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Zulu
Espéreme. Sólo tardaré un minuto.
- No puedo. - Sí puede. Siempre lo hago.
No me interesa lo que haga siempre.
No es correcto ocupar un taxi así.
Antes había 11811 taxis en Nueva York.
- Ahora hay menos de 10000. - De acuerdo, usted gana.
Ahora cada taxi debe ocuparse de 1156 personas, y eso es mucho...
Le di la razón. ¿Me quiere reclutar para la causa? Tome.
- Hola, Sr. O'Mara. - Buenas noches, dulce.
- Hola, cielo. - Te dije que tenía una cena.
¿Alguien quiere café?
No. Pero sí un poco de crema.
- No, Angelus. - Comenzaré a hacer dieta...
Mañana. Lo sé.
Igualmente, ya terminaste mi torso y mi cara.
Y no olvides que éste es el único lugar donde como.
¿Cuándo me dejarás vivir contigo, Daisy?
Cuando tengas menos pretendientes.
Aquí está la crema, dulce.
- De acuerdo. Debes vivir la vida. - Gracias.
Es el último de los trabajos de Eberhardt.
Es tarde, debo cambiarme para la cena.
¿En tus revistas las chicas nunca mueren en la cama?
Claro... por asfixia, pero no me gusta.
Con una almohada en mi cara, luzco como cualquiera.
¿Te parece el lunes? Haremos el trabajo para Fuller.
Perfecto. Te veré el lunes.
- Que la pases bien, dulce. - Buenas noches, Sr. O'Mara.
- Buenas noches, Angelus. - Buenas noches, Daisy.
- Tengo que cambiarme. - No puedo quedarme.
Intenté llamarte toda la tarde, pero estabas hablando.
No puedo cenar con los Latimer mañana.
Por favor. ¿Te das cuenta...
de que es la tercera vez que cancelas un compromiso con ellos?
- Si me escuchas... - ¿Por qué debería?
No te creeré ni una palabra.
Una vez, sí. Pero tres veces seguidas.
Que sea dentro de dos semanas e iré aunque me muera.
No. No tienes que ir a ningún lugar conmigo.
No organizaremos nada.
Vamos, Tubby.
¿Seguro no quieres café?
No, gracias. No quiero café.
Va a llover.
De acuerdo. Hablemos de algo.
¿Crees que el fin de semana lloverá en toda la costa este?
Espero que no. Iré a Washington.
Ya es difícil conseguir un taxi cuando no llueve.
Qué emocionante. ¿El presidente quiere consejos sobre la energía atómica?
Mira. Es una tontería que te enojes, y lo sabes.
Nunca cancelé salvo que fuera irremediable.
- Algo muy importante... - Gracias.
No digo que tú no seas importante.
Pero podemos ir a cenar la otra semana, y podemos vernos en cualquier momento.
¿Te das cuenta de que en este tiempo, desde que ellos nos presentaron...
no hicimos ningún amigo en común?
Esas escaleras me vuelven loco.
¿Por qué no vives en un lugar mejor?
Ese departamento en la calle 63... No puedo retenerlo para siempre.
Quieres pelear, ¿verdad?
Éste es mi departamento.
Lo es desde que comencé a trabajar en Nueva York.
Me gusta y seguiré viviendo aquí.
Estás ganando mucho dinero.
Creo que te quedas en este tugurio para castigarme. Y otra cosa...
Creo que no tenemos tiempo para nada más.
Creo que no nos veremos más, Dan.
Creo que ya me harté.
¿Tenemos que hacerlo otra vez?
No, no tenemos que hacer nada otra vez.
Tengo que luchar para ser feliz... luchar por todo.
Todo en mi vida tiene que ver contigo. ¿Y qué tiene eso de divertido?
Lo intenté y tú lo intentaste.
No es todo culpa tuya.
Es sólo que no es suficiente.
Al menos para mí.
Tú la tienes a ella y a tus hijos.
Tienes tu trabajo y tu gran éxito en Washington.
Yo sólo tengo mi trabajo.
También me arruinaste eso.
No puedo trabajar cuando estoy enojada, y vivo enojada.
Nunca te casarás conmigo porque nunca te divorciarás.
Eso no es justo...
Nunca te divorciarás, Dan, porque no quieres.
Créeme, no me tengo lástima.
Sabía que esto sería así.
Es sólo que estoy cansada. Eso es todo. Cansada y harta.
Me iré cuando me lo pidas...
pero quiero que sea porque lo sientes, no porque estás enojada.
¿Realmente me lo estás pidiendo?
- Eso dije. - Sabes que no me gustan las escenas.
Si me lo pides, me iré ahora y no regresaré.
Querida.
¿Alguna vez creerás que hablo en serio?
Depende de qué digas.
Iba a cenar con un cliente... Payton Ames, el escritor.
Lo llamaré y cancelaré la cita.
Te dije que saldría a cenar...
y no creas que abrazándome me harás cambiar de idea.
Eres casi toda mi vida, Daisy...
lo único que importa.
- No podemos separarnos. - Lo intenté.
Realmente lo intenté. Y algún día lo haré.
De acuerdo, lo harás.
Me dejarás, quizá el próximo año o la próxima semana...
pero esta semana no.
De acuerdo. Esta semana no.
Ahora ve. Lárgate. Mi cita está por llegar.
Buenas noches.
Buenas noches, Dan.
Taxi.
- Espéreme. - Taxi.
Lo siento, lo seguiré usando.
No es correcto ocupar un taxi así hoy en día.
Cada taxi debe ocuparse de 1156 personas.
La Srta. Kenyon no está lista.
Lo está esperando, pero temo que la demoré un poco.
Suba. Le enviaré el taxi cuando no lo necesite más.
Él no pagó.
Yo lo haré, y por el resto pagaré el doble.
- Al 8883 de la calle Park. Vamos. - De acuerdo.
- Hola, Srta. Kenyon. - Hola.
¿Llegué muy temprano?
No, soy una chica descuidada y nunca soy puntual.
Vino un amigo y no pude cambiarme.
Está bien. Tengo que regresar en una semana, tómese su tiempo.
Entre y sírvase un trago, ¿quiere? Allí.
No tardaré mucho.
Hola, preciosura.
¿Cómo estás? Sí.
- ¿Sigue aquí? - Claro.
Todo sale mal cuando una está apurada. Ya sabe cómo es.
No hay problema.
Nos hicimos grandes amigos.
- ¿Le gusta Tubby? - Es precioso.
Creo que paró de llover.
¿Quiere ir a cenar a Brevoort? No voy desde que comenzó la guerra.
Me encantaría.
¿Dónde están sus galones?
Los debo haber dejado en la tintorería.
En la fiesta de anoche, debe haber estado peor de lo que creía.
Siempre estoy peor de lo que creo.
¿No recuerda que me los dio?
Siempre se los regalo a alguien que me escucha.
¿Por qué me preguntó anoche 400 veces si yo existía?
¿Por qué no? Ninguna otra cosa aquí es real.
Cuando regresé de Europa al terminar la guerra...
cambiaron la Sexta Avenida a algo llamado "Avenida de las Américas".
No era Nueva York. No era mi hogar.
Por eso regresé a Alemania con el Ejército.
A Alemania, donde nada cambió.
¿Se quedará en el Ejército toda la vida?
Ésa era mi intención, hasta que la conocí a usted.
La Srta. Angelus dice que diseña yates.
- Solía hacerlo. - Ya recuerdo.
Diseñó el Lapham de seis metros.
En las revistas había fotos hermosas de botes tomadas por Susy Lapham.
- ¿Era pariente suyo? - Mi esposa.
¿Qué les sucede a los soldados?
¿No regresan con las esposas que dejaron para ir a la guerra?
Disculpe.
- ¿Hola? - Su taxi, señora.
Ya llevé a la otra persona. Pidió que venga a buscarla.
Bajaré en un minuto.
Mi amigo nos envió su taxi.
Casi no hay taxis cuando llueve. Debió tener suerte.
Así es. Se llevó el mío. Vamos.
Puede ser muy grosero a veces. Creo que lo fue.
Ni me di cuenta.
Estábamos hablando de su esposa.
Usted era la que hablaba. Está muerta.
Muy bien, dulce.
No te preocupes. Si te atrapan iré a visitarte a Leavenworth...
con flores.
- Buenas noches. - Danny, querido.
