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[inicia música]
...no siempre es hablar de equidad.
[continúa música]
[gritos]
[alarido]
...que hasta el día de hoy, no había salido a la luz.
[continúa música]
Después de esta declaración...
[continúa música]
[grito de terror]
¡No!
[termina música]
¿Qué hubo? ¿Qué pasa? ¿Esperas a alguien?
- [Candela] A ustedes. - Ah.
¿Y qué? Te mandaron de mi niñera o, ¿qué?
¿Te parece?
[guardia] Señor, intervinieron las cámaras
para permitir el acceso de los dos intrusos.
Así que nada más tenemos el momento de la huida.
A ver, enséñamelo.
Es aquí, son ellos dos.
Parece que la fiscal, tuvo una noche agitada.
A la mujer se le cayó la mercancía
justo al momento de salir.
Mire.
- ¿Estás seguro que no se llevaron nada? - Sí.
Verificamos la mercancía dos veces y no falta nada.
¿Podrías hacer un acercamiento a la cara del mono?
Claro.
[guardia] Ahí está.
Es el policía que el Potro estaba buscando.
Llámale a Gamboa,
que te dé los datos de este hombre.
Su dirección, su teléfono, en fin, todo lo demás.
[Roberto] Claro.
[Silvana] Guevara me mandó a investigar todos los allanamientos
y procedimientos de Zúñiga.
¿Ah, sí? Entonces, ¿el procurador sospecha de él?
Bueno, digamos
que quiere verificar
a ver si tiene tratos con Trujillo o con alguien más.
Y para eso necesito hacer un equipo
y quiero que seas parte.
¿Yo?
No, no, no.
No me pienso pasar todas mis noches
afuera de bodegas, gritándote que no te expongas.
Silvana, estás loca como compañera de trabajo.
Ya te pedí perdón, Érika.
Mira, a ver,
necesito reunir a un equipo de gente
de mi absoluta confianza.
[Silvana] Necesito que estés, por favor.
No voy a hacer ninguna locura, te lo prometo.
Por favor.
Ok.
- ¿Quién más va a estar en el equipo? - Ernesto.
¿Ernesto? [Silvana asiente]
Después de lo que vi con Zúñiga, ¿en serio Ernesto?
Ya hablé con él, ya me explicó.
No hay problema, te lo juro.
Y, ¿no te has puesto a pensar que, a lo mejor,
porque tienes una relación con él
no estás viendo las cosas claras?
No sé, espero que no.
Yo la verdad prefiero a Joaquín.
Sí, yo también había pensado en él, pero hay...
- ...algo que no sé. - ¿Qué?
No sé, algo hay que no me da confianza.
No sé qué es.
Sí, yo te entiendo. Pero, sinceramente, lo que él hizo en la naviera
ni el más preparado hubiera hecho algo así.
Pensé que teníamos un acuerdo.
¿De qué hablas? Yo ya cumplí con mi parte.
Si yo me hundo, tú caes conmigo.
A ver, tranquilo.
¡Tranquilito!
No sé de qué estás hablando.
Silvana acabó trabajando en la
Unidad de Investigación Contra Servidores Públicos.
¿Y tú le diste el expediente?
Ni idea de que Silvana había sido asignada tan rápido.
Necesito que averigües qué tiene contra mí.
Y, ¿cómo quieres que haga eso?
Sino la he visto desde el día del juicio.
Cada fiscal que llega a esa Unidad, arma su propio equipo
y seguramente te va a ofrecer un puesto.
[Zúñiga] Necesito que me tengas al tanto de todo lo que haga.
Yo no voy a traicionar a Silvana.
Hay gente muy poderosa involucrada en todo esto,
¿quieres hacerte responsable de lo que le hagan a Silvana?
Te voy a ayudar.
Yo voy a desviar la atención del trato que tienes
con Trujillo, pero hasta ahí.
Y si lo hago es por Silvana, no por ti.
Pero con una condición:
quiero estar presente en los siguientes decomisos.
Y no solamente eso,
quiero aparecer en los informes.
