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[inicia música]
...no siempre es hablar de equidad.
[continúa música]
[gritos]
[alarido]
...que hasta el día de hoy, no había salido a la luz.
[continúa música]
Después de esta declaración...
[continúa música]
[grito de terror]
¡No!
[termina música]
Nos dejas solas, por favor.
¿A qué hora me van a trasladar?
En unos minutos más.
[suspira]
Alejandra, necesito decirte algo de tu papá.
¿Qué pasó?
¿Él está bien?
No.
¡No!
No, no, pero...
[Alejandra] ...tú dijiste que lo ibas a proteger.
Lo siento.
[Silvana] Lo siento mucho, de verdad.
[Alejandra] Él te dijo mil veces que no podía hablar
y tú lo obligaste.
Alejandra, yo hice todo,
absolutamente todo lo que estaba en mis manos para que...
¡No, no es cierto! ¡Tú lo mataste!
[Alejandra] ¡Fuiste tú!
[Alejandra] ¡Tú lo mataste!
Regrésate a la cama.
Marcelina, ya habíamos hablado de esto. Me voy.
Tú no vas a ningún lado,
a menos que quieras que le diga a mi primo que tú mataste a Culebra.
¿Otra vez con lo mismo?
Bueno, ¿qué te pasa? ¡Ya!
¿Sabes qué? Dile a tu primo lo que se te pegue la gana,
ya no voy a seguir viviendo con una loca.
¡Si te vas, me mato!
Y Coleto va a pensar que fuiste tú y me va a vengar.
Estás loca. Estás...
Estás muy mal, de verdad. ¿Dónde están las llaves?
[Argemiro] ¿Dónde dejaste las llaves, Marcelina?
[vajilla al caer]
- Me voy de aquí, ¡quítate! - ¡No, por favor, no te vayas!
¡Tú no me puedes dejar, por favor!
¡Por favor, no te vayas!
[solloza] No te vayas.
[Alejandra] ...pero tú dijiste que lo ibas a proteger.
[Alejandra] Él te dijo mil veces que no podía hablar
y tú lo obligaste.
[Silvana] Alejandra, yo hice todo,
absolutamente todo lo que estaba en mis manos para que...
[Alejandra] ¡No, no es cierto! ¡Tú lo mataste!
[Alejandra] ¡Fuiste tú!
[Alejandra] ¡Tú lo mataste!
[Silvana sorbe]
[Alejandra] ¡Fuiste tú!
¡Tú lo mataste!
[voces de Alejandra]
[Alejandra] Él te dijo mil veces que no podía hablar y tú lo obligaste.
[Miranda] Un día, eres amable conmigo, güey,
al otro día me mandas al hueco.
[Miranda] Otro día, me ignoras
y al día siguiente
me dejas ver que te gusto.
[tocan a la puerta]
¿Tú que haces aquí a esta hora, hijo?
Organizando ideas.
Pasa, siéntate.
El atentado contra Francisco me tiene la cabeza dando vueltas.
Ya sabes cómo son los presos:
no pueden ver una preferencia especial,
porque enseguida van a querer exigir lo mismo.
[alcaide] ¡Ey, espérate!
¿Tú crees que a Francisco se le trata diferente?
¿Me permite un consejito?
[Sócrates] Me parece
que debería tener cuidado con un tipo tan astuto.
De eso no me cabe la menor duda.
Pero conmigo no va a lograr absolutamente nada. Tú me conoces.
Y, ¿por qué no aprovechas el poder que tienes
para averiguar más de este tipo?
A lo mejor y no es la blanca palomita que aparenta ser.
[Trujillo] Por fin ejecutaste al idiota de Rubén.
Esto hay que celebrarlo.
Por eso necesito a tipos como tú...
...como mi mano derecha.
Resuelves asuntos que nadie más puede hacer.
Y ahora que todo está resuelto con la policía,
¿no crees, Diego, que sea buen momento
para cerrar el trato con los colombianos?
Haz la cita para mañana.
Perfecto, permiso.
[puerta al cerrar]
Espera, espera.
