Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Punjabi
Quechua
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Sundanese
Swahili
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
ESTA FICCIÓN CINEMATOGRÁFICA ESTÁ INSPIRADA EN HECHOS HISTÓRICOS
Y BASADA EN LOS INFORMES DEL TRIBUNAL MILITAR SOVIÉTICO DE 1946
Y DEL TRIBUNAL REGIONAL DE MOABIT DE 1957.
Buenas noches, damas y caballeros.
Ya estamos solos, sin carabina que nos moleste.
El mundo está adormeci...
STELLA, VÍCTIMA Y CULPABLE
AGOSTO, 1940
Cantad, cantad, cantad, cantad,
que cante todo el mundo.
Todos a cantar este swing.
Cantad, cantad, cantad, cantad,
que cante todo el mundo.
Todos a cantar este swing.
Cuando empieza a sonar la música, todo el mundo acude a la ciudad.
Pero hay algo que tendréis que hacer.
Cantad, cantad, cantad, cantad,
todos tenéis que cantar,
todos a cantar este swing.
Todos a cantar, a cantar este swing.
¡Sí! ¡Ha sido perfecto!
Aaron, ¿qué opinas?
Bien.
Johnny, más fuerte en la segunda parte,
como Gene Krupa, y con charles en el estribillo.
- ¡Sí! ¡Justo así! - Exacto.
Y tú, Fred, en la parte central te has ido un poco.
Sí, porque había gente besándose en el gallinero.
Pues no te fijes tanto en Inge.
Bien, volvemos. Uno, dos, uno, dos, tres, cuatro...
¿Qué? Las parejas hacen estas cosas. O eso dicen, al menos.
Me iré dentro de poco, ya lo sabes.
Stella, los americanos ya no dejan entrar a nadie.
A vosotros, quizá.
Me voy al agua.
¡Vamos, renacuajo!
Por eso ya no escribe telegramas. Está escondido.
¿Y qué hacen tus amigos? Nada.
Cada día acuden a la embajada americana 50 000 judíos a pedir un visado.
- ¿Qué crees que hará tu primo? Eres... - Un ingenuo, lo sé.
Sí, muy ingenuo.
¿Podrías dejar de hacer eso?
¿Me pasas la sal, cariño?
- Mamá, quiero preguntarte una cosa. - ¿Por qué no hablas con Baranofsky? ¿Eh?
Todos lo hacen.
No quiero gastarme lo poco que nos queda en ese abogado.
Lo que no quiere es irse, ahí está el problema.
¿Y por qué habría de querer?
Soy alemán y esta es mi casa, luché por este país.
No dejaré que estos criminales...
¡Eres judío, Gerd!
Mira tu pasaporte.
Mamá... ¿Me dejarás el vestido brillante?
- No. - No tengo nada más.
- Te he dicho que no. - Pues iré desnuda.
Eres tan tozudo que no lo soporto.
Los nazis han ocupado media Europa, ya están en París.
- ¿También es culpa mía? - Cállate. Que se mueran todos, ¿no?
Por favor, vuelva a comprobarlo. No, por favor, compruébelo, por favor.
Debe de haber un error, tenemos que estar en la lista.
Gerhard Goldschlag. G-O-L-D...
No, por favor, seguro que tienen el visado.
Mi primo habló con un senador de Washington
y me dijo...
- ¿Qué dijo? - Te aseguró.
- ¿Qué? - ¡Te lo aseguró!
Sí, él me aseguró que lo enviaría directamente a la embajada, directamente.
¡Hace ocho semanas!
Discúlpeme, ya lo sé.
Estamos desesperados. Tenemos que salir del país.
Por favor.
Seamos escandalosos, seamos traviesos.
Cuando Adán tuvo a Eva,
no estaba para tonterías
ni le importaban aquellas manzanas de fuera de temporada.
Dicen que la primavera solo tiene un sentido para los tortolitos
y no somos más que los pájaros,
así que seamos traviesos.
Déjalo, lo repetiremos.
No, ya van tres y está muy borracho.
Yo también bebería.
Inge, una segunda voz en las últimas partes quedaría muy bien.
Y Johnny, piensa en Gene Krupa cuando toques, no en tu abuela.
¿Te vas a centrar? Si no, me largo.
Stella, su padre está en la cárcel.
Pero no tardará mucho en salir.
- Por Dios, pareces tonta. - Podrían incluso condenarlo a muerte.
- ¿Por robar mantequilla? - Porque somos judíos.
Sí, así lo disculpáis todo.
Creo que es mejor que cancelemos lo del sábado.
Para.
- Stella, cariño... - ¡No, ya estoy harta de lloriqueos!
Venga, una vez más. Seamos traviesos. Con ganas. Vamos.
Venga, Theo, por favor. No pienses en eso.
Deberías ser una gran artista.
Sí, deberías serlo.
Solo hay una cosa que lo impide...
Tranquilo, Theo.
Cálmate. Theo, mírame. Tu padre volverá. No te preocupes.
- Estamos contigo, amigo. - Vamos.
Qué guapa eres, hija mía.
Deberías ser una gran artista.
Sí, deberías serlo.
Solo hay una cosa que lo impide, querida:
eres demasiado buena.
Si quieres labrarte un futuro, nena,
búscate un buen pasado.
Porque el momento fatal está a punto de llegar.
Ya estamos solos, sin carabina que nos moleste.
El mundo está adormecido,
seamos traviesos.
Hay algo indómito dentro de ti, niña, y es muy contagioso.
Seamos escandalosos,
seamos traviesos.
Cuando Adán tuvo a Eva,
no estaba para tonterías
ni le importaban aquellas manzanas de fuera de temporada.
Dicen que la primavera solo tiene un sentido para los tortolitos
y no somos más que los pájaros,
así que seamos traviesos.
Si fueras tan amable de cumplir tu destino, querida,
sería el gran acontecimiento de 1928.
- Enhorabuena. - Una actuación fantástica.
No ha estado nada mal, ¿verdad?
Me ha encantado, enhorabuena.
Lo que Mikki quiere decir es que has estado absolutamente maravillosa.
Fantástica. Y tenemos una propuesta:
ocho marcos por posar desnuda una hora, más de la tarifa normal.
¡Ah! Y te damos una botella de "Chatenéf Tirilitóf".
