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Qué estupendo venir aquí para hacer algo el fin de semana.
Pensé que estaría bien salir un poco.
Así alejamos a los niños del girasol racista de la entrada.
Eh, chaval, no pases por delante de esta casa.
Calla, ignorante.
Hola, doña anguila. ¡Qué resbaladiza!
¡Huy, se escapó!
Ahora, la mano me huele raro.
Ven, Jesse. Huéleme el dedo.
Hoy ha sido un gran día.
Mirad, una recreación de la ciudad perdida de Nueva Orleans.
Papá, ¿Nueva Orleans existió de verdad?
Nadie lo sabe, Chris. Nadie lo sabe.
Brian, mira, soy una estríper. Así me pago la universidad.
Debería estar menos dispuesta a quitarme la ropa,
pero no me cuesta porque mi padrastro no conocía sus límites.
Buenos días, señor pulpo. Veo que tiene dos ojos y poco más.
Vamos a arreglarlo.
Primero, le ponemos un bonito bigote retorcido.
Y después, una boca sonriente de viejo tontorrón.
Y un par de cejas, con una levantada, como si dijera: "¿Qué?".
¡Mira cuántos granos te han salido!
Y justo antes del gran baile.
¡Socorro! ¡Cómo chupa y aprieta!
Yo me ocupo. No es la primera vez que me enredo con uno de estos.
¡Eh, cómo mola, señor Seamus!
No es nada. Así fue como pillé al viejo Patapalo.
El expresidente Bill Clinton ha estado hoy en Quahog
para juzgar el concurso anual de Miss Tobillazos.
¡Eso sí que es un tobillazo!
¿Dónde acaba la grasa de la pierna y empieza la del tobillo?
Esto es lo mejor.
Brian, ¿qué es esto en mi zapato?
-Mi caca. -Exacto. Y es asqueroso.
Estoy harta de que uses el jardín de cuarto de baño.
Ya es hora de que aprendas a usar el baño, como todo el mundo.
¡Voy a estornudar, voy a estornudar!
Adiós, Lois, me voy al gimnasio.
Vale, hasta luego. Espera, ¿qué?
¿Desde cuándo vas al gimnasio?
Es que lo que pasó en el acuario me hizo ver que estoy en mala forma.
¿Y si vuelvo a encontrarme con ese pulpo?
-Peter, no digas tonterías. -¿Listo para el segundo asalto?
Tengo todo el día. ¿Es esa tu mujer?
-No sabía que veníais al gimnasio. -Sí, la rutina semanal.
Venga, vamos, empuja. Empuja, tú puedes, tú puedes.
¡Hala!
¡Glenn, Glenn, Glenn!
Tíos, no hagáis tanto ruido, tengo que concentrarme en mi cardio.
¿Vosotros sois los instructores?
Mira, Barnaby, otro entusiasta del deporte aeróbico.
Iniciamos la sesión con una vigorosa calistenia en tiempo rítmico
con los prensados de acetato de una música que hace furor llamada jazz.
-¿Cómo crees que funciona? -No tengo ni idea.
Lois me ha dicho que debo empezar a usar el váter
y a ti te han enseñado el control de esfínteres, ayúdame.
Vale, somos dos tíos inteligentes. Podemos resolverlo.
¿Qué es esa parte grande?
A lo mejor es donde vive el mago que lo hace funcionar.
-Será mejor no enfadarlo. -¿Para qué será esta cosa?
Ten cuidado, no sabemos lo que hace.
Vale, vamos a verlo.
¡Oh, Dios, Dios, cuidado, cuidado, cuidado!
Haced como si no estuviera. Solo escribo una carta a mi novio.
"Querido mi novio,
gracias por pegarte el lote conmigo el otro día conscientemente.
Moló un montón.
Las flores que me mandaste de verdad son muy bonitas,
lo mismo que dijiste de mí. Te quiero, Meg".
Meg, déjate de chorradas, eres como esos que se sientan en un Starbucks
y se ponen a escribir en público con el portátil.
¿Qué, escribiendo un rato, colega?
Sí, lo hago en público para que todo el mundo me vea escribir mi guion.
Y yo. A los escritores nos deben ver escribiendo. Si no, ¿para qué?
-Tío, deberías escribir eso. -Vale. ¿Me miras?
Hola, familia fofa y en baja forma. Fijaos qué duras tengo las grasas.
Peter, has ido al gimnasio una vez durante 15 minutos.
Y estoy 15 minutos más fuerte, Brian.
Puedo romper una guía de teléfonos por la mitad,
pero por mucho que busco, no conozco a nadie que la use.
Romperé el portátil de Meg.
Papá, ¿qué narices...?
Míralo con esa camiseta.
