Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
English
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
El pasado me anima, el presente me electriza.
No me preocupa mucho el futuro.
Prisión de Saint-Lazare
¿Has pensado en mi barbero?
Luego, ciudadano. Espera tu turno.
- ¿Qué tal está el tiempo por aquí? - Frío, pero hace sol.
Esto es el fin. ¿Rezará con nosotros, señor?
No, porque no comparto las supersticiones.
¡No le hables!
Tiene un rostro agradable...
para haber follado tan poco.
Respete a mi madre.
Yo respeto a la vida.
Pero aquí reina la muerte.
No, mira a tu alrededor. Por todas partes hay vida.
Incluso en esta misma prisión.
¡Ciudadano Sade!
Se me acusa de ser noble, pero es falso.
Tienes una posesión en Provence.
Sólo algunas tierras.
Toma nota de esto, ciudadano.
Todos mis ancestros han desempeñado el honorable trabajo de agricultores.
Tienes hijos que se han escapado.
La última vez que los vi tenían seis y cuatro años de edad.
Pero si es verdad que se han escapado,
reniego de ellos y los pongo públicamente en deshonor.
Cosa que de todas maneras, no puedo creerme.
Me he pasado quince años en prisión, víctima del despotismo real.
¿Por qué motivo?
La arbitrariedad reinante en Francia,
que castigaba a todos los amantes de la libertad.
Pero sé, ciudadano, que tu tiempo es muy valioso.
¿Has leído mi carta del 18 de Ventôse?
He sido Vicepresidente de la Sección de Pike...
y he hablado en su nombre en la Convención.
Compuse un elogio a Marat...
Hablas y escribes mucho.
Dices que eres un hombre de letras.
¿Conoces este libro?
"El frenesí libertino sólo parecía aumentar...
"Abrió un cajón que contenía varios látigos,
"cogió uno con una punta de hierro,
"que me hizo temblar..."
No.
El tribunal ha juzgado al impresor...
y lo ha guillotinado.
¿Lo sabías?
No.
Es una apología del crimen,
del desenfreno bestial y del ateismo.
¿Quién te parece más culpable de ese crimen: el editor o el autor?
El rumor dice que tú eres el autor.
Vamos, ciudadano, apelo a tu sentido común.
¿Crees que una misma persona puede hacer la apología de la virtud con su vida...
y del vicio con sus novelas?
Nadie podría lograr esto, sin caer completamente en la locura.
¡Lleváoslo!
- ¿Es eso todo? - ¿Y la "fraternidad", ciudadano?
Sube.
Temo, señor, que tendremos que compartir el mismo carruaje...
y quizás la misma suerte.
¿Sabéis a dónde vamos?
- ¿Lo desconocéis? - Sí
Pues bien, vamos con el Ciudadano Coignard a Picpus.
Una casa, de la que imagino no tenemos la llave.
Una especie de clínica.
¿Y de qué enfermedades se ocupan?
Las enfermedades que ocasionan los cambios climáticos del tiempo.
¡Oh sí...
... pero hay compañías que da gusto tener, cuando uno está enfermo.
Es esta época la enferma, señor, no nosotros.
Soy el Vizconde de Lancris.
En fin, así se me llamaba en otro tiempo.
Mi esposa...
... y mi hija, Emilie.
Sade.
Habrá que informar que el cochero está ebrio.
Convento de Picpus
- Evita a este hombre. - ¿Por qué?
Ya te lo explicaré.
Éste es el ciudadano Coignard, que dirige el establecimiento de Picpus.
Él está a cargo de vuestra detención.
Éste es el informe del Tribunal sobre los prisioneros.
Volveré dentro de diez días.
Ciudadanos, ésta es mi mujer: la ciudadana Coignard.
- ¿Vos sois el Vizconde de Lancris? - Sí
Vuestro encargado de negocios está aquí.
Señor...
Me he tomado la liberta de descontar ya los costes de vuestra pensión. ¿He hecho bien?
Bien, vamos a enseñaros vuestras habitaciones.
Creo que las encontraréis muy espaciosas y además dan al jardín.
¡Lancris, amigo mío!
Temía lo peor, pero veo que estáis aquí.
¡A qué precio!
Os esperaba, pero no acababa de creérmelo.
¡Querida Emilie!
Pobre chica. En plena juventud.
La Duquesa de Villars Brancas también está aquí.
Con la guillotina creen que desaparecerán las clases sociales.
¿Creéis que habría que exterminarlas?
¡Qué bien expresado!
¡Si supieseis cuantas cabezas he salvado en la Sección de Pike!
- ¿Tomasteis parte en ello? - Y ¿por qué no?
Siempre existe la belleza dentro de la Historia de la humanidad.
¡Emilie, ven!
No debo hablar con vos.
Ya hablaré por los dos.
- Sade. - Lo sé.
- No soy insensible a vuestra cálida acogida. - Tu caso es diferente.
Las comidas se sirven en la sala de estar.
Por la noche se autoriza cenar en la habitación,
corriendo el gasto a cargo de cada ciudadano, con previo pago.
Está muy alto.
He contado setenta y dos escalones.
La tuya está al fondo.
Ciudadano Coignard.
Querría hablar contigo un momento.
Le he dicho a tu marido que la pensión del gobierno no es gratuita.
Dentro de algún tiempo,
podremos hacernos cargo de una habitación algo más modesta.
Se muy bien, ciudadano, que no eres insensible a las desgracias.
Las reglas son igual para todos.
Si hiciera una excepción, me culparían a mí.
Una hermosa dama. Sus lágrimas parecen sinceras.
Era actriz de tragedias en provincias.
- Debe de haber hecho progresos. - ¿Acaso no te conmueve su dolor?
Yo no ejerzo ningún derecho feudal.
- Deberías. - No bromees con eso.
Tu habitación.
La celda de una monja.
Antiguamente fue un convento.
Debían vivir como murciélagos en el techo.
¿Prefieres volver a Saint Lazare?
Me puedes decir qué es lo que hago aquí.
No soy yo quien debe contestar a eso.
Debes de estar agradecido al favor que te ha dispensado la República.
