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[inicia música]
...no siempre es hablar de equidad.
[continúa música]
[gritos]
[alarido]
...que hasta el día de hoy, no había salido a la luz.
[continúa música]
Después de esta declaración...
[continúa música]
[grito de terror]
¡No!
[termina música]
[Silvana] No me sueltes.
[Silvana] Corre, ven acá.
[Silvana] Necesito que te subas rápido, por favor.
Ándale.
¡Benito!
¡Córrele, se escapan!
¡Benito, córrele!
[disparos]
¡Agáchate!
[disparos]
- ¿Estás bien? - Sí.
Cúbreme, vamos.
¡Suéltala, suéltala!
Dame un motivo para volarte la cabeza.
Despacio.
Arriba, contra la camioneta.
Tranquilo, Felipe, ya vamos a llegar.
Ok.
- ¿Estás bien? - Sí.
¿Sí? ¿Seguro?
Tranquilo, hijo.
Tranquilo, soy yo.
Yo...
Yo no quería.
Yo no quería matarlos, mamá.
Pero
yo solo iba a...
Y salió un niño.
No sé dónde estaba el niño.
- No entiendo nada, pero... - No quería matarlo.
Hijo, tranquilo, yo
- sé que tú no eres un asesino. - ¡No! ¡Sí!
Sí, soy un asesino, ¿no me escuchas?
¡Maté a un niño!
- Maté a su papá. - Pero...
- Ay, hijo... - Y ahora me van a perseguir,
- me van a fregar. - ¡Ey!
Cálmate, hijo, yo sé que tú...
Pero yo sé que vamos a pensar en algo.
- Ya se nos va a ocurrir algo. - Sí.
Tranquilo, hijo, por favor.
[sirena de patrulla]
Sí.
Ari...
- ...tienes que escaparte, es la policía. - No, no, no.
- Tranquilo. - ¿Cómo supieron?
- Yo te voy a dar dinero, ¿sí? - Fue esa vieja.
- Espera, cálmate. - Esa mujer les dijo.
Esa mujer les dijo dónde.
¿Saben si la fiscal Durán ya llegó?
[policía] Al parecer no hay nadie en la casa.
- Mamá, no me quiero ir a la cárcel. - Hijo, toma.
Es todo lo que tengo, amor.
Vamos, tienes que escapar, hijo.
Sales por la azotea, hijo, con mucho cuidado.
¡Hola, Felipe!
Ya pasó, ya pasó. Todo va a estar bien.
Felipe, ven. Necesito que te calmes, ¿ok?
¿Ok? Ya llegamos, ya pasó.
¿Me quieres explicar?
No sé, estábamos en casa de Joaquín,
de repente entraron unos tipos, que no sé quiénes eran, y
nos empezaron a seguir.
Voy a necesitar entrar.
Por favor quédate un segundo con Felipe,
está muy asustado y no sé cómo va a estar Argemiro.
No hay nadie adentro.
¿Cómo que no hay nadie adentro?
¡Si mi mamá me acaba de hablar de aquí!
Ya toqué la puerta y nadie me abrió.
Quiero que te tranquilices, ¿sí? Yo me quedo aquí con el niño.
Oficial, por favor, acompañe a la señorita.
Ok.
Quiero cenar mañana contigo,
Camilita, mi amor.
¡Tú no vas para ningún lado con esa periodista!
¡Te lo prohíbo!
Ya me surgió algo aquí en la casa,
te llamo después, mi amor.
¿Mi amor?
¿Te surgió algo?
[Trujillo] Son relaciones públicas.
Camilita sabe respetar mi imagen.
¡Pero no sabe respetar a tu esposa!
¿Crees que no sé lo que esa zorra quiere?
¿Zorra?
Las zorras son las que sacan dinero
y la única que me saca dinero eres tú.
Mal, eh.
Ven acá.
Mamá, ¿dónde está Argemiro?
¿Qué pasó? ¿Dónde está?
Tu hermano tuvo que salir huyendo, hija.
- ¿Cómo que huyendo? ¿Por qué? - ¡Ven! Ven acá.
