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París, 4 de febrero de 1912.
Cientos se disponen a ver al inventor francés Franz Reichelt
saltar desde la Torre Eiffel para poner a prueba su último invento.
Dios bendito. Es increíble. Míralo, mira por dónde va.
¡Papá!
Es increíble ver algo así en nuestras montañas.
Nos da pena, porque en poco tiempo, han muerto tres saltadores.
Y ha despertado un fuerte debate en nuestra ciudad.
A algunos les da igual y a otros les da pena.
Están muriendo muchos jóvenes por una estupidez.
Sí, están locos. Pero parece superdivertido.
Cuando era más joven, quise probar, pero al final no lo hice.
Y ahora que tengo un hijo no me arriesgaría.
Son muy diferentes.
Cuando los conozco, parecen una especie aparte.
No debería decirlo, pero nosotros nos enfocamos en vivir.
Y ellos se dedican a burlar a la muerte.
¡Qué pasada!
- Dame un abrazo. - Qué gozada. Ha sido brutal.
Ya te digo, quiero repetir.
Buenos días.
- Mira. - Vale, es aquí.
Al salir de la segunda línea, verás
el suelo cada vez más cerca.
- Sí. - Luego viene la grieta,
que puedes atravesar por la izquierda.
Yo iré por la derecha.
Y luego, árboles y más árboles.
- Sí. - Qué estrés, vamos a volar ya.
Nosotros no saltamos de una montaña si hay riesgo cero. Yo no lo haría.
Nuestra comunidad de temerarios elegiría otro camino.
Elegimos deliberadamente una situación difícil,
e intentamos resolverla.
Y cuando la resolvemos, con elegancia y según el plan,
sentimos una felicidad y una maestría brutales y...
cobra sentido para nosotros.
Somos soñadores, y eso es valioso,
el salir a perseguir tus sueños.
Vengo de una familia de pilotos. Fui a la escuela de paracaidistas.
La primera vez que despegué del suelo,
fue amor al primer salto, sin duda. Pero el ejército
no apuesta por las cosas divertidas.
Así que he saltado cada semana en los últimos nueve años.
Para mí, ha sido muy bueno, es terapéutico.
Tres, dos, uno, vamos allá.
Si no estás cuando salga el documental,
¿con qué quieres que se quede la gente?
No te voy a responder a eso, porque seguiré vivo, seguro.
Un día más en el paraíso.
A veces te preguntas: "¿Por qué lo hago?
¿Debería hacerlo? Creo que sí".
Es curioso cómo trabaja la mente.
Y cuando ya te has decidido a hacerlo, te concentras al máximo.
Dices: "Vale". Y una vez decidido, piensas: "Mierda".
Te haces preguntas.
Dices: "¿Valdrá la pena?".
Muchos dicen que el salto BASE les ha salvado la vida.
Al sentir que tus pies despegan,
no existe nada más en el mundo.
Quieto. Quieto ahí.
Es una forma de felicidad absoluta. Sí.
Por eso quieres repetir y repetir.
Buenos días, Bala. ¿Qué haces?
¿Ya toca despertarse? ¿Quieres desayunar? Vale.
Vale, ya me levanto, ya. Ya voy.
Puede que sea la única persona del mundo
a la que su mujer ha enseñado a hacer salto BASE.
Hola, soy Marta Empinotti y él es Jimmy Pouchert.
Somos los dueños de Vertigo BASE Outfitters.
Marta me enseñó a hacer salto BASE,
y luego me enseñó a enseñar salto BASE.
Bien. Vale. Tres, dos, uno, salta.
Respira hondo, venga, respira hondo.
Sabíamos que no nos haríamos ricos dedicándonos a esto,
pero sí que seríamos felices.
Tres, dos, uno, hasta luego.
Sí, genial.
Por aquí detrás, todo bien, elige tu punto.
- Arriba. - Relájate.
- ¿Más? - Así. Sí.
Tres, dos, uno, va.
- Practica más. - Vas bien.
Por eso practicamos,
porque lo que haces en las prácticas, lo harás luego.
Cuando no hay opción y digamos que vas a aterrizar en un árbol,
elige un árbol bajo, no el más alto,
porque te quedarás colgado o caerás por las ramas
y golpearte o romperte una pierna.
Eso es bastante común.
Es peligroso, y da miedo.
Tenéis que saberlo, porque es...
Algunos creen que como es tan popular, es más seguro.
Pero es igual de peligroso y debéis ser realistas con eso.
Mucha gente hace saltos temerarios y asume riesgos
y no piensa que les tocará a ellos. Se puede hacer con seguridad.
Marta lleva saltando 25 años y nunca se ha lesionado.
¿La pruebas a ver qué tal?
Sí.
Vamos a tener pesadillas.
Sí, es lo normal.
Recuerda, tranquila, estoy contigo. ¿Vale?
Recuerda elegir un punto. Mira arriba y fuera.
Tómate tu tiempo, estoy contigo. Cuando quieras. Pásalo bien.
- Tres. - Arriba.
- Dos, uno. Adiós. - Muy bien.
Antes de su primer salto, son como mis hijos.
¿Quién es el siguiente?
Les das todo lo que tienes para que estén a salvo.
Te pones nervioso por ellos.
Cuando saltan, ya no puedes hacer nada.
Pero antes sí puedes hacer mucho.
Madre mía, qué brutalidad.
Eddie, chalado.
Todos han sobrevivido. Genial.
Buen salto, cariño.
Vale. Tres.
Hola, amor. Qué buen día.
Cuesta encontrar una pareja de salto. Somos muy afortunados de tenernos.
Al principio... No sé cuántos años me sentí así.
- Era horrible. Yo... - Ya llevamos 20.
- No. Ahora no... - Ha mejorado un poco.
Ahora ya he aceptado que...
Cuando él empezó,
siempre hacía bromas, pero era demasiado bromista,
y me hacía desconfiar de sus conocimientos.
Mola ser gracioso, pero hay un momento en el que debes demostrarme
que sabes gestionar un problema.
No quiere perderme, ese es el resumen.
- Claro que no quiero perderte. - Sí. No quiere perderme.
Pero con los años, he aceptado
que forma parte de su personalidad, y que si pasara algo...
- Moriría riéndome. - Exacto.
31 de diciembre del 98: primer salto desde Tierra de Jimmy.
Reconozco que tengo un poco de miedo, pero lo voy a hacer.
Ay, mi amor.
Genial.
Toma ya.
Enhorabuena.
Vale, amor, date prisa. Ya puedes.
- Adiós, amor. - Adiós.
Cuando Jimmy y yo empezamos a saltar, el salto BASE era ilegal.
Ahí hay una grúa.
Vamos. El tío venía detrás.
No era un deporte, éramos delincuentes.
Vamos, corre, rápido.
Cuando yo empecé, nuestros equipos eran de paracaidismo.
