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Original subtitles

(Música cabecera)

"Atención."

"Atención."

"Del cuartel general de lord Gordon."

"Hoy, martes 28 de mayo de 1940,

el ejército belga se ha rendido

ante la aplastante superioridad de las fuerzas enemigas."

"Boulogne y Calais han sido ocupadas

por las dimisiones acorazadas del general von Kleist."

"Las tropas del sexto ejército alemán

están solamente a 30 millas de Ostende."

"Las fuerzas inglesas

juntamente con los restos del ejército belga

y con el decimosexto cuerpo de ejército francés,

han quedado embolsadas contra el canal de la Mancha

en una zona costera, que va desde Gravelinas a Dupont."

"La orden es poner en ejecución la operación Dinamo."

"Todo el cuerpo expedicionario británico

debe replegarse inmediatamente sobre el puerto de Dunkerque."

"El almirante Ramsey

ha dispuesto que los astilleros de la costa inglesa,

las comandancias de marina y los ciudadanos particulares

concentren inmediatamente

todos sus medios flotantes disponibles."

"Torpedeos, buques mercantes, remolcadores, barcos de pesca,

de salvamento y de recreo deben hacerse a la mar

y dirigirse al puerto de Dunkerque para embarcar y traer a la patria

a nuestro cuerpo expedicionario."

"Hoy, 28 de mayo de 1940, se ha iniciado la retirada general.

¡Descargad municiones y explosivos!

Y llevadlo todo a la carretera.

¡Las dos filas, deprisa!

Segunda sección.

¡Deprisa, deprisa!

Vamos, más rápido.

Artificiero, el cable eléctrico.

Amigo, mira ahí el cable.

¡Que no se vea!

¡Rápido, rápido!

Todos a cubierto.

Ya van a llegar, ¿listo?

Sí, señor.

Ahora.

¿Diga? ¿Diga?

¡Haced menos ruido, bastardos!

No oigo nada con este maldito teléfono.

¿Qué ha dicho?

¡Venga, ven aquí!

¿Diga?

¿Qué ocurre, sargento?

El cuartel general, dicen que hay orden de retirada.

¡Que se vayan al infierno!

-¿Eh? -¡Dame eso!

Eh, tú, ¿me oyes, emboscado?

¿Estás ahí o te has largado ya?

¿Cómo?

Aquí no se oye ni palabra.

¡Alto el fuego!

¡Dejad que se vayan!

¿Oiga?

Sí, sí.

Ya puede hablar.

¿Qué dice?

Deme eso, sargento. Sí, señor.

Sí, señor.

A sus órdenes.

Bueno, muchachos.

No os vayáis a figurar que nos felicitan

por haber dado una lección a los alemanes.

La orden era de retirada.

¿Qué?

Teniente.

¿Señor?

Vaya al bosque,

retire las placas de identificación de los caídos.

Sí, señor.

Sargento. A sus órdenes.

Ponme la segunda y tercera escuadra.

Tenemos que destruir el puente.

Así dejaremos a nuestras espaldas otro obstáculo.

Bien, vosotros, conmigo, vámonos.

¡En marcha hacia Dunkerque!

(Gritos)

Seguid, seguid.

¡A cubierto!

Falsa alarma.

Perdone usted, mayor.

A sus órdenes.

No sabíamos que hubiese ingleses en el bosque.

Y en esa dirección, solo podían venir alemanes.

Exacto, teniente.

(HABLA EN ALEMÁN)

Hable en inglés.

No olviden

que desde este momento, somos soldados ingleses.

El cerebro y el corazón seguirán siendo alemanes,

pero hemos de emplear siempre la lengua del enemigo.

Sí, señor.

Adelante, que cada uno tome

la placa y los documentos de uno de estos hombres.

Y apréndanse bien el nuevo nombre.

Un error puede ser la perdición de todo.

Ahora nos dividiremos para reunirnos en Londres.

Y ya lo saben.

Cualquiera de ustedes está autorizado a matar

al camarada que no cumpla las órdenes.

Se unirán por separado a los destacamentos ingleses.

Maldita sea.

¡Cuidado, animal!

¿Quieres que vayamos también nosotros?

¡Hoskins, hijo de quien yo sé, no hay que jugar con esas cosas!

¿Han colocado ya las cargas, sargento?

Sí, señor.

¿Dónde demonios se habrán metido los hombres del teniente?

Ya deberían estar aquí.

Sargento. A la orden.

Toma el mando. Yo voy al bosque.

Si dentro de diez minutos no he vuelto, destruye el puente.

Si me permite la observación... Sargento.

¿Cuándo aprenderás de una vez a obedecer

sin querer salirte con la tuya?

Mira quién ha ido a hablar.

¡Venga, en marcha, malditos gandules!

¡Oye, tú, si sigues sentado ahí, acabarás por quemarte el trasero!

¿A quién estáis esperando, a los alemanes?

¡Más deprisa, que parecéis caracoles!

¡Vamos, Sullivan!

¡Smith!

¡Donaldson!

¡Ahora tú, Hoskins!

¡Todos a cubierto!

Venga, rápido.

¡Maldita sea!

Ese se va a dejar ahí el pellejo.

¡Eh, tú!

¡Fuera del puente, fuera!

¡Atrás!

¡Fuera, fuera, deprisa!

El puente está a punto de volar, ¡corra!

¡Capitán!

¿Se encuentra bien?

Sí, gracias a usted, señor.

Me ha salvado la vida. Olvídelo.

De no haber sido por usted,

habría corrido menos y me habría dejado ahí la piel.

También tengo que darle las gracias.

Perdone, teniente, me pareció que no me oía

y entonces empecé a disparar para detenerle.

Muchas gracias, sargento.

Y me alegro de su buena puntería, incluso para no dar en el blanco.

¿Encontró a los hombres del bosque, señor?

Sí, y ninguno tenía placa, un caso bastante raro.

Sargento, tú los conocías a todos.

Hazme una lista con sus nombres.

(CANTA)

¿Qué le parece, dónde habrá requisado ese coche?

Alto.

¿Quién quiere que le lleve a Piccadilly?

