All language subtitles for La Fiscal de Hierro_S01E22_Episodio 22.mp4-es-2

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Original subtitles

[inicia música]

...no siempre es hablar de equidad.

[continúa música]

[gritos]

[alarido]

...que hasta el día de hoy, no había salido a la luz.

[continúa música]

Después de esta declaración...

[continúa música]

[grito de terror]

¡No!

[termina música]

¡Vámonos al hospital! ¡Vámonos!

[Candela] ¡Tenemos que ayudarlos!

[Argemiro] No, están perdidos, lo siento,

- no sé ni dónde están, nos vamos de aquí. - [Candela] Frénate, frénate,

- ¡ahí están, son ellos! - ¿Los vienen siguiendo?

No. ¡Rápido!

- ¡Súbanse! - ¡Apúrense, apúrense!

[Candela] ¡Órale!

[Argemiro] ¡Vámonos! ¿Están bien?

- [Edmundo] Sí. - [Emilio] Gracias.

Es toda la información que te manda Candela.

[Silvana] Gracias.

Con esto podemos empezar la investigación.

Ok. Sí lo vas a atrapar, ¿verdad?

No puedo hablar en este momento. Te lo juro, me tengo que ir.

Ok, nada más dime si sí o no.

- [Silvana] ¡Por supuesto! - [Camila] Ok, te hablo.

- [Silvana] Ok. - [Camila] Sí, sí.

- Gracias, adiós. - [Silvana] Con cuidado.

¿Qué es lo que espera Candela

que hagas con esa información, Silvana?

[Silvana] Lo mismo que tú:

quiere acabar con Trujillo

para vengar a su papá.

Candela va mucho más allá, Silvana.

¿A qué te refieres?

Ella quiere quedarse con el negocio.

Sí, claro. Yo también pensé lo mismo pero

¿por qué habría de entregar la naviera?

Es un negocio muy rentable.

¿Sabes algo más?

[Silvana] Mira, Roberto,

tu única opción es

decirme absolutamente todo lo que sabes.

A menos que quieras que nos enfrentemos a un juez,

conmigo de enemigo.

¿Por qué tienes que amenazarme cada vez que me interrogas, Silvana?

Y por favor, vámonos. Estamos perdiendo mucho tiempo.

Le voy a hablar a Joaquín,

lo vamos a necesitar.

No Silvana, no hay tiempo.

Además, mientras menos gente, mejor.

No queremos llamar la atención, ¿verdad?

Voy por mis cosas.

¿Qué? ¿También vas a querer que matemos a estos dos?

No, no puedo pedirles que los maten.

Yo soy el único que va a pagar por todo

después de encontrar a Felipe.

Deja de pensar que estás solo en esto,

nosotros nos encargamos.

Hay una sola manera en que ustedes salgan vivos de esta

y es permaneciendo con la boca cerrada, ¿está claro?

- Sí. - Ustedes no vieron nada,

¿soy clara?

[Violeta] Cuando llegaron aquí, Gamboa ya estaba muerto,

y ustedes no pudieron hacer nada.

¿Está claro?

La señorita les preguntó algo.

¿Es claro?

- ¿Es claro? - Sí, está bien.

[Violeta] Si llegan a desobedecer este trato,

el sargento y yo los vamos a encerrar

en el peor lugar de este negocio.

Y les vamos a cargar los muertos

que se nos dé la gana. ¿Sí soy clara?

- [hombre] Está bien. - Está bien, sí.

Tenemos que limpiar todas las huellas.

Muy bien.

Háganse cargo, yo tengo que hablar con mi cuñada.

Joaquín, te alcanzamos.

[tono de llamada]

Ay, contesta, contesta carajo, contesta.

¡Te conviene!

[grabadora] Este servicio...

¡Me lleva, me lleva, me lleva!

Se te acabó tu tiempo.

[gritos de presos]

¿Sabes si la fiscal ha vuelto a hablar con Tino Mendoza?

No.

Esa arpía no va a tardar en regresar.

Gracias.

- [enfermera] ¡Doctor! - [Trujillo] ¿Dónde está el médico?

- [doctor] Don Diego, ¿qué pasa? - [enfermera] ¡Doctor!