- ¿Qué pasó? - ¡No sé, hija! No sé qué pasó,
pero llegó muy alterado con esa pistola.
- Ahí está. - ¿Una pistola? ¿De quién es?
¡No sé, hija! Pero llegó
diciendo quien sabe qué... Yo no entendí bien, pero
dijo que había matado a alguien, Silvana.
¿Cómo que mató a alguien? ¿A quién?
Mencionó a un niño, hija.
- ¿Un niño? - ¡Sí, a un niño!
Voy con Ernesto, está ahí abajo.
- Voy a hablar con él. - Hija,
tú tienes que ayudar a tu hermano a como dé lugar.
Yo ya perdí a tu papá,
yo no puedo perder a tu hermano también, hija.
Si Argemiro hizo algo,
no sé si lo voy a poder ayudar.
Espérame aquí, por favor.
¿Quién es?
¡Soy yo! Es que necesito que salga.
Patrón, es que tenemos novedades.
¿Qué quieres?
Es que los hombres que se fueron con el Potro
aparecieron muertos en la carretera.
- Y, ¿dónde está el Potro? - Pues, ahí está el problema:
- no aparece. - ¡Carajo!
¿Tan difícil es matar al idiota de Marcos?
Comunícate con la gente que tenemos en la frontera.
- Y si sabes algo, me avisas. - Sí.
Sí, estaba mi mamá,
pero no estaba Argemiro.
Parece que fue falsa alarma.
¿Y esto?
¿De dónde sacaste esta pistola?
Estaba en la recámara de Argemiro.
No sé si es de él, no sé de dónde la sacó.
¿La puedes mandar a analizar?
- ¿Para qué? ¿Qué estás buscando? - No sé.
No quiero sacar conclusiones, quiero
- saber primero el historial del arma. - Ok.
Oficial, la puede poner en una bolsa y la manda al laboratorio
y que la analicen, por favor.
Ven un segundo.
Perdón, pero no sé qué está pasando.
Me dices que te están persiguiendo, sales de aquí con un arma...
Perdón, pero está todo muy raro.
Es que no tengo la menor idea, Ernesto.
¡Te lo juro que no entiendo!
Vamos a tranquilizarnos.
Por lo pronto te voy a dejar estas dos patrullas
por cualquier cosa que se ofrezca.
Voy a meter a Felipe a la casa.
Ven.
Vamos.
Vamos a la casa.
Oye, gracias.
De verdad.
Vamos.
- Richard. - ¿Qué te pasa?
Necesito quedarme en tu casa.
La policía llegó a la mía, yo creo que la maldita vieja esa les dijo.
¡No! No, no.
Yo no me voy a meter en broncas con la policía por tu culpa.
¡Dame mi revólver y lárgate!
Tu revólver lo olvidé en la casa de mi mamá.
Pues vas,
lo encuentras y te desapareces.
¿Entendiste?
Me asustaste.
- ¿Estás mejor? - Aquí estoy bien.
Pero esos hombres malos querían venir a matarnos, ¿verdad?
No, no, claro que no.
Y no deberías estar pensando en la muerte, estás muy chiquito.
No se preocupe, a mí no me da miedo la muerte.
Lo que sí me da miedo es que mi papá se quede solo.
¿Usted podría quedarse a cuidarlo cuando yo no esté?
- ¿Yo? - Sí.
Usted es muy buena cuidando.
¿Sabes qué? No digas esas cosas,
porque tú y tu papá
van a estar juntos por mucho, mucho tiempo.
Mi papá también dice eso.
Y también dice que los niños no deberían morir.
Y tiene toda la razón.
Así que vas a tener muchos años para estar con él, ¿ok?
Bueno, a dormir.
Mañana ya lo vas a ver.
- Buenas noches. - Buenas noches.
- Dime, ¿qué le dijiste a la policía? - Yo no le dije nada.
¡No grites!
No quiero hacerte nada.
Pero no quieras verme la cara de estúpido. Dime,
¿qué le dijiste a la policía?
Yo no le dije nada.
Si te hubiera querido delatar, lo hubiera hecho ese día, ¿no crees?
