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FRONTERA DE EE. UU. PUESTO FRONTERIZO
Vaya, vaya, ¿qué tenemos aquí?
¡La madre del NASCAR!
¡Hijo de perra!
¡Alto!
¡Hora de trabajar!
Caballeros, al fin hemos encontrado el talón de Aquiles de la frontera.
Su nombre es Bud Buckwald.
Preparaos para mover nuestro mayor cargamento de heroína a los EE. UU.
a través de Mexifornia.
Mamá, ahora no, estoy trabajando.
¿Que han decapitado a tu peluquero? Yo no he sido.
Chicos, ¿hemos decapitado al peluquero?
Lo han asesinado nuestros enemigos.
No quieren que tengas citas ahora que papá ha muerto.
No, no he sido yo pasándome de sobreprotector.
¿Por qué no puedes conformarte con ser mi mami?
Mira, ma.
Para el próximo concurso de belleza voy a cantar Good Ship Lollipop
como la zorra tarada esa de hace un millón de años.
Estupendo, Gert. A ver.
Ahora, no, boba, estoy creando expectación.
Janice, carajo, ¿y la cena?
¿Sabes lo que me pasa cuando me baja el azúcar?
¡Trae el jarabe de maíz hiperazucarado!
Gracias a Dios, la diabetes no tiene otros síntomas.
Cariño, no he hecho la cena
porque los González nos han invitado a una barbacoa.
Hola, Bud. ¡Os estoy espiando!
¿Y has aceptado la invitación?
Bud, es para celebrar el compromiso de J. C. con tu hija.
Así que vamos a ir.
Ponte una camisa, Sanford.
Eso querrías tú, ¿verdad?
Sí.
Entonces, sí.
Tu felicidad lo es todo para mí.
¡Qué bueno que vinisteis, Buckwalds!
Bud, ¿quién es tu novia veinteañera?
¡Deja de coquetear con mi esposa como si fueras la mofeta de la Warner!
Qué casa tan bonita.
¿Qué coño? Tu casa no puede ser mejor que la nuestra.
¡Llevamos más tiempo en este país!
¿Cómo va a ser mejor la nuestra
si todas las ratas del barrio prefieren la vuestra?
¡Largo de ahí!
¡Oye! ¡Eso es mi madre!
¿Cómo has podido pagar la parrilla? Yo llevo años intentando ahorrar para una.
Bueno, cuando trabajas duro en América, casi todo puede ocurrir.
¿Verdad, J. C.? ¿Cómo va esa búsqueda de empleo
tras esas tres carreras que me dejaron sin ahorros?
En realidad, ya tengo trabajo.
Soy cuidador.
- ¿Sí? - Sí, de la Tierra.
Nuestra madre Gaia.
Esperaba que fueras uno de esos que limpian [...] por dinero.
Vaya, bonita casa, Ernesto.
Sí, bonita casa, González. Lástima que vivas junto a esa pocilga.
Seguro que por pocilga quieres decir magnífica vivienda rica en finos detalles.
Pensaba que era una pila de prepucios
cómicamente dispuestos para parecerse a una casa.
Hola, Gert. ¿Qué haces?
Tengo casi cinco años, George.
Si voy a ser famosa, tengo que espabilar y buscarme un viejo forrado.
Esto es lo que busco.
PODEROSO. RICO. FAMOSO. ADORA A LOS GATITOS.
Pides mucho.
El único famoso mexiforniano es la ardilla esa con la boca rara.
Pero se gastó su fortuna en bellotas.
¿Quién quiere escuchar un cuento sobre el Cucuy,
el monstruo más malvado de todo México?
¡El Cucuy da miedo!
¿Queréis un monstruo de verdad?
Este tipo es el capo del narcotráfico
más famoso, poderoso, rico y malvado de todo México.
¡Hasta tiene un gatito!
Tiene que ser mío.
Y esa fue la última vez que vimos un periódico.
Bienvenidos, vecinos. María y yo os agradecemos vuestra presencia.
Si miro a mi alrededor, veo por qué amo tanto a este país:
tenemos a un nativo americano, a una pareja asiática,
un... esto... ¿de dónde eres, Zeet?
