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[inicia música]
...no siempre es hablar de equidad.
[continúa música]
[gritos]
[alarido]
...que hasta el día de hoy, no había salido a la luz.
[continúa música]
Después de esta declaración...
[continúa música]
[grito de terror]
¡No!
[termina música]
[Candela] Nos estamos arriesgando
demasiado con los Colombianos.
Diego, tú mismo te diste cuenta de lo que pasó con la prueba.
[Trujillo] A ti lo que te molesta es el idiota este
que casi se muere, ¿verdad?
¿Por qué te interesa tanto?
Ay, claro que no me interesa.
Lo que me preocupa es que los clientes comiencen a morirse.
[Trujillo] Por eso le ordené a Fabiana,
así los clientes van a estar seguros.
¿Estás contenta, mi reina?
Miren, en cuanto el dinero empiece a fluir,
nosotros vamos a poner dos laboratorios:
uno en EE. UU. y otro aquí.
Y los dos se van a hacer cargo de eso,
pero antes de tomar cualquier decisión,
hay que ver cómo suceden las cosas en México, ¿no?
[Trujillo] Antes de abandonar la naviera,
hay que pensarlo muy bien.
Es nuestro negocio más seguro.
Diego,
¿cómo funciona la naviera?
Tú me vas a ayudar en las sintéticas
y deja que Roberto maneje la naviera.
Perdón, Diego, pensé que yo iba a estar al frente de ambas cosas.
No, discúlpame.
Tú eres mi mano derecha en la naviera y ahí te vas a quedar.
Y tú,
deja que Roberto maneje la naviera.
[Trujillo] A menos que quieras terminar oliendo a pescado.
[celular al vibrar]
¿Sí, dime?
[Trujillo] Mantenme informado.
Parece que la masacre empieza.
Con su permiso, me tengo que retirar.
[Laura] Estos folios del proceso disciplinario
en contra de la fiscal,
buscan desconocer su trabajo abnegado.
[Laura] ¡Ningún señalamiento
puede poner en tela de juicio el trabajo de mi cliente!
Si está tan segura,
¿por qué vino acompañada de una abogada?
Su momento para intervenir terminó, señor subprocurador.
[Silvana] Perdón, su señoría.
Si me permite,
podría dejar al subprocurador hablar.
De esa forma, el comité podría darse cuenta
de la manera tan recurrente en que el subprocurador
anula absolutamente todo lo que yo hago.
[Manuela] ¿Quiere pedir el uso de la palabra, fiscal Durán?
Su señoría,
acudí al apoyo de una colega penalista
para así poderme
defender de los ataques personales del subprocurador.
[Silvana] Él me está acusando de obstruir la justicia,
cuando yo lo único que traté de hacer fue avanzar
en una investigación que, evidentemente,
estaba estancada.
[Silvana] Mucha gente se jugó la vida por mi trabajo
y yo tengo la obligación moral de responderles.
[Zúñiga] ¡Usted violó mi confianza!
Ignoró la cadena de mando,
se saltó las jerarquías
para hacer justicia a su manera.
Silvana va a tener que esforzarse mucho en debatir sus argumentos,
Zúñiga no está solo.
[Argemiro] ¿Tú? ¿Qué hago aquí?
- [Marcelina] Necesitas descansar. - ¿Cómo llegué aquí? ¿Cómo?
Tengo frío, tengo...
¿Qué es eso?
- [Argemiro] No, no. - Ya, ¡relájate!
Vas a estar bien, yo sé algo de enfermería.
- Esto te va a ayudar a descansar. - Por favor, no.
[Marcelina silencia]
[Marcelina] Vas a estar bien.
Yo te voy a cuidar.
Cuando el negocio esté funcionando,
no va a haber Fiscal de Hierro que valga.
[Trujillo] Y lo que tienen contra mí, nunca me lo van a poder comprobar.
[Candela] Estoy de acuerdo con lo que hiciste con Roberto.
[Candela] Que él se quede al frente de la naviera
y yo al frente del nuevo negocio.
- ¿Y ese cambio de opinión? - Conozco mis límites.
[Candela] Y quiero ir a visitar a mi papá a Estados Unidos.
Pues yo no me haría muchas ilusiones:
tu papá está aislado.
