All language subtitles for La Fiscal de Hierro_S01E21_Episodio 21.mp4-es-2

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Original subtitles

[inicia música]

...no siempre es hablar de equidad.

[continúa música]

[gritos]

[alarido]

...que hasta el día de hoy, no había salido a la luz.

[continúa música]

Después de esta declaración...

[continúa música]

[grito de terror]

¡No!

[termina música]

[Leonardo] Necesitaba saber que decías la verdad.

- ¿Y te sirvió? - Sí.

Me sirvió para saber que sí podemos ser amigos.

[Alcaide] ¡Guardia!

No les quites la vista de encima.

No te preocupes.

[murmurando]

Ya van de salida.

Voy por mis cosas.

Joaquín, Ernesto y Silvana podrían necesitar tu ayuda para salir.

Copiado.

Dime que no me deseas.

Claro que te deseo, mi amor.

Felicidades.

Diego está eufórico por la noticia.

A propósito, ¿sabes dónde está?

Hace rato lo vi yendo al despacho.

[Bárbara] Permiso.

¿Y esto?

- ¡La mato! ¡La mato! - Tranquilízate.

- ¡Zorra! ¡Zorra! - [Trujillo] ¡Alterarás a los invitados!

- ¡Me importa una pin...! - ¡Tranquilízate!

- ¿Qué es lo que pasa? - ¡La mato!

- ¡Los gritos se escuchan hasta afuera! - ¡Se va a enterar el Primer Ministro!

- ¡Suéltame! ¡Saca a esa zorra! - ¡Contrólate, Bárbara!

- ¿Qué haces? ¡Está embarazada! - Tranquilo. No le va a pasar nada.

Lo importante es que el Primer Ministro no se entere.

Gracias.

Señor Miranda.

Me sorprende que quiera verme.

Me imagino que ya recibió la notificación de su traslado.

Sí.

Y quería darle las gracias.

Como también pedirle un favorcito.

- Pero su traslado no tiene marcha atrás. - No tiene nada que ver con eso, güero.

Sólo quería preguntarle si...

...cabe la posibilidad de que trasladen al Potro junto conmigo.

¡Jesucristo! ¿Al Potro?

Sí, es hombre mío de confianza.

Conoce los negocios de Trujillo y no quiero que me lo maten.

Eso yo lo entiendo, señor Miranda. Pero eso es imposible.

Tramitar un traslado para los dos toma tiempo.

Pues si quieren que yo me quede con el hocico cerrado,

tienen que cumplirme dos cosas:

la primera...

pues que me le den protección a Candela.

Y la segunda...

que me pongan a salvo al Potro.

Así me muero feliz en una celda, güey. ¿A poco no?

[Argemiro] ¡Un doctor!

- ¡Un médico o un doctor! - ¡Rápido, carajo!

- ¡Doctor! - ¡Aquí!

- Doctor, por favor. - ¿Cuánto tiempo lleva así?

- No sé, tendrá como una hora. - Enfermera, por favor.

No, ustedes no pueden pasar. Es mejor que se quede aquí.

¡Si algo le pasa a ese pinche escuincle, el Patrón nos mata!

¡Me lleva la chin...!

Zúñiga te empieza a traicionar.

Él me dijo que eres una de las cabezas del cártel

y que pronto te va a capturar y yo tengo todas la pruebas para meterte a la cárcel.

Pero yo no quiero tu cabeza. Quiero la cabeza de Trujillo.

Muy interesante su conclusión, licenciada, pero equivocada. Yo no soy el soplón.

No me quieras ver la cara, Roberto.

Si la Procuraduría tiene algún trato, es directamente con Trujillo.

¿Zúñiga tiene tratos con Trujillo?

¿Por qué quiere atrapar a Diego Trujillo?

- ¿Es algo personal? - Trujillo mató a mi papá.

Y, seguramente, tú lo ayudaste a hacerlo.

¿Quién era su padre para Trujillo?

¿Alguna vez se ha preguntado el motivo que tenía Diego para matarlo?

Precisamente, ése es su problema, licenciada.

Nunca se ha detenido a pensar como él.

Quiere vengarse de Diego Trujillo a toda costa, pero no lo entiende.

Ésta es mi oferta. Y ya la conoces.

¿Qué decides?

La voy a ayudar.

