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Original subtitles

¡42!

- Gracias. 42. - Sé gentil, por favor.

Freddie, ¿ya tienes mi puré listo?

- Casi. - Bien. Oigan, más rápido.

Está un poco espeso, ¿no crees?

Sí, pero Marcel lo pidió así.

¿Qué? Ya no me informa de nada aquí.

Puedes intentar hablar con él.

La persona que ha llamado no está disponible...

- ¡Becca! - Hola.

Dios, ¿qué pasó?

Bueno, me corté.

¿Y qué hay del trabajo que te ofrecieron?

Sí, eso ya no es una posibilidad.

Probablemente tendrán que contratar a un nuevo cocinero jefe.

¿Llamaste a Matt?

Sí, pero no contestó.

Y no dejé mensaje porque no quise alarmarlo.

Trabaja en un proyecto allá en Irvine

y regresa mañana.

- ¿Por qué no te quedas conmigo? - No.

- Bien, yo iré a quedarme contigo. - No hace falta. Estoy bien.

Pero ¿y si necesitas que te ayuden en algo?

- ¿Ayuda con qué? - No lo sé, hurgarte la nariz.

¿Es en serio? Creo que podré hacerlo con esto.

¿Ya ves? Yo puedo.

Estaré bien.

Bien, gracias por traerme.

Por supuesto.

Te llamo después.

Avísame si necesitas que te traiga algo.

Gracias.

El otoño es el nuevo verano aquí en Los Ángeles.

Casi 300 muertes a causa del calor ya

se han registrado en el sur de California.

Ahora, el centro de Los Ángeles reportó el lunes

una temperatura récord de 45º,

y esta ola de calor continúa abrasando a California.

Algo de alivio llegará al centro el martes,

si consideran 38º temperatura fresca.

Hace tanto calor que puedo freír un huevo en la acera.

...y de verdad es la perfecta combinación.

La belleza del acero inoxidable en el exterior

y el poder de la tecnología térmica en el interior

que le permitirá cocinar una gran variedad de comidas.

Así es, Brian, se puede cocinar todo.

Desde el desayuno al almuerzo y la cena.

Y todo con el mismo equipo.

- Y todo por menos de $190. - Hola.

Hola.

- Qué calor está haciendo. - Sí, lo sé.

¿Dónde está tu auto?

Lo dejé en el trabajo.

¿Qué demonios le pasó a tu mano?

Tuve un accidente en la cocina.

Se ve bastante serio.

Me corté los dedos.

No, ¿te los cortaste completamente?

Casi, pero no.

Me llevará de dos a cuatro meses recuperarme completamente.

Eso es terrible. Qué terrible, cariño.

Lo siento tanto.

Ven acá.

¿Por qué no me llamaste?

Lo hice,

pero me contestó el buzón de mensajes

y no quise dejar un mensaje y preocuparte

porque supe que estabas ocupado, así que...

¿Hablaste con el dueño?

- Sí. - ¿Y qué dijo?

Dijo que lo sentía y que fue muy desafortunado

y que esperaba que me sintiera mejor.

¿No pueden esperarte?

No.

Pues, deberían, los infelices.

Pues me alivia saber que no te los hayas cortado completamente.

Yo también.

Bueno, supongo que ahora tendrás tiempo libre para ti misma.

Al fin...

al fin me llegó la oportunidad de crear mi propio menú

en un restaurante nuevo

y lo eché a perder.

No, conseguirás algo mejor después de que te recuperes.

Confía en mí.

Ahora sólo tienes que descansar y dejar que ese dedo sane.

¿Entiendes? Oye, podemos tomar vacaciones.

De verdad quería ese trabajo.

Maldición.

Bien, ya me llené. Acábatelo tú.

No. Mi estómago literalmente explotará

si como más. Mejor pidamos una caja.

Sólo terminará echándose a perder en el refrigerador.

- Yo me lo comeré. - No es cierto.

No me das la oportunidad. Lo botas.

Sí, porque después de una semana se vuelve asqueroso.

No quiero tener cosas pudriéndose en nuestro refrigerador.

Prefiero que te comas una de tus comidas de microondas.

Tranquilízate, ¿sí? Sólo...

¿Tranquilizarme? Sí, escucha,

casi me corto los putos dedos, eché a perder la mejor oportunidad,

y ahora no hago absolutamente nada en casa,

la cual es como un maldito horno

ya que tú tienes algo contra el aire acondicionado.

Así que perdóname si estoy algo irritada.

- Matt. - Sólo voy por una cajita.

