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COMPRAMOS ORO
878 gramos, y eso es todo.
31... 16... 496.
496 d�lares.
Sam, son 108.256,14 d�lares.
�Qu� vais a tomar, chicos? Hemos hallado oro, pagamos nosotros.
Sam, esto significa que puedo traer a Jenny.
George, lo bueno de Alaska es que a�n no ha llegado el matrimonio.
- Que siga siendo un pa�s libre. - Te est�s echando atr�s.
- Est�s rompiendo tu promesa. - Nunca rompo una promesa.
No lo entiendo. Ahora que eres millonario, quieres esclavizarte.
- Estoy deseando esclavizarme. - Deja de sacudirme, t�o Tom. La traer�.
Sam, cari�o.
- Georgie Pratt, el ingl�s encantador. - No, gracias, se�ora. Estoy prometido.
Tranquilo. Tu virtud est� a salvo.
Billy Pratt. �S� que has crecido!
- Me alegro de que se note. - �Qu� edad tienes ahora?
- No la suficiente. - No hagas caso. Tengo 20.
Tienes 17, y esperar�s hasta que halles a la persona adecuada, como yo.
�Eres mi hermano o mi madre?
George.
Toma, Sam. Bebe un poco de lo que est�s comprando.
Me encanta el alcohol gratis.
Dicen que encontrasteis una gran mina de oro.
Lo sabremos cuando regrese de Seattle con el equipo de excavaci�n.
- A ver, muchachos. Silencio. - �Callaos!
Brindemos por el mejor olfato buscador de oro de toda Alaska:
mi socio George Pratt.
�Y por su prometida, que lleva tres a�os llorando su ausencia en Seattle
esperando a que se convierta en millonario: Jenny Lamont!
- �Cu�ndo la traer�s? - Yo no. Lo har� Sam.
Es como mandar al conejo a buscarte un trozo de lechuga.
Alguien tiene que mantener a raya a los ladrones como vosotros.
- Sam sabe m�s de maquinaria que yo. - Tambi�n sabe m�s de otra cosa.
Construir� la caba�a de luna de miel.
�l construye la caba�a y Sam disfruta de la luna de miel.
Vale, ya os hab�is divertido.
George Pratt, apuesto a que tu primer hijo es bizco y tiene arrugas en la frente.
Eso no tiene gracia.
�Chicas!
Fijaos en las damas.
Mirad. Chicas.
�Chicas?
Ha llegado un cargamento de chicas nuevas.
- Menuda pelea, � verdad? - lnteresante.
�Qui�n va a pagar este estropicio?
No te preocupes. Ha valido la pena. Hemos defendido el honor de Jenny.
Gracias, Sr. McCord.
Gracias, Clancy.
Ser� mejor que me ba�e y me afeite antes de subir al barco.
Conf�o en ti. No te emborraches ni hagas que te arresten.
George, te di mi palabra.
Te ver� en la playa con el pasaje de Jenny.
BARBER�A Y BA�OS BA�O DE VAPOR RUSO CON JAB�N Y TOALLA
- Buenas tardes, caballeros. - Hola.
No esperaba encontrar lujos como �ste por aqu�.
- �Acaba de llegar? - S�, ayer.
�Menudo calor!
�No nos conocimos hace unos seis meses en Seattle?
No.
- Estupenda ciudad, Seattle. - S�.
No quer�a irme, pero la fiebre del oro me decidi�.
Mucha fiebre.
Muy bueno. Me llamo Frank Canon.
- Sam McCord. - Tiene gracia. ''Mucha fiebre''.
Me he dejado el jab�n. Ahora vuelvo.
- Maldito ladronzuelo... - No he hecho nada.
No me mientas, ladr�n. Te he visto.
- �Qu� hace? No he hecho nada. - Ladr�n de poca monta.
- Estaba rebuscando entre su ropa. - �Qu� sucede?
- Le estaban revolviendo la ropa. - Lo siento.
Est� lleno de gentuza. No puedo vigilarlos a todos.
Se habr�a largado con las manos vac�as. Tengo el dinero en este malet�n.
Lo siento, la falta de honradez me pone furioso.
No pasa nada. Le invito a un trago.
No. Siempre insisto en pagar el primero.
Siempre lo he hecho. Mi padre sol�a...
- No se lo va a creer. - �Qu� sucede?
Mientras yo me preocupaba por usted, ese canalla me ha robado.
- 5 d�lares, por favor. - �Se ha quedado sin nada?
Nada grave. Me mandar�n dinero de EE UU dentro de unos d�as.
No me ir� mal perder unos kilitos.
Lo olvid�. El consuelo de Frankie.
Casi lo hab�a olvidado. Sacar� dinero de esta baratija.
Puede sacarlo ahora mismo.
Por tratar de salvarme la cartera, le dar� doscientos.
- El diamante vale m�s de 5.000 d�lares. - �Cu�nto necesita?
Quiz� tarde algo en recibir el dinero de EE UU.
Digamos mil.
Quinientos.
- No puede pedir una garant�a mejor. - Sus quinientos.
Se arriesga confiando en un desconocido con un diamante como �ste.
En absoluto, Sr. McCord. S� reconocer una cara honrada.
- Me voy de la ciudad. - No importa.
Aqu� estar� cuando regrese.
- �Qu� es esto, ma�z o whisky? - Pida lo que quiera, se�or.
- �5.000 d�lares? - El sinverg�enza del joyero debe de...
haber cambiado las piedras.
Con esto estamos en paz.
A�n no.
- �Qu� le habr� pasado a Billy? - Estar� ocupado con las chicas del bar.
Sam. Espera.
�ste es tu billete.
Y... esto es una carta para Jenny.
- Es personal. - No la leer�.
�Han pasado tres a�os!
�sta es su foto. Mira esa cara. Esos ojos, esa sonrisa.
Falta lo mejor: la figura.
Una obra de arte de la naturaleza.
Llevo tres a�os oy�ndolo.
- Est� casi gastada de tanto mirarla. - No la arrugues.
�Le dir�s que tengo que quedarme y que estoy construyendo la caba�a?
- Se lo dir�. - Te lo agradezco mucho, Sam.
No sabes lo que Jenny significa para m�.
Todo el oro de Alaska no vale su dedo me�ique. Ya sabes a qu� me refiero.
No, nunca me he sentido as� por una mujer. Pero conf�o en tu palabra.
Se�or. � Va al Victoria Queen?
- Ahora voy. - Desatracamos, se�or.
Sam, dejo toda mi vida en tus manos.
Te la traer�, socio. Con papel de regalo.
- La quieres de verdad, �no? - S�.
M�s que... incluso m�s que a ti.
- Vamos, se�or. - Hasta dentro de un mes.
Os he enga�ado, � verdad?
- S�. - Causar� sensaci�n en Seattle.
Causar�s sensaci�n aqu� mismo.
Traidor. Todos tratan de salvarme de algo.
Eso le refrescar� las ideas.
Gracias, Sam. Deber�as haber esperado a estar m�s adentro.
Maldito cr�o. �Tengo que ponerte una cadena al cuello?
No es justo. Para cuando sepa algo de la vida, ya ser� viejo.
Sam McCord nunca en la vida ha hecho algo deshonesto, no lo olvides.
Oiga, se�or.
�Qu� ha dicho �se sobre Sam McCord?
- �Tambi�n tiene algo que decir? - Tranquilo.
- Soy amigo de Sam. Soy su socio. - �De veras?
�Qu� peque�o es el mundo!
Soy Frankie Canon. He o�do que Sam estaba en el pueblo.
- He estado busc�ndolo. - Acaba de tomar un barco hacia Seattle.
Me llamo George Pratt. �ste es mi hermano, Billy.
Es todo un placer encontrarme con el socio de Sam.
Voy a comer algo. �Quiere acompa�arme?
- Muy amable. - Soy nuevo en el pueblo.
Esperaba que Sam pudiera ayudarme...
S�game, Sr. Canon. Es mi d�a de suerte. Vamos.
�Seguro que �ste es el n�mero 799 de Perry Avenue?
S�, se�or. Es el 799.
�El bueno de George! Alardeaba de todo.
Menos de que fuera una duquesa.
� Vive aqu� la Srta. Jenny Lamont?
Por la puerta trasera. La entrada de servicio.
Yo no soy del servicio.
D�gale que vengo de Alaska con obsequios de George Pratt.
- �Usted es George Pratt? - No, soy su socio, Sam McCord.
S�game, por favor.
�Ad�nde me lleva?
�Jenny? Un caballero desea verte.
�A m�? No le conozco.
- �Qu� quiere? - Me llamo Sam McCord.
Estoy aqu� en representaci�n de George Pratt.
- Ah, �l. - Le placer� saber que se encuentra bien
y que he venido a llevarla a Alaska para la boda.