¡Llévela a la habitación, rápido!

Doctor, más le vale salvar la vida de mi esposa y de mi hijo.

No se preocupe, yo me encargo.

[comandante] Don Diego, ¿qué pasó?

Quiero que me traigas a los pelones que nos hicieron esto

para pasarles las cuentas del médico. ¿Entendido?

¿Tiene alguna idea de quién lo hizo?

¡Ese es tu trabajo!

Asegúrate que lleguen vivos a la casa.

Y no quiero que nadie se entere de esto.

Mucho menos la prensa, ¿estamos?

[comandante] Estamos. Vámonos.

¿Y qué le vas a decir?

No sé.

No lo sé.

[tono de llamada]

¡Mi amor! Quiero verte.

Ahora no puedo.

[Candela] Tú me prometiste que aunque no viviéramos en la misma casa,

podíamos seguir viéndonos.

Unos sicarios nos balearon

y Bárbara está herida.

¿Qué?

Pero ¿qué pasó? ¿Bárbara está bien?

No sé, no sé. Un médico está atendiéndola.

¿Quieres que vaya para allá para estar contigo?

[Trujillo] No creo que sea buena idea.

Voy para allá.

¿Qué te dijo?

Que Bárbara está herida, pero no me quiso decir más.

Perdón que me entrometa de más Candela,

pero

¿qué? ¿Adónde piensas llegar con todo esto?

Es la única forma que yo tengo para escalar en la organización:

ser la única mujer de Diego.

Y si Bárbara no se muere en urgencias,

mi plan se va al carajo.

- Yo te puedo ayudar con eso. - ¿Ah sí?

Tú me dijiste que solo tenías dos aliados, ¿no?

Ahora tienes tres.

Tú nunca le fuiste fiel a Diego, ¿verdad?

No, pero te puedo ser fiel a ti.

[celular al sonar]

Espera.

Es Diego.

Sí, ¿qué pasó, patrón?

Claro que sí, ahora voy para allá.

Quiere que vaya al hospital.

Es mejor que te adelantes y yo te alcanzo después.

[Candela] Muy bien.

Piensa lo que te dije.

Está bien, está bien, yo me comunico más tarde.

Trujillo no viajó, no podemos ir a la bodega.

Es demasiado peligroso, Silvana.

Pero si ya estamos en camino, Roberto.

Además, es nuestra única oportunidad.

Pero es muy riesgoso que nos vean juntos.

En todo caso hay que esperar a que oscurezca.

Como sea, pero la operación no se cancela.

Y, ¿qué piensas encontrar?

¿Qué pruebas piensas obtener?

Quiero un video del doble fondo de los tanques

con el logo de la naviera.

Pero es que ahora no vamos a ir a un barco de la naviera.

Porque el embarque, no se sube a los navíos

hasta que no va a ser trasladado.

Entonces no estoy entendiendo qué es lo que me quieres mostrar.

En la bodega del barco,

vas a encontrar los tanques con doble fondo.

Para encontrar el doble fondo, tienes que entrar a los tanques.

Pero con mucho cuidado.

Porque aunque ya no tienen gasolina, guardan muchos residuos de gas.

[Guevara] Gracias a los buenos oficios

de la fiscal Duran,

la mano derecha de Trujillo

ahora está de nuestro lado.

Ay, ay. Mira nada más,

¿quién iba a pensar que al todo poderoso de Diego Trujillo

se le iba a voltear su gente? ¿Quién?

Para sobrevivir en este negocio necesitas dos cosas:

un par de ojos en la espalda y un puñal en la mano.

Yo mismo

traicioné a nuestro querido Primer Ministro

cuando te presenté con él para que...

...le financiaras su campaña.

¡Mira nada más qué tipo de traición!

Yo también lo traicioné,

le metí mil millones de puñaladas por la espalda

en billetes de a dólar.

[Cuervo] Así hasta Trujillo quisiera que lo traicionara.

Bueno, el asunto es que con Roberto,

ya es cuestión de tiempo para que Trujillo caiga.

Así que te pido por favor que pares esa guerra sin sentido.