La República no trata por igual a todos sus pensionistas.
Ten cuidado, ciudadano.
Los favores que se otorgan, pueden rápidamente retirarse.
Pese a todas las apariencias, esto es una prisión.
No se tolera la insolencia.
¡Oye! ¿Son limoneros?
- Sí. - Yo tenía en mi casa de Provence.
Hay que podarlos dos veces al año
Es una mutilación necesaria.
Ponlo aquí abajo, por favor.
La cama parece confortable.
Las sábanas... sí, están aquí.
Emilie, tu irás a la habitación de al lado.
No estaremos del todo mal aquí.
Nos han puesto en una jaula.
¡Vaya, si hay incluso un clavicordio!
Emilie, ¿qué es lo que haces?
Paris. Calle de Gravilliers
¡Vamos, acaba ya!
No tengo hambre sino sueño.
- Buenas noches, pequeño. - Buenas noches
- ¿Quieres que le acueste? - Sí.
No lo traigas la próxima vez.
No sé dónde dejarlo.
¿Estás seguro de que no es de tu Marqués?
No, ya te lo he dicho. Le conocí hace tres años.
¿Ha logrado llegar sano y salvo a Picpus?
No te preocupes. La bestia ya ha encontrado reposo.
Gracias.
Te lo había prometido.
Eres muy brusco.
Perdóname.
Te dobla casi la edad.
¿Lo haces por costumbre o por piedad?
Fue bueno conmigo y con el niño.
Dicen que tenía una sirvienta alojada en su lecho.
Y sabes que su reputación le persigue como la viruela.
Ahora está más calmado.
Dicen que escribe.
¿Qué es lo que escribe?
No he leído nada: novelas, obras de teatro...
¡Qué talento más desaprovechado!
No hablemos más de él, si eso te contraría.
Desabróchate la camisa.
No escucho todas las habladurías que dicen.
¿Sabes por qué?
- No. - Adivina.
Porque sé que estás aquí...
esperándome.
- ¿Haces bien tus deberes en la escuela? - Sí, papá
Pues me informan de lo contrario.
Han cambiado todo el sistema aritmético.
Es preciso poner al día todos los conocimientos.
Pero es difícil de entender.
Son las virtudes y fallos de una pedagogía nueva.
Veamos esta peonza.
Observa este fenómeno físico.
Hay que darle un pequeño movimiento para que ruede en torno a su punta.
Inténtalo. Hazla girar rápido.
Muy bien. Continúa.
¡Oh, mi Holbach!
Te he traído también papel y plumas.
¿Están bien cortadas?
¡Ah, sí! Muy bien.
4 plumas. Y también me has traído 4 libros y hoy estamos a día 4.
¿Me quedaré aquí 4 días o 4 años?
¡Siempre con tus cifras!
Son números, no cifras.
Te dejaré una lista de todo lo que necesito.
Crema de vainilla, nougat, dulce de fruta,
licor de Mayence, es el mejor...
Costillas de ternera,
sábanas de alpaca... Éstas son muy ásperas.
¿Dónde encontraré todo esto?
Sabrás encontrarlo.
Seguro que no sabes que estoy aquí muy contento.
Una clase social selecta, mujeres encantadoras...
Evidentemente me dejan un poco frío,
pero sobreponerlos en su lugar.
¿Vendrás a verme cada día?
Sabe que eso no es posible.
Vas muy escotada.
Es escandaloso excitar a esa pobre gente.
¿Es así vestida como recibes a los diputados como Fournier?
¿Es él más celoso que yo?
No, no. Éste es un tema delicado.
- ¿Y el niño? - El niño...
Mademoiselle de Lancris!
¿Os podéis ocupar unos minutos de este chico?
Se porta muy bien. Os lo envío.
Vamos, hijo.
Abajo tienes a una hermosa joven, que podría servir como modelo pastoril.
Si es que esa clase de pinturas todavía existen.
- Buenos días. - Buenos días.
- ¿Cómo te llamas? - Charles.
Ven.
Buenas noches.
¿Podéis aceptar que os haga compañía?
Buenas noches, Vizconde.
¿Le han asignado ya habitación a vuestra esposa?
Sí, no es nada especial.
Señorita...
Somos vecinos de nuevo.
Gracias por ocuparos del muchacho.
Lo he hecho sólo por él.
Digamos que lo habéis hecho por amor a la humanidad.
Buenos días, ciudadano.
- Veo que te ocupas igual del servicio que del jardín. - Sí.
¿Cómo te llamas?
- Augustin. - ¡Augustin!
Ciudadanos, antes de que empecemos a comer,
debo informaros acerca de dos noticias importantes...
que me acaban de llegar de la Convención.
"En la frontera del norte, el valeroso Ejército de la República...
... ha penetrado en las líneas austriaco-prusianas,
dispersando a los invasores hasta Flandes.
Y para protegerse de los enemigos internos,
... el Ciudadano Robespierre ha declarado la guerra al ateismo.
Y ha logrado que la Convención adopte...
un decreto que declarando la existencia de un Ser Supremo
y de la inmortalidad del alma.
Y como testimonio de ello, va a celebrarse una gran fiesta en el Campo de Marte".
Y ahora dispongámonos a disfrutar de esta sopa, hecha con hierbas del jardín.
Sí.
Sí, pero necesita como condimento algo de sal. Gracias.
¿Qué es exactamente el Ser Supremo?
¿De qué materia está hecho?
¿Es un ser sólido? ¿Gaseoso?
Habrá que preguntárselo a Robespierre.
Señora, hacedme salir de dudas. Estoy seguro de haberos visto en un escenario.
Tal vez.
He representado a Mlle. Saint-Prix,
a Sabine en Horace,
a la Zaïre de Voltaire en Lyon...
Eso es; fue en Zaïre.
¿La habéis visto también vos?
Si la hubiera visto, seguro que me acordaría.
La señora tiene un aspecto de esos que no se olvidan.
Yo, por ejemplo, soy autor.
¿Conocéis mi obra: Oxtiern?
- ¿Oxtiern? - Sí, Oxtiern
Es la historia de un gran señor sueco, un poco malvado.