[Zúñiga] Va.
[Orozco] ¿José Ramírez?
- Sí, ¿quién lo busca? - La detective Mónica Orozco.
Me asignaron el caso de la desaparecida Marcelina Vázquez.
¿Usted sabe dónde está mi prima?
Pensé que usted me iba a ayudar en eso.
Fuimos a su casa y encontramos el celular de Marcelina.
Y hay un registro de muchas llamadas al teléfono de usted.
¡Pues claro que sí! Si es mi prima.
Y rastros de sangre en el piso.
Y a usted, ¿quién le avisó de la desaparición de Marcelina o cómo?
Siempre una cosa te lleva a la otra,
a quien buscamos es a Argemiro Durán.
Cometió un homicidio.
¿Lo conoce?
¡Claro que conozco a ese güey!
O sea, ¿él mató a mi prima?
¡Hijo...! Permiso.
[Caballo] Mira nada más con quién nos vamos encontrando.
[Argemiro] No, no, espérate. Está hablando con una policía.
Y, ¿eso qué?
A ver, dijiste que el patrón
quería una chamba limpia, ¿no?
¿Para qué nos metemos en problemas con la policía?
Ahí ya lo tenemos. Nada más esperemos a que ella se vaya.
[Caballo] Mira, ya se va.
[Francisco] Sócrates...
¿Sabes si mi hija ha llamado?
El alcaide no me ha dicho nada.
Dile que necesito hablar con él,
que él es la única persona que me puede comunicar con mi hija.
Eres papá, carnal.
Sabes lo que se siente, güey.
[Érika] Después de lo que vi con Zúñiga, ¿en serio Ernesto?
[Érika] Yo la verdad prefiero a Joaquín.
[Silvana] Sí, yo también había pensado en él, pero hay...
...algo que no sé.
[Érika] Lo que él hizo en la naviera
ni el más preparado hubiera hecho algo así.
[celular al sonar]
[celular al sonar]
[Trujillo] ¿Cómo te fue con el policía que te robó?
Mire, después de la golpiza que le puse a ese tipo,
no creo que le hayan quedado
ganas de volver a meterse con nosotros.
¿Recuperaste mi dinero?
Necesito que me des todos los datos del policía.
- ¿Para qué, patrón? - Ya que no tuviste los tamaños,
yo me voy a encargar de hacer
lo que debiste de hacer desde el principio.
[Coleto] ¡Ey!
¿Qué pasó, eh?
¿Qué pasó, Caballo?
Regresaste enojado de Monterrey o, ¿qué?
El patrón quiere verte.
¿Ah, sí? Esto es onda tuya, ¿verdad?
¿Qué traes contra mí, cabrón?
Ya escuchaste, el patrón mandó por ti.
¿Ah, sí? Pues vamos.
Vamos, así le digo algunas cosas de las que me enteré.
- ¡Órale! - ¡Te voy a matar!
¡Suéltame!
- ¡Suéltame! - Ahorita regreso por ti.
¡Ya, órale!
- ¡Súbase! - [Argemiro] Ni te muevas, ni te muevas.
[Candela] No debiste hacerme regresar tan pronto.
Tú no tienes que hacer nada en Miami,
puedes atender el negocio desde aquí.
Tenemos demasiadas cosas que arreglar, Diego.
Tuviste tiempo para hacerlo con el idiota de Raúl.
O, ¿es que hubo algún problema?
No.
Todo está en orden.
En cuanto reciba el pago, Raúl despacha a los precursores
para echar a andar el laboratorio.
Muy bien.
Este negocio nos va a ahorrar muchos problemas.
¡Me encanta cómo trabajas, mi reina!
[celular al vibrar]
¿Qué pasa?
¿A qué hora es la cita?
¡Muy bien, mi doctora!
[Trujillo] Me encanta que me dé toda la información sobre su paciente.
¡Es usted maravillosa!
Y como estoy tan preocupado quiero que le haga unas
preguntitas de mi parte
para que la fiscal no termine en un manicomio.