Éramos pioneros, probábamos lo que funcionaba y lo que no.
- ¿Estás bien, Marta? - Aquí nunca te aburres.
- Fallo. - Ha fallado.
- Pajarita. - Madre mía.
No queríamos que fuera tan peligroso y empezamos a probar cosas.
Si mi paracaídas de emergencia no se abre, será mi último salto BASE.
Muy bien.
Al hacer el deporte más seguro, ahí llegó el cambio.
Estadio Reliant.
Va a ser el primer salto de paracaídas
para la Super Bowl.
- Genial. - Qué emoción.
Y así pasamos de delincuentes a deportistas.
A lo largo de nuestra vida, el deporte ha progresado muchísimo.
Alucinante.
Ahora, cuando saben que haces salto BASE, te preguntan
si practicas la modalidad wingsuit.
"¿Vas de ardilla voladora?
¿Te pones el traje?".
Los llaman Batsuits.
Los llaman de muchas formas.
Llaman la atención más que nada
en el salto BASE.
Lo ven y quieren hacerlo.
Pero los riesgos son inmensos cuando te acercas al suelo.
Y cada vez se acercan más. ¿Hasta dónde?
Con los años, yo decidí
apostar por esa modalidad.
- Sí, amor. - Sí.
Hemos vuelto con los trajes.
- Hemos vuelto. - Eso es.
Pero el riesgo es tan alto que ahora he empezado a aflojar un poco.
Y nunca he hecho un salto que valiera más que mi vida.
- Mirad eso. - Pásalo bien.
- Bueno, chavales. - Sí.
- Buen vuelo. - Gracias.
¿Ya? Tres, dos, uno. Os quiero.
Scotty y yo empezamos desde el principio
con los vuelos de proximidad,
volamos con los trajes muy cerca del terreno.
- ¿Listo? Vamos allá. - A por ello.
Vale. ¿Listo? En tres, dos, uno. Despegamos.
Y sabemos que este deporte no tiene un Tiger Woods ni un Michael Jordan.
Somos nosotros.
Y fue una locura darnos cuenta
de que formamos parte de este deporte pionero.
¡Qué putada pasada!
- ¡Toma ya! - ¡Menuda línea!
- A repetir. - Ha sido...
Ha sido brutal.
Pensé: "Es Espen. Ya está. Ve a los árboles".
- Grabando. - Tres, dos, uno.
- Tres, dos. - Despegamos.
Lo que más asusta es ser el que va detrás.
Aparece una sombra a tu derecha
cuando te acercas al suelo, y cada vez se te acerca más
y oyes: "¡Ah!".
Esa es la clave: no tocar tu sombra.
Cuando practicas vuelos de proximidad con wingsuit,
tomas decisiones críticas a cada segundo, muchas veces,
y todo pasa muy rápido.
Cada giro, cada movimiento corporal, cada giro de muñeca
es una decisión crítica que podría matarte.
Por los pelos.
Cuando conocí a Scotty,
vi que había algo que lo llevaba más allá.
Lo hace para huir de sus demonios.
Ya sea por su tremendo ego o porque sufre estrés postraumático,
pero hay algo en este deporte que le hace no dejar margen de error.
Y por eso es uno de los mejores. Para mí, es el mejor.
Y todos pensábamos:
"Scotty no va a llegar a viejo. De ninguna manera.
Morirá en un año, en un mes, o mañana".
Los que se la juegan tanto como él ya no están aquí.
Están muertos, todos.
El daño que hemos hecho a este deporte con los accidentes
es irreparable. Y siempre se va a considerar
una de las actividades más peligrosas.
Vivo con ese estigma a diario.
Sé que mis padres tienen amigos
que les preguntan: "¿Cómo lo dejáis hacer eso?
¿Cómo lo apoyáis en lo que hace?".
La gente me lo pregunta, sí. "¿Cómo puedes soportarlo?
Es peligrosísimo. ¿Cómo lo soportas?".
Les digo: "Es que Scott no sería feliz si no pudiera volar".
¿Cómo disuades a alguien de su sueño o de su máxima pasión?
Cuando repaso mi vida, digo:
"¿Qué he hecho yo que me haya hecho tan feliz?".
Los veo y me da cierta envidia:
"Quiero sentirme un poco así".
No me arrepiento de no tener casa.
La idea de pagar un alquiler me parece un horror, la verdad.
En mi último piso, tenía un colchón en el suelo.
Los últimos seis meses, estuve allí tres días al mes. O menos.
Cuando empecé a saltar cada vez más, me di cuenta
de que no me echaría novia, no me casaría ni tendría hijos,
no tendría un trabajo normal con horario de nueve a cinco.
Esa realidad nunca sería la mía.
Recuerdo que mi madre me dijo eso:
"Dejas los Marines
y te vas a enganchar a esto".
Tenía 22 o 23 años y pensé:
"¿Y ahora qué coño hago?".
La misión de todos los que se meten en este mundo
es averiguar por qué están dispuestos a hacerlo.
Yo sigo por la gente que he conocido.
El pulgar, colega.
Tres, dos...
Volví de dos misiones en Irak, empecé con el salto BASE,
y ahí conocí a Matt.
Él había hecho 20 o 30 saltos BASE
y estaba buscando un compañero de salto.
Tres, dos, uno.
Luego me pasaron bastantes movidas,
me rompí la espalda, tuve algunos problemas legales.
Mi vida cayó bastante en picado.
Me fui a vivir con él
y nos volvimos inseparables, básicamente.
Scotty.
En esa época, saltábamos muchísimo.
Tres, dos, uno. Muppet.
Él empezó a practicar la modalidad del wingsuit por mí.
La madre que me parió.
Empezaron a pagarnos por imágenes.
Y eso nos motivaba para elegir otro proyecto temerario.
¿Qué agujero puedo atravesar?
¿Qué hago para dejar sin aliento a los que me vean en internet?
Nos centramos en los patrocinios y el dinero.
Él me ayudó mucho a estar centrado.
Siempre me devolvía a la realidad,
porque nos conocíamos desde hacía mucho.
Planeamos un viaje a Arizona,
y él acabó falleciendo durante ese viaje.
Scotty, ¿dónde está Matt?
No, no puede ser. No, por favor. Está bien.
- Está perfectamente. - ¿Dónde lo viste?
¿Entró conmigo en la grieta?
¿Dónde está?
Mi primer mentor fue Matt Kenney.
Me presentó a Scotty. No habíamos estado mucho juntos.
Pero cuando cayó Matt, Scotty y yo empezamos a vernos mucho más.
Puede que, al principio, Scotty se sintiera obligado
a ayudarme y coger el testigo de Matt.
Al final, habíamos tenido esa conversación muchas veces:
"Si caes, lo dejaré". Y él decía: "Si caes tú, yo también",
y cosas así.
Después, cuando sucedió, en ese momento, me di cuenta:
"Vale, no puedo dejarlo". Ahora forma parte de mi existencia.