Mira mi querido señor Procurador,

ese puntito no es negociable. Fíjese nada más.

Cada vez que tú dejas un muerto regado,

la popularidad del Primer Ministro, baja.

Y me presiona a mí y me exige resultados.

Y tú no quieres que yo me ponga nervioso en mi puesto.

[Cuervo gruñe]

La situación es muy sencilla:

si Trujillo pega,

el Cuervo pega más duro.

[Guevara] ¡Ya no seas necio, Gustavo!

Mejor prepara a tu gente, acumula fuerzas

para que una vez que caiga Trujillo,

tomes el control de todo país.

No, Trujillo no se puede dar el lujo

de desatar una guerra cuando está en ascenso.

Diego no ha sido muy prudente en sus decisiones, Silvana.

¿Sabes?

He estado pensando en eso que me dijiste de...

...que si no trabajo para uno, trabajo para el otro.

Pues sí.

Lamento decirlo, pero cuando destruyas a Diego Trujillo,

solo le vas a dar más fuerza al Cuervo.

Valeria.

Ya me dijo el doctor que te dieron de alta,

así es que tú vas a venir conmigo.

Tienes que ver unas fotografías

y tienes que reconocer a las personas que se llevaron a Felipe.

Pero yo no me acuerdo de nada,

- no creo poderme acordar. - [Joaquín] No, no.

Sí te vas a acordar y sí vas poder. Lo tienes que hacer.

Mira, me llamaron para chantajearme.

Sea o no sea la persona que tiene a Felipe,

me conoce bastante bien.

Tal vez sea alguno de los cabrones que encerré en la cárcel, no lo sé.

Pero me tienes que ayudar.

Perdóname, Joaquín, yo no quería que esto pasara.

Mira, yo no quiero tus disculpas, Valeria.

Yo lo que quiero es encontrar a Felipe,

lo que quiero es encontrar a mi hijo, ¿entiendes?

Así que vístete, aquí está tu ropa. Te espero afuera.

¡Diego!

Diego.

¿Cómo estás? ¿Estás bien?

Yo estoy bien.

Pero mi esposa y mi hijo están allá dentro.

Y, ¿sabes quién hizo esto? ¿Quién fue?

Seguramente fueron los esbirros de Gustavo Cuervo.

Entonces no es conveniente que sepan que Bárbara está embarazada.

Por supuesto que no,

lo van a tomar como una ventaja.

- ¡Hasta que te apareces! - ¿Para qué soy bueno, patrón?

Unos pelones nos emboscaron

y dejé a Caballo cuidando la casa por si se vuelven a aparecer.

- ¿Quiere que vaya a apoyarlo? - [Trujillo] No.

Quiero que te las arregles y me traigas a esos pelones acá.

Cuente con ello. ¿Algo más?

No, nada más.

Con permiso.

Ya sé que no estaba planeado, Ernesto.

[Ernesto] Me quieres explicar qué estás haciendo sola en el puerto.

¡Aprovechar el momento para entrar!

Le hablé a Joaquín, pero no me contestó.

¿Y por qué no me llamaste a mí?

A ver.

Te pido una disculpa, ¿si? Lo siento mucho, pero...

Bienvenida, ¿le ofrezco algo de tomar?

[Silvana titubea] Sí, una...

...margarita, por favor.

- En un momento. - [Silvana] Gracias.

[Silvana suspira]

Lo siento. Ernesto. La verdad,

salí corriendo.

[Silvana] Y después Roberto me dijo

que lo mejor era no involucrar a nadie más.

A ver, a mí me vale lo que Roberto piense.

Este es un procedimiento judicial

y te estás poniendo en riesgo, ¿entiendes?

- Voy para allá. - [Silvana] ¿Qué? No, no, no.

Si pasa algo, yo te hablo, ¿ok? Bye.

- Aquí está su margarita. Con permiso. - Gracias.

[Érika] Gustavo Cuervo: fichado por robo, estafa

y portación de armas de uso exclusivo del ejército.

¡Nunca ha sido condenado!

¡Esto es ridículo!

¿Qué va a llevar, señorita?

[vendedor] Mire qué bonitos recuerditos tengo de su visita al puerto.

