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POLICÍA FORENSE
La fiscal quiere que recorramos el camino por ese sector.
Está vacío.
Se escapó antes de que llegáramos. Pero este debe ser su escondite.
Encontramos todas sus herramientas.
Sí, ahora...
Ahora está dentro con los forenses.
- Gíralo hacia el otro lado. - Espera.
¡Quieto!
Sé que no estás armado.
No te muevas.
- ¿Está bien la barba así? - Sí.
ECOS DE LA TARDE PRIMERA PARTE.
La fiscal jefe ha aceptado oficialmente asignarme el caso del monstruo.
Felicitaciones.
La única condición que he puesto es que usted estuviera en el equipo.
Gracias. De verdad, de verdad gracias.
Pero necesito que me reintegren oficialmente, no sólo como consultor.
Si hubiera tenido una pistola, el caso estaría cerrado.
- Lo sé. - Lo sé.
¿Puedo verlo?
Hace mucho que no veo a este tipo de negativos. ¿Dónde lo encontraron?
- Está relacionado con un caso. - ¿Hay alguna forma de revelar el contenido?
- ¿Tiene algo que ver con esa historia? - ¿Cual historia? - En noviembre, hace 5 años.
Estábamos cerrados por el luto de mi padre y entraron a robar.
- ¿Algún objeto de valor? - No de valor económico, más bien valor histórico.
- ¿Qué significa eso? - Mi padre era el fotógrafo oficial del ejército.
- y el ladrón robó fotografías de su archivo. - ¿Cuáles?
- ¿Hay alguna forma de saber cuáles? - Creo que sí.
Robaron los originales, pero nos quedamos con las copias.
- Iré a ver. - Sí. - Esperaremos, gracias.
Noviembre de hace cinco años.
La primera víctima del monstruo se remonta a Diciembre.
Aquí están.
¡Esta es ... Estoy seguro, ví que la recogió.
Gracias a su número de registro, encontramos su identidad.
Su nombre es Angelo Pace, nacido en Potenza en 1941.
Era experto en bombas, llegó a Bolzano en 1967.
Fue empleado en el Departamento de Refuerzo Especial de Alto Adigio.
¿Qué significa eso?
El cuerpo de operaciones especiales del ejército italiano
que debía poner fin a los numerosos ataques.
¿Hay alguna manera de hablar con él?
Lamentablemente no. El teniente Pace murió 11 meses después de haber llegado.
Murió mientras intentaba desactivar una bomba colocada por el B.A.S.
- ¿"Ba"...? - "Befreiungs Ausschuss Sudtirol".
Eran el "Comité de Liberación de Tirol del Sur" tiroleses del sur que querían separarse de Italia.
- ¿Hay algún familiar de Pace? - ¿Hijos, nietos?
Entendemos que Pace era hijo único y soltero.
¡Qué afortunado!
Pero hay alguien que puede decirles algo más.
El magistrado que investigó el ataque es su padre.
- Eva. Eva, disculpe. - ¿Qué quiere?
¿No le parece extraño que su padre haya estado a cargo
tanto el caso de Pace como de los crímenes del monstruo?
¿Exagero?
Puedo preguntarle directamente. ¿Nos vamos?
Sí, lo sé. Pero no crea que vivir aquí me hizo la vida más fácil.
- Irina. - Sra. Kofler. - Buenos días. - Buenos días.
- ¿Mi padre? - Está en su habitación. Me envió a comprarle el periódico.
- ¿Quiere que lo llame? - No, no te preocupes.
Con permiso.
- Eva. - Mi amor.
- ¿No estás en la Fiscalía? - No, voy a Trento para una conferencia.
¿Qué pasa?
Él es el inspector Paolo Costa, él es mi marido Andreas.
- Müller, prefecto de Bolzano. - Lo sé, su fama lo precede.
Dime.
No, tenemos que hablar con mi padre.
Está bien, entonces me iré.
- Adiós. - Adiós.
- Linda casa. - Gracias.
¿Esa foto significa algo para ti?
