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Zulu
[inicia música]
...no siempre es hablar de equidad.
[continúa música]
[gritos]
[alarido]
...que hasta el día de hoy, no había salido a la luz.
[continúa música]
Después de esta declaración...
[continúa música]
[grito de terror]
¡No!
[termina música]
- Adelante. - Hola.
Licenciada, Ernesto y Sánchez.
Ellos son Vicente y Violeta.
[Joaquín] Ellos eran parte de mi equipo de operaciones especiales.
Y la verdad es que no confío en nadie más para el trabajo.
¿Y este lugar?
Es la cabaña que le incautamos a Rubén Zapata cuando lo capturamos.
Y, ¿ya podemos empezar?
De hecho, licenciada, ya empezamos.
Vicente tiene localizado el objetivo
y lo está vigilando, rastreando y no lo va a soltar.
Pero ¿cómo? ¿Lo van a traer aquí?
Digo, perdón, pero no me parece un lugar adecuado.
Sí, bueno.
Lo que pasa es que creemos que el objetivo tiene que
estar encerrado, sentirse un poco desesperado
y así sacar información.
No, pero no hay necesidad de encerrarlo.
No, no, no, yo solamente necesito una hora para hacer un trato.
Entonces, ¿por qué no simplemente habla con él, licenciada?
Digamos que el objetivo, tiene muchos ojos encima.
[Érika] Todavía no sabemos
si Roberto va a hablar con nosotros.
[Joaquín] Solo necesitamos extraer el objetivo
sin que nadie note su ausencia, es todo.
No, pero si tiene tantos ojos encima,
como dice la licenciada, va a ser imposible.
Pues lo vamos a tener que intentar.
[Joaquín] Solo necesitamos una muy buena detective
que se encargue de darnos una oportunidad, ¿no?
¡Ah! Y necesitamos también un camión.
[Vicente titubea]
¿Como de qué dimensiones? ¿De qué tamaño? ¿Dónde lo quieres?
Este es mi equipo. ¡Vamos a trabajar señores!
¿Qué pasó? ¿Qué te dijo?
¿Qué te dijo el alcaide?
Pues nada extraordinario, güey.
[Miranda] Alguien que renuncia,
y lo viene a visitar a uno, pues raro, ¿no?
Raro...
¡Raro tú! ¡Y joto!
Como que ya te está gustando este asunto del noviazgo, ¿no?
¡Ah, chinga!
A ver, güey,
que no se te olvide con quién fregados estás hablando, carnal.
¿Va? Esto es solo un plan, güey.
Pues este plan no va a servir de nada si el alcaide renuncia.
Pues yo hasta creo que ese güey no ha renunciado.
[Vicente] Gracias, perdón, ¡perdóname!
[Vicente] ¿Quieres que también lo mueva a él, hijo?
[Érika] Listo.
Intervine el sistema eléctrico de la naviera en la oficina de Roberto,
solamente van a tener unos minutos para entrar.
Bueno, esperemos que con ese tiempo sea suficiente.
Les voy a mostrar a los posibles socios
comerciales de la Naviera Trujillo,
que van a estar ubicados
en las nuevas rutas...
Perdón, perdón.
Perdón, un segundo. Voy a ver qué sucede aquí.
Listo, ya vamos a empezar.
Si hicieron suficiente ruido, no van a tardar mucho en venir por ustedes.
¡Venga, venga!
Equipo, creo que esto no está funcionando.
Tenemos que hacer otra cosa.
A ver, Joaquín, salgan de ahí.
Vamos a encontrar otra forma de entrar.
Muy bien, vámonos.
Perdóname, a ver, vamos a...
- Vicente, libera ahí. - No, espérate.
¿Ustedes son los de la compañía eléctrica?
- Así es. - Bien.
[guardia] Allá adentro tenemos un desperfecto inmenso
y los técnicos no lo han podido solucionar.
¿Creen que puedan entrar? Necesito que entren y lo solucionen.
- ¿Se puede? ¿Ahora mismo? - Perdón por este... Sí, claro.
Perdónanos, creo que ya había pasado esto. Muchas gracias.
Vamos para adentro, ¿podemos meter la camioneta, verdad?