Con mucho gusto, sargento Holligan.

Gracias, señor.

Suba. Gracias.

¡En marcha!

¡Toca, toca ese maldito claxon, a ver si se apartan!

(Bocina)

¡Paso!

¡Paso libre!

Ya está bien de fotos.

Márchese.

Mira lo que nos han mandado para atravesar el canal.

Con su permiso, capitán, debo decir que la flota británica

está hecha un verdadero asco.

El ejército no está en mejores condiciones.

Si Hitler decidiera desembarcar ahora en Inglaterra,

no podríamos mandar más que a los "boy-scout".

¡Poneos a cubierto!

Bueno, muchachos, vámonos.

¡Poneos a cubierto!

Andando.

Esperemos que no vuelva.

¡Hay que seguir!

¡Nos veremos en Londres!

¡Eh, tú, francés!

¡Quita la mano!

¡Oye, gigoló!

¿Por qué no te has quedado en tu asquerosa Línea Maginot

en lugar de huir?

¡Eh, huyo como tú!

Solo para seguir combatiendo los nazis.

Bueno, basta ya, sargento.

¡Se acabó!

No vienen a Inglaterra a tomar el té,

sino a ayudarnos.

¡Muévanse!

Adelante, "Monsieur".

"Aprés vous".

¡Eh, Gregory, estoy aquí!

¡Despiértame en cuanto te dé en la nariz el olor a té.

Querrá decirse que hemos llegado a Dover.

"Atención."

"Preséntense a los oficiales correspondientes

para declarar nombre y destacamento al que cada uno pertenece."

"Atención."

"Preséntense a los oficiales correspondientes

para declarar nombre..."

¡Venga!

A sus órdenes, sargento.

Vamos.

Adiós.

"Atención."

"Atención."

"Puestos de víveres en los muelles 1, 2 y 3."

"Atención."

"Después de cumplir estas formalidades,

cada uno será enviado a un depósito de recuperación."

"Atención."

"Después de cumplir estas formalidades,

cada uno será enviado a un depósito de recuperación."

¡Cariño!

Amor mío.

Graymoor Street.

Número 28, avise a los demás.

Bien.

Muy bien, llévalos fuera.

(SE IDENTIFICAN)

Lo siento, capitán.

En realidad, no sé dónde estaba situada

esa unidad de barrio.

Habrá perdido contacto con su propio mando.

En cuanto a la desaparición de las placas,

¿qué quiere que le diga?

Aquí estamos tratando de salvar un ejército,

no podemos entretenernos en eso.

Pero, coronel...

Le aconsejo que se dirija a sus inmediatos superiores.

Sí, señor.

El siguiente.

"Atención."

"Dejad sitio en cuanto hayáis terminado."

"No os aglomeréis en las salidas."

"No os aglomeréis en las salidas."

"Que acuda al puesto sanitario número 3."

Esto es clásico en la vida militar.

Todo hay que hacerlo siempre por vía jerárquica.

¡Paul!

Ven.

Despacio, capitán.

Apenas si ha llegado y ya empieza.

¡Amor mío!

Perdone, Paul...

¡Martin!

¿Es su abrigo, teniente? Ay, gracias.

Martin, te presento a Meg.

Es mi madrina de guerra.

Mucho gusto conocerle. Mucho gusto.

Paul es un hombre afortunado.

No te dejes engañar por las apariencias, Martin.

Dice que me quiere a mí, pero se deja mirar tiernamente...

El general George Taylor. No digas tonterías.

Nos veremos en Londres.

No quiero interrumpir vuestro idilio.

Adiós.

Hasta pronto, amigo.

Teniente.

¿Me da fuego?

Graymoor Street, 28.

Quita.

Con su permiso, señor.

He reunido a todos los hombres y los llevo a Londres.

¿Viene usted también?

Sí, sargento.

El deber me llama.

¿Nos vemos esta noche en mi casa?

No, esta noche, no.

Estoy de servicio.

No pongas esa cara.

Tendremos muchos días para estar juntos.

Por lo tanto, es indispensable, señores,

aumentar nuestras estaciones de radar a lo largo de la costa.

General Taylor,

el mando supremo no menosprecia la amenaza aérea enemiga.

Nuestra aviación tendrá mayores posibilidades

si se puede indicar la proximidad de los bombarderos

con cierta anticipación.

General Lister.

Hemos establecido un plan

para aumentar la potencia de la industria aeronáutica.

Hemos duplicado nuestras escuelas de pilotos,

y nada se dejará de hacer...

en este sitio.

Gracias, general.

Señores.

Ahora que Francia ha pedido el armisticio,

estamos virtualmente solos

frente a la amenaza de una invasión alemana.

General Leo.

Por desgracia,

las fotografías de reconocimiento aéreo

muestran una creciente concentración de fuerzas enemigas

entorno a la zona de Cardiff.

Antes de intentar un desembarco,

tienen que asegurarse el dominio del aire

a fin de poder desmontar nuestras defensas,

paralizar nuestra industria de guerra y aterrorizar a la población.

Por vez primera en la historia,

una batalla se perderá o se ganará en el aire.

De su resultado, depende la salvación de Inglaterra.

Entonces, señor, permítame que insista una vez más

en la absoluta necesidad

de aumentar nuestras estaciones de guerra.

Solicito que se me conceda una total prioridad

en el suministro del material necesario.

Obtendréis autorización del primer ministro.

Señores.

Manos a la obra.

Dios salve al rey.

(TODOS) Dios salve al rey.

Y dada la confianza que en ello pone el federal Taylor, añadiré:

y que el radar salve a Inglaterra.

Estoy seguro de que no lo intentarán.

Cuando la primera guerra mundial...

Por favor, mayor, se trata de un asunto de suma importancia.

Permítame que hable con el general.

Le repito que es imposible, está en conferencia.

Muy bien, señor.

Esperemos que nunca tengamos que lamentarlo.

Panda de idiotas... ¡Paul!

¡George!

¿Cómo estás? Bien.

General, tienes que ayudarme.

Ahí dentro todos están ciegos y sordos.

Puede que estemos de acuerdo, pero dime de qué se trata,

ya que yo también formo parte de la junta.

