, yo qué sé.
Pepe.
Eres un genio.
Ah, ¿sí?
¿Cuál es la debilidad de Santi?
La persona por la que ha hecho las mayores estupideces.
Y encima tiene ropa en su casa.
Fanny, su ex.
Me juego el cuello a que esa rata está detrás de esto.
Tengo que hablar con ella.
(Música de intriga)
Síguela, yo me quedo en el coche.
¿En serio? Síguela, yo me quedo en el coche.
(RÍE) Me la estás jugando, ¿no?
Voy a dar dos pasos y te vas a largar con el coche, ¿a que sí?
Imagínate que Dulce nos entregara al asesino, ¿te lo imaginas?
Digo yo que alguien debería de quedarse en el coche
por si hay que perseguir al asesino cuando escape.
Tú no te quedas en el coche ni aunque te regalemos
un puto apartamento en Benidorm.
Por tanto, me quedo yo en el coche
por si hay que perseguir al menda lerenda.
No. No cuela. No.
Vas tú mejor. Claro. Claro.
Pepinillos, qué facilitos sois.
¡Eh!
Te dije que no hicieras nada. -¿Cómo?
-¿Qué pasa? ¿No podías aguantarte las putas ganas de vengarte?
Nos has puesto en peligro a todos, gilipollas.
-Dulce, te juro por mi madre que yo no he hecho nada.
-No me trates como idiota. Ni se te ocurra tratarme como una idiota.
Si te jode que te hayan robado el cargamento, no haberte dejado.
A partir de ahora estás solo, ¿me oyes?
¡Estás solo, hijo de puta!
Me debes una. Te debo una.
Eh, os largáis todos. Tú no. ¿Qué haces?
¡Que tú no te largas! ¿Qué haces?
¡Vosotros os largáis todos! ¿Okey?
¡Largo de aquí!
¿Qué tal? ¿Qué tal?
Ven aquí.
Siéntate.
Que te sientes. ¡Que te sientes!
¿Dónde escondiste el arma?
¿Qué arma?
Ah, muy bien.
¿Dónde escondiste la pipa...
para liquidar al tipo que acabo de encontrar muerto?
Yo no he matado a nadie.
No he matado a nadie.
¿Por qué cojones lo quemaste?
¿Qué haces? ¿Dónde está?
¿Qué haces? ¿Dónde está la puta pipa?
¡Yo no he matado a nadie, te lo juro!
Dime dónde está. Que no he hecho nada.
¿Dónde está? Que no he hecho nada, te lo juro.
Te juro que no he hecho nada.
Sí, sí que has hecho algo. Tú te quería vengar
porque te levantaron un montón de paquetes de costo.
Te querías vengar y por eso anoche fuiste a por él.
Fuiste a por él, le pusiste una puta bala en la cabeza
y lo quemaste. ¡Anoche...!
¡Anoche estaba en el centro de menores!
¿Qué has dicho? ¡Estaba en el centro de menores!
¡Hostia, estaba en el puto centro de menores!
¡Todo el mundo me vio!
¡Pregúntale a todo el mundo, cojones!
Yo no he hecho nada, te lo juro. Te lo juro.
¿Duermes en un puto centro de menores?
¿Qué haces? ¿Qué haces?
¿Duermes en un centro de menores? ¡Sí! ¡Sí!
¡Júralo por Dios! ¡Que te lo juro!
¡Duermo en un puto centro de menores!
¡Ezequiel! ¡No te vayas a caer!
(GRITA) ¡Hostia!
¡Joder!
¡No demos sustos, hostia!
¡No demos sus...! ¡Mira la que acabas de liar!
¡Mira lo que...! ¿Cómo que yo? ¡Has sido tú!
¡La acabas de liar tú!
¡Vete a ver cómo está! Vete a ver...
¡Que vayas a ver cómo está!
¡Hostia, corriendo!
¡Joder!
¡Joder!
(Alarma de coche)
¿Estás bien, eh? (TOSE)
(TOSE)
¿Puedes subir?
A ver, ¿puedes? ¿Sí?
Tose fuerte, que hoy aprendiste a volar.
(TOSE MUY FUERTE)
Casi va a ser mejor que te largues, ¿eh?
