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Original subtitles

(MARÍA) Hombre, ella es la puñetera Súper Woman.

No lo sé.

No está claro si puede volar,

si puede lanzar rayos por los ojos o qué cojones.

No creo que ni ella misma lo sepa.

¿Qué te parece si vienes a cenar esta noche?

Y así vamos conociéndonos despacito.

(Timbre)

Hola, soy Iago.

El hermano de Adri.

¿Qué coño haces aquí?

¿Qué tal?

Raro.

Pero ¿raro bien?

Raro, muy bien.

Su puta madre.

Les aseguro que hay gente ahí fuera

que está en cuerpos que no son suyos.

Pero les garantizo que es posible,

una vez un cuerpo ha llegado a su fin, poder cambiarlo.

La eternidad es posible.

Santos, debemos conseguir

toda la información posible sobre La Hermandad.

¿Preparado?

No sé, te recuerdo que voy a meterme en la casa de mi asesina.

Estás muy cambiado Aranda.

La distrofia muscular de Martín no tiene tratamiento.

Elena prometió un cuerpo nuevo para él,

no nos podemos venir abajo ahora.

Tu hijo vivirá, ahora tenemos algo más.

Ahora tenemos a un enlace, venido de La Pasarela.

El comisario sabe quién soy.

¿Qué ha pasado?

Que Landa tiene una carpeta con información sobre mi vida.

Tiene mi certificado de nacimiento, el ingreso al orfanato.

Tiene fotos mías, fotos de Vero, de Rebe.

Toma.

Venga, cómetelas todas.

Este botón lleva una camarita incorporada,

así te tendremos permanentemente controlado, ¿de acuerdo?

Tranquilo, Márquez, no es la primera vez.

(ELENA GAMBOA) Nuestros experimentos van bien,

pronto tendremos a un humano que se acople en otro cuerpo.

Te lo cuento porque eres un traidor. -¿Qué?

Bajad.

Tienes algo que me pertenece, devuélvemelo.

-¿Quién eres? -Soy Landa, el comisario.

(GRITA)

Deshaceos de él. Limpiad esto.

Uy, ¿y esta sangre? -He matado, María.

He matado al comisario.

-¿Qué dices?

Aquí no hay nadie.

-¿Cómo?

-Igual no estaba muerto.

-No qué va, estaba de parranda.

-No, a lo mejor solo le heriste y consiguió salir.

-¡Que no, joder!

Que estaba tieso, con los ojos abiertos, no se movía.

-Pues tú me dirás dónde está. -Yo qué sé, María.

-Hemos llamado a todos los hospitales

y no hay ningún herido con arma blanca.

-Estoy segura de lo que he hecho y de lo que he visto.

-Pero que esto no tiene ninguna explicación normal.

-¿Quieres que te recuerde

todo lo que no tiene una explicación normal?

-No, gracias.

No.

Voy a llamar a la Policía. -¡No, eh, no!

Ya has llamado a la Policía, soy yo.

-María, yo debería denunciar lo que ha pasado porque...

-No, no sabemos qué ha pasado. ¡Laura, escúchame!

Sin cadáver, no hay delito.

¿Eh? Aquí no ha pasado nada.

Ni una palabra a nadie

hasta que no sepamos qué es lo que ha pasado, ¿entendido?

-Vale...

-¿Sí? -Sí, sí, sí.

-Esta mierda no sale ni con lejía viva.

La próxima vez que mates a alguien, acuérdate de poner un plástico.

(RÍEN)

-Vamos a tomarnos un descanso.

-No, mejor un gin-tonic.

O dos.

-Ay, mis rodillas. -Claro, normal,

es que no se mata a alguien todos los días.

-Que es lo peor que me ha pasado en mi vida.

-Sin frambuesas ni mierdas de esas. ¿No tienes uno...? A ver...

No me coge la señora Laura.

Tampoco, lo he intentado ya.

Y encima hay que llamar a un albañil

Vale, mañana lo hacemos.

¿Por qué va tan lento esto si es un piso?

Adri, tranquila.

Tranquila no, papá, todo está descontrolado.

¿Qué quieres decir?

Pues que la última vez que sentí algo parecido, La Pasarela explotó.

¡Abuelo!

¡Señor Márquez!

# Ahora que empiezo de cero,

# que el tiempo es humo, # que el tiempo es incierto.

# Abrázame fuerte, amor, # te lo ruego,

# por si esta fuera la última vez. #

Señor Márquez...

Señor Márquez...

¡Señor Márquez!

Vamos, venga...

Eso es.

¿Estás bien?

Creo que me han drogado.

Claro, tú no querías.

¡Arriba!

Cuidado, cuidado, cuidado.

Tienen a Carlota.

Lo sabemos.