Primero tenemos que concentrarnos en los negocios.
No podemos cometer otro error.
¿De qué hablas?
Que vas a arriesgar mucho dinero.
A ver, no entiendo.
Tú eras la primera en querer cerrar este negocio.
Sí, lo sé.
Lo sé, pero te estoy cuidando.
Tenemos que hacer una prueba de la calidad del producto.
¿Qué tienes en mente?
- [Ernesto] ¿Te sientes mejor? - No.
- [Silvana] ¿Quieres agua? - [Ernesto] Por favor.
No sé...
Siempre quise ser como el orgullo de mi papá.
Y ahora que no está...
...no sé ni lo que estoy haciendo.
Yo creo que a tu padre le hubiera gustado verte
seguir adelante.
[Ernesto] Tienes que ser fuerte.
Y yo creo que deberías dejar atrás lo de Trujillo porque eso
solamente te lastima cada día más.
Mira, yo no te puedo ayudar a arreglar tu pasado.
Pero lo que sí puedo es
ayudarte a construir un futuro.
[Ernesto] Un futuro juntos.
Ahora no puedo hablar del futuro,
ni siquiera contigo.
¿Qué quieres decir con eso?
Necesito estar sola,
un ratito, pensar.
¿Nos vemos al rato? ¿Sí?
¿Vas a estar bien? [Silvana asiente]
Gracias.
Descansa.
Oye, Barba Roja,
hora de tu desayuno, papá.
Chirrión, Sócrates,
la neta es que nunca entiendo nada de lo que me dices, güey.
Hora de tu desayuno, mi amor.
Es bien temprano.
Hoy te dieron un lugar privado.
¡Ábreme a Miranda!
[Sócrates] ¡Guardia!
Privilegios son privilegios.
No sé de qué me habla.
[reja al abrir]
- [Sócrates] Un pollito asado... - [Miranda] ¿Hace cuánto tú no
te comes una fregadera de esas?
[Sócrates ríe] Diario, mi hermano.
- [Miranda] ¿Qué? - [Sócrates] Diario.
[Roberto] Estamos listos para cerrar la negociación.
Sabía que era un hombre inteligente, señor Trujillo.
En cuanto realicen el depósito,
comenzaremos con la producción.
Roberto dice que estamos listos.
Tú pusiste tus condiciones...
...ahora me toca a mí poner las mías.
Si vamos a invertir nuestro dinero, tenemos que asegurarnos
de que ustedes cumplan.
- ¿Qué quieres? - Antes de firmar cualquier cosa
queremos que ustedes produzcan 50 kilogramos de mercancía...
...como prueba.
Un momento, señores.
Señorita, con todo respeto,
nosotros no vinimos a este hermoso país
a trabajar para no recibir nada a cambio, ¿cierto?
[John Jairo] Como me decía mi mamá:
"Si eres excelente en algo, nunca lo hagas gratis".
Y menos así como amenazados.
- Así que muchas gracias. - A ver, un momento.
Si esa porquería que sintetizas no es tan buena como dices...
Acuérdense que este país es peligroso.
¿Está rico? ¿Está bueno?
- ¿Quieres, güey? - No, papi, no. Muchas gracias.
Tienes 15 minutitos
para tragarte todo lo que quieras.
Órale, va.
Ahí puedes repetir.
Yo no voy a hacer ninguna prueba para ese tipo.
¿Quién se cree?
A ver, mamacita,
¿qué otra opción tenemos?
Hacer lo que nos dicen es la única manera de salir con vida de acá.
A ver,
¿por qué nos iban a dejar ir?
Lo más seguro es que nos maten aunque hagamos lo que quieren.
Sabes perfectamente cómo se maneja este negocio.
Si existe la más mínima posibilidad
de que salgamos vivos
y con mucho billete, la voy a tomar.
[objeto al caer]
[música de suspenso]
Casi te mato.
Así traerás la conciencia.
¿Qué quieres?
Vine a platicar.
Adelante.
¿Hace cuánto somos amigos?
Ya bastante tiempo, ¿por qué?