[Fabiana] El negocio no está cerrado.
Yo no creo que Candela haya alcanzado a llegar a la cita.
Seguramente se fue a ver a Francisco.
- ¿Se lo piensas contar a Diego? - No.
Voy a hacer algo mejor:
voy a sacarla del negocio.
¿Con quién dices que fue esta primera cita?
Con Rivero, el proveedor de precursores.
[tono de llamada]
¿Qué pues, Fabio? ¿Qué pasó? ¿Qué sabes?
Retiraron a la fiscal del caso
y Trujillo va a sacar a la calle una merca nueva
y más barata en Miami.
Esta sabandija de Trujillo
nos quiere fregar nuestro territorio, ¿verdad?
Pero ¿sabes qué? No lo vamos a dejar.
Nos vamos a mover. ¿Entendiste?
¿Cuáles son sus órdenes, patrón?
[Dra. Liñero] ¿Pero por qué insistes en perseguir a ese hombre?
A ver, no... no estoy obsesionada.
- No, yo no dije que lo estuvieras. - Pero eso es lo que todo mundo cree.
Eso es lo que están usando para sacarme del caso.
¿Qué tienes en contra de Diego Trujillo?
[Dra. Liñero] ¿Por qué lo persigues?
[Silvana] Porque quiero hacer justicia,
porque quiero hacer lo correcto.
[Silvana] Porque ese es el legado que mi papá me dejó.
Me dijiste que tu padre murió.
Lo mataron.
[Dra. Liñero] ¿Qué significaba tu padre para ti?
[Silvana] ¡Todo!
Era todo para mí.
Mi guía,
mi maestro.
Representaba todo lo que yo quiero alcanzar en la vida.
[Coleto] ¡Suelta, suelta!
- ¡Cuídalo bien, que es bravo! - Sí.
Voy por el patrón.
¿Qué estás haciendo, Tiburón?
[Coleto] ¡Dame la cara!
¿Qué haces?
[Coleto] Te traje aquí,
te hice parte de mi familia y, ¿tú lo pagas así?
¿Familia le llamas a la loca de Marcelina? Ah, no.
Marcelina me dijo la verdad,
me dijo que mataste al Culebra.
Así que no tarda mucho en enterarse mi patrón.
¿Qué vas a hacer?
Y, ¿tú piensas que acabando con él,
haciendo justicia, podrás recuperar tu norte
y lo que perdiste con la muerte de tu padre?
No sé.
Pero ¿qué más me queda en la vida?
[Silvana] No sé si logre algo con todo esto,
en absoluto, pero sé que lo tengo que atrapar.
[Silvana] Y estoy apuntada a hacerlo por dos frentes.
[Silvana] Y no me voy a dar por vencida.
¿Mataste a mi prima también?
¡Mataste a mi prima!
Dame la cara, cabrón.
¡Dame la cara!
No, Coleto,
tu hora ya te llegó.
¿Hasta cuándo vas a usar a los guardias para mandarme mensajitos?
Es que lo único que quería era que habláramos.
¿De qué? ¿De Candela?
Ya te dije que no he vuelto a saber de ella.
¿Qué te traes, güey?
- Pensé que éramos amigos, ¿qué no? - ¿Amigos de qué?
Yo no soy tu amigo, Francisco. Yo soy el director de esta cárcel,
y tú eres un recluso en ella. Eso es todo.
No me vengas con jaladas, güey.
Yo sé lo que sientes.
Por eso me tratas diferente.
Yo no siento nada por ti.
Y tú lo único que has querido es usarme.
Así que deja el cuento ese de que te tengo confundido
y que no sabes lo que sientes por mí.
Yo te ayudé con lo de Candela
porque era justo,
pero eso no quiere decir que te tenga preferencia.
[Francisco] Yo sé que podemos ser amigos.
Patrón...
Patrón, no sé qué jodidos le han dicho, pero yo no lo traicioné.
Aquí la cosa es que el Tiburón se metió con mi prima
y no sé qué rollo trae conmigo.