¿Cómo que lo sabéis? Que lo he visto, abuelo.

¿Qué? A tiempo real.

Pero ¿tú estás bien?

Bueno, sí.

Ni puta idea.

¿Y a ti, qué te pasa que tienes tan mala cara?

Vamos dentro. Andrés...

Es que tengo que contaros algo, porque he hecho una cosa...

-Has matado al comisario.

¿Qué has matado a quién? No.

Todavía no es seguro, no hay cadáver.

¿Cómo?

Pero tú, ¿cómo lo sabes?

Señora Laura, esa pregunta no tiene una respuesta

que abarque comprensión lógica... Iago, por favor, que responda ella.

-Veo imágenes, abuela, como en una película.

Te he visto a ti, al abuelo, a Carlota.

Luego ha tirado un tabique.

Cojonudo, ¿puede pasar algo más?

(Portazo)

Anda, abre de una puta vez.

(Ascensor)

¡Andrés!

¡Queréis meteros ya, hostias!

Joder...

(LAURA) ¡Joder!

Este trasto... ¿No podían haber traído una secadora?

(MARÍA) ¿Estás bien?

Vamos a ver si yo me aclaro.

Todo esto comenzó con el puto apagón, ¿no?

Gol mío.

Supuestamente, La Pasarela se fue a la mierda

y yo perdí a mi hija.

Recuperé a mi nieta.

Y después desaparecieron diez personas en un autobús.

Que son regresados.

Entonces Adriana comenzó a mover cosas,

a levitar y...

A parar autobuses con sus propias manos.

Y ahora, pues veo cosas.

-Una locura. -Voy al baño.

Y la hija de puta de Elena Gamboa lleva años siguiéndome,

tiene a Carlota, y también ha matado a Julio.

Y faltan las señoras.

Y Silva. Y Landa.

Esto no está pasando.

¿Y David?

Hombre, no sé, han matado a Julio, es lógico pensar pues que David...

¿Dos veces?

O también puede estar errando, ya sabe cómo son los fantasmas.

(GRITA)

Ha aparecido el señor Aranda.

¿Cariño, estás bien?

-¡Sí!

Me cago en mi puta vida.

¿Estás gilipollas? ¿Qué haces en el baño con mi nieta?

Lo siento, si es que yo no sé cuándo me aparezco.

¿Dónde está?

-Porque si vamos a empezar así, a saludar al aire, mal vamos.

Ahí.

Hola, compañero. -¿Cómo estás?

-¿Qué tal, David?

Aranda, debería usted buscar ayuda para encontrar otro cuerpo.

Tranquilo, Iago,

sacaremos de allí a la paliducha por mis santos cojones.

No, no, te necesito aquí.

Por si tenemos noticias del comisario

y también de Aranda porque, por lo visto, volvió a desaparecer.

Gracias, señor Márquez

Cómo te he echado de menos.

Mi pequeñín...

¿Esto qué es?

¡Joder!

Así, sí.

¡Así sí!

Qué ganas de oírte ronronear.

(ARRANCA EL MOTOR)

(El motor se apaga)

Qué, gallego, no hemos puesto a punto el carburador, ¿eh?

Tú no sabes lo que cuesta poner a punto un carburador.

No sé lo que cuesta. No tienes ni puta idea.

¡Señores!

¿Has puesto gasolina?

¿Eh?

Dios...

Pues venga, al lío.

Creo que sobran las presentaciones, pero por refrescarle la memoria.

Lo siento, pero no puede pasar.

Mire, vamos a dejarnos de gilipolleces,

llevamos mucha prisa y estamos muy cabreados.

¡Eh! Quieto, figura.

La herramienta al suelo y para acá.

¡Despacito, despacito!

Y ahora mismo, vas a llevarnos a ese almacén.

En ese ascensor.

Por las buenas...

O por las muy, pero que muy malas.

(Hilo musical)

Parece que está cambiando el tiempo.

¡Coño, Sebastián! ¿Te alegras de verme o qué?

Joder, perdón. Perdona, perdona, es que no hay sitio.

Puede que nos estén esperando ahí abajo.

Se van a cagar.

Hemos llegado tarde.

Mierda.

(Pitido)

¡Ojo! ¡Ojo, ojo, ojo!

Hola, inspector.

¿Dónde está Carlota?

¿Carlota?

Bonito nombre para una enlace.

Aunque Iago también me gusta.

No te muevas.

Tranquilo,

solo quiero hablar.

Déjese de gilipolleces y denos a la paliducha.

A Carlota y a los desaparecidos.

Me temo que no va a ser posible.

Yo creo que sí.

Todavía los necesito, pero podemos llegar a un acuerdo.

Yo tengo a su amiga y ustedes algo que me interesa.

¿Qué es lo que quieres?

