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LA PROFUNDIDAD DEL MAR
CLEMSON & ASOCIADOS AGENCIA DE PUBLICIDAD
- Hola. - Hola, Susan.
¿Te vas de fin de semana?
¿O vas a la lavandería?
Voy a la agencia de Bern Kinston, está intentando llevarse la cuenta.
Y la Srta. Bern quiere cazarte, te pasas los finde en Kentucky.
Cariño, la Srta. bern no es que sea ninguna belleza...
...pero su padre se gasta cada año 4 millones anunciando sus cigarrillos.
Y de eso nos llevamos un 15%.
Así que ten en cuenta que eso da un total de 600.000 dólares.
Te veo tan poco últimamente, que parece que estamos casados.
Lo estaremos.
Debo ser la única chica de esta ciudad...
...que celebra sus bodas de plata de noviazgo.
Tienes que comprenderlo, Susan.
Si Barbara Bern me encuentra atractivo, no pienso desanimarla.
Estamos en guerra y es nuestra oportunidad de conseguir cuentas.
Y la de su padre es muy importante.
Sí, maestro.
Por cierto, ¿tienes ya algún boceto del anuncio de Bern?
Todavía no me lo han traído.
- ¿Quién lo está haciendo? - Alex Austen.
¿Austen?
¿Nunca contratas a un creativo feo? Parece hacer todos los trabajos.
Es el mejor que tenemos.
Sí, y el más atractivo.
Nada de celos, Paul.
Habla con Austen y que te entregue las pruebas de Bern,
aunque no estén acabadas.
Envíamelas por correo urgente,
se las enseñaré al Sr. Bern mañana por la noche.
Tomo nota.
¿Me das un beso de despedida?
Claro, siempre lo hago.
Cuelga una estrella en tu ventana, estoy en acto de servicio.
Voy a luchar en la aburrida batalla de Madison Avenue.
Hola.
Siento llegar tarde.
¿Tarde?
Te he avisado con tan poco tiempo que te esperaba a medianoche.
Oh, me subestimas.
Yo pinto con las dos manos.
¿Cansada?
En este negocio se duerme cuando se puede.
Estas últimas horas me han dejado agotada,
cuando Clemson se va, la oficina queda hecha polvo.
¿Y la directora artística?
A la directora artística eso le está prohibido.
- ¿Quién se lo prohíbe? - La directora artística.
Déjame verlo.
Alex, es justo lo que le puede gustar a Bern.
Estupendo, entonces lo celebraré.
Oye, si no fueras mi jefe, yo...
- En fin, yo... - ¿Tú qué?
- Te invitaría a cenar. - Bueno...
Coge tu sombrero, conozco el mejor restaurante español.
Tienen una maravillosa...
Pa...
...ella... Valencia.
Suena muy bien, ¿qué es?
Pues es una comida que hacen con...
Anda, coge tu sombrero. Vamos a la playa.
De acuerdo, Don Quijote, guarda tus secretos.
Pero antes de ir tenemos que echar esto al correo.
Después probaremos la... pa-ella...
Valencia. ¿Sabes...?
Me encanta la... comida de restaurante.
Cierra los ojos,
y respira hondo.
¡Alex! ¡Alex!
¡Oh, Alex!
Basta... La señorita Cahill.
- Encantada. - Bienvenida.
A ver... deme el sombrero. Perdonen.
- Esta noche, ¿está listo? - Listo.
Va a ver algo grande.
Me alegro que la Srta. Cahill esté aquí,
será testigo al fin de su derrota.
Vamos.
Muchas gracias.
Vamos a ver.
¿Qué pasa?
Yo no hago trampas, no me hace falta, ¿lo ve...?
¡No, no, no!
Me ha vuelto a ganar.
Esta noche habría jurado que era mío.
Esta noche es mío.
Por favor, siéntese.
Siéntese.
Ya puedes servir.
Sirve, ¡sirve!
- Amerepicone. - Gracias.
Amerepicone.
¿Paga usted? - Pago yo.
No lo entiendo, cuando yo le echo un pulso siempre me gana.
¿Para qué tienes que contarle a nadie...? ¡Venga!
Por el vencedor.
No, no, no.
Por nosotros.
- ¿Te gusta? - Me encanta, ¿qué es?
- Amerepicone. - ¿Amerepicone?
Alex, me gusta tu restaurante.
No sabía que había sitios así.
Oh, hay que ser amable con los jefes.
Has elegido un sitio perfecto.
Por lo menos es tranquilo, no como...
Claro que a veces vienen las gaviotas...
...a tomar el aperitivo.
Vienen un poco tarde.
De hecho, creo que una está escribiendo un libro...
...sobre las personas.
Estás loco.
Supongo que lo estoy, pero te he visto muchas veces...
...detrás de tu mesa con los teléfonos sonando, y...
...¡Susan tiene prisa!
Mientras pasa la vida.
No es tan horrible como lo pintas.
- Depende qué le pidas a la vida. - ¿Y qué le pides tú?
Pues yo...
...venir aquí y echarle un pulso a Pappa Tatos,
sentarme aquí contigo, y tomar una copa.
¿Preparados?
Sí, pero llévese la carta.
- Paella va... - Paella valenciana.
Nunca lo dice bien.
La paella valenciana, se nos ha acabado.
- Ahora sí que nos ha vencido. - ¿Qué nos sugiere?
Esta noche una de nuestras especialidades,
gigot d'agneau a l'ail,
pierna de cordero rociada de ajo y champiñones...
...con un toque de hierbas frescas y verdura.
No.
Sujeta esto.
Le poulet marengo,
pollo tierno, suculento guisado a nuestra manera...
...con una pizca de especias de todo el mundo.
Dos.
- Dos. - Dos.
Y mientras tanto les pondremos algo para picar.
He cenado maravillosamente.
Todavía falta lo mejor.
- ¿Qué es lo que has pensado? - Me vas a llevar a mi casa.
Mi madre me dijo que conocería a una chica con coche.
¿Dónde es?
Todo recto a 200 metros.
Alex, qué gracioso.
No es para tanto... Adelante.
¿Quieres entrar y ver mis dibujos, o prefieres que los traiga aquí?
Es tarde, pero el amerepicone dice que puedo entrar unos minutos.
Haces sufrir a mi ego, creí que ibas a entrar por mí.
No.
No veo nada.
Espera.
Vaya, es... es precioso.
Es precioso.
- Esperaba que te gustara. - Me gusta.
¡Y esos cuadros! Vaya...
Disculpa, voy a por hielo.
Estás disculpado.
En el Libro del Soltero Solitario...
...dice que tienes que ofrecer una copa...
...en el capítulo que se llama "Cuando ella está en tu estudio".
- Soy yo. - ¿Hum?
- ¡Soy yo! - oh...
Puede ser.
Toma.
Se me ha olvidado la música.
Se parece tanto a mí.
¿Cómo has podido hacerlo sin que pasara?
Oh, de memoria.
Esto no me gusta.
Me conoces demasiado.
Ahora deberías estar escuchando la música, según el libro,
y no hablando de pintura.
Se suponía que me dirías con voz profunda y suave...
...que te gusta mi copa.
Alex, ¿es así como me ves?
Sí, preocupada, un poco insegura y...
...un poco sola.
Gracias por esta noche maravillosa.
En el capítulo 3 el fuego está encendido,
la luz es suave y las copas...
Bueno, tendrías que desmayarte.
¿Siempre tienes éxito?
Las dos últimas veces no.
- Sí, cometí un error. - ¿Cuál?
Olvidé invitar a la chica.
Eres un loco maravilloso.
Siento estropear tus planes pero...
...la música es demasiado romántica,
el fuego da demasiado calor,
la luz es demasiado suave...
...y es un poco tarde, así que... ¿me acompañas al coche?
Oh, sí, claro.
Lo malo es que he cerrado con llave y me la he tragado.
Será mejor que vuelva a leer el libro. Vamos.
¿Desayunamos juntos mañana?
Bueno. No, mejor cenamos.
Estupendo, ¿sabes cocinar?
- Claro que sé cocinar. - ¿Estás segura?
Sí, estoy segura.
De acuerdo.
Entonces mañana haces tú la cena.
Muy bien.
- Buenas noches. - Buenas noches.
Está usted en servicio activo,
preséntese al distrito naval antes de las 24h del 4 de Oct.
Para más información:
Randall Jacobs, jefe de personal de la Marina.