Ah, sí, ese país.
Y hasta he conseguido encontrar a un blanco.
¿Eso es algún insulto?
¡Seguimos al mando! ¡Aún tenemos la vicepresidencia!
Bud, estás tronado. Me encanta.
Me ha picado una abeja.
Vaya, abeja, estás tronada. Me encanta.
¡Os deportaré a todos!
¡No creáis que no puedo! ¡Lo juro por Dios!
Bud, no te alteres. Nadie te entiende cuando te alteras.
¡Dios! ¡Cagontucarafrijol!
¡Chupapinchihijoepú!
Eh, no sabía que hablaras con el viento.
¿Qué?
Bud, no pasa nada porque Ernesto tenga cosas mejores que nosotros.
Nos las apañamos estupendamente.
Mira, mi tataratatarabuelo fundó esta ciudad.
Y no dinamitó una montaña llena de indios
solo para que a su tatatataranieto le vacilara un inmigrante.
Bueno, Ernesto tiene dos trabajos y su propio negocio de jardinería.
Si tanto te importa, igual deberías buscarte un segundo empleo.
Y tanto que me lo voy a buscar.
Estoy harto de tener la peor casa del vecindario.
Este sitio da asco.
¡Lo siento! ¡Vuelve!
¿Qué pasa? ¿Por qué discuten papá y casa?
Oh, Pablo. La vida contigo sería tan perfecta.
PEQUEÑA MISS MEXIFORNIA
JUECES
LISTA DE NIÑOS MALOS
Muy pronto, Jamie Logan ya no será la única de la clase
que tiene un novio adulto.
- Hola, Bud. - Hola, Bryce.
- Creo que llevas un hacha en la cabeza. - ¿Qué?
Estúpidos pájaros. Bonita tregua.
¿Qué haces mirando los anuncios clasificados?
Solo estoy buscando un segundo empleo.
Pues muchos mexicanos consiguen trabajo extra como jornaleros
esperando junto al Garden Depot. Deben de pagar muy bien si son tantos.
Tal vez ese sea el secreto de Ernesto.
Qué gran idea.
Estoy harto de que Ernesto presuma de que le va mejor que a mí.
Míralo ahí con su peinado perfecto,
conduciendo siempre un cortacésped deportivo último modelo.
Hola, Bud.
¡Me ha hablado!
Vale, caballeros, este es el plan.
Alejaré a nuestro agente de su puesto,
y vosotros pasaréis la frontera con los camiones.
Recordad, si falláis, os mataré a vosotros y a vuestras familias.
Vale, equipo. ¡Esas manos! ¡Vamos, drogas!
Ahora salid ahí y divertíos.
¡Miradme, americanos!
¡Estoy entrando ilegalmente en vuestro país!
¡cabezas de chorlito crónicamente obesos
obsesionados con la fama y adictos al Facebook!
¡Hijo de perra!
¡Solo los presentadores de los talk shows de derechas saben qué falla en América!
¡Eso es! ¡Ven a por mí, tragacarbón odiasiestas!
¡Nunca escaparás de Rayo!
¡Ese caballo no ha sido domado!
¡Estaba bloqueando la carretera!
¡No pudimos hacer nada! ¡Por favor, Sr. Barracuda!
Me temo que me has fallado por última vez. ¿Y mi verdugo?
¡Hola, jefe!
- ¿Necesitas que decapite a alguien? - Sí, a Juan.
¿Juan? ¡Qué nombre tan bonito!
Parecía majo.
Vale, nos vemos, chicos.
Tal vez este agente fronterizo es más hábil de lo que aparenta.
Por suerte, podemos ganarnos su cooperación de otros modos.
Traed a Buckwald ante mí.
- Ha llegado su comida, Sr. Barracuda. - Traed el sándwich ante mí.
La última vez que comió en su mesa tuvimos hormigas.
Llevadme ante mi sándwich.
Sí, esos parecen los jornaleros. Bájame allí.
Estoy orgullosa de vuestro padre por buscar trabajo extra.
Incluso aunque solo sea para superar a Ernesto.
¿Crees que los inmigrantes se hacen ricos siendo jornaleros?