Nadie lo puede ver.
Por eso me he tardado en arreglar tu viaje, mi amor.
[Candela] Ay, pero sería el regalo más bonito que pudieras hacerme.
[Trujillo] Voy a ver qué puedo hacer.
Usted sabía perfectamente que esos expedientes
eran confidenciales.
[Zúñiga] Especialmente el de Francisco Miranda
y a pesar de ello usted,
¡sí, usted! Los extrajo de mi oficina.
Yo no tenía pleno conocimiento
de todo lo que había en esos expedientes.
Aún así sostengo que actué de buena fe.
[Zúñiga] Y en esa buena fe,
¿la acompañaron otros fiscales?
Porque es obvio que no lo hizo sola.
Esa es una pregunta sesgada, licenciado.
La fiscal Durán viene a defender su actuación,
no a implicar a terceros.
[Iriarte] Si hay más funcionarios implicados,
este comité es competente para saberlo.
¿Quiénes más se introdujeron con usted a mi oficina?
Nadie, iba yo sola.
Usted estaba suspendida de sus funciones,
alguien la tuvo que ayudar a que se metiera a la PGM.
[Zúñiga] Por ello,
solicito que se revise el archivo de las cámaras de seguridad.
Sócrates, pélame, güey.
Te estoy hablando, carnal.
¡Sócrates!
- Te estoy hablando, güey. - Ya deja de estar jodiendo, compadre.
Necesito hablar con Leonardo, con el alcaide.
Leonardo está tratando de lidiar con el desmadre que hiciste con los presos.
- Pues necesito hablar con él. - No se encuentra en las instalaciones.
- Ya cállate la boca. - [Miranda] ¡Te estoy hablando, carnal!
¡Tú te callas! Te voy a meter a la celda de aislamiento.
- [Miranda] ¿Sí? - Te van a linchar, ¿ok?
- Me vale mierda. - [Sócrates] ¡Guardia!
[Sócrates] ¡Guardia! ¡Abre!
[Sócrates] ¡Puerta! ¡Abre!
[Sócrates] ¿Te crees muy macho?
[presos gritan]
Derechito a la celda de aislamiento.
¡Dale! ¡Camina!
¡Necesito hablar con Leonardo, güey!
¡Dale! ¿Te crees muy macho, no? ¡Dale!
[Marcelina] Sí,
el paciente ya está mejor.
Yo pensé que no salía de ésta, hija.
[Coleto] Usted sígalo cuidando como está, ¿no?
Como tú digas, primo.
¿"Primo"?
[Argemiro] ¿Es Coleto? Pásamelo.
[Marcelina] Ay, chiquito.
- Pásame a Coleto, pásamelo, pa... - [Marcelina] Ya, ya.
- [Argemiro] Coleto. - Te llamo luego.
Va.
[Marcelina] Ya estás mejor, ¿verdad?
Sí, ya te ves mejor.
No, espérate.
Sí sabes lo que están diciendo en el barrio, ¿no?
No, ¿qué están diciendo?
Que el Tiburón tiene problemas con la policía.
A ver, Chucho,
ya deja de meterte en lo que no te importa.
El Tiburón no es asunto tuyo.
- ¿Estamos? - Estamos.
- [Francisco] ¡Leonardo! - [Sócrates] ¡Que te calles!
- ¡Leonardo! - Cállate la boca que no estás en tu casa.
Vas a aprender a respetar a la autoridad.
¡Dale! ¡Tráeme la máquina!
¡Vas a respetar a la autoridad, papá! ¡Para que tú sepas!
[máquina de afeitar]
- [Miranda] ¡Vas a morir! - [Sócrates] Sí, tú vas a estar pelón.
[Sócrates] Estás quedando precioso, ¡tranquilo!
[Sócrates ríe]
[Zúñiga] Ese es Miguel Romero,
el portero que estaba de turno ese día.
[Silvana] No, él es inocente.
Miguelito no sabía que yo estaba suspendida.
La acción es evidente.
Es más, estoy seguro que los agentes
Ernesto Padilla y Joaquín Muñoz sabían de esto,
- y ocultaron la información, ¡sí! - [Silvana] ¡Eso no es cierto!