Está más patético que John Merrick cuando entró en March.com.
Es imposible que uses la 36.
Me siento como nunca. Me siento como Arnold Schwarzenegger
sin el acento de nenaza tipo la chica de "Piratas del Caribe".
Disculpe, señor. Servicio secreto. Quisiera solicitar su colaboración.
-Claro, ¿qué ocurre? -Somos escoltas de Bill Clinton.
Se le ha pinchado una rueda delante de su casa.
-¿No tendrá un gato para prestarnos? -No necesitan gato, yo soy su gato.
Se lo levantaré.
Eh, te lo agradezco, tío.
Vamos un poco sobrecargados porque tengo una fiesta de gordas.
De acuerdo, chicas, he apagado el aire acondicionado.
A la primera que le llegue el sudor del cuello a la raja del culo, gana.
Bien, chicos. Fijaos cómo se hace.
Distribuimos todo el peso entre el paquete y la espalda.
Nos olvidamos totalmente de las piernas
y levantamos los riñones con un movimiento rápido y de torsión.
-¡Peter! -¡Dios mío!
¡Llama a una ambulancia!
¿A cuál no le he pegado todavía el herpes?
¿Qué tal la hernia, Peter?
¿Sabes qué es lo peor de esto, Lois?
Pensaba que no estaba en forma, pero eso no es todo.
Tengo que aceptar que me estoy haciendo viejo.
¡Toc toc!
Señor presidente, ¿qué hace usted aquí?
Lamento tanto que Peter se lesionara por arreglarme el coche
que he venido a desearle una pronta recuperación.
¡Ahí va, Bill Clinton!
-¿Puedo hacer una foto con el móvil? -Claro.
¿Has visto el aro del pezón?
Me lo regaló la buena amazona de Madeleine Albright.
No pareces muy animado, Peter.
Es que he empezado a darme cuenta de que ya no soy tan joven.
Entiendo. Después del baipás pensé que todo se había acabado para mí,
pero me di cuenta de que no es así. Eres tan joven como tú te sientas.
No sé, Reagan, me gustaría creerlo.
Te convenceré de lo contrario.
Cuando salgas, te llevaré a dar una vuelta y disfrutarás como nunca.
Y cuando terminemos, te aseguro que volverás a sentirte un hombre joven.
Si crees que puede servir de algo...
Ya lo creo que sí. ¿Y sabes qué ayuda?
Un poco de terapia de saxofón.
¡Hazme tuya!
¿Qué es eso?
No pude enseñarte a usar el váter y traigo esto para que aprendas.
Es un manual para el control de esfínteres.
Hola. Soy Roy Scheider y hoy aprenderemos a usar el inodoro.
Saluden a mi colega, Hank el Hambriento.
-Hola, Hank. -Tengo hambre de tu caca.
Dámela o desfallezco.
Recuerden: lo importante es relajarse
y dejar que su cuerpo haga sus cosas sin forzar.
¡Qué demonios, qué demonios...!
Y aquí está Susan St. James para echarme talco en el culo.
Bien. Tenemos un gran día por delante.
Te demostraré que la edad es solo un estado mental.
-Vamos, sube a mi limusina. -¡Arrea, una limusina!
¡Yo delante!
-Mira a la pantalla, no a tus pies. -Sí, calla, ya lo tengo.
-Número 32. -¡Nuestra pizza ya está!
Yo sigo, yo sigo.
¡Jo, tío, menuda pasada, volver a gastar bromas por teléfono!
Calla, está sonando.
-¿Diga? -Hola. ¿Es Linda Tripp?
Sí.
¿Por qué no cerraste el pico, guarra? ¡Ojalá te mueras!
Eso no ha sido una broma, ha sido directamente borde.
Lo siento mucho.
No importa. ¿Sabes, Bill? Tenías razón.
Desde que salgo contigo, me siento 20 años más joven.
Has cambiado totalmente mi vida.
¿Lo ves? Te lo dije, Peter. La edad es solo un estado mental.
-¿Qué quieres hacer ahora? -Pillarme un subidón, tío.
-Tío, me está entrando hambre. -A mí también.
¡Aparca, tío, aparca!
Colega, fíjate. Detrás de esa valla hay un cerdo.
Ah, sí, lo veo.
-Tío, nos lo podemos comer. -¿Qué?
¡Tío, venga! Nos podríamos comer ahora el cerdo.
Nos lo podemos zampar, sí.
Estaría chupado. Solo sería un minuto.
¿De verdad tardaríamos tan poco en hacerlo?
Peter, podemos tener ese cerdo en el estómago en un minuto
y después, hacemos otra cosa.
Vale, estoy muerto de hambre.
-¿Quién anda ahí? -¡Mierda, acelera, acelera!