Todavía me siento un poco culpable por ello.
Lo pongas como lo pongas, él me seguía a mí.
Eso fue lo que pasó.
Me gusta mucho ejercer de mentor. Asumo la responsabilidad.
En los primeros saltos, sobre todo en un primer salto BASE,
nunca se sabe. Ha salido mal muchas veces.
Venga, Amber, vas a hacerlo genial.
Miras a alguien que es un principiante desde el punto de salida.
Disfruta, Amber. Fluye y disfruta de tu increíble salto.
Tengo que sonreír, darles luz verde, desearles suerte
y ocultar que me preocupa mucho que vayan a morir.
Estoy acojonada.
¿Estás temblando? Te doy diez segundos.
- ¿Qué? - Diez segundos.
- Vale. - Venga.
- Sí, Amber. Buen salto. - Vale.
Tres, dos, uno.
Luego, abre el paracaídas y todo bien.
Digo: "Vale. Ha salido bien. Genial".
De pequeña, siempre jugaba con niños.
No me gustaba arreglarme el pelo,
me ponía la ropa de mi hermano, zapatos grandes,
porque quería ser guay. Pero nunca quise ser un chico.
Sí quería poder hacer las cosas que hacían los chicos.
- Ponte las gafas. - Parecía caliente, pero está helada.
- No tienes tanto frío, venga. - Cierra el pico, cabrona.
Métete.
Conocí a Espen
y todo pasó muy rápido.
Fui dejando el trabajo que tenía en el túnel de viento
y me fui metiendo en una vida más conectada con Espen.
Entrenar, viajar, enseñar, aprender,
las cosas empezaron a pasar cada vez más rápido.
Pasamos juntos las 24 horas. Y en nuestra vida no existe el "no".
Solo el "sí". Sí a proyectos, sí a viajes.
Sí a acostarnos tarde.
Amber. Tenemos que levantarnos.
- ¿Qué? - Vamos a ir a hacer salto BASE.
Cuando vas a dar el siguiente paso, te consume por completo.
El wingsuit siempre me ha dado miedo. Estás atrapada dentro de un traje.
Luego conocí a Espen, vi su inspiración,
cómo hablaba de lo que se podía hacer con un wingsuit.
Saltas y caes, pero con el wingsuit, saltas y vuelas.
Vuelas durante un buen rato.
Eso encendió algo dentro de mí.
Voy a hacer mi primer salto BASE con wingsuit, y me da mucho miedo.
¿No me aprietan los brazos? Lo noto apretado en los brazos.
Yo pongo las manos detrás y tiro con fuerza.
- Agarra. - Aprieta.
Abarca todo el equipo. Y tiras.
Hemos hablado mucho
de su primer salto BASE con el traje de alas.
Es un paso importante, que da miedo y es una tentación.
Y estoy nervioso.
Ten cuidado.
La apertura es un momento táctico, y nunca lo ha hecho.
Prepárate.
Estás preparada, Amber.
- Joder, estoy nerviosa. - Ya.
- ¿Lista? - Sí.
Genial.
Tres, dos, uno.
- ¡Toma ya! - Madre de Dios.
- Joder, qué fuerte ha sido. - ¿Qué tal?
- La apertura dio miedo. Bajé mucho. - Ya.
- Me gustó verte ahí. - Sí.
Vale. Estoy temblando.
Ahí entendí que había encontrado algo que le iba a encantar.
- La miraba y pensaba: - Qué pasada.
"Lo has sentido. Vamos a hacer muchos más saltos así".
Vale. Tres, dos, uno.
- Mejor, ¿eh? - Me costó seguirte.
- ¿En serio? - Sí.
No le sigo el ritmo a mi chica.
Crecí en las montañas desde que tenía un año.
Sigue.
Antes de cumplir un año, ya estaba en la montaña.
Eso me hizo ser alguien que se sentía más seguro y cómodo
en zonas altas y expuestas que en la propia sociedad.
De pequeño, mi padre siempre estaba escalando en EE. UU. o el Himalaya.
Yo quería compartir sus aventuras.
Recuerdo la primera vez que me dijo:
"Vale. ¿Listo para acompañarme?".
Y, desde ese momento, fui pareja de escalada de mi padre.
Empecé con el paracaidismo y el salto BASE, pero no le gustó.
Lo suyo era seguir conectado con la montaña,
y mi técnica se basaba en dar el salto.
Flower power.
Así que me entendió cuando empecé a hacer salto BASE.
Aunque también tuvo miedo y se preocupó por mí.
Pero me enseñó desde muy pequeño que puedes arriesgarte por diversión.
Cuando conocí a Espen, me animó a desatar todo mi potencial.
Pero hay algo que me preocupa un poco,
y es que él asume mucho riesgo. Asume más riesgos que yo.
Estoy un poco acojonado. Mirad dónde estoy, no sé por qué.
Tengo miedo.
Para mí, el lado menos atractivo del salto BASE
es que da miedo y es peligroso.
Odio estar en una montaña y estar superasustada.
No lo hago por el miedo, el peligro ni el riesgo, sino porque amo volar.
Tres, dos, uno, a volar.
Vale. Probando, hola.
Buenos días, ya casi hemos llegado.
Vamos a ir rápido hasta el punto de salida.
En cuanto estéis preparados, avisad a Marta,
ella estará en el punto de salida.
Revisamos equipo entre todos, tened cuidado.
El primer salto será uno sencillo,
y luego ya hablaremos de subir un poco el nivel,
pero siempre, por favor,
saltad por debajo de vuestro límite,
- por el bien de los demás. ¿Vale? - Sí.
Gracias. Os quiero.
No he tenido tiempo de pensar en el salto, y ahora, siento ese "woo"
cuando pienso en hacer un mortal atrás. Me da cosa.
Cariño.
Piensas hacer un mortal atrás,
pero no en el primero, en otro salto, ¿verdad?
- ¿Hago uno normal? - ¿No crees que deberías hacerlo?
¿Para dar buen ejemplo?
Bueno, lo has dicho y luego, ya sabes.
Y, como saltador, se suele...
Sigue mis palabras, no mis actos.
- Pero vale. - Solo el primero.
No puedes prohibirles algo.
Les pides que no lo hagan, y si les caes bien, te harán caso.
Pero no hay garantía de nada.
Ahora sí empieza a ir en serio, ¿eh?
No está mal. Viento de izquierda a derecha, los hemos tenido peores.
¿Dónde está Marta?
¿Has comprobado los tres anillos?
- ¿Lo has comprobado, no? - Todo bien.
Si alguien se hace daño, es tu evento. Si no, es mío.
Genial.
Eso sí es ir en pelotas.
Marta, Jimmy. Es un regalo, de verdad. No hay nada como estar en casa.
Y "casa" es allí donde estamos juntos.
- Aguanta. - Aguanta.