[Silvana] No gracias, no quiero nada.

[vendedor] Pero usted no va a pagar nada:

un señor pagó por anticipado

y quiere que se quede con este recuerdito.

¡No, claro que voy a entrar!

[guardia] Con su permiso jefe, mire,

ya anduve preguntando.

Me he estado informando y la verdad es que

nadie sabe lo que le pasó

a don Diego en Morelos.

Entonces, no sé, salvo su mejor opinión.

Yo siento que lo mejor es informarnos por otra parte.

Ok, me parece bien. Mantenme informado.

Ya está, jefe.

Creo que lo mejor es trasladar a Bárbara a la Ciudad de México.

- Ahí la van a atender mejor. - No pues sí, puede ser.

Ojalá que se mejore,

después de todo, va a tener un hijo tuyo.

Doctor, ¿los salvó?

Sí, los dos están bien.

Venga, puede pasar a verla.

[Violeta] ¿Este?

- No, no. - [Violeta] ¿Este?

No, no creo que sea ninguno de estos.

A ver, ¿cómo?

¿Crees o lo sabes?

¿Qué te pasa?

[Joaquín] ¡Tú dijiste que eran dos tipos, ahora reconócelos!

¿Por qué no le llamamos a la policía?

A ver,

¿por qué es tan difícil de entenderlo para ti?

Secuestraron a Felipe, lo van a matar.

Así es que ponte a pensar.

- [Violeta] A ver, Joaquín, ¡ey! - Ya, ya, ya.

¿Por qué no intentamos un retrato hablado?

Valeria,

¿crees que nos puedas ayudar a acordarte de algo?

Algún rasgo, alguna seña particular.

Está bien, es una buena idea.

Yo lo puedo hacer, lo sabes. Lo puedo hacer.

A ver Valeria, ¿te crees capaz? ¿Puedes o no?

No lo sé.

¡Pues lo vas a hacer!

- [Violeta] A ver, ¡Joaquín, Joaquín! - Espérate, ya.

¡Tranquilo! ¡Escúchame!

Si la sigues alterando así, no vas a lograr nada.

[Violeta] Tranquilo, Joaquín.

Intenta pensar en el momento.

[Vicente] Intenta alejar el miedo.

[Vicente] Piensa en el tipo, en la estructura de la cara.

Tenía la cara cuadrada.

Las cejas pobladas.

Trujillo está convencido de que los que hicieron el atentado,

fueron la gente del Cuervo.

[Argemiro] Y eso le conviene mucho a Candela.

Y nosotros ya sabemos dónde ubicar a un par de esos güeyes.

Nada más es que tú nos des luz verde, valedor.

Y nosotros, por la patrona, nos fregamos al que sea.

Yo creo que de una vez.

Ah, pero Candela tiene una idea.

Préstame tu arma y la de tu hermano, las que usaron contra Trujillo.

Sale.

[Edmundo] Ahorita te paso la de mi carnal, ¡Emilio!

[Smith] Luis Castillo, alias el Potro,

es buscado en México por múltiples asesinatos.

Y aquí en los Estados Unidos, no solo asesinó al agente Wallace,

sino que quería huir a Colombia con falsa documentación.

¡Ah, chirrión!

¿A Colombia? Está bueno.

Esos son inventos de la gente de Trujillo.

Señor Miranda, necesito que me conteste

esta pregunta con total honestidad.

¿Qué tanto sabe este hombre de la organización de Trujillo?

Pues lo suficiente como para mandar

a la fregada el trato que tienen con él, güey.

[Smith] Está bien.

En ese caso, Luis Castillo va a ser trasladado

con usted, en las mismas condiciones,

a una cárcel de máxima seguridad y en aislamiento.

Ay, chirrión.

A ver güero,

¿tú crees que para un bato como el Potro

el estar encerrado es un castigo, güey?

Eso lo vivimos todos los días.

[Miranda] En cambio en la muerte,

¿qué hay más allá?

[Miranda] ¿Tú lo sabes, gringo?

¿Quién lo sabe, güey?

Ahí está el bebé.

Su corazón late con fuerza.

Todo está muy bien.

El sangrado es producto de algún esfuerzo que ella hizo.