Además yo no te quiero hacer nada malo.
Entonces, ¿quién fue?
No sé.
Y si te está buscando la policía, bórrate del mapa.
Tú tienes que ayudarme.
Por favor.
Necesito sólo un lugar dónde quedarme. No tengo dónde ir, por favor.
No, esa no es mi bronca.
¿Qué quieres? ¿Dinero?
Tengo dinero.
Por favor, solo ayúdame. Por favor.
- Patricio, ¿cómo estás? - ¿Cómo estás?
Mira, él es Marcos, él es el viajero.
¿Qué hubo? ¿Cuándo nos vamos?
- Nada más que paguen tu boleto. - Aquí está el dinero.
¡Agáchate!
¡Vamos por él!
¡Vayan por él!
Licenciada, mire, yo...
...siento mucho que...
La verdad es que la defraudé.
Nos emboscaron y...
- ...le ofrezco un disculpa. - No, no, perdóname a mí.
Te puse en peligro.
No. Mire, licenciada, no hay nada que perdonar.
De verdad, yo se lo debía a Marcos.
¿Mi hijo cómo está? ¿Cómo se comporta?
Bien. Bien.
Está en casa de mi mamá, no lo podía traer aquí.
Siéntate, por favor. Necesito decirte algo y
la verdad prefiero que lo sepas por mí, no por Felipe. Siéntate.
Mira, Joaquín, ayer...
...ayer en la noche,
- entraron unos tipos a tu casa... - ¿Qué?
...y trataron de atacarnos.
Supongo que era gente de Trujillo
que me siguió hasta ahí. De verdad, lo siento
- mucho. - ¿Felipe está bien?
- Sí. - Y, ¿usted?
También. Sí, está bien.
Claro, se asustó muchísimo.
Pero finalmente pudimos huir. De verdad, lo siento.
Y, ¿usted está segura que eran hombres de Trujillo?
Supongo que sí, ¿no?
Después de todo lo que ha pasado con Candela,
estoy segura que me quiere sacar del mapa.
A ver, licenciada, ¿usted reconoció a alguno?
¿Lo identificó?
No. No, bueno...
...muy rápidamente medio vi a uno que era pelón.
Me acuerdo de él porque iba vestido de saco y corbata.
Y es rarísimo ver a un sicario vestido de saco y corbata, ¿no?
Licenciada, ¿puedo abusar de su confianza?
¿Usted cree que su mamá pueda cuidar a Felipe un par de horas, nada más?
Sí, claro.
¿Sabes quién es?
Justo eso es lo que voy a tratar de averiguar.
Gracias.
Buenos días.
Te traje un tecito.
Gracias.
Con cuidado, está caliente.
¿Te provoco alguna otra cosa?
No, no, no. Espérate, espérate.
No tienes que hacer eso cada que alguien te da dinero.
Puta, qué genio.
Tú te la pierdes.
Oye,
¿por qué mataste a Culebra?
¿Te debía dinero?
No.
No, no me debía nada.
Sólo me estorbaba para entrar a un negocio.
Y, ¿al chamaco?
Al chamaco yo no lo quería matar.
Yo no mato chamacos.
Yo ni siquiera sabía que estaba ahí un niño.
¡Tú estabas ahí, tú viste!
Yo disparé y de repente el niño salió y...
Sí,
yo lo vi.
Aunque quisiera no haberlo visto.
Me enteré de lo de Marcos.
Lo siento mucho.
Gracias.
Yo también.
Yo sé que este no es el momento correcto,
pero solamente te quería informar que
ya mandé a analizar la pistola que le encontraste a tu hermano.
Gracias.
Lamentablemente, si es verdad lo que dijo mi mamá
que hizo Argemiro,
no lo voy a encubrir.
Bueno, es hora de tu audiencia.
Claro.
Todo va a estar bien.
Cuentas conmigo.
Gracias.
Vamos.
[tocan a la puerta]
[Trujillo] Adelante.
Perdón que interrumpa, patrón.
Solo quería
agradecerle personalmente lo que usted hizo por mi papá.
Ni lo digas.
Lo siento mucho.
