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Zulu
Parecen profesionales.
Por eso va a salir muy bien.
Nadie en su sano juicio habría traído hasta aquí
una puta máquina de rayos UVA.
¿Podemos ir al grano? ¿La cápsula?
¿Carlota?
Señor Sebas, señor Sebas.
¿Qué pasa, gallego?
Me cago en todo.
¡Mierda! ¡Para, para!
¿Qué mierda de pintura es esta? No ha dado tiempo a secarse.
Traedla.
¿Para qué quieres este cacharro?
No es asunto suyo, inspector.
-Pero, ¿qué...? -¡Sorpresa!
¡Corre, paliducha!
¡Vamos, vamos!
Te echado mucho de menos.
-Yo también.
-¿Sabes algo de ella? -¿De mamá?
-(ASIENTE) -No.
¡Papá!
Una detonación, Mikel.
Como un acto terrorista.
Que lo que pasó fue muy raro. Y tu novia, también.
Había un lago...
Los desaparecidos,
búscales.
Aguanta, por favor, Carlota. ¡Aguanta!
No, no. Tienes que aguantar.
¡Carlota!
Todavía hay una posibilidad.
Carlota dijo que había agua; un lago o algo así.
A lo mejor tienen a los desaparecidos por aquí cerca.
Da la vuelta.
Esa furgoneta es de La Hermandad.
-¡Mikel! -¡Mamá!
(GRITA)
Pero ¿qué cojones le has hecho a mi madre?
Creo que ha atropellado algo.
Es que las nutrias van como locas. Claro, claro.
O sea que tú eres como yo, y yo soy como tú.
Los humanos hemos contemplado lo de la Pasarela siempre
como algo religioso, pero no lo es.
No es más que un lugar con una tecnología
mucho más desarrollada que la nuestra.
-Sin la cápsula no sirven para nada.
Buenas noches, mamá.
Te quiero, hermana.
Tienes que intentarlo. Por favor, Carlota.
Tienes que intentarlo, por favor.
Volveré.
Iago.
(ECO) "Carlota, Carlota..."
¿Iago?
"¡Carlota!"
Iago.
El desayuno está listo.
No tengo hambre, señor Márquez.
Mira a Inma.
¿Tú crees que ella tiene hambre?
Lo dudo.
Pues ahí la tienes, ¿y sabes por qué?
Porque tiene unos ovarios más grandes que tu cabeza,
así que, venga, bébete esto, que se le van las vitaminas.
Vamos.
Es que es una monada.
-Te pareces a la Scarlett Johansson esa.
Ponte aquí, caraguapa.
No te preocupes, que mi hermana, ya sabes como es.
Ya volverá cuando le salga a ella del... Del pie.
La cápsula no se enciende desde que se fue.
Y no tenemos ni idea de cómo funciona.
-Pues se habrá quedado sin pilas.
Con cápsula, sin cápsula, en globo aerostático,
pero te digo que mi hermana vuelve.
No deja las cosas a medias.
¿Sabes a qué me refiero?
Y alegrad un poquito el semblante, hombre,
que parece esto el entierro de mi tío José.
Nosotras nos vamos ya,
que llegamos tarde a la guarde.
Si necesitas cualquier cosa, sabes dónde estoy.
Así juntitos parecéis hasta una familia normal.
-Somos una familia normal. -Bueno, bueno...
¿Sabéis qué?
Mi hermana era muy feliz en Bermeo.
Hablábamos mucho conmigo. Estaba relajada.
Culpa mía.
No.
No es culpa de nadie.
-Yo también me voy. -Me voy contigo.
¿Os acerco?
No, no. No hace falta. Tengo cosas que hacer antes.
Cuídate, Inma.
-Venga. -Gracias, inspector.
-Anda, vamos, vamos. -Ya vamos.
(Puerta)
Me voy a la ducha.
Señor Márquez,
¿usted cree que somos una familia normal?
Claro, normalísima.
# Ahora que empiezo de cero,
# que el tiempo es humo, # que el tiempo es incierto.
# Abrázame fuerte, amor, # te lo ruego,
# por si esta fuera la última vez. #
(Timbre)
¿Hola? Hola.
¿Manuel Márquez?
Sí.
(Ducha)
Las manos.
(GRITA)
(HABLA EN OTRO IDIOMA)
Sorpresa, hijo de puta.
Iago, ponte algo, que tenemos visita.
Sí, Señor Márquez.
Una mañana movidita, ¿eh?
-Hola, María. -Hola.
-Adri, ¿te importa echarme una mano? -Claro.
Gracias.
-Pues, acabo de ver a Uribe. -(ASIENTE)
¿Y? María...
-No. ¿Eso va o no va? -Pues, va, va,
aunque a veces, no sé.
¿Tú como supiste que Sebas era tu...?
-¿Mi "crush"? -Sí, tu "crush".
(RÍEN)
Pues no sé. No sé qué decirte.
