Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Punjabi
Quechua
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
Había una vez un Ratoncito Pérez.
No, está mal. Ese Ratoncito existía,
pero esta es la historia de otra criaturita
a la que le encanta comer queso y se lleva mal con los gatos.
Desde el descubrimiento del polvo mágico,
él ha ayudado a los Ratoncitos
a crear pociones, conjurar hechizos
y dejar monedas debajo de tu almohada cuando se te cae un diente.
Así es, hablo del Ratón.
R-A-T-Ó-N.
Aquí voy, aquí voy.
- ¡Soy Sir Thaddeus! - ¡Soy Sir Jonas!
¡Atrápenme si pueden!
¡Corran!
¡Toma eso! ¡Y eso!
¡Quiero jugar!
¡A correr!
¡Déjenme jugar, chicos!
Ay, me dolió.
- ¡Dale! - ¡Toma eso!
- ¡Y eso! - ¡Quiero jugar!
¡Está arriba!
Despacio, quiero jugar.
¡Tenemos que salvarla!
¡Esperen!
¿Adónde van?
Chicos, vuelvan.
¿Por qué no estás jugando
con tus hermanos, Chip?
Dicen que no puedo jugar
porque soy pequeño.
¿Dijeron eso?
Quizá sea para bien.
Yo no tenía con quién hablar.
Ven.
Ay, estás creciendo.
Pronto serás muy grande
como para sentarte en el regazo del abuelo.
Quiero contarte una historia
sobre el mago más grande de la tierra.
Se podría decir que él era
un Ratoncito con grandes sueños.
- ¡También quiero ser mago! - Yo también quería.
Pero la única que creyó en mí fue tu abuela.
Al fin, dejé de lado esa idea
y me mudé a la casa del árbol.
Pero este cuento no es sobre mí.
Es sobre un niñito.
¿Tenía una varita mágica?
Oye, ¿quién está contando el cuento?
UN CUENTO DE RATONES
Eso me dejará una cicatriz.
Qué divertido.
Recordatorio:
Los Ratones no caen de pie.
Será mejor que despierte a las Hadas.
Ojalá esté de mejor humor hoy.
Aquí estás.
¿No es mona?
¿Adónde vas?
¿Dije algo que te ofendió?
Ven.
¡O quédate ahí!
¡Llámame si me necesitas!
Esto es absurdo.
¿Por qué está tan enojada?
¿Es porque te dije "mona"?
¡Quise decir linda!
¿Hermosa?
Quise decir...
Socorro.
¡Con cuidado!
¡Cuidado!
No entiendo a las mujeres.
¡Perdóname, perdóname!
¿Cómo me convertiré en un gran mago?
Ni siquiera puedo hablar con una Hada.
Te encontré.
- Lindo intento. - ¡Sebastian!
¿Cuántas veces tengo que decirte
que no hagas hechizos cuando estamos jugando?
¿Sebastian?
Sebastian.
¿Qué estás haciendo?
Eres Ratón, no comadreja.
Es que... ¿Quería ver el mundo cabeza abajo?
¿Por qué mejor no te ayudo?
¡Ay, no, no!
- Es totalmente innecesario. - Bueno.
- ¡Sam! - Sostente.
Estuviste cerca, uf.
Creí que me ibas a dar.
Me raspé.
¿Me ayudas, Sam?
Lo estás haciendo bien así.
Por si no lo sabes,
¡los Ratones no vuelan!
Ojalá recordara el hechizo para aterrizar.
Te dije que no tenías de qué preocuparte.
Cálmate.
Eso es muy inmaduro.
¡No se le tira piedras a la gente
cuando quieres llamarle la atención!
¿Creí que te gustaba el juego de las piedras?
Me gusta, pero ese no es el asunto.
Vamos. No te preocupes, Sebastian.
Yo creo en ti.
Un día serás
el más grande mago de todos.
Sí, claro.
Ay, Sam.
Eres muy ingenua.
¿Por qué no aceptas
que mi destino es fracasar?
No es tan malo.
Ya lo acepté.
Sí, quería ser mago,
pero también quería vivir en un castillo
y casarme con una Princesa.
¿Sabes lo que dicen?
Los grandes sueños traen grandes decepciones.
Me das lástima.
Qué vida difícil que tienes.
¡Mira a tu alrededor! ¿Qué ves?
Porque veo un bosque hermoso lleno de flores y cataratas.
¿Quién quiere vivir en un castillo viejo y oloroso?
¿Sabes algo?
¿Sabes qué veo? Un montón de árboles tontos,
y detrás de ellos algo que me quiere comer.
El bosque es un lugar peligroso para un Ratón cuando...
- ¿Qué? - ¡Rápido, un gato!
- Vamos a ver. - ¿A ver?
- ¡Oye! - No seas gallina.
No soy gallina.
No voy a mentir, me asusté.
¡Espera, Sam!
¡Ese gato es enorme!
Tirémosle de los bigotes.
¿Te dolió mucho cuando te dejaron caer de cabeza?
Es curiosidad, nomás.
¿Sabes que sería una gran varita mágica?
- No. - Un bigote de gato.
- ¡No! - Distráela,
y le sacaré el bigote.
- ¡Sam! - Bueno, tú ganas.
Yo la distraigo y tú le quitas el bigote.
No es que no agradezca
tus considerados consejos...
pero no estoy convencido 100%
de que ser alimento para gatos
me convierta en mejor mago. ¿Entiendes?
Me alegra que aprecies mis consejos, Sebastian,
porque te diré algo más.
Sí, sí, que yo seré
- el mago más grande de la tierra... - No.
Mira detrás de ti.
Hola, gata.
Un gusto conocerte.
Ella es Sam, ¿la conoces? ¿Sam?
- ¡Sam! - Tú puedes, no te preocupes.
¿Eso es hierba gatera?
¡Dámelo!
¡S... Sam!
Hola.
- ¿Ya la probaste, funciona? - ¡Sam!
No puedo creer que le robaste un bigote.
Gato.
- Sí, funciona. - Y acabas de revelar
nuestra ubicación exacta.
¿Quizá no nos vio?
- ¡Nos vio! - Sí, la gata nos vio.
No es momento de descansar.
¡Gata, te derribaré!
Ay, Dios.
¡Creo que esa no fue una gran idea!
Deja de preocuparte.
¿Ves lo que te dije?
No es más que una gata tonta.
¿Qué te pasa, gata?
¿No te entra la cabeza enorme
en el agujerito del tronco?
Se nos acaban de complicar las cosas.
¿Sí? ¿Qué pasó con:
"Tú puedes, no te preocupes"?
"Róbale el bigote".
Quizá pudieras intentar usar la varita mágica que tienes ahí.
No es que pueda hacernos desaparecer.
Podrías probar.
- Ahí estás. - ¿Qué pasó?
No sé, pero fue estupendo.
- Sabía que lo harías. - ¿Qué haría qué?
¿Qué casi me comieran un par de gatos hambrientos?
¿Y eso?
Vamos a investigar.
Espérame, ¡Sam!
Ay, no habla en serio.
Es como la última vez:
"Vamos a fijarnos", y casi nos come un gato.
