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Original subtitles

EL DEMONIO

La productora agradece al profesor Ernesto De Martino de la Universidad de Cagliari,

el haber puesto a su disposición el fruto de sus investigaciones etnológicas en el sur de Italia.

La película está basada en un hecho real trágicamente reciente.

Los ritos, las formulaciones mágicas y las crisis demoníacas

son algo científicamente exacto y corresponden a la realidad de Italia,

equivalente a la de cualquier lugar del mundo.

Esta es la historia de Purificazione,

una muchacha poseída por la magia.

Una historia que se desarrolla en nuestros días en Lucania.

¡Levántate, Vincenzo! ¡Despierta a los chicos!

¡Lui, France! ¡Levántense!

¡Purificazione! ¡Eh, Purí!

¡Puri! ¡Levántate, Puri!

¡Ve a llamarla!

¡Purí!

¡Purí!

Qué poca vergüenza tiene.

Cómo se atreve a venir a la iglesia.

Ella no le tiene miedo a nada.

Deum Patrem suum omnipotentem,

tibi gratias agens, benedixit,

freqit, deditque discipulis suis, dicens:

Accipite, et manducate ex hoc omnes.

Hoc est enim Corpus meum.

Orate, fratres.

Sangre de Cristo. Demonio.

Átame a este hombre.

Átame de tal forma que jamás se olvide de mí.

Sangre de mi cuerpo. Hasta la sepultura.

Átame de tal forma que jamás se olvide de mí.

Buen perro.

Vuelvo enseguida. Toma.

Antonio.

- Buenos días. - Buenos días.

Buenos días. Siéntate, Antonio.

Anto, ¿A qué has venido?

¿A revisar el ajuar de tu prometida? ¿No te fías?

Sí, claro que sí. El ajuar será estupendo.

Y también mi prometida.

Y cualquier cosa que me dé eso, con la ayuda del Señor.

Pasaba por aquí, y pensé venir a presentaros mis respetos.

A ver cómo estáis y cómo están vuestras hijas.

Con respecto a la ceremonia, esta decidido se hará con todos los honores y la escolta de todos.

Como tiene que ser.

Ya he echado las cuentas y no le debo nada a nadie.

Ni a Dios ni a los hombres.

A Dios siempre, Antonio. Estamos siempre en deuda con Él.

Tienes razón. Pero aparte de a Él, no le debo nada a nadie.

Y luego Él será quien tenga que darme algo:

Muchos hijos con salud y con honor.

Quieres muchos hijos, ¿Eh, Anto?

¡Claro! Y ya he pensado en los nombres que les pondremos.

Pero no os los puedo decir todavía.

Porque en el aire los nombres se pierden y se enferman, tan solo con decirlos.

- Madre. - Dios te bendiga, Antonio.

Adiós.

Qué quieres.

Ya sabes lo que quiero.

Llevo meses sin hablarte.

¿Por qué te alejas cada vez que me ves?

Yo jamás te dije nada. ¿Qué quieres de mí?

¿Te he buscado alguna vez?

¿Te he prometido alguna cosa?

Déjame en paz, Purí.

No vengas por aquí, es mejor.

He dicho que no quiero volver a verte.

Tú nunca me has buscado. Lo sé. Pero yo sí.

Yo te quiero. Te he elegido.

¿Por qué no quieres?

Porque amo a otra mujer. Y me casaré con ella.

¡No! ¡Dí por qué no quieres!

¡Dilo! ¡Dí que tienes miedo! ¡Tienes que decirlo!

¿Te quieres callar? ¡Déjame en paz!

¡No! ¡Tienes que decírmelo! ¿Por qué tienes miedo?

-- ¡Tienes que decírmelo! - ¡Te he dicho que me dejes en paz!

¡Sé lo que piensas, tienes miedo! ¡Pero es inútil que te marches!

¡Estaré siempre a tu lado! ¡Jamás te dejaré!

¡Déjame en paz!

¡Yo me casaré con una mujer, no con una bestia!

¡Quiero unos hijos sanos, deseados, y no una perra que grita por la noche!

¡Maldito sea el día en que te conocí!

Si no quieres volver a verme,

y si quieres que te deje en paz,

tienes que hacer una cosa por mí.

Qué. Qué cosa.

Bebe conmigo un trago de este vino.

Haz el honor de brindar conmigo.

Como si fuera otra mujer,

y no me temieras, y no me odiaras.

Yo beberé primero.

Toma. Al beber di: 'para que descanses'.

"'Para que descanses' son las palabras para los muertos.

No importa: 'para que descanses'.

- Dilo. - Ya lo has hecho tú. Es bastante.

¡Con el vino has bebido mi sangre!