La cápsula, sé que la tienen ustedes.

Y los desaparecidos.

Solo Carlota.

Ah, no busquen a Mila o a su hijo, están conmigo.

Y muy bien, por cierto.

Les llamaré para comunicar el lugar y la hora del intercambio.

Hola. -Hola.

-¿Qué tal tu madre?

-Bueno, peleándose con los del seguro

y oyendo al vecino cagar.

-¿Y qué dice?

-Tuve que contarle una milonga sobre el tabique y ya.

-¿Y del grito de loca que pegué?

-Pues la verdad, que eres una histérica.

-Ah, muy bien, muchas gracias.

-Pero una histérica muy guapa.

-Tu familia me va a odiar. -No.

Tampoco es eso.

Pero, de momento, mejor separaditos, ¿vale?

Un día estornudas

y estampas al abuelo Fermín contra la pared.

¿Qué pasa?

-Nada.

-Está ocurriendo un rollito sobrenatural, ¿verdad?

-Sí.

-¿Qué es? -Pues un fantasma.

-Vale.

¿Qué hago? -Abrígate, ¿vale?

¿Qué haces aquí?

-Creo que eres la única que puede ayudarme.

-Yo...

No, yo no puedo, yo estoy muy ocupada,

estoy superocupada últimamente.

-Me aparezco a la gente que puede ayudarme.

O al menos eso me han dicho.

-David, que yo no tengo ni puta idea de fantasmas.

-¿Es David?

-Sí.

-¿Qué dice? -¿Que qué dice?

Que le ayude, eso dice.

¡Joder!

-¿Se ha ido?

-Sí.

-Vale, fantasmas.

¿Lleva cadenas, sábana?

-¿Tú eres tonto o qué? -Yo qué sé, nunca he visto uno.

Qué hago, explícame cómo puedo ayudarte.

-Tú, tranquilo, ¿vale?

Luego te veo.

-Hola, buenas. -Hola, qué hay.

-¿Qué sabes del comisario?

-Pues he revisado las denuncias, he vuelto a llamar a los hospitales,

es como si se lo hubiera tragado la tierra.

¡Minondo!

¿Sabes algo del comisario?

-Sí, ha llamado esta mañana para decir que no venía.

-¿Que ha llamado?

-Sí.

-¿Pero estás seguro de que era él?

-Sí, coño, el comisario.

-Gracias, Minondo.

-¿Qué cojones está pasando?

-No lo sé, ven, entra.

(Móvil)

Hola, María.

-¿A que no sabes quién ha llamado?

-No.

-Dice que se toma el día libre.

-No me extraña, con el cuchillazo que le metí.

-Hola, abuela.

-Hola, cariño, que también estás ahí....

-Ya te dije que no lo habías matado.

-¿Pero seguro que era Landa?

¿Habéis hablado con él?

-Bueno, nosotras no, pero nos lo ha dicho Minondo.

-No entiendo nada.

-A ver, chicas, yo aquí veo tres opciones.

O, abuela, lo dejaste herido,

o alguien se lo ha llevado... -O es un regresado.

-¿De La Pasarela? Venga, no me jodas.

-Es que hay algo que no me cuadra.

-¡Algo, dice!

-A ver, si quisiera hacerme daño, ya lo habría hecho.

Ha tenido todo el tiempo del mundo. -Abuela,

te recuerdo que tiene un montón de información de todos nosotros.

-Oculta algo, eso está claro.

-Sí, ya lo sé.

Pero es que creo que estamos mirando en la dirección equivocada.

-¿Qué quieres decir? -Todavía no lo sé.

Oye, María, ¿puedes venir al bar?

Es que necesito que me acompañes a un sitio.

-¿Dónde? -Ahora lo verás.

Y tú, también puedes venir si quieres, Adri.

-No, no, id vosotras, que yo tengo cosas que hacer.

Dime, Sebas.

Que le estoy dando vueltas y yo no sé si es buena idea

darle la cápsula a la tipeja esa.

Tienen a Carlota, señor Sebas.

Hombre, yo no digo dejarla tirada,

solamente que lo pensemos un poco y que lo hagamos de otra manera.

¿De qué cojones estás hablando?

Son las ovejas que salen por las que entran,

tampoco es tan complicado.

Que esa cápsula, ni nosotros sabemos lo que puede hacer.

No es buena idea dársela a una loca.

Sebas, primero las personas y luego, los trastos, ¿vale?

No vamos a cambiar ahora.

¿Qué coño haces tú aquí?

Mi trabajo.

¿Tú qué?

Anda, tira para dentro.

No.

Que nos han levantado la cápsula.

¿Dónde está?

¿Dónde está?

¡¿Dónde está?! Eh, eh, eh...

Ya está. Ya.