¿Por qué tardan tanto, capitán?
¡Dígales que caven más rápido!
Pero, general, estamos cansados, olemos mal,
¡y hace días que no comemos!
Cuando invadamos el Reino de los Ratones,
¡tú y tus hombres tendrán
todo el queso que hayan soñado!
¿Queso?
¡Ya lo escucharon, Ratas olorosas!
¡Sigan trabajando!
¡Más rápido!
¿Por qué te detienes?
Mueve el trasero, ¡muévete!
Van a invadir el Reino de los Ratones.
No saquemos conclusiones precipitadas.
¡Guardias, atrápenlos!
¡Regresen!
¡Muévanse, vamos!
¡Se metieron en problemas!
Hay que avisarle al Rey.
- ¡Regresen! - Se me ocurrió una idea.
Están por aquí.
Puedo olerlos, muévanse.
¡Allí están!
No saben esconderse, ¿no?
Chicos, fíjense a las seis.
No sabemos la hora.
Quiso decir detrás nuestro.
Es demasiado fácil.
¿Quién eres?
Hicieron que sus gatos entrenados gigantes nos atacaran.
Son unos sacos de pulgas que lo estropearon todo.
El Roedor Tenebroso los castigará.
Harás que llegue tarde para ver al Roedor Tenebroso.
Olvídalo.
No me pagan lo suficiente como para trabajar de esto.
Ahora me vendría bien un sándwich de mantequilla de maní y queso.
Eso sería... Excelente.
¿Hola?
¿Hay alguien? ¿Amo?
¿Amo Roedor Tenebroso?
¿Qué quieres?
Disculpe, amo.
Tengo malas noticias
sobre los Ratones.
Habla, idiota infeliz.
Mandaron a dos espías por el túnel.
Casi atrapamos a una, pero se escapó.
¡Ella no le teme a nada!
¡No pudimos hacer nada!
¿Dos Ratones fueron más astutos que ustedes?
Te daré algo a qué temer.
Sebastian, tienes que advertirle al Rey.
¿Yo?
Estuve pensando y creo que debes ir solo.
Si alguien debe advertirle, eres tú.
No sirvo para hablar en público.
Tengo que confesarte algo.
¿Qué? ¿Pasa algo?
No, Sam.
¡No hay nada que esté bien!
¡Sálvate!
¿Seguro que no está enojado?
- Tus fracasos no son nuevos. - Bueno, qué alivio.
Pero si los Ratones le cuentan mis planes al Rey,
entonces nada,
ni siquiera tu madre, ¡te salvará de mi ira!
Trato hecho.
Tráeme a esos Ratones.
¿Qué rayos es esa cosa?
¡No sé! Salió de la oscuridad.
¡Levántate, Sebastian!
¡Corre hacia la luz!
Eso no se ve todos los días.
¿Cómo lo descubriste?
La luz siempre vence a la oscuridad.
¿Lista para conocer al Rey?
Qué chica más rara.
Buena suerte, Sebastian.
Qué se va a hacer.
Tú puedes.
Ayúdenme, señoritas.
¿Puedes advertirle al Rey, por favor?
Una planta de lechuga, marchando.
Tome. ¿De dónde salió?
¡Miren, una Hada!
¿Adónde irá?
Y soy el Rey.
Hola, Hada.
Es el mayor invento
desde la invención de los inventos.
Lo llamo conjunto habitacional.
Acabo de construirlo.
¿Dónde estaba ese hechizo?
Por aquí. ¿No?
No, ese no es.
No, ese tampoco.
¿Qué estaba buscando?
No recuerdo...
Seguro que no es nada importante.
Hola, pasa.
¿Un mensaje para el Rey, dices?
Hasta aquí llegó mi siesta.
¡Alakazam!
Alaka...
¿Alakazam?
¡Alakazam! ¡Kazam!
Ya tengo que comprarme uno nuevo.
Si aumento los impuestos, no les caeré bien.
Si no los aumento, no me respetarán.
Deberías cobrarles una moneda
cada vez que se ríen de ti.
¿Qué piensas, Sir Thaddeus?
Me enteré de que los saqueos están de moda.
No, debe ser respetable
porque soy el Rey.
Si necesita dinero, ¿por qué no vende estos pasteles de queso?
Pero a mí no me cobre pues fue mi idea.
No, el Rey no puede vender pasteles.
A menos que...
¡sea una venta de pasteles real!
Eso es.
Necesito que mis poderosos soldados
salgan a vender pasteles
y me traigan las ganancias.
¿Y eso qué fue?
Ah, ¿Dalliwog?
¿Qué haces aquí?
Iba a preguntarle lo mismo.
¿Qué hacen todos en el techo?
Como sabio, a veces me paro de cabeza,
- pero esto es absurdo. - ¿Y esto?
Con permiso.
Un gusto verte, Dalliwog.
Sus Majestades.
Vine por un asunto de extrema importancia...
¿Es por la venta de pasteles?
- No. - ¿No?
¿Qué es más importante que eso?
¿Y yo qué sé de eso? ¿Por qué no le pregunta a él?
Me equivoqué.
Es éste.
- Hola. - ¿Quién es él?
Es el Ratón del momento, el que sabe.
Sabe más que yo.
Este joven Ratón...
¿Eso es un bigote de gato?
Como el de mi antiguo libro.
¡Yupi! ¡Se cumplirá la profecía!
¡Se cumplirá la profecía!
Maestro Dalliwog, concéntrate.
Sebastian les trae malas noticias.
Comienza, saltamontes.
Linda manera de darme la espalda.
¡El Reino de los Ratones planea invadir las Ratas!
Digo, ¡las Ratas planean invadir el Reino de los Ratones!
¿Dónde escuchaste eso?
Mi amiga Sam y yo vimos todo.
- Nos dio mucho miedo. - ¡Hay que olvidarse de los pasteles!
¿Qué debemos hacer?
Jamás discuto asuntos de extrema importancia sin comer.
Así que el Roedor Tenebroso ha vuelto.
Temía que este día llegaría.
¿Alguien quiere queso?
¿Cómo lo detenemos?
Sus poderes no tienen comparación.
Eso es un problema. ¿Qué más sabemos?
Su corazón es pura maldad,
sus pasatiempos son el caos y la destrucción
y no es buena persona.
El Roedor Tenebroso no se detendrá ante nada,
y nada lo detendrá
hasta que se cumpla la profecía.
¿La profecía del bigote de gato?
No seas ridículo.
No debe dejar el destino del reino
en las manos de un simple Ratón.
Necesita guerreros nobles y fuertes.
Este Ratón es un campesino.
¿Quizá deba declarar ilegal a los roedores tenebrosos?
Soy el Rey después de todo.
Eso vale, ¿no?
¿Maestro Dalliwog?
Según la profecía, ¿cómo queso...?
¿Según la profecía?
¿Se volvieron locos?
¿A quién le importa una leyenda antigua?
Así que encontramos el bigote de gato.
Discúlpenme si no estoy muy impresionado.
- ¿Cómo se atreve? - Sir Thaddeus,
mi amigo y yo luchamos contra dos gatos por el bigote.
Eso es maravilloso.
¿Escucharon? ¡No uno, sino dos gatos!