Perdóneme.

Oye, ¿qué dirías si al despertar una mañana,

te encontraras una patrulla alemana debajo de la cama?

¡Teniente!

Documentación, por favor.

Gracias, teniente.

Mal deben de haber ido las cosas en Francia.

Nunca volví la cabeza para averiguarlo, sargento.

Sin embargo, hay algo cierto.

Los ingleses han puesto a punto un nuevo sistema de alerta.

(Timbre)

Hola.

Hola.

¿Y eso?

¿No lo sabía, mayor?

Sheila y yo hicimos juntos un curso en la escuela del servicio secreto.

¿Verdad?

Qué interesante.

¿Tuvo alguna dificultad para llegar hasta aquí?

No, señor.

Los ingleses han dado una semana de permiso

a los que han regresado de Dunkerque.

Y están reorganizando sus tropas.

Por lo menos, por unos días, podemos estar tranquilos.

Bien.

Sheila avisará a los otros,

que acudirán esta noche al local donde trabaja.

Hasta nueva orden, no cambiaremos de identidad.

Si dejamos atrás algunos muertos,

los ingleses entrarán en sospechas.

¿Hay órdenes de Berlín?

No podemos recibir ni transmitir ninguna información.

El enemigo ha detenido a casi todos nuestros agentes en Inglaterra.

Sheila se ha salvado de puro un milagro.

Un milagro viejo y gordo.

Un cliente de local,

el capitán Levin de la policía militar.

Que forman parte de su deber.

Cierto, pero no resulta muy agradable besarse con el propio deber.

El momento de la invasión está cercano.

Si es verdad que el enemigo tiene esos radar o como demonios se llamen,

debemos localizarlos y sabotearlos a toda costa.

Ese es nuestro principal objetivo.

Y ahora saldremos uno a uno.

Nos reunimos aquí pasado mañana a las dos.

(Pitido)

Es solamente una prueba del sistema de alarma.

-Lo hacen todos los días. -¿Se entrenan?

Bien, cuando bombardeemos Londres

no serán las sirenas las que nos paren.

Pero ¿qué diablos estás haciendo ahí, Molina?

No se trata de una alarma aérea real,

sino de un simulacro.

Quizá sea como usted dice, señor,

pero uno no puede estar tranquilo en los tiempos actuales.

Esos muertos de sueño de la defensa antiaérea

pueden cometer un fallo.

Su sargento no confía en nosotros, pero gracias al radar ahí dentro,

tenemos ojos y oídos eléctricos a los que nada puede escapar.

General, razón de más para que me ayudes.

Si es verdad que el radar va a ser la tumba del nazismo,

hemos de protegerlo.

Perdóneme, Paul.

Pero ¿te imaginas la cara de mis colegas del estado mayor

si les digo que Londres está lleno de alemanes con uniforme inglés

dispuestos a sabotear nuestras estaciones de radar?

Sí, ya sé que puede parecer absurdo,

pero también me gustaría ver sus caras si esto ocurriera.

Sí, tienes razón.

Reflexiona un momento.

¿Qué otra explicación puede darse

al hecho de que haya encontrado un soldado con el emblema

del segundo regimiento de Hampshire entre los caídos de mi unidad?

Sin mencionar las placas desaparecidas.

De acuerdo, hablaré con nuestro servicio de seguridad.

Pero tú hazme caso y consigue pronto un buen permiso.

Lo necesitas mucho después de todo lo que has pasado.

No cuentes con ello, general.

Te agradezco tu buena intención,

aunque sea un poco demasiado interesada.

¿Quieres quitarme del medio para seguir haciendo la corte

a cierta chica de los servicios auxiliares?

Hasta pronto, George.

Recibir mensaje.

Tomo nota.

Coordenadas 27, 394.

Cuadro 18 C.

Segunda escuadrilla en relevo sobre cuadro 33.

Patrulla costera de regreso sobre R 22.

Dos aviones de transporte en S 34.

Plazas de escolte del convoy 12 sobre el cuadro D 19.

Quizá ya estemos, señor.

Estado de prealarma.

¿Quién crees que me ha acompañado hasta aquí?

Paul.

No le encontré nada cambiado, sigue tan impulsivo y celoso.

¿Y crees tú que tiene motivos?

En el fondo, ¿por qué no?

Podría ocurrir que uno de estos días,

te pidiera que te casaras conmigo.

Si me lo pidieras, ya sabes que la respuesta sería...

(Pitido)

Detectadas por radar tres formaciones de estucas

que denominaremos A, B y C.

Avistadas en cuadro 3,

es previsible que logren alcanzar la costa inglesa

al sur de Dover dentro de diez minutos.

Cinco escuadrillas han dejado los aeropuertos de la zona de Calais,

dirección norte-noroeste.

Probable objetivo, Londres.

Alarma a las baterías antiaéreas de los sectores 1, 3, 7, 4.

(CON ACENTO FRANCÉS) Por fin volvemos a empezar.

-Suerte. -Igualmente.

Escuadrillas A, B y C han llegado a Dover.

Rumbo inalterado.

Escuadrillas de la segunda brigada al cuadrado 12.

Pido confirmación.

Que la defensa antiaérea de costa se prepare para abrir fuego

exactamente dentro de 12 minutos.

Observador 43,

nuestras cazas ya están sobre el enemigo.

(HABLA EN ALEMÁN)

Señores.

El Führer ha tomado su decisión.

Le operación León Marino.

La invasión de Inglaterra.

En vista de que el Gobierno británico ha rechazado sus propuestas de paz,

la marina se encargará del transporte de las tropas,

que desembarcarán entre Folkestone e Eastbourne.

Usted, almirante,

deberá someter a mi aprobación los planes de las operaciones.

Usted, general, le toca la misión final.

La aviación ha comenzado hoy.

Abridnos el camino de la victoria.

Mariscal.

¡Había dado orden de no interrumpir esta reunión!

Señores.

Me acaban de comunicar una noticia digna de toda consideración

y que quizá nos obligue a revisar algunos puntos de nuestro plan.