La verdad es que esos hombres de ahí tienen una ética de trabajo más americana
que la que jamás tendréis los americanos como tú.
Si los mexicanos tienen una ética del trabajo tan genial, ¿cómo explicas México?
El país entero es como una pelea de gallos en la que ningún gallo sabe rematar.
¡Cójame a mí!
¿Bud, qué haces aquí?
Nada.
No intentar ser un jornalero, eso seguro.
- ¿Qué haces tú aquí? - ¿Yo?
No intentar conseguir mano de obra barata para el trabajo de hoy, eso seguro.
- Bien, celebro que estemos de acuerdo. - Sí.
Menos mal que me he pasado y hemos podido hablarlo.
¡Yo! ¡Yo! ¡Blanco! ¡Aquí!
¡Vampire Weekend! ¡Fondue! ¡Pantalones piratas!
Tú, tú, tú y tú.
Lo siento, Bud.
Mierda, ¿por qué no me recoge nadie?
¿Bud Buckwald?
Sí.
Estoy harto de que los americanos nos roben el trabajo.
Hola, Sr. Buckwald.
Me llamo Pablo Barracuda.
- ¿Cómo sabe mi nombre? - Digamos que admiro su trabajo.
Vaya, debe de ganar mucho dinero, Sr. Barracuda.
- ¿A qué se dedica? - Pues inventé la letra S.
Le robé la idea a una serpiente
Con tanta riqueza puedo permitirme los mayores lujos que ofrece la vida.
- ¿Ve eso? - ¿El océano Pacífico?
No, eso es mi piscina.
Compré el Pacífico, lo drené y lo llené de agua salada con vida marina.
¡Vosotros, largo de mi piscina!
¡Perdón, nos hemos despistado mientras hacíamos cosas muy heterosexuales!
También poseo la última planta embotelladora Coca-Cola White.
¿Quiere una?
Psé.
Yo tampoco.
Sr. Barracuda, ¿para qué me ha traído?
Sr. Buckwald, ¿le gustaría hacer negocios conmigo?
- No. - No aceptaré un no por respuesta.
Entonces sí.
Esto por lo de hoy. Para celebrar nuestra nueva amistad.
Puede que en algún momento necesite que me haga un favor.
¡Madre mía! ¡Los jornaleros tienen el mejor trabajo del mundo!
¡Ahora puedo dejarme mi trabajo en el puesto fronterizo!
- ¡No, no haga eso! - ¿Por qué no?
No se lo quiero decir.
Pues tendrá que contarme otro secreto.
¿A cuántas chicas ha besado? Yo a dos.
Bud, justo a tiempo para la cena.
Janice, tira la cena
porque tengo un sobre que dice que hoy cenamos en Ternera Corral.
¿Tienes dinero de Ternera Corral?
No he comido Ternera Corral desde que sirvieron en nuestra boda.
Becky, ¿lista para la lectura de poesía?
Calla, precioso, vamos a cenar a Ternera Corral.
TERNERA CORRAL
Esto es vida, ¿eh?
Janice, dame ese beso en público del que habíamos hablado.
Oh, Bud.
Y Gert, mi ángel, te he comprado tu bebida energética sabor caramelo preferida.
Papi, eres una flor de pitiminí.
Tú eres como un ángel demasiado gordo para volar.
¿De dónde has sacado ese dinero exactamente?
Para tu información, he conocido a un empresario rico
que me ha contratado como asesor.
Y para celebrarlo, he comprado algo especial para ti, Janice.
¿Un rubí?
Y no es un rubí cualquiera,
los mayas lo conocían como el rubí maldito del Chactún.
Creían que... Dios, deshazte de él.
¡Anda, un rubí! ¡Soy rico!
Bud, quizá esto sea el universo dándonos una tregua tras todos estos años
de malvivir sin trabajar.
Igual deberíamos celebrar tu éxito haciendo el amor.
Cariño, sabes que odio esa frase. ¿No puedes decir "Vamos a hacerlo"?
Vale, vamos a hacerlo.
Bud, ¿qué haces escondido en nuestra basura?
