Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
Buenos días, Violette.
- Buenos días, señor. - ¿Has visto a Eugénie?
Está en el huerto, eligiendo las verduras con Louis.
¿Ya está listo mi baño?
Una olla más y ya estará.
Gracias.
Gracias.
¿Violette?
Gracias.
Mmm.
Eugénie, está delicioso.
¿Quién eres, jovencita?
Es Pauline, mi sobrina. La tengo que cuidar hoy.
Por favor, siéntate.
Gracias, señor.
Te aconsejo que lo comas con cuchara, lo cambia todo.
Violette, ¿puedes venir, por favor? ¿Has acabado?
- Terminé. - Ven a sustituirme, gracias.
El costillar de ternera, por favor.
Sí.
Gracias.
Cuando termines, hazte cargo de los langostinos.
Está hirviendo.
Mira, vamos a añadir el pescado.
¿Quieres ayudarme?
Ya está,
vamos.
Puedes poner eso ahí.
Voy a hacer las "quenelles".
¿Me pasas la nata?
Gracias.
Ya está.
Saque la ternera, por favor.
Las verduras, Violette.
Gracias.
Crestas del gallo.
Violette, puedes colar la mantequilla, por favor.
Sí, señor.
Gracias.
Pauline, ven aquí.
Huele esto.
- ¿Huele bien? - Sí.
Toma, pruébalo.
Acuérdate de este sabor.
Habrá que compararlo una vez que esté aclarado.
¿Conoces esta salsa?
No.
¿Reconoces los ingredientes?
Aguja de ternera.
Tocino ahumado.
Pimientos rojos.
Champiñones.
Hinojo.
Tomate.
Naranja.
Vino.
Vino flambeado, bravo.
Perejil. Tomillo.
Laurel.
Comino.
Enebro.
Clavo.
Sigue.
Eso es todo, creo.
También hay pimentón, coñac,
y para reducir la acidez del vino, añadimos gelatina de grosella.
Ya está,
sabes hacer la salsa bourguignotte.
Bravo.
Es asombrosa, esta chica.
Sí.
Toma, Violette.
El vino, por favor.
Cuidado.
Aquí, haces un hueco.
Y lo vas regando...
... la clara de huevo del caldo...
...para filtrar las impurezas.
Así conseguirás un caldo muy claro.
Toma.
Prueba.
¿Es diferente de hace un rato, antes de aclararlo?
- Sí. El sabor menos fuerte. - Con el aclarado,
lo que se pierde en sabor se gana en color.
Antes el sabor era más fuerte, más basto.
Ahora es más sutil.
Por mi parte, creo que deberíamos esperarle un poco más.
Después de todo, Rabaz está haciendo una buena
acción al ayudar a esa joven madre a dar a luz.
- ¿Qué piensa usted, Magot? - Mmm.
¿Y usted, Beaubois?
Estoy de acuerdo con usted, Grimaud.
El hombre le debe al vino ser el único animal que bebe sin sed.
El vino es el lado intelectual de una comida.
La carne, las verduras, el lado material.
Lo peor no es tener hambre, es no saber cuándo se va a comer.
Aquí está Rabaz.
Disculpen, queridos amigos, tuve que ir a casa a cambiarme.
Hoy ha nacido una preciosa niña.
Esperándole, casi no hemos podido resistirnos al consomé.
Después del gran esfuerzo, la recién nacida se ha echado
con avidez sobre el pecho de su madre para su primera comida.
Me ha abierto el apetito.
Este consomé es pura dulzura.
Toma.
Oh.
Qué expresión tan perfecta.
Un Puligny-Montrachet, amigo mío.
Gracias.
¿No te encuentras bien, Eugénie?
Sí..., estoy bien, yo...
estaré bien.
Le debemos el vol-au-vent, a Antonin Carême, lo habría inventado,
recuperando... una pasta de hojaldre que se hinchó en el horno.
¿Se creen esta historia?
Nosotros no somos historiadores.
Pero nos gusta las buenas historias, aunque sean falsas.
Qué destino tan extraordinario.
para ese niño pobre, abandonado con ocho años.
Después de morir, muchos reyes han tenido que bajar del trono,
pero Carême, rey de la cocina, por su genialidad,
sigue en pie.
Y ninguna gloria rival ha ensombrecido la suya.
Cuando pienso en Carême, veo a un niño frágil con un
petate al hombro, abandonado en París en plena Revolución.
Llorando, escucha a su padre decirle que no
vuelva a casa porque no hay suficiente comida.
para él y sus 14 hermanos.
Lo que es increíble, es que no volvió a ver a su familia,
aunque nunca se fue de París después de su abandono.
Espera, vamos despacio,
lo vuelvo a coger.
¿Estaba bueno el vol-au-vent?
- Es lo mejor que he comido nunca. - Ah.
Acabad el vol-au-vent.
Mmm.
Mmm.
Mmm.
¿Te gusta?
Sí.
La carne del pescado es muy suave.
Mmm.
¡Un Clos-Vougeot!
Bravo, Rabaz.
Excelente.
Ay, ¡este Rabaz!
Mmm.