Seguro que sí, zopencos.
¿Eso es que sí? ¿Eh?
¡Stella, Stella! Has estado brillante.
Enseñadme eso, quiero verlo.
¿Ha sido él? ¿Qué ha dicho?
¡Que le ha gustado muchísimo, y que le llamemos si conseguimos llegar!
Dadme la tarjeta, necesito verla.
¡Broadway!
¡El año que viene en el Cotton Club!
¡Música!
Subirás a ese barco aunque tenga que meterte en la maleta.
¡Inge!
¡Inge!
¡Inge!
¡Inge!
FEBRERO, 1943
JUDÍO
¿Has tenido problemas?
No. Bueno, los de siempre. No nos dejan en paz.
Hoy se han llevado a otra compañera.
Fred, tengo miedo.
Déjame.
- Toma. - Ah, gracias.
¡Vamos, vamos!
¡Princesa! ¡Necesito el martillo, pásamelo!
Siguiente.
¡Osloer, Grüntaler!
Quédate aquí.
¿La conozco de algo?
Es posible.
Soy actriz.
- ¿En serio? - Ida. Ida Proeck.
Sí, sí. La conozco.
- ¿Ya no puedo ver a mis amigos? - Hay toque de queda.
Si te pillan sin la estrella, te enviarán a un campo de concentración.
- No me reconocerán. - No lo soportaría.
- No tengo aspecto de judía, papá. - Por favor, no vuelvas a hacer esto.
No hacía falta salir de Tauentzien para visitar a Hansi.
¿Por qué lo has hecho?
Es su cumpleaños, quería comprarle una flor.
- ¿Crees que somos estúpidos? - Sí, pero es la verdad.
Espera, quizá deberías confiar más en ella.
No me creo ni una palabra de lo que nos cuenta.
- ¿Mamá? - Mira.
¿Qué es eso?
Se nota que estás celosa.
- ¿Nos has mentido? - Tu marido es digno de compasión.
Él ya se compadece de sí mismo.
Eres una golfa.
No me conocéis en absoluto.
¡Venga! ¡Seguid!
¡Alarma! ¡Que paren las máquinas!
¡Necesitamos ayuda!
Has tenido suerte de que esté aquí. Heiser te habría echado.
Mi madre le da las gracias por el jabón.
Dile que no se moleste. No tardaréis mucho en iros.
Van a limpiar Berlín.
- Pues yo no pienso esperar. - No harán eso.
¿Y dónde te esconderás?
Te harían falta documentos, cupones de comida...
Piénsatelo bien, Johnny.
No, conozco a un tío que consigue identificaciones, pasaportes...
¡De todo! Rolf es el mejor.
¡Anda! ¡Johnny se ha enamorado!
- ¿Es eso? - Dejadme en paz.
Pregúntale al capataz qué quiso decir. Quizá sea un malentendido.
Deberíamos empezar a establecer contactos para resistir.
Sí, como Herbert Baum, que lo mataron a golpes en comisaría.
Fritz tiene razón, hay que moverse.
- No pueden echarnos a todos. - Claro que pueden.
Nos reemplazarán con los esclavos polacos que están trayendo.
Sí, es una acción selectiva contra nosotros.
¿Quién lo dice?
- Rolf. - ¡Ah! ¡Rolf!
Ya fusilan a judíos en masa sin motivo en Auschwitz.
Eso son cuentos de terror, Inge.
No. Me lo dijo un chófer de la Wehrmacht.
Sí, claro, y a él se lo dijo su tía y a ella su gato.
A ver, si hemos sobrevivido miles de años, sobreviviremos a los nazis.
Somos más listos y más guapos.
- ¡Y tocamos swing! - ¡Sí!
¡Desde luego!
Brilla como el sol a través de la lluvia,
brilla como el sol y tu sonrisa ahuyentará las nubes.
Es lo que hace la gente, te lo aseguro,
y si ellos pueden, tú también.
Ríe, canta, baila y balancéate,
mira cuánta alegría puede darte esta vida.
Es lo que hace la gente, te lo aseguro.
¡Tenga cuidado!
Tráete a Fred algún día. Quizá haya cambiado de opinión.
¡Claro! ¿Cómo no se me había ocurrido?
¿Lo ves? Menos mal que me tienes a mí.
¡Continuad!
¡Vamos!
El ambiente está muy tenso desde Stalingrado.
Estoy seguro de que la guerra acabará en verano.
Después te llevaré a Capri,
y te invitaré a un helado de limón en un precioso hotel del puerto.
- Apestas. - ¿Qué?
Que apestas. A tabaco.
¿Mejor?
- ¿Por qué te casaste conmigo? - Dios...
Nunca me he sentido tan solo como contigo.
¿También es culpa mía?
Ya no puedo más.
No puedo más.
No lo aguanto, no puedo continuar, no puedo, no puedo más, no puedo,
no puedo...
¡Fred! ¡Fred, no, por favor! Tranquilo.
Te quiero, te quiero.
La guerra acabará pronto y todo irá bien, ya lo verás.
Entendido. A la orden, señor.
¡Judíos!
- ¡Stella! ¡Stella! - Tengo que avisar a Fred.
TALLER II
- ¡Stella! - Tienen a Fred.
Vámonos.
¡Alto! ¡Detente, no corras!
Este ya no irá a ninguna parte.
Adelante.
Identificación.
Adelante.
Adelante.
Identificación.
Bien, continúe.
¡Alto!
Identificación.
¿No cree que olvida algo?
Mamá, el guante.
Gracias.
- Dame tu tarjeta. - ¿Qué vas a hacer?
Hay que esconderse.
Por favor, despacio. Sin ruidos.
Lilienthall parecía estar muy seguro de lo que decía.
Mamá, estoy muerta de miedo por Fred.
Están matando a todos en Auschwitz.
- Debéis intentar guardar más silencio. - Ya.
El Sr. Fenske vigila como un perro guardián.
Gracias, Klara.
Ven aquí, vamos.
Mamá, hay que conseguir cupones.
Es muy...
- No puede salir, ¿está claro? - Eso es asunto nuestro.
Acabaremos todos en un campo de concentración.
- Mi marido tiene fiebre, está enfermo. - No irás a ninguna parte.
- Déjeme. - Está prohibido.
