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Original subtitles

¿Qué pasó, Scott? ¿Cómo te quemaste?

Pues estaba jugando a encender ramas con un mechero

y había gasolina cerca porque hacía frío.

La lata de gasolina estaba demasiado cerca de una rama

y, entonces, se prendió y me asusté mucho.

La lata se derramó por el suelo,

el fuego se extendió

y, al pisarlo, me quemé las piernas.

Fui a buscar la manguera,

abrí el grifo a tope y apagué el fuego.

Luego, fui corriendo a casa del vecino.

-Te han hecho injertos de piel, ¿no? -Sí, tres.

-¿Y qué tal? -Bastante bien.

Al principio me picaban, pero ya no.

-¿Vas a volver a jugar con fuego? -Ni loco.

¿Y tú? ¿Cómo te quemaste?

Pues subía a mi habitación

porque quería ver...

Tenía un mechero y un cohete de colores...

...y quería comprobar cómo de rápido se consumía la mecha,

así que la encendí y se quemó enseguida

e intenté apagarla, pero no pude,

así que traté de...

La arranqué para que se apagara, pero no funcionó

y se me metió por los vaqueros.

-Tú tienes que quedarte más, ¿no? -Sí, una semana.

¿Volverás a jugar con petardos?

Sí.

¿No has aprendido la lección?

Sí, pero seguiré jugando con ellos.

¡Me cago en la hostia! ¡Apaga eso, payaso!

Ya está la cena.

¿No me has oído, gilipollas?

¡Ni se te ocurra! ¡Apaga esa mierda!

¡Suelta los petardos, por favor!

-Quítaselos. -No hace daño a nadie.

Dale los petardos a tu padre.

Normal que los vecinos nos odien.

¿Desde cuándo te importa lo que piensen?

Bueno, ya no tendrás que preocuparte más.

¿Has hablado con el banco?

Nos dan el préstamo.

-¿Lo hemos comprado? -Podemos comprarlo.

Primero tenemos que hacer todo el papeleo.

Ya.

-¿Cuánto crees que tardará? -No mucho.

Es poca cosa.

¿No te dije que lavaras el peto? Está asqueroso.

Déjalo.

No vamos a comer hasta que lo eche a lavar.

Ve, anda.

Quítatelo y mételo en la lavadora.

Podemos ir comiendo.

Prefiero esperarlo.

No me llega.

A ver, es lo que hay. ¿Qué esperabas?

Es tu paga de siempre.

¿Para qué quieres más?

¿Para qué la quieres? No haces surf. Ni siquiera nadas.

La quiero.

-También buceo. -Tú qué vas a bucear.

-Nunca buceas. -Sí.

Tienes el equipo muerto de risa.

Está guardado.

No pienso gastarme más en tus tonterías.

Soy tu madre y te quiero, pero el surf no es para ti.

¿Cómo te llamas?

Riley.

-Qué nombre tan bonito. -Gracias.

¿Quién es tu amigo?

Ni idea.

Hola, Jamie.

¿Surfeas mucho por aquí?

¿Sí?

-¿Quiere que le corte el césped? -No, gracias.

-¿Por qué? -Lo hace papá.

Lo corta mi marido.

-¿Cuánto le cobra? -Es mi marido, lo hace gratis.

¿Espero a que venga?

Hay unas cuantas casas más por allí. ¿Por qué no vas a preguntar?

-A su césped le hace falta. -Gracias. Buen día.

¿Te importa quitar el pie? Gracias. Lo siento.

-Que tenga un buen día. -Gracias.

-¡Vamos, Nitty! -¡Eso es!

La madre que me parió.

¡Venga, Nitty! ¡Tú puedes!

¡Nitram! ¡Déjalos en paz!

¡No!

-¡Chicos! ¡Fuera de ahí ahora mismo! -¡Es mío!

Tira para dentro, Vin.

-¿Qué pasa? -¿Qué coño haces?

-¿A qué te refieres? -¡No puedes ir repartiendo petardos!

Eso no se hace.

Ya vale.

Ya está bien.

Sube al coche.

-Íbamos juntos al colegio. -Lo sé. Al coche.

Vete al coche.

Lo siento muchísimo.

Tiene que buscarse algo que hacer. No puede estar aquí.

Lo sé. No volverá a pasar.

-¿Vale? -Sí.

¡Para!

¡Vale ya!

¡Que pares!

¡Ya vale!

¡Nitram! ¡Nitram!

¡Para! ¡Para de una vez!

¡Vale ya!

¡Te he dicho que pares!

¿A ti qué te pasa?

¿Qué cojones te pasa?

-¿Qué le pasa a él? -¿Qué...?

-Me odia. -No te odia.