Está de más decirle, patrón,
que usted cuenta con mi lealtad.
Gracias.
Y, ¿cómo va lo de tu chamaco?
Mal, patrón,
los exámenes que le han hecho a la María
no son nada buenos.
Bueno, pero no te me entristezcas.
Mira, habla con Lupe que se vaya con tu mujer a EE. UU.
Yo pago todo: el traslado, la estancia, los alimentos
y el tratamiento para tu chamaco.
No, patrón. Yo no puedo aceptarle eso.
No te lo estoy preguntando.
Además, no lo hago por ti, lo hago por tu chamaco
y por Palomino.
Él fue uno de mis mejores hombres.
Y espero yo poder serlo, patrón.
Mientras mi familia esté segura,
yo nada más quiero trabajar con usted.
Matar a un chamaco es algo que marca a uno para siempre.
Pero ya.
Ya, papito, acuéstate.
Tranquilo, trata de no pensar más en eso
y pronto va a pasar.
¿Interrumpo?
Claro que no, mi hija.
Vengo a darte las gracias
por permitirme quedarme aquí
con ustedes.
Se siente muy bonito sentirme como de tu familia.
No tienes nada que agradecer, mi amor.
Ya sabes que esta casa siempre va a ser tuya.
¡Ya sé! Ya sé que soy como una hija para ti.
¡No!
No eres mi hija.
Eres mi ahijada.
[tocan a la puerta]
Qué bueno que te apareces.
Ya me dieron la buena nueva.
Confirmando el asunto de Marcos, señor:
enfriado.
Bueno, yo los dejo solos
para que puedan hablar de sus asuntos.
Mira nada más como te dejaron.
¡No me mates!
Te juro que no me vuelvo a meter contigo.
Te lo juro.
¿No que muy macho?
¡No que muy macho!
Tú solamente puedes con mujeres y niños, ¿verdad?
Escúchame bien: si algo
le llega a pasar a mi hijo, lo que sea, ¡aunque sea una gripa!
Te juro que te mato, ¿entendiste?
- Juro que no me vuelvo a meter contigo. - Párate, ¡párate!
- ¿Dónde está tu dinero? - Allá.
- ¿Dónde está el dinero? - Allá.
Vamos.
Tú me vas a pagar todos los daños que le hiciste a mi apartamento, ¡muévete!
¡Ábrela!
Muévete.
[Potro] Confirmando el asunto de Marcos, señor:
- [Potro] enfriado. - [Marcos] Yo sólo quería
protegerte.
Y a ti, ¿quién te protegía?
¿Todo bien, señorita?
Sí. Sí, todo bien.
Bárbara, ¿qué haces aquí?
Te he dicho que cualquiera nos puede ver.
¿Así te pones con el patrón o sólo conmigo?
Con él es diferente.
[Bárbara] Tú haces lo que a mí me gusta.
Tú eres el macho de este rancho
y por eso necesito que me hagas respetar.
Y eso, ¿cómo?
Quiero que le pegues un susto a la periodista esa.
¿Qué?
¿A la amiga del patrón?
A mí no me metas en tus líos, Bárbara.
Si tú no haces lo que yo te digo,
Diego va saber todo lo que estamos haciendo.
Necesito que esa zorra salga de mi territorio.
¿Qué?
¿Tú territorio? ¿Y yo que soy, entonces?
Tú eres mío.
Mi oficina concluyó que la información que tenía Francisco Miranda
era clave,
no sólo para la captura del cargamento,
también para los implicados en el delito.
Así que decidí hacer un acuerdo con el convicto
que de ninguna manera
transgrede el reglamento
ni ponen en tela de juicio
la honorabilidad de la Procuraduría.
¿Cuál era ese acuerdo?
¿Qué pedía el convicto Francisco Miranda
a cambio de su información?
Protección para su hija fuera del país.
¿Por qué no acudió a su jefe inmediato
antes de dar inicio a la operación?
¿Quién le dio atribuciones a usted
para tomar recursos de la Procuraduría de esa forma?
Al principio no había autorización.