- Aguanta. - ¡Bien! Se ha librado.
Se quedó... El extremo del paracaídas se quedó a esto del acantilado.
Adiós, amor. Genial.
No es un adiós. Ahora te vemos bajo.
- Genial. - Es tu chica, ¿eh?
Sí, me pongo más nervioso cuando salta ella.
¿Me compruebas antes de saltar? Una revisión rápida.
Claro, una revisión rápida.
- Sí. Todo bien. - Gracias.
- Ay, Dios. - No.
- No puede ser. - No.
- ¡Bien! - Me cago en todo.
Ha sido un golpe de nada. Venga, contrólalo. ¡Bien!
Chocaste con esa pequeña grieta.
- Sí. - Joder.
- Me cago en todo. - Guau.
- Estoy sangrando por el codo. - Vale. Pero lo has hecho genial.
- Lo vi venir... - Te resististe.
Tiré fuerte. No saqué las piernas.
Pudo ser muchísimo peor.
- Aquí estamos. - Gracias.
- Gracias. - Lo hemos salvado.
No quiero fastidiarla, quiero volver el año que viene.
Este ojo te protege de los espíritus malignos.
Genial. Gracias.
- Qué alegría volver. - Gracias.
Al final, lo único importante
es que todo el mundo acabe ileso.
Vale. Sí. Bum. Ven aquí. Vamos a activarlo.
- Gracias. - Ya está.
- Ya estás protegida. - Genial. Muchas gracias.
Hemos perdido a gente desde el principio.
- Y... - Colgante activado.
En el año 87, perdí a mi novio cuando practicaba salto BASE,
y recuerdo que me pasé como seis meses
muy confundida, sin querer saltar.
Iba a un punto de salida, me ponía a llorar y era incapaz de saltar.
Y luego bajaba,
y a la semana siguiente o así, volví a subir y no podía saltar.
Hasta que un día, me dije: "Te encanta este deporte".
Y me encanta. Me centra. Es algo que...
No sé, para mí es como una experiencia religiosa.
Me da algo que no consigo en otra parte.
Así que tuve que decidir
que amaba a mi novio Steve.
Todavía hoy le guardo un lugar muy especial en mi corazón.
Pero necesito saltar.
- Vale. Tres, dos, uno, a volar. - Fuego.
¿Dónde está mi amor? Sí.
- Yo, Jimmy, te tomo a ti, Marta. - Me entrego a ti.
- En matrimonio. - En matrimonio.
- Esta es mi promesa. - Esta es mi promesa.
Puedes besar a la novia.
¡Bien!
Sí, ahí están.
- El momento más esperado. - Los novios.
¡Os queremos!
Mañana ya será tarde,
es ahora o nunca, amor mío.
Está la manera en la que te enseñan a vivir.
Ir a la universidad,
trabajar, una casa, formar una familia.
Pero Marta y yo siempre hemos tenido otras prioridades.
Hemos querido vivir como nómadas,
movernos, viajar, ver cosas y vivir experiencias.
Estamos en la Ruta 66 en dirección a Moab, qué bonito.
Este será nuestro hogar una temporada.
Cuando nos mudamos a Moab, lloré de felicidad un mes entero,
porque sacaba a los perros de paseo,
y me emocionaba toda esta belleza.
Mira, está ganando la carrera.
Dos, uno. A volar.
Sí, amor. Muy buena.
Moab es inmenso.
Cuando vives en un lugar, tienes tiempo para buscar saltos nuevos.
Marta Empinotti, la mujer que anda.
Precioso, amor.
Mirad qué chica tan guapa.
En 2000, había muy pocos saltos accesibles,
solo había que elegir un muro y estrenarlo.
- Olé. - Sí.
Y Jimmy y yo dijimos:
"Sería genial compartir los puntos de salida con otra gente".
Vemos aquí una pequeña quedada.
Es una locura. Chief está encantado. Yo también.
Marta, ¿lo estás pasando bien? Yo, sí.
Ah, sí.
Preparábamos cuatro pavos
y todo el mundo traía algo por Acción de Gracias.
Hola, enanos.
Así nació el Turkey Boogie,
para enseñarle a la gente los tesoros descubiertos.
El primer año fuimos ocho. Al año siguiente, fuimos 25,
luego 50, otro año 50 y luego 100.
Turkey Boogie 2005.
¡Buenos días a todos!
- ¿Algún médico? - ¿Estáis listos?
- Dios. - Tenemos que verlo.
Alucinante.
Madre de Dios.
Qué locura.
Los jóvenes del deporte podrían ser mis hijos.
Genial.
Pero son mis mejores amigos.
Vale, amor. Pásalo bien.
Pero te rodeas de toda esa energía,
con personas en lo mejor de la vida, y te mantiene joven.
- Genial. Feliz Acción de Gracias. - Feliz Acción de Gracias.
Hasta luego.
Tres, dos, uno.
Mierda.
Mierda. Ay, Dios. Joder.
Mierda, joder.
- Ha girado. Está colgado. - Joder, está colgado.
Mierda.
- ¿Ves algo? - Sí, lo veo.
- Está colgado. - No está muy lejos del suelo.
Joder.
Dios santo.
Siempre le pasa a alguien. Me encanta el Turkey Boogie.
¿Cerveza de rescate?
Abrigaos bien, va a hacer frío.
¿Alguien sabe si está consciente o cómo se llama?
¿Cómo estás? ¿Qué haces?
No muy bien.
Está colgado del paracaídas.
Ah, sí. Mirad.
Podría morir de frío.
No está sangrando.
Tenemos muñeca rota, tobillos rotos,
y un equipo que lo va a bajar. Está a seis metros de la pared.
Lleva arnés, vamos a moverlo
- unos metros. - Muy despacio.
- Cuidado. - Estira las piernas, estíralas.
- Estira las piernas. - Eso es.
- Sí. - Te tenemos.
Sigue, hay una roca pequeña.
- Uno, dos, tres. - Vale.
- Tobillos. - Sí, es verdad.
Buen trabajo.
- Fémur. - Sí.
- ¿Me notas? - Sí.
Muévelos. Vale.
¿Me confirmas que viene el helicóptero?
- Negativo. No hay helicóptero. - Queda una hora y luz.
No tenemos helicóptero. No vienen.
Hay que moverlo, porque vamos a tardar.
Hay que bajarlo cuanto antes.
Cuidado con esto.
Vale, tirad.
Avisad cuando podamos bajarlo.
¿Quién sabe el camino por el acantilado?
Bajad y marcadlo para saber por dónde ir.
- ¿Todos bien? - Todo bien, ya casi está.
¿Al otro lado?
- La cabeza. - Sí.
Lo ponemos a la derecha.
Es difícil, pero no imposible.
Los rescates no son fáciles. No se puede saltar a última hora.
Por suerte, no hace más frío,
porque ha habido eventos a cero grados.
- ¿Una cerveza? - Yo sí.