Me cago en la...
Si querían un cerdo, ¿por qué no se han llevado a mi mujer?
¡Y ahora, damas y caballeros, Conway Twitty!
Hola, viejo amigo.
¡Qué puñetas...!
¡No!
¡No vas a usar el césped!
¡Brian, ya estoy más que harta!
Es más asqueroso que aquel regalo de Navidad.
¿Qué será, un pajarito?
¡Ay, Dios mío, está muerto, Brian!
¡Brian, es repulsivo!
¡Dios mío, llevaos esto de aquí!
Lo siento. Pensé que te gustaría.
¡Brian, a mí me encanta!
Te voy a llamar Cabeza Pringosa.
Te quiero, Cabeza Pringosa.
Brian, si no vas a usar el baño, solo queda una solución.
Brian, ¿sabías que Brad Pitt es sobrino de John Lithgow?
-¿Sí? -No, pero suena como si pudiera ser.
¡Oh, cielos, llevas pañal, qué ridículo!
-¿Por qué? Tú llevas pañal. -Sí, pero soy un niño.
Quien ve mi pañal dice: "Qué mono, seguro que huele a polvos de talco".
Al ver el tuyo dirán: "Ese perro está enfermo, estará muriéndose,
que no gotee en la moqueta. ¿Por qué no lo sacrificarán ya?".
Tal y como estoy, casi me encantaría.
Venga, tío, solo hay que acostumbrarse.
¿Ya lo has hecho, ya te has cagado tu virginidad?
Deberías ser más sensible con mi humillación.
Recuerda lo mal que lo pasaste con aquel dibujo de Peter y Lois.
Stewie, es precioso.
Lo vamos a poner colgadito en la nevera.
¿De verdad, en la nevera?
Creo que tenemos un pequeño Miguel Ángel en casa.
Vale. Pues hasta luego.
Casi me meo cuando has dicho de ponerlo en la nevera.
¿Y qué carajo se supone que es, un pelícano o un autobús?
Ni que lo hubiera pintado Mohamed Ali.
¡Qué tontería! Voy a escupirle.
¡Peter!
Lois, déjame que te prepare un café.
Un cerdo, ¿nos lo podemos quedar? ¡Ay, me ha mordido!
¿Se puede saber qué hicisteis anoche Bill y tú?
Vivir, Lois. Vivir nuestras vidas.
Peter, el expresidente Clinton es una mala influencia.
Te prohíbo que vuelvas a salir con él.
¡Ni hablar! Bill Clinton me hace sentir joven,
no como tú con esos jerséis tipo Judd Hirsch y tus Werther Original.
Si no quiere hacerme caso,
tendré que hablar con Clinton personalmente.
Señor presidente, tengo que hablar con usted.
No cabe duda de que eres muy convincente.
Sí, eso me dicen.
¿Quieres darme el puro? Ya puedo fumármelo.
¿En qué narices estaba pensando? No sé qué me ha pasado.
Dios, ¿qué voy a hacer ahora?
Bill, ¿te apetece ir a la bolera?
Le he mangado pasta a Lois, no creo que se dé cuenta,
porque está aquí follando contigo.
Peter, oye, sé que parece horrible. Me siento fatal
y no se me ocurre nada que justifique
el hecho de haberme acostado con Bill, menos...
No sé, Peter, el tío fue presidente en el período de expansión económica
más largo de la historia de este país.
Y redujo el porcentaje de gente que se encontraba cobrando el paro
al nivel más bajo en 33 años.
-35 años. -¡35, Peter!
Bien, bien. Hoy he aprendido una cosa.
Por lo visto, Bill Clinton tiene un lado que el mundo entero conoce
y otro oculto de ninfómano salido que solo conozco yo.
Lo siento mucho, Peter.
Lois, creo que lo mejor será que me quede una temporada con Quagmire.
Lo entiendo.
Lois, ¿lista para tantear al votante?
Soy peor esposa que Lorena Bobbit cuando estuvo casada con La Cosa.
¿Dónde está, dónde lo he tirado? ¡Oh, no!
¿Es esto lo que está buscando?
No puedo creer que Lois me haya engañado.
Escucha, Peter, sé que es un momento muy duro para ti,
pero quiero que sepas que estoy aquí para lo que necesites.
Sé que tus intenciones son buenas, pero tengo que resolver esto solo.
No me he equivocado tanto con nadie desde mi último chequeo.
Muy bien.
El doctor le atenderá enseguida.
¿Peter?
Peter, ¿estás ahí? Soy yo.
¿Qué es lo que quieres?
Cariño, me siento francamente mal por lo que ha pasado,
pero tengo la solución para arreglar lo que ha pasado entre nosotros.
Te escucho.