No metas a ese idiota en esto,
este es un asunto entre tú y yo.
¿Desde cuándo buscas a Bárbara?
Sí fui yo, patrón.
Yo la buscaba, pero ella no tiene nada que ver.
Querías verme la cara de idiota, ¿verdad?
[Candela] Sabes perfectamente que te conviene hablar conmigo.
Creí que había quedado claro.
Yo no sé qué tienes en contra de mí, pero serías un imbécil
si no aceptas el negocio con nosotros.
A ti te conviene al igual que a nosotros.
Está bien,
vamos a reunirnos mañana nuevamente,
pero bajo mis condiciones.
Muy bien y, ¿qué quieres?
Quiero 100 mil dólares más.
[Raúl] Te espero mañana en mi oficina,
no me hagas esperar
o no hay trato.
[Trujillo] Este idiota se merece un monumento.
[Coleto] Patrón,
sé que me tiene que matar, pero antes de que lo haga...
¡Nadie quiere escucharte!
[Coleto grita]
Esto es para que sepas cómo son las cosas conmigo.
Tú puedes terminar igual...
...si te vuelvo a encontrar cerca de mi esposa
o de mi ahijada.
No patrón, eso no va a pasar.
Yo estoy aquí para servirle.
- Aprende a medir tus distancias. - Sí.
No somos iguales.
Ahí te dejo un recuerdito.
[Argemiro se queja]
Trae al Tiburón.
Lo llevamos al hospital para que lo atiendan
- y ahí me consigues a la enfermerita. - Sí, patrón.
Vámonos.
[tocan a la puerta]
[Joaquín] Debí suponer que no te ibas a conformar con la llamada.
Sino fuera importante, no hubiera venido.
- [Silvana] ¿Te vas de viaje? - Me voy y punto.
¿Y Felipe?
Se va a quedar con mi cuñada, ella lo va a cuidar mejor que yo.
- ¿Y tu trabajo? - Renuncié.
¡Ah, vas a correr!
¿Silvana a qué viniste? ¿Qué quieres?
- Quiero que trabajes para mí. - Eso no va a pasar.
A ver, Joaquín.
Si no hubiera sido por ti,
yo no hubiera salido viva de la naviera.
Y ahora sí estamos más cerca que nunca de agarrar a Trujillo.
Silvana, te sacaron del caso, ya no se puede hacer nada.
No, Guevara me asignó a una Unidad, para seguir investigando.
Y necesito reunir a gente de toda mi confianza.
Lo siento, pero tú no puedes confiar en mí.
¿Por qué no?
Me salvaste la vida,
te arriesgaste por mí.
Y me sacaste de ese lugar y era muy peligroso.
¡Sí, pero yo todo lo echo a perder!
[Joaquín] Es que, Silvana, tú no entiendes.
Así se murió mi esposa. Estaba borracho
y la intenté salvar y, ¿qué pasó? Se murió.
Ese día, en la bodega lo mismo sentí.
Me congelé por un momento, pensé que te...
...pensé que te iba a perder, lo siento.
Rendirse no sirve.
¡Mírame!
[Silvana] En serio.
Fui, renuncié
y ve dónde estoy ahora.
[Silvana] Yo solita me metí en un problema grande.
Y necesito de tu ayuda
para hacer justicia, Joaquín,
por favor.
[Trujillo] Parece que sacaron del caso a patadas a la fiscal Durán.
Nadie va a volver a meter las narices en mis negocios.
Bueno, esa es muy buena noticia, ¿no?
No sé.
Me da la impresión de que esa perra está tramando algo.
¿Y qué crees que esté planeando?
Es momento de entregar la naviera.
El negocio arrancó
gracias a ti.
Sucedió algo inesperado.
- Tengo que volver a Miami. - No.
- Tu lugar es aquí, ya te lo he dicho. - Sí, lo sé. Lo sé, pero
Rivero pide 200 mil dólares más para cerrar el negocio.
Esa justicia que buscas, fue la misma que mató a mi esposa.
¿Felipe sabe?