Escucha el sonido de las olas.
Amo el mar, ¿tú no?
Te amo a ti.
Alex, ojalá te hubiera conocido mucho antes.
Ojalá...
Gracias.
Me gustaría que nada estropeara este momento.
¿Qué puede estropearlo?
Estamos en guerra, y tú eres un hombre.
Muchas cosas.
Ya sé que soy una ilusa, pero...
...me gustaría estar contigo siempre.
A mí también.
Vámonos a Pensilvana, quiero que conozcas a mi madre.
Me encantará conocerla.
Será un largo viaje.
Oh, Alexander.
¡Alexander!
Qué agradable sorpresa.
Quería que lo fuera, por eso no te he telefoneado.
Madre, te presento a mi jefe, la señorita Cahill.
Es la directora artística.
- ¿Cómo está? - Es todo un placer, Srta. Cahill.
Mamá es cuáquera.
También tú, Alexander, te guste o no.
- Entrad en la casa, los dos. - Gracias.
Alexander, enséñale la habitación de invitados.
Sí, madre.
- Arriba, Susan. - Gracias.
Bajará enseguida.
- ¿Te ha gustado? - A primera vista, sí. Mucho.
Madre, escucha. Voy a casarme con ella.
Me lo imagino, de lo contrario no la habrías traído,
¿pero no es muy repentino? No la mencionaste en las cartas.
No, no es repentino, llevo pensándolo mucho tiempo.
¿Y ya ha aceptado?
Todavía no se lo he preguntado, quería que antes la conocieras.
Eres muy considerado, Alexander.
Siempre has sabido lo que querías en la vida.
Susan es una mujer encantadora...
...y a juzgar por su posición debe ser muy inteligente.
- ¿Te apetece una copa? - No, gracias.
Siéntate a mi lado, Susan.
Alexander y yo hemos hablado de ti.
Me alegro de haber confiado siempre en su buen gusto.
Es muy amable, Sra. Austen, gracias.
Mejor será que deis las gracias a Dios.
Estoy sorprendida porque Alex no me dijo que era cuáquero.
¿Por qué eres tan reservado?
No lo soy, por lo menos hoy no.
Madre, he venido hasta aquí por una buena razón,
tengo algo que deciros a las dos.
El miércoles tengo que presentarme a la Marina.
¡Alex!
Iba a decírtelo pero pensé que sería mejor aquí.
- ¿Te has alistado? - No.
En la universidad estaba en la compañía de la Marina y...
Bueno, pasé a la reserva.
Ahora soy alférez.
¿Por qué nunca me lo habías dicho, Alexander?
No quise hacerte daño.
¿Piensas que ahora no me haces daño?
¿Acaso has olvidado lo que te enseñaron cuando eras niño?
- No lo he olvidado. - No.
Las enseñanzas están dentro de ti,
como en las profundidades de un lago.
Siempre ahí... no puedes olvidarlas.
Un hombre debe elegir su propia fe.
Y yo no he elegido ser cuáquero.
¿Qué has elegido?
No lo sé.
No me he decidido.
Va en contra de tu herencia,
de tu educación, elegir la violencia.
Sí, has elegido la guerra,
y matar a otros hombres.
Ahora sí me apetece una copa, Alex.
- ¿Martini? - Sí.
- Un Martini estaría bien. - ¿Y tú, madre?
Nada, pero sírvele a Susan.
Creo...
...creo que no debía haber venido.
Tonterías, hija.
Alexander y yo ya hemos tenido diferencias antes.
Admiro su serenidad, Sra. Austen.
Yo no sé nada de los cuáqueros.
Excepto que están en contra de la guerra.
Nosotros creemos por encima de todo...
...que cada hombre tiene una luz interior.
Que existe un poco de Dios en cada uno.
Alexander fue criado en estas creencias,
y en su interior aún debe conservarlas.
Si no es así,
se amargará en el futuro.
A todos nos esperan años amargos.
Gracias, Susan.
Pensé que querrías hablar con tu madre.
¿Está muy disgustada?
Está resignada.
Se ha ido a la cama.
Susan,
yo...
quiero casarme contigo.
¿Por eso querías que la conociera?
Tengo muy poco tiempo.
¿Desde cuándo sabes que tienes que presentarte a la Marina?
El telegrama llegó cuando te fuiste de mi estudio el otro día,
pero no quería estropearlo.
No habrías estropeado nada,
Yo te quiero.
Más que a nadie en mi vida.
Y ya que estamos confesándonos, deberías saber algo más de mí.
No hay nada que no sepa de ti.
Estoy prometida a Paul Clemson.
- ¿Prometida? - Sí, desde hace dos años.
- ¿Y le amas? - No como te amo a ti.
No hay más que decir.
Hay mucho más que decir.
¿Sabes quién soy yo?
Soy Sara Lasik, nací en un pueblecito del oeste.
Soy un producto de Paul Clemson,
el me enseñó el negocio, cómo hablar, cómo andar...
Paul es brusco en algunos aspectos,
pero maravilloso en otros.
¿Qué me quieres decir?
Quiero decirte que ojalá te hubiera conocido antes.
Y que ojalá no te fueras el miércoles.
Alex, yo no puedo ir contra una orden de la Marina.
Le debo mucho a Paul.
Hay muchos lazos que me atan a él.
Escucha, por duro que sea debes comprenderlo.
Si me casara contigo, te haría desgraciado.
Tú mereces algo mejor.
No.
No me importa.
No me casaré contigo, Alex.
No me casaré.
Te escribiré cada día.
Hazlo, pero si no recibes contestación, no te preocupes,
yo no escribo nunca, es cosa de familia.
Para demostrarle cuánto te quiero... ten, es un regalo de despedida.
Esto no es un broche cualquiera, es una herencia de familia.
Es precioso.
Oh, mi abuelo se lo regaló a mi abuela,
mi padre a mi madre, y yo te lo he guardado a ti.
- ¿Para mí? - Sí, para ti. ¿Bromeas?
Ven, te lo pondré.
Es bonito, ¿verdad cielo?
Precioso. - Quiero que lo lleves siempre.
Cariño, es precioso.
Me alegro que te guste.
Cariño, ya está bien, no es más que un regalo.
No te pongas así... Bueno, bien...
- Espérame muñeca. - Lo haré.
- Eso es, y no cambies. - No lo haré.
Quiero que seas la misma cuando vuelva.
Te escribiré todos los días.
Hazlo, escríbeme a diario, o me pongo triste a bordo.
No dejes de escribirme.
- Prometo serte fiel. - Eso es, cuéntamelo todo.
Te escribiré una carta esta noche.
Bien, estoy ansioso por recibirla.
- Cariño. - ¿Sí?
- ¿Cuál es tu apellido? - Qué más da.
Steve Krokowski.
Hola, Frenchy.
- Tengo que irme ya. - oh, Steve...
- Échame de menos. - Lo haré.
Uno más.
Date prisa, cariño, perderás el autobús.
- Adiós, cariño. - Hasta la vista.
- Adiós, cielo. - Te quiero.
Te quiero.
Gracias, Frenchy.
- ¿Has visto que chica? - Sí la he visto, sí.
Si crees que es guapa, tenías que ver esta mañana.
Siempre he tenido muchas en Brooklyn.
¿De cuántas herencias te has deshecho esta vez?
- De 11, buena puntuación. - Ya lo creo.
- ¿Sabes una cosa? - ¿Qué?
- Deberían meterte en una jaula. - ¿A mí, por qué?
- Eres una amenaza pública. - Para las mujeres sí.
Tengan cuidado.
- Oye Steve, échame una mano. - Claro.
- Seguro que te gusta. - Dame.
- Y esto para ti. - Gracias.
Un par de paquetes más, buena chica.
Sí, Señor.
Adiós, cariño. Échame de menos.
Pero si no te conozco.
La Marina sí te conoce, no lo olvides.
Vamos, Krokowski, vámonos.
- Adiós. - Adiós, chicos.
Adiós, muchachos, adiós.
- Adiós. - Adiós, chicos.
- ¿Son amigas tuyas, Slobodjian? - Claro.
Son mis primas, las he conocido hoy en un restaurante armenio.
¿No las conocías? - No, ¿por qué? Somos primos.
Todos los armenios somos primos.
- Hola, primo. - Hola, primo.
Ya está bien, dejadlo.
Espere un momento a la señora.
Recuerda, Elsie, que si algo me ocurriese te avisarían.