Tanto mi unidad como el subprocurador,
sabían la necesidad que yo tenía
de esos expedientes.
Mismos que el licenciado Zúñiga me negaba.
¡Jamás le negué el apoyo a esa investigación, señoría!
¿Entonces por qué guardaba bajo llave los expedientes?
¡No sólo eso! ¡También monopolizó los testimonios y las pruebas de un caso
del cual yo era titular!
- ¡Esto es ridículo, por favor! - [Silvana] ¡Por supuesto que no!
Yo puedo probar que él me negó el acceso a los expedientes.
[Zúñiga] Porque tengo la facultad de hacerlo, nada más.
¡Solamente sobre justa causa!
[Manuela] ¡Orden!
Orden en la sala. Señor subprocurador, por favor.
[Manuela] Para el Comité está muy claro
que este proceso necesita
un receso, mientras evaluamos
todo lo dicho hasta el momento.
¡Leonardo!
¡Dame la cara, carnal!
[Francisco] ¡Leonardo!
[Francisco] ¡Leonardo!
[Trujillo] Sé que pronto va a terminar su periodo como ministro de economía
y que necesita una persona que le dé continuidad
al brillante trabajo que ha realizado durante todos estos años.
No cabe duda que es usted muy hábil para adular, señor Trujillo.
Eso es indiscutible.
Pero dígame, ¿qué puedo hacer yo para ayudarlo con su propuesta?
[Trujillo] Podría recomendarme como su sucesor, ¿no?
Para asegurar
su legado y su futuro.
Por lo tanto, le ofrezco un lugar en la silla
de consejo de una de mis empresas.
[Trujillo] ¿Cómo ve? Y también
como asesor del Ministerio de Economía.
Pues, no cabe duda que usted conoce muy bien
cuáles son las necesidades de este país.
[ministro de economía] Y, ¿qué clase de políticos seríamos,
si no fuéramos capaces de asegurar nuestro legado?
¿No le parece, señor Trujillo?
[Trujillo] Señor ministro,
- un placer hacer tratos con usted. - Igualmente. Salud.
Y tú, ¿por qué no estás abajo con Diego?
[Bárbara] Se supone que debes trabajar con él
para que no esté cerca de esa tipa.
[Candela] Diego me dejó a cargo de otros asuntos.
Todo lo que tiene que ver con la naviera es trabajo de Roberto.
Pero eso no tiene nada que ver con la naviera.
Claro que sí.
Diego está utilizando la naviera para lanzarse como
ministro de economía y, ¿sabes qué, madrina?
[Candela] Estuve pensando,
¿qué propósito tiene la naviera?
Diego no te lo ha dicho...
[Bárbara] Y si no lo ha hecho es porque, seguramente, tiene sus razones.
- Así que yo tampoco puedo decir nada. - Claro.
Lo bueno es que con el nuevo negocio,
ya no vamos a depender de la naviera.
Y así no arriesgarnos.
Podríamos, incluso, salir del país
y manejar el negocio con más reserva.
[Candela] Entre menos socios,
más ganancias y menos riesgos.
O, ¿qué piensas?
No. Puede ser, tienes razón.
Bueno, madrina,
con permiso.
- ¿Puedo pasar? - Adelante.
Silvana, solo quería agradecerte por no involucrarme en lo del juicio.
No tienes nada qué agradecer.
[Joaquín] No, sí. Tengo que agradecerte mucho.
De verdad, estás llevando lo del juicio y me has ayudado muchísimo.
[Joaquín] Sólo quiero que sepas que
puedes confiar en mí, en lo que necesites.
No te preocupes, estoy bien.
- ¿Pasa algo? - No, nada.
[Silvana] Nada. Nada más que
me gustaría saber por qué me mentiste. Es que...
...simplemente no logro entender,
¿qué ganas culpando a Ernesto de lo que hiciste en ese operativo?
Silvana, yo no te mentí,
yo te dije las cosas tal como son.
¿Ah, sí? ¡Fíjate!
Es que nada más no logro acordarme en qué momento
me dijiste que mataste a tu esposa porque llegaste borracho.
No puedo creer que te haya dicho eso.
[Joaquín] No tenía por qué hacerlo.