No puede dejar que sus alumnos jueguen con petardos en el recreo.

¡Estate quieto ya!

-Mamá me dijo que hiciera algo. -Ya, pero no esto.

Tú...

-¿Se lo has contado? -No.

Como se entere de que te los he devuelto...

-Son mis amigos. -Lo sé.

-Ya lo sé. -Son mis amigos.

-Lo sé, pero tienes... -Les caigo bien.

...que prometérmelo.

No puedo pasarme el día vigilándote.

¿Lo entiendes?

¿Sabes qué?

Vamos a ir a dar una vuelta, ¿vale?

Nos vendrá bien dar un paseíto.

¿Vale?

Venga.

Es bonito, ¿a que sí?

Vienen muchos turistas de Australia.

Es un buen negocio.

¿Me vas a ayudar a llevarlo?

Así me gusta.

¿Podemos tener animales?

-¿Qué tipo de animales? -De granja.

-¿Gallinas? -No.

Ponen huevos.

-Vacas. -Nos vendrían bien.

¿Qué sabes tú de vacas?

Nada.

-¿Qué sabes tú de vacas? -Nada.

Qué tonto.

Sí, soy tonto.

Sí.

Cuando sientes la cabeza, quizá tengas críos.

Es un buen sitio para criarlos.

Algún día, esto será tuyo.

Este es mi sueño, hijo.

Gracias por venir.

Sé que no lo tenéis fácil para llegar.

Quería saber qué tal os va todo.

Cómo le va.

Te tomas las pastillas, ¿verdad?

¿Un antidepresivo tricíclico una vez al día?

-¿Te tranquilizan? -No le quedan.

Ya veo.

Pero sí.

Sí que lo calman.

-¿Sí? -Facilitan mucho las cosas.

¿A quién? ¿A él o a ti?

A todos.

Verás, me estaba planteando retirarle ya la medicación.

Necesita las pastillas.

Quizá ayudaría,

aparte de las pastillas, que viese a alguien con quien hablar.

¿Mi madre o yo?

-Tú. -Tú, idiota.

¿Notas algún efecto secundario?

¿Te encuentras bien al tomarlas?

Muy bien.

Necesitamos que nos redacte otra carta,

si no, Centerlink dejará de abonar su pensión.

Por supuesto.

Primero le voy a hacer la receta.

Tienes que tomar las patillas todos los días

para mantener el ánimo estable.

Gracias.

¿Tú cómo lo llevas, Carleen?

¿Todo bien?

Estoy bien.

¿Sí?

Recuerda que puedes venir a hablar conmigo.

No.

No, estoy bien.

...valorada en 15 dólares. Vamos a por los 420 dólares, Melissa.

¡Mil programas! ¡Es increíble!

-Por 135 dólares. -K de kilo.

Sí, hay una K.

Quietecitos.

Soy jardinero. ¿Quiere que le corte el césped?

No sé yo...

¿Es su gato?

Se llama Gilbert.

Hola, Gilbert. ¿Puedo?

Hola, Gilbert.

Qué suave.

Está un poco descuidado, la verdad.

¿Cuánto tardas?

Soy muy rápido.

-En la parte de atrás hay más. -No pasa nada, soy muy trabajador.

Está bien.

Pasa.

-¿Tienes mucho trabajo? -Sí, muchísimo.

Se me da muy bien.

-¿Cierro la puerta? -Sí, por favor.

Buen chico.

Vale. Eso es.

Se ha roto.

No funciona.

Lo siento.

Da igual.

¿Paseas perros?

Sí, también.

Podrías volver mañana y sacarlos a pasear.

Vale.

Me llamo Helen.

Tengo las manos sucias.

Vale.

Mañana nos vemos.

Hasta mañana.

Perdona.

No pasa nada.

¡Vamos, chicos!

¡Lyric! ¡Amby! ¡Venga!

¡Andando!

¡Venga, Batty!

¡Hora de comer! ¡Vamos!

Pasa, Lyric.

Deja la puerta abierta.

Venga, adentro.

Los piratas de penzance en el teatro local

El mikado, maravillosa

El mikado o el Pueblo de titipu

¿Sabes tocar?

¿Nada?

¿Ni siquiera Chopsticks? Es muy fácil.

Solo hacen falta dos dedos. Siéntate.

Ponlos como si fueran palillos.

Colócalos aquí.

Luego pasas a mi.

Después, a re.

Y, por último, a do.

Y lo mismo otra vez.

Lo has conseguido.

Ya puedes decir a la gente que sabes tocar el piano.

Pareces una estrella de cine.

Una vez salí en la tele.

¿De verdad?

¿Cuándo?

De pequeño me quemé jugando con petardos.

Me entrevistaron en la tele.

Me hicieron mil preguntas.