Como venga el del coche, hostia, te va a salir la bromita
por un puto ojo de la cara.
¿Te largas o te largo yo?
Venga, lárgate.
Y hacemos la vista gorda. Que te largues.
(TOSE) Eso es.
Poquito a poco. Muy bien, nene, muy bien.
(TOSE)
Muy bien.
¿Cómo eres tan cabronazo, eh?
Le acabas de tirar al vacío, ¿no le vamos a acercar al hospital?
¿Estás de puta coña o qué?
Si no agarramos al asesino...,
a ti no te van a llegar los putos hospitales de Entrevías
de la que se va a liar.
Y me tienes hasta los cojones.
Quiero trabajar solo, sin tener que darte explicaciones
y sin llevarme unos sustos de tres pares de cojones.
Déjame en paz, no me busques,
no me vayas a encontrar.
Pepinillo de los cojones.
Gilipollas.
(Llanto de bebé)
Coño. Es Víctor.
Gladys y Nelson se ocupan de él ahora.
Sigue teniendo buenos pulmones.
Me he dejado las llaves del coche.
(Llanto de bebé)
Pero ¿qué coño estás haciendo?
Ahí dentro huele a quemado.
(Llanto de bebé)
"Socorro".
Alicia, soy Tirso, abre la puerta.
(ALICIA) No puedo.
No puedo.
(Llanto de bebé)
(Llanto de bebé)
¡Alicia!
Alicia, ¿estás bien?
La sartén, Tirso.
La sartén está en el fuego.
Pepe, la sartén. Voy.
-Estaba friendo y oí llorar al niño.
Vine corriendo y me caí.
Pepe, ¡abre las ventanas!
No podía levantarme.
Pepe, ¡el niño! ¡Coge al niño, coño!
¡Voy, voy!
Pero ¿y dónde coño están Gladys y Nelson?
-Ya está, pequeño, ya está.
Pepe, ¡abre las ventanas, coño, que nos asfixiamos!
-Voy. -Nelson se fue a trabajar.
Pepe, vete a buscar a Gladys, rápido.
-¡Oh, qué estrés! Con lo a gusto que estaba yo en Cádiz.
Sí, mire, necesito una ambulancia. Ahora vengo, cariño.
(VÍCTOR LLORA) Tranquila.
Sí. Emilio Raboso, uno.
Dense prisa, por favor. Dense prisa.
Chicos, tenemos de todo.
Talleres de un montón de cosas, actividades...
Pásense por la fundación.
Sé que no se van a arrepentir, esto puede cambiar su vida.
Alba, allí te esperamos. Sé que va a ser un cam...
-¿Qué cojones haces tú aquí, eh?
Fuera de aquí, hostia. Que sea la última vez que te veo.
Además, a ti te tengo muchas ganas.
¡Fuera, hostia, de aquí! ¡Largo!
Y vosotros, ¿qué pollas hacéis con esta puta mierda?
¡Venga, a tomar por culo para adentro!
(Móvil)
Hola, mamá.
¿Cómo?
¿Y Víctor está bien?
Vale. Vale, voy para allá.
¿Mamá?
¿Qué pasó? ¿Están bien?
-Sí. ¿Dónde coño estabas?
¿Cómo se te ocurre dejar a una anciana al cuidado de un bebé?
Está camino del hospital por tu culpa.
Y la cocina casi se incendia.
Podía haber ocurrido una tragedia.
Lo siento, yo no sabía que... Es tu hijo.
Tienes una responsabilidad.
-Déjalo ya, Tirso. Machacando a Nelson así no vamos a ganar nada.
Él hace lo que puede, como todos.
Pues no es suficiente.
Dijisteis que podíais ocuparos de él.
¡Pues vaya manera que tenéis de ocuparos de él!
¿Dónde coño estabais metidos los dos?
¿Y tú? ¿Dónde coño estás tú, eh?
¿Dónde has estado todo este tiempo desde que mataron a Irene?
No sé a qué viene eso ahora.
A que ya no puedo más, Tirso.
Que soy la única aquí, coño, que tira del carro.
Que me ocupo del bar, del bebé, de Alicia,
de ventilar tu casa, de llenarte la nevera,
pero también sufro. ¿Sabes?