- ¿Por qué? - Fue broma.

Voy por la cuenta.

Abby.

Shaun.

¿Qué tal?

Bien. ¿Y tú?

Nada mal.

¿Es tu esposo?

Sí.

¿Y qué has estado haciendo?

De hecho, al fin conseguí mi propio salón de belleza.

¿De verdad? ¡Vaya, qué fantástico!

- Sí. - Es genial. Felicidades.

Gracias. Nos va bastante bien.

Está aquí, en Silver Lake.

Deberías pasar, a que te corten el cabello, o algo.

Sí.

De acuerdo. Quizás.

Fue bueno verte de nuevo, Abby.

Te ves bien.

Gracias.

Tú también.

Muy bien, listos.

- Vámonos. - Sí.

¿Y qué has estado haciendo?

He trabajado turnos de 10 a 12 horas,

seis días a la semana por los últimos cuatro años,

y ahora que tengo todo este tiempo libre

no tengo ni la más mínima idea qué hacer.

¿Por qué no tú y Matt se toman unas vacaciones?

Sí, es lo que dijo él, pero ¿adónde iríamos?

A Cabo. A Cancún.

A algún lugar más fresco.

Sinceramente...

no me divierto viajando con él.

Actúa como turista, y me da vergüenza.

Camina por ahí con su mapa y su libro de guías...

Y toma una fotografía cada cinco malditos minutos.

- Ya me lo imagino. - En serio, cada cinco minutos.

Sabes, cuando yo voy de vacaciones,

yo quiero comer y hacer lo que hacen los lugareños.

Y yo preferiría aprender a surfear que ir a Pearl Harbor.

¿Quién carajos visita Pearl Harbor en su luna de miel?

Aparentemente tú.

Sí, así es.

Está bien, en serio...

si no tienes adónde ir ni qué hacer,

por qué no...

¿Qué sé yo? Cambia algo.

Como... tu cabello.

¿Qué tiene mi cabello?

Es que llevas el mismo estilo desde hace 15 años.

¿Qué?

Se te veía lindo en 1992...

pero ahora estamos en otro siglo.

- Vaya. - Anda.

¿Adivina a quién vi?

¿Quién?

A Shaun.

¿En serio?

No me digas.

- Sí. - ¿Dónde?

En un restaurante.

Matt había ido a pagar

y Shaun estaba sentado detrás de mí.

- ¿En serio? - Justo detrás de mí.

¿Qué te dijo?

Bueno, no tuvimos mucho tiempo,

pero parece que al fin abrió su propio salón de belleza

en Silver Lake.

Así que está bien.

Puedes ir a su salón de belleza.

Sí que podría.

Probablemente no sea una buena idea.

Hola, ya estoy de vuelta.

Hola. ¿Qué tal el almuerzo?

Estuvo bien. Becca te manda saludos.

¿Cómo va el patio?

Hasta ahora, todo bien.

- ¿Gustas un té helado? - Oh, eso estaría bien.

- Bien. - Gracias.

Ah, tu mamá llamó.

¿Sí?

Sí, y le conté de tu accidente.

¿Se lo contaste?

Sí. ¿No debí contarle?

Pues, ya sé que va a decir que estaba predestinado

y que yo...

y que yo soy la que atrajo el accidente

y que debí conectarme a mi ser superior más seguido

y que debo acompañarla a la India.

Es bastante preciso.

También dijo que va a tener unos días libres

y que le encantaría verte.

Genial.

¡Matt!

¡Matthew!

¿Sí?

¿Tienes que enchufar tu cable aquí?

- Intento usar la lavadora. - Aguarda.

¿Qué pasa?

¿Puedes enchufarlo en otro lado?

Ah, ¿el cable?

Es que es el enchufe más cercano.

Sí, pues ¿podrías moverlo?

Claro.

Bien, ahí está.

Bien.

Mierda.

No está funcionando.

- ¿Qué tiene? - Se averió.

Oye, eso ya lo intenté.

Genial. La averiaste.

Lo único que hice fue desenchufar el cable.

Sí, bueno, estaba funcionando bien la última vez que la usé.

Quizás no estabas usándola correctamente. No lo sé.

¿Bromeas? ¿Tú qué demonios sabes de una lavadora?

¿Cuándo fue la última vez que tú lavaste la ropa?

La he usado.

Sí, cuando la averiaste.

No la...

Sólo llama a alguien para que la repare. Está bien.

Tú llama a alguien para que la repare. Tú fuiste el que la averió.