-Eres famoso. -No, ya no.

¿Te apetece ir de compras?

Eran de mi padre.

¿Qué tal estoy?

Muy guapo.

Pareces un hombre de negocios.

Mi padre me llevaba en su descapotable cuando era pequeña.

Quería ser piloto de carreras con toda mi alma.

-¿Te gusta? -Sí.

Aquí está.

La buena de Helen.

¡Helen! Has vuelto.

Me alegro de verte.

¿Qué tal?

-Qué bonito. -¿A que sí?

Clase C.

Tiene airbags frontales. ¿Quieres probarlo?

-¿Qué tal, Helen? -Genial.

¿Vas bien?

-Estupendamente. -¿Estás cómoda?

Es por la dirección asistida.

-¿Es un techo solar? -Sí, el botón está ahí.

Ya.

¿Este?

-¿Este es para la luz? -Sí.

Mira, Helen.

-Tan seguro como una casa. -Igual que una casa.

Tiene airbags frontales.

¿Qué tal se conduce?

¡Para, hombre! No seas estúpido.

No me llames estúpido.

Hay que probarlo primero.

¡Vale ya!

-Estate quieto. -Hazle caso.

¡Para! ¡Para el coche, Helen!

Está emocionado.

-¡Que pares! -Emocionado.

¡Para el coche de una vez!

Ya voy.

¡Para!

¡Por Dios!

Perdona, es que está emo...

-¿Qué pasa? -Eso no se hace.

Ya está. Se acabó.

¡Sal ahora mismo!

¡Que salgas! ¡Ya vale!

¡Se acabó!

-Déjalo... -¡Fuera!

Firma aquí y aquí.

Gracias.

¿Te lo has pasado bien, payaso?

La próxima vez que venga,

procura no venir con ella, subnormal.

Como me jodas un coche,

te voy a joder yo a ti.

¿Queda claro?

¿Queda claro?

¿Todo bien?

Gracias por volver. Qué ganas, ¿no?

-Sí. -Buena suerte.

Me alegro de verte, Helen.

Hasta la próxima.

-Hola. -Hola.

Tengo un regalo.

El Volvo es para ti.

Gracias.

-¿Estás bien? -Sí.

¿Eres rica?

Supongo que sí.

¿Y eso?

¿Conoces la TattsLotto?

Pues soy la dueña.

En un árbol junto al río cantaba un pajarito.

¿Un pajarito?

"Chipiri chi, chipiri chito".

Chipiri chi, chipiri chito.

Y yo le pregunté:

"Pajarito tontín, ¿por qué estás ahí...?".

Chipiri chi, chipiri chito.

"¿...con tu chipiri chi, chipiri chito?

¿Es, tal vez, porque eres un poco bobito?

¿O es que se te ha atragantado un gusanito?".

Con un movimiento de cabeza, enseguida respondió el pajarito:

"Chipiri chi, chipiri chito".

Hola, papá.

Hola, hijo.

-Hola, mamá. -Hola, cielo.

¿Hace cuánto no te lavas el pelo?

-Te ha crecido mucho. -Me lo estoy dejando largo.

Ojalá yo lo tuviera así.

Te pediré hora para mañana.

-No pienso cortarme el pelo. -Claro que sí.

-Te lo digo yo. -No.

Ya verás como sí.

Ya no quiero vivir aquí.

Qué pena que no tengas otro sitio al que ir.

Helen dice que puedo vivir con ella.

¿Quién?

¿Quién es Helen?

Es cantante.

Y actriz.

Tiene mucho sitio, así que no pasa nada.

¿Tú sabes de qué habla?

¿Te acuestas con esa mujer?

Es mi amiga.

¿Y eso?

Es mi coche nuevo.

¿Te lo ha regalado ella?

Me da todo lo que quiero.

-¡No me digas! -Sí.

Muy bien.

¿Estás bien?

Cariño...

No pasa nada.

Está bien.

Vete con tu amiguita sofisticada.

-Odio vivir aquí. -Bueno, será un placer...

perderte de vista.

-¿Por qué eres así con él? -Cállate.

Siempre haces lo mismo.

Voy a buscarlo.

Ya volverá.

Nadie más sería capaz de aguantarlo.

Y yo le pregunté: "Pajarito tontín, ¿por qué estás ahí

con tu chipiri chi, chipiri chito?

¿Es, tal vez, porque eres un poco bobito?

¿O es que se te ha atragantado un gusanito?".

Con un movimiento de cabeza, enseguida respondió el pajarito:

"Chipiri chi, chipiri chito".

Me vengo a vivir aquí.

Vale.

¡Vamos, chicos!

¡Venga, Amby! ¡Lyric!

Te traigo unas sábanas.