Fue representada en el Teatro Molière,
pero acabo siendo una víctima... de las intrigas.
- ¿Es verdad que tenéis tantos enemigos? - Sí, es verdad, pero me da igual.
Si los demás piensan cosas raras, que sigan en sus propias tinieblas.
Pero no seamos sus víctimas.
¿Nunca habéis pensado en cambiar aquello que les desagrada?
No, jamás.
Soy como soy y eso no cambiará nunca.
¿Qué puede reprochar la República a una mujer...
que no ha hecho otra cosa que utilizar un gran repertorio?
Mi marido es un hombre de negocios; así que se nos ha acusado de desfalco.
Es algo común en nuestros días.
Hizo cosas un poco...
torpemente.
Se lo han quitado todo. No tiene ni para poder cenar.
Por cuestiones económicas.
Estamos todos en el mismo barco.
Los gastos que tenemos aquí son incomprensibles.
Si os dignáis aceptar mi ayuda...
Mira a esa mujer tratando de engatusar a ese "jovencito".
Es el ahijado del Presidente De Maussane.
Vuestra ingenuidad es conmovedora.
¿Qué pensáis vos?
La naturaleza va por donde quiere.
¡Pero si es tan viejo y tan feo!
Un protector posible raramente es un Adonis.
¡Finette!
- ¡Tenga la amabilidad de llevarse este chucho? - ¿No le gustan los perros?
Sólo los mastines que te lamen...
... o te muerden.
Decidme: ¿sabéis si hay libros por aquí, en algún rincón?
No he visto ninguno.
Deberíais leerlos, señorita, Sois muy inteligente.
No soy ninguna inculta.
Estoy seguro de que tenéis una hermosa caligrafía. Si me atreviera a pedíroslo,
... ¿me ayudaríais a clasificar mis papeles o a copiar algunas hojas?
En Saint Lazare cogí una alergia, que causa fatiga a mis ojos.
Pedís demasiados favores.
Siento que no pueda ayudaros.
¿Os encontráis mejor, Madre?
Un poco.
Ven a rezar conmigo, Emilie.
¿Dónde está tu padre?
Esta abajo, charlando.
Ama a tu padre, Emilie.
Puede parecer distraído o frívolo,
pero gracias a él,
a su ternura y a su fortuna, podemos darnos algún respiro.
Pero no esperes nada más de la vida, pobre hija mía.
Soy yo.
¡Ah, si sois vos, entrad!
¡Entrad! ¡Aquí no vive ningún ogro.
Ya lo sé.
Y sin embargo, todas las cosas que os han contado de mí...
son todas verdad.
Pero no, tal como ellos las entienden.
¿Es eso lo que escribís?
Sí. Hace tres horas que estoy en ello.
¿Y vuestra alergia?
Trato de cuidarla con compresas y agua caliente.
¿Es sobre vuestra vida?
¡No!
Siéntate, Emilie.
Déjame mirarte.
¡No!
¿Quiere que te hable dándote la espalda?
¿Así?
De todas maneras, eres demasiado bella. Lo que me gusta de las mujeres son sus defectos.
¿Qué quieres saber?
Sí, he sido un libertino.
Sí,
todo aquello que puedas imaginar, yo lo he hecho.
Pero no soy un asesino.
Nunca he hecho distinción alguna entre la mente y el cuerpo.
Entre esto...
y eso.
No hay mente sin cuerpo, ni cuerpo sin mente.
Creo que mi filosofía te aburre.
¿Quiere algo de fruta?
No, continuad.
Todas mis desgracias comenzaron igual.
He utilizado mis propios atajos, cuando ellos querían que usara los caminos de siempre.
El resto son habladurías de taberna,
o celos de burdel.
Y la cólera de mi madre política,
que puso en guardia a toda la policía del Antiguo Régimen.
Las madres no son lo mío.
La mía os considera un diablo.
Si.
Algunas mujeres comparten el mismo instinto que los animales.
¿Cómo se llama la mujer que vino ayer: la madre del niño?
¿Quién?
Madame Quesnet.
Es muy hermosa.
Yo también lo creo.
Madame Quesnet es la mujer más honesta,
la mujer más sensible del mundo.
Por eso, la llamo "Sensible".
Así que ella os consuela.
¿De qué? Las penas son parte de nuestra naturaleza.
Parte de la vuestra, quizás.
¿No creéis que vuestra manera de pensar es muy rígida?
Parece sólo una fachada.
No está nada mal formada vuestra cabecita.
Pero no. Nunca llegaremos a un acuerdo en este punto.
Ayudadme a entenderos.
Quizás esto pudiera ayudarme más.
No, no quiero.
¿Por qué no?
- No es lectura para ti. - ¿Soy muy tonta?
No, sólo poco madura.
Y leer algunos fragmentos al azar, no serviría de nada.
Vos mismo fuisteis quien me propuso copiar algunos fragmentos.
Hay cosas que se dicen, otras que se hacen...
... y otras que se escriben.
Pero todo va junto:
la mente y el cuerpo.
Es algo fuera de tu alcance.
¿Tan aburrido es?
¿Por eso vuestras obras no se representan y vuestros libros no se publican?
¡Ah ¡Eres una insolente!
Muy bien, lee.
¡Vamos! ¡Lee!
"Addio, bellezza".
¿Duermes?
¿Estas realmente despierta?
Te quedarás aquí y vivirás conmigo.
Te voy a secuestrar y a tu marqués lo enviaré a la guillotina.
¿Qué te ocurre?
Esta situación debe de acabar.
Se te conoce como una mujer fácil, que se deja llevar por sus deseos.
Quiero casarme contigo y adoptar a tu hijo.
Eso no te lo pido.
Si Robespierre se enterase, me despreciaría.
¿Comprendes?
Cuando voy por Les Tuileries escucho decir: "Es amigo de Robespierre".
No me casaré contigo.
Me paso el día juzgando a gente que no ha hecho nada comparado con lo que he hecho contigo.
El amor no es para tiempos como los nuestros.
Entonces, ¿e que tiempo mágico existió el amor?
¿En la era de los reyes y marqueses?