Y también tengo mis problemas.
El bar no va bien.
No paro de trabajar y lo único que tengo son deudas.
Y no llego, Tirso. Y estoy sola.
Porque te pasas el día ahí sentado hablando con el fantasma de Irene.
Y me parece muy bien.
¿Oíste? Me parece muy bien que eso te ayude.
Pero es que los demás seguimos aquí.
Es que ya ni me escuchas, ya ni me miras.
Es que ni me tocas.
¡Y no puedo más! ¡No puedo más!
(Música emotiva)
¿Cómo se te ocurre dejarlos solos?
Tu hijo te necesita, Nelson.
Y parece que buscas excusas todo el tiempo para no estar con él.
Ya perdió a su madre, no puede perder a su padre también.
-Lo sé, tienes toda la razón.
-¿Qué pasa, mi amor? Es tu niño.
-Es que no puedo, mamá.
No puedo.
Cada vez que estoy con él,
cada vez que lo miro, la miro a ella.
Y es un dolor aquí...
Es demasiado.
-A mí se me parte el alma de verte sufrir así.
Pero tienes que pensar en tu hijo, mi amor.
Él no tiene la culpa.
-Lo sé.
La culpa la tengo yo.
-No digas eso, mi amor. Tú sabes que no es así.
Nelson... Nelson, no te vayas.
(LLORA)
Si quieres, te doy un martillo y terminas de reventarlo.
¿Qué coño haces aquí? Pensaba que no recordabas dónde viven tus nietos.
¿Dónde está Santi?
Eso me gustaría a mí saber.
Bueno, realmente a mí me suda el coño donde esté.
Pero sus hijos preguntan por su padre.
Mira, pequeña arpía de mercadillo,
mi hijo ha desaparecido.
Y se ha llevado todo el dinero que teníamos en la cuenta.
Y sé que tú tienes algo que ver.
¿Qué?
Él jamás se atrevería a robarme, salvo...
que una aprendiz de pija, como tú, necesitara ese dinero.
A ver, Tirso. Santi estuvo aquí la semana pasada.
Vino a suplicarme que vendiéramos el piso.
Que si no, se iba a meter en problemas dijo.
¿De qué coño hablas?
Me contó que la ferretería se había ido a pique.
Y que debe mucho dinero a uno que tiene un taller en la calle Velmez.
¿Cómo que debía dinero?
¿Por qué? ¿Les ha pedido dinero prestado a esa gentuza?
Yo creo que sí.
Un taller en la calle Velmez, ¿eh?
Pero ¿adónde vas?
Acabo de recibir las imágenes de la entrada al banco.
Oye, muchas gracias por enviármelas tan rápido, te debo una.
Chao.
(Música de intriga)
¿Quién coño es este?
(Música de intriga)
¿Qué?
-¿A ti qué putas te pasa? -¿Qué te pasa a ti?
Los de la fundación y tú me tenéis hasta el coño.
Te han vuelto a ver tocando los cojones a los míos.
Te aviso, aléjate de ellos, ¿me oyes? Aléjate.
-Me importa un culo tus amenazas.
-La próxima vez, escúchame,
no te aviso de una puta mierda, ¿me oyes?
¡A tomar por culo ya!
-¿Qué?
-Ay, Dios mío.
¿De qué coño vas, eh?
(RÍE)
No te levantes. Ni se te ocurra levantarte.
Estás loco de la puta cabeza.
-¡Pégame! ¡Mátame si quieres! ¡Pégame!
-¿Que te mate? ¿Quieres que te mate?
-No te tengo miedo.
-Pues muy bien. ¿Y ahora qué?
¿Qué? ¿Ahora no tienes miedo tampoco, valiente?
¡No! -¡Quieta!
-¡Suéltame!
¿Quién coño eres? -No soy nadie.
No quiero hacerte daño.
Pero tampoco quiero que le hagas daño a él.
¿Entiendes? -¡Que sí!
-¿Sí? Te suelto y se acaba la pelea.
-No lo sé, pregúntaselo a él.
Está loco de la puta olla.
-Se acaba la pelea. -¡Que sí se acaba! ¡Suéltame!
