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UN AMERICANO EN LA R.A.F.
Durante la primera parte de esta guerra,
un pacto de neutralidad prohibía a los fabricantes de aviones de EE UU
entregar naves a los combatientes en suelo extranjero.
Partidarios de Inglaterra y sus aliados,
y de acuerdo a la letra de la ley,
sus pilotos tenían órdenes de volar lo más cerca posible
de la frontera canadiense.
Lo demás quedaba en manos del ingenio democrático y de una cuerda fuerte.
¿Adónde va? Es otro entrenador de Harvard, ¿no?
Sí.
Hola, mi nombre es Baker.
¿Cómo le va? Soy el teniente Redmond.
Tengo órdenes de entregar este avión, y aquí está.
¿De entregarlo aquí?
- Sí. Estamos en Trenton, ¿no? - Sí, Trenton, Canadá.
- ¿Canadá? - Sí.
¿De veras? Y yo que estaba buscando Trenton, Nueva Jersey.
Mi brújula no debe de funcionar bien.
- ¿Tiene un cigarrillo? - Sí.
¿Cómo pude confundir Canadá con Nueva Jersey?
Más vale que vaya a ver al comandante.
No hay problema.
¿Ha escuchado hablar del pacto de neutralidad?
Claro, los diarios no hablan de otra cosa.
Entonces, ¿por qué lo violó deliberadamente?
¿Qué diferencia hay entre arrastrar el avión sobre la frontera
y cruzarla volando?
El avión llega a destino, ¿no? ¿A quién estamos engañando?
No vamos a discutir eso, Sr. Baker.
Tampoco vamos a causarle problemas a un gobierno amistoso.
Me temo que no podrá transportar más aviones. Buen día.
Si quiere mantener la guerra a paso lento, no puedo evitarlo.
Un momento, Sr. Baker.
Si conoce algún buen piloto, dígale
que estamos buscando a alguien que transporte aviones a Inglaterra.
La paga no está nada mal.
¿Qué quiere decir que no está mal?
Mil dólares por vuelo, más gastos.
Mil dó...
Claro que no queremos entregas de aviones vía Berlín
ya que van a ser usados por ahí en algún momento.
¡Mil dólares harán que no pierda el rumbo!
¿Le aviso al supervisor de vuelos en Montreal?
¿Por qué no lo hace por teléfono? Me gustaría empezar enseguida.
Buena idea, Baker.
Gracias, señor.
Una pregunta, Inglaterra está hacia el este, ¿no?
Bueno, salimos.
¡Estamos en camino!
Sabes, si pudiera regresar volando,
podría hacer un vuelo por semana.
Mejor concéntrese en este primer vuelo.
Aquí no hay señal de radio.
Serían cuatro vuelos por mes, cincuenta y dos por año.
Dos semanas de vacaciones, ¡cincuenta mil dólares por año!
¿Qué dice?
¡Cincuenta mil dólares por año! Vaya, qué guerra.
Lo intenté con todas las frecuencias, y no escucho nada.
¿Por qué no pruebas con la BBC?
Cuando volaba con el Correo, en EE UU,
siempre entraba con Kate Smith.
¡Ésa sí que es una señal de radio!
Londres, a comienzos de la guerra.
Ciudad de casas e iglesias, negocios y pubs,
de rosbif y escuelas, el Big Ben y la neblina.
El verdadero corazón de Inglaterra.
¡Diario! ¡Especial matutino!
¡Diario!
Despierte, señor. Llegamos al hotel.
Déjeme.
Tiene que salir, señor. No puede quedarse aquí.
¡Diario!
- ¡Estoy muerto! - ¡Diario!
- El líder de la mañana. - ¿Más paquetes?
- Eso es todo. - ¿Diario, señor?
Voy a dormir hasta que el barco zarpe.
¡Diario! ¡Diario!
¿Qué pasa?
Puedo dormir en el barco
- A la vuelta. - Pero...
Creo que volví a encontrar la onda de radio.
¡Diario! El líder de la mañana.
Disculpe, ¿ha visto un gatito gris y blanco?
¿Un gato? No.
Un animalito precioso, hace años está en la familia.
Tiene el pelaje largo y sedoso.
Hola, querida.
Hola, mi amor.
¿Un amigo?
No, ha perdido a su gato.
Pobre, debe de estar muy preocupado.
¡Rápido! Todo el mundo adentro, y abajo.
Cuidado, ¡qué no se dé vuelta la camilla!
¿Qué pasa?
Nada, es sólo una práctica aérea.
¡Acuéstese!
Ya sabe que su condición es muy delicada.
Srta. Brown. ¡Apúrense!
Sus conductores se encargan de las frazadas.
Al terminar, que las dejen en las ambulancias.
Sí, lady Fitzhugh.
Sí, muy bien, muy bien. Gracias a ambas.
Sí, sí, muy bien, adiós.
La venda está muy apretada.
Aflójela, que el paciente esté abrigado.
Sí, muy bien, adiós, muy bien.
¡Srta. Kraus! ¡Estoy perpleja!
La venda de este hombre, y la naturaleza de su herida.
Gracias, señor.
Señorita, ¿puede ayudarme?
¡Tim!
Hola, mi amor.
¡Gusano!
¿Qué tal la mandíbula rota?
No esperaba verte aquí. No quería verte nunca más.
Ese beso me dijo otra cosa.
Nadie puede guardar rencor por un año.
Yo sí puedo.
¿Qué dices? Yo debería estar resentido.
Vuelvo a Dallas, no te encuentro, y esa horrible nota...
Hubiera dejado un rifle apuntando hacia la puerta si lo hubiera tenido.
¿Cómo puedes decir algo así? ¿Acaso es mi culpa?
La tormenta de nieve me atrapó en Tulsa, y me desvié.
Sé todo sobre ese desvío, se llama Irene.
¡Eso fue lo que creíste!
Pero siempre supe que te lo podría explicar.
Eres un experto en explicaciones.
No te molestes, no me interesa.
Lo nuestro se acabó.
¿Entiendes? Se acabó. Ahora, ¡fuera!
Vaya forma de tratar a alguien que acaba de cruzar el Atlántico para verte.
¿Cruzaste el Atlántico?
Claro, apenas supe que estabas en Inglaterra.
No te creo.
Es verdad, mi amor.
He cambiado mucho. Te sorprenderás.
Nunca volverás a sorprenderme.
Espera. No creerás que voy a aceptar esa respuesta.
Volé 6.000 Kilómetros para estar contigo.