¿Debo de ser viejo y corrupto, para que te guste?
¿Podrido hasta la médula?
¿O escribir porquerías?
Mi vida está ligada a la suya.
¡Así que lo admites! Amas a alguien que te prostituye.
No deberías quejarte.
¿Es eso lo que quieres, para poderte excitar?
Nunca te lo perdonaré.
Ya sabía todo esto. He leído su indigno libro.
¿Qué es lo que has leído? ¡No fue él quien lo escribió!
Deja ya de mentirme.
Todos saben que fue él. Mientes para protegerlo.
¿Es esto lo que quieres?
¿Quieres que te ate a la cama?
Él nunca me ha azotado.
¡Nunca!
Habéis hecho bien en salir. El aire os sentará bien.
- ¡Vayamos por aquí! - No, el paseo me ha fatigado.
- ¿Debo...? - No, quédate.
Tu madre no debería haber salido.
Pues lo ha hecho.
¿Debo subir a verla?
Sois vos quién debéis decidir.
Cierto. Voy a subir.
¿Queréis una orquídea?
Os toca ahora, caballero. No os durmáis.
Sentaos, señora.
¿Dónde está el Sr. de Lancris?
¡Sí, chito!
¿Cuando acabaréis?
Cuando termine el juego.
¿Habéis perdido mucho?
Dinero, dinero, dinero.
12. 12 está muy bien.
12 campanadas a la medianoche.
¿Qué es lo que ven todos en ese bárbaro provenzal?
¿Quién es esa señora que va de luto?
La duquesa de Villars Brancas.
No se ha quitado el luto, desde la muerte de Louis XVI. ¿Os hace gracia?
No. Pobre Louis. Ha pagado por los pecados de su esposa.
No os caséis nunca, excepto en el teatro.
Pero no necesito deciros nada de esto.
¡Qué juego tan estúpido! Podemos incluso arruinarnos con él.
Hagamos juegos al aire libre.
Al carnero o a la gallina ciega.
Podemos hacer cosas mejores.
El escenario es vuestro espacio natural.
Yo soy un autor. Hagamos una obra de teatro. Tengo muchas.
Nunca lo permitirán.
¿Por qué no? Seguro que el ciudadano Coignard es un amigo del arte.
Pienso en una comedia de costumbres. Quizás: "El seductor".
El teatro italiano ha tocado ya el tema.
Tenemos a la actriz coqueta, el apuesto varón. Sólo nos falta la ingenua.
¡Se los llevan fuera!
¡Venid rápido!
Es el abogado Fayet.
- ¿Quién será el próximo? - A todos nos aguarda el cadalso.
No mires.
No te alejes.
Parecéis turbado. Debéis ser vos mismo, marqués.
Lo que has leído no tiene nada que ver con la violencia de aquí.
El asesinato decretado por ley me revuelve las tripas.
Es como una expresión de principios abstractos.
Una vez en la Sección de Pike,
quisieron que votara algo horrible.
Abandoné mi escaño.
¿Teníais poder para disponer de la vida de la gente?
Los Montreuils,
mis odiados suegros estaban en una lista negra.
Si hubiera dicho una sola palabra...
No dije nada.
Esa fue mi venganza.
¿Creéis eso?
Es porque...
... veo en la revolución...
la venganza del débil sobre el fuerte. A cada uno le llega su turno.
Excepto a los indeseables que ocuparon mi castillo.
Pero la rueda seguirá dando vueltas.
El Estado debe ser móvil, como sus ciudadanos.
Salgamos.
La puerta apenas está vigilada.
Podríamos sobornar al centinela,
o hacerle dormir con un narcótico,
o incluso matarlo.
¿A dónde iríamos?
El mundo es ancho,
pero nadie piensa en volar.
La libertad es una palabra que aprecio grandemente.
¿Y ahora?
Debo creer en ella, quizás.
¿Por mí o por los otros? No sé.
Pero yo...
... te estoy hablando como un viejo filósofo,
olvidando tu edad y tu sexo.
¿Explícame por qué?
Las desgracias os ha hecho pensar así.
¡Ah, sí! ¡Las mujeres y su sensibilidad!
"Paul le decía: Las rocas están cubiertas de verde.
'Los pájaros cantan al verte. Todo es alegre en torno tuyo.
"Sólo tú estás triste.
" Y trató de animarla, besándola,
"pero Virginia giró su cabeza.
"Paul no podía entender estas nuevas y extrañas sensaciones.
"Las desgracias nunca vienen solas."
¿Queréis realmente que siga?
Sí.
"Las desgracias nunca vienen solas."
Vamos, venid.
Emilie, ¿estás dormida?
"Cada pueblo tiene su ley, su cultura y sus virtudes,
"que sus vecinos intentan violentar.
"Condenamos vuestras costumbres y os echamos en cara estos usos,
"que para nosotros son absurdos y además"...
Estáis progresando.
- Ayúdale. - No es fácil.
Él os tiene un especial afecto.
¡Venga. ¡Cosed, cosed! Necesitamos turbantes.
Pero nos faltara tela.
Sacarla de vuestros viejos vestidos.
Actor y pintor... Poseéis todos los talentos.
Soy vos el que me tentáis.
Vuestras nalgas son tan suaves como las lilas.
Me pregunto qué es lo que estoy haciendo aquí.
Os he escogido para un papel principal.
- El del Gran Eunuco. - Perdón...
El del Gran Eunuco.
Su fealdad le ha vuelto malvado y cruel,
pero goza de una influencia política enorme.
¿Vienes de visita?
¡Qué lástima! Hubieras hecho una buena joven cautiva.
No podía.
Si me atreviera a forzaros, haría honor a mi reputación.
Mira al caballero.
Cada gesto suyo está lleno de gracia.
¿No lo encuentras encantador?
No ha hecho nada por mí.
Es verdad, no podría haceros gran daño.
¿No hay nadie aquí que os agrade?
Aparte de mí, claro. Soy un viejo galeón que amenaza con hundirse.
Pero estamos en primavera, cuando todo brota
No debes marchitarte como una monja.
¿O prefieres el vigor de Augustin?. ¡Es como un caballo!