A ver, tú, rubito, ¿dónde tienes la cápsula de los cojones?

En un lugar seguro.

La necesitamos para negociar, han cogido a tu amiga Carlota.

Lo sé.

¡Ah! ¿Lo sabes y no has movido un dedo por ayudarla?

Pues vaya una puta mierda de compañero, ¿no?

Cada uno tenemos nuestra responsabilidad.

Pues eso, que vaya una puta mierda.

O por las buenas o por las malas nos la vas a dar.

Suave. Vas a tener que matarme.

Entre Carlota y tú, no lo dudo ni un segundo.

No tienen ni idea, la cápsula es demasiado importante,

no es solo un portal, es muy poderosa.

-Lo que yo decía.

Muy bien, ¿y cómo cojones la habéis sacado de aquí?

Tú tienes un jefe, ¿no?

Jefe no es la palabra adecuada.

Me están entrando unas ganas de meterle...

Pues quiero hablar con tu jefe o cómo coño se llame, ¿quién es?

¿O quiénes son?

¿No serán las viejas, verdad?

Son las viejas. Muy bien, pues llámalas.

Me importa una mierda.

Pero, vosotros, ¿qué creéis? ¿Que somos unos putos muñecos?

A ver que yo me entere,

entráis y salís de mi casa cuando os sale de las pelotas.

Con un par.

Habéis tenido la cápsula el tiempo que os ha dado la gana,

tú mismo has venido a enseñarnos y ahora que la necesitamos,

¿os la lleváis? ¿Pero esto de qué va?

Hay cosas más importantes que nosotros.

¿Ah, sí? Que todos nosotros.

Lárgate de mi casa.

No.

No podemos dejar que se marche.

¿Quieres que lo mate?

¿Quieres que lo mate?

Pues venga, toma.

Pégale un tiro, si te quedas más tranquilo...

No matamos a inocentes.

Pues claro que no.

Nosotros no hacemos eso.

Pero si vuelves a entrar en mi casa,

te pego un tiro en la cabeza.

¿Vale?

Fuera.

-Ya está hecho.

-No me gusta.

-A mí tampoco, pero no podemos arriesgarnos ahora.

Recuerda que nuestra misión es más importante que todo lo demás.

-Creía que Carlota era tu amiga.

-Y lo es, pero no podemos hacer nada.

Y menos ahora, que has puesto en riesgo todo.

¿Cómo has podido dejar que Laura te descubra?

Ha sido una imprudencia. -Déjate de imprudencias

y ahórrate el sermón.

Lo iba a hacer tarde o temprano.

Es muy lista.

-Te han clavado un cuchillo de cocina

y cualquiera diría que te alegras.

-En cierto modo sí.

Tú no lo entiendes.

Tengo que acabar con esto cuanto antes.

-¿Qué piensas hacer?

-Ahora que Laura sabe que soy un regresado,

tengo que dar el siguiente paso.

-Todavía no, espera un poco. -No.

-Es muy peligroso. -No.

Ya he esperado demasiado.

Espera, espera un segundito, María.

Dime, Laura.

¿A que no sabes dónde estoy?

Mientras no sea en Marte, yo ya me creo cualquier cosa.

No seas bobo.

En mi orfanato.

Estoy con María. -Déjame un segundito, solo.

Andrés, por favor, dile a mi marido que me mande algún Whatsapp

Tu mujer, que si estás bien.

Dile que echándola de menos.

Lo has oído, ¿no? Dale un beso de mi parte.

¿Yo? No, ni de coña.

Eh... Sebas...

Sigo aquí, cariño.

Vale, pues parece ser que Landa está vivo,

ha llamado a la comisaría

y María y yo pensamos que es como tú.

¿Otro regresado?

Sí y que además regenera,

es que no puede haber otra explicación.

Me cago en mi puta vida.

Pero entonces, ¿es de La Pasarela?

¿Está con La Hermandad o quién cojones es?

Es lo que estoy intentando averiguar.

Se nos está yendo de las manos, Laura.

Un poco sí.

Ten cuidado, ¿vale? Vale.

No te preocupes.

No, todavía estamos en ello.

Quién iba a decirnos que pasaríamos por esto, ¿eh?

La madre que te parió, Andrés.

Si lo llego a saber, el primer día, te mando freír monas.

Ten cuidado, un beso.

Vale, luego nos vemos.

-No hay quién se lo crea.

Estás colgadita todavía, como si tuvieras 15 años.

-Mira quién habla, anda que tú.

Hola. -Hola.

-Buenos días. -Buenos días.

-Eh, bueno, yo es que soy una antigua alumna.

Vamos, que me crie aquí.

Y quería saber si puedo dar una vuelta por el centro.

Bueno, ya sabe, por los viejos tiempos.

-¿Ha rellenado usted el permiso?