¿Nos vamos a ocultar cosas?
Todo mundo oculta cosas, Silvana.
Todos.
¡Marcelina!
¡Marcelina!
¡Marcelina!
[Marcelina] ¿Qué pasó?
¿Estás bien?
¿Qué fregadera es esto? Suéltame.
No puedo. Es por tu bien.
¡Estás loca, suéltame! ¡Suéltame ahora!
No, no vas a abandonarme.
- Sue... - Tú no vas a abandonarme. ¡Tú no!
Y, ¿qué vas a hacer? ¿Me vas a tener aquí amarrado?
¿Me vas a cortar como a tu marido, como a tu hijastro?
¿Qué vas a hacer?
¡Cállate! ¡Cállate!
[Marcelina] ¡Cállate!
- [Marcelina] ¡Cállate! - Marcelina, suelta eso.
[Marcelina] ¿Cómo te atreves a decirme eso
si lo único que he hecho es cuidarte y quererte?
[Argemiro] Marcelina, suelta ese cuchillo y vamos a hablar.
No hagas una tontería, por favor.
Mira, suéltame, Marcelina...
[alarido]
Te dije que no tocaras ese tema.
Estás...
[Marcelina] ¡Te lo dije!
[Argemiro] ¡Por favor!
[Argemiro] Marcelina, estoy sangrando,
por favor, suéltame.
¡Suéltame, por favor! Suéltame.
¡Ve lo que me haces hacerte!
¡Perdón!
¡Voy por algo para curarte!
No, no vayas a ninguna parte.
Solo suéltame, ¡Marcelina! ¡Suéltame!
Estamos listos.
Quiero que produzcas una tonelada
para venderla en la Ciudad de México.
Así será.
A propósito, quiero felicitarte:
ya me enteré que vas para ministro de economía.
Así es, socia.
Si tenemos un buen futuro,
también es importante
tener un buen presente, ¿no te parece?
Vas a tener que hacer mucho más que decirme palabras bonitas
para incluirme en tu colección de mujeres.
[música de suspenso]
[celular al sonar]
Valeria, ¿qué pasó? ¿Todo bien con Felipe?
Voy para allá.
[Argemiro se queja]
Ya, ya.
[Marcelina] Aguántese como los machos.
[Argemiro] No, ya. Mira, Marcelina,
¿por qué no me sueltas y yo lo hago?
Es la única forma en la que no me duela tanto, por favor.
[grita de dolor]
Por favor Marcelina.
Te lo juro, perdón.
Sé que fui un idiota, pero
nada más me curo yo y ya.
Te lo juro, suéltame, por favor.
Está bien.
- Voy a soltarte. - ¡Bien!
Pero mucho cuidado con que me juegues una travesura.
No. ¿Cómo te voy a jugar...?
[Argemiro] No te voy a jugar nada. Estoy enfermo, por favor.
Fui un idiota, pero sólo quiero curarme y ya, aquí me voy a quedar.
- Conste. - Te lo prometo.
[Argemiro] ¡Ay! Gracias.
[Marcelina] Voy a ir por más gasas
porque estas ya están muy sucias.
Yo aquí me voy a quedar.
[Argemiro] Sí, te lo juro.
El caso es muy difícil.
Ninguna objeción que interpongamos
va a justificar que hayas sacado pruebas de aquí.
Y, ¿cuál crees que sea la siguiente jugada de Zúñiga?
Ya lo anticipó en el alegato:
va a ir directo por tus cómplices.
[Silvana] No, pero hay otra posibilidad.
Porque Manuela dice que si logramos demostrar
que Zúñiga estaba obstruyendo la justicia,
tal vez yo pueda salir limpia de todo el proceso.
¿Y tienes pruebas de eso?
[Laura] No es suficiente con las pruebas.
Tendríamos que pedir autorización
para investigar al subprocurador.
Y, entonces... la verdad es que no tenemos tiempo para eso.
[Ernesto] Pero yo me puedo encargar
de conseguir unas pruebas.
No, no, Ernesto, yo no te quiero involucrar más.
Créeme que también lo hago por mí.
Zúñiga quiere mi cabeza.
Tú encárgate de conseguir la prórroga
y yo me encargo de conseguir las pruebas.