Felipe lo único que sabe es que su papá mató a su mamá.
Y me va a tocar vivir con eso el resto de mi vida.
[Silvana] No corras, Joaquín,
no corras.
[Silvana] Lucha por tu hijo, por ti, por sanar.
[Silvana] Felipe te ama...
...y te necesita.
¿Quién se cree ese idiota para joderme?
Se está aprovechando,
sabe que necesitamos empezar a producir la mercancía
y necesitamos un buen proveedor.
Paguémosle.
Quiero verle la cara a ese idiota cuando se lleve mi lana.
Tú y yo nos vamos juntos a Miami.
¿Cuándo vas a confiar en mí?
Yo puedo solucionar todo esto.
Mi amor,
mira:
tú y yo somos el rey y la reina en este tablero.
Y necesitamos estar muy,
muy juntitos.
Y cuando caiga la naviera, ¿quién va a caer con ella?
Porque los fiscales no te van a dejar de perseguir,
alguien tiene que caer.
Mi amor,
ese asunto está casi solucionado.
¡Diego, el cartel del Cuervo atacó!
Mataron a algunos de nuestros hombres en la Ciudad de México.
¿Qué?
¿Cómo se atreven a meterse a mi territorio?
[Candela] ¿Quieres que te ayude en algo?
Tú te vas sola a Miami, alístate.
¡No te quedes ahí, Roberto!
[obturador]
[obturador]
[obturador]
[alcaide] Yo no soy tu amigo, Francisco,
yo soy el director de esta cárcel, y tú eres un recluso en ella. Eso es todo.
[Candela] Diego me tiene confianza, papá,
me ve como a una ahijada y voy a aprovechar eso
para entregárselo a la fiscal.
[Sócrates] Ya quita esa cara, hijo.
Pintar tu raya con Miranda
- fue lo mejor que pudiste haber hecho. - Ay, Sócrates.
Yo sé que Francisco estaba jugando conmigo.
Pero no creo que haya sido algo personal, él solo quería saber de su hija.
Bueno, ya supo de ella.
Ya la vio, ya está contento,
ya no tiene que hablarte bonito ni endulzarte el oído.
[Sócrates] Ya no te necesita más.
Perdón que te hable así, pero es la verdad.
A mí esa historia de que Miranda
quiere ser tu amiguito y todo eso, ¡no!
Él quiere favores tuyos.
Eso quiero creer, para ver si me lo puedo sacar de la cabeza.
[alcaide] Pero es que no va a ser fácil.
O sea, yo sentí que Miranda
era sincero cuando habló conmigo.
[Sócrates] Mira,
si tanto te importa, ponle una prueba.
Invéntale que renunciaste
y ofrécele tu amistad.
A ver si así nuestro querido amiguito,
quiere seguir siendo tu amigo.
[Viviana] Pero no entiendo. ¿Cómo que un paciente quiere verme?
[enfermera] Sí, es él.
- Hola. ¿Tú eres Viviana? - Sí.
[Argemiro] Vengo de parte de Joaquín Muñoz.
¿Esta herida es de navaja?
Joaquín me dijo que tú podías ayudar a curarme,
trabajo con él.
Pues ven, vamos a que te cure.
[expresión de asombro]
Hola.
¿Qué haces aquí? ¿Cómo entraste?
Doña Betty me abrió y
quise aprovechar para prepararte de cenar.
- Siéntate, por favor. - Gracias.
Gracias.
- Voy por la cena. - Sí.
- ¿Novedades? - Qué rico.
¡Muchas!
De hecho, me urgía hablar contigo porque
me asignaron a la Unidad de Investigación Contra Servidores Públicos.
Y, ¿tenemos que hablar de eso en este momento
o lo podemos dejar para después?
[Silvana] No, ya sé, ya lo sé.
Necesito hablar contigo.
De verdad, es urgente.
Te escucho.
Quiero que trabajes para mí...
...para investigar a Zúñiga,
en el equipo solamente va a haber gente de confianza:
Érika, Joaquín, tú y yo.