-No.

-Ya, bueno...

Pues, tiene que rellenar sus datos personales,

se lo pasamos a dirección y luego ya ellos dan el permiso.

-¿No puede hacer una excepción? Si van a ser dos minutos.

-No, lo siento.

-Vale, no pasa nada, ahora lo relleno. Déjame un boli.

-El típico imbécil, no, es que no te va a dejar entrar.

-Me da igual. -Me da igual no.

Lo vas a ver. Toma.

Eh, eh, pero ¿dónde va?

-A tomar café.

-Hombre, por favor, espérese un minuto.

Si no hay nadie. -Cuando vuelva, se lo arreglo.

-Cuando vuelva, ¿cuándo? ¿Cinco minutos, media hora?

-Depende.

-De eso nada, usted se queda aquí hasta que termine mi amiga.

-Lo que me faltaba,

que un par de bolleras me digan lo que tengo que hacer.

-¿Usted tiene algo en contra de las lesbianas?

-Mire, si tiene alguna queja, también la puede poner por escrito.

-No, voy a hacer algo mejor. La queja la pongo ahora.

-¡María! -No, es que...

Eh, pero ¿dónde vas, gilipollas?

Mi queja es que hay un inútil

que no deja que mi chica visite el centro donde se crió.

Y que, además, es un homófobo de mierda.

¿Qué hacemos?

¿Le pongo una denuncia por delito de odio o qué?

Venga, a la garita.

Salado.

¿Qué haces?

Intento contactar con Carlota.

¿Puedes?

¡No jodas!

Los enlaces tenemos la capacidad de desplegar pantallas holográficas

casi en cualquier sitio.

Si Carlota no lo ha hecho todavía, es porque no puede.

Y estará vigilada.

Para contactar, debo estar conectado.

Tal vez así localicemos su señal.

Eres bueno, gallego.

La vamos a encontrar.

¿Iago?

¿Carlota?

Iago, ¿me oyes?

Bastante mal, hay mucha interferencia.

No tengo mucho tiempo.

¿Sabes dónde estás?

No, no tengo ni idea, no hay una puta ventana.

Bueno, tranquila,

aguanta lo que puedas, voy a intentar localizarte.

Me he dejado coger como una novata, ¿eh?

El amor, que atonta.

No pienses en eso ahora.

Claro, lo que quieras.

No vengáis a por mí.

No puedes pedirme eso, Carlota.

Claro que sí.

Esta gente lo sabe todo de nosotros, no tenéis ninguna oportunidad.

Deja de decir tonterías, cobra.

Nos quedan muchas cosas por vivir juntos.

Si acabamos de empezar.

Para esto nos preparan.

No te entiendo.

Joder, ya sabes, los enlaces no podemos enamorarnos,

debemos cumplir las normas, tenemos que obedecer.

Eso es verdad.

Ni decimos tacos.

No vengáis.

No soportaría que te pasara algo.

Carlota...

(Ruido)

Tengo que irme, dale un beso a Inma y a la niña de mi parte, ¿vale?

Adiós, Iago.

¡No, Carlota, espera! ¡Espera, que no te tengo, todavía!

¡Carlota!

¡Mierda!

(TOSE)

(Risas infantiles)

Hola. -Hola.

-Adiós, señora. -Adiós, adiós.

-Laura, ¿qué haces? -María, ven, ven.

Ven, ayúdame.

-Pero ¿qué haces? Que te vas a... (CHISTA) -No grites, ayúdame.

-Sí, que te ayudo, pero que no puedes.

No podemos hacer esto. -Calla.

-A ver...

¿Qué estás haciendo?

Que esto es delito, ¿eh? -No, no toques.

Ahora, ayúdame ahora.

¡Ay! -¡Que te lo vas a cargar!

-Calla.

Espera. -La madre que te parió.

-Espera, espera. -No sale.

No sale. -Espera.

Ahora, ahora, ahora.

-Ten cuidado, a ver si va hay ratas. (LAURA GRITA)

-Qué gilipollas eres, de verdad.

-Venga, tira.

-Ya está, ya está, ya está. -Ahora.

-Vamos a acabar con esto cuanto antes.

-¡Ay, Dios!

Madre mía...

Sigue aquí.

Perdona, ¿se puede?

-Buenas tardes. -Sí.

-¿Podemos ayudarle? -Vengo a poner una denuncia.

Acaban de robarme ahora mismo.

-¿Le han robado a usted? -En mi gimnasio.

Una máquina de rayos de UVA. -Por favor, siéntese.

-Vale.

¿Y ha podido ver a los asaltantes?

-Eran tres, iban con pasamontañas.

-¿Nos podría dar alguna descripción física?

-Uno era alto, otro bajo y otro gordo.