- �La boda? - S�.
Eso es imposible. El compromiso con Monsieur Pratt termin� hace tiempo.
Jenny, traigo una carta que lo explica todo.
Eso espero. Tard� dos semanas en escribirla.
- �Qu� son todos esos paquetes? - Regalos para la novia.
Y eso no es todo. �sas son s�lo las bagatelas.
Los importantes est�n en el hotel.
Ha terminado. Estoy casada.
�ste es mi esposo.
- �Casada? - Ens��ale el anillo, cari�o.
Ese cabeza hueca de George.
Se pas� tres a�os llorando su ausencia.
Nunca se acerc� a nadie, esper�ndola.
�Un mill�n de d�lares?
�Es cierto lo de la mina?
- �Un mill�n de d�lares? - S�, pero de nada le va a servir
sentado sobre un mont�n de oro, llorando por su prometida infiel.
- �Seguro que es un mill�n de d�lares? - S�.
Mujeres.
No conozco a una que sea la mitad de fiable que un caballo.
- Salga por aqu�. La puerta trasera. - No la uso nunca.
EL GALLlNERO
Otra cosa que tiene Alaska: el oso polar.
Puede pasarse seis meses sin necesitar nada.
Despu�s de seis meses, el oso polar se pone un poco nervioso
y empieza a matar a los dem�s animales.
Al buscador de oro le pasa lo mismo.
Refuerzos. As� me gusta.
Oye, Lil. No pares.
Si�ntate, nena. Todav�a me queda una rodilla.
Tienes una mirada muy arrogante, nena.
No me gustan las chicas con miradas arrogantes.
He conocido a una que ha roto el coraz�n de mi socio,
y no me est�s ayudando a olvidarlo.
Lamento que tenga el coraz�n roto. Todas somos buenas enfermeras, �no?
Mi coraz�n, no. El de George Pratt.
Una chica fr�vola con cofia de encaje se lo ha partido por la mitad.
Yo te har� de enfermera.
Disc�lpeme. Deber�a haber visto
que no es del tipo que deja que una mujer le rompa el coraz�n.
Es demasiado alto y fuerte.
- �De d�nde has sacado ese acento? - Lamento que no le guste como hablo.
No he dicho eso. S�lo lo preguntaba, �es verdadero o falso?
- Es verdadero. Soy francesa. - Es verdad.
Callaos. Estoy tratando de pensar.
Francesa de verdad. �No eres una de esas farsantes que hay en Nome?
Te dar� 50 pavos por una respuesta clara.
Chicas, es todo vuestro. Buenas noches, monsieur.
''Monsieur''. Me vale. �Compro!
- Espera. �Ad�nde vas? - Su�lteme. Tiene admiradoras para...
Y temperamental. Le gustar�s. No tiene sentido com�n.
- Su�lteme. Me est� haciendo da�o. - Quiero hablarte de negocios.
Buenas noches, se�oritas, aqu� tienen.
Por ser tan simp�ticas, ense�arme las piernas y ser tan alegres.
Acomp��alas, lrving.
Y dile a la direcci�n que no necesito nada m�s.
Tienes que ponerte a mi nivel.
Franc�s. De verdad, como t�.
- Estoy salvando una vida, s�lo s� eso. - Quiz�, pero lo que dice no tiene sentido.
Si est� demasiado borracho para hablar, encontraremos otra cosa que hacer.
- lncluso suenas como una esposa. - No lo considero un cumplido.
Estoy de su parte, se�ora.
Es mi �nica pol�tica: antiesposa.
Cualquier mujer que se dedique a hacer infeliz a un hombre
en vez de hacer feliz a muchos, no obtendr� mi voto.
Si�ntate.
Gracias.
- �C�mo te llamas? - Me llaman �ngel.
- Suena peligroso. �Qu� m�s? - Michelle. Michelle Bonnet.
- � Y usted? - Sam McCord.
Sam McCord, por usted.
Porque siempre s� cu�ndo me gusta un hombre.
Primero, se me calientan los dedos.
Mire.
Segundo, est� dispuesto a actuar como un caballero durante unos minutos.
Cuando me marchaba antes, no iba en serio.
Pensaba regresar y volver a probarlo.
Quiero hacerte una propuesta.
- Por supuesto. - �Has estado alguna vez en Alaska?
No. Demasiado fr�o para m�.
Soy de Nueva Orleans, donde siempre hace calor.
- Tienes la talla adecuada. - �Tambi�n es clarividente?
Pru�bate esto.
�Aqu�?
�No le parece que hay demasiadas distracciones?
- Si as� lo desea... - Quiero decir que veas si es de tu talla.
Sr. McCord, est� perdiendo el tiempo.
- Yo vendo, no compro. - �''Comprar''?
�Qu� te parecer�a quedarte con todo esto sin tener que pagar?
Adem�s de media mina de oro. Di lo que quiero o�r.
- �Qu� quiere o�r? - Con un ''s�'' es todo tuyo.
- Me est� tomando el pelo. - Nunca he dicho nada tan en serio.
Estoy salvando a un ser humano, el mejor amigo que podr�a tener.
Nadie me hab�a regalado nada tan bonito.
Cuando o� el acento, me dije: ''Es para George''.
Una francesa le rompi� el coraz�n y otra lo reparar�.
Le dir� un secreto.
Estoy temblando de pies a cabeza. Porque por fin ha sucedido.
En vez de tirarme al mar, me tirar� a una mina de oro.
Y pienso hacerlo de cabeza.
Sam McCord, �de verdad quiere que vaya a Alaska con usted?
Di lo que quiero o�r.
S�.
Por aqu�, Sr. Nordquist. Est� aqu� dentro.
Sam. Sube a respirar.
Lars Nordquist. Maldito vejestorio. �C�mo est�s?
- Bien, �y t�? - Entra, svenska.
Deber�a darte verg�enza, rondar por un sitio como �ste.
�En qu� otro sitio voy a rondar si busco a mi viejo amigo Sam McCord?
- Encontraste oro en Alaska. - A raudales.
Me alegro mucho por ti.
Veo que tambi�n has tenido suerte en Seattle.
- Te presento a... �C�mo era? - Michelle Bonnet.
�ngel es m�s f�cil. Aqu� Lars, mi antiguo jefe del aserradero.
- Un tipo malvado con un hacha. - Hola, Sr. Lars.
Dale la mano. Tu esposa no mira.
�C�mo est� Lena? �A�n te da con el rodillo en la cabeza?
Ahora ya no tanto.
Pero se muere por volver a verte, Sam. Por volver a darte de comer.
�Qu� haces en Seattle?
Toda la pandilla est� aqu� para el picnic de le�adores.
Dijeron que Sam McCord estaba en la ciudad.
Todos gritaron: ''No podemos hacer un picnic de le�adores sin Sam''.
- Vamos. - Yo...
Vaya, Sr. McCord. Le dar� mi direcci�n por si quiere volver a verme.
Ll�mame Sam, y te llevar� esposada hasta que lleguemos a Alaska.
Recoge tu ajuar, �ngel, y v�monos.
- No s� por d�nde comenzar. - Empieza por aqu�.
Yo os ayudar�.
Es un traje estupendo, Sam. Me queda perfecto.
Todo. Los zapatos, el sombrero... Espero estar bien para el picnic.
- Est�s bien para lo que sea, �eh, Lars? - Claro.
�Qu� sucede, Lars? Has perdido la risa.
No.
Lena.
Lena.
El loco de Sam.
�sa es mi esposa.
Seguro que s� d�nde te encontr� Lars.
Alg�n lugar de mala reputaci�n.
Le dije a Lars: ''Ve a buscar a Sam,
�pero no tontees con ninguna fulana o te rompo la cabeza!''.
''En cuanto vuelves a casa...''.
�Qui�n es esa mujer?
- Lars, te he dicho... - Espera, Lena. Es amiga m�a.
- La he tra�do yo. - No es amiga m�a.
Deja de aullar y s� m�s educada.
Te presento a mi amiga �ngel.
- Vamos, no muerde. - Ve a ver a mi Lena.
- Te presento a mi amiga Lena Nordquist. - Mucho gusto, Sra. Nordquist.
Vamos. No tienes nada que temer. Es casi humana.
Es un picnic muy agradable.
lr� a sentarme en la hierba, si no le importa.
- No te sentar�s en ninguna hierba. - No hace falta que diga nada m�s.
No hace falta.
- �Ad�nde vas? - Al sitio que me corresponde.
Te corresponde estar conmigo.
Cre� que nos hab�an invitado a un picnic,
no a una revuelta de esposas chifladas que no tengo inter�s en presenciar.
Mi amiga y yo nos vamos,
y lamentamos no estar a la altura de su est�pida hierba.
- Lena, se va. - �Sam!