Aviones enemigos han interceptado nuestras formaciones

en vuelos sobre el canal de la Mancha.

Las pérdidas son ingentes.

Todo hace suponer que este fracaso sea debido al radar inglés.

Perdón, señor,

pero el mariscal Goring tiene la opinión

de que el famoso y legendario radar,

no es más que un ingenio rudimentario

o incluso una invención de la propaganda enemiga

que podemos ignorar tranquilamente.

No poseo como el mariscal Goring el don del optimismo.

Precisamente por esto, un grupo de agentes nuestros

trata de sabotear esos aparatos en Inglaterra.

No lo considero necesario.

Ese éxito ocasional conseguido por nuestros enemigos

quedará en lo que es, un caso aislado.

Nuestra aviación será quien asegure a Alemania la victoria final.

El mariscal Goring ha definido la victoria como "el Día del Águila".

Y ese día vendrá cuando eliminemos a la Royal Air Force

de los cielos de Europa.

Ha sido un día bastante negro para la aviación alemana.

(CON ACENTO FRANCÉS) Nunca lo olvidarán.

Hoy le hemos derribado 93 aparatos al camarada Hitler.

93 bellos aparatos con la cruz grabada en la cola.

Los hemos sacudido fuerte y no es más que el principio.

Salud, ¡viva!

(TODOS) ¡Viva!

Son muchas las bases de radar a lo largo de la costa,

y están bajo el mando del general Taylor.

¿Taylor?

Sí, George Taylor, de la Royal Air Force.

Taylor.

Dile al mayor que tal vez estemos en una buena pista.

Se trata del emblema

del regimiento Hampshire de la 43 división.

Los alemanes lograron aislar y capturar a este regimiento

el 25 de mayo,

o sea tres días antes de que el capitán Stevens

hallase un cadáver con este mismo emblema

en la zona de Merville,

punto que un soldado de Hampshire difícilmente hubiera podido alcanzar

dada la posición del enemigo.

Gracias, general.

Son datos que en el caso en cuestión, asumen una singular importancia.

Parece que los hechos le dan la razón, capitán.

Con su permiso, señor.

Yo siempre he estado convencido.

No cabe la menor duda de que los agentes enemigos

aprovechando la derrota de Dunkerque,

se han hecho pasar por soldados nuestros

para introducirse en Inglaterra.

Una hipótesis fantástica, pero que debemos estudiar.

¿Y usted qué opina, general?

Digo que a veces la realidad es más fantástica

que la propia fantasía.

Si todo fuese verdad, el objetivo de esos alemanes

puede ser nuestro sistema de radar

o quizá la propia central de operaciones.

Y no podemos correr ese riesgo.

General, yo tengo bien organizada mi compañía.

Todos ellos son veteranos, hombres de un gran valor.

Si me lo permite, podríamos colaborar con la policía militar.

De acuerdo, capitán, queda usted autorizado a hacerlo.

Designaremos esa operación

con el nombre cifrado de "operación Valiant".

Vamos, vamos.

Vamos, más deprisa, perezoso.

Perdón, sargento,

pero ¿cómo vamos a reconocer a esos alemanes?

Es muy sencillo, muñeco.

Cuando veas a uno con un mechón de pelo negro

que le cae encima del ojo

y con un bigote en forma de cepillo bajo la nariz, atrápalo.

¡Gracias!

Ven, acá, tonto de capirote.

Cada vez que encuentres a un militar, dile que te enseñe sus documentos

y también la placa de identificación, camina.

-Sargento. -¿Qué rayos pasa?

A ver, ¿qué quieres?

Hay aquí un oficial que quiere ver al capitán.

¿Le has preguntado quién es?

Yo, sargento Mulligan.

Ah, pase usted. Pase, teniente.

¿Cómo está, sargento?

¿Sabe? Cada vez que subo a un puente,

me aseguro que no está usted allí para...

Sí, ríase usted.

Pero quién sabe,

a lo mejor también tengo que volar el puente de Londres.

Parece que los alemanes ya están llegando.

¡Capitán!

Mire quién está aquí.

¡Martin!

¿Cómo estás?

¿Se puede saber dónde demonios te habías metido?

Hola, Paul, estuve en Escocia con los míos.

Y ahora al volver, no encuentro sitio donde... ¿reunir?

Ya lo encontraste, en mi piso.

Vente a vivir conmigo, hay sitio de sobra.

Además, no creo que yo vaya a tener mucho tiempo

para quedarme en casa.

Gracias, Paul, no quisiera... ¿Molestarme?

¿Cuándo acabaremos los ingleses de ser tan condenadamente educados?

Ni la guerra logra hacernos cambiar.

Tú te vienes conmigo, ¿de acuerdo?

De acuerdo.

Hasta luego, Paul.

Adiós.

¡Martin!

Aguarda un momento.

¡No olvides sellar tus papeles en el mando de la compañía!

Estamos controlando a los militares que volvieron de Francia.

Saben que estamos aquí, pero no podrán descubrirnos.

Porque cambiaremos continuamente de identidad,

y habrá que matar para ello.

Karl y Gregor, avisen a los otros.

Usted está seguro gracias a que selló sus documentos.

Trate de acercarse a esa muchacha,

de enterarse de algo.

Si lográsemos acercar la central de operaciones,

podríamos paralizar todo el sistema de radar.

Y recuerde que no tenemos mucho tiempo.

El Día del Águila está cercano.

Nos han enseñado a vencer y a matar.

Y sin piedad.

Para nosotros, la piedad solo es una palabra.

No lo olvides.

Los errores los pagamos con la vida.

Si nos descubren, ya conoces las reglas.

El juego urdiría el más peligroso,

sobre todo para ti,

Sheila.

Creo que estás haciéndote demasiado sentimental.

Y eso no es bueno en la guerra.

Sí, tienes razón.

Tengo que irme.

Nos veremos.

¡"Heil, Hitler"!

Atrapar a los alemanes, nos dicen.

Como si fuera una cosa fácil.

De esto, yo sé algo.

El otro detuve a uno con cara de alemán

y después resultó que era un coronel polaco.

Si no llega a ser por el capitán Stevens,

me envían derecho al calabozo.