¡Joder, cómo pesa esto!

Molona, ¿eh?

¿De dónde la han sacado?

La seguridad no es su fuerte.

¿Recuerda algo más?

-Estaban metiendo la máquina en una furgoneta muy rara.

Tenía movidas y rollos, como una pantera, una garra, no sé.

Luego salieron pitando.

-Qué raro todo.

-Muy raro.

¿Se parece o no se parece? Un poquito azul.

¿Y?

Pero vamos a ver, ¿tú no querías una cápsula

para darles el cambiazo a los sectarios, eh?

Muy bien, aquí tienes tu cápsula, de gratis y a toda hostia.

Bueno...

Canta un poco.

Joder un poco, canta "La traviata".

Se le da una manita de imprimación y otra de pintura, cojona,

¡es que todo son problemas!

¿Y el señor Márquez? Se ha tenido que ir a comisaría.

Sí, con tal de no cargar con este trasto.

¡Venga, hombre, que no tenemos sangre en las venas, vamos ya!

Voy a por la pintura, dame...

Yo a por la indumentaria.

Esto está de puta madre.

Hace un poco de frío aquí, ¿no?

Tenéis el aire a todo trapo.

-Si me disculpáis un momentito.

-Sí.

¿No te puedes dar una vuelta y nos dejas un poco tranquilos?

-Cariño, si yo no elijo dónde me aparezco.

Si no, ahora mismo estaría en las Bahamas.

Pues no sé, sube el termostato que está la comisaría helada.

Su nombre.

-Matías.

-Matías, ¿qué más?

-Mazado.

¿Sabes ya qué vas a hacer conmigo? -Encima con exigencias.

Adri, te lo digo en serio, se me está acabando el tiempo.

-David, no tengo ni puta idea, la verdad.

¡Sandra!

¿Qué tal? ¿Te acuerdas de mí? -Hola.

-Soy Adri, la sobrina de Márquez. -Sí, claro.

sí...

-¿Qué tal, qué haces aquí?

-He venido a por unas cosas de David.

-Y Teo, ¿cómo está Teo? -Bueno, ahí va.

Un poco regular en el cole, la verdad.

-Ya. -Ya se le pasará,

los niños se adaptan a todo enseguida.

Bueno, cariño, te dejo, que tengo un poco de prisa.

Hasta luego.

Un momento, un momento, por favor.

-¿Qué pasa? -Nada, nada.

Disculpen, pero... Pero tenemos que cerrar el bar.

Sí, de verdad que les pido perdón, pero es que tenemos que cerrar,

así que si son tan amables de ir saliendo...

Gracias, no pasa nada.

¡Venga!

Gracias.

-Pues pónmelo para llevar, por favor.

-Llévatelo a casa, ya me lo traes mañana, Fernando.

-Soy Jesús. -Ah, sí, perdona, Jesús, perdona.

Sebastián, dame algo de beber, que me tienes deshidratado.

Venga,

una birrita para el pecho por el trabajo bien hecho.

Que con todas estas mierdas que nos están pasando,

ya no sé el tiempo que hace que me no me tomo una birra contigo.

Gracias, Sebastián.

¡Salud!

Yo no quiero, señor Sebas.

Gracias.

¿Y eso?

Está preocupado por la paliducha.

No puedo fallarle ahora.

Vamos a ver, gallego,

que nosotros también estamos preocupados.

Es cosa de todos.

Carlota es de los nuestros, ¿no?

Todo va a ir muy bien.

Y eso va a quedar de puta madre.

Igual hay que darle varias manos de pintura.

Se le dan.

No pasa nada, tú no te preocupes por nada.

Mañana está aquí, Carlota. ¿Estamos?

Tienes suerte, gallego.

¿Por qué?

Has conseguido que otra tía de puta madre se enamore de ti.

Y eso es tener suerte, créeme.

Porque eso no pasa dos veces en la vida,

querer y que te quieran.

Y, a veces, ni siquiera pasa una.

Tú también tienes mucha suerte, Óscar.

Bueno.

Venga, come un poquito de jamón, que es de bellota buena.

En eso vas a tener razón, Sebastián, es de bellota buena.

Y qué tal si dejamos de decir gilipolleces,

que nos estamos poniendo blanditos.

Venga al lío.

Ahora vuelvo.

¿Como que ahora vuelvo?

Bueno, ¿qué pasa, que aquí no curra nadie o...?

Nosotros.

Escúchame, ven conmigo.

Tienes que ver esto.

-Si. -Mira.

Los papeles de los caramelos, ¿sí? -Ajá, sí.

-Mira, así.

-Ajá. -¿Lo ves?

-Sí, sí... -Encajan.

-Muy bien, sí.

-No, María, es un puzle. Encajan.

María, por favor, ayúdame.