"Dios solo creó el agua, el hombre ha creado el vino".
¡Mmm! Es bueno.
Déjenme que les cuente una historia sobre el Clos-Vougeot.
En 1364, el Papa Urbano V
quería abandonar Aviñón para volver a Roma ...
y... Oh, ¡Dios mío!
Efectivamente, Grimaud, toda conversación debe cesar
a la llegada de un pavo trufado.
Pero esto es simplemente un costillar de ternera Choisy rehogado.
Petrarca en sus escritos, nos dice que los cardenales
no querían abandonar Aviñón.
Se veían en una vida miserable, sin los vinos de Borgoña.
La resistencia fue tan grande,
que el Papa tuvo que amenazar con la excomunión al abad de Cîteaux,
Jean de Bussières,
si no dejaba de abastecer Aviñón con los Clos-Vougeot.
A la muerte de Urbano V,
su sucesor, Gregorio XI,
anuló inmediatamente la amenaza de excomunión
para poder recibir de nuevo el Clos-Vougeot en la corte.
Mmm.
Violette.
Toma.
Siempre impresionante.
Magnífico.
Hay helado dentro.
Es un milagro.
Un milagro, es mucho decir...,
simplemente un hecho científico.
Sí, las claras de huevo batidas son un excelente aislante.
- ¿De verdad? - El helado se queda congelado.
¿En serio? No lo sabía.
Un físico americano descubrió este fenómeno,
lo que le dio a Balzac la idea de crear este postre.
Ya veo.
Balzac, el cocinero jefe del Grand Hotel.
- Ah, sí. - Él es quien creó...
- Absolutamente. - ¿Cómo lo llamó?
La tortilla noruega.
Ya veo.
Entonces, al final, es un postre científico.
Algo así.
¿Cómo se llama?
Es una tortilla noruega.
¿Por qué "noruega"?
No lo sé.
¡Eugénie!
¡Eugénie!
Gracias.
- Ha sido realmente maravilloso. - Gracias.
La echamos de menos en la mesa.
Sí, ¿por qué nunca come con nosotros?
Dodin, organícese para que Eugénie esté en la mesa con nosotros.
Eso hay que preguntárselo a Eugénie.
Sencillamente, no es posible.
¿Por qué? Estoy seguro de que sí.
Su presencia en la mesa, sería tan agradable para todos.
Para hacer bien lo que tengo que hacer, tengo que estar aquí,
en mi cocina.
Yo, solo..., en la mesa ...,
ya converso con ustedes a través de lo que comen.
¿Qué más puedo decir?
Y no hay nada de lo que comen que yo no coma también.
El rodaballo, por ejemplo.
Lo llevo comiendo desde que me lo entregaron esta mañana.
Yo...
lo he olido,
le he dado la vuelta, acariciado cada instante que estuvo en esta cocina.
Me sé de memoria
su color, su consistencia, incluso su sabor,
sin haberlo mordido.
Así que, no me digan que reciben de este rodaballo, más que yo.
Ahora, caballeros, pase al salón.
Violette va a servir los licores.
Es usted una artista. Gracias.
Violette.
Dicen que eres una artista. ¿Es verdad?
Dicen tonterías.
Dicen la verdad.
Él... es un artista.
¿Quién es?
Se llama Antonin Carême.
¿Por qué tienen sombreros diferentes?
Para Carême, el gorro de cocinero de su época,
le parecía el de hombre levantándose de la cama.
¿Lo ves? Por eso lo cambió.
Le metió un disco de cartón dentro.
Este dibujo muestra cómo lo llevaba, a un lado.
¿Qué pasa?
¿Cuánto tiempo hace que cocinas en el castillo?
Oh, bueno...
Desde... hace mucho tiempo.
- ¿Es el señor Dodin, el que te enseñó a cocinar?
- No, ya cocinaba antes de conocerlo.
¿Entonces, quién te enseñó?
Mis padres. Mi padre era un gran pastelero en París.
Famoso, incluso, se puede decir.
Pero aprendí, sobre todo, con mi madre.
Él, no tenía mucha paciencia.
¿Dónde están ahora tus padres?
Murieron, hace mucho tiempo.
¿Qué sentiste con el primer bocado de la tortilla noruega?
- Casi lloro. - ¿Por qué?
No lo sé.
¿Ya has llorado al comer algo?
No.
¿Qué crees que ha pasado?
No lo sé.
¿Se han enterado?
Auguste Escoffier y un tal César Ritz
van a abrir lo que llaman un "palacio" en Montecarlo.
El primer establecimiento hotelero
que ofrece alta cocina a sus clientes.
Pero Escoffier podría perder su alma en un lugar tan grande, ¿no?
Al contrario.
Es un lugar perfecto para un hombre como Escoffier.
Vivimos del legado de Carême,
pero Escoffier, nos hace soñar el futuro.
Pensar que sólo tiene 38 años.
Apenas 13 años separan la muerte de Antonin Carême,
del nacimiento de Auguste Escoffier.
Caballeros.
Señor.
Mi amo, el Príncipe de Eurasia, me ha enviado para
invitarle a cenar con su acompañamiento.