[doctor] Su esposa necesita permanecer en cama

hasta que haya pasado el peligro.

Por lo demás, todo está bien.

- Muchas gracias. - De nada. Con permiso.

¿Ya saben quién hizo esto?

Seguramente fue el malnacido del Cuervo.

O Candela.

Mi amor, por favor, no pienses en eso.

No te hace bien, ni a ti ni al bebé.

Déjate de idioteces, Diego.

Si esa zorra fue capaz de acostarse contigo en mi casa,

es capaz de matarme para tomar mi lugar.

Ya te dije que no pienses en eso.

Tranquilízate.

[Marlon] ¿Qué tanto le dijiste a la fiscal, Tino?

[Marlon lo silencia]

¿Del traidor de Diego?

Le voy a decir todo lo que quiera.

Tú también estás aquí por su culpa.

No entiendo por qué sigues trabajando para Trujillo.

Ese es mi problema.

[reo] No,

tienes razón, idiota:

este es tu maldito problema.

[Tino] Cuidado,

yo todavía tengo gente.

Si me matas,

te mueres.

El pez por su boca muere.

[Vicente] No, no sé.

¿Puede ser?

Sí... es lo único que recuerdo.

[Joaquín] Vicente, ¿tú crees que si lo escaneamos,

el programa de reconocimiento de rostros, lo pueda rastrear?

[Vicente] No, no lo sé.

Podemos intentarlo, sinceramente no lo sé.

Muy bien. ¿Y el otro? ¿Dónde está?

Siempre estuvo muy lejos de mí, no, no...

Además, parecía que quería que Felipe estuviera bien.

¿Bien?

A ver Valeria, ¿a ti te parece bien? ¡Secuestraron a mi hijo!

¡Se llevaron a Felipe, lo van a matar! ¿A ti te parece eso bien?

- ¿Crees que el tipo es un ángel? Míralo. - [Vicente] Joaquín.

- ¡Dime! Es un ángel, ¿sí o no? - [Vicente] ¡Joaquín!

No te voy a contestar.

- Dale, dale. - Ah, está fuerte el frío, ¿no?

[guardia] Así calentamos un poco.

[vigilante] Vas, vas.

¡Eh, ya se fue!

- [guardia] ¡Cuidado! - [vigilante] ¡Ya ves!

[guardia] Sí, vas tú primero.

Échale, pero con ganas.

Hacia mí.

Tú me dijiste que lo ibas a cuidar.

Que lo ibas a hacer bien.

Confié en ti, maldita sea. No lo hiciste.

¡Tú no cuidaste a mi hermana!

[Valeria] ¿Te quieres hacer la víctima? ¡Hazlo!

Pero por tu culpa mi hermana está muerta.

[Valeria] ¡Tú la mataste! ¡Y ahora vas a matar a Felipe!

- ¡Cállate! ¡Cállate! - [Vicente] Ey, ¿qué te pasa?

[Vicente] ¡Contrólate ya!

¿Qué te pasa?

¡Solo quiero estar en casa con mi hija, por favor!

[Violeta] Todo va a estar bien. Llévatela.

[Violeta] ¡Joaquín,

tranquilízate!

[Violeta] Calma.

Ey, ey, ¡ya!

¡Déjala, déjala en paz!

Ahora es más importante que nos concentremos en saber

quién es ese otro hombre que se llevó a tu hijo.

¡Calma, ya!

¿Me ayudas?

¡Ahí están, carnal!

[Emilio] ¡Ni saben lo que les espera!

¿Están seguros que son ellos?

Esos son y si no los volvemos.

¡Oh, la pregunta ofende!

- ¡A chambear, carnal! - ¡Vamos!

[Emilio] ¡Calladito!

- [Emilio] ¡Calladito! ¡Vámonos! - [Edmundo] ¡Quieto! ¡Quieto!

¡Camínale!

[guardia] ¿Oíste?

[vigilante] ¿Quién anda ahí?

[alerta]

[alerta]

[Silvana suspira]

¿Dónde está la fiscal?

¿Cómo que dónde está, Roberto?

[Ernesto] Estaba contigo.