Pero finalmente el subprocurador Zúñiga
no solo aprobó la operación, sino que incluso
negoció el regreso de Candela Miranda a la casa de Diego Trujillo.
Señor juez, ¿puedo pasar?
- Adelante. - Gracias.
Mi participación
resultó más bien obligada. Yo sólo intervine
cuando la operación ya no tenía vuelta atrás.
Fiscal Durán,
¿recuerda mi respuesta
la primera vez que usted me solicitó
negociara con el convicto Francisco Miranda?
Fue negativa.
Consciente de los riesgos,
jamás autoricé esa operación.
¿No es cierto?
Así es.
¿Cuál fue el resultado de esa operación?
¿Qué fue lo que sucedió con el señor Marcos García?
El señor García murió.
Esas son las consecuencias de una operación
mal planificada,
fiscal Durán.
Gracias, señor juez.
Muy bien.
Una vez hechos los descargos,
propongo al comité
que la fiscal Durán
sea relevada de este caso
y también que se evalúe su permanencia en la Procuraduría.
Sabías perfectamente lo que estábamos haciendo, Zúñiga.
Es más, no solo eso,
hiciste un trato con Candela
mucho más reprochable que el que yo hice con Miranda.
¡Ya! ¡Asume tus errores!
Y hasta que el comité no tome una decisión,
estás suspendida.
- Me voy a defender, esto no ha terminado. - ¡Sí ha terminado!
Y te aconsejo una cosa, Silvana:
ya, estate tranquila,
porque yo puedo influir en la evaluación del comité
para determinar tu permanencia aquí, en la PGM.
Hijo de...
Silvana tiene razón.
Si el operativo hubiera salido bien,
en este momento,
sería muy distinta tu reacción.
Dejemos las cosas de este tamaño, ¿quieres?
No te busques un problema conmigo
por andar defendiendo a tu noviecita.
¡Qué padre está tu traje!
- Lo estoy estrenando. - ¡Súper!
- ¿El color? - Me encanta,
súper, súper.
- Regrésame lo que me robaste. - Yo no te robé nada.
¿Todo bien?
Sí, no te preocupes.
La lana que me robaste, regrésamela.
Pero si yo no te robé nada.
Ese dinero que traías es mi pago por salvarte la vida.
Además en eso quedamos, chiquito.
No, no quedamos en nada.
Mira, si te voy a pagar tan caro,
entonces necesito otro favor.
¿Ahora qué quieres?
Que me presentes a los socios del Culebra.
- ¿Qué? - Quiero entrar a la organización.
Bueno, ¿qué? ¿Te volviste loco o qué?
- Esa gente te puede matar. - No me van a matar,
si tú no les dices lo que hice.
Quiero esa chamba a como dé lugar. Ayúdame.
Pasa.
Gracias por cuidar a Felipe.
No hay problema.
Aquí está.
¿Todo bien?
Me suspendieron
hasta que el comité evalúe mi situación,
además de que, obviamente, me sacaron del caso.
No puede ser, pero...
Perdón que se lo diga, pero usted no se puede rendir.
Usted es la única que puede arreglar toda esta porquería.
- ¿Yo? - Claro, estoy cien por ciento seguro,
sino, yo no estaría aquí. No me arriesgaría todos los días.
Tienes razón.
¿Sabes qué? Yo no sé cómo,
pero con o sin autorización
voy a hacer que Trujillo caiga.
Bien.
¿Por qué me ves así?
Bueno, pues...
Estaba pensando
en lo afortunado que es Ernesto.
Digo, es que encontrar a una mujer
inteligente, arriesgada,
atrevida, pues es...
No se encuentra a la vuelta de la esquina.
Yo creo que mejor Felipe y yo nos vamos. Ya es tarde.
- Claro. - Sí.
- Voy por él. - Gracias.
A mí no me agarran.
No voy a estar aquí cuando llegue la policía.
Y a ti, ¿qué te pasa?
Nada, ando aquí en mis ondas.
Tus ondas...
La mujer del patrón quiere que le haga un encarguito.
Quiere que le corte las cuerdas
a la periodista que se junta con don Diego.
Ten mucho cuidado.
Yo no me metería ahí.