Basta, tengo trabajo que hacer.
Vaya, qué soldado tan bonito.
Fue buena idea alistarse con el coro. Muy original.
No estoy en el coro. Y no hay nada de gracioso en tratar de ayudar.
Por las noches, bailo en el...
¿Dónde?
No importa dónde. Y aléjate de mí.
Lo hiciste otra vez. Sigues hablando del viejo Baker.
El nuevo modelo es muy estable.
¿Qué peligro hay en darme una oportunidad?
Me quedaré en Londres. Necesitan pilotos.
Sí, pero la Fuerza Aérea británica no es tu estilo.
Tú no haces nada por menos de mil dólares al mes.
¿Por qué no me valoras? Tengo ideales.
Tengo tantos ideales como el que sigue.
Te equivocaste de palabra, lo tuyo son ideas.
Y ésta no funcionará.
Mi amor, no seas así.
No he mirado a otra desde que te fuiste.
Yo sí he mirado a otros hombres.
Pero no como me miraste a mí esa primera noche en Kansas.
¿Recuerdas?
Tú ibas hacia el este, yo hacia el oeste.
Y después fui hacia el este. Esa chispa sigue ahí.
Perdimos el rumbo un par de veces, pero podemos recuperarlo.
¿Por qué no?
¡Joven! ¿Qué está tratando de hacer?
Trato de besarla.
Parece que la seriedad de nuestro trabajo se le escapa.
Disculpe, lady Fitzhugh.
¡Debería avergonzarse de su comportamiento, joven!
¿Y a qué hora termina su turno, señora?
¡Por favor!
Lo siento, señor, pero esta mesa está reservada.
- ¿Para quién? - Para el lord Delby, señor.
El lord prefiere algo menos visible.
Puede darle la mesa que me iba a dar a mí.
Impresionante, ¿no?
Sí, impresionante.
¿Le gustaría que se la presentara?
Muchas gracias, pero la conozco.
Entonces, ¿puede presentármela?
- ¿Cuáles son sus intenciones? - Me temo que no son buenas.
Entonces, no puedo hacer nada por usted.
Claro. ¿Quiere un trago?
No gracias, voy a buscarla.
Lo envidio. Si hay una pausa en la conversación,
¿puede decir algo bueno sobre el piloto Roger Philby?
Si hay una pausa,
no habrá tiempo para decir nada bueno.
Gracias.
- Hola, cariño. - ¿Cómo estás?
- Carl, te presento a la Srta. Jones. - Mucho gusto.
Mucho gusto. Srta. Lynn, el capitán Dearling.
Mucho gusto.
- Un placer. - Mucho gusto.
Disculpe, ¿la Srta. Brown ya se fue?
Debe de haber salido hace rato.
Un momento.
¿Usted tiene planes?
Tenía un compromiso tentativo.
¿Algo que podamos hacer juntos?
No me molestaría.
Muy bien, lo haremos en un par de semanas.
- ¿Qué haces aquí? - Espero para llevarte a comer.
¿Y ese uniforme?
Lo estoy ablandando para un amigo. Vamos.
¿Acaso no fui clara? No quiero hacer nada contigo.
No tienes que hacer nada conmigo en un restaurante.
Comeremos, y después cada uno se va por su lado.
¿Cómo descubriste dónde trabajo?
Tengo un amigo en el Ministerio de Información. Vamos.
Bueno, pero sólo porque quiero saber cómo obtuviste ese uniforme.
Y la mesa estará de por medio.
Excelente idea. Y haremos que el mesero la cubra de comida.
Qué cena tan interesante.
Cada vez que me acercaba a ti, te alejabas.
Debíamos parecer un carrusel.
Aún no me has dicho qué haces en ese uniforme.
Pero es evidente. Quiero ir adonde tú vayas, hacer lo que tú hagas
y estar donde tú estés.
Por favor, cariño.
Estar en el mismo ejército debe hacerlo oficial, ¿no?
Es aquí.
Tim, no te molestes en bajar.
Sólo quiero acompañarte hasta la puerta.
- Es todo. - Gracias, señor.
- Buenas noches. - Quiero acompañarte hasta la puerta.
No tiene nada de malo.
Buenas noches, Tim.
Despídete como un caballero.
Ésta es tu oportunidad. Adiós.
Es mejor que entre y abra las ventanas.
Mejor subo la calefacción.
Lo has hecho toda la noche.
Pero no te servirá de nada.
Me doy por vencido.
Me he portado como todo un caballero,
considerado y atento.
Qué hermosa eres.
Adiós, mi amor.
Tim.
Eres un gusano.
Pero ¿por qué no mira adónde?
Cuánto lo siento.
Adelante.
Fue nuestra culpa.
No, estoy segura de que fue mi culpa.
No debimos dar marcha atrás sin aviso.
No cabe duda.
- Muy amables, pero... - Ojalá esté bien.
Estoy muy bien, gracias. Espero no haberles causado daño.
En absoluto, estamos bien.
Muchas gracias.
Debemos partir.
Vamos, adentro.
Vayan ustedes. Me acordé de que debo ver a Richardson.
Qué buena idea, ojalá me hubiera acordado yo.
Envíale cariños.
Vaya, qué sorpresa. ¿Acaso olvidé mi almuerzo?
No, vine en representación de lady Fitzhugh.
Bien, ¿cuál es el tuyo?
No bromees, éstos son LocKheed Hudsons.
Bombarderos.
¿Y dónde están esos bellos Spitfires?
Es lo que estoy tratando de averiguar.
Te imaginas, me envían a la escuela. ¡A mí!
Entrenamiento para enseñarme a volar en condiciones bélicas.
Sé más sobre aviones de lo que ellos jamás sabrán.
¿No les hablaste sobre tu experiencia,
todas esas pruebas, el Correo?
- Claro, no es ningún secreto. - ¿Y qué dijeron?
Fueron muy amables.
Dijeron que, con toda esa experiencia,
aprendería rápido.
Y calculo que no te veré mucho.
Claro que sí.
Iré a buscarte después del espectáculo.
Ahora que soy estudiante, necesito ayuda con mis tareas.
Espero con ansias.
Debo irme, cariño, no quiero llegar tarde a la clase.
Hasta luego. Y no seas muy duro con el maestro.
Este Messerschmidt 109 fue derribado el martes pasado.
Antes de hablar de sus vulnerabilidades,
tengo el informe del piloto de Spitfire
que lo derribó.