Llamaron de la oficina. No hay coche privado en el tren.
Lo intentaron varias veces. Querías trabajar allí, ¿verdad?
¿Para qué creías que lo quería?
Lo siento, cariño. Mervyn.
Dan, está detrás de ti.
- ¿Sí, señor? - Mervyn, viajaré en el de las 12:30.
Lleva mi maleta y portafolio a la estación. Nos veremos en la puerta.
- Sí, señor. - Dan, trabajas mucho. Lo sabes.
Incluso papá piensa lo mismo.
Nunca tienes unas buenas vacaciones. Pasas todo el verano aquí.
A veces no tienes fines de semana. No entiendo cómo lo haces.
- Querido, uno de estos días... - Lucille, por favor.
Estoy descansando en casa, llámame cuando esté en Washington, ¿quieres?
Bien. Adiós.
Dan, ¿para qué vas a Washington?
Oficialmente, presentaré un informe sobre gas amalgamado.
- Pero de paso... - Nunca recordaré eso. Olvídalo.
No sé qué haces...
pero nadie espera que lo sepa, así que no importa.
¿Crees que yo sé lo que hago, cariño?
¿Dónde están las niñas?
Rosamund se está acicalando. Está muy entusiasmada.
Ojalá me hubieras consultado antes de decirle que podía venir.
Es muy joven para ir al Club Stork.
- ¿Qué problema hay? ¿Y Marie? - Está haciendo los deberes.
También se está volviendo muy independiente. No sé qué...
¿Te gusta?
Luces muy hermosa, cariño.
Rosamund, si no te quitas un poco de rouge no irás con nosotros.
- Ya te lo dije dos veces. - ¿Crees que es demasiado?
Claro, pero luces preciosa.
Rosamund, ya me oíste.
Mamá, no soy tan joven. Olvidas que mi apellido es O'Mara...
y me espera una vida llena de crímenes interesantes.
Eres muy mala con tu madre. No deberías. Es muy dulce.
Te reíste, Dan. Papá, ¿adónde iremos esta noche?
Cenaremos en el Colony y luego al Club Stork.
- Genial. - Marie.
Regresa a tu cuarto ahora.
- ¿Qué sucede? - Papá.
- ¿Qué sucede? - Marie fue insolente.
Le dije que se quedara porque tenía que hacer los deberes, pero...
- ¿Qué sucede? - Me golpeó. Me golpeó.
Pero dijo cosas. Nunca antes me hablaron así...
- y mi propia hija, yo... - No pudo haber sido tan terrible.
Mi papá me dio golpes peores por sorber mi nariz sin pañuelo.
- Creo que fuiste muy grosera. - Pero me dijo...
Hablar así es lo peor que puedes hacer.
- Pero, Dan, no... - ¿Quieres arreglar esas flores?
Es el cuarto mandamiento, cariño.
No debes ser grosera con tus padres.
El cuarto. Es así de importante.
Está antes que matar y robar.
¿Qué querías?
Quería quedarme despierta mientras bebían y ver a la gente.
Leí el libro del Sr. Ames y quería conocerlo.
No veo por qué no puedes conocerlo.
Lucille, sé que se esforzará para terminar los deberes mañana.
Todo eso no tiene nada que ver con cómo me habló. Y mírala.
Mírate a ti, querida.
No sé qué haré contigo.
Están llegando los invitados y...
- Así está mejor. Iré a recibirlos. - Gracias.
Di que lo sientes y lávate la cara.
Lo siento. Gracias, Dan.
Nunca vuelvas a pegarle a esa niña, Lucille.
¿Cómo tienes tan poco control que una niña de 11 años...?
¿Control? Para ti es fácil.
Las ves cinco minutos... Lo suficiente para malcriarlas.
Si pudieras entender qué ingrato es para mí...
Lucille, media hora de veneración no le hará daño a Marie.
¿Y cómo sabes qué le hará daño a ella o a cualquiera?
Sé lo que significo para ti.
Pero no interfieras cuando intento que mis hijas sean mejores personas.
- Lucille, querida... - No, lo diré de una vez por todas.
Sé exactamente lo que significo para ti y a veces desearía no saberlo.
¿Saber qué? Perdiste los estribos con Marie, y ahora conmigo.
No me enojo fácilmente y no quiero enojarme ahora.
Quizá no fui el mejor marido, pero si quieres que sigamos casados...
no vuelvas a decir algo como lo que intentaste decir recién.
Dices que sabes exactamente lo que significas para mí.
Si es así, sabes tanto lo bueno como lo malo.
Nunca tendrás menos, a menos que me lo pidas.
Y sabes que no es algo ingrato.
Tenemos dos hijas hermosas y eso es gracias a ti.
Ve a empolvar tu nariz. Vamos, Lucille.
Papá. Papá, me siento tan humillada.
Le pedí al Sr. Ames que me firme su novela, pero no tenemos un ejemplar.
Te diré qué puedes hacer.
Compra un ejemplar mañana y yo haré que te lo firme.
Y la próxima vez no seas tan confiada, ¿quieres?
- Buenas noches. - Buenas noches.
Discúlpenos, por favor.
Si así hacen las cosas en tu país, regresaré al lugar de dónde vine.
En una o dos horas llegaremos a una mesa.
¿Adónde regresarás?
A Rennes. Yo fui en uno de los tanques que tomó el lugar.
Nunca me sentí tan bienvenido.
Por tres días, escuché las campanas...
y no existía nada salvo las campanas de Rennes.
¿Jack?
- Tengo que besarte el cuello. - No, no es así.
Sigue hablando.
¿Quieres que vayamos a otro lugar? Yo no.
Me gusta este lugar.
Me gusta estar aquí contigo.
- ¿Dónde estamos? - Éste es el Club Stork.
Y ésta es América. Aquí también eres bienvenido.
Sí.
Me siento un poco bienvenido.
Es casi tan bueno como ir a Rennes para que las campanas me reconforten.
A propósito. ¿De qué trabajaré cuando salga?
Hay muchos balandros que necesitan ser diseñados.
Eso es cosa de niños.
Creo que a partir de ahora seré un magnate despiadado.
Necesito un trago y tú también, Daisy.
Eres muy agradable.
Sobre todo cuando necesitas un trago.
Ésta es una ocasión histórica. La primera vez en el Stork. Entren.
Qué amable, Dan, en serio. Disculpe. Disculpe.
- Hola. - Hola.
- No hace falta que pague. - Gracias, dulce.
- Hola, Walter. - Hola. ¿Cómo estás?
- Su sombrero. - Gracias.
Mi hija Rosamund. Es su primera vez aquí.
- Hola. - Ya conoces a Lucille.
- Que se diviertan. - Gracias. Entra, querida.
- Buenas noches, Sr. O'Mara. - Buenas noches, dulce.
Dependo de ti para impresionar a mi hija con la mejor mesa del lugar.
Hola, Leonard. Iré a Washington esta noche.
Llámame mañana, quizá tenga una noticia.
Gracias. Por eso dejaré que te ocupes de mi caso de difamación.
La señora de la esquina con el hombre de uniforme...
- De acuerdo, Sr. O'Mara. - Gracias.
Tengo una mesa para ustedes.
Lo siento, pero acabamos de recordar que debemos hacer una llamada.
A Rennes. Buenas noches, dulce.
La pasé muy bien.
¿Sabías que son las 3:30 a. m?
Yo también la pasé muy bien. No sabía que eran las 3.30 AM.
- ¿Me llamarás pronto? - Claro.
En serio. No lo digo sólo por ser amable.
No diría esto si no fueran las 3:30 a. m...
pero no me lo pidas si no lo sientes.
Mañana tengo que trabajar así que no me llames hasta el domingo.
Si estás sobrio el domingo, puedes llevarme al partido de béisbol.
¿Me llamarás el domingo a la mañana?
- Te amo. - ¿Qué?
Cuando escuche el tono, serán las 12:52.
Cuando tú lo escuches, habrán plantado a Daisy Kenyon por primera vez.
¿Hola?
- ¿Srta. Daisy Kenyon? - Sí.
Tiene una llamada desde Washington. Adelante, Washington.
¿Hola? Hola, cariño. ¿Cómo estás?
Hola, Dan. Estoy bien, gracias. ¿La estás pasando bien?
Para nada. Te extraño, cariño.
¿Cómo está tu novio?