Hemos llegado.

Gracias, sargento.

A sus órdenes.

Buenos días, Martin.

Señorita Meg, qué sorpresa.

¿Cómo está? Bien, y usted guapísima.

Entre, enseguida llamo a Paul.

Está en el cuarto de baño duchándose.

Les gusta a ustedes el desorden, por lo que veo.

Bueno, en realidad la culpa es mía.

Paul vive prácticamente en el cuartel, y yo, pues...

No tengo mucha afición a las tareas domésticas.

Vaya, Meg.

Por fin te has decidido a venir a verme.

Si no estuviera casi siempre de servicio,

trataría de poneros la casa un poco decente.

Para nosotros está muy bien así, ya nos hemos acostumbrado.

Sí, yo creo que sí...

Con permiso, iba a salir en este momento.

No te retrases.

Y si por el camino encuentras algún espía nazi,

mételo en la cárcel.

Meg.

Hasta luego. Hasta luego.

Hasta la vista.

Adiós.

Tengo que regresar enseguida a la base,

así que no tendremos mucho tiempo para...

Oye, Meg, te aseguro que yo no pretendía...

¿No es eso?

Sí, pero no como si para ti fuera un deber.

(Alarma)

"Atención, vamos a transmitir

un mensaje del primer ministro Sir Winston Churchill."

"Desde los tristes días de Dunkerque,

nuestra lucha ha sido eminentemente defensiva,

pero esta noche los alemanes han sobrepasado

todos los límites y provocaciones."

"Por primera vez, en la dura historia de esta guerra,

han lanzado algunas bombas sobre Londres."

"El mundo, no podemos continuar solamente a la defensiva,

hemos de pasar al contraataque."

"Hay que dar respuesta inmediata al bombardeo de Londres."

"No os propongo alternativas, no las sé."

"Nuestra respuesta ha de tener carácter de represalia."

"Y confío en que estaréis de acuerdo conmigo

en la elección de nuestro objetivo."

"Bombardearemos Berlín."

Estamos sobre Berlín.

Que haya suerte.

Esta vez, le vamos a quemar el bigote a Hitler.

Comandante a escuadrilla.

Comandante a escuadrilla.

Misión cumplida, regresen.

¿Has oído, Jacques? Regresamos.

Y tengo que poner, ando corto de combustible.

¿Y te preocupas?

Quizá tengas que aterrizar en París.

Y te va a saber bien.

Tercer grupo a la vista de la costa.

Dos aviones averiados, tres perdidos.

Sexta formación, dos aparatos alcanzados,

tres averiados, cuatro cazas de enemigos derribados.

Quinta formación, vuelve un solo aparato.

Tres han tratado de amarrar en el canal.

Cuatro derribados sobre Berlín.

Hemos perdido 40 aparatos de los 150 utilizados

para el bombardeo de Berlín.

Un resultado positivo y una victoria psicológica, pero...

Que nuestras fuerzas aéreas han pagado cara.

Quien no esté de turno, que vaya a descansar.

Nos esperan días llenos de sorpresa.

Ni tiene placa ni documentación.

No será un paisano.

No, por la camiseta, yo diría que es militar.

Creo que este asunto corresponde también a los de la Valiant.

¿Dónde lo han encontrado?

En el campo, en las afueras de Croydon.

Y tampoco este llevaba documentación.

Es increíble.

El octavo en solo cuatro días.

La policía militar hace lo posible, Stevens.

Con su permiso, señor,

atraparemos a esos hijos de perra.

Y le juro que nos las pagarán.

En cuanto se me ponga uno a tiro,

le estrangularé con mis propias manos,

como me llamo Donald Mulligan.

Sargento.

A sus órdenes.

Comprendo perfectamente tu indignación,

pero no olvides que somos soldados, no criminales.

Qué calor hace aquí dentro, amigo.

Se derrite uno.

Ya lo creo.

¿Quién sabe si el infierno será algo así?

Ahora lo sabrás.

Seguro que el infierno es más caliente.

El salvoconducto.

Está bien.

¡Gaston!

(CON ACENTO FRANCÉS) ¿Vienes conmigo a cenar?

No, muchas gracias.

He de ir a Londres, si es que aún existe.

-Tengo allí una cita. -¿Una cita de Rusia?

Claro, y con unas curvas...

Está bien.

¡"Au revoir"!

(Bocina)

¿Vas a Londres, amigo?

Sí, espero el autobús, y ya voy retrasado.

Yo te doy un pasaje.

Por esta calle, ya no pasa el autobús.

Documento.

Ahora con haber doblado los turnos de trabajo,

estamos bien fastidiadas.

No te preocupes, solo es cuestión de entrenamiento.

Documentos, por favor.

Meg.

Hola, Martin, ¿qué hace usted por aquí?

Iba de paso.

La he visto y la he esperado para invitarla.

Agradecida, teniente.

Tenía que ir a ver a Paul, pero está de servicio.

Entonces debo decir que...

Soy muy afortunado.

¿Nos vamos?

Estaban trabajando para remover los escombros y lo encontraron.

Pensamos que convenía avisarle.

Ha hecho muy bien, agente.

Aquí estás.

Mulligan.

Así me parta un rayo.

Es un decir.

Es uno de los dos franceses, estoy seguro.

Los tuve delante de mis narices durante toda la travesía.

Pobre chico.

Quédate así, Sheila, que estás mejor.

Óyeme, soldado,

una copita de ginebra son dos chelines.

Si haces bobadas,

añadiré un suplemento por el espectáculo.

Ten cuidado, Sheila.

Ese es escocés y no suelta un cuarto.

Gracias, señorita.

Paul está un poco enfadado conmigo porque no me ve más a menudo.

Estamos siempre de servicio.

Sí, claro.

La base y el trabajo será pesado.

No es solo por eso, es como estar en una trinchera.

Cuando termina el trabajo,

sigue una vivienda en una especie de pesadilla.

Muchas veces he pensado en pedir el traslado,

pero aunque Paul se alegraría mucho,

no quiero hacer semejante desaire al general Taylor.

Es un hombre extraordinario,

y ayudarle es en realidad un privilegio.