- �Qu�? - Espera un momento.
Eres un maldito cabezota y siempre lo has sido.
Pero no es culpa tuya que no encuentres una mujer decente.
Si quieres quedarte en la fiesta, eres bienvenido.
Ella tambi�n.
No es una invitaci�n demasiado cordial.
- Tengo mal genio. - Yo tambi�n.
� Y t�, �ngel?
Yo tengo algo de hambre, Sam.
Tenemos mucha comida: cerdo asado, si le gusta.
- �Me encanta! - Ah� abajo.
Gracias.
�Ad�nde cree que va, Sr. Nordquist?
�Qu� quieres? �Ala o pata?
La manzana.
Atenci�n.
Todos los participantes en el concurso de troncos
pres�ntense ante el comit� ahora mismo.
�Participar�s en alg�n juego?
Me apuntar�a a un concurso de estrangulaci�n de esposas.
Todas las esposas son iguales. Si alguien se acerca a su marido,
se disparan como alarmas antirrobo.
No soporto que la gente menosprecie a quien no les hace ning�n da�o.
Sam, no puedes cambiar el mundo.
Estamos muy bien aqu�,
eso es suficiente.
Eres una buena medicina.
Gracias.
- �Quieres m�s? - S�. Pero no demasiado.
Ahora mismo vuelvo.
�ngel.
�No te acuerdas de m�?
- Soy Ole, el le�ador. - Vete, por favor.
- Esta noche pensaba ir a verte. - He dicho que te marches.
- No mira nadie. - Vete.
No.
- He dicho que te vayas. - No.
M�rchate.
Su�ltame.
Tambi�n te he tra�do caf�.
- Gracias. - �Nos sentamos?
S�.
�No era amigo tuyo?
S�. A�n lo es, o lo ser� cuando se le pase la borrachera.
- �Por qu� lo has hecho? - Ser� la costumbre.
Uno se enfada, y...
�Qu� pasa? �Nunca se hab�a peleado nadie por tu culpa?
Por mi culpa s�, pero nunca por m�.
- Me enfad�, eso es todo. - �Por qu� te enfadaste?
�C�mo voy a saberlo? Uno se enfada, y ya est�.
- Se desahoga, y ya est�. - Oye, Sam.
Jensson est� tan borracho que no puede participar en la subida de postes.
- Tienes que ayudarme. - No puede trepar.
- He apostado mucho con Oscar. - Y yo.
- �Qu� quer�is que haga? - S�bete al poste, o perder� la camisa.
Hace tiempo que no llevo espuelas.
- Ser� como si lo hubieras hecho ayer. - O esta ma�ana.
- Aun as�, podr�as perder la camisa. - Me arriesgar�.
Sam McCord sube por Nordquist.
- �Has visto alguna vez trepar a un poste? - No.
Parece que me ha tocado.
Sam, vamos.
- Sam, �piensas subir ah�? - �C�mo crees que sol�a ganarme la vida?
- Trepar� como una ardilla. - �Ole?
Oye t�, Beyerhauser. Cuidado con Sam.
Le has hecho un gran favor a un viejo amigo.
De haber sabido que era tu chica, me habr�a ido como un caballero.
Lo siento, Ole. Disculpa.
Ahora te pedir� un favor, como un caballero.
- �Qu� quieres? - Quiero que te ocupes de �ngel.
Que nadie la moleste. Dame tu palabra.
Ja, por supuesto. Me cargar� a cualquiera que se propase con la chica de Sam.
Ahora no tendr� que preocuparme por ti. Tienes una carabina.
Por aqu�, Srta. �ngel.
Preparados...
listos...
Vamos. Sam, adelante.
Vamos. R�pido.
Silencio.
El ganador para Nordquist,
Sam McCord, en 58 segundos.
Cerveza para todos.
Por Sam McCord, ganador del concurso de subida de postes.
Espera. Ya has bebido cuatro veces a mi salud.
Pues que sean cinco.
Bebamos por una de las damas m�s respetadas de Seattle:
Lena Nordquist.
Gracias.
Ahora bebamos por otra dama refinada.
- �ngel. - S�, se�or.
Por otra dama refinada: �ngel.
- Gracias, caballeros. Gracias. - Y un gran brindis por Sam McCord.
Un momento.
Todav�a estoy en el anterior.
Por ti, �ngel.
Gracias, Lena.
Gracias, Sam.
Vamos, todo el mundo. Os est�is quedando atr�s.
Llena los vasos. Tenemos muchos m�s brindis que hacer.
S�, se�or.
Dios m�o. Ha empezado.
Otro brindis: por el mejorjefe de le�adores que hubo jam�s.
Siempre trata a los le�adores como caballeros: Nordquist.
Por el mejorjefe de le�adores...
Tendr� que pasar.
Ahora, por el mejor le�ador que se march� a Alaska:
Sam McCord, el Paul Bunyan de los trepadores de postes.
Me temo que el Paul Bunyan de los trepadores de postes tendr� que pasar.
No te enfades con �l. S�lo nos estamos divirtiendo.
- Te ayudar� a ocuparte de Sam, querida. - Gracias, Lena.
Seguro que puedo ocuparme de �l yo sola.
S�, claro.
BARCO DE VAPOR PAClFlC PRlMERA CLASE
Buenos d�as.
- �Qu� hora es? - Mediod�a de un d�a precioso.
El hotel se mueve.
- Es un barco. - Claro que lo es.
- �Hacia d�nde va? - Alaska.
Alaska.
M�sica. A�n oigo m�sica.
El gram�fono. Lo traje todo del hotel cuando encontr� los dos billetes.
Billetes.
�ngel.
- Has venido. - Me lo pediste. �No lo recuerdas?
Sam, es maravilloso.
Cuando me despert�, sent� que hab�a pasado algo maravilloso.
Me sent� distinta. Como sol�a ser.
Sam, no te arrepentir�s. Te cuidar� muy bien.
Aunque no lo creas, s� cocinar y coser...
Un momento, nena.
Lo recuerdo, pero no de la misma forma que t�.
- �Pasa algo, Sam? - No, no pasa nada. Es que...
- �Te arrepientes de hab�rmelo pedido? - No es eso.
Si he dicho algo que te haya molestado, d�melo.
Ya te lo he dicho, no eres t�. Ha habido un malentendido.
Cre� que te hab�a hablado de George.
Dijiste que su prometida le hab�a dejado y que est� destrozado.
Exacto. �l lo est�, yo no. Pens� que podr�as ayudarle a �l, no a m�.
- Lo siento. Lo entend� mal. - De veras, pens� que te lo hab�a dicho.
Quiz� me lo dijeras, pero...
Entend� otra cosa.
Entend� algo bonito.
No pretend�a hacerte da�o. Trataba de ayudar.
- Y tambi�n a George. - Perd�name.
Creo que me pic� algo en el picnic, y me duele un poco.
Nunca har�a da�o a alguien como t�. Pens� que quer�as ir a Alaska.
Creo que he cambiado de opini�n.
Prefiero volver al sitio al que pertenezco.
Desayunemos. Nos sentiremos mejor.
No, gracias. Estoy llena.
Vamos. Abre la puerta.
�Quieres jugar al perro rojo?
Casino. Te doy diez puntos de ventaja.
Mujeres.
Muy raras.
No contesta, Sr. McCord.
- �La meto por debajo de la puerta? - No, yo me encargo. �Ha comido?
- S�, se�or. Yo me ocupo de ella. - Oc�pate a�n mejor.
Gracias.
Buenas noches, Sam. �Puedo acompa�arte?
Claro. Entra.
Si�ntate.
�C�mo est�s?
- He estado pensando. - Yo tambi�n.
- Siento haber sido desagradecida. - Ten�as todo el derecho a estar enojada.
Traerte para ayudar a un amigo en apuros fue una idea est�pida.
Olvid�monos de ello.
Adem�s, no quiero acabar haciendo de Cupido para George Pratt.
�Estar� muy mal?
Me culpar� de todo. �l encontr� la mina, me salv� la vida, y yo le he defraudado.
As� es como piensa. Es muy impulsivo.
- �Es mayor que t�? - No, m�s joven. Eso dice.
�Es alto y fuerte?
- �Es bajo y regordete? - No, pero...
- � Y es rico? - S�, lo es.
Tiene gracia que yo rechace a un hombre as�.
Por favor, olvida lo que he dicho antes.
Con gusto tratar� de hacer feliz a tu amigo George.
No. No funcionar�.
- D�jame intentarlo algunos d�as. - No.
Es lo que quer�as desde el primer momento.
- He cambiado de opini�n, como t�. - �Por qu�, Sam?
Es una locura, y no quiero que te hagan da�o, y... me gustas.
�Por eso te deshaces de una chica?