Le voy a enseñar cómo se maneja la naviera.

- ¿Nos deja solos, doctor? Por favor. - [doctor] Con permiso.

Mi amor.

Quiero empezar una nueva vida...

...contigo.

Y con nuestro hijo.

Una nueva vida...

...pero con Candela lejos de esta casa

y del negocio.

¿Me estás oyendo, Diego?

Quiero a Candela fuera de mi casa, esta misma noche.

Se necesita más que un embarque para atrapar a Diego Trujillo, licenciada.

Lo sé, Roberto.

Por eso voy a entrevistar a los socios que él mismo entregó a la Procuraduría.

Muy bien, licenciada.

Ya está empezando a pensar como su enemigo.

¿Nos vamos?

[Érika] ¿Qué pasó?

¿Y Silvana?

Se fue con Roberto.

La verdad no sé si hice bien en dejarla ir sola, pero bueno...

- Ya sabes cómo es ella. - Pues sí.

Y al final todos nos dimos cuenta que Roberto iba a cooperar, ¿cierto?

¿Es ella?

- No, es Valeria. Está cuidando a Felipe. - Acá está Silvana.

¿Qué pasó? ¿Estás bien?

Ok, acá te esperamos.

Viene para acá con Roberto.

Buenas noticias...

...ya estabilizamos al niño.

¿Puedo pasar a verlo?

Claro que sí. ¿Usted es el papá?

- Sí. - Vamos, por favor.

¡Carajo!

Mi amor...

...tu ausencia es mientras se calma la bronca.

Diego, hablas como si no conocieras a tu mujer.

- Esto ya se terminó. - No digas eso, por favor.

Contigo en otra casa va a ser más fácil encontrarnos.

No sé.

No sé, Diego. Lo tengo que pensar.

A mí lo único que me preocupa es ¿qué papel voy a tener en los negocios?

Eso no ha cambiado en nada.

Tú sigues al frente de los laboratorios en EE.UU.

Es más. Te voy a poner seguridad.

No.

No, Diego, no es necesario.

Yo no quiero causarte más problemas con Bárbara.

Mira, a mí nadie me está vigilando.

¿Por qué no mejor dejamos que la marea se calme?

Y, por lo pronto, tú y yo disfrutamos de lo nuestro.

Sabemos que la mercancía la guardan durante un mes,

- hasta antes de que la transporten. - Así es, licenciada.

La mercancía siempre ha estado guardada en los tanques de combustible

de los barcos.

No, eso es imposible.

Nosotros, con el grupo de operaciones especiales,

hemos hecho miles de búsquedas, y no hemos encontrado nada.

Lo que sucede es que los revisan cuando está llenos.

Los tanques tienen un doble fondo, la mercancía siempre ha estado ahí.

Lo único que hay que hacer es esperar a que se termine la gasolina para sacarla.

Ok, vamos a necesitar que nos lleves a los barcos.

Está bien, creo poder hacerlo.

Lo único que necesito es un poco de tiempo para encontrar un momento indicado.

Papá.

Papá, ¿dónde estás?

- Papá. - Tranquilo, todo va estar bien.

- Papá, ¿dónde estás? - Aquí está papá.

- Todo está bien. - Papá.

Aquí está papá.

¡Tú no eres mi papá! ¿Dónde está mi papá?

- ¡Váyase, por favor! - ¡Papá!

- ¡Doctor! - ¿Dónde está mi papá?

- Tranquilo, todo va a estar bien. - Retírese, por favor.

- ¡Papá! - ¡Que se salga!

Roberto es el as que necesitábamos, pero... hay que tenerle cuidado.

No te preocupes, lo tenemos bien vigilado.

Gracias por siempre estar.

Oye, ¿y si...

...si aprovechamos que estamos solos?

Me encantaría...

...pero estoy agotada. Te lo juro.

Siento que el cuerpo ya no me va a resistir.

Bueno, pero...

...podemos quedarnos así.

Fue todo un placer haber pasado la noche contigo, en verdad.

Como si en verdad pudieras darte ese lujo.

Roberto, espera.

La fiscal se va a comunicar contigo a través de este celular, por favor.

En cuanto pueda, voy a activar un teléfono satelital,

que nadie pueda rastrear. Hasta entonces, que se comunique a mi teléfono de siempre.