Este era mi dormitorio.

Baja, anda.

Le caes bien.

Os dejo a solas a los dos.

Qué susto nos has dado.

¿Qué hacéis?

Estamos viendo una película.

-¿Todo bien? -Quería darte las buenas noches.

¿Te duele la cabeza?

¿Para qué son las pastillas?

Mi madre dice que ayudan.

¿Con qué? ¿Estás enfermo?

No, es porque a veces me pongo triste.

Buenas noches, Helen.

Buenas noches.

Sí.

Estas están bien.

Las he cogido para ti.

Gracias.

-Son preciosas. -Esta es Helen. Helen, mi madre.

Y mi padre.

-Hola. -Encantada.

-Están mojadas. -Sí, porque son frescas.

Me habla mucho de vosotros.

Para ti, cielo.

Me gustan los colores.

Pareces un superhéroe.

¿Estoy sexi?

Yo también tengo algo para ti.

Es nuestro signo del zodiaco.

Cumplimos años casi el mismo día.

-No lo sabía. -Soy un toro, mamá.

¿Saco ya la tarta?

O mejor dentro de un rato.

-Vale. -Gracias, corazón.

No hay de qué.

Felicidades.

-Tengo otra cosita para él. -¿Más oro?

Una cosa que le gusta.

Sabes mucho de mi hijo.

Cuando vives con alguien...

¿Qué está pasando exactamente?

No sé a qué te refieres.

Te corta el césped y le compras un coche.

Te lo corta otra vez y se muda contigo.

¿Lo siguiente es la boda?

Necesitaba un coche.

No tiene carné de conducir.

Eso no lo sabía.

Bueno, supongo que no lo sabes todo.

¿No tienes hijos?

No.

¿Estás casada?

Entonces, ¿él qué es?

¿Un marido o un hijo?

-Hemos venido a conocer a su amiga. -Eso intento hacer.

¿Y bien?

Mira, lo he trincado.

-¿Tienes algún problema conmigo? -No.

Pero tengo una pregunta.

¿Por qué él?

¿Qué te atrae de mi hijo?

Es muy atento.

Y muy dispuesto.

Es divertido.

Es un hombre especial.

Y un buen amigo.

Cuando era pequeño,

jugábamos a un juego en la tienda de telas.

Él se escondía entre los rollos de tela

y yo intentaba encontrarlo.

Tendría unos cinco años.

Le encantaba. Y a mí también.

Jugábamos mucho.

Qué bonito.

Pero, un día,

cuando fui a buscarlo,

no estaba allí.

Busqué por todas partes.

Ni en las sedas ni en los algodones.

En ningún lado.

No aparecía.

Miré en todas las tiendas. Todo el mundo se acercó a ayudarme.

Pasé una hora buscándolo.

No podía parar de llorar.

Estaba histérica.

O sea...

Es lo peor que te puede pasar.

Que una madre pierda a su hijo.

¿Qué hiciste?

Me di por vencida y volví al coche.

Pensaba ir a la comisaría.

Pero, de pronto,

oí a alguien riéndose.

Me di la vuelta

y allí estaba,

tumbado en la parte de atrás,

mirándome muerto de risa.

Se reía de mi sufrimiento.

Se reía como si fuera lo más gracioso del mundo.

-Podía haberlo hecho perfectamente. -Seguro que sí.

Cuidado con el pelo.

Me prometiste que me echarías una mano.

-Maurice. -Hola.

¿Qué tal?

Lo he llamado varias veces.

Ya lo tengo todo. Siento haber tardado tanto.

Ha habido un cambio de planes.

-¿Cómo? -Otra pareja ha comprado el motel.

Hicieron una oferta mejor. Quería ahorrarle el viaje.

¿Por qué no iba a venir?

El dueño ha aceptado y lo ha vendido ya.

-Me dijo que el motel era mío. -Y lo era.

Pero nos llegó otra oferta mientras tanto.

-¿No puedo igualarla? -No, ya está hecho el papeleo.

Estaré pendiente por si surge otra cosa.

-Sí. -Cuídese. Hablamos.

Gracias.

Muy bien.

Venga, hijo.

Vamos a buscar otro.

-¿Qué es eso? -¿El qué?

Lo que tienes ahí.

Mi escopeta de perdigones.

¿De dónde la has sacado?

Me la regaló mi padre de pequeño.

Deshazte de ella.

No la quiero aquí.

¿Me compras una de verdad?

¿Perdona?

-Esta es un rollo. -No.

No me gustan.

Pero tienes el dinero.

Da igual.

Es mi dinero.

Pues cortaré el césped y me la compraré yo.

No te dejaré comprar un arma.

Si vas a gastártelo en eso, no te pagaré.

No quiero armas en mi casa.