El tipo con el que saliste la otra noche.
Le robé el taxi, pero lo volví a enviar. ¿Los pasó a buscar?
No intentes engañarme. Estaba furiosa y aún lo estoy.
Y esa mesa en el Club Stork. Te comportaste como un...
Como un canalla, ¿no es así?
¿Me dejarás por él?
Te dejaré, pero no por el Sr. Lapham.
Es agradable, pero un poco inestable.
¿En serio? Tiene una cara interesante.
Cariño, acabo de mirar la hora. Llego 40 minutos tarde a un almuerzo.
Un almuerzo gigante en Chevy Chase. Terminará antes de que llegue.
Mejor termino el café y me voy.
Tomaré el tren de las 2:00, quizá el de las 3:00.
¿Quieres que nos veamos en la estación?
Adelante.
- ¿Sr. O'Mara? - Así es. ¿Vendrás a buscarme?
¿Y esperar allí pensando qué tren tomaste? ¿Quién entró?
Un caballero que no conozco y que no sabe que llego tarde.
- Cariño, veámonos en el Savarin. - No, no lo creo.
Anda, cede. No quiero ganarte siempre. Te amo.
Yo también te amo, creo.
Bien. Te veré allí.
- Adiós, querida. - Adiós.
Soy Will Thompson, abogado de la Asociación de Derechos Humanos.
Éste es el tipo de presiones que no tolero, Thompson.
Tengo una oficina en Nueva York.
Intenté ubicarlo durante semanas.
Quiero que trabaje en un caso. Represento a Suyo Noguchi.
El auditor judicial del Ejército me dijo que discutió el caso con usted.
Sí.
No debe haberme interesado, porque no recuerdo nada de lo que dijo.
Noguchi es hijo de inmigrantes japoneses.
Combatió en Italia. Lo hirieron y recibió una condecoración.
Cuando regresó habían robado legalmente su granja.
No es mi tipo de caso. Hubo millones de víctimas en esa guerra.
Nadie quiere este caso.
Es un caso desagradable y totalmente ingrato, O'Mara.
Pero representa a todos los hijos de japoneses que lucharon en Europa.
Solía sentir una grata dignidad...
al saber que siempre estaba dispuesto a proteger una idea democrática.
Ahora soy un hombre cansado y enojado, Sr. O'Mara...
pero usted es un hombre vital y muy rico.
Quizá le vendría bien ese tipo de placer.
Vamos, viaje conmigo.
EL SAVARIN
- Hola, cariño. - Hola, canalla.
- ¿Cómo estuvo el domingo? - Encantador.
¿Alguna vez intentaste que el martini dure una hora?
Deberías haberlo tomado.
Me alegra que estés aquí. Necesito tu consejo.
¿Necesitas qué?
Tomé un caso que te hará creer que tienes un efecto positivo sobre mí.
Si es así, el caso debe estar en la portada de los diarios.
Qué descortés. Lo tomé porque hará que me ames con locura.
¿Quieres mi consejo o fanfarronear?
Las dos cosas. Quiero saber cómo se lo digo a mi suegro.
Es mi socio en el bufete.
Tendrá un ataque cuando sepa que tomé un caso...
gratis, sin publicidad y en el que defiendo a un japonés.
Es el caso de un veterano, Suyo Noguchi.
Peleó en Italia con la Cuarta División.
Obtuvo las más altas condecoraciones y le dieron de baja.
Pero no tenía hogar al cual regresar.
Un tipo listo desenterró una vieja ley escrita por Cortés...
y le quitó su granja.
¿Y bien? ¿Me amas con locura?
Te amo con locura.
- ¿Y por qué no me besas? - De acuerdo, lo haré.
Tengo hambre. ¿Adónde iremos a cenar?
No iremos. Tengo que hablar con mi suegro por éste y otros temas.
Eso me recuerda que quiero pedirte otro consejo.
En serio, Daisy, Marie me preocupa.
Parece que Lucille no sabe cómo manejarla.
¿Qué te parece si la envío a un internado por un año?
Dan, ¿cómo esperas que conteste una pregunta así?
A propósito, no me dijiste que Rosamund había crecido tanto.
Lucille lucía muy bien.
Parece que estás celosa.
¿No pensaste que yo tengo más motivos para estar celosa que Lucille?
Nos estamos divirtiendo... ¿Qué diablos buscas?
Cinco centavos. ¿Tienes?
- Sí. - Gracias.
Cariño, ¿qué sucede?
- ¿Angelus? Soy Daisy. - Hola.
- ¿Qué haces? - Casi nada.
Te veré en mi departamento.
Cenaremos y luego iremos al cine, ¿de acuerdo?
Recién tengo que irme en media hora, una hora. No te enojes, por favor.
Hay una película que quería ver en Greenwich.
Nos amamos. ¿Por qué no permites que seamos felices por un momento?
Dan, tuve un mal día. Estuve caminando toda la tarde...
tres cuadras al norte, tres al sur, ida y vuelta.
No puedo seguir vagando. Necesito un rumbo.
¿Puedes entenderlo? Aunque sea ir al cine.
Angelus, te veré en 15 minutos.
Cocinas igual que pintas... De forma rápida, colorida y fácil.
Llamaré al cine para ver a qué hora comienza la película.
Lo único que puedo decir es que serías demasiado esposa para algunos.
También es lo único que yo puedo decir.
Greenwich. Greenwich.
¿Hola?
- ¿Srta. Kenyon? - Sí.
Hola. ¿Cómo estás? Soy Pete Lapham.
- ¿Hola? - Estoy muy bien, gracias.
Qué bien. Da la casualidad que estoy en tu barrio.
¿Puedo pasar por allí?
Lo siento, pero me estoy por ir.
Me espera un taxi y estoy con mucha gente.
- ¿En serio? - Sí, así es.
Iremos a un partido de béisbol y estamos muy demorados.
- Por favor, ¿puedo subir? - Me temo que no.
¿Y mañana u otro día?
No, ni mañana ni otro día.
¿A qué hora comienza la película?
Qué tonta. Lo siento. Alguien llamó y me olvidé de preguntar.
Gracias.
- ¿Sí, señor? - Whisky con soda, por favor.
Esto no es un bar. Es un restaurante, por si no se dio cuenta.
En ese caso, tráigame un sándwich de bistec y un vaso de leche.
¿Quién está allí, amigo? ¿Su esposa?
Puedo recomendarle a alguien barato y ahorrarle el trabajo.
Si tuviera esposa, me preocuparía cuando no está en el cine, no al revés.
Sándwich de bistec y un vaso de leche.
La puerta de abajo estaba abierta.
¿Sí?
Hice algo mal.
Sí, creo que sí.
Mejor dímelo. Tuvo que ver con el partido, ¿verdad?
Tenías que llamarme esta mañana para salir a la tarde. Nada más.
- Pero no lo hice. - Pero no lo hiciste.
Me dispararon dos veces por mucho menos que eso.
Lo olvidé.
Es tarde. Me temo que debes irte.
¿Puedo regresar en otro momento?
No lo sé. Confundes todo.
Tú no luces confundida.
Luces tranquila, segura.
- No, no lo hagas, Pete. - Me voy.
Sólo quiero abrazarte por un momento.
El mundo está muerto y todos están muertos excepto tú.
¿Cómo murieron?
Daisy, ¿tú...?
¿Alguna vez te dejaste caer en un estado de ánimo del que no pudiste salir?
¿Qué sucede?
Mi esposa murió en un accidente.
Conducía desde Truro en el Cabo hace cinco años.
Ése fue el comienzo... una muerte lenta.
Luché contra eso, pero sucedió de todos modos.
La guerra hizo el resto.
Es una tontería y creo que lo sabes.
Sí. Me hirieron dos veces, tenía ganas de vivir.
Pero cuando mejoré, comenzó otra vez.
Por eso no dejé el Ejército después de la guerra.
Al no tener a Susy, no quería ver a mis amigos...
ni regresar a nada de lo que hice antes.
Fue difícil, ¿verdad? Pero no te creo ni una palabra.
Los hechos sí, pero no el melodrama.
Si todo estuviera muerto, no te darías cuenta.
No estarías aquí hablando como si contaras tu historia clínica.
Y tú sabes todo sobre historias clínicas, ¿verdad?
De acuerdo, quédate con tu tragedia y tu melodrama. Hazlo.
Me estás usando, de alguna manera.