Ya sé, Potro, pero ¿qué hago?
Es la mujer del patrón, ni modo que le dé largas así.
[celular al vibrar]
Bueno.
¿Qué onda, primo? Habla Marcelina.
¡Esa prima!
¿Qué? ¿Se acordó del primo o necesitas un favor?
Pues las dos cosas.
Nada más que el favorcito no es para mí,
es para un buen cliente.
El chavo anda buscando chamba
y quería ver si tú lo podías ayudar.
¿Pues qué te crees, mocosa?
¿Que yo soy agencia de empleo o qué?
No, claro que no.
Solo que me enteré lo que le pasó al Culebra
y pensé que tú ibas a necesitar a alguien.
No, hija,
gente para chambear es lo que sobra.
Pero, a ver, párale tantito a tu carro.
¿Tú por qué le andas consiguiendo chamba a tus clientes?
Mira, Marcelina, pobre de ti que andes de novia otra vez, mocosa.
No andarás manteniendo a ese canijo, ¿o sí?
Claro que no.
Nada más es un cliente y nada más.
Ajá.
Pues no sé, primero tendría que conocerlo.
Pero ya te he dicho que no quiero
que tú me andes vendiendo el negocio, mocosa.
Sí.
Te juro que no hay riesgo.
Mira, ahorita estoy aquí en algo importante.
Más noche me doy una vuelta por el bar y
veo qué tan recomendado es tu amiguito.
- Órale, aquí nos vemos. - Va.
La fiscal Durán estuvo muy cerca de dar con Trujillo
y fue mucho gracias a la información que Miranda nos dio.
Nos dijo cómo es que transportan la droga
y en qué barcos y contenedores la almacenan.
Aún así, la fiscal Durán
actuó sin la autorización de sus superiores.
Para eso existe una cadena de mando.
Perdón, pero se me hace muy raro porque
Zúñiga sabía que Silvana tenía a Candela bajo custodia.
- Y eso, ¿está en el informe? - No lo sé.
Lo que sí le puedo decir, porque yo estaba presente,
es que Zúñiga le ofreció la libertad a Candela
a cambio de la grabación para su padre.
Yo sé que este operativo
podría haber llegado a ser un grave error...
Sí, entiendo, entiendo.
Entonces, ¿por qué el licenciado Zúñiga no lo detuvo?
Procurador,
lo que hizo Silvana estuvo mal,
pero con la información y datos que ella tiene,
es la única que puede hacer caer a Trujillo.
Confíe en ella.
[alcaide] Lo mandé a llamar, porque quería darle la noticia personalmente.
[alcaide] Su denuncia contra la DEA ya está en trámite.
Y, ¿cuánto tarda la fiscalía de aquí en procesar una denuncia?
No mucho tiempo, a lo sumo un par de días.
Ojalá me pusieras la misma atención
que le pones a tus flores, carnal.
Lo digo porque creo que mi caso se está complicando.
Nunca dije que fuera fácil.
Te puedo asegurar que voy a hacer todo lo que está a mi alcance
para ayudarte con la denuncia, pero
vamos en contra de un jefe de la DEA.
Esto es complicado, ¿sí me entiendes?
Oye, el agente Wallace viene en camino.
Dile que cuando llegue que pase a mi oficina y,
por favor, dile a un guardia que se lleve a Miranda a su celda.
¡Guardias!
No dejes que me lleven, güey.
Vamos.
¿Por qué me ves así?
Estaba pensando en...
...en lo afortunado que es Ernesto.
Digo,
es que encontrar a una mujer inteligente, arriesgada,
atrevida, pues es...
No se encuentra a la vuelta de la esquina.
[tocan a la puerta]
- [Ernesto] ¿Qué tal? - Hola, buenas tardes.
Pásele, la señora está en el comedor.
[Ernesto] Gracias.
- Hola. - Hola.
Te traigo buenas noticias.
Acabo de ver al procurador general
y aceptó revisar tu caso.
¿De verdad?
Podemos decir que a veces el sistema sí funciona, ¿no?
Pues te ves muy feliz.