Disculpe, pero, ¿con quién quiere hablar?
Hay cuatros hombres más en esta sala.
Deseo hablar con el señor Dodin,
El Napoleón de las artes culinarias.
- ¿Cómo sabe que soy yo? - ¿No es usted?
Sí, sí, sí,
por favor, continúe.
Perdóneme.
Como decía,
mi amo, el Príncipe de Eurasia, que está de paso por la región,
me ha enviado para invitarle a cenar con su acompañamiento.
Para la ocasión, Su Alteza mandó llamar a su maestro de cocina.
que vendrá a colaborar con el chef contratado por el hotel
a petición suya para atenderles.
Nunca aceptará.
Transmita, por favor, a...
...su Alteza...,
...que acepto su invitación.
Y que se lo agradezco profundamente.
Considere a estos cuatro caballeros como mi acompañamiento.
Se lo agradezco en nombre del príncipe.
Mañana mismo, se le entregará una invitación oficial.
Señores, les deseo una agradable velada.
El Napoleón...
Estábamos seguros de que se negaría.
Mmm.
No podía negarme a esta invitación.
Me la anunciaron hace varios días, rogándome que la aceptara.
¿Qué piensa usted de Pauline? La chica tiene algo.
Estoy de acuerdo, es evidente que tiene un don para las artes culinarias.
Cuando probó la tortilla noruega,
pensé que iba a llorar.
Uno puede tener un oído perfecto a los tres años,
a los cinco años leer una partitura,
leyendola por primera vez, como Mozart.
No se puede ser un gastrónomo antes de los 40.
Sería un desperdicio no desarrollar un don que puede serle útil a sus semejantes.
¿Mmm?
Veo que es importante para usted.
¿Y para usted no?
Al parecer, menos que para usted.
Mañana, acompañaré a Pauline e iré a hablar con sus padres.
Mmm.
Gracias.
Si me lo permite, me gustaría hablar yo con sus padres.
Como quiera.
La veo muy bien, en poco tiempo, inventando un plato excepcional.
Oh. El descubrimiento de un nuevo plato...
...le da más alegría a la humanidad que el descubrimiento de una estrella.
Eugénie.
¿Puedo llamar a su puerta esta noche?
¿Desde cuándo me avisa, antes de llamar a mi puerta?
Llame,
Y ya verá, si está abierta o no.
Si se lo pido, es para evitar que esté cerrada.
Ya lo verá.
Se lo pido una vez más.
- Cásemonos. - ¡Mmm!
¿Cuántas veces todavía, me va a hacer este pregunta?
Una vez casada, dudo que pueda seguir manteniendo mi puerta cerrada.
Pasamos más tiempo juntos que muchos cónyuges,
estudiando textos, recetas, elaborándolas, comiéndolas.
Y me hace reír, con su ingenio.
Entonces, dígame...,
...¿no estamos bien así?
Mmm.
Hay muchas dichos ingeniosos contra el matrimonio.
Este podría gustarle:
"El matrimonio es una cena que empieza por el postre".
¡Uy!...
!Qué horror!
Adán y Eva, los primeros esposos, empezaron por el postre.
Mmm.
Sí, todo empezó con algo que comieron.
¿La respuesta es no?
El viernes que viene, me gustaría pasar por su granja a comprar unos terneros.
Sí.
El viernes le recuerdo que tiene la reunión mensual con su banquero.
En calidad de notario, aprovecharé para entregarle varias
escrituras para que las guarde en su caja fuerte.
Muy bien.
Para los terneros, se lo diré a Antonin, le recibirá en el corral.
Yo también iré a ver esos bellos animales
A menos que surja algo, yo también estaré allí.
¡Ah!
Hola, cariño.
- Hola. - Hola.
- ¿Está bien? - Sí.
- ¿Hola, cómo está? - Gracias por acompañarla.
- Es un placer. - Muy amable.
Buenos días.
- ¿Está bien? - Muy bien, gracias.
¿Sólo seis?
Sólo tengo una cacerola pequeña. Las iré haciendo poco a poco.
Hortelanos. Eugénie los compra en el mercado,
pero nunca están tan ricos como aquí.
Agustín los ceba de mijo blanco
Cuando son como unas bolas grasientas,
se les despluma sin vaciarlos, y aquí los tiene.
Ya casi están.
Con su permiso, formaré a Pauline.
El señor Dodin está de acuerdo. Lo tiene todo para ser una gran cocinera.
- Excepcional. - Es un gran honor.
- Todavía es una niña. - Es la mejor edad para aprender.
Pauline me ha hablado de su huerto.
Es una maravilla.
Tómese el tiempo para pensarlo. Mi cocina le estará siempre abierta.
- ¡Ven! - ¿Qué es eso?
Unas antenas de cobre con una corona de zinc.
Hay casi por todas partes.
¿Ah?
Están colocadas a una distancia de 7 metros las unas de las otras.
Sorprendente.
¿Para qué sirven?
Crean una corriente eléctrica bajo el suelo.
Refuerza las plantas, su salud es mejor
y nuestra cosecha es mejor.
