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[inicia música]
...no siempre es hablar de equidad.
[continúa música]
[gritos]
[alarido]
...que hasta el día de hoy, no había salido a la luz.
[continúa música]
Después de esta declaración...
[continúa música]
[grito de terror]
¡No!
[termina música]
Cuando sientas a tu atacante, reacciona inmediatamente, ¿ok?
¿Lista? Respira, siente: ¡golpe!,
¡reacción!, ¡golpe!, ¡reacción!
Allá voy, una, dos...
¡Eso! Estuvo bien, muy bien. ¿Cómo te sientes?
- Otra vez. - Eso es, concéntrate. ¡Vámonos!
¡Eso!
¡Excelente! Descansa, vamos a descansar tantito. Déjame te ayudo.
Yo sé, está apretado.
- ¿Estás bien? - ¡Bien!
¿Bien? Muy bien, estamos muy bien.
Tienes el arma.
Está el asaltante, ¿ok?
Esta presión te va a llevar abajo. Dame todo lo que traigas.
¿Y la rodilla de dónde salió?
¿Qué pasa si llega alguien y te agarra así?
- ¿Qué haces? ¿Lista? - ¿A ver?
Tienes que sacar el brazo, luego antebrazo,
y lo llevas.
Muy bien.
¡Vámonos!
- Muy bien. - Ok.
- Me gustó. - Siempre vas a tener una ventaja,
tienes que hacer creer a tu enemigo
- que ya te derrotó. - Sí.
Muy bien. Siempre va a haber uno que otro...
...patán que se querrá pasar de listo y va a querer dar la
estocada final.
¡Ay, perdón!
- ¡Perdón, perdón! - Algo así.
- ¿Dónde aprendiste eso? - No sé, por ahí.
¡Buenos días!
Perdón, perdón.
El policía que nos estaba vigilando ya se fue.
Ya hace mucho que no nos hacen rondines.
Ya estoy hasta la madre de estar aquí adentro.
- ¿Has hablado con Coleto? - ¡Ajá!
Y está que echa lumbre.
No ha hecho más que preguntar por ti.
Obvio no le has dicho que sigo aquí contigo, ¿verdad?
¡Qué haces!
Voy a hacerte de desayunar. No me tardo mi amor.
Quiero ver qué tal las controlas y qué tanto disparas.
- Ok. - Mira, un arma tienes que estar...
Creo que tú deberías darme clases a mí.
- Yo creo que sí. - Sí.
Paso número dos.
- ¿Estás lista? - ¿Para qué?
Tú me vas a disparar.
- ¿Te voy a disparar? ¿A ti? - Así es, sí.
- ¿Estás seguro? - Segurísimo, quiero ver si tu
buena puntería es verdad o es pura mentira.
- Perfecto, ¡corre! - No pura suerte.
- ¡Corre, corre! - ¡No, espérate!
- ¡Corre! - ¡Silvana, espérate!
Es hasta que yo... [Joaquín grita]
¡Silvana! Es hasta que yo diga.
- Silvana, es hasta que te diga. - ¡Corre!
- Tienes que hacerlo despacio. - ¡Corre!
Esto no, no funciona...
Ok, esto no, no, ok.
- Espérame... - ¡Va!
[Silvana ríe]
Joaquín, ¿estás bien? ¡Joaquín! ¡Joaquín!
- ¿Estás bien? - ¡Ay!
Acuérdate: la mayor ventaja es hacerle creer a tu enemigo
que ya te derrotó.
Es que,
Ernesto es mi amigo, pero
sabes que, cuando estoy contigo...
¡No, no! Perdón, no puedo. ¡No!
En verdad, Diego, no creo que Candela sea capaz de un trabajo tan importante.
Deja de decir tonterías, el plan de Candela es genial.
- Te ves muy bien, ahijada. - Gracias.
Yo misma escogí el vestido y el maquillaje.
Está lista.
Diego, no creo que sea prudente.
¿Hay algún problema?
- ¿Segura que quieres hacerlo? - Sí.
Es la única oportunidad de acercarnos a él,
en caso de que esté custodiado.
- Podemos buscar otra forma. - No te preocupes, yo me hago cargo.
Todo va a salir bien.
¿Y Silvana?
Arriba, preparando a Zapata
para el interrogatorio que le harán en el juicio.
Mañana necesito que seas muy específico con toda la información
que nos des. Cada detalle debe quedar muy claro.