Fue mi primer caso, Eva
Aunque quisiera, nunca lo olvidaría.
Somos funcionarios públicos papá, debemos hablar en italiano.
Eran años difíciles.
En veinte años hubieron más de 360 ataques.
Sesenta heridos, veintiún muertos
incluido Pace, quien murió mientras desactivaba una bomba.
Esas son cifras de la guerra civil.
Números de una época que afortunadamente ya no existe.
El B.A.S. era una organización basada en células autónomas.
Nunca supimos quién colocó realmente la bomba.
No fue puesto allí para matar, sino para causar daño.
Pace fue una trágica muerte.
Esa investigación tampoco arrojó grandes resultados.
- ¿Qué cosa está insinuando? - ¿Podría evitarlo?
Me limito a constatar los hechos.
Si se trata de su pierna o de su colega, lo siento.
Pero no permitiré que haga acusaciones sin fundamento.
La próxima vez ven sola, así podremos hablar mejor.
Adiós.
¿Qué hacemos ahora?
Hasta pronto.
¿Me disculpa por un momento?
- Mathilde. - Sra. Kofler.
- ¿Qué estás haciendo aquí? - He han citado
- por una investigación de robo. - ¿Y usted?
- Yo trabajo aquí. - Oh. - ¿Qué robo? ¿Qué te robaron?
No, a mí no, a una galería de arte.
- No puedes fumar aquí. - Disculpe.
- ¿Qué galería? - A la galería Badric. - ¿La de Letizia Badric?
- Sí. - La conozco bien, ella me consiguió tu cuadro.
Sí, entonces Letizia también vendió otras dos obras mías.
- Ah, qué bien. - La alarma antirrobo no sonó.
y entrevistarona los que frecuentaban la galería.
- Mathi, ¿nos vamos? - Si me disculpa...
- ¿Él también frecuentaba la galería? - No, él vino a acompañarme.
- ¡Mathi! - Espera, este es mi número.
Si necesitas algo, llámame. Cualquier cosa, de verdad.
Adiós.
Creemos que la muerte del teniente Pace en el 68, motivó al monstruo.
- ¿Has encontrado alguna coincidencia? - No por el momento, no.
- Pace estaba soltero y no tenía familiares. - ¿Y cómo va con la línea directa?
¿Recibiste llamadas después de difundir el retrato hablado?
Preferiría que se centraran en las alertas que recibamos.
Esas podrían ser pistas más concretas que una foto antigua.
Para recuperarla, el monstruo se arriesgó a ser arrestado.
Quizás también había algo más en esa caja, inspector Costa.
Lo que me pregunto...
Me pregunto por qué a nadie le importa el caso de Pace.
Es una pista mucho más concreta que esperar llamadas telefónicas.
La fiscal jefe así lo decidió, tendrá un motivo ¿No?.
- Podríamos forzar a que lo haga. - No creo que ese sea lo mejor.
Inspector Costa, aquí tiene la fecha más temprana posible para sus pruebas físicas.
- Es el día 25. - Pero es dentro de tres días.
- ¿Es demasiado pronto? - No, hoy también estaría bien.
Se lo haré saber.
- Podemos volver con López. - Terminemos por hoy.
Tengo que terminar unos informes, usted debe entrenar para las pruebas, vamos.
Hablaremos de esto mañana. ¿Eh?
De acuerdo.
Klara, ¿puedo robarte un minuto?
¿Quieres poner el dedo en la herida? Estoy reducida a sólo perseguir un robo.
- Quería hablar contigo sobre eso. - ¿Quieres robarme este caso también?
No, conozco a Letizia Badric desde hace años, es la dueña de la galería de arte.
Ella ya me llamó para darme noticias, podría ayudarte a mantenerla controlada.
- Sabes, ella es un poco... particular, digamos. - Sí.
Me di cuenta de eso cuando la conocí. Ven conmigo.
El robo se produjo esta noche en el depósito de la galería.
Se suponía que el cuadro iría al instituto para su análisis.
El potencial comprador quería tener la garantía de que se trataba de un Schiele auténtico.