No seas ridícula.

- Sólo llama. - Tú eres ridículo.

¿Sabes qué? Desde ahora tú lavas tu propia ropa.

Ridículo.

SERVICIOS AUTOMOVILÍSTICOS DE SONG

Abby.

Hola.

Dos veces en una semana.

¿Qué crees que signifique?

¿Qué haces aquí?

Pues, lavo mi ropa.

Claro.

Vivo en esta calle, ¿recuerdas?

Sí, se me había olvidado completamente.

Es verdad.

¿Ustedes no tienen una lavadora en casa?

Sí tenemos.

Es que se averió.

El mecánico Song está justo al frente,

así que pensé...

matar dos pájaros de un tiro.

Pues, él es el mejor.

Sí.

Abby, ¿cómo has estado, de verdad?

Pues, no me puedo quejar.

¿Y tú?

Bien.

Oye, seré sincero...

Esos primeros meses después de que te fuiste

fueron bastante duros.

Pero ahora estoy tan bien como se podría esperar.

Qué bien.

¿Tienen hijos?

No. ¿Tú?

No.

No, seguro que no.

Tu esposo, ¿te trata bien?

Sí.

Sí, me trata bien.

Es bueno saberlo.

Ese soy yo. La ropa me llama.

De acuerdo.

Oye, aún tengo unas cuantas cosas tuyas en mi apartamento,

si gustas pasar a recogerlas en algún momento.

Oh no, está bien. Solo bótalas.

¿Incluso las fotografías de tu niñez?

Espera, ¿tú las tienes?

Llevo años buscándolas.

Sí, pues...

no tenía cómo comunicarme contigo.

Cierto.

¿Estaría bien si paso ahora rapidito?

- Claro. - De acuerdo.

Solo déjame poner esto a secar.

Permíteme.

- Gracias. - Claro.

Ese vestido quizá sea el peor jamás hecho.

Gracias por guardármelo.

¿Por qué te fuiste?

Shaun, no quiero hablar de eso.

¿Fue porque no quise casarme?

¿De verdad te importaba eso tanto?

Es que...

yo ya no podía esperar.

Pues no debiste solo huir.

De acuerdo.

Lo pudimos haber discutido.

Eso hicimos.

Lo hicimos, Shaun.

Lo discutimos un millón de veces

y cada vez yo terminaba rindiéndome.

Pero ¿qué tiene que ver eso ahora?

¿Tu vida de casada es como te imaginaste que sería?

¿Eres feliz?

En su mayor parte, sí.

Pienso en ti todo el tiempo,

en por qué te fuiste sin decirme nada...

Eso no estuvo bien.

¿Por qué no pudiste sólo despedirte?

Porque entonces jamás hubiera podido irme.

Ya debo irme.

¿Para qué son los cuchillos?

Ah, ni lo sé. Decoración, supongo.

Está bien.

Querida, este es el Pinot Grigio.

Ah, perdón. Ahora lo cambio.

Bien, tenemos el Pinot Noir o el Zinfandel.

¿Quieres el Zinfandel?

- Sí. - Ya la habíamos abierto.

Gracias.

¿Estás bien?

Sí. ¿Por qué?

Bueno pues, por nada.

Eh, por tu nuevo proyecto.

De acuerdo.

Sólo es un pequeño trabajo de renovación,

pero gracias.

¿Y cuánto tiempo durará?

Dos semanas.

Pero regresaré para el fin de semana.

¿Qué te parece?

El espagueti, ¿qué te parece?

Bastante rico.

Está bien.

Está un poco crudo.

Está al dente.

Está crudo.

¿Te parece?

¿Ves el círculo al centro?

Es muy grande.

Está crudo.

Pero así está bien. Sabe bien.

Le pusiste comino y aceitunas esta vez.

¿De dónde salió esa idea?

De una receta que encontré en el Internet.

¿Te gusta?

Sí.

- Abby. - Hola, mamá.

Perdón por la demora. ¿Cómo estás?

Estoy bien. ¿Y tu mano?

Ah, mucho mejor ahora.

Parece un arma.

Sí, creo que podría herir a alguien.

- Hola. - Hola.

¿Gusta algo de beber?

Sí, un café helado, por favor.

- Bien. - Gracias.

¿Y? ¿Cómo va todo? ¿Qué hay de nuevo?

Tengo tantos alumnos que ahora doy cuatro clases a la semana.

¿Qué? Qué genial.

Es lindo saber que hay más personas

que buscan alcanzar un estado de conciencia superior.