Le pedí que me esperara en el bar,

porque los tanques aún no estaban desgasificados.

[Roberto] Pero ahora no está.

¡No, no, no!

Seguramente se fue a meter ella sola.

Si se le ocurre entrar ahí, morirá en cuestión de segundos.

[Ernesto] Salgo ahora mismo para allá.

Érika, ¿sabes algo sobre Silvana?

No, ¿por qué?

Al parecer, se fue a meter sola a la bodega.

A ver, no, espérame. Dame un segundo y voy contigo.

- ¿Qué haces? - Estoy haciendo una investigación

de los funcionarios del gobierno y la relación con los carteles.

Encontré cosas muy interesantes.

Por ejemplo, que el líder del cartel del Cuervo

es uno de los principales

sospechosos en financiar todo lo del ministro actual.

¡Todos son iguales!

Silvana me pidió que le entregara este reporte hoy,

necesito checar bien la información.

- ¿Seguro? - Sí.

- ¿Es un hecho? - ¡Que sí, güey!

¿Acaso tengo cara de chorero o qué onda contigo?

Sí, ya me lo confirmó la DEA: te vas conmigo, carnal.

- A huevo. - Solo una cosita, güey:

que estos batos tienen miedo que abras el hocico,

así que te van a mandar un ratito a la celda de castigo, güey.

¿Celda de castigo? No.

- No. - A ver Potro, piensa, piensa.

Está bueno.

Es un riesgo que voy a correr

con tal de tener un chance de salir de acá.

Lo bueno es que tenemos un ángel que nos protege, güey,

que es mi chamaca.

Entonces lo único que falta

es que le quites las llaves al alcaide.

Y que tu hija haga el resto.

[Miranda] Sale.

[Potro] ¿Estamos?

[Roberto susurra] ¡Silvana!

[susurra] ¡Silvana!

¿Qué haces aquí?

¿Cómo que qué hago aquí? Quiero entrar.

- No puedes entrar aquí. - ¿Por qué no?

Porque no es seguro, no está descargado, está lleno de combustible,

- puedes volar en un segundo. - Y, ¿entonces qué hago?

Escóndete.

Ven.

¡No, quiero entrar!

¡No es seguro, Silvana, vámonos!

¿Entonces qué, valedor?

[Edmundo] ¿Cómo te servimos a los muñequitos?

[Edmundo] ¿Colgados de patas? ¿Colgados de la jeta?

¡Edmundo! Más respeto que estos todavía están recientes.

Yo a veces siento que todavía nos escuchan.

"Nos escuchan". No me corrija en público.

- ¡Ey, bájele! - Escarmienta, carnal.

[Edmundo] ¡Sabes que me pongo, carnal!

¡Ya estuvo!

¡A ver, ya! ¡Ya estuvo con eso! ¡Ya!

[Argemiro] Todavía hay que sembrarles las armas.

Asegúrense de ponerles las huellas de estos dos,

que Trujillo crea que ellos le dispararon.

¿Y tú qué, papá? ¿Nada más viniste de mirón?

Apúrense,

yo mientras le voy a hablar a la policía.

[Edmundo] Está bueno, pues.

Órale, échamela.

No me truenes los dedos porque sabes que me revienta.

No entiendo qué hacemos aquí si ni siquiera vamos a poder entrar.

Algo sucedió:

los tanques no fueron desgasificados

y eso debieron haberlo hecho los técnicos a primera hora.

¿Y quién tiene que dar esa orden?

Diego, obviamente.

Lo que me extraña es que no diera la orden,

si ni siquiera viajó.

¿Sabes qué es lo más grave?

Que nos vamos a ir sin nada.

¿Qué es esto?

La razón por la que te pedí que me esperaras.

Ahí está todo el diseño de los tanques.

Ahí vas a encontrar cómo y dónde se usa el doble fondo.

Y, ¿cómo están?

Bien, perfectos. No les pasó nada.

Qué bueno que están bien, me alegro.

Tú estuviste conmigo desde el principio.

Y tuve la suerte de que me llamaras, justamente,

después del atentado.

¿Para qué me llamaste?

¿Qué quieres decir con eso?

¿Para qué querías verme?