No lo puedo creer, no cabe duda que este tipo es una fichita.

[Roberto] Buenos días.

[suena celular]

Valeria, ¿cómo estás? Mira, perdón por no haberte contestado.

Joaquín, se llevaron a Felipe.

¿Cómo que...? ¿Quién se lo llevó? A ver, ¿qué fue lo que pasó?

Llegaron unos hombres armados a la casa y se lo llevaron.

[Valeria] Me golpearon.

¿Dónde estás?

En la clínica que está cerca de la casa.

No te muevas. Voy para allá.

- ¿Pasó algo con tu hijo? - Sí.

Parece que alguien se llevó a Felipe. Por favor, vámonos.

Mi amor, no hagas corajes.

Contrólate.

Mira, vamos a ir a ver al médico

para que nos diga cómo está el niño y cuándo es el nacimiento.

Sabes, me gustaría viajar a Nueva York.

A comprar el ajuar del niño.

Nuestro hijo se merece lo mejor.

Claro que sí, mi reina.

Pero tienes que viajar rápido, ¿no? Antes de que te crezca la panza.

- Hola. - ¿Dónde andabas?

Pase la noche con una amiga que conocí en la fiesta.

Engañando escuinclas con mi lana.

Pero no te olvidaste de mi encargo, ¿verdad?

Necesito saber...

...que estaba haciendo la fiscal aquí en mi fiesta.

La estuve observando toda la noche,

y lo único raro que hizo

fue que estuvo vigilando al Subprocurador.

¿Zúñiga?

- No sabía que lo conocieras. - Sí.

Cuando pasó lo del secuestro de Candela, tuve que hablar con él personalmente.

Permiso.

¿Y Candela? ¿Dónde está?

¡Señorita Candela!

[ríen]

- ¡Mire nada más! - Mi viejito Ariel.

Y dime "mi niña",

así me siento en casa.

Mi niña, pues está usted en su casa.

¡Pásele!

¿Cómo vas con la DEA?

Pues el gringo dijo que iba a ver qué podía hacer por mí, güey.

"Por mí". Ya te dije que si no salimos juntos no va a haber trato.

¡Ya, bájale!

Te tengo una buena noticia, carnal.

- ¡Pescado acá! - El alcaide no renunció, güey. ¿Cómo ves?

¿Así que vas a seguir el cuentito del noviazgo?

Sí es cuento, ¿no?

Cuando se llevaron a su papá

yo decidí salirme del negocio.

Sin hacer ruido.

Con discreción.

No sabe cuánto me ha costado mantener un perfil bajo.

¿Y por qué?

Yo pensé que te ibas a quedar en los laboratorios.

Lo que pasó es que Trujillo se puso muy loco.

Se puso muy violento.

Comenzó a amenazar a la gente, y pues estos se espantaron y huyeron.

Yo me quedé en esta casa porque nadie sabía que Don Francisco confiaba en mí.

Diego no sabe lo que le espera.

Mi papá está a punto de volver.

Y yo tengo que estar lista.

Puede contar conmigo.

Y puede contar también con mi familia.

Nosotros siempre hemos sido leales a Don Francisco.

¡Jesucristo!

Ellos son mis hijos.

Mundo y Emilio.

Ella es la señorita Candela.

La hija de Don Francisco.

¡Respeta, carnal!

Y mientras el patrón esté ausente la señorita es la que manda.

Valeria, ¿qué pasó?

- Llegaron unos hombres armados. - ¿Qué hombres?

Nos apuntaron a Teresita y a mí, y se llevaron a Felipe.

A ver, Valeria, pero piensa, ¿qué te dijeron? ¿Qué querían?

Uno de los tipos, el más joven, él evito que nos mataran.

- ¿Qué más? ¿Qué más, Valeria? - ¡No sé qué más decirte, Joaquín!

[Joaquín] Ernesto, necesito que me ayudes con algo.

Antes de ir por Marco quiero que...

- ...que Felipe esté a salvo. - ¿A salvo? ¿Cómo que a salvo?

El estúpido de Gamboa.

Tu prestamista quiere su dinero de vuelta y me está molestando demasiado.

¡Hijo de su puta madre!

¡Joaquín! ¿Qué vas a hacer?

Parece que con Ernesto, ahora sí, las cosas van mejor.