[Ernesto] Con permiso.
¿Qué onda, carnalito? ¿Cómo te están tratando?
No manches, tu prima está loca, güey.
Por favor, ven por mí.
Más respeto con la familia, canijo.
Yo te llevé con ella y ahí te vas a quedar hasta que te recuperes.
¡No, no, no! ¡Escúchame, Coleto!
De verdad Marcelina se volvió loca, me va a matar, por favor.
¡Pero si ella es a todo dar!
Tú deja que te apapache, luego hablamos.
Col... ¡Puta!
[Valeria] Felipe quería verte.
Gracias.
- [Valeria] ¿Bebiste? - ¡No!
A ver, Valeria, déjame explicarte:
lo que pasó es que tuve un accidente, y...
¡Un accidente!
Sigues siendo el mismo mentiroso borracho de siempre.
[Valeria] ¿Abandonaste a tu hijo para poderte ir a beber?
A ver, Valeria, por favor escúchame, mira...
¡No! Déjame explicarte yo.
[Valeria] ¿Quieres que Felipe se muera como mataste a mi hermana?
- ¡Papá! - Felipe.
¡Mira, mírame, ven!
[Joaquín] Escúchame bien, lo que dijo tu tía es mentira.
- Es una mentira, tienes que creerme. - [Valeria] Deja al niño en paz.
A ver, entiéndeme, él también es mi hijo.
Lo único que entiendo es que sigues siendo el mismo vicioso
que mató a Luciana.
[ataque de asma]
- [Valeria] ¡Felipe! - [Joaquín] Respira. Vamos adentro.
Vamos adentro, ven vamos, rápido.
A ver, respira, respira.
Respira, respira. ¡Respira conmigo!
[Bárbara] ¡Amor!
[Bárbara] ¡Amor!
¿Qué haces aquí?
Vine a buscar una botella de vino.
¡Ah! Sí.
¿Para compartirla conmigo?
- ¿Dónde está con la que te estabas...? - [Trujillo] ¡Tranquilízate!
- ¡Suéltame! ¡No me toques! - Lo único que sé, es que mi esposa...
- ¡Ni se te ocurra! - ...está deliciosa.
¡No me toques! Diego, ni te atrevas,
¡no me toques!
¿Y?
Bueno, pues...
...ya superó la crisis.
Sólo que
se tiene que quedar en observación y tiene que usar el respirador.
Perdóname, Joaquín.
Perdóname por el escándalo, no debí.
No es tu culpa, ¿sabes? Yo...
...no he podido.
¡No puedo! No sé qué hacer.
Escúchame, Joaquín,
si los dos queremos que Felipe esté bien, entonces...
...yo voy a tener que perdonarte.
[Valeria] Pero tú tienes que buscar ayuda.
Date la oportunidad de componerte y ser el padre
que tu hijo necesita.
- Buenas. - Buenas.
- [Ernesto] Con permiso. - Pase.
¿Y Juancho?
- ¿Juancho? - Juancho.
¡Juancho Cardona! Es que yo lo conozco por su apellido.
Andaba malo del estómago y me mandó a mí.
Muy bien.
Mira,
Juancho estaba terminando ese lugar,
arréglalo bien.
[música de suspenso]
Y lo que quiero demostrar, es que Zúñiga no quiere hacer justicia
sino todo lo contrario: quiere obstruir el caso de Trujillo.
Licenciada Durán,
no me parece una buena estrategia,
- la hace parecer desesperada. - No, si lo demuestro.
Usted sabe muy bien lo que pasó con Marcos y Candela.
Lo sé,
pero a menos que haya una prueba contundente contra el licenciado Zúñiga,
yo no voy a dar la orden para que lo investigue.
¿Se da cuenta de lo que me está pidiendo?
Me está pidiendo una prueba
para poder firmar una orden para buscar pruebas.
Déjeme ponérselo de esta manera:
o consigue usted las pruebas
o espera a que le caigan del cielo,
pero yo no voy a autorizar una investigación
contra uno de mis subprocuradores,
¿me entiende?
Sí,
la fiscal está reunida con el procurador.
Está bueno.
Te traje más alcohol y algodón limpio.
[Marcelina] A ver, ¿cómo sigue esa herida?
