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"¡Pero realmente lloré demasiado!
Las albas son desoladoras, toda luna es atroz y todo sol amargo:
el amor acre me ha henchido de languidez embriagadora.
¡Oh, que mi quilla estalle! ¡Oh, que yo me hunda en el mar!"
EL PODER DE UN SUEÑO
- Despierta, dormilón. - ¿Por qué has parado?
El camión ya no puede tirar del barco. Está lleno de agua.
Un barco de madera no puede llenarse de agua.
¿Adónde vas?
Madre mía.
Enciende la luz de la vela, y luego maldice la oscuridad.
Oye, ¿cómo se llamaba la chavala del Sonic?
- Kathy. - No, no, la otra chica.
Kathy 2.
- No me digas. - Recoge a ese chico.
Venga ya.
La comunidad de la autopista. El pobre está ahí solo. Míralo.
De acuerdo.
- ¿Adónde vas? - Donde sea, tío.
Vamos a Detroit.
Puedes ganar dinero si nos ayudas a descargar.
Como queráis.
Irás detrás, ¿vale?
Detroit está a 70 km. ¿Va a ir detrás 70 km?
Ya te lo ha dicho.
Donde sea, tío. ¡No te jode!
Sírveme.
¡Fregona!
Después de que termines, ya te lo he dicho.
- Oh, no. - ¿Qué?
Es Halloween y la noche del escondite.
- No habrá nadie salvo Earl. - Peor aún.
- La última vez me pegó un repaso. - Relájate.
- Un refugio para gays. - No es contagioso.
Yo no entro. La noche del escondite no pienso entrar.
Que el chaval descargue un par de cajas de Cutty.
Mantén el motor en marcha.
¿Cuánto hace, Mort?
No estás cumpliendo con tu parte del trato.
La sala que hay encima del bar me parece una fuente de ingresos.
¿Qué te parece?
Mierda.
- Truco o trato. - Muy gracioso.
- Bonito disfraz. - ¿Qué tienes esta vez, Fletcher?
Cutty Sark.
Lo único que tomarás, el único barco que no se hundirá jamás.
- ¿Y la ginebra Seagram? - El séptimo cielo, yo qué sé.
Es muy bueno, Earl.
Un chico muy guapo.
¿Qué relación tenéis?
¿Familiar?
Recoge eso.
Es tu botella, Fletcher.
- Mort, limpia eso. - Eh, eh, eh... Tranquilo, Earl.
No voy a pagar esa, Fletcher.
Si no se hubiese golpeado, no se habría roto.
- Ha sido contra tu suelo. - Y una mierda.
Te guste o no, la física es así.
Me estoy dejando la piel para traerles a mis clientes
artículos de calidad a precios asequibles.
Y una mierda.
Las cargas en ese bote para que no se note cuando te pesan el camión.
¿A quién te crees que engañas con ese bote?
¿Sabes, Earl?
Que te jodan.
Ganas mucha pasta.
Puede ser...
pero esto es...
una responsabilidad personal.
Arréglalo con el chico.
Tiene el dinero en el bolsillo delantero.
15 hombres sobre el cofre del muerto.
Ron, ron, ron, la botella de ron.
Vale, vale tranquilo.
Qué tienes en los pantalones.
Tengo que cobrar parte de un negocio contigo.
Me debes...
¿Dónde está la pasta?
- ¿Dónde está? - No me ha dado dinero.
Hijo de puta.
Seré imbécil.
Mort.
¿No querrás tener nada que ver con esto?
Quédate ahí abajo o te doy.
- Quédate ahí, Morty, o te voy a dar. - Yo no...
¿Mamá?
¡Mamá!
Hay un tipo junto a la boca de incendios.
Está ahí, de pie.
Mamá.
Es tu tío Mort.
¿El tío Mort de hace mucho tiempo?
¿De muy y muy lejos?
¿Te acuerdas de eso?
Claro, mamá, porque me leías la historia todas las noches,
o me cantabas la canción. ¿Era una canción?
No, era el principio de un libro que escribió Mort.
- Y no te lo leía todas las noches. - ¿Y por qué no le dejas entrar?
¿Y por qué no llama?
Hay un tipo...
Sra. Gleason.
- Lo siento. No sabía que estaba. - Tranquilo.
Me voy a tomar el día libre.
Hay un tipo junto a la boca de incendios.
- No sé... está ahí de pie. - Es mi tío Mort.
Vamos.
Pasa junto a él.
¿Qué hago si me habla?
No te dirá nada.
Él no quiere llamar. Ella no le deja entrar.
Cosas de hermanos.
Mamá. ¡Mamá! ¿Cuánto tiempo lo vas a dejar ahí fuera?
- Ya casi es la hora de comer. - Quiere demostrarme que está sobrio.
¿Puedo dejarlo pasar?
Abre la puerta a ver qué pasa.
La sangre es más espesa que el barro.
Leen, estoy aquí, por trabajo.
Ven a la cocina.
Hola.
¿Recuerdas a Abe?
Ha crecido, ¿verdad?
- Hoy ha sido el último día de clase, ¿no? - No, la semana que viene.
- Una semana más. - Ray.
Cuando...
- Cuando te casaste con Ray... - Se puso enfermo, ¿te acuerdas?
Hace mucho tiempo.
He venido a devolverle esto a Moo.
Es el de Moo.
¿De dónde lo has sacado?
Me pidió que se lo guardara un tiempo. Y ahora se lo he traído.
- ¿Dónde lo viste? ¿Cuándo? - Pasamos un tiempo juntos.
