All language subtitles for La Polizia È al Servizio del Cittadino 480p ITA.MITEDA

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Original subtitles

DEFENDIENDO A LOS CIUDADANOS

¿A qué esperáis? Bajadlo de donde está enganchado.

Han bloqueado los mandos.

Entonces cortad los cables, cortad la corriente, lo que sea.

- Mingozzi, ve tú. - ¿Y ustedes qué hacen aquí? Fuera.

¡Vayan a trabajar! ¡Aquí no hay nada que ver! ¡Fuera!

¡Bajadlo!

Pero el juez no ha llegado, comisario.

Me importa un carajo el juez.

¿Quieres que suba ahí arriba a hacer el informe?

- Sí, señor. - Bajadlo.

¡Y ustedes fuera! ¡Venga, desalojen!

Trae los maletines.

¿Quién es?

Es Albini, el de Transportes Alimentarios.

No parece que haya señales de arma de fuego. Ha muerto desangrado.

Apártense, por favor.

¡Atrás, atrás!

En mi opinión, no lo ha matado nadie de aquí.

Han debido de venir de fuera.

En Italia pasa de todo, pero siempre decimos que son de fuera.

¿Te lo crees de verdad?

ALBINI TRANSPORTES ALIMENTARIOS

- ¿Qué buscas, guapo? - Eros.

¡Eros, aquí hay uno que pregunta por ti!

- ¿Me buscaba a mí? - Sí, sube.

Ah, ¿es usted, comisario? No le había reconocido.

¿Es que no me has visto salir del almacén de Albini?

¡Qué cosas dice! Si hace dos minutos estaba ocupada.

Venga, sube, sube.

A ver, ¿dónde está?

- ¿Quién? - Tu santo protector.

¿Qué tiene él que ver?

¿No te ha puesto aquí para controlar a Albini?

Tienen negocios juntos, ¿no? Bueno, los tenían.

Si no lo encuentro antes de dos horas, habrá una orden de detención por homicidio.

¡Qué cosas dice!

Ése sólo es duro en la cama.

A ver cómo lo hace. Llévame donde esté.

¿Qué pasa?

Quieto.

¡Menos mal! Es usted, comisario.

Menos mal, ¿por qué?

¿Quién creías que era? ¿Tienes miedo de alguien?

No, no.

Es novicia, pero legal... Dieciocho años.

Además, somos novios, ¿no?

- Sí. - Lo mismo se casa contigo, ¿eh?

Vístete y vuelve a tu pueblo,

si no quieres encontrarte en un año haciendo la calle, como Eros.

A acostarte por cuenta de éste con el primero que pase.

- ¿Qué le ha contado esa zorra? - No, ella nada.

Pero tú a lo mejor puedes contarme algo.

¿Vamos a dar un paseo?

¡Vaya manera de rematar la nochecita!

Hay un amigo tuyo que la ha rematado para siempre.

- ¿Quién? - Albini.

Nos lo hemos encontrado colgado de una grúa.

Venga, te espero abajo. Espabila.

- Luego me pagará por hacerle de chófer. - Conduce y no te hagas el gracioso.

¿Sabes que Albini no esperaba que lo asesinasen?

Había salido del garaje convencido de que iba a encontrarse con un amigo.

Vosotros eráis amigos, ¿no?

¡Qué dice, comisario! Se está usted colando.

Todo el mundo sabe que erais socios.

"Albini y Mancinelli, contrabando y burdeles".

Socios, ¿de qué?

Me prestó dinero, pero de ahí a decir que éramos amigos hay un rato largo.

A propósito, ¿cuándo te financió por última vez?

- Fue un préstamo. - Venga, contesta.

Le iba mal. Le estaban apretando y tuvo que vender los camiones.

Ah, ¿sí?

Muy bien.

- ¿Y a quién se los vendió? - ¡Y yo qué sé!

Intenta recordarlo.

¿Con quién estaba en contacto? ¿Con quién trataba?

Se columpia usted, comisario. Yo no sé nada.

Lo siento, pero no me juego el cuello.

- No me engaña. - ¿Por qué? ¿De quién tienes miedo?

¿Yo? De nadie.

No conozco a nadie, no he hablado con nadie y no he visto a nadie.

Y si alguien me pregunta cómo me llamo, me llamo Nadie, como Ulises.

¿Lo conoce?

- Sigue recto y luego giras a la derecha. - Vale.

¿Ves dónde estamos?

Pues si me dices lo que quiero saber, puedes irte.

Ni detención, ni acusación...

Estoy abonado a los calabozos.

Me siento como en casa.

Como quieras.

Bueno, gracias por acercarme.

Ah, que le revisen el carburador. Este coche no va bien.

JEFATURA DE POLICÍA

Hola, Nicola. Hoy has salido tempranito.

Bueno, depende de a qué hora empieces.

Para mí ya es tarde.

No me digas que también esta noche está de turno.

¡Menudo hijo de puta estás hecho!

Esta noche estabas tú de turno.

Sólo que tenías juerga, como de costumbre.

¡Un polvo inacabable! Confiesa.

Esta noche pensaba en ti.

Muy bien, pero vamos a ponernos manos a la obra

porque hay un montón de gente a la que tomar declaración.

¿Un enfrentamiento entre contrabandistas?

No, creo que el crimen del puerto es un escarmiento ejemplarizante.

Una especie de advertencia, una amenaza para todos.

El problema es que sólo tengo a un chulo que no habla porque tiene miedo.