S�, a no ser que busques problemas. Adem�s, no s�lo pienso en m� mismo.
Eres una buena chica. No quiero ponerte en un aprieto.
- �Qu� tipo de aprieto? - Digamos que...
dos hombres y una chica en una monta�a puede ser peligroso.
No creo que debamos probarlo.
Digamos que s�lo es un viaje en barco. Me ocupar� de que haya valido la pena.
S�, tienes raz�n, Sam.
Tu amigo George ser�a muy infeliz si me enamorara de ti.
Y quiz� t� ser�as infeliz si me enamorara de un buen hombre como George.
Lo mejor es que desaparezca de Alaska.
Me alegra que est�s de acuerdo conmigo.
�C�mo podr�a no estar de acuerdo con un hombre tan amable y honorable?
Y tan sensato.
Buenas noches, Sam.
- �Capit�n? - Buenos d�as, Sr. McCord.
- �Buen viaje? - No puedo quejarme.
Tardaremos un poco en desembarcar su maquinaria.
Lo s�. Quiero hablarle de un asunto personal, capit�n.
- La Srta. Bonnet. - Una buena chica. Lamentamos perderla.
Regresar� a Seattle con usted.
Antes de volver a Seattle iremos a Kotzebue.
S�lo quer�a hacer un viaje. �Es suficiente con 300 d�lares para el billete de vuelta?
- De sobra. - Tome 500.
Doscientos m�s para que cuide de ella.
La cuidar� como un padre, Sr. McCord.
Y 500 m�s. Entr�gueselos cuando desembarque en Seattle.
- Un reembolso de la compa��a. - Comprendo, Sr. McCord.
No acostumbran a ser tan elegantes.
Un momento. Uno m�s.
Gracias.
- Buenos d�as. - Pens� que ibas a quedarte en el barco.
Yo tambi�n, pero algo me dijo: ''Baja y tendr�s la suerte de tu lado''.
�No te dijo tambi�n que Nome no es lugar para una chica como t�?
�Como yo? �D�nde deber�a estar, Sam?
Me he ocupado de ti durante tanto tiempo que...
Olvid� que sabes cuidarte sola.
Me ha gustado que me cuidaran, aunque s�lo fuera un tiempo, y te lo agradezco.
De nada.
Podr�a buscarte una habitaci�n en el hotel, como regalo de despedida.
�No bajar�s al pueblo desde la mina?
Claro. Una vez cada seis meses.
Ya.
No veo a George por ninguna parte.
Cuando se entere de lo de Jenny,
se pondr� hist�rico y me dar� un pu�etazo, o tratar� de ahogarse.
En lo que respecta a Jenny, no es normal.
Es el problema de estar enamorado. lncluso ahogarse es un alivio.
- Muy graciosa. No te metas. - Por supuesto.
- Me ba�ar� y... - �Sam!
- Sam. - Breezy.
No te muevas.
Breezy. � Y George?
En la mina. Quiere que lleves a Jenny lo antes posible.
- �Pasa algo? - Han tratado de robarnos la mina.
�l y Billy est�n all� con las armas cargadas.
- �Tan mal est�? - Ha habido muertos.
La semana pasada me presentaron una demanda. Se lo llevaron todo.
George me dio un trabajo, y dos carros para ayudaros a sacar el oro de la mina.
Las facturas. Espera a que descarguen la maquinaria. Tengo que volver al hotel.
Muy bien.
Su equipaje est� dentro, se�ora.
- Le debo 4 d�lares de cambio, se�or. - Olv�delo.
No hay habitaciones libres.
- Sr. McCord. - Una habitaci�n con ba�o para la se�ora.
Lo siento, est� lleno. No queda nada.
�Todo? �D�nde puedo conseguir una habitaci�n con un poco de intimidad?
Pruebe en la caballeriza de Phil. La han convertido en hotel.
�Una caballeriza? Hablar� con Bish.
Es el propietario del tugurio.
�Bish? �Everett Bishop?
- Aqu�, Sam. - Bish, quiero...
�Qu� atuendo es �ste para el propietario?
Ya no lo soy. Por culpa de una reina. Una maldita reina.
- �Te jugaste el hotel? - Sam, saqu� dos ases consecutivos.
El tipo ten�a una reina en la mesa, y era la �ltima mano.
�T� no te habr�as apostado el hotel?
�Una reina? �Qui�n sac� la tercera reina?
- Una maldita reina. - Le pintar� una delgada.
Una delgada no, pero no quiero una con un trasero como un tambor.
- De acuerdo, pintar� una guapa. - No podr�as pintar...
Sam. Bienvenido al Royal Palace Hotel.
Estoy rejuveneciendo el lugar. Arte. Lo estoy introduciendo en Alaska.
�Junto con el juego sucio?
Sam, ambos somos ricos. �Para qu� pelearnos?
Si quer�is una habitaci�n...
La habitaci�n es para la Srta. Bonnet. Una habitaci�n con ba�o para ella sola.
Tengo lo que quieres.
Quiero aprovechar esta oportunidad para olvidar nuestras diferencias.
Como amiga tuya, es invitada de la casa. Me ocupar� de su equipaje.
�Boggs?
Ese tipo me fastidia. �Lo conoces?
�Por qu� me lo preguntas?
- �As� que no lo conoces? - No.
- Pues ve con ojo con �l. - �Por qu�?
No dejes que trate de venderte nada.
- Guardar� el dinero en los zapatos. - Es por tu propio bien.
Un sinverg�enza como �se s�lo trae problemas.
Gracias por preocuparte.
Tengo que ir a la mina.
� Vendr�s a despedirte antes de irte?
Lo intentar�. �No me guardas rencor?
No. Es algo que no funcion�.
Una locura, como dices t�.
Adi�s.
Adi�s.
La pr�xima vez que te pille bebiendo gratis, te despido.
Lleva el equipaje de la se�ora a mi suite.
�Srta. Bonnet?
- �Le abro la ventana, o...? - �Sr. Boggs?
�''Srta. Bonnet''? Es estupendo.
�ngel, cu�nto tiempo.
Tienes algo gordo entre manos. Vamos, cu�ntaselo a Frankie.
Si escribieras un diario, Frankie,
lo que estoy segura no osar�as hacer,
leer�as que no tienes ning�n derecho a pedirme nada.
Espera un momento, �ngel. Ambos tenemos mucho que disculpar.
- Me dejaste. - No te dej�. Sal� corriendo.
- Sin ninguna explicaci�n. - Ni siquiera un anillo de casada.
Me cans�, Frankie. Me cans� de que me usaras.
- �Tuviste que hacerlo as�? - Me ayudaste a aprender, �recuerdas?
�Por qu� te quejas? No te ha ido mal.
Eres el doble de bonita que antes. Te has convertido en toda una belleza.
�No me merezco ning�n m�rito?
Cari�o, me ha dado de lleno cuando te he visto, aqu� dentro.
Me ha hecho recordarlo todo. Los d�as felices, y las noches.
Volveremos a empezar, a lo grande.
Est�s metida en algo, �eh?
- Con Sam McCord. - No te metas, Frankie.
No te preocupes. Estoy de tu parte.
No me importa que te quedes con su mina de oro. No interferir�.
Tengo mis propios intereses. McCord es tuyo, y el resto del mundo es m�o.
Lo �nico que quiero es un poco de cari�o.
Ha desaparecido, Frankie. Est� muerto, como si no hubiera existido.
- Te has vuelto honrada. - Ya te lo he dicho.
No me lo habr�a imaginado.
Te has enamorado del est�pido de McCord.
Te dar� un consejo de amigo.
No cambies. �Sabes lo que le hace el amor a una chica?
Le quita toda la chispa. Eso es decencia. Es el fin.
Te lo digo sinceramente, s� t� misma.
No acabes siendo una gallina clueca, con un pu�ado de cr�os berreando.
Eso es la decencia, no te sentar�a bien.
- Ap�rtate de mi camino. - No hace falta que te vayas. Me voy yo.
Qu�date con la habitaci�n.
Soy un hombre paciente, y conf�o en ti. Pi�nsatelo.
Si alguna vez necesitas un poco de... cari�o, llama a Frankie.
�Qu� falta?
Una m�quina auxiliar, bombas y el resto de las tuber�as.
Tardar� otro d�a en venir con el carro grande.
Me importa un bledo. Ll�valo a la mina.
No vayas al pueblo a emborracharte.
- Sabes que nunca bebo cuando trabajo. - Podr�as empezar ahora.
�Qu� te pasa? Tienes peor genio que un oso con el trasero pelado.
Perdona, Breezy. Nos vemos en la mina.
Vete. Ya te lo he dicho, l�rgate o me pondr� a gritar.
S�lo quiero irme de aqu�.
No me pongas las manos encima.