Además, somos tan amigos...

Entonces tiene razón Paul en tener celos de él.

No, qué tontería.

Esos celos de Paul no son más que una broma.

Otra ginebra, señorita.

¿Cuántos turnos de trabajo hacen?

Cuatro de seis horas.

Alternándonos, naturalmente.

Pero con el aumento de las incursiones aéreas...

A veces estamos de servicio 12 horas o más sin interrupción.

Documentación, por favor.

Gracias.

¿Puedo ver sus documentos?

Gracias.

Teniente, por favor, ¿puedo ver sus documentos?

Gracias.

Muchas gracias.

Su documentación, por favor.

Sí, enseguida.

Perdone, señorita, disculpe.

Gracias.

Señor.

Salud. Salud.

¿Es que voy a tener que acuartelar a todos los franceses?

¡Tú estás loco! Pues es indispensable, George.

Si das esa orden,

solamente quedará un hombre con uniforme francés

por las calles de Londres.

Y será por fuerza el asesino que andamos buscando.

¿No te das cuenta de lo que esto significa?

Si cogemos a uno,

echaremos el guante a todos los demás.

George, te lo ruego.

¡Da esa orden!

General, eres el único que puede hacerlo.

Los aviadores franceses dependen de ti.

Muy bien, Paul.

pero es posible que sea la última orden que dé.

(CON ACENTO FRANCÉS) Cuando se trata de arriesgar la piel,

los ingleses nos consideran como aliados.

Pero cuando volvemos a la base, ¿cómo nos tratan?

¡Como a misioneros!

¡Qué!

¡Recordemos que somos combatientes de la Francia libre!

Así que merecemos respeto.

Y no aceptaremos más órdenes

que las de nuestro coronel de Gaulle.

¡Todos a la calle!

Eh, tú, ¿eres francés?

¿Por qué, se nota?

Uno, dos, tres, cuatro.

Eh, pero ¿qué clase de broma es esta?

Habían dicho que solo tenía que haber un francés.

(CON ACENTO FRANCÉS) Vaya, qué sorpresa.

El sargento macarra.

Con el debido respeto, señor,

siento muchísimo estropear ese magnífico uniforme.

(HABLA EN FRANCÉS)

¡Fuerte, compañía, a la carga!

Ríete ahora.

Eres duro, ¿eh?

Los estamos sacudiendo, ¿eh, sargento?

Te voy a...

Ahora quédate ahí.

Maldito franchute...

Bajad todos.

Enhorabuena, Stevens, su plan ha resultado.

Bien.

¿Cómo lo han localizado?

Cuando le dimos el alto, empezó a disparar.

Está ahí arriba.

¡Deprisa, voy a cogerle!

Le haremos pagar el asesinato de nuestro compañero.

Comprendo su resentimiento,

pero lo que importa es dejarle hablar.

¿Cuándo estará de ronda la próxima vez, sargento?

Espero que jamás, señor.

Capitán.

¿Qué ocurre, Bentley? Dígame.

Ha muerto.

Cianuro.

Tenía una cápsula bajo la lengua.

No tuve tiempo de intervenir.

¡Maldita sea!

Era nuestra única esperanza de cazar a los otros.

Bueno, dime, ¿has conseguido entrar en una estación de radar?

Sí, en la estación número 5.

He estropeado algunos aparatos, pero yo solo no puedo hacer mucho.

En cambio, yendo siete u ocho, podríamos volarla y romper así

una mano importante en la red del arma.

¿Cuántos hombres lo vigilan?

El lugar está cercado,

y hay 30 soldados que la guardan continuamente.

Pero podéis entrar por la puerta principal.

Ya tengo los permisos falsos.

Algo no ha funcionado, general.

Tres escuadrillas alemanas alcanzaron Londres

antes de que el radar las detectase.

¿No es posible que los alemanes hayan instalado

un ingenio antirradar en sus aviones?

No lo creo, no han tenido tiempo para ello.

Quizá se trate de algún fallo de nuestros aparatos.

Y tampoco se debe excluir la posibilidad de un error humano.

Aunque sea improbable, entre tanto, he ordenado una revisión completa.

(Teléfono)

¿Diga?

Sí, enseguida.

Para usted, señor, el primer ministro.

Sí, señor, soy Gaudi.

Desde luego.

Iré a Downing Street inmediatamente.

Señores, la reunión se aplaza hasta la tarde.

George.

¿De qué dirección procedían los aviones alemanes?

Del sureste, ¿por qué?

Vamos a ver,

¿cuál es la estación de radar que controla esa zona?

No vayas a empezar ahora con tus ideas raras, Paul.

Los hombres que sirven en los puertos de radar

son elementos elegidos y totalmente controlados.

Y para mayor seguridad, están divididos en grupos

que prestan servicio en días alternos.

Vamos, George.

¿Cuál es el puesto en cuestión?

Está bien, el número 5 de Portsmouth.

Gracias.

¡Vamos, a tierra!

¡A tierra!

Rápido.

La primera escuadra, por ese lado.

¡Más deprisa, a ver si movéis las piernas, vamos!

Mulligan. A sus órdenes.

Reúna a los hombres del campamento y enciérrelos en sus barracones.

Sí, señor.

¡Segunda escuadra, conmigo!

¡Maldición!

Deprisa.

Primera escuadra, despegaos ante la entrada.

Escuadras tercera y cuarta, entrad en los barracones.

Sargento, nosotros somos ingleses y estamos en Inglaterra.

Alemania está por aquel lado.

Entra y no te hagas el gracioso, cabeza de melón.

Sargento.

Ese chico no ha comprendido ni pu.

¿Ese no ha comprendido...?

Ese es su amigo el capitán, ¿verdad?

Ese es, sospecha que estamos aquí.

Pero no sabe cuántos somos.

Vole, Thor, Ily, Smith.

Llénense los bolsillos y macutos de dinamita.

En cuanto estén preparados, traten de salir.

Ya saben lo que les espera.

Usted responderá personalmente de lo que hace.

Por su propio bien,

le deseo que encuentre de verdad esos fantasmas alemanes.

Comandante, le aseguro...