-Chica, cerrar el bar, para este puzle...

No... -Ayúdame, María, por favor.

-Está bien, está bien.

Muy bien, gallego, parece que lo has hecho toda la vida.

¡Mira, un heladito!

Aquí chorrea un poco, señor Sebas.

2021...

Un poco sosa, ¿no?

Que morro tienes: "Ahora vuelvo".

Si quieres la tuneamos un poco, ponemos un rayito, una calavera.

Pues bien que me quedó la pantera y la hice yo solito.

Y una mierda, si te di yo la idea.

¿Quieres una medalla por la idea? No que digas, las cosas como son.

¿Te doy un abrazo?

Muy de La Pasarela.

Mira, por qué no abres una ventana,

que nos vamos a intoxicar, menudo pestazo.

No lo sé.

No tenemos otra opción, nos la jugamos con esto.

Mira, le ponemos una lona por encima

y les enseñamos la patita.

Y a la que se quieran dar cuenta, la paliducha ya está con nosotros.

Eso espero. Que no se diga, cojones.

A ver Miguel Ángel,

suelta esa brocha y toma este pincel.

(Móvil)

¿Sí? Hola, señor Vargas.

Acabemos con esto de una puta vez.

¿Dónde nos vemos?

Ahora le mando la ubicación.

Le va a gustar el sitio, ya verá.

Quiero hablar con Carlota.

Eso tendrá que esperar.

Pues se va a quedar sin juguetito.

Pues se va a quedar sin su amiga.

Muy bien.

En una hora allí.

Ya sabe lo que tiene que llevar.

(INMA) Cuál me va a dejar...

-Yo voy, prima, seguro. -¿Sí?

-Pero ¿quién lleva el coche? -¡Yo!

-Yo no tengo...

¡Callaos!

Hola, señora Inma.

¿Tú no deberías estar buscando a mi hermana?

¿Puedo pasar? No.

¿Puedo preguntar con quién está?

Con mi gente.

Ya, entiendo.

Eh...

He podido hablar con ella.

¿Cómo está?

Bien.

Me ha pedido que le dé un mensaje.

No quiero oírlo.

Pero... Si es un mensaje de despedida,

prefiero que te lo calles.

No, no, no es una despedida.

Me ha pedido que le diga

que no le cuente el cuento a Manuela,

que ella se lo lee esta noche.

Tráela de vuelta.

(Móvil)

Señor Márquez.

Sí, estoy en dos minutos.

¿El payo sabe que estoy aquí? -No, ni tiene que enterarse.

¿Me oyes? -Que sí, prima, que sí.

-¿Has hecho lo que te he dije? -Sí.

La Manuela está a buen recaudo con la tía Rosario.

Tú no te preocupes.

-¿Cómo no me voy a preocupar?

¿Y lo otro?

Es este año.

-Ya lo veo.

-¿Qué cojones...? -María, por favor, estoy pensando.

-Pero ¿qué indica?

¿El fin del mundo, los Mayas, "Odisea en el Espacio"?

-O que se vuelve a llevar el pelo cardado, yo qué sé.

-Bonito puzle.

-María...

¿Nos puedes dejar solos, por favor?

-¿Seguro? -Sí.

-Comisario. -Inspectora.

Falta uno.

(RECUERDA) "No estés triste, Samuel.

Volveremos a vernos, te lo prometo.

-Vamos. -No.

-Es la hora. -No...

-Venga.

¡No, no! ¡No, no, no!

¡No, hermana, no! ¡No, no!

¡No, hermana, no! ¡No, no!

¡No! ¡No, hermana, no! ¡No!

¡No quiero irme!"

-¿Samuel?

-Hermanita.

Es el año de nuestro reencuentro.

Prometiste que nos volveríamos a ver.

Y lo has cumplido.

-Pero...

Tú antes eras...

Muy rubito.

Y tenía los ojos verdes.

-Pero esto es lo que me ha tocado.

Y ni tan mal.

Tú...

Estás guapísima.

-Madre mía.

Pero, ¿por qué no me lo has dicho antes?

-Tenía que asegurarme de que eras tú.

No lo he sabido hasta hace poco.

-¿Y qué vamos a hacer ahora?

-Tengo muchas cosas que contarte.

-Toda una vida.

Es aquí.

Pues ya vendrán, Óscar. ¿Qué quieres que te diga?

A mí este sitio me da mal rollo.

Claro, porque es una puta ratonera, la madre que me parió.

Tampoco van a venir en helicóptero.

Porque no hace falta.

Con tres furgos nos rodean...

¿A ti te suena de algo este sitio, Iago?

Claro que me suena, señor Márquez.

Aquí mataron a Adrián.

La muy hija de puta lo sabe todo de nosotros.

¡Eh!