- ¿De verdad? - Sí.
El primer año, hicimos el experimento. con antenas en esta mitad del huerto,
la otra mitad no tenía antenas.
La diferencia es evidente.
Ah...
Perdón.
Gracias, Agustín.
Gracias.
- Mmm. - Oh.
- Oh. - Oh.
- Agustín. - Gracias.
- Gracias, y el siguiente. - Vuelvo.
¿Violette, has visto a Eugénie?
Está en su habitación desde que volvió de casa de Pauline.
- Oh. Está aquí. - ¿Está bien?
Sí.
Le he oído llegar,
y estaba a punto de prepararle la cena.
Pero...
¿Cómo estaban los hortelanos?
Violette me dijo que se había quedado en la habitación.
Sí, no es nada.
¿Y qué tal fue con los padres de Pauline?
Muy bien.
¿Aceptan que venga de aprendíz?
No, no, no. Eh...
No, pero tampoco están en contra.
- Lo están pensando. - Ah.
Eugénie, estoy preocupado.
¿No sería más prudente que el Dr. Rabaz viniera a examinarla?
No, es hacerle perder el tiempo.
No lo tome como ostentación, pero
mi oficial de comidas lea la modesta comida que tendrá el honor de servir.
siempre es un placer escuchar la lectura de un menú.
Se percibe la construcción de
la comida y la intención del chef.
Por favor proceda, Sr. Oficial
El menú se compondrá de tres servicios.
Para el primero, las sopas serán: una de bisque de pichón,
una de codornices en coulís de la reina, y una de langostinos.
El otro, lenguados rellenos.
Para el plato central: un jabalí joven
con, en cada extremo, un paté real y
terrina de faisán con trufas de final de verano.
Los entremeses serán:
perdices con finas hierbas asadas con esencia de jamón,
poupetin de tórtolas en buñuelo, y lucio rebozado.
Las entradas principales:
dos pulardas rellenas, con nata, de liebre à la Saingaraz.
Los vinos para este primer servicio,
serán, después de las sopas: de Jerez, seco.
Para el vino blanco:
de Carbonnieux, Langon, Meursault y Pouilly.
Para el tinto: de Chainette, Thorins y Saint Estèphe.
Mientras se prepara el segundo servicio,
se servirá malvasía de Chipre y de Madeira.
El segundo servicio tendrá dos entrantes,
antes de los cuatro platos asados:
uno de lota del lago de Ginebra a la vestal,
y otro de trucha de torrente a la cartuja.
Los platos asados serán estofado de pavo, à la daube
costillas de buey a la holandesa,
pecho de ternera con salsa pontife
con mollejas, cocinadas de la misma manera,
y "quenelles" de la propia pieza.
Por último, pata de cordero relleno, en finas rodajas.
Habrá tres salsas:
picante, pobre hombre y azul celeste.
Y tres ensaladas: de hierbas, de naranjas y de aceitunas.
Y los entremeses calientes de este servicio para acompañar los asados y las ensaladas...
La generosidad del príncipe se convirtió en una prueba.
La comida ha durado más de ocho horas.
El príncipe sigue el principio que un gourmet no debe temer ningún menú,
incluso si tiene que quedarse en la mesa un día y una noche.
Ha habido un momento, al inicio del tercer servicio,
que pensé mi estómago casi se rendía.
Pero mi malestar pasó,
y pude proseguir la comida hasta el final.
¿Y Dodin?, ¿qué opinó?
No he tenido oportunidad de hablar con él.
En resumen, Dodin vio la comida ofrecida por el príncipe,
como una estructura frondosa,
abundante y rica, pero sin luz, sin claridad,
Sin aire, sin lógica, sin línea.
Costumbres, pero sin reglas. Un desfile, pero sin organización.
marcado por fallos en
la sucesión de sabores y texturas.
¿Qué ha dicho de los postres?
No le gustó que los pastelitos de almendra,
que exigen tanta atención, se sirvieran después de los helados,
que paralizan y adormecen los
sentidos, y antes de los quesos,
también helados,
que dejan en la boca un perfume mediocre.
Más precisamente, dijo:
"Dejan en la boca un perfume de pomada vulgar."
Eso fue todo.
¿Había algo irreprochable?
Los vinos.
Aunque su orden no lo fue.
Los cigarros.
Las ratafías y los licores también.
Mmm.
Cuando llegó a casa, ayer, ¿cenó antes de acostarse?
No quería acostarse con el recuerdo de la comida del Príncipe.
Le serví solo una esencia de consomé
con un huevo pochado y unas ramitas de estragón,
pechuga de pavo en gelatina de vino y fricasé de espárragos.
Mojó unas galletas con una copa de garnacha,
un trago de tila con miel
y se fue a la cama.
¿Qué está haciendo ahora?
Está estudiando,
un menú.
- ¿Para invitar al príncipe? - Sí.
Eugénie, le agradeceríamos que nos pudiera indicar
lo que prevé servir al príncipe tan pronto como lo sepa.
¿Lo importa?
Sí, claro.
Vamos.
- Mmm. - ¿Mmm?
Buenos días, Agustín.