Y eso es lo que me da miedo a mí.

Bueno, ponte a ello, eh.

¿Sí?

Buenos días, señor.

- ¿Qué pasa? - ¿Dónde dejo esto?

¿Qué es?

"En el Estado democrático la policía está al servicio de los ciudadanos".

Déjalo donde quieras, menos en mi despacho.

- Es una orden... - ¡Aquí el único que da órdenes soy yo!

Un policía tiene la obligación de atender al público.

¡Pero no es un sirviente!

Y no hace falta que le baile el agua a nadie.

Vete.

Pasad, pasad.

Os conocéis todos, ¿verdad? Todos parroquianos habituales.

Mira qué alfombra.

- ¿Ya te han vuelto a pillar? - Sí.

Señor, ¿puedo ir al retrete?

Voy a traer al mundo un poli.

Cuidado, no vayas a caerte dentro, porque tiro de la cadena.

¿Quién te ha enseñado a contestar así, el comisario?

También me ha enseñado a partirte la cara si no te callas, ¿vale?

Vamos, que pase el primero.

Antes que nada, borra de tu cara esa mueca idiota si no quieres que te la borre yo.

Puede zurrarme lo que quiera, pero no voy a cantar.

- Te crees muy duro, ¿eh? - Tampoco soy un blando.

¿Y si fueran éstos tus cigarrillos?

¿Eh?

¿Con quién se está quedando? Esto es marihuana.

¡Muy bien, chaval! ¿Ves cómo lo entiendes?

Ya lo has entendido, ¿no?

Ánimo, cuéntame algo sobre Albini.

Yo no hablo. Me llaman "La Tumba".

No va a joderme.

Yo no voy a joderte. Te estás jodiendo tú solito...

si sigues empeñado en hacerte el duro.

Te joderán los mismos para los que trabajas.

¡Eso habrá que verlo!

¿Por qué no lo intenta con otro?

Eres un gallito, ¿eh?

¡Imbécil!

Saca el culo de este despacho. ¡Arreando!

Hola.

- Siéntate. - Gracias.

A ver... ¿Qué tal el trabajo?

Ya lo he dejado, comisario.

Ahora solo se hacen atracos.

Nadie pierde el tiempo abriendo cajas fuertes.

Y en casa, ¿qué tal? Me dijeron que habías tenido otro hijo.

Mi mujer.

Yo ni siquiera sé si es mío.

¡Pero qué más da! ¡Lo crío lo mismo!

Barón...

¿Sabes algo de Albini?

- ¿Y tengo que hablar? - Sí, esta vez, sí.

Pero...

¡No, eh, comisario! ¡Ni hablar!

¡No se le ocurra ponerme la mano encima! ¡Yo no sé nada!

Son todos nuevos. No hay nadie de la vieja guardia.

¡No! ¡Basta!

- Esto es abuso de poder. - ¡Cállate!

- ¡Quiero hablar con un abogado! - ¡Quién te hace nada! ¡Cállate!

¡Yo los denuncio a todos!

Lo vi una vez donde Albini.

- No sé nada más. - Vale.

- Vamos, delincuente. - Eh...

Esta vez tiene que cascarme.

Esta vez no hay más remedio. Pégueme.

Así no.

Esta vez tiene que darme fuerte.

porque si esos se dan cuenta de que todo es mentira, estoy jodido.

Deme.

- Gracias, eh. - De nada.

Con eso ya vas marcado, vamos.

Venga, vamos.

Venga, venga...

Eras un mierda y lo sigues siendo.

Caballerete, ven tú para acá. Sí, tú.

Date prisa.

A ver, el graciosito...

Mira...

¿Has visto a éste alguna vez?

Nunca.

- Nunca, ¿eh? - Nunca.

¡Muy bien! ¿Ves qué bien nos entendemos?

¡Qué dice!

No te preocupes, yo me encargo personalmente de que no te molesten.

Eres un tipo demasiado valioso. Te estoy muy agradecido.

¿Ves cómo siempre renta colaborar con la policía?

Ven, ven. Como premio, sales libre.

De acuerdo. Un par de meses puedes estar tranquilo.

Muy bien. Nuestro amigo puede marcharse.

Todos los demás, cuarenta y ocho horas de reclusión.

¡Desgraciado!

Vigílalo. No lo pierda de vista ni un segundo.

Esta bien.

¿Sabes lo que te digo?

Mañana curso la petición de traslado a Antivicio.

Por lo menos, le echaré un tiento a algún buen culo.

Ve, ve.

- ¿Sí? - Tengo una noticia que te interesa.

- Ven inmediatamente. - ¿A dónde?

Al Gold Number. Date prisa.

- Nicola. - ¿Qué pasa?

Algo gordo. Mira aquello.

Cristina se ha traído una amiga para ti.

¿Qué clase de imbécil eres? ¿Para eso me llamas?

¿Dónde está Mancinelli? ¿Dónde lo has dejado?

Está tranquilo, ahí dentro.

Todo controlado.

No se le ha acercado nadie que nos pueda interesar.

Hazme caso.

Vamos a divertirnos un poco.

- ¡Ni por lo más remoto! - Tú te lo pierdes.

- ¿Qué mierda de vida llevas? - ¡Eso es cosa mía y se acabó!

- ¿Y qué quieres que hagamos? - Ahora estamos aquí. Monta.

- Dame un... - Sí.

Un cigarrillo.

- Ten. - Gracias.

- Es el último. - Ah, ¿sí?

Gracias.