¡Ciudadano!
¿Qué te dije? No tiene nada malo.
Estaba inquieto. Te esperaba desde el martes.
- Buenos días, hijo. - Hola, papá.
Te he traído todo lo que me habías pedido.
¿Lo ves?
Se están divirtiendo.
Ya lo veo.
Desearía que tú también pudieses actuar.
Estoy acostumbrada a improvisar.
¿Qué es eso?
Nada.
Charles me golpeó al abrir la ventana.
¿No fue tu pequeño jacobino?
Porque me lo cargo.
No sé cómo.
Ciudadana Quesnet... Ciudadana Lancris.
¿Tomas parte en los festejos?
Sólo miro el espectáculo.
Sí ella mira y enjuicia.
¿Qué es lo que pasa?
Estáis poniendo a Picpus todo patas arriba.
Es un lugar de reposo y de calma.
No un lugar para espectáculos.
- Ciudadano, me dijiste que... - He cambiado de parecer.
Es una simple diversión. Te puedo mostrar el texto.
Nada de tonterías del Antiguo Régimen.
Va contra mi deber cívico.
Parecías satisfecho de descubrir esos placeres...
que la injusticia social te había prohibido.
¿Qué?
Todos te consideramos como un hombre inteligente.
Ahórrame tus trucos.
¡No habrá representaciones en mi institución!
Mas despacio; él no puede seguirte.
Te presentaré a Robespierre.
Así comprenderás cómo es mi vida.
Eso te conmoverá.
Tus amigos han derramado mucha sangre.
Debemos extirpar las raíces del mal.
Piensa en todo lo que hemos hecho en pocos meses.
Aquí hay alrededor de cien niñas y casi la misma cantidad de niños y ancianos.
Todos cantando canciones. ¿Queréis escuchar alguna?
Luego.
Una gran corona frigia cubrirá la cúpula del castillo.
Estamos construyendo el anfiteatro.
Bajaremos los escalones portando un ramo de flores de maíz,
espigas de maíz y de amapolas.
Cada diputado de la Convención llevará el suyo.
Un muñeco representará el Ateísmo.
Tu empuñarás la antorcha y lo quemarás
Y detrás aparecerá la Estatua de la Sabiduría.
Entonces nos dirigiremos al Campo de Marte. Tú irás por delante de los otros diputados.
No, ¿por qué solo? Desfilemos todos juntos.
Pero tú eres quien preside la Convención.
Buenos días, Etienne.
Maximilien... Ésta es mi compañera, la ciudadana Quesnet.
Ciudadana...
¿Es éste tu hijo?
Si, ciudadano.
Tu Fournier es un buen republicano.
No tiene miedo de cumplir con su misión.
¿Asistirás a la Fiesta del Ser Supremo?
Desde luego que asistirá.
Será una fiesta como no ha habido igual. Un duro golpe para el ateísmo.
No cantes victoria todavía.
El ateísmo es un vicio del pensamiento.
Nació con la aristocracia y todavía destila su veneno.
Tú, ciudadana, llevarás un ramo de flores
y lo ofrecerás a la Nación.
Dios no ha salvado al Rey.
¿Por qué va a salvarnos ahora?
¡Calla! Nos vas a traer la mala suerte.
¡Hablar así delante de nuestra hija!
Pero si tenemos la guillotina aquí, frente a nuestra ventana.
Lo sé.
Dicen que los parisinos se quejan del hedor.
Levántate. Parece que quieras dejarte llevar por enfermedades imaginarias.
Yo te dejo hacer lo que te de la gana.
Disfruta mientras puedas.
¿Qué es esa ley del 22 de Prairial? Dicen que es para acabar con los abogados.
¿Quién se ocupara entonces de la defensa?
Es una ley que castiga sólo a los conspiradores.
¡Dinos algo más!
Los inocentes no deben temer nada.
- ¿Estamos a salvo? - ¡Te pagamos para eso!
¿Y la Fiesta del Ser Supremo?
Es todo una mascarada.
Con Robespierre como oficiante.
Ser el amo no le es suficiente. Quiere jugar también a ser Dios.
He oído que la Estatua de la Libertad ha sido ennegrecida con hollín.
¡Buenos días!
He estado en tu habitación.
¿En mi habitación?
Excúsame mi modo de vestir...
... pero es que hace un calor bestial.
¿Qué estás haciendo?
Estoy ordenando un poco todo,
para que Coignard autorice nuestra representación,
con la condición de que sea muda.
Nos hacen callar otra vez,
pero trataremos de representar algunas escenas vivas.
¿Pudiste verlo anoche?
¿Estás seguro de que no quieres participar en la representación?
¿No te das cuenta de todo lo que estamos pasando?
Sí, lo sé.
Se están cortando cabezas en la Plaza de la Revolución...
y el horror es enorme.
¿Qué te pasa?
Nada.
Quería verte,
hablar contigo.
Nunca he rehusado hablar.
Pero tú no hablas, evitas los problemas.
Es la cólera.
¿Qué?
¿Qué sucede? Me encuentras poco capaz de consolarte?
No tengo vergüenza de tener miedo.
¿Y qué cosa hay más fuerte que el miedo? Piénsalo...
Es algo que surge de nuestras entrañas
y que nadie puede quitárnoslo.
Estás ardiendo.
¿Me encuentras bonita?
¿Es protección lo que buscas?
Haz lo que te diga y no temas.
Camina.
¡Adelante!
No estés tan rígida.
Date la vuelta.
Inclínate hacia mí.
Cierra los ojos.
Abre la boca.
Ábrela más, quiero ver su interior.
Tócame aquí.
¿Qué te pasa, pequeña?
¿Crees que me gusta que me provoquen?
Tu problema es que eres virgen aquí...
y ahí.
No eres tan espabilada como las jovencitas de mis novelas.
Sí, es verdad. Escribo con mi sexo en la mano.
Adiós, Lancris.
No te lo tomes a mal.
Mi brutalidad tiene también delicadeza.
Me agradecerás que te la haya evitado.
O dile a Augustin que te haga un niño.
La guillotina no se aplica e las mujeres encintas.