- ¿Un Schiele auténtico? - Vale muchísimo.
- ¿Tenían alarma? - Sí, pero extrañamente no funcionó.
Quien lo robó conocía los códigos.
O se quedó en la galería después de la inauguración de la noche anterior.
¿Sospechas de alguien?
Tranquiliza a tu amiga, acabo de interrogar a los principales sospechosos.
- ¿Cómo fue la carrera? - Muy bien.
Hay muchas posibilidades de que me convoquen a París.
- Estoy segura que puedes lograrlo. - Gracias, Michi.
- Nos vemos la semana que viene. - Adiós.
- Mi turno no ha terminado. - No, espera, espera.
- ¿Puedo hablar contigo? - ¿Aquí? - Ven un momento.
Mira, lo siento. Lo siento.
Quiero hacer las cosas bien y tú debes ser el primera en saberlo.
Haré las pruebas físicas. Si apruebo, estaré autorizado a volver al servicio activo.
- Paolo... - Michela, soy policía.
Y quiero llegar hasta el final, pero contigo a mi lado.
¿Estás seguro?
Si quieres pasar las pruebas físicas lo mejor es no perder el tiempo.
Aquí no, aquí no.
¡Vamos, chicos, así!
Los pases han mejorado, pero los tiros...
- Hola, mamá. - Hola amor. - Hola, Paolo.
Mil metros en menos de 4 minutos, cinco dominadas
- y un salto alto de 1,20 metros. - ¿De qué estás hablando?
Estas son las pruebas para volver al servicio activo.
- ¿Por qué me cuentas eso? - Porque quizá podrías ayudarle.
De acuerdo, siempre y cuando no hables más de hockey.
¡Cuidado, te resbalarás en el hielo!
No Letizia, necesito claridad. Ayer estuve tres horas en la comisaría.
¡Esta incompetencia no puede seguir así!
¡No es posible!
- Eva, que placer verte. - Letizia.
Conoces al conde Reddenstal, ¿verdad?
- Eva Kofler. - ¿Kofler?
Conozco muy bien a su padre, pertenecemos al mismo club.
Quizá no lo recuerde, pero lo acompañé a su hacienda un par de veces.
Cómo,no, como no... Lo recuerdo.
Está bien, debo dejarlas ahora.
Si tienes alguna novedad...
- Dele saludos a Gerhard. - Por supuesto.
- Nervioso, el conde. - Le robaron un cuadro de mucho valor.
Bueno, ¿qué te trae por aquí? ¿Quieres que te consiga otros cuadros?
Me enteré del robo, quería saber cómo estás.
No me lo recuerdes. En mis veinte años de carrera esto nunca me había pasado.
Lo que más me ha fastidiado
es que interrogaron a todos los presentes en la inauguración de ayer a la fiscalía.
- Imagínate al conde Reddenstal siendo interrogado. - ¿Él también?
Sí, el Schiele era suyo.
Lo acabo de poner a la venta y ahora me encuentro en esta pesadilla.
- Lo siento, Letizia. - Temo que el ladrón sea la joven artista
del cual me pediste que te comprara el cuadro.
- Mathilde ¿Eso dices? - Así es, ella.
La invité aquí a la galería para exponer un par de obras.
Cuando el conde trajo el Schiele aquí, ella se volvió loca.
Quería saber su valor y cómo funcionaba el análisis.
Luego descubrí que su novio trabaja en una empresa de alarmas antirrobo.
La Dra. Bauer intervino su teléfono
entonces sus horas están contadas.
Martin Stauder tiene antecedentes.
Desorden y resistencia a un funcionario público.
- ¿Está relacionado con el caso del monstruo? - No, está relacionado con otro caso.
- Oh. - Gracias, Cecilia.
- Hola, Mathilde. - Sra. Kofler.
¿Estás sola? Tengo que hablar contigo.
No, en realidad, Martin también está ahí.
- ¿Y dónde está? - Se está duchando.
Tengo que hablar contigo sobre él.