Dime la verdad... ¿Me has llamado para que te dé el relevo?

Esta vez te equivocas.

No quería que ocuparas mi puesto, sino que estuvieras conmigo.

¡Vete al infierno!

Sólo sé que un día cualquiera te dará un infarto y así podré cerrar el expediente.

Pondrá: "Suicidio morboso".

Tranquilo, estoy oxidado.

- ¿Necesitas dinero? - ¡Qué va!

En cuanto pueda, te devuelvo lo que te debo.

- Adiós. - Adiós.

Que te diviertas.

- Venga, chicas, al coche. - Vale, pero conduce tú, Martino.

Venga, vamos.

- Adiós. - Hasta otra, señor.

¿Y por cuánto quieres que vendamos esto?

¡Hacen falta huevos para poner estos precios!

¡No podemos seguir así!

¡Hay que acabar con esto! ¡Que se la queden!

¡Es demasiado cara!

No podemos venderla. Y el que la compre es un hijoputa.

¡Tenemos que hacer frente común contra estos ladrones!

Si queréis abrir las tiendas esta mañana, ése es el precio.

Lo tomáis o lo dejáis.

¡Judas, más que Judas!

¡Ese hace un gesto y os cagáis encima!

Hemos dicho que no vamos a comprar.

¡Basta!

Carga la fruta en el camión.

La venderemos en Milán o en Turín.

Por mí, estos muertos de hambre pueden ir cerrando.

Ven, tengo que decirte algo.

Por atención... ¿A ti qué te importa?

Pagas más, ¿y qué?

Sube tú el precio. No es tu culpa si la vida sube, ¿no?

Idiota...

- ¿Qué quieres? ¿Por qué has venido? - La policía me detuvo.

Sí, lo sé. Por eso es mejor que no te acerques a mí.

Tu foto estaba encima de la mesa de Sironi.

¿Qué le dijiste? ¿Hablaste?

- No, nada. - Cuidado con lo que haces.

- No consiento errores. - Tranquilo.

¿Puedo invitarte a almorzar?

Su casa de comidas apesta.

Ahora que ya has dicho tu gilipollez, ¿podemos hablar en serio?

Con usted es un poco difícil.

¿Te crees alguien por haberle partido la crisma a ese pobre comerciante?

Tienes varias denuncias, ¿lo sabes?

Las han retirado.

El que no puede retirarla es un tal Albini.

¿Quién es ése?

Al que encontraron ayer por la mañana en el puerto, colgado de una grúa.

- No lo conozco. - ¿No?

Pues parece que antes de que lo asesinaran estuvo con alguien.

Uno que se parecía a éste.

Estás en un lío, Scalise. Hay alguien dispuesto a jurar que os vio juntos.

Ese alguien se equivoca.

No, es alguien que os conoce bien a los dos.

Mentira.

Óyeme bien, Scalise...

Comisario, si entra cometerá violación de domicilio.

¿Crees que habría venido a verte si no tuviera una confesión de alguien?

Con tal de librarse de líos, siempre hay alguien dispuesto a darnos una pista.

Así que...

¿Oiga, central?

Soy el comisario Sironi.

Preparen una orden detención contra Antonio Scalise.

Un Mercedes gris rata, aquí, en Civitavecchia.

Corto y cierro.

Sí, soy otra vez yo.

Localicen como sea a Pino Mancinelli.

Si no lo encontramos ahora, no lo encontraremos nunca.

La policía te busca. Tienes que venir con nosotros.

Tranquilo, vamos a un lugar seguro.

Aprisa.

Cuidado, ahí vienen.

¿Qué quiere?

¿Qué pasa?

Así que has hablado, ¿eh?

Has sido tú quien ha puesto a la policía sobre la pista de Scalise.

- ¡Yo no he dicho nada! - ¿Por qué te soltaron si no?

¡No he dicho nada!

¿Qué les has contado?

La policía ha identificado a Scalise y Scalise es uno de los nuestros.

Yo no he sido. Ha debido ser otro.

Lo saben todo.

Scalise está "marcado".

Este cabrón se ha desmayado. ¿Qué hacemos?

Vamos a deshacernos de esta escoria.

Perdona que te haya molestado, pero ése se ha creído un ángel.

¿Has averiguado algo?

No, el piso desde el que voló está en alquiler.

Ninguna pista, ninguna prueba.

Dame un cigarrillo.

Dos metros setenta...

- Pásame las medidas en cuanto estén. - Sí.

Bruni, vaya a coger las medidas ahí.

¿Qué les decimos a los periodistas?

Nada. ¡Qué quieres que les digamos!

Diremos que era un adicto.

Si se enteran de que ha sido otro homicidio, nos tomarán por idiotas.

Es imprescindible que encontremos a ese maldito Scalise.

Es el único que puede ayudarnos a resolver este feo asunto.

LUCHA CONTINUA VENCERÁ LUCHA CONTINUA VENCE YA

¿Está también tu hijo?

¡Fascistas, escoria, volved a las cloacas!

¡Fascistas, burgueses, os quedan pocos meses!

NO A LAS DETENCIONES POLICIALES

- ¿Quieres que avise a los de la Secreta? - No, no.

Déjalo. A él no le gustaría.

Por lo menos, esta noche seguro que lo ves.

Que buscáis la paz,

La paz para hacer lo que os dé la gana,

Si es a ese precio, Nosotros queremos la guerra,

Queremos veros bajo tierra.

¡Nos explotan, nos asesinan, nos meten en la cárcel!