¿Ah, sí? ¡Mira!

¿Y eso por qué o qué? Digo...

...todo bien con Ernesto, pero yo ya estaba empezándole a apostar a Joaquín.

- ¿Cambio de tema? - ¿De plano?

Pues yo nada más te digo que...

...estaría bien que te decidieras...

- ...con quién quieres estar. - ¡Bueno, ya!

Bueno, nada más te estoy diciendo.

Mejor dime qué fue lo que averiguaste de los socios de Trujillo.

Ok, mira, éstas son justamente las listas.

Aquí lo investigué y tengo los nombres, alias, condenas y cada cárcel

- donde está cada uno de ellos. - Perfecto.

Vamos a poder empezar el acuerdo con Roberto.

- Le voy a hablar. - ¿Ahora?

Supongo que lo de Candela fue idea tuya.

Digamos que puse a Bárbara en el lugar y momento adecuados.

Con Candela lejos, tenemos que aprovechar.

[vibra celular]

¿Me puedes dejar solo un momento?

Sí, claro.

Es demasiado pronto, licenciada.

¿Ya tienes mi entrada al puerto?

De hecho, no he tenido ningún avance en ese asunto todavía.

Pues resulta que ahora tengo los nombres y la ubicación de algunos de los jefes

[Silvana] que están detenidos.

Así que necesito que me escuches y me digas por quién debo de empezar.

Tú y Silvana son increíbles.

¿Qué hacían en la casa de Trujillo?

- Me parece que Silvana ya te informó. - Lo que me dijo es incoherente.

No tiene sentido.

¡Dime qué estaba haciendo! Recuerda que tenemos un trato.

Y lo voy a cumplir, ¿sí?

No le voy a dar a Silvana el expediente, pero tampoco me pidas que la traicione.

No me desafíes, Ernesto.

Recuerda que yo sé muchos secretos tuyos.

Pues ya estamos a mano.

Yo no he dicho nada con respecto a tu trato con Trujillo.

Porque eso de que tienes otro informante, perdón, pero yo no te lo creo.

Por cierto,

creí que seguías interesado en liberar los operativos de captura.

No.

Me voy a quedar con el equipo especial de Silvana.

Por eso te metes en tantos problemas.

Por pensar con la cabeza de abajo y no con la de arriba.

Te voy a dar un consejo...

...con mi vida personal no te metas.

Que te quede claro.

La infiltración fue un éxito, señor.

Roberto va a colaborar y nos va a entregar a Trujillo.

¿Está usted segura de que el licenciado Roberto Martínez

no la acusará después de todo esto?

Le recuerdo que su carrera no podría soportar un escándalo más.

Pues yo lo vi bastante dispuesto a colaborar.

De hecho, ya nos estuvo dando información contundente

para poder desmantelar la ruta de la naviera.

Que, por cierto, es la ruta principal de Trujillo.

Pues la felicito, licenciada Durán.

Por fin está usted en el camino correcto.

Gracias.

Ahora lo que sigue es reunir todos los testimonios de los jefes

que Trujillo entregó.

- Pero hay algo que me preocupa... - Sí, ya sé.

Que usted debería estar a cargo de todo el caso.

Sobre todo si el licenciado Zúñiga está involucrado.

Usted siga con la investigación.

Yo me encargaré personalmente

de sacar al licenciado Zúñiga cuando lo crea pertinente.

[timbre de celular]

Conteste, por favor.

Gracias, es un segundo.

¿Bueno?

Sí. Confirmo. Gracias.

Adiós.

- ¿Algún problema? - No, nada más es mi cita con mi doctora.

Ay, carajo, Caballo.

¿Pasa algo?

¿Pasa algo?

Tengo varias llamadas del Caballo.

Le llamo y no contesta.

Debe ser por lo del hijo del policía. ¿Qué piensas a hacer con él?

Pues la verdad, pensaba mandárselo en pedacitos.

Pero pienso en mi chamaco.

[Trujillo] ¡No me mires así!

Voy a ser papá.

Creo que es tiempo de dejar de exponerme, ¿no?

No estarás pensando en reemplazar del todo el negocio de la naviera.

¿O sí? Digo...

...porque si es así,

quiero entrar al negocio de la nueva mercancía.

No te adelantes.

Para eso todavía falta tiempo.