No, no, no.
No es necesario, ya está bastante mejor.
- Ve lo que me haces hacer. - Sí.
Perdóname por lo que te dije.
Estaba asustado.
Pero ¿asustado por qué?
Si yo solamente te estaba cuidando.
- ¿Eh? - Sí, tienes razón.
De hecho ya hasta perdí la cuenta de cuántas veces me has salvado.
Perdón.
- Ahorita no. Estás muy débil. - ¡No!
Gracias por todo.
[Marcelina grita]
¡No, no, no!
[música de suspenso]
¿Alguna de las partes tiene algo qué decir antes de comenzar?
La fiscal Durán solicita una prórroga, su señoría.
[Manuela] ¿Con qué motivo, abogada?
Es posible que la defensa
pueda conseguir material probatorio adicional
para sustentar el caso.
¡Protesto, su señoría!
El tiempo de preparación del caso se ha cerrado.
[Laura] La defensa no ha tenido suficiente tiempo para prepararse.
Su oficina emitió la acusación en tiempo récord.
Concedido,
esta audiencia se pospone para la próxima semana.
Tiene usted tres días para preparar su caso, abogada.
Gracias, su señoría.
No es mucho, pero es una oportunidad.
[Manuela golpea el estrado] Se levanta la sesión.
[música de suspenso]
- ¿Qué haces aquí, Juancho? - Vine a continuar con mi trabajo.
¿No que estabas enfermo? ¿Quién te vino a reemplazar?
- [Juancho] ¿Reemplazarme? - A ver, vente.
[guardia] ¿Seguro que no mandaste un reemplazo?
¿Cómo crees? No.
- Es imposible. - ¡Jardinero!
[guardia] ¡Jardinero!
[guardia] Oye, aquí está tu compañe...
[guardia] ¿Qué haces adentro? ¡Ey! ¿Qué traes ahí?
[guardia] ¿Qué traes ahí? ¡Ven para acá! ¡Párate!
[guardia] ¡Párate!
¡Ey!
[motor en marcha]
¡Ey, ey!
[celular al sonar]
[timbre]
¿Doctora Liñero? Soy Silvana Durán.
- [Dra. Liñero] Sí, bienvenida. Pase. - Gracias.
[celular al vibrar]
¿Qué pasó? ¿Dónde está la fiscal?
[Coleto] Ya la tengo, sólo que
parece que entró a ver a un loquero o no sé.
¿Un psicólogo?
¿La fiscal?
¡Ay, no me digas! ¿A poco se chifló?
[Trujillo] Mira, escúchame,
esto es lo que vamos a hacer.
Y, ¿cómo te sientes en este momento?
Frustrada,
desolada...
No sé, siento como si estuviera atada a una meta
que...
...al final lo único que busca es venganza.
¡Ay! Perdón, pero
de verdad no sé qué hago aquí.
Me siento un poco ridícula pagándole a alguien para que escuche mis problemas,
yo sé muy bien cuáles son mis problemas.
¿Esta es la manera de comportarte generalmente?
Tienes cinco minutos aquí y ya te quieres ir
y no has dejado de repetir que esto no va a funcionar.
[Dra. Liñero] Date una oportunidad.
Danos a las dos una oportunidad.
Termina esta sesión y si no funciona, te vas.
[Candela] Necesito verte esta misma tarde en el bar cerca de la PGM.
No faltes y asegúrate que no te sigan.
[Sócrates toca] ¡De pie!
Llévenlo a las duchas y luego le ponen un uniforme nuevo.
Y me lo dejan en la oficina, por favor.
[Sócrates] ¡Muévanse!
[puerta al cerrar]
Alguien tenía que hacerle un alto, con permiso.
[Silvana] ¿Encontraste algo?
[Ernesto] No, absolutamente nada.
Y a ti, ¿cómo te fue con el procurador?
[Silvana] No muy bien,
no me dio ninguna posibilidad legal.
- ¿Dónde estás? - A punto de encontrarme con la persona
que menos pensabas que me iba a buscar.
[Ernesto] ¿Con quién?
¿Tiene que ver con tu proceso?
No, pero después te hablo, ¿sí? Voy a manejar.
[motor en marcha] Bye.