No te citaron a la fiscalía por cortesía, sospechan de ti.
No robaste el cuadro, ¿verdad?
- ¿Fuiste tú? - No.
No.
Ha sido Martin.
- ¿Es violento contigo? - ¡Mathi!
Sólo salí a fumar, ya voy.
Puedo protegerte, pero tienes que decirme la verdad.
- ¡Mathilde! - Tienes tu teléfono intervenido.
Si no lo denuncias, puedes terminar en prisión en lugar de él.
¿Lo entiendes?
Sí.
Dra. Kofler, ¿hay algún problema?
No.
La señora Kofler me estaba encargando otro cuadro.
- Pero ya hemos terminado. - Sí. Espero tu llamada.
Vamos, entremos.
Tres minutos y 41 minutos.
Catorce segundos menos que el tiempo máximo.
- Correr no es un problema. - ¿Qué te preocupa?
¡Mierda!
Vamos, tenemos dos días para lograr el milagro.
Realmente gracias.
Vamos, déjame verlo de nuevo.
- Buenos días. - Buenos días.
- Escuche, lo que pasó ayer con su padre... - No necesita disculparse.
No quiero disculparme.
- Olvidémoslo, ¿de acuerdo? Eso quiero. - Como quiera.
Descubrí algo mejor, la dirección de Eriberto Villa.
Camarada y compañero de cuarto de Pace.
Está en Bolzano y es la única pista concreta que tenemos.
¿Vamos?
Vamos.
Buenos días.
Buenos días.
- La Fiscal adjunto Kofler y yo soy el inspector Costa. - Buenos días.
Soy el Teniente Coronel Villa. ¿Puedo ayudarles?
- Tenemos algunas preguntas sobre Angelo Pace. - ¿De Pace?
Sí, eran compañeros de cuarto en el cuartel en el 67.
Sí, por supuesto, pero Pace era un tipo reservado.
No éramos muy unidos, no tengo mucho que decirles.
¿Hay alguien más con quien podamos hablar?
No había estado ni siquiera un año cuando saltó sobre esa bomba.
Gracias.
- Hasta pronto. - Hasta pronto.
- ¿No le pareció demasiado apresurado? - No tenía mucho que decir.
¿Volvemos a la Fiscalía?
Primero me gustaría visitar una persona, está en esta misma calle.
Sí, se fueron hace poco.
Hice lo que me dijiste.
¿Cuándo terminará esta historia?
Han pasado más de cincuenta años, no puedo más.
- ¿Puede hacerme una bolsa de aceitunas a la Ascolana? - ¡Paolo!
Hola. Además de las aceitunas, también hice arancini.
- ¿Cómo puedo decirle que no? - Sé que has vuelto al trabajo.
- Sí. - ¿Puedes hacerlo con una pierna? - Nada se te puede ocultar.
Le presento a la fiscal adjunto Kofler. Trabajemos juntos.
- Encantado de conocerla, soy Eva Kofler. - Ah, Kofler...
- Hola. Te prepararé el paquete. - Gracias.
- ¿Es la madre de la subcomisaria Giovanna Ferrari? - Debería odiarme.
- Aquí lo tienes. - ¡Eh, aquí está!
- Que bien, ¿eh? - ¡Qué espectáculo!
- Necesito un favor. - Estoy a tu disposición.
Necesito que alguien me cuente sobre la vida secreta de los militares
durante el final de los años 1960. Usted sabe todo sobre todos.
¿Conoces el supermercado de enfrente? Ahí antes había un salón de baile.
Siempre estuvo lleno de soldados. Puedo presentarles a Virgilio.
- Podría ser. - El antiguo propietario. Él conocía a todos.
Era un gran experto en música y entretenimiento.
Tengo que volver a la Fiscalía con cierto apuro.
Hablaremos un momento con Virgilio y nos vamos.
- Me preparo en un momento y nos vamos. - Sí.
- Siéntalo. - Perfecto.
- Gracias, Virgilio. - ¡Por supuesto!
Aquí están.
Estos son los artículos sobre la competencia de baile que organizábamos cada verano.