Y mis sobrinas recibirían todos mis ahorros del banco, toma.
No sé qué decir, Mike.
- Si Bar estuviera vivo... - Bar está vivo.
Igual que el resto de hombres que quedaron en el fondo de Pearl Harbor.
- Está muerto, Mike. - No para mí.
Recuérdalo, yo estaba en el Arizona,
pero bajé a la ciudad cuando los japoneses atacaron Pearl Harbor.
Yo no vi ningún muerto.
El dinero no importa.
Eres el único hombre de la familia, ojalá no te pase nada.
Pues si ocurre, no será antes me haya cargado a unos cuantos y...
Adiós, Elsie.
Adiós, Mike.
¿Usted ya se ha despedido?
No tengo de quién despedirme.
¿Usted tampoco?
Mi mujer odia el mar.
Sólo me despidió una vez desde que nos casamos,
justo después de la boda.
Ella y mis hijas viven en Iowa,
lo más lejos posible del mar.
La vida de los marinos es así.
- ¿Bajamos? - Sí, Señor.
Bueno, señores. Contamos con un ex abogado a bordo,
el señor Dooley, y un aduanero,
no sé lo que será eso, señor Swanson... un pediatra.
Doctor, ¿por qué un pediatra se alista en la Marina?
Siempre he admirado las cualidades infantiles de los oficiales.
Anímese, Capitán, podría haber sido un psiquiatra.
Lo dudo, Jack, esos tipos no se embarcan.
Pero bueno, sabiendo que hay tan buen equipo a bordo...
...confiaba en que el Sr. Austen fuera un viejo lobo de mar,
pero la Marina nos ha enviado a un artista de la publicidad.
- Mike, ¿no cena? - Cené en tierra, Señor.
Mike, le presento a nuestro oficial de artillería, el alférez Austen.
Alférez Austen, el teniente Edge, el segundo oficial.
Usted comparte cabina con el Dr. Blanchard.
Me alegro de tenerle a bordo, señor Austen.
Mike, cada vez que toma unas horas libres, todo empieza a ir mal aquí.
No bajaré más a tierra, Señor.
- Ya lo sé, hemos recibido órdenes. - Estupendo.
- ¿Quiere un café? - No, gracias, Señor. Tengo trabajo.
La ficha del alférez Austen está en tu escritorio.
Bien, le espero en mi camarote en 45 minutos.
Sí, Señor.
Señor Edge.
Vaya... a la hora en punto.
¿Quiere pasar?
Como ve, estoy revisando su ficha.
Su ficha, Señor.
Ya entiendo.
- ¿No es Ud. un cuáquero ortodoxo? - No sé lo que quiere decir.
Lo que sí sé es que soy un oficial.
¿Que defenderá a su país contra sus enemigos?
Sí, Señor.
Ya lo veremos, señor Austen.
Este es un barco de combate, nuestra misión es matar.
- Lo sé muy bien. - Más le vale.
No quiero a bordo nadie que no quiera luchar.
Le tendré vigilado cada minuto.
Eso es todo, señor Austen.
- Hola. - Hola.
¿Qué tal le ha ido con el amigo Edge?
Parece que tiene su propia guerra con los EE.UU. de aliado.
¿Qué es lo que le pasa?
¿Cómo voy a saberlo? No soy más que un simple pediatra,
pero no se meta en la guerra privada de Edge.
- No se preocupe, no lo haré. - Buen chico.
Usted únase al Dr. Blanchard y su gran y pública guerra.
Es el evento social de la temporada, todo el que es alguien está invitado.
¿Siempre habla así, doctor?
Sólo cuando estoy despierto.
- Pero tranquilo, nos llevaremos bien. - Seguro que sí.
Echaré un vistazo a mi sección.
¿Todo este dinero es tuyo?
No hables durante de la partida, trae mala suerte.
Tengo que irme.
¿Puedes poner música de persona?
...Tengo que entrar en ambiente para las chicas de San Francisco.
Déjalo ya, Lou, ¿quieres?
Es la primera vez que sales de las faldas de tu madre.
Tú sabes mucho, eres muy listo, ¿eh?
Queréis por favor jugar...
No es que sea listo, pero no soy ningún paleto como otros.
Venga, tira los dados de una vez, y déjate de tonterías.
Muchachos, dejad eso.
Me llamo Austen, creo que vosotros estáis en mi sección.
He venido a saludaros.
Descansad.
Me pareció ver dinero en el suelo.
- ¿Será por la iluminación? - Sí, Señor. Es muy mala.
- Muy mala... - Sí, Señor.
Un tipo muy agradable, me juego la banca.
Hola señor Austen, ¿le apetece un café?
- Pues sí, se lo agradezco. - Pase.
Pondré otra taza.
Quizá quiera saber que ha caído bien entre los chicos...
...aquello que dijo sobre la mala iluminación.
Corra la voz de que la próxima vez requisaré el dinero.
Sí, ya lo he hecho.
Dígame, ¿por qué llamándose Shapiro le llaman Frenchy?
Aquello empezó en Brooklyn, en octavo B.
Tenía una maestra cursi que pensaba que mi apellido se escribía...
...Chaperau, como en francés. Y no es así, es Shapiro.
¿Pero cómo iba yo a discutir con ella?
De todas formas era muy guapa y distinguida,
me destrozó cuando se fugó con un profesor.
Era sólo un niño, ¿qué más le daba?
Escuche, Sr. Austen. En el 8º B de Brooklyn, nadie era ingenuo.
Se crece deprisa en Brooklyn, ¿eh?
Sí, me consideraban un poco anticuado,
pero me puse al día... me casé a los 17 años.
- ¿Sigue casado? - Oh, sí, claro.
Esa Babe, trabajé duro para ella.
Empecé con una bicicleta y acabé montando mi propia pastelería.
¿Pero cree que eso la hizo feliz? No.
Decidió que mi trabajo no era digno.
Se quejaba de que llegaba a casa oliendo a pastrani.
Así que siempre estábamos discutiendo y discutiendo.
Babe tiene una boca que parece una metralleta.
De modo que un día me dije: "Ya basta".
Cerré la tienda y me alisté en la Marina.
Pensé que eso tendría que hacerla feliz.
Pero mala suerte, se quejaba todavía más.
Me decía que tenía que subir, hacerme oficial,
un tipo importante como el señor Edge...
¿Como quién?
Sí, es un chusquero. Empezó como soldado raso, pensé que lo sabría.
- No, no lo sabía. - Oh, sí.
De todas formas, al final un día me largué.
Eso hace unos 6 años.
No la he visto desde entonces, ni a mi familia.
Le estoy contando mis penas y tendrá bastante con las suyas.
No importa, Frenchy, y todos tenemos penas.
Sí, así es. Tómese el café.
Sí.
Está bueno, ¿eh?
Adelante.
Hola, Mike.
Últimos sondeos, Señor.
Ha habido otro hundimiento en el Caribe y está en nuestra ruta.
Coloque vigías y ponga a los mejores hombres en el sónar.
Sí, Señor.
¿Algo más?
Cuando revisó la ficha de Austen, ¿observó sus preferencias religiosas?
Sí, ¿por qué?
Se supone que los cuáqueros son objetores de conciencia.
Yo nunca pondría a Austen de oficial de artillería.
Mike, hay 3 cosas de mis hombres sobre las que jamás hablo:
sus ideas políticas, su religión y sus mujeres.
El Dpto. de personal sabía lo que se hacía cuando le enviaron.
Y además, se preocupa Ud. demasiado.
Déjeme a mí las preocupaciones.
Sí, Señor.
Firmes.
Descansen.
Ponte la gorra bien, Steve.
- ¿Sabes una cosa? - ¿Qué?
Se rumorea que tendremos permiso al llegar a San Francisco.
Es cierto. Y yo y mi pequeño libro vamos a hacer furor en la ciudad.
Tengo aquí unos números de teléfono tan calientes que queman.
No piensas compartir esos teléfonos, ¿eh?
Bueno, si te portas bien te dejaré las sobras.
Un momento, ¿qué estás haciendo?
Slabos, ¿cómo vamos a poder dormir con esa mierda de música?
Es una nana armenia. Mira a los demás, están todos dormidos.
¿Es que no te gusta la buena música?
Un día de estos alguien tirará ese tocadiscos por la borda,
y los discos también.
Acabamos de recibir un mensaje cifrado, Señor.
Sí.
Han localizado unos supervivientes del submarino nazi...