Esas cosas se notan.
Una las siente.
Tienes ganas de verle todo el rato, estar con él,
Tener sexo...
¿A ti te pasa?
-Sí, me pasa.
Pues ya está. No hay más misterio.
La verdad es que no somos tan especiales.
Bueno, tú sí. Tú eres especialita, sí.
-Eso es lo que me ralla.
Que se canse de tanta cosa rara.
Pues si se cansa, a otra cosa, mariposa.
-Aunque sería una putada. -¿Por?
Porque tendríamos que eliminarle.
¿Qué?
Que es broma.
¡Me lo he creído!
Buenos días.
-Buenos días.
Siempre te pillo medio en bolas.
Estaba esperando detrás de la puerta a que llegaras.
¿Cómo está tu madre?
Bueno, le dolía un poco la cabeza por la noche,
pero hoy se ha despertado mejor.
-Lo siento mucho. -Lo importante es que está bien,
pero deja de congelar a mi familia, que tienes fijación ya...
Cuidado.
-¿Qué pasa? -Que lo mismo a mi madre la congelas
pero a mí me derrites.
¿Llevas toda la noche preparándote eso?
-Sí, ¿se nota?
-Un poco.
Os esperan en la sala de inspectores.
-Ahora vamos. -Muy bien.
Tenemos un asunto pendiente.
-Ah, ¿sí? -Sí.
-Pero esta vez...
-En paracaídas. -Ah...
¿Lista?
Siempre.
-¿Sabemos algo más? -Nada.
Ni tampoco de Elena Gamboa.
Llevan más de un año secuestrados por esa puta loca, pobre gente.
Algo estamos haciendo mal; sobre todo yo.
-Me tengo que ir. -Acabas de llegar.
-Eh...
-¿Ocurre algo? -No, no...
Han llamado de la guardería de Sergio,
pero seguro que no es nada.
-Ánimo. -Gracias.
-Hasta ahora. -Hasta ahora.
¿Laura?
Creo que la he encontrado.
Apunta.
Residencia Reina Sofía.
Calle Las Matas, 2. Nos vemos allí.
Oye, ¿te apetece ir al cine?
Un poco pronto, ¿no?
No, ahora no, idiota. A la hora de comer.
-¿Y cuál es la peli? -"El cielo puede esperar".
-Un clásico. -(ASIENTE)
¿Dónde cojones estáis?
En casa de Márquez, ha habido lío.
Han entrado unos tipos... ¿Estáis bien?
Sí, sí.
Dile que venga a por el regalito.
Vamos a necesitar un furgón de los grandes.
Te lo mando.
¿De dónde habéis sacado a estos fenómenos?
Creo que son de Europa del este. Parecen militares.
¿Mercenarios?
Elena Gamboa los ha reclutado para recuperar la cápsula.
Todavía están en shock de ver que el señor Márquez sigue vivo.
¿Te han visto regenerar?
Uno de ellos me metió un tiro en toda la cabeza.
Bah, da igual lo que digan. No les va a creer ni Dios.
¿Han dicho algo de los desaparecidos?
Qué va, no tienen ni papa de español.
Bueno, uno de ellos chapurrea, pero ni siquiera eso.
Va a ser difícil identificarlos.
Son profesionales.
Elena Gamboa está formando su propio ejército.
A base de muchos billetes.
Hay que llevar la cápsula a un lugar seguro.
Podemos meterla en el patio del bar.
Le tiramos una manta por encima,
le ponemos unas cajas de cerveza, y no la encuentra ni mi madre.
Yo tengo uno mejor.
¿Dónde?
las 24 horas del día.
Hay que avisar a Landa.
¿Sí?
Los han detenido.
Hay que abortar.
No podemos hacerlo sin la cápsula.
Todavía hay tiempo.
Vamos a necesitar tu ayuda.
Ya sabes lo que tienes que hacer.
No abras la boca y haz todo lo que yo te diga.
(HABLA EN OTRO IDIOMA)
Bienvenido.
El señor Takeshi Nuramoto espera que el viaje no haya sido en balde.
Está todo arreglado.
(HABLA EN OTRO IDIOMA)
Acompáñalos.
Síganme, por favor.
¿Vamos?
-¿A dónde? -Al cine.
-¿Ya?
¿No dijiste que era a la hora de comer?
-Es casi la hora de comer.
Además, para ti siempre es la hora de comer.
Eso es verdad,
pero todavía tengo mucho curro.
Bueno, pues lo haces luego.
Si, total, aquí la cosa está muy tranquila.
-¿Me vas a decir qué pasa en el cine?
-¿Dan palomitas gratis o algo? -Aún no lo sé.
-Vamos, que es una de tus mierdas raras.
-Oye, que tampoco es tan raro. Es un cine.
Ya, pero estás teniendo uno de esos "presentimientos" tuyos.
-(RÍE) -Puede ser.