Espera un momento.
Su Majestad, seguro que eran gatos pequeños...
gatitos, por así decir.
No se puede hablar con él.
Si lo que dice es cierto,
parece que no nos queda otra que enviar a este Ratón
hacia una aventura increíblemente peligrosa.
Así es.
Una aventura con dragones, monstruos,
y otras cosas que dan miedo.
Sus posibilidades de regresar vivo son muy bajas.
No les mentiré.
¿Cómo me metí en todo esto?
La llave, por favor.
- ¿Qué es esto? - Esto...
es el tesoro más valioso del mundo.
No parece ser valioso.
¡Es una moneda de 25 centavos!
Según la profecía, Sebastian
debe ir a la Tierra de los Gigantes
donde cambiará la moneda
por un cristal blanquísimo...
- con poderes mágicos. - ¿Qué?
¿Cómo hará el cristal para protegernos del Roedor Tenebroso?
Tiene poderes mágicos.
Límpiate los oídos.
¿Crees que dará resultado?
Tiene que darlo.
¡Porque soy el Rey!
¿La Princesa está en su cuarto?
No hemos sabido de ella en toda la semana.
Está tan calladita como un Ratón.
Cariño, ¿estás ahí?
- Será mejor que... - ¿Qué quieres?
Vengo con un asunto de extrema importancia.
Hay un chico, Sebastian,
y se supone que... Salvará al reino.
- Ay, Dios. - Si sobrevive, claro.
Así que esperábamos que salieras a...
- ¿Sebastian? - ... saludar.
Así se llama.
¿Por qué tengo que conocerlo?
¿Viste?
Es lo que siempre pasa con las Princesas.
Estás sentado, ocupándote de lo tuyo,
hasta que: "Oye, tesoro.
Quiero que conozcas a un chico".
Y cuando te quieres dar cuenta, te casan.
Me siento tan solo.
¿Qué dijiste?
Perdonen.
Veo que estás conociendo a los caballeros de la mesa redonda.
Sir Jonas y Sir Thaddeus te cuidarán
en tu viaje.
Presta atención, es importante.
No llegaremos lejos sin esto.
Toma este mapa,
y ve hasta el árbol de las mil ventanas.
¿Qué aspecto tiene?
Parece un árbol con mil ventanas.
¿Y después?
- ¿Qué hago? - ¡Ay, niño!
¿Por qué preguntas tanto?
Encuentra el árbol de las mil ventanas,
ve hacia la Tierra de los Gigantes,
y dale la moneda a la que llaman "Monita".
- ¿Monita? - ¿No me escuchas?
Así es.
Seguro que tu nombre significa algo gracioso en su lengua.
Mira lo que hiciste con tu bigotito de gato.
Es una buena varita.
Sí, pero ¿me hará un buen mago?
No te estás arrepintiendo, ¿no?
Es que...
No soy bueno con la magia.
La fortaleza de un mago no es su varita. Es su corazón.
Y hablando de corazones, parece que te robaron el tuyo.
- Todo listo, Su Majestad. - Bien.
- Listos para partir. - ¿Por qué tienes cara larga?
¿No querías casarte con una Princesa?
Claro, en mi sueños.
Si puedes soñarlo, puedes hacerlo, ¿no?
¿Quién dijo eso?
No importa.
Todos a sus lugares.
Claro, ya conocen al Elegido.
- Y sus acompañantes... - Hola.
...los caballeros valientes del reino.
Sir Thaddeus el valiente.
Será un honor
sacrificarme por el reino.
Sir Jonas el intrépido.
No descansaré hasta terminar la misión.
Y Sebastian... El otro chico.
Haré lo mejor que pueda.
Tú puedes, Elegido.
Saluda a Monita de mi parte.
No sé qué significa, pero bueno.
Su Alteza, quizá debamos hablar del plan B.
¿Qué es eso de "el Elegido"?
¿Qué significa?
¿Crees que puedo ser el Elegido?
Basta, ya deja de hablar.
O quizá tú seas el Elegido.
¿Y si hubiera varios Elegidos?
¿Te acuerdas de Bola de Ratón?
¿Alguna vez te callas?
¿Así que el Elegido se casará con la Princesa?
¿Por qué no te callas?
No puede ser el Elegido, es un campesino.
¿Tienes que hablar todo el tiempo?
¿Crees que soy especial?
Creo que todos son especiales a su manera.
No digo especial en la manera en que tú,
yo y todos somos especiales.
- Quise decir realmente especial. - Sí, sí.
Casi me olvido lo que iba a decir.
Ah, sí. ¿Te gustan las fresas?
¿Cómo me preguntas eso?
A todos les gustan las fresas.
Ya no soporto más.
¿Qué te pasa, muchacho?
Dame un minuto.
- ¿Qué? - Es mi panza.
Creo que está vacía.
¿Si paramos para comer?
Pero hace 10 minutos que estamos caminando.
Lo acabas de inventar.
¿Esa no es tu casa?
¿Detrás del árbol gigante? Por cierto,
dejaste las luces prendidas de nuevo.
Tengo mucha hambre,
y esta mochila me hace transpirar la espalda.
Tampoco me siento bien.
¿La podrías llevar por mí?
Claro que no.
No te dije que trajeras la mitad de la cocina contigo.
Tendrás que...
Siempre admiré tu capacidad
para resolver problemas.
Eres muy inteligente.
Si tan solo pudiera saber
cómo hacer que te calles.
Qué injusto es esto.
¿Por qué no dejas de demorarte?
Ponle la espalda.
Vamos, Elegido.
Sir Thaddeus.
¿Por qué dicen que este viaje es épico?
¿Has visto un pterodáctilo?
Sir Thaddeus, ¿ya llegamos?
Me dio hambre.
Thaddeus, ¿por qué no hablas?
Camina, mago.
Esos bolsos no se llevarán solos.
¡Cuidado! ¡Detrás de ustedes!
Sabemos que estás detrás.
¡Sir Jonas, agáchate, pato!
¡Shazam!
¡Dijiste pato!
No, no es un pato.
¡Es un monstruo!
Esto es terrible.
¡Zamboni!
¿Y mi varita?
¿Qué pasó...?
¿Sam?
¡Te derribaré!
Sam, ¿podemos hablar?
Bien pájaro, ¡toma esto!
Le diste su merecido.
¿Estás contento de verme?
- Claro. - Trata de no parecer tan entusiasmado.
Digo, te acabo de salvar la vida.
¡Apúrate, se está cayendo el puente! ¡Salva la comida!
Me dará un ataque de pánico.
Sebastian, qué teatral que eres.
Menos mal que eras el Elegido.
Seguro que pierde.
Apuesto dinero a la chica.
Ella se la aguanta.
¡Nos vamos a morir!
Menos charla, más corrida.
Gané.
¡Qué horror! ¡Toda una tragedia!
Sí, estoy desconsolado.
Perdimos nuestra comida favorita.
- ¿Qué vamos a hacer? - ¿De qué hablas?
¡Qué importa la comida,
el Ratón llevaba el tesoro!
De eso... De eso hablo.
¡La mozzarella!
¡El cheddar! ¡El suizo!