(Tiros y gritos de alarma)

¡Eh, ustedes!

¡Atención, muchachos!

Hay más.

Vosotros, id por allí.

Todos los demás, conmigo.

Un día de estos, te desuello vivo.

¡Rodead los barracones!

¡No disparéis!

¡No disparéis!

¡Llevan dinamita en las mochilas!

Enciendan las mechas.

¡Afuera!

¡Sanitario!

Ambulancias, aquí.

Daos prisa.

¡Aquí hay un herido!

Así que esto es el famoso radar.

Era.

Sí...

Hala, muchachos, ¡a por más!

¡Vamos, muchachos!

¡Deprisa!

¡A formar!

Lo lamento, señor.

Hubiera preferido estar equivocada.

En un mes lo pondremos de nuevo todo en orden.

Pero en cuanto a los muertos, no podemos hacer nada.

¡Y todo por tres espías!

Si pudiéramos estar seguros de que solamente eran tres...

Perfecto, lo que se dice perfecto.

Con esto, usted podrá entrar en la base de operaciones

y ejecutar el plan.

Ahora que poseo una nueva identidad,

tendré que ser prudente con el capitán Stevens.

No debe olvidar que vivimos juntos.

No será necesario,

porque usted le matará.

Desde este momento,

el grupo Valiant no debe tener jefe.

¿Alguna objeción?

No.

Bien.

Tampoco la esperaba de un oficial alemán,

como usted.

La operación queda fijada para mañana por la noche.

El Día del Águila por fin se aproxima.

Cierto.

Pero mucho depende de nosotros.

La "Luftwaffe" debe caer sobre los ingleses

sin que estos se den cuenta y paralizar sus defensas.

Destruya ese documento.

Es mejor no dejar rastro de su antigua identidad.

Han detenido a Foster,

el agente que falsificaba los documentos.

Yo los reuní, pero me han reconocido.

Tenemos que irnos de aquí.

Usted no vendrá, sería un peligro.

Ya conoce las reglas.

Si consiguieran capturarla, sería el fin de la misión.

Mayor, yo creo que quizá...

Sheila sabe perfectamente a qué riesgo se exponía.

Karl.

Martin, no quiero que me mate Karl.

Hazlo tú.

(Tiro)

Capitán.

Si su teoría es cierta,

debe ser uno de los agentes alemanes.

Stevens, ¿estoy hablando con usted?

Disculpe, Bentley,

pero es que yo conozco a este hombre.

¿De veras?

Martin...

Es imposible.

Aunque la época coincide.

El puente durante la retirada.

Y no estaba lejos de donde mataron a mis hombres.

+El teniente Martin Donovan,

adscrito a la brigada 143 de infantería

es probablemente un espía alemán.

¿El teniente Martin Donovan?

-Pero ¿no es aquel que...? -Precisamente ese hijo de perra.

Que vive en casa del capitán Stevens.

Pero esto es realmente increíble, sargento.

Vaya, ni siquiera de los oficiales se puede fiar uno.

Escribe a máquina y cállate, animal.

No metas baza en cosas que no comprendes.

O acabarán haciéndote coronel.

¿Diga? Aquí el sargento Mulligan.

A sus órdenes.

Sí, señor.

No, señor.

Por lo que yo sé, el capitán ya lo puede tratar.

Está bien. Gracias, sargento.

Tú me despedirás de Paul.

Pero ¿estás completamente decidido a volver a volar?

Yo...

Pediré el traslado hoy mismo, Meg.

Creo que seré más útil...

(Alarma)

Se acercan 200 bombarderos y lo menos 400 cazas.

Nunca han atacado tan fuerte de día.

Estarán aquí dentro de 10 minutos.

Su objetivo es Londres.

Que despeguen enseguida todas las escuadrillas,

y que converjan sobre Londres.

Arthur, Arthur.

Avisad a las escuadrillas inglesas

que se dirigen a nosotros desde el norte, 14 grados oeste.

Tome información de combate.

Hoy una vez más,

nuestros pilotos han logrado dispersar al enemigo.

No cabe duda de que en el futuro debemos esperar ataques aéreos,

más y más potentes.

Solo conservando el dominio del aire, salvaremos a Inglaterra.

Le quedo muy agradecido, señor, por haber permitido

que vuelva a tomar el mando del ala cuarta.

Pero nos será muy útil aquí, en la base.

En estos momentos, señor, prefiero combatir a dar órdenes.

Le comprendo, general.

Y le aseguro que si fuera más joven, yo también seguiría su ejemplo.

Vamos ya, dispara.

¿A qué estás esperando?

¿Dónde empezaste?

¿En Francia? ¿O me equivoco?

Tú me salvaste la vida en Francia,

y ahora me es más difícil cumplir con mi deber.

Sientes escrúpulos.

Veo que tienes un alma noble,

pero imagínate si tu Führer te oyera.

Yo también soy un soldado, Paul.

Lo mismo que tú.

Por nuestra amistad.

Son más de mil aviones.

Han despegado de los aeródromos franceses.

Concentre toda la aviación disponible en el canal de la Mancha.

Debemos detener al enemigo a toda costa.

Dios salve Inglaterra.

Comandante a escuadrilla.

Formación de cazas ingleses a la vista.

En formación de combate.

Vamos por esos.

Debemos impedir que destruyan Londres.

(Alarma)

¡Papá, papá!

¡Vamos, deprisa!

Sargento, perdone.

No me llame pesado,

pero ¿no cree que será mejor bajar al refugio?

No malgastes el aliento.

Siéntate y acaba ya de darme la lata.

Te he dicho mil veces que no me muevo

mientras no aparezca el capitán Stevens.

Pero sargento,

piensa que si seguimos aquí,

cuando aparezca el capitán Stevens, habremos desaparecido.

Daisy llama a base operaciones.

Daisy llama a base operaciones.

Manden todo lo que esté en condiciones de volar

o este será el final de Inglaterra.

Base operaciones a Daisy.

Los aviones alemanes también atacan Sheffield y Birmingham.

No estamos en situación de retirar otros grupos de caza.

Al diablo todos esos ataques. Son solo para engañarnos.