Buenos días, Eugénie.
Será un pot-au-feu.
¿Está segura?
- ¿Ha dicho un pot-au-feu? - Sí.
Le quiere servir un pot-au-feu al príncipe .
Sí.
Se elige la carne, la más fresca,
y lo menos desangrada posible.
Hay que elegir un corte grueso.
La punta de la cadera es una excelente pieza
debido a su equilibrio de carne magra y grasa.
La carne no se lava para conservar sus jugos.
Después de separar los huesos,
se ata con cuerda para que no se deforme.
Luego se coloca en una olla con medio litro de agua por libra de carne.
No lo entiendo.
¿Eugénie?
¿Eugénie?
¡Mis amigos!
Amigos, ¿han visto ustedes a Eugénie?
Estuvo aquí hace poco, pero se ha ido.
Beaubois, ¿la cruzó cuando acompañaba a nuestro banquero?
No.
¡Rabaz!
Eugénie, ¿qué le pasa?
- ¿Está bien? - Sí.
Me quedé dormida.
- No se mueva, no se mueva. - ¿Eh?
¿Qué sucede?
- ¿Qué pasó? - Estoy bien.
- ¿Eugénie? - No lo sé.
Creo que me quedé dormida.
- ¿Se quedó dormida? - Sí.
Ah. Los amigos están aquí.
Sí, venga.
Cuidado.
La ayudaré.
Apóyese en mí.
Nada serio.
Pero no ha heredado una buena salud de sus antepasados.
Le traeré algunas medicinas más tarde.
- ¿Cómo se siente? - Muy bien.
No me quedaré en la cama.
Es necesario.
Sea razonable y quédese en la cama.
Engénie, en mi campo, se me reconocen algunas competencias
y soy un amigo.
Confíe en mí, ¿no le parece?
Sí.
Se lo agradezco.
Ahora descanse.
Acompañaré a este buen doctor y volveré enseguida.
Su caldo está delicioso.
Me va a desarrollar el gusto por que me sirvan en el cuarto.
Cuando quiera.
Es un placer preparar...
Tiene mejores cosas que hacer. Violette puede hacerlo.
¿Violette?
Mmm.
Apenas sabe hervir agua.
A pesar de su sonrisa, me parece...
... serio.
Incluso grave.
- ¿Sí? - Mmm.
Se ha quedado sin frases ingeniosas.
¿Qué pasa?
Cuando la...
Cuando la encontré en el huerto...
pensé...,
pensé que...
me iba a morir yo mismo.
Me siento llena de vida.
Estoy tan feliz.
Y agradecida.
Me encantaría un poco más de su caldo a menos que
vaya en contra de las recomendaciones del buen Dr. Rabaz.
Por supuesto.
Por supuesto.
Puede enviarle una invitación al príncipe cuando quiera.
Estoy bien y lista.
¿A menos que no lo esté usted?
Oh...
Tengo una idea mejor.
¿Violette?
Gracias.
Puede que recuerde...
...el año pasado, compré tres botellas en una subasta en Londres.
Es un champán Clos d'Ambonnay de la casa Krug, de 1837,
que ha pasado unos 50 años en el fondo del océano
cuando naufragó el barco que transportaba 2 000 botellas a América.
Todo sigue aquí.
Gracias.
Gracias.
¿Me permite mirarla comer?
Sí, si quiere.
Mmm.
Mmm.
Un poeta chino del siglo XI obedeció
una regla durante toda su vida.
Trabajaba un año y luego, el año siguiente,
se lo dedicaba a su esposa.
Debería haber seguido su ejemplo.
En lo que acaba de decir...
...hay varias palabras que no encajan.
Por ejemplo, usted no es ni poeta, ni chino.
No soy un poeta.
El Napoleón de la "gastronomía",
el príncipe, el rey...
Y muchos otros calificativos, pero no "poeta".
Digamos que..., todavía no.
Mmm.
Y luego, estaba la palabra "esposa".
Estoy en ello.
Hasta luego.
Los dientes...
Sí, los dientes...
...dividen la comida.
Y las glándulas de todo tipo...
en el interior de la boca, la humedecen.
La lengua la mueve y empuja para mezclarla...
luego la presiona contra el paladar...
para exprimir los jugos
y saborear el sabor.
Después, reúne los alimentos en el centro de la boca, tras lo
cual... apoyándose sobre la mandíbula inferior
se eleva por la mitad, formando
una pendiente en su base,
que los lleva hacia la parte posterior de la boca,
donde los recibe la faringe que se contrae, a su vez,
y los hace entrar en el esófago,
cuyo movimiento peristáltico lo lleva hasta el estómago.
Pero con usted, Eugénie,
esta actividad...
es una belleza absoluta.
Algo magnífico.
Ten mucho cuidado de presentar
el plato de frente a Eugénie, así.
Sí, señor.
Ya puedes ir.
Cuidado, el señor me ha dicho que presente el plato como lo he hecho.
Sí, lo sé.
¡Amigos!
¡Queridos amigos!
Eugénie y yo, hemos decidido
unirnos en el otoño de nuestra vida. - Ah.