Sí. ¿Y tú no me usas a mí?
¿Podemos hablar de mí pero no de ti?
No soy interesante. Mi vida no es melodramática.
Estás enamorada de un magnate despiadado. ¿No es melodramático?
Eso no es cierto. No lo sabes.
¿Lo amas?
Sí, lo amo.
Pero no es suficiente, o yo no estaría aquí, ¿verdad?
¿Quieres un poco de leche?
No. Bebí nueve litros esperando a que salgas del cine.
Por las historias que leí, deberías conseguir un empleo...
y buscar otras cosas en qué pensar.
Todo pasará al mes de nuestro casamiento.
¿Casamiento?
Sí que eres impredecible.
Eres exactamente lo que no necesito.
¿Sabes que eres muy dulce cuando te proponen casamiento?
¿Quieres casarte conmigo? Te amo y me quiero casar contigo.
Por favor, acepta.
¿Por favor? Ven a conocer a mi hermana y cuñado en Scarsdale...
y recibirás una carta de mi tía de Cambridge.
¿Por favor?
Ven a vivir conmigo y sé mi amada.
O mejor aún, déjame vivir contigo.
Por favor, cásate conmigo.
Querida Daisy. Encantadora Daisy.
Tienes unas orejas tan lindas, Daisy.
Comencemos de nuevo.
Hay un partido de béisbol el miércoles a la noche.
Si no estoy aquí el miércoles a las 7 PM, no volveré a llamarte.
- Buenas noches, Srta. Kenyon. - Buenas noches.
COVERLY, COVERLY Y O'MARA ABOGADOS
- Hola. ¿Qué tal California? - Hola, dulce.
- Qué bueno verlo de nuevo. - Hola, Frances. ¿Cómo estás?
- Hola, Jack. - Hola, Sr. O'Mara.
- Hola, queridas. - Hola. Creímos que estabas perdido.
Qué milagro encontrarte aquí.
Marsha, primero lo primero. Comunícame con Chelsea 2-0459.
- Nueve. - ¿Dónde están Coverly y Coverly?
Con un pié en la tumba y el otro en mi cuello.
¿No puedo ausentarme 18 días sin que él nos moleste?
Hola, cariño.
¿Tienes idea de lo que sucedió aquí?
Gas Amalgamado contrató a Stevenson porque no trabajamos lo suficiente.
La Comisión de Títulos...
¿No puedo irme sin que tengas un ataque? ¿No contestan?
- Da ocupado. - Sigue intentando.
La Comisión nos acusa de retrasar el caso Butcher.
¿Cómo están Lucille y las niñas? Averigua si están reparando esa línea.
Están bien. Cenaremos juntos.
Si quieres que sea una cena agradable, discutamos ahora.
¿Tenemos que discutir, papá?
Las cosas ya eran difíciles antes de que tomaras ese caso ridículo.
Si te recluyes 18 días en California...
¿Acaso protestamos cuando el abuelo pasaba 4 meses al año en su bote?
- ¿Y eso qué tiene que ver? - No protestamos, ¿verdad?
Un hombre necesita descansar.
Y nunca protesté cuando pescabas truchas...
como si fueras Calvin Coolidge dos meses al año, ¿verdad?
¿Qué tiene que ver con pavonearse defendiendo a un japonés?
Si me gusta pelear contra prejuicios raciales lucrativos...
incluidos los tuyos, es mi problema.
- ¿Entiendes? - De acuerdo, Dan. Es sólo que...
¿Quién consiguió el caso de la Comisión?
Gas Amalgamado y Motores Nacionales.
¿Por qué sigue el nombre de tu padre en la puerta...
10 años después de que se ahogó en la carrera de Fastnet?
Dije que estaba de acuerdo, Dan.
De acuerdo, gota de rocío.
Ahora que ya discutimos, tendremos una agradable cena juntos.
Pero más tarde. Tengo muchas cosas que hacer.
¿Serías tan amable de preguntarle a Lucille...
- si nos encontramos a las 9:00 p. m? - De acuerdo, Dan.
Dile que regresé, que estoy feliz y bien y que la amo.
Y que tú estás feliz y bien y me amas.
- ¿Y la llamada? - La operadora está escuchando.
Deben haber descolgado el teléfono. No se escuchaban voces pero sí música.
Archiva éstos en Mobile Power y en Motores Nacionales.
El resto es parte del caso Noguchi.
- ¿Llamo otra vez a ese número? - No, olvídalo.
Saldré unos minutos a ver a Graybove de Motores Nacionales.
Vaya, le dijo de todo al viejo.
- ¿Dónde fue ahora? - A ver a Kenyon. No contesta.
Guardó muchos telegramas de ella bajo llave en su escritorio.
De uno leí sólo cuatro palabras:
"Sí, algo ha sucedido".
Te casarás con él. ¿Eso intentabas advertirme en tus telegramas?
Me casé con él.
Quería decírtelo en persona.
No podía decírtelo por teléfono.
Esto es algo nuevo.
El tipo se muda y trae sus grabados con él.
¿Qué relación tiene con los botes?
Los diseña, o al menos eso hacía antes de la guerra.
- Ahora trabaja ajustando brújulas. - ¿Qué?
Es algo temporal, hasta que ahorremos lo suficiente...
para comprar un auto y una cabaña en el Cabo.
Queremos vivir allí la mayor parte del año.
Puedo recibir los encargos de las revistas aquí y trabajar allí.
Después de unos meses, Peter sabrá qué quiere hacer.
Él no cree que quiera volver a diseñar yates.
Éste es el Sartatia, ¿no es así?
Sí, el padre de Peter lo diseñó.
Era hermoso. Un diseño claro.
Solíamos navegar en él con el viejo Coverly.
No sabía que te interesaban los botes, Dan.
Hay muchas cosas de mí que no sabías.
Y muchas que yo tampoco sabía.
Qué seas feliz, cariño. Te lo mereces.
Adiós, Daisy.
Adiós.
¿No quiere el taxi, Sr. O'Mara?
Si no piensa seguir usándolo.
No, aunque seguro va a llover.
Tengo entendido que su padre diseñó el Sartatia.
Sí.
Hay algo que nunca pude deducir del Sartatia.
Navegué en él hace años.
Me sorprendió que no acompañara el oleaje como otros botes similares.
- ¿No lo hacía? - Ni siquiera cuando no había viento.
Porque era puritano. El casco de Gloucester.
- ¿Alguna vez lo vio fuera del agua? - No.
Las secciones se desplazan hacia arriba.
Éste sería medio corte transversal, la línea de flotación aquí...
Le da al casco elegancia y máxima estabilidad.
No entiendo a quién se le ocurrió que unas tablas en el casco...
dobladas harían que el bote se comporte de cierta manera.
Cientos de años de observar a marineros, algo de lógica.
Son cosas como ésta las que enfurecen a la gente como yo.
¿Por qué?
La lógica me hace querer pelear por algún motivo.
Siempre desconfié de la lógica.
Por suerte, pocas veces me enfrenté a ella en la corte o en otros lugares.
Eso es lo que hace que la vida sea asombrosamente placentera: lo ilógico.
Como este momento, por ejemplo.
Buena suerte, Sr. Lapham. Esta vez no le enviaré el taxi.
Peter.
Lo curioso es que me agrada.
Él quiere agradarte.
- Es bueno en eso. - Pobre diablo.
No es un pobre diablo.
¿Tenemos que sentarnos aquí, Peter?
Es el comienzo de una nueva era. En el primer escalón...
El primer escalón simboliza volver a empezar.
Por suerte empezamos con un piso de ventaja.
¿No me besarás?
Sí.
Te besaré como nadie besó antes...
aun antes de que te laves la cara.
¿Alguna vez te llevaron en andas para entrar?
Jamás estando sobria, querido.
Aún conduces un tanque Sherman.
Deberíamos haber venido antes para ver llegar el barco.
¿Crees que tienen madera para construir un baño?
- Medio baño. Eso fue lo que pedimos. - Oye. Peter Lapham.
- Dino. - Qué alegría verte, Pete.
Igualmente, Dino. Pasaron 5 años y luces igual.
- ¿Cómo está la pesca? - Terrible.
Y no bromeo... Con el paso del tiempo tú también luces muy bien.
Y la Sra. Lapham, aún luce muy hermosa.
Soy otra Sra. Lapham, pero es un placer conocerlo igualmente.