- Sí, yo les autorizo. - Muy bien.
[Joaquín] Equipo, estamos dentro.
El objetivo son los teléfonos de Roberto, hay que intervenirlos.
Miren,
desde aquí se maneja toda la red de la naviera.
[guardia] Necesito que solucionen el problema
lo más rápido posible, hoy.
Ok, mire, mi seguridad,
la verdad es que va a ser algo complicado.
Yo lo que propongo es que nos separemos, mi compañero se puede quedar aquí
en el cuarto de máquinas, y yo puedo revisar las oficinas.
[Joaquín] Lo más probable es que el problema esté allá arriba también.
- [guardia] ¿Las oficinas? - [Joaquín] Sí.
Digo, si quiere que solucionemos esto más rápido,
si no, nos podemos quedar aquí abajo. No pasa nada.
Ok, usted venga conmigo.
[Joaquín] Me gustaría empezar por la computadora principal
o alguna oficina
de las primarias.
La oficina del jefe se mantiene cerrada.
Pero puede empezar por esta, del licenciado Roberto, que está abierta.
Perdón, ¿adónde van?
Él es el señor técnico de electricidad y viene a revisar
- las computadoras y la luz. - Ah, ok.
[guardia] ¿Se encuentra el licenciado Roberto?
- Está en sala de juntas. - Y, ¿podría pasar a revisar?
- No me tardo nada. - Está bien.
- Muy bien, gracias. - [guardia] Yo le indico.
Mire, es este equipo o es por aquí.
Ok, muy bien.
Érika, necesito que me lo quites de encima, ¡ya!
En eso estoy, ahí va.
Todos los pisos, todas las oficinas.
Y así está, de repente va.
[descarga eléctrica]
- ¿Qué es eso? - [guardia] ¿Qué fue eso?
Muy bien.
Muy bien.
[Érika] Ya no hay tiempo.
Y tú, ¿quién eres?
- Érika, sácalo de ahí, haz algo. - Estoy...
¡Déjalo trabajar! Él sabe lo que está haciendo.
Perdón, licenciado, es el técnico
que viene a revisar las oficinas, el de la luz.
- No, pues bueno, ya lo arregló. - Por lo que veo ya quedó.
- Sí, gracias. - [Joaquín] Con permiso.
- [Roberto] Hasta luego. - Hasta luego.
- Disculpe. - [Roberto] No, no hay problema. Gracias.
[Érika] Intervino el teléfono de Roberto
y salió de ahí, lo logró.
¿Qué les dije? No hay mejor agente que Joaquín.
¡Mamá, mamita!
[Teresa] ¡Mamá, mamita!
[toca a la puerta]
[puerta al abrir]
¿Cómo vamos? ¿Tenemos algo?
No, nada relevante.
Nada más que no sale a ningún lado sin su escolta.
Y que no ha mencionado, para nada, a Zúñiga.
Nada más tenemos que distraerlo.
Va a llegar el momento en el cual lo vamos a poder sacar de ahí.
[Violeta] Además los micrófonos y la vigilancia están para eso,
para que nos digan en qué momento Roberto está vulnera...
[Ernesto la silencia]
- Silvana, tenemos algo. - [Silvana] Sí.
Roberto está llamando a la oficina del primer ministro.
¿A la oficina del primer ministro?
[Roberto] Solo llamo para saber si contaremos
con la asistencia del primer ministro
en el homenaje que el señor Diego Trujillo
le organizará en su casa de Morelos.
[Roberto] Perfecto, así será, por supuesto,
muchas gracias.
[cuelga teléfono]
Bueno,
es obvio que esta fiesta tiene que ver
con las aspiraciones políticas de Trujillo.
[Érika] O para desviar la atención
entre la organización del Cuervo y de Trujillo...
No te lo había querido decir, pero Alcántara me dio esa información.
- ¿Están en guerra? - [Érika] Sí.
[Silvana] No entiendo porqué Trujillo iba a querer iniciar una guerra
justo cuando lo que quiere es aspirar a ser ministro de economía.
Perdón, pero lo importante aquí es que esta fiesta es nuestra mejor
oportunidad para sacar a Roberto.
¿Cómo?