Creo que la única manera de nivelar la situación
es que tú también te acuestes con alguien.
¿Quieres liarme con otra pájara?
Sí, Peter, porque no quiero perderte.
Bueno, así estaríamos en paz.
Vale, si de verdad crees que funcionará.
Créeme. Funcionará mejor que el primer teléfono.
Sí, lo hemos conseguido, Watson. ¡Qué momentazo!
Por fin hemos perfeccionado el primer teléfono.
Sí...
Escucha, alguien ha estado llamándome y quienquiera que fuera
ha dicho cosas muy sexuales, con mucha ira y muy sexuales.
¿En serio? Seguro que ha sido algún adolescente.
Criajos...
Bueno, eso es lo extraño, que solo hay dos teléfonos en el mundo.
Y uno está en mi despacho y otro en el tuyo.
Y ninguno de los dos existía hasta hace unas horas.
Vaya, ahora necesitaría una distracción.
¡Damas y caballeros, con ustedes Conway Twitty!
Bien, Peter, ¿quién va a ser, con quién te quieres acostar?
¿A quién queremos engañar? No puede funcionar.
-Casi mejor lo olvidamos. -No, cariño, tiene que funcionar.
Elige a quien quieras y yo lo arreglo.
Con el corazón, si pudieras elegir a cualquier mujer, ¿quién sería?
¿Halle Berry, Ann-Margret?
-¿Cualquiera cualquiera? -Cualquiera. No temas decírmelo.
Babs.
-¿Mi madre? -Sí.
¿Por qué?
Tenía entendido que no habría preguntas al respecto.
Es solo curiosidad. Es un poco raro.
¿Que por qué? Está buena. Mea culpa, ¿vale?
No me impresionaba tanto una mujer
desde que fui el retocaojos de Uma Thurman en "Pulp fiction".
No puedes prometer algo así.
No tengo ni idea de lo que dirás.
Así que habla y di lo que vas a decir.
Mi respuesta natural podría ser ofenderme
y entonces, yo podría no mantener mi promesa.
¡Momento!
¡Ya!
Vaya, Lois, qué inesperada sorpresa.
Peter y tú deberíais venir más a menudo.
Bueno, estábamos por aquí y Peter ha dicho de parar un momento.
¿Verdad que es genial?
¿Queréis hablar más bajo? Estoy viendo "Médium".
Sí, papá tiene razón. Será mejor ir arriba para no molestarlo.
Bien. Muy bien, así, vidente.
Me gustaría conocer fantasmas. Sería total.
Mamá, ¿podemos sentarnos un momento?
-Quiero pedirte una cosa. -¿Qué es, Lois?
Verás. Nuestro matrimonio pasa por un momento difícil.
No entraré en detalles.
Pero, por lo visto, la única manera de arreglarlo parece ser que...
Ay, madre, ¿cómo puedo decirlo?
Mamá, ¿quieres acostarte con Peter?
-Claro, querida. -¿En serio?
Últimamente, Carter está peor que insufrible
y eso seguro que le saca de quicio.
Me gusta tu excentricismo, pero lo que quiero es tu quicio.
No pensé que estarías tan dispuesta.
¿Cómo que no, Lois? Estoy físicamente hambrienta.
Tu padre ha perdido completamente el interés.
Ya ni siquiera quiere mirarme detrás de la cabeza.
De acuerdo. Entonces, supongo que podemos empezar.
Peter, ¿seguro que es lo que quieres?
Sí. Te veo en casa.
¡Lois, espera!
Es que no puedo, no puedo hacerlo.
¡Tienes que hacerlo por el bien de nuestro matrimonio!
¡Al cuerno el matrimonio! Te quiero.
-¿De verdad? -Verdad verdadera.
Y no me importa que te acostaras con Clinton, lo superaremos.
Lo único que sé es que no quiero hacer nada que te haga sufrir.
¡Ay, Peter!
¿Por qué estás desnudo en mi casa?
¿Por qué no lo estás tú?
Eres bueno, Griffin.
Bueno, Peter, nuestro matrimonio ha pasado por una prueba difícil,
pero creo que podemos superarla.
Yo también, Lois. Solo tenemos que esforzarnos.
Entretanto, voy a aclarar las cosas con Clinton.
Eh, oye, Bill. Tú y yo tenemos que hablar.
Tío, eres bueno. Eres muy bueno.
Anda, mira, ya sabes usar el baño.
Estoy muy orgullosa de ti.
Tú mereces los cumplidos por animarme a aprender.
Aun así, enhorabuena.
-¿Estás haciendo tus necesidades? -He encontrado un sitio.
¡Que me aspen! Y después me llaman loco.
"No se pueden plantar semillas de salchicha", decían.
Pues aquí están.
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