Yo sé que no quieres, pero necesito los nombres de los socios.
Licenciada,
creo que ya le di demasiada información.
Rubén, tienes un acuerdo con la justicia.
Créeme, el juez va a tomar en cuenta la cantidad y la calidad de información
que nos des para poder reducir la sentencia
y seguir protegiendo a tu hija. [tocan a la puerta] ¡Adelante!
Solo para informarles que el juez que está al frente de su caso
ya está vigilado, así que Trujillo no se podrá acercar a él.
Entonces aquí traes a las aspirantes de la facultad.
Bueno, digamos que...
...solo a las muy interesantes.
Dime, ¿por qué quieres estudiar derecho?
No sé, porque,
eso de meter a los malos a la cárcel
y hacer justicia, me parece algo muy excitante.
Bueno, yo llevo muchos casos de renombre.
Además de ser un catedrático de la Universidad, pues también soy juez y
- yo podría ayudar... - Este es tu último caso,
a menos que renuncies.
¿Para quién trabajas?
Para el que te trajo este regalo:
son tu mujer y tu hija.
¿Y qué quieren, dinero o qué?
¡No! Renuncia al caso de Zapata antes de la audiencia.
Y mucho cuidado con hacer algo estúpido,
porque mi socio te tiene bien vigilado.
Mira, Marcelina, a mí me importa muy poco si el Tiburón vive o no contigo.
- Necesito que lo localices, ¡ya! - ¿Yo por qué?
¿No fuiste tú el que le dijo que se alejara?
Sí, pero está aquí por ti.
¿Sabes qué?, ni me lo menciones.
¡Espérate! ¡Espérate! ¡Ven para acá!
Si le hablas, dile que tiene hasta mañana para la chamba que le dije,
si no, que ni se moleste en regresar. ¡Fuera de aquí!
¿Otra vez buscando al Tiburón?
- Ya deja tu romance con ese chamaco. - ¡Ya!
Otro chistecito y te quedas sin chamba, cabrón.
- Ok. - Tú ocúpate de la zona,
- que de los sicarios me encargo yo. - Bien.
- Y tú también lárgate de aquí. - Ok.
Gracias.
¿Cómo está Zapata, cómo lo ves?
Tenso, pero creo que estará listo para el juicio.
¿Sabes algo de Argemiro?
No. Mandé unos hombres a la zona donde lo vio Joaquín, pero
no tengo noticias.
Silvana, si abrimos un juicio en contra de Trujillo,
necesitaremos los expedientes que se llevó.
Ya sé.
Voy a tener que inventar otra forma de recuperarlos,
porque como está Argemiro, no puedo depender de él.
Bueno, ahora debes descansar. ¿Te llevo a tu casa?
- Vamos. - Gracias.
Candela se veía ¡perfecta!
Con ese vestido no hay hombre que se le resista.
Solo espero que Candela haga lo que deba hacer.
Nos jugamos el pellejo con ese idiota.
Oye, ¿qué lío hay entre Roberto y Candela?
Lo digo porque a él no le gustó que
se la mandáramos al juez Guarneros.
A Roberto no le gusta que se metan en su territorio.
Pero ¿sabes?, a mí no me importa.
Que se arreglen ellos.
¿No te parece que
Roberto se toma como muchas atribuciones?
Lo digo porque, pues no es el jefe.
¿Sabes qué?
Déjame a mí los negocios y tú deja de decir tonterías.
Muy bien, necesito total coordinación en esto.
El operativo comienza ahora.
¿Qué carajos crees que haces?
Voy a ver a Coleto, me espera para un trabajo.
Bueno, sí, ya sé.
¿Por qué no vas, chambeas y regresas a esconderte?
La policía todavía te anda buscando.
Sí, no lo dudo. Pero ya estoy harto de estas cuatro paredes.
Además, Coleto no me quiere cerca de ti ni un poco.
¡Pues te aguantas!
Vas, le cumples la chamba al Coleto, porque ya te va a mandar a volar,
y luego regresas conmigo.
Y cuidadito con dejarme sola
porque les cuento a todos
que el verdadero asesino de Culebra fuiste tú.
A ver, ¿qué te pasa?
¿Te volviste loca o por qué me amenazas?
Ya quedas advertido, mi rey.
Te quiero concentradita, mi nena.