Encantado, señora.
Regresaste a Provincetown, Pete.
¿Construirás más botes hermosos para la gente que viene en el verano?
No lo sé. Recién llego.
Compramos una cabaña en Mill Road.
Es lo primero que construiré.
- ¿La misma cabaña que vendiste antes? - No.
Pete, tengo una propuesta. Mira mi bote.
¿Por qué no me construyes uno nuevo?
Una goleta buena y fuerte.
Moderna. Aerodinámica.
Si es buena, los pescadores te pedirán cientos para toda la costa...
y no bromeo.
No lo sé. No sé qué haré.
- ¿Cuándo la sacarás del agua? - El lunes.
Vendré a revisar el casco. Para ver si se me ocurre algo.
- Genial. ¿Y no bromeas? - No bromeo.
- Hasta luego, Dino. - Hasta luego.
- Hasta luego, Sra. Lapham. - Adiós, Dino.
Con Susy teníamos una cabaña a 3 Km. de donde estamos.
- No te lo dije porque... - No era necesario.
Lo sabía de todos modos.
Aún es parte de tu vida, ¿verdad?
Claro que no. La amé. La perdí.
No creo que sea tan sencillo.
Nunca esperes que una persona reemplace a otra, Peter.
Te puedes desilusionar.
¿Estás segura de que te refieres a mí?
No del todo, no.
Perdiste algo con Susy y yo perdí algo con Dan.
No tenemos derecho a esperar lo mismo de nosotros.
No tiene sentido pensar en qué perdimos.
Es más divertido ver qué ganamos.
Te amo, Kenyon.
- ¿Y no bromeas? - No bromeo.
Genial. Mira con quién te casaste... el hijo de Drácula.
No lo ocultes. Enfréntalo. ¿Qué era, Peter?
¿Cómo puedo saberlo?
Susy, un escuadrón alemán de tanques y el conejo que comí.
Pero principalmente Susy.
Si usted lo dice, doctora, aunque no entiendo cómo lo sabes.
Tuve que trabajar para sacarme a Dan de la cabeza.
Y lo logré.
Ahora el que tiene que trabajar eres tú.
¿Cuándo le escribiste esto a Susy?
La noche que murió.
Me había olvidado de esto.
¿Revisas mis cosas a menudo, cariño?
Estaba en el cajón de nuestras cosas...
como si quisieras que lo viera.
Me alegra haberlo visto.
"Los vientos de la tierra son viejos y cuerdos.
Pero dime... dime cuando sepas...
lo que le sucede a un huracán que no tiene adónde ir".
Fue por lástima.
La pesadilla fue por eso.
Daisy, ¿sabes que nunca me dijiste que me amas?
Pero no lo digas ahora.
Me gusta que no lo hayas dicho.
Deja que salga naturalmente.
Que crezca hasta que amarme signifique amar la tierra...
y todo lo dulce, verde, suave y excitante sobre su faz...
y sobre la faz del océano.
Deja que crezca.
Deja que crezca.
- Peter. - ¿Sí?
Te amo.
Dilo otra vez. Di mi nombre al final.
Te amo, Peter Lapham.
Ahora sabes qué le sucedió a ese huracán que no tenía dónde ir.
Sí, ahora lo sé.
- Hola. - Hola.
- ¿Adivina qué? - ¿Qué?
Soy un éxito.
Llamaron de la oficina. Quieren una serie de trabajos.
- Tengo que ir a Nueva York mañana. - Cariño, te acompañaría.
No sé qué hacer con Dino. Le prometí que terminaría el aparejo mañana.
Está bien. Le mandé un telegrama a Angelus.
Tendrá que compartir nuestro departamento conmigo.
Eso es de Dan. Ella lo envió desde Nueva York.
ABOGADO AGREDIDO EN PELEA EN LA CORTE
Finalmente salí en los diarios. Saludos, Dan.
Me sentiría mal por él si no supiera que le encanta.
- Al 32 de la calle 12 Oeste. - De acuerdo.
- Aquí tiene. - Gracias, señor.
¿Desde cuándo va al sur para ir a Park?
Dijo la calle 12, amigo.
¿En serio? Lléveme allí entonces.
Espere aquí.
- ¿Estás sola? - Angelus vive aquí. Mary Angelus.
Peter y yo compartimos el departamento con ella. Casi nunca estamos.
Lo sé. Llamé un par de veces. Debo hablar contigo.
- Llévame a almorzar mañana, ¿quieres? - Tengo que verte ahora.
Recién llego de California. No iba a venir aquí.
Le di al taxista la dirección sin pensar...
porque eres la única persona en el mundo a la que quiero ver ahora.
No tienes derecho a necesitar nada de mí.
No tengo nada para darte.
Lo siento, Daisy. Estoy cansado.
Tuve un problema.
No es familiar. Aunque sí es personal.
Algo que me importaba se arruinó.
- ¿Recuerdas el caso Noguchi? - Sí, lo recuerdo.
Nos ganaron. Noguchi perdió su propiedad.
¿Nunca perdiste un caso antes?
Siento como si nunca hubiera tenido un caso.
Aún estoy sorprendido. No me acostumbro.
- ¿Por qué te afecta tanto? - No lo sé.
Quizá porque lo confundí contigo. Las dos derrotas juntas...
Dan, te pedí que no entres. No me gusta verte así.
Pensé que éramos buenos amigos.
Pensé en ti muchas veces, pero cuando entras así, yo...
Me alegra que pensaras en mí cuando eras feliz sin mí.
¿Has sido feliz, cariño?
Sí, muy feliz.
¿Más feliz que conmigo?
Es una pregunta estúpida. Tú nunca fuiste estúpido.
Hablas como doctora. Esto es nuevo.
Pensé que era tiempo de manejar mi vida con cierta inteligencia.
Quizá eso sea lo nuevo.
Te pedí que te vayas, Dan.
¿Por qué actúas como perro en comedero después de que roban el caballo?
¿De qué te ríes?
A pesar del casamiento sigues mezclando las metáforas.
- ¿Te sirvo una taza, cariño? - No, gracias.
No vivo aquí. Ése no es mi café.
¿Sabes que estás siendo muy grosera conmigo?
Me gustabas más como eras antes.
Ahora eres cerebral, como una enfermera en un manicomio.
Creo que es una postura. Quisiera que pares y hables como Daisy Kenyon.
Así está mejor.
Tendría que lamentar haber hecho eso.
Podría haberte lastimado.
¿Lastimar a un O'Mara con una almohadilla de tinta?
Los O'Mara sobrevivimos a jarras, damascos y ladrillos.
¿Te digo lo que ocurrió entre tú y Peter este verano?
Se convencieron de que se aman.
Eso fue fácil. Ambos son buenas personas.
No hay motivos para que no se amen.
Crees que lo sabes todo, ¿no es así?
Claro. Yo lo sé todo.
¿Y de qué me sirve?
Ni siquiera puedo ganar un simple caso.
No siento lástima por ti, Dan. Te vencieron.
No es tan malo. A muchos los vencen siempre.
¿Quién te dijo que eras especial?
La única vez que pensaste en otra persona, perdiste. Qué lástima.
Pero si realmente quieres hacer algo...
para cambiar las cosas, tienes que ser humilde.
No me digas que sea humilde. Ya estoy por el piso.
Eso no es ser humilde. Eso es tenerse lástima.
Me gustabas más antes.
Eras mucho más amigable.
Déjame ir, Dan. Déjame ir...
Ahora vete y llévate tu horrible amistad contigo.
Si es horrible, es tu culpa.
Nunca te perdonaré. Nunca.
Daisy, por favor, déjame hablar contigo.
- Buenas noches. - Buenas noches.
- ¿Sus maletas, señor? - En el recibidor.
Dan. Te estuvimos esperando.
- Cariño, ¿qué sucede? - Nada, cielo.
Papá, te golpearon. Ay, papá.
¿Me golpearon? Sí, cariño, lo hicieron.
¿Perdiste el caso? ¿Eso es todo?
No es todo. Luce enfermo.
- Déjame llamar al Dr. Riemer. - No, estoy cansado.
- ¿Estás seguro, querido? - Estoy seguro.
Si me disculpan. Te veré en la mañana, cariño.
- Papá, ¿puedo...? - Marie. No, querida.
Lo golpearon. Casi lo matan.