�Qu� le debo por esa habitaci�n? La ''suite privada''.
Todos llaman a mi puerta. �Creen que formo parte de los servicios del hotel?
No. Tome. Y borre mi nombre de su lista.
- No lo entiendo. - No me detengas. Me largo.
- �El fanfarr�n de Frankie? - El hotel est� lleno de Frankies.
La he malinterpretado.
Una mina de oro.
- �D�nde est� esa caballeriza? - �Est�s loca?
- No puedes dormir con caballos. - No me insultes.
Lo siento. Perdona, estoy muy alterada.
- Dormir� en la playa. Donde sea. - Te resfriar�s.
No me importa.
Deber�a haberte hecho caso y quedado en el barco. Qu� est�pida.
A buenas horas lo admites, el barco ya ha partido.
No s� lo que me pasa. Nunca hab�a llorado tanto.
Te dir� lo que te pasa. �Eres una... una gafe!
Es lo que eres, una gafe.
Sube al carro.
D�jame sitio y deja de berrear.
- �A d�nde me llevas? - A la mina.
- � Y el barco? - Te traer� a tiempo.
Podr�a haber tenido su suerte si tuviera algo de cerebro.
S�, Sr. Canon. Yo constru� la choza donde est� su mina de oro.
Si hubiera bebido menos whisky y m�s agua de ese riachuelo,
todo ese oro ser�a m�o.
- Boggsy, � viviste en esa caba�a? - S�.
- �Reclamaste tu parte? - No, s�lo pon�a trampas para animales.
Lo dej� porque casi me muero de hambre.
H�game un favor. Deme una buena patada.
Un momento. Boggsy, seguro que reclamaste tu parte.
Piensa. �Clavaste una estaca en el suelo, o juntaste un mont�n de piedras?
No. Las piedras no me interesaban.
Tal vez un par de piedras peque�as.
- No. - Maldito borracho.
Preparaba el fuego para cocinar. Entonces juntaba un par de piedras.
Boggsy. Puedes reclamar tu derecho.
El oro y la mina son tuyos.
- �En serio? - Completamente.
Necesitas un par de tragos para pensar. Te echar� una mano.
So, caballo.
- Sam, es precioso. - �Precioso? Me pone los pelos de punta.
''Bienvenida, Jenny''.
La caba�a de la luna de miel. Es estupenda.
�Cumplir�s tu promesa? �Sin trabas?
Sin trabas, Sam. Disfrutar� de las vistas.
He hecho todo lo que he podido.
Tengo que enfrentarme a �l.
Creo que le mentir�.
George.
Billy.
Deben de estar en la esclusa. lr� a buscar a George.
No se lo desear�a ni a mi peor enemigo,
pero ahora mismo quisiera que fueras Jenny.
Ahora vuelvo.
Hola, chico.
- Tranquilo. Esa cosa est� cargada. - Sam. Me alegro de que hayas vuelto.
Yo no estoy tan seguro. �D�nde est� George?
Arnie, el tipo que ten�a la mina en Dawson, tiene problemas.
- George ha ido a ayudarlo. - S� lo de los derechos de la mina.
Algunos lo intentaron, pero los espant�. Juraron que volver�an con refuerzos.
Breezy me ha dicho que ha habido muertes.
Ser� mejor que vaya a echarles una mano. Vamos.
Ens�llame un caballo mientras recojo algunas cosas.
�Tan enfadado est�?
Est� en otra mina, enfrent�ndose a unos ladrones.
Por lo menos, si le disparan, se olvidar� de Jenny.
S�. Una bala en la cabeza es la mejor cura para el amor.
Debo ayudarle. Estar� alg�n tiempo fuera.
- �Me vas a dejar sola? - Ponte c�moda. Billy est� aqu�.
- �Qui�n es? - El hermano peque�o de George.
- �Muy peque�o? - Lo bastante mayor para ocuparse de ti.
Eso es lo que me preocupa.
Es el mejor de todos. A veces se asusta un poco, pero...
Pero, �qu�?
Veces asusta se...
- �Es Jenny? - No, no es Jenny.
Pasar� algunos d�as con nosotros. Saca tu colch�n. Dormir� en la caba�a.
Te presento a Billy, y ese saco de pulgas a tus pies es Clancy.
Volver� en cuanto pueda, �ngel.
Vigila las mulas.
�T� eres Billy? Soy Michelle.
- �Qu� pasa? �Tienes fr�o? - No pasa nada. �Eres...?
- �Qu�? - �La novia de Sam?
No.
- �Su hermana? - No.
- �Una desconocida? - S�, nos conocimos en el barco.
En el pueblo no hab�a habitaciones,
y Sam tuvo la gentileza de invitarme hasta que tome el barco a Seattle.
Es maravilloso. Es decir, es un sitio maravilloso.
A Clancy le gustas. No te vayas. Tengo que desenganchar el material.
Qu�date. Ahora vuelvo, � vale? Vamos, Clancy.
Clancy.
Sal de aqu�. P�rtate bien. Sal.
Clancy, deber�a darte verg�enza. Comp�rtate. Sal de aqu�.
�Michelle? �Necesitas algo?
No.
�Un poco de agua caliente? Acabo de calentarla.
- No, gracias. - No me importa echarte un poco.
Billy, no me estoy lavando los pies. Estoy en la ba�era.
- �Toda t�? - No descorras las cortinas.
�Caray!
Toda ella.
17. S�lo un chico.
Una cena de bienvenida para que te sientas como en casa.
- Si�ntate aqu�. - Gracias.
Caramba, qu� bien hueles.
Gracias.
- Lo que est�s cocinando tambi�n. - Prefiero olerte a ti.
�Cenamos?
Claro.
Perdona. Qu� tonto.
Estofado de venado.
Me encantar�a probarlo.
Claro.
Qu� buena pinta.
�Tu hermano te deja beber?
Bebo desde que soy mayor. Es franc�s. George lo guardaba para Jenny.
Como t� eres francesa, es igual que lo bebas t�.
�Te apetece beber un par?
Ya veremos.
George ha cerrado con alambre el tap�n para saber si yo lo abr�a.
Espero que esto no signifique que est� malo.
- �Quieres probarlo? - No me da miedo.
- Est� buen�simo. �C�mo se llama? - Champ�n.
Es el �nico que bebo.
Me ha entrado por el otro lado.
Da igual por donde entre, siempre que baje. Toma un poco m�s.
Aqu� tienes.
Las cosas son as�, Michelle.
Tengo todo el dinero que necesito.
No hace falta que trabaje m�s.
Lo siguiente es conseguir una mujer.
- Una mujer decente. - Mientras est�s en la flor de la vida.
T� lo has dicho. � Ves esa caja de ah�?
Est� llena de oro. Coge lo que quieras. Estoy harto de Sam y George.
De Fortymile a Dawson,
he estado con mujeres desde una punta a la otra.
Rubias, morenas, pelirrojas...
Las conozco a todas.
S� se�or, he decidido que es hora de sentar cabeza.
Ten paciencia. La chica perfecta llegar�.
Un tipo tiene que hacer buenas migas con una mujer mayor.
No soporto a las jovencitas.
No tienen experiencia ni nada que ofrecer.
�No crees que deber�amos lavar los platos e irnos a la cama?
Por m�, de acuerdo. Yo me apunto.
Bien. T� vete a la cama, y yo lavar� los platos.
Vaya. �A qu� viene tanta prisa?
Nunca puedo hablar con nadie, o sea, con chicas.
S�lo con Sam y George, y s�lo me dicen que lave algo o que cocine algo.
Michelle.
Quiero que seas algo m�s que alguien con quien hablar.
No s� c�mo decirlo exactamente.
Lo entiendo. Quieres que sea como una hermana.
Michelle, por favor, no te r�as de m�.
Lo digo en serio.
Michelle...
Lo digo en serio.
Estoy un poco mareado.
Ser� mejor que te acuestes un rato.
- Michelle... - No, no, no, no.
Venga.
Vamos.
No, no.
Puedes hablar conmigo mientras quito la mesa.
Gracias, Michelle.
17.
�Diana!
Espera.
Tienen a Arnie.
Ten�a dinamita. Trataba de volar el canal de lavado y ahogarnos.
- Malditos ladrones de minas. - Arnie, no lo entiendes.
Es un territorio libre. Tenemos tanto derecho al oro como t�.
Sube.
Espera.
George. George Pratt.
Salid de esa caba�a con las manos en alto, o mato a Arnie.
- Ese asqueroso lo har�a. - George, no lo hagas.
Prefiero morir a perder la mina ante esta gentuza.
- Cuidado con el carro. Vamos. - Un momento.
Vamos, salgamos de aqu�.
- Arnie. - Sam. �Est�s bien?
Siento haber roto el canal de lavado. Estar�s alg�n tiempo sin trabajo.