Tú deberías venir, ya que tienes más tiempo.

Sí, pero bueno...

creo que debería empezar a buscar un nuevo trabajo.

Querida, ¿no te das cuenta de lo que está pasando?

Tu ser superior te está pidiendo que bajes el ritmo.

Considera el accidente como una oportunidad.

Tú no deberías estar trabajando.

De acuerdo, mamá, pero ¿que yo no trabaje?

Quiero decir, es que me aburro y me pongo irritable.

Le ha ido muy mal a Matt.

Si tanto te hace falta un trabajo,

podrías ser mi asistente de clase.

Sí, ya me lo imagino.

- Aquí tiene. - Gracias.

- ¿Me da una pajilla, por favor? - Claro.

- Gracias. - ¿Gustan algo más?

No, creo que estamos bien así.

- Bien. - Gracias.

Bueno, supongo que...

ya sabes, que regresaría a mi antiguo trabajo

solo hasta decidir qué debo hacer.

Pero no te gustaba tu antiguo trabajo.

Pero es un trabajo.

Mira, tomamos decisiones basándonos en el amor o el temor.

Deberías conectarte con tu ser superior más seguido.

¿Recuerdas cómo hacerlo?

Solo concéntrate en el ritmo de tu respiración...

E imagino que el aire que inhalo

es un rayo azul de luz lleno de amor.

Sí.

Permite que la luz fluya al chakra de la coronilla

y al del tercer ojo.

Y luego pídele a tu ser superior que te conceda lo que pides.

Ahora que tienes tanto tiempo libre,

no hay porqué no puedas practicarlo.

De acuerdo.

¿Y qué hay sobre convertirme en una abuela?

Creo que es el momento perfecto.

Bueno, lo intentamos, mamá.

Es que... no es tan fácil.

No le pongas tanto empeño.

A veces las cosas buenas suceden cuando uno menos se las espera.

Gracias.

Siempre hacías el mejor café.

Sabes,

aún deseo poder despertar cada mañana

y verte acostada a mi lado.

¿Por qué no pasas la noche? Quédate conmigo.

No puedo.

Matt siempre llama a la casa cuando se queda lejos.

Y yo no... no quiero arriesgarme.

Sí.

Shaun, no deseo que nadie salga herido.

Alguien siempre sale herido, Abby.

¿Adónde fuiste después de que me dejaste?

A Austin.

Fui a vivir con mi padre unos años antes de que él falleciera.

Lamento escuchar eso.

Era un imbécil irresponsable.

Fue por él que mi mamá se metió a todo eso de la espiritualidad.

Él la condujo a eso.

Creo que ya debo irme.

Abby.

Hola, chicos. ¿Qué hay?

- ¿Cómo está tu mano? - Mejorando. Gracias.

¿Qué pasa?

Vine a ver a Marcel. ¿Se encuentra?

- No, no está hoy. - ¿Quién está a cargo?

Yo, por ahora.

Pero Marcel ha estado entrevistando.

Alguien nuevo se hará cargo empezando la próxima semana.

Probablemente sea temporal, o sea...

No, no estaría entrevistando si fuera temporal.

Como sea, sólo vine a dejarle las llaves,

así que las dejaré en el escritorio en la oficina.

De acuerdo.

Ah, tus cuchillos y tus otras cosas están ahí también.

Están en una caja sobre el estante.

Está bien.

Gracias.

Gracias.

Venga aquí, señorita.

Ten, Chloe.

No tengo sed.

¿Segura? Sólo te ofrezco.

- No tengo sed. - Está bien.

¿Quieres tus conchas?

Chloe, estás demasiado cerca del agua.

Retírate un poco.

¡Chloe!

Santo Dios.

Está fuera de control.

Igual a ti.

No tanto como ella.

Tú eras pirómana.

No es verdad.

Sí lo es. Tú siempre estabas queriendo incendiar las cosas.

Eso no me hace una pirómana.

Es exactamente lo que es.

No puedo creer que ya tenga seis años.

No puedo creer que sólo tenga seis años.

Es tan linda.

¿La quieres? Te la regalo.

Estoy segura de que Brian no se molestaría.

A Matt le encantaría.

Ah, ¿y a ti no?

¿Estás bien?

Sí. Sí.

No te estás volviendo más joven.

¿Cómo?

Vaya.

Muchas gracias, mamá.

Suenas exactamente a mi mamá.

- Dios. - Bueno, las mamás suelen tener razón.

Creo que deberías aprovechar este tiempo

y tener mucho sexo y embarazarte.