Uno de mis hombres te llevará un celular, se lo recibes,
y lo siembras en el bolsillo de Rubén.
Perdón, Diego, pero ¿cómo quieres que haga eso?
Zapata viene muy custodiado.
Por eso quiero que te acerques. Tú eres la única que puede.
Perdón, Diego, pero no puedo.
Y, ¿para qué quieres que le entregue un celular?
¡A ti qué te importa! Recibe el teléfono y haz lo que te pido.
Señor, aún no sabemos el paradero de Argemiro Durán.
¿No hay nadie para interrogarlo? Alguien debe saber dónde se esconde.
- Sí, pero... - Sí tenemos, señor.
Pero son la fiscal Durán y su señora madre.
Pero, por la consanguinidad,
no pueden declarar en su contra. Tenemos las manos atadas.
Trae a la madre para interrogarla y punto.
Sí señor. Vámonos, Orozco.
- Permiso, señor. - Permiso.
¿Dónde carajos estabas tú?
- Arreglando unas cosas. - ¡Arreglando unas cosas!
Después hablamos, ¡métete!
Vas, ¡rápido!
Ahora sí. Ya empezó la fiesta.
Por favor, ¡déjenme pasar!
¡Papá, papá!
- ¡Fiscal! - Por favor, ¡papá!
- Papá, por favor no me dejes aquí. - Ahí está mi hija.
Déjeme hablar con ella.
Déjame ver la forma en que puedas hacerlo después.
Es mi papá.
Vamos, por favor.
¡Papá!
Papá, por favor.
¡No! Por favor.
¡Por favor, déjame!
Por favor.
[Guevara] Licenciados y ministros reciben protección.
[Guevara] Usted garantiza...
- ¿Qué pasa? - No sé, pero siento que es grave.
Fiscal Durán, abogado.
Desgraciadamente no habrá juicio hoy.
El juez Guarneros acaba de renunciar.
¿Qué? ¿Pero por qué?
- Sí. - [Trujillo] No quiero que falles, idiota.
Quiero que mates a Zapata.
Si no, te juro que vas a conocer al diablo en persona.
Sí, patrón, esta vez no le fallaré.
Tendremos que responder preguntas a la prensa.
Sea cauteloso con sus respuestas, por favor.
En lo que regresa la fiscal, lo dejo unos minutos con su hija.
Gracias.
- Papi. ¿Cómo estás? - Hija, ¡abrázame!
Cuídate mucho.
¡No! ¿Por qué me dices eso?
- Papá. - Porque te amo.
¿Vas a estar bien?
Sí.
Prométemelo.
Voy a estar bien.
- ¿Vas a estar conmigo? - Sí.
Ya llegó el joto.
Todos andan diciendo que tú y el alcaide se andan dando cariño.
- ¿Por qué será? - Pues si eso es cariño,
no sé qué pueda hacer con la gente que odie.
Las cosas se pueden poner feas por acá.
No me gusta cómo te miran. Me preocupa tu seguridad.
¡Qué feo!
Pues la neta, güey, me importa poco
que te preocupe mi seguridad.
Yo necesito que me comuniques con mi hija, güey.
Eso puede ser.
¿A cambio de qué?
Pues tú dime.
Puede ser
a cambio de los beneficios
que tú recibes,
gracias al cariño que te tienes con el alcaide.
Ajá.
¡Va!
Tu consigues que me comunique con mi hija,
y yo consigo que el alcaide te dé todo su cariño.
Fiscal, queremos respuestas.
En unos momentos daremos declaraciones.
¡Señores! Vamos a responder cinco preguntas.
Pero, por favor, en orden, por favor.
Comandante, nos sorprende por qué terminó tan rápido esta audiencia.
El juez se declaró incompetente.
¿Sabe cuándo se efectuará la siguiente audiencia?
No, aún no tenemos fecha.
Señor Zapata, ¿declarará en contra del señor Trujillo?
Ahora sí ya empezó la fiesta.
[suena celular] Señor Zapata, ¡queremos respuestas!
Fiscal, fiscal, ¿qué pasa, qué pasa dentro?
Silencio. ¡Silencio!
[sigue sonando celular]
Contesta, contesta.
[sigue sonando celular]
- ¿De dónde sacaste esto? - No es mío, no es mío.
¿No es tuyo, de dónde lo sacaste?
¡No tengo ni idea!
[sigue sonando celular]
¡Todos al piso, una bomba!