Por lo menos, sigue siendo m�o.
Subidlo a la caba�a.
- Hola, Sam. - Hola.
- Oye, t�, �ad�nde vas? - A ninguna parte.
- �C�mo est�? - �Qui�n?
Jenny. He estado como loco. En la �ltima semana no he pegado ojo.
Sam, �qu� ha dicho al ver la caba�a de la luna de miel?
A�n no la ha visto.
�No la ha visto? �Qu� has hecho? �La has dejado en Nome?
- Hace mucho que somos amigos... - �No la has tra�do?
- lba a decirte una mentira. - Maldito Judas.
- No podr�a mentirle a un amigo. - Menudo amigo eres t�.
- Te emborrachaste y no fuiste a verla. - No me emborrach� antes, sino despu�s.
Presta atenci�n, George.
Fui a verla, de verdad. Y la vi, as� que ay�dame.
�Me est�s escuchando?
- S�, te escucho. - La vi a ella y a su esposo.
- �Qu� esposo? - El de Jenny. Est� casada.
- �Casada? - He tratado de dec�rtelo.
Por eso me emborrach�. Luego hice algo est�pido, de lo que me arrepiento.
�Casada!
No pudo esperar. No vale la pena esperar por m�.
Soy un est�pido fracasado que espera en una caba�a vac�a.
Te traer� un trago. Tengo bebida en la alforja.
D�jame en paz, Sam.
No quiero mirar a otro ser humano. D�jame en paz.
Te veo en la caba�a.
�Billy?
- �Michelle? - Oh, no, Billy. Vete. D�jame en paz.
- Eres t�. Me alegro de que hayas vuelto. - �Qu� haces en esta cama?
Billy. El peque�o Billy. Por eso dorm� aqu�.
El vino se le subi� a la cabeza, y tambi�n otras cosas.
- �En esta cama? - Lo s�, la cama nupcial.
- �Le contaste la mentira a George? - No, le dije la verdad.
- Fue un error. - �Le hablaste de m�?
A�n no. Por eso es mejor que salgas de su cama.
George est� un poco susceptible en estos momentos.
Estar� en la otra caba�a cuando est�s lista.
Billy.
- Michelle. - �Michelle? Eres...
un maldito est�pido.
- Sam, la cabeza. Me muero. - No tendr�s esa suerte.
- Espera, Sam, por favor. Escucha. - Esto te curar�.
Respira hondo.
As� que bebedor, �eh?
Pues bebe.
Lleva ese carro al canal de lavado y desc�rgalo,
- como deber�as haber hecho ayer. - S�, se�or.
Oh, Clancy. Ojal� Sam me mirara como t�.
Lo har�. Har� que me mire como t�.
Tenemos que salir de aqu�. George volver� pronto.
Ya casi estoy lista, si me ayudas a abrocharme la blusa.
�Por qu� no te compras una con botones por delante?
�Te costar�a menos abrocharla?
C�llate, saco de pulgas, a no ser que quieras que te eche al arroyo.
No te enfades, Sam. Eres muy amable.
- �Lo sab�as? - Lo �nico que s�
es que tenemos que salir porque George est� al caer.
George ha ca�do.
- Hola, George. - �Qu� demonios est� pasando aqu�?
- �Qui�n es esta se�ora? - Una amiga. �ngel, �ste es George Pratt.
�Jenny no pudo venir, pero esta golfa s�?
- George, d�jame explic�rtelo. - No quiero o�rlo. Y lev�ntate de esa cama.
- T� y tu ropa interior mona. - Maldito est�pido. D�jame explic�rtelo.
- Ese perfume. Huele como... - Lo compr� para Jenny.
- Y la ropa interior mona. - �Pero se los diste a ella?
Maldito idiota. La tra�a para ti.
No quiero o�r nada m�s... �Para m�?
Es francesa como Jenny, es guapa como Jenny, incluso m�s guapa.
�Crees que puede sustituir a mi Jenny?
Era para consolarte, George. As� es como empez�.
- Pero hemos cambiado de opini�n. - S�.
La llevar� al barco ahora mismo. �De acuerdo, George?
- No s�. - Dice la verdad, Sr. Pratt.
Coge tus cosas y yo descargar� el carro.
De acuerdo, Sam.
Escuche. Para su informaci�n, quiero que sepa...
He dormido en su cama sola por culpa de su hermanito Billy.
Aprovechar� esta oportunidad para explicar algo, Srta...
- �C�mo se llama? - Michelle Bonnet.
As� que es francesa de verdad, �eh?
S�. Soy francesa,
soy est�pida y tambi�n soy una golfa.
- Disculpe... - No se disculpe, porque lo soy.
Sam me hall� en un lugar llamado el Gallinero,
y parece que voy a volver all�.
�Tiene que regresar?
No importa. Hago el mismo tipo de trabajo donde sea.
�Tiene que hacerlo?
Sea cual sea el motivo por el que se empieza a vivir de esta forma,
no es f�cil vivir de otra manera, ni hay muchas oportunidades de hacerlo.
- No creo que sea necesario... - Lo es.
El perfume huele diferente cuando yo lo llevo.
Las cosas bonitas me quedan mejor. Usted mismo me lo ha dicho.
He dicho que sent�a haber dicho lo de antes.
No hace falta que lo sienta, mon chou. Ha sido todo culpa m�a y de Sam.
Para usted ha sido suficiente perder a Jenny.
- Rep�talo. - He dicho que no es culpa suya...
No. Lo que me ha llamado.
�Mon chou?
No es nada. Es s�lo una palabra francesa. Significa ''mi peque�a col''.
- S�. Mon chou. Jenny sol�a llamarme as�. - Lo siento. No lo sab�a.
No hace falta que se disculpe.
Es extra�o. Me recuerda a ella.
A Jenny, quiero decir.
Ser� mejor que...
Tiene mucho equipaje que hacer...
No te enfades. No lo habr�a hecho de no haber dicho que no era tu novia.
- �El qu�? - Le bes� la mano.
C�llate.
Michelle es una chica maravillosa, y me gusta mucho.
Me comport� como un bruto.
Eso he o�do.
Se hacen cosas est�pidas cuando se bebe, � verdad?
�Por qu� no la llevo yo al pueblo, Sam?
As� t� puedes quedarte aqu� y hacer las paces con George.
�Por qu� no buscas la parte m�s fr�a del arroyo y te sientas en �l?
Y despu�s c�mbiate de ropa.
Largo.
Tengo que pensar.
- �D�nde est� George? - Se est� ba�ando. Lleva horas en remojo.
Creo que se est� volviendo loco.
- Hola Sam, compa�ero. - Eso est� mejor.
- Me alegra volver a verte sonre�r. - Lo siento, Sam.
- Un malentendido. No puedo enfadarme. - Gracias.
Me puse como una furia. Ya sabes c�mo es.
No hay mal que por bien no venga, y esto puede ser de color rosa,
como la ropa interior tan mona que le diste a Michelle, �eh?
He descargado el carro. La llevar� al pueblo.
No hace falta. Puedes dejarla aqu� mismo.
- �Por qu�? - Ahora que nos entendemos,
podemos hacer que funcione.
- �Funcionar? �D�nde? - Aqu�.
- �Con �ngel? - Prefiero el nombre franc�s. Michelle.
- Mon chou Michelle. - Muy bonito.
- � Verdad? - Cierra el pico.
- Cometes un error. - La trajiste para m�.
Vale m�s que lo intente. Y no se puede llorar para siempre por un amor perdido.
Ni siquiera has llorado dos horas.
Es incre�ble c�mo me recuerda a Jenny.
Antes de que hagas una tonter�a, te explicar� algunas cosas.
�El Gallinero? Me lo ha contado, Sam.
La chica es honrada. Ha sido sincera.
Me gusta la chica. Michelle. Mon chou.
- � Ves? Est� atontado. - No lo estoy.
Ha sido un invierno largo y fr�o, y es como una bocanada de aire fresco.
Lo del Gallinero quiz� sea cierto, pero �ngel no es como las dem�s chicas.
- Eso es verdad. - Lo que intento decir
es que no puedes tratarla como un toro a su hembra.
Gracias por el consejo. Jugar� bien mis cartas.
Mon chou...
Me encanta el franc�s.
Mon chou, mi...
Mira lo que has hecho.
�Qu� es lo que he hecho?
Has confundido a Michelle, y ahora no sabe lo que hace.
Y George est� ah� dentro con mi chica.
- �Puedo pasar? - Por supuesto. Estar� lista ahora mismo.
Perm�tame ayudarla.
Es una cama preciosa,
y mullida.
- Le habr�a encantado, lo s�. - Me alegra que le guste tanto.
- �Srta. Bonnet? - Estoy lista.