Llevo cuatro días de retraso.

¿Qué?

¿Te hiciste una prueba de embarazo?

- No. - ¿Por qué no?

No lo sé.

Supongo que...

que tengo miedo de enterarme.

¿A qué le tienes miedo?

Esto es genial.

¿Qué te pasa? ¿No estás emocionada?

Sí.

¿Ya se lo dijiste a Matt?

No. Aún no sé si estoy embarazada.

Sólo han sido cuatro días.

Por favor, siempre has sido regular.

De acuerdo, cuando llegues a casa

hazte una prueba y me llamas enseguida.

¿Está bien? No, hazte dos.

Dos. Por favor. Por favor.

- Cálmate. - Prométemelo.

Sí, está bien, te lo prometo.

Prometo.

Becca... ¡No llores!

Dios mío.

Es que estoy feliz.

Estaba funcionando bien, pero entonces mi esposo la desenchufó.

Y al enchufarla de nuevo, ya no quiso funcionar.

¿Cuándo fue la última vez que la usó?

Como hace una semana.

¿Cree que desenchufarla tuvo algo que ver?

No, a menos que la haya desenchufado mientras estaba andando.

Probablemente sea una coincidencia. La máquina está vieja.

- Sí. - Podría ser el motor.

¿Escuchó ruidos la última vez que la usó?

No, nada.

Bien, la voy a desarmar y haré un diagnóstico rápido.

No me debe tardar mucho.

De acuerdo. Gracias.

Bueno, fue el protector de sobrecarga.

Ya instalé uno nuevo. Debe andar bien.

Oh, genial.

Y si falla de nuevo en los próximos 12 días,

sólo llámenos de nuevo. Haremos otro diagnóstico,

- sin costo alguno. - Me parece bien.

¿Puedo ofrecerle agua o algo?

Sí, un poco de agua fría estaría perfecto. Gracias.

Sí.

- Ahí tiene. - Gracias. Se lo agradezco.

- Sí. ¿Y cuánto le debo? - $120.

Dejé la raya de ''páguese'' en blanco.

- Está bien. - Llénelo usted.

Y aquí tiene el recibo y nuestra tarjeta.

Si necesita algo más, avísenos.

- Bien. - Y gracias por el agua.

Gracias a usted.

Buena suerte.

Gracias.

Hola.

Hola, nena. ¿Qué hay?

Nada. ¿Qué tal el trabajo?

Va bastante bien.

¿Qué hiciste hoy?

Lo usual.

- La lavadora está funcionando otra vez. - ¿Ah sí?

Sí, el técnico vino hoy a repararlo.

Genial.

¿Y cuál era el problema?

El protector de sobrecarga, sea lo que sea eso.

El hombre lo reemplazó.

Ah. ¿Y cuánto costó?

$120.

Ni creo que la máquina valga $120.

¿Le pediste primero una cotización?

No.

Ay, nena,

si no pides una cotización esos tipos se aprovechan.

Disculpa, no me había dado cuenta

que tú sabías las tarifas vigentes de los protectores de sobrecarga.

Sólo te comento. Una máquina nueva

nos hubiera costado sólo uno poco más.

¿Ya ves? Es exactamente por eso que te pedí que tú te encargaras.

Yo no sé nada de eso. Es decir, tú...

tú eres el que la averió.

Sí, está bien.

Está bien.

Ha sido un largo día.

Sólo hazme un favor y siempre pide una cotización antes.

¿De acuerdo?

¿Bueno?

Sí, está bien.

¿Sabes qué? Para mí también ha sido un largo día,

así que mejor cuelgo.

Te llamó después.

Sí. Está bien.

Adiós.

¿Gustan algo de beber?

Sí, por favor. Para mí...

Tráiganos dos margaritas, sin sal, gracias.

De hecho, sólo agua para mí, por favor.

Bien. ¿Necesitan más tiempo?

No, no, ya sé lo que quiero.

Sí, yo también sé lo que quiero.

- ¿Qué gustan? - Para mí...

las enchiladas de pollo, por favor.

Y para mí las fajitas de carne, por favor.

Ah, ¿y nos podría traer guacamole también?

Claro. En seguida traigo sus bebidas.

Genial.

Supe que pedirías las enchiladas.

Sí, pues hace años que no vengo aquí

así que espero que estén tan buenos como los recuerdo.

Pues, si recuerdo bien,

esas enchiladas saben mucho mejor con una margarita.

Y parece que te haría bien una ahora.