...que hundió el Lansdown.
Debemos dirigimos enseguida a la zona y recogerles.
¿Puedo recomendarle que cambiemos el rumbo a 217?
- De acuerdo, Mike. Ya lo han oído. - Sí, Señor.
- A toda máquina. - A toda máquina.
- Rumbo 217. - Rumbo 217.
Nazis...
Yo les dejaría.
Bajen las escalas.
Bajen las escalas.
Ayúdenles a subir a bordo.
Agárrense bien.
Despacio...
Gracias.
Cigarrillos no.
Traiga 3 tazas de café, por favor.
Ni café tampoco. Nada.
Soy el segundo oficial, es una orden.
Yo soy el médico del barco, y estos hombres lo necesitan.
Traiga el café.
Si fuese por mí, les tiraríamos por la borda,
como a apestosos peces muertos.
Seguro que lo haría, señor Edge.
Austen.
¡Austen!
No me equivoqué con usted, ¿verdad?
Con sus "usted" y sus ceremonias... Usted no tiene valor para matar.
Ni lo que debe tener un hombre.
No puede odiar.
Sólo sabe darles cigarrillos a esos...
A esa gentuza que deberíamos colgar del palo mayor.
¿No es verdad?
Yo puedo odiar, señor Edge,
puedo odiar mucho.
¿Ha terminado ya sus clases de arte?
He terminado las clases y ahora tengo guardia.
No le envidio.
Sabe, durante un tiempo pensé en hacerme tocólogo.
Hasta que descubrí que la mayoría de los niños...
...nacen entre medianoche y las 4 de la mañana.
Abríguese, creo que corre un viento helado.
Sí, gracias por el consejo.
Muy guapa, sí señor.
Una estructura frontal excelente.
¿Puedo preguntarle si se trata de su hermana soltera?
No, sólo una cara bonita.
Parece estar bastante claro. No me tome el pelo, Alex.
Está bien, es una amiga. Se llama Susan Cahill.
- ¿Una modelo? - No.
- Directora artística. - ¿Es eso un trabajo?
Ella distribuye los trabajos entre los artistas.
Estaba en la empresa en la que yo trabajaba.
Y le dio tanto trabajo que no deja de pensar en ella.
Sí, le pedí que se casara conmigo.
¿Por qué no lo hizo? ¿Complicaciones?
No, me rechazó.
Habrá que hacer algo al respecto.
- Sí. - Oh, Alex...
...Tenga cuidado con su actitud. - ¿Por qué?
Lleva una gran antorcha en la mano.
Lo tendré.
Un genio, ¡un verdadero genio!
El dueño de este libro era un genio increíble.
Tiene apuntadas a las chicas según su peso, altura,
color del pelo, medidas... Mirad una.
Se llama Helen Walters,
rubia, ojos azules, metro setenta,
y sus medidas... escuchad esto:
99... 51... 91.
¿99?
Eso pone, y debe ser cierto, está subrayado en rojo.
Dios, dame fuerza.
Yo tengo fuerza, sólo necesito bajar de este barco.
Atención, les habla el capitán.
Les habla el capitán.
En todos los barcos hay siempre rumores,
invariablemente, esos rumores demuestran ser falsos.
Últimamente, por ejemplo, se ha corrido la voz...
...de que se concederán permisos en San Francisco.
Pasará mucho tiempo hasta que vuelvas a ver a una mujer.
Adiós, pequeño mío.
Profundidad seis.
Bueno, por primera vez en la historia...
...de la Marina de los EE.UU. este rumor es cierto.
Vamos a ir a San Francisco.
Estaremos amarrados en Hunters Point...
...aproximadamente 2 semanas.
Y desde luego...
...se concederán permisos.
Esperadme, ¡ahí voy!
- Eh, ¡el libro! - ¡El libro!
¡He tirado el libro!
Tranquilo, vamos cálmate.
Cálmate.
Slabos, ya me conoces. Prefiero estar muerto que sin el libro.
Olvídate del libro.
- Sí, olvídate del libro. - ¿Olvidarme?
Sí, hay muchos armenios en San Francisco.
Os encontrará primas a todos.
- ¿Primas guapas? - Primas guapas.
- ¿Primas de las que besan? - Primas de las que besan.
- ¿De acuerdo? - De acuerdo.
- ¡Bien! - ¡Primas de las que besan!
Espero que no le importe que le haya pedido...
...que me haga un retrato, señor Austen.
Olvídelo.
A mí me conviene practicar.
- ¿Cansado? - Me duele un poco el cuello.
Entonces descanse un rato.
Eso de ser modelo de artistas debe ser muy duro.
- ¿Un cigarrillo? - No, gracias.
Las chicas no suelen cansarse.
Para ellas es diferente, tienen de qué presumir, yo soy muy feo.
No, Frenchy, su cara está muy bien.
Sobre todo los ojos.
Eh, esos sí que son mis ojos.
Sí, intento captar lo que hay en ellos.
¿Y qué ve en mis ojos?
Toda su vida, Frenchy.
Por si no se lo han dicho, le diré que es un buen oficial.
Viniendo de usted es todo un cumplido.
No quiero parecer desagradecido,
pero pensé que me iba a pintar como en los cuadros, con colores.
Lo haré, esto sólo es un boceto.
¿Cuánto tiempo tardará en pintar el cuadro?
Depende del tiempo libre que tenga.
- ¿Se lo enviará a Babe? - No, a mi niña.
- ¿A su qué? - A mi niña.
¿Es que tiene una hija?
Claro que sí, Edith, tiene ocho años.
Por eso quiero enviarle el cuadro, para que sepa cómo es su padre.
¿Por qué no va en persona? Es mejor que un cuadro.
No, creo que será mejor así.
¡Shapiro!
Voy a tierra. ¿Se han cargado ya las provisiones que le encargué?
Todavía no, señor Edge. No sabía que corriera prisa.
Cárguelas ya, quiero verlas en cubierta cuando vuelva.
Sí, Señor.
¿Por qué se pone así por las provisiones?
No es por las provisiones, Sr. Austen.
- Es que no le gusta verme sentado. - ¿Por qué no?
¿Recuerda que empezó de soldado raso?
¿Sabe quién era su jefe antes?
Yo, Frenchy Shapiro.
Sólo verme le recuerda lo que fue hace tiempo.
Y no le gusta.
Le gustaría que yo no estuviera a bordo.
No sé qué le pasa últimamente.
Antes no era así.
Atención, alférez Austen.
Preséntese al Capitán.
A lo mejor estamos en aprietos.
Si es así se lo contaré.
Austen, pase.
Austen, ha surgido un asunto importante.
Han llamado de la entrada. Mire esto.
- ¿Un permiso? - Exacto.
Recoja sus cosas y vaya a la entrada.
Alguien le está esperando.
¿Quién?
¿Cómo voy a saberlo? Llevo todo el día a bordo.
Lárguese, ¿quiere?
Sí... sí señor.
¡Alex!
¿Cómo sabías que estábamos aquí?
- Alex, prométeme una cosa. - Te prometo lo que quieras.
Prométeme que cuando nos casemos el Dr. Blanchard...
...será el pediatra de nuestros 3 hijos.
No. Tres, no, cuatro.
¿No crees que debemos casarnos enseguida?
Si estás decidida, nos casaremos.
Soy libre, tengo un nuevo empleo.
Trabajo para David Sunny Holly, ¿puedes conseguir un permiso?
Ya lo tengo. ¿Adónde vamos, a Reno?
No, ya he conocido a tu familia, ahora tú conocerás a la mía.
Mi hermana y sus hijos están en Carmel y he reservado habitaciones.
Te voy a encargar que organices todos mis matrimonios.
Estarás demasiado ocupado con nuestros aniversarios.
Vamos, muchachos. Ya hemos llegado, es aquí.
Este es el sitio del que os hablé, el Centro Social Armenio.
Es el refugio de soldados, marineros...
¿Estás seguro que aquí habrá chicas?
Saca tu antena, sintoniza. ¿No notas las vibraciones?
Marineros, me dais pena.
Oye, ¿es buena la comida?
- Es armenia... Shish kebab... - ¡Shish kebab! Qué interesante.
¿A qué esperas? Abre la puerta.
Adelante, muchachos.
El Pol, el mejor barco de nuestra Marina...
Espera, espera un momento Steve.
¡Somos primos!
Cuéntales cómo cogimos al Blackwood,
venga cuéntales cómo le dimos de lleno.