No tiene por qu� irse. Podr�a quedarse aqu�.
Seguro que hay alg�n lugar en el pueblo donde pueda esperar al barco.
Quiero decir que puede quedarse para siempre.
�Para siempre?
Y ser... �su chica?
S�, se�ora.
No, gracias, Sr. Pratt.
�No vino para eso?
No.
No quiero ser su chica, ni la chica de nadie nunca m�s.
Ni aqu�, ni en el Gallinero, ni en ninguna parte.
No pienso rogar.
- Ya lo veo. - �De veras?
Sam.
Se va a re�r de m�. Va a estar ri�ndose hasta la tumba.
�Eso es lo que soy? �Un juego para usted y Sam?
No, se�ora. Para m�, no.
- Para m� no es un juego. - Pero lo soy para Sam.
Bueno... ya sabe c�mo es Sam con las mujeres.
S�. Lo entiendo.
�Le importar�a llevarme al pueblo? Preferir�a no ir con Sam.
Claro. Me salvar� el pellejo.
- �Podemos irnos? - S�, claro.
Espere un momento. �No se olvida de esto?
- No lo quiero. - �Por qu� no?
Son demasiado elegantes, demasiado buenos, y...
- � Y se los regal� Sam? - �Podemos irnos?
- Espere. - Prefiero no hacerlo.
C�llese y d�jeme pensar.
�Eso es! Est� enamorada de Sam.
- No lo estoy. - S� que lo est�.
Tengo un presentimiento. Sam ha estado actuando de forma rara.
�C�mo la trata?
Pues... bien.
Como si yo fuera... agradable.
�Le ha metido dinero en la pechera?
- �No? �Ha tratado de palmearle el...? - No.
En Seattle, o en el barco, usted y Sam...
Sam no es as�. No, se�or.
Deme �sos y si�ntese aqu�,
tendremos paciencia y veremos lo que pasa.
�Qu� est�s mirando? Deja de fisgonear.
Me preguntaba cu�ndo piensan salir a comer.
- Sam, �cu�nto tiempo llevan ah�? - Una hora y 28 minutos.
29.
Tengo hambre.
Cuidado, que paso.
- Lo oir�. �Qu� tienes? - ''Chicka-Chickadee''.
Tenemos que poner algo que realmente... Aqu� est�.
- �Quieres comer algo? - �Para qu�?
Para el est�mago.
Dale la vuelta, Sam. El otro lado corta.
Sam. La cocina est� fr�a.
Si te vas a poner as�, hazte t� la comida.
- �Sam? - �Qu�, Billy?
- �C�mo te sientes cuando est�s celoso? - �C�mo voy a saberlo?
Yo lo estoy.
�D�nde est� el whisky?
Sam, �crees que George la retiene contra su voluntad?
Claro. �No oyes como pide ayuda?
- No entiendo a Michelle. - Una cosa de las mujeres: todas mienten.
Si no mienten, es peor: te esperan con m�sica nupcial.
Por ejemplo, la chica de Oreg�n. S�lo le at� los zapatos,
y empez� a darme la lata hablando de p�rrocos.
O la chica de Minnesota,
que trat� de casarse conmigo cuando estaba borracho y no sab�a lo que hac�a.
El p�rroco se apiad� de m�. Si no, me habr�a pescado para siempre.
No puedes confiar en las mujeres, aunque parezcan honradas.
Todas quieren casarse.
- Pero Michelle es... - Michelle.
Chou, col... todas son iguales.
- Voy a ba�arme. - Acabas de lavarte.
Oc�pate de tus cosas.
Esto acabar� con �l.
Pobre Sam.
- �Qu� haces aqu�? - �Qu� haces t�?
Estoy buscando el jab�n.
Cantemos un d�o.
No, George. No funcionar�.
A Sam no le importo. Es as� de sencillo.
Vamos. No te rindas. Ten un poco de paciencia, mon chou.
Estoy harto de ambos. Vamos, Billy.
lgnor�moslos.
Espera un momento. Tengo una idea.
Voy a hacer un poco de reconocimiento.
- �Quieres un poco? - No.
Sam. Viene George.
- George, estoy muy nerviosa. - No falta mucho.
Est� en su fase silenciosa.
Le he visto as� una vez, cuando le robaron su caballo preferido.
�Sam? Te est�s poniendo verde.
�Te duele el est�mago?
Traer� un poco de bicarbonato.
Ahora es el momento. R�ete.
- �Qu�? - R�ete tan alto como puedas.
- No tengo ganas de re�r. - �No? Pero �l...
- �Tienes cosquillas? - No.
Menudo matrimonio ser�.
�Tronco va!
- �Qu� es eso? - Es Sam.
Qu�date ah�.
Cuando suelta ese rugido de guerra, s�lo Dios sabe lo que pasar�.
Quer�a salvar la puerta, Sam.
- �Fresca! Fulana francesa. - Sam, no seas mal perdedor.
�Vaya si te quiere!
No vayas tras �l. Volver�.
�Qu� est�n haciendo, Sam?
C�llate.
Sam, vienen los soldados.
�La mina McCord-Pratt? � Y los propietarios?
- Soy Sam McCord. - Se ha impuesto la ley marcial en Nome.
Les han interpuesto una demanda y vigilaremos hasta que se solucione.
No habr� violencia. Las operaciones cesar�n de inmediato.
Has llegado a tiempo, soldadito.
Aqu� no hay ninguna disputa. Cojo mi parte y me largo.
�Sam!
Dos hombres.
- No, se�or. Ponga ese oro en su sitio. - Ni hablar.
- C�gele el arma. - Pueden quedarse con la mina.
- Una tercera parte del oro... - El oro est� incautado
hasta que todo esto se haya resuelto.
Queda arrestado. Se lo advert�, sin violencia.
Sam, no te preocupes. No pierdas las cabeza.
Vigila la tuya, o lo que queda de ella. Y la mina, y a ella. Y no te acerques.
Est�pido testarudo.
Tengo algo que decirle a mi socio.
�Cabeza de chorlito!
�Por qu� no escuchas lo que tiene que decirte?
Me has tra�do mala suerte desde el momento en que te conoc�.
Estoy harto. Sacadme de aqu�.
Metedme en la c�rcel.
�Michelle?
Disculpe. �Cu�ndo vuelven al pueblo?
En cuanto hayamos cargado lo que hemos incautado.
- �Podr�an llevarme? - S�, se�ora. Con mucho gusto.
- Gracias, ahora vuelvo. - S�, se�ora.
TERRlTORlO DE ALASKA COMlSlONADO DE EE UU
El Sr. McCord ha visto c�mo pesaban su oro, pero no quiere firmar los recibos.
No pienso firmar nada. Al infierno con la vista.
Que George Pratt luche por la mina. S�lo quiero mi parte y largarme de aqu�.
Qu�tese el sombrero, Sr. McCord.
Sr. Comisionado, me llamo Duggan. Yo firmar� mi copia.
��ste ha presentado la demanda? Quer�a quedarse con la mina de Arnie.
- Maldito... - Ya basta, Sr. McCord.
El Sr. Duggan no ha embargado su propiedad.
S�lo est� aqu� en representaci�n del Sr. Peter Boggs.
�Qui�n es?
El trampero que construy� la caba�a donde est� su mina. Es el demandante.
Quiero hablar con �l. �Por qu� no ha venido?
No es necesario, siempre que el Sr. Duggan lo represente.
- �He terminado, Sr. Comisionado? - S�.
Le notificar�n la fecha.
Gracias, se�or.
- �Cu�ndo ser�? - Dentro de unos dos meses.
�Dos meses?
Si quiere su parte, firme aqu�.
Firmar�.
Deje que hagamos nuestro trabajo. El suyo no es el �nico caso que resolver.
Le ayudar� a resolver el m�o.
Un momento.
Se olvida de algo.
Siguiente caso.
Mozo, recoge el equipaje de la se�ora y ll�valo dentro, por favor.
�Se�or? �Es �se el barco a Seattle?
- S�, se�ora. - Ha vuelto temprano.
S�, se�ora. Tuvo que volver de Kotzebue a causa del hielo.
- Buena suerte, se�ora. - Gracias.
Michelle.
- Billy. - Ven aqu�.
Quiero hablar contigo. Ven aqu�.
- �Qu� haces aqu�? - Te he seguido, Michelle.
Ya he causado demasiados problemas. Vete, por favor.
No has causado ning�n problema. Fueron Sam y George.
No tengo acceso inmediato a mi parte, pero hallar� una forma de ocuparme de ti.
Puedo conseguir un trabajo.
Billy, eres un buen chico.
- No es justo que digas eso. - Yo casi fui una buena chica.
Por favor, regresa a la mina. Todo ir� bien.
Por favor.