Sí, pero tiene que hacerlo. No podemos dejarlo así.
Esto es un error.
¡Pare, por favor!
Zeidler von Jagow, oficial de la SS. Papeles.
Solo tengo esto. Nos bombardearon y se quemó todo.
- ¿Nombre? - Proeck. Ida Proeck.
- ¿Cuándo fue el bombardeo? - Hace tres días, en Dortmund.
- ¿En Dortmund? ¿Y qué hace en Berlín? - Tengo familia.
¿Nombre, dirección?
Bien, tendrá que venir al cuartel.
No, oiga, mi padre está enfermo.
- ¿No podemos arreglar esto de otro modo? - ¿De qué modo, exactamente?
¿Cómo no? Siempre es lo mismo con vosotras.
En verdad me llamo Rolf. Rolf Isaaksohn.
Tengo sangre judía.
Johnny dice que necesitas cupones y documentos.
O a lo mejor no eres Stella.
- Espera un poco, nos acabamos de conocer. - Eres un desvergonzado.
Sí.
¡Paul! No sabía que también estabas aquí.
- Te presento a... - Soy su... prometida.
Eso.
Os puedo conseguir tarjetas como esta para que os podáis mover libremente.
Normalmente las vende por 2000 marcos, pero a mí me hacen precio de amiga.
Qué delicia.
¡Ah, mira cómo disfruta el hámster! Te gusta, ¿eh?
- Qué bien. - Ay, mi papito guapo...
Para.
¡Stella! Stella, somos amigas.
Recuerda que no somos parientes.
De acuerdo.
Adiós.
¡Corre!
¡Alto! ¡Policía!
¡Venid aquí!
¡Alto!
¡Detenedlos!
¡Alto!
Tenga, señor.
Heil Hitler. Policía Secreta. ¿La Sra. Schoene?
Sr. Fenske, ¿de verdad...?
Existe la sospecha de que esconde a ilegales.
¿Qué ocurre ahí arriba?
No es cierto, agente.
¡No es nada, Sr. Conradi!
- ¡Vuelva a entrar en casa! - Apártese.
- ¿Cuánta gente vive aquí? - Vivo sola, mi marido murió.
¿Por qué está cerrada esa puerta?
- Apaga la linterna, nos van a ver. - Sí, papá, déjalo ya.
Apágala, Gerd.
Se acerca alguien. Deja eso.
Buenas.
La reserva está a nombre de Gerd y Toni Gransow en el hostal Rinkel.
Está en Rankeplatz. ¿Se acordarán?
Rinkel, sí, gracias. Esto es muy generoso por su parte.
No sé cómo agradecérselo.
Me quedo con Rolf, ya os lo dije.
Pero esto no...
Cariño, no puedo aceptarlo. Debes venir con no...
¿Proeck de Berlín y Gransow de Colonia compartiendo habitación?
- La Gestapo acudirá enseguida. - Tiene razón.
Os llevaré cupones de comida.
Te dije que nada de contactos. Es demasiado peligroso para todos.
Buenas noches.
Cuídate mucho.
Conmigo estarás segura.
No puedo, Rolf. Aaron y yo nos conocemos desde pequeños.
No puedo hacerlo. Somos amigos.
Sí, amigos...
Hablamos de renunciar a 2000 marcos. No puedo permitírmelo.
- Y yo también soy tu amigo. - Tú no eres mi amigo.
"Alfombras Salomon" apesta a negocio de judío rico.
Tendrán ahorros de sobra, eso seguro.
Podrás hacerlo, te conozco.
Hola. Disculpe.
Perdona el retraso.
Acabo de escuchar una canción que Charlie Parker grabó en Harlem.
- Se me eriza la piel. - Qué bien.
¿Has traído el dinero?
El precio ha subido. Faltan 2000.
¿2000 más?
No sé si podremos conseguir tanto, nos fían el dinero.
Yo no pongo los precios.
Mi madre aún tiene el broche de mi abuela.
Joder, no puedo hacer eso. Son sus recuerdos.
Oye, teníamos un acuerdo.
Si se lo pides a cualquier otro, te costará el triple.
El otro día canté. En sueños.
Era un ensayo y no parabas de quejarte.
Luego me desperté y lloré.
Os echo de menos.
Incluso a Inge.
Cuando pienso en Fred...
Perdona. No es el momento.
Le diré a mi madre lo del broche.
Las condiciones han cambiado y es necesario...
Cariño, ¿por qué siempre me haces esperar?
¿Eh? Mujeres...
- Heil Hitler. - Heil Hitler.
Han aparecido de repente. No he podido reaccionar.
Sí, sí... Serás capullo...
- No lo destroces, queremos venderlo. - Sí, tranquilo.
Joder, siempre tengo la culpa de todo.
Lo has hecho muy bien. ¿A qué viene esa cara?
Es lo que hay. O sigues a flote o te hundes.
- Come repollo todos los miércoles. - ¿Hans Albers?
Sí. Como tengas que hacer una escena de besos con él, te puedes morir.
Es un trabajo duro.
¿Has traído algo para mí?
Oye, Ida...
- No deberíamos hacer esto. - Nos va bien. De hecho, quiero más.
¿Perdona?
Hay cinco matrimonios mixtos en el rodaje que necesitan papeles.
Consíguemelos.
Son documentos oficiales en blanco, esto es completamente ilegal.
Ya, eso te hace aún más atractivo.
Eres increíble.
Primero desapareces durante semanas, y de repente...
¿Me traerás dos más?
¡Para ya, por favor!
"Mami. Mami".
¡Cierra el pico!
"Mami".
Eh, calma.
Sus padres están en un hostal de Rankeplatz.
Los míos están en Auschwitz. ¿Y sabes quién llora por las noches?
- "Mami. Mami, te echo de menos". - ¿Se puede saber qué he hecho?
Nada, ahí está el problema.
Ve a hablar con tu oficial, necesitamos dinero.
- ¿Cuánto crees que vale todo esto? - ¡Yo no soy tu puta!
Pues deberías follártelo. Eres muy buena en la cama.
- Eh, cariño. - ¡Lárgate!
No, ¿por qué? Ven conmigo, guapa.
¡Ven aquí!
Necesito una habitación y tengo entendido que tú puedes conseguírmela.
¿Una habitación? ¿Yo?