Primas, ¡enseñad a vuestros primos marinos la hospitalidad armenia!
¡Vamos, todos a bailar!
- Y ahora la comida. - ¿Qué le apetece jefe?
Sarma, hungla y doshab.
Y dos whiskys con agua.
Dobles, y dese prisa. Vamos.
- ¿Qué le parece el sitio? - Me gusta.
¡Eh, chicas! No os peleéis, tengo 2 días.
- ¿Eres armenia? - Claro, honoraria.
Vamos...
Vaya... Hola.
¿Qué le pasa a ésta?
- Eres un encanto. - ¿No me digas?
Eres muy guapo.
Bueno, eso es posible. Es que soy modelo.
El señor Austen dice que la belleza de mi alma...
...se refleja en mis profundos ojos azules.
Te voy a robar el alma.
Espere un momento, espera. ¡Luis!
- Sí, jefe. - Róbasela a él, no soy buen amante.
Lo mío es la comida. Adiós.
Bueno, vamos allá.
- ¡Por usted! - ¡Por nosotros!
No, no... Un momento, yo tengo una cita.
Jefe, ayúdeme. Dígales algo en armenio.
No te muevas, "cara pálida". Vas a morir.
Quítale la cabellera, "Trueno en el cielo".
Steve, Peter, ¿puede saberse qué hacéis?
- Estamos en guerra. - Me habéis cogido, amigos.
Pero no hagáis daño a las mujeres.
- Vamos a llevarles a la hoguera. - Sois unos diablillos.
- Soy vuestra tía. - Bueno, fumemos la pipa de la paz.
De acuerdo, en el vestíbulo venden chocolatinas muy buenas.
- ¡Steve, Peter! - ¡Claire!
¡Susan! Hola, cielo, ¿qué tal estás?
Encantada de volverte a ver. Ven aquí.
Sí.
Alex, ella es Claire.
- Hola. - Hola, Alex.
Siempre pensé que la gente que se dedica a la publicidad exagera,
pero con Alex te has quedado corta.
Si no estuviera prometido, me casaría contigo.
Es un poco tarde, ya tengo mi marinero.
Oye, papá es comandante.
Es el dueño del crucero Queens.
¡Los indios!
Tú vas a ser nuestro tío, ¿no?
Sí, seremos hermanos de sangre.
Me uniré a la tribu.
Alex, te mereces una medalla. Acabas de estropearte el día.
Les dije que les daría 5 centavos por pez.
Eso les tendrá ocupados varias horas.
- Hola. - Hola.
- ¿Pican? - Deben estar picándose unos a otros.
Mira amigo, llevo 3 días pescando aquí,
pero sólo he pescado un resfriado. No creo que aquí haya peces.
- Vaya, buenas noticias. - ¿De qué lado está usted?
- Del nuestro. - ¿Del nuestro?
Oiga, amigo, me pierdo.
¡Tío Alex!
- ¿Qué tal lo hacemos? - Fijaos bien en el sedal.
- Vamos a dar un paseo. - Adiós.
Aquí estaremos bien.
Sí, aquí ya no nos ven.
Por fin solos.
No, no lo estamos. Están los niños.
Oh, ahora están muy entretenidos.
- Alex, estás más loco que nunca. - Y más astuto.
¡He cogido uno! ¡He cogido uno!
He cogido uno tío Alex, he cogido uno.
¿Y mis cinco centavos?
De acuerdo.
Un cuarto de dólar, coge 4 más.
Bien, veamos... ¿por dónde íbamos?
Yo también he cogido uno, ¡he cogido uno!
¡He cogido uno!
Con que no había peces en el océano.
¿A qué hora se van a la cama?
- A las ocho. - ¡A las ocho!
Todavía quedan 4 horas.
Ven aquí y no te muevas.
Estate quieto.
- Vamos, quietos. - Niños, no gritéis tanto.
¡Por favor no gritéis así!
Hemos cogido un montón de peces, ¿verdad tío Alex?
Sí, ya lo creo.
¿Podemos quedarnos un rato más y jugar con el tío Alex?
No, son las ocho. Ya habéis jugado bastante.
Venga, recoged los juguetes.
Decidle buenas noches a la tía y a la cama, ¿eh? Rápido.
Buenas noches, tía Susan.
Buenas noches a los mejores pescadores.
Buenas noches. Y recoged los juguetes.
¿Quieres abrir, Alex, por favor?
Claro.
Traigo telegrama para la Sra. Innes. Me temo que son malas noticias.
Me alegro que esté acompañada.
¿Quién era, Alex?
Un telegrama.
Ábrela, a lo mejor es de Jim.
¿Es de Jim?
Es del Ministerio de Marina.
¿De Marina?
Vamos, niños. Id a la cama.
Vamos a la cama, vamos.
- Buenas noches. - Buenas noches, tío Alex.
Vamos.
Dios nuestro Señor, bendice a mamá y cuida a Papá.
Bueno, niños, a dormir.
Muerto en acto de servicio.
Alex...
Has hecho la maleta.
Sí, Susan. Me vuelvo a San Francisco.
- ¿Pero y nosotros? - Ahora tu hermana te necesita.
- ¿Te vas? - Una vez dijiste que querías tiempo.
Yo lo necesito ahora.
Al llegar el telegrama he visto sufrir a tu hermana...
No quiero casarme contigo y que te ocurra a ti lo mismo.
Yo... Susan, te quiero demasiado.
A ti no te pasará, Alex. A ti, no.
- Nadie sabe si va a morir. - ¡A ti, no!
El comandante Innes ha muerto y algo ha muerto dentro de Claire.
No quiero tener 3 días de felicidad y dejarle luego preocupada...
...esperando un telegrama que te diga que eres viuda.
Quiero correr el riesgo, Alex.
Pues yo no.
Sabes cielo, cuando oiga una voz dentro de mí que me diga:
"Alex Austen, lo has conseguido"...
...volveré corriendo para pedirte que te cases conmigo.
Si todavía me amas.
¿Eso es lo que quieres?
Sí, Susan. Mi sitio está ahora en el Pol.
Alex, si algo ha ido mal con Susan, lo siento muchísimo.
¿Qué le hace pensar eso?
No ha dicho ni una palabra desde que se embarcó.
No tengo nada que decir.
No debí haberla telefoneado.
Me alegro de que lo hiciera, aclaramos las cosas.
¿Discutieron?
No, eso es lo peor.
No discutimos.
Qué asco de tiempo.
Podían habernos dejado unos días más en San Francisco.
No lo habría soportado.
Yo tampoco. Había demasiadas parientes de ojos negros.
Slobodjian, deberían darte una medalla por tener tantas primas simpáticas.
No quiero medallas. Me alegro que lo hayáis pasado bien.
¿También tienes primas en las Aleutianas?
¡Oh, sí! Cientos por todas partes.
Dicen que allí hay una mujer detrás de cada árbol.
Sí, lo malo es que no hay árboles.
Señor Edge, ya lo hemos localizado.
Hay un avión en el cuadrante 5.
Demora 255.
¿Un avión?
No tenemos ningún avión en esa zona.
Puente, combate.
Habla el teniente.
Recomiendo que todos ocupen sus puestos.
Bien, todos a sus puestos.
Distancia 7500.
Demora 255.
Distancia 7500.
Demora, 255.
Distancia 7500, demora 255.
Contacto. Adelante.
Distancia 7000.
Demora 255.
Distancia 7000, demora 255.
Distancia 7000,
demora 255.
Distancia 6500, demora 255.
Distancia 6500,
demora 255.
- Distancia 6500. - Distancia 6000.
- Distancia 6000. - Distancia 5000.
- Distancia 5000. - Distancia 4000.
Señor Austen, denos la señal.
Señor Austen, denos la señal.
Señor Austen, voy a disparar.
Señor Austen, denos la señal.
¡Señor Austen, voy a disparar!
Alto el fuego.
¡Mirad, es de los nuestros!
Se ha perdido y necesita ayuda.
- Dele nuestra posición. - Sí, Señor.
Vaya, ¿qué os parece?
El señor Austen tiene una vista estupenda.
- Tú ibas a disparar. - ¿Yo?
¿Sin que me lo ordenen? ¿Crees que estoy loco?
Es exactamente lo que pienso.
- Vamos, Mendoza. - Parecía que ibas a disparar.
Sólo dije que iba a disparar.
- ¿Está usted seguro? - Sí, Señor.