¿De qué hablaban?
- Dime que tienes el tesoro. - ¡Y recuperé mi varita!
Claro, fantástico. La próxima vez que la uses,
¿podrías intentar no destruir el puente que estamos cruzando?
Y tú, Sir Thaddeus, podrías ser más amable.
Bueno, si no hubieras... ¿cómo sabes mi nombre?
Hasta un Ratón como yo
sabe acerca de los grandes Sir Thaddeus y Sir Jonas.
¡Ah, mi primera admiradora!
¿Puedo llevarla conmigo?
¡No! ¡Ni loco!
- ¡No viene con nosotros! - Si no fuera por mí,
estarían allí abajo ahora.
Perdona, bueno, no, parece que te quedas conmigo.
O te mueves o te muevo, Dumbletonto.
Perdona.
¿Hace cuánto que eres admiradora de Sir Jonas?
No te molesta si me refiero a mí mismo en tercera persona, ¿no?
Qué lindo saber que chicos de tu edad
respetan a los honrados como yo.
¿Qué?
¿Eligió a un Ratón campesino para recuperar el cristal?
Es la última vez que te burlas de mí, Dalliwog.
¿Cuáles son sus órdenes?
Encuentren al Ratón que va camino a la Tierra de los Gigantes.
Síganlos, pero no los desvíen de su camino.
Sí, Roedor Tenebroso.
Esto me viene al pelo.
Pronto se cumplirá la profecía tenebrosa.
¿Qué?
Saludos, secuaces.
Esta noche,
¡el Reino de los Ratones caerá!
Roedor, Roedor, Roedor...
¿Esta noche? No puede ser.
Jamás regresarán a tiempo.
Vamos a necesitar un plan B.
Hadas, manos a la obra.
Me parece que nuestro Elegido está enamoradizo.
¿No le tienes lástima?
Es tan malo hablando con las chicas como lo es siendo mago.
¿Sí? ¿Realmente crees que me importa un queso
si un campesino está embobado con otro?
Thaddeus, eres tan estirado a veces.
"¡Mírenme! Soy Sir Thaddeus".
¡Por favor! ¡Que seas caballero no significa que tengas razón!
¿Vas a estar enojado conmigo todo el día?
- No estoy embobado. - ¿De veras?
- ¡Sí! - Bueno, calma.
"Dame de comer", dijo la pancita hambrienta.
Ya que no habla ni llora,
hizo ruido toda la noche.
Fin.
No creo que esto se pueda poner peor,
haciendo de niñera del Elegido y de su novia campesina.
¿Sabes algo?
¡Jamás pedí que me eligieran para nada!
¿Sebastian?
¿A quién quiero engañar? No soy héroe.
Las Hadas me dan palizas.
Ojalá no hubiera encontrado este bigote...
Sigue.
Echa todo a perder.
Jamás serás un gran mago con esa actitud.
Pero es absurdo.
¿Cómo un Ratoncito como yo puede salvar al reino?
No hay Ratones pequeños,
solo sueños pequeños. Sigue soñando en grande,
y eventualmente se harán realidad.
Eso no tiene sentido.
No soy como tú, Sam.
Eres inteligente y hermosa.
¿Crees que nunca tuve problemas?
Cuando aprendí a usar la honda,
me golpeé la cabeza miles de veces.
Creo que tengo daños irreversibles.
Aún hay cosas que no puedo pronunciar.
Sam, a veces, cuando a un Ratón le gusta otro...
Sigue a tu corazón.
¿Tengo que explicártelo?
Porque ya no sé cómo.
- Hola. - Tú puedes.
Sam, eres un chica, ¿no?
¿Crees que la Princesa se enamoraría
- de un Ratón como yo? - ¿Bromeas?
Creo que le gusté.
Creo que hubo atracción entre nosotros...
antes de que me diera la espalda
y se fuera apresurada.
¿Puedes crees que me miró?
¿No es una señal? Es una señal, ¿no?
Viejo, abre los ojos.
El campesino está enamorado de la Princesa.
¿Cómo puedes enamorarte de alguien que no conoces?
Recibimos noticias de las Hadas
sobre un ataque en el reino.
Escuchen, mi gran amigo el maestro Dalliwog dice
¡qué va a suceder esta noche!
Parece que el Elegido se tomó la noche libre.
- Hasta acá llega la profecía. - Si fuera el Elegido,
también elegiría tomarme la noche libre.
Lo elegiría todas las noches.
Es una elección sabia.
Ay, Princesa.
Ah, Sebastian, eres tan inmaduro.
Ah, queso y galletas.
Mamá.
¿Eso qué fue?
Debe de ser mi imaginación.
Esto es mejor que el bufé del Rey.
Entréguennos las armas. Gracias.
Tengo mucha hambre.
¡Yo también! Pero el Roedor Tenebroso dijo que no comiéramos.
Seguro que no le va a molestar si comemos los pequeños.
- Hola. - Eh, adiós.
¡No, no! ¡No me coman!
- Soy el Elegido. - Ya lo sé.
Yo elijo comerte.
Serás el primer Ratón que haya comido.
Me crearon hoy, ¿ves?
¿Eh, feliz cumpleaños?
Eres tan dulce.
Y un poco picante también.
Esta no tiene mucha carne.
¿No?
¡Socorro!
- ¿Y eso? - ¡Jonas, haz algo!
¿Alguien habló de queso?
Me gusta el queso.
Qué lástima que me llené de bocaditos.
Tu amiga se ve deliciosa.
- No, por favor. - ¿Qué pasa?
- Por favor. - Estoy aturdida e hinchada,
- ¿habré comido Ratón podrido? - No te ves bien.
- ¿Sebastian? - ¡Abracadabra!
Quizá seas alérgica.
Caramba.
Hola, qué tal.
Parece que las Ratas no vendrán.
Quizá es parte de la profecía.
Quizá miraron a nuestro Rey
y murieron de risa.
Qué gracioso.
Hora de actuar.
¡Espero que se hayan lavado las patas
porque vamos a desayunar Ratones!
¡Los Ratones y los hombres cantarán sobre nuestros actos heroicos!
A menos que perdamos, ¡entonces no cantarán!
¡Esta noche, peleamos por nuestro amado reino!
¡Démosle una paliza a las Ratas!
¡Al ataque!
- ¡Maten al enemigo! - ¡Roedor, Roedor,
Roedor, Roedor!
¡Esta noche no, Rata!
Puede que dé resultado.
Chicos, ¡se hicieron chiquitos!
¡Atrápenlos!
¡Larga vida al Reino de los Ratones!
Ya sabes el dicho:
- "Retírate mientras vas ganado". - Vamos a casa.
Ya terminamos aquí.
No abandonen ahora, la fiesta recién comienza.
Tenemos a la suerte de nuestro lado.
No es que sea supersticioso o algo así,
pero acabo de pisar una grieta.
¡Te advierto, criatura tenebrosa!
¿Por qué no me dejan disfrutar mi cena?
Es mi cumpleaños, y ella es mi regalo.
¿Cómo pueden ser tan insensibles?
Eso es.
Los ojos de los murciélagos son muy sensibles a la luz.