¡A esto lo llaman libertad!

¡Estamos luchando por el socialismo!

¡Y a eso lo llaman extremismo!

¿Eso le has enseñado a tu hijo?

Cuando hay palos, siempre en primera línea.

¿Y tú?

Tranquilo, que dentro de dos horas como mucho, lo soltamos.

No, por favor. Como os vaya bien.

Total, tienen toda la vida por delante.

Hola, soy yo. Perdona...

No, quería decirte que no te preocuparas por Michele.

Sí, está bien. No le ha pasado nada.

En un par de horas estará en casa.

¿Y tú? ¿Cómo estás tú?

¿Eh?

¿Oiga?

¿Oiga?

Comisario, he averiguado a quién le vendió los camiones Albini.

Es una nueva empresa de transportes con capital ítalo-suizo.

Pero todo está en orden.

- Gracias. - Buenos días.

Michele...

Comisario, tengo aquí a uno que hemos...

Ah, hola. ¿Qué tal?

Te he dicho cien veces que no quiero tu ayuda.

No quiero que mis amigos piensen que recibo un trato especial.

Mira, Michele...

Yo nunca me he metido en tus decisiones...

Pero mi trabajo es éste.

Tutelar la libertad de todos los ciudadanos.

Puedes decirles a tus amigos...

que antes de insultar a un policía...

le miren bien a la cara.

Míralos tú también.

Son hijos de campesinos, de gente pobre.

Sus padres no han tenido la posibilidad de mandarlos a estudiar.

Ni la de poder manifestar en público sus ideas, como hacéis vosotros.

Si ésa es tu coartada para sentirte un buen padre, no es suficiente, papá.

¿Quieres?

¿Qué tal está tu madre?

¿La has llamado?

Y ella te ha colgado el teléfono.

¿Cuándo comprenderás que no le importas nada?

¿Qué le diste en veinte años?

¿Qué nos diste a los dos?

Sí...

Puede que yo...

No sé. Puede que me equivocara.

¿Qué pasa? ¿Te avergüenzas de mí?

No me avergüenzo de ti como policía...

Me avergüenzo de ti como padre.

No vuelvas a intentarlo.

No puedes dar bofetadas si no sabes dar otra cosa.

¿Puedo irme ya, comisario?

Nicola...

Oye, Nicola...

Ya sé que no te gusta hablar de ello,

pero no puedes seguir viviendo así.

- Eso no es asunto tuyo. - Al contrario.

¡Qué coño de vida llevas!

¿Hace cuántos años que no sonríes?

- Se te ha puesto gris hasta la sangre... - Te he dicho que ya vale.

Está bien, no hables con los amigos. No hables con tu hijo.

¡Quédatelo todo dentro!

Por lo menos, que te des cuenta de que tu matrimonio fracasó.

¡Mi vida personal...

...es asunto mío!

No me vuelvas a hablar de ello, ¿de acuerdo?

Eh, chicas... ¿Habéis visto alguna vez a un poli en bolas?

¡Vete a tomar por culo!

- Toma. - Gracias.

Es admiradora tuya, ¿sabes?

Le encanta hacer el amor esposada con una pistola apuntando a su entrepierna.

¿Es verdad que todos los policías italianos sois maníacos sexuales?

Es lo que dicen.

Si todos fueran como Martino, sí.

Yo soy sospechoso de cintura para abajo.

Y me atengo a las nuevas disposiciones ministeriales...

Estoy al servicio del ciudadano.

Del sexo femenino, naturalmente.

Una puta del Estado.

Muy bien.

¿Te imaginabas así a los policías?

Francamente, sí.

Hombre, gracias.

¿Sabes por qué no me dan el traslado a Antivicio?

Porque todas las mujeres se harían detener para estar conmigo.

Deja de decir tonterías.

Está tan salido que se tiraría a una ballena si alguien se la sostuviera.

Entonces sostenedla.

Puede que ella tenga razón.

Venga...

¡Dios mío, ahora nos detienen a todos!

Un día u otro te atraparán.

Disculpad. ¿Sí?

Si buscas a Antonio Scalise, nosotros te lo entregamos.

Mañana por la mañana lo encontrarás.

¿Has visto?

Es Scalise. Mira cómo lo han dejado.

Que rodeen la zona.

Y que detengan a todos los sospechosos.

No valdrá de nada, pero lo intentaremos.

Sí.

¡Invito a beber a todo el mundo! ¡Nos hemos quitado de encima a ese cabrón!

¿Yo también estoy invitado?

- Ah, ¿es usted, comisario? - Hola.

¿Por qué? ¿Es delito decir que no me desagrada?

- No, puede decir lo que quiera. - Pues lo digo.

¡Habría matado encantado a ese hijo de puta!

Nos puteaba a todos.

Comisionistas, vendedores, minoristas...

Él decidía a cuánto teníamos que comprar y a cuánto podíamos vender.

Y quien no tragaba, no compraba.

¿Sabe usted lo que significa para nosotros tener la tienda vacía?

Después de un tiempo, adiós a los clientes.

- ¿Cómo es que nadie lo denunció? - Porque no sirve de nada.

Vienen los del ayuntamiento...

Mandan una circular con precios que nadie respeta.

Hacen un discurso patriótico y se largan.

Y aquí nos quedamos los demás.

¿Y por qué no se organizan y compran directamente?

¿Cómo? Ellos controlan el transporte.

Y aunque lográsemos traer la mercancía, es mercancía perecedera.