Descanse, Austen.
Se dará cuenta de la gravedad de lo que me ha informado.
- No fue capaz de disparar al avión. - Me doy cuenta, Señor.
¿Tiene idea de por qué?
No, Señor, no la tengo.
Quizá reconoció que era de los nuestros por el sonido del motor.
No, Señor.
Subconscientemente, ¿tal vez?
Es posible pero no lo creo.
Pero si hubiera sido un día despejado y hubiera visto que era japonés,
habría disparado, ¿verdad?
No lo sé, por eso he venido a verle.
Tiene que haber alguna razón, Austen.
Tiene que haberla.
¿Será por su religión?
¿Señor?
En su ficha consta que es usted cuáquero.
¿No tendrá algo que ver?
- No voy a esas reuniones hace años. - Recordará lo que le enseñaron.
Sí, claro, pero...
...si yo fuera cuáquero practicante no estaría aquí, señor.
Pero si hubieran sido japoneses estaríamos muertos.
¿Y de quién sería la culpa?
Mía.
¿No lo pensó en ese momento?
Sí, Señor.
No sé lo que me pasó, sentí como una opresión.
No pude moverme.
Me gustaría comprenderle, Austen.
¿Cómo podría si yo mismo no me comprendo?
Sabe, cuando llegó a bordo ciertas personas...
...dudaron de su capacidad para el combate.
Sí, Señor. Hablé con el teniente Edge.
Le dije que se ocupara de sus asuntos.
Puede que el Sr. Edge tenga razón.
¿Ha pensado que si se hubiera callado habría ganado puntos...
...por no disparar contra un avión de los nuestros?
Sí, Señor.
Pero era mi deber informarle de...
...que no estoy seguro de mí mismo.
Sí, pero lo que Ud. cree que es su deber, es el mío.
A partir de hoy le voy a cambiar de sitio con Swanson.
Él se encargará de su trabajo como oficial de artillería...
...y usted de los daños.
Es todo, Austen.
Sí, Señor.
Oh, Austen.
Que el teniente Edge se reúna conmigo en el puente.
Sí, Señor.
¿Me ha mandado llamar, Señor?
Sí, sí, Mike.
Le comunico que a partir de hoy trasladaré a Austen a control de daños.
¿Y Swanson?
Se hará cargo del trabajo de Austen.
No necesito preguntarle la razón.
- No, Mike. - Porque me la imagino.
Austen no pudo dispararle al avión.
Me preguntaba cuánto tiempo tardaría usted...
...en calar a ese cantante de Salmos.
¿Quiere dejarlo ya, Mike?
Desde que le eché el primer vistazo a la ficha de Austen...
...supe que sería el punto débil del barco.
Me di cuenta de que era un miserable cobarde.
En los viejos tiempo a ese tipo le habrían colgado del palo mayor.
- Ya le dije que esto iba a ocurrir... - He dicho que basta ya.
¡Basta, Mike!
Perdone, Señor.
Ya le he dicho que voy a cambiar de puesto a 2 de mis hombres,
y de momento no le he pedido a usted...
...que me diga qué es lo que piensa.
- Eso es todo, Mike. - Sí, Señor.
Ahí va "Ojo de lince Austen, el terror de los mares".
La pena es que no pueda ir más lejos.
¿A qué viene escupir de esa forma, Collins?
Quería limpiarme la boca.
Puedo dejarte sin dientes.
¿Qué tienes contra el Sr. Austen?
Lo mismo que los demás, pregúntale a cualquiera.
Tendré que coger a toda la tripulación y aclarar este asunto de una vez.
Tal vez tenga que hacerlo, jefe,
aunque no serviría de mucho.
Vuelve al trabajo.
Eh, muchachos.
Estoy perdiendo la noción del tiempo,
¿cuántos meses llevamos de patrulla?
¿Cuántos meses? Querrás decir cuántos años.
Oye Steve, ¿recuerdas cómo es la tierra firme?
No, no muy bien. Cuéntamelo.
A mí se me ha olvidado.
Eh, ¿está asegurado el barco?
¡Abrid fuego!
¡Alto el fuego!
Fentell a puente.
Bomba sin explotar en el compartimento de crucero.
- De acuerdo. Capitán... - Sí, ¿qué pasa?
Fentell informa de una bomba sin explotar en el compartimento crucero.
Atención, grupo de control de daños, acérquense al compartimento crucero.
Bomba sin explotar en el puente.
Eh, esto no venía en el contrato.
Abre la escotilla.
Espéreme. Vamos.
Los dos están muertos.
Eddie y Slabos.
Espero que tengan primos en el sitio adonde van.
Los tendrán, y música también.
Será mejor que nos vayamos.
- ¿Sabe qué hay debajo? - Sí, cargas de profundidad.
Como estalle, explotará todo el barco.
¿Sabe desactivarla?
¿Y usted?
Menuda pareja.
Voy a llamar al puente.
- ¿Al Capitán? - Sí.
- Austen a puente. - Soy el capitán.
La bomba está atascada, no podemos desactivarla.
Le recomendamos aparte a los hombres de la zona 62.
Intentaremos subirla y tirarla por la borda.
Sí, eso es.
Atención, desalojen la zona 62.
- ¿Qué va a hacer? - Intentar sacarla.
Muy bien, tire.
No hay forma.
A ver ahora.
No, no se mueve.
- ¿Asustado? - Ya lo creo.
Yo también.
Si algo saliese mal, ¿nos pagarían el seguro de vida?
No piense en eso.
Tengo que pensar en algo.
Piense en Babe gastándose todo su dinero.
Me gustaría ver su cara cuando se entere...
...que le he dejado todo a la niña.
Ojalá hubiera terminado ya mi retrato.
- Tranquilo, lo terminaré. - Más le vale.
No se preocupe, lo haré Vamos.
Ya la tengo.
Muy bien. Agárrela.
Con cuidado.
Ya la tengo. Eso es...
Llamaré al puente.
- Austen a puente. - Al habla el capitán.
Ya la tenemos, vamos a subir.
- Vaya, buen placaje. - ¿Sí?
Pues nunca he jugado en un equipo de rugby.
Mientras este petardo rodaba por el suelo no he dejado de pensar en Edith.
Voy a volver a casa.
Créame, si salgo de aquí con vida, ahí es donde iré.
Volveré, se lo prometo.
Vamos.
Ya la tengo.
Atención, van a subir la bomba. Despejen la zona.
Van a subir la bomba.
Abre la compuerta.
- ¡George, Al! - Señor.
Abrid la compuerta.
¡Largaos!
El Gobierno no tendrá que pagar nuestros seguros.
- Ud. ha prometido ir a su casa. - Sí, a mi casa.
- ¿Tienes las cosas de Lumis? - Sí, todo.
Pobre Slabos, para tener tantos primos no tenía tanta cosa.
- Seguro que lo regalaba todo. - Sí, pobrecillo.
Lo único que era suyo era un viejo tocadiscos, y hasta eso se ha roto.
Queda un disco. Se romperá si lo metemos en la bolsa.
Podríamos quedárnoslo, ¿usted qué opina?
Que Slabos os lo regalaría.
Eh, chicos, ya es la hora. Vamos.
Vamos, chicos.
Señor, te rogamos por la memoria de nuestros camaradas...
...Aaron Slobodjian y Edward Lumis, caídos en combate.
Dios Todopoderoso,
te encomendamos las almas de nuestros hermanos...
...y encomendamos sus cuerpos al mar. Amén.
Algo, grande o pequeño,
perdemos cada uno con la muerte de alguien...
...con el que hemos vivido.
Yo conocí a Lumis y a Slabos...
...quizá no tan bien como alguno de los aquí presentes...
...pero como capitán de este barco hay algo que sí sé mejor que nadie,
si no hubiera sido por la valiente acción...
...de 2 de nuestros compañeros...
...tal vez todos estaríamos a profundidad seis.
Retírense.
Bueno, ¿a qué estáis esperando? Venga.
Perdone.
- Hola, Steve. - Hola, Frenchy.
- Bueno, ahí está, Dutch Harbor. - Sí, ¿has estado aquí antes?
No, nunca he estado aquí, soy un forastero en este lugar.
¡Yuhu!
¿Está a bordo el comandante Steve?
Deshazte de ella, Frenchy.
- ¿Puede repetirme el nombre? - Comandante Steve.
- Estamos prometidos. - Ah...
Siento tener que darte malas noticias, murió en combate.