¡Porque quería verte! Necesitaba verte, te extraño.

No puedo vivir un solo día sin ti, por eso te llamé.

[Argemiro] ¡Patrón!

Ya está el trabajo hecho.

Fueron dos gatilleros del Cuervo.

- ¿Seguro? - Sí, señor.

Los encontramos intentando recuperar la moto.

Ahí mismo nos los quebramos, como usted ordenó.

¡Malditos pelones!

El Cuervo me las va a pagar.

Muy bien, chamaco,

te has ganado una buena lana por abusado.

- Muchas gracias. - Llama a la casa.

Que te manden a dos de seguridad

para que vigilen el hospital.

Claro que sí, ya mismo. Con permiso.

No debiste haber ido sola.

- Fue demasiado arriesgado. - Ya lo sé.

Pero al menos ahora tenemos las pruebas de cómo funcionan los tanques.

Ya está.

[Érika] A ver, ven.

¿Cómo conseguiste esto, Roberto?

Diego era el único que tenía ese diseño.

Los que lo diseñaron ya están muertos.

[Roberto] Y cuando supe que no podíamos entrar a los tanques,

pensé en esto.

No es lo mismo, pero creo que puede servir.

[Érika] Pero la animación tiene el logo de la naviera.

Sí, pero eso no es prueba de nada.

No, pero ya sabemos cómo llegar al doble fondo.

Y con esas pruebas, ahora sí vamos a tener algo contundente contra Trujillo.

[Smith] El operativo sigue igual,

solo que ahora el Potro

va a acompañar a Francisco Miranda.

Vamos a salir de aquí, que es la cárcel,

por todo este camino

hasta llegar a este aeropuerto donde embarcaremos

a los objetivos hacia Texas.

Y recuerden: esto es información confidencial.

Una cosa más: no vamos a tomar riesgos.

Estos son criminales peligrosos.

Así que no los vamos a llevar en camiones de la cárcel,

sino camiones de la DEA.

Sí, señor.

- ¿Entendido? - [todos] Sí, señor.

Muy bien.

Si me vas a pagar así cada favor que te haga,

soy tu esclavo esta vida y la que sigue.

No lo hago por gratitud,

lo hago porque quiero.

¡Ya, ya, ya!

Hablando en serio,

quiero agradecerte todo lo que has hecho.

No, no hay nada que agradecer.

Yo por ti hago lo que sea.

¡Eh, eh, eh! ¡No!

Hay una cosa más que quiero que hagas.

Por la llamada y...

...por mantener a

Tino incomunicado.

Va a estar muy complicado.

Este es el negocio de muchos guardias,

vas a tener que pagarles a todos.

¿Y cuándo eso ha sido un problema?

¿Algo más, patrón?

Otra llamada.

[tono de llamada]

[Roberto] Marlon, ¿qué pasó? ¿Qué se te ofrece?

Hablar con Trujillo.

He intentado llamarle todo el día,

pero no me contesta.

[Roberto] Si quieres dime lo que le quieras decir

y yo le paso tu recado.

Pues es Tino Mendoza.

La fiscal estuvo aquí,

y le habló del patrón.

Ese imbécil se vendió.

Gracias Marlon, yo le aviso.

[Roberto] Silvana, tienes que ponerle seguridad a Tino

inmediatamente, porque lo van a matar.

No te preocupes, se va a recuperar.

[Trujillo] Eso espero.

Permíteme.

¿Qué pasó, comandante?

Ya está hecho, señor.

El Cuervo me las va a pagar.

¿Cómo estás tan seguro que fueron ellos?

Los cuerpos tenían armas.

[comandante] Solo falta confirmar que sean las mismas que utilizaron

- en su atentado. - ¿Encontraron algo, comandante?

En eso estamos, señorita.

Diego,

hay algo más.

Mis contactos en el puerto,

me informaron que al parecer vieron

a la tal Fiscal de Hierro

en un bar, por los muelles.

Maldita vieja, me las va a pagar.

[Trujillo] ¡Ya me tiene hasta el copete!

Creo que lo mejor es cerrarle el camino.

Va por mi papá.

Váyase en paz.

[Bárbara se queja]

No sabía.

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