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- ¿Listos? - Todavía duerme.
¿Subo y lo saco de la cama?
Y así te echas a dormir tú también. Hace dos horas que lo intento.
Me he levantado a las seis para salir pronto.
No te preocupes, ya se me ocurrirá algo.
Valeria, cari...
¡Cariño!
- ¿Qué? - ¿Un besito?
Estás muy feo esta mañana.
A estas horas, a ver si no.
¿Se ha despertado ya?
Más bajo. Déjale dormir un poquito más.
- ¡Qué lata! - Anoche se acostó tarde.
Todas las noches se acuesta tarde. ¡Así no saldremos nunca!
Mira, mamá, o viene o Tao y yo nos vamos sin él.
Y dale.
Si no va él, no te dejo ir. Toma.
Y esto, ¿qué es?
La bolsa de agua caliente. Nino es tan delicado...
¡Qué desastre!
En mala hora se te ocurrió la idea del viajecito.
No vuelvas a empezar, por favor, mamá.
Si quisiéramos hacer algo malo, ya lo habríamos hecho Tao y yo.
¡Valeria!
¿Te crees que porque tienes veinte años no te voy pegar un par de bofetadas?
Sí, bofetadas...
¿Quieres ver cómo no vas ni con Nino?
¡Pues despiértalo!
¡Tsch! No grites, ya va.
Nino...
Nino...
Nino
Despierta, que es tarde.
Nino...
Nino...
¿Cómo quieres el huevo?
¿Con el café?
¿O con "marsala"?
¡Nino!
¿Quieres el huevo con café o con "marsala"?
Venga, Nino...
Pobrecito, te comprendo.
Venga, Nino. Es tarde.
Mamá...
Venga, ánimo.
Nino, venga, despiértate.
¿Qué hora es?
Es tarde, Nino. Tenéis que marcharos.
Valeria ya está levantada.
Ánimo, Nino.
¡Qué cara tienes, pobrecito mío!
¿Ya ha vuelto en sí?
¿Puedes decirle al señorito que le estamos esperando?
¡Le voy a pegar una bofetada!
¿No te alegra poderte ir de vacaciones con tu hermanita?
- Me importa un pito. - ¡¿Cómo?!
¡Nino!
No puedes, ¿verdad, Nino?
Claro, tengo cosas que hacer.
Te dejo dormir un poco más.
Tengo un compromiso. Dejadme dormir.
Mientras no perdáis el tren...
Que vayan solos...
Este hijo mío no puede salir a estas horas.
¡No puede!
El pobrecillo trabaja todo el año. Está agotado.
Que duerma por lo menos el primer día de vacaciones.
No puede marcharse.
¿Y entonces...?
Ya iréis otro día. Tenéis quince días.
Con las horas extraordinarias ha llegado a las tantas.
No es de hierro, ¿sabes?
Si no está él no son capaces de hacer nada.
No llegó hasta las tres. Le he oído.
- Mamá... - ¿Qué?
- Tengo que decírtelo. - ¿El qué?
¿Sabes por qué llega siempre tarde Nino?
¿Por qué?
Tiene una relación.
- ¿Una relación? - Sí.
¿Con quién? No, no quiero saberlo.
Es un hombre. Hace lo que tiene que hacer.
Sí, pero se quiere casar con ella.
- Valeria... - ¿Sí?
¿Cómo que se quiere casar?
Como ella tiene un niño, le ha convencido.
- ¿Cómo que un niño? - Tranquila, no es de Nino.
Es del otro... de la viuda.
- ¡¿De la viuda?! - Su amante, mamá.
Por eso quería que viniera con nosotros. Para que no sufrieras.
- Así cambia de ambiente. - Sí, sí.
Puede que a la vuelta haya cambiado de idea, ¿no?
- ¡Nino! - Ve, ve...
¡Nino, despierta, que te tienes que marchar!
¡Nino, despierta! ¡En marcha! Tienes que irte.
Te has dejado atrapar como un idiota.
- Nino... ¿Estás despierto? - Sí.
Venga, arriba.
Acuéstate más temprano.
Ánimo, venga.
¿Quién es?
Soy yo. ¡Cuándo asesarás!
- ¿Quién es esa viuda? - ¿La viuda? ¿Qué viuda?
- ¡Ya te daré yo viuda! - ¿Es que te has vuelto loca?
Tú, márchate, que ya arreglo yo eso.
¡Seguro! Esto es un manicomio.
Tengo que marcharme de aquí. Tengo que cambiarme de casa.
Pero, ¿qué hora es?
- ¿De qué te ríes? - ¿Has visto qué rápido se ha despertado?
¿Lo has hecho adrede?
Entonces, ¿no era verdad?
¡Cómo va a ser verdad! ¡Quién se va a fijar en ése!
¿Y te parece gracioso?
¡Míralo, cómo me ha hecho despertarlo! Menos mal que no se ha enterado de nada.
- ¡Valeria! - ¿Qué, mamá?
Ven aquí, Valeria.
- Tápate porque a estas horas hace frío. - Vale.
Te marchas... Recuerda que no hay novios ni hermanos.
Las mujeres tienen que cuidar de sí mismas, ¿entendido?
- Sí, mamá. Tranquila. - Adiós, Valeria.
- Adiós... ¡Valeria! - ¿Qué?
Id a misa alguna vez, ¿vale?
- Está bien. - Adiós, Valeria.
En el fondo es una buena chica.
Mira a éste...
Si tengo que fiarme de que él los vigile...
¡Pobre Valeria!
¿Pero, ¿quién es la viuda?
Mira cómo lo he colocado, ¿te gusta?
No, ahí es mejor que vaya Nino.
¿Por qué? ¿Se ha enfadado?
¿Enfadarse? Está encantado.
Sólo que no le he dicho que tu tío no te ha dejado el coche.
- ¿No se lo has dicho? - No hablo con él desde hace dos día.
- ¿Cómo querías que se lo dijera? - ¡Menuda sorpresita!
¡Y si a Nino no le apetece, volved!
¡Te atrapé!
No te hagas el gracioso, que no estoy de humor.
¿Qué querías que hiciera? Valeria tenía tantas ganas...
No he sido capaz de decirle que no. Ponte en mi lugar.
¡No! ¿Qué es estamos, en carnaval? Yo no soy un payaso.
- Vamos a hacer una apuesta. - No me importa. No eres un amigo.
Tú eres el que más se va a divertir.
Venga, no seas tiquismiquis, Nino.
Mi tío no me ha dejado el coche, pero mejor...
La moto es mucho más divertida. Total, ¿vamos a dar la vuelta al mundo?
Cuando nos cansemos, paramos, elegimos un sitio que nos guste...
Y en un pispás montamos la tienda.
- ¿Tampoco le habías dicho lo de la tienda? - ¡Si hace dos días que no hablo con él!
¡No, soy yo el que no habla con ella! ¡Que quede claro!
Y de hoy en adelante, tampoco hablo contigo.
Estábamos de acuer... Te había di...
¡Qué asco me das!
Confabularse contra mí con esa loca...
Para terminar metido en una tienda, como los cartagineses.
Nino, son campings internacionales.
Es como si estuvieras en un hotel, pero sin gastar.
Ya verás qué bien estamos.
Buenos días, señorito Nino. ¿Se van ya?
¡Cómo madruga para ir a divertirse!
¡Que lo pase bien! ¡Y buen viaje!
¡Cuidado, que es el botiquín!
Vamos para ponernos malos.
Pero, ¿tú sabes por qué quiere hacer este viaje?
Siempre te dije que en tienda, no.
Valeria quiere pasar unas vacaciones distintas, ¿qué hay de malo?
Mira cómo lo ha dejado...
Mira, voy a romper mi juramento de no volver a hablarte.
Yo no soy un tarado como éste.
Yo sé lo que buscas.
Vas en busca de aire puro, ¿verdad?
No busca aire puro, sino... extranjeros.
Elige a uno mejor, y si luego la cosa no pita, ya tiene a este bobo.
Y hace que sea él quien la lleve.
Tao, ¿puedes preguntarle a tu amigo si ha terminado, a ver si podemos irnos)
A mí me haces un favor... Cuanto antes te cases con ella, mejor.
Pero, ¿tenías que ser justo tú? ¡Liar a mi mejor amigo!
- ¿Nos vamos? - ¡Qué pena!
- Tao, ¿le has puesto gasolina? - Sí, le he puesto.
Pues prueba a cambiar el acelerador.
- ¡Adiós, Paolo! - ¡Adiós!
¡Adiós!
¡Adiós!
Míralos... ¡Qué bonita es la vida, eh!
Vienen de París y van a Roma.
Y yo tengo que estar pendiente de que si mi hermanita juega, no se haga daño.
Pues qué bien.
¡Señorita! Señorita, ¿podemos ayudarla en algo?
- Cuidado... Despacio. - Sí.
- ¡Me haces daño! - Estate quieta.
Abre.
- ¡Ay! - Hace falta un pañuelo limpio.
- ¿Me dejas tu pañuelo? - Está sucio.
¿Qué haces, ligar?
Como se le ha metido algo en el ojo...
¡Se le ha metido algo en el ojo!
¡Bueno, bueno!
¡Qué caballerosos! ¡Gracias!
- ¡Ojalá pudiera ir yo a caballo! - Vámonos, Tao.
¿Has visto?
- ¡Muñeca! - ¡Imbécil!
¿Me lo dices a mí?
¿Qué ha dicho?
¡Eh, ciclista!
Perdone, ¿ésta es la carretera a Spoleto?