Vamos, tira.
(Alarma del detector)
(Alarma del detector)
Camila.
Ezequiel, necesito que me echéis una mano.
Lo que necesites.
Mi cuñado Santi ha desaparecido. (RÍE)
Tu cuñado no desaparece.
Ese juega al escondite, Amanda. Esto es serio, Ezequiel.
Hace días que nadie sabe nada de él, ¿vale?
Parece que ha estado retirando dinero
de la cuenta de la ferretería, pequeñas cantidades.
Pero ayer sacó 26 000 euros. ¡Hostia!
A la salida del banco, estas son las imágenes,
se juntó con este tipo. Dime que lo conoces.
Hostia, lo conozco, Amanda. Sebas.
Le cobra los pufos a Quini.
No tengas un puto problema con Sebas en tu puta vida.
Vale. Dejad todo lo que tengáis entre manos
y encontrad a ese tío ya.
Tranquila.
Nos ponemos con esto.
Sabes lo que son los números, ¿verdad?
Les das mil vueltas a estos números, a ver si encuentras algo.
Te sientas ahí y les das mil putas vueltas.
Okey. No me pongas caritas.
(Música de intriga)
Eh...
Vamos...
Vamos un momento...
¿Qué pasa?
Siéntate, por favor.
¿Qué?
Lo que vas a escuchar aquí...
es muy jodido, ¿okey, Amanda?
Esta mañana, cuando nos enviaste a la nave,
encontramos un cadáver calcinado con un disparo en la cabeza.
Yo no lo reporté.
Tenía mis motivos, quería ganarle tiempo,
pero eso no es lo importante, Amanda. Lo jodido...
Lo jodido es que...
a pocos centímetros del cadáver...
había una mochila. Y es esta mochila.
Es esa mochila, Amanda.
Creo que el cadáver es...
Creo que el cadáver es el de tu cuñado.
Y lo siento. Primero su niña y ahora...
su hermano.
No sé.
Tú dirás cómo...
Cómo quieres que gestionemos esto y...
Lo siento.
Dos cañitas como dos soles.
Y ahora viene una tapita que se te saltan las lágrimas, chavales.
Pepe, ya estoy aquí, perdona.
-Gladys, guapa, te dije que te cubría un ratillo
mientras subías a casa. Llevo aquí dos horas.
-Mira, no me llores, Pepe. No me llores.
-Tampoco se te ha visto sufrir mucho, Pepe.
Cualquiera diría que estás más feliz en el bar que en Cádiz.
-Calla. Donde se ponga la playita y el marisquito...
(Sirenas)
(Sirenas)
¿Qué pasó? -No sé.
(Sirenas)
Voy a ver si me entero.
Abuelo, no es buena idea.
Necesito saber dónde está Santi.
Y si le ha pasado algo.
Y me lo van a contar.
(Música de tensión)
Quini, hermano, vente para acá.
(Música de tensión)
Hay un puto viejo ahí que no sé qué coño quiere.
-¿Qué miras?
(Móvil)
(Móvil)
Sanchís, no es buen momento. "¿Has encontrado a Santi?".
No, ¿por?
No. No. Por...
Por nada. Sanchís, ¿qué pasa?
Una tontería.
Que se ve que han encontrado un muerto...
en un almacén del polígono.
¿Qué dices?
"¿Mi capitán?".
¡Mi capitán!
(Música de tensión)
Amanda. Amanda.
No puede pasar.
No puede pasar. ¡Yo me encargo!
¡Yo me encargo!
Tirso. Tirso. Tirso. Tirso, no puedes estar aquí.
Tirso, no puedes estar aquí. Es él, ¿verdad?
Tirso, no, no puedo dejarte pasar.
No... Apártate.
Venga, acompáñame. Quiero verlo.
Quiero ver a mi hijo. Tirso, no.
Quiero verlo. No, Tirso.
Apártate. ¡Fuera! Tirso.
Ayudadle, ¡que no pase!
¡Dejadme! ¡Es mi hijo y quiero verlo!
¡Santi! ¡Santi!
¡Dejadme!
¡Dejadme!
¡Dejadme! ¡Santi!
¡Santi!
¡Santi!
(LLORA) Santi.