Sin cámaras frigoríficas, se echaría a perder.

Ya, ¿y quién controla las cámaras?

¡Quién sabe!

Una gran sociedad anónima que no contrata con comerciantes independientes.

Vamos, aprisa.

¿Está usted dispuesto a firmar una denuncia?

Comisario...

Yo le firmo todo lo que quiera con nombre, apellido y dirección.

¿Y qué hará usted? ¿Va a llenarme la tienda?

No, no he dicho eso.

Pero si se quiere hacer algo, habrá que empezar por algún sitio.

Si me garantiza que no tendré líos, mañana le llevo la denuncia a jefatura.

Gracias.

Mandaré a un agente a su tienda.

- Todo bien, ¿has visto? - Sí, hoy.

- Nos vemos por la tarde. - Muy bien.

Espera, ya lo hago yo.

Gracias, papá.

- Papá, yo me marcho. - No, espera.

¡Cintia!

¡Canallas!

¡Para!

¡Para!

¡Papá!

¡Papá!

¡Papá!

¡Papá!

¡Papá!

Está entre la vida y la muerte. No ha recobrado el conocimiento.

La chica está en estado de shock.

No puede ayudarnos. No ha visto nada.

Tienen a tipos muy duros para hacer respetar sus reglas.

Primero, Albini, un transportista que hacía peligrar el equilibrio del mercado.

Luego, Scalise, uno que intimidaba a los intermediarios y marcaba los precios.

Apenas se enteraron de que íbamos tras él, lo eliminaron.

Luego, Mancinelli, porque creían que les había traicionado.

Y ahora un comerciante.

No podían permitir que se rebelara.

Tenían que demostrar que quien se enfrenta a ellos...

recibe su castigo.

- ¿Estás hablando de un "racket"? - ¿"Racket"?

Camorra, Mafia...

No son más que distintos términos para una realidad siempre idéntica.

Donde hay corrupción, surge siempre un mecanismo de explotación...

cuyo rostro es difícil individualizar.

Siempre ha habido delincuentes en los mercados de abastos...

En el puerto, en el matadero...

Gente que intentaba sacar tajada, de chantajear...

Pero éstos, no. Éstos matan de verdad.

Gente nueva, organizada.

Decidida a imponerse en el mercado.

Perdone, doctor...

Necesito su palabra como médico y como hombre de que al menos por unos días...

nadie sabrá de esta muerte.

- Está bien. - Gracias.

¿Qué vas a hacer?

Decirle a la prensa que en unos días estará en condiciones de habla

y de identificar a sus agresores.

Los que han intentado cerrarle la boca se verán obligados a presentarse aquí,

podremos detenerlos y así tendremos el primer eslabón de la cadena.

- Pero hace falta un permiso. - ¡Que le den por culo los permisos!

No podemos seguir luchando contra las armas con papel timbrado.

Ánimo...

Intente no llorar.

Necesito que todos crean que su padre sigue vivo.

Su padre era un hombre muy valiente.

Él habría comprendido que éste es el único método para obligarlos a delatarse.

- Pero yo no... - Escúcheme, señorita.

Ahí fuera están los periodistas.

No busco un triunfo personal.

Sólo intento hacer justicia. También por su padre.

¿Puedo contar con usted?

Sí.

Comisario...

Todo lo que puedo decirles por ahora es que está mejor.

Sigue necesitando descanso.

Dentro de dos días podrá hablar.

Ahora vamos a trasladarlo a una clínica privada donde estará mejor protegido.

- Eso es todo. Hasta la vista. - Gracias, comisario.

Con cuidado.

Les ayudo.

Vengan.

Desde este momento, tú eres el enfermo

y nadie en esta clínica debe saber que estás muerto, ¿está claro?

¡Joder, Nicola, no querrás que siga aquí toda la vida!

No, sólo lo que tarden en intentarlo.

- Pueden marcharse, sargento. - ¡Vaya plan, estar aquí de tiro al blanco!

Tranquilo, los nuestros están en el pasillo.

Oye, Nicola...

Haz que me trasladen a Antivicio, a la Secreta...

Donde quieras.

Pero déjame olvidar todo esto.

No, hijo mío. No te eches atrás.

Nunca has sido un cobarde.

Si supieras lo fascinante que resulta batirse contra los gigantes.

Iremos a interrogar a los fletadores...

a los mayoristas, a los importadores...

Si no, irán los de Hacienda.

Les golpearemos donde más les duele.

Lograré derribar este muro de silencio.

Antes o después, alguno terminará hablando.

Jamás un paso atrás.

La justicia es igual para todos, pero...

en la otra mano sostiene una espada.

No lo olvides, hijo mío.

Las cámaras frigoríficas del matadero son propiedad de una sociedad anónima.

Su consejo de administración está formado por personas por encima de toda sospecha.

También los muelles del puerto pertenecen a una empresa.

Todo está en regla.

Los importadores tienen un consorcio constituido en sociedad anónima.

Pero nadie ha denunciado irregularidades.

Ya. Todo limpio, todo por encima de cualquier sospecha.

¡Joder!

Si nadie habla, será porque tienen miedo, ¿no?

Y no se puede tener miedo de algo que no existe.

¿No es eso un indicio?

Tranquilo, Sironi.

Por ahora, sólo tenemos que tener miedo nosotros.

Venga conmigo, Sironi.

Ha montado un buen follón.

Nos han llegado cientos de quejas de los agentes económicos.

Por suerte, el señor Brera ha logrado que no se publicaran.