- También está el del triunfo de Pace. - ¿Cómo que Pace?
GANADORES DE LA COMPETENCIA ANUAL DE BAILE ANGELO PACE Y SONJA MAHR
Viendo esto, al parecer también era pareja con Sonja fuera de la pista de baile.
- ¿Cómo puede decir eso? - Por sus ojos se ve que está enamorado.
Gracias Virgilio. Tengo que volver a trabajar.
- Les haré una copia, para que puedan conservarla. - Gracias
Perdón por Marta, a veces es un poco dura.
Llamaré a Cecilia.
- ¿Sí? - Cecilia, necesito investigar a Sonja Mahr.
Mantua, Ancona, Hotel, Roma. Debe tener entre 75 y 80 años.
- Lo veré enseguida. ¿Lo esperará? - Sí, lo estaré esperando.
- ¿Aló? - Papá. - Eva.
¿Recuerdas si en el momento de la investigación de Pace
pudiste hablar con una tal Sonja Mahr?
- ¿Sonja Mahr? - Quizás estaban juntos. - No lo sé.
Por lo que sé, Pace estaba soltero, sin ataduras.
Bueno, valió la pena intentarlo. ¿Qué estás haciendo?
- ¿Cómo estás? - Bien, bien.
Estaba... descansando.
- Entonces adiós. - Adiós.
Nada nuevo.
Inspector, ¿está ahí? La encontré.
Está internada desde hace diez años en una asilo de ancianos, en Via Fago, N°2.
Muy bien, perfecto. Gracias.
Sonja lleva diez años hospedada en un asilo de ancianos cerca de aquí. ¿Vamos?
- Bueno, yo realmente... - ¿Tiene algo mejor que hacer?
Sonja, hay una visita para usted.
Dejémosla sola. Sígueme por un momento.
Buenos días, soy la fiscal adjunta Eva Kofler
y él es el inspector Costa.
¿Podemos molestarla un momento?
- ¿Estoy bajo arresto? - No, no.
No, sólo queremos hacerle algunas preguntas.
¿Se reconoce?
Esta...
Esta soy yo.
¿Y lo reconoce a él?
Por supuesto. Ángelo, mi gran amor.
No eran sólo una pareja de baile.
Así nos conocimos y nos enamoramos inmediatamente.
Pero mi familia nunca estuvo de acuerdo.
Para ellos los italianos eran invasores.
Y Lino además era soldado.
¿Y qué hicieron?
Al principio fue solo una advertencia
pero cuando descubrieron que había quedado embarazada
me enviaron con parientes al otro lado de la frontera.
Lino no quería darse por vencido
pero luego saltó sobre esa maldita bomba.
¿Qué pasó con su hijo?
Inmediatamente después de dar a luz me lo quitaron.
Ni siquiera pude sostenerlo.
¿No lo ha vuelto a ver? ¿Sabe dónde está?
He pasado cincuenta años
orando para encontrarlo
pero nunca sucedió.
Gracias por su ayuda, de verdad.
Puede quedárselo.
¡Eva! Eva, ya es suficiente. ¡Suficiente!
Estoy harto. Ha estado en otro lugar todo el día.
No me cuenta nada, siempre está al teléfono. ¿A quién le escribe?
De hecho, no me importa a quien le escribe, pero este es un gran avance.
El monstruo puede ser el hijo de esa mujer. ¿Le importa mierda o no?
¡Cállese! ¡No sabe una mierda!
- Eva. - Tengo que volver a la fiscalía. - Eva.
Eva.
Disculpe.
He estado tratando toda mi vida de ser ordenada. De ser...
Correcta. Y ser de esa manera no sirvió de nada.
Para nada, ¿entiende?
¿Cómo se lo explico?
Cuando tenía dieciséis años me fui de vacaciones a Cesenatico.
Tuve mi primer amor.
Era guapo, con pelo como el suyo.
Fue mi primera vez.
Pero ya estaba comprometido, era la clásica aventura de verano.
De vuelta en casa descubrí que estaba embarazada.