Estaba a unos diez mil metros de altura.
Señor Baker, en su lugar yo escucharía atentamente.
Puede llegar a necesitar información sobre el 109.
Sí, señor, no se preocupe, estoy escuchando.
Arrancará sin problemas con esto en su lugar.
- ¿Qué es eso? - El rotor de su distribuidor.
¿Se cayó?
No, lo quité yo. Conoce la regla, ¿no?
Sé que hay una regla sobre quitar algo del auto
para que los paracaidistas no puedan escapar en él.
Pero nunca supe qué tenía que quitar.
Es esto. Debe quitarlo del distribuidor.
Pensé en sacarlo, para que la policía no la atrapara.
Es muy amable.
Si la iban a atrapar, quería ser yo.
¿Atrapa a muchas así?
- Nunca lo había hecho antes. - ¿De verdad?
Nunca se me había ocurrido.
Lo hizo muy bien,
como si lo hubiera planeado.
¿Le parece que lo puede volver a poner?
Si insiste.
Tal vez deba observar, para aprender a hacerlo.
Si se le pierde, pídaselo a los paracaidista alemanes.
Seguramente traen duplicados. Son muy concienzudos.
Eso dicen.
Parece que no valió la pena.
¿Qué esperaba obtener con un sólo rotor?
Por lo menos su nombre.
¿Por qué? Yo no sé el suyo.
- John Morley. - ¿Cómo le va, Sr. Morley? Adiós.
Hasta luego, matrícula número BHX-628.
¿Una amiga, Morley?
Una prima, señor, de Glasgow. Pasará algunos días en Londres.
¿Siempre se presenta con otras ocho bellezas
en el Regency House?
¡No me diga! Me temo que mi tía se molestará mucho.
Lo siento, señor, están todas reservadas.
Puedo darle algo no muy lejos.
No, Luis, necesito ver al coro.
Todos quieren ver al coro.
Debe ayudarme. Es muy importante para mí.
Hay un oficial en una de las mejores mesas.
Yo comando un escuadrón.
Así es, señor. Por aquí.
Disculpe, señor.
Hubo una confusión en las reservas.
¿Me permite llevarlo a otra mesa?
De ninguna manera.
Disculpe, pero creo que el comandante del escuadrón
lo consideraría un favor personal.
Es muy importante para mí.
No use su rango para ejercer presión, pierde su tiempo.
- No tengo ambición militar. - Lo siento, señor.
Pero si quiere compartir mi mesa, no tengo objeciones.
Gracias, señor.
Gracias, señor. Y gracias a usted también, señor.
- Buena, ¿no? - Muy buena.
- Me refiero a la cantante. - Yo también.
- ¿Quiere que se la presente? - Gracias, pero la conozco.
¿En serio? ¿Cómo puede ser que todo Londres la conozca, menos yo?
- ¿Le gustaría presentármela? - No.
Quien fomenta la competencia es un burro.
Si, pero quise darle la oportunidad.
Gracias por el uso de su mesa.
- Va a verse con ella. - Sí.
Si tiene oportunidad, ¿puede hablarle bien de Roger Philby?
Si se presenta la oportunidad, me quedaré mudo.
Gracias.
Hola.
Hola.
No me gusta parecer persistente.
Bueno, afrontémoslo, lo es.
Sí, lo soy. Pero ya que estoy aquí,
¿tal vez pueda cenar conmigo?
Me encantaría, pero a mi marido no.
¿Está? ¿De verdad? ¿Está casada?
Así se obtienen los maridos, ¿no?
Qué tonto.
Debería haberlo considerado, pero no lo hice.
A él no le gustaría que le desmantelara
- El distribuidor. - No.
No hice nada de malo. El auto funciona como siempre.
Funciona mejor, ahora que sé sus secretos.
- Adiós. - ¿La acompaño a casa?
No, gracias, mi marido está por llegar.
He perdido otra oportunidad.
Pero me ha dado mucho gusto verla de nuevo.
Adiós.
Ya que su marido no ha llegado todavía,
¿le importa si me siento a fumar un cigarrillo?
Mejor no, mi marido podría creer otra cosa.
No lo creo. Más bien, supondría que soy un tonto.
¿Desea un cigarrillo?
No, gracias.
¿Le molesta si fumo?
Tal vez me fume uno.
Puede... que se haya quedado dormido.
Así es.
- Trabaja durante el día. - ¿De verdad?
- Me temo que algo lo ha retrasado. - Posiblemente.
- Tal vez me vaya. - ¿Me permite que la lleve?
- No, gracias, no es necesario. - Me daría mucho gusto.
¡Ataque aéreo! Ha sonado la alarma.
¡Protéjanse! ¡Ataque aéreo!
Ha sonado la alarma, señor, al refugio.
Muy bien, gracias.
De nada.
¡Ataque aéreo! Refúgiense.
Entremos a esta iglesia, parece segura.
Muy bien.
Según los periódicos, siempre le dan a las iglesias.
Varias personas han tenido la misma idea.
Hay lugar hacia adelante, entre los pecadores.
¿Qué tal aquí? Conocí a este hombre, era un fanático.
Creía que Dios había creado dos tipos de personas.
Gente como él, y todos los demás.
Si estuviera aquí, esto no le gustaría nada.
Ésta es una iglesia de la clase alta.
Sin duda. Algunos de los mejores matrimonios se han celebrado aquí.
¿Y usted? ¿Se casó por iglesia?
¿En el despacho del juez?
¿Por civil?
¿Por qué tanto interés en mi estado civil?
Más le vale saber que estoy interesadísimo.
Más le vale saber que no estoy casada.
No me diga.
Se lo dije para desanimarlo.
Funcionó a la perfección, me desanimó.
Pero también debe saber que lo encuentro muy atractivo.
Pero ha llegado tarde.
Ya veo, hay otro.
Pero tengo esperanzas. Dice que soy atractivo.
No está casada. A menos que se case en la próxima media hora,
tengo una oportunidad. Debe de estar muy enamorada.
Locamente.
Me pregunto si él sabe lo afortunado que es.
Creo que sí.
- Se han ido. - Entonces yo también debo irme.
Claro que pueden volver.
Todos parecen pensar que no lo harán.
¡Qué aburridos! Ni la menor consideración por el amor.
Buenas noches.
¿Quedamos en el Ivy a la una, el jueves?
¿Para qué?
Un almuerzo.
- No tiene sentido. - Tampoco hay peligro.
Muy bien, el Ivy a la una. Buenas noches.