¡Has bebido mi cuerpo y mi sustancia!

¡Te he embrujado!

¡Ahora me amarás aunque no quieras! ¡No tengas miedo!

¡Y si tienes miedo, peor! ¡Te arruinarás! ¡Te ocurrirá una desgracia! ¡Morirás!

¡Te he embrujado!

¡Morirás!

Yo te quiero. Te respeto como a mi sangre.

Pero eres un traidor.

Y yo te ataré.

Yo te uno a mí con la sangre.

Te quiero.

Te respeto.

Te amo y te respeto como a mi sangre.

Pero eres un...

No dormías. No dormías. Lo sabía.

¡No!

¡Basta! ¡Déjala! ¡No le pegues más!

¡La vas a matar!

¡Déjala, padre! ¡No le pegues más!

¡Vincenzo! ¡Cálmate!

- ¡Vincenzo! - ¡Para!

¡Basta!

¡Para!

¡La vas a matar! ¡Basta!

¡Para! ¡Déjala!

¡Lo sé, sé lo que has hecho desgraciada!

¡Un embrujo de muerte! ¡Eso es lo que has hecho, desgraciada!

¡Déjala! ¡La vas a matar!

¡Vincenzo, basta!

¡Basta! ¡Cálmate!

¡Calmate, Vincenzo!

Es nuestra hija, y no tiene culpa de ser así.

Déjame.

Alabado sea Dios. Padrino, mire a ver si hay lazos.

Lazos no hay.

- Madrina, ¿hay nudos? - Nudos no hay.

- Podéis pasar, hijos. - Podéis pasar.

La vela se está apagando del lado del novio.

Trae desgracia.

Sangre de Cristo. Demonio.

Átame a éste.

Átame de tal forma que jamás me olvide.

Átame hasta la sepultura.

¡Vete! ¡Déjame en paz! ¡Dame mi palo! ¡Socorro!

Ego coniungo vos in matrimonium,

in nomine Patris, Filii et Spiritus Sancti. Amen.

¡Antonio! ¡Antonio!

¡Abrid! ¡Antonio!

¿Pero qué haces? ¿No ves que se están casando?

- ¡Vamos, Purí, vamos, fuera! - ¡Por favor, Purí, va!

¡Antonio!

¡Antonio!

¡Purí, vamos! ¡Fuera de aquí!

¿Qué pasa, Puri? ¡Venga, vete ya! ¡Fuera!

No habran la puerta.

En las 4 esquinas sentados están los 4 santos.

Bendecid 4 santos esta hija mía.

Proteged 4 santos a mi hijo.

No hijos, no entréis.

Sólo nosotros los ancianos, debemos preparar el lecho.

Con la guadaña le corto las piernas a la muerte.

Con la guadaña a las lágrimas le corto la voz.

Con la guadaña bajo la cama quedas protegido del demonio.

Aquí están las uvas pasas que se han llevado todo el mal que hay en este cuarto.

Aquí están las uvas pasas que la discordia se han llevado.

Aquí están las uvas sin jugo que disponemos en forma de cruz.

Uvas secas, dulces, dulces.

Sóis el cebo para quien desea ardientemente.

Si aquí dentro quiere entrar, tú lo debes envenenar.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Venga tu reino, hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

La sal.

Ahora ya pueden entrar los hijos. Vamos a llamarlos.

Pasad, hijos.

Vosotros quedáos de guardia toda la noche. No os mováis.

- Hasta pronto. - Adiós. Buenas noches.

- Buenas noches. - Descansen.

Que nazca, que nazca así el primer hijo.

Que nazca, que nazca así el primer hijo.

Que nazca así el primer hijo.

¡Ven aquí!

¡Párate!

¡Quieta!

Estate quieta. Quieta. Te conozco.

Purí.

Purí.

Eres Salvatore.

Has estado enfermo. Lo sé.

Ya te has curado.

Sí, me he curado. Me encuentro bien.

¿Qué haces?

Estoy aquí mirando el agua.

¿A ti te gusta el agua?

Yo recorro este camino para ver el torrente.

Yo también he recorrido mucho camino,

pero ahora ya estoy bien.

Viviría aquí día y noche, sin ver a nadie.

Total, nadie me quiere.

Un día de estos vendre aquí y no dejaré que me encuentren.

Aunque me busquen.

Pero no sé si me buscarían.

Es tarde Salvatore.

Me esperan en casa.

Adiós Salvatore.

Me alegro de haber hablado contigo, Purí.

Y yo de que te hayas curado.

Hasta pronto, Purí.

Hasta pronto, Salvatore.

Adiós, Purí.

Te has pasado toda la mañana fuera de casa. No tienes conciencia.