-¿Algo más? -No, mejor no,
porque cuanto más preguntas te hago, menos me entero,
así que da igual. Pues, venga, vamos.
El día que tú y yo salgamos juntos a tomar una caña, tranquilos,
y no pase nada extraño... -Te aburrirás como una ostra.
A ti te va la marcha, reconócelo.
-Bueno, pero tú pagas las palomitas.
¿Lo tienes?
-Vengo sin tomarme un café.
Toma.
-Gracias.
-Es ella. -¿Estás segura de querer hacerlo?
Desde que volvió mi hermano no pienso en otra cosa.
Ya, pero es que ha pasado mucho tiempo,
e igual no te gusta lo que encuentras.
-¿Lo has pensado bien? -Mucho.
No hay vuelta atrás.
¿Me ayudas?
Claro.
(Ladridos)
Pero, mira a quién tenemos aquí.
-Buenos días. -Tienen que coger turno,
luego les atiendo. -Somos las bolleras.
¿Pluriempleo?
¿Qué desean?
Estamos buscando a esta mujer.
-Es que aquí vive mucha gente. -Venga, no empecemos.
Perdón, perdón.
Solo queremos hablar con ella unos minutos.
-Lo siento, pero el protocolo... -¿Qué protocolo? ¿Este?
Está en el jardín.
Es por allí.
Gracias, "salao".
(Pasos)
Hola, pequeños.
¿Vosotros quiénes sois?
¿Estás bien?
-¿Eh? -Si quieres volvemos otro día...
-No, no, no.
Te dejo sola.
¿Qué tal estás, abuela?
Bien.
Doña Rosario, ¿se acuerda de mí?
Hola, soy Mireia, la nieta de Rosario.
-¿Le puedo ayudar en algo? -Sí, perdona.
Es que tu abuela me daba clases en el orfanato hace muchos años,
era mi profesora.
Soy Laura.
Laura Beltrán.
¡Laura!
-Tenías un hermanito, ¿no? -Samuel.
Laura y Samuel Beltrán, ya me acuerdo.
Yo nunca me olvido de mis niños.
Abuela, me voy a por un café, ¿vale?
¿Les damos una manta o algo a estos?
Se van a helar.
Que se jodan.
Te recuerdo que han estado a punto de matarnos.
Bueno, pero una cosa no quita la otra, joder.
(Timbre)
¿Qué hace este aquí?
Arreglar el lío que habéis montado.
Ya te lo dije que era la única forma de salvar a Carlota.
Pues yo no la veo por ninguna parte.
Y ahora Gamboa sabe dónde está la cápsula
y no va a parar hasta hacerse con ella.
Hay que llevarse a estos a comisaría.
El furgón está llegando.
Tranquilo, rubito.
Esta cápsula es la única vía de regreso que tiene Carlota.
No te la vas a llevar.
Por el culo te la hinco.
(RÍEN)
Que no te la vas a llevar.
La cápsula es cosa nuestra.
Eso ya lo veremos.
Baja los humos, que estás en mi casa.
¡Hey, hey! Vamos a tranquilizarnos un poquito.
Pues díselo a tu mascota.
Bastante maleducado para ser enlace, por cierto.
De que estoy hasta los cojones
de ser el último mono.
Y de que no nos fiamos de ti, ni de La Pasarela.
Ah, ¿no?
Pues yo la veo en el salón de mi casa.
Os habéis vuelto locos. Es demasiado peligroso.
Sí, se repite más que el ajo.
Nosotros nos quedaremos con este trasto.
Díselo a las viejas.
A la comisaría.
En la parte de atrás hay un almacén.
Está lleno de policías, más seguro imposible.
-¿Piensas ayudarles? -Lo que dice es bastante razonable.
No me lo puedo creer.
Esto no va a quedar así.
Cierra al salir.
Es bonito este sitio.
La comida es una birria,
pero el jardín mira cómo lo tienen.
¿Qué quieres saber, cariño?
¿Usted se acuerda del día que nos dejaron
en la puerta del orfanato?
Sí.
Veníais los dos muy limpios y muy peinados;
con una maletita para los dos, toda la ropa planchada.
Recuerdo que cada prenda tenía vuestras iniciales bordadas.
Me sorprendió,
porque la mayoría de los niños que llegaban al orfanato
no venían así de cuidados.
Sigues igual de bonita que siempre.
¿Cómo está Samuel?
Bien.
Bueno, está un poco cambiado, pero...
Pero, está bien.
Me alegro.
Dale un besito de mi parte.
Doña Rosario, ¿sabe algo de mi madre?
Si murió,
o al menos cuál fue su última dirección.
Tu madre está viva.
¿Está segura?
Sí, claro. Mireia.
Laura.
No conozco a ninguna Laura, cariño.
Me alegro mucho de haberla visto.
A ver si me visitas más a menudo, Mireia.
Me encanta verte.
Claro que sí.
-Adiós. Gracias -Adiós.