¡Luz no! ¡Cualquier cosa menos luz!
Estábamos bromeando.
¿Sí? Pues, yo no.
Suéltala.
Haré lo que quieras,
pero por favor, ¡nada de luz!
Bueno. ¿Quién te envió?
No. No puedo decirle.
Se pondría enojadísimo si descubriera que hablé.
El Roedor Tenebroso me quitaría las alas, me golpearía con ellas
y me pondría de cabeza... ¡Ay!
Vaya.
No te preocupes. ¡El Roedor Tenebroso me está cazando!
Pues, tú eres el Elegido.
Como que uno espera estas cosas.
¡Tú, ven aquí!
Perdone, jefe.
Amo, ¿es usted?
Hoy cumplirá con su destino, general.
Cruce el puente hacia el reino.
No olvidaremos su sacrificio.
¡Sí, Roedor Tenebroso!
¿Qué quiso decir con "sacrificio"?
¡Larga vida al Roedor Tenebroso!
No se preocupen, tengo una idea.
Esperen.
¡No teman!
¡Demostrémosle a este Roedor Tenebroso de qué somos capaces!
Sí, no le tememos.
¡Abrázame, hermano!
Abrázame, hermana.
Esperen.
¡Ahora, Dalliwog!
¿Qué pasa?
Creo que es una trampa.
¿Y esto? ¿Es una trampa?
No nos engañas.
¡No engañas a nadie!
¡Ríndete o te destruiremos!
¿Qué...? ¿Cómo?
¿Qué pasa?
Justo a tiempo. ¡Dalliwog!
¡Es un trampa! ¡Retírense!
¡Retirada!
Todavía tengo talento.
Háblanos del Roedor Tenebroso.
¿Crees que nací ayer?
De hecho, nací hoy.
¡Es una criatura de la oscuridad!
No se preocupen, me encargo.
Esperen que encuentre mi bate para murciélagos.
Tiene que estar en algún lado.
Sé dónde lo dejé. Juro que...
- ¡Oye! - ¿Viste mi bate para murciélagos?
¿Dónde...?
- ¡Debo advertir al Roedor Tenebroso! - ¡Ven aquí!
¡Quiquiriquí!
Qué buen tiro.
Lo sé. Creo que me estoy acostumbrando a la magia.
Seguro que tampoco se te subirá a la cabeza.
Tuve un sueño rarísimo. ¿Me perdí de algo?
No, nada, chupapulgar.
Le acabo de dar una paliza real porque soy el Rey.
¡Dalliwog!
Bien hecho.
El ejército del Roedor Tenebroso cayó en nuestra trampa.
¡Pasará mucho tiempo antes de que piense en invadir
- el Reino de los Ratones de nuevo! - No...
No estaría tan seguro.
Qué se le va a hacer.
Deja que tenga sus 15 segundos de gloria.
Así que sigues vivo.
¿Por qué, amo?
Sabía que era una trampa y aún así me envió.
- ¡Cállate! - ¿Qué pasa?
Hice lo que debía.
Pero ¿por qué? ¿Cómo te atreves a cuestionar a Roedor Tenebroso?
Develas tus planes muy pronto, viejo.
Pero el poder del viejo cristal casi no existe.
Siempre quiere vender pasteles.
Somos un blanco antes que el Elegido regrese
- con el nuevo cristal. - Dios mío.
¿Qué, va a volar sobre el barranco con su ejército?
Hay solo una manera de entrar y salir,
y es el puente que destruyeron.
Las Ratas huelen el miedo, Su Alteza.
Regresarán antes de que digamos "queso".
Lo puedo sentir.
Mira a la Princesa, por ejemplo.
No sabía lo que sabía, pero sabía que sabía algo, ¿sabes?
Como cuando sabes algo, pero no sabes por qué.
Tienes que saberlo.
¿Deja de hablar de la Princesa, por favor?
¿Qué tiene de especial?
No quise herir tus sentimientos.
Perdóname.
No sé cómo explicarlo.
Antes de este asunto del Elegido,
todo era un vacío.
Temía soñar, y de repente,
hay una luz que me alumbra.
Como cuando estaba en la panza de ese monstruo.
¡La luz me liberó!
Sí, la luz vence a la oscuridad.
Yo te lo enseñé.
¡Sopa de pollo! ¡Papas fritas rizadas!
¿De qué sirve esto si no puedes hacer el almuerzo?
¡Hamburguesa de queso! Creo que no me salen bien.
- ¿Qué pasa? - ¡Tengo hambre!
Esto parecerá raro, pero me hace ruido la panza.
Cuando mi panza habla, yo escucho.
Y ahora dice que algo está mal en este lugar.
A tu panza la llamaría de muchas maneras,
pero bola de cristal no sería una de ellas.
Mi panza no es asunto de risa.
- ¡No! - ¡Roedor Tenebroso!
¡Sal de dondequiera que estés!
¿Ves? Solo hay piedras.
Te arrepentirás.
¿Qué, cree que las piedras nos atacarán?
¡Nos están atacando!
¿Solo piedras?
¿Solo piedras, Sir Thaddeus?
¡Más rápido, Sir Jonas!
No sabía que se movía así.
"Solo piedras", dice, ¿eh? Solo...
Adiós, mundo cruel.
¡Dame eso, Sam!
¡Adiosito, piedra!
¿Por qué no funciona?
- Creo en ti, Sebastian. - ¡Detente!
Fantástico. Buen trabajo.
Oye, él hizo algo bien por una vez.
¡Piedrasaurio!
¿Amigo?
¿Puedes hacer un encantamiento ya?
¡Toma eso! ¡Y eso! Y más para ti.
Pues, estaremos aquí largo tiempo.
¡Quítate de mi camino!
¡Despiértate! Por favor.
Despierta.
Hola.
¡Mi varita!
Tengo que confesarte algo, tontito.
Me enloqueces, pero te quiero...
Digo, me preocupo por...
¡Fai!
¡Fo!
¡Fum!
Bu.
¡Corre, cobarde!
Bueno.
¿Alguien más quiere poner a prueba mi paciencia?
Deberías perderla más seguido.
¡Qué gracioso!
Perdona.
¡Qué emoción!
Jamás vi que nadie se enojara así.
Me cae bien ese hombre.
Parte un roca, y de repente es tu héroe.
¿Qué dices?
Debes recordar que cada piedra tiene un corazón de oro.
Vaya, eres muy intuitivo.
- ¿Qué dijiste? - Nada.
¡No entiendo por qué siempre está enojado conmigo!
Queríamos probar un poco, nada más.
Y solo elegimos a los más pequeños, amo.
Idiota.
Casi arruinas mi plan.
No te preocupes. Te guardaré la mejor comida para ti, mi mascota.
¿Permiso?
¡Ya construimos el nuevo puente!
¿Y por qué sigues aquí?
¿Sebastian?
¿Seguro que es el camino correcto?
No me anoté para ir por bosques encantados.
Caballeros, ¿se han olvidado?
Crecí en el bosque, no hay por qué temer.
Y si dos caballeros valientes del reino
tienen miedo de entrar en un bosquecito encantado,
entonces tendré que ir sola.