¿Estuvo en Michigan?
- Estuve un tiempo en Michigan. - No lo sé, Mort.
- Dijo que se iba y se fue. - Nos envió una postal desde Michigan.
¿Cuándo fue? ¿Cuándo...? ¿Cuándo viste a Moo?
No... La... La noche de Halloween.
Halloween.
He venido porque estaba por aquí.
¿Cómo estaba Moo... cuando le viste?
Bien, muy bien.
- ¿Dónde vas a dormir, Mort? - Puede quedarse en mi habitación.
Normalmente... estoy en el sótano, en la habitación de Moo.
Ve a pasear.
Vale.
A ver, oye... Mírame.
Mírame, Mort.
Esto es muy raro, ¿vale?
Este es el trato:
te puedes quedar unos días,
pero esta ya no es "nuestra" casa, ¿queda claro?
Ahora es "mi" casa, ¿vale?
¿Lo entiendes?
Y nada de alcohol.
Una gota... y vas a la calle.
¿De acuerdo?
Buenas noches, Leen.
Buenas noches, Morty.
70, 80, 90... 100.
Perfecto, 400.
- Uno, dos, tres, cuatro. - ¿Estás seguro?
No he estado tan seguro en toda mi vida.
Te enseñaré algo. Mira.
Zarpamos con el bote desde Chicago
y podemos llevarlo hasta aquí, más allá de la isla Beaver.
¿Hay una isla en el lago Michigan?
Hay muchas islas, a eso me refiero.
La isla Beaver es donde vivían los mormones.
Construyeron todos esos edificios porque querían que fuera un país
- pero no les dejaron. - Pensaba que vivían en el desierto.
Ahora sí, porque no les dejan tener su propio país,
así que hicieron las maletas y se fueron al desierto.
Pero los edificios siguen allí.
Ahora solo hay una señora que dirige un museo de juguetes.
Moo la conoce.
También hay otras dos islas.
Se ven desde la isla Beaver, pero no se puede ir.
- ¿Por qué? - Bueno, una está rodeada de ratas.
Y la otra está totalmente habitada por serpientes.
- ¿Serpientes? - Enormes serpientes de agua negras.
Estaba completamente llena de ratas así que llevaron serpientes
para que se comieran las ratas y ahora está llena de serpientes.
- ¿Cómo sabes todo eso? - Me lo contó Moo.
Mira, Dave, todos estos puntos
y estas líneas pequeñas alrededor, y estas tres campanas
son las luces y las campanas que usan
cuando navegas para saber dónde estás. Moo conoce al tío que las puso.
Se llama Billy y ahora trabaja en el Misisipi, más arriba.
- ¿Ah, sí? - Sí. El capitán Billy.
Eso es lo mejor, David.
Fíjate bien. Mira. Zarparemos de Chicago.
Iremos hasta la isla Beaver, cruzaremos los estrechos hasta al puente.
Cruzaremos al lago Huron, el Erie, el Ontario
y llegaremos al canal de St. Lawrence,
que nos llevará directos al Atlántico.
Podremos ir a lnglaterra, África o lslandia.
Rodearemos el Cabo de Buena Esperanza, navegaremos hasta Japón o la lndia,
o Australia o Nueva Guinea.
Tu madre no dejará que te compres un barco.
Ese marinero está borracho, ese marinero está borracho,
ese marinero está borracho desde que amanece.
Imbécil.
- No lo miras por el lado bueno. - ¿Ah, no?
Siempre hay un lado bueno.
Lo mejor del yeso es que se seca rápidamente
y mientras se seca se expande un poquito.
- Joder, estamos usando yeso en un barco. - Dick,
cuando construyeron la exposición universal,
todo estaba hecho de yeso.
Las estatuas y las columnas que parecían de piedra,
- eran de yeso. - ¿Y ahora dónde están?
Nadie navega con estas cosas.
Las meten en el agua, se sacan una foto,
y las dejan en el patio llenas de flores.
Joder, es un barco. Tiene mástil y velas.
Tiene todas los cabos intactos. No es una postal.
- Lo vendes como un barco. - Lo vendo tal y como está.
- No me digas. - Vamos, mira la parte positiva.
¿Dónde está la quilla?
- Es de madera, Fletcher. - Le pusieron una tira de metal.
Llegó Billy y la quitó por 40 dólares, así que tiene una quilla nueva.
Una quilla nueva. Si lo metes en el agua, volcará.
No si no le pones el mástil.
Míralo por el lado bueno.
Se llenaría de agua tan rápidamente que no conseguiría salir del muelle.
Es una garantía de seguridad. Se hundirá antes de que alguien suba.
Mierda.
- ¿Has visto lo que ha hecho? - ¿Quién?
Mi hijo.
Se lleva todos los artículos electrónicos a su barco.
- ¿Le has visto? - No, pero se lo lleva todo.
Lo conecta al motor de la puerta, y dirige los mandos con un cable.
Controla la puerta con el acelerador del barco.
¿De qué te quejas? ¿Cuántos pueden hacer esas cosas?
No es eso.
- Se trae a su novia. - Ah, sí, la he visto.
- Sí, seguro que sí. - De verdad.
No sé quién es esa chica. Viste como quiere.
Le dice todo lo que tiene que hacer.
- Le puso una vela de barco. - Lo vi. Muy elegante.
- Está haciendo una película. - ¿Una qué?
Una película. Sobre un barco.
Joder... no lo sé.
Le dije: "¿Dónde está la cámara?" Y se enfadó.