- Tengo para todos. - Cerveza, más cerveza.
Decidí ir a hacer un salto con el que llevaba mucho soñando.
Ya voy de camino.
Empecé mi ruta al mismo tiempo que mi padre
llevó a un lugar las cenizas de su mentor de escalada.
Empezamos a escalar a la vez, y me quedé sin cobertura.
Recibí una llamada del hermano de Espen
y le pregunté: "¿Va todo bien?".
Y me dijo: "Mi padre ha muerto".
Respiré hondo y le dije:
“Espen está subiendo y va a hacer un salto.
Creo que deberíamos dejar que lo haga".
Pensé en lo que pasaría si perdiera a Espen.
Ese momento en que lo has perdido,
pero no sabes que lo has perdido.
Y es casi como si pudieras alargarlo lo máximo posible,
es como darle más tiempo con esa persona.
Vale. Salto en tres, dos, uno.
Llegué al suelo con dos amigos y vi llegar a Amber.
La miré y vi que le temblaba el labio.
Pensé: "¿Me va a dejar?".
Me dijo: "Voy a decirte algo que te va a cambiar la vida:
tu padre ha muerto".
Se cayó escalando de camino a Store Vengetind.
Y debo decir que no sabía
lo que se sentía al perder a alguien tan cercano. No tenía ni idea.
Cuando veía a la madre, al padre, a los hermanos,
al marido, la mujer o los hijos de un saltador fallecido,
no sabía lo que sentían. No tenía ni idea. Hasta ahora.
Vale.
Muy bien, señores. Vamos a hacer magia.
¿Cuál es el proyecto, qué tenemos pensado?
Bueno, aunque desde aquí no se ve muy bien,
si te fijas, puedes ver un lugar desde el que saltar.
Mirad qué lugar, es un paraíso para los saltadores.
Un día, colocamos una cuerda fija. Subimos hasta arriba
y descubrí que había encontrado uno de los mejores saltos de Moab.
- Toma ya. - Buena.
Mola mucho ser el primero que salta de un punto.
Le pones nombre. Y ahora, todo el que viene a Moab
quiere saltar el Nido de Dragón, es un lugar primigenio.
Al descubrirlo, pensé:
"Me pregunto si se podrá hacer con wingsuit",
porque los wingsuits no despegaban tan rápido de aquella.
Luego me enteré de que ya lo hacían con wingsuit.
Hay corrientes ascendentes.
Usaremos lo mismo que los pájaros.
Es superarriesgado, son 90 metros.
Es la altura mínima viable.
Tienes que volar.
Si no vuelas, si la cagas en la salida,
se te abre una cremallera o lo que sea, estás muerto.
- ¿Listo? - Por supuesto.
- ¡Sí! - Vamos allá.
Es un salto supertécnico.
Yo, por ejemplo, jamás lo haría con wingsuit.
Así que sí, no es para cualquiera, ni mucho menos, eso desde luego.
Tres, dos, uno. A volar.
Arriba siempre te pones nervioso.
Tenía cinco segundos para abrir el paracaídas y pensé:
"No la cagues. No la cagues, por Dios".
Ese salto es la joya de la corona de Moab.
- ¿Lo has hecho, Jimmy? - No.
- Aunque lo descubrí. - Sí.
Me gusta decirlo, me gusta dejarlo caer.
- Quiero un chocolate. - Tenemos.
- ¿Chocolate. - Sí.
- ¿En serio? - Sí.
Pero está en el armario ese al que no llegas.
Me subiré a una silla.
- Chocolate. - Chocolate.
Lo conocí haciendo salto BASE en Francia.
Cuesta salir con alguien que no practique salto BASE.
Si no lo hace, estarás a tus cosas
y no tendrás pareja, porque es egoísta.
Solo quieres saltar y saltar y estar en las montañas.
Soy abogada, y hace unos años, no era feliz.
Era superinfeliz y decidí dejarlo y empecé a saltar.
Cambié mi vida por eso, ahora me dedico a saltar y a escalar.
Y no me arrepiento. Tengo menos dinero, pero soy más feliz.
- ¿Lo ves? - Sí.
- De lujo. - Arriba.
- Me gusta. - Está guay.
- Y lo nivelaremos ahí. - Vale.
- Sí. - Yo primero.
¿Estás nervioso, eh?
¿Qué va a hacer papi?
¿Va a hacer otra tontería?
¿No te gustan las tonterías de papá?
Huele mi miedo.
- Ya está, ahora sí que sí. - ¿Bien?
Pum. Preparados. Espera.
Preparados, listos, ya.
¿Lo van a dejar ahí unos días?
Sí, va a estar ahí.
- Lo quieres probar. - Sí quiero.
Aquí no.
¿Dónde hay una buena salida sin el columpio?
- Buena idea. - Aquí.
- Bien. - La clásica.
Todo bien.
Todo listo.
Genial.
Es mágico.
Es peligroso, pero al mismo tiempo, es pura adrenalina.
Es lo que todo el mundo quiere:
compartir lo que amas con la persona que amas.
Pero, al mismo tiempo, conozco el riesgo, el margen,
y me da miedo perderlo, claro que sí.
Así que sí. Es así.
- Sí, me das miedo. - ¿Qué?
- Sí. - ¿Yo a ti?
Sí, me das miedo.
¿Qué haces?
Visualizar la figura, porque arriba pasa todo muy rápido.
- Necesito verlo aquí. - Si te das la vuelta,
te enseño cómo pretendo hacerlo.
Dejo espacio, te miro, me muevo para pasar por encima.
Veo tu brazo, te veo a ti.
Guay. Déjame probar a mí.
- Empiezo, miro. - Y luego me ves y ya.
- Sí. - Sí.
Vale.
Hasta ahora.
Decidimos competir juntos en acrobacias en wingsuit.
Es como patinaje artístico.
Haces movimientos específicos, te das la mano, te agarras.
Y cada agarre suma puntos.
Competir en paracaidismo es como cualquier otra competición.
Se espera que los que ganan el mundial sean los mejores.
En Noruega, tienes que clasificarte en el campeonato nacional.
Todo se reduce a la idea de por qué volamos tanto.
Y la idea es buscar nuestro potencial:
¿hasta dónde puede llegar el ser humano volando?
Conseguimos pasar al Campeonato del Mundo.
Toma ya, joder.
Es nuestro sueño.
Para esto hemos trabajado
y practicado wingsuit, paracaidismo y salto BASE en todas sus fases.
Hoy es el último día antes de ir al Campeonato del Mundo.
Hoy es la ceremonia
y saltaremos en un lugar especial.
Me despedí de Amber en la avioneta,
porque saltamos de uno en uno, y...
Me sujeté las chanclas para poder saltar en chanclas.
Me metí una cerveza en el bañador y, al saltar,
me di cuenta de que había un viento horrible.
Me dio mala sensación.