No, pues te tengo una mala noticia:
Joaquín renunció.
Ya lo sé.
Justo vengo de su casa, parece que sí lo convencí.
¿Fuiste a su casa?
¿Y no le pudiste simplemente llamar?
Ernesto, no vamos a empezar con eso ahorita.
Joaquín es el mejor oficial de las Fuerzas Especiales
y lo necesitamos igual que te necesito a ti.
- Provecho. - [Silvana] Gracias.
[Silvana] ¡Qué rico!
Ahora, ¿qué quieres?
Necesito que le entregues esta información a Silvana.
Aquí está todo lo que me encargó que investigara sobre las empresas.
No, perdón, pero no tengo tiempo.
Además, Diego puede aparecer en cualquier momento.
Diego va a estar muy ocupado,
vas a tener unos días para moverte.
Bueno, si Diego va a estar tan ocupado, ¿por qué no se lo entregas tú?
Porque yo me tengo que ir a Estados Unidos.
¿Pudiste ver a tu papá?
Sí,
pero tengo que regresar por él.
Y tengo que ir a cerrar unos negocios de Diego.
[Candela] Entrégale esto a Silvana,
aquí está toda la información que ella me pidió.
Menos mal que tu herida no fue tan profunda como pensé.
En la mano hay varios tendones.
Sí, ya sé.
Por eso vine contigo, Joaquín me dijo que eras muy buena enfermera.
Lo que no me dijo es que eres muy guapa.
[Argemiro] De haber sabido, me hubiera venido más elegante.
Bueno, espérame aquí,
voy a levantar tu reporte porque cada vez que hay
un herido con arma blanca, hay que avisar a la policía.
No. No es necesario.
Es que yo también soy policía.
Lo que pasa es que ya ves como es Joaquín,
nos mandó a un operativo secreto y
es mejor que no se enteren nuestros compañeros.
Ok, está bien. Viniendo de Joaquín,
ya me imagino cómo han de ser tus movidas, ¿no?
Ya ves cómo es Joaquín.
Oye, gracias, me quedó muy bien.
¿Me dejas invitarte un café? ¿A qué hora sales?
Fíjate que ya estoy a punto de salir. Pero
el café lo vamos a tener que dejar para otro día,
porque ya tengo planes para la noche.
Bueno, ni modo. Tendré que cortarme de nuevo.
- ¡Tendrás que cortarte de nuevo! - Nos vemos.
- Gracias. - De qué.
[Trujillo] Este idiota y la fiscal estuvieron en mi naviera.
[Zúñiga] No puede tocarte.
Silvana fue destituida.
Legalmente no puede inculparte.
Directamente no.
Pero puede encontrar la manera de fastidiarme.
Está trabajando en otra sección,
estoy seguro que va tras de mí.
Para que veas lo que es estar en mis pantalones.
No. No te rías,
ella sabe algo del acuerdo que tenemos.
Además hay un monigote que sabe todo,
el jefe de antinarcóticos.
Ah, eso es muy fácil. Hay que mandarlo matar.
No, por ahora no.
Nos puede servir de chivo expiatorio.
Por ahora, y te lo repito,
necesito que me pongas a alguien más grande,
alguien más importante.
Lo de Rubén Zapata no fue suficiente
y necesito desviar la atención para blindarme de Silvana.
Te voy a adelantar tus Reyes Magos:
vas a tener mi ruta principal.
[Silvana] Tenemos ante nosotros
una responsabilidad muy grande.
Como saben, nuestro objetivo
es investigar al licenciado Zúñiga y sus posibles nexos
con el narcotráfico.
Ernesto, como jefe de antinarcóticos,
se va a encargar de vigilar a Zúñiga.
Y también de investigar los últimos cateos
realizados por él.
Érika, como especialista de tecnología,
se va a encargar de investigar
los negocios del cartel de Morelos y el de Sinaloa.
Y de cuáles de esos negocios tuvieron operativos ordenados por él.
¿Usted sigue pensando
que el licenciado Zúñiga trabaja para algún cartel?
Obviamente.