Me gusta lo que ha hecho con la puerta. Ese chico es increíble.
Conecta el mechero. No lo entiendo.
Tiene a una chica envuelta en una vela y le grita que sea natural.
- ¿Qué le decía? - Que fuera natural.
Tenía un mechero conectado a la puerta
y cuando la cerraba, le daba a un palo que lo encendía.
- ¿Un qué? - Un Zippo, un mechero.
Eso es lo que ha hecho.
No sé para qué sirve.
Supongo que ella estará de pie con un cigarrillo
y cuando la puerta se cierre, se lo encenderá.
No paraba de decir que no podía hacerlo.
No sé qué intentaba hacer. Ella siguió allí y el mechero funcionó.
Encendió el cigarrillo. Y se lo fumó.
Él decía: "No, no, no lo pilla".
La verdad es que se encendió siempre.
Era un Zippo.
Bueno... es el Kathy 2, y todos esos agujeros
sobre los que me gritabas anoche son míos.
Y yo relleno mis agujeros con yeso.
A eso exactamente es a lo que me refiero.
- ¿No puedes echar una mano? - Te lo tomas como algo personal.
Claro que me lo tomo. ¿Sabes cuándo me lo tomé así?
Cuando el bote anterior volvió con lo que parecía
una convención de panaderos italianos detrás.
- Me cagué en los pantalones. - Eso fue un error.
Ytodas esas Kathy, Bridget, Jo Ellen, joder...
Todas las que te tiras son raras.
- Y después van las segundas partes. - Tienes razón.
Lo único que digo es que les cambiemos los nombres a los barcos.
Son demasiado largos. Estoy cabreado.
Esta vez conseguiremos una factura, ¿vale?
Genial.
Pero que el que te la firme no sea un mongólico ni un niño de 10 años.
Dick, eso fue un error.
- Tranquilízate. - Sácalo de aquí y que no vuelva.
A partir de ahora, solo me lo montaré con mujeres de 3 letras.
Kim,
Ann,
Liz...
Creo que ya va siendo hora de que me apunte a un club
o a una liga, una liga de bolos,
porque en mi trabajo no tengo la oportunidad de conocer gente.
- Allí solo soy la contable. - Tendrías que salir más.
¿Sí? ¿Eso crees?
Me acuerdo... cuando íbamos a jugar a los bolos
y ni siquiera podíamos oír a tu padre cuando lanzaba.
El Sr. Suave, así le llamábamos.
Mamá, si sigues hablando de papa, los bolos y todo eso,
¿de qué te va a servir salir y conocer gente?
- Tienes que pasar página. - No estoy hablando de bolos.
Buscaré un club, o una clase, una clase nocturna, libros, esas cosas.
Vale.
- ¿Vas a ir? - ¿Crees que debería ir?
- Sí. Te lo he dicho cien veces. - Vale... de acuerdo. Iré.
Será estupendo.
Ya que tu trabajo no te ofrece muchas posibilidades de conocer
- a jugadores de bolos. - Nos vemos el domingo por la noche.
El número de Rose está en la nevera.
Mort y tú cuidaos y si David quiere venir a dormir,
que le diga a su madre dónde está.
Buenas noches, Abe.
- ¿Mamá? - ¿Sí?
Buenas noches.
Buenas noches, cariño.
Estás en Nueva Orleans.
En el Golfo de México y puedes ir a Cuba.
Puedes cruzar el canal de Panamá,
irte a Tahití y después de vuelta a Hawái.
Bueno, si superas el Triángulo de las Bermudas.
- ¿Qué es eso? - ¿El Triángulo de las Bermudas?
- ¿No sabes nada del...? - No, ese ruido.
¿Qué es ese ruido?
Ese ruido.
Es Mort, arriba.
Nos habrá oído. Espera.
- Está haciendo de Ahab. - ¿Qué?
Finge ser el Capitán Ahab caminando por la cubierta del Pequod.
Es su manera de darme las buenas noches.
- Moby Dick. - Ya lo sé.
Espera.
¿Por qué has hecho eso?
Ya está.
- ¿Vendrá con nosotros mañana? - No.
¿Cuáles son las lanchas?
¿Recuerdas aquel cuadro que tenía dos pescadores?
Estaban en una lancha y pescaban halibut.
Homer, el pintor que había hecho el cuadro
se llamaba Homer. Winslow Homer.
- Homer. ¿Seguro? - Totalmente.
Halibut, Homer. Winslow Homer. Por eso me acuerdo.
Pensaba que hacía los cuadros de boxeo.
- ¿Cómo se llamaba? - Bellows.
Boxeo, Bellows. Halibut, Homer.
Tienes razón.
No me acordaba. Vaya.
¿Quién iba a pensar que acabaría teniendo uno?
Me encanta este cuadro. Me gustaría poder pintar algo parecido.
- ¿Seguro que tu madre se va mañana? - Me dijo que sí.
Eso no significa nada. Dicen esas cosas para engañarte.
- Mi padre era un campeón en esas cosas. - Me siento un poco raro.
Espero que mi madre se vaya mañana.
Dijo que se iría. Tiene que irse.
¿A qué se dedica Mort?
- Está arreglando el jardín. - Sí, don botellas.
Dime... ¿Va a estar aquí todo el verano?
- Acaba de llegar. - Hace un mes.
No lo sé. Creo que debe de haberlo pasado mal.
- Ha venido él. - ¿A qué te refieres?
Lo han tratado mal las fuerzas vencedoras.
- La vida. - Pero, ¿alguien lo ha maltratado?