Y creo que nunca nos hemos guardado ningún secreto,
- ¿correcto? - Correcto.
¿Qué está pasando entre tú y Silvana?
Trabajo.
Bueno,
creo que te voy a dar una segunda oportunidad.
Dime.
¿Qué está pasando entre ustedes?
Trabajo.
[Joaquín] ¿Eso es todo?
¿A eso viniste?
¿Por eso entraste a mi casa sin permiso?
¿Nada más para juzgarme?
¿Mi gran amigo de mucho tiempo?
¿El que me tiró a los leones y me abandonó?
Ya dime, ¿qué quieres?
Vengo a decirte que he tomado la decisión
de que ya no vas a ser más el guardaespaldas de Silvana.
A ver, Ernesto, tú no puedes hacer eso.
Aquí están las llaves de tu departamento.
Ándale. Lárgate como siempre.
[Joaquín] ¡Vete!
Te voy a decir una cosa y escúchalo bien:
es la última vez que te cuido las espaldas.
Eres un cobarde, ¡lárgate!
[puerta al cerrar]
[Silvana] Pues yo perdí los expedientes de
Trujillo y Miranda.
Me metí a la oficina de Zúñiga,
los saqué
para...
Bueno, fue una estupidez. Los perdí.
Y ahora los tiene
Trujillo.
Está bien, licenciada Durán.
Voy a aceptar su renuncia, pero no...
...porque haya perdido los expedientes
ni por los errores que haya podido cometer.
Voy a aceptar su renuncia porque se dio usted por vencida.
- No, perdón, yo no me di por vencida. - [Guevara] ¿No?
Está usted a punto de dejar esos expedientes
en manos del criminal que ha estado buscando
durante tanto tiempo.
Tiene razón.
Sí...
¿Sabe qué?
Voy a regresar esos expedientes como sea.
Ya no, licenciada.
[Guevara] Si esa hubiera sido su intención
no habría concertado esta cita, ni me habría pedido su renuncia.
Entréguele formalmente el caso al subprocurador Zúñiga.
Está usted fuera.
[música dramática]
[Roberto] Diego, ¿perdiste la cabeza?
¿Vas a tener secuestrados a los colombianos?
Ese no era el trato.
¿Para quién trabajas?
Diego, esto nada tiene que ver con mi lealtad,
simplemente no es la manera de hacer negocios.
[Roberto] No podemos tener un enemigo de ese tamaño.
No me importa quién esté contra mí,
yo soy el dueño de este país
y quiero que cumplas mis órdenes.
[Trujillo] Quiero que los colombianos empiecen
a producir antes de que se me acabe la paciencia.
¿Roberto no es capaz de cumplir tus órdenes sin cuestionarlas?
¿Quién se cree?
No me está cuestionando a mí.
¿Ah, no?
No, te está cuestionando a ti.
Después de todo fue tu idea, ¿no, mi reina?
Pero tú estuviste de acuerdo.
Ay, ¿sabes qué? Déjame solo.
¿Sí? Quiero pensar.
- ¿Puedo hablar contigo? - Para ti no tengo tiempo.
Y ya que decidiste saltarte los conductos regulares,
¿por qué no vas y lo platicas con tu amigo
- el procurador? - Voy a renunciar al caso.
Dime,
- ¿en dónde está el truco? - [Silvana] No, no hay truco.
Es lo mejor.
Debido a los últimos acontecimientos...
El procurador ya lo sabe.
Estupendo.
No podía estar más de acuerdo.
[Zúñiga] Y, por favor,
envíame lo más pronto posible
todos los informes de la investigación
para añadirlos al expediente de Trujillo.
El expediente no está aquí.
Lo saqué
y lo perdí.
Lo que hiciste es muy grave.
Ya lo sé,
pero no tenía de otra porque tú no me lo ibas a dar
y lo único que querías era sacarme del caso de Trujillo.
Prepárate.
Porque te voy a llevar a juicio por sustracción de material probatorio
y por obstrucción a la justicia.
Este es el último error que cometiste, Silvana.