No lo sé.
- ¿Cómo que no lo sabe? - No me distraigan. Estoy en una carrera.
¿Qué carrera?
La de los padres salesianos "Frangar, non flectar".
¿Y qué quiere decir "non flectar"?
Perdone, ¿cuántos kilómetros les quedan?
¡68!
¿Y cuántos habéis hecho ya?
14.
- ¿Cuántos? - ¡Catorce!
Pues lo has dado todo de primeras.
- ¿Vienen detrás? - No viene nadie, no te preocupes.
¡Tú pedalea!
No te alcanzan. Ni siquiera se les ve todavía.
No, es que van todos delante.
¡Ánimo, muchachos!
¡Comed y recuperad fuerzas!
¡Apartaos! ¡Fuera, es peligroso!
Ave María purísima, padre.
¡Ya vienen!
¡Muy bien! ¡Qué hombretones!
¡Cómo sudan, pobrecillos!
¡Ahí tienes! ¡Ánimo, chicos!
- No se ha entrenado. - No te preocupes, es la crisis inicial.
¡Déjanos pasar! Así tiramos de ti y descansas un poco.
- Ponte detrás. - No, el reglamento lo prohíbe.
¡Pégate a nuestra rueda!
Que no te dé vergüenza. A mi hermano siempre le entra la crisis.
No hagas caso, acércate.
Acelera, Tao, que ya estoy aburrida.
Un momento, a mí me interesa como deportista.
- Quiero ayudar a este pobre tipo. - Bueno.
Déjale jugar. Hoy quiere hacer de entrenador.
Decídase porque nosotros ya vamos retrasados.
¡Dale!
Pedalea, pedalea más suelto. Como si fueras cuesta abajo.
Intenta establecer cierta regularidad.
¡No puedo!
¿Con esos zapatos? ¿Es que vas con zapatos blancos?
- Busca tu ritmo. - Se va a desmayar.
¡Nino, el cura!
- Acelera, Tao. - ¡Jóvenes, no interfieran en la carrera!
Hablo con usted, Diringhetti.
Un atleta debe contar sólo con sus propias fuerzas...
¡Ya le he dicho que no se podía!
- ¡Apartaos! - Padre, su mano, por favor.
- Muy bien... Apartaos. - Gracias... Sí, padre.
No se preocupe... Padre, ¿conoce al padre Fiorenzo?
No, pero no interfiráis.
Claro, padre, claro.
¡Y adelante, ánimo, pedalead! ¡Vagos!
- ¡Ya se ha ido! ¡Ya se ha ido! - Venga, alarga el brazo.
¿Y el reglamento?
Eso no va contigo. Esto es un caso de fuerza mayor.
- Dale. - No puedo. Me descalificarán.
Sería tu salvación. Dame la manita, venga.
- ¿Se ha agarrado? - Sí, dale. Agárrate fuerte.
- Hola. - ¡Guapa!
¡Qué mordisco!
¡Mira qué boca!
¿Es que el resto te da asco?
¡Ni mucho menos!
Oiga... ¿Quiere una manzana? Tenga.
¡Bien!
No te la comas toda.
- Danos un bocado. - Tira una bolsa.
Y para mí, ¿no hay nada?
Lo siento, pero no me quedan. Puedo darles coñac.
- ¡Perfecto! - ¡Yo lo cojo!
A él... A él, que ha pinchado.
¿Por haber pinchado? ¡Qué suerte!
Ahora se emborrachará y se dormirá en la hierba.
Y nosotros, pedaleando.
Valeria, ¿puedes parar, por favor?
Tao, ¿por qué no vigilas a tu novia?
- ¿Qué está haciendo? - Está tonteando con todos los corredores.
No exageres. Si son unos críos...
- Podríamos parar. - Yo no quiero parar. -¡Pues tira!
Buenos días.
- Pequeño... - ¿Qué?
¿Quieres un huevecito? ¿Lo atrapas?
Si me lo tiras, lo cojo.
Le ha caído al padre Arturo.
- ¿Qué ha pasado? - Nada.
Esperemos que fuera fresco.
Tendrías que haber salido una semana antes para llegar.
¡Fuera esa motocicleta!
¡El cura! ¡Ahora, Diringhetti!
¡Lo va a conseguir!
¡Guapa, a mí no me has dado nada, dame al menos un besito!
Tírate guapa, que si te caes no te haces daño.
¡Diringhetti os ha tomado el pelo a todos! ¡Se ha escapado!
¡Fuera, vosotros, fuera!
¡Haríais perder la paciencia a un santo! ¡No puedo más!
Tiene razón, padre. Ya veré de hacer alguna penitencia.
Tranquilo, yo me ocupo de que la cumpla.
El presidente os espera en la meta.
¡En marcha, hijos míos! Recomponed el pelotón, vagos.
¡Dame la dirección, que te mande una postal!
- ¡Tao! - ¡Cariño!
- Hay eco. - Hay eco.
¿Me quieres?
- Mucho. - ¿Mucho mucho?
¿Mucho mucho mucho?
¡No!
¿No?
¡Nino!
Sí...
- ¡Ey, Tao! - ¿Cariño?
¿Cuántos años tendrá este árbol?
Éste debe ser joven. Tendrá... dos o tres siglos.
Valeria...
Cuidado con las hormigas. Está todo lleno.
- ¡Valeria! - ¿Sí?
Como todos los árboles son iguales
y llevamos tres horas buscando, yo propongo que nos quedemos aquí.
Tenemos también la frasca, la calaminta...
"La tienda es el trono del hombre libre,
coronado por la inmensidad de la naturaleza. "
Tao, dile algo tú también. Imponte.
Ésta es una loca. Nos va a hacer dar la vuelta al mundo.
- Ahora se lo digo. ¿Quieres un cigarrillo? - ¡Tao!
¡Voy!
¡Madre mía, estoy con dos locos!
Aquí no hay agua y, además, tenemos que encontrar un sitio más alegre.
- ¡Tao, vamos, corre! - ¡Madre mía!
- ¡Tao! - Voy...
¡Nino, ven! ¡Vamos a buscar un sitio más sonriente!
¡Hasta que nos paremos a lo mejor vale con que me ría yo!
¡Mira qué preciosidad! Parece hecho a propósito.
Mira... ¡Nino, lo hemos encontrado!
- Menos mal. - ¡Qué maravilla!
Habrán encontrado petróleo.
- ¿Estás contenta? ¿Te gusta? - Es justo lo que quería.
¡Ah, empiezan bien estas vacaciones!
- Es el sitio ideal. - ¿Qué pasa?
- ¿Qué haces? - Imagínate que llega a haber otro boquete.
Nino, mira qué arroyuelo.
Hemos tenido que buscar un poco, pero lo hemos encontrado.
Muy bien, precioso...
- ¿Has visto qué preciosidad, Tao? - Claro que es bonito.
Tenía razón Valeria... ¿Íbamos a estar sin agua?
Lo habéis hecho muy bien.
En marcha, chicos. Hay que montar la tienda.
- Nino... - ¡Arroyuelo!
Menos mal que te hemos encontrado.
- ¡Nino! - Ya, ya...
Haz algo útil... Ve por lo menos a coger agua.
Sí, voy a coger agua.
Total, ahogarla no puedo ahogarla.
Voy a coger agua.
¿Qué es eso?
No me estarán tomando el pelo...
Qué hermosa es la vida del campista...
¿Estará rica esta agua?
Bueno...
Con todas las comodidades...
¡Pero si está lleno de ranas!
Iré a otro sitio a cogerla.
Qué hermosa es la vida del campista...
¡Caramba!
¿Qué pasa, que me persigues? Iré más abajo.
Qué hermosa es la vida del campista...
Qué hermosa...
Te fastidias, porque no había cogido nada.
¡Qué noche tan maravillosa!
Nunca había visto un cielo tan cuajado de estrellas como esta noche.
Parece como si hubieran perforado el manto negro de la noche para espiarnos.
¡El manto negro...!
- Mira, una estrella fugaz. - Cierra los ojos y pide un deseo.
¿Un deseo? Ya está.
¿Qué será este dolorcillo que tengo aquí atrás?
¡Ah, es el sillín de la moto!
¿Ya se lo has dicho?
¿Por qué no te acuestas?
Me habéis traído...
¿Por qué? ¿Queréis daros un besito, eh?
Haced como si yo no estuviera, venga.
Venga, ánimo, que yo no os miro.
Un besito, venga.
¿Os da vergüenza? Venga, me tapo los ojos.
Uno, dos, tres, ronda-ronda, el que no se haya esondido que se esconda.
Si un besito le quieres dar, no la dejes escapar. ¿Ya?
- Ya. - Ya.
- ¿Cómo que ya? - Ya.
No...
Y ahora, ¿qué hacemos?
Dínoslo, por favor, si no, no podemos seguir.
¡Qué espabilados!
Que no.
¡Esto está lleno de mosquitos!
Habéis calculado mal. Tao ya se lo ha comido todo.
- ¡Quieto, Nino, quieto! - ¿Qué?
- Está lleno, lleno... - ¿Has visto?
Mira...
¡Qué grande era éste!
Mucho más gordo que el anterior.
Ahí va, ahí va... ¡Quieto, quieto!
Se ha ido.
Eran dos que se estaban besando.
Vamos a hacer una cosa... Cada uno se ocupa de sus mosquitos, ¿vale?
A los míos les pongo un lacito rojo y así los reconozco.
Entonces empieza por ponerte uno a ti mismo,
porque como mosquito no tienes precio.
Había quedado uno enorme.
Cariño, otro golpe como ése y no llego vivo a la boda.
Llegarás, pero, ¿quieres saber cómo vas a terminar?
Mira...
Las agujas... La lana... Uno dos y tres del derecho...
Y ésta del revés. Y sin mosquito.
Buenas noches.
Esos grillos no se callan nunca.
¡La tranquilidad del campo...!
- Valeria... - ¿Qué?
¡Qué concierto!
Valeria, ¿duermes?
No.
¿Estás cómoda?
De maravilla. ¿Y tú?
Esta tienda con esta cosa...
Calla.
¿Tienes miedo?
¿De qué?
De mí.
- ¡Qué dices! - Ellos también.
¿Cómo?
Digo que también los grillos.
¿Quieres besarme?
¿Cómo lo has adivinado?
Por la cara que pones.
Buenas noches.
Respirad por lo menos. Haced un intermedio.
Y dale, ahora las ranas.
Esta es mi amiga del arroyo.
Se ha enamorado.
¡Qué le daré yo las ranas!
¿Quién está ahí?
¡Silencio!
¡Maldita sea!
No puedo. No puedo casarme contigo.
Eres una rana.
¡Por aquí! ¡Ligero!
¡Segundo pelotón... a formar!
Tengo un grillo en el cuello vestido de militar.
¿Qué hacemos? ¿Es que estamos todos dormidos esta mañana?
¡Tú, date prisa! ¿Todavía estás así?
Ya voy. Me han quitado los zapatos.
- Cinco días al calabozo. - A la orden.
- ¡Nino! - ¡A la orden!
¿Cuándo he vuelto a la mili?
Nino, Valeria no está.
- ¿Dónde se habrá metido esa loca? - ¡Valeria!
Se habrá ido un momento...
¿Está loco? Esto está lleno de soldados.
- ¡Valeria!
Será inconsciente...
Por favor, ¿no habrá visto a una chica?
Ojalá, una moza.
No te quedes ahí como un idiota. ¡Búscala!
¡Valeria!
¡Valeria!
¡Valeria!
- ¡Valeria!
- ¡Cariñito! - ¡Cielín!
¡Tu madre!
¡Y la tuya!
Oiga, ¿no habrá visto...? ¡Oiga!
¿Mande?
- ¿No habrá visto a una chica...? - Rubia.
- Con los ojos oscuros. - Un poco rellenita.
- Distinguida... - Un poco gordita incluso.
¿No será por casualidad una que es un bombón...?
- ¿Llena de gracia? - Sí, sí...
¿Con caderas anchas y cinturita estrecha?
Sí, sí...
Con el cabello de oro que le cae sobre los hombros
y hace que parezca un ángel bajado del cielo?
Sí, sí.
¡Ah, entonces es con la que sueño todas las noches!
¡Vete a la garita!
Era de verdad. Yo creí que era una visión.
Ésta es una de esas cosas que le divierten a Valeria.
Nino, por favor, no empieces también tú.
- Entonces, ¿la has visto o no? - ¡Marmitón!
Ha subido a la colina de los oficiales.
- ¿Adónde? - A la colina de los oficiales.
Yo también la he visto.
¿Por allí? Gracias.
Vamos, Nino.
- ¿Y la has visto y no me has dicho nada? - ¡Qué querías!
Pero, ¿qué hacéis?
Estamos de maniobras.
¿Por qué?
- ¡Nino! - ¡Voy, voy!
Ahora viene lo bueno. Comienza la maniobra envolvente...
Tome los binoculares, señorita.
Ah, sí, ahora veo muchísimo mejor. Gracias.
- Mejor, ¿eh? - ¡Qué preciosidad!
Ahí los veo...
¡Qué bobos!
No, allí no. Al otro lado.
¡Qué divertido!
Mire, mire... La quinta avanza, flanquea, se sitúa...
Mire, señorita. ¡Mire qué hermosura!
Si lo llego a saber, me traigo el bastón alpino.
¡Ahí va, moras!
¿Qué...? Tranquilo, chico, tranquilo.
¿Es que no sabéis que aquí los civiles tienen prohibido el paso?
¿Y aquella chica es un sargento?
Es amiga del capitán.
- Guapa, ¿verdad? - Muy guapa, mi capitán.
No está mal, ¿eh?
A mí no me dice nada porque es mi hermana.
Yo tengo un permiso especial.
Permiso especial.
Córtate el pelo, lo llevas muy largo.
Mire...
¿Has visto al angelito?
Ahora, si eres hombre, vas y le pegas dos bofetadas.
¡Ay!
No tenga miedo. Aquí está usted a salvo.
- Me he llevado un susto tremendo. - No tema...
¡No estarás disparando de veras, eh!
Es usted mucho más joven que mi Cicci.
Capitán, perdone si interrumpo momentáneamente las maniobras...
¿Quién es usted? ¿Cómo ha llegado hasta aquí?
Por allí, probablemente por el mismo camino que ha seguido la señorita.
¿Qué hacen los centinelas? ¡Teniente!
- ¡A la orden! - Perdone, capitán...
- Pero usted, ¿qué quiere? - He venido a recoger a mi novia.
Eso no me incumbe. Esto es zona militar.
- Lo siento, ha sido mi culpa. - Usted no tiene nada que ver.
De todos modos, muchas gracias. Ha estado muy bien.
El placer ha sido mío, pequeña. Hasta la vista.
- Buenos días. - Buenos días.
- Buenos días. - Despídete.
- Me despierto, no la veo... - ¡Largo!
- Vamos. - Ya tiene escolta.
Cuanto más guapas, más se lían con cada tipo...
Sí, señor.
¡Ay, Señor!
¡Ay, Señor, Señor!
¿Quién es éste? ¿Cómo ha llegado aquí?
- ¡No, soy yo! - ¿A qué se dedican los centinelas?
¡Ya me voy! ¡No disparen! ¡Un momento!
- ¡Cinco días de calabozo! - ¡No disparen!
¡Eh, muchachos!
Uno, dos, tres y cuatro... Todos muertos.
¿Por qué?
Acaba de estallar aquí una granada de mortero. Andando, deprisita.
Ya casi me había dormido.
- ¡Valeria! - ¡Uf!
Valeria, ¿puedes parar un momento?
Ahora pensarás que hasta llevas la razón.
No sólo nos hace quedar en ridículo, sino que me va a hacer echar el bofe.
- ¿Qué hora es, amigo? - Las nueve.
Hoy no ha ido mal. Nos han matado a la primera.
¡Valeria!
Valeria, para de una vez.
A ver... ¿Qué?
Esto no me lo pierdo... ¡Tiene razón Tao!
- ¿Te crees que soy idiota? - ¿Es idiota?
No estoy dispuesto a consentirlo.
- ¿Por qué a mí? - A mí, ¿qué?
- Venga. - Miraros...
Una ocasión única...
Podíais aprender cosas interesantes, conocer gente...
¿Habías visto alguna vez unas maniobras?
Y en vez de aprovechar para enterarse de algo... ellos a dormir.
- Y eso, ¿qué tiene que ver? - ¿Qué demonios...?
Son soldados en maniobras, que le cuestan un dinero al gobierno...
Es decir, a nosotros, porque lo pagamos nosotros.
- Estamos hablando de dos cosas distintas. - No, querido.
Pensamos distinto, pero estamos hablando de lo mismo.
Si me he acercado a los soldados es porque siento la obligación...
de controlar personalmente el modo en el que se emplean nuestro dinero...
Que es dinero público.
¿Has visto qué cara más dura? ¿La estás oyendo?
Y tú, ¿qué piensas?
Venga, que te oigamos. Dímelo.
Venga, díselo... Dile lo que piensas.
¿Que qué pienso?
Venga, vamos a oírlo. Dilo...
Si se lee en la cara lo que piensas...
- No, yo no pienso eso. - ¡Menos mal!
Lo que digo es que una chica sola, rodeada de soldados...
Imagínate.
¿Y resulta que se interesa por la estrategia militar?
- No tenía ni idea. - ¡Pobre ingenuo!
De niños, yo jugaba a las muñecas.
Ella jugaba con los soldaditos de plomo.
Se especializó en los militares.
Por esta vez vamos a dejarlo correr.
¿Me das un cigarrillo?
¡Daos prisa, que es domingo y tenemos que ir a misa!
- Muy bien... - Qué tortazo.
- Está loca. - ¿Loca?
Sí, loca...
Está loca y...
- Está loca, loca... - Te la cambio por la mía, amigo.
¡Quietos! ¿Adónde vais?
- ¿Qué pasa? - ¿Dónde vais?
- Están locos... - Pasad, pasad.
Tranquilos.
- Pasad, pasad. - ¡Cuidado con la "ruzzola"!
¡Tira!
¡Qué imbéciles!
Me han dado un susto... Pensé que había pasado algo.
Vamos, Tao.
¿Qué ha pasado, chico?
¿Nos queréis dejar de una vez?
Daos prisa, chicos. Si no, llegaremos tarde a misa.
¡Venga, Nino!
¿Yo también tengo que ir?
Claro. De vez en cuando no viene mal.
Id vosotros, que la iglesia es pequeña.
Ya estamos como siempre.
Esto no es como Roma. En el campo la misa dura menos.
Date prisa. ¡Venga, ven!
¿Y quién va a cuidar de la moto?
Tú sigue así y ya verás cómo vas de cabeza al infierno.
¡Ya verás cómo quema!
Venga, vamos.
Si existe el infierno...
Pero es injusto.
Me duele la cabeza.
¡Chavales, no toquéis nada!
- Perdone, ¿no habrá una farmacia por aquí? - No, no hay.
¿No hay farmacia?
¡Tira! ¡Tira fuerte!
¡Cuidado con las curvas!
¡Cállate de una vez!
- Ya verás como Caramatto gana a Armandino. - ¡Qué va!
Pero, ¿quién es el tal Carammato?
¿Que quién es Carammato? El campeonísimo del pueblo.
Armandino le gana con su inteligencia.
- ¡Anda, piérdete! - La inteligencia gana, seguro.
Mira, me apuesto contigo un cabrito.
Quien pierda, se lo come entero.
Si pierdo yo, me lo como con huesos y todo. ¡Hasta los cuernos!
¡Venga esa mano!
- ¡Yo también voy! - Vale... ¡Uno, dos y tres!
Me voy a reír de lo lindo.
Orad, hermanos.
Se me ha ocurrido una cosa.
¿Qué quieres?
- Podríamos gastarles una broma a todos. - ¿Aquí?
Volvemos a Roma ya casados. Imagínate que fuéramos ya marido y mujer.
¿Y eso te parece una broma? Sería una tragedia.
Así nos libraríamos del pobre Nino.
Lo mandaríamos a casa y nosotros seguiríamos...
nuestro viaje de novios solos.
Sostenedlo.
Y pensar que tendré que soportarte toda la vida...
¡Apartaos, quitad de en medio a los críos, que es peligroso!
A ver, Carammato, ¿estás listo para lanzar?
- Sí. - Tienes que arrasar.
- No te preocupes. - No, tira.
¿Has visto?
Ya puedes empezar a preparar el cabrito.
¡Y las cinco mil!
Dame de beber. Estoy seco.
¡Va a ganar Armandino!
Hasta las pezuñas se va a comer el campeonísimo.
¡Pero si ese es nuestro pueblo!
Valeria, pórtate bien y come. Te he traído un bocadillo, toma.
Por favor, ¿cómo quieres que coma con lo rabiosa que estoy?
¡Lo mataría! ¿Cómo puede ser tan inconsciente?
No puedes tratarle así. Le pegaste delante de los soldados y se habrá enfadado.
Venga, un mordisquito yo... y un mordisquito tú.
¡No!
Iré a echar un vistazo.
¿Me lo guardas, por favor?
Te toca a ti, romano. Tira fuerte.
Enséñales cómo se hace en Roma.
¡Allá va el satélite!
Sería mejor que lanzaras higos.
He fallado porque me han empujado.
¡Lástima de gusanos!
¡Pero si es un queso!
Por favor, ¿han visto a los de esas cosas...?
- ¿Los "ruzzolari"? - Eso, los "ruzzolari".
- En las fiestas de aquel pueblo. - ¿Por allí?
- Como a un kilómetro. - Vamos allá.
¡Muy bien! ¡Trepa!
¡Muy bien!
Has desengrasado casi la mitad.
Se ha gastado toda la raya.
Ahora un buen trago y un poco de talco.
¡Te lo has bajado entero!
- ¡Tao! - Nino...
- Tao. - Déjem...
¡Menos mal que has venido!
¿Por qué estás así? ¿Te has vuelto loco?
Mira...
He limpiado de grasa yo solo casi toda la cucaña.
Hace tres horas que te busco con Valeria.
He desengrasado yo solo casi toda la cucaña.
Ven conmigo, por favor.
No puedo abandonar así la competición.
¡Ven tú también!
Ha enloquecido del todo. ¿Quién lo ha traído aquí?
Venga, que hoy es fiesta. Es mejor no enfadarse.
- Eso te estropea el hígado. - Vamos...
Siéntate aquí.
Valeria se ha quedado sola en la plaza.
¡Y me lo dices a mí! Es mi hermana. ¿Crees que no me preocupo?
Mi hermana nos está esperando. Ahora nos vamos.
¿Te has mirado en el espejo?
¡Qué se le va a hacer! Luego me lavo y me limpio.
Bebe, bebe... ¡Ya verás qué bueno!
- ¡Armandino! - ¿Quién es ése?
¿Dónde se ha metido? ¡Armandino!
Éste es mi cuñado, el novio de mi hermana.
Vamos con él a la cucaña.
¡¿Cómo?! Está loco. No, no, no...
Ésta me la pagas.
Toma, la bolsa con la ceniza para limpiar el poste.
Esa desgraciada te está esperando.
Yo se lo explicaré todo, no te preocupes.
Vamos a llevarle el jamón a Valeria. Así se pondrá contenta.
- ¡Agárrate fuerte! - ¡Ánimo, Tao!
Si lo llego a saber... no vengo a buscarte.
¡Venga, venga!
¡No te preocupes por Valeria, sigue!
¡Sigue, Tao!
¿A qué esperas? ¡Ya casi está!
Ve tú a por Valeria, yo de aquí no me bajo.
Tírame el jamón como recuerdo de la fiesta.
¡Aquí! ¡Aquí, aquí!
¡Tráeme el pollo!
¡Date prisa, que ya no puedo gritar más!
¡No te acerques al sobre!
¡El sobre!
¡No, el sobre no!
¿Por qué? ¿Qué hay en el sobre?
Está escrito: "Final del poste".
¡No me hagas reír que me resbalo!
Armandino, ¿lo has oído? ¿Te lo sabías?
Un loco puso el cartel en lo alto del poste...
¡Tao, no te rías, imbécil! ¡Piensa en Valeria!
¿Es que se te han roto los pantalones?
No, no...
¡No, Tao!
¡Valeria nos va a matar si no le llevamos nada!
¡Hay que respetar el reglamento!
¡Mira a este imbécil, si será cretino!
¡Estabas a dos palmos de llegar!
¿Por qué te echas a reír por un chiste que se sabe todo el mundo?
¡Idiota!
¡Muy bien, venga!
Ay, menuda rampa.
En este pueblo, hasta las gallinas tienen frenos, ¿verdad, Vincè?
Si no, se esmorran.
¿Qué haces, te subes?
- Es que me duelen los pies. - Le duelen los pies.
Sube tú también, venga.
¡Eh, las salchichas! ¡Las salchichas!
¡Para! Las salchichas...
- Si se para no vuelve a arrancar. - Arranca con un grito.
Qué motor, arranca enseguida.
¿Qué haces, Vincè, volvemos atrás?
Frena, Vincè.
- Ya está. - Gracias.
- No hay de qué. - Hasta luego.
Nos vemos.
Hasta luego, Vincè.
¡Suerte!
Muchísimas gracias.
¡Qué buena gente!
Oye...
¿Y si le decimos que te han detenido?
- ¿Y por qué? - Porque te han visto...
una cara un poco sospechosa.
No, no me gusta.
Entonces, ¿qué le decimos?
No te preocupes, ya hablo yo con Valeria.
Es mi hermana. Ya hablo yo con ella.
- ¿Y qué vas a decirle? - Le diré, "Valeria, eh... "
Valè, eh... ¡Valè!
- ¡Eh! - ¡Eh! Y después, ¿qué?
Luego le digo... "Valeria...
¿Te gusta la rosca?
Toma la rosca. "
Nino, por favor...
Mira, Tao, el hombre siempre tiene razón.
Haz como Armandino, que vuelve a casa borracho y le zurra a la mujer.
Si está ahí.
Nino, que esto es un lío gordo.
Lo sabía...
- Me toca a mí. - No, ahora me toca a mí.
- A mí, a mí. - No, a mí.
Ha sido ella, he sentido enseguida una mano dulce.
Pero, ¿qué hace?
Le toca a ella. Penitente, abajo.
- Me toca a mí. - No, a mí.
- Tú tienes la mano como un estropajo. - No te preocupes.
¿Qué?
Estamos jugando a las bofetadas, no a las caricias.
- Venga, daos prisa. - Yo, yo...
¿Es que no hay valientes en este pueblo?
Venga...
Y éste, ¿quién es?
Es que... nosotros estábamos...
He sido yo.
¿Pero qué haces, idiota? Apenas se da la vuelta ¿le tocas el culo a la moza?
- ¡Nino! - ¡Tao!
¡La rosca!
- ¡Valeria! - ¡Tao, la rosca!
Le está bien empleado.
Y catorce.
- ¡Socorro! - ¡Basta!
- Parad... - ¡Basta! Parad ya, por favor.
Son mi hermano y mi novio.
Cariñín, ¿te han hecho daño?
Yo les he hecho daño a ellos.
Te había traído las salchichas y las han destrozado.
Mi pichoncito...
La rosca... Se me ha caído la rosca.
¡Aquí está!
¡La he ganado!
Tao...
Tao, ve despacio, que estás borracho.
¿Más despacio todavía?
- ¿Es que estás loco? - ¡Ve por la acera!
Será paleto...
¡Tao!
¡Cuidado, cuidado!
Ya he visto la puerta. Estaba abierta.
¿Diga?
- ¿Con quién hablo? - Con casa Corradi.
¿Se puede poner Tao, por favor?
No, viene sólo por la noche a cenar.
- Ah, sí, ¿eh? - Sí.
No deje el auricular. Espere un momento, por favor.
Espero.
- ¿Quién es? - Llueve.
Nos movemos nosotros, y las desgracias nos persiguen.
¿Qué tal has dormido?
No demasiado mal. A cada tanto me levantaba para descansar un poquito.
Parece que me han dado una paliza.
Bueno, cuando deje de llover me llamas, ¿eh?
¿Y esto?
¡Ey, chicos!
No me vais a creer, pero la lluvia cae sólo sobre nuestra tienda.
¿Pero qué dices?
- ¡Mira, Tao, hace un día maravilloso! - Hola.
- Hola. - ¿Y de dónde viene toda esta agua?
A mí también me gustaría saberlo.
¡Tenemos una ducha privada!
Nino, mira qué organización, Nino, mejor que en un hotel.
Toalla y jabón, Nino. ¡Despierta!
- ¡Ánimo, perezoso! - ¿Dónde está el jabón?
- ¿Qué sucede? - Nino, ven a pegarte una ducha, va.
- ¿Por qué? ¿Qué fiesta es? - No es fiesta, pero ya es hora. Va.
Pero esto, ¿qué es?
- Están locos. - Nino, ¿adónde vas?
- No, estoy resfriado. - ¡Ven aquí! -¡No, no!
¡Dejaos de bromas, por favor! Estoy resfriado. ¡El reloj!
Te aguanta el reloj, mira.
- Voy a pillar un catarrazo. - Es la ocasión soñada.
He comido hace poco.
Ya era hora que te viera la piedra pómez.
- Me duele. - Es mejor que el jabón.
¡Nino, el jabón!
- Voy. - Dáselo.
¡Madre mía!
¡Aquí uno se muere!
Qué hermosa es la vida del campista
Si se tienen todas las comodidades...
Qué hermosa...
¡Maldita sea!
Me pasa como en casa, apenas me enjabono me quedo sin agua.
¡Dios, los ojos!
¡Enjuague!
¡Por fin hemos llegado!
Saca la mano.
¡Ya hemos llegado!
CAMPING TURÍSTICO INTERNACIONAL
Qué divertido, parece una ciudad diferente.
Aquí no necesitan albañiles. "Pasan la aguja por el hilo".
¿Cómo?
- Buenos días. - Sí.
Aquí hace falta un diccionario.
- Hola. - Hola
Aquí, Nino. Paremos aquí.
No, no, ¿qué aquí?
Esto se parece la guarida de los críos. Estos nos comen vivos.
¿Eh?
- ¿Qué dice esta bruja? - Dice que pareces un ángel.
Gracias. Gracias.
- Venga, vamos. - Vamos, "angelito".
Has visto qué amables son, saludan a todos.
Sí, pero yo no les conozco.
- Esa motocicleta no funciona bien. - ¿Cómo que no? Hemos llegado hasta aquí.
Es una buena motocicleta, pero no va.
- Es una 500. - Me voy.
- Qué importa. -Poned la tienda donde queráis, luego me buscáis.
- Tengo calor y me voy a pegar un baño. - No, Valeria, ¿pero qué haces?
- ¿Nos dejas aquí? - Valeria, espera.
Valeria, voy también yo, ¿eh?
¡Valeria, espera!
- Nino, ponte dónde quieras. - ¿Te vas también tú?
Voy a pegarme un baño.
- Y la tienda, ¿quién la monta? - Apáñatelas.
Sí, me las apaño.
¿Qué querrá éste?
Señora, disculpe, ¿le echa un vistazo a los pantalones?
Vuelvo enseguida. Gracias.
Dale, dale.
¡Tira!
Valeria... Valeria, sube.
Valeria... ¡Vamos, sube!
Venga, empujad. ¡Muy bien!
- Adiós. - Gracias.
Adiós.
Adiós.
Está un poco "moss"... Cuidado, "mesié".
Cuidado...
"Vu tirré de cuá. "
"Tirré de cuá... Y alor... "
"Me par de sí. "
Basta, ya no puedo más.
No te vuelvas, Tao. Voy a tomar el sol.
Ahora... co...
¿Te has vuelto loca?
Valeria, tápate. Pueden verte. Venga.
¿Quién me va a ver? Aquí no hay nadie.
- Viene un barco. - Está lejísimos.
Bueno, lejísimos... Pero si tienen unos prismáticos pueden verte.
- ¡Prismáticos...! - Pero...
Me he quitado los tirantes, porque si no se me queda la marca.
Me habías asustado.
Como castigo, te doy un besito. Un besito.
¡No, no, lo sabía!
- ¿Qué hace? - No te preocupes.
- Es físico-atómico. - Ah, un físico-atómico.
Todos somos hermanos.
- Todos hermanos, entiendo. - Aquí todos nos ayudamos.
Bien, ayudémonos todos. Mientras no me la rompa...
¿Puedo ayudar a aquella? ¿Puedo ayudarla?
Un momento, yo ayudo. Yo ayudo bien.
Sí.
¡No!
¿Dónde? ¡Qué prec¡osidad?
¿Ayudo de aquí? De nada.
Ahora arreglo todo esto.
Le preparo la camita.
¿Eh? De nada, de nada.
¿Cómo "tanyú"? Será una japonesa americana. Es mestiza.
¿Eh?
¿Cómo se llama usted?
Su nombre... Yo me llamo Nino.
¿Cuál es su nombre? Su nombre, por favor.
- ¿Eh? ¿Cómo? - Mitsuoki.
Ah, "Mikisuki", bonito.
¿Qué va a meterse con las ovejas con tanta paja?
Nino...
¿Qué?
Mikisuki, hay demasiada paja. Te va a entrar...
la fiebre del heno.
¡Socorro, Mikisuki!
¡El polvo!
¡Me estoy...! ¡Socorro!
¿Pero por qué no se compra un colchón?
- Ten cuidado que no se te caiga. - De acuerdo.
Yo voy a planchar esto.
PLANCHA 20 MIN. 100 LIRAS
Tao, dame cien liras, por favor.
- Ten. - Gracias. Hasta luego.
Bueno...
"Bonyur".
Espérame aquí.
- Tao, ¿a ti también te ha puesto a trabajar? -No.
Tao, perdona. Ven conmigo, tienes que echarme una mano. No entiendo nada.
- ¿En qué idioma habla? - Es japonesa, pero habla en americano.
- Tú sabes inglés, entonces... - ¿Qué tengo que decirle?
¿Qué vas a decirle?
Dile algo bonito para meterla en el bote y le dices que lo he dicho yo.
No, es que... quisiera decirle...
Que tiene los ojos almendrados. Mira qué guapa.
¡Qué gracia! Tiene los ojos almendrados porque es china.
- ¿Querías que los tuviera redondos? - ¡Qué gracioso!
- ¡Mikisuki! - ¿Sí?
- Sé serio. -Sí. - Este es mi amigo Tao.
No, es sólo "my name". Cree que soy chino porque me llamo Tao.
- Venga, dile eso. Vamos. - Sí.
Esta noche habrá música, ven.
¿Qué dice de mí que te hace reír?
Me estaba... Me estaba contando...
Nada, una chorrada. ¿Qué te importa?
Tao, ve a tender la ropa.
La mano...
Oh, lo siento.
Esto es muy triste. ¿No se puede oír algo más divertido?
¿Un bonito vals?
Mucho mejor, gracias.
Encantada.
Esta noche haremos un jam-session.
- Y si usted ama música... - ¿A quién no le gusta la música?
Entonces vamos con amigos americanos a su tienda.
No sé si podré... Me encantaría.
Cuidado, que se cae.
¿Me permite este baile?
- Ah, hola. - Hola.
¿Se ha hecho daño?
Gracias.
Sí, con mucho gusto.
Ahora...
¿Es usted americano?
¡Ah, Texas! Gracias.
Señor cowboy, ocupada.
Me has dicho que ibas a planchar y te encuentro bailando.
No seas provinciano, Tao.
Me han invitado, perdona... Además, no he venido aquí solo a planchar.
- ¿Qué quieres decir? - Tengo derecho a ser cortejada.
Y yo, ¿a tender la ropa?
No, ya me tenéis harto.
Es que es mi novia y...
- El pañuelo. - Quiero hacer un baile tirolés.
- Despacito, ¿eh? - Sí, sí.
- ¡Música! - ¡Alegría! ¡Todos juntos!
Perdone.
¡No, no, no!
Mikisuki...
¿Cómo lo hago...?
Nunca nos entenderemos.
Mikisuki... Mira...
Hermoso. Mira...
¡Plaf!
- "Ocás". - ¿Plaf?
El ocaso... La puesta de sol.
Bueno...
"Un hilo de humo, un buen día veremos un hilo de humo... "
"Madame Butterfly".
Bueno...
- ¡Brrr! ¿Frío? - ¡Brrr!
También en italiano... "Brrr", frío.
Te dejo esto.
Mikisuki...
Me haces cosquillas, pero es muy bonito.
Bueno, empecemos de nuevo.
Puesta de sol... Plaf...
Beso.
Buenas noches.
Adiós.
¡Mira la que están liando estos!
Llegan a Italia y se desatan. Esperemos que no estén así toda la noche.
Cariño, la gente viene aquí para divertirse, no para dormir.
Pero, ¿qué he dicho? ¡No entiendo nada!
No me haces caso, sigue siendo su perrito faldero.
¿Qué quieres que haga?
Aquí hay un montón de chicas guapas. Date a conocer, verás que te entran pronto.
¿Has visto a mi japonesita? ¿Te ahogas en un vaso de agua?
Haz como yo, esta noche voy de caza.
Tú conoces el idioma... A propósito, ¿cómo se dice "cita" en inglés?
¿Crees que me quiere Valeria?
¡Por supuesto! ¿Dónde va a encontrar otro como tú?
Escucha, ¿cómo se dice "cita"? Porque no logro...
- No, lo sé, Nino. ¡A mí qué me importa! - No, perdona...
Tao, por favor. Te lo pido por favor.
- ¿Me pasas el peine? - ¿Te peinas para ir a dormir?
¿Hay una frase...? Una frase en inglés que se parezca un poco a...
- Estoy desmoralizado. - Todo el día diciéndome "guotaime, isi. "
Significa "¿Qué hora es?"
¿"Qué hora es"?
¡Entonces si no quería irse, no me ha dado una cita!
¡Me ha tomado el pelo!
- De todos modos voy. - ¿Pero adónde vas?
¡Lo siento, pero tú te vas a la cama!
¿Qué quieres?
Tú te quedas aquí. Y yo no me he ido porque si no Tao me comprometía.
Bueno, pero vuelve pronto.
Le han mandado aquí y aquí se queda, ¿vale?
¡Valeria, no me toques las narices, eh! Yo me voy.
Vale, pues voy contigo.
¿Adónde vas? ¿Dónde vas?
No puedes venir conmigo, tengo una cita.
¡Maldita sean las hermanas! ¡No puedes venir conmigo, perdona!
Entonces llévate a Tao. No me quedo en la tienda sola con Tao...
Porque... eso me ofende.
- Me parece que exageras. - Me permites, ¿no? ¡Me ofende!
- ¿Es posible que no lo entendáis? - Perdona... -Sí,
¿Y tú le sigues la corriente? Está bien, Valeria, oféndete.
- Nino, mira que... - No, ha sido un accidente.
Yo no quiero que se ofenda. No, yo... me fumo un cigarrito...
Me doy una vueltecita.
- ¡Desgraciada...! - Tiene razón.
Es una chica exuberante.
- Y yo, modestamente... - Y tú modestamente, ¿qué?
"Si pones la paja cerca del fuego"...
- Ya sabes. - ¿Qué fuego?
Ahí está.
Ha desaparecido.
Lo he perdido por aquí.
No lo encuentro.
Quién sabe adónde habrá ido.
- Disculpe, ¿me permite? - ¿Ha perdido algo, jovencito?
Pero, ¿qué estás buscando?
¿Que qué estoy buscando? ¡Nada! ¡¿Qué voy a buscar?!
¡Estoy nervioso, Tao, estoy nervioso!
- A mí el campo me pone nervioso. - Tómate una manzanilla.
¡Qué manzanilla, Tao!
Tengo un circo en la cabeza que parece que me apretara la aureola.
Yo sé lo que necesitaría... más que una manzanilla. Necesitaría...
Nece... Ésta es una vieja.
No, he visto algo que podría servirme.
Disculpa un momento. Vengo enseguida.
No la volveré a encontrar.
Ésta es una mujer. No, tiene bigote.
Y esta otra, sí.
No, esto es un hombre.
Aquí todos son hombres.
Pregúntales si tienen manzanilla.
Maldita sea tu estampa...
¿Quiere algo?
¿Está lista la motocicleta?
Aún no.
¿Quién era, Tao? ¿Quién era?
- Una mujer desnuda. - ¿Una mujer desnuda?
¿De verdad? Déjame ver.
Señora...
Señora.
¿Qué sucede?
- ¿Aquí hay una mujer desnuda? - Nada de mujer desnuda.
¡Largo!
¡Aquí sólo hombre guapo!
¿No tiene manzanilla? No importa.
- ¿La has visto? - Éste es el barbas.
Es ella quien duerme con la barba. ¿No la has visto bien?
¿Con barba?
- Sí. -Hola. - Hola. Tao.
- "Chinese name". - Sí, chino.
Por favor.
¿Tao?
¿Pero adónde ha ido, a Cerdeña?
¿Quién me envía todas estas cosas?
Disculpe, ésta...
Olvida esta cajita...
¡Ah, es tabaco!
Perdone, ¿es tabaco?
¿Eh? Oiga...
¿Me da, por favor?
Una...
Un paquete... Se lo pago.
Ah, un cigarrillo.
Tome.
¿Puedo ayudarla?
"Sayonara".
- ¿Qué quiere decir? - "Sayonara".
"Sayonara".
- Adiós. - "Sayonara".
Te estaba...
Te estaba buscando por todos lados.
- ¿Dónde te habías metido? - Buscándome a mí, ¿eh?
Sí, he dado una vuelta pero no te he visto.
Pero has encontrado a esa. Qué bien se te ha dado.
¿Qué estás pensando, Nino? La he encontrado por casualidad.
Tú eres el novio puro.
Mientras Valeria duerme tú haces guardia fuera porque si no se ofende.
Pero...
Me gustaría saber dónde se han metido estos benditos chicos.
¿Nino?
¡Tao!
¿Dónde estáis? Benditos chicos.
Veamos por aquí.
¡Aquí están por fin! Buenas noches.
No, mañana.
¿Se puede saber dónde os habíais metido?
Hace una hora que os estoy buscando. He puesto en pie todo el camping.
Menos mal que he encontrado gente muy amable.
Que nos han venido a buscar con la trompeta.
"Goodbye".
¿Por qué no les preguntas dónde nos han estado buscando, eh?
Tú sabes inglés. Así practicas con ellos y no con mi chica.
¿Cómo, cómo?
Cállate. Mejor será que tú te calles.
¡Ah, no, no, no! ¡Quiero saberlo todo!
No, soy yo el que quiere saber. ¿Por qué has salido?
Primero me largas porque si no te comprometo...
Lo ha hecho adrede, para irse ella sola.
Pero te lo mereces, porque él también se las ha apañado. Así estáis en paz.
¡No, ella te gana porque estaba con dos!
¡Dos a uno!
- ¿Qué dices tú? - No, ¿qué dices tú?
¡No cambiemos de tema! ¡Aquí se está hablando de ti!
Está bien, hablemos de mí. ¿Qué he hecho mal?
He salido y he encontrado a esa china, japonesa o lo que sea...
- ¡Me la he encontrado y la he saludado! - Sí, y le has hecho la reverencia.
- ¡Ah! - Pero...
- Está bien. - ¡Luego arreglaremos cuentas!
Valeria, ¿qué querías que hiciera?
No puedo desaparecer si me encuentro a alguien, ¿no?
- ¿Y qué hago yo si me encuentro a dos? - A ti te sucede muy a menudo.
- ¿Te estás oyendo? - Sí, te sucede a menudo.
Así que una persona no se puede encontrar a nadie por la calle, ¿eh?
- ¡Señora! ¡Oiga, señora! - Yo no lo sé.
Todos encuentran cosas bonitas y yo sólo encuentro contrabandistas.
- ¡Señora! - ¡Maldita sea!
¿Con cuántos hombres se ha cruzado hoy?
- Muchos, no los he contado. - ¿Has visto?
- ¡Valeria, déjalo ya! - Te gustaría, ¿eh?
Valeria, no montes el numerito. No te cree nadie, por favor.
Pues no. Pienso llegar al fondo de este asunto.
Vosotros dos os habéis puesto de acuerdo contra mí, ¿eh?
Por suerte me he dado cuenta enseguida, pero ahora ya basta.
Basta porque os ahorro el problema.
¡Me voy! ¡Me voy por mi cuenta!
Y tú... ve a divertirte con tu japonesa, porque eres libre. ¡Libre del todo, Tao!
¿Adónde vas?
¿Adónde vas, Valeria?
- Adiós. - Un momento. ¿Adónde va?
- ¿¡Dónde vas!? - ¡Adiós!
¿Te vas? ¡Vete, vete!
¿Pero quién te va a aguantar? ¡Me ha tocado la lotería!
- Hay gente que duerme, ¿sabe? - ¡Y a mí qué me importa!
¡Por fin somos libres!
¡Para siempre!
Ya lo verás.
Y si tú quieres pararla, eres peor de lo que pienso.
- Entonces está celosa. - ¿Qué?
¡Ay, Virgen Santa!
¡Nino, está celosa!
Si tu hermana se ha vuelto loca,
Te daré un consejo, amigo.
Mándala al Japón.
Ya espero el terremoto.
¿Señorita?
Disculpe, ¿ha pinchado?
Señorita...
Intente establecer cierta regularidad, tiene una buena zancada.
Si alarga el paso llegará antes.
Sólo quedan 200 kilómetros.
Yo le había dicho de ir a ese pueblo, pero no tan lejos.
Valeria... Venga, sube.
¿Sabe que una que hizo lo mismo que usted, por poco llega a Pekín?
¡Lástima que acabó en el aeropuerto de Peretola!
Vamos, danos al menos la mochila.
¡No! ¿Qué mochila? Déjasela, le hace de contrapeso y así no vuela.
¡Me troncho!
Valeria, ya te has desfogado, basta.
Valeria... sube.
Valeria, no cambia nada, pero sube.
Basta, estoy cansado, ya no me divierto.
Entonces, ¿qué haces? ¿Subes o no?
- ¿Qué ha dicho? - Nada.
Adiós.
Mamá, ¿por qué me hiciste tan guapo?
Soy el más guapo de la zona.
¿Quién ha sido?
¡Esto ha sido ese hijo de vikinga!
¡Nos ha estropeado la moto!
Por eso me dijo que aún no estaba lista.
- ¿Cuándo te lo dijo? - En la tienda de la mujer desnuda.
- Yo no vi a esa mujer desnuda. ¿Dónde estaba? -Déjame, Nino.
- ¡Oiga, camionero! - Diga, diga.
¿Me remolca, por favor?
- ¿Qué ha dicho? - Pásame las herramientas, va.
Además ese imbécil era paisano. ¡Maldita sea!
Tenemos que darnos prisa. En dos minutos debemos arreglarla.
- ¿Dónde va este cable? - ¡Y yo qué sé!
Ah, vamos bien.
- ¿Habéis pinchado, jovencitos? - No, tal vez sea...
¿Necesita algo, buen hombre?
Valeria, Tao. Es Valeria. La cuerda, ¿dónde está la cuerda?
Chicos, voy a aprovechar para estirar un poco las piernas.
Señorita, ¿no necesita estirar las piernas?
- Nino, hazles perder un poco el tiempo. - Sí, sí.
- Disculpe. Dígame, por favor... - ¿Sí?
¿cuánto queda de aquí a Montecatini?
"Montehatini", "Montehatini"... ¿Cómo "Montehatini"?
¿No querrá decir Montecatini?
Sí. ¿A quién tenía yo en Montecatini? Creo que una tía.
Debe estar... Ahora le pregunto a mi amigo que conoce a la tía que...
Cuánto falta. ¿Cuánto falta, Tao?
- Dos segundos. - ¿Dos segundos?
- Para "Montehatini" dos segundos. - ¿Cómo que dos segundos?
Dos segundos. Este tipo nos quiere tomar pelo.
- Sí, es cierto. - ¿Por qué no le gastamos una broma, amor?
- Vale. - Tao...
¿No será mejor ayudar a estos pobrecillos?
No, se las arreglarán solos.
Además es muy divertido empujar la motocicleta.
- ¿Pero usted les conoce? -De vista. Los vi en un camping.
- Déjame entrar, estoy cansada. - ¡Qué latosa eres!
Ya está.
Te gusta, ¿eh?
De muerte.
- ¡Qué asco! - Hecho. Todo solucionado.
Entonces solo queda irnos. "Goodbye".
Vaya despacio porque la carretera es un poco así, y puede ser peligrosa.
¡Qué simpático!
- ¡Ya estamos! - ¿Qué han hecho?
Le he dicho que fuera despacio y arranca como un cohete.
Disculpe, ¿pero usted por qué se ha pegado?
Yo... yo me tenía que pegar a la fuerza, para estar pendiente de mi hermana.
- ¡¿Cómo?! - Ah, ¿es su hermano?
No, por desgracia es ella la que es mi hermana.
Pues... efectivamente...
- En cierto sentido... - Lejano.
- ¡Al infierno! - ¡Qué bonito, se han peleado!
Me encargo yo de que hagan las paces. ¿Adónde van?
- Él tiene que ir adonde vaya su hermana. - Sí, sí.
Entonces ella con él, él con ella, él viene con nosotros, y el otro...
Franz, vámonos ya.
¿Y adónde nos llevan?
Vamos todos a tomar un trago. ¿Le parece?
Un trago. Encantado, tengo sed.
- ¿Dónde vamos? - Nos vamos todos a beber, ¿qué te importa?
Pero vaya despacio, por favor.
¡Qué angelitos! Parece que están en una cuna.
Señora, ¿conoce a condesa Galimberti?
- No, lo siento. - No la conoce.
- Con permiso... - Por favor, por favor.
¿Dónde habrá ido?
¿Qué desea?
La condesa Galimberti, ¿no habrá venido por casualidad por aquí a coger agua?
No sé, no la conozco.
No sabe, no la conoce.
Bebo yo entonces, de todos modos...
¡Buena!
RECUERDE QUE BEBER EL AGUA TAMERICI SIN INDICACIÓN MÉDICA PUEDE SER DAÑINO
Éste parece un muro. ¡Apártese, joven!
Esto es salud que meto a mi cuerpo.
He llegado a 450.
- ¿Y qué tiene que ver? - ¿Qué hace?
No tenga miedo.
Póngase aquí, haga como yo.
¡Venga, de un trago! ¡Qué juventud!
Recuerdo que antaño la soñaba de noche.
Señorita, otra más para brindar con los frailes, por favor.
¡Viva!
¡Yo también quiero brindar!
Por fin podemos beber.
No, no, esto dámelo ya porque es un objeto peligroso.
¡Nino!
- Mire, señor, vaya al fondo a la izquierda... -¡Nino!
...y encontrará lo que busca. - ¡Nino! -No tiene pérdida.
Venga aquí, vamos, ¿no teníamos una cita?
Se me pierde muy fácilmente, hermoso caballero.
Venga, le voy a presentar a mi tía, la condesa Galimberti, la mamá de Franz.
- Ah, la mamá condesa. - Tía, este es Nino...
El que abolló el Cadillac con la cabeza.
No puedo, no puedo.
- ¿Cómo que no puede? ¿No quiere conocerla? -No puedo.
- Entiendo, luego. - La conozco luego, es lo mismo.
No puedo.
¡Gañán!
Lo siento, condesa, me siento apesadumbrada...
¿Por qué? No te preocupes, pequeña. Son cosas que pasan.
Puede pasarnos a todos.
- ¿Verdad, mamá? - No entiendo nada.
Vuelvo enseguida.
Esperadme, vuelvo enseguida, ¿eh?
- "Sorry". - Faltaría más.
¿Entonces quieres el abanico?
Escucha, mamaíta se ha ido. Tenemos vía libre.
- Sí, déjame a mí. - ¿Sabe que es muy simpática, señorita?
Ah, ¿sí? Gracias.
Aquí la gente que no está en tratamiento, ¿qué hace para divertirse?
- Baila. - Ah, ¿sí?
Si le apetece, pasaremos una velada inolvidable.
Imagínate...
- Se divertirá como nunca. - Muy bien, estoy de acuerdo.
Entonces nosotros nos vamos, abuelita.
- Condesa... - Princesa.
Es princesa.
- Disculpe, princesa. - No hay de qué.
Con permiso, señores. Gracias.
Muy bonito, se parece a...
- Hola, Tao. - Hola.
¿Ya se han ido todos?
- ¿Te apetece mover el esqueleto? - ¿Por qué? ¿Quién nos persigue?
- Van a bailar. -Disculpen. - Van todos a bailar.
- ¿Es que no se duerme? Señorita... - ¿Sí?
¿Puede traernos dos "bob" por favor? Tal vez con un huevecito dentro.
Póngale también un poco de coñac, un poco de "marsala", un poco de café...
O sea, lo que usted quiera porque tenemos que ir a bailar... Para aguantar, ¿sabe?
- Está bien. - Una velada inolvidable...
¡Ya le enseñaré yo! ¡Le haré pasar una velada que recordará toda su vida!
...y a la izquierda...
Esta noche aún es más hermosa... Está usted.
Míralos...
¡La parejita!
¿Qué habrá que decirle además?
Dijo que esperáramos aquí. Esperemos aquí.
- ¿Quién? ¿Valeria? - No, Nanni. Dijo que esperáramos aquí.
Estos son los campings que me gustan.
Ahora... esto es vida.
Entienda, no merece la pena ser mediocre.
Si dice algo inteligente, me caso con usted inmediatamente.
No diga eso, podría creérmelo.
Si por lo menos le pisara, como hace conmigo.
Ya no la veo. ¿Qué bebes?
Cuanto más bebo, más sueño me entra.
Entonces dámelo. Yo no he tomado nada.
¡Ahí está!
- ¡Nanni! - Espere un momento.
Querría bailar.
Abuelita, este es el cheque de Luciano, pero no lo malgaste.
- Ven aquí. - Estoy listo.
- Oh, qué bonito. ¿Quiere hacerme un favor? -Con mucho gusto.
- Hágale un poco de compañía a mi abuela. - Sí, claro.
- Espéreme aquí, ¿eh? - Sí. -¡Adiós!
Está bien...
- ¿Me permite, señora? - Por favor.
- Corradi. - "Enchanté".
Sí.
Balancee, balancéelo un poco.
Me gusta el balanceo.
Sí... esto es vida...
- ¿Me permite? Encantado. - Un placer.
- ¿Lo conoce -De nada. - Oiga...
¿podríamos salir juntos en el siguiente baile?
Estoy bebiendo. Gracias.
Y después de beber, ¿no...?
- No. - No.
Estoy soltero, ¿sabe? Mire.
A mí los solteros me dan miedo.
- ¿Por qué? - Bueno, porque no tienen nada que perder.
Oh, no diga esto. Piense en la tranquilidad...
la libertad, el sueño, el celibato...
¡Ay Dios, otro baile como éste y ya no necesitaré estar a dieta!
¿Cómo va, cariño? ¿Estás bien?
- ¿Aquí no se bebe? Tengo sed. - Sí.
Camarero. Otro bourbon para el señor.
- ¿Cómo va? - Ten entretenido a su hermano, ¿eh? Adiós.
Hola. Giovanna. Giovan... Disculpe, lo siento.
Esta noche no hago más que dar pisotones.
Mira quien está aquí.
No se preocupe, es normal pisarse.
- ¿Verdad? -Yo no entiendo a la gente que se pega a uno.
Exacto.
Lo mismo que estaba pensando yo en estos momentos.
Una velada inolvidable, condesa...
Princesa.
Ha sido una confusión.
¿Por qué no te vas a dormir?
¿Por qué debería irme? Estoy muy bien aquí.
Si crees que me vas a estropear la noche con esa cara, te equivocas totalmente.
¿Por qué? ¿No te gusta? Pues hay a quien le gusta.
¿Valeria?
Valeria, tengo una idea.
¿Tiene usted vértigo?
Jamás en la vida y en especial con los hombres.
¿En serio? Entonces voy a ponerla a prueba.
- ¿Es un desafío? - Venga conmigo.
¿Sabe? El general no sabía hacerse el nudo de la pajarita.
Militares...
¿De quién hablará? ¿De Garibaldi?
- Abuela, dame el cheque, lo necesito. - La he balanceado, ¿eh?
Se divierte, muy bien. Vuelvo enseguida,
¡No, Nanni!
Nanni, he columpiado a la abuela. Nanni, y ahora...
- Hola, Nanni. - Hola, ¿cómo estás?
Yo estoy genial.
Qué bien se está así.
Cuando me aburro de las cosas, ¿sabe lo que hago?
Les doy la vuelta y parecen nuevas.
Ponga la cabeza derecha, dese la vuelta, que si no tengo que girar la mía.
Entonces soy su tipo porque llevo hasta la chaqueta al revés.
¡Qué bobo!
Si está cansada, ¿por qué no nos vamos de aquí?
¿Nosotros dos solos?
No, yo con la abuela me divierto mucho, pero con usted me divertiría aún más.
¿Y adónde me quiere llevar?
A dar un paseo por el parque, quizás hasta mi tienda.
Luego, si no le gusta, también le damos la vuelta.
¿Y luego qué hacemos?
Bueno, si me acordara...
le recitaría una poesía.
- ¿Sabe que me ha convencido? - ¿Sí?
¿Sabe qué vamos a hacer? Saludo a un montón de gente aburrida,
desaparezco un momento, y después vengo a salvarle de mi abuela.
- ¿Sí? - Coja el vaso. Adiós.
- El vaso... - ¡Abuelita!
¿No irá a traerse también a la abuela?
¿Ve cómo se marea?
- ¿Tiene miedo? - De muerte.
¿De verdad?
Estos son momentos difíciles, sí.
¿Te casas conmigo?
- Sí, ¿cuándo? - Mañana.
- ¿Y pasado mañana? - Y pasado mañana nos separamos.
Tiene ganas de acabar esta noche en el agua.
Con usted, encantado.
Voy a pedir ayuda.
¡Nino!
¿Y éste?
¿Lo conoce Valeria?
- Encantado. - ¿Quién es? Encantado.
¿Qué ha pasado?
- Dormía. - Ya...
Disculpen, llevo dos noches sin dormir.
Alto. Hemos llegado a nuestro destino.
Gracias.
Por favor, dos whiskys.
Con hielo, solos.
Valeria, ¿quiere casarse conmigo?
¿Eh? ¿Valeria?
¡Valeria!
¿Quiere casarse conmigo, eh?
Aún tengo que decirle algo inteligente.
Está bien, pero me lo puede decir mientras nos casamos, ¿no?
Basta con decir que sí.
Tenga cuidado, soy una mujer peligrosa.
¿Con tipos como ése?
¿Ha visto cómo ha dejado a ese pobre Tao? Yo me hubiese rendido a la primera.
Lo hago pronto. Me tiro a cuerpo muerto incluso yo, es muy fácil.
Se lo prometo, haremos todo lo que quiera.
- ¿Adónde vamos, chicos? - Disculpe. -¡A París!
- Nino... -¡A París! - Lo dejo aquí y me vuelvo a Roma.
¿A Roma? ¿Por qué?
Voy a acostarme un par de horas en la tienda y...
¡No, a la tienda no! A la tienda no puedes ir porque...
- Disculpe. -Ya no puedo ir más detrás de tu hermana.
¿Entiendes? Al menos este viaje ha servido para algo.
- Si te vas, le haces el juego a ella. - Tenías tú razón, ella es así.
No es culpa mía.
¿Valeria? Has visto, te ha llamado.
Deja de hacerte el gracioso.
- No, antes me ha dicho "dónde está"... - En Roma. Le das recuerdos.
No, un momento, Tao. A la tienda no puedes ir porque...
- ¿Qué tienes que hacer en la tienda? - No, estoy en un asunto...
- Un asunto... - Privado.
Sí, privado, con la señora.
¡No! ¡A la tienda no, Tao!
..."que me han enseñado". ¡Y pensar que yo soy una persona seria!
¿Por qué está empeñado en casarse conmigo?
Porque con usted no funciona otro método.
Lo entendí inmediatamente. Para conquistarla es necesario el matrimonio.
El matrimonio... ¡Demasiado peligroso!
- Y dura toda la vida. - ¿Toda la vida?
Cómo le gusta bromear.
Con un papel y un sello, todo liquidado, ¿no?
¿Qué quiere decir?
El día antes de la boda vamos a un notario y le decimos que no queríamos hacerlo.
Y le aseguro que cuando me lo pida, le doy la nulidad.
No, no es posible.
Como te atrape...
¿Qué?
¿Por qué? ¿No está bien?
Sería una bromita de nada...
Oiga...
Tuteémonos.
Después de lo que he dicho esta noche podemos considerarnos prometidos, ¿no?
Valeria Galimberti.
Bueno...
No sonaría nada mal.
Asunto resuelto.
Aquí está.
Esto lo he definido yo como el trono del hombre libre y de su compañera,
que debe ser una mujer libre también ella.
De manera que puede hacer todo lo que quiera con su hombre libre.
¡Qué gracioso!
Me recuerda a un picnic que hice en las tumbas etruscas.
¿Sí? ¿Y qué te contó la momia?
No puedo decirlo, me da vergüenza.
Imagínate que salió desnuda del sarcófago, porque se estaba carcomiendo.
- Qué gracioso, Nanni. - ¡Qué sueño!
- Nanni se duerme con una nana, ¿eh? - No...
¿Cómo? ¿Nino toda la noche con la nana de la abuela...?
- Y Nino y Nanni, ¿no nana? - ¡No!
¿Dónde vas? Quédate aquí.
¿No lo ve? He llegado a casa. Éste es mi castillo.
- ¿Quieres que entremos un ratito? - Claro.
Mi hermano y Tao se alegrarán de verle.
Buenas noches. O mejor, buenos días.
- No... - ¡Canalla!
- ¡¿Qué hace?! ¡¿Cómo se atreve?! - Pequeña, ¿estás de broma?
Esto no me lo esperaba.
Me has hecho creer...
- ¿Creer qué? - Me has parado en la carretera.
Has estado pegada a mí todo el día.
- ¡Déjeme! - Y esta noche...
Está bien. Si quieres que evitemos jugar a los esposos, de acuerdo,
pero al menos juguemos hasta el final...
¡Ni en broma, ni en serio, no me casaré con usted jamás!
Bueno...
No se enfade conmigo por tan poca cosa. Además...
- Y además cuántas palabras. - No entiendo nada.
Sólo para decirme algo tan sencillo... ¿Qué quería, disculpe?
Consentimiento, abogados, notario, matrimonio...
¿Qué necesidad hay?
Yo soy una chica moderna.
No necesito un marido.
No tengo prejuicios.
No sabe usted hasta qué punto.
¿Y bien?
¿Y tú qué quieres?
¡Déjame! ¡No me toques!
- ¡Déjame! - ¿Cómo se atreve?
¡Eso sí que no!
¡Oh, mira quién está aquí!
¡Cretina!
Pero...
¿Cómo? Perdone, a una señora...
Nanni.
- Nanni, ¿se ha hecho daño? - No, el zapato.
- He perdido el zapato. - ¿Adónde habrá ido el zapato?
¡Ésta es Valeria!
Ahora puedo saludarte.
¡Prueba a darme otra!
Si es por eso, tengo tantas atrasadas que puedo estar hasta mañana.
Ah, ¿sí? ¡Pues toma!
- ¡Ay! - ¿Contenta? ¿Te parece bien?
¿Te has vuelto loco, Tao?
- ¡Para ya! - No, basta.
Ya no puedes hablarme en ese tono.
- No te permito... - Entonces me permito yo.
Tao, intenta razonar.
Sí, lo estoy haciendo...
Pero como me has enseñado tú.
¡Mira que si me das otra no me vuelves a ver en tu vida!
¿Y...?
- ¿Sabes cuál ha sido mi error? - ¿Sí?
- ¡Que te quiero mucho, estúpido! - ¡No, yo te quise demasiado!
- Entonces no nos hemos entendido. - ¿Cómo que no?
Se acabó. Te voy a llevar a Roma a base de guantazos.
- Y te casas conmigo de inmediato, ¿vale? - ¡Sí!
- ¡Si no te mato! - ¡Sí!
Por fin han hecho las paces. ¡Ya era hora!
¡Nanni!
- No es nada, están haciendo las paces. - ¡Y a mí qué me importa!
- ¡Déjame en paz! - No, un momento.
¡Buf! ¡Franz!
Entonces, ¿tú también estás enamorada?
¡Nanni! ¡Me has dado la bofetada del amor!
- ¿Eh? ¿Has visto? - Pero...
- Qué pena, tengo que marcharme. - ¿Adónde vas?
Lo siento, otra vez será...
¡Franz! ¡Estoy aquí, Franz!
¡No, Nanni, espera!
¡Voy contigo a Florencia, Nanni!
¡Hasta la vista!
¡Entonces te espero en Roma! ¡Via dei Gracchi, 189!
¡Viene en la guía! ¡Amalia Corradi!
¡Adiós!
¡Nos vemos a solas, sin el latazo de mi hermana!
¡Porque tal como le han puesto la cara, se casa!
¡Ven tú a Florencia!
¡Voy, claro que voy!
¡Ya verás!
¡Florencia! ¡Por aquí, Tao! ¡Por aquí!
¡No, a Roma!
¡Te había dicho a Florencia!
- ¡A Roma! - ¡Maldita sean las hermanas!
¡Maldita sea!
F I N
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