Tuve que maniobrar muy rápido, con el paracaídas, para aterrizar.
Me giré, vi a Amber preparándose para aterrizar, bajando.
Y su apertura de paracaídas fue una pesadilla.
Lo vi.
Espera...
Tranquila. Intenta respirar.
Intenta respirar. Respira.
Yo me quedé totalmente en shock.
No respiraba, pero emitía sonidos,
emitía sonidos, aunque no podía respirar.
Le empecé a hablar, le dije que respirara.
Fingí estar tranquilo, aunque no lo estaba.
Respira, Amber. Respira, tranquila.
Intenta respirar.
- Dame la mano. Dámela. - Amber.
Sí, tenía la pierna destrozada.
No estaba como debía estar.
Tuve claro que tenía delante una lesión grave.
Una lesión que podía cambiarte la vida.
Y supe que se podía morir desangrada en 20 o 30 minutos.
Vale, Espen.
Es una lesión muy grave.
Podría quedar paralizada.
- No parece nada descabellado. - No.
Mira qué guay, puedo mover los dedos del pie.
Te cansa.
Sí, un poco.
Me destrocé la parte superior del fémur y me disloqué la columna.
Me duele muchísimo. Es...
No creo que haya dolores mucho peores que esto.
Sí, muy bien.
He tenido una noche larga.
Espero que me den más calmantes
para no tener dolores, poder moverme un poco más
y estar un poco más activa y cómoda durante el día.
- Vale. - Habitación 469.
Creo que está dormida.
Sí. No estoy dormida.
¿No estás dormida? Hola, amor.
- Te traigo sorpresas. - ¿Qué?
Nivel intermedio de free fly: tercer puesto.
- Ahí tienes. - Guau.
- Enhorabuena. - Gracias.
Y en la categoría de vuelo con wingsuit:
segunda por detrás de su novio.
- Segunda. - No.
- Wingsuit. - Bien.
Amber Forte. Máquina.
Te llevas un abrazo.
Vale, esto se merece poner el himno nacional.
Este es el himno noruego: Ja, vi elsker dette landet.
- Soy una kamikaze. - Frena.
Tachán.
- No has necesitado ni piernas. - No.
Anda, qué lejos.
- ¿En serio vas a llegar? - Cada vez estoy mejor.
Ya te digo.
Lo has conseguido.
- Enhorabuena. - Sí.
Choca. ¿Puedes chocar? Vale, pues con la muleta.
He recibido un regalo de TonFly, que tardaré mucho en poder usar.
Pero mirad.
Sí, qué rara se te ve.
Nuevo traje de alas.
Traje de alas en el hospital.
Mejor lugar, imposible.
Mírate.
Con ese pepino vas a ganar la próxima semana.
Espen se va al Campeonato del Mundo, ¿en cuántos días?
- Una semana. - Sí.
Vendrá mi madre a cuidarme
mientras Espen arrasa entre la comunidad wingsuit
- y vuela como un ninja. - Sí.
- Sí. ¿Vas a ganar? - No.
Voy a quedar quinto.
No jodas, no digas eso.
Puede que sexto, pero creo que quinto. Sí.
Fracasado.
Venga ya.
- Tienes que ganar. - ¿Cómo?
Si no estoy saltando, estoy aquí.
No saltas porque llueve.
No, no salto porque estoy en el hospital.
- Marta. - Ya vamos.
Diez segundos. No paramos, y la fiesta no ha empezado.
- Accesorio de pezón. - No me mola.
Madre mía, estáis totales.
- ¿Estáis listos? - Listos.
Jimmy y yo nos casamos en Las Vegas.
¿Beso? Sí.
Y queríamos celebrar algo para reunir a toda la familia.
Dijimos: "¿No sería divertido celebrar un evento
sin preocuparnos por saltar?".
Celebrar la vida de los que estamos aquí
y también de los que ya no están con nosotros.
- Vale. - Vamos a hacernos una foto.
Lo mejor de todo fue una idea que tuvo Jimmy.
Quiso hacer una foto de grupo con todo el mundo.
Genial.
Las fotos de grupo son valiosísimas, porque en toda foto de grupo,
la próxima vez que hagas una, habrá gente que ya no esté,
porque habrá fallecido.
Cinco, cuatro, tres, dos, uno.
¡Lo conseguimos!
Tenemos la culpa del superviviente.
Todos tenemos nuestro método para gestionar la pérdida, el dolor.
- ¡Vamos! - ¡Bien!
Qué buena.
Hombre, muy buenas.
Si no queréis un abrazo, venid ya.
Ya lo abrazaréis después, va a estar aquí toda la noche.
¿Qué tal?
Marta y yo decidimos no tener hijos,
pero somos como los padres de toda esta gente.
Y, para nosotros, es importante pasar tiempo con ellos,
porque somos conscientes de que puedes faltar cualquier día.
Con Julia, supe que Scotty había conocido a alguien
que además de igualar su energía, la superaba y lo mantenía alerta.
No te entra.
Así no lo pierdo.
Scotty, ¿quieres a Julia como tu esposa?
Sí, quiero.
¿Quieres a Scotty como tu marido?
- Sí, quiero. - Yo os declaro marido y mujer.
Soy la hermana de Scotty Bob, para quienes no me conozcáis.
Cuando Scott dejó los Marines,
empezó a aprender más y más sobre vuestra actividad,
y se sintió muy cómodo, porque sois su familia.
Nosotros somos su familia, pero vosotros también y estamos felices.
No voy a llorar, pero estamos felices de teneros a todos aquí
y de que lo cuidéis, porque sabemos lo que hacéis
y sabemos que es, en fin... Que estamos muy felices.
Estamos felices de que hagáis lo que hacéis. ¿Y sabéis qué?
En el trabajo, enseño sus vídeos.
"Mirad cómo mola mi hermano".
Me dicen: "Madre mía, qué locura.
Necesita una novia y sentar la cabeza".
Pero ya veis.
Así que quiero brindar por Julia.
Te hemos estado esperando, Julia.
Ya me lo he bebido.
Por Julia, después de mucho esperar a la media naranja de Scott.
- Por ti. - Gracias.
- Salud. - Chinchín.
Genial.
Tres, dos, uno.
- Toma ya. - Qué pasada.
Estamos rodeados de mariposas, amor.
Deja de jugar.
Diría que tomo decisiones mucho más sanas ahora que está ella.
Hubo un par de años donde me dedicaba
a salir de fiesta y hacer salto BASE.
Entendí que ella no era de las que le parecería bien
que viviera en el sofá de un amigo, y ahí tuve que dar el gran paso.
Fue la mejor decisión que tomé.
- Te quiero. - Y yo a ti, amor.
No sé, no lo sé.
Me cuesta hablar de algo que no sé cómo va a ser.
Quiero tener un hijo, y sé que va a cambiar muchas cosas,
va a ser un cambio enorme para mí.