Veamos si tu Princesita hace lo mismo, Sebastian.
¡Construyamos el puente!
¿Por qué tardan tanto?
¡No hay queso ni galletas para nadie esta noche!
Vamos, quiero ver.
Estoy viendo cómo pasan los años de mi vida sin mí.
Despiértame cuando algo pase.
- ¿Qué? - Despiértate.
- Las Ratas se están yendo. - ¡Gracias a Dios!
Ya me estaba cansando de estar parado todo el día.
Quizá cuando le demos la noticia al Rey,
nos recompensará con sillas.
¡Sí! Y estaremos sentados todo el día.
¿Quién anda ahí?
Sal y pelea como un Ratón.
¿Qué?
Hay noches donde no me deja dormir.
- Es como... - Ah, es tu panza.
...vivir con un monstruo.
- Tengo mucho hambre. - Chicos,
Monita nos espera en la Tierra de los Gigantes.
Hay que seguir en marcha.
Si no encontramos el cristal mágico,
el Reino de los Ratones será destruido.
Lo que necesitamos es dormir bien, Elegido.
No llegaremos a ningún lado yendo en círculos.
No dormiré en un bosque encantado,
sobre todo con el estómago vacío,
y especialmente sin mi luz de noche.
Quizá nuestro gran mago
pueda conjurar una fogata, una parrilla
y un par de filetes de queso. ¿Qué te parece, Sir Jonas?
¡Es la mejor idea del mundo!
Yo quiero los míos con pepinillos y salsa marinara.
Todos saben que conjurar el fuego...
digamos, fuego real es imposible.
¡Sí, es lo que creía... Ay!
Parece que hago lo imposible.
- ¿Sí, pequeño...? - Ya me cansé.
Hay que terminar la misión.
Muévete, amigo.
Sí, señora.
El Roedor Tenebroso es tonto.
- Qué fiasco. ¿Está loco? - ¿Fiasco?
Su Alteza,
- esto no es asunto de risa. - ¡Por favor, Dalliwog!
¡Cálmate! Debes ver el humor en esta situación.
¿El barranco tiene... Un kilómetro de largo?
¡Tardaríamos semanas en construir el puente!
Pronto, maestro Dalliwog,
sabrá cuál es el castigo
por forzarme a esconderme.
¡Deberemos estar debajo del Reino de los Ratones
en cualquier momento!
Bueno, es oficial.
- Nos perdimos. - No estamos perdidos.
Oye, entre tú y yo,
¿estamos perdidos?
Vamos bien.
Sé hacia dónde vamos.
¿Estaba leyendo al revés?
Estoy cansado. ¿Alguien me da un masaje en la espalda?
No.
¿Un masaje de pie?
¡No!
Nadie me quiere.
Trato de ser buena persona, pero no les importa.
¿Qué tengo de malo?
Soy atractivo,
como un osito de peluche.
Sí, un gran y hermoso osito de peluche con camisa corta.
¡Ya no soporto más!
Me están volviendo loco.
Y tú con tu tonto mapa.
Si fueras el Elegido, sabrías
que no es un mapa, es un dibujo
hecho por una niñita.
¿Y ese olor?
¡Queso, nena! ¡Ah, sí!
Pobre Sir Jonas, se ha vuelto loco del hambre.
¡Ah, mi hermoso queso!
No está loco, mira.
¡Ah, mi hermoso queso! ¡Más queso!
- Pero... - ¡Queso glorioso!
¡Queso maravilloso!
¡Queso hermoso!
Los historias son ciertas. Aquí es donde los Ratoncitos vienen
a canjear sus tesoros por los cristales mágicos,
la entrada a la Tierra de los Gigantes.
Lo logramos.
¡Hurra! ¡Sí!
¡Vengan, por aquí!
No van a creer esto.
Mira, soy el Ratón más fuerte del mundo.
- ¡Yupi! - Genial.
Puedo comer todo el queso que quiera
y no aumentar de peso.
¡Sam!
¡Sí!
Es imposible.
¿Qué es este lugar?
¿No es hermoso, Sir Thaddeus?
No está mal.
¡Pasen! El queso es rico.
¡Sebastian, espera!
Sir Thaddeus, no seas aguafiestas.
No, prefiero tener los pies en el suelo.
- Gracias. - Mira, estoy volando.
¡Mamá! No me sueltes.
Yo también te quiero.
Este es el mejor paseo del mundo.
Vamos de nuevo.
Creo que el paseo se va a poner feo.
Me dolió.
- ¿Dónde estamos? - Este, mi amigo Ratón,
se llama paseo tenebroso.
Qué miedo.
¿Podemos ser prácticos
y encontrar la salida?
Veo una luz al final del túnel.
¡No vayas hacia la luz!
Qué tragedia. ¡Era tan joven!
Es una metáfora, Sir Jonas.
Significa que ve el resultado positivo en una situación negativa.
No, veo una luz en serio. Justo ahí.
Ya llegamos.
¡Traigan el taladro!
¡Paren!
¿Esta es la Tierra de los Gigantes?
Esfuérzate.
Es algo deprimente.
No hay bosque ni árboles.
Uno creería que esta tierra tendría una entrada más grande.
¿No?
¡Aqua Velva!
¿Qué pasa...? Mi magia no funciona aquí.
Qué irónico.
Algo que rebota...
Investiguemos.
¿Qué es eso?
Parece un huevo.
¡Toma eso! ¡Y esto! Y hay más para ti.
Está por romper el cascarón.
¡Toma eso, y esto!
No quiero interrumpir, pero ¡vienen los gigantes!
Estaremos a salvo detrás del huevo.
¿Seguro? Parece que vienen directo aquí.
Los gigantes no lastimarían a sus huevos.
¡Claro que sí! ¡Claro que sí!
No me gustaría ir a sus casas para Pascuas.
Estuvo cerca. Mejor cuidemos...
Monstruos.
Qué monos que son.
Parece que solo tenemos que encontrar el castillo y...
Esos son muchos castillos.
¡Lotería!
Tengo un chiste.
¿Qué le dijo el Ratón gigante al gatito?
Ven gatito, gatito.
¡No es justo! Ya lo sabías.
Mira, ahí está.
¡Espera! Es ése.
Ese, este.
¿Qué importa?
Todos los castillos son iguales.
Si tuviéramos alguna pista...
- Se me cayó un diente, mami. - ¡Sí!
- Ya veo. - ¿Qué te parece esta pista?
Ponlo debajo de la almohada, y el Ratoncito te dejará una moneda.
- Tonterías. - Justo como muestra el mapa.
Seguro que es una coincidencia.
Tesoro, hora de acostarse.
Buenas noches, mami.
- Ah, Sebastian. - Buenas noches, Monita.
¿Por qué las puertas de la Tierra de los Gigantes son pequeñas?
- Quizá me parezca a mí. - Ay, Dios.
Si hablas en serio acerca de hacer ejercicio...
¿Ejercicio? Con mis horarios, ni tiempo tengo de ser perezoso.
Me temo que tendrás
que dejar el queso, muchacho.
Esa es mi especialidad.
¿Y ese olor?
Ya sabes lo que dicen:
Quien lo olió, lo largó.
Qué clase tienes.