Fue en la Batalla de... San Francisco.
¿San Francisco? Nunca escuché esa batalla.
Una de las batallas más duras que ha habido.
Pues sí... lo siento.
Así que nunca habías estado en Ducth Harbor, ¿eh, Comandante?
- ¿Dutch Harbor? - Sí.
Sí, claro, por supuesto. Qué imbécil soy.
Estuve aquí una hora o dos y le di un recuerdo, ya sabe.
¿Quién es esa diosa de los hielos?
No sé, Frenchy, nunca recuerdo los nombres.
Nunca recuerdas los nombres, ni tampoco las islas.
Venga, ¿cómo se llama?
Katie Kayak.
Sigue aquí, Wayne, ¿no iba a bajar a ver a los piratas del norte?
Señor, he revisado todas las existencias de narcóticos...
...y falta morfina. No aparece.
¿La hemos utilizado?
No, Señor. Bueno, yo le di un poco al Sr. Edge...
...después que recogiéramos a esos alemanes.
¿Al señor Edge?
Sí, Señor. Tenía un horrible dolor de estómago y...
...bueno, él me dijo que se lo diría.
Claro... claro que me lo dijo. Yo... olvidé anotarlo en registro.
Pero Señor, sigue faltando más de lo que yo le di.
¿Cómo?
Sí Señor, verá teníamos 7 y quedan 4.
Ahora me acuerdo,
me llevé unas cajas a mi camarote para casos de urgencia.
...Están allí. - Ya entiendo.
- Baje a tierra y cuente a las mujeres. - Sí, no tardaré ni 15 segundos.
Vaya, vaya... y a esto lo llaman pueblo.
Ni siquiera Slabos podría encontrar primas aquí.
No las encontraría ni con lupa.
¡Eh, mirad!
¿Veis lo mismo que yo veo?
Sí, qué maravilla.
Habéis visto, es preciosa.
Vaya...
¿No se os ocurre una idea?
Me odiaré por la mañana pero sí se me ocurre una.
A Slabos le encantaría.
Bueno, ¿a qué esperamos?
Mirad esa máquina de discos.
Fijaos qué colores. Mirad, tiene 24 discos,
puede funcionar toda la noche.
Aprietas el botón, metes el dinero aquí...
¡Qué dinero!
Pondremos un enchufe, la haremos funcionar como sea.
¿Qué miras, alcornoque?
Es una máquina preciosa, ¿os gustaría venderla?
No está en venta para la Marina.
- Nos gustaría comprarla. - No tenéis dinero para comprarla.
Tenemos dinero.
Tendríais que estar más años en la marina para ahorrar algo de dinero.
Ganamos menos que los marinos mercantes...
...pero nosotros vamos a la guerra porque nos gusta pelear.
Somos héroes.
No me hagas reír,
navegáis con un millón de fusiles, nosotros sí que somos héroes.
Navegamos desarmados llevando municiones y gasolina para vosotros.
- Te diré algo. - Dilo.
No estáis en Marina Mercante porque no superasteis las pruebas físicas.
Tiene mucha gracia, ¿eh? ¿Y si probaras mi forma física?
- Complace al señor, Blakie. - Sí, compláceme, Blackie.
Con mucho gusto.
Lou, te lo he dicho 100 veces, lo primero es lo primero.
Apartaos un poco, muchachos. Dejadnos sitio.
¡Apartaos!
- Tú me lo has pedido. - Venga, dale.
- Krokowski. - Señor.
- ¡Firmes! - Sí, Señor.
Tienes cosas que hacer.
Por supuesto que tiene algo que hacer,
conseguir que le partan la cara.
Tal vez quiera Ud. participar y así le partiremos la cara.
Los oficiales están muy guapos con la cara partida en dos.
¿En serio?
Estúpidos presumidos.
Ahí tenéis que estar, en el suelo con vuestra marina.
- Dale Blakie. - Muy bien.
- Muy bien. - Siga así, Señor.
¡Fuerte, fuerte!
¡Eso es!
¡Péguele, péguele!
¡Más fuerte, más fuerte!
Eso es, muy bien.
¡Más fuerte, más fuerte!
¡Más fuerte, vamos!
Lo siento mucho, señor Austen, fue sin querer.
Bueno, muchachos, ¿a qué esperáis?
No se vaya, señor Austen, enseguida vuelvo.
Está bien, chicos. Vámonos.
¿Qué te pasa, Steve?
No me siento bien, demasiadas manzanas.
Vamos, vamos.
Muchachos, se acabó la diversión. Todos a bordo.
Hodmaster, ayúdeme con el señor Austen.
Vamos, chicos.
¿Alex?
Resbaló en el muelle, Señor. Este suelo es muy resbaladizo.
¿Y tú, Frenchy?
También resbalé, Señor. Dutch Harbor es muy resbaladizo.
Llevadle a la cama.
Señor Swanson, no se sorprenda si suben algo más a bordo.
Buenos días.
Me siento fatal, es como si me hubieran golpeado...
...con un bate de béisbol.
No fue con un bate de béisbol, fue Frenchy.
- ¿Frenchy? - Sí, le dio un golpe sin querer.
- ¿Y cómo volví a bordo? - Su amigo Frenchy le trajo.
Jugando en el muelle...
Eso no es de oficiales.
Sí... lo sé.
Oiga, doctor...
...me enfurecí.
Por primera vez en mi vida he tenido ganas de matar.
¿Y eso no va en contra de sus principios?
Sí, lo sé. Por eso no lo comprendo.
Es muy sencillo, Alex.
Cuando los hombres se enfurecen, se pelean,
a algunos les gusta recordar Pearl Harbor,
otros luchan para proteger su forma de vida.
Y otros, como David contra Goliat, en la Biblia,
luchan por lo que les parece justo.
Ya...
¿Y qué es justo, doctor?
¿Qué es justo?
Pues eso lo tendrá que averiguar por sí mismo, Alex.
¿Sabe una cosa?
Me alegro lo que le ha pasado, me gusta su actitud.
He estado preocupado por Ud. un par de veces, pero ahora...
...creo que lo ha conseguido.
¿Qué he conseguido?
Eso lo tendrá que decir usted.
A veces un hombre necesita un buen golpe para decidirse,
pero es mejor que estar detrás de la barrera.
Jack, avise a los oficiales que quiero verles...
...en 5 minutos.
Sí, Señor.
Espere.
No, mejor dentro... de 10 minutos.
- Tengo que ir abajo. - ¿Qué ocurre, Capitán?
Eso voy a ver.
¡Firmes!
Apague eso.
¡Apaguen eso!
¿Qué es esto?
Shapiro, ¿qué es esto?
He oído que es un monumento a Aaron Slabos, Señor.
¿Qué hace esto aquí?
¿Qué hace esto aquí?
- Nos lo hemos encontrado, Señor. - Eso es, nos lo...
Qué casualidad.
He recibido una queja de la Marina Mercante...
...por la desaparición de una máquina de discos.
¿Quién estaba de servicio ayer?
El martes por la noche...
Verá, Señor, le daba la sombra en la cara y todo estaba...
¿Borroso?
Eso es, Señor. Borroso.
¿Alguno de vosotros es el propietario de este instrumento?
Entonces es de la Marina.
Y todo lo de la Marina se pinta de gris.
Ya habéis oído, pintadlo de gris.
- Krokowski, píntalo tú de gris. - ¿Yo?
Tú.
- ¿Entero? - Todo, incluido el disco. A trabajar.
Acérquense y presten atención, por favor.
Despejen la mesa.
Nos dirigimos a una isla llamada Semisopochnoi...
...en las Islas Aleutianas...
...justo aquí.
Donde el PB1 se vio obligado...
...a realizar un aterrizaje forzoso con los supervivientes de su tripulación.
Les han localizado desde el aire.
Vamos a encontrarnos con ellos en...
...esta zona.
En su momento el comandante Pub...
...les informará de dónde nos encontraremos.
Es de suma importancia que rescatemos a esos aviadores...
...porque tienen fotografías de una importante...
...instalación japonesa en la isla de Batu...
...que el fotógrafo consiguió salvar al tirarse en paracaídas.
Nuestro equipo estará formado por 8 hombres,
incluido un oficial. Utilizaremos balsas, dos.
Llevarán de armamento: fusiles, metralletas,
carabinas de 30 milímetros y granadas.
La razón es que es posible que quede alguna...
...patrulla japonesa en la isla y la encontremos.