¿Qué pasa?

Shaun, hay algo que tengo que decirte.

De acuerdo.

Estoy embarazada.

Vaya, qué noticia.

Una de agua.

Una margarita, sin sal.

Su comida saldrá dentro de poco.

¿Qué estás pensando?

No lo sé. La cabeza me da vueltas.

¿Qué vas a hacer?

Cariño, tengo 38 años. Voy a tenerlo.

¿Es mío?

No lo sé.

No lo sé.

Pero no te estoy pidiendo que te hagas responsable.

Sólo creí que deberías saber.

No, me encantaría hacerme responsable.

Es que jamás había estado en una situación así.

¿Lo sabe tu esposo?

No, aún no.

Le quería decir en persona.

¿Decirle qué?

Bueno, el bebé podría ser de él.

Pero podría ser mío.

- Él jamás debe saber eso. - ¿Hablas en serio?

Es mi esposo.

Bueno, ¿y si se entera?

Entonces estoy jodida.

Abby...

ya está. Me casaré contigo.

¿Qué?

Shaun, no. Yo no...

No te estoy pidiendo que te cases conmigo.

Bueno, quizá todo esto sea un presagio.

Quizá... ya sabes, quizá todo lo que ha sucedido...

Está destinado que estemos juntos.

No lo sé.

Oye, sólo...

confía en mí.

- Hola. - Hola.

¿Cómo te va acá afuera?

Ah, ahí va.

¿No te estás enloqueciendo aún?

Sí, ya me aburrí un poco.

¿Sí? ¿Vamos por helado?

- Sí. - ¿Sí?

Bien, andando.

Sabes, estaba pensando...

¿preferirías que nuestros hijos se parezcan más a ti o a mí?

A ti, obviamente.

¿Por qué?

Pues, porque eres guapísima.

¿Por qué?

No. ¿Qué?

Espera.

¿Es en serio?

Oh por Dios. ¿Es en serio? No puedo...

Vamos a tener un bebé.

Es increíble.

Bien. ¿Y?

¿Qué opinas?

Se ve genial.

Se ve muy bien.

Tú te has vuelto muy bueno en esto.

Pues, he tenido bastante practica aquí.

De verdad te ves hermosa.

Gracias.

Anda, salgamos a cenar, a divertirnos.

No, no puedo.

Así que él ya volvió.

- Sí. - ¿Y le contaste que...?

- Sí, le conté. - ¿Y qué dijo?

Él está muy emocionado.

- ¿Y cuándo te veré de nuevo? - Te llamo.

Abby, yo podría ser el padre de ese bebé,

¿y no puedes darme tu maldito número de teléfono?

Shaun, ya lo habíamos hablado.

No desaparezcas de nuevo, Abby, no ahora.

Soy una desgraciada.

Mi esposo me ama

y aquí estoy yo, contigo.

Ni puedo verlo a los ojos.

- Lo siento tanto. - Nosotros no planeamos esto.

Sí, pero no está bien y ambos lo sabemos.

Mira, ¿por qué no esperamos hasta saber quién es el padre?

Esto es ridículo.

Míranos.

Yo estoy casada.

Y me siento como la peor de las personas.

Abby, aguarda un segundo.

Hola, ya volví.

Hola.

- ¿Qué tienes ahí? - Churrasco.

Ah, me leíste la mente.

- Estoy hambriento. Gracias. - Perdón que me haya tardado tanto.

Descuida. ¿Qué, no tenías una cita?

Sí, sí tenía, pero ellos se habían atrasado un poco.

- Vaya, te ves sexy. - ¿Te gusta?

- Sí. - Gracias.

Quiero enseñarte algo.

- ¿Qué es? - Ven acá.

¿Qué es?

¿Qué es?

Aún no está terminado.

Es increíble.

Es increíble.

- ¿Te gusta? - Me encanta.

Me encanta.

Estaba pensando en poner dos sillas allá

y la cuna en medio.

Y, oye, ¿qué te parece?

¿Una nueva parrilla acá?

¿Te parece el plan?

Parece un gran plan.

¿Y cómo te has sentido?

¿Sientes náuseas, calambres?

No.

Qué bien por ti.

Bueno, y mis pechos están grandísimos.

Ya quiero conocer al pequeñito.

Me has hecho tan feliz.

¿Crees que volverás a trabajar en el restaurante?

Ah, ya me reemplazaron.

Encontrarás un lugar mejor.

Sí, pues es más fácil decirlo que hacerlo.

Sí es más fácil.