Pues parece que nos ha tocado el gordo.
No sé qué le vamos a sacar a estos figuras,
porque te digo que cristiano no hablan.
¿Eso que es?
¿Armenio? ¿Letón? ¿Qué es? Ni puta idea.
No, indoeuropeo no es.
Anda, mira, además de médico, es filóloga.
¿No eres médico?
Hablan igual que Irina, o al menos, se le parece.
¿Y quién es Irina? La canguro de Sergio.
-Es georgiana. -Llámala.
Minondo, ven aquí.
Ese a la sala de interrogatorios, que espere.
Y el resto a la jaula.
Joder, qué invento lo del carrito, gallego.
Ya nos podíamos haber dado cuenta antes.
Este el sitio más seguro.
Además, voy a poner vigilancia las 24 horas.
Vamos.
Va.
Va, va.
Comisario, ¿sabe si Adriana está arriba?
No lo sé. Creo que es su horario de comida.
¡Vamos!
Es aquí.
No sabía que ya habías sacado la entrada.
-La encontré en mi taquilla. -¿Qué?
Luego te cuento. Disculpe. ¿Echan aquí esta película?
Sí, pero la sesión comienza a las siete.
-Aquí pone a las tres...
-Qué raro, será un error.
¿Y podemos entrar? Solo un momento.
No. Está cerrado.
¿Esta entrada le vale?
Sí. Disculpe, agente.
Por ahí.
-Enseguida estamos. Bonito cine.
Te has pasado un poquito, ¿no?
"¿Esta entrada le vale?".
(RÍE)
Es la primera vez que vengo al cine.
¿Qué hacemos aquí, Adri?
No lo sé.
(Puertas)
Está cerrada.
-¡La madre que me parió!
¡Eh!
(GRITA) ¡Eh! ¡Abrid!
Vale.
Vamos a intentar salir de aquí.
Si se mueve algo, le vuelas la cabeza.
(Proyector)
Pero ¿qué cojones...?
Hola, Adriana.
-Directora. -Cuánto tiempo.
¿Así empieza la película?
Adri.
Tenemos que hablar.
-Adri, ¿qué haces?
Espérame aquí.
¿Adri?
No te preocupes, ¿vale?
-¡Adri!
(HABLA EN OTRO IDIOMA)
-(HABLA EN OTRO IDIOMA)
-(HABLA EN OTRO IDIOMA)
¿Y esta quién es?
-La canguro de Sergio.
¿Qué cojones hace aquí la canguro de Sergio?
Es georgiana, como el colega.
¿Sabemos algo de él?
Nada. No tenemos nada,
ni de él ni de los otros.
Hemos mandado las fotos a la Interpol,
a ver si saben algo. -Parece un Madelman.
Tiene pinta de exmilitar. Y esos son caros de cojones.
¿De dónde saca tanta pasta La Hermandad?
Pues no lo sé, pero ni si han pedido abogado.
No le vamos a sacar nada.
Nunca se sabe, el tío no para de rajar.
(HABLA EN OTRO IDIOMA)
Irina. ¿Pasa...?
Pasa, dice...
Eso digo yo. ¿Qué pasa?
Es que su madre es de Kiketi,
como yo.
Cerca de Tiblisi.
Ah, que su madre es de Kiketi.
Muy bien.
Pues nada, cuando acabéis con lo vuestro,
comenzamos el interrogamos.
¿Esto bien?
Sí, esto bien, Irina, pero vamos al grano, coño.
Son multas de la zona azul.
Dice que colabora si se las quitamos.
Joder con la georgiana...
Pregúntale a tu amigo
que por qué un Rambo como él acaba asaltando casas.
(HABLA EN OTRO IDIOMA)
(HABLA EN OTRO IDIOMA)
Dice que por dinero.
¿Dónde están las diez personas desaparecidas del autobús?
(HABLA EN OTRO IDIOMA)
(HABLA EN OTRO IDIOMA)
No sabe nada de eso.
Y una mierda...
-(HABLA EN OTRO IDIOMA) -No, hombre, eso no, Irina.
¿Conoce a Elena Gamboa?
-¿Eso sí? -Sí, eso sí.
(HABLA EN OTRO IDIOMA)
(HABLA EN OTRO IDIOMA)
Ha visto tu foto.
Y también las vuestras.
(HABLA EN OTRO IDIOMA)
He visto las fotos de todos vosotros.
Anda, coño, no sabía que teníamos un club de fans.
¿Y se puede saber por qué cojones tienes tú nuestras fotos?
(HABLA EN OTRO IDIOMA)
(HABLA EN OTRO IDIOMA)
¿Qué ha dicho?
-Porque sois nuestros objetivos.
No hace falta que traduzcas esto.
Elena Gamboa.
¿Dónde cojones está?
Ella lo sabe todo de vosotros.
Su puta madre, ahora sabe español.
¡Qué cabrón!