Mucha.
¿Escaleras? Sigan sin mí.
Me quedé sin combustible.
Acerca una silla.
Quédense un rato, Ratones.
Este parece ser el cuarto de Monita.
Separémonos y encontremos el cristal.
Bien dicho.
¿Qué?
Sir Thaddeus,
tú y Sir Jonas vayan por ese lugar.
Sebastian y yo iremos por allí.
¡Ese es mi trono, idiota!
Corrección: Quisiste decir que era tu trono,
y no me digas idiota.
Este castillo ahora le pertenece al Roedor Tenebroso, idiota.
¡Lo estaba calentando para usted!
¡Callados!
No me interesa una silla tonta.
¿Dónde está la Princesa?
Si quieres ver a la Princesa, tendrás que regresar
durante el horario de visita de 9:00 a 6:00.
¿Cómo?
Quizás no escuchó lo que dijo.
Tome a su serpiente gigante y vuelva reptando al sitio de donde vino.
Amo, antes de que llegara, él se burlaba de mí y me insultaba.
¡Digo que lo llevemos al calabozo y lo torturemos!
Registren el castillo de arriba abajo.
Si no habla,
haz que hable.
Ya.
Hola, soy Jonas y él es mi amigo Thaddeus.
¿Dónde está?
Venimos en son de paz.
- Thaddeus, saluda. - ¿A quién le estás hablando?
Detrás de ti.
Parecen ser amigables, pero no hablan mucho.
¡No!
Aquí no.
Fíjate.
Si conozco a las chicas,
entonces el cristal está en ese cofre.
La Princesa...
Habla de la Princesa una vez más y voy a estrangularte.
- Se llama joyero... - Como digas.
- ... no cofre. - ¿Estás celosa?
Estás celosa de la Princesa, ¿no?
Cómo no me di cuenta antes.
Es tan obvio.
Dices que quieres vivir en el bosque,
cuando en realidad quieres vivir en un castillo
con criadas y sirvientas, y llevar un velo.
- ¿De veras? - Te descubrí.
Como digas, Sherlock.
Cuidado, despacio.
Si fuera tú, no haría eso.
- Mami. - Verás...
la vida es como una caja de chocolates.
No puedes enojarte cuando alguien se come los mejores.
Tienes que agradecer lo que tienes.
- Detrás de ti. - Si me disculpas,
debo salvar a una Princesa.
¿Qué estás haciendo?
"Mírenme, chicos.
Soy la Princesa. Vengan a rescatarme todos".
Qué primitivo.
Ey, por acá.
Ven, gatito, gatito.
Pues, Sir Jonas,
parece que también tienes un don para resolver problemas.
Elemental, mi querido Thaddeus.
Ningún gato se resiste a un Ratón gigante.
Ahora sí que le llamamos la atención, ¿no?
¡Sálvate, Elegido!
Qué bueno verlo de nuevo, Maestro Dalliwog.
¿Cuál es el problema?
¿No reconoces a tu viejo alumno?
Bueno, pareces la versión más enojada
de alguien que conocí.
¿Te sorprende?
En verdad no. Siempre hubo algo,
no sé, que no estaba bien en ti.
¡Me abandonaste!
Te abandonaste a ti mismo cuando quisiste tomar aquello que se da.
¡Es mío!
Y tu Elegido
lo entregará en mis manos.
El cristal mágico es mío.
La Princesa es mía.
¡El castillo es mío!
¡Todo es mío, mío!
Este chico tiene problemas serios.
Qué buen gatito.
¿Y ahora qué hacemos?
Este fue tu plan, Sir Jonas.
La puerta queda abierta, gato.
Apúrate. ¿Está ahí?
¡Oye, Sebastian!
- ¡Oye! - ¿Qué quieres?
¿Por qué no me contestabas? ¿Lo encontraste o no?
¿Y eso qué fue?
Cuéntame, amigo.
Se supone que soy tus ojos y oídos en el suelo.
¿Amigo?
No hay nada que ver, amigos.
¿Qué es esa luz?
Parecen unos jeroglíficos.
Somos nosotros.
Debe ser el oráculo de la profecía.
Están los murciélagos.
- Y la Princesa. - ¡De nuevo con la Princesa!
¡Y el cristal blanco!
Gatito malo.
Tú debes ser Monita.
Sí, así me dice mi mamá.
Se me cayó un diente hoy, ¿ves?
Ah, claro que sí.
Queremos darte algo.
Les presento a Monita.
- ¿Cómo están? - Un bebé gigante.
Vaya suerte la mía.
Él se apodera del castillo y yo me encargo del calabozo.
Pero debo pagar mis gastos, alimentar a los niños...
a los 936.
Ahí está.
Chicos, encontré a la Princesa.
Ay, no. Cualquier cosa menos eso.
Princesa, lo haremos por las buenas
o por las malas.
Eres todo un hombre, cariño.
¿Cómo confundes a una Princesa con la reina?
¿Eres el Ratoncito Pérez?
No, es una historia larga.
Eres tontito.
¡Yupi! ¡25 centavos!
Espera, yo también tengo algo que darte.
- ¡El cristal blanco! - Qué adorable.
- Ha sido un honor, Monita. - Su Excelencia.
¿Para qué quieres mi diente?
¿No te lo dije? Salvaré al reino y me casaré con la Princesa.
¿Una Princesa?
Saludos, vecinos.
Soy la Princesa Monita.
Qué mala influencia que eres.
¿Por qué no tenemos de estas en casa?
¡Me gusta el transporte moderno!
¡Y me gustan los huevos!
Lady Monita.
- Adiós, Monita. - Qué mona.
Espera, ¿volverás a visitarme?
Ah, verás...
Claro, ¿por qué no?
¿Qué te parece mañana?
Quizá no tan pronto.
Pórtate bien, ¿sí?
Eres tan tontito.
¡Soy Princesa!
Los gigantes...
me tuvieron encerrado durante años en una jaula,
corriendo en ese rueda estúpida
que no va a ningún lado, ¡como un hámster!
Vamos, viejo.
Quisiste robar un cristal
sin siquiera darle una moneda al chico.
No pretendas romper la ley y no pagar el precio.
¿Y eso qué tiene que ver con meterme en la cárcel?
Solo tú puedes abrir tu jaula.
Así es.
Y me escapé sin tu ayuda ni la de ningún Ratón.
No sabes lo que me hicieron.
Pero aprenderás, maestro.
Aprenderás.
¿Qué...?
¿Cómo hicieron para subir?
¿Quieren dejar de trabajar de nuevo?
Esperen a que el Roedor Tenebroso se entere de esto.
- ¡A trabajar! - ¿Quieres ver un truco de magia?
¿Cómo lo lograste sin la varita?
No es la varita lo que hace al mago.
Es su corazón. Lo que me recuerda,
¿por qué el Roedor Tenebroso los mandó a ese puente?
No sé...
¿No sabía que destruirían el puente?
No sé.
No parece que le importes mucho.
¿Estás bien, Sir Jonas?
Oigan.
¿A quién engaño? No nací para esto.
Los veré en dos semanas.
Podemos irnos de vacaciones cuando regresemos.