A ver, Joaquín,
en esa fiesta no solamente va a estar toda la seguridad de Trujillo,
sino también la del primer ministro.
- ¿Cómo le piensas hacer? - Ernesto tiene toda la razón.
Esa casa va a ser una fortaleza.
De hecho, eso es lo que vamos a aprovechar:
en esa fiesta van a haber más de 200 hombres
y todos van a tener las miradas puestas en el primer ministro.
[Joaquín] Nadie se va a dar cuenta si Roberto falta o no,
va a ser sencillo.
No, perdón, pero a mí me parece muy arriesgado. No.
Miren, tal vez en otra ocasión Trujillo
se dé cuenta y va a mandar a todos
sus hombres a buscarlo. Pero esta fiesta
es la mejor oportunidad que tenemos para sacarlo.
Pero ¿cómo le vas a hacer para sacarlo en medio de tanta seguridad?
[Joaquín] Bueno, nada más necesitamos un distractor,
algo que saque a Roberto de buena manera.
- Violeta, ¿tú crees que...? - Sí.
- Pero llegas a tiempo. - Sí.
- Ok. - Bueno.
Violeta y yo lo vamos a hacer.
[Caballo] Y ahora, ¿qué le pasa al escuincle?
[respiración agitada]
Nada, Caballo. Está asustado, es normal.
[Argemiro] Ya tranquilo, pronto vas a estar bien.
[Felipe] ¿Quiénes son ustedes? ¿Por qué me están llevando?
[Argemiro] Ya tranquilo.
[Felipe] Necesito ir al baño.
Pues te vas a aguantar.
No vamos a parar hasta que lleguemos.
Necesito mi inhalador y de verdad, quiero ir al baño.
Caballo...
[Argemiro] Igual y es mejor orillarnos y que vaya al baño.
Yo creo que mejor no, ¿sale?
Caballo, es un niño. Vamos a orillarnos,
que vaya al baño. Igual y en eso ya se tranquiliza.
- Tienen dos minutos. - Está bien.
Vamos, ¿ok? Tranquilo.
[Camila] Al menos una veintena de expendedores del Cuervo
fueron acribillados al sur de la Ciudad de México.
[Camila] Según las autoridades...
¡Ve nada más a esta vieja fodonga!
Nos está haciendo quedar como tontitos.
[Camila] La policía federal se encuentra...
La verdad es que Trujillo movió muy bien sus piezas.
Pone al frente del campo de batalla a la periodista esta.
Mientras él organiza fiestas con la crema y nata de la sociedad,
y prepara su camino para ser ministro de economía.
¡Bien! Lo que tenemos que hacer
es darle un golpe bien fuerte
para que se zurre en sus pantaloncitos
y en sus planes.
Y la ande cagando por todos lados.
Oye, espérate.
[Felipe titirita]
Perdón por todo lo que está pasando.
Te prometo que muy pronto vas a estar con tu papá, ¿ok?
Mi papá se fue,
yo le dije que se fuera y que no lo quería volver a ver.
Pero eso no es cierto.
Y si eso no es cierto, ¿por qué se lo dijiste?
Él cree que mató a mi mamá,
pero eso no puede ser verdad.
No, no, no, por supuesto que eso no es cierto.
[Argemiro] Y no, tu papá no se fue,
tu papá te quiere mucho, no te hagas ideas tontas.
No importa qué le hayas dicho,
los papás siempre perdonan.
Yo te voy a cuidar, te lo prometo.
[sirena de patrulla]
- [policía] Hola, amigos. - [Caballo] Buenas noches.
Si grito, ¿me matas?
[Caballo] Nada, nada más que al niño le dieron ganas de orinar.
- No, no, no, por supuesto que no. - [Caballo] ¿Algún problema?
Si grito, ¿te meten a la cárcel?
[Caballo] ¡Sale, gracias!
- Sí. - [Caballo] Hasta luego.
- [policía] Buenas noches. - [Argemiro] Buenas noches.
Sigue, sigue.
[Bárbara] Diego, ¿estás ahí?
Diego.
[toca a la puerta]
[Bárbara] ¿Diego?
[Bárbara] ¿Estás ahí?
[toca a la puerta]
¡Diego!