Tenía razón.
Existes.
Claro.
Claro que existo. Mira, tócame.
Tócame.
Te he dado un tiro en la cabeza
y has resucitado.
Esta comisaría es muy rara, ¿no?
Sí, es rara de cojones.
Yo, por ejemplo, tengo un amigo que es un fantasma
y mis colegas son Los Vengadores de Vallecas.
¿Cómo te quedas?
No sabéis lo que se os viene encima.
No tenéis ni idea.
-¿Yo puedo ir ya?
-Sí Irina, tú y todos.
No hay nada que hacer.
Ya sabe que no lo podemos tocar.
Llevadlo abajo.
(Teléfono)
Señor Márquez, tenemos que irnos.
¿Irnos a dónde? ¿Qué pasa?
Adri ha desaparecido.
Vamos.
-¿La tienes? -La cápsula está abajo.
Date prisa. Ya sabes lo que tienes que hacer.
Ya debería estar aquí.
Ni siquiera hemos podido hacer los ensayos.
No te preocupes, funcionará.
Pero bueno, Sebastián,
si te has quedado hecho una sílfide.
¿Has visto? Y me he dejado melenaza.
Mi madre tenía mucho lío y me pidió que le eche una mano.
¿Qué te pongo?
Ponme un quinto,
bien fresquito.
-¿Esperas una llamada? -No.
Mi hermana...
Ya sabes.
No sé dónde está, pero si llama,
tengo que estar ahí, ¿no?
Volverá.
Es jodido perder una hermana así tan de repente, ¿verdad, niña?
Yo no he podido ni borrar su número de teléfono.
Hola Inma.
Hola, cariño.
¿Qué tal? ¿Bien?
No debería haber ido.
Gracias por cubrirme, cariño.
Pero ¿está viva?
Rosario dice que sí, pero...
La verdad es que no se acordaba ni de mi nombre.
¿Y qué vas a hacer?
Pues dejarlo estar. Lo he intentado, no ha podido ser.
-Punto pelota. -¿Tú? ¿Dejarlo estar?
Sí, ¿qué pasa?
-Nada, nada. -Bea, cariño,
hace dos días ni siquiera tenía madre.
Tengo cosas más importantes en las que pensar.
-Tu hermano.
Por ejemplo.
-Hola, Inma. -¿Qué tal?
Qué guapas.
¿Verdad?
Por los hermanos que están,
y por los que volverán.
Me vais a hacer llorar, perras.
-¡Por ellas! -¡Por ellas!
¡Os digo que entró!
¿Entró? ¿Cómo que entró? ¿Entró a dónde?
Es físicamente imposible.
Uribe, rebobina,
porque no me entero de una mierda. Adri tenía una entrada.
Vinimos, se cerraron las puertas,
y apareció una señora en la pantalla.
(AMBOS) La Directora.
Vosotros sabéis de qué va esto.
Más o menos.
Pero no me vais a contar nada, claro.
Aprendes rápido, chaval.
¿Y Adri? ¿Está bien?
Esperemos que sí.
Está viva, Iago.
La Directora está viva.
Nosotros haciendo el gilipollas y ella de pachanga por el Universo.
Ha debido crear una puerta ahí, en la pantalla.
¿Una puerta? ¿A dónde?
La Pasarela.
Eso.
Pero, ahí el tiempo corre distinto, ¿no?
¿Te puedes callar, Mikel?
¿Te puedes callar, por favor?
Que me estás poniendo de los nervios.
¿Dónde estás?
Adriana.
Mi niña.
¿Dónde ha estado todo este tiempo?
Aquí, escondida.
¿Y dónde estamos?
La Pasarela.
La Pasarela desapareció
hace ya mucho tiempo.
¿Y mi madre?
Entonces ¿qué es esa luz?
Tenemos mucho de qué hablar.
Voy al Revuelo.
¿Otro café, comisario? No.
Me ha llamado Laura, parece importante.
Tiene usted una hermana cojonuda.
Se lo digo yo, que estuve casado con ella.
(RÍE) Joder. Hay que ser cabrón
para casarse con la viuda de tu mejor amigo.
Coño, comisario, menudo hostión.
(RÍE)
Toma, Minondo, las multas de la canguro de María.
Anúlalas cuando puedas.
Te hago el relevo, Mónica.
-¿Ya? -Pero, a cambio,
tú me anulas las multas.
Ay, si ya sabía yo que había gato encerrado, ¿eh?
(Puerta)
Hola, Marta.
(RÍEN)
-La del Revuelo.
Anda que no me dejaste hacer el ridículo.
-¿Querías verme? -Sí, pero siéntate.
-Primero un café. -Muy bien.
Ana, ponle un café.
-Bueno...
¿Tú te acuerdas de Doña Rosario?
Doña Rosario, sí.
Nos trataba muy bien de pequeños.
Pues he ido a verla.
Porque quería saber si se acordaba de algo.