El ciudadano al servicio de la policía, ¿eh?

La economía y la política lo controlan todo.

Son los únicos ciudadanos al servicio de la policía.

Hay alguien que nos puede echar una mano.

Lo sabe todo de todos en esta ciudad.

Y no sólo en esta ciudad.

No me corresponde a mí juzgar a nadie.

Pero tiene usted razón, hay demasiada corrupción en la cadena alimentaria.

Demasiado desorden, demasiado movimiento.

El consumidor no concibe por qué el precio de un producto

tiene que ser cuatro o cinco veces que lo que se paga al productor.

Es absurdo.

Y eso, ¿por qué?

Porque la carne, la fruta, el pescado y las verduras

pasan a través de una serie de circuitos, de intermediarios...

Verán, todo esto viene de que...

a mi modo de ver, la enfermedad está en el propio sistema.

Es como, si me permiten la expresión...

una especie de enfermedad de los tejidos.

Claro que...

eliminar este desorden, esta anarquía, sería bueno para todos.

En especial, para la masa de consumidores.

Sobre todo para quienes manejan el sistema.

Comisario...

Para mí, el modo en que ha sido llevada la investigación resulta desconcertante.

Los operadores se han asustado ante la presión de la policía.

Su tarea no es intimidar y poner en peligro la vida de los comerciantes,

sino exterminar la delincuencia y la corrupción.

No acostumbro a aceptar críticas que no provengan de mis superiores.

¿Habría preferido que hubiera hablado en mis periódicos?

No, no quiero criticarle.

Es más, siento por usted una gran estima personal.

Y me satisface esta nueva imagen de la policía...

un poco... liberal.

Todo eso está bien en teoría.

En la práctica, es otra cosa.

En la práctica es necesario ser inflexibles, decididos...

En resumen, severos.

Vivimos en una época turbulenta.

Y necesitamos orden, comisario.

Sin embargo hay que moverse...

con cierta prudencia.

Bien.

Les agradecería que me informaran sobre los pasos que se disponga a dar la policía.

Por mi parte, pueden contar con nuestra colaboración

en lo que respecta a la magistratura y demás instituciones competentes.

Gracias.

Ése es capaz de mandarnos a Cerdeña.

Ése es capaz de todo.

Sironi, cuidado con lo que dice. Ya tenemos bastantes follones.

- ¿Cómo van las cosas en el hospital? - Todavía no hay novedades.

Vaya con pies de plomo. No quiero más muertes injustificables.

Voy con pies de plomo, estoy tranquilo... ¿Qué le preocupa?

De todos modos, esta vez no hay miedo. Si alguien se la juega, somos nosotros.

Entonces, de acuerdo.

No sabe usted cómo conmueve eso a la opinión pública.

- Si además muriera usted, perfecto. - Usted, encantado.

- Comisario. - Hola.

¡Maldita sea! Llama antes de entrar, ¿no?

¿Qué coño haces desnudo?

Nada. Iban a ponerme una inyección.

¡Menudo huevazos! ¿Te parece modo de guardar un secreto?

Es una buena chica. Es la primera vez.

¡Y la última!

Andando... Esta aventura va a costarte un par de días de calabozo.

- No he visto nada. - Pero has oído más que suficiente.

Vamos. ¡De Angelis!

- A la orden. - Entrégasela al que esté de guardia.

Hasta que yo diga, debe estar bajo vigilancia

- Que no la vea nadie. ¡Ni llamadas! - De acuerdo.

Está bien, he metido la pata. Perdona.

Eso quiere decir que te sientes seguro.

¿A quién más le has dicho que estabas aquí de vacaciones?

A nadie, te lo juro.

Pues resulta todo muy raro.

Llevamos aquí dos días y todavía no ha venido nadie.

No es su estilo.

Bueno, márchate. Te doy el relevo.

Dile a los del pasillo que vayan a descansar. Es inútil que sigan ahí.

- Oye, Nicola... - Por ahora, eso es todo.

He descubierto algo importante: una pista que podrá ayudarnos...

- Ven enseguida. - ¿No será una de tus tonterías?

- No, es algo serio. Date prisa. - ¿Dónde estás?

En el muelle este. Pero si no te apuras, será inútil.

Vale, llegaré en 5 minutos, espérame.

Soy yo. Envía a un par de hombres al pasillo. Estad atentos.

Y pon dos coches fuera del portón.

¡Quietos! ¡Tirad las armas y no os mováis!

¡Quietos! ¡No disparen!

¿Cómo estás, muchacho? Te dije que te joderían.

Te mandaron a una trampa, no han venido ellos a jugarse el pellejo.

Dime quién te ha mandado, ¿quién es?

Date el placer de joderlos al menos por una vez.

¿Quiénes son? Dime nombres.

¡Te voy a matar! ¡Te voy a matar, escoria!

- No quería ninguna muerte. - ¿Cuánto te han pagado?

No sabía lo que iba a pasar, sospechabas de mí, y hablé...

No debían matar a nadie, sino disparar a una cama vacía.

Por eso me llamaste, ¿verdad? Querías salvarme la vida.

Eso ha sido lo que te ha salido mal. Si quieres ser un delincuente,

...no puedes tener amigos. Ahora dime.

- ¿Quién te ha cazado? ¿Christine? - Sí.

- ¿Desde cuándo? - Un par de meses.

- ¿Era ella quien pasaba información? - Sí. -¿Has tenido más contactos?

- Solo alguna llamada. - ¿De quién?