[Bárbara] ¡Diego!
[toca a la puerta]
¡Ya voy!
[golpea la puerta]
[Bárbara] ¡Que abras la puerta!
[golpea la puerta]
[Bárbara] ¡Ábreme!
¡Mírate!
Deja de estarme jodiendo.
¿Qué estabas haciendo?
¿Por qué no te largas a la habitación?
Te encierras hasta mañana en la noche.
Te quiero preciosa y cooperativa.
¡Imbécil, pues no lo voy a hacer!
Vine a buscarte porque me estoy sintiendo enferma.
A mí no me vas a perjudicar.
Es de verdad, me estoy sintiendo mal.
[Trujillo] Entonces te llevo al hospital para que me digan qué tan grave estás.
No, no.
Yo prefiero hablar con mi médico de siempre.
Lo llamo mañana a primera hora.
Haz lo que se te pegue la gana.
¿De dónde sacaste eso?
De la bodega.
[Ernesto tose]
Qué bien.
De algo nos tenemos que morir, ¿no?
[Silvana] De algo.
Ernesto...
...gracias por estar aquí conmigo.
No, en serio. Pensé que
iba a estar aquí toda la noche sola,
viendo a ver qué encuentro.
Ya sabes que siempre vas a contar conmigo.
¿Tú crees que el plan de Joaquín funcione?
¿De verdad tenemos que hablar de eso ahora?
¡Ven! ¡Ven!
¡Olvídate de las computadoras!
[Silvana] ¡A ver, pues!
[Silvana] Un rato.
Lo único que yo pienso es...
...que es bastante arriesgado.
Pues sí, sí. Arriesgado sí es.
Definitivamente, pero vamos a tener que
actuar antes de que Zúñiga se vaya contra Roberto.
Y lo vamos a hacer.
- Salud. - Salud.
¡Extrañaba trabajar contigo!
¿Qué pasa?
¿Qué tienes?
Nada.
Nada, no.
Ernesto, yo...
...quiero que esto funcione.
Créeme.
Quiero que sepas que...
...no hay nadie...
...nadie en este mundo que
que sea como tú, eres el mejor hombre que he conocido
y quiero que estés conmigo, ¿me entiendes?
Yo te quiero...
[Ernesto] Ok.
¿Quieres más vino?
¡Quiero más besos!
[golpea la reja]
Dale, conseguiste tu llamada.
[Sócrates] ¡Puerta de Miranda!
¿Quién la autorizó? ¿El nuevo alcaide?
¡Sale, sale! Ponle las esposas.
[Silvana se queja]
- Estoy temblando. - Ay, sí. Qué frío.
[Vicente] ¡Ah, qué frío!
[Vicente] ¿No tienen frío?
¿Ustedes pasaron la noche aquí? ¡Ay, perdón!
[Silvana] Sí, de hecho fue una larga noche.
Estuvimos vigilando los teléfonos.
Ah, mira. Nosotros también estuvimos vigilando los teléfonos.
[Érika] Hola. Oigan,
si queremos llegar a tiempo, tenemos que empezar ya.
La operación va a empezar cuando Vicente y Joaquín entren.
Estuve investigando y la forma más fácil es atravesando el río,
después hay un muro que da exactamente
a la parte trasera del jardín de Trujillo.
Después tú vas a entrar por la puerta principal.
[Violeta] De acuerdo.
[Sócrates] Espérame afuera.
¿Qué fregados haces aquí, güey?
[puerta al cerrar]
- Voy a autorizar tu llamada con la DEA. - [Miranda] ¿Qué?
¿Qué dijiste? ¿Que ya con una llamada me ibas a convencer?
¿Qué? ¿Soy tu imbécil o qué?
Haz la llamada.
La necesitas.
[Trujillo] ¡Qué buena noticia!
¡Está embarazada!
¿Está seguro, doctor?
El resultado salió positivo.
¡Por fin! ¡Mi primogénito!
Mi amor...
Mi amor, te adoro.
Te voy a hacer una casa en la playa, preciosa.
Una casa para los tres.
Y el cuarto del bebé va a tener todo lo que tú quieras.
[Trujillo] Mi reina, vamos a ser tan felices.