¡Papá!
Papá, estoy aquí.
Santi.
¡Papá!
Hijo.
Hijo. (LLORA)
Hijo.
(LLORA)
(Música emotiva)
Santi.
No quiero, gracias.
Cuéntame esa facilidad que tienes para encontrar cuñados.
Ahora te lees el atestado, cuando acabe.
¿Qué haces?
Cuéntame, cuéntame, cuéntame.
Que no me estás contando nada, pepinillo.
Vi el extracto del banco. (ASIENTE)
Había retiradas frecuentes de poco dinero.
Y de vez en cuando ingresos en efectivo de cantidades más altas.
Encajaba con cierto perfil.
¿Y de qué perfil estamos hablando?
El de un ludópata.
Sacas 100, 200 para jugar
e ingresas 1000 cuando ganas.
En el barrio hay bastantes casas de apuestas.
Así que saqué una lista y...
con la ubicación fui buscando hasta que lo encontré.
Eso no se aprende en la academia.
Mi padre jugaba.
Bastante.
Pues es un arranque impresionante, Camila.
Te lo digo yo, es un arranque impresionante.
Gracias.
Pero no te columpies, ¿eh? Te queda mucho por aprender del maestro.
Ah, ¿sí? ¿Ha venido?
¿Está por aquí?
Está cerca.
(RÍE)
Solo llegaban facturas y más facturas a la ferretería y...
ya no sabía por dónde tirar.
Y tampoco quería agobiarte, papá, porque...
bastante mal lo estabas pasando tú ya.
Entonces un día...
me tomé una caña en un local de apuestas deportivas...
Y aposté, por probar.
Y gané.
Era la primera vez que algo me salía bien en toda mi vida.
Así que volví a apostar y perdí.
Y volví, y volví, y seguí perdiendo...
Así que empecé a apostar también online.
Si hasta vi un vídeo de esos que te dicen cómo sacar beneficios,
pero son mentira.
Me metí en un hoyo...
y empecé a malvender los productos de la ferretería
para seguir apostando.
Lo siento, papá.
Intenté contártelo mil veces, pero...
me moría de la vergüenza.
¿Y los prestamistas?
Me dejaron 3000 euros.
Era fácil, no pedía aval.
Pensaba devolverlo enseguida, pero...
tuve mala suerte.
-Y los intereses te comieron.
-En dos semanas debía 20 000 euros.
Me amenazaron y...
ya no vi otra salida, así que...
saqué el dinero de la cuenta de la ferretería y les pagué.
Y después, ¿dónde has estado?
Me quedé con algo de dinero y...
me metí en la sala de apuestas.
Me prometí a mí mismo que no saldría
hasta devolverte el dinero, papá, pero...
tuve mala suerte.
Lo siento tanto. Lo he hecho todo tan mal.
Si no quieres volver a hablarme, yo...
Lo que importa ahora es que estás aquí.
Y que estás bien.
Lo demás...
ya lo arreglaremos.
(Puerta)
¿Sí?
Jefa, han identificado el cuerpo. Es el Sebas.
¿Este es el tío que te esperaba a la puerta del banco?
-Eh, sí.
Yo le acompañé al coche, le di su dinero y se largó. No sé más.
-Ya.
Bueno, Santi, pues...
Puedes irte a casa a descansar.
Mañana te llamaremos para tomarte declaración.
Creo que voy a acostarme un rato, ¿vale?
No he pegado ojo en toda la noche.
¿Qué coño hemos estado haciendo para no ver esto, Jimena?
Sufrir mucho, papá.
Cada uno a su manera.
Tú aquí encerrado todo el día...
y yo volcada en mi trabajo para no pensar.
Y tomando pastillas para poder seguir adelante.
¿Tomando pastillas?
Me gustaría meterme en la cama...
y no salir jamás.
El tiempo te ayudará, ya lo verás.
No lo sé, papá.
Cada día me cuesta más encontrar una razón
para levantarme por las mañanas.
(Música emotiva)
(Puerta)
Cuéntame, Amanda, cuéntame.
El informe del asesinato del Sebas.
Lo llevaron a ese almacén envuelto en plástico.
Presumiblemente inconsciente y a falta del informe de toxicología.