Créame si le digo
que es el primer ataque aéreo que he disfrutado.
Sin duda, la influencia espiritual de la iglesia.
Buenas noches, Srta. Brown.
Hola.
Son casi las dos, debo volver a la escuela.
Espero no haber arruinado tus planes.
No, es mi culpa. Siento haberte dejado plantada.
No hay problema. ¿Cómo estuvo el jardín de infantes?
Un pelmazo nos estuvo hablando
sobre los fundamentos de la aviación.
¡Casi me vuelvo loco!
Vine para descansar un poco,
en lugar de ir al Regency House.
De verdad, no hay problema.
No seas así. Por lo menos, no salí con otra.
¿De verdad? Yo sí. Es encantador.
De haber sabido que estabas aquí, lo hubiera invitado a pasar.
Conque ésas tenemos. Tratas de hacerme sufrir.
De ningún modo. Solamente te informo.
Voy a almorzar con él el jueves.
Te creo que saliste con otro.
Lo sé, cariño. Soy un gusano.
Caballeros.
Han completado el entrenamiento, y están listos para servir.
Enfrentan algo muy duro.
Quiero agradecerles su entusiasmo. Me ha facilitado mucho el trabajo.
Sus puestos estarán en la pizarra.
Felicitaciones, y buena suerte.
Adelante.
- ¿Sí? - El oficial Baker, señor.
Sí, el estadounidense.
Fui asignado a su escuadrón.
Así es. Bienvenido, Baker. Tome asiento.
Gracias.
Estoy estudiando su historial.
Es excelente.
¿Por qué no me asignaron a un escuadrón de lucha?
A los hombres de la RAF se los asigna donde más los necesitan
y donde se aproveche al máximo su capacidad.
Verá que un bombardero tiene sus ventajas.
Tal vez para quien disfrute ese tipo de cosas, señor.
A mí no es lo que más me entusiasma.
Se confunde usted, Baker.
Volar en combate directo es una cosa. Todo termina rápido.
Otra es estar ahí arriba 6 ó 6 horas,
como un blanco perfecto.
Puede ser, señor, pero, como se dice,
no estoy hecho para eso.
Soy del tipo excitable.
No sirvo para rumiar algo durante 6 ó 6 horas.
Procuraremos que vea bastante acción para que no se aburra.
Adelante, Wales.
Le presento al oficial Baker,
que fue asignado a nuestro escuadrón.
- Mucho gusto. - Mucho gusto.
Le gustará nuestro escuadrón.
- Sí, claro. - Quiero que conozca a los otros.
Caballeros.
El Oficial Baker, de los EE UU, nuevo en el escuadrón.
Sterling Richardson.
- Un placer. - El mío.
El oficial Graves.
- Hola. - Hola.
- El oficial ThorndyKe. - ThorndyKe.
- Y el Oficial Watson. - Mucho gusto, Watson.
Hola, Baker.
Y el Oficial Philby.
- Hola. - Mucho gusto.
Lo conozco.
No quiso presentarme a Carol Brown en el Regency House.
Sí, lo recuerdo, ¿cómo le va?
Qué curioso, Morley tampoco quiso presentármela.
¡Qué cosa! Todos juntos.
Tenemos bastante en común, señor.
- Aparentemente. - ¿La conoce hace mucho?
No tanto.
No la he visto mucho,
estuve bastante ocupado con el entrenamiento.
- ¿Cómo está? - Muy bien.
¿Quiere ver el lugar? Aquí está la sala azul.
Y ésta es la sala de los espejos, donde celebramos nuestras fiestas.
Veamos, Baker, B-A-K-E-R, si, entrará.
Yo mismo lo tallo, ¿qué le parece?
Me gusta hacerlo desde que era pequeño.
Yo contesto.
¿Sí?
Sí, señor. Debemos ir a la sala de operaciones.
Muy bien, vamos.
No he podido agregar a Wilson. Lo estás reemplazando.
El objetivo de esta noche es Berlín.
Señores, han recibido sus órdenes.
Pero además, quiero informes de reconocimiento.
En particular, marcas del terreno, luces, tropas y equipos
que no estén indicados.
Cada avión llevará 200 mil panfletos,
para distribuir en toda la ciudad.
¿Panfletos?
Sí, Baker, panfletos.
¿Alguna otra pregunta?
La hora cero a las 18.00 horas.
Señores, sincronicen sus relojes.
Son exactamente las 16.32...
- Buena suerte. - Gracias, señor.
No estoy en la guerra. Estoy de nuevo en el Correo.
¿Puedo ayudarlo?
No, gracias, cabo. Pero tal vez pueda ayudar al Sr. Baker.
¿El Sr. Baker, señor?
Soy yo. Bombardero, navegador, y cocinero segundo.
Soy como un acompañante en una la luna de miel, sólo por diversión.
Qué casualidad. Mi nombre también es Baker.
Harry Baker. ¿Seremos parientes?
Tal vez. ¿Se escribe con B?
Sí, B-A-K-E-R, Baker, señor.
- Tome los controles, Baker. - Sí, señor.
Llegamos al objetivo, tomaré los controles.
¿Cabo?
Prepárese.
Esos tipos no están bromeando.
Vaya a ayudar al cabo.
Sí, señor.
No, no, un momento, así no se hace.
¡Se hace así!
No, señor, debemos abrirlos, para que los puedan leer.
Creo que causaremos más impresión así.
Pásamelos, y yo haré el envío.
Sí, señor.
Bueno, ya está, ciérralo.
Sí, señor.
Un momento.
¡No, no, no, señor!
Eso sólo debíamos usarlo en caso de incendio.
- Ciérralo. - Sí, señor.
Sí, sí, ¡voy lo más rápido que puedo!
Un momento, Tim. Hola.
Hola, Tim.
Un momento.
Un momento, por favor. ¿Hola?
Mi amor. Voy a llegar un poco tarde.
Me detuvo un semáforo de Berlín.
Necesitaba unas horas de sueño para verme bien. ¿Te molesta?
No, claro que no. ¿Cuánto vas a tardar?
Exactamente 46 minutos.
No hay problema.
Ésa es mi chica.
Pero no te tardes, Tim. Hasta luego.
¡Dios mío!
Hola, espero no interrumpir nada.
Sólo me pescó en la ducha.
Déme un minuto.
Cuente hasta tres, y entre.
Muy bien. Uno. Dos. Tres.
Ahí voy.
Estaba a treinta calles de aquí, y decidí visitarla.