Doctor, acompáñeme a echarme un trago. Para celebrar.
- Don Diego estoy de ser... - ¡Nos echamos un trago!
Está bien.
[Candela] Madrina,
¡felicidades, un bebé!
[Candela] Debes estar muy feliz, ¿verdad?
[Bárbara asiente]
Silvana,
- ¿qué tienes? - No tenemos un plan B.
Si Joaquín falla, Trujillo se va a dar cuenta de todo y entonces...
A ver, no necesitamos un plan B.
Joaquín sabe perfectamente lo que está haciendo. No te preocupes por él.
Esta no es una misión cualquiera, Ernesto.
Roberto es astuto.
Necesitamos pensar en algo que lo sorprenda.
¿Como qué?
Ya sé. Sí tenemos un plan B.
Vámonos.
Ahora venimos. Vámonos, Ernesto. ¡Vámonos!
Felipe, por favor, come algo.
Lo necesitas.
¡Pero es que debiste haber gritado cuando estaba esa patrulla!
No quería que te llevaran.
¿Por qué?
Tú siempre me has protegido de tu compañero.
Mi papá dice que eso solo lo hacen los héroes.
No, hombre.
Si yo fuera un héroe, Felipe, tú no estarías aquí.
Los héroes siempre se equivocan.
Mi papá siempre se equivoca.
Sobre todo cuando dice que no me voy a morir.
Yo sé que sí, pero no tengo miedo.
Mi papá y Silvana me dicen que no piense así.
Pero...
...ellos son los que tienen miedo.
Dime una cosa, Felipe,
¿quién es Silvana?
Una amiga de papá.
Yo sé que le gusta.
Él la cuidaba, era su guardaespaldas.
¿Señora?
[mujer] ¿Teresa?
¿Qué pasó, mi amor?
¿Tu mamá?
- ¿Dónde está tu mamá? - Mamá.
- ¿Dónde? ¿Dónde está? - Mamá.
¿Señora?
¿Señora?
¡Señora!
¡Señora!
¡Señora!
¿Qué pasó?
¿Qué pasó?
¡Teresita!
¿Estás bien?
¿Estás bien?
¿No te hicieron nada?
¿No te hicieron nada? ¿Estás bien?
¡Estás bien!
Tienes razón,
tu papá salva a todos.
Una vez me salvó a mí.
¿En serio? ¿Lo conoces?
Mira, tu papá y Silvana tienen razón:
tú no te vas a morir.
Y no quiero que pienses de esa manera, ¿de acuerdo?
¿Me lo prometes?
Palabra de hombre.
- Está bien. - Tú te pareces mucho a Silvana.
Los dos me miran con cariño.
Voy a ir a comprar unas cosas.
A ver si consigo el inhalador del chamaco.
Está bien, yo aquí me quedo vigilando todo.
- ¿Seguro? - [Argemiro] Sí.
Vale.
Felipe, cómete esa sopa, ¿ok?
Necesito que comas y que estés fuerte para poderte sacar de aquí
y que veas a tu papá, ¿de acuerdo?
[Argemiro] Come.
Me encanta cómo te ves con ese traje.
Me gusta pensar cómo me lo haces.
Mi amor...
...no podemos seguir con este jueguito.
- Bárbara está embarazada. - Pero para mí nunca fue un juego.
- ¿Te acuerdas cuando lo hacíamos? - Mi reina, por favor.
No podemos seguir, ¿sí?
Entiéndeme.
Diego, deberías salir un momento,
no te imaginas quién acaba de llegar.
[Trujillo] Licenciada Durán,
¡qué sorpresa!
Nunca imaginé tener en mi casa a la Fiscal de Hierro.
Supongo que es una visita...
...social, ¿verdad?
Si viniera a detenerte,
me habría vestido de otra forma,
¿verdad?
Pero, bueno...
Obviamente es una sorpresa, porque nos tomamos el atrevimiento
de venir sin ser invitados.
Pero después de que ya te pedí una disculpa pública,
- supongo que no hay problema. - ¡No!
Claro que no, espero que esto sea
el principio de una relación amistosa,
hermosa y duradera.
Bienvenida.
Gracias.