-¿Y...?
La verdad es que la mujer está muy mayor
y no se acuerda de muchas cosas, pero...
Pero está bastante segura de que mamá está viva.
Ah, ¿sí?
Eso dijo.
Gracias, Ana.
¿Qué más dijo?
Ya te he dicho que desvariaba un poco.
Incluso llegó a confundirme con su nieta.
Pero pasé un rato muy agradable con ella.
Samuel, ¿tú crees que mamá está viva?
Qué torpe soy. Lo siento.
Espera, espera. No, no. Yo te ayudo.
-No te preocupes. -Quítatela.
-No hace falta. -Sí, Samuel. Hay que hacerlo rápido,
que el café es puñetero. -Lo siento.
Va a ser un segundo, ni te preocupes. Yo te la limpio.
Tenían vuestras iniciales bordadas.
¿Por qué está apagada esa cámara?
A ver, ¿qué cojones pasa con esa...?
¡Minondo! ¡Minondo!
¡Minondo!
Espera. Me cago en la puta.
Quieto, o estás muerto.
-Muchas gracias. -Ya está.
-Te ha quedado estupenda. -(ASIENTE)
Uy, disculpa.
¿Cómo?
Ya, ya. De acuerdo.
Sí.
-Me tengo que ir. Luego nos vemos. -Vale.
¿La Directora esa abrió
una especie de puerta en la pantalla?
Un portal interdimensional, sí.
Vale.
Y se supone que tú con este trasto puedes abrir otro, ¿no?
Pues todavía no lo sé.
Enseguida lo veremos. Apaga la luz.
Luces...
(Proyector)
Cámara...
Y acción.
¡Adri!
Son ellas.
¡Adri!
¿Papá?
¿Abuelo?
Me alegro de verle, inspector.
Pues yo cada vez que la veo a usted me sube un reflujo...
¿Se puede saber dónde se lleva a mi nieta?
A un lugar seguro.
Ya empezamos...
No se la puede llevar.
Es mi hija.
La Pasarela no es un lugar seguro.
Esa luz no conduce a La Pasarela, señor Vargas.
Al menos no a la que ustedes conocían.
¿Ha construido otra Pasarela?
Da igual el nombre.
Como bien saben,
La Hermandad se ha hecho muy poderosa.
Podrá emplear a todos sus desaparecidos.
¿Y eso qué tiene que ver con mi hija?
Todo, por eso me la tengo que llevar.
Su mundo es, al menos de momento, demasiado peligroso.
El mundo igual sí, pero en Vallecas se vive de puta madre, señora.
Cuando se produjo el apagón,
la tecnología de La Pasarela se diseminó
por toda la Tierra.
Cada una de estas luces es una cápsula como la suya.
Y hay gente, muy interesada, como la señora Gamboa,
en comerciar con la Eternidad.
¿Me está diciendo que La Hermandad está por todo el mundo?
La Hermandad no, señor Vargas.
La codicia.
La codicia y la posibilidad de ser eternos.
Y cuando eso se produzca, se romperá el equilibrio.
Pero Adri estará protegida. Sí,
si está conmigo.
Adri, ¿tú te quieres ir?
Supongo que es mi deber.
No, no. Olvídate de eso.
Olvídate de todo
y escucha lo que tú sientes.
Yo no soy quien para decirte lo que debes hacer,
tú ya eres mayor,
pero voy a contarte de dónde vienes,
como mi padre me lo contó a mí;
solamente para que lo sepas y te sientas orgullosa,
estés donde estés.
Somos una gente trabajadora,
que vino del pueblo a un barrio obrero
para partirse la espalda por un jornal;
gente sencilla que con sobrevivir tenía suficiente,
pero para sobrevivir hay que pelear, Adri,
así que si tenemos que pelear de nuevo,
lo haremos,
pero lo haremos todos juntos.
Tal vez ella no haya nacido en La Pasarela, señor Vargas,
pero le recuerdo que ha pasado conmigo allá arriba, toda su vida.
Eso nunca debió ocurrir.
Pero ocurrió,
y yo he tenido la fortuna de criarla durante 27 años.
Solo quiero lo mejor para ella.
Ahora que ha pasado un último año en la Tierra,
Adriana aúna lo mejor de los dos mundos,
y está preparada para volver a casa.
Adri, cariño,
es tu decisión.
Si quieres irte,
adelante.
Te quiero muchísimo, papá.
Lo sé, mi amor.
Yo también.
Te estaremos esperando.
Adri ha decidido, señor Márquez.
Tómate esto.
¿Esto que es?
Ibuprofeno. Te sentará bien.
Esos cabrones estaban esperándome.
Ha sido rápido.
No sé, bajé porque no funcionaban las cámaras
y vi a Minondo tirado en el suelo.
Cuando me quise dar cuenta, el puto georgiano me encañonaba.
Después, me obligaron a llevarles hasta la cápsula
y forzaron la cerradura y... Y ya está.