Lo que hago en la intimidad de tu basura es cosa mía y de este pellejo de pollo.
Bud, es tan agradable oír a todo el mundo hablando de nuestra preciosa casa.
Es como si tuviéramos... dignidad.
Tu casa es preciosa. ¡Qué pasada de parrilla!
¿No estás celoso?
¿Por qué iba a estarlo? No, me alegro por ti.
Te pagaré 100 dólares si te haces el celoso.
Oh, Bud, tu parrilla me da tanta envidia, ¡me muero de envidia!
- ¡Jamás había visto una tele tan grande! - Vale, Bud, ahora estoy celoso.
Ya me parecía a mí.
No le digas que tenemos esa misma tele en el baño.
Otras noticias. Pablo Barracuda es el sospechoso del tiroteo de hoy.
- Ese es mi colega. - ¿Ese es tu colega?
¿Tienes idea de quién es ese?
Pablo Barracuda es un famoso capo de la droga.
¿Un capo de la droga? ¡Qué va!
Odia a los capos de la droga. Mató a todos los otros capos de México.
Papá, esta tele, la parrilla, todo comprado con dinero de la droga.
- ¿Dinero de la droga? - ¿Bud no es rico legítimo?
¿Quién mira la tele en una fiesta?
Barracuda solo te quiere para meter drogas en el país.
¡Qué va!
Mi hermano fue asesinado por una tele comprada con dinero de la droga, cerdo.
Estaba probándome la ropa interior de tu hija y he oído todo.
Usted, señor, es un enfermo.
Bud, ¿eso que dice la gente sobre tu amigo es cierto?
Janice, ¿tú qué crees? Te lo dejaré bien clarito.
Bud se hace rico y todo el mundo se muere de envidia.
¿Qué hacen? Inventarse algo así para menoscabarme.
Así es la naturaleza humana. Sabía que pasaría esto.
He hecho una lista de los sospechosos.
Y ya me he vengado con un plan tan astuto que te volará la cabeza.
Oye, Bud, ¿has cagado en mi puerta?
Tranquila, Janice, el Sr. Barracuda no quiere nada de mí.
¿Diga? Ah, hola, Sr. Barracuda.
- ¿Barracuda? - Tíos, ese pez se cree persona.
Bud, ¿recuerdas cuando dije que algún día necesitaría pedirte un favor?
Pues ha llegado el día.
- ¿Qué es? - Preferiría no hablarlo por teléfono.
Así que me gustaría que vinieras a cenar con tu familia mañana.
Nada demasiado formal.
Poneos lo que os pondríais en vuestro entierro.
Sr. Barracuda, usted no es un capo de la droga, ¿no?
¿Qué? Claro que no. No me hagas reír, tontaina.
Sr. Buckwald, venga a cenar.
No querrá que su familia desaparezca, ¿verdad?
¡Pues claro! ¡Allí estaremos!
¿Veis? No quería que traficara para él.
- Solo quería invitarnos a cenar. - ¿Qué?
Dios, ¡tengo que perder dos kilos antes de mañana!
Vale, señor minero chileno,
espero que hayas traído linterna, porque vas a estar un ratito en la mina.
¿Barracuda vive aquí? Tío, sus padres deben de estar forrados.
Esto no ha sido buena idea, papá.
Barracuda es un matón asesino.
No permitiré que manches el buen nombre de un hombre
que me dio una pasta por algo que no quiso explicar.
Sr. Buckwald, me alegro tanto de que Vd. y su familia hayan podido venir.
Espero que le guste todo. ¿Le apetece más...?
Disculpen eso.
Solo para asegurarme, he tenido que empezar la cena con un doble.
Sr. Buckwald, me alegro tanto de que Vd. y su familia hayan podido venir.
¿Por qué es tan alto el techo? ¿Tienes un bebé muy alto o algo así?
Dios mío, ¿eso es un misil?
¿Eso? No, eso es un balón de fútbol.
Estos críos de barrio.
Hector, ¿puedes encargarte de estos... críos?
Críos, estallan tan rápido.
Aquí tienes mi número. Es un siete. Es mi favorito.
Sr. Barracuda,
¿por qué nos ha invitado?