¡Puta madre, puta madre! ¡Tenemos que matar a ese cabrón!
¡Llévenselo!
¡Mata a ese cabrón, ya!
[disparos]
¿Sí? Díganme, ¿qué se les ofrece?
Señora Durán, necesitamos nos acompañe para que rinda declaración
sobre un caso en donde está su hijo implicado.
Le tengo que avisar a mi hija primero.
Señora, tenemos el tiempo encima. Puede hacer la llamada desde la PGM.
Mire, no me diga lo que tengo que hacer, ¿sí?
Yo conozco muy bien mis derechos.
Por favor, señora, no se moleste. Es un procedimiento de rutina,
pero buscamos su ayuda para esclarecer unos rumores
que hay sobre su hijo. Que a mi caso, se me hace que es muy exagerado.
Lo vinculan con una banda de delincuentes de poca monta.
Mi hijo es inocente. Y puedo ir a cualquier lugar para demostrarlo.
- Muchas gracias. - Permítanme, voy por mis cosas.
No manches, ¿nos ponen a entregar una bomba?
Bueno, ¿qué querías que fuera? ¿Una caja de chocolates o qué?
El patrón quiere ver muerto a Zapata, no invitarlo a cenar.
¡Bueno, sí, a Zapata! Con esa bomba pudo morir mucha más gente.
Además, ¡perdimos a Bryan!
- No nos trajimos ni su cuerpo... - ¡Ya cállate!
¡Carajo!
Dame chance de carburar, necesito saber qué le diré al patrón.
Trujillo va a hacer todo lo posible para que Zapata
no se vaya a juicio. Así que tenemos que conseguir un juez nuevo,
pero cuya presencia sea un secreto hasta el día del juicio.
- Eso va a ser más que difícil. - Pero no es imposible.
Conseguir un juez que acepte el caso será complicado.
Es evidente que este juicio
es un peligro para cualquier involucrado.
Pero, mientras se encuentra al juez que lleve el caso,
el señor Zapata queda bajo la custodia de operaciones especiales.
Sí, de hecho, sí. Estoy completamente de acuerdo.
Zapata nos puso en un lugar muy cerca de Trujillo,
obviamente no lo voy a arriesgar.
Diego, te lo suplico. Ya no me involucres más en esto, por favor.
De aquí no hay salida.
Y tú seguirás trabajando conmigo
hasta que se me pegue mi regalada gana.
- ¿Llegó Coleto? - No, Diego, llegaron los colombianos.
A mí esos monos no me importan.
Necesito que alguien se encargue del asunto de Zapata.
Si Coleto no pudo, vas a tener que responder tú.
Está bien, yo respondo por eso.
Pero igualmente tenemos que atender a los colombianos.
- ¿Y yo? - No estoy para berrinches.
Mira quién llegó.
Entonces qué, perrita. ¿Le estás dando las nalgas al alcaide o qué?
¿Para los cuates no hay nada?
Con razón tantos privilegios.
¡Te vas a morir!
Concéntrate, Diego. Los colombianos no pueden ver
que no controlas la situación.
¿Quién te dijo que no tengo el control de la situación?
Te voy a decir una cosa,
no creo que tenga problemas de concentración, ahijada.
- Bienvenidos. - ¿Cómo está, señor?
Muchas gracias por todo, ¿no?,
pero ya dejemos el protocolo y vamos a lo que nos concierne,
que es el negocito.
Y ya asignaron un nuevo juez,
y mañana mismo empieza el juicio.
Quiero hablar con Alejandra.
Me temo que eso es imposible
porque la están trasladando a un lugar de protección.
Usted pidió información sobre Trujillo y yo se la di,
y por poco, volamos en pedazos igual que su padre.
Así que necesito hablar con mi hija, ¡ahora!,
porque mi vida está en peligro.
¡Por favor!
Le voy a permitir que llame,
pero quiero que quede claro que esto es una excepción.
Primero está su seguridad.
El teléfono satelital, gracias.
Tiene un minuto. Le dice que está bien, la tranquiliza y se despide.
Hola, hija, ¿cómo estás?
¡Muy asustada!
¿Cuándo voy a poder estar contigo?
Muy pronto. Todo va a estar bien.
Tú vas a estar en... en un lugar donde te van a proteger.
Te van a llevar a una casa.
Papá, yo ya no quiero esto.
Me siento como una criminal.