Y también quiero saber quién es su informante.
Joaquín,
como jefe de operaciones especiales,
quiero que regreses a la bodega a ver qué más podemos sacar.
[Érika] No, eso es muy peligroso.
Después de lo que acaba de pasar, van a tomar
sus precauciones, no puedes regresar.
[Joaquín] Y nosotros vamos a tomar las nuestras antes de entrar.
Perfecto, este es el último estado de la investigación.
Gracias.
[Viviana] No, por favor, no me vayan a hacer nada.
[Viviana] ¿Adónde me llevan? Por favor.
[Viviana] No, no, no, ya no, por favor.
[Argemiro silencia]
[Viviana] ¿Quiénes son ustedes? ¿Qué quieren?
Ey, ya.
Solamente queremos platicar contigo.
¿Ok? Tranquilízate.
[Viviana] Por favor, suéltenme.
[Viviana llora]
Patrón, ya tengo a la enfermera aquí.
Dile a la damita que ya voy para allá
para hacerle algunas preguntas.
Sí, aquí lo esperamos, señor.
[Viviana llora]
[tono de llamada]
Me están siguiendo.
¿Cuál es el centro comercial más cercano?
[taxista] Bayside Marketplace.
¿Bayside? Nos vemos allá.
Vamos para allá, por favor.
[Joaquín] Este fue el lugar por el cual salimos Silvana y yo,
seguramente ya reforzaron el área.
Ahora tenemos que encontrar otro lugar para entrar y salir.
Muy bien.
Quiero aprovechar para preguntarte algo.
A ver, dime.
¿Qué te hizo cambiar de opinión, así de la noche a la mañana?
Regresar así nada más porque sí.
Bueno, Silvana suele ser bastante
persuasiva cuando se lo propone.
[Iriarte] Lo que sea que le hayan encargado a la fiscal,
viene directamente del procurador general.
Él estuvo en la reunión donde presentó a su equipo.
¿No escuchaste nada de nada?
¿La verdad? No.
[Iriarte] La fiscal es bastante selectiva...
...y
- discreta. - Si te llegas a enterar de algo más,
- te das una vuelta por aquí. - Seguro.
[Viviana grita] ¡No, ya, por favor!
¡Ya no más por favor, ya no más!
Perdona a mis hombres, son la fuerza bruta.
La verdad es que yo, solamente, te quería hacer un par de preguntas
sobre Joaquín y su hijo.
¡Pero todo se salió de control!
¿Los van a matar?
Mira, Joaquín tiene una deuda conmigo
y necesito cobrársela.
Yo no sé nada.
[Viviana] Yo no sé nada.
A ver, voy a cambiar la pregunta.
El chamaco ya no está en su casa,
¿dónde carajos puede estar?
Yo le juro que no sé nada, de verdad.
Le juro que... ¡No, no, no!
Sí sé algo, sí sé algo.
¿Dónde está el niño?
Sé su dirección
y sé que su papá trabaja como policía.
[Viviana] No sé qué más quiere saber.
¿Dónde está?
Hay una tía,
es la hermana de la mamá de Felipe.
Pero nunca los fue a visitar.
Yo no sé dónde vive.
Pero creo que es la única familiar que tiene Joaquín.
¿Es lo único que sabes?
Se lo juro que sí, por favor no me mate, por favor.
Se lo pido por favor.
¿Qué van a hacer conmigo?
No, por favor. Por el amor de Dios,
[Viviana] no me mate, por favor.
No sé qué quieres que haga con esto.
No entiendo nada de lo que dice ahí.
No hay nada qué entender, simplemente que tu hermano sigue acumulando
historial delictivo. Primero Esteban Vázquez,
alías el Culebra y su hijo.
Y después una tal prostituta llamada Marcelina.
A ver, mi hermano no es un asesino.
¿No? ¿Y por qué vive en la clandestinidad?
[Orozco] Te recomiendo que le digas que se presente con las autoridades
y declare y compruebe
que no es un asesino como tú dices.