- ¿Necesitas algo más? - [alcaide] No, gracias.
Te espero afuera.
Por el atentado a dos reclusos,
seguro le van a añadir años a tu condena.
[Francisco exhala]
Deberías pasarte meses en la celda de aislamiento.
¿Dónde estabas cuando más te necesité?
Francisco,
¡ya deja de fingir lo que no eres!
Yo solamente quise acercarme a ti
y por lo visto me equivoqué.
Tú tienes de todo, ¡de todo!
Menos de gay.
Tú no eres gay.
[alcaide] Francisco, no es la primera vez que yo me enfrento
a un recluso manipulador como tú.
¿Tú creíste que logrando algo con el director de la cárcel
te iban a dar beneficios?
¿O es la primera vez que estás preso?
No pensé que me fueras a contactar otra vez.
¿Estás segura que nadie te sigue?
¿Qué quieres?
Quiero entregarte la ruta de la naviera.
Pero nadie se puede enterar que estoy trabajando para ti.
- [Silvana] Y, ¿a cambio de qué? - [Candela] De vengar a mi papá.
¡Ay, Candela! [Silvana ríe]
¿De verdad crees que soy tan inocente?
Yo te ofrecí eso, justo eso. Y lo rechazaste.
[Silvana] Dijiste que no lo querías entregar
porque eras parte de ellos.
¿Qué te hizo cambiar de parecer?
Que la muerte de Trujillo no es suficiente castigo.
Quiero que él sufra lo mismo que está sufriendo mi papá.
Quiero darle el placer a mi papá de tener a Trujillo justo enfrente de él
para que él se pueda vengar con sus propias manos.
Así que fuiste tú el que se metió a mi casa.
¿Quieres pasarte una temporada en la cárcel con tu novia?
No creo que te convenga.
[Ernesto] Te dejo esas copias, yo me quedo con el original.
¿Desde cuándo Trujillo es tu informante, Zúñiga?
Tú tenías las fechas de cuándo iban a llegar los cargamentos
justo antes de que nosotros los decomisáramos.
[Ernesto] Y si te queda alguna duda...
[Ernesto] La prueba de caligrafía,
dio positivo. Esta, es la letra de Trujillo.
¿Desde cuándo estás en tratos con él?
[Silvana] Mira, aunque quisiera ayudarte, no puedo.
Al menos, no en este momento. Tiene que pasar mi juicio, y aún así
tendría que salir bien librada para poder hacer algo.
¿Por qué estás en juicio?
Digamos que...
...tuve ciertos problemas con la investigación.
[Candela] A mí tus problemas no me interesan.
Yo no voy a hacer trato con nadie más.
Solamente contigo, porque no confío en nadie.
Yo también.
Hay algo que puede aumentar nuestras posibilidades:
Trujillo tiene unos documentos que perdí.
Tal vez tú podrías ayudarme a recuperarlos.
No sé.
Si esos documentos no están, Trujillo se va a dar cuenta.
Pero puedo escanearlos.
[Roberto] ¡Fabiana!
- ¿Qué pasa? - ¿Dónde está tu socio?
- Fumando. - ¿Cómo va el proceso?
Ah, muy bien.
Casi ni notamos que tu patrón nos tiene secuestrados.
Yo no tuve que ver nada con eso, Fabiana.
Diego está siendo mal aconsejado por alguien más.
Candela, la supuesta ahijada.
[Roberto] Desde el principio ella se opuso al negocio.
Vas a tener que neutralizarla.
- Una mujer hermosa y astuta es peligrosa. - Lo sé.
Una mujer tan hermosa como tú,
ciertamente es muy peligrosa.
Vuelvo a trabajar.
No sé qué tipo de información tienes en contra de Trujillo,
pero si yo te doy todas las rutas de distribución,
lo vas a tener acorralado.
[Candela] Acepta mi trato, vámonos las dos contra Trujillo.
Está bien.
[Silvana] Te doy mi palabra.
Pero quiero que me digas cómo transportan la...
Eso todavía no lo sé... aún.
Pero lo voy a investigar.
- [Candela] Y otra cosa. - ¿Qué?
El día que te entregue a Trujillo,
asegúrate de que se vaya con él Roberto.
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