Me lo ha dicho Mikki.
- ¿Tengo una habitación? - En el piso de Taunusstrasse.
¿Qué? De eso hace mucho.
Ve a la oficina municipal y di que te han bombardeado.
Ya, claro. ¿Y quién sella mi registro?
Sí, ¿quién le podría sellar el registro?
La amenaza es grave y debemos estar bien preparados.
El judaísmo internacional ha puesto todo su empeño
en reforzar esta amenaza y expandirla,
igual que el comunismo,
al cual también debemos plantar cara con decisión y coraje.
Los judíos luchan por el poder
desde su aparente voluntad de integración...
Mañana por la mañana este documento tiene que estar sellado y registrado.
La comisaría está a la vuelta de la esquina.
Ha vuelto a los dos minutos, cuando estaba medio desnuda.
No ha llamado, y no quería nada.
Solo ha puesto la excusa de ver no sé qué documento.
- Heil Hitler. - Sí, son así.
Pero tengo un sello original de la 157.
En cuanto lo vea se cagará encima.
¿No te parece muy arriesgado que yo sepa dónde tienes el taller?
Puede que tengas razón.
Sí, es mejor que no vengas.
Tranquila, llegarás a tiempo. Nos vemos a las dos en KaDeWe.
Gracias, Cioma. Eres un cielo.
No has acudido a la comisaría, lo sé.
Eres judía, ¿verdad?
El desayuno es a las siete.
- ¿Qué ocurre? - Nada, vete a la cama.
- Quinientos es demasiado. - Es lo que le paga a Rolf.
Tú no eres Rolf. Doscientos, última oferta.
Son originales del Alto Mando.
- Cuatrocientos o lo dejamos. - Lo siento, no hay trato.
La piscina cerrará dentro de 15 minutos.
Deberíamos invitar a Hildegard, seguro que dirá que sí.
Perdonad. Han bombardeado mi casa y necesito algún lugar donde alojarme.
Lo siento.
Gatita...
¡Para! Déjame en paz.
He oído que el negocio te va genial, gatita.
¡Gatita!
No tienes vergüenza, Rolf,
solo eres un imbécil solitario y ni siquiera lo sabes.
Deberías darme las gracias por haberme conocido.
De acuerdo. Gracias.
Eres una gata salvaje y eso me gusta.
- ¿Sí? - Sí.
¿Adónde vamos?
Creía que iríamos al hotel.
Espérame aquí.
Un segundo.
¡Señor! Por favor, señor. ¿Tiene fuego?
¡Malditos!
¡Dejadme!
¡Ya tengo los pasaportes! ¡Venga, venga, venga!
¡Rápido, rápido!
¡Eh! ¿Por qué corréis?
¡Vamos!
¡Alemania sobre el mundo,
sobre el mundo reinará!
¡Johnny!
¡Alemania reinará!
- Está abierta. - Esta también.
¡Izquierda, derecha, izquierda, derecha! ¡Marchen! ¡Marchen!
¡Ven a bailar, amor mío!
¡Compórtese, jovencito! ¡Nuestros camaradas mueren en el frente!
Ese tío no es kósher.
¿Qué estás mirando? Puta albóndiga...
- Id pidiéndome una sopa de col. - ¿Con albóndigas?
- A mí me parece fantástica. - Es horrible.
En Gran amor parece un caniche.
Pero tiene una buena voz.
Canta como un hombre, tú lo haces mucho mejor.
¿Me trae sal y pimienta?
- ¿Dónde está Johnny? - ¿Lo echas de menos?
Quizás.
¡Rolf! Berlín es un pañuelo.
Hola, Inge. ¿Ya no me conoces?
Sí, hola.
¿Por dónde anda Johnny?
Da igual. Yo no he estado aquí.
"¡Rolf! Berlín es un pañuelo".
Por favor, no me digas que os liasteis.
¿De verdad te enrollaste con Inge?
Eres una mujer muy especial.
Ya lo sé.
¿Nos casamos?
¿Ahora?
- Gestapo. Vamos fuera. - ¿Es una de las tuyas?
- No la conozco. - Sí, claro.
Vamos.
Arriba.
No lleva sujetador.
Ven aquí.
- Lo has hecho bien, tranquila. - Claro, has cumplido con tu deber.
- ¿Erais amigos? - No, bueno... Conocidos.
¿Y el resto del grupo?
Bien. 16:12 h del 2 de julio de 1943.
Sigue el interrogatorio de Kübler, nombre de soltera Stella Sara Goldschlag.
¿Es este?
Antes nos has dicho que vive en Taunusstrasse, ¿es correcto?
- Sí. - Pero no es verdad. No vive allí.
Siéntate con la espalda recta, zorra judía.
Cuéntanos otra vez lo de la cita en KaDeWe.
Sí, nos vimos en KaDeWe, junto a los perfumes.
- ¿Qué día? - El 23 de junio.
Antes has dicho el 20.
No, fue el 23. Entramos porque llovía mucho.
El 23 era domingo.
Lo siento, sería el 22. Sí, el 22.
- ¿Cómo esperas que te creamos? - Mientes mucho.
¿Fue el 20, el 22 o el 23?
Permíteme hacerte una pregunta íntima. ¿Por qué no llevas sujetador?
¿Dónde vive tu amigo?
No lo sé, prácticamente no lo conocía.
Vaya, tu otro amigo judío dice justo lo contrario.
Sí, que estabais muy unidos y que os conocíais de la escuela de arte.
Sí, pero solo posé para él una vez.
- ¿Cómo? - Habla más alto.
Posé desnuda para él, pero solo fue una vez.
¿Posaste desnuda?
Ayer entró en vigor la Ley de Ciudadanía del Reich,
que nos permite ejecutar judíos sin trámites legales.
Lo volveré a preguntar.
- ¿Dónde vive? - No lo sé.
Era una broma, pero ahora va en serio. ¿Dónde vive?
¡No lo sé! ¡Es la verdad!
¿Quién puede saber dónde vive?
- Mikki. - ¡El apellido!
- Mikki Hellmann. - ¿Dirección? Vamos, vas muy bien.
¡No lo sé! ¡No lo sé! ¡Lo prometo!
Mikki Hellmann, sí, está aquí.
Kantstrasse, número 12.
¡Es una oficina de correos!