Perdóname, hija.
Lo último que quería era que tú pasaras por algo así.
Te amo.
Todo va a estar bien.
Rubén, voy a permitir que se comuniquen vía correspondencia.
Usted escribe una carta y yo encargo que se la lleven a su hija,
esperen la respuesta y la traigan.
Gracias licenciada, usted es una buena persona.
Señora, necesitamos que nos diga cuál es el paradero de su hijo Argemiro.
Es por su propio bien, créame.
Ya le dije que no sé nada de él.
Se fue hace varios días y no se ha comunicado conmigo.
La investigación que abrimos en contra de su hijo Argemiro
está dando datos muy, pero muy fuertes.
Pues entonces comuníquese con mi hija.
Ya lo hemos intentado, señora:
o no tiene señal o manda a buzón, el caso es que no contesta.
Para variar.
Gracias. Joaquín,
necesito que mandes a un oficial con una carta que Zapata
le escribirá a su hija, espere la respuesta y la traiga.
Es la única manera en que se comunicarán
sin que se filtre información.
Ok, bueno, estoy de acuerdo con eso.
¿Ya le comentó algo a Ernesto,
si identificaron a la persona que disparó en la Procuraduría?
No, están investigando.
¿Necesita hablar?
Puedo conseguir un lugar para estar solos.
No, no es necesario.
Porque ha sido un día difícil,
ha sido horrible y usted debe descansar.
Mire, conozco el lugar perfecto.
Déjese guiar. Yo la llevo, después la dejo sola, usted descansa.
Necesita despejarse. ¿Qué dice?
Ok, voy a dar la orden de las cartas y regreso por usted.
- ¿Le parece? - Sí, gracias.
Ok.
Orozco, me permites un segundo.
Sí, dígame, comandante.
Quiero explicarte lo que pasó ayer con Argemiro.
No tiene nada que explicarme, entiendo perfectamente.
Pero que te quede claro que tú le salvaste el pellejo a Silvana
y eso, entre colegas, se agradece.
Realmente salvé mi pellejo.
No diré nada que ponga en riesgo mi estancia aquí en la PGM.
¿Ya tienen información sobre el paradero de Argemiro?
¿Qué?
Que no se te olvide que yo soy tu superior.
El fiscal Rueda está interrogando a la madre de Argemiro.
Si esa información le ayuda, ahí la tiene.
Acompáñame, ¡acompáñame!
Más bien, ya háblame de "tú", ¿no?
Soy su guardaespaldas.
¡No!, ya no.
- Ahora eres mi entrenador. - Ok.
El salvador de mi hermano.
- El aguantador de mis necedades. - También.
Sí, por eso meto a tanta gente en tantos problemas, ¿no?
Bueno, para eso estoy. Para acompañarla en esos problemas. Perdón, acompañarte.
Sabes eso,
eso es lo que me gusta de ti.
¡No! Vámonos, ¿no?, mejor.
- Ernesto. - Señora.
¿Me quieres explicar qué haces?
Yo solo estoy cumpliendo órdenes del subprocurador.
Si no la dejas ir, nos va a demandar a todos.
Sabes, perfectamente bien, que es ilegal
forzar a la señora a que testifique en contra de su hijo.
¿Lo sabes o no lo sabes?
¿Entonces?
Acompáñeme, por favor.
El Tiburón gana terrero muy rápido con el patrón,
será bueno averiguar si no tiene una pata chueca o algo.
Hace años la Marcelina se enamoró de un güey.
Un canijo a todo dar. Un excomandante del ejército que la golpeaba a diario.
De esos: "candil de la calle, oscuridad de la casa". ¿Sabes por qué no lo dejaba?
Ella decía que: "Porque él la necesitaba".
Marcelina puede llegar a ser muy maternal.
Y por eso le va como le va.
Un día hasta dejó que su hijastro abusara de ella.
¿A Marcelina la violaron?
Me la dejaron más tocada que las mañanitas.
Me la dejaron bien mal, viejo.
Me llamó, me dijo lo que estaba pasando y me pidió mi ayuda.
Todavía veo la cara de esos dos mientras ella los mataba.
Ahí conocí lo que puede hacer una vieja herida, hijo.
Después de eso, ya nada ha sido igual.
¿Crees que la tengo aquí por gusto?
La traje aquí para protegerla. Es mi carnalita,
así que espero que tú la trates mejor.