Saldré en un momento.
Sé que no baila esta noche, y tengo 48 horas libres.
Esperaba que quisiera venir a la finca de mi padre en Kent.
Disculpe, pero ya tengo una cita.
¿Nada que pueda ignorar?
Me temo que no.
A veces ser grosero en el momento justo ayuda a la vida social.
Otras veces la arruina.
Si, es cierto. Pero ha arruinado mi fin de semana.
¿No puede ir solo?
Espero que disculpe mi apariencia, pero estaba apurándome.
Qué belleza.
Sólo me queda ir al club
y lamentarme por quedarme en Londres.
No tiene que irse tan rápido.
¿Por qué torturarme?
Una herida profunda y rápida es mejor.
Volveré a intentarlo la semana que viene,
más temprano.
- Hasta luego. - Adiós.
¿Está segura?
No sabe lo bello que es Kent en esta época.
- Bien, entonces hasta luego. - Hasta luego.
Adelante.
- Hola. - Hola, Roger.
- ¿Adónde vas? - A Londres.
- ¿A encontrarte con ella? - Así es.
Yo también voy a Londres. ¿No hay posibilidad de?
Ninguna, mi amigo.
Tu espíritu de cuerpo es inexistente.
¿Cómo se llega rápidamente a Londres?
Quienes no tienen auto, van al pueblo y toman el tren.
Es un viaje de casi tres horas.
Qué bien. Le dije que estaría allí en 46 minutos.
Llegarás con dos horas quince de retraso,
si el tren llega a horario.
- Vamos. ¡Deprisa! - No tomaré el tren.
Yo tengo auto.
¿Un auto? Esto es un golpe de suerte.
Mi amigo, de nada sirven tus indirectas.
Si tú no compartes tu amiga conmigo,
yo no compartiré mi Austin contigo.
Mira, lo que más quiero en el mundo es presentártela.
En ese caso, te llevaré con gusto. Sube.
Gracias.
Al. ¡Al Bennet!
¡Tim!
Detente, Roger. Retrocede. Es Al Bennet,
un amigo de EE UU, quiero que lo conozcas.
- Tim, bandido, ¿qué tal? - ¿Qué haces en Inglaterra?
Estoy con el ferry, pero en este momento busco la onda de radio.
Aquí tiene otro nombre.
Y tú, ¿qué haces?
Heredé un ducado y una de las condiciones es estar en la fuerza aérea.
El oficial Philby, Al Bennet.
- Hola. - Hola.
Hay que preservar esta reunión en alcohol.
No es casualidad que estés frente a un bar.
Se los llama pubs aquí.
- Vamos. - En otra oportunidad.
No olvides nuestro compromiso.
Será cosa de un momento.
Llegaremos antes que el tren.
- ¿Cuándo llegaste? - Ayer de madrugada.
Establecí una marca, ocho horas y 12 minutos.
Casi tan rápido como yo.
Mira, pura amenaza.
- No volverán a intentarlo. - Hola, hermana.
Buenas noches, señores.
- Tres cervezas Bass. - Bien.
Con amargo, para mí.
Aquí te sirven whisky escocés.
Y cuando pides hielo, te dan agua caliente.
¿Cómo te va, Al?
Vuelo tres veces por mes.
Sería rico, si mi ex no tuviera acceso a mi salario.
- Es buen dinero. - ¿Y tú?
- ¿Yo? Me pagan en estampillas. - No sabía.
Será uno con siete peniques, señor.
- Cómo no. - ¿Por la Srta. Brown?
¿Brown? ¿Carol Brown? ¿Está aquí?
- ¿Usted también la conoce? - Claro, la conocí con Tim.
Todo el mundo la conoce, menos yo.
Pero hoy es el día, quiero decir la noche.
Esta noche, la Srta. Brown y yo nos encontraremos.
Espera. Solamente vas a conocerla.
Lo sé, pero con la guerra, si hubiera una súbita pérdida,
me tendrá a mí para consolarla.
Tal vez se gane el famoso anillo Philby.
¿Qué es eso?
Un anillo de oro, de pésimo gusto, que no vale nada,
pero según la tradición familiar debe ir a la mejor mujer.
¿Y cómo lo sabes?
No lo sé, no lo llevo encima, no confío en mí.
Pero tal vez el destino se lo lleve a la Srta. Brown.
Eso sí, si tú cooperas, y no se te ocurre vivir eternamente.
- Tres más de lo mismo. - No...
No, está bien, ya las ordenó. Bebámoslas.
¿Y los muchachos?
Están en las mismas, menos HecK Newman.
¿Qué pasó con él?
Le cayó mal la comida en un picnic. ¿Supiste que Slip Mason vino aquí?
Se casó con una noble muy rica.
¿Slip? Me encantaría verlo.
Slip voló cabeza abajo desde St. Louis
- Hasta Nueva YorK. - ¿Sabes qué hora es?
Voy hacia allá. Podrían llevarme.
No, gracias.
Me encantaría, pero tengo que ir a Londres.
Está en el camino, puedes entrar y salir.
A Slip le encantaría verte.
Bueno, pero sólo por un momento.
Llegaremos antes que el tren.
Lo que la liebre le dijo a la tortuga.
¿Liebre está aquí también?
Llegamos.
¿Estás seguro?
Lo juro.
- ¿Puedo subir yo también? - Claro.
Son las cuatro de la mañana y dijiste que iba a ser sólo un momento.
Y vive más cerca de Glasgow que de Londres.
No podíamos negarnos cuando nos invitó a cenar.
El problema fue escuchar las historias
de todos los pilotos de EE UU.
No sabía que tenían tantos pilotos.
Hola, mi amor.
Carol.
Se fue a la cama.
Pero teníamos una cita.
Tal vez le dio sueño.
La despertaré.
Dile que no se moleste por mí.
No está.
No es posible.
¿Qué tal? Sólo porque tardamos un poco.
Toda esa prisa, por nada.
No puede haber un malentendido. Hablé con ella por teléfono.
- Sabía que teníamos una cita. - Tal vez fue a hacer un mandado.
Disculpa, ¿deseas tomar algo?
- ¿Tú tomarás algo? - Así es.
Bueno, no se me ocurriría dejarte beber solo.
No puedo creer que se haya ido.
Debe haber alguna explicación, seguramente graciosa.
Ella no es así, es muy confiable.
No es evasiva, ¿verdad?
¿A qué te refieres?
- A que esté escondida bajo la cama. - No,
nadie podría meterse bajo su cama.