Creo que mi madre quería decir que la gente
lo ha tratado mal durante mucho tiempo.
- Vaya. - Sí.
Bueno, ahora está aquí. No sé...
Antes era un poeta.
Creo que me debe de venir de él. Y a Moo también.
Escribes buenos poemas. Atodo el mundo le gustan. Y a mí.
Ya lo sé.
Una vez me enseñó un libro. Solo de poemas.
Y luego empezó a beber demasiado, creo.
Recita un poema.
Buenas noches, veo a mis amigos.
Buenas noches, veo el sol.
Buenas noches, me cuesta respirar.
Sí.
- Creo que es como mi hermano. - No se parece en nada.
Lo único que hace tu hermano es sentarse en el sofá.
- Nunca lo he visto de pie. - Claro que sí.
- Pues casi no lo recuerdo. - Se pone de pie.
El otro día me contó una historia divertida sobre tu hermano.
- Moo, corriendo por la montaña. - ¿De verdad? ¿De qué iba?
Solo corría montaña abajo muy rápido y no podía parar.
Solo fue eso, pero se reía muchísimo mientras me lo contaba.
Por eso me pareció graciosa. Nunca le veo reír.
- Ni ponerse de pie. - ¿Ah, sí?
Al menos le vemos.
- Tu hermano se marchó hace mucho. - Tenía cosas que hacer, pero volverá.
Y cuando vuelva, me iré con él.
Rose, soy yo. Voy a ir.
El tipo...
normal que busca mujer normal. De esos que te llaman.
Sí, ya he hablado con él.
Pero tengo que quedarme a dormir.
¿La primera noche?
No, pero será tarde para volver.
Wisconsin.
Sí.
Les he dejado tu número a Mort y Abe. Creen que voy a tu casa.
Gracias.
Ah... el rojo... creo.
De acuerdo. Muy bien.
Adiós.
He encontrado una vela en el barco.
¿Qué estaría haciendo con una vela? Es peligroso.
¿Quieres pizza? Voy a pedir.
Que voy a pedir una pizza.
No lo sé. Mierda.
¿Tengo que decirle que la he encontrado?
¿Estaba escondida?
Buena pregunta.
Si lo estaba, tengo un problema.
Una especial. ¿Tú quieres una especial?
Sí. Mierda.
Sí, vale.
Si estaba escondida, no se lo digas.
Sí.
- ¿Qué lleva la especial? - ¿Qué lleva la especial?
- Pepperoni. - Pepperoni, sí, bien.
Sí, vale.
Pepperoni, sí.
Ah, sí, mierda.
Le diré que nada de llamas en el barco.
Cómprale una linterna.
Estupendo.
No has tenido hijos, Fletcher. Ese es el problema.
Que le compre una linterna.
Soy su padre, estoy intentando enseñarle algo.
No voy a comprarle una linterna cada vez que encuentre una vela en su habitación.
- Yo solo estoy esperando mi pizza. - Genial.
No puedo comer así.
¿Qué piensas, Leen?
- Es decir, sobre mí. - No lo sé.
Porque he pensado que podría empezar a buscar un trabajo
- y contribuir un poco. - Esperemos un poco.
Solo ha pasado un mes.
De verdad, estoy impresionada, pero...
Vayamos con calma. Día tras día.
Sí.
Tenéis el número de Rose en la nevera y hay comida dentro.
Volveré mañana por la noche. Estás al mando... así que sé bueno.
- Os llamaré. - Vale.
Sol...
puesto...
puestos... bañadores, puestos.
- Bañadores. Puestos. - Puestas de sol.
Puestas de sol, puestas de sol.
Toma, te lo devuelvo. Aquí tienes, puedes cogerlo.
- Te lo devuelvo. - Yo no te lo dejé.
Pues te lo devuelvo.
No puedes cuando que no te lo he dejado.
Lo voy a devolver. Lo cogí de aquí y vuelvo a dejarlo aquí.
- Exacto. Lo cogiste. - Y ahora lo estoy devolviendo.
No puedes devolverlo porque yo no te lo dejé.
- ¿Y qué debería haber hecho? - ¿Lo ves? Eso nunca se te ocurre.
- ¿Puedo usarlo? - No es eso. Es decir, ya lo has usado.
Si te lo hubiese preguntado, ¿podría haberlo usado?
¡Claro! Pero ponlo en su sitio después.
¿Nunca cierras después de entrar?
- ¿Por qué estás enfadado? - No lo estoy.
¿Si cerrase la puerta serías agradable conmigo?
- Ya lo soy. - No tan agradable como lo eras ayer.
No lo sé.
Ya no me gusta vender esta mierda de barcos.
Mi hijo está aquí.
Tenemos ese viejo Bismark y dice que podríamos tener un astillero de verdad.
¿Te suena? ¿No era lo que íbamos a hacer?
En la calle Canal tienen uno que ya no usan y ha ido a verlo.
Dice que quieren deshacerse de él.
Y que con un poco de pintura, el Chris-Craft pueda volver a navegar.
Dice, dice, dice.
- Ya no es lo mismo. - Sí. Es diferente.
Se veía venir te has convertido en un remilgado
desde que tu hijo apareció. Me lo esperaba.
Así que me marcho.
Por aquí os habéis vuelto unos tiquismiquis.
Y ese pequeño negocio de bebidas que tengo ha ido creciendo,
así que me marcho con la música a otra parte.
- Hola, Mort. - Hola.
- Hola, Mort. - Qué madrugadores.
Tu madre se ha ido del nido.
Nos vamos a la ciudad.