Ya estoy harto de esta zorra, no hace más que decir mentiras.
¿Dónde está Cioma Schönhaus?
¿Dónde vive Schönhaus?
Georg, espera. Déjame a mí.
Será mejor emplear otro sistema, esto no nos lleva a ninguna parte.
Levántate, vamos, arriba.
Quiero que escribas una postal.
Ven aquí.
Siéntate. Eso es.
Bien.
Ten.
De acuerdo, coge el bolígrafo y escribe:
"Mikki, necesito verte urgentemente,
me encuentro en una situación incómoda".
Lo siento.
Toma.
¿Puedes hacerlo o prefieres descansar un poco?
Descansas, ¿no?
Ten.
Ahí, el de la gorra. ¿Es él?
Sí, es él.
- ¡No! ¡Dejadme! - Vamos. No te resistas.
¡No he hecho nada!
¿Sí?
Dr. Schreyer, ha venido el teniente coronel Mohnke.
Muerda esto.
Ahora vuelvo.
¡Ah! Hola, teniente coronel. Es un placer volver a verle.
No me lo tenga en cuenta, doctor, pero el sentimiento no es mutuo.
Oiga, ¿adónde cree que va? ¡Deténgase!
¡Tienen que estar aquí! Mi madre es...
Será más fácil si me da los apellidos.
Mi casa fue bombardeada.
¡No toque eso!
¡Gransow, aquí están! ¡Gransow! ¡Gerd y Toni Gransow! ¡Son mis padres!
- ¡Son ellos! - Lárgate.
¡Stella!
¡Oh, Dios! ¡Hija mía!
Cariño...
Ven, vamos.
Tienes que contarme lo que ha pasado. Si no, no podré ayudarte.
Necesita un médico. Le pediré al portero...
- Todavía no. - Pero...
Por favor, Stella... Cuéntamelo, por favor.
Me dio golpes y patadas por todo el cuerpo.
- ¿Quién? - Un policía.
¿Te arrestaron?
Sí, y me hicieron un montón de preguntas.
¿Habías hecho algo malo?
¡No! No había hecho nada.
Cariño, eso no puede ser.
¡No he hecho nada malo, es la verdad!
No había hecho nada.
No he hecho nada malo.
Que Dios te bendiga
en todo el camino,
que alumbre tus pasos
y tu luz brille más.
Que la vida te cubra de buenaventura...
- Cariño... - Todo irá bien, mi amor. Ya ha pasado.
- Tranquila, cielo. - Ya está.
¡No! ¡No! ¡No!
¡No!
¡Levántate! ¡Vamos!
- ¡Salid, rápido! ¡Bajad, bajad! - ¡Id bajando, no os entretengáis!
¡Stella!
- ¿Adónde van estos? ¿Al gueto de Terezín? - No, a Auschwitz.
- ¿A qué huele? - Alguien se ha cagado.
Eisenthal Joseph, Israel.
Eisenthal Veronika, Sara.
Yerachmiel Albert, Israel.
Giberman Berel, Israel.
Adler Dovid, Israel.
Adler Margareta, Sara.
Adler Elke, Sara.
Chayeh Soroh, Israel.
Loitner Zalmen, Israel.
Loitner Malkeh, Sara.
Meyer Johanna, Sara.
- Kübler Stella, Sara. - ¿Qué?
- No, no puede ser. - No me toca salir aún.
- ¡Mamá! - Mi marido luchó en el frente.
- ¡Tenemos derecho a ir a Terezín! - ¡Mamá! ¡Mamá!
¡Por favor!
¡Stella!
¡No pueden separar a las familias!
¡No pueden llevársela, no pueden hacerlo!
¡Apartaos! Vamos.
Aparta.
Por favor, ¿puede llevarle esta carta a mi sobrina?
Déjeme, señora. ¡Apartaos!
Por aquí.
Bien...
Cogisteis la línea 11.
Aquí subisteis por Alt-Moabit y nada más entrar en Rathenower
llegasteis al cuartel de Turmstrasse, ¿lo recuerdas?
¿Quieres acabar la conversación?
Entonces dime en qué parada os bajasteis.
Creo que había...
Había otro autobús.
El conductor estaba sentado en un banco, fumando.
¿El final de línea en Waldstrasse?
Indícame el recorrido que hicisteis a partir de ahí.
Creo que caminamos unos metros y torcimos a la derecha en algún momento.
¿Hacia el estudio de tu amigo Cioma?
Por favor, Sr. Lachmuth, no quiero ir a Auschwitz.
¡Todavía soy muy joven!
Solo quiero información. Ni siquiera estás en la lista.
¡Schützendorf! Qué casualidad.
Tu madre estudió canto con Schützendorf, lo mismo que yo.
Vaya.
Creo que giramos a la derecha
y pasamos por delante de esta cafetería.
Muy bien. ¿Qué más recuerdas?
Había un parque.
¿Un parque? Aquí no hay parques.
Bueno, o una zona verde, y cruzamos un patio interior.
¿Ahí estaba el estudio?
¿Reconocerías el lugar si estuvieras allí?
Bien, irás con dos agentes judíos.
Ya estamos muy cerca. ¿Os pagan por hacer esto?
Sí, 160 marcos, y no nos deportan.
- ¿No vivís en un campo? - No, no hace falta.
Él vive en Torstrasse y yo tengo una habitación en Rosenthaler.
Rosenthaler...
No me fastidies. Hemos estado aquí hace una hora.
Pues es aquí.
Entró a comprar azúcar en esa cafetería.
- ¿Azúcar? ¿Por quién me has tomado? - Günther, sé amable con la dama.
¿Hacia dónde?
La siguiente a la derecha.
Última oportunidad.
Ahora lo recuerdo. En la casa de Leder-Meyer.
Sabía que te conocía. Sí, sí, sí.
Mierda.
Sé sincera, no tienes ni idea, ¿verdad?
No vamos a delatarte.
Diremos que el pájaro ha volado
pero que nos has dicho los lugares que frecuenta.
Bien, ¿y ahora qué hacemos?
¿Qué hacemos? Llevarla de vuelta.
No tiene ni idea, me lo ha confesado ahora mismo.
Joder, pues la has cagado. Ya estás en la lista.
- Nos enviarán a Auschwitz. - ¿Cómo lo sabes?