- ¿Qué es esto? - La lista de todo lo que necesito
para elaborar la mercancía.
Varios son compuestos químicos que tienen que conseguir
de un laboratorio industrial.
Empezamos con el pie equivocado.
De todas formas vamos a ser socios.
Es que me cuesta mucho confiar cuando no tengo libertad para trabajar.
Vas a tener todo lo que necesitas.
¡Coleto!
[Coleto] ¿Sí?
Mira, consíguete esto y lo llevas al laboratorio
y se lo das a John Jairo.
[Coleto] Sí.
[Trujillo] Yo tengo que ir a una reunión con mis socios,
lo que necesites se lo pides a Roberto.
¿Vamos?
[Candela] Creo que es importante que reforcemos la parte
de arriba de la seguridad, ¿sí?
- [guardia] Claro. - [Candela] Bueno, ahora vemos eso.
Pensé que no te volvería a ver por aquí.
Y eso, ¿por qué, mi reina?
Para empezar, no soy tu reina.
Segundo, no deberías de tentar tu suerte.
Bueno,
mi princesa...
[Argemiro] Ya me estoy portando bien.
Ya ni siquiera me meto a la casa.
Aunque por verte en esa pijamita tuya,
me meto las veces que quieras.
- [Trujillo] Coleto, dije que te fueras. - [Coleto] Sí, patrón.
- ¿Qué hace este idiota aquí? - El muchacho trabaja conmigo, patrón.
Es bueno.
- Pues póntelo a raya. - Sí.
¡Candela!
Pásele, patrona.
¿Qué te dije a ti de no hablar con la ahijada del patrón?
Súbete al carro ya.
Es tu turno, papá.
¿Ya?
¿Estabas pensando en la licenciada?
¿Cómo crees? No digas eso ahora.
- Si... - [Felipe] No te hagas, papá.
Deberías llamarla.
Ella sonreía cuando hablaba de ti.
¿Tú crees?
No...
No digas eso. Mira, ella es una mujer muy ocupada
y tiene muchos asuntos que arreglar.
Ya, mejor tírale. Vamos a concentrarnos en el juego.
Llámala, papá.
Llámala y dile que le ayudas.
[suspira]
Tu noviecita ya me explicó qué pasó con el expediente de Trujillo.
Perdón, pero yo no sabía nada.
No te hagas.
Voy a averiguar qué tanto le ayudaste
y te voy a hundir.
[Zúñiga] No es una amenaza,
es una promesa.
[Silvana] ¿Qué pasó, Joaquín?
[Joaquín] Nada más quería saber si necesitas algo.
Si se te ofrece
lo que sea.
Perdón, pero no es un buen momento,
¿te puedo hablar después?
Claro, yo...
...yo entiendo.
Ok, bye.
Mamá, quiero hablar contigo.
Quiero que hablemos de todo lo que ha pasado.
Y, sobre todo, de lo que va a pasar.
No creo que la fiscal Durán sea tan cínica
como para negar lo que hizo.
Todos cometemos errores.
Pero no de la misma gravedad.
[Zúñiga] Y por lo que hizo,
voy a enviarla a juicio por obstrucción de la justicia.
¿O la va a defender otra vez?
No.
Tiene usted mi autorización para abrir un caso contra la fiscal Durán.
Gracias.
Permiso.
[Guevara] Pase usted.
[puerta al cerrar]
Hija, yo sé que no entiendes
- lo que estoy haciendo por tu... - No, al contrario.
Lo entiendo.
Entiendo que lo estás protegiendo.
Somos una familia, Silvana,
y eso hacen las familias, ¿no?
[Luz Marina] Se cuidan los unos a los otros.
Exacto.
Por eso quiero que me dejes cuidarte.
Cuidarnos a las dos.
¿A qué te refieres, hija?
Es un boleto de avión para mañana temprano.
Yo en un par de días te alcanzo.
Silvana, yo no puedo volver a irme.
No, yo necesito estar aquí.
Yo tengo que apoyar a Ari. Tú lo sabes.