Oye, una cosa.
Cuando estéis allí, si veis alguna botella como esta,
de cualquier tono de azul, ¿me la podéis traer?
Aunque tendréis que mirar en la basura.
Porque no las vais a encontrar en la calle.
Porque la manzana nunca cae lejos del árbol.
Eso es así.
Vale.
Creo que todo eso del canal de Panamá empezó con Philip Blinzer.
- ¿Quién era? - ¿No te acuerdas?
Era el que quería encontrar un camino por agua
hasta el Pacífico desde los Grandes Lagos.
De hecho encontraron restos de su barco lejos del agua,
justo a los pies de las Rocosas. ¿Recuerdas?
- No lo sé. - Los indios americanos de la región
lo llaman "iua tanto", barco de hierba.
¿Por dónde se va a la calle Canal?
- Está a una manzana hacia allí. - Gracias.
- De nada. - Venga, vamos.
- Ah, mira ese puente. - Ostras.
Eh, mira eso. ¿Qué?
Ah, no.
MORLEY'S, BARCOS Y RECUPERACIONES.
Morley's.
¿Sr. Fletcher?
¿Sr. Fletcher?
Llámame dentro de 5 minutos.
Lo siento, chicos. Me dio la risa tonta hace 3 días.
- Y se me cayó algo en los pantalones. - Por favor.
Todavía me río.
- Hola. ¿Ustedes el Sr. Fletcher? - Tú debes de ser Abe.
- A ver si lo adivino. ¿Es tu tío? - Sí. No. No, este, este es David Swig.
No veo ningún tío. No quiero ponerme duro, Abe,
pero te dejé muy claro por teléfono que no puedo hacer
negocios con menores.
Y vender una barca de 8 metros, no importa lo romántico que parezca,
no importa lo natural que sea, como somos personas honradas,
es un negocio.
- Lo siento. - No ha podido venir.
Está trabajando.
Bueno... podéis echarle un vistazo al barco.
Miradlo.
¿Es este?
Es exactamente ese tipo de barco. Es su hermano.
Y este es el que os decía... el Kathy 2.
Era bueno. Era... muy bueno.
Me imagino volviendo a navegar sobre su popa,
tal vez por el mar.
La radio sigue intacta.
- Lo siento. - Impresionante.
Pero como te he dicho, Abe, si no viene tu tío
o tu padre o tu abuelo o un familiar contigo,
no puedo vendértelo porque eres un crío.
Salvo que sepa que no va a pasar nada.
Tendrás que quedarte ahí, como si fuera un escaparate.
- No hay problema. - Es un país libre.
Fletcher.
Fletcher.
Bueno, tengo que irme. Pasad por el despacho al salir.
El tráiler va incluido.
Va a venir una gente esta tarde a verlo.
Subid.
Venga, que no va a volcar. Subíos.
- ¿Qué te pasa? - No, no, no es eso.
Lo están haciendo otra vez. Y con la vela entera.
No mires hacia allí.
Sé natural. Entra, entra.
Entra. Entra. ¡Entra!
- Cierra la puerta. Cierra la puerta. - ¡Vale! Joder.
Proa,
popa.
Agujero, agujero, agujero. El barco tiene un agujero a este lado.
Es entre los tablones. No es tan importante.
- Se ve el otro lado. - Ya lo veo. Entre las maderas.
- Me cabe el dedo. - ¡Para! Lo harás más grande.
- Vámonos. - Espera.
Oye, no vas a comprar un barco con un agujero y...
No es muy grande. Puedo arreglarlo.
- Es genial. - Lo arreglaré.
Los tablones se han abierto por la presión.
David.
Baja.
- ¿Puedes venir a casa mañana? - ¿No has oído lo que ha dicho?
Tu padre, tu abuelo, tu tío o cualquier familiar.
Sí, ya lo sé. Mort firmará. Seguro.
¿Vendrás mañana cuando traiga el barco?
¿Qué? ¿Va a llevarlo a tu casa?
Le he dado la mitad del dinero. Venga.
- Adiós. - David.
Venga.
Vaya, Navidad. Noche de paz.
Mira qué bien. Veo que has encontrado una.
Seguro que habéis tenido que mirar en la basura. Y limpia.
- Sí. ¿Qué pasa? - El tapón.
- ¿Qué? - No llevan el tapón en la basura.
Tienen tapón cuando las encuentras en la calle.
El 90%% de las veces nadie se da cuenta.
Sí. Yo también me he dado cuenta. ¿Por qué?
Mensajes.
¿Te gusta el chino?
Odio clasificar a la gente así.
Acepto a las personas tal y como son, nada más.
La comida china. La comida.
Me encanta la comida china.
Bizcocho. ¿Te gusta?
Lo comíamos mucho, pero... no se estropea.
Nunca he sabido qué lleva.
Mort, hoy he comprado un barco.
Me acuerdo de la primera vez que comí bizcocho.
¿Por qué se llamará así?
Bueno, alguien me dijo que lo había inventado un bizco.
Y otra persona se acercó, no me acuerdo quién, y me dijo:
"No, es porque la inventaron 8 personas".
Y me gustó más ese motivo que el primero,
así que siempre cuento ese.
Pero no tengo ni idea de si el motivo real es ese
aunque lucharía y moriría defendiendo que es verdad.
Lo hicieron 8 personas.
No creo que sea posible. 8 personas poniéndose de acuerdo.
De hecho, ni siquiera sé quién lo inventó.