Esto es muy bonito. Parece increíble que haya una guerra.
No estaría tan seguro.
Papá, o sus guardias, pueden estar detrás de algún arbusto.
Los paracaidistas, sabes.
¿Quieres que tomemos el atajo de vuelta?
Será el camino más largo.
Claro que sí.
Me pregunto si te das cuenta de cuánto ha significado esto para mí.
Pasar la noche en esa antigua casa que parece eterna.
Lo es. El ala donde estuviste anoche es la nueva, construida en 1748.
El resto data de la invasión normanda.
Hace años que nadie la visita.
- Tal vez sigue llena de normandos. - Ésa es una de mis teorías.
Y pensar que crecí en una de las casas más viejas de mi pueblo,
tenía 32 años.
Seguro que las cañerías eran mejor.
No teníamos cañerías, era en OKlahoma.
Tu infancia debe de haber sido muy dura.
Ni te lo imaginas. Nos mudamos a Kansas, a una casa preciosa.
Con agua fría y caliente y calefacción central.
Pero el viento se llevó el techo.
Y otra vez estaban sin refugio.
Te estoy contando sólo una parte de mi vida.
Otra vez tuvimos casa en New Rochelle, y allí no pasó nada.
Debe de haber sido una casa maravillosa.
En realidad, prefiero ésta.
Es tuya si la quieres.
Lo digo en serio, Carol.
¿Cómo es que la gente dice? Esto es tan repentino.
Hubiera sido más repentino en la iglesia, cuando quise hacerlo.
Cásate conmigo, Carol.
- No puedo. - ¿Por qué?
Por muchas cosas.
Ten esto.
¿Qué hay de tu padre?
¿Sabe que nos hemos visto apenas seis veces?
¿Que bailo en el Regency House?
Sí, se puso muy difícil.
Preguntó una y otra vez si bailabas bien.
¿Y sabe que mi familia es de OKlahoma?
Eso puede ser que debamos explicarlo gradualmente.
¿Ya eliminamos todas las objeciones?
No,
no todas.
No se trata de Baker, ¿o sí?
¿Cómo lo sabías?
De la mejor fuente. Él mismo.
Sí, es eso.
¿Te casarás con él?
Cambiemos de tema.
No lo amo.
Creo que nunca lo he amado.
Pero cuando estoy con él no me acuerdo de eso.
Una vez no lo vi por un año, y pensé que...
Pero cuando apareció,
fue lo mismo.
Comprendo.
Debería amarte a ti. Eres todo lo que Tim no es.
En ese caso debes casarte conmigo.
¿Todavía me quieres?
Por supuesto. Baker es del pasado. Es sólo cuestión del destino.
No puedo.
No estoy segura de nada, ni de mí misma.
Bueno, ya era hora...
¿Qué haces aquí?
- Teníamos una cita, ¿o no? - Sí, teníamos una cita ayer.
Lo sé, cariño, lamento haberte plantado, pero...
Descuida.
Permíteme.
Lo haré yo.
No tengo excusa. Me topé con Al Bennet,
y perdí noción de la hora.
Eso puede sucederle a cualquiera.
Permíteme, lo haré yo.
Son hermosas, ¿dónde las encontraste?
En el campo.
¿Fuiste al campo?
- ¿Sola? - No.
¿La pasaste bien?
Maravillosamente.
¿Con quién fuiste?
Un amigo.
Escucha, sé que te he fallado, y lo siento. ¿Me disculpas?
No hay nada que disculpar. La pasé muy bien.
Es que no quiero que te sientas herida.
No me siento herida.
- Bueno, debo regresar. - Buena idea, se hace tarde.
Adiós, Carol.
Adiós.
Dije que lo sentía, ¿no?
Me arrastré, me disculpé. ¿Cuándo se te pasará?
Pero no estoy enojada, de verdad que no.
Deja de provocarme. ¿Por qué no me gritas y acabamos con esto?
¿Por qué habría de gritarte? Me alegra que no hayas aparecido.
¿Qué está sucediendo?
Nada, sólo que se acabó.
Y no de nuevo, sino para siempre.
Debe de haber sido un fin de semana muy especial.
Lo fue.
Habrá hecho más que recoger flores.
Así es. Hizo algo que a ti ni se te ocurriría.
Algo que ni entenderías.
Me pidió matrimonio.
Eso es lo que te pasa. ¿Pero por qué no lo dijiste?
Si quieres, ¡nos casaremos!
¿Harías ese sacrificio por mí?
Si quieres, nos casaremos esta misma noche.
Qué dulce que eres, Tim.
Esto ha sido hermoso, muy romántico.
Lo que siempre soñé.
Pero para tu información, antes me casaría con...
Te lo agradezco mucho, pero no puedo aceptar.
Ahora vete.
¡Fuera!
¡Y saca a ese amigote de mi cama!
¿Alguien entró?
No, alguien salió.
¿Fue ella?
Sí, ella.
Demonios, otra oportunidad perdida.
...una concentración de tropas alemanas
en las fronteras belga y holandesa.
Fuentes en la zona parecen confirmar la posibilidad de acciones súbitas...
Hola.
¿Escucharon las noticias?
- Te lo podría haber dicho hace meses. - ¿De verdad?
La astucia americana es un verdadero genio.
Cancelaron los permisos, y el comandante ordenó
estar preparados. Mejor le avisas que has regresado.
Quizá nos dejen bombardear las planicies.
...defensa de las fronteras...
Se te ve un poco apagado. ¿Qué tal el fin de semana?
Por si te interesa, me pasé el fin de semana en un cierto apartamento...
Adelante.
Estaba preocupado por mí.
Vine a decirle que el niño problemático está de vuelta en casa.
Le sugiero que haga lo que yo.
Póngase el uniforme.
- Qué curioso. - ¿Qué?
Parece que nos agradan las mismas flores.
Parece que sí.
De hecho, parece que nos agradan las mismas cosas.
Quizá tengamos más en común de lo que imaginamos.
Puede ser. ¡Pero Carol no es una de esas cosas!
El comandante desea hablarle por teléfono de inmediato.
Gracias, Roger.
Hay una reunión de operaciones. Más vale que te cambies.
El objetivo de esta noche es Dortmund.
Hay una gran concentración de unidades mecanizadas y material.
Sin duda, habrá mucha artillería antiaérea.
Para algunos, será la primera vez en combate.
Pero me doy cuenta de que no se oponen.