Estuve así durante dos meses.
Como una idiota, sin saber qué hacer.
Entonces le dije a mi padre.
No sabe cómo me miró.
Me obligó a dar a luz...
Y luego a darla en adopción.
Como Sonja.
Sí.
Como Sonja.
A partir de ese momento...
Me sumergí a los libros, en el estudio, en ser galardonada.
Me embarqué en su carrera
y me casé con el hombre que él pensaba que era perfecto para mí.
Hice todo lo posible para borrar esa decepción.
Entonces un día me miré en el espejo
y vi a una extraña.
No sabía quién era yo.
No sabía adónde iba.
Me sentí...
Me sentí mal, me sentí... Incompleta.
No fue difícil encontrarla.
Sólo quería verla desde lejos.
Quería ver en quién se había convertido mi hija.
No es extraño, ¿verdad?
No.
Descubrí que ella era pintora.
Y le pedí a una amiga galerista que comprara uno de sus cuadros.
Era la chica que encontró a su padre cuando estaba perdido.
Sí.
Mathilde.
- Cecilia, dime. - Sé que debería ocuparme de mis propios asuntos.
Pero entiendo que se preocupa por este caso.
Sólo quería avisarle que por orden de la fiscal Bauer
Lena salió a arrestar a Martin Stauder.
Una llamada telefónica de su compañía lo ha incriminado.
Gracias Cecilia. Gracias.
Tengo que volver a la fiscalía.
Entonces Mathilde sabía que estaba siendo interceptada.
Por supuesto, yo se lo dije.
Pensé que el tipo era violento y que ella lo estaba encubriendo.
Quizás le echó la culpa a una persona inocente.
¿Dónde está ese Martin ahora?
Lena acaba de arrestarlo.
Le recomiendo que escuche primero la versión de este chico.
Sí.
Buena suerte.
- ¿Está seguro de que no quiere venir? - Le irá bien por su cuenta.
Además tengo entrenamiento, tengo un par de récords mundiales que batir.
Estoy segura de que lo logrará.
- Manténgame informado. - Sí.
La situación es compleja.
Informaremos a la Dra. López y luego se lo haremos saber.
Hay cosas que claramente no concuerdan.
¿Puedo organizar su traslado a la prisión?
Sí.
La Dra. López decidirá la próxima declaración.
¿Dra. Kofler?
Tenemos unos minutos, Martin. Dime la verdad, solo estamos tú y yo.
¿Fuiste tú quien robó el Schiele?
- Martin, dime. - No, por supuesto que no.
- Fue Mathilde. - Vieron mi auto delante de la galería.
Pero la noche del robo ella lo conducía y me hizo preguntas sobre la alarma antirrobo.
¿Por qué robarlo? No es fácil vender a un Schiele.
Se necesitan cómplices, encubridores. ¿Quién pudo involucrarse?
Quizá no tenga nada que ver...
- Pero dos días antes del robo ocurrió algo extraño. - ¿Qué quieres decir?
- La vi discutiendo con el conde. - El conde Reddenstal… ¿El dueño del cuadro?
- ¿Qué discutieron? - No lo sé, no sabía que se conocían.
Gracias Martin.
Investiga al Conde Peter Reddenstal. Antecedentes penales, situación patrimonial.
Incluso multas, cualquier cosa. Es urgente.
- Sí - Gracias.
¡Ah!
- ¿Solo le queda el título nobiliario? - Sí.
El conde vendió gran parte de su patrimonio
junto con las caballerizas y la hacienda.
La casa fue embargada, pero todavía vive en ella.
- El cuadro era el último de sus tesoros. - ¿Estaba asegurado?
No lo sé, lo investigaré.
Sí, por favor.
¿Señor Reddenstal?
¿Está en casa?
Soy Eva Kofler.
La hija de Gerhard.
¿Conde Reddenstal?
La puerta estaba abierta.
¿Fuiste tú?
- Hola, Mathilde. - No.
Traducido y adaptado por Thannatos. Para la comunidad NNF y Subdivx
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