Es para protegernos.

Llevo cincuenta años sin protección.

No la necesito ahora.

¿Helen?

Soy yo, Helen.

Perdóname, Helen.

Ya no necesito un arma.

Podemos ir a Hollywood,

donde ruedan nuestras películas favoritas.

¿De verdad quieres ir a EE. UU.?

Los dos juntos.

Como una familia.

Como una familia de verdad.

Vale.

Iremos a la agencia de viajes por la mañana.

Vale.

¡Para!

¡Estate quieto!

-¿Nos vamos a Los Ángeles? -Sí.

Los ojos bien abiertos ante esta situación,

a Roderic tendré que dedicar una oración.

Le diré que he recuperado la moral

y que todo lo que pase me da igual.

No quiero morir por la daga o por la espada,

pero a un mártir se le concede alguna fanfarronada.

Yo no soy de piedra, a un cumplido accedo,

y si he de morir mañana, eso a mí me importa un bledo.

Eso a mí me importa un bledo.

Eso a mí me importa un bledo.

Bledo, bledo.

¿Podemos ir en primera clase?

A lo mejor.

Date un capricho. Te lo mereces.

¿Podemos ir a Nueva York? Mis padres siempre han querido ir.

Creo que va a ser demasiado para una semana.

-En otra ocasión. -¿Y a París?

¡Para!

Compórtate.

Cariño.

¿Dónde está Helen?

Sufristeis un accidente.

¿Qué ha pasado?

Ha muerto, cielo.

-La policía quiere hablar contigo. -Diles que lo dejen en paz.

Quieren saber qué pasó.

¿Por qué?

¿Ibais muy deprisa?

No sé qué pasó.

¿No? Bueno, pues...

Iba dormido.

-¿Estabas dormido? -Diles que estaba dormido.

Vale.

Hablaré con ellos. Tú relájate, ¿vale?

Cálmate.

¿Enfermera?

Enfermera.

Tranquilo.

Cálmate, no pasa nada. Venga.

¡Doctor James!

Venga, tranquilízate. Calma.

Cálmate.

Vamos, cálmate.

Venga, tranquilo, vamos.

Cálmate.

-Tranquilo. -¡Doctor James!

Venga, buen chico.

Serán ocho pavos.

Gracias por la copa.

Son diez pavos.

-¿Diez? -Sí.

Invito yo.

Joder, gracias, tío.

No hay de qué.

¿Qué te ha pasado en la cara?

-Me la pegué. -¿Sí?

Sí, haciendo surf.

Soy Jamie. Salud.

Ya lo sé.

¿Me conoces? ¿De qué?

-¿Del The Neck? -Sí.

Estás un poco cambiado.

Tampoco tanto.

¿Quieres fumar?

-Ven. -Vale.

¡Nitram! La vuelta.

La clave son las burbujas.

Acábatela.

Ya no queda nada. Te la has fumado toda.

Apenas me has dejado.

Joder, Nitram.

No me llames así.

¿Por?

Me llamaban así en el colegio y no me mola nada.

¿Quiénes te llamaban así?

¿Los que se metían contigo?

No.

-Pero no me gusta. -¿No?

No.

Un día podríamos ir a surfear juntos.

Vale, por mí guay.

Tú y yo.

Joder, tío.

No te lo pierdas.

¿Tienes novia?

No.

Pues deberías acercarte.

Deberías ir.

En serio.

¿Y qué le digo?

Pues que está tremenda.

¿Nunca lo has hecho?

Qué va.

Vamos.

Está muy buena.

Sí, está buena.

¡Venga!

Ve.

Ánimo.

Nitram.

-Nitram. -Para.

-Nitram. -No me hace gracia.

Nitram.

-Nitram. -Para.

Nitram.

Nitram.

Nitram.

Demasiado lento.

¿Qué tal estás?

¿Sigues tomando la medicación?

¿A qué has venido?

Tu padre quiere verte. Está...

No está muy bien.

¿Qué le pasa?

¿Por qué no te vas calzando?

¿Por qué sigues aquí?

¿No tenía familia? Querrán recuperar la casa.

Es mía.

Me la dejó a mí.

¿Cómo?

Helen me lo dejó todo.

Ha venido tu hijo.

¿Sabías que Helen le dejó medio millón y todos sus bienes?

Voy a preparar té.

Dice mamá que estás enfermo y que ya no sales.

¿Es verdad?

Sigo...

Sigo buscando propiedades.

Ya encontraré algo.

Puedo comprarte lo que quieras, papá. Lo que quieras.

¿Quieres un coche?

Podemos dar una vuelta en coche.

Me estás asustando.

Ponte unos pantalones, venga.

-Vamos. -No quiero.

-Póntelos. -¿Qué haces?