Una vez allí, le pegaron un tiro en la frente
y quemaron el cadáver sin dejar ni una sola huella.
Eso es mucha virguería de trabajo para los periquitos
que tenemos por este barrio, Amanda.
No sé quién es el hijo de puta que ha hecho eso,
pero ya te digo yo que no es ningún pandillero.
Es un profesional.
Deberíamos contemplar la posibilidad
de que esto solo sea el principio.
(Música de intriga)
¡Hijo de la gran...
puta!
Estamos cerrados.
¿Y esto?
Las cosas van a cambiar.
Pepe.
¿Qué? ¿Ya habéis terminado de besuquearos?
Necesitas ayuda, Gladys.
Y Pepe es un gilipollas que se aburre en Cádiz.
Y está deseando volver a trabajar aquí.
¿Qué haces con el niño?
No eres la única que tiene manos para cuidarle.
Hay más gente que le quiere y le necesita.
¿Me abres?
Vamos a dar un paseo.
Venga.
Ay, Pepe, no pensé que lo diría nunca,
pero qué alegría que estés aquí.
Échame una mano con esto, anda.
-Claro que sí.
Pero primero quiero negociar mi contrato.
Y no soy barato.
-Uy, no sé yo si me voy a alegrar tanto.
(Música de tensión)
(RESPIRA AGITADO)
(Música de tensión)
"A veces el mundo es un lugar oscuro y tenebroso".
"Una pesadilla que se hace realidad".
(IRENE) "Hola, mi amor. Cuando salgas de la fundación,
compra pañales, ¿vale?".
"Un beso, te quiero".
"Hola, mi amor. Cuando salgas de la fundación, compra pañales, ¿vale?".
"Te metes en un pozo muy profundo
del que crees que es imposible salir".
"Hola, mi amor. Cuando...".
"Pero no te puedes rendir".
"Hay que luchar cada día por salir adelante".
"Por sacar adelante a los tuyos".
(Llanto de bebé)
"Y al final, aunque te cueste imaginarlo,
siempre encuentras una razón para salir de la cama".
Pero ¿qué haces aquí?
Mi bebé.
Hola.
Hola.
Hola, Víctor.
Hola.
"Porque a veces no sabemos apreciar lo que tenemos delante
hasta que estamos a punto de perderlo".
Y yo ya he perdido demasiadas cosas.
No quiero perder más.
Por eso ha llegado el momento de que despierte.
Y de que te diga adiós.
Aunque me rompa el corazón...,
tengo que dejarte ir.
Te voy a echar mucho de menos, mi vida.
Te quiero, abuelo.
Yo también te quiero,
Irene.
(Música emotiva)
(Música de intriga)
¿Es aquí la fiesta?
¿Qué me vais a hacer?
¿Qué coño quieres?
Recaudar la pasta que nos debéis.
Tenéis 24 horas.
¿Qué cojones haces aquí?
-Trabajaré para vosotros.
¿Qué cojones hace un tipo en pelotas
en mi puta comisaría?
Bueno, olía tan mal, que lo he bajado a las duchas.
Gladys, ya no tendrás que tirar tú sola de todo.
Ahora tendrás ayuda.
Todo lo que invite se lo voy a sacar del sueldo.
-Mira ahora la sindicalista.
Ella se va a encargar del niño mientras tú trabajas.
Ah, qué bien. -Sí, sí.
Me he encontrado con Jimena y me ha pedido si te lo podía traer.
¿Cuánto ha aguantado con él? ¿20 minutos?
Este edificio ya no es de la fundación,
es del Ayuntamiento y se le va a dar otro uso.
-Vamos a entrar.
¡No puede pasar! -¡Vamos, vamos!
¡Corred!
Te he puesto en una situación terrible.
-Estás pasando por un momento horrible, cariño.
Has perdido a tu hija.
Se me parte el alma porque no sé cómo ayudarte.
Hay un asesino por ahí que os la está liando.
Voy a acabar con el cabrón ese, ¿me oyes?
-Nuestro objetivo es evitar la guerra entre las bandas.
Y lo único que hemos conseguido hasta ahora
es provocar que se maten entre ellos.
(Disparo)
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