Mamá,
Argemiro está trabajando para Diego Trujillo...
- No. - ...porque se quiere vengar,
y su odio le va a costar la vida.
No...
[Trujillo] La verdad es que yo todavía no logro asimilar la noticia
de la muerte de Rubén Zapata.
Él era un maldito traidor.
[Trujillo] Pero
la vida da muchas lecciones.
Y la muerte de Zapata nos enseña que tenemos que estar unidos,
como socios.
No podemos permitir que ninguno de ustedes esté en el lugar de Zapata.
[Trujillo] Pobre...
...tuvo una muerte...
...dolorosa y terrible.
Pero los negocios son los negocios.
Ustedes saben que el futuro está en la política.
Por eso los volví a convocar.
[Trujillo] Necesito que me apoyen.
Necesito lograr
mi postulación
al Ministerio de Economía de este país.
[Trujillo] Y espero contar con su apoyo.
Unidos.
A favor.
Sabía que podía contar con mis socios,
con mis amigos.
Los invito a celebrar.
[Silvana] Este boleto es para Ari.
Yo lo voy a buscar
y lo voy a convencer.
Y si él acepta, mamá, si él acepta irse,
te juro
que yo lo voy a ayudar.
Tenemos que comenzar de nuevo.
[música electrónica]
[Marcelina] ¿Por qué tan solo?
¿Necesitas compañía?
¿Mal de amores?
[Marcelina] ¿Te rompieron el corazón?
[Marcelina] ¡Qué raro!
La mayoría de los clientes que vienen aquí, vienen igual que tú.
Y es que creen que cuando hacen las cosas por amor,
las hacen por el otro, pero no.
En realidad las hacen por uno mismo.
Pero para eso estamos nosotras.
¿Puedo pedir un trago?
Quiero estar solo.
[música incrementa]
Ok.
Te tengo que contar algo.
¿Qué?
[suspira]
No sé cómo pasó,
pero me acosté con Joaquín.
- ¿Qué? ¿Con Joaquín? - Joaquín.
Y, ¿qué piensas hacer con Ernesto?
No sé...
No sé, estoy confundida.
Pero estás confundida,
- ¿por qué sientes algo más por Joaquín? - No, no.
No, fue una cosa del momento.
Me gusta, obviamente, es guapo,
pero no. No es como Ernesto. Y además tiene un hijo.
Bueno, y obviamente no le vas a decir nada a Ernesto, ¿no?
No, ¿para qué? Solo lo lastimaría.
¿Estás segura que es por eso?
¿O no será que más bien te gusta que esté ahí al lado de ti y que...?
Porque digo, muy enamorada no estás,
¿no?
A veces me gustaría estar sola un tiempo.
Pero también Ernesto es...
Ernesto es un buen hombre.
Pues sí, es un buen hombre, pero ese no es el punto.
Digo,
hay que averiguar si Joaquín es un buen hombre,
pero si no estás enamorada,
¿qué vas a hacer?
Yo creo que lo que tendría que hacer es más bien hacerme
cargo de mi familia e irnos un tiempo.
[tocan a la puerta]
[Joaquín] ¿Me mandó a llamar?
[Zúñiga] Así es, Muñoz.
Y comprendo que es un poco tarde, pero me urgía un poco. Siéntese.
Dígame.
Voy a ser directo con usted.
Quiero que denuncie a Ernesto. Que lo delate.
[Zúñiga] Que me diga de qué manera
Ernesto ayudó a la fiscal Durán
a robar el expediente de Trujillo.
Claro, le prometo que si usted lo hace
saldrá limpio de todo esto.
Mire, señor, con todo respeto, si la licenciada hizo algo fuera
del reglamento fue porque se vio obligada.
- [Joaquín] La justicia en este país... - No, no me venga, por favor,
con ese discurso barato de: "La justicia, la justicia...".
Ya se lo escuché 100 veces a Silvana.
Solamente dígame, ¿cuento con su testimonio o no?
No.
[Joaquín] Así es que, con su permiso.
Lástima que usted le esté cubriendo la espalda a quien lo traicionó,
pero no me haga caso, no importa.