No quiero ir a Auschwitz.
No quiero ir a Auschwitz, no quiero ir a Auschwitz, no quie...
Mañana verás otra vez a Lachmuth y podrás hablar con él.
Fue amable contigo, ¿no?
¡Si no eres judío, adelante!
- ¿Veinte? - Sí.
- ¿Dos? - Sí.
Vengo con Kübler. Nos ayuda a buscar a Schönhaus.
Pues ayuda muy poco.
- A ver. ¿Cero? - Sí.
- ¿Cuatro? - No.
Conoce los sitios por donde se mueve.
¿Y bien? ¿Qué piensas de ella?
Solo sé que sabe cantar.
Grand.
¿Qué tipo de música cantas?
Jazz, pero puedo cantar lo que quieran.
¿Música negra?
¿No está prohibido?
De acuerdo. Acércate y cántanos.
Estoy esperando.
Ya estamos solos, sin carabina que nos moleste.
El mundo está adormecido, seamos traviesos.
Hay algo indómito dentro de ti, niña,
y es muy contagioso.
Seamos escandalosos, seamos traviesos.
Lo haces muy bien.
Gracias.
Pero no me sirve de nada, hemos perdido a Schönhaus.
Aún podemos encontrarlo.
Sí, cuento con ello.
Joder.
Seguimos.
Hablas tú.
Yo podría hacer lo mismo que el Sr. Abrahamson.
¿Sí?
¿Y qué hace el Sr. Abrahamson?
¿Qué ha hecho hoy, por ejemplo, aparte de desplumarme a las cartas?
Conozco a mucha gente.
Venga conmigo.
Pero ¿qué hace? Suélteme y déjeme en paz.
Gestapo. Acompáñeme.
¡Apártese de ella!
Aún viven allí. Una mujer les lleva comida.
Mandelbaum, una pareja mayor.
Sí, Kantstrasse. Estaré esperando. Hasta luego.
¡Lilo! Qué sorpresa.
¿Estás bien? No tienes buen aspecto.
¡Oye, qué grande te has hecho!
Es mi amiga Stella. No le tengas miedo, cielo.
Hablamos de Terezín:
podrías trabajar en lo tuyo y ducharte con agua caliente.
Olvídelo, no pienso traicionar a nadie.
¿No? Muy bien, como quieras. Si prefieres acabar en Auschwitz...
No entiendo que seáis tan tercos.
Dios...
¿Lo has oído? Es increíble. ¿Cómo va lo tuyo?
Voy poco a poco.
Claro, poco a poco. Es un trabajo bastante bueno, ¿eh?
Bien pagado, al aire libre...
Me han dicho que fuiste al cine.
Sí. Creí ver a alguien.
Ya, y de paso viste la película.
- No fui por... - Deja de mentirme.
Eso me molesta. ¿Sabes lo que creo? Que estás disfrutando a mi costa.
- Me esfuerzo por... - ¡Te he dicho que no me mientas!
- Si Rolf estuviera aquí, todo sería... - Sí, Rolf, ya lo dijiste. ¿Qué Rolf?
Su novio, Rolf Isaaksohn.
Los arrestaron juntos. Hace trabajos forzados en Wuhlheide.
Es falsificador de pasaportes. Conoce a todo el mundo.
Un profesional. Cuánto me alegro.
¿Sabes qué? Estoy harto. Prepara su transporte.
A Auschwitz, el día 28, con papá y mamá, los tres.
No, por favor, lo haré mejor.
¡Pues hazlo, y deprisa!
¡Si mañana por la tarde no has traído a alguien, os meto a todos en un tren!
¡Hola!
Oh, vaya. ¿No eres la novia de Rolf?
Siéntate.
¿Con quién hablabas por teléfono? ¿Con Rolf?
No, rompimos.
Lo siento. El mal de amores...
¿No comes?
¿No tenías hambre?
Disculpe.
Gestapo. Tendrá que acompañarnos, señor.
¿Por qué? Yo no he hecho nada.
- ¡Levántese, ya se lo explicaremos! - ¡No tienen derecho a hacer esto!
Continúen bajando, por favor.
Por aquí se cuentan cosas horribles de ti, Stella.
- Dicen que entregas a la gente. - Solo tenías que fingir que colaborabas.
No puedes traicionar a tu propio pueblo.
Claro.
Ya sabéis por quién lo hago.
Vaya, así que la culpa es nuestra.
¿Y por qué seguimos detenidos?
No, cariño. ¡Cariño!
- Mirad, la que pasea libre por la ciudad. - Y tiene habitación individual.
- Dicen que entregó a Meyer. - Es peor que ellos.
No deberías haber mezclado a tu novio en esto.
El interrogatorio se descontroló un poco.
Al parecer, tu amigo provocó a mi jefe.
Última de la izquierda.
¡Eh! Sácame de aquí. Tengo dinero.
Por favor, coge el reloj.
¿Rolf?
- ¡Rolf! - ¡Ayúdame, por favor!
- ¡Rolf! - No me dejes aquí, te lo suplico.
Rolf. Rolf...
Te sacaré de aquí.
Solo hay que darles nombres y direcciones.
Tú conoces los escondites.
El hombre del sombrero francés,
o la pareja del piso franco de Wedding, ¿recuerdas?
Dobberke solo admitirá pistas sólidas.
Así que quieres nombres... Hay que tener valor.
Solo quiero sacarte de aquí, Rolf.
¡Me van a enviar a Auschwitz
porque no fuiste capaz de mantener la puta boca cerrada!
¡Olvida eso y céntrate en lo que te digo!
- Dobberke me escuchará. - No te creo.
¡No saldrás de aquí sin mí!
¡Lárgate! Me das asco.
¡Rolf! ¡Rolf, te necesito!
¡Nos necesitamos!
Espero que disfrutes en Auschwitz.
Hay un taller clandestino en Mitte donde trabajan 20 judíos.
Conozco pisos en los que se esconden más de diez personas
y a la mitad de los ilegales de Charlottenburg.
Dile a Dobberke que puedo llenarle un tren entero.
Sí, yo también.
Gestapo. Los papeles.
Quieto. ¡Venga!
Regístralo bien.
Documentación, por favor.
La suya.
Vamos.
- ¡No! ¡No! - ¿Dónde está el dinero?