- Un tipo, no sé quien es. - ¿Y de dónde te llamaba?

- De un teléfono público. - ¿Y la chica lo conoce? ¿Sabe quién era?

- No creo. -¿Sí o no? - ¡No lo sé! -¿Sí o no?

Lo has hecho por dinero, ¿verdad?

- ¿Cómo lo has sabido? - No me subestimes. Y menos como policía.

Pude haberme equivocado como persona...

...cuando me engañé pensando en que eras un amigo.

Pero también me equivoqué esta vez.

No, no te has equivocado tú...

Denúnciame, Nicola. Haz tu deber.

Nuestra amistad no tiene nada que ver.

¿Y mandarte 20 años a la cárcel?

No, no te denunciaré.

Eras el único en quien confiaba...

¿Y quién confiaría más en mí? Ahora te necesito.

Has jugado a dos bandas para ellos...

y ahora lo harás para mí.

Vamos.

Ahí está el comisario Sironi, vamos.

- Comisario, ¿cómo sabía que iban a venir? - Los esperábamos.

¿Pero por qué tantos muertos? ¿No podían disparar a herir?

Solo en el cine se puede hacer tirar una pistola.

Inténtenlo ustedes mientras les estén disparando.

Pero nosotros no somos policías.

Entonces escriban sobre la brutalidad policial...

porque a veces se defiende. ¿Solo cuando los matan sienten pena por los policías?

- Gracias. - Adiós.

- ¿Cómo ha ido? - Bien.

Le he convencido para no vender nada en unos días.

En ese barco hay toneladas de pescado que vende a 600 liras el kilo

...que en el mercado cuesta 3 mil. - Será un éxito conseguir romper

...esta cadena de chantajes. - Lo que me interesa es que se descubran.

Que enseñen la cara.

Dale la noticia a la chica, dile que hemos convencido al dueño de no vender.

Estas son las copias de los fonogramas que hemos enviado a Turín y Milán...

para que nos ayuden a ubicar la mercancía...

...y envíen el transporte.

Son falsos, ten cuidado.

Soy Sironi...

Envíen un coche a la oficina central de correos...

Que venga De Angelis, díganle que le espero en el vestíbulo. Cierro.

Sí, soy yo.

Todo en orden. Sí, de acuerdo.

- Señorita, ¿qué ha pasado? ¿Se ha hecho daño? - No, no es nada.

- He resbalado. - ¿Necesita algo?

No, gracias.

Vete a la central y controla todos estos nombres y direcciones...

- Quién son y qué hacen. - Sí, señor.

Por favor, déjeme ver su documentación.

- El ladrón no soy yo. - Bien, pero déjeme ver su documentación.

- ¿Así está bien? - Gracias.

Se llama Silvio Merkel, experto en instalación de aire acondicionado.

- ¿A qué has venido? - Quería relevarte, ve a comer algo.

Ya no confías, ¿verdad?

Da la orden de seguirlo.

Y diles que se preparen para esta noche.

- ¿Crees que aparecerán? - No, ya no creo.

Los subestimé.

Hay que actuar con sus mismos métodos.

Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña.

- Voy contigo. - No. -Vas a meterte en líos.

No te incumbe. Ustedes pueden irse.

Venga, volvamos.

Ladrón afortunado...

Ni han conectado la alarma.

¿Esta vez me darán la pensión? He trabajado para el Estado...

Sujétame la linterna.

Importación cárnica.

Almacenaje al por mayor.

Transporte de comestibles.

Empresa de congelados.

Caray con el tipo...

- Echó las manos en todo. - Espera, no he terminado...

Alumbra las hojas.

¡Cuidado, Nicola!

¡Ahí viene!

Joder Nicola, intentan matarte ¿y tú no quieres hacer nada?

No puedo hacer nada. Los muertos no hablan.

- No valen como prueba. - ¿Y esto?

¿No pone que Brera controla toda la cadena?

- ¡Él los envió! -Aquí solo pone que Brera es uno de los mayores

accionistas de varias sociedades. No son pruebas suficientes.

Pero están los fonogramas que le di a Christine.

Pero eso sería tener que acusarte a ti de corrupción.

¿Y a quién le importa? Si es la única manera de incriminarlo, hazlo.

No, sería un sacrificio inútil.

Un buen abogado podría demostrar que fuimos nosotros los que metimos

los fonogramas en la caja fuerte.

Va a ser cierto que este oficio nos convierte en lo mismo que los que detenemos.

Habla por mí...

tú no tienes nada que ver.

Bueno, pues menuda nochecita.

Ve a descansar, tú también estarás cansado.

No te preocupes...

Encontraré el modo de acusar a Brera sin implicarte.

¿Oiga? Quisiera hablar con la señorita Christine.

¿Se ha ido? ¿Y cuándo?

¿Ha dejado alguna dirección? Gracias.

¿Oiga? Quisiera hablar con el Sr. Brera.

Me llamo Martino, y tengo algo importante que comunicarle.

En comisaría hay pruebas comprometedoras para él.

Esta noche el comisario Sironi ha ido a su oficina...

...y abierto su caja fuerte.

Tengo aquí en mis manos las fotos que ha tomado...

También están los fonogramas que le entregué a Christine.

Escuche, comprendo su prudencia...

pero no quiero perder el puesto por su culpa.

Quiero entregarle estas pruebas en persona...

...y establecer en común cómo resolver este asunto.

Yo estoy dispuesto, ahora le toca a usted responder.