Bromeó en su carta, pero casi lo matan.
Tonterías. Papá perdió el caso. Eso es todo.
El caso le importaba mucho.
Ahora a la cama, por favor.
Ya es hora de ir a dormir, Marie.
Tienes muchos deberes, Rosamund. Lo sé.
Vamos, dulce. Está bien, sólo está cansado.
El caso significaba más para él de lo que creímos.
Vi a hombres sufriendo así antes.
Un hobby agota más que el trabajo, como papá y su bote.
Es la primera vez en 10 años que me llama Lucy.
Quizá estoy delirando, pero por favor, quédate a dormir.
Nunca estuvo así antes.
Se encerró en su estudio y...
- Él guarda su revólver allí. - Vamos, Lucille.
No te vayas. Por favor.
Hola. ¿Hablo con Chelsea 2-0459?
Quiero hablar con la esposa de Peter Lapham.
- ¿Hola? - ¿Qué quieres?
Daisy, ¿puedes escucharme un minuto?
No cuelgues. Sólo escucha.
- Daisy, ¿sigues allí? - Sí, aquí estoy.
- ¿Qué quieres ahora? - Quería decirte...
No sé cómo sucedió todo eso, pero no estábamos en nuestros cabales.
Daisy, querida, no dejes que esto termine así.
No terminó esta noche. Terminó hace mucho tiempo.
- Siento vergüenza por ambos. - Lo sé.
Daisy, mira. Tenía que llamarte.
Es la peor noche de mi vida.
Tenía que decirte... que te amo.
Y que me agradas, y siempre me agradarás.
Eres lo único importante en mi vida.
¿Y qué debo hacer al respecto?
¿Decirle a Peter: "Dan sigue siendo mi mejor amigo...
aunque traicionó lo que pensaba de él...
y no debemos juzgarlo por eso"?
¿Le escribo eso a Peter?
No, Sra. Lapham, ¿o debería llamarla Daisy?
No se lo cuente a su esposo. No es de su incumbencia, ¿cierto?
El Sr. Lapham y yo tenemos mucho en común.
Debería saber que esto jamás acabará.
Debería saber que usted es lo único que le importa a Dan.
Estás parada allí creyendo que me calmaré.
Que si me haces hablar me calmaré.
Te equivocas.
Por mucho tiempo, no creí que valía la pena matarte, pero así es.
Papá.
Está bien, cariño. Sólo conversábamos.
Mejor ve a la cama. Toma algo para dormir.
Me divorciaré. No aguanto más.
No sabes lo doloroso que es un divorcio.
Sólo te torturarás a ti y a las niñas.
Ve a dormir. Podrás pensar con más calma en la mañana.
No debes divorciarte sólo por una conversación telefónica.
Dice que trato a las niñas como bebés. De acuerdo, no lo haré más.
Ya son grandes como para saber la clase de padre que tienen.
¿Tú tampoco podías dormir?
No sé cómo no te vi. Fui a ambos muelles.
No entres todavía.
Tu amiga Mary ya me vio lo suficiente por una noche.
Daisy, creo que ahora soy humilde.
Antes no lo era, pero ahora sí.
Aún no comencé a arreglar el lío en casa.
Tenía que verte primero.
- Dan, no... - Sólo verte.
No podía seguir pensando en ti con esa mirada.
No sabía si ibas a regresar.
No sabía que te ibas a quedar.
Lucille pensó que sería mejor que yo hablara por ella.
¿Como qué? ¿Su padre o su abogado?
Ambos. Quiere divorciarse, y no puedo convencerla de que no lo haga.
La pregunta es: ¿Qué clase de divorcio?
El mejor que el dinero pueda comprar.
Lucille está resentida. Quizá puedas entenderlo.
Quiere divorciarse en Nueva York y nombrar a la Sra. Lapham.
¿Y tú qué piensas?
Quizá pueda convencerla de que lo haga de otra forma...
si cooperas con las niñas.
¿Y cuál es su idea de cooperar con las niñas?
La tenencia absoluta.
Claro que podrás verlas cuando sean más grandes.
Pero Lucille cree que no deberías verlas hasta que se adapten.
Quizá puedas entender eso.
Hasta que las convenza de que las abandoné.
Vamos, papá. Hablemos en serio.
Lucille sabe que nunca lo aceptaré.
Entonces, te demandaremos. No hay otra opción.
Puedes pensarlo unos días y contarme tu decisión.
- Gracias. Te llamaré. - Estaré en la oficina.
Pero yo no. Me retiro del bufete, corazón.
Quizá tú puedas entender eso.
Pero no hay motivo para que este conflicto...
Claro que sí... Tu naturaleza sensible.
Me sonreirías, pero en el fondo, te daría asco verme.
Tu sentido del humor es de mal gusto.
Además, tendrás algo en qué ocupar tu tiempo.
Sin mí, tendrás que trabajar para obtener ingresos.
- ¿Ésta es la oficina del Sr. O'Mara? - Sí.
- ¿Usted es el Sr. Lapham? - Sí.
Lo está esperando. Entre, por favor.
PRIVADO
Hola.
Bienvenido al caos, Sr. Lapham. Dame mi sombrero, cariño.
Todo esto irá a la oficina nueva.
- Sí, Sr. O'Mara. - Adiós, queridas.
- Las veré en la mañana. - Adiós, Sr. O'Mara.
Sr. Lapham, esto le parecerá raro.
Le explicaré por qué le pedí que viniera aquí.
Hola, cariño. ¿Qué haces aquí?
¿Puedo verte en tu oficina, papá?
Ya tengo un nuevo cliente. O'Mara defendida por O'Mara.
Por favor, Dan.
Estaré con usted en un segundo, Sr. Lapham.
¿Qué sucede, cariño?
Rosamund también iba a venir a hablar contigo.
Dijo que era muy importante.
Y luego Millicent Harrison la invitó al cine.
Pero para mí es importante.
- ¿Qué es tan importante, cariño? - Iré a vivir contigo.
No me importa lo que Rosamund haga, yo iré a vivir contigo.
¿En el club, querida? Las señoritas no pueden entrar.
De acuerdo, me mudaré del club ni bien pueda.
Y luego tú y Ros podrán vivir conmigo.
Cuando todo se solucione con tu mamá.
Nunca se solucionará.
- Dan, es terrible sin ti. - ¿Por qué, cariño?
Siempre estaba de viaje. Ahora me verás igual, quizá más seguido.
Cuando no estás allí, me odia.
No. Te equivocas.
Nunca te odiaría.
No debes pensar que porque alguien no es feliz te odia.
Hablaremos luego. Te equivocas respecto de tu madre.
¿Y si te paso a buscar por la escuela?
- Quería hablar hoy. - No, mañana.
Te diré qué haremos. Iremos a algún lugar a tomar el té.
Una cita de adultos, los dos solos.
- ¿Mervyn? - ¿Sí, señor?
¿Podrías mostrarle la nueva oficina?
- Y luego llevarla a casa. - Sí, señor.
Hasta luego, dulce. Te veré mañana.
No viviré con ella. No lo haré.
Hablaremos mañana, cariño.
Lamento haberlo hecho esperar, Sr. Lapham.
¿Por qué me envió un telegrama? ¿Sucedió algo?
No, lo hice porque quería decirle que no sucedió nada.
Ahora sí que queda claro.
Nos encontraremos con Daisy.
No le dije que usted venía conmigo.
Allí está.
- Hola, dulce. - Hola, Sr. O'Mara.
- Hola, Daisy. - Hola, querido.
Hola. ¿Quiere tomar algo?
Whisky con agua, por favor.
- Un whisky con agua y dos martinis. - Sí, señor.
¿Salen juntos a menudo?
No tanto como deberíamos.
¿No tenías que probar el bote de Dino hoy?
Están esperando a que regrese esta noche.
¿Por qué viniste?
Le envié un telegrama.
Tengo cosas que decirles a ambos...
y no tiene sentido repetirlas.
Le envié un telegrama, Sr. Lapham...
porque los malentendidos son infantiles.
- Somos adultos. - Eso creo.
¿No lo sabe?
Siento que cuando la gente habla sobre qué tan adulta es...
sólo significa que no están muy seguros, Sr. O'Mara.
Si me dejara hablar, no se preocuparía tanto por eso.
Simplifiquemos algo por lo menos.
Él se llama Peter, y tú eres Dan.