Porque cuando Ernesto se sienta acorralado va a delatar
a Silvana y a todos los que estén involucrados.
Y, como siempre,
él saldrá bien librado.
¿Terminó?
¿Qué haces aquí?
Te dije que te iba a dar todo lo que me pediste.
Si todo funciona como me dijiste...
...pronto vas a ser la reina de este imperio.
Yo solo quiero terminar mi trabajo...
...y largarme.
[Sócrates] ¡Puerta!
A ver, déjame ver.
¡Chirrión!
Pues te felicito, güey.
Van a trasladar
a estos güeyes.
A partir de hoy
trabajas para mí, güey.
No quiero protección,
quiero venganza.
¡Puerta!
Quiero que mates a los mayates que me hicieron esto, güey.
[Sócrates] ¡Puerta de Miranda!
[Manuela] Me sorprendió ver tu nombre
en el folio del caso.
No nos veíamos desde...
...el sepelio de Carlos, ¿verdad?
Cuéntame tu versión.
Está en el expediente. Supongo que como juez
del caso, ya lo habrás leído, ¿no?
Sí, claro. Pero no entiendo por qué hiciste lo que hiciste, Silvana.
Porque estoy dispuesta a todo por encerrar a Trujillo.
Porque estoy entregada a la idea de hacer justicia.
Igual que yo.
Desde que mataron a mi hija, me he dedicado a encerrar
delincuentes para llenar el vacío que tengo.
[Manuela] Y mírame aquí,
acumulando puntos para mi carrera y mi vida personal
es un desastre.
Mira, Silvana,
por el cariño y la admiración
que le tenía a tu padre...
Busca ayuda profesional.
La vas a necesitar tanto
- como un buen abogado que te ayude a... - No, yo voy a ser mi defensa,
- tengo todos los argumentos necesarios... - No, no en este caso, Silvana.
Te estás enfrentando a la Procuraduría y a todo su sistema,
necesitas un profesional que te defienda con la lógica
y no con el corazón.
Y no puedes fallar
porque no te voy a poder ayudar.
Gracias.
[Zúñiga] ¿Hasta cuándo carajos pensabas decirme
que tienes esos expedientes?
¿Tenía que decírtelo?
Te recuerdo que me has tapado mucha información de la fiscal Durán.
¿Qué pretendes?
¿Atraparme?
¿Cómo sabes que tengo los papeles?
La fiscal Durán tuvo que renunciar a tu caso por haber perdido esos
expedientes, así que no se necesita ser Einstein
para suponer que tú los tienes.
A ver, tranquilo, ¿cómo es eso
de que la tal fiscal Durán renunció?
¿Acaso no hay nadie que me pise los talones?
¿Tú crees que soy tan imbécil
como para solo tener una copia de tu expediente?
Ya sabes lo cerca que estamos de ti.
Así que será mejor que sigas cumpliendo con tu parte.
[Zúñiga] Y ya va siendo hora
de que nos entregues a alguien más pesado.
Una cabeza más grande.
¿O sea que lo de Rubén no cuenta?
Es un monigote tuyo.
Con una condición:
no permitas que la tal fiscal Durán se meta en esto.
[reo] ¿Quiénes son los pacientes?
El pelón y el de barba.
Vas con el pelón.
¿No pidieron postre?
[música dramática]
¿Qué pasó?
[Joaquín] Ok...
Zúñiga me ofreció un trato a cambio de que ensucie a Ernesto
por el robo de los expedientes.
¡Es un imbécil!
Obviamente yo no los voy a involucrar, a ninguno de los dos.
Silvana, de verdad, yo no tengo ningún problema en asumir la culpa
- que me corresponde. Te lo digo en serio. - A ver, Joaquín,
esto es responsabilidad mía únicamente.
Yo te pedí que me ayudaras.
Y yo, de todos modos, lo hubiera hecho contigo o sin ti.
Hay algo más:
Ernesto fue a mi casa.
La verdad es que creo que presiente que...
...que hay algo entre nosotros dos.