El truco es pensar que es algo que ya tienes.

Solo cierra los ojos,

imagina tu cocina ideal,

grande, limpia y de temperatura perfecta.

Creas grandes comidas,

recetas originales, inesperadas.

Tus compañeros de trabajo te respetan.

Los clientes jamás se quejan.

Te encanta tu trabajo y estás muy agradecida por tenerlo.

Tú ya poseas todo esto

y estás disfrutando cada momento.

Sí, pero no puedo trabajar porque estoy lastimada.

Y mi carrera probablemente llegará a su fin

con el nacimiento de este bebé.

Hija, ten cuidado. Las palabras cargan fuerza.

- Mamá. - Sólo somos nuestra consciencia.

No caigas en los trucos de tu ego.

Costillas de puerco, albóndigas de res, estómago, patas de pollo.

Costillas de puerco.

- ¿No quieres patas de pollo? - No.

- ¿Algo más? - Dumplings de langosta, por favor.

Yo no tengo de esos. En otro carrito.

Está bien.

En cuanto más despierta estés, más claramente verás las cosas.

Es por eso que te pido que sigas conectada a tu ser superior.

Sólo existe hacer, no hacedores.

Sólo pensar, no pensadores.

Cuando hablas de ti misma,

no hablas de quién eres, porque quién eres

es mucho más profundo de lo que crees que eres.

Uno mismo no existe. Sólo es una ilusión.

Einstein lo llama una ilusión óptica de la consciencia.

¿Panecillo de puerco a la barbacoa? ¿Panecillo de crema?

Panecillo de puerco, por favor.

¿Tiene dumplings de langosta?

Tengo dumplings de camarón y un gran dumpling.

¿Un dumpling a la Shanghái?

- ¿Qué tiene adentro? - Puerco.

¿Solo puerco, es todo?

Muy jugoso, muy popular, muy bueno.

De acuerdo, lo probaré.

Es mucho puerco.

Dices que nuestros pensamientos crean nuestra realidad, ¿o no?

Bueno, estamos sentadas en una mesa llena de puerco

y tú aún no has podido hacer que se manifieste

un pobre dumpling de langosta.

Me decepcionas.

¿Por qué no pones mis consejos en práctica en lugar de burlarte?

- No me estaba burlando. - Sí te burlabas.

Está bien, me estaba burlando.

Trato de ayudarte.

Hasta que no te des cuenta de que no somos nuestras mentes,

y que no se puede controlar lo que sale de tu mente,

continuarás sufriendo y sintiéndote indefensa.

Amma Bhagwan dijo:

''Cuando tú no estás indefensa, Dios está indefenso''.

Haz lo que tengas que hacer en el mundo de afuera,

pero tú deberías sentirte en paz por dentro.

Bien, ¿sabes qué? ¿Podríamos por una sola vez

tener una conversación normal?

Cielos. Oye, ¿qué mamá

habla de consciencia y de chakras sin parar?

¿No puedes solo decirme: ''Oye, ánimo'',

o ''todo estará bien, cariño. No te preocupes''.

Cosas así, cosas de mamás normales.

Abby.

Hola, chica. ¿Cómo estás?

- Dios mío, te cortaste el cabello. - Sí.

- Luce genial. - Gracias.

- ¿A qué salón fuiste? - Uno en Echo Park.

- ¿Quieres un té helado? - ¿Cómo se llama?

Eh, no lo sé. Solo lo escogí al azar.

También tengo limonada,

¿así que preparo unos Arnold Palmer?

Sí, está bien.

Bueno, te traje algunos libros.

''La guía de supervivencia para las madres novatas''.

- Creo que te gustará. - Gracias.

Y algo de ropa.

Ay, mira este...

este kimono para bebés.

- ¿No es tierno? - Qué lindo.

Y hasta viene con un gorrito.

Ay, olvidé la carriola.

Oye, ¿segura que quieres deshacerte de esa carriola tan sofisticada?

Es decir, ¿y si a Chloe le llega una hermanita algún día?

Con una me basta.

Vaya, qué calor hace.

Sí, lo sé,

pero está mucho más fresco acá afuera que adentro

ya que Matt no cree en el aire acondicionado.

Pero él me prometió que instalaría uno ahora que estoy embarazada.

- Gracias a Dios. - Sí, lo sé.

- ¿Viste la cuna? - Sí.

- La hizo a mano. - Eso es muy tierno.

Lo sé.

Ah, Chloe quería que te diera esto.

- Es su poni. - Mira nada más.