Si debemos soportar esto todo el camino,
tardaremos dos semanas en llegar.
¿Qué piensas sobre esto?
¿Qué quieres decir?
No sé cuánto tardaremos en regresar.
¿Cómo podría saberlo?
Quizá puedas llevarnos más rápido.
No sé lo que estás insinuando,
pero deberíamos empezar a movernos.
El camino por delante es largo.
O podrías usar el cristal mágico
para llevarnos al castillo.
No me parece que sea una buena idea.
- Digo... - Tonterías.
Sebastian,
jamás pensé que diría esto,
pero tengo fe en ti.
Entonces, ¿qué les parece si nos vamos?
Uno para todos y todos para uno.
¿Listos?
Uno, dos...
Bienvenido, Elegido.
¡Eso fue espectacular!
Arrodíllate delante de tu nuevo amo.
¡Sí, cómo no, loco!
Ah, el infame bigote de gato.
¿Qué harás, hacerme cosquillas y matarme de risa?
Tiren sus armas,
- o se la daré de comer a la serpiente. - ¡Miente!
No lo escuches.
¿Realmente creíste que lastimaría a mi prometida?
Qué asco. Eso es asqueroso.
- Estás celoso... - ¿Qué dijiste,
- osito de peluche? - ¡Que estás celoso!
¡Usa el cristal, ahora!
- ¡Ya, Sebastian! - ¡Simsalabim...!
¡Samantha! ¡Oye, Roedor Tenebroso!
Te ordeno que sueltes a mi hija
- en este instante. - ¿Sam es Princesa?
¿Hija? ¿Sam es la...?
Dime que ya lo sabías.
Pero quiere decir que...
Fallaste.
Al fin, el cristal mágico es mío.
Ahora soy el Elegido.
Todos mis sueños se han hecho realidad.
Ratas, cumplan con la profecía tenebrosa.
Atrápenlos.
¿Por qué no lo haces tú mismo?
¿Así que, así son las cosas?
Sí, así son las cosas.
¡Que así sea!
Tengo todo lo que necesito...
justo aquí.
He aquí la profecía.
"Y las tinieblas cubrieron la Tierra".
¡Ven, mi reina!
¿Adónde se fueron?
¿Maestro?
Debes detenerlos.
No tienes miedo de un poco de competencia, ¿no?
No puedo vencerlos.
Ni siquiera tengo el cristal mágico.
Ya lo escuchaste... Antes.
Fracasé.
Sebastian, el cristal es solo un símbolo
de lo que ya tienes en el corazón.
¡Ve a buscarla, hijo!
¡Qué emocionante!
Tenemos mucho por hacer.
Pero primero despídete de tu amado bosque.
Espero que seas feliz viviendo bajo tierra...
¡conmigo!
- ¡No lo creo, loco! - ¡Sebastian!
¿Por qué no molestas a alguien de tu tamaño?
¿Y tú varita?
¡Despiértate!
- ¡Estás acabado! - ¡Ay, viejo!
¡Jamás!
¡Oh, Sebastian!
¿Oh, Princesa?
¿Estás decepcionado?
¿Estás loca? Tengo dos por el precio de uno.
Se acabó, creo.
Dame la mano, Sam.
- Gracias. - Así está mejor.
Las cosas se estaban poniendo raras ahí.
Empezamos con el pie izquierdo.
¿Por qué no trabajamos juntos?
Después de todo, somos Ratones civilizados,
¡y no humanos asquerosos que hacen experimentos con nosotros
en un laboratorio!
¿Qué te pasa? ¿Estás loco?
Sí.
Supongo que es un efecto secundario.
¡Dámelo! Vamos chicos, de veras quiero ese cristal.
Acostúmbrate a la desilusión.
Dime cuándo.
Dámelo.
¿De veras pensaste que eres más astuto que yo?
No seas ridículo.
¿Qué pasa, le temes a la oscuridad?
- No, Roedor Tenebroso. - Sebastian.
El cristal es solo un símbolo.
La luz siempre vence a la oscuridad.
¡No!
Creo en ti, Sebastian.
¡No veo, no veo!
Me ha cegado...
Si te lo dije una vez, te lo dije mil. Tú puedes.
No, podemos.
¡Basta de caritas románticas!
Terminemos con esto ya.
Vamos, dense prisa.
Se me ocurre una idea.
Una Hada, qué encantador.
Das lástima. ¿Es lo mejor que tienes?
¡Tendrás que superarte,
Elegido!
¡No, auxilio! ¿Qué está pasando?
¿Qué está pasando?
¡No!
Ah, mi cristal.
¡Mi cristal! ¡Devuélvanmelo!
Las Hadas saben pelear.
Eso no fue nada, Princesa.
Él tuvo suerte.
Qué linda pareja que hacen.
- ¡Samantha, está a salvo! - Espero no haber interrumpido.
Estás castigada.
Y estás a salvo.
Qué bueno que hayas regresado.
- ¡Sí! - ¿Quién manda?
¡Celebremos! ¿Quién me da un masaje de pie?
Será mejor que nos movamos. Tenemos un camino largo por delante.
Y si necesitan un buen general, soy su Rata.
Avísenme si visitan el barrio.
- Paz, colegas. - Sí, Rata de barrio.
No me sorprendería
si hicieran una película sobre nosotros algún día.
Ah, sí. Me lo imagino.
Se llamará: "El Ratón que trabajó demasiado".
Creo que esto le pertenece, Su Majestad.
No, Sebastian,
- aún nos quedan cosas por hacer. - Sebastian.
- Según la profecía... - Lo que quería decirte...
Creo que ya fueron profecías suficientes por un día.
Esto es peor de lo que pensaba.
Lo único que podría llenar esta oscuridad
es una declaración de amor verdadero.
Supongo que es el destino.
¡Te quiero!
¡Quiero a la Princesa!
¿Cómo?
¡Digo, Sam!
¿O es Samantha?
Princesa Samantha, muchas gracias.
Bueno, no es un castillo,
pero tendrá que servir por ahora.
¡Sebastian, es maravilloso!
Y así la Princesa y el guapo mago
vivieron felices y comieron perdices.
No entiendo, abuelo.
¿No querían vivir en el castillo?
No, sabían que sería igual de felices
si vivían en la casa del árbol.
- Sí. - No te pierdas.
- ¡Adiós, abuela! ¡Adiós, abuelo! - ¡Adiós, abuela! ¡Adiós, abuelo!
¡Vamos a jugar, chicos!
Adiós, mamá. Adiós, papá.
¿Adivina qué, abuelo? Voy a ser mago.
Solo busca en tu corazón, allí está la verdadera magia.
Parece que le viene de familia.
- ¡Te atraparé! - ¡No, no lo harás!
- Cálmense. - ¡Estamos jugando!
Ya veo.
- ¡Sí! - ¡Toma eso!
- ¡Regresa! - ¡Vamos!
- ¡Vamos! - Ven, Chip.
Es hora de ir a casa.
Si fuera una Hada, ¿dónde me escondería?
Puedo hacerlo, puedo hacerlo.
Sé que puedo.
¡Lo logré!
¡Adiós a todos!
UN CUENTO DE RATONES
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.