[fotógrafo] ¡Regálenos una foto!
[obturador]
[obturador]
Permiso.
Vigílala.
Esta perra está buscando algo.
Así será, Diego.
Aquí está la lista, revísala.
Nos vemos en siete minutos en la puerta de servicio.
[Joaquín] ¿Estás listo?
Vámonos.
Agradezco la presencia de todos y cada uno de ustedes
aquí en mi casa
para festejar al primer ministro de este país.
También quiero agradecer la presencia
del señor Procurador General de la República,
el licenciado Guevara.
El señor Subprocurador de la República,
el licenciado Zúñiga.
Y de la licenciada Silvana Durán,
licenciada, quiero decirle que para mí,
todo está olvidado.
Y quiero hacer un anuncio importante.
Dos cosas:
primeramente,
mi postulación como ministro de economía.
Y el segundo punto,
el doctor nos anunció que mi esposa, Bárbara,
está embarazada de mi primogénito.
- [Trujillo] ¡Salud por eso! - ¡Salud!
[Trujillo] ¡Salud!
[Trujillo] ¡Salud a todos!
¿Puedes creer a este imbécil?
Ayer le estaba arruinando sus planes y quería matarme,
hoy es el papá perfecto.
Un niño cambia a cualquiera.
Les deseo lo mejor a los tres. ¡Felicidades!
- Si supieras... - ¿Qué?
Que... gracias. Salud.
Permiso.
Me quieres decir, ¿qué estás haciendo?
- ¿Qué estás planeando? - Averiguando
detalles interesantísimos. Como, por ejemplo,
qué tan amigo eres de Roberto.
No te atrevas a hacer un escándalo si quieres conservar tu puesto.
Ay, ¿cómo?
Pensé que me habías dicho que no te importaba que
exhibiera los acuerdos que tienes con el soplón de los narcos.
Eso lo debí de haber dicho hace tanto.
¿Dónde está Joaquín?
No lo sé.
Lo que sí, es que
Roberto no te ha quitado la vista de encima.
Es clarísimo que te están vigilando.
No voltees, está atrás de ti. No voltees.
Salud.
Señor primer ministro, agradezco mucho que haya aceptado la invitación.
Eso me da a entender que tengo el camino libre
para mi postulación como ministro de economía.
Vas por buen camino.
No me gustaría verte involucrado en un escándalo,
no sería conveniente.
Gracias, señor.
Señor, ¿está buscando algo?
Sí, es que me perdí.
- ¿Dónde está el baño? - Aquí derecho, a la izquierda.
- ¿A la izquierda? - Sí, a la izquierda.
- Ok, perfecto. Gracias. - Todo derecho.
- [Joaquín] Estoy dentro. - Entendido. Violeta está en posición.
[Érika] Violeta, prende tu cámara.
[Violeta] Gracias, muy amable.
- [Violeta] Qué tal, buenas tardes. - Buenas tardes, ¿su nombre?
Violeta Márquez.
Disculpe, señorita. Su nombre no aparece en la lista de invitados.
No, búsquelo bien.
- No aparece. - ¿Hay algún problema?
[hombre] No aparece en la lista.
Perdón, acaban de dar una nueva lista.
- Lo siento. Perdóname, ¿tu nombre? - Violeta Márquez.
- Sí, hasta arriba. - Perfecto.
- Lo sentimos. - No te preocupes. Gracias.
Lo siento, me la acaban de dar.
Estoy en posición.
[Érika] Entendido, espera instrucciones.
¿Están todos en posición?
Procedan.
Entendido.
Gracias, muy amable.
¿Adónde va?
- ¡Discúlpame! ¡Qué tonta! Perdón. - [Roberto] No te preocupes.
¡Ya te ensucié todo el traje!
- ¡Qué tonta! ¡Qué torpe! - No pasa nada.
Claro que pasa. Tú que vienes tan guapo,
tan elegante, tan distinguido.
¿Sabes dónde hay un baño en donde te pueda ayudar a limpiar esto?
- Igual y quitarte el saco... - ¿En serio?
- No creo que sea necesario. - No, yo creo que sí es necesario.
Me encantaría.
Si insistes, hay un baño arriba en el segundo piso.