La oscuridad no nos servirá de mucha protección,
ya que en esta época del año las noches son cortas en el Ártico.
¿Alguna pregunta?
¿El equipo recibirá ayuda de la artillería del barco?
Preferiblemente no, delataríamos nuestra posición.
Entiendo.
Esta misión es para voluntarios.
Así que les sugiero que se familiaricen con la información.
Y el que desee presentarse voluntario que venga...
...a mi camarote una vez que se haya documentado bien.
¿Alguna otra pregunta?
Gracias, Señores.
Ir por esos acantilados en balsas...
...no va a ser una excursión agradable.
Sin protección va a resultar muy duro.
Este es el mejor camino.
Tal vez.
Pasarán a recogernos con el destructor.
Esta medianoche.
Justo aquí.
Es difícil borrar la educación de años, Alexander.
Va en contra de todo lo que se os ha enseñado,
de vuestros principios.
Los hombres enfurecidos luchan para proteger su forma de vida,
y otros como David contra Goliat, en la Biblia,
...él luchó valientemente por lo que le pareció justo.
No tenía por qué presentarse voluntario.
- Pero he querido hacerlo. - ¿Por qué?
Pensé que debía hacerlo, eso es todo.
Ya ha oído que puede haber patrullas japonesas.
Sí, Señor.
- ¿Y si tiene que abrir fuego? - Correré ese riesgo, Señor.
No, el riesgo lo corro yo, y no estoy muy seguro.
Me pide que ponga la vida de esos hombres en sus manos.
Sí, Señor.
Por no hablar de las vidas de los hombres que esperan en la isla.
- Es cierto. - No, Austen.
No puedo correr ese riesgo.
Una vez me presenté ante Ud. y me creyó,
créame ahora también, Señor.
- ¿Cómo está tan seguro? - Lo estoy.
He oído que en el puerto se metió en un pequeño lío.
¿Sí?
Puede que le esté confundiendo con otro.
Asegúrese de no meterse en ninguno cuando llegue...
...a Semi... o como se llame ese sitio.
- No, Señor. - Y buena suerte.
Gracias, Capitán.
Adelante.
¿Tiene ya sus voluntarios, señor Austen?
- No, aún no, Frenchy. - Sí que los tiene.
Krokowski, Hodmaster, Mendoza, Collins, Logan, Jones,
Y Shapiro.
Es mi sección.
Los muchachos quieren que quede en familia.
Bien, vaya a reunirlos.
- Sí, Señor. - Frenchy.
¿Sí?
Gracias.
Señor Edge.
Esperaba esto desde hace tiempo.
Será mejor que me acompañe.
- ¿Cómo está? - Le acabo de dar un sedante.
Estoy despierto, Señor.
Mike.
Mike, Ud. sabía que era maligno.
No debió embarcarse.
Tenía que hacerlo, Capitán.
Todos mis amigos del Arizona murieron.
Tenía que hacer algo por ellos.
Por todos esos hombres que ya no podrán luchar.
Debería haber informado a los médicos.
Pensaba que podría aguantar el dolor,
pero fue terrible.
Ahora ya estoy bien.
Puedo volver al trabajo.
Quédese donde está y tranquilícese, Mike.
Es una orden, ¿entendido?
Todo saldrá bien, Dooley ocupará su puesto.
Ahora descanse, luego bajaré a verle.
No deje que Austen salga en esta misión.
Si encuentran problemas se acobardará.
Muchos hombres caerán.
Luego volveré a verle.
¿Qué piensa, doctor?
Sabe, a pesar de sus ideas, hay que admirar su valor.
Sí.
Es increíble lo que un hombre hace para poder luchar.
Si no hay contratiempo, debe volver aquí en hora y media.
- Buena suerte. - Gracias Dooley.
Vamos, muchachos.
- Puede que nos hayamos equivocado. - No, es aquí.
Papasan.
Lulu.
¿Me reciben?
- Sí, Lulu, le oigo. Adelante. - No hay rastro.
Nos adentramos.
Corto.
Vamos.
- Nos alegramos de verles - No es el sitio convenido.
¿Es una broma?
¿Cómo han llegado hasta aquí sin que les disparasen?
Los japoneses nos han estado disparando toda la noche.
A lo mejor ya se han marchado.
Imposible, esos tipos son muy listos.
Prepárense, nos vamos de aquí.
- Un hombre tiene el brazo roto. - Le ayudaremos.
De acuerdo.
Papaíto. Papaíto, cambio.
Adelante, Lulú.
Váyase de ahí.
Aléjese 300 metros y espérenos.
Cambio y corto.
De acuerdo, corto. Vámonos.
Así cerraremos la puerta.
Bienvenidos al club.
- Steve, venga aquí. - Sí, Señor.
Steve, vaya con ellos.
Lléveles a la balsa,
nosotros nos quedaremos aquí y llamaremos la atención.
Coja una de las balsas y márchense.
- ¿Y los demás hombres, Señor? - Iremos después.
¿No tendríamos más posibilidades si estuviéramos juntos?
Márchense.
- Buena suerte. - Adiós.
¡Fuego!
Papasan. Lulú.
¿Me reciben?
Sí, le oigo Lulú. Adelante.
Los japoneses están en las zonas 4 y 6,
nosotros estamos en la 5, en el medio.
Atención, artillería, que se preparen para hacer fuego.
Artillería preparada.
Fuego.
Fuego.
- Alto el fuego. - Alto el fuego.
- Lulú, ¿está bien? - Sí, bien.
Caliente el café. Corto.
Papaíto, Papaíto.
Lulú, adelante Lulú.
Traiga la balsa a donde estaba antes.
- Enseguida. - Corto.
- ¿Qué? - Quiere decir buena suerte.
Lo mismo le digo, vamos.
Lo siento, señor Austen.
- ¿Por qué? - Por usted.
Pensaba que después de lo de aquella bomba...
...y lo del muelle podría luchar.
Pero supongo que no puede.
A esos monos les saldrá caro coger a Frenchy Shapiro.
Agáchate, Frenchy.
Será mejor que se marche.
Deme su arma, yo les mantendré ocupados.
Tranquilo, saldremos de esta.
Me había equivocado con usted.
No se mueva, ya no habrá problemas.
¡Muchachos!
Con cuidado.
Despacio, chicos.
¿Qué le habrá pasado a la otra balsa?
No sé qué pensar.
Lo conseguiremos, Frenchy.
Esta noche no me costará trabajo dormir.
Señor, ya ha pasado casi media hora.
Esperaremos diez minutos.
¡Capitán! Capitán, ya ha salido la otra balsa.
Así estará mejor.
Bueno, le echaré un vistazo a usted, Señor.
Señor Austen,
tengo guardia esta noche...
Creo que esta noche tengo guardia...
No, Frenchy, esta noche no.
Menos mal,
estoy muy cansado.
¡Frenchy, Frenchy!
Estoy bien, señor Austen.
Voy a vivir.
Claro que sí.
Viviré muchos años.
Ud. y yo, Frenchy, hasta el final de la guerra y después.
- ¿Sabe una cosa, Señor? - ¿Qué?
Lo hemos conseguido.
Sí, claro, lo hemos conseguido.
Estoy muy cansado.
Frenchy... Venga, Frenchy.
Frenchy... Subid a Frenchy.
Frenchy ha muerto.
¿Que ha muerto?
No... seguro que no.
Él dijo que viviría...
...muchos años.
¡Alex! ¡Alex!
Recibí tu telegrama.
Sabes, cuando oí una voz dentro de mí que me dijo...
..."Alex, lo has conseguido", te lo envié.
- ¿Casada? - No.
- ¿De verdad? - Sólo contigo, y ahora mismo.
Vamos.
Tengo que llevarle esto a una niña...
...que se llama Edith y vive en el Bronx.
- ¿A una niña? - Sí, tiene ocho años.
- ¿Es un retrato? - Sí, de un amigo que hice en Pol.
¿Qué ocurre, murió?
¿Frenchy Shapiro muerto? No, él me dijo...
...que viviría muchos, muchos años.
Como nosotros.
LOS PRODUCTORES AGRADECEN LA COOPERACIÓN
DE LA MARINA Y EL DEPARTAMENTO DE DEFENSA,
Y QUIEREN DEDICAR ESTA PELÍCULA A LAS
FUERZAS DE DESTRUCCIÓN DE LA MARINA DE LOS ESTADOS UNIDOS.
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