No, ¡otoño, no!
¡No vayas a protestar con Pauline!
Tranquilízame, Pauline. No sabes nada del otoño, ¿verdad?
Sí, estamos en el otoño de la vida, y lo digo sin melancolía.
Y nos casaremos antes de que acabe el otoño.
El otoño, de oro y lluvia, es una estación sabia y de buen consejo.
También es una buena estación para la gastronomía.
Una rosa de otoño es, mucho más que otra, exquisita.
Oh.
En otoño, las vendimias traen los vientos frescos,
la caza y el buen humor.
Están las castañas, las alcachofas, las uvas de chasselas y las peras.
Mientras se van la codorniz, el pájaro carpintero y el guion de
codornices, llegan la paloma torcaz, la becada y el pato,
desde el otro extremo del mundo para abrirnos el apetito.
La marea, mientras tanto, se recupera del susto
que le daba el calor del verano.
Normandía hace su cosecha con palos.
La reineta embellece y varia nuestros postres.
En otoño, se empieza a cenar encendiendo la luz,
y durante más tiempo, con mayor placer y alegría.
¡Eso es verdad!
Los patos y las gansos salvajes viajan del norte hacia el sur.
El otoño es la transición, del frugal verano
a los placeres sólidos del invierno.
Eugénie, casémonos en otoño...
...para acoger juntos el invierno y sus alegrías.
¡Bravo!
¡Bravo!
Los invitados estaban contentos, me ha parecido.
Somos afortunados de codearnos con personas tan agradables.
"Estamos en el otoño de nuestra vida", he oído.
Hable por usted.
Yo, me siento en pleno verano.
Y cuando me vaya, todavía será verano.
Me gusta el verano.
¿A usted no?
Me gustan todas las estaciones.
Las primeras gotas frescas de lluvia, los primeros copos de nieve,
los primeros fuegos de chimenea, los primeros brotes.
Todas estas primeras cosas que vuelven cada año me encantan.
Pero el verano, el sol, el...
Me gusta este ardor.
Necesito esa sensación
dentro de mi cuerpo.
Es como las brasas que manejo cada día.
Entiendo.
Adelante,
ahora es también su habitación.
Entonces...
Aquí está,
Menú de la comida ofrecida Su Alteza Real, el Príncipe heredero de Eurasia.
Delicias antes de la sopa.
El caldo de Eugénie Chatagne.
Mmm.
Los fritos de Brillat-Savarin.
El pot-au-feu de Dodin.
El puré soubise.
Los postres.
Vinos blancos de las laderas de Dézaley y de Château-Grillet.
Vinos tintos de Châteauneuf-du-Pape, y de Séguret de Chambolle.
Ya está.
- ¿Y eso es todo? - Sí.
Mmm...
Es...
Es un poco... ¿cómo decirlo?
Dudo entre las palabras ..
"arriesgado"
y... "audaz".
Elija "audaz".
Un menú tan reducido que ni siquiera hubiera conformado
el primer servicio ordinario del príncipe.
Y...
...está el pot-au-feu.
Sé lo que piensa.
Estas palabras tienen un sonido vulgar,
sin gloria y con un perfume de grasa.
Pero el pot-au-feu es, ¿cómo decirlo?
sí, francés.
Ha pasado por los siglos y ha alimentado a muchas familias.
Por eso acepto el desafío
de deslumbrar al príncipe con un pot-au-feu de mi composición.
Con su ayuda, por supuesto.
Gracias.
Mmm.
No me asusta,
¿y a usted?
¿Me sientes usted vacilar?
- Sí. - ¿Por qué tendría miedo?
¿Eugénie?
Tómeme en sus brazos.
¿Eugénie?
Pero, ¿qué le pasa? ¡Violette!
Estará de acuerdo conmigo, querido colega, en
que la medicina no es una ciencia exacta.
Vamos, esto es absurdo,
¡no está aquí para dar una definición de la medicina!
Sin embargo, es útil.
para entender que hay ciertas, cosas que ignoramos
en el estado actual de nuestra ciencia.
Entonces, ¿no sabemos lo que le pasa a Eugénie? ¡Usted no sabe nada!
No, no lo sabemos.
No sabemos mi siquiera si es grave o no,
ni cómo puede evolucionar.
Es muy posible que no evolucione en absoluto.
Sus desmayos podrían desaparecer cómo llegaron.
Ojalá.
Sí, todo esto me...
- ¿Cómo se encuentra? - Bien.
Eugénie, lo siento pero no está usted bien.
Hace unas horas se desmayó en mis brazos.
Estoy preocupado, ¿lo entiende?
Lamento haberle asustado.
Pero... una hora después, ya me encontraba bien.
Le agradezco que haya venido hasta aquí para darle una
segunda opinión médica al Dr. Rabaz.
Estarán los dos de acuerdo en que me encuentro bien.
Es incluso vergonzoso para mí
saber que, al llegar,
encontrarían a una mujer sana.
- Rabaz, di algo. - ¿Qué más puedo decir?
Este instante es el mejor momento del día.
Gracias.
Sé que he estado preocupado de manera poco razonable.