¿Y Minondo?
-Minondo está bien, en el hospital con David.
Le golpearon y encontramos Flunitrazepam,
que es como un Valium para elefantes. No se acuerda nada.
¿Cuántos eran?
Los cuatro que entraron en casa de Márquez,
pero tenían cobertura.
-Había una furgo esperándoles. -Me cago en la puta.
¿Cómo ha podido pasar algo así en mi comisaría?
Esto lo tenían planeado, se conocían todo esto al dedillo.
¿Qué hacemos ahora?
Nada. No podemos informar.
De hecho, no puede salir de aquí.
Si llega a Jefatura se nos cae el pelo.
-Hablaré con Minondo.
Lo siento. Esto es una cagada.
No. No es culpa tuya.
Nadie imaginaba que iban a llegar hasta la cocina.
¿Por qué es tan importante? ¿Para qué quieren esa cápsula?
No lo sé.
Voy a informar a Márquez.
¿Estás pensando lo mismo que yo? Creo que hay un topo.
Ya.
La madre que me parió.
¿Te llevamos?
¿Estás bien?
Me va a costar un poco asimilarlo.
Seguro que Adri va a estar mejor con gente más como ella.
Bueno, es ley de vida.
Lo hijos, llega un momento en que se van, Iago. Mira Bea.
Ya, señor Márquez,
pero Bea se fue a tres paradas y en metro, no en rayo de luz.
Ya, pero se ha ido, es a lo que voy, que ya no está.
Es bueno que los hijos salgan de casa un poco,
que conozcan mundo.
Pues justo lo que estaba haciendo, ¿no?
Eh... Iago, no me toques las pelotas.
Que sí, Señor Márquez, si tiene razón.
Si va a estar mejor allí. Aquí no terminaba de adaptarse.
Demasiados poderes para este barrio.
La putada es que la hemos disfrutado poco, ¿no?
(Móvil)
Dime, Landa.
No me jodas.
Me cago en mi puta vida.
-Ha llegado el momento. -(ASIENTE)
¿Está preparado?
-Sí.
Excelente elección.
Oye, Sebas,
como hay poco jaleo me voy a ir a casa, ¿vale?,
que no me encuentro muy bien. -Ya. Eso ya lo sé.
Además, se te ha quedado una carita más mustia
desde que se ha ido tu hermano...
¿Qué pasa?
-No me pasa nada.
Me estoy constipando un poquillo, y ya está.
A ver, socia, cúrratelo un poco más.
Dame una excusa mejor.
Mi hermano no me dice la verdad.
-¿Y eso?
-Hoy ha pasado una cosa rara, rara.
-Bueno, ¿cómo de rara?
Porque aquí...
Pues cuando estaba limpiando la americana de Samuel,
he visto que...
Que tenía bordadas sus iniciales.
S.B.
Bueno, que yo sepa, eso no supone ningún delito.
Hay gente para todo.
Es un tío clásico.
Es que, o no me entiendes, o es que no me explico bien, Sebas.
Mi madre bordaba muy bien.
Es uno de los...
De los únicos recuerdos que me quedan de ella.
Y esas letras...
-¿Crees que las ha bordado ella?
Sí.
¡Joder!
Es que no sé qué pensar.
Por un lado, Rosario dice que mi madre sigue viva.
¿Y si mi hermano sabe dónde está?
¿Por qué no me lo ha dicho? Si le pregunté.
-¡Tranquila, tranquila!
-Joder.
Seguro que hay una explicación muy sencilla.
Si quieres quedarte más tranquila, habla con él.
-Ya. Debería, ¿no?
-O investiga un poco.
-Has sido policía, ¿no? -(RÍE) Sebas...
-Yo te puedo ayudar.
A lo mejor mis dotes investigativas están un poco oxidadillas,
pero todavía piloto.
-No va a hacer falta.
-¿Seguro?
-Como dices tú:
"La mejor explicación siempre es la más sencilla".
-Bueno, anda. Vete a descansar.
-Gracias.
¿Qué tienes, hijo? ¿Qué te pasa? Que no has abierto la boca.
-No me pasa nada, mamá.
-¿Un mal día en el trabajo o qué?
-Pues sí. De los peores. -Oye.
¿Hace mucho que no ves a tu hermana?
-Ahora nos vemos casi todos los días.
Ah, bueno.
Eso está bien.
-Toma, mamá.
Oye, yo creo que deberíamos contárselo.
Te busca como una loca. Hasta ha ido a ver a doña Rosario.
-No.
-Mamá, por favor. -No.
¿Qué puedo decirle?
-Perdona, anda. Tranquila.
Pasa, anda.
(Timbre)
-Mamá, ¿esperas a alguien? -No.
¿Quién es, hijo?
-Nadie, mamá. Se habrán equivocado.
La madre que parió a tu Directora. Pero ¿no estaba muerta?