Nos vemos en el círculo náutico en media hora. ¿De acuerdo?

No quiero encontrarme con intermediarios. Solo quiero hablar con el Sr. Brera.

- Venga solo. - Naturalmente.

Nicola, la voz que has escuchado es la de Brera...

Es la misma que me ha llamado otras veces pidiendo información.

Esta es mi declaración y es oficial...

Espero que te sirva como prueba. Si me sucediera algo malo...

quisiera darte las gracias. Y decirte...

Vosotros cuatro, coged la artillería y venid conmigo.

Id separados, y si os hago la señal, disparad.

- ¿Pero comisario...? - Es una orden. Asumo la responsabilidad.

¿Buscabas a Brera? Sube.

Hola.

Tenía que tomar mis precauciones.

Quería usted conocerme. Sí, es natural...

En cierto sentido puedo considerarle mi colaborador.

De todos modos, hay algo...

en nuestra colaboración que no ha funcionado bien.

Ya... Por ejemplo, ¿por qué nunca nos enteramos que el acuerdo con

los importadores de pescado era solo una trampa de la policía?

Y tampoco en el hospital las cosas salieron como usted nos dijo.

¿Por qué?

Sironi sospecha de mí, por eso ya no me comunica sus planes.

¿Entonces cómo ha sabido que ha encontrado pruebas en mi contra?

Por teléfono me ha dicho usted que Sironi ha descubierto los fonogramas

que usted pasó a Christine.

De ser así, ¿por qué no le han imculpado y detenido?

Espero que este encuentro no sea un plan preparado con Sironi...

No sería la primera vez que pone en juego a sus mejores amigos.

¿Quién es?

¿Cómo?

¿Dónde? ¿En el círculo náutico?

¿Y con quién iba a verse?

Pero está loco. Está bien, dad la alarma, enseguida voy.

Dele recuerdos a su amigo Sironi.

¿Oiga? ¿Central? ¿Me oyen?

Solicito una orden de arresto para Pier Paolo Brera.

El haber descubierto que Brera es accionista de esta sociedad no es un crimen...

Como mucho una noticia que puede interesar a Hacienda...

no a nosotros. Además, no tenemos pruebas.

- Los fonogramas estaban en caja fuerte. - ¡Porque fue sustituido!

Así como desaparecida la agenda de teléfonos de la muchacha.

- ¿Acusa usted a alguien de esta oficina? - Solo digo que alguien ha manipulado

...mi mesa. - Puede haber sido Martino.

Lo descarto, Sr. Principal.

Martino ha dado su vida para tratar de probar la culpabilidad de Brera...

...y ha dejado esta cinta esperando que pueda servir para incriminarlo.

Quiero entregarle estas pruebas en persona...

...y establecer en común cómo resolver este asunto.

Yo estoy dispuesto, ahora le toca a usted responder.

No quiero encontrarme con intermediarios. Solo quiero hablar con el Sr. Brera.

- Ha sido alterado. - Esta declaración solo le incrimina a él.

- Justo lo que ellos querían. - Pero nosotros no queremos

que todo el cuerpo de policía se cubra de descrédito.

¿Qué tiene? Solo la prueba que uno de sus colaboradores estaba corrupto.

¿Y por quién? No se sabe. ¿Y qué debería declarar oficialmente?

¿Policía corrupto paga con su vida?

¿Qué debería decir? ¿Que el jefe de la policía no estaba al corriente de nada?

¿Cómo se ha atrevido a escondernos el comportamiento de Martino?

Quería salvar a un amigo pero ha cometido un error imperdonable.

El modo de llevar la investigación ha sido un error...

Chantajes, intimidación, robos.

El único modo que conozco de ser policía es el de arriesgar...

No se consigue nada detrás de una mesa.

Denunciar un fraude sin determinar los culpables...

...significa admitir la impotencia de la policía.

Y no podemos permitirnos el lujo de exponernos a más críticas,

denunciando la corrupción y la violencia de nuestros funcionarios.

A partir de ahora este caso seguirá sin alboroto.

Hasta que no se cierre para nosotros, y en particular para la prensa.

Se ha equivocado, comisario...

Y no podemos admitir que se repitan más errores.

- ¿Es un despido o un traslado? - Le toca decidir a usted...

Pero espero que se quede en servicio. Comprendo lo que siente, pero...

por desgracia no tenemos otra opción.

He decidido comunicar a los periodistas que la muerte de Martino ha sido un accidente.

No quiero investigaciones que revelen lo que ha pasado.

Gira a la derecha y ve despacio.

Está usted completamente loco, comisario.

Si hace esta estupidez todos sabrán que ha sido usted.

Cállate, y sigue.

Apuesto a que se siente como un ángel justiciero.

Bien, ¿cuáles son sus intenciones? ¿Matarme?

¿Y qué va a resolver? Podría hacerlo,

pero pronto habrá otro a ocupar mi lugar.

Si toda la gente honesta tuviera un poco de valor, las cosas cambiarían.

No, no cambiaría nada. Es usted un iluso.

El único motivo por el cual mi organización sigue en pie...

...es simplemente porque todo lo que le rodea está podrido...

Y usted lo sabe.

Y ahora cuidado, poli, podría hacer que te trasladen

a un lugar de donde no se regresa. Así que guarda esa pistola.

Dentro de poco ya no podrás decidir nada más. A la izquierda.

Bien.

Ahora párate ahí, delante de esa casa.

Ya está.

Bastardo.

¡Déjame salir!

¡Déjame salir, bastardo!

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