Vas al torrente y te quedas embrujada.

Se me ha hecho tarde porque me encontré con Salvatore Collura.

Estaba enfermo pero ya está curado.

¡Qué dices! Salvatore Collura está muy grave.

Hoy el cura le ha llevado los santos óleos.

¡Purí, Purí, vuelve!

¡Purí!

¿Qué haces aquí?

Dígame, doctor. Dígame. ¿Por qué, por qué está así?

¡No estaba así! ¡No estaba así cuando lo vi esta mañana!

¡Loca! ¡Loca! ¿Qué dices esta mañana?

¡Esta mañana se murió! ¿Qué has visto?

¡No es cierto, yo lo vi!

¡En el torrente, jugaba con el agua!

¡Tenía la cara limpia y contenta!

El agua, el agua.. Salvatore murió pidiendo agua.

'¡Mamá, sed, sed, sed!' decía.

Ella es quien lo hizo morir.

Su alma fue a buscar agua en el torrente y ella no le dejó beber.

¡Quietas! ¡Estáos quietas!

¿Qué hacéis?

Un poco de respeto hacia la muerte.

Por lo menos usted, doctor.

Déjela, don Tomaso.

No la toquéis.

Es una bruja. ¡Es una bruja!

Ésa lleva dentro el demonio. El demonio dentro.

Ven conmigo, anda.

Ven. Vámonos.

Dejemos en el suelo nuestros pecados.

Ahora confesémonos.

Digamos a voz en grito nuestros pecados.

Yo robé la gallina de Rosaria, se había metido a empollar en mi gallinero, entre mis animales.

Era una gallina muy hermosa. Yo la robé.

Yo soy viudo desde hace 10 años. Mi hija tiene 16 años,

y la he deseado como mujer.

De noche entré en su cuarto para verla en la cama dormida desnuda.

¡Yo he blasfemado contra todos los santos!

¡Incluso contra el nombre de Jesús! ¡Señor, perdonadme!

Eché de casa a mi hijastro, y no quise que volviera.

Y lo dejé morir de hambre. ¡Señor, perdonadme!

¡He hablado con el demonio! ¡Virgen María, perdonadme!

¡Estoy maldita! ¡Maldita!

¡Maldita!

¡Besa a la Virgen!

- ¡La Virgen que te salva del demonio! ¡Bésala! - ¡No!

¡Besa a la Virgen!

¡Tío, Giuseppe!

¡Tío, Giuseppe!

¡En nombre de Dios, asomáos!

- ¡Tío Giuseppe! - ¡Tío Giuseppe!

¡Tened piedad de nosotros, pecadores! ¡Asomáos!

Amigos de Cristo. ¿Qué queréis?

¡Tenéis que curar a esta hija nuestra, tío Giuseppe!

¡Sólo vos podéis hacerlo! El demonio la ha tocado.

Las personas huyen.

Tenéis que decirnos si está embrujada o no lo está.

Ahora mismo os atiendo. Esperad.

Mira fíjamente el sol y repite conmigo:

- Buenos días santo sol. - Buenos días santo sol.

- A los pies del Señor. - A los pies del Señor.

- Del pecho quita la angustia. - Del pecho quita la angustia.

- De la cabeza el gran dolor. - De la cabeza el gran dolor.

- Buenos días, amigo sol. - Buenos días, amigo sol.

- Por el Santo Salvador. - Por el Santo Salvador.

- Que se me pase el sufrimiento y el dolor. - Que se me pase el sufrimiento y el dolor.

Padre, Hijo y Espíritu Santo.

El primer domingo que viene no quiero pasar penas.

El primer domingo que viene no quiero pasar penas.

Toma, y póntelo al revés, hija.

Para que salga de ti toda maldad.

Te diré cómo se llama el demonio que habita en ti.

Quedará escrito en este papel.

No pienses en nada.

No pienses en nada.

Ahora respira más fuerte.

Más fuerte.

Aún más fuerte.

No es bastante, hija.

Tienes el mal muy escondido y lo guardas con mucha fuerza.

No me lo dejas ver. Tendré que hacer otra cosa.

Ponte de pie.

Santa Mónica piadosa. Santa Mónica lacrimosa,

como ves el afecto de tu hijo, así mira el amor de Purí.

Ahora tengo que verte en el espejo.

Sopla con fuerza, hija.

Arrodíllate aquí, sobre la piel de cordero.

Échate cuán larga eres.

Así.

Ahora te haré la señal mágica en el hombro.

Y ahora que te pongo el anillo en el dedo,

sabrás que toda tu fuerza y toda tu voluntad deben abandonarte.

Al igual que el espíritu que te angustia.