Ponte unos pantalones.

-Que te los pongas. -¡Pero hijo!

Póntelos, papá.

-¡No! ¡Para! -Vamos.

¡Estate quieto!

Ponte unos putos pantalones.

Póntelos, papá.

-No pasa nada, venga. -¡Para!

Vamos, no pasa nada.

¡Ya me levanto!

-Levanta. -¡Ya voy!

Para, ya me levanto, te lo juro.

-Te lo juro. -Venga.

¡Ya voy!

-Ya me levanto. -Venga.

-¡Déjame! ¡Déjame ya! -¿Te levantas?

-Mírame. -Vamos.

Mírame.

-Ya me levanto, te lo prometo. -Muy bien.

Ya voy, ya me levanto.

Muy bien.

Voy a por las gafas.

Te lo prometo.

Ya voy.

-Te lo prometo. -Toma.

Venga, voy contigo.

Voy contigo.

Está bien.

Eso es lo que hay que hacer.

Es tu trabajo.

-Hola. -¿Quién es?

Hola. Esto es para usted.

¿El qué?

Soy un empresario. Para usted.

Vale, pero ¿para qué es esto?

¿Qué necesita? ¿Qué desea?

No está todo.

¿Todo el qué?

Pero casi. Le pagaré el resto. Mire.

¿Lo ve?

-¿Es dinero? -Sí.

-¿Para qué? -Para usted.

No, pare.

¿Qué pasa?

Es para comprar esto.

¿Qué? No.

Es nuestra casa.

Vivimos aquí. No está en venta, es nuestra casa.

Nosotros la vimos primero.

¿Cómo que la vieron primero?

Íbamos a comprarla, pero hicieron una oferta mejor.

-Vivimos aquí. -Es nuestra casa.

Es nuestra propiedad.

Cojan el dinero.

-Es nuestra. -Cojan el puto dinero.

-No. -No.

-No se ponga así. -No me pongo de ninguna forma.

-No está en venta. -Cójanlo.

Quiero que se marche.

-¡No! -¡Que lo cojan!

Quiero que se vaya de aquí ahora mismo.

-Vamos a llamar a la policía. -¡Cojan el puto dinero!

-¡Váyase! -¡Que lo cojan!

¡No!

-Voy a llamar a la policía. -¡Largo!

¡Nitram!

¡Ven con nosotros!

¡Nitram!

¡Nitram!

Ya está. No pasa nada.

¿Te importa que entre?

He estado hablando con tu madre.

Dice que tu padre estaba un poco mal últimamente.

¿Habías notado algo raro?

-Estaba muy callado. -Una, dos y tres.

¿Te llevabas bien con él?

Deberías ir a hablar con tu madre.

Luego te haré algunas preguntas.

Estará bien.

Ya viene mi hijo.

Disculpe.

-Perdón. -¿Qué crees que haces?

¿Por?

Quítate eso.

¿Por qué?

¿Qué haces?

¿Quién va al funeral de su padre vestido de payaso?

No voy de payaso, voy elegante.

No voy a consentir que me dejes en ridículo.

Mira, tiene lobos.

Y un bosque.

¿Te hace gracia?

No.

Vete.

-No vas a fastidiarlo. -Quiero despedirme de papá.

Vete.

Márchate.

Muy bien.

Perdone.

¡Hola! ¿Qué tal? Siéntese, por favor.

-¿En qué puedo ayudarlo? -Me quiero ir.

Muy bien, ¿dónde le gustaría ir?

¿A qué ciudad o país le gustaría...?

Helen y yo íbamos a ir a Los Ángeles.

-¿Quiere ir a Los Ángeles? -A ee. Uu.

¿A EE. UU.? Estupendo. ¿Cuándo le gustaría ir?

Ya.

-¿Ya? -Sí.

¿Hoy mismo?

-Sí. -Muy bien, a ver qué encuentro.

Veamos.

En primera clase.

-¿En primera? -Sí.

Perfecto, déjeme ver.

Hay un paquete de siete noches que incluye coche, hotel...

-¿Vale con esto? -Sí, de sobra.

Muchas gracias.

También incluye desayuno bufé. ¿Lo reservo?

-Soy un hombre de negocios. -¿Sí?

-¿Viaja mucho? -Sí.

Íbamos a viajar en primera.

¿Va a viajar acompañado?

¿O va usted solo?

-Ha dicho "íbamos". -¿Quiere venir?

-¿Con usted? -Sí, puedo comprarle un billete.

-No, lo siento, estoy muy ocupada. -No pasa nada.

Lo entiendo.

Seguro que puede llevar a algún amigo.

¿Reservo para una persona entonces?

Muy bien, perfecto. Se lo reservo ahora mismo.