Y eso es lo que más miedo me da de todo.
No tanto morir y dejar solo a mi hijo.
Me da miedo el cambio que sé que tendré que hacer
para estar con mi hijo.
Por ejemplo, no voy a poder
venir aquí, subir y dejar al peque ahí abajo,
al menos los primeros años.
Muchos nos dicen: "Ah, pero vais a dejar de saltar, ¿no?".
Y decimos: "No, qué va".
Aunque sí le he pedido,
y ya lo está haciendo,
que sea más conservador.
Tres, dos, uno.
Hace cuatro meses de mi lesión.
Sigo sintiendo que estoy en una pesadilla horrible.
Pero luego, rápidamente te pones en...
modo activo, y es lo único que puedes hacer.
Dices: "No puedo hacerlo". "Y entonces, ¿qué vas a hacer?".
Tienes la opción de suicidarte,
pero no tengo valor para hacerlo.
Todavía va a pasar tiempo hasta que pueda saltar de aviones
y montañas, subir montañas
y hacer todo lo que sueño con hacer.
Pero no voy a dejar que eso me pare.
Es absurdo someter a la espalda a tanta presión,
sabiendo que está sujeta por metal.
Pienso: "¿Seguro que me conviene hacer esto?".
A ver cómo de rápido puedes correr hoy.
¿Lista? Ya.
Bien, 12.
El mayor problema que tendrás no va a ser el vuelo, ¿vale?
Tienes muy buena técnica, pero sí el aterrizaje.
- ¿Da miedo? - Sí.
Te da miedo. Sí. Vale.
El médico te dijo: "Si el dolor aumenta demasiado,
ahí debes poner el límite".
- ¿No estoy preparada? - No.
Debes estar segura de poder soportar un aterrizaje difícil.
- Estoy nerviosa. - ¿Nerviosa?
Venga, vamos a por ello.
- ¿Qué haces? - Grabarte.
Siento que no hay nada, no sé qué es lo que debo hacer.
Es que...
si no hago absolutamente nada,
me siento muy culpable,
siento que pierdo el tiempo y todo lo que me he esforzado
no servirá de nada.
Luego, cada vez que hago algo,
pienso que hice mal y todo va a empeorar.
Me paso el día intentando hacer lo correcto.
Pero tengo un dolor constante.
¿Quieres montar la hamaca?
Si no me recupero de la lesión,
¿vamos a poder seguir siendo pareja?
Si se hubiera muerto, yo habría continuado.
Habría seguido saltando.
Habría aprendido a vivir con su pérdida.
Ella sería...
un recuerdo muy dulce e increíble que...
sería bonito, aunque me atormentaría de por vida.
Pero no lo dejaría.
Es lo único que tengo.
Los deportes aéreos son mi vida.
Hola, Amber. Estoy en Chengdu, China.
Estamos todos aquí, 15 saltadores, pero tendríamos que haber sido 16.
Tú también tendrías que estar aquí.
- Ojalá. - Ya vendrás.
- Solo quería decirte que te quiero. - Y yo.
Chao.
¿Cuál es el plan?
- Adentrarnos en lo desconocido. - Vale.
Qué pasada.
- Bienvenidos a China. - Sí.
Vamos a tener un bebé, amor.
Arriba.
Sí.
- ¿Preparado? - Sí.
- ¿Seguro? - Sí. ¿Tú estás preparada?
Estoy temblando, joder. Vale.
Vale. Tres, dos, uno.
Ahí va mi mujer.
Mamá feliz, bebé feliz.
Esta mañana, me dije: "No voy a saltar, estaré tranquila".
Luego llegué y vi a todos prepararse,
y dije: "Joder, qué ganas. Venga, solo un salto".
Solo uno.
No puedo contárselo a mi familia.
Mi madre y mi hermana me dicen: "Ya no más, ¿verdad?".
Les digo: "Claro, ya no salto más".
He buscado en Google: "¿Qué puede hacer una embarazada?".
Y es curioso, porque pone: "Jugar al minigolf.
Planear la baby shower".
Pienso: "Vaya puto tostón".
Es uno de los deportes más egoístas que hay.
Es superegoísta, pero cuando eliges otra vida
y tener un hijo, es otra decisión
que también debes asumir.
Si no estás dispuesto a hacer ese compromiso con otra cosa,
el salto BASE va a copar todo lo demás. Es así.
¡Amor, espérame!
Pero ¿uno de los dos se quedará en tierra?
Es un rollo, porque
no vamos a poder saltar juntos.
Igual puedes cuidar tú del bebé.
¿El tío Dicko?
No sé. Supongo que, en un momento, dices:
"Vale, voy a aflojar".
Cuando tenga 90 años, quiero comprar una caravana,
pero una gigantesca, y viajar por ahí.
Jimmy y Marta se lo han montado muy bien.
¿Los estás llamando viejos?
En parte, son como unos padres,
es el papel tradicional de los padres o ancianos de una tribu.
Transmitir sabiduría
para tomar decisiones sensatas y seguir vivo.
¿Adónde vas?
No lo sé.
Creo que voy a hacer un salto BASE con wingsuit en Moab.
Por primera vez en mi vida.
- Vale, ya estamos aquí. - Di que sí.
¡Sí!
Con permiso.
¿Jimmy? Jimmy, ¿me oyes?
Jimmy, ¿me oyes, amigo?
Mierda.
Jimmy, te quiero, amigo.
Joder.
Lo vi saltar y todo parecía perfecto.
Oí el sonido antes de saber lo que estaba pasando.
Oí el sonido, y sin darme cuenta, se había pasado el tiempo.
Tardé un minuto en asumirlo.
Y cogí la radio, porque Jimmy y yo íbamos conectados por radio.
No le dejé de hablar.
Le dije que lo quería y que estábamos a su lado.
Que mandaríamos un helicóptero y llamaría a Marta.
En ese momento, me llamó Jay.
Le dije: "¿Ha sido Jimmy?". "Sí".
"¿Ha muerto?". "Sí".
Y ahí tuve...
Tuve un momento de incredulidad.
Es difícil de creer,
y eso que ya he vivido muchas muertes en este deporte,
y de la mi novio, mi primer novio en EE. UU.,
que también falleció haciendo salto BASE.
Sabía que era verdad, aunque me parecía casi surrealista,
y no me lo podía creer,
pero al final, también eres consciente
de que eso ha sucedido.
Tengo una pregunta, y no quiero parecer un capullo,
pero si no estuvieras aquí al acabar la película,
¿con qué querrías que se quedara la gente?
Sí, y lo he pensado, porque hemos grabado mucho
y he visto pelis donde al final del documental, dicen:
"Esta persona murió haciendo salto BASE".
Pero no quiero que sintáis pena por mí.
He vivido mi vida tal y como quería vivirla.
Y si muriera haciendo salto BASE,
y sé que es una posibilidad, no sintáis pena por mí.