Me parece que la Directora es una entidad que trasciende
los conceptos humanos de vida y muerte.
Pues se ha llevado a Adri.
(Alarma)
(GRITA)
¡La alarma!
¿Ya estamos con los cachivaches de La Pasarela?
De La Pasarela no,
he contratado una alarma de las de toda la vida.
(PARA LA ALARMA)
Esto está más concurrido que la Gran Vía.
Y Papuchi ya no es el que era.
(Ladrido)
(Ladridos)
¿Adri?
Adri, ¿qué haces aquí?
¿Creías que me iba a ir de gira con la Directora?
No vuelvas a darnos estos sustos.
¿Y la Directora te ha dejado irte sin más?
(ASIENTE Era decisión mía.
Además, no sabéis vivir sin mí.
Eso es verdad.
Cómo me alegro de tenerte aquí.
Y yo.
¿No te ha dicho nada?
Esas cosas que dice ella tan crípticas...
"Todo está conectado...".
Mis cojones 33.
No. No me ha dicho nada.
Vaya mierda de visita al cine, ¿no?
Bien que os habéis cagado.
Llama a tu novio, que debe estar a punto de tirarse por un puente.
Y yo voy a llamar a Laura.
Voy a hacer algo de cena.
Bienvenida. Gracias.
(Tono de llamada)
"En este momento no puedo atenderte.
Amor, ¿dónde estás?
¿Vas a venir a cenar?
Llámame cuando escuches el mensaje. Un beso.
Nada.
Como ella desaparezca también, el que se tira de un puente soy yo.
Oye, ¿qué era el sitio ese donde estaba Adri?
¿Ese lugar blanco?
Yo creo que era un no lugar, Señor Márquez.
(ASIENTE)
¿Uno o dos?
Huevos fritos. Algo habrá que cenar.
Dos, siempre dos. Y un poquito de chistorra.
Por supuesto.
Mi amor, ¿dónde estabas?
Te estoy llamando.
¿A que jode cuando no te cogen?
¿Qué ha pasado? Luego... Luego te cuento.
Abuela.
-Hola. -Hola.
Me voy a la cama. Estoy hecha una mierda.
Descansa.
Buenas noches, papá.
¿Seguro que no quieres cenar?
Seguro.
¿Un par de huevos fritos?
Mira, sí, con un poquito de chistorra.
¿Puedo?
Cuéntame qué ha pasado con la Directora.
Ya te lo he contado.
Cuéntame la verdad.
Ella me dijo algo más.
Adriana, escúchame con atención.
El apagón no ocurrió por casualidad,
pero todavía no sabemos por qué.
Lo que sí sabemos es que parte de nuestra tecnología
acabó en la Tierra.
Esas cápsulas tienen un poder inmenso.
Su civilización se encuentra en un equilibrio precario
que puede romperse por la avaricia de unos pocos.
El ser humano no está preparado
para ser eterno.
(GRITA)
(HABLA EN OTRO IDIOMA)
(HABLA EN OTRO IDIOMA)
Si esas cápsulas caen en malas manos
pueden convertirse en un arma terrible.
¿Cómo una bomba nuclear?
No. Mucho más destructiva.
Si vienes conmigo
estaréis protegidos
y podréis seguir velando por la humanidad.
¿Yo y quién más?
Tú no eres la única elegida,
Adriana Márquez.
Mira, Adri,
la civilización a mí no me importa.
Si la Directora se quiere montar
"Los Ángeles de Charlie" ahí arriba,
como si quiere montar un equipo de waterpolo.
A mí lo único que me importa eres tú.
Buenas noches.
Descansa, cariño.
Tú no eres la única elegida,
Adriana Márquez.
Y hay algo que debes saber
si decides volver junto a los tuyos.
La Directora nos comunicó
que ha llegado el momento de dártela.
-Y dentro de poco van a dejar de ser hombres,
¡para convertirse en dioses!
-Soy su hija. -Hola.
Esto tiene toda la pinta de ser una despedida.
¡No os olvidamos! ¡No os olvidamos!
Creemos que Elena Gamboa ha contratado
un ejército de mercenarios;
exmilitares georgianos.
Si encontramos a Gamboa, encontramos
a todos los pasajeros de ese autobús.
¿Tengo que decir que llevamos más de un año buscándolos?
-No sabemos lo que pretende la Gamboa
pero sea lo que sea, va a suceder esta noche,
y nosotros estaremos allí.
Solo quiero saber una cosa.
¿Por qué?
A ver dónde cojones se han metido estos dos.
¡Stop!
¡Sebastián!
¡Quietos!
Bienvenida, Adriana.
¿Qué hacemos?
Su madre murió en La Pasarela.
Reventar este puto chiringuito.
Y su padre y su abuelo...
(GRITAN)
Están a punto de morir.
(HABLAN EN OTRO IDIOMA)
Ha sido un honor conocerle, Señor Márquez.
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