Es todo. El oficial de inteligencia
les dará los últimos detalles.
- Buena suerte. - Gracias, señor.
Señores, el avance del enemigo es mayor de lo esperado.
Aparentemente el flanco de la línea Peel ha sido cubierto.
Por lo tanto, su misión es fundamental.
- ¿Sí? - Llegaremos al objetivo en 6 minutos.
Bien. Cabo.
Prepárese.
Intentaré pasar bajo la nube.
Al llegar, estaremos a 600 metros.
- Puertas abiertas. - Bien. Bien.
Quieto...
Bien hecho, Baker.
¿Qué pasa?
¿No lo puede subir? ¡Salgamos de estas luces!
Pese a tener un solo motor, el avión se está comportando muy bien.
Ese hombre está en peligro, con esas luces.
Más vale que vea si puedo apagar algunas.
Ha sido demasiado tiempo en las luces.
Descenderé para darte una mano.
Detente, Roger.
El trabajo está terminado. Volvemos a la base.
¡Muy tarde! Estoy en camino.
Qué amables, dejar las luces encendidas.
Nunca me gustó la oscuridad.
Incluso de pequeño lloraba por eso.
No había manera de dejarme en la oscuridad.
Tal vez por eso me gusta la vida nocturna.
Toma esto.
Por suerte estamos afuera de eso.
Sí, pero Roger no.
Salten, muchachos, este pato está muerto.
¡Philby! ¡Philby!
¿Lo ve?
Sí, en llamas. Escuché su orden de saltar, pero no hubo tiempo.
Prepárense para saltar.
Baker vaya con los otros, y prepárese.
Estamos a 600 metros, ¡salten!
Después de usted.
Hasta luego, amigo.
Baker, salta. Perdemos altitud.
No, prefiero volar antes que andar.
Obedece la orden. No quiero correr riesgos.
Entonces, tú salta. No hay riesgo cuando se ve una playa.
¿Qué?
¡Ahí está la costa!
Siéntese, cabo.
Buen trabajo, Baker. Felicitaciones.
Gracias.
- ¿Dónde estamos? - Holanda, eso es un molino.
Qué suerte, caer en un país neutral.
Yo me estaba preparando para el campo de concentración.
- Salga, cabo. - Sí, señor.
Aguarden ahí. Los alcanzo enseguida.
Sólo faltan los tulipanes. Qué suerte.
Salió el sol, y tal vez aparezca un holandés que nos cruce a Inglaterra.
Miren. ¿Qué es eso?
Alemanes.
¡Alemanes!
¿Qué estarán haciendo en Holanda?
A la casa, rápido, y ocúltense.
- Vamos, cabo. - Sí, señor.
Cabo, deshágase de ese paracaídas. ¡Vamos, a la casa!
- ¿Qué es eso? - Un radio.
Alguien estuvo aquí hace poco.
¡Arriba las manos!
- ¿Qué dice? - Arriba las manos.
¡Adelante!
Adelántense, o nos dispara por atrás. Suelen hacer eso.
- ¡Dense vuelta! - Dice que nos demos vuelta.
¿Cómo llegaron aquí?
- ¿Qué dice? - Quiere saber cómo llegamos.
Yo se lo diré. Es complicado, cabezotas.
Hay aviones ingleses en la playa,
y el general Gort está en uno de ellos.
Me lo imaginaba. Este pelmazo no entiende una palabra.
Si evitamos que avise, y llegamos al bote,
podemos cruzar a nuestro lado.
Ustedes dos vayan, y déjenmelo a mí.
Qué maravilla, un héroe.
Pero no, o vamos todos, o nos quedamos.
Yo doy las órdenes. Cuando lo ataque, ¡vayan!
Interesante debate, caballeros. Pero no servirá de nada.
Vaya, señor, llegue al bote.
¿Qué pasa?
No podemos hacer nada por él.
Vamos.
¡Atrás! Aquí vienen.
Debemos llegar al bote. Vamos.
¡Corramos!
La amarra, señor.
Vamos, enciende.
Vamos, Maggie.
¿No puedes? Se acercan demasiado.
Lo estoy intentando, señor.
¿Puede ir al otro lado?
Señorita, venga. ¿Dónde estoy?
En la sala de maternidad.
¡Maternidad! ¿qué me sucede?
Nada de cuidado. Exposición.
Acuéstese. Abra la boca. Bajo la lengua.
¿Cuánto tiempo llevo aquí?
Lleva unas 40 horas dormido. Manténgalo bajo la lengua, por favor.
Oiga, usted es bonita.
Su ropa. Puede vestirse.
¿Qué sucedió con el oficial que llegó conmigo?
- ¿El comandante Morley? - El mismo.
Está bien. Fue dado de alta hace una hora.
Enfermera, esta cama está disponible. Apúrese, por favor.
¿Qué apuro hay?
Escuché decir que recibiremos muchos nuevos evacuados.
Qué conveniente, esto, ¿no?
Tim, ¿estás bien?
Sí, no es nada.
Claro, no podré volar por un tiempo, con esta ala rota.
¿Quieres pasar?
Gracias.
¿Has visto a Morley?
No, pero me ha telefoneado.
Me encontraré con él en el Savoy, para tomar el té.
¿Te incomoda si me siento? Todavía estoy un poco delicado.
Lo siento, Tim. Siéntate aquí junto a la ventana.
¿Quieres algo bajo tu pie?
Sí, aliviará un poco la presión.
- ¿Está mejor así? - Mucho mejor, gracias.
Morley dijo que todavía estabas en el hospital cuando él salió.
¿Te parece que ya puedes andar por ahí?
Sólo verte me hace mucho mejor que cualquier hospital.
Sabes, cuando desperté, lo primero que me dijo la enfermera
es que en sueños había hablado de Carol, y preguntó si era mi mujer.
No sé por qué, pero dije que sí.
Tal vez por que es lo que más quiero en el mundo.
Por favor, Tim, no empecemos con eso.
No te culpo, después de cómo he actuado.
No sé cómo puedo herir a quien amo tanto.
Tim, debo irme.
Mira, tal vez esto te convenza.
Lo tenía el otro día, cuando me echaste.
Es por eso que llegué tan tarde.
Un momento. Soy boba, pero no tanto. Dijiste que habías salido con Al Bennet.
Fue sólo para despistarte. Cuando llegué a la tienda,
el joyero ya había cerrado, y tuve que buscarlo en su casa.
Es verdad, cariño, lo juro. Vamos, póntelo y... Se me cayó.