Y esto es una orden.

Que todos los aviones en vuelo se dirijan a Londres.

Alto.

Dese prisa, sargento.

Llevamos aparatos con orden de prioridad.

Sí, señor, es cuestión de un momento.

Prioridad absoluta.

Pásame el mando de la operación Valiant.

(GRITA)

¡Quieto!

Adelante.

¡Alarma, alarma!

Daisy llama a la base, Daisy llama a la base, ¡contesten!

¿Dónde están las escuadrillas de refuerzo?

Base operaciones a Daisy.

Todos los cazas se están alejando de otras zonas

y convergen sobre Londres.

Gracias a Dios que llega usted, capitán.

¿Qué ha ocurrido?

Los alemanes.

¿Alguna noticia? No, señor.

Solo una llamada

del cuerpo de guardia de la base de operaciones.

Mulligan. Señor.

Si tú pertenecieras a un grupo de saboteadores

y te encontrases en territorio enemigo,

¿dónde atacarías?

Deje que lo piense. Atacarías al cerebro.

La central.

Seguramente ese es su objetivo.

Si destruyen la base de operaciones,

las órdenes nunca podrán llegar a su destino.

Vamos allá.

23 escuadrilla de Sheffield llama a la base.

Llamo a la base, ¿dónde hemos de dirigirnos?

Escuadrilla 18 de Birmingham llama a la base.

Dadnos las coordenadas para interceptar al enemigo.

(Pitido)

-¿Qué ocurre? -¿Oiga?

¡Quietos, que nadie se mueva!

Las manos sobre la cabeza.

¡Vamos, deprisa, todos fuera!

Enciérrenlos en la sala de al lado.

Preparen las cargas.

¿Qué diablos les pasa? Ya no les recibo.

Daisy a base, Daisy a base, ¡contéstenme!

Denme noticias acerca de los cazas de refuerzo.

¡Pronto, contéstenme!

Ahora.

¿Eres tú, Germán?

Perdona, pero mi nombre es Mulligan.

Conecten las cargas.

Y regule el tiempo de explosión, cinco minutos.

Mayor, un momento.

General. ¿Y los ingleses?

Volarán.

Vamos, afuera todos.

Sargento. Ve por aquel lado.

Sí, señor.

No es nada, no es nada.

Hala.

¡Teniente!

Los ingleses, hágalo volar.

Martin.

Se han cambiado los papeles.

Pudiste matarme y no lo hiciste.

Ahora estamos en paz.

Se acabó.

Ríndete.

¡Mierda!

Martin.

Lo siento.

Merecías saber que...

un oficial alemán...

no se rinde.

Base operaciones, ¿me oyen?

Llegan continuamente, necesitamos más cazas.

Con las fuerzas que tenemos, no podemos detenerlos.

¿Dónde está la cuarta de Sheffield y la quinta de Birmingham?

¿Por qué no están sobre Londres?

George, aguanta, ya es cuestión de poco.

Los cazas van a llegar.

Dame confirmación.

¡George!

George.

Recibido, nos dirigimos a coordenadas 12-23.

Confirmo rumbo 33 grado.

Recibido, paso y cierro.

Caza de ingleses sobre nosotros en todas direcciones.

Han aumentado repentinamente, ¡nos van a aniquilar!

¡Pido instrucciones!

Resistan.

Has tenido mucha suerte, no es más que un arañazo.

Y ya verás, en el hospital,

todas las enfermeras tienen unas curvas...

La pierna no me preocupa, pero quisiera saber una cosa.

Según usted,

¿quién pagará los gastos del hospital?

¿Churchill o Hitler?

Sus uniformes ya están en su sitio, señor.

No falta más que uno para terminar con el equipaje.

¿Qué voy a hacer allí?

Con su permiso, capitán.

Esos del ministerio de la guerra son todos una pandilla de imbéciles.

Mandar a gente de pelo en pecho, como usted y como yo,

a instruir reclutas...

Tranquilo, volvemos a tiempo al frente,

para seguir disfrutando un poco de esta guerra.

Estoy siempre dispuesto, capitán.

Pero eso sí,

en cuanto la vieja Inglaterra se salve,

el infrascrito Donald Mulligan

se tumbará y no se levantará en todo un año.

La vida militar puede ser hermosa, no digo que no.

Pero, maldita sea, si no hay un momento de paz.

Siempre hay alguien que te pone firme y te manda de un lado para otro.

Vete allá, vete acá.

A propósito, se me había olvidado.

La teniente Meg no le pudo encontrar

y por eso me encargó que se lo dijera.

Ha sido trasladada a Birmingham.

Sale dentro de una hora.

Gracias, teniente.

"Tren con dirección a Nottingham en la vía tercera."

"Rápido de Dover, 20 minutos de retraso."

"Un tren militar se está formando en la vía 6,

pero no suban los vagones hasta que haya terminado la maniobra.

Ay, madre.

Detrás de un teniente así, atravieso el canal a nado.

Déjala.

"Atención, atención."

"Conectamos con la BBC para transmitirles un mensaje

del primer ministro Sir Winston Churchill."

(WINSTON HABLA EN INGLÉS)

(TRADUCE) "La batalla aérea ha terminado con nuestra victoria."

"Londres ha sufrido mucho."

"Los londinenses han aguantado todo lo que les ha caído encima

y hubieran podido aguantar todavía más."

"La derrota de la aviación alemana ha sido decisiva."

"Pero nos esperan pruebas, nuevas angustias."

"Yo confío en que pronto no estaremos solos en esta lucha."

"Y estoy seguro de que aunque el día de la victoria final aún esté lejano,

ese día llegará."

"Y con él, llegará la paz y el amor a nuestro país y a toda la Tierra."

"Debemos, pues, reconsiderar el futuro inmediato

como un periodo especialmente importante de nuestra historia."

"Es comparable a aquellos días en los que una armada enemiga

se acercaba a nuestras costas..."

Paul, yo...

"O a los días en que Nelson se interpuso entre nosotros

y el gran ejército de Napoleón en Bülow."

"Eso lo hemos leído en los libros de historia."

(Música final)

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