Ahora,
me tranquiliza saber que no tiene nada.
Algunas de mis noches, las conoce,
porque las comparte conmigo.
Pero las otras noches...
¿quiere saber lo que son?
Sí, más que nada.
Las noches en las que mi puerta permanece abierta para usted,
son numerosas.
No tanto como me gustaría.
Las noches en las que está cerrada, también numerosas.
Demasiado numerosas.
También numerosas las noches en que...
...tumbada en mi cama, le imagino
haciendo el recorrido de su habitación a la mía.
Sin hacer ruido. - Y cada vez, con el corazón latiendo.
Lo extraordinario se ha producido dos veces.
¿Qué es?
Imaginarle saliendo de su habitación, sin hacer ruido,
verle subir los escalones, luego,
girar a la derecha, y seguir por el pasillo.
Luego subir la escalera de servicio hasta mi piso,
y hacer unos pasos más para llegar a mi puerta.
Por fin, apoya su mano en la manilla de la puerta.
Dos veces,
solo dos veces... durante todos estos años,
en el mismo momento en que le imaginaba abriendo mi puerta...
...se abrió, en la realidad.
¿Violette?
¿Violette?
Es Eugénie.
¿Puedes... ir a ver?
¿No quieres comer nada?
Puedo preparar algo sencillo.
Gracias, estoy bien.
No ha comido desde hace dos días, no es razonable.
¿Podrías decirle a Louis que quite estas cosas?
Ya no te necesito.
Hace un tiempo, tuve un sueño extraño.
Soñé que era el primer cocinero de la humanidad.
Cuando dice el primer, ¿se refieres al "mejor"?,
¿o al primer humano cocinero?
Es precisamente lo que le dije a Eugénie.
Pero ahora me doy cuenta...
...de que ella no debió entender realmente lo que quería decir.
Es estúpido, debería haber sido más...
Debería haberme fijado, asegurarme de que no hubiera un malentendido.
Estoy seguro de que ella entendió lo que quería decirle.
Para poder preparar los platos, tal como están en su mente,
Eugénie ha necesitado una intuición excepcional y,
al mismo tiempo, un conocimiento perfecto del hombre que es usted.
Hagamos estas propuestas a Dodin.
Ya veremos.
Sí.
No podemos no hacer nada.
Tengo fe en esta lista de cocineras.
¿Y Dodin, tiene fe en la lista?
Una cosa que nunca se dice lo suficiente:
Eugénie era una mujer hermosa.
- Mmm. - Mmm.
La pregunta es:
¿quién hablará con Dodin?
Yo no, de ninguna manera.
Quizás tenga una idea.
Sabemos lo que desayuna Dodin.
¿Eugénie?
¿Qué es esto?
Pero, ¿qué es esto?
¿Violette?
¿Quién es usted?
¿Quién le ha permitido utilizar ese delantal?
Señor.
Quíteselo inmediatamente.
¡Quíteselo!
Váyase.
¡Váyase!
¡Váyase!
¿Por qué lo hiciste...?
¿Cómo se te ocurre, Violette?
Lo sentimos mucho.
Fue una idea mía, una estupidez.
No se hable más.
Hemos elaborado una lista de...
¡No!
Señor.
Caballeros.
Señora. Señor.
Perdónenos por venir sin avisar.
No hay nada malo en ello, señora.
Por favor, siéntense.
¿Cómo está Pauline?
En realidad, es por ella por lo que venimos a verle.
Digamos que es infeliz, en este momento.
Desde la muerte de Eugénie,
nos pregunta si todavía desea tenerla como aprendíz.
Sin una cocinera cualificada...,
Va ser imposible, lo siento.
Lo entendemos, y ya le hemos explicado la situación,
pero no parece querer olvidar su propuesta.
No tengo fuerzas para ello.
Lo entendemos, muy bien.
Gracias por habernos escuchado.
Pauline...,
a pesar de su corta edad,
tiene una fuerza de voluntad que nos abruma.
No es un capricho, por su parte, sino una verdadera determinación.
Perdóneme que se lo pida...
¿podría usted hablarle personalmente y explicárselo que ya no puede ser?
Por supuesto.
Hablaré con ella.
Se lo agradezco.
Muchas gracias. Caballeros, señor Dodin.
Señor Dodin.
Aquí está la lista de posible cocineras...
...que hemos elaborado juntos.
Levante el filete de lenguado, quítele la piel
y corte los filetes en trozos del mismo tamaño.
Póngalos.
Tendrá derretida la mantequilla en una sartén suficientemente grande.
Espolvorea con un poco de sal fina.
Cúbralos con la un poco de mantequilla derretida.
En el momento de servirlos, póngalos sobre el fuego,
y cuando un lado esté firme por un lado, déle la vuelta.
Cuando estén, escúrralos y colóquelos en forma de corona.
y póngale una salsa maître d'hôtel
a la que ha añadido un poco de velouté reducido
y que refuerza con un poco de limón.
Muy bien, señor.
Gracias, señorita, puede irse.
Muy bien, señor.
Por favor.
Gracias.
Cocción perfecta.