Y la casa de tu mamá va a seguir vigilada
hasta que levanten la orden,
con permiso.
[tono de llamada]
[Candela] Gracias por quitarme a esos tipos de encima.
No hay de qué.
Ahora,
dígame cuál es el trabajo.
El Potro y otro hombre van a ser trasladados a una cárcel
de máxima seguridad
y él me dijo que tú puedes interceptarlos.
Es un trabajo que ya se ha hecho, pero es peligroso.
Yo tengo todo para pagar.
Si es así, podemos hacerlo.
Pero hay cosas que el Potro va a tener que conseguir por su cuenta.
¿Qué cosas?
Seguramente los van a trasladar en tres camionetas blindadas.
Dos serán señuelo y una la real
donde van a estar esos pajaritos encadenados.
[hombre] Nosotros podemos interceptarlos
y sacarlos sin ningún rasguño.
Pero ellos tienen que conseguir las llaves para abrir las cadenas.
Muy bien, no se preocupe por eso,
yo les voy a dar esa información.
¿Sabe qué, caballero?
Creo que tengo un trabajo que le puede interesar.
Si puedes pagar...
El dinero nunca ha sido un problema.
Dime para qué soy bueno.
Aquí está la información que le pediste a Candela de las empresas.
¿Sabes si tienen alguna relación con Trujillo?
No, no con él.
Pero hay alguien más que está involucrado.
El que es el abogado en la mayoría de las empresas
en la junta directiva es Roberto Martínez.
- Sí. - [Roberto] ¿Dónde estás?
Sí, sí, ya logré entrar al penthouse.
[Raúl] Solo voy a esperar a que Candela llegue.
No puedes fallar,
es la única oportunidad que tenemos para sacarla del negocio.
[Raúl] No te preocupes,
tú dedícate a conseguir lo que me prometiste.
[Raúl] Porque dudo mucho que me puedas ofrecer el doble
de lo que Diego me ofreció por el negocio.
Haz lo que te dije,
mata a Candela y tendrás todo lo que te ofrecí.
Compadre, pero qué gusto tenerlo por acá, carajo.
¡Deme un abrazo, venga!
Esto hay que celebrarlo.
¡Niño!
El mejor mezcal a la terraza.
Ándele. Pásele, compadre.
- [hombre] ¿Cómo estás? - [señor] Bien y, ¿usted?
Los reuní porque acabo de encontrar algo que no me esperaba.
Ésta es la lista de los últimos operativos
que ha ordenado Zúñiga.
Resulta que todas esas empresas están representadas
por la misma firma de abogados, la de Roberto Martínez.
Misma que custodia su contabilidad.
Entonces el trato de Zúñiga tendría que ser con Roberto.
Pero a ver, ¿en dónde entra en todo esto Trujillo?
En eso estoy. Lo que sí,
es que tal vez esta firma tenga el trato con Zúñiga
y es la que está entregando las cabezas del cartel.
Aquí hay algo que no encaja.
Si Roberto es el soplón, ¿por qué no entrega a Trujillo
y se queda con el cartel?
[Silvana] Pues tal vez sean socios.
Digo, no olvidemos que Roberto es el encargado de la naviera.
Y, ¿qué piensas hacer?
Por lo pronto, investigar a los prestanombres de las empresas.
Si logramos probar el trato que tiene con Roberto,
voy a poder sacar a Zúñiga del caso.
[señor] ¿Quién iba a pensar que la sabandija de Trujillo
se iba a salvar de que lo agarraran?
Debe estar cagado de miedo después del madrazo que le di.
[hombre] Sí, pero no debiste apresurarte.
¿Qué quieres que te diga?
Pensé que todo se salió de control cuando me enteré que a la fiscal
que perseguía a Trujillo, la habían sacado del caso.
Digamos que eso fue un
imprevisto que nos benefició.
Ahora la licenciada Silvana Durán,
trabaja directamente para mí.
¡Ay, ay, ay!
¿Quién iba a pensar que la Fiscal de Hierro
iba a trabajar para el cartel del Cuervo?
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