- Vamos. - Vamos.
¿No crees que igual y se vería un poco vulgar
que vean a dos invitados subir juntos?
¿Cuánto cobras?
No me malinterpretes.
Simplemente se me hace increíble que, en una casa como esta,
no exista un baño en el primer piso, nada más.
No hay, pero hay uno en el sótano.
¿Te parece bien?
Me parece muy bien.
Perfecto, ¿vamos?
- Te sigo. Ahí te veo. - Ok.
Ya cayó. Vamos.
[Ernesto silencia]
Déjala que haga su trabajo, ¿sí?
Ahora nosotros vamos.
Gracias.
Te vamos quitando esto, ¿no? Para que no nos estorbe.
¡Ay, cómo te quito eso!
[Érika] Date prisa que puede notar su ausencia.
¡Ah, eres policía!
- [Joaquín] ¡Suéltala! - ¡Que me sueltes!
[Joaquín] Si yo fuera tú, pensaría en cómo quiero salir de aquí.
Date la vuelta.
[Joaquín] Date la vuelta.
Despacio. ¿Estás bien?
- [Joaquín] ¿Estás bien? - Ahora tú,
tienes que pensar cómo quieres salir de aquí.
Es tal cual lo que te dije, ¿ok? Recuerda:
corres y no te frenas por ningún motivo, hasta llegar a la plaza.
Y estando en la plaza, gritas mucho hasta que llegue un policía
y le explicas qué pasó, ¿de acuerdo?
[Argemiro] No se te olvide.
¿Tú vas a estar bien?
Sí, yo veo cómo le hago.
Yo me las arreglo. Lo importante es que llegues con tu papá, ¿de acuerdo?
[Argemiro] Va...
¿Me puedes explicar qué carajos estás haciendo?
Es un niño, Caballo.
No puede estar aquí.
Esa no es orden tuya, ni mía, es del patrón.
De acuerdo, pero yo no puedo hacer esto. Me lo voy a llevar.
- Vámonos. - A ver,
no vas a ir a ningún lado. Yo no voy a permitir
que me maten por culpa de un tiburoncito con complejo de huérfano.
[respiración agitada de Felipe]
¿Qué pasa, Felipe? ¿Qué tienes?
- [Argemiro] ¡Respira! - ¡Haz algo!
[Argemiro] ¡Hay que llevarlo a un hospital!
[Caballo] ¿Estás loco?
¡Se enteran que nos lo robamos y los dos nos vamos a la cárcel!
[Argemiro] Respira.
¡Caballo, está enfermo! Ni siquiera tenemos un inhalador.
¡Hay que ir a un hospital o se nos muere!
No, no vamos a ir a ningún lado.
[Argemiro] Dime algo, Caballo,
¿cómo le vamos a explicar al patrón que se nos murió?
Lo necesitamos vivo para negociar con su papá.
Escúchame bien, Tiburoncito,
si algo nos pasa, te mato, Tiburoncito.
Levántalo.
- [Argemiro] Tranquilo, ya vamos. - [Caballo] Órale.
[Argemiro] Ya vamos. Resiste, respira.
Así que a eso vino la fiscal Durán.
¡Qué estúpida! Van error, tras error.
¿Silvana está aquí?
No me creas amigo.
Tú y tu equipo se acaban de meter a la boca del lobo.
¿Qué te parece si te meto un balazo en la cabeza?
Podría argumentar defensa propia, ¿no?
Podría argumentar y decir
que ustedes intentaron secuestrarme y que yo reaccioné.
Estoy seguro que no tienes una orden para estar aquí, ¿o sí?
Ok, tú y yo vamos a negociar.
Vicente, entra.
[Érika] La situación se está saliendo de control.
Ya estoy cerca de la puerta.
[Silvana] A ver, ¡no!
¡No! Suéltalo, Joaquín.
[Joaquín] Quieto.
Obviamente no te venimos a secuestrar.
Quiero hacer un trato contigo.
Dígame, ¿qué trato quiere hacer, fiscal?
Estoy enterada del acuerdo que tienes en la PGM para entregar capos,
así que me pareció una gran idea venirte a decir personalmente que Trujillo
quiere que tú seas el próximo en caer.
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