[vibra celular]

¿Sí?

[Trujillo] Claro.

Sí, ahí voy a estar.

Solamente le pido que me confirme la hora y el día.

Gracias.

Era el Presidente en persona.

Me invitó a cenar.

Mi papá te quiere mucho.

Eres como de la familia, Ariel.

¿Tú sabes algo de la naviera?

¿Cómo funciona?

Diego nunca me quiso decir nada.

- ¿Para qué quiere saber eso, mi niña? - Porque quiero hundir a Diego.

Él no se va a quitar del camino cuando mi papá regrese al negocio.

Ese hombre es muy peligroso.

No debería enfrentarlo sola.

Eso lo tiene que hacer con su papá.

Lo sé, por eso necesito esa información.

Pues, la verdad, no sé mucho.

En el laboratorio, nadie sabía cómo se transportaba nuestro producto.

Dime lo que sabes.

A nosotros lo único que nos decían es que...

...el producto tenía que resistir tres viajes.

Los barcos salen, llevan mercancía, regresan con insumos,

y en el tercer viaje, van a cargar combustible.

Ahí es cuando descargaban el producto.

- ¿Con el barco solo? - Sí.

¿Entonces el producto no viajaba con la demás mercancía?

Nunca.

Gracias por recibirme.

- Necesito ordenar mi cabeza. - Está bien.

- Pasa. - Gracias.

Supongo que me citaste para que hablemos de tu enemigo.

No.

Necesito organizar mi vida personal.

¿Estás segura?

Íbamos muy bien.

Sí, ya sé, pero...

Mira, estuve hablando con una amiga.

Y me hizo entender que no puedo seguir huyendo

de la situación que tengo con Ernesto y Joaquín.

Estoy muy confundida con lo que siento y...

...lo tengo que superar para poder estar tranquila.

[Daniela] ¿Bueno, y a qué crees que se deba que no has podido decidir

por uno o por el otro?

[Silvana] No sé.

[Silvana] No sé, son tan diferentes que...

[Daniela] Joaquín es de quien me hablaste la sesión pasada, ¿verdad?

[Silvana] Sí.

Es la persona con la que estuve.

[Silvana] Y siento tantas cosas por él.

- Y él ¿qué siente por ti? - [Daniela] ¿Sabes si el siente lo mismo?

[Silvana] No sé.

No sé. A veces parece que sí, que le intereso, pero...

...luego todo está tan complicado.

¿Cómo están las cosas con él?

Ernesto es la persona correcta para mí.

Y además está intentando, está siendo más pasional y a mí eso me gusta.

Pero tú, ¿qué sientes por él?

Lo quiero, por supuesto, pero...

Pero no es Joaquín.

Pues sí.

Pero Joaquín tampoco es Ernesto.

[Silvana] Pero yo, conscientemente...

...siento que debo de estar con Ernesto.

- ¿Dónde estabas, güey? - Pues buscando un cargador,

porque se le está acabando la pila a esta porquería, hombre.

Me hubieras dicho.

Pues serás imbécil, ¿por qué no me dices que tú traes todas estas cositas?

¿Pudiste hablar con el patrón, o qué?

¿Pues cómo? Te estoy diciendo que casi no tengo pila. Ahorita que cargue.

- ¿Qué pasó? - Hay que irnos cuanto antes de aquí.

- El doctor ya sabe que no soy el papá. - [doctor] Esos son los tipos.

[doctor] El niño está aquí adentro.

Cúbrete. ¡Cúbrete!

[múltiples disparos]

[Caballo] Le voy a hablar al patrón.

Te cubro.

Patrón, estábamos cuidando al niño.

Esto se salió de control, ya llegó la policía.

- ¿Dónde están? - Estamos en la clínica municipal.

[disparos]

- [Trujillo] Voy para allá. - [Caballo] Si, patrón. ¡Apúrele!

¡Me quedé sin balas!

[policía] ¡Ríndanse, los tenemos rodeados!

Luis Castillo, alias "El Potro".

Es buscado en México por múltiples homicidios.

¿Alguna relación con Trujillo o Miranda?

Sólo sospechas.

Podría ser uno de los lugartenientes de Trujillo.

Necesito que investigues si, el Potro, ha estado involucrado

en algún otro crimen aquí en EE.UU. Aparte del homicidio del agente Wallace.