Todo comenzó el miércoles.
Tuve un mal día, perdí un caso que...
No tiene sentido hablar de eso.
Pero fui a la calle 12...
y me comporté como un canalla.
Tu esposa se resistió.
Si no se hubiera resistido...
no estaríamos sentados aquí ahora.
- ¿Alguna pregunta sobre eso? - No, no es importante.
¿Por qué no es importante?
Porque no importa qué sucedió.
No te estás poniendo hostil, ¿verdad?
Ésa no era la idea.
Dulce, no me volví hostil. En serio. Continúa.
Quiero otro martini.
Aún no tocaste el primero.
Eso fue todo.
Si solamente fuera un asunto entre nosotros tres...
no haría falta decir nada más.
Pero les pido permiso para que me dejen hablar en los diarios sobre esto.
Lucille se divorciará de mí.
Quiere hacerlo en Nueva York, y nombrar a Daisy como mi amante.
Suponen que para evitar que se publique su nombre...
renunciaré a mi derecho de ver a mis hijas.
No, Dan. No debes.
Sería terrible para ellas... sobre todo para Marie.
Dejaré que tú lo decidas.
No debes decidir sin considerar lo que implica.
Es el tipo de noticia que buscan los redactores de suplementos.
Si quieren pelea, pelearemos. Tenemos a Mary de testigo.
Sé que podemos ganar. Limpiaré tu nombre.
¿Puedo hablar, Sr. Presidente?
Creo que sí.
Dije que no me molesta...
lo que sucedió entre tú y Daisy...
y no importa si limpias su nombre o no.
Ese aspecto que es tan importante para los lectores...
no significa nada para mí.
No soy hostil.
Yo entré a este matrimonio con los ojos bien abiertos.
Sabía a qué me enfrentaba.
Era algo difícil, pero sabía que valía la pena.
- ¿Valió la pena? - No me puedo quejar.
Irrumpí en tu vida, Daisy, porque te necesitaba.
Ahora estoy bien.
Mejor que ustedes dos.
- Y eso es todo. - Eso no es todo.
Yo sólo pude irrumpir porque él no te amaba lo suficiente.
Si te conociera ahora por primera vez, ¿podría irrumpir?
Yo pensaré por mí y manejaré mi vida, gracias.
Estoy de acuerdo. Por eso dejaré que tú decidas.
Para que lo puedas resolver por ti misma...
sin que te moleste la desventaja de tener un esposo.
Es una formalidad de la que podemos prescindir cuando quieras.
No quiero una esposa para aparentar.
Peter, ¿cómo puedes decir algo...?
Yo no lo planeé, cariño.
- Deberías saberlo. - Casi me alegra que haya sucedido.
No hay nada como una crisis para ver de qué están hechas las personas.
- No hablas en serio. - No decidas qué digo en serio.
Vamos. No me gusta este lugar.
Fue cerca de las 8:00 PM, ¿verdad?
¿Cuando regresó al departamento... y descubrió al Sr. O'Mara allí?
Sí.
¿Y se fue minutos después de las 4:00 p. m?
Sí, pero no es importante, porque su avión aterrizó a las 5.30 PM.
Testificó ante el otro abogado...
que se sorprendió de ver al Sr. O'Mara, ¿no es así?
Usted me oyó.
Así es. Pero su sorpresa... me pareció sorprendente.
Seguramente sabía que la Sra. Lapham y el Sr. O'Mara...
eran algo más que conocidos.
Objeción, Su Señoría.
La pregunta es ambigua y requiere que el testigo saque conclusiones.
Ha lugar.
Vio al Sr. O'Mara en el departamento de la Sra. Lapham...
en varias ocasiones, ¿no es así?
- Antes de que se casara. - Sí, antes de que ella se casara.
Su sorpresa surge al suponer...
que su matrimonio terminó con su relación anterior.
Sabía que era así.
Acepto la rectificación.
Pero como debemos tratar con pruebas y no opiniones...
¿podría describir los hechos concretos que la convencieron del cambio?
Bueno...
sólo lo sabía. Eso es todo.
Gracias, Srta. Angelus. Es una amiga fiel.
- ¿Terminó con la testigo? - Sí, Su Señoría.
No más preguntas, Su Señoría.
Entonces, entraremos en receso hasta la 1.00 PM.
Espere, por favor, Srta. Kenyon.
LITIGIO PARTE II
Rosamund.
- No me culpes, Dan. Es Marie. - ¿Qué le sucede a tu oído?
Cariño, ¿qué le sucede a tu oído?
Es por el frío. Ni bien salimos de casa comenzó a sangrar.
Si no regresan en media hora, no les regalaré abrigos de piel.
Y que el Dr. Riemer revise su oído.
Hice que lo revise esta mañana. Dice que no es nada.
¿Sufrió algún tipo de golpe?
No. Son nervios. Nada de qué preocuparse.
- De acuerdo, Lucille. - Gracias.
¿Las acompañarás a casa o lo hago yo?
Creo que me corresponde a mí, ¿no lo crees?
Vamos, niñas.
La cafetería está en el piso de abajo. ¿Caminamos?
Tienes razón.
Ese abogado está armando el caso para la prensa y nada más.
Vaya, Dan O'Mara.
- Lo siento. - Lo sé.
Te gusta construir, no destruir cosas.
Recordé algo sobre ese oído.
La primera vez que Lucille se enteró de ti, se desquitó con ella.
Y continuó haciéndolo.
Supongo que no quiso pegarle tan fuerte.
Daisy, perdóname por esto.
Claro, cariño, te perdono.
Es un fenómeno psicológico común en los países del norte...
que la primera nevada del año cause depresiones agudas.
- Debe de ser eso. - Sí, debe de ser eso.
¿Niega que antes de su casamiento con el Sr. Lapham...
estaba en contacto permanente con el Sr. O'Mara?
Y el testimonio del agente inmobiliario...
que dice que el Sr. O'Mara alquiló un departamento en la calle 60.
Si así fue, nunca viví en él. Yo vivía en mi propio departamento.
Tenía un buen trabajo. Aún lo tengo. ¿Quiere que también lo pruebe?
No será necesario.
Pero dígame algo, Sra. Lapham.
En el período de contacto permanente con el Sr. O'Mara...
puede decirnos qué tan a menudo tuvo citas con otros hombres.
Su Señoría, debo señalar otra vez que mis preguntas a la Sra. Lapham...
solamente se referían a los hechos de la noche del 12 de septiembre.
Intento probar que los hechos del pasado...
constituyen antecedentes importantes de lo que sucedió esa noche.
De todos modos, no puede establecerlo mediante repreguntas.
Anteriormente declaró que era feliz en su matrimonio.
- ¿Eso era cierto el 12 de septiembre? - Sí.
¿Y el 13 de septiembre?
No vi a mi esposo el 13 de septiembre.
¿No es cierto que usted y su esposo no viven juntos...
desde la noche en que el Sr. O'Mara regresó de California?
Objeción. Esta línea de interrogatorio es irrelevante.
¿Puedo agregar algo, Su Señoría?
No sé si tiene derecho a hacer ese tipo de preguntas.
Pero sea como sea, las objeto. Lo objeto como ser humano.
Eso es suficiente, Sra. Lapham.
Objeción denegada.
Gracias, Su Señoría.
Quiero pedirle a la testigo que nos diga en sus propias palabras...
cuál es el estado actual de su matrimonio y qué lo provocó.
Es cierto que mi esposo y yo no estamos viviendo juntos.
Pero no es por lo que sucedió esa noche.
Al menos eso dijo él.
Peter... mi esposo...
Él dijo que no era algo importante.
Su Señoría, ¿puedo decir algo?
Si el abogado de la demandante acepta.
- Éste es su interrogatorio. - Por supuesto, Su Señoría.
Solicito un receso...
para tener una reunión en privado con la demandante.
El Estado siempre está dispuesto a conceder tales pedidos.
Mi despacho está a su disposición.
Gracias, Su Señoría.
¿Por qué lo hiciste? Podía seguir.
Quizá sí, pero yo no.
No es necesario que esperes aquí. Ve a casa. Yo iré después.
Pero ¿por qué tiraste la toalla?
Me di cuenta de lo que realmente me importa mientras testificabas.
¿Qué te importa realmente?
Te daré una pista. Tiene que ver con cuánto te amo.