Si le preguntas al tío de la fábrica o al de la tienda:
"¿Esto quién lo inventó?", te dirán que no tienen ni idea.
Eso te dirán: "No tenemos ni idea".
Me he comprado un barco.
Somos muy imbéciles.
Si vemos algo escrito, nos parece que es verdad.
Si está escrito en negro sobre rojo o sobre blanco o lo que sea.
Consigue una imprenta e imprime la verdad que quieras.
Es decir...
la imprenta es lo peor que se ha inventado. Mira...
¿Mamá llamará esta noche?
No lo sé. ¿Tendría que llamar?
De hecho, ha llamado por la tarde y ha dicho
que iba a llamarnos antes
de irse por la mañana. ¿Quieres llamarla?
- No, no. - ¿Estás seguro?
No.
Gracias por la botella. He dejado un hueco para ella.
Encajará bien.
Me han dado dos galletas de la fortuna gratis.
Siempre son gratis, ¿no?
Bueno, el tipo me las ha dado.
¿Cuál es la mía?
Toma.
"Hasta el final y un poco más".
En la mía no hay nada.
Porque será la mía.
Mort, puedes fumar aquí si quieres. No me importa.
No, no pasa nada.
Atu madre no le gusta que fume dentro.
En realidad estamos fuera.
Técnicamente no, porque hay un techo.
Pero no pasa nada.
No sé ni por qué fumo. No debería fumar, pero fumo.
¿Tienes algún plan con tu amigo David?
- No. - ¿No?
Te lo pregunto
porque hay un chalado en esa casa del árbol que no para de hacer gestos
y se parece mucho a David, así que he pensado...
¿Qué está haciendo?
- ¿Qué coño haces ahí arriba? - ¿Se lo has pedido?
Ahora no puedo. Se lo pediré por la mañana.
Deberías preguntárselo por si dice que no.
- ¿Iremos al astillero? - ¿Por qué va a decir que no?
No tenemos que ir...
Oye, le conozco. Es mi tío.
- Dale las buenas noches. - ¿Por qué?
Di "buenas noches".
Llamaré al tipo desde el teléfono de abajo. Despídete.
- Buenas noches, Mort. - Gracias.
Buenas noches.
David.
Hola, ¿Sr. Fletcher?
- Soy Abe Gleason. - Sí.
- Sí, Sr. Gleason, ¿cómo está? - Bien.
Todo a punto para mañana.
¿Así que tu tío te acompañará para firmar la factura?
Sí, sí. Está aquí. Pero se ha ido a la cama pronto.
Así se levantará temprano.
- ¿Perdone? - Bueno, ya tengo la dirección.
- Espero que estés ahí. - Claro. Nos vemos mañana.
Adiós.
- Buenas noches, Mort. - ¿De qué iba todo eso?
- ¿El qué? - Lo del chino y todo eso.
No hace falta que pase nada para comer chino.
Sí, supongo que es cierto.
- ¿Estás bien? - Sí.
- Buenas noches, Mort. - Buenas noches.
FONDOS PARA EL BARCO
Fíjate bien, Dick. Este es el último.
Hombre al agua.
Ese marinero está borracho, ese marinero está borracho,
ese marinero está borracho, desde que amanece.
Gleason.
Calle Morton.
Cocinero de comida rápida.
Pollería Sheila.
Experiencia en bocadillos y platos combinados.
- Buenos días, Mort. - Hola, Abe.
Oye, estaba pensando
que cuando limpie el patio habré terminado.
La botella azul lo ha desencadenado todo.
Creo que deberíamos sorprender a tu madre
y hacer una barbacoa.
Podría preparar un pollo. Y comprar mazorcas... de maíz.
Hace más de 30 años que no como... pollo.
Maíz como continuamente, pero no mazorcas, porque yo no...
Tiene que ser una buena temporada y creo que esta lo es. ¿No crees?
- Sí. - Sí.
Estoy muy emocionado porque han pasado
muchos años desde la última vez que comí pollo.
- ¿Bebes café, Abe? - No.
Teníamos un club llamado lnfinidad Cinco.
Mi hermano Georgie, Danny Wetmore,
Gary Dakowski y Glenn Messersmith.
Y... siempre usábamos nuestro símbolo.
Primero teníamos la casa del árbol, y después la sede en un vagón.
Fue agradable, pero el tiempo...
pasó.
El instituto se terminó y un día todos decidimos...
alistarnos...
y luchar en esa guerra que había.
Bueno, todos nos alistamos y fuimos a luchar
a Vietnam, en los campos de arroz.
La cuestión es que había un general que inventó un cañón
que disparaba aves vivas
a los motores de los aviones.
Parece que había problemas con los despegues
y los aterrizajes de los aviones en Vietnam.
Y ese tipo se inventó un cañón para poder simular el problema.
Y yo era el encargado de cargarlo y dispararlo,
con un mínimo de 200 gallinas al día.
Cargaba, disparaba, limpiaba.
Y bueno...
No sé bien cual fue el motivo...
pero 7 meses después supe que Georgie
se había volado la cabeza con un mechero
en Saigón durante un permiso.
Un par de meses después,
Danny, Gary y Glenn
cayeron en una emboscada.
Pero Glenn sobrevivió.
Lo vi hace...
unos 15 años o algo así y...
pensó que yo era una botella de zumo de naranja.
No sabía quién era yo.
No sé...
¿Qué estás mirando?
Estoy esperando. Y miro.
Va a venir un tipo.
He comprado un barco y hoy vendrá a traérmelo.
- Ahora. - ¡Vaya!