¡Eh, venid, venid! Mirad.

¿Qué cojones...?

Sacad las armas.

Vienen a toda hostia.

¿Son ellos? Yo qué sé. ¿Tú has quedado?

Joder, pues no paran, los hijos de la gran puta.

¿Le damos candela?

Todavía no, a mi señal.

Me cago en mi puta vida.

¿Qué tal estás, cara guapa?

¿Inma?

¿Qué coño hacéis aquí? Os hemos seguido.

¿Qué te creías, que me iba a quedar en mi casa

Aquí nadie va a matar a nadie.

Eso ya lo veremos.

Inma, tenéis que iros.

Eso no te lo crees ni tú.

Que esto no son los Montoyas contra los Tarantos, señores.

Eso es un poco racista, ¿no, inspector?

Madre mía...

Como esa paya toque a mi hermana, te juro que le arranco las entrañas.

Andrés, Andrés, Andrés...

¿Qué quieres?

Que a lo mejor no es tan mala idea.

Lo digo por si la cosa se pone fea.

Está bien, os quedáis.

Pero haremos las cosas a mi manera, ¿de acuerdo?

Claro, inspector,

tú eres el jefe.

Apagad las luces, esconded el coche.

Y que no os vean porque si no, se va todo a la mierda.

¿Vale?

(Móvil)

Toma, ve abriendo tú, ¿vale? Ahora voy.

Hola, cariño.

¿Habéis ido a por Carlota?

¿Nos estás viendo?

No, papá, no soy la CNN.

Claro, claro.

Cariño, yo...

No, no, ni se te ocurra.

Tú ya...

Ya lo ves desde casa...

Cariño...

Quería que supieras que...

Fue tu vuelta lo que me dio fuerzas para seguir adelante.

Me alegro muchísimo de estar aquí, papá.

Mamá tenía razón.

Claro que sí.

Te quiero, peque.

Y yo a ti más.

Vamos.

¿Todo bien?

-Todo mal.

A ver cómo sale esto.

-¿Está aquí?

-Sí.

-Llega tarde.

(Timbre)

-Ahí está.

¡Hola, Teo! -Hola.

-¡Hola, Mikel! -¡Hola, qué tal, campeón!

Mira, te voy a enseñar un truco.

¡Eh! Y ahora vas a ver...

Hago así, lo meto por aquí. Fíjate bien ¿eh?

-Vale. -¡Chan, chan, chan!

Y ahora, sopla.

¡Ja! -¡Hala!

-¡No está! ¿Quieres que te lo enseñe?

-Vale. -Venga, pues vamos por aquí.

Deja el abrigo aquí, venga.

Eso es, que un mago, tiene que velar por sus secretos.

-¿Para qué me has llamado?

¿Qué pasa?

-A ver, Sandra.

-David nunca se ha ido del todo.

-¿Está aquí?

-Dile que la quiero.

Dile que...

Que todo este tiempo, a pesar de lo mucho que la he hecho sufrir,

siempre la he querido.

-Dice que te quiere.

Y que siempre te ha querido.

-Y yo a él.

-Vale.

Necesito probar una cosa.

¡David!

¡David!

Pero ¿tú te acuerdas de...?

Un extremeño que se ponía... -¡Ah, no, por favor!

¿Dónde está mi enano? -¡Papá!

-¡Ven aquí!

Cómo te he echado de menos.

¿Me has echado de menos? -Sí.

-Estás enorme, has crecido un montón.

Y Mikel, ¿qué te estaba contando? Seguro que alguna mentira.

Ya vienen.

¡Mikel! -¡Ah!

-Pero ¿qué cojones le has hecho a mi madre?

¿Qué se siente siendo el cuñado del comisario?

¿Y de fantasma, qué se siente de fantasma?

La madre que me parió.

Y oírte.

¿Puedes tocarme?

¡Ah! (RÍEN)

Tienes un tío nuevo.

-¿Quién es? -El comisario Landa.

-Pues ella es Bea. Tu tío.

-La verdad, nos parecemos un poco. -Sí..

¿Perdona?

(ELENA GAMBOA) ¿Algún avance?

-Sin la capsula, no sirven para nada.

Para, para. Esa furgoneta. Para.

Voy, voy, voy.

Esa furgoneta es de La Hermandad, da la vuelta.

Carlota dijo que había agua, un lago o algo así.

A lo mejor tienen a los desparecidos por aquí cerca.

Samuel, ¿sabes algo de ella?

-¿De mamá? (ASIENTE)

No.

(CARLOTA) Había un lago...

Los desparecidos...

Nadie en su sano juicio,

habría traído hasta aquí una puta máquina de rayos UVA.

¿Carlota?

¿La cápsula?

¡Corre, paliducha!

(Disparo)

¡Carlota!

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