Jack, que Marsha encuentre a Peter Lapham, donde sea que esté.
Rastréenlo desde el Cabo, pero encuéntrenlo.
Todos sabemos que no tiene sentido seguir con ese circo.
- Dan, yo... - Por favor, Lucille.
Antes de que se hable de reconciliación, quisiera...
Basta, papá. No habrá reconciliación.
Entonces continuaremos.
¿Para qué? No tienen nada que hacer con esas pruebas.
- Creo... - No perdamos el tiempo con eso.
Pregúntale a alguien que sepa un poco de derecho.
Puedes seguir subiendo la apuesta. Pero ¿qué sentido tiene?
Aceptaré las condiciones originales a cambio de un divorcio en paz.
Tendrás a las chicas sólo para ti, Lucy.
Dales un respiro.
- No me quieren. - Lo harán si te esfuerzas.
Estoy dispuesto a ocuparme de ellas si es mucho trabajo.
Dan, no sirve. No sirve si no estamos los dos juntos.
Ninguno de los dos solo es suficiente para ellas.
Dan, te lastimé. Lastimé a las niñas, y a Daisy...
pero nadie salió más lastimado que yo.
Lo siento, cariño. Esto no fue idea mía.
Continúa con los detalles, ¿quieres, Quinn?
- Hola, Sr. Lapham. - Sr. Lapham.
- ¿El jefe regresó del tribunal? - Hace media hora.
Qué bueno que lo encontramos tan rápido. Lo está esperando.
- ¿Sí? - El Sr. Lapham está aquí.
Hazlo pasar.
Hola, Peter. Me alegra que estés en la ciudad. ¿Cuándo llegaste?
Hace un tiempo. Estoy diseñando una flota pesquera con motores diésel.
Vine para ver si aún sientes lo que dijiste la última vez que te vi.
Siéntate, ¿quieres? ¿Un cigarro o algo?
No, gracias. Ni un cigarro ni nada.
¿Qué dije?
Que te divorciarías de Daisy cuando ella lo quisiera.
Sí, creo que es una cita casi textual.
¿Me lo están pidiendo?
Quiero casarme con ella.
Me tomé la libertad de preparar los documentos.
Claro que Daisy no quiere nada tuyo...
y supongo que tú no quieres nada de ella.
¿Dónde firmo?
Me dejas totalmente perplejo.
No pretendo poder explicar mis acciones en detalle...
pero ¿qué es lo que te molesta?
Por un momento creí que estabas enamorado de Daisy.
¿Quién dijo que no lo estaba?
La estás entregando sin protestar.
Por lo menos podrías golpearme.
Me encantaría, si creyera que con eso lograría algo.
Dame motivos para convencerme y luego...
Olvídalo. Puedo ser muy convincente. Aquí. Tres copias.
¿Ella prefirió que yo firme primero?
¿Quién? ¿Daisy? No exactamente.
Me temo que no fui claro.
Aún no le propuse casamiento.
¿No crees que deberíamos...
cumplir con las formalidades en orden?
Claro, lo que tú digas.
¿Por qué no la llamamos y vamos a verla?
De acuerdo. ¿Por qué no?
¿Intentas huir antes de que pague el alquiler?
Tengo que irme. El teléfono está sonando desde que llegué.
Tengo que volver a trabajar. Es lo único que importa ahora.
No te entiendo. Estuviste enamorada de Dan por tanto tiempo.
- Y ahora que detuvo el juicio... - Yo tampoco me entiendo.
Por eso me voy.
No sé qué quiero. Es hora de que lo averigüe de una vez por todas.
¿Sí?
¿Sí, Dan?
¿Peter está contigo?
No, no puedo enfrentar esas tonterías civilizadas.
Por favor, Dan, no lo traigas y no vengas.
Necesito estar sola unos días. Tengo mucho trabajo.
¿Quieres decirme adónde vas así puedo mentir?
Al Cabo.
Hola.
Veré si está aquí.
Es Lucille O'Mara, y suena 10 veces peor que tú.
Cuélgale o te llamará toda la noche.
Claro, cariño.
- Te ayudaré con eso. - Gracias.
¿Puedo ayudarla con las maletas?
- No, gracias. - ¿Con otra cosa?
No. No, gracias.
- ¿Hola? - Estamos en Mills Landing.
Estamos yendo para discutir esto. No tiene sentido huir.
¿Nunca crees lo que digo? Necesito estar sola.
Hola, cielo.
¿Dónde estuviste?
No es muy inteligente conducir por estos caminos en una noche así.
No soy muy inteligente.
¿Abandonamos la partida?
Sí, es mejor. Igualmente te hubiera vencido.
No oí cuando llegó el auto.
Tuve un choque.
- ¿Qué sucedió? - ¿Estás herida?
Estoy bien. Pero al auto tendrá que llevarlo la grúa.
Está a 3 Km. camino abajo.
Nos ocuparemos luego. ¿Hay algún doctor cerca de aquí?
Por favor, créanme. Estoy bien.
De hecho, hace semanas que no me sentía tan bien.
Quizá sea una buena forma de pensar bien las cosas.
Tratamiento de choque.
Si estás segura de que estás bien...
elijamos un presidente y continuemos la reunión.
El taxi que llevará a uno de nosotros a la estación está por llegar.
Parece que planearon muchas cosas ustedes solos.
No habrá ninguna reunión.
Sé lo que quiero. Ambos regresarán a Nueva York.
¿Y te dejaremos sola sin haber arreglado nada?
Cariño, debes dejar de huir.
Ya dejé de huir.
- ¿Quién tiene la palabra? - ¿Quién crees?
No necesariamente, dulce. De hecho, la cedo.
De todos modos, no importa quién lo diga.
Dan me pidió que me divorcie de ti.
No le dije que haga eso.
No, fue su idea. Pero parece que tiene motivos para creer que aceptarías.
¿Y por qué viniste, Peter?
Para que tú me lo pidas personalmente.
Ya veo.
Llegó el taxi. Esperaré afuera.
Daisy, necesitamos comenzar de nuevo.
Vamos a Nassau. A algún lugar donde podamos descansar.
Nos pasaron muchas cosas, cariño...
pero nunca nos dimos una buena oportunidad.
Tardé mucho tiempo en darme cuenta, pero ahora sé lo que quiero.
Renunciaría a todo por ti, cariño.
De hecho, prácticamente lo hice.
- ¿Las niñas? - Era la única forma de terminar eso.
No debiste haberlo hecho. Podría haber seguido.
Sí, pero no podía soportar ver lo que te estaban haciendo.
Nada era tan importante como para dejar que te destrocen así.
Y al final, valió la pena para ver qué era lo que realmente quería.
Lucille habría detenido todo y regresado contigo.
Sí, pero ya era tarde.
¿Puede llegar a ser tarde alguna vez para Rosamund y Marie?
¿No lo entiendes? Ese matrimonio se terminó.
No mientras las niñas sean parte de él.
- No puede romperse tan fácilmente. - Ya es demasiado tarde.
Es incluso más tarde para nosotros, Dan.
Dijiste que tardaste mucho tiempo en saber qué querías.
A mí también.
Pero allí afuera, cuando choqué el auto...
las cosas se tornaron mucho más claras.
Es lo curioso de estar enamorada.
A veces es más fácil saber cuando una lo está que cuando no.
Hace mucho tiempo que dejé de estar enamorada de ti, Dan, pero...
el recuerdo seguía vivo y eso me confundía.
Como sea que lo llames, amor o lo que sea...
no se terminará hasta que estemos muertos.
Tenemos que matarlo, de una vez por todas.
Lamento que los recuerdos me hayan confundido.
Supongo que a mí también me confundieron.
Estaba seguro... Las cosas que soportaste por mí.
Nunca habría funcionado.
En serio, querido.
Porque lo que tú llamabas deseo, tan sólo era...
querer huir de las responsabilidades...
como lo estás haciendo ahora.
Adiós, Dan.
Adiós, Daisy.
Vaya.
Oye, ¿qué haces?
Lo mismo que tú, dulce. Me voy a casa.
Ésa es mi casa, ¿sabías?
Y mi esposa.
¿Peter?
Sí, ese O'Mara peleó bien.
¿Tú qué sabes de peleas?
Si hablamos de tácticas modernas de combate...
los dos son bebés comparados conmigo.
FIN Cineclasicodcc.com Descargacineclasico.com
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