¿Qué te dijo?
Nada, no me dijo nada. La verdad es que creo que
nada más fue a sacarme información.
Pero no lo dejé.
Mira, tengo miedo, Silvana.
Ernesto tal vez te pueda hacer algo.
- Te pueda lastimar por celos o... - Ay, no. Joaquín, perdón, pero Ernesto
jamás haría algo en mi contra. Créeme.
Es que, no creo que debería decirlo, pero
Ernesto hace tiempo me ordenó que entrara a un operativo disparando.
Había mucha gente inocente.
Tengo miedo de que vaya a pasar lo mismo ahora.
De verdad, no lo conoces.
Ernesto me inculpó y...
...y de ahí viene todo. De ahí viene que me hayan destituido
de mi cargo.
¿Tuviste algo que ver con lo que pasó en el comedor?
Yo te estaba protegiendo.
Ya había ordenado su traslado.
Pues tenía que hacer algo para hacerme respetar, güey.
Mira, muy bien,
dejaste demostrado que sí eres un criminal.
Pues así soy yo.
- Ernesto. - [Ernesto] ¿Cómo estás?
- Bien, ¿y tú? - Bien.
¿Sabes algo sobre Silvana?
¿Sobre Silvana? No, no la he visto.
Lo que pasa es que supe que ayer fuiste a su casa.
Bueno, me queda clarísimo que te llevas muy bien con tu suegra, ¿no?
¿Te puedo preguntar algo?
Dime.
¿Tú sabes por qué se va del país?
No. No, Ernesto.
Yo creo que si lo supiera no te lo diría.
Creo que es algo que tienes que platicar con ella personalmente.
[Érika] Se estaba por reunir con la abogada de...
La que le recomendaron para el caso.
Creo que está aquí, ¿por qué no la vas a buscar?
- ¿Abogada? - ¿No sabías?
No, bueno. Sé que Zúñiga anda detrás de ella, pero
no sabía que se había acelerado el proceso.
- Gracias. - Bye.
Silvana, acepté verte
porque Manuela Escobosa me lo pidió,
pero no voy a tomar tu caso.
No tengo el tiempo ni la energía para enfrentar
a alguien como Zúñiga.
Y mucho menos en un caso perdido.
[Silvana] Lo entiendo.
Hola, Laura, ¡qué gusto verte!
[Laura] Hola, Ernesto, ¿cómo estás?
¿Se conocen?
Sí, nos hemos visto un par de veces.
- ¿Verdad? - Sí.
Bueno, me disculpan, yo me tengo que ir.
Espero encuentres a alguien que tome tu caso.
[Silvana] Gracias.
- [Laura] Ernesto. - Cuídate.
Bueno, por lo que escuché,
- Laura no va a tomar tu caso. - No, no se quiere enfrentar con Zúñiga.
Eso dijo.
Hablando de Zúñiga...
¿Cómo está eso de que te vas a ir y no me habías dicho nada?
Y, ¿cómo está eso de que Zúñiga
- ya empezó un juicio en contra de ti? - Mira, en este momento no tengo
las cosas muy claras, Ernesto, ¿sí?
[Silvana] Y obviamente te lo iba a decir en cuanto te viera.
Y respecto al juicio,
no te preocupes, no te voy a involucrar.
- ¿Qué pasa? ¿Qué tienes? - Nada.
Tengo demasiadas cosas en la cabeza y no quiero que te conviertas
en un problema más.
Me duele que te vayas.
Pero, sobre todo, me duele que me digas que yo puedo ser un problema para ti.
Obviamente te lo iba a decir e iba a dejar las cosas claras entre tú y yo.
[Ernesto] Dejar las cosas claras y me lo ibas a decir...
¿Qué es lo que está pasando?
¡Silvana!
¡Ey! ¡Mírame! ¿Qué es lo que está pasando?
- ¿Quieres saber? - [Ernesto] ¡Sí!
¿Por qué no empiezas por decirme qué fue lo que pasó con Joaquín realmente?
[Silvana] ¿Por qué no me dices que a él lo destituyeron por ti?