Habla con ella primero. A las mujeres se les conquista por el oído.
¡Sade!
¿Qué pasa?
No leeré los libros, pero tomaré parte en la representación.
Continuemos.
- Tenéis un aspecto terrible. Lancris. - Lo intentaré.
Más alto, más alto.
- Mi papel es tan sórdido. - ¡Muy sórdido!
No escatimes el maquillaje.
Quiero que tengas ojos orientales.
- ¿Te diviertes, por fin? - Sí.
¿Lo ves?
Tenemos que ser como niños, como locos, como chiflados.
Cuando está en peligro nuestra vida, debemos aprovechar cuanto podamos.
¡Vamos! ¡A escena!
Dentro del harén...
donde ningún hombre se acerca por miedo a la muerte,
Angélica ha descubierto los oscuros placeres de las cautividad.
¿Existe alguna prisión más voluptuosa?
Olvidándose de su deber,
para satisfacer una pasión, censurada entre nosotros,
pero permitida en Oriente,
el Gran Eunuco ha introducido...
al joven Astolfo bajo esos velos tupidos,
que pueblan el paraíso de Mahoma.
Pero,
durante ese tiempo,
la favorita, consumida por los celos, prepara su puñal.
La furia se va a desatar,
arrancando el corazón de Angélica,
ante los mismos ojos del Gran Turco.
Y ante este monstruoso espectáculo
el seductor no puede disimular su emoción,
como algo totalmente natural.
¡Lee!
Por orden del Ciudadano Avril, Administrador de Obras Públicas,
La fosa debe tener 8 metros de largo,
5 de ancho y 7 de profundidad.
Plantad postes en cada extremo.
Informaré de esto a la Salud Pública.
¿Qué haces aquí? ¿Buscas mi ruina, ciudadano?
¿Quién va a utilizar ahora mi jardín?
¿Sirve esto de algo a la Nación? ¿O es sólo para la gente ociosa?
Has leído la orden de expropiación Es algo de interés nacional.
Las carretas llegaran...
.. cuando acaben de cavar.
¿Qué estás haciendo?
- ¿Quién eres tú? - El jardinero.
Entonces coge una pala.
¡Menudo vestido llevas!
Espero que tendré una compensación.
¿Bromeas?
¿Quiénes son toda esa gente?
Mis pacientes.
¡Regresad a vuestras habitaciones!
Tus pacientes deben de estar bien locos, para vestir de esa manera.
¿Y tú, ciudadano, permites esta mascarada?
Charles, siempre estás con tu atlas.
No puede apartar su nariz de ello.
¡Vamos: es hora de acostarse!
- Todavía hay luz. - Mañana continuarás.
Hoy es el día más largo del año.
Pórtate bien.
¡Que duermas bien!
Hasta mañana.
Hace calor. Cámbiate de camisa.
Aquí tienes una limpia
Podríamos poner su cama en el piso de arriba.
Sí, estará mejor allí.
Pareces cansado.
Apenas he dormido desde hace una semana.
Tengo que regresar esta misma noche.
Los sediciosos amenazan con destruirnos.
Debemos acabar con ellos.
Escucha, no puedo proteger por más tiempo a tu intelectual.
¿Por qué dices eso?
Robespierre ha hablado de Sade.
No soporta a gente como él.
Estamos acosando a los libertinos.
Debo ir a verle.
Picpus ha sido puesta en entredicho. No se permiten más visitas.
Ni siquiera de periodistas.
Consígueme un salvoconducto.
Y ¿qué quieres decirle?
No, eso no es posible.
Ahora no puedo traicionar mis convicciones.
¿No estás bien conmigo?
¿Y ahí?. No lo niegues.
No te costará nada olvidarlo.
No puedo. Es como si fuera de la familia.
¿De tu familia?
Sí, una mujer va siempre acompañada de su pasado. No puede descartarlo.
Una familia exige amor y respeto.
Es algo sagrado. No rebajes esta palabra.
Él está sólo con el Diablo.
- Lo único que te pido es... - Lo sé.
Me llena de vergüenza, ¿sabes?
¿Vergüenza de qué? ¿De salvar una vida?
No tienes que traicionar a nadie.
Ese hombre es el enemigo.
¿Tan sólo porque vivió conmigo?
No, ya no es un rival.
Es alguien que no debe de existir.
Si lo salvo, ¿prometes no volver a verle?
No.
Dudas, eso ya es algo.
Déjame ir a Picpus.
Pero, ¿qué es lo que quiere hacer allí?
Quieres enviarlo a las ruinas de su castillo, para que viva en el campo?
Así podrá violar a las campesinas...
y escribir esas porquerías, mientras los demás graznamos?
¡Desnudadlos!
¡Los zapatos y vestidos aquí!
Serán para los pobres de los hospitales.
No mires, hijo. Es horrible.
No, quiero verlo.
Amontonan los cuerpos sin sus cabezas.
¡Qué hedor!
El hedor es insoportable.
¿No vendrá esta noche?
¡No!
Es capaz de venir.
Sin él, ¿no sé que sería de nosotros?
- Voy a abrir la ventana. - Pero el hedor es...
¡Aquí me ahogo!
¡El olor a tisana es aún peor!
¿Qué es lo que cuentas? ¿Los muertos?
No.
Es una superstición: una manía.
Enumero todas las cifras que he oído durante el día.
Las sumo y las resto.
Son como signo que sólo yo entiendo.
¿Para leer el futuro?
Un poco.
El futuro es fácil de predecir.
Puede contarse en días o en horas.
No, nada está aún decidido.
Vagan por toda la casa,
en cada piso, en los pasillos.
Parecen almas del Purgatorio
Es extraño, ¿no?
Aquí somos libres y prisioneros.
- Como moribundos antes de morir. - No.
Aún nos queda vida, Emilie.
¿Cómo podría experimentarla en tan poco tiempo?
Incluso si pasará lo peor,
regresaríamos a la materia de la que hemos sido hechos.
Sin miedo, sin esperanza.
Estaremos muertos,
pero el mundo continuará.
Es la naturaleza.
Somos hombres hoy,
mañana gusanos y pasado moscas.