Le pagué la mitad ayer, cuando fui a la ciudad
y tengo que pagarle el resto hoy y firmar una factura.
- ¿Y cuánto necesitas? - No. No, tengo el dinero.
- ¿Qué clase de barco es? - Es un barco de vela de 8 m
con las velas y todo.
- Lo va a traer en un tráiler. - ¡Eso es estupendo!
Está claro que tenemos que hacer la barbacoa.
Necesito que un adulto firme la factura.
Legalmente no puede vendérselo a un menor.
- ¡Soy el del barco! - Ya está aquí.
No... no puedo firmar nada. ¿Qué sé yo?
- Mort, tienes que firmar. - No puedo hacerlo.
No soy tu... Oye... ya sé qué haremos.
Llamaremos a tu madre. Y si dice que puedo, entonces, firmaré.
- ¡Abe! - ¡No soy Abe!
- ¡Abe! - ¡No soy Abe!
- ¿Eres su hermano? - ¡Su amigo!
¿Puedes decirle a tu amigo que deje de pitar?
Un momento... ¿tienes el número?
Estaba aquí colgado con todo esto.
- El chaval vive aquí, ¿no? - ¡Sí! ¡Está aquí!
- ¿Y está su tío? - ¡Creo que sí!
¿Qué ha pasado con el número?
- ¿Adónde ha ido? - A casa de Rose.
Sí. ¿Rose qué? ¿Cómo se apellida?
No tengo ni idea. Venga, Mort. No pasa nada.
Quiero hablar con tu madre y no puedo.
¿Y no pasa nada? Quiero hablar con ella.
Oye, no sé el apellido de Rose.
Mort, si mamá estuviera aquí, firmaría.
Siempre ha sabido que me compraría uno. Moo y yo.
Tengo el dinero. Ven a verlo, te presentaré a ese tipo.
Firma la factura, Morty.
- Sí, ¡ya vamos! ¡Te oímos! - El tío.
Piensa en esto: eso de ahí exactamente es donde extenderán tu cadáver.
Muerto. Cuando te traigan, te pondrán ahí.
- ¿Qué? - Sí. Ahogado en algún lugar de la costa.
- Flotarás, totalmente hinchado. - Mort. No estoy hinchado. Estoy aquí.
Mira el barco.
Solo te pido que le eches un vistazo.
- ¿Qué sé yo de barcos? - ¡Hola, Abe!
Joven Abe... está listo.
Kathy 2, Mort.
¿Qué te parece?
Es bonito.
- Muy bonito. - ¿Adónde vas?
Ya lo he mirado. Es un barco bonito.
Venga, Mort.
Tendrá que volver a traerlo mañana, cuando esté tu madre.
El Sr. Fletcher dijo que tu firma serviría.
¿El Sr. Fletcher? Te dijo eso, ¿eh?
- Ni siquiera está en el agua. - Ya lo veo, Sr. Fletcher.
¿Puedo ofrecerle un trago para animarlo?
No, gracias.
Solo digo que el joven Abe no puede hacerse a la mar
salvo que alguien lo remolque.
No tiene permiso de navegación, ¿cuál es su responsabilidad?
No pasa nada en un barco si no está en el agua. ¿Un trago?
Tiene razón.
- Aleluya. - Deja que suene.
- No. Abe, lo planeaste todo. - ¡Para, Mort!
Esperaste a que tu madre se marchara. No voy a firmar.
¡Nada de lo que haces aquí importa! ¡Nada de lo que has hecho, vago!
Lo siento, no quería decirte eso. La llamaré.
No puedes llamarla. No tenemos su número.
Tengo el número. Lo tengo.
¿Tienes el número de Rose?
- ¿De qué me estaba ofreciendo un trago? - ¿Esto?
Whisky. Cutty. Cutty Sark, whisky escocés.
Es lo único que bebo, el único barco que nunca se hundirá.
Es un poeta de verdad, ¿eh?
¿Le divierte?
Sí.
El barco ese es el que le da nombre al whisky, ¿verdad?
Creo que es el whisky el que le da el nombre, pero no lo sé.
¿Qué piensa usted, Sr. Fletcher?
¿El barco al whisky? ¿O el whisky al barco?
- El barco al whisky, estoy seguro. - Seguro.
Déjeme probarlo.
Mort, no deberías beber demasiado.
- Tú no deberías beber tanto, Abe. - No voy a beber.
No lo sé,
tiene un gusto un poco metálico.
Es Cutty. Se lo garantizo.
- Toda la flota. - ¿Cómo evita que las botellas se rompan?
Amortiguadores. Excelentes amortiguadores.
Tío Mort, ¿por qué no se queda una botella por las molestias?
Se la destaparé.
Pruébelo directamente desde el barco.
Ningún gusto metálico en absoluto.
En absoluto, claro. Seguridad e incertidumbre.
Ya está.
Ya está.
Se lo garantizo.
Garantizado... totalmente... en absoluto.
Por supuesto.
Bueno, Abe... el cielo se está encapotando.
- ¿Qué te parece? - Bien.
¿Cerramos el negocio?
Mort, ¿firmas la factura?
Claro, Abe. ¿Qué es un hombre sin un barco?
- ¿Aquí? - Ahí. Y ahí.
Perfecto.
Esto ya está.
- Señores, tengo que irme. - Yo le conozco.
Le conozco.
Tranquilo, tío Mort. Tengo que irme.
- Yo le conozco. - Me marcho.
No me voy.
No me voy.
Le daré saludos a Earl de tu parte.
Escondite.
Cogen el tapón.