- ¡Suéltelo! - ¿Dónde está?
¡Dímelo de una vez!
CON LOS MEJORES DESEOS HOTEL ROYAL BERLÍN
¿Qué estamos haciendo?
¡Me das asco, cerdo! ¡Ha muerto por tu culpa!
¡Tú la has matado!
Estamos haciendo exactamente lo que tú querías. ¿Vale?
¡No!
¡Déjame! ¡No! ¡Suéltame!
Sigues viva.
Lárgate, la Gestapo está aquí.
¿Dónde podemos vernos?
En el cine de siempre, dentro de dos días.
De acuerdo.
Me gustaría trabajar con Bruno Goldstein algún día.
- ¿Por qué? - Ella protege a algunos judíos.
- ¡Cállate! - Es la verdad.
- ¡Miente! - ¡Cállate!
¿Has perdido la cabeza?
La jefatura quiere cerrar esta oficina.
Si estás aquí es solo porque yo te protejo.
Cuéntale lo que le dijiste al amigo que viste en Ku'damm.
¡Cuéntale tú quién gana más dinero!
¡Tiene una maleta llena!
- ¿De qué estás hablando? - ¡Eh! ¡Quietos! ¡Parad de una vez!
¡Basta! ¡He dicho que paréis de una vez!
¡Escucha, vete directamente a tu habitación!
¡El lunes iremos al registro civil, os casaréis
y no volveréis a quejaros el uno del otro delante de mí!
A la orden, sargento mayor.
He hecho un arreglo para tus padres.
Irán los dos a Terezín. Allí no correrán peligro.
Gracias. Es muy bueno conmigo.
Sí.
¿Y lo eres tú conmigo?
¿Ayudas a judíos?
No. Ya lo sabe, Walter.
Vales demasiado para hacer esto. Tienes clase.
Tengo un amigo en Auschwitz, de la SS.
Según dice, exterminan a los judíos en cuanto llegan.
Separan a algunos para ir a las duchas.
Suelen ser alrededor de 500.
Mujeres y niños primero.
Cierran las puertas y sale gas de las duchas.
Mueren todos en cuestión de minutos.
Lo repiten durante todo el día.
De la mañana a la noche. Día tras día.
¡Id pasando, no os paréis!
¡Vamos, vamos, vamos!
¡Subid, daos prisa!
No os preocupéis por mí, estaré bien.
En el gueto de Terezín hay un salón de actos.
Hasta tienen coro.
Os enviaré comida y las salchichas que te gustan.
No nos olvides nunca. Te llevaremos en nuestro corazón.
Eres lo único que tenemos.
Mamá, estaréis mejor que aquí, ya lo verás.
Es un lugar más seguro, Dobberke me lo ha confirmado.
No nos prometas tantas cosas.
¡Listo!
Cuídate, hija.
Primero arrestaron a Ilja, luego a Hansi,
y tres semanas después a Fritz-Günther y a Egon.
Se llevaron a casi todo el grupo.
Inge Lustig me delató.
- ¿Inge? ¿Nuestra Inge? - Sí.
En el Café Bollenmüller. Casi me matan a golpes en comisaría.
Había escuchado algún rumor.
Dicen que una mujer rubia ronda por Ku'damm denunciando a judíos.
Quizás sea Inge.
Eso encaja.
¿Por qué hará eso? Ojalá se suicide.
Me alegro mucho de que sigas vivo.
Conozco a una gente que saca a judíos por la frontera sur.
En bicicleta. Los trenes están muy vigilados.
En tres semanas llegaremos a Suiza y seremos libres.
Iremos a Estados Unidos y empezaremos de nuevo.
¿Qué ocurre?
Nada. Es un buen plan.
- Ahí está la puta de los nazis. - ¡Maldita seas!
Por tu culpa se han llevado a 60 judíos de una sola vez.
¿Por qué me miras?
¡No me toquéis!
Jamás he conocido a alguien tan miserable.
¡Pagarás por esto, bruja!
¡Cuando acabe la guerra, iremos a por ti!
¡Maldita cerda asquerosa!
¡Traidora!
¡Te arrepentirás de esto, Stella Kübler! ¡Juro que te arrepentirás!
Disculpe. ¿Puedo ver su documentación?
¡Que no escape! ¡Judío!
¡Stella!
Lilo, acompáñame.
Coge el abrigo y ven.
- No puedo. Está enfermo. - No me hagas repetirlo.
¡Mamá!
BERLÍN, 1957
Al principio, los traslados parecían simples excursiones.
Al fin y al cabo, solo un paseo separaba muchas ciudades alemanas
de los campos de concentración más cercanos.
Pero tras las alambradas no les esperaba una merienda campestre.
Allí, el único festín se lo daba la muerte,
como lo atestiguan los anillos de boda, las montañas de gafas,
los dientes de oro arrancados de las bocas,
y los instrumentos que empleaban para extraerlos.
Todos sus antiguos dueños habían sido asesinados
por orden del alto mando nazi.
Vuelva a sentarse, por favor. Tiene que verlo.
Aunque no solo el gobierno fue responsable,
sino también muchos otros alemanes que aseguraban no saber nada
pero aceptaron alegremente el criterio de un puñado de psicópatas criminales.
¡Apártense!
Si no pudo escuchar aquella conversación,
¿por qué afirma que mi clienta hablaba con la Gestapo?
Esa era su estratagema:
conseguía que la invitasen a comer y después los traicionaba.
No me lo hizo solo a mí.
O sea, que no lo sabe.
¿Es cierto que usted llevaba una pitillera de oro
y 10 000 marcos en efectivo?
- Sí. - Un soltero apetitoso.
¿Acarició la mano de mi clienta en algún momento durante la conversación?
- Bueno, solo fue... - Entiendo que sí.
¿Y cree que es factible que mi clienta no viera otra opción
que retirarse a los lavabos ante sus insinuaciones?
¿Eso le ha contado? Qué poca vergüenza.
¡Una más de sus mentiras!
¡Alguien debería darte una buena paliza, miserable!
¡Orden! ¡Orden en la sala, por favor!
Señoría, ya está suficientemente probado que mi clienta
no iba armada en ese momento.
Metió la mano en el bolso y me amenazó con usar una pistola si no obedecía.