Al principio no quería regalar nada,

pero cuando le dije que era para el bebé de la tía Abby,

- ¿sabes lo que dijo? - ¿Qué?

- ''Ah, ¿por qué no me lo dijiste?'' - Qué fresca.

Y fue a su habitación y trajo eso.

- Pues dale las gracias. - Eso haré.

Y una pequeña rana.

- ¿Lo hizo ella? - Así es.

Qué linda.

Y esto.

- ¿Qué es? - Bueno, como sabe que eres chef,

te dibujó una pizza con condimentos de hamburguesa.

¡Vaya! Ella sí que sabe disfrutar de la vida.

- ¿Verdad que sí? - Sí.

Bueno, muchas gracias por traerme todo esto.

De seguro me ahorraste un montón de dinero.

De nada.

Ya sabes, sólo invítame a un buen almuerzo...

- Claro que sí. - ...donde podré tomar vino,

a lo mejor dos copas.

Y tú podrás ser la conductora sobria.

¿Estás bien?

Abby, ¿qué sucede?

¿Estás bien?

Abby.

HECHO POR: CHLOE

Hola.

Hola.

Te traje sopa.

Gracias.

Está muy buena.

Seguí una de tus recetas.

¿En serio?

Sí está buena. Bien hecho.

Hay mucho más en la estufa si gustas más.

Solo avísame.

Gracias.

Claro.

Bueno, supongo que regresaré a trabajar en el patio,

pero volveré a ver cómo sigues, ¿de acuerdo?

Sí.

- Hola. - Hola.

¿Cómo te va acá?

Va bien.

¿Te traigo algo?

No, estoy bien.

Avísame cuando tengas hambre,

iremos a almorzar.

¿Te parece?

De acuerdo.

¿Cuánto tiempo tiene?

38 semanas y un día.

- Vaya, ya anda cerca, ¿no? - Sí.

¿Es niño o niña?

Es niño. Es nuestro primero, así que...

- Ah, felicidades. - Gracias.

- Cuídese. - Igualmente.

- ¿Qué tal? - Hola.

Traje vino.

Perfecto. Pasa.

- A ti. - Salud.

Solo necesito unos cuantos minutos más y en seguida vuelvo.

De acuerdo. Tómate tu tiempo.

Esto está muy rico.

Me alegra que dijeras eso.

Es, literalmente, el tercer intento de esta semana.

Y usaste el arroz de grano corto.

Pues, si no usas el de grano corto simplemente no es igual.

Tienes toda la razón.

Sabes, debo admitir

que creí que ibas a hacer una jambalaya.

Pero esto está simplemente delicioso.

Jambalaya... Es un juego de niños.

Esto es paella.

¿Sabías que la paella originalmente se hacía

con fríjoles, conejo y caracoles?

- ¿Caracoles? - Caracoles.

Bueno, no sé si sea verdad, pero lo leí en el Internet.

Bueno, entonces tiene que ser cierto.

El Internet nunca miente.

Gracias, Shaun.

De nada.

Yo...

yo sólo quería disculparme

por no haberme despedido cuando me fui.

Oye, no te preocupes por eso.

Estás aquí ahora. Es todo lo que importa.

Sí, pero no puedo quedarme.

Esta vez sí me estoy despidiendo.

Sabes...

estás sentada frente a mí,

pero es como si ni siquiera estuvieras aquí.

De verdad debes pensarlo bien

antes de hacer esto otra vez.

Lo siento tanto.

Lo sientes.

¿Lo sientes?

Adiós.

Ven acá.

Ven.

Oye.

¿Qué?

Sabes, no hay que actuar como si nada haya pasado.

Cuando tú no estás indefenso,

Dios está indefenso.

¿Qué?

Es algo que mi mamá me dijo el otro día.

Es...

es solamente al darte cuenta

de que no puedes lidiar solo con todo,

que Dios entra a ayudarte.

¿Quieres hablar de ello?

No.

Es decir, no...

no sé de qué hablar.

Lo siento.

No, no fue tu culpa.

Sabes que tampoco es la tuya.

¿Lo sabes?

Sí.

Podemos hacer otro bebé, ¿de acuerdo?

Te amo.

Yo también te amo.

Y sabes, yo sí fui el que averió la lavadora.

Sé que lo hiciste.

Listo.

- Gracias. - Gracias.

¿Cómo vamos con ese aderezo de maracuyá?

Está perfecto.

PONIENDO LAS REGLAS

Making the Rules (2014) Una traducción de TaMaBin

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