- ¡Por cubrirte a ti! - ¿Qué tiene que ver Joaquín en todo esto?
¡Estamos hablando de ti y de mí!
¡No tienes la menor idea de lo que pasó!
- No, sí lo sé. Él me lo dijo. - [Ernesto] ¿Ah, sí?
¿Joaquín te dijo que es alcohólico?
¿Joaquín te dijo que, por estar borracho en un operativo, mató a su mujer?
No, ¿verdad?
[Ernesto] ¡No sabes!
[Coleto] Patrón.
[Coleto] Aquí está el chamaco listo para la prueba.
Dásela.
John Jairo.
Trágatela.
Es tu boleto para el cielo...
...o para el infierno.
[Roberto] Colabora con la prueba
y nosotros nos encargaremos de que tú y tu familia
reciban una buena cantidad de dinero.
- Yo no tengo familia. - ¡Ay, ya! ¡Trágatela!
[música de angustia]
¡Ayúdenlo!
[Candela] ¡Ayúdenlo, por favor! ¡Se va a morir!
[Candela] Lo que le dieron es muy fuerte.
[Trujillo] ¡Ay, ya! ¡Llévenselo!
[Ernesto] Laura te pedí que vinieras porque...
...necesito pedirte un favor.
Quiero que tomes el caso de Silvana.
¿Por qué tanto interés en el caso de la fiscal?
Zúñiga está detrás de mí.
Y por más que Silvana me prometió no mencionarme,
yo necesito que alguien esté a su lado para que la controle
y para que no vaya a hablar de más.
¿Y qué mejor que tú para hacer eso?
Entiendo, pero...
...enfrentar a Zúñiga con las pruebas que él tiene,
es echarse la soga al cuello.
No te estoy pidiendo que ganes.
Solamente mantén mi nombre limpio
y que Silvana no termine en la cárcel.
Aunque parezca que tienes corazón,
sigues siendo el mismo miserable de siempre.
No pensabas lo mismo aquella vez que yo te salvé.
- ¿Me estás chantajeando? - [Ernesto] No.
Solamente estoy pidiendo un favor de regreso.
[Silvana] ¿A quién le creo?
Porque además los dos estaban hablando con mucha seguridad.
La verdad yo sí me acuerdo de ese operativo,
pero no me acuerdo
haber escuchado que Joaquín hubiera matado a su esposa.
Digo, que la esposa se hubiera muerto ahí.
Pero ¿tú crees que sí la mató?
Ay, no sé.
Pero también con sus antecedentes...
¡Y estaba borracho!
Bueno, también Ernesto. Estaba enojadísimo. Era capaz de decir...
¡No, no, no!
No creo que sea capaz de mentirme con una cosa así.
No sé.
Oye, ¿qué has pensado del juicio?
Ni siquiera tengo tiempo de buscar otro abogado.
Me voy a tener que defender yo sola,
a pesar de lo que me recomendó Manuela.
Silvana, tú tienes que buscar a una persona que te ayude.
No vas a poder sola.
¿Qué ha pasado con la psicoanalista?
[celular al sonar]
Perdón. ¿Laura?
- ¿Laura? - [Silvana] ¿Qué pasó?
No le digas a nadie,
pero voy a tomar tu caso.
Tranquilízate, ahijada.
Hay que ver cómo funciona el trabajo.
[Trujillo] Te arriesgaste demasiado.
[Trujillo] ¿Ves cómo se puso el idiota ese?
[Trujillo] ¿Qué pasaría si decido probarla con alguien importante?
[Fabiana] ¿Acaso importa?
[Fabiana] Lo que te debe importar es que el producto es bueno.
- Y vendámoslo. - Perfecto.
Tiene la palabra el señor subprocurador para dar el alegato
de la Procuraduría.
Su señoría, seré breve.
Dado que los hechos del caso son totalmente claros,
lo que quiero solicitar
es una sanción ejemplar
contra la fiscal Durán,
por el delito de obstrucción de la justicia
en contra de mi despacho.
[música dramática]
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