¿Acaso eso no es también existencia?
Una eternidad menos confortable que las mentiras de Cristo.
Pero no somos sólo materia.
¡Es inhumano!
Todo lo que sentimos y en lo que nos sustentamos,
todo lo que vivimos: tu, yo...
los gestos, las voces,
las palabras que nos consuelan o nos duelen...
Mírame.
Si muero ahora, es como si no hubiera existido nunca.
¿Alguien ha tocado a la puerta?
Ven conmigo. Inmediatamente.
Sígueme. No discutas.
- ¿Estás cavando otra fosa? - La primera ya está llena.
- ¿Cuántos? - Por lo menos, 500.
Éste es un favor excepcional.
No lo reveles, o será tu perdición.
No te muevas de aquí. Vendré a buscarte.
No habías venido más.
Me lo prohibieron.
Incluso así, tú dejaste de hacerlo.
¿Cómo te encuentras?
He perdido una muela. Me hace daño.
Debe de ser un abceso.
Debes salir de aquí. Por eso he venido.
¿Cómo?
No lo sé.
Habrá que encontrar un modo de escaparse
¿Para ir a dónde?
Ya veremos.
Escucha, sé muy bien que estás amenazado en persona.
He escrito de nuevo al Comité...
¿Para decirles qué?
Que no eres noble y que nunca has escrito una novela titulada "Justine".
Es inútil. Debes de escapar.
Yo soy un buen republicano.
Tienes ideas fantasiosas.
Y yo, dolor de muelas.
Hay cien maneras de desaparecer.
En resumen,
lo que quieres es librarte de mí.
Eres injusto.
Lo primero es escapar. Esto es horrible.
Sí,
el paraíso terrenal se ha convertido en una masiva sepultura.
Está siempre el péndulo oscilando...
y aquí estamos nosotros tomando el fresco.
¿Sabe él que estás aquí?
¿Vives con él ahora?
Puedes decir que sí; es la verdad.
Quizás es mejor para ti.
Tener un compañero tribuno es bueno.
Es bueno y también algo precario.
Sí, vivo con él.
Es honesto y nos ayudará.
¡Hermosa alma!
Honestamente en la cumbre de una pirámide de muertos.
No es sanguinario; son las circunstancias.
"Tiene la palabra el Ciudadano Fournier."
¡Cómo lo defiendes!
¿Lo ha intentado ya?
¿Cómo lo hace? ¿Por delante, por detrás o por ambos lados?
Cállate.
Hay hombre que han nacido para permanecer vírgenes.
Yo también he tenido algún éxito con mis conquistas, durante tu ausencia.
¿La joven que vi?
Es deliciosa, deliciosa.
Y nada tonta.
Tiene una naturaleza muy viva.
¡Pobrecita!
Sus entrañas son las que padecen.
Yo ya no estoy para forzar culos o coños. He envejecido.
Yo también.
¿Qué de bueno me has traído?
Lo que he podido encontrar. No es nada fácil.
Paté, frutas...
¡Oh! No me gusta esta marca.
¿Y qué hay de Charles?
¿Aún habla de mí o ya no?
Te ha escrito esta nota.
La leeré en mi habitación.
Pero no escaparé.
Sí.
Ten confianza en mí. Te sacaré de aquí.
Estoy curioso por saber lo que está pasando aquí.
Mi único deseo, si muero, es que te ocupes de mies escritos.
Están ocultos en la chimenea de mi habitación.
Ahí está todo. Lo encontrarás fácilmente.
Lo harás, ¿verdad?
Sí
¿Cuánto tiempo hemos vivido juntos?
No tengo mucho tiempo para dedicarte.
¿Vas a asistir a la próxima Sesión?
Tu maestro no está dando ningún nombre.
¿Por qué no?
¿Son tan numerosos sus enemigos?
Los dirá a su debido tiempo.
¡Traidor!
¿Tienes sed?
- No tengo tiempo. - Aquí tienes zumo de naranja. Está caliente.
Tengo que decirte que...
...he visto...
el nombre de Sade en la lista de los acusados,
firmada por Fouquier-Tinville.
Aparecerá dentro de dos días.
El es el número 11.
Haz que borren su nombre.
No tengo el poder de hacerlo.
¡Fournier!
¿Estás preparada?
Debes abandonar a tu padre y a tu madre.
No lo digo yo, sino la Biblia.
¿Qué pasa?
¡Nada, duérmete!
¡Chevalier!
Buenas noches. Estoy aburrido.
Sólo hemos tenido una carreta hoy.
¿Puedo acompañaros?
No, esta noche no.
Voy a dar un paseo con la señorita de Lancris.
Han cubierto las fosas de barro.
Imagínate la fermentación.
No huelo nada.
Uno se acostumbra a todo.
Incluso a esperar su propia muerte.
¿Estás segura de querer venir?
Segura.
Buenas noches, Augustin.
He preparado este aperitivo nocturno,
aprovechándome de la despensa del Ciudadano Coignard.
Es la Última Cena.
¿Un poco de vino?
Es un Chanturgues.
Un vino excelente, con bastante cuerpo.
Tú pareces haber probado ya la botella.
Sólo un vaso.
Aunque te la hubieras bebido toda, no debes de tener remordimientos, Augustin.
Jamás.
Bebe, Emilie.
- Es fuerte. - Déjale que empape tu garganta.
Mira a tu princesa, Augustin.
Es la primera vez que se te aparece por la noche.
Comeremos después.
Debéis animaros.
Parecéis figuras de un pesebre navideño.
Vamos, poneros cómodos.
Estamos en plena canícula.
Tú también, Emilie.
¿Voy demasiado rápido?
Si comienzas a temblar, detengo todo.
O colaboras o sino puedes irte.
No quiero dejarte.
Acercaos.
Lentamente.
Más cerca.
Despacio.
Un paso,
otro paso.
Sois dos cuerpos.
No...
Dos personajes.
La cautiva y el jenízaro. Él se ha introducido en el Harén.
Ella le esperaba, aterrorizada.
Aterrorizada e impaciente.
¡A la mierda todo esto!