La versión de mi defendida es muy distinta.
Ella asegura que se presentó en su casa para advertirla y que pudiese escapar.
¿No es cierto que se entregó voluntariamente
pensando que su matrimonio mixto la protegería de una posible deportación?
¡Jamás habría dejado solo a mi hijo!
Su hijo no estaba solo.
Su madre lo llevó al centro de detención aquel mismo día a petición suya.
¡Mi hijo perdió la vida en Terezín porque esa mujer me traicionó!
¡Silencio, silencio!
¡Siéntense, por favor, mantengan el orden!
La muerte de su hijo es una tragedia, Sra. Streszak,
pero ¿no cree que la acusa de un hecho del que usted también es responsable?
- No hablas en serio. - Ni siquiera duermo.
- Aaron. - No sabía qué me iba a encontrar.
- Aaron. - Tanto odio, tanta rabia...
Eres un testigo, no tengas miedo. Solo debes contar la verdad.
Ten, vamos a pedir algo.
¿Le gusta el marisco, Sr. Salomon?
- Ah, no, eres alérgico, perdón. - No soy alérgico, nunca lo he sido.
¿No? Te habré confundido con Johnny.
Me estaba acordando de la noche que fuimos andando hasta el piso de Fred.
Tú seguías pensando en el ensayo y te estampaste contra una farola.
No puedo declarar que fue culpa de Inge.
- En el cine me dijiste que era ella. - No, solo fue una suposición.
¿A qué viene ese cambio?
Has hecho cosas terribles. No lo puedes negar.
A mis padres los mataron en Auschwitz. ¿Eso lo sabías?
Yo estuve diez años en un campo ruso. Contraje la tuberculosis.
Lo siento, no lo sabía.
En enero solicité la ayuda a las víctimas,
¿y sabes lo que pasó?
El gobierno alemán me la denegó.
Y ahora me enfrento a este proceso.
La prensa se ceba conmigo: "la fantasma rubia", "la bestia"...
Me llaman de todo.
Ni siquiera mi hija quiere volver a verme y parece que volveré a una prisión.
Nunca he tenido vida.
¿Te llegaste a enamorar de mí?
La verdad es que no lo entiendo, Stella.
Estábamos muy unidos, creía conocerte.
Sé que no querías hacerlo.
Que los nazis te torturaron y te obligaron.
No, fue Rolf. No tuvo el menor escrúpulo...
Deja de culpar a los demás.
Robó a sus víctimas y escapó con 40 000 marcos.
Los Zajdman, Edith Ziegler y Erich Kalkstein
sufrieron en sus carnes lo que hiciste, no se lo han inventado.
Tienes que pedir perdón.
No puedes seguir viviendo con esa culpa.
¿Te acuerdas de Al Mannheimer? ¿El que iba a la clase de Levent?
Sí, Al. ¿Qué pasa con él?
Aseguraba que yo estaba liada con el profesor.
Mentía pero le creyeron.
¿Y qué tiene eso que ver?
Tienen celos de mí.
Me odian como a la peste porque soy rubia,
porque soy hermosa y no soportan que alguien destaque.
- ¿Quién? - Los judíos que iniciaron este juicio.
Los testigos se conocen y están confabulados.
- ¿La culpa es de los judíos? - Abre los ojos.
¿Los judíos? ¡Los enviaste a un campo de concentración!
Aaron, no hace falta que grites.
Hablé con Lilo.
- Le pediste su dirección. - Bien, se acabó.
¡No se acabó! ¡Llevaste a la muerte...!
¡Cállate de una vez!
No sé qué te hice para que ahora me apuñales por la espalda,
pero si de verdad no vas a apoyarme, prefiero no verte más.
Piensa en ello.
Traidor.
No tienes dignidad.
Lárgate ya.
Shalom, Stella.
Shalom.
¿Ya ha elegido?
Sí.
Se dicta en nombre del pueblo la sentencia que sigue.
La acusada queda absuelta de seis de los cargos
y condenada por complicidad necesaria en asesinatos
y privaciones de libertad con resultado de muerte
a diez años de prisión.
Sin embargo,
toda vez que la acusada fue capturada por las fuerzas de ocupación soviéticas,
sometida a juicio y condenada a diez años en un campo de prisioneros,
este tribunal considera que la pena ya ha sido cumplida.
- ¿Cómo? - ¡No es posible!
La acusada queda privada de sus derechos civiles...
Deje de llorar, no entrará en prisión. Es libre.
- ¿Qué? - Puede irse a casa. Enhorabuena.
...por el Tesoro Público de Berlín.
Por favor, tomen asiento.
El tribunal pasará a leer la justificación legal del veredicto.
FRIBURGO, 1984
Como hace hoy este grupo de alumnos de Dortmund que visita el monumento,
un lugar que pretende mantener viva
la memoria de las atrocidades cometidas por el régimen nazi...
...hasta conseguir la total destrucción de la raza judía en Europa.
Porque solo la complicidad de casi todo un pueblo
hizo posible el asesinato de millones de judíos.
Seamos traviesos.
Seamos traviesos.
Si fueras tan amable de cumplir tu destino, querida,
sería el gran acontecimiento de 1928.
Seamos traviesos.
Seamos traviesos.
STELLA GOLDSCHLAG FUE A LA VEZ VÍCTIMA Y CULPABLE.
ENTRE SEPTIEMBRE DE 1943 Y EL FINAL DE LA GUERRA,
ENTREGÓ A LA GESTAPO A CIENTOS DE JUDÍOS.
MUCHOS DE ELLOS FUERON ASESINADOS
EN CAMPOS DE CONCENTRACIÓN Y EXTERMINIO.
TRAS UN PRIMER INTENTO FALLIDO, SE SUICIDÓ EN 1994.
ESTA TRAGEDIA TUVO LUGAR EN UN PAÍS
DONDE INNUMERABLES SEGUIDORES DEL RÉGIMEN IMPERANTE
COMETIERON CRÍMENES EN NOMBRE DEL NACIONALSOCIALISMO.
NO ERES RESPONSABLE DE LO QUE PASÓ,
PERO ES IMPORTANTE QUE NO VUELVA A SUCEDER.
MAX MANNHEIMER, SUPERVIVIENTE DEL CAMPO DE CONCENTRACIÓN DE DACHAU
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.