Contactos, amigos, novias. Cualquier cosa, ¿entendido?

De acuerdo. Con permiso.

¿Qué hacen con mis hombres?

Perdón, Don Diego, no sabíamos que eran sus hombres.

Pues ya lo saben, suéltenlos. Por órdenes mías,

están cuidando a ese muchachito.

Es que reportaron el robo de un niño, y usted sabe cómo está la Ciudad de México,

- y pues... - ¿Me estás acusando de algo?

No, señor. De ninguna manera.

Tú te vienes con nosotros, para cuidar al niño.

Y ustedes vayan al médico. Encuentren las medicinas que necesita el muchachito.

¡Vámonos, ya!

- [Vicente] ¿Qué te pasa? - ¡Quítate!

¡Joaquín, tranquilo!

Piensa, no podemos entrar... ¿Por qué todo con violencia?

¡Piensa un poco, hombre!

- Podemos entrar de otra forma. - Vicente tiene razón.

Es mejor que los sorprendamos adentro a tirar la puerta y ponerlos sobre aviso.

Por favor.

¿Saben qué? Ustedes ya váyanse, a partir de ahora yo me hago cargo.

¿Qué no entiendes?

No te vamos a dejar solo otra vez.

Ya lo hicimos con Luciana, ¿no? Ya pasó.

No te vamos a dejar solo con Felipe.

Hay que hacerlo juntos.

Está bien.

[Joaquín] ¿Listo?

[Silvana] Gracias por acompañarme.

No tienes nada que agradecer.

La famosa Fiscal de Hierro.

¿A qué debo el honor de su visita?

Silvana, por favor.

¿Cómo estás, Marlon?

No perdamos el tiempo, Silvana. No te voy a decir nada.

¿Tú sabes que fue Trujillo el que te entregó?

Por supuesto.

No te metes en este negocio sin saber que hay riesgos.

Eso no cambia nada, no tengo nada qué decir.

¡Guardia!

La visita terminó.

Por lo visto aquí ya todos están enterados de que Trujillo los vendió.

Espero que no.

Ni Zapata ni Miranda sabían, aunque...

...son casos distintos.

- ¿Qué quieres hacer? - Lo mismo.

Hablar con todos. Y aquí mismo hay otra persona con la que quiero hablar.

¿Y tú qué haces aquí?

Perdón si la asusté patrona.

No me he podido de sacar de la cabeza el otro día y quería venir a verla.

¿Quieres más?

Sí, pero siento que aquí es mucho riesgo, ¿no?

Yo creo que me espero a que sea más noche y vengo y la busco.

Te espero.

Bárbara, ¿qué haces tú aquí parada con tacones?

¿No dijo el doctor que deberías guardar reposo?

Lo mismo digo, ¿qué son estas horas de estar por aquí en mi casa?

Vengo al despacho.

Ah...

...me enteré que echaste a tu ahijada.

Me alegra que te des a respetar, Bárbara.

Es lo menos que podía hacer.

Además, espero que Diego no le haya dado ninguna de las otras casas.

No, para nada.

Ahorita para Diego lo más importante son el niño y tú.

Seguramente, Candela está en casa de Miranda.

Esa escuincla va a saber lo que es meterse con mi marido.

Cuenta conmigo para lo que necesites, Bárbara.

Gracias.

Camila, necesito que busques a Silvana y le entregues esa información.

Es muy importante.

¿Entendido?

Muy bien.

Listo, patrona. Ya entré al correo de Bárbara.

Ariel, tus hijos son algo especial.

Reservó un vuelo a Nueva York.

Para mañana.

Pero, ¿sola?

Éste es el momento de hacer ruido.

De hacer algo que preocupe a Diego.

¿Qué está tramando, señorita Candela?

- [Vicente] ¡Alto! - ¡Quieto! ¡No te me muevas!

¿Dónde está?

¿Dónde está? ¡Contesta!

[Violeta] ¡Tírala al piso! ¡Que la tires al piso!

[Violeta] Arriba las manos, ponlas en la cabeza.

¡Párate!

- ¿Dónde está? - ¿De qué me estás hablando?

- ¡Contesta, dónde está mi hijo! - ¡No sé de qué me estás hablando!

Perdona, no quería asustarte.

Sólo quería venir a ver que el niño estuviera bien,

que no necesitara nada.