Vamos a construir dos laboratorios:
uno en Estados Unidos y otro en México.
Estarías a cargo de supervisar el de México, conmigo,
y John Jairo se encargaría del de Estados Unidos.
¡Espera un momento!
¿Y quién se hará cargo del negocio aquí en México?
Yo.
Ya me encargué de eso, Diego.
A cambio de la asesoría, recibiremos el 20% del negocio.
¡No! Pero eso no fue parte del trato.
¡Pues ustedes verán!
Esas son nuestras condiciones.
Es lo mínimo por quitarles a la DEA y a la policía mexicana de encima.
- ¡No! Hay que renegociar esto. - Candela, ¡cállate!
¿Quién manda aquí?
¿Cuánto es el 20% del negocio?
Un porcentaje bastante considerable, Diego.
Déjanos hacer cuentas entre nosotros.
Estoy seguro de llegar a un buen arreglo,
para todos.
[suena celular]
Si quieres contesta, no pasa nada.
¡No hables!
- Bueno. - Silvana, ¿dónde estás?
En...
Arreglando cosas, con Zapata obvio, arreglando cosas.
Necesito verte de inmediato.
Trajeron a tu mamá a la Procuraduría para
interrogarla sobre tu hermano.
¿Qué? ¿Quién ordenó eso?
Después te explico.
Tú tranquila, ¿sí? Nos vemos más tarde en tu casa.
Ok, ahí voy.
- ¿Todo bien? - No, me tengo que ir.
- ¿No quieres que te lleve? - ¡No!
- Perdón, bye. - Bye.
Carta para el licenciado Zapata.
- ¿De la familia? - Así es.
¡Ah!, cabrón.
Los otros reclusos están en su celda.
¿Tú cómo te sientes? ¿Mejor?
¿Qué haces aquí?
Mi labor es asegurar la integridad de todos los reclusos.
Pues ya no lo hagas más conmigo,
por tu culpa casi me matan, güey.
Deja de mandar a esos batos a protegerme, carnal, ¿sí?
Los presos andan enchilados ya.
¿Quién dijo que yo te mando cuidar?
Aquí hay muchos guardias comprados por otros reclusos.
¿Qué te pasa en la cabeza?
Un día, eres amable conmigo, güey.
Al otro día, me mandas al hueco.
Otro día, me ignoras. Y al día siguiente,
me dejas ver que te gusto.
Solo quiero protegerte.
Nadie puede protegerme de lo que siento.
¿Qué onda? ¿Me voy solo o para mi casa, o qué pedo?
¡Llévame, cabrón!
¡Mamá!
- ¿Estás bien? - Sí, hija.
- ¿Sí? - Sí, sí.
Esa gente me hizo pasar un mal rato, eso es todo.
- Zúñiga está detrás de esto. - Así es.
Rueda me lo confirmó:
Zúñiga autorizó el interrogatorio.
- Te está provocando. - Ya lo logró,
- porque esto no se queda así. - A ver, Silvana, tranquila.
Debes ser inteligente.
Si le entras al juego de Zúñiga, vas a perder.
Ernesto tiene razón, hija.
Lo importante es que ya estoy en casa.
Bueno, los dejo para que hablen.
- Descanse. - Gracias.
Vamos a rotar posiciones para vigilar bien a Zapata.
También vigilen el perímetro hasta que dé la orden
- de traslado a juicio, ¿entendido? - Perfecto.
Llegó la correspondencia para Zapata.
La fiscal Durán la autorizó.
¿Correspondencia? Pero si yo ya se la di.
Otro agente vino a traerla hace rato.
¡No puede ser!
A ver, necesito que dejes atrás lo que le pasó a tu mamá
- y te concentres en el juicio. - Estoy concentrada.
Tengo todo listo para la audiencia de mañana.
Está bien. Nada más quiero que sepas que estaré ahí, para apoyarte
y sacaremos este juicio adelante, los dos.
Y después, tú y yo nos vamos a dar un tiempo para estar juntos.
Ernesto, de verdad no creo que sea
el momento para hablar de esto.
Entonces, ¿cuándo es el momento?
Si no trabajamos esto, esta relación no va a funcionar.
[suena celular] Perdón, es Joaquín.
¿Qué pasó, Joaquín?
Zapata está muerto.
Le enviaron algún tipo de veneno de acción rápida en un sobre.
Trujillo se nos adelantó.
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