- Aquí está el fricandó de ternera. - Gracias.
Esta sopa muy compleja
tiene un encanto ligeramente anticuado.
Tiene que tener un sabor único,
pero cada parte de este sabor
debe conservar su cualidad personal y natural.
En términos generales, debería recordar el desarrollo de una sonata
donde cada tema conserva su vida y sabor propios
dentro de la potencia y la armonía combinadas del conjunto.
Aquí está la receta. Por favor, léala atentamente.
¿Eugénie sabía hacer esta sopa?
Sí, claro. Muy bien, de hecho.
Lleva su nombre.
No voy a ser capaz de hacer esta sopa, lo siento.
Pero si cree que puedo aprenderla de usted...
...por favor hágamelo saber.
Adiós, señor.
¿Cómo están las cebollas? Enséñamelo.
Ya está, sácalas del fuego,
y rehoga los champiñones.
Sal, pimienta, ¿eh?
Ahora añade el tocino y la mantequilla.
Y ya voy.
La masa va a hacer que la cocotte sea
hermética y evitará que se escapen los aromas.
Cuando esté cocida sellará perfectamente la cazuela,
luego la sacaremos del horno y
la pondremos a hacerse sobre un fuego muy suave.
Pauline, despierta.
Vamos, animo, que vamos a hacer un pot-au-feu tu y yo.
Pauline, levántate.
Puedes ponerlo sobre el fuego.
Ya está.
Ayúdame.
Prueba con la médula.
¿Qué tal?, ¿te gusta?
¿No te gusta?
Es normal, eres demasiado joven.
La médula...
es algo complejo.
Hace falta cultura y memoria para que el gusto se forme.
Así es como debe saber la médula.
Acuérdate de este sabor.
- Sí, señor. - Bien.
Ya está.
Espumadera.
Gracias.
Moja solo tus labios.
Está bueno.
Parece que la carne está todavía mejor.
Chambolle-Musigny.
Lo tiene todo. La raza, la elegancia, la pureza.
Un final largo.
tiene un bouquet extraordinario.
Es el cachemira de los vinos de Borgoña.
La gracia encarnada.
Y el vino favorito de Eugénie.
Es muy bueno lo que hemos cocinado,
pero todo me parece como un boceto.
Veinte años.
Trabajamos juntos durante más de 20 años.
Cada día, cocinamos algo.
Leía una receta y ella hacía maravillas con los fuegos.
La echo de menos.
Cuando me hablaba,
la escuchaba tan intensamente como miraba su boca y sus ojos.
Y ahora,
se ha acabado.
Pienso en ella cada segundo.
Perdóname esta interrupción.
Volveré más tarde.
¡Grimaud!
¡Grimaud!
En realidad, no puede esperar.
Entonces entre.
Estaba almorzando en casa de un conocido.
Después de un consomé con una médula de esturión,
¡deslumbrante!,
apareció este plato.
He venido corriendo...
...para que lo pueda probar.
Mmm. ¿Pargo?
Cocción perfecta, suave, larga
para respetar el pescado.
Mollejas de ternera salteadas en mantequilla...
¿con foie gras?
Nunca lo había visto.
Nunca los había asociado.
Setas colmenillas.
Es la primavera.
Cocidas un poco de crema con...
un toque de café que le va bien.
La mezcla de las mollejas de ternera con el apio es tenue, mate,
nada explosiva y muy envolvente.
El pepino,
intencionalmente crudo por su tono...
y la acidez del limón aporta frescura a su construcción.
Con el pescado, cuenta otra historia.
Las mollejas de ternera actúan como condimento para
el pescado, que conserva su sabor natural
con verduras perfectamente cocidas.
Es un bello encuentro de tierra y mar
que ensalza la belleza del país.
Grimaud, esto es admirable.
Su nombre es Adèle Pidou.
Vamos a verla.
- ¿La hemos encontrado? - Eso creo.
Pauline, ¿qué estás haciendo? Te estamos esperando. Date prisa.
Los invitados estaban contentos, me ha parecido.
Sí.
Somos afortunados de codearnos con personas tan agradables.
"Estamos en el otoño de nuestra vida", he oído.
- Hable por usted. Yo, me siento en pleno verano.
Y cuando me vaya, todavía será verano.
Me gusta el verano.
¿A usted no? - Me gustan todas las estaciones.
Las primeras gotas de lluvia,
los primeros copos de nieve,
los primeros fuegos de chimenea,
los primeros brotes.
Estas primeras cosas que vuelven cada año me encantan.
Pero el verano, el sol, el...
Me gusta este ardor dentro de mi cuerpo.
Como las brasas que manejo cada día.
Entiendo.
Desde hace veinte años que vivimos bajo el mismo techo,
¿cómo ha mantenido esa constancia, esa perseverancia conmigo?
San Agustín decía que...
...la felicidad...
...es seguir deseando lo que ya tenemos.
Pero a usted, ¿la he tenido alguna vez?
¿Puedo hacerle una pregunta?
Es muy importante para mí.
¿Soy su cocinera o...
...soy su mujer?
Mi cocinera.
Gracias.
Traducción: Starwax
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.