Quería conocer a tu familia.
También tenía un favorcillo del tamaño de un gramo de coca
que quería pedirle a tu padre.
Verás, quiero trasladar a mi familia a Mexifornia.
Son muchos camiones y, bueno, Bud,
me preguntaba si podrías ahorrarnos el rollo de las aduanas.
Supongo que sí.
Bud, eso me alegra tanto.
Si hay algo que desees, lo que sea, dímelo y lo haré realidad.
- Quiero unas piernas bonitas. - ¿Qué?
No quiero que mis muslos se toquen. Tú verás.
Escucha, Pablo, vayamos al grano.
Necesito un viejo forrado y creo que somos el uno para el otro.
Me halagas, pero eres como si alguien hubiera pisado a Drew Barrimore.
Bueno, he hecho lo que he podido.
- Antes de irme, ¿me das un beso? - Claro.
¡Maldito cabezón, perro asqueroso...!
¡Quitadme de encima a este pit bull! ¡Verdugo, haz algo!
¡Vale, jefe!
¡Hijo de perra bigotudo!
Bueno, otra fiesta que acaba buscando a Gert en el desierto.
Bud, ¿por qué no admites qué es realmente Barracuda?
¿Todo esto es solo para poder ganar más que Ernesto?
¿Quieres saber el por qué?
Porque eso significaría volver a ser el viejo Bud.
El Bud que no puede sostener a su familia.
¿Quieres volver a tener que malvivir?
¿Qué pasa con el dinero?
Bud, nunca has hecho nada por dinero.
Por eso somos pobres.
Por eso solo tiramos de la cadena una vez a la semana.
Por eso dejé que se me curara el brazo roto sin escayola.
Pero eso es también lo que te convierte en un héroe.
No te hiciste agente fronterizo por el dinero,
sino porque elegiste entregarte a una causa mayor que tú.
Y todos esos vecinos que tanto intentas impresionar
deben su seguridad y bienestar a tu trabajo.
Vaya, supongo que un poco heroico sí que soy.
Eso es algo que Ernesto nunca será.
Janice, discúlpame, tengo que detener a un narcotraficante.
Si muero, dile al váter que lo amo.
¿Por qué no me lo dices tú mismo?
¡Deja de espiar! ¡Sabes que te amo!
Sr. Buckwald, justo a quien estaba buscando.
Creo que tenemos un trato, ¿no?
Lo siento, Barracuda.
El único trato que tengo es con América y con la familia de la niña que atropellé.
Tengo que hacer las tareas de su casa durante el resto de mi vida.
Es una... Es una pesadilla.
¡Matadlo!
¡Buckwald! ¿Qué pasa aquí? He oído disparos.
Te diré lo que pasa aquí, Steve.
He capturado a Pablo Barracuda, y lo entrego fiambre.
Idiota, ese no es Barracuda, es su doble.
¿Qué?
Oye, Steve, se aproxima un camión sospechoso.
Ese es el camión de Barracuda. Mierda, se nos ha escapado.
Steve, sube.
Agárrate, porque este cortacésped deportivo tiene turbo.
Bueno, al menos he matado a un tipo.
¡Cállate!
Estoy aquí con Ernesto González.
Quien ha capturado sin ayuda al mayor narco de la historia.
Es usted un verdadero patriota. ¿Me deja acariciarle el bigote?
¿Por qué no se lo preguntas a él? Se llama El Guapo.
¿Puedo acariciarte, El Guapo?
Vale, pero ve despacio.
González recibirá una recompensa de 10 000 dólares
por su hazaña protegiendo la frontera americana.
Oh, Bud, hoy renunciaste a tus sueños para proteger a tu país.
Aunque no hayas capturado al verdadero Barracuda, sigues siendo mi héroe.
Gracias, Janice.
Y ahora te voy a recompensar como a un héroe.
- ¿Qué quieres decir con eso? - Lo sabes perfectamente.
Busca la tienda de campaña y el radiocasete.
Voy a llevar la fiesta a papi.
- Bud, ¿te meto en mi basurero? - Sí, por favor.
Eres un buen amigo, Ernesto.
Subtítulos: C. Morera
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