¿Vamos a hacer esa barbacoa con pollo y maíz?
Sí, ya tienes algo que hacer.
¿Mort?
Morty.
Cuando ya éramos muy mayores para la casa del árbol del patio,
que era muy bonita en su época,
montamos una pequeña sede aquí,
en el vagón del que te he hablado.
Lo han quitado.
Mira la autopista.
No está.
Georgie puso una estufa en el vagón.
Mort, lo siento mucho.
Lo planeé todo, pero...
El número de teléfono se cayó mientras limpiaba.
Lo metí debajo de la nevera con el pie.
Esperé que mamá se marchara.
Lo siento.
Devolveré el barco.
¿Sabes?
Yo también he metido muchas cosas debajo de muchas neveras.
Y en cuanto a devolver el barco,
no creo que haya nadie a quien devolvérselo.
Ahora te tienes que preocupar por tu madre.
Los dos tendremos que darle explicaciones.
Volvamos a casa.
No, me quedaré aquí un rato.
Vámonos, Dave.
La he cagado de verdad.
- ¿Se lo vas a decir a tu madre? - ¿Decírselo?
¿No crees que lo verá tarde o temprano? Por ejemplo en la barbacoa.
- Voy a aparejarlo. - ¿Vas a qué?
A aparejarlo y tú me ayudarás.
Si lo ve, que tenga la vela izada.
- Venga. - Oh... ¡joder!
Vamos a poner el barco en el patio lentamente.
No hay prisa. ¿De acuerdo?
- ¿Todos listos? ¿Vale? - Sí.
A la de 3 iremos lentamente hacia delante, ¿vale?
Muy bien.
Uno, dos y tres.
Eso es. Muy bien, muy bien.
Con tranquilidad.
David, ayúdame.
¡Parad, parad! Ahora vamos a girarlo hacia aquí.
Los de delante quietos, vamos a girar hacia este lado.
Perfecto. Lo hacéis muy bien.
Vale, ahora vamos a empujarlo hacia el garaje. A la de tres.
Vale, uno, dos y tres.
Estupendo. Estupendo.
Quietos. No tan rápido.
Bien. Muy bien. Pero seguid adelante.
Adelante.
- David, ¿cómo vamos? - ¡Perfecto!
Vale.
Bien. Parad, parad. Un poco a la izquierda.
Eso es. De acuerdo.
Eso es. Inclinadlo un poco más a la derecha.
De acuerdo, ahora recto. ¡Recto, recto! Uno, dos, tres.
Venga. Un poco más despacio.
Vale, ¿todo bien?
David, ¿cómo vamos?
¿Un poco más? De acuerdo, venga.
Parad, parad. ¿Vale?
- ¿Vale? De acuerdo. Gracias. - De nada, tío.
Estupendo, ¿no?
Gracias. Gracias. Gracias.
- Gracias. Gracias. - Gracias, Mickey.
- Me marcho, Abe. - Gracias, Joey.
Te llevaré a navegar, ¿vale?
Estupendo.
Gracias. Gracias, tío.
Estupendo. Bien.
¿Y ahora qué?
Icemos las velas.
Vale.
¿Me da tres de esos pollos?
¿Y...?
¿Y puede envolverlos...
en esto y sin nada...
de plástico?
No... Sin plástico.
Gracias.
Pollería Sheila.
Hola, llamo por el anuncio de cocinero. Lo he visto en el periódico.
- ¿Tiene experiencia? - Mucha.
- Venga mañana después de comer. - Vale, gracias. Me llamo Mort.
Hasta mañana, Mort. Gracias.
Arriba.
Bien, bien, bien. Hasta arriba. Sigue.
Muy bien. Muy bien.
- ¿Más? - Sí, sigue.
Bájala un poco.
- Dame más margen. - Sí. Vale.
Así, perfecto.
Perfecto.
¿Está bien?
Coge las cuerdas.
Ahora, tira del foque. Y coge esta.
Exacto.
Coge esta, pásala por encima de esta otra.
El foque es la vela de enfrente. Tira de un lado y el otro se moverá.
Hay que tirar y empujar. Buscar el viento.
¿Ves cómo llega el viento?
Tira.
- Muy bien. - Sí.
Exacto. ¿Ves cómo llega el viento?
Tira y ya tienes una vela.
Nos movemos. Lo conseguimos.
Tienes que mantenerlo firme. Firme.
Me salpica agua.
Creo que va a llover.
Arréglalo.
¿Ya está? ¿Estás bien?
Venga.
¡Morty, baja de ahí! ¡Baja!
Mamá, ya has llegado.
- ¿Qué tal el viaje? - Bien.
Gracias.
¿Y esos pollos?
Del hipermercado.
- Íbamos a hacer... una barbacoa. - Sí.
¿David?
¿Estás bien?
Sí.
Sí, está bien, Eileen. Está bien.
Íbamos a hacer una barbacoa, pero ha empezado a llover.
Sí, mucho.
Pero podemos hacerla... si tienes hambre.
- Sí. - Bueno, si no es muy tarde.
No... no es muy tarde.
¿Quién cocinará?
Nosotros.
Mi abuela tenía una amiga japonesa durante la Segunda Guerra Mundial,
en California.
Esa mujer tenía... un marido que estuvo en la guerra con China,
pero no volvió cuando la guerra terminó.
Así que cada día, en todas las comidas, ponía un plato para él.
Lo hizo durante 15 años.
- ¿Y el marido volvió? - No.
Bueno, ya me contaréis lo del barco mañana.
¿Vale, chicos?
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