De todas las cosas despreciables, sucias y bajas que has hecho...
- ¡Un momento! - Fuera, vamos.
Cariño, te amo. No hubiera hecho todo esto si no te amara.
Hola, estoy retrasada, lo siento, estaré lista en un momento.
No, Carol, no puedo encontrarme contigo.
Han cancelado todos los permisos, ya me he reportado a servicio.
Entiendo.
Te estaré esperando.
Buena suerte, cariño. Hasta luego.
Sé que eres un pobre soldado herido, pero más te vale reportarte.
Han cancelado los permisos.
Y no creo que te sirva esa ala rota con tu comandante.
Me iré, pero no hasta que me desees buena suerte a mí también.
¡Buena suerte y hasta nunca!
Ahora me escucharás.
Ese sujeto puede llamarte todos los días y puedes llamarlo cariño,
que no servirá de nada.
Eres mía, y siempre lo serás.
Suéltame, me duele.
- Si tengo que hacerlo a la fuerza... - No, no lo haré.
¡Listo, mi novia!
Y cuando vuelva, será oficial.
Vuelve, y llévate esto contigo.
No llores, mi amor. No te preocupes. Volveré, nunca me sucede nada malo.
Claro, es demasiado pequeño.
Hola, Halcón líder. Hola, Halcón líder.
Mensaje recibido.
Reagrupen, carguen gasolina.
Aterrizaje de emergencia, pista cinco dos.
Más órdenes, cambio.
Halcón líder contesta. Halcón líder contesta. Mensaje comprendido.
Mensaje comprendido, cambio.
Escuadrón 32 de regreso, señor. Tres naves de baja.
Escuadrón 64 de regreso. Seis naves de baja.
Escuadrón 87 de regreso. Cuatro naves de baja.
Escuadrón 93...
Pida reemplazos a la Reserva.
Así es, sí.
No hay tiempo para descansar. Es una situación única en la historia.
Trescientos veinticinco mil hombres en DunKirK,
casi todo nuestro ejército,
apaleados por el enemigo, que nos supera cuatro a uno.
La marina tiene listas todas las naves para llevar tropas,
y la Fuerza Aérea debe cubrirlos.
Pongan a todos los hombres a luchar por el control del aire.
El escuadrón 32 aterriza.
Sí, sí, sin duda.
Enfrenté al enemigo al sur de DunKirK, señor,
a 3.600 metros.
Una formación, 20 HeinKels.
18 Messerschmidts a 1.000 m de altura. Usamos el ataque número 3.
Derribamos ocho aviones.
Buen trabajo. Los estamos conteniendo.
Así es, señor.
¿Y usted, WalKer?
Cuatro ataques contra dos HeinKels a 60 metros.
Perdimos la formación a 3.000 m, y atacamos a dos Messerschmidts.
Quizá sean los reemplazos.
Vi a Johnson destruir dos HeinKels y perder el control.
Lo vi caer al agua cerca de una lancha.
Creo que fue rescatado.
Tome un café mientras carga gasolina.
Señor.
- Oficial Carson, señor, de la Reserva. - Carson.
- Oficial Baker, señor. - Baker.
Sargento Johnson.
Johnson. Bien. Repórtense al escuadrón 32.
Tienen tiempo de tomar un café con los otros antes de cambiarse y salir.
Sí, señor.
- ¿Cómo está, realmente? - Nublado.
Escuadrón 32, escuadrón 32.
Prepárense para salir de inmediato.
Si te comunicas, di que el enemigo sabe nuestra posición.
Están bombardeando el punto de embarque.
Necesitamos ayuda de aire.
Señor, aquí vienen. Sobre el canal. ¡Los Spitfires! ¡Los Spitfires!
Bueno, muchachos, todo listo.
Kern, todo listo.
Vincent, todo listo, señor.
McKay, todo listo.
O'Brien, todo listo, señor.
Baker, todo listo.
¡Vamos!
Vamos, estoy contigo, Johnny.
Esto es por Roger.
Esto es por el cabo.
Y esto es por mí.
¿Sí? Un momento.
Bien, llámeme a este número si escucha algo.
¿Alguna noticia?
Todavía no aparece.
Trajeron a O'Brien del escuadrón
que saltó al sur de DunKirK y volvió en una lancha.
Vio a Tim derribar a dos enemigos, y recibir fuego.
O'Brian cree que puede haber saltado.
Hice lo posible, Carol, pero con esta confusión,
- Tendrás que esperar. - Si Tim saltó, volverá.
Lo sé.
Estoy segura.
Ha hecho cientos de aterrizajes forzosos.
Una vez se perdió en una tormenta de nieve durante una semana.
Lo dieron por muerto y suspendieron la búsqueda.
Y un buen día dos indias lo trajeron al pueblo en trineo.
Y otra vez, en un festival, estaba escribiendo en el cielo,
y se le cayó el motor.
La gente gritaba, pero él aterrizó frente al palco del gobernador.
¡A Tim nunca le sucede nada!
Tiene suerte.
Suerte no es lo único que tiene.
Desde el principio tuve miedo de que no pudieras superarlo.
Sí, soy yo.
Gracias, adiós.
Era Radcliff. En media hora llega otro barco. Debe de ser el último.
Espérame afuera, estaré lista en un momento.
- ¡Peter! - Papá, ¡papá!
- Estás bien. - Sí.
Qué bueno.
¿Te parece que ya pasó?
Están comenzando a salir.
¿Dónde puede estar?
Debe de haber mil hombres en este barco,
podemos haberlo perdido.
Dijiste que salieron los primeros.
Es fácil perder a alguien en esta muchedumbre.
Quédate aquí, yo iré a la otra salida.
Bien.
¡Tim!
¡Tim! ¡Tim!
Tim.
Cariño, ¿estás herido?
¿Esto? Es una moda nueva del otro lado del canal.
Sabía que no iba a sucederte nada malo.
Claro que sí, te lo dije, ¿no?
Qué bueno, abrazarte de nuevo.
Sabes, todo el tiempo que estuve flotando en el canal pensé en ti.
Mira, no pude quitármelo.
Felicitaciones, Baker. Por volver y todo eso.
- Gracias, señor. - Sr. Baker.
El auto está listo.
No me hace falta. Mis amigos vinieron, inesperadamente.
Gracias por todo.
No olvidará el jueves.
Cambiaré el vendaje, sí, y gracias por la frazada.
Adiós.
Adiós.
Lo sé, cariño, soy un gusano.
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