Alegraos de que haya vivido mi vida tal y como quería vivirla, y...
que eso no os aleje de este deporte
ni os haga seguir en él, no quiero ser responsable de eso.
Vale. A despejar los fantasmas.
Tres, dos, uno, hasta luego.
Gracias. Menos mal. Sí.
El año pasado a esta hora
estaba en mitad de una operación de diez horas
para reparar mi fémur roto y mi columna.
Hoy, un año después, celebro poder dar mi primer salto de nuevo.
Vale.
Tres, dos, uno.
Madre de Dios.
¿Qué cojones?
Voy a llamar a Espen.
Sí, lo ha hecho, ya está.
Quería hacerlo, saber que todavía soy capaz.
Bueno, nada, que estoy viva.
- Estoy muy viva. - Te quiero.
- Te quiero, ¿vale? - Y yo a ti.
RIO CUMPLE 34 SEMANAS
No sé qué decir, Amber. ¿Estás superfeliz?
- Sí. - ¿Y la Amber desgraciada?
El año pasado.
Ya está. Todo listo.
Sí. Me estás mirando como un padre orgulloso, o algo así.
- Buen salto. - Gracias.
- Vuela hacia la tierra. - Sí.
Vale. Tres, dos, uno.
Muchos llegan a este deporte
sin tener mucho que perder.
Pero cuando ves que tienes mucho que perder,
igual ya no vale tanto la pena. Y ese es el juego.
Tengo una pregunta no relacionada.
¿Te sorprendió la muerte de Jimmy?
Muchísimo, tendría que decir.
No tiene mucho sentido.
No tiene sentido, la verdad.
Me sirve para reflexionar sobre mí mismo
y entender que ahora tengo muchos compromisos.
Caerme mandaría todo eso a la mierda.
Y sería un capullo integral si me pasara eso.
Para mí, no importaría nada.
No te sientas mal por el que muere,
sí por los que quedan.
Jimmy y yo hablamos de qué hacer si nos pasara a uno de nosotros.
A veces, la gente dice: "Sí, pero es nuestra pasión.
Si me muero, haced una fiesta".
Pero luego, cuando sucede, la cosa cambia.
Jimmy era un gran saltador, pero, a veces, poco cuidadoso.
Recuerdo cuando saltó sin pilotín.
Madre de Dios.
Me cago en todo, colega.
Guau. Pensé que me había matado. Pensé que se había acabado.
Pensé en Marta, en lo mucho que se iba a cabrear.
Madre de Dios.
Te quiero, vida, te quiero, mujer. Me cago en todo.
Y tardó dos años en contármelo.
Todo el mundo me lo ocultó a las mil maravillas.
Luego también me preguntó:
"¿Crees que hice bien en no contártelo?
Quería demostrarte que soy un saltador seguro".
Ven, amor.
El verano pasado, lo vi yendo a un sitio
donde ya habíamos acordado que no íbamos a ir.
Últimamente se arriesgaba más.
Jimmy siempre me llamaba cuando Marta estaba fuera.
"Hola, ¿qué haces?
Marta estará fuera unas semanas. Vamos a pasarlo bien".
Otra vez haciendo de las suyas.
Quería jugar. Era como un crío: "Mamá no está.
Quiero jugar. ¿Qué quieres hacer?
Vamos por ahí, es nuestra oportunidad".
Por desgracia, cometes un error, el juego se acaba y pierdes.
Y desde fuera, puede ser fácil juzgar.
Se puede ver como algo muy egoísta.
¿Es egoísta querer ser feliz?
Para mí, la libertad es lo más importante en la vida
y tuve que dejarlo ser libre.
- ¡Sí! - ¡Increíble!
Puedes cambiar un poco para llegar a un punto medio y crecer juntos.
Pero hay cosas que no debes cambiar, porque forman parte de tu alma.
Si me pongo a llorar, no vengáis a abrazarme.
- ¿Qué? - Si me pongo a llorar,
- no me abraces. - Vale.
Conseguiré recomponerme.
Estará bien, ¿vale? Gracias.
- Qué guapo. - Gracias. Empezamos.
Esta siempre ha sido una de mis vistas favoritas.
Hace diez años, Jimmy y yo creamos este evento
para celebrar las vidas de los que estamos aquí
y también de los que ya no están.
- ¡Sí! - ¡Eso es!
Y este está siendo un año difícil para todos.
Todos hemos perdido a nuestro Jimmy.
- Te queremos, Marta. - Sí.
Yo puedo. Tranquilos, que puedo.
Si no fuera por todos vosotros, no sería capaz de estar aquí
y sentir la fuerza que siento, así que muchas gracias por el cariño.
- Te queremos, Marta. - Sí.
Ahora nos damos un abrazo a lo Jimmy con quien esté a nuestro lado.
¿Vale? Gracias a todos.
Ven aquí.
Ojalá estuviera aquí para siempre, pero ya no está.
La familia sigue aquí, pero vamos cayendo uno a uno.
Solo queda seguir a tope,
seguir a tope hasta que llegue nuestro turno.
Ocho, siete, seis, cinco,
cuatro, tres, dos, uno.
No lo muevas, no gires los hombros.
- ¿Estáis con el curso? - Sí.
- Genial. ¿Qué tal? - Nos relevamos con el bebé.
Qué genial. Venga, nos vamos.
- Vamos a ver a mami saltar. - Tranquilo, concéntrate, visualiza.
Visualízate en el futuro. Y cuando estés listo, salta.
Tres, dos, uno, hasta luego.
¿Queréis un bebé?
¿Vas a estar loco de mayor, como tus padres?
Le gusta ver a mami hacer salto BASE.
Tres, dos, uno.
¿Qué crees que dejaremos primero?
¿El sexo o practicar salto BASE juntos?
Me dará pena dejar cualquiera.
Sí, ¿verdad? Yo tampoco quiero dejar ninguno.
Veo posible saltar con más de cien años.
¿Sabes qué quiero hacer? Morir de viejo.
- En zona de aterrizaje. - Eso es.
A tu lado, después de un vuelo de proximidad.
Atacar la montaña, aterrizar y hacer...
Si pasara eso, mi último pensamiento sería:
- "Lo he bordado". - Lo he bordado.
Diría: "Ah, lo he bordado".
- Nos queda mucho por vivir. - Claro que sí.
- Te quiero. - A volar.
Vale, ya voy, ya.
Tres, dos, uno.
Quiero vivir cada día a tope, salir de fiesta a tope,
amar a tope y saltar a tope,
porque a menudo nos recuerdan que todo puede acabar de golpe.
Somos muy conscientes de lo valiosa que es la vida, y la aprovechamos.
No la tenemos sin desenvolver, en una estantería.
La tenemos gastada y roída en la esquina.
Es lo bueno. Algo tan valioso, hay que usarlo.
- Perfecto. - Muchas gracias, Jimmy.
Ha sido precioso.
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