¿Cuál es tu interés con este niño?

Eso no te importa.

Mejor dime dónde queda la casa de los Miranda.

Diego, ¿cuándo vas a hablar con el policía? El padre del niño.

Déjalo, que se desespere.

El cargamento ya está listo para partir.

Cancela el embarque. No vamos a hacer un solo viaje, por ahora.

Pensé que el trato era urgente.

No quiero arriesgarme, el Presidente fue muy claro.

¿Por qué habríamos de correr riesgos?

La naviera siempre ha sido nuestra ruta más segura. Nunca ha tenido problemas.

Porque se me da la gana.

Punto.

¿Conseguiste un reemplazo para Raúl?

Candela lo consiguió.

Entonces quizá sería oportuno aprovechar el viaje de Bárbara a EE.UU.

para que puedas contactarlo y cerciorarte de que es un tipo confiable.

Con lo que está pasando con Cuervo, yo creo que es mejor que me quede aquí.

En EE.UU. podrías estar al tanto de todo y, a la vez, alejar cualquier sospecha.

- ¡Ese traidor! - Estoy a punto de agarrar a Trujillo,

y necesito tu testimonio para poder hundirlo.

Ahora entiendo porque Marlon tiene tantos beneficios.

Siempre lo supo.

¿Tenemos un trato?

Con una condición.

Protección para mí y para mi familia.

Tenemos que actuar rápido, seguramente Marlon ya corrió la voz

y le ha de haber puesto precio a mi cabeza.

¡Te dije que no movieras las manos!

¡Si no hablas te voy a matar, pedazo de basura!

¿Dónde está mi hijo? ¿Dónde está?

¡Habla!

Ya te dije.

Ya le di toda la información al patrón.

No sé...

¿Quién es tu patrón?

¿Quién es tu patrón? ¡Contéstame!

[ríe]

Prefiero que me mates ahorita...

...a que me mate el patrón por collón.

[ríe]

¿Quién eres?

[Trujillo] Haz lo que te digo, idiota.

Si no, vas a recibir a tu hijo en una pijama de madera.

¡Escúchame tú!

Si tú le tocas un pelo a Felipe, yo mato a Gamboa. ¿Entendiste, imbécil?

¡Hazlo!

Ese idiota ya está muerto.

Joaquín, ¿qué haces?

- ¡Joaquín! - [Violeta] ¡Joaquín!

¡Devuélvemelo!

[Trujillo] Espera mi llamada, te voy a dar instrucciones.

Y no se te ocurra soplarle todo esto a los colegas de la policía.

[grito de furia]

¿Cómo conseguiste mi dirección?

No importa, Silvana. Nadie me siguió hasta acá.

Pero tenemos que irnos ahora.

Pasa.

Diego está de viaje en EE.UU.

Así que, si quieres entrar a la naviera, éste es el momento.

Claro, voy por mis cosas.

[timbre de puerta]

Un segundo, espérame.

- ¿Quién? - Camila.

[Camila] Ábreme, Silvana.

¿Cómo conseguiste mi dirección?

[Camila] Fui a la PGM a buscarte y Érika me la dio.

[Silvana] Perdóname, Camila, pero no es un buen momento.

Tengo que salir a algo muy importante.

Esto también es muy importante.

Candela te manda esto, es información de la ruta de la naviera.

¡Ey, tranquila!

Me asustaste.

Pude haberte matado.

Sí, pero espero que ya no lo hagas.

¿Qué estás haciendo aquí?

Escuché en casa de Diego que no estabas y te extrañaba.

Quería verte.

¿Cómo te escapaste de Diego?

Diego está de viaje con la mujer.

¿Él también se fue?

Sí.

Eso me dio tiempo para verte, buscarte.

No, espera.

- ¿Qué pasa? - Espera.

Emilio.

- Emilio. - ¿Qué, quién es Emilio?

Me tienes que llevar a un lugar, por favor.

Está bien.

Está bien. Voy a ir volteando la camioneta.

Ahorita te veo afuera.

[cierra la puerta]

Mi amor, ahora que tengo al Primer Ministro de mi lado,

hay que generar noticias positivas para la prensa, ¿no crees?

Como la de nuestro bebé.

¿Cómo estás, mi amor?

¿Estás bien?

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