Y, ¿sí sabes el problema que te acabas de aventar con Zúñiga?
No me importa.
En cuanto el procurador exija que tú te reintegres,
a Zúñiga no le queda de otra.
- ¿Y esto? - Te quería enseñar.
¿Sabes qué? Tenías razón.
Para acorralar a Trujillo,
hay que ir primero por los peces pequeños.
[Ernesto] Ok.
- Bueno, ¿cómo te puedo ayudar? - Necesito un infiltrado.
Pero no como Marcos. No.
Alguien en el que Trujillo confíe.
¿Y? ¿En quién estás pensando?
No esperaba que la orden de traslado fuera a salir tan rápido.
El Gobierno americano está muy interesado en Francisco Miranda.
Pues lamento decirle que van a tener que posponerla.
¿Por qué?
Porque Francisco Miranda interpuso
una denuncia formal
contra la DEA y pidió no ser trasladado.
Alcaide, está tomándose atribuciones que no
le corresponden.
No, yo estoy cumpliendo con mi deber.
Quiero ver la orden del juez donde dice que la denuncia procedió.
Todavía no me ha llegado.
En ese caso,
el proceso de traslado seguirá con su curso.
Con permiso.
Necesito la notificación del juez sobre la denuncia de Francisco Miranda.
Es urgente.
A ver, hija, pero ¿estás segura que el chamaco quiere trabajar?
Sí, ya te dije que el chamaco es bueno.
Ya tengo tiempo de conocerlo.
Tiene muchas ganas de trabajar.
Míralo, aquí está.
Buenas noches.
Bueno, déjanos solos para hablar con tu amigo.
¡Siéntate! ¿Qué me estás viendo?
Así que, ¿tú quieres chamba?
Marcelina me dijo que les hacía falta gente
y yo estoy disponible.
Aquí siempre hace falta gente.
Siempre hacen falta hombres
para reemplazar a los que van cayendo.
¿Cómo te llamas?
¿Cómo te llamas?
Tiburón.
- Tiburón para los amigos. - A ver, para.
Tú y yo no somos amigos.
Bueno, por lo menos todavía.
Pero Tiburón es un buen nombre.
Mira, yo quiero
entrar a este negocio por dinero.
Quiero ganar buena lana.
¿Te sirvo o no para el negocio?
Mira, para que yo te dé chamba
te tengo que poner a prueba.
Y de una vez te advierto que la prueba no es nada fácil.
¿También sabes eso?
Sí.
Francisco Miranda, como oficial de la DEA, vengo a informar
que serás trasladado a una nueva prisión en los EE. UU.
Sigues siendo el mismo jotito de siempre.
¿Dónde está el alcaide?
Tú sabes, la burocracia toma su tiempo.
Pero la única forma que me saques de aquí
es muerto, güey.
No te voy a sacar muerto,
te voy a sacar para matarte.
Encadénenlo y prepárenlo para el traslado.
¿Ustedes no se cansan de acusar a inocentes?
A ver, Camila.
Así Trujillo parezca un empresario decente,
en realidad es un narcotraficante
y tú, cómo periodista, deberías de saberlo.
Precisamente por acusaciones como estas
es que siempre los fiscales y la prensa acabamos mal.
Es que no son simples acusaciones te lo puedo demostrar.
Yo no necesito que me demuestren nada.
Si acepté verlos, fue porque me dio curiosidad, nada más.
Pero, bueno. Creo que aquí no hay nada más que hablar.
Con permiso.
Y, ¿ahora?
Voy por ella.
- Pago la cuenta y te alcanzo. - Sí.
[teléfono al sonar]
Hola.
[mujer] Señor alcaide,
la orden está llegando en este momento a su correo.
Ok, gracias.
[alcaide] ¡Sócrates!
¡Sócrates!
¡Que detengan el traslado de Francisco Miranda!
¡Que no dejen salir ningún vehículo!
Miranda acaba de salir en este momento, Leonardo.
¿Qué pasó?
Trae mi coche, por favor. Gracias.
Camila espérate, déjame explicarte.
- [motociclista] ¿Camila Saldarriaga? - ¿Sí?
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