Te he traído esto.

Sé que papá y tú siempre quisisteis ir.

Lo echo de menos.

¿Por qué no lloraste?

¿Cómo?

Cuando lo encontró la policía. ¿Por qué no lloraste?

Que no llore no significa que no me duela.

¿Y tú? ¿Por qué no lloraste?

¿Lo echas de menos?

No.

Él te quería muchísimo.

No lo bastante para quedarse.

Estaba muy mal.

¿y?

Los demás también nos sentimos mal

y vamos por la vida hechos una mierda.

¿Por qué él no fue capaz?

No lo sé.

Debería haberme tirado yo al dique.

Yo soy al que nadie escucha.

El retrasado.

No digas eso.

Papá y tú siempre discutíais por eso.

No es cierto.

"Lento" es lo mismo, mamá.

Eres igual que los niños que me llamaban Nitram en el colegio.

Eso no es verdad.

-Soy tu madre. -No.

Sí, yo te parí.

A veces me observo a mí mismo...

pero no sé a quién...

a quién estoy mirando.

Es como...

si no pudiera alcanzarlo.

Si pudiera cambiarlo para que fuera como los demás...

Pero no sé cómo hacerlo.

Así que, en vez de eso,

estoy aquí,

atrapado sin salida.

Comiéndome esta mierda

y hablando contigo porque no soy un cobarde como él.

No entiendo a qué te...

refieres.

Da igual, mamá.

Yo tampoco.

Pistolas, escopetas y munición

Muy buenas. ¿En qué puedo ayudarte?

¿Buscas un revólver? ¿Una escopeta?

¿Una semiautomática?

¿Cuál es esa de ahí abajo? La del medio.

¿Cuál? ¿La negra?

Es un AR-15, un fusil semiautomático.

Básicamente, es la versión civil del M-16 que usaban en Vietnam.

Tiene culata retráctil,

puedes moverla de arriba abajo.

Es muy ligero. Se apoya en el hombro.

Muy bonito.

Tiene un cargador de 30 cartuchos de 223.

-¿Quieres verlo? -¿Puedo?

Faltaría más.

Cuidado al apuntar.

Asegúrate de que esté vacío el cañón.

Sin poner los dedos por medio, aprietas el gatillo.

Y pum, se dispara. ¿Está claro? Toma.

Espera, primero... Perdona.

El seguro.

¿Vale?

Apóyatelo en el hombro. Justo aquí.

-Vale. -Adelanta el pie y apoya el peso.

Oye, cuidadito.

Estaba de coña.

-Apoya el peso. -Vale.

Hacia delante.

Respira.

Cuando hayas cogido aire, aprieta el gatillo.

Perfecto.

¿Qué te parece?

¿Te lo llevas?

-¿Qué me parece el qué? -¿Qué te parece el fusil?

-Me gusta, te lo he dicho. -¿Te gusta?

¿Quieres comprarlo, entonces?

-Sí. -¿Sí? Estupendo.

¿Tienes experiencia?

-Sí, un poco. -¿Qué armas has disparado?

Pues...

una escopeta.

-¿De calibre 22? -Sí.

Este tipo de armas tienen más retroceso.

-¿Era semiautomática? -No.

-¿Conoces la diferencia? -Sí.

Con una automática, disparas y se vacía el cargador.

Con esta tienes que ir apretando. Clic, clic, clic. ¿Vale?

-Sí. -Cada disparo.

Son 5.000 en total y te regalo 80 cartuchos.

¿Te parece bien?

-Sí. -Perfecto.

¿Qué tienes ahí?

¿Con esto vale?

Sí, perfecto, no hay problema.

¿Querías algo más?

-Una escopeta. -¿Una escopeta?

Vale, acabamos de recibir un cargamento.

Vamos detrás a hablar con Larry.

-¿Quieres verlas? -Sí.

Sin problema.

Esta es una Daewoo USAS-12.

Cargador de diez cartuchos.

El guardapolvos. Te la apoyas en el hombro...

Así de rápido.

Toma, prueba tú.

Ten en cuenta que pesa más que el AR-15.

Qué chula.

¿Verdad? Bonita y moderna.

Lo mismo que antes. Cuidado.

Tienes que controlarla bien, porque tiene mucho retroceso.

Pega como una mula.

Levántala. Súbela bien.

Mira por el visor.

Igual que antes: respira profundamente y dispara.

Eso es. Perfecto.

Muy bien.

-¿Y bien? -Me gusta. Pesa.

Pues mira, te cuento.

Te incluyo una cinta y una funda.

Serían 3.000 por esta y 5.000 por la otra.

-Vale. -¿Está bien?

-Son 8.000 en total. -Muy bien.

¿Tienes el permiso de armas?