Estáis aquí: Augustin, Emilie, la Granja y el Convento.
¿Quiere Vd. hacerlo, señorita?
Sí.
Ella está de acuerdo.
Y aunque no quiera, debes poseerla.
Acerca tu mano.
¡Tócala!
¡Detente! ¿Qué estás haciendo?
¿Te he dicho acaso que continuarás?
Toma, azótame.
He dicho que me azotes.
¿No das latigazos a los caballos?
Obedéceme.
¡Obedece!
Hazlo.
Detente, Marqués.
Hemos ido un poco lejos.
La tienes dura.
Eso está bien.
Tu me sodomizarás.
¿Cuando?
En otra vida.
¡Qué suerte tienes, Emilie!
¡Este cabrón tiene una polla dura!
Debe poder joder un montón.
Di la palabra.
Joder.
Joder.
Eso está bien.
¿No te asusta todo esto?
Sí,
pero aquí estoy.
Debes decir adiós a ti misma.
Te será más fácil si lo olvidas.
Tú ya no estás sola en tu habitación.
Has sido raptada.
¡Sade!
No. Pero estaré junto a ti.
Acércate. Es toda tuya.
Arrodíllate.
Coge sus muslos.
Sepáralos, sepáralos.
Deja de temblar.
Augustin no es ningún monstruo.
¡Mírale a los ojos!
¡Dios mío!
Había olvidado qué joven es este mundo.
Inclínate ahora.
Use tu boca.
¡Vamos, joder! Usa la lengua.
Amiga mía.
Te envidio por lo que acabas de descubrir.
Aguarda.
Te toca a ti.
¡Sade!
¡Pasa!
Louis-François Lejeune, ex-oficial de la Policía.
Monfort el Viejo, ex-noble.
Pierre-Louis de Montcrif, ex-noble.
Elisabeth de Beckett de Saint-Maur.
¡Mamá no quiero ir!
Donatien Alphonse François Sade.
Donatien Alphonse François Sade.
¡No está aquí!
Se fue hace meses.
Sade, declarado ausente.
¿Qué hora es?
Aún tienes tiempo.
"Aún tengo tiempo..."
No has dormido nada.
- ¿Te sorprende? - No.
- Cuando todo esto acabe iremos... - ¿A dónde?
No iremos a ninguna parte.
Sade no será detenido hoy. Lo he hecho trasladar a Saint Lazare.
Hay gran caos en las prisiones. Tendrá tiempo y mientras le abran otro expediente...
... perderán su rastro.
¿Hiciste eso?
Sí.
Es lo que tú querías.
Ahora no estás segura.
Me voy.
Hoy es el día del ajuste de cuentas.
¡Espera!
¡Coged a Robespierre!
¡Maximilien!
¡Muerte a Robespierre!
Están vaciando tu casa, ciudadano Coignard.
- El tirano ha muerto. - ¿Y tu clientela?
Sólo quedan bastardos y madres solteras.
Necesitamos bonos de cambio.
Es la única manera de relanzar la economía.
¿Eso creéis?
No sabemos hasta cuando nos pudriremos aquí. Comprended mi impaciencia.
¡Santero!
Sí. Con permiso.
¡Louise!
Pensé que habíais muerto.
Yo, también.
- ¿Cuando os iréis? - Dentro de unos días.
Vivo en el número 12 de la calle Payenne.
Hacednos una visita.
Sade, vos sois bueno para concertar citas.
Chevalier me rechaza ahora.
Sólo finge. Es una táctica suya encantadora.
- He dicho que estoy bien aquí. - ¡Levantaos!
No lo haré hasta que sea restaurada la monarquía.
¿Se celebra alguna misa, ciudadano?
Han llamado a un sacerdote, para bendecir las fosas.
- ¿Habrás tratado de impedirlo, supongo?. - ¿Por qué?
Mi convicción siempre ha sido la de respetar el dolor.
Bien...
aquí estamos otra vez los tres.
Charles, pequeño, ¿por qué lloras?
Fournier ha muerto.
Pon el baúl, cerca del cochero.
¡No!
Lo que más admiro de ti es tu valor.
Te buscan.
¡Anda, ve!
Encuentro que la tranquilidad de ellos es cobarde.
¿Se ha acabado todo ya?
¿Ha acabado el terror?
Eso parece. Es un momento de respiro...
y nadie se quiere privar de ese placer.
¿Así que debemos seguir viviendo?
Eso es fácil para ti.
Es lo que tu juventud reclama.
Lo sé, pero no lo siento.
- ¿Tú también te vas? - Sí.
¿No nos volveremos a ver?
Tú lo has dicho.
Nuestros caminos divergen.
¿Conoces el camino que yo tomaré?
¿Y yo, como puedo conocerlo?
Te casarás.
¿Es esa tu enseñanza?
¿Sólo sabes prometerte con latigazos, sangre y paja?
- ¿Cuándo he dicho eso? - No sólo lo dices, sino que lo haces.
Solamente en el exceso uno puede encontrar la libertad.
- ¡Emily! - Ya vengo.
Estoy con el Sr. de Sade.
Si te casas,
ama a tu marido como toca, pero no tengas muchos hijos.
O mejor ninguno. Deforman tu cuerpo y luego se convierten en tus enemigos.
Tu te has ocupado bien de mí.
¿Aún te duele la muela?
¡No!
Estaré muy sola.
¿Todo lo nuestro ha sido en vano?
No. Sigue tu instinto.
La naturaleza.
- ¿Me repito tanto? - Sí.
Entonces debemos de volver a encontrarnos.
Pero debes escuchar tu voz interior.
Nos hemos encontrado en circunstancias excepcionales.
Nos hemos acercado el uno al otro.
Permanezcamos así.
- Buenos días - Buenos días.
Y tú, pequeño, ¿cómo estás?
Gracias por haber hecho más fácil la prisión de nuestro amigo.
Él ha aliviado la mía.
Cuidad bien al Marqués.
Siendo como es único, pertenece a una especie en peligro de extinción.
¿No te había dicho que la Srta. de Lancris tenía talento?
Me había preparado la frase.
¡Adiós!
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.