Antó, si no me ayudas, no me curaré.

La gente sigue haciéndome daño.

Antó, ¿por qué no me quieres?

¡Yo soy tu mujer!

Antó. Abrázame.

Dame las manos, como aquella vez.

No vuelvas jamás por aquí.

Todo el mal que me quieres hacer te lo devolveré multiplicado por mil.

¡Te haré llorar! No metas la cara en mi casa, cerca de mi esposa ni de nuestra cama.

¡No debes ensuciar mi casa con tus pies! ¿Entendido?

¡Largo de aquí! ¡Largo!

No, no quiero...

¡Déjame! ¡Vete!

No...

No...

¡No!

No...

¡No!

In nomine Patris, Filii et Spiritus Sancti. Amen.

Amen.

Omnes Sancti et Sanctae Del, intercedite pro nobis.

Exaudi nos, Domine.

Kyrie, eleison.

Christe, eleison.

Kyrie, eleison.

Christe, audi nos.

Kyrie, eleison.

Christe, exaudi nos.

Pater de caelis, Deus, miserere nobis.

Libera nos a malo.

Amen.

- Ab insidia diaboli. - Libera nos, Domine.

- Ab ira tua. - Libera nos, Domine.

- Ab porta inferi. - Libera nos, Domine.

Spiritus Sancte, Deus, miserere nobis.

Fili, Redemptor mundi, Deus, miserere nobis.

Kyrie, eleison.

Christe, eleison.

Kyrie, eleison.

Christe, audi nos.

Domine, exaudi orationem meam,

et clamor meus ad the veniat.

Pater noster qui es in caelis, santificetur nomen tuum,

adveniat regnum tuum, fiat voluntas tua, stout in caelo et in terra.

Panem nostrum quotidianum da nobis hodie,

et dimitte nobis debita nostra, stout et nos dimittimus debitoribus nostris,

et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo.

Amen.

Te ordeno a ti, quien quiera que seas, oh, espíritu inmundo,

y a todos tus compañeros que habitáis en esta criatura de Dios,

que me digas tu nombre y el día en que saliste del infierno.

Con cualquier señal para que me obedezcas a mí,

ministro, aunque indigno de Dios.

¡No! ¡No!

¿Quién eres?

¿Quién eres? Dímelo.

Yo te exorcizo, inmundísimo espíritu.

Y os ordeno a vosotros, pelotones de fantasmas y legiones de demonios,

que os separéis, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, de esta criatura de Dios.

¡No! ¡No!

Que toque el suelo con la frente.

Apartáos. No la toquéis.

Deja el cuerpo de esta muchacha.

Es inútil que trates de esconderte, espíritu inmundo.

Sal del cuerpo de esta mujer.

Te ordeno que me digas quién eres.

- ¿Eres Amodeus?

- ¿Eres Leviatán? - No.

- ¿Eres Balaam? - No..

- ¿Eres Behemoth? - ¡No!

- ¿Eres Isacarón? - ¡No!

- ¿Eres Astaroth? - ¡No!

Hija, hija mía...

Besa la cruz de Cristo.

- ¡No, ¡no! - Sí, besarás la cruz de tu Señor.

Jamás.

- Sí, la besarás, bestia asquerosa. - ¡No, jamás!

Deja a esta hija de Dios. Le pertenece a Él.

- ¡La quiero, es mía! - No, no la tendrás.

Esta muchacha es nuestra, es de Dios.

¡Déjala, déjala, bestia inmunda!

- ¡Te odio! ¡Te odio! - Tanto mejor.

¡Tú no eres nada, no vales nada, no puedes nada!

Lo sé, pero poseo la fuerza de la cruz para atormentarte.

¡No te dejaré!

¡Vete, vete!

No, no...

(hablando un lenguaje desconocido)

Con las nubes se acerca la tempestad.

Los campesinos se dirigen a Pie Di Porco

porque sólo los antiguos sortilegios son capaces de lograr que la lluvia caiga lejos de los campos sembrados.

Uno: Dios el mundo mantiene.

Dos: el Sol y la Luna.

Tres: los patriarcas Abraham, Isaac y Jacob.

Cuatro: los cuatro evangelistas, Mateo, Marcos, Lucas y Juan,

que cantaron el evangelio delante de Cristo.

Y tú, nube fea y oscura, ¿a qué has venido?

No. Vete hacia aquella zona de tinieblas,

donde no canta el gallo y no pisan los cascos del caballo.

¡Vete! ¡Fuera! ¡Nube fea! ¡Fuera nube!

¡Fuera! ¡Vete, nube oscura! ¡Vete ya! ¡Nube negra!

¡Fuera! ