All language subtitles for La confusion des genres (Ilan Duran Cohen, F 2000).ESP

af Afrikaans
ak Akan
sq Albanian
am Amharic
ar Arabic
hy Armenian
az Azerbaijani
eu Basque
be Belarusian
bem Bemba
bn Bengali
bh Bihari
bs Bosnian
br Breton
bg Bulgarian
km Cambodian
ca Catalan
ceb Cebuano
chr Cherokee
ny Chichewa
zh-CN Chinese (Simplified)
zh-TW Chinese (Traditional)
co Corsican
hr Croatian
cs Czech
da Danish
nl Dutch
en English
eo Esperanto
et Estonian
ee Ewe
fo Faroese
tl Filipino
fi Finnish
fr French
fy Frisian
gaa Ga
gl Galician
ka Georgian
de German
el Greek
gn Guarani
gu Gujarati
ht Haitian Creole
ha Hausa
haw Hawaiian
iw Hebrew
hi Hindi
hmn Hmong
hu Hungarian
is Icelandic
ig Igbo
id Indonesian
ia Interlingua
ga Irish
it Italian
ja Japanese
jw Javanese
kn Kannada
kk Kazakh
rw Kinyarwanda
rn Kirundi
kg Kongo
ko Korean
kri Krio (Sierra Leone)
ku Kurdish
ckb Kurdish (Soranî)
ky Kyrgyz
lo Laothian
la Latin
lv Latvian
ln Lingala
lt Lithuanian
loz Lozi
lg Luganda
ach Luo
lb Luxembourgish
mk Macedonian
mg Malagasy
ms Malay
ml Malayalam
mt Maltese
mi Maori
mr Marathi
mfe Mauritian Creole
mo Moldavian
mn Mongolian
my Myanmar (Burmese)
sr-ME Montenegrin
ne Nepali
pcm Nigerian Pidgin
nso Northern Sotho
no Norwegian
nn Norwegian (Nynorsk)
oc Occitan
or Oriya
om Oromo
ps Pashto
fa Persian
pl Polish
pt-BR Portuguese (Brazil)
pt Portuguese (Portugal)
pa Punjabi
qu Quechua
ro Romanian
rm Romansh
nyn Runyakitara
ru Russian
sm Samoan
gd Scots Gaelic
sr Serbian
sh Serbo-Croatian
st Sesotho
tn Setswana
crs Seychellois Creole
sn Shona
sd Sindhi
si Sinhalese
sk Slovak
sl Slovenian
so Somali
es Spanish
es-419 Spanish (Latin American)
su Sundanese
sw Swahili
sv Swedish
tg Tajik
ta Tamil
tt Tatar
te Telugu
th Thai
ti Tigrinya
to Tonga
lua Tshiluba
tum Tumbuka
tr Turkish
tk Turkmen
tw Twi
ug Uighur
uk Ukrainian
ur Urdu
uz Uzbek
vi Vietnamese
cy Welsh
wo Wolof
xh Xhosa
yi Yiddish
yo Yoruba
zu Zulu

Original subtitles

La confusión de géneros

Te quiero, pero hay otro.

¿Es mejor que yo?

No quiero hablar de eso.

Ya no siento nada.

- Pero si te excitas. - Eso no importa.

- Creo que nos vemos demasiado. - Eres tú quien me llama.

Porque nos conocemos.

Si hay algo, dímelo.

Yo no pienso hablar por ti.

Esto es puro sexo.

Es lo que me gusta. Pero a ti te pasa igual.

¿No querías un yogurt?

Quiero comerte la verga.

Creía que sabía raro.

Hay algo en ti que no me gusta.

No creo que tenga nada que ver con tu físico.

- ¿Cómo es ese tipo? - Grande.

Seguro de sí mismo, y no es viejo como tú, los viejos me asquean.

¿Decías que querías un hombre maduro, y ahora te asquean?

- No consigo saber lo que quiero. - Pues decide.

Es grave no decidir.

- ¿Follamos de todos modos? - No sé.

Es demasiado rápido. Si quieres te la chupo.

No, ya no me excito. Y no quiero.

- Quiero casarme contigo. - Imbécil.

- Quiero que nos casemos. - No juegues con eso.

Estamos siempre juntos, que sirva para algo.

Si dejaras de joderte a ti mismo, todo iría mejor.

Por cierto, estoy pensando en echarte.

Debías facilitarme la vida.

Tu informe sobre el centro comercial era horrible.

Tú te guardas los casos buenos y a mí me das...

los de mierda.

No te muerdas las uñas.

El estudio es mío.

Quiero tener hijos, una vida normal.

Mete los dedos en jugo de limón.

- ¿Funciona? - Eso parece.

Morderse las uñas significa un ansia de liberar al hombre que hay en ti.

- Como pelar un plátano. - ¿Tú te las muerdes?

Me gustaría.

Nos casaremos cuando me ames.

Ya no tienes 30 años.

Ni yo tampoco.

- Tú me quieres y yo a ti. - Te voy a dar una torta.

Soy homosexual.

Y budista, y católico medio judío.

Es por joder, sobre todo a tus padres.

Y yo pasé mis estudios.

Tomo lo mejor sin sentirme culpable.

Pero si quieres te paso el próximo.

¿De regalo?

Si no les conviene, busquen otro abogado.

Trabajo para una mujer muy competente.

Debería haber venido ella, pero...

He estudiado su expediente.

El caso es que ha muerto un policía, ha muerto un joyero,

y su mujer se ha quedado paralítica.

Normalmente es cadena perpetua.

A menos que demostremos que fue en legítima defensa.

Pero las investigaciones demuestran que...

En fin, no veo cómo...

- Me siento culpable. - No lo mires.

Me mira él.

Cierra los ojos. Si quieres hablo yo.

- Es mío. - Pero puedo echarte una mano.

- Me exasperas. - No puedo evitarlo.

El tribunal.

Siéntense.

Se abre la sesión.

Póngase en pie el acusado.

Se están burlando de ti.

Con razón. Le han dado perpetua.

- Dejémoslo. - Se va a pasar la vida

en una celda con otros locos,

cagando juntos, sodomizándose, insultándose.

- Es horrible. - ¿Te da envidia?

Debí meterme de cajero.

El código de barras piensa por ti.

- Lo pensé y estoy de acuerdo. - Por una vez.

- ¿De acuerdo con qué? - Con casarnos.

Puedo aceptar que no me quieras.

Tú me das la impresión de ser útil.

Somos guapos, tendremos hermosos hijos.

- ¿No te hartas de ser racional? - Me pareces atractivo.

¿Qué haces aquí? No íbamos a vernos más.

Quería que me insultaras.

No me pongas sentimental, me encanta.

¿Has venido a ver cómo lo arruino?

Tu cliente es guapísimo.

Guapo, idiota y peligroso...

- ...como te gustan a ti. - Tenemos el mismo gusto.

¿Qué dices?

Libérate, así ganaremos todos.

- Sí, menos yo. - El objetivo es ése, ¿no?

Es el hermanito de Marlène.

¿El maníaco depresivo que escala rocas?

Segundo intento de suicidio.

Si me miraras así a mí, me casaba ya.

No lo miro, lo desnudo.

- ¿Es eso lo que quieres? - Por supuesto.

OK., estoy de acuerdo, casémonos.

Nuestros padres estarán contentos,

les parecerá un milagro,

complaceremos a todo el mundo y no envejeceremos sin hijos.

- ¿Cuándo quieres casarte? - No sé. En junio.

Como todos, antes de las vacaciones.

¡Tú estás loco!

¿A que te parto la cara?

¡Odio a los maricas!

- ¿Quieres beber algo? - No tengo sed.

- ¿No quieres leche? - Me cae mal.

Dame agua, por favor.

No le digas a tu hermana que subí.

A ella no le importa.

Me sentaré aquí, pero no imagines cosas.

Siéntate en el taburete.

No, prefiero el colchón.

¿Pero puedes hacer esto?

¿Qué edad tienes? Parece que tuvieras 12 años.

- ¿De verdad eres hermano de Marlene? - Callate.

- La familia ninfómana. - No hables de ella.

Yo me acostaba con ella.

¿Eras tú el cabrón que no nos dejaba estudiar con su tele?

- Perdona, parezco un viejo sádico. - A mí me gustan los viejos.

¿Te parezco viejo?

Pues voy a casarme.

Me llamo Christophe.

Ya sé que te llamas Christophe.

Eres peor que tu hermana.

Parece que te da miedo tocarme.

Ponte condones en las manos.

Cállate.

Es como tener que follar con mi madre.

¿Y eso te excita?

Pues no, la verdad.

¿Jugando a las intrigas?

No tiene mucha hambre.

Cuidado, o acabarás a 4 patas.

Deberías ver a la consejera.

Sueño con ella.

Y acabo.

Luego ya no puedo dormir más.

¿Podrá hacer algo?

Podrías hacerlo por mí, odio comer solo.

Quiero ver a mi madre.

Tus mujeres aman de una forma rara.

¿Cómo soportas esto?

Yo lo llevo terrible.

Deja de contar.

Así te será más fácil.

Yo he acabado, ¿y tú?

¿Tú qué crees?

No sé arreglármelas.

Te has excitado, es todo un logro.

No me quieres de verdad.

Da igual, el amor es para los tontos.

Es una cárcel, lo destruye todo, no dura. A la mierda el amor.

¿Y si lo intentamos sin condón?

El condón está roto. Parecías una taladradora.

Es que en un momento dado se me ha aflojado.

¿Por qué? ¿Has pensado en alguien?

No, no pensaba en nada.

¿En qué pensabas?

Me he recuperado, con eso basta.

Podemos apelar, si quiere.

No aguantará la cadena perpetúa.

Tiene que luchar.

Podría pedir reducción de pena.

Si no quiere hablar, me voy.

Te voy a dar una dirección.

¿Nos tuteamos?

Ve allí y elige un anillo bonito.

No tienes que pagarlo.

Se lo das a mi novia de mi parte.

No la he visto en el juicio. ¿Por qué no ha venido?

Dile que la amo,

que nos iremos lejos y seremos felices.

Esas cosas se le piden a un amigo o a la familia.

Es más normal.

¿Fueron al juicio?

Pero a alguien tendrás. ¿Por qué yo?

Eres gay, no me la robarás.

¿Yo soy gay?

Se ve que deseas que te la meta.

¿Ah, sí?

No eres el primero que lo desea.

- Pero yo no quiero que me folles. - Dile que voy a salir.

No saldrás, te transfieren.

Saca tu agenda.

Anota la dirección.

No quiero que me la metas, y odio hacer de mensajero.

¿Entonces?

Quiero ver a Babette.

Babette, te buscan.

En la tele parece más grande. El abogado, ¿no?

Le traigo un mensaje de Marc. ¿Puede salir un momento?

No, estoy ocupada.

- Es importante. - Vuelva a las 7.

- Eso son tres horas. - Estoy trabajando.

Serán 5 minutos. No puedo esperar.

Tengo que irme.

¿También peinan a los hombres?

Y a los caniches.

Pero sólo con cita.

¿Cuándo podrá atenderme Babette?

Después de la señora.

Siéntese.

Ahí tiene revistas.

Recórtemelo sólo un poco.

Tranquilo, tengo la mano lenta.

Tome, de parte de Marc.

Tengo las manos ocupadas. ¿Qué es? Hay dos.

Perdone.

Para Ud. es sólo uno.

La ama, y quiere casarse con Ud.

Y llevarla a una isla lejana.

Perdone las simplezas, sólo soy el mensajero.

¿Soporta a los tontos?

¿En qué posición?

De pie Marc es muy limitado.

No tengo opinión.

¿Sabe cómo llegó a eso?

Lo imagino.

- No, no se lo imagina. - Sólo lo digo por cortesía.

Me lo contó. Su padre carnicero, el olor a carne,

el accidente,

la ruina, en fin, la fatalidad.

Lo ha engañado.

Su padre era cartero.

Le comenté que quería un salón en París

y creyó que sueño con ser rica, cuando no me interesa.

Nunca pedí nada a nadie.

Muy guapo, pero estúpido.

Ya está. ¿Le gusta? Me alegro.

Bueno, ¿y qué le digo?

La verdad. No lo amo ni quiero verlo.

Lo adornaré. Se va a pasar la vida dentro.

Todos estamos ahí.

Da igual, lo deprimiría y podría ser fatal.

Desde el punto de vista psicológico, claro.

Se lo ha buscado él solito.

Me llevo el anillo.

Es horrible. Parece malo, falso.

Encima no tiene gusto.

Sí. Bueno,

adiós.

No ha perdido el viaje. Un corte de pelo de vez en cuando...

- ¿Cuánto le debo? - Nada, es cosa mía.

- Insisto. - 99 francos.

Perdonen que me meta, pero tienes una buena deuda.

Debería probar nuestro voluminizador.

Sí, gracias.

Gracias.

No sé cómo puede gustarte este trabajo. Es imposible.

Te voy a echar. La duda es fatal,

es la muerte y es contagiosa. Cállate.

- ¿Cuándo vemos a tus padres? - No sé.

Y deberíamos follar otra vez.

Para estar seguros.

Te preocupas demasiado.

Confía en mí.

Toma, es para ti.

Si lo hago con los padres se pondrán a llorar.

Mi madre hace tiempo que no llora.

Hablaba de mi madre y tu padre.

Y encima de mi talla.

¿Te gusta?

Porque nos acostemos no necesitas...

Es un anillo de compromiso.

¡Eres un cabrón!

Sería más bonito si me amaras.

Quizá deberíamos esperar el gran amor para casarnos.

- Voy a dejar de morderme las uñas. - Al menos tú deberías esperarlo.

- Tú eres mi gran amor. - Qué va.

Te aseguro que sí.

Pero sólo nos vemos trabajando,

así que no hay misterio.

Debemos separarnos.

Pues nos vemos luego y nos acostamos.

- ¿No? - ¿Le has tomado el gusto?

Concéntrate un poco. ¡Mira lo que haces!

Ni sirven para exportar.

Piensa que no existe otra cosa en el mundo.

Sólo esto, lo demás no existe.

- No está recto. - ¿Y qué?

¿Por qué tendría que estarlo?

Porque aquí sólo te miro yo.

Vayas donde vayas, todo es igual.

Te espera el abogado.

¿Cómo se puede matar a sangre fría, como tú?

A veces me dan ganas.

¿Cómo se pasa a la acción?

Sacas la pipa y disparas sin pensarlo.

¿Y luego qué pasa?

Te sientes como una mierda.

Y fuerte.

Y más como una mierda y más fuerte.

- ¿Y si lo olvidas? - La echo de menos.

Tengo ganas de vomitar,

y vértigo.

Todo me da vueltas, quiero matarme.

Tienes que ir a verla.

Legalmente no tendría que estar aquí.

Tú pórtate bien para la condicional.

Dile que la amo.

Y dile sobre todo que me espere.

Nos queda mucha vida, no nos separarán por tonterías.

- ¿Qué dices? - Nuestro amor va más allá de todo.

Déjate de novelas rosas, o seré yo quien vomite.

Saca tu agenda.

Sácala, por favor.

Anota.

Babette, te echo de menos.

El olor de tus senos, tus jugos.

Necesito beberlos.

Espera. El olor...

- Necesito... - Beberlos. Me hacen vivir.

Mis manos te buscan mientras me excito.

Mi vientre está hambriento.

Mis ojos no quieren ver.

Dirá que te vas a pasar la vida encerrado,

que no saldrás jamás,

y que no quiere esa vida.

Dirá que te lo has buscado tú.

No sé por qué me invitas a comer si es pesado para ti.

Al menos pudimos sentarnos.

Y deja de leer eso. Estás preñada. ¿Sabes de quién, al menos?

¡A ti no te importa!

Y a nuestros padres tampoco.

Niñas, ¿quieren primo o prima? Díganselo a la tía.

Patricia, cállate.

Bueno, el cheque para nuestros padres. Y esta vez busca algo menos horrible.

Lo mío es todo horrible.

Perdona, estoy apurada. Tengo que irme.

Siempre tienes prisa.

Y a mis hijas ni las miras.

Claro, un besito, un besito.

Prometiste que me llamarías

¿Cómo sabes mi dirección si nunca te la he dado?

Por Marlene. Le gusta que salgamos juntos.

¿Le has dicho a Marlene que salimos juntos? ¡Tú estás loco!

- ¿Vas a cenar solo con la tele? - No tengo tele.

Tengo, pero no quiero verla.

No se besa a la gente así, en la calle.

¿Eres judío?

No empecemos. Es más complicado que eso.

Eres muy seco conmigo.

¿Quieres leche?

No seas tan pegajoso, me molesta que me presionen.

Déjate llevar. Sufres por nada.

Eres como tú hermana,

un niño mimado que quiere su juguete ya.

Siempre hablas de ella.

Porque está loca.

Si eres como ella...

no me interesa.

Ese aire despistado tuyo me vuelve loco.

Pues es peligroso, no caigas en la trampa.

Si quiero caer, caigo. Tengo hambre.

¿Qué haces luego?

No te haré la cena.

¿Pedimos una pizza?

No, engorda. Y yo tengo tendencia a la bulimia cuando me deprimo.

- ¿Estás deprimido? - No, pero cuando te vayas, seguro.

¿Hola? Sí.

La llamé a la peluquería, y su jefa me dio su teléfono.

Sí, le gusto.

Tengo que verla sin falta, y además...

¿Qué hace en la estación a estas horas?

Sí, claro.

Voy en coche. Llego enseguida. Hasta ahora.

Escucha, no, no puedo. No tengo tiempo. Tengo que irme ahora mismo.

Si quieres salimos luego. Pero en casa no.

- ¿Por qué? - Tu casa es pequeña

y en la mía no puedo invitar a nadie, no me gusta.

- Voy contigo. - Nada de eso.

- Pues te espero aquí. - No. Oye, hay

una química entre nosotros, y me jode porque

eso no se controla.

Así que, por favor, vete y déjame tranquilo.

¿No me entiendes?

Perdone, dijo que llamara a cualquier hora.

Ha hecho bien. ¿Quiere beber algo?

Acabo de dejar a un imbécil que me agarraba del brazo.

No quería soltarme. Un contable.

- ¿Un contable? - Sí, sobrino de una cliente nuestra.

Comenté que no soportaba la soledad,

que quería una persona normal.

Y ahora todas se ponen a presentarme a primos, hermanos, exmaridos.

Ya he tenido dos contables, un mensajero...

Tengo algo que decirle de parte de Marc.

Entonces voy a tomar el próximo tren.

Escúcheme, al menos.

- Estoy aquí, y tenía cosas que hacer. - ¿Cómo qué?

Odio las afueras.

- Múdese. - No puedo.

Bueno, sí, pero es como si no pudiera.

Es Ud. complicada.

Yo no, es lo que me rodea.

En eso estoy de acuerdo.

Le había pedido un té.

¿Ah, sí? ¡Un té!

El mensaje es que me ama, ¿no?

Sí, más o menos.

- Tome. - Léamelo.

¿No sabe leer?

- No es su letra. - No, pero es su estilo.

¿La ha leído?

Pues sí.

¿Y le excitó?

A mí, sí.

Yo no miro por encima de la bragueta. Un error.

¿Aceptaría ir a verlo?

¿Iría UD.? ¿No? ¿Entonces?

Sólo sería una tarde. Yo la llevo en coche.

Sufre mucho.

Es terrible amar a alguien que no te ama. Es lo peor que hay.

- ¿Lo entiende? - ¿Pagamos, o cambiamos de tema?

¿Por qué quiere cambiar de tema?

Conozcámonos. Mi tren sale a las 11. Hay tiempo.

No quiero conocerla.

Me siento mal con las chicas como Ud.,

me siento torpe. Y no he venido a eso.

- ¿Qué le digo a Marc? - ¿Las chicas como yo?

Nunca he sabido comunicarme con la gente así, hay como una barrera.

Una mezcla de emoción y de...

de irritación.

No sé por qué.

- ¿Cómo son las chicas como yo? - No sé.

- No quiero hablar de eso. - Vamos, yo aguanto el tirón.

Sexys, pseudoirresistibles.

Pero no quería decir eso.

Puede ser lo que quiera.

De pequeño yo era muy feo

y muy tímido. Las chicas no me miraban.

Yo soy una terca. Lo destruyo todo.

¿Quiere que la lleve?

Le advierto que no lo dejaré subir.

No he dicho que quiera subir. ¿Por quién me toma?

- ¿Qué son esos libros? - Nada, libros para Marc.

No le gusta leer, no se moleste.

En su posición debe cambiar de vida.

Es ahí. Un poco más allá, a la izquierda. Aquí.

¿Conoció a Marc en una disco?

Y me folló en el baño. ¿Es eso?

No he ido tan lejos.

En la peluquería.

Entró a cortarse el pelo,

como usted. Y me cortejó.

Me pagan por traer a hombres.

Tengo que cambiar de trabajo.

- ¿Y en qué está pensando? - Algo sentada. Nada de estar de pie.

¿No contestas?

Es Laurence. No quiere hablar conmigo.

¿Y para qué llama?

Levanta el teléfono y pregúntaselo.

¿Pero fuiste tú quien forzó la puerta del coche?

- Los dos. - Los dos.

Tengo que hablar contigo.

Voy a acabar matando a alguien.

Estoy embarazada.

Todos los tests dan positivos:

Sangre, orina, lo que sea. Soy fértil y punto.

Dejen de golpear. Ya es todo bastante difícil.

¿El padre soy yo?

- Tú o Karim. - ¿Karim? ¿Por qué Karim?

Hacer el amor contigo me desestabilizó y él me ayudó a reponerme.

¿Por qué no me llamaste a mí?

Un hetero sin preguntas puede ponerte en tu sitio.

¿Ahora lo ves más claro?

No puede ser de Karim.

Es un paranoico con los condones.

Alucinarías.

Creo que es tuyo.

¿Qué hacemos?

Ya no puedo pensar.

Yo creo que me alegro.

Lo tenemos, ¿no?

Tendremos que vivir juntos.

Despierta. Somos unos monstruos de egoísmo. Nunca viviremos juntos.

Siempre tengo ganas de pegarte. ¿Tú no?

No.

- ¿Está con otro? - No sé, no se lo he preguntado.

¿Por qué no? Tienes que preguntárselo.

No desea verte, no te quiere.

- No te quiere como tú a ella. - Tú no sabes nada, no conoces nada.

¿Sabes lo que es amar?

No sabes qué es.

Dile que si no viene me mato.

Ninguna mujer vendría.

Ahora debes estar lúcido.

Babette es distinta.

No voy a volver.

- ¿Me abandonas? - No debo volver.

No puedo vivir sin ti.

Vengo porque me excitas.

Te tengo a mi disposición, lo que hago es asqueroso.

Tengo un nudo en el estómago.

Y está creciendo.

Es la enfermedad del amor.

Es horrible, antigua como el mundo.

Necesito verla una vez más. Sólo un minuto.

Necesito verla.

Para acabar bien.

No puedo obligarla.

- Eres tan lindo... - Tráemela.

Piensa que ha muerto.

Dile que estoy aquí porque la amo.

- Te he traído libros. - No me gusta leer.

Me produce dolor de cabeza.

¿Tienes el bachillerato?

- ¿Tú qué crees? - Pues acábalo. Así estarás ocupado.

Y luego estudias algo,

lo que sea, Historia Medieval.

Y así pedimos el indulto.

A la prensa le encanta eso.

Y al salir empiezas una nueva vida.

Si la traes me acuesto contigo.

¿Perdón?

- ¿Tanto se nota que te deseo? - Lo dice tu mirada.

Eso siempre ha sido mi problema.

Que un tipo te caliente no significa que quieras acostarte con él.

Tráela y cumpliré mi palabra.

Me alegra verlo, pero si es por Marc, ya puede irse.

- ¿Por qué no quiere verlo? - ¡Ya basta!

Por caridad, o por piedad.

0dio que vengan a casa sin avisar, sobre todo en domingo.

Es poco caritativo de su parte.

Me atormentaba, pero no pude evitarlo.

"Me atormentaba." Habla como una vieja.

¿Qué puedo hacer para convencerla? No tiene corazón.

¿Cómo puedes quererme tan pronto?

Cuando venías a ver a Marlene, me hacía una paja.

Estaba celoso de ella.

Qué empalagoso eres.

Puedes morir por amar sin ser amado.

- ¿Puedes entenderlo? - No, yo nunca he entendido nada.

Hay que reponerse de todo.

El amor no es un cólico.

No, pero es una cárcel.

Quiero casarme contigo.

¿Perdón?

No te quedes aquí. ¡Vete!

- Vente a vivir conmigo. - En tu cuartito minúsculo.

Entonces yo voy a tu casa.

He hecho averiguaciones en torno a la ceremonia.

Tengo un amigo en Filosofía que es budista, como sus padres.

Dice que pones velas por todas partes,

e incienso. Compras vino,

Casher si quieres, y traes un testigo.

El mío será Marlene, y el tuyo...

Y mañana te irás con un imbécil porque te gustan sus zapatillas.

No pienso sufrir por unas zapatillas.

No es justo. Yo te quiero, no puedo vivir sin ti, quiero verte siempre.

¿Cómo sabes que me quieres?

Tú te odias y no soportas que nadie te quiera.

Haz como los de tu edad.

- ¿Y qué hacen los de mi edad? - ¿Yo qué sé?

Se pasan el día en Virgin y luego van al McDonalds

con el chico de las zapatillas, y después a su cuarto

a follar con la foto de Leonardo Dicaprio.

Haz tu vida, escucha tecno, diviértete, sal por ahí. Vete.

- ¿Cuándo nos vemos? - Nos llamamos.

¿Me quieres?

Ya basta. No lo sé, ni quiero saberlo.

Les dije que vinieran con traje.

¿Qué hace aquí el hermano de Marlène?

- Me he puesto a escalar. - ¿Ah, sí?

Y te traes todo el equipo.

¿Soñar con el príncipe azul me convierte en una princesa?

¿Lo miro en el código penal?

¿Y si sueño yo, me convierte en una princesa?

Deberían dejar de verse.

No quiero que se pase.

Si se pasa se habrá acabado, y no quiero.

Ve a ver al médico.

- Las pastillas te aliviarán el dolor. - Tiene que dolerme.

Cuanto más duela, mejor.

Tú no lo entiendes, estás seco.

Me utilizas.

¿Vamos al cine o me dejas plantada?

Si habíamos quedado, vamos. ¿A cuál? Ahora no ponen nada.

Olvídate del cine.

Tienes cosas mejores que hacer.

No se puede contar contigo.

Perdone, es un segundo.

¿A qué hora nos vemos?

Ya no lo sé.

Contigo es todo tan difícil.

No quiero trabajar esta tarde.

¿Qué haces?

Te pago para estar disponible.

Ven a las 8 y cenamos.

¿Las 8 no es muy temprano?

Déjalo. No quieres verme y no sabes negarte.

Que no.

Olvídalo, tengo otras cosas que hacer. Te abandono.

¿Me abandonas?

Lo has oído muy bien. Te mando a la mierda. Te largas de mi vida.

¿Qué decía?

Sí, le hizo firmar el alquiler, ¿y luego lo violó?

No, no exactamente.

De hecho no me violó.

¿Pero qué hizo exactamente?

Primero compras los libros y luego la biblioteca.

Me lo encontré en la basura. ¿Cree que lo hago todo mal?

Tome, haga algo útil.

- Así no perderá el viaje. - ¿Tiene taladradora?

Es de Marc. Le pido que arme un estante y roba una joyería.

Si se la armo, irá a ver a Marc.

Váyase, ya me las arreglaré.

¿Le tiene miedo?

No le tengo miedo a nadie.

Está encerrado.

Es un monstruo y los monstruos me excitan. ¿OK.?

- Lo que hace es innoble. - Pero lo que me excita me destruye.

¡Qué original! No es la única.

Al menos dígale que no lo ama.

No soy tan cruel.

Aunque eso lo mate, pero sea honesta. Sea clara y directa.

Pero es demasiado egoísta, sólo piensa en sí misma.

El monstruo es Ud.

Si voy es por Ud.

Para que se calle.

¿Cuándo?

- Venga conmigo, no iré sola. - No está permitido.

- Sin Ud. no voy. - No puedo. Son reglas de la cárcel.

Romper las reglas es interesante.

Qué cabeza dura es.

Si no me acompaña Ud., puedo seguirlo yo.

Bueno, déjelo y déme un destornillador.

- ¿Éste? - Sí.

Mamá.

¡Mamá!

Mamá, Alain ha llegado.

Ni en su compromiso llega a la hora.

¿No puedes hacer un esfuerzo por mí?

Déjame en paz.

Tu sitio está con esos degenerados.

- ¿De qué estás hablando? - No tengo nada que decirle a ésa.

¡Y su marido!

Se cree irresistible.

Si al menos dejara de sonreír.

- Te molesta verme feliz. - Uno no se casa por conveniencia.

- Yo no tengo tu suerte. - Quieres controlarlo todo.

A mí no me vas a controlar.

Haz lo que quieras.

Pobre imbécil.

- Debimos ir a un restaurante. - 0 a nuestra casa.

Es verdad que en un restaurante no sabes lo que comes.

Es un poco frío para estas celebraciones,

pero debimos esforzarnos.

- Fue Alain quien insistió. - Cuando éste quiere algo...

Hizo bien.

Nos alegra mucho que hayan venido.

Laurence.

¿Ud. también fuma?

- Alain nos prohíbe fumar. - No es verdad. Eres tú.

- Un brindis por las dos familias. - Muchas felicidades.

Muchas felicidades.

Felicidades.

Más vale tarde que nunca

Es mejor pensar eso.

Estoy de acuerdo.

Más vale tarde que nunca.

¡Mamá!

¡Qué pérdida de tiempo!

¡Qué pérdida de tiempo!

¡Qué pérdida de tiempo!

Con tantos años que se conocen.

- Qué pena. - La pena es casarse por conveniencia.

Espero que les gusten los niños.

- Les dices algo o les doy una torta. - ¿Para qué casarse,

- si no te gustan los niños? - Es más fácil si te gustan.

A menos que odies lo fácil.

No sé quién decía

- que lo fácil... - ¿Y ya tienen fecha?

No tarden mucho o cambiarán de opinión.

Alain, ven a ayudarme.

Tienen cosas que decirse.

No hay que escucharlos.

Normalmente nunca quita la mesa.

- Nunca había visto así a tu madre. - ¿Y la tuya?

Que te deje en paz esa puta.

Deja de llamar puta a mi madre. Me desestabiliza.

Eso lo cambio yo.

¿Qué estamos haciendo, Laurence?

Te quiere tanto que da miedo.

¡En qué te ha convertido!

¿Por qué me sigues? Quiero estar solo.

Está con otro, ¿no?

- Sea honesta. - A Ud. no le importa.

No estoy con nadie, ni quiero estarlo.

¿Y usted?

Igual.

Ya no me excito.

No me gusta nadie.

¿Y a usted?

Me hago preguntas.

¿Usted no?

Las estaciones te ahogan.

- Eres el más bello. - ¿Huelo mal?

No hueles mucho a encierro.

Tengo ganas de vomitar.

La chica que escribe esto tiene razón.

"No debes mostrar mucho tus sentimientos,

a las mujeres no les gusta."

¿Entiendes?

Hazte el frío. No la ahogues. Es una cuestión de aire.

Dubuisson, tardas mucho.

Envíame alguna tarjeta.

Quiero irme. ¿Nos vamos?

Sáqueme de aquí.

No se mueva.

Desnúdate.

Tócame.

Tócame.

Quítate las bragas.

Vamos, desnúdate.

No puedo, no puedo.

- ¡Quiero irme!. ¡Quiero irme! - ¡Ayúdelo!.

¡Babette!

¡Babette!

- Qué mal conduce. - No me gusta conducir.

¡Y deje de llorar!

Me siento aliviada. Ud. y Marc salen de mi vida.

Era más fácil antes.

¿Antes de qué?

Antes de conocerle.

- ¿Estás aquí? - Claro, ¿dónde quieres que esté?

Si quieres venirte a vivir conmigo,

puedes hacerlo.

- ¿Qué te pasa? - No me hagas preguntas.

- ¿Estás seguro? - Sí. Creo que sí.

Sí, estoy seguro.

No puedo, tengo una cena.

No, no puedo quedarme.

Laurence está embarazada, debo casarme con ella.

Y luego está esa otra. Me atrae y no sé por qué.

Quiero verla. No entiendo nada.

Puedes tenerlo todo.

Mientras les digas que existo y que me amas.

Tengo que elegir, no puedo seguir así.

Yo no te pido que elijas, eres libre.

Me produces dolor de cabeza.

Tengo que irme.

Bueno, dame un beso. No, no. Es mejor que no. Toma, las llaves.

Dime que me odias, que estás celoso.

Puedes tenerlo todo.

Muérete.

Estoy aquí, ¿no?

¿Has visto la hora? Ya no hay ninguna sesión.

Si sigues así con la gente, te quedarás solo.

Nadie querrá saber de ti.

¿Por qué dices eso?

Déjame entrar, quiero que hablemos.

No quiero escucharte más.

Me has pegado tu confusión, como una sífilis.

Debimos ponernos dos condones. Pero ya...

Lo tendré. Nos las arreglaremos sin ti.

Dijiste que nos casaríamos.

Déjame entrar.

Quiero dormir sobre tu vientre.

¿Sólo quieres eso, dormir?

No te pido que me ames, sólo que me respetes.

Vamos, entra, me das pena.

- La cabeza me va a estallar. - Elige, no puedes tenerlo todo.

Los dejo.

¿Qué mierda haces aquí?

Haz como si no estuviera.

Le he pedido que adopte al bebé.

¿Y qué le has contestado?

¿Qué te ha contestado?

Espero a unos primos.

Ojala no agarren un atasco.

Y no sé qué hacer de comer.

- Vuelvo en 2 segundos. - En dos, no en tres.

Marc decidió él solo. Ud. no tuvo nada que ver.

- ¿Ha vuelto para decirme eso? - Cualquiera se habría enamorado.

¿Ud. por ejemplo?

¿Por qué lo pregunta?

Ha dicho cualquiera. ¿Usted?

Es cuestión de gustos. Le he traído algo.

No es muy leal con Marc traerle libros.

Hay un orden de lectura.

Tendré que hacerle una introducción.

Tendré que verla.

Esta noche estoy libre. Y mañana también.

- ¿Sale a las 7? - Dentro de 2 horas.

- La esperaré. - Intentaré terminar antes.

La espero en el café.

¿No es un poco pomposo?

Quería un cambio.

Un cambio, no una revolución.

- Voy por un café. ¿Quiere algo? - Mejor vuelve con las manos vacías.

Sí.

¿Ha venido a ver si seguía aquí?

- ¿Le digo la verdad? - No, miéntame.

Tenía miedo de que se hubiera ido.

Estoy aquí, pero quiero irme.

Tengo ataques de calor, me ahogo.

Yo tengo las manos heladas.

Ah, sí.

Es por Marc, es como si lo engañara o traicionara.

¿Qué queremos los dos?

Lo mismo. Yo por lo menos.

¿Ud. cree?

Yo nunca he sabido lo que quería.

Con la edad creo que va un poco mejor.

Cuando no sabes lo que quieres,

¿Qué haces para avanzar?

Cerrar los ojos.

Tengo un tinte secándose, debo irme.

¿Sabes qué voy a hacer?

Cortarme un dedo y enviárselo.

Y si no viene, la mano.

- ¿Y si sigue sin venir? - Le enviaré la verga con los huevos.

Que la congele y la chupe cuando quiera.

Sería mejor mandarle flores.

Mierda, se ha acabado el Cif.

Ya no tengo derecho a visitas.

¿Cómo lo has hecho?

Por pura voluntad. Basta con cerrar los ojos.

Me hice el tonto.

Nunca debí ponerme así.

Tiene que darme otra oportunidad.

- No volveré. - Me mataré.

- Hay que seguir adelante. - Pero antes la mataré a ella.

Cállate.

Antes de morir, te pagaré.

No quiero deudas.

¿Qué me debes?

Tengo que darte lo que quieres.

Lo que quiero no es bueno para mí,

y lo que no quiero es lo mejor.

No volveremos a vernos.

Eres mi amigo.

No volveré, está decidido.

Volverás.

Si amas estás dispuesto a todo.

Es así.

Nada es así.

- Vas a enfriarte. - No temo al frío.

Alain Bauman, ¿desea tomar por esposa a Laurence Albertini?

Yo no te quiero.

- Lo sé. - Sí, ya sé que lo sabes.

Pero hay que casarse por amor.

Eso dicen los cuentos, nosotros no somos así.

Somos demasiado viejos para eso.

Sí, pero aun así...

Te dije que no duraría.

- Marlène, ¿tu hermano no viene? - Cierra los ojos y piensa que soy él.

Déjate de tonterías.

Mamá, estoy enamorado del hermano de Marlène.

No es motivo para hacernos esperar.

Laurence.

¿Qué le pasa por la cabeza?

Déjelo. ¿No ve en qué estado está?

Alain, yo me voy.

Tienes razón. Hay que amarse. Perdóname.

Ahora hablan de amor. Vaya ejemplo para tus sobrinas.

Pasamos de tus hijas.

Creo que es demasiado tarde.

- Tienes que hacerlo. - Dando un paso atrás

- se salta más lejos. - Cierra los ojos.

En estos casos yo cierro los ojos y me tiro.

Es lo que hicimos con papá.

- Ven, nos vamos. - Sí, nos vamos.

- No teníamos por qué vivir juntos. - No es eso.

Sabes bien que no es eso.

Ya no puedo más. Me estoy volviendo loco. No sé qué tengo en la cabeza.

No es la cabeza, es la verga.

¿Qué hacemos?

Ven, vayamos hasta el final.

- ¿Para qué? - No lo sé.

Me sentiré mejor si lo hacemos. Y tú también.

Vamos, vamos.

Como quieras.

No sé.

Antes no era así. O quizá sí, ya no me acuerdo. ¿Y tú?

Vamos, ven.

Alain Bauman, ¿quiere tomar por esposa a Laurence Albertini?

- Sí. - Laurence Albertini,

¿Quiere tomar por esposo a Alain Bauman?

Sí.

Los declaro legalmente marido y mujer.

Los novios pueden besarse.

¿Qué haces?

¿Y tú qué haces aquí?

- No cambiará nada. ¿Qué va a cambiar? - Lo cambia todo.

Dijiste que podía tenerlo todo, que no te molestaba.

Y es así, no tienes por qué elegir. Pero me siento mal.

Y no entiendo nada, perdona.

¿Es que es necesario que entendamos algo?

No te atreves a vivir como quieres.

¿Entonces qué hago aquí?

A Laurence no le molesta que te vea.

Estás casado, no lo estás, eres marica, no lo eres.

Nos da igual, a mí me da igual.

Pero las cosas claras.

- ¿Entonces quiere Ud. a mi hijo? - Sí.

Todo es simple.

Su madre se fue cuando ellos eran pequeños.

Se lo habrán dicho los chicos.

Y Christophe necesita un hombre firme.

Será bastante fuerte para él, espero.

En teoría, sí.

- ¿Y en la práctica? - No sé, la práctica se me da mal.

Le ha devuelto las ganas de vivir.

Pero hay que convencerlo de que estudie.

Está previsto.

Te confía a su hijo único.

Y yo al hombre de mi vida. Piénsalo.

Más me vale.

¿Más tarta?

Los albaricoques me dan alergia.

No lo entiendo.

¿Están casados y Ud. no tiene llaves?

Mamá, te he dicho mil veces que no viven juntos. Abre los ojos.

- ¿Para qué sirve abrirlos? - Para ver más claro.

¿Ah, sí?

Laurence, tenemos que hablar.

Ella no quiere hablar con Ud.

Laurence.

Laurence, cariño.

Laurence.

Si no quieres ese hijo, lo criará tu hermana.

¿Cómo puede decir eso? Es horrible.

- Tú no te metas, ¿OK.? - Es mi hijo, ¿no?

¡Su hijo aún no ha nacido!

Te dejo el ventilador y demás.

No te pongas así. Yo he cumplido, ya te llegará.

- Prométeme ir a verla. - Te he dicho que no.

No habrás perdido la dirección.

Hace 30 años que no piso la calle

y me mandas de cartero.

Te dejo el foie-gras para Navidad. Así me recordarás.

Ocúpate de las plantas.

Ni demasiada agua, ni demasiada atención.

Toma.

Pareces feliz, cabrón.

Leí todos los libros. No lo entendí todo.

Pero de golpe lo vi todo claro.

No podía seguir en ese piso, me ahogaba.

Tenía que cambiar.

Tomé el tren y en la estación lo llamé.

Pase.

¿Le molesto? Lo hice sin pensar, como siempre.

Tranquila, quédese el tiempo que quiera.

Voy a presentarlos.

Es Christophe. Vivo con él.

Christophe, Babette.

- Bueno, me he alegrado de verlo. - No, quédese. Siéntese, por favor.

Siéntese.

¿Quiere beber algo?

Me ha salido así, no sé por qué.

- Aquí no cabemos los tres. - Pues no.

¿Por qué se lo habré dicho?

No hay cama para ella.

Ya nos arreglaremos.

Me gusta esa chica, y eso me preocupa.

- Tienes derecho a que te guste. - Ya lo sé, pero aun así me preocupa.

Y tú dices eso pero luego te pones a llorar y te vas a ordeñar vacas.

Lo sé, vivo a través tuyo. No debería.

Estoy tan celoso. No puedo evitarlo.

Se está instalando.

- ¿Qué va a hacer hoy? - No sé. Hacerme preguntas. Ni idea.

¿Tienes dinero?

Voy a convertirme en puta, sería lo normal.

- Vaya, cuando está deprimida... - Comprendo lo torpe que soy.

Deje de decir que es torpe, es irritante.

Me molesta.

Un poco más.

Tengo el pelo muy sucio.

Busco a Babette.

Ya no trabaja aquí.

- ¿No sabe dónde puedo encontrarla? - ¿Y Ud. quién es?

- El cartero. - ¿Ah, sí?

- Tiene el pelo muy seco. - No me extraña.

Me la alquiló porque era gay, y luego intentó violarme.

Sí, entiendo, pero le digo que es la Sra. Albertini quien lleva el caso.

Prefiero trabajar con alguien de la comunidad.

Es más correcto.

- ¿Qué comunidad? - Nos entendemos mejor.

- Llegas tarde. Tenías una cita. - Llego cuando quiero.

Sra. Albertini, quería decirle... Se lo he explicado todo al señor...

Le parezco horrible.

Sólo te parezco bella a ti. Y nunca me miras.

- No han dejado de llamarte.

Cómprame el estudio a plazos. Hay que firmar los papeles.

Se acabó. Llevar a tu hijo dentro es demasiado.

O muy poco. Deberíamos vivir juntos.

Está Christophe, pero quizá debería dejarlo.

Por su bien, quiero decir. ¿No?

Vete. No quiero verte, me destruyes.

Llevo dentro una prisión viva. Esto es cadena perpetúa.

¿Eso es cosa de Karim?

Pero si ya no lo veo, no veo a nadie.

No me toques.

No. Sobre todo no me toques.

¿Ha dormido bien?

Pudo esperarme. No fue justo dejarme plantada.

Nunca hago lo que quiero.

¿Pero de qué habría servido?

Creo que debería irme de este país.

- ¿Qué le parece? - Yo no la echo.

Puede quedarse cuanto quiera.

Un cliente me dijo que era una rompe pelotas.

¿Ud. también lo cree?

No lo hago a proposito.

Perdone, soy un amigo de Marco.

Bueno, iré directamente al grano.

Dice que quiere matarse.

Es mi colega y no quiero que se mate.

El muchacho está deprimido. La señorita debería ir a verlo.

Nunca parará.

Vengo a decirle lo que tiene en el corazón.

Dígale que en el mío tenía su bragueta,

y que he aprendido a levantar los ojos.

Al menos, miro al frente y no me la pego.

Eso son muchas cosas que decir.

Adiós, señorita. Adiós, señor.

Me gusta mucho su falda. ¿Puedo tocarla?

Si quiere...

¿Es sintético?

Sí, se lava mejor y seca más rápido.

- Es práctico. - Pero menos bonito.

Siempre sacrificas algo a la comodidad.

Ya no me excito.

Tócame un poco.

No lo consigo.

¿Qué significa eso?

¿Que ya no me quieres?

Vamos, dame el culo. Siéntate aquí.

Dame el culo.

- ¿Quién es Ud.? - Nadie. ¿Y Ud.?

También nadie.

¿Dónde está Alain?

Ya no puedo dormir.

- No tardará. ¿Quiere esperarlo? - No.

Soy su mujer, es mi marido.

He tenido una contracción. Tengo miedo.

Hace frío. ¿Seguro que no quiere pasar?

¿Christophe no vive aquí?

¿Por qué se ensaña con él? ¿Ya no lo quiere?

- ¿Alain está casado? - Es culpa mía. Yo lo destruyo todo.

¿Se lo dirá? Dígaselo, por favor.

¿Y ese pelo? ¿Está loca?

- ¿No le gusta? - En absoluto.

- Dicen que parezco un chico. - Tonterías.

¿Christophe no ha llegado? Tres sitios, por favor.

- ¿No le gusto? - ¿Eso pretendía?

¿Quiere la verdad?

No, miéntame.

La verdad es que la quiero,...

- a mi manera. - ¿Me quiere?

A mi manera, le digo.

Christophe llega tarde. Nos perderemos la sesión.

- ¿Lo quiere a él? - No sé.

- ¿Parece que lo quiera? - A su manera.

En todo caso siempre llega tarde.

- ¿Y quiere a su mujer? - No lo sé.

¿Acaso hay que entenderlo todo?

No le dije que tenía mujer.

Quizá no debiera decirlo yo...

Dígalo.

¿Y si nos vamos los dos? Lejos. Seríamos felices.

Quizá lo entenderíamos todo.

No me diga esas cosas. Me pongo más frágil que nunca.

Y cuando me voy, aún entiendo menos.

No estoy bien fuera de la cárcel.

Era más feliz aquí. Vaya estupidez.

Por la calle me da vértigo, tengo que sentarme.

A ti te pasará igual.

Es como querer volver a casa.

¿Estaba linda?

No lo sé.

Como en la foto.

No quise mirar mucho.

¿Quieres volver de verdad?

Fuera no hay nada para mí.

Tenemos que ayudarnos.

Sí, sólo estamos los dos.

Quiero que la mates.

¿Y si me la follo ...

y te cuento cómo abre las piernas?

Es así como acabas, ¿no?

Estoy harto de tus historias.

Si la matas volverás aquí. Quizá nos pongan juntos.

Untaremos a alguien.

Diremos que estamos más tranquilos juntos.

Tu colchón sigue allí. No te han sustituido.

Pero piénsatelo rápido.

Luego será tarde.

Hay mucha gente aquí.

Tonto.

Anoche estaba, y ha vuelto.

Si no llego a tiempo, se acabó el trabajo.

- Como te tocó la falda... - Llama a la policia.

¿Cómo que te tocó la falda?

Vaya, su mujer.

¿Cómo mi mujer?

Y deje de decir "mi mujer".

¿Conoces a Laurence? ¿Te la ha presentado?

Si quiere que la acompañe, vámonos.

Seguro que es Marc con sus mensajes.

Hay que vivir con ello. Ya se hartará.

Tengo contracciones. Molesto, me voy.

No, no te vayas.

- No quiero ir a la maternidad. - Christophe, Babette, mi mujer.

- Ven a sentarte. - Quiero estar de pie.

¡Voy a morir!

¿Por qué debo parir? Tengo derecho a cambiar de opinión.

¿Qué hemos hecho?

Crhristophe, busca las llaves del coche, vamos a la maternidad.

Quiero ir caminando. Tengo miedo, haz que pare esto.

Christophe, date prisa.

- ¿Dónde lo dejaste? - Donde lo dejo siempre.

- No es cosa mía, es por Marco.

- ¿Qué le pasa? - Adelante.

- ¿Qué hace? - Adelante, hágalo.

No, ya no me sale.

¿No tiene valor?

Qué raro, nunca me pasa eso.

¿Nadie piensa hacer nada?

¿Por qué?

La miro y me dan ganas...

de hablarle. Tiene aspecto de estar tan ajena a todo.

¿Qué sabrá Ud.?

Se nota.

¡Un niño! Yo me llevo mejor con las niñas.

Qué guapo es.

No vas a criarlo para que no se te parezca.

Te dejaremos en paz, no te preocupes.

Ya veremos. Es mi hijo.

¿Cómo lo llamaremos?

No nos toca decidir. No podemos ser juez y parte a la vez.

Llama a Christophe, te mueres por preguntárselo.

No, no es eso.

Sólo quiero que vea al bebé.

Con tal que no sea un chico.

- ¿Por qué? - Porque se parecerá a su hijo.

Por supuesto.

Quizá tenga razón, no sería bueno.

Hacernos esperar así,

como si fuéramos extraños.

Páseme un cigarro.

¿Cómo? Yo tengo chicles.

Ya no quiero tus chicles.

La libertad me da vértigo.

Mejor tener vértigo que náuseas.

Tengo algo de dinero. No es mucho, pero...

bastante para retirarme al sol.

Yo le haré la ropa.

En la cárcel aprendí a coser, y sepa...

que manejo bastante bien la aguja.

¿Quiere venirse conmigo?

Ya no aguanto más aquí.

Yo tampoco.

Es un niño.

¿Vienes a verlo?

Sólo quería decirte que lo he pensado bien

y voy a dejarte.

No, no te vayas.

Laurence quiere verte.

Vamos.

¿Por qué no tengo instinto maternal?

Tómalo, por favor.

¿Puedo?

Si lo agarro, no lo suelto.

Vamos, agárralo.

Con cuidado.

Qué lindos son los dos.

Sabía que sería una mala madre.

¿Pero qué dices?

Lo tendré fines de semana y vacaciones.

Cállate Laurance, no piensas lo que dices.

No sabré hacerlo feliz.

Lo haremos lo mejor que podamos.

Este bebé tiene que ser feliz.

No te preocupes. Ya veremos, estamos los cuatro.

Prométeme que no habrá más.

¿Y yo qué sé?

No hay nada claro. Nada está definido.

Vaya mierda.

Es hora de dejar a papá, a mamá, y al tío.

¿Puedo?

¿Adónde lo lleva?

A bañarlo. Es la hora.

¿Seguro que sabe?

Soy enfermero, tengo el diploma.

No tiene pinta.

- ¿No? ¿Y de qué tengo pinta? - No lo sé.

¿Le gusta lo que hace?

A veces me hago preguntas.

Es complicado, ¿eh?

- ¿Está casado? - Sí, no. Es decir...

Sí, sí, perdone. Sí, es complicado.

No es fácil.

¿A Ud. le gusta que sea fácil?

Tenga cuidado con él.

Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.