No.

-¿No tienes? -No.

-¿De verdad? -No.

-Vale. -Pero tengo esto.

Sí, ya sé que tienes dinero, ese no es el problema.

-Verás... -Si necesitas más...

No, tranquilo. ¿No vas a registrar las armas?

-¿Qué? -¿No vas a registrarlas?

-No. -Vale, no pasa nada.

-No hace falta, ¿no? -No.

Si fuera una pistola, no podría vendértela, pero esto...

Larry, hazme un favor.

Tráeme un par de cajas de...

-¿Calibre 12? -Sí. Y un cargador extraíble.

-Marchando. -Y cuatro cajas de 223.

-Cuatro de 223. Cuatro y dos. Vale. -Sí.

Y una funda para cada una.

-Dos cargadores. -Eso es.

-Dos para cada una. -Y una funda.

Dos contando este, así que solo tengo que traer uno extra.

Muy bien, qué fácil.

Está tirado.

-Muy fácil. -Un placer.

Gracias.

-Ya le cobro delante. -Muy bien.

Hola, Jamie.

¿Qué pasa?

Acércate.

Esto es para ti.

Es para ti.

Toma.

No han sido caras. Pilla una.

-¿De quién es esto? -Tuyo. Lo he comprado para ti.

Coge una.

Venga, coge una.

¿Qué pasa?

Hola, Helen.

Hola, Helen.

Hola, Helen.

Hola, Helen. Ya estoy aquí.

Ya estoy en casa.

Hola, Helen. Ya estoy en casa.

Hola, Helen. Ya estoy en casa.

Hola, Helen.

Me gusta tu sonrisa.

Me gusta tu sonrisa.

El agresor se suicidó después de cometer el ataque.

A menudo alegaba acoso policial

y, hace diez años, la policía clausuró un club juvenil que dirigía

ante las denuncias de abuso de los jóvenes.

Lo sucedido escapa a la comprensión de nuestra comunidad.

El jefe de policía ha hecho balance de la enorme pérdida.

Ha habido un cúmulo terrible de circunstancias en Dunblane.

Han fallecido trece niños y dos adultos

y hay varios menores hospitalizados.

Gran Bretaña lamenta las muertes de los inocentes

y trata de esclarecer quién o qué pudo motivar tal atrocidad.

El hombre que enloqueció en el colegio

era un viejo conocido de la policía.

Inadaptado, solitario, bicho raro o loco

son algunos de los términos empleados por sus vecinos.

Desconfiaban de él por su obsesión por los niños y las armas.

El mismísimo demonio nos visitó ayer y aún no sabemos por qué.

Todavía no damos crédito

y supongo que jamás lo haremos.

Las calles se llenaron de llantos

y el miedo se adueñó de los padres de los niños.

Algunos corrieron hacia el colegio,

temerosos de lo que podían encontrar.

Todavía no sabemos nada.

¿Qué está pasando?

Otros se marchaban con sus hijos,

dando gracias de que estuvieran vivos.

¿Este cuál es? ¿Es un...?

Un ar-10.

-¿Este es? -Sí.

-Este pesa más. -Sí, y también es más largo.

Es otro estilo.

Un arma distinta hecha por gente distinta.

Es como con los coches. Es cuestión de gustos.

Lo mismo. Veinte disparos, semiautomático.

-Este está bien también. -Sí.

Nueve mil por el AR-10 o quince mil por los dos.

Incluidos los tres cargadores y varias cajas de cartuchos.

Está muy bien.

-¿15.000? -Sí.

Ahí van mil.

Tres mil.

Está genial.

Buen disparo.

Hola.

He comprado pasteles.

¿Qué haces mañana?

Es fin de semana. Deberías hacer algo.

¿Por qué no sales a bailar? De niño te encantaba.

Igual conoces a una chica.

O a lo mejor...

No sé, lo mismo ya tienes novia.

Pues sí.

¿Cómo se llama?

Riley.

¿Riley?

Qué nombre tan bonito.

¿Dónde la conociste?

En la playa.

-¿En serio? -Sí.

Me alegro de que compraras la tabla.

Podrías haberla invitado a venir.

Fíjate. Es increíble.

Hasta has limpiado las ventanas.

Buenas noches, mi vida.

Venga.

Buena chica. Vamos, abajo.

Venga.

Perdón.

¿Qué me das por esto?

Una macedonia y un zumo.

¿Te parece bien?

Vale. Aquí tienes.

-Gracias. -De nada.

Hay 25 víctimas mortales confirmadas.

Se trata de la mayor masacre de la historia de Australia.

La pesadilla se desató en torno a las 14:30,

cuando un hombre armado con un fusil de gran calibre

comenzó a disparar indiscriminadamente...

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