SE BUSCA MOZO RAZ�N: PUERTA TRASERA
Srta. Bonnet. No ha tardado mucho en volver.
No. Regreso a Seattle.
- �Sabe cu�ndo puedo embarcar? - No puede subir hasta la medianoche.
�Puedo esperar aqu� hasta entonces?
El Sr. Canon la esperaba. Le ha guardado su suite.
- �Me esperaba? - S�. La llevar� a su habitaci�n. Por aqu�.
�Se�ora?
No tardar� nada, se�or.
Yo tampoco.
- �Qu�...? - �D�nde est� Pete Boggs?
- Su�lteme. - Boggs. �D�nde est�?
- No lo s�. - Esto te refrescar� la memoria.
- Boggs. - No lo s�.
- Boggs. - Es el mozo.
Es el mozo del casino de Frankie Canon.
Le toca a usted.
Lo siento, se�or. A veces suceden accidentes.
�Qui�n es?
Bienvenida de nuevo, �ngel.
Lo siento, Frankie. Vete, por favor.
S� c�mo te sientes. No pasa cada d�a que una chica pierda una mina de oro.
- �Puedo entrar? - Est�s en tu hotel.
- Tienes mala cara. - Me duele la cabeza.
Es una reacci�n natural al haber elegido un perdedor.
Todos cometemos errores. No he venido a hablar de personalidades.
S�lo de negocios. �Somos socios?
No. Esta noche embarco de vuelta a Seattle.
No lo entiendo. �Ad�nde ir�s? �Al Gallinero?
S�lo porque McCord es un perdedor y t� has perdido una mina de oro,
no significa que tengas que irte de Alaska. Eres lista.
- Puedes tenerme a m�, y mi dinero. - No quiero tu dinero.
- �S�lo a m�? - No.
Tampoco te quiero a ti.
- Es una locura. - Puede ser.
Me voy de Alaska por el mismo motivo por el que vine.
Porque soy est�pida.
Porque quiero seguir enga��ndome pensando que soy diferente.
Eso es todo.
Ahora, vete, por favor, y d�jame en paz.
Est�s cansada y alterada. No es momento de decidir nada.
Podr�amos cenar. Un buen momento para hablar.
Te recojo a las ocho en punto.
Y ponte muy guapa.
A las ocho en punto.
- �Frankie? - Una decisi�n muy r�pida.
�Desde cu�ndo me reservas la habitaci�n?
Desde anteayer, �ngel.
�C�mo sab�as entonces que Sam estaba arruinado?
En el pueblo corr�a el rumor de que hab�an incautado la mina.
- �Era cierto? - S�.
Sabes que estar�a mintiendo si dijera que lo siento.
Hasta las ocho.
�D�nde est� el mozo?
- He preguntado por el mozo. - En la parte de atr�s.
- �D�nde si no? - Gracias.
Encantado de verte, Bog...
- Billy. - No la tengo, Sam, de veras.
- �Qu� haces aqu�? - Limpio los escupideros. Soy el conserje.
- � Y el anterior? Boggs. - No lo s�. Me dijeron que se hizo rico.
Se hizo rico. Es el que present� la demanda contra nosotros.
Frankie sabr� d�nde est�.
Sam, esp�rame. Todav�a soy socio.
- �Cu�l es la habitaci�n de Frankie? - Arriba, la suite de delante.
�Qui�n es?
- Es... parece... - S�.
Perdona que te moleste de esta forma.
- No tengo nada que decirte. - Yo tampoco.
He venido a buscar canallas. Sal, Frankie.
Caramba, Michelle. No pens� encontrarte aqu�.
�Qu� pensabas, chico?
�Que se unir�a al Ej�rcito de Salvaci�n?
Vamos a buscar al bueno de Frankie.
Esc�chame. Escucha.
No es por ti. Es por Billy y George. Frankie sab�a que incautar�an la mina
- antes de que llegaran los soldados. - �C�mo?
Si eres tan listo, desc�brelo t� solo.
Ahora vete y d�jame sola.
No te quedes parado. Ve a buscar a Frankie.
- � Yo? - Largo.
Te agradezco la informaci�n.
Y quiero decirte que eres la mayor traidora que he conocido.
- Primero me traicionas con... - � Yo te traicion�?
A m�, con George. Ahora traicionas a tu novio Frankie.
Est�s equivocado en todo.
Ni una sola vez desde que te he conocido has tenido raz�n sobre nada.
S�, se�ora, �se es mi Sam.
T�.
Aqu� est�. La encontr� para ti: una chica honrada y sincera.
- Sigue atendiendo al p�blico. - No es mi chica, ojal� lo fuera.
- Es tuya. - No lo soy.
Est�bamos fingiendo por ti.
- No es cierto. - Claro que lo es.
No te creer�. Me creer� antes a m�.
No te creer�a con una Biblia en la mano. Ser� otras cosas, pero no es mentiroso.
Si dice que est� fingiendo... Espera. Eres un mentiroso.
- �Por qu� est�s aqu�? - Estoy buscando a un tal Boggs.
- Tranquilo, Sam. - �Tronco va!
- Tranquilo. - Sam, no encuentro a Frankie.
Boggs est� en alguna habitaci�n.
- �Cu�l? - No lo s�.
�ste es un buen sitio para empezar.
�Qu� significa todo esto?
Tranquilos. �Billy! �Est� aqu�?
No.
No te rindas, chica. Esto promete.
- Billy. - S� cuidarme solo.
Caballeros. Qu� sorpresa m�s agradable.
- Es �l. - A tiempo de tomar una copa.
- Queremos hablar contigo. - Estupendo.
A veces estoy un poco solo. No hay nadie con quien cantar.
Cantemos todos juntos.
�Por qu� has presentado una demanda contra nuestra mina?
�Una demanda? �En serio?
- �No lo recuerdas? - Piensa.
�No te pidi� Frankie Canon que hicieras algo por �l?
�Frankie? No.
Es el mejor tipo que he conocido.
Me ha dado esta habitaci�n y todo este whisky a cambio de nada.
- S�lo tuve que poner una X en un papel. - �Firmaste algo? �Qu� dec�a?
No lo s�. Si supiera leer, no tendr�a que firmar con una X, �no?
El Sr. Canon dijo que no tendr�a que volver a barrer nunca m�s
en toda la vida.
Basta de charlas. Bebamos y cantemos. �Listos?
Vamos. El comisionado quiere o�rte.
- �Tambi�n le gusta cantar? - Le vuelve loco.
lr� a por Boggs, y t� le sacas del pueblo tan r�pido como puedas.
Hola, Sr. Canon.
- Tenemos a su amigo. - Voy a cantar para el comisionado.
- Venga con nosotros. - Ser� mejor que venga y escuche.
- No me interesa. - Le interesar�.
Largo de mi camino.
Cuidado. Detr�s de ti, Sam.
Ag�chate.
Sam, cuidado.
El Buen Libro dice
que el hombre debe amar al pr�jimo.
M�sica.
- T� vienes conmigo. - Un momento.
T�.
Ah�rratelo para el comisionado.
Todos a bordo para el Reina de Seattle.
Silencio.
- �Qu� es todo esto? - Comisionado, hemos celebrado la vista.
�ste es Boggs, y �ste es el canalla que le hizo falsificar nuestra demanda.
S�, Boggsy, canta para el comisionado.
Cante conmigo, comisionado.
- �Socio! - Todos a bordo para el Reina de Seattle.
Hemos reanudado nuestras operaciones.
McCord. Tendr�s que entrar y presentar una queja.
M�s tarde. �ngel.
Oiga, comisionado.
�Tiene una cerilla?
�ngel. �Qu� haces?
Tengo que tomar el barco y recoger mis cosas.
Tienes que quedarte. Todo empieza a funcionar.
Debes quedarte, Michelle. El hombret�n te quiere.
- �Qu� es esto, la feria? - �ltima llamada para el Reina de Seattle.
�ltima llamada.
Debes quedarte, �ngel.
- �Por qu�? �Por qu� debo quedarme? - Porque debes hacerlo, por eso.
Eso no es un motivo. �Por qu�?
- �No es un motivo por qu�? - No. No es un motivo. �Por qu�?
Porque quiero que te quedes. �No lo entiendes?
No, no lo entiendo. D�melo.
- D�selo, hombret�n. - Porque te quiero, por eso.
Oh, Sam.
Se�ora, �no tiene pasaje para el barco?
�selo usted.
Tengo un regalo para Michelle.
Es de Frankie cuando estaba arruinado. Casi se lo rob�.
Un anillo de diamantes brutos.
�George, es el regalo m�s hermoso que me han hecho jam�s!
Ojal� tuviera un regalo para ti.
Toma uno de mi parte.
- Cerveza, pagamos nosotros. - Y champ�n.
Yo tengo mi propia mina de oro.
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