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Hola.

Sí.

Vamos.

Sí.

Sí.

Hola. ¿Cómo estás?

Hola.

¿Qué tal el nuevo caballo negro?

-Hola, Jimmy. -Su pierna parece haber mejorado.

Aún es un poco asustadizo.

Bueno, lo vigilaremos.

Estará bien.

Voy a salir con él después del desayuno

para ver cómo está la cerca.

Ya está casi listo.

A ver qué hay en la radio.

Eso es.

Sí. ¿Quieres bailar conmigo?

Sí, sí.

Sí. Sí.

Te gusta mucho, ¿no?

Aquí están la abuela y el abuelo.

Tiene tu nariz.

Lorna.

Cariño, el agua está muy caliente.

Aún no la había revisado.

A ver, déjame...

Está bien.

Está bien. Está bien.

Vete a descansar.

Te veo. Te veo.

Te veo.

Hola, guapo.

James.

¡George!

¡George!

¿Adónde va George?

¿Dónde está James?

¡James!

¡James!

Ay, no.

Dios mío.

DÉJALO IR

Yo, Lorna Blackledge...

...te tomo a ti, Donnie...

te tomo a ti, Donald Weboy,

como mi legítimo marido.

Para tenerte y protegerte,

todos los días de mi vida, para bien y para mal.

Para tenerte y protegerte, todos los días de mi vida,

para bien y para mal.

En la riqueza o en la pobreza.

En la enfermedad y en la salud.

En la riqueza o en la pobreza,

en la enfermedad y en la salud.

Hasta que la muerte nos separe.

Hasta que la muerte nos separe.

Por el poder que me confiere el estado de Montana,

los declaro marido y mujer.

Puedes besar a la novia.

Gracias, señor.

Con mucho gusto.

Felicidades, Donald.

Gracias, señor.

¿Quieres un poco de pastel?

Mamá B.

Bueno...

aquí está la cocina.

Estamos esperando a que lleguen más cosas.

He comprado unas sillas a plazos.

Aquí vamos.

¿Te gusta?

-¿Te gusta tu cama? -Sí.

-¿Te gusta tu cama? -Sí.

Te haré unas cortinas.

Está bien.

Vendrás a vernos muy pronto.

Él no está lejos de aquí.

Está en el pueblo.

Pero no está aquí.

Se te cayó todo, chiquito.

Vámonos.

Oye. Vámonos.

¡Vámonos!

No es para ti.

¿Lorna?

¿Lorna?

¿Hola?

¿A quién busca usted?

¿Es la madre de la muchacha?

No...

Lorna estaba casada con mi hijo.

El niño es mi nieto.

Bueno, no va encontrarlos.

Ya se fueron.

¿Se fueron?

Se fueron a casa de su familia.

Se fueron anoche.

Espere, espere, espere. Espere.

¿Su familia? ¿La familia de Donnie?

¿Y le dijeron cuándo volverán?

No pronto, diría yo.

Se lo llevaron todo.

¿Te vas a algún lugar en particular?

Siéntate, George.

¿Qué es esto? ¿Mi última comida?

Voy a buscar a Jimmy.

Voy a traerlo a casa a vivir con nosotros.

Bueno, has empacado muchas cosas para ir sólo al pueblo.

Siéntate, George.

¿Y no se te ocurrió...

decírmelo?

Te lo estoy diciendo ahora.

¿Alguien más vio lo que pasó?

Quieres decir, ¿aparte de mí?

Te estoy preguntando si estás segura de lo que viste.

Vi lo que siempre he sospechado de Donnie Weboy.

Lo que tú también has sospechado,

aunque no quieras admitirlo.

Y vi que esa muchacha no puede proteger a su niño.

Y por eso esperas que te lo vaya a entregar, ¿o qué?

¿Es eso lo que crees que va a pasar?

¿Qué vas a hacer cuando Lorna se niegue?

Margaret, Jimmy es su hijo.

Y es tu nieto, George Blackledge.

¿Y cómo piensas buscarlos?

Donnie es de algún lugar de Dakota del Norte.

Los encontraré.

Ya sabes cómo soy.

Sí. Te conozco bien.

No volveré sin él.

No.

Y te irás conmigo o sin mí.

Esa es tu decisión.

¿No vienes?

Voy a cortar el agua.

No quiero encontrarme con tuberías reventadas al volver a casa.

No sabes cuándo volverás.

No hace falta que me lo recuerdes.

Sé lo que he perdido.

A veces la vida es sólo eso, Margaret.

Una lista de lo que hemos perdido.

Ahora sí me dejas comerme un trozo, ¿no?

El alguacil Hayden se jubiló...

hace siete años ya.

Hizo bien. Se jubiló antes que yo.

Me ayudó a rastrear a dos hombres que estaba buscando

en...

1952.

Los hermanos Pettus.

Me acuerdo de eso. ¿Ése fue usted?

Sí que los atrapó.

Bueno, tuve un poco de ayuda.

¿Y en qué puedo ayudarle?

Estamos buscando a Donnie Weboy.

Tiene familia en Dakota del Norte.

Conozco el nombre.

Donnie no, pero Weboy sí.

Bueno, está casado con la viuda de nuestro hijo.

Y ellos tienen nuestro nieto.

El niño sólo tiene tres años.

Sólo queremos saber dónde están y si...

y si están bien.

Deje que haga unas llamadas.

¿Qué tal el estofado?

El tuyo es mejor.

Es que estás acostumbrado al mío.

¿Me da media pinta de whiskey?

¿Ya estás contento?

Contento de que no me sermonees.

Voy a ocultar las pruebas.

¡Margaret!

¿Qué demonios es esto, Margaret?

-Es que... -¿Qué demonios?

Pensé que no ibas a venir.

¿Y pensaste que ibas a necesitar un arma?

No quería necesitarla y no tenerla.

Dios, Margaret. ¿Y esto iba a ser parte de tu argumento?

George, yo nunca...

Está cargada.

Hay una rama de la familia Weboy en Forsyth.

En el pueblo.

Trailhead Saddlery es un negocio de los Weboy.

O por lo menos lo fundó la familia.

No es Dakota del Norte, pero yo empezaría por ahí.

Haremos eso entonces. Le agradecemos su ayuda.

También me preguntaba

si usted nos podría recomendar un hotel.

Un hotel limpio.

Bueno, si su prioridad es que esté limpio, Sally mantiene limpia la cárcel.

Las celdas están vacías.

Y tenemos sábanas limpias.

Pero no sé si eso les parece extraño.

Nos sentiríamos como en casa.

-Gracias, alguacil Nevelson. -Un placer.

¿Crees que están huyendo de algo?

No, que yo sepa no.

Pero se fueron con mucha prisa.

Ni se despidieron de nosotros.

Y eso es lo que le quiero dar.

La oportunidad de despedirse.

Vete a casa.

Vete a casa.

Vete a casa.

...cuando venga el juicio,

dirás, "Fui salvado."

Pero te ahogarás en un lago de fuego

por la decisión que habrás tomado...

-Vuelve a ponerlo, si quieres. -Suena como tu papá.

Con el mazo dando.

No sólo daba con el mazo.

Buenos días.

Qué sillas más hermosas.

¿No te parece, George?

Las fabrica un señor en Miles City. Bueno, las elegantes.

Pues, son muy impresionantes.

Pero hoy no estamos buscando comprar sillas.

Ni bridas ni bocados.

¿Es usted, por casualidad, un Weboy?

No, señora.

Soy primo de ellos. Soy un Tucker.

Entonces somos parientes.

Donnie Weboy está casado con nuestra nuera.

Bueno, nuestra ex nuera, lo que significa que

es el padrastro de nuestro nieto.

Mi marido y yo estamos de paso

por esta región del estado así que se nos ocurrió

visitar a Lorna y Donnie ya que estamos aquí.

Así que aquí estamos.

No conozco a nadie que se llame Donnie ni Laura.

Bueno, tenía entendido que fue por la tienda que se mudaron aquí.

Donnie iba a trabajar en la guarnicionería de su tío.

¿Quién?

George, ¿no fue lo que dijo Lorna?

Quizás se confundan con Gladstone.

¿Gladstone?

Está en Dakota del Norte, al otro lado de la frontera.

No es que haya trabajo ahí, por lo menos

nada que valga la pena, pero sí que ahí vive un Weboy, o dos.

Bueno, tal vez deberíamos intentar ahí.

Pero no sé por qué Lorna y Donnie

hablaron tanto de Forsyth.

¿Y cómo se llaman ustedes?

¿Sabe a quién podríamos preguntar para encontrar a Donnie

si fuéramos a Gladstone?

Si se corre la voz de que están buscando a un Weboy,

ellos los encontrarán a ustedes.

BIENVENIDO A DAKOTA DEL NORTE

Estás conmigo en esto, ¿verdad?

¿Quién ha estado conduciendo?

Puedes admitir que quieres tenerlo de vuelta, ¿sabes?

Aún no lo has dicho.

No somos jóvenes, Margaret.

Bueno, tampoco somos viejos.

No somos jóvenes.

¿Estás diciendo que no lo extrañas?

Estoy diciendo que ni siquiera ha comenzado la escuela.

No ha tenido sarampión ni ha montado en bici.

Es joven.

Y nosotros no lo somos.

Bueno...

me puedes llevar al pueblo, y dejarme ahí,

y volver a casa.

Me las arreglaré sola.

Volveré a Dalton con Jimmy en autobús.

Sí.

Cuando te lo entregue Lorna, ¿no?

¿Con una sonrisa en la cara? ¿Feliz como una perdiz?

Y si no están ahí, ¿qué vas a hacer?

¿Vas a perseguirlos en autobús por todo el país?

¿Qué pasa si van a un lugar donde no haya autobuses?

Entonces los seguiré caminando.

Y lo harías de verdad.

Y cuando por fin aprendas

que no va a pasar lo que quieres que pase,

¿entonces qué, Margaret Meloy?

Bueno, entonces supongo que aprenderé

lo que nunca he podido aprender.

¿No es lo que me dices siempre?

Una y otra vez.

Que nunca sé cuándo es momento de tirar la toalla.

Y a mí me tocará

lidiar con las consecuencias, ¿no?

Oye.

No, no, no.

Espera.

No te muevas.

No me llevé nada.

¿Y qué hacías?

Bueno, vengo de pescar.

¿De pescar?

De pescar por el coche, ¿no?

Bueno, no. No, señor.

No, vengo de pescar.

Cuando vi su coche, me preguntaba

quien se había instalado aquí.

¿Quién eres?

Peter Dragswolf, señor.

Vivo ahí.

Tengo mi propia casa.

Y mi propio dinero también.

No necesito nada de sus cosas.

Soy Margaret Blackledge, señor Dragswolf.

Y él es mi marido George.

Pido disculpas si estamos en propiedad privada.

¿Y cómo se llama este chico?

No lo sé.

No es mío.

Apareció una mañana frente a mi choza.

Al principio pensé que era salvaje, pero viene de alguna parte.

No sé de dónde.

Pero me encontró a mí.

Igual que nosotros.

Tal vez ella sea la dueña del caballo.

Es dueña de casi todos los caballos.

Solía montar a caballo.

Está siendo modesta.

Domaba caballos.

Con nuestro hijo.

James.

Pero murió.

Y supongo que perdí el interés después de eso.

Hace mucho que no crío animales.

Está bien pasar tiempo con un animal tan cariñoso como el tuyo.

¿Y tú?

¿Cuánto tiempo llevas viviendo aquí?

Tres años.

¿Y vives solo? ¿No tienes familia?

¿Y dónde vivías antes?

En la escuela para indígenas, señor.

No me tienes que tratar de "señor."

"George" está bien.

¿Te graduaste de la escuela?

¿Cuántos años tienes?

No me meto con nadie.

Si alguien viene buscando el caballo,

se lo daré.

Vendo pieles y atrapo animales.

Los peces son gratuitos. No robo.

No me meto con nadie.

Peter, ven. Come un poco de pastel.

Siéntate junto al fuego con nosotros.

Entonces, conoces bien esta región, ¿no?

¿Y Gladstone?

Les puedo decir dónde están enterradas las personas

que no están enterradas en los cementerios.

¿Los Weboy?

¿Has tratado con ellos?

Estamos buscando a nuestro nieto.

El hijo de nuestro hijo.

Está con un hombre que se llama Donnie Weboy.

-¿Has oído hablar de él? -No.

No, pero si van a Gladstone,

busquen a Bill Weboy.

¿Crees que nos ayudaría?

Tal vez.

Pero tengan cuidado.

Ahí está.

La casa amarilla.

¿Señor Weboy?

¿Quién es usted?

Margaret Blackledge.

Y mi marido George.

Si usted es un Weboy, somos familia, en cierto modo.

¿Por qué cree eso?

Bill Weboy.

¿Somos primos?

Bueno, no precisamente.

Nuestra ex nuera está casada con Donnie Weboy.

Así que ahora es el padrastro de nuestro nieto.

Qué complicado, ¿verdad?

Las familias suelen ser complicadas.

Nos han dicho que tal vez se hayan instalado aquí en Gladstone.

Pensamos hacerles una visita y ver a nuestro nieto, Jimmy,

ya que estamos de paso.

Ya que están de paso, ¿no?

Y ya que no los encontraron en Forsyth.

Le dijeron que veníamos, ¿no?

Sí, sí.

Me lo dijo un pajarito.

Pío, pío, pío.

¿Están aquí o no?

¿Siempre tiene tanta prisa?

A mi marido le gusta ir al grano.

Muchos hombres son impacientes así.

Las mujeres, según mi experiencia, se toman su tiempo.

Disfrutan de la aventura, digamos.

Vamos a ver, señor Weboy...

Te estoy tomando el pelo, George.

Están aquí.

Donnie es mi sobrino.

Están sanos y salvos en casa de su mamá.

¿Qué tal si entramos y los llamamos?

¿Quién sabe?

Tal vez puedan ver a su precioso nieto esta misma mañana.

Hola, Mabe.

¿Me puedes comunicar con el rancho?

Blanche, soy yo, Bill.

¿Qué? ¿Qué pasa?

Sí. Están aquí.

¿Qué?

No queremos que nos ayude este hombre.

Nos vemos pronto.

No podemos hacerlo solos.

¿Tienen planes para la cena?

No, de hecho.

¿Les gustaría ser los invitados de la familia Weboy

en el rancho?

No queremos molestar.

No molestan en absoluto.

Mi cuñada quiere conocerlos.

Quiere hacer un intercambio de cuentos de abuelos.

Y entre ustedes y yo, ella es muy buena cocinera.

Bueno, usted tiene que decirnos cómo llegar.

No. Imposible.

Incluso si yo les diera las mejores indicaciones del mundo,

nunca encontrarían la casa.

Acabarían perdidos por la calle Cuatro Puentes

sin ver ni un puente.

Vuelvan aquí a las 4:00, y me pueden seguir hasta ahí.

Gracias.

Volveremos entonces.

Ya era hora.

Uno de ustedes debería venir conmigo y el otro debería seguirme.

Le podría decir adónde vamos y por qué,

y así tal vez puedan encontrar el camino de vuelta solos.

Bueno...

¿Adónde crees que vas?

¿Crees que quiere que vayas tú con él?

No.

Claro que no.

No me importa qué quiera.

Voy con él. Tú conduces.

-Está bien, George. -Margaret.

Margaret. Margaret, vuelve al coche...

No nos pierdas de vista.

Ese cacharro que tienen no va a tener problemas para seguirme, ¿no?

Usted no para de mirar el espejo.

-Puede ver dónde está. -Supongo que él no quiere

que usted se aleje mucho de su vista.

Y lo entiendo.

¿Le importa?

Es su coche.

No tiene que pedirme permiso.

Usted me parece la clase de mujer a la que

los hombres siempre le tienen que pedir permiso.

Es experto, ¿no?

He conocido a unas cuantas mujeres

que quieren que los hombres les pidan permiso incluso para respirar.

Vamos a girar aquí.

¿Quiere usar el intermitente para que lo sepa George?

A la orden, capitán.

¿Cuánto falta?

¿Cuánto falta para llegar?

¿O cuánto tiempo más tiene que aguantarme?

Sólo queremos ver a Jimmy.

Sí.

Es un niño muy guapo.

Su madre también es muy guapa.

Donnie nunca me ha pedido consejo

ni una vez en toda su vida.

No me diga.

Pero si me lo hubiera pedido,

le habría dicho que hiciera exactamente lo que ha hecho.

Que se casara con una viuda.

Para que tuviera una mujer agradecida.

Nunca habrían encontrado este lugar solos, ¿verdad?

Tenía razón, ¿o no?

Por aquí.

¡Blanche!

¡Ya llegamos!

¿Blanche?

Espero que les gusten las chuletas de cerdo.

-Usted es la abuela, ¿no? -Sí.

Margaret Blackledge.

Blanche Weboy.

Gracias por recibirnos.

Y usted es policía, ¿no?

Estoy jubilado, señora.

George Blackledge.

Bueno, ¿qué tal si nos sentamos a la mesa?

¿Les parece?

Bueno, ¿a quién le apetece una copa?

No, gracias.

No.

Ah. Bueno...

a mí no me importa beber sola.

Mi familia es originalmente de Illinois.

Establecieron una propiedad ocupada al norte de Gladstone

antes de que existiera Gladstone.

Somos ocho hermanos.

Perdí a una de mis hermanas mayores a causa de la neumonía.

Mi hermano Carl se ahogó en la cisterna de un vecino nuestro.

Otro de mis hermanos se cayó de un camión y pasó el resto de su vida

en una silla de ruedas.

Mi tía Ruth quedó atrapada en una tormenta de nieve

y se murió de frío,

a tan solo 10 metros de esa puerta trasera.

Aquí la vida es difícil.

No es para todos.

Mis otros hermanos y mi hermana se largaron de aquí

tan pronto como pudieron.

Y nunca miraron hacia atrás.

Yo me quedé aquí.

Cuando conocí a Henry Weboy, no paraba de hablar

de mudarse a Florida.

Creo que yo tenía mucho que ver con

su decisión de quedarse.

Ahora está enterrado en el mismo cementerio

que nuestros padres.

Y mis hijos son Weboy de cuarta generación.

Nacieron y crecieron en suelo nordakotense.

Pero ustedes no vinieron aquí para escucharme cotorrear.

¡Vinieron para comer!

¿Te importa decirles a los chicos que es hora de cenar?

Vuelvo en un santiamén.

Supongo que ustedes podrían contar una historia

parecida a la mía, ¿verdad?

Una historia de familia,

sufrimiento, sacrificio,

sangre.

Les presento a los chicos.

El alto es Elton.

El otro es Marvin.

Saluden a nuestros invitados.

¿Es suya esa camioneta?

Intentamos entrar para echar un vistazo.

Si apretamos un par de tornillos

probablemente podamos sumarle algunos caballos.

¿Dónde está Jimmy?

¿Dónde está el niño?

Bueno, no está aquí.

-Está con su padre. -Su padre...

Vinimos para ver a nuestro nieto.

¿Quiere decir que no vinieron para comer mis chuletas?

Si nos han traído hasta aquí como broma...

Lorna me ha dicho que usted es muy áspero.

Y ya veo que usted tampoco es muy cariñosa.

No, señora.

Vamos, todos. Siéntense.

Antes de que se enfríe.

Su nieto está con mi Donnie.

Llevó a Jimmy a recoger del trabajo a la madre del niño.

¿Lorna?

Trabaja en Monkey Ward.

O sea, ¿podríamos haber visto a Jimmy y a Lorna en Gladstone?

Ahora sí me ha ofendido.

Le importa un bledo

-comer con nosotros. -Es que...

O tal vez sea judía.

Y no pueda comer chuletas de cerdo.

No se preocupe.

Todos que me conocen saben que no me ofendo.

Ustedes pueden comer mis chuletas o no.

Bueno, siempre hemos tenido ganas de conocer a la familia de Donnie.

Ah, ¿sí?

Bueno, me alegra saberlo.

Sí, yo también pensé que deberíamos conocernos.

Para charlar un poco.

Hubiera estado bien

si nos habríamos conocido en la boda, pero...

quizá era mucho pedir invitar a la madre

o a los hermanos.

-O al pobre tío Bill. -Sí.

-¿No los invitaron? -¿Recuerda habernos visto ahí?

¿Y es culpa nuestra?

¿No se les ocurrió que él debía haber venido de alguna parte?

¿Que debía tener una familia?

Sinceramente, sólo pensamos que Donnie era adulto.

Su hijo está muerto.

Es comprensible que se le haya olvidado cómo es.

Nunca terminamos de criar a nuestros hijos.

De enseñarles lo correcto.

Por eso tuve que traer a mi hijo a casa.

Para vigilarlo.

Ahora su hijo está perfecto.

No es justo compararlo con Donnie.

Nunca compararía a Donnie con nuestro hijo.

Sí.

Sí, me dijo que no cuenta con la aprobación de ustedes.

Me sorprende saber que le importa un bledo lo que opinamos.

No se molestó en decirnos que se iban.

Mi hijo no tiene que justificarse ante usted.

No.

No tiene que justificarse.

Y nosotros no tenemos que justificarnos ante usted.

Vaya.

Es mejor que terminemos de comer

antes de que esta reunión se convierta en una verdadera riña familiar.

-Y les superamos en número. -Sí.

Vaya. Aquí vienen los recién casados.

Lorna.

Hola, George.

Hola, Jimmy.

¿Puedo?

Es cada vez más difícil de cargar.

Ya te lo dije.

Lo mimas demasiado.

¿Cómo va a aprender?

¿Aprender qué? ¿A caminar? Ya puede caminar.

Pues, yo probablemente olvidaría cómo caminar

si alguien me llevara a donde quisiera.

Lo estás malcriando.

-No pesa nada. -¿Ha comido?

Le compré una hamburguesa en Ressler's mientras esperábamos ahí.

¿Y se la comió?

Se comió la mitad.

¿Quieres una chuleta de cerdo?

-¿Unas papas? -No.

¿Quieres que te corte un poco de carne en pedazos?

No.

¿Qué dijiste? ¿Qué hay que decir?

No, gracias.

Entonces llévalo a la cama.

¿Qué?

Pero acaba de llegar.

En esta casa nos acostamos temprano.

Y también subimos las escaleras con nuestros propios pies.

Cuidado, abuela.

Ya sabe quién dicta las reglas aquí.

Llevaba mostaza.

¿Llevaba mostaza?

¿Tu hamburguesa?

Y no te gusta la mostaza, ¿no?

¡Vete!

¡Vete arriba!

Vamos, Jimmy.

Jimmy.

Ya basta.

Ahora que saben dónde encontrarnos

tendrán que venir más a menudo.

Gracias, pero...

nos vamos.

¡Oye, Blackledge!

¡Esperen!

¿Necesitan que les enseñe cómo volver?

Si hubieran dejado un rastro de migas,

ya se lo habrían comido los coyotes

o se lo habría llevado la lluvia.

Ella nunca lo admitiría,

pero sé qué han herido los sentimientos de Blanche

yéndose de esta manera.

¿Sus sentimientos?

Vinimos hasta aquí para ver a Jimmy,

y ella sólo nos dio dos minutos para verlo.

Vuelva adentro, señor Weboy.

¿Por qué estaba cerrado su coche?

¿Qué hace usted?

Ni idea.

Hoy es viernes, ¿verdad?

Sí.

¿Crees que Lorna trabaje mañana?

No tiene tanto efecto adelgazante como ésta.

Es decir, como esta hermosa camisa blanca.

Me la llevo.

Entonces, ¿sólo quiere estas dos cosas?

Sí, gracias.

-Perdón. -Está bien.

Son $7.50, señora.

No pensé que simplemente volvieran a casa.

Es difícil liberarse de mí.

¿Quién cuida de Jimmy cuando estás aquí?

¿Quién crees?

Donnie. Su madre.

O quizá crees que lo ato a un árbol cuando no estoy en casa, ¿no?

Sé que eres buena madre, Lorna.

Claro.

Sólo te quería preguntar cómo te va

tu nuevo trabajo.

Bueno, empecé hace poco, así que...

No queremos meterte en problemas, cariño.

¿Te invitamos a comer?

-No tengo hora libre hasta las doce. -¿Las doce?

¿En punto?

Te esperaremos afuera.

No, los buscaré en Ressler's.

Está enfrente.

Les iba a escribir...

una vez que nos instaláramos.

Venir aquí fue una decisión...

de última hora.

¿Fue decisión de Donnie?

Conocieron a Blanche, ¿no?

Bueno, te encontramos, y eso es lo que importa.

Jimmy se ve más grande.

-Está creciendo rápido. -Aquí tiene.

Sabe contar hasta diez.

Antes sólo decía los números,

pero ahora entiende que van por orden.

Y le estoy enseñando el alfabeto.

Sabe escribir su nombre.

Siempre ha sido muy listo.

Los extraña... a los dos.

Nosotros también los extrañamos.

A los dos.

Y de eso te queríamos hablar, Lorna.

Sin pelos en la lengua.

Me acuerdo de cuando James nos presentó.

A esta maravillosa chica de la que nos había hablado mucho,

tan hermosa y graciosa y...

No tenía familia, pero...

¿No ibas a hablar sin pelos en la lengua?

Tengo que volver al trabajo a la 1:00.

Ve al grano.

De acuerdo. Bueno, aquí va.

Deja que Jimmy vuelva con nosotros.

Y no sólo de visita. Quiero que se quede.

¿Quieres...?

¿Quieres que te entregue a Jimmy?

-¿Quieres que abandone a mi hijo? -Sabes que ahí

tendría una buena casa que conoce y...

Basta.

Ya conoces las escuelas y a los maestros...

¡Por Dios! ¡Ya basta! ¡No puedo escuchar esto!

Vi a Donnie... pegarle a Jimmy.

En la calle.

Lo vi pegarte a ti también.

Y no parecía que fuera la primera vez.

Y aunque no lo haga con mucha frecuencia, nunca está bien.

-Por eso vinimos aquí. -Vinieron para llevárselo.

Lorna.

Vinimos para ayudar.

Sea cual sea la situación.

Jimmy no puede quedarse ahí.

No puede quedarse aquí.

Necesita a su madre.

Entonces vengan con nosotros.

Jimmy y tú. Cuidaremos de ustedes.

Vengan a vivir con nosotros como antes.

Atún.

-Quédense con nosotros. -Con permiso.

Aquí tiene.

Me matarían.

Él y su madre.

La verdad es que a ella no le importaría nada

si se me tragara la Tierra,

pero nunca dejaría que me fuera.

Ni que se fuera Jimmy.

Donnie se escapó de ella una vez.

Y nunca dejará que vuelva a pasar.

No quiero que Jimmy llegue a ser como ellos.

No quiero que sea como ellos.

Entonces ya sabes qué es lo correcto.

Cariño.

¿Quieres que te llevemos ahí?

Podemos hacerlo.

Ahora mismo.

¿Verdad, George?

Los tres podemos ir a recoger a Jimmy

-y volvemos juntos... -¡No! No.

Los buscaré a ustedes.

Para las doce ya suelen estar todos dormidos.

Tendré que esperar un poco para estar segura.

Deberíamos ir a recogerte, cariño.

No. Hay que hacerlo así.

Es la manera más segura. Confíen en mí.

Y eso es lo que más queremos todos, ¿verdad?

Que Jimmy y tú estén a salvo.

Y que sean felices.

Nos estamos quedando en el Moon Wink.

-De acuerdo. -En la cabaña siete del Moon Wink...

Te oí. Sé dónde está.

Debería llegar ahí sobre las 2:00.

Pero tenemos que irnos justo cuando llegue.

No podemos demorar.

Bien.

Lorna, espera.

Espera. Lorna.

Yo...

Sé que no siempre hemos estado de acuerdo, pero...

No creo que hayamos estado de acuerdo nunca.

Bueno... eso cambiará.

Sólo estás diciendo eso para que yo vaya contigo.

Jimmy necesita a su madre.

A ti también te habría venido bien tener a una.

Podría haber sido una madre para ti.

Debería haberlo sido.

Pero no lo fui.

Está bien.

Lo siento, Lorna.

Debería haber sido mucho más para ti.

No empieces lo que no puedes terminar.

Tengo...

una pregunta para ti.

Está bien.

Ese caballo tuyo, Strawberry.

¿Strawberry?

Me encantaba ese caballo.

¿Qué te hizo acordarte de ella?

Verte volver a cabalgar.

Cuando la sacrificamos,

hiciste algo que me hizo preguntarme.

Le susurraste algo. ¿Te acuerdas?

Sí.

Como si le estuvieras contando un secreto.

¿Qué le dijiste?

Le recordé de algunas cosas.

De como le gustaba galopar por la primera nieve del año.

De cuando competimos contra Ernie Dahlberg

y su gran yegua marrón y los dejamos atrás mordiendo el polvo.

Le recordé de una vez cuando estaba en la secundaria--

un día de octubre--

y estábamos en camino a casa.

Y la luna llena se asomaba por encima del butte Dollar.

Y ella se detuvo.

Se detuvo y se quedó mirando.

Como si le gustara la luna tanto como a mí.

Y cuando James se sentó sobre su lomo por primera vez...

...estaba muy quieta.

Como si supiera que tenía que cuidar de él.

Quería despedirme de ella con recuerdos felices.

Lo siento.

¿Lo sientes? ¿Por qué?

Te he puesto triste. No es...

No es lo que quería.

No me has puesto triste, George.

Lo que quería era decirte...

...lo que quedó grabado en mi memoria.

Strawberry y tú.

Esta mujer con la que me casé y a la que no consigo entender.

Que piensa que éste es el único mundo que existe,

pero, aun así, cree que los caballos tienen alma.

Es la chica ideal para mí.

Parece que ella cambió de idea de repente.

Por favor.

No digas nada.

Váyanse.

No. Váyanse ya.

-Apártate. -¡George!

Nos dejó entrar.

Creen que pueden arrinconar a Lorna, ¿no?

Pero cuando alguien se lo hace a ustedes, eso ya es otra cosa.

¿De qué hablas?

¿De verdad vas a hacer eso?

¿Fingir que ustedes no amenazaron a Lorna en el trabajo?

Qué poca vergüenza.

No tienen vergüenza.

La presionaron para que abandonara a su hijo.

Tienen suerte de que Lorna no sea un poco mamá osa.

Si te interpones entre una mamá así y su bebé,

te muerde la mano, o peor.

Si alguien intentara interponerse entre yo y mis hijos,

o si intentara convencerme para que abandonara a mi hijo...

No fue así.

No es de extrañar que Lorna no quiera irse con ustedes.

Eres una abusadora.

Y crees que sabes qué es lo mejor para todos.

Seguro que a ti te regaña sin parar.

Nunca dije que no debería casarse con Donnie.

Y yo nunca dije que dijiste eso.

Le pegó al niño.

Te vi hacerlo, enfrente del supermercado.

¿Es por eso que estás armando tanto escándalo?

Abuela, ¿de verdad no azotabas a tu hijo?

¿Nunca?

Le pegó a Lorna también.

Ven aquí.

¿Le pegas a tu esposa?

Lo vi hacerlo.

¿Y cómo lo hizo?

Con la mano.

Con...

Albert Einstein.

Claro que lo hizo con la mano.

Te estoy preguntando cómo.

¿Así...?

¿Fue así?

Donnie, ¿cómo lo hiciste? ¿Cómo fue?

Más fuerte.

¿Más fuerte?

¿Así...?

Maldita sea.

¿Así?

Sí, pero más fuerte.

Donnie...

creo que vas a tener que enseñarnos cómo lo hiciste.

Hijo de...

¡No!

¡George!

Está bien, Margaret.

Está bien.

¿Sí?

Tal vez ahora quieran intentar resolver esto, ¿no?

Como gente razonable.

O tal vez prefieran acostarse

para que mañana puedan salir temprano para casa.

O tal vez...

quieras mandar a casa a tu marido,

y entonces tú puedes quedarte aquí una temporada.

Podría llevarte a casa cuando estés preparada.

Pero, claro... es posible que, para entonces, decidas quedarte.

Está bien.

Está bien. Tranquila, chica.

Tranquila, chica.

No te muevas.

Tú...

aléjate de nosotros.

¡A por él! ¡Tomen el arma!

-¡Agárrenlo! ¡Agárrenlo! -¡Levántenlo!

No.

Por favor.

Donnie.

¿Qué quieres que haga?

Asegúrate de que nunca vuelva a apuntarnos con un arma.

¡No!

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Aquí.

¡No!

No.

No.

¡No!

¡No!

Vamos, Donnie.

Vamos.

No.

Te estoy enseñando a enseñarle a él, ¿ves?

Donnie.

-¡Donnie, no! Donnie. Donnie. -Donnie.

No tienes que hacerlo.

¡Por favor, Donnie! Por favor, Donnie.

-Donnie, no lo hagas. -Hazlo.

-Hazlo ya. -¡Donnie! ¡No lo hagas!

-Donnie. -¡No lo hagas!

¡Dios mío!

George. Dios mío.

George. George.

Dios mío. Dios mío. Dios mío. Dios mío.

No podrá dispararle a nadie durante mucho tiempo.

Tal vez ahora entiendas a mi familia.

Conduzcan con precaución.

Ay, George.

George, George, George.

Dios mío.

¿Qué te he hecho?

Dios mío.

Necesita morfina.

Está bien.

Dijo que fue una hacha, ¿no?

Una hacha de mano.

La policía está en camino.

Mire, puedo sedarlo, o anestesiarle el brazo y puede permanecer...

Despierto, claro.

-Despierto. -Quiero mantenerme despierto.

Sí, estás bien.

Despierto.

Señora, siéntase libre para esperar fuera.

¿Cómo?

Bueno...

ya he ido a casa de los Weboy,

para escuchar su versión.

¿Su versión?

¿Su versión de qué?

Según ellos,

fue el señor Blackledge el que les apuntó con un arma.

En defensa propia.

La pistola de servicio que me enseñó Blanche, ¿le pertenece a usted?

Seguro que sí.

Una vez fue policía, ¿no?

Fue policía durante más de 30 años.

Bueno...

entonces ya sabe cómo funciona la ley.

Sé...

Sé bastante bien cómo funciona aquí.

Blanche me explicó que las cosas se volvieron un poco hostiles

y tuvo que convencerlo para que bajara su arma.

Le cortaron la mano.

Pues, según ellos...

ustedes vinieron aquí con el propósito de quitarle un niño a su madre.

Primero los amenazaron verbalmente,

y luego con un arma.

Lorna, la madre del niño-- ¿la vio usted?

Claro. Estaba ahí.

¿Habló con ella? Les tiene mucho miedo.

Estaba casada con su hijo, ¿verdad?

Sí.

Y murió, ¿verdad? Está muerto.

¿Y cómo ocurrió eso exactamente?

¿Por qué no nos lo cuenta usted?

Bueno, ella dijo que fue un accidente.

Se cayó de su caballo,

se rompió el cuello, se le partió en dos.

Fue un accidente.

Y eso también fue un accidente.

Es que Blanche...

me dijo que estaba preocupada

porque ustedes son propensos a los accidentes.

Ahora teme por el niño del que está cuidando.

Cuanto más tiempo ustedes se quedan por aquí,

es cada vez más probable que algo le pase a él.

No quiero ni pensar en lo trágico que sería eso.

No hay nada en este mundo

más pequeño que el ataúd de un niño.

Váyase.

Ellos tienen entendido que ustedes no causarán más problemas por aquí,

y ya que, en cierto modo, son parientes,

los Weboy no presentarán cargos contra ustedes.

Así que son libres de irse.

Pero si quieren un consejo...

Ahórreselo.

Es que estoy pensando en su nieto.

Ahora es un Weboy.

Es mejor que olviden de Gladstone.

Lo más pronto posible.

Oye, para el coche.

¿Qué te pasa?

Maldita sea.

Para el coche.

George.

¿Estás bien? Dime algo.

Estoy bien.

Sólo quería que pararas el coche.

¿Dónde demonios estamos?

Entonces, ¿qué vas a hacer?

No lo sé.

Me dijeron lo que les hicieron los Weboy.

Pero no sabía que se lo habían hecho a ustedes.

¿Qué te dijeron?

Bueno, que le habían cortado el brazo a alguien.

¿Quién te lo dijo?

Mi tío.

En Gladstone.

Entonces, ¿tienes familia en el pueblo?

Un tío y una tía.

Venden pieles para mí.

Y otras cosas.

Entonces, ¿por qué vives aquí en medio de la nada?

Solo.

No eres de aquí.

Porque me escapé de la escuela en Bismarck.

Unos agentes del gobierno

vinieron a mi casa cuando tenía ocho años.

Y me llevaron en su camión.

Pensé que había hecho algo malo

y que mi madre ya no me quería.

Pero vi que ella estaba llorando.

Todas las madres estaban llorando.

¿Tenías ocho años?

Me cortaron el pelo.

Y me bañaron con queroseno.

Y me golpearon.

Para matar al indígena dentro de mí.

Supongo que lo lograron.

Entonces, cuando volví a casa,

ya no podía entender la lengua de mi abuela.

"Ahora soy Peter."

Intenté decírselo.

Pero ella tampoco me entendía a mí.

Entonces, pensé que si no pertenezco a ninguna parte...

...aquí está bien.

Elegiste un buen lugar.

Pero no es bueno estar solo.

No estoy solo.

Estoy hablando contigo.

Tengo una idea.

¿Sí?

No me digas.

Déjame terminar antes de que te burles de mí.

Y si no sabes qué decir, no digas nada.

-Dime. -¿Qué te parece si nos quedamos?

Aquí.

Estoy segura de que Peter estaría encantado de tener compañía.

Podríamos ampliar la casa,

añadirle otro cuatro a la cocina.

O podríamos construir nuestra propia casa.

Claro. Tú sujetarás las tablas, y yo martillearé los clavos, ¿no?

Dijiste que ibas a dejarme terminar.

Ya has terminado. Sólo que no lo sabes.

¿De verdad quieres...

que vivamos aquí en medio de la nada con...

un chico indígena y un caballo perdido?

¿Para qué? ¿Para que puedas ir al pueblo de vez en cuando

con la esperanza de ver a Jimmy?

¿Lo seguirás a la escuela

y esperar que el tiempo descongele el corazón de Blanche Weboy

y te deje volver a sostenerlo

más de 30 segundos?

Y la próxima vez que vuelvan, ¿qué harán?

¿Cortarme otra parte del cuerpo?

O tal vez empezarán a cortarte en pedazos a ti,

si es que ya no te habrás destruido a ti misma.

¿Entonces qué?

¿Y cuando lastimen a Jimmy? Y lo harán por pura maldad.

¿Cómo te sentirás entonces?

La primera vez que lo sostuve,

se acomodó perfectamente en mis brazos...

acurrucado.

Más ligero imposible. Como plumas.

¡Por el amor de Dios, Margaret!

¿Cuándo vas a dejar de torturarte a ti misma?

Hice lo que pude.

Lo siento.

Hice lo que pude, George.

Lo sé.

Pero no pude salvarlo.

Que Dios me ayude.

Oye.

Los perdimos a los dos.

¡George! ¡George!

Aunque vayas muy rápido,

no creo que vayas a alcanzarlo.

Si va adonde creo que va, tendrá que tomar la carretera.

Necesito que me enseñes un camino más rápido.

¿Cómo?

Yo no voy.

Sí, vas.

Quieto.

No te muevas.

Despiértala. Despiértala.

-Lorna. -¿Qué?

¿Quieren volver a Dalton? ¿Jimmy y tú?

Tienes que decidir.

¿Quieres quedarte o irte?

Lorna, por fa...

Tú no.

Tú no vas decir ni una puta palabra.

Esto es decisión suya.

Ya sabes cómo será tu vida.

Aquí o ahí, ya lo sabes.

No es una decisión difícil.

Me voy contigo.

Nuestro coche está estacionado

al final de la entrada.

Las llaves están adentro.

Ve directamente a la comisaría en Bentrock.

Pregunta por Nevelson.

-Bentrock. -El alguacil Nevelson.

Él resolverá esto.

¿Y las cosas de Jimmy?

-No. Vete ya. -Tengo que...

¿Y tú qué?

Sólo vete.

-No... -Vete.

Lo más silenciosamente que puedas. Sal por la puerta principal.

Y corre como el viento.

Abuelo.

Se está quemando algo.

¡Oye, se está quemando algo! ¡Vamos!

¿Dejaste encendida la estufa?

¿Qué demonios está pasando?

Bill, se está quemando la casa.

Huele a quemado.

-Espera. Espera. -¡No!

¡Socorro!

-No. No. -Espera. Espera.

¡No! ¡Déjalo!

-¡Quita! ¡Quita! -¡No!

Jimmy.

Bill, ¿qué está pasando?

Bill.

Bill, quítate. Yo puedo con él.

Por Dios, Blanche. ¡No dispares!

¡Lorna!

¡Entrégame el niño, viejo!

Y nadie saldrá herido.

No.

¡Chicos!

¡Se está quemando la casa!

¡Busca a Lorna! ¡Tiene al niño!

¿Mamá?

¡Marvin!

Dios mío.

¡Lorna!

Lorna. Jimmy.

¿Estás bien?

Cariño. ¿Dónde está George?

Me dijo que huyera, que me llevara el coche.

Quédate con ella.

-No. -No, quédate, quédate.

¡Quédate con ellos, Peter!

George.

Jimmy. ¿Dónde está Jimmy?

Está a salvo, George. Con Lorna.

Y Peter. Nos están esperando.

¿Y Blanche?

-¿Dónde está? -No lo sé.

No lo sé. Tenemos que irnos.

Vete. Vete.

Vete de aquí.

No me voy sin ti.

Vamos.

Vamos. Puedes apoyarte en mí.

¿Margaret?

¡George!

Peter.

-Margaret. -¡George!

¿Por qué? ¿Por qué?

¡Vete a la mierda!

Mírame. Mírame.

Por favor, mírame. Estoy aquí.

George.

-George. ¡George! -Margaret.

Tenemos que irnos.

Vamos.

-¡Tenemos que irnos ya! -¡No!

George, recuerda...

Te quiero.

Gracias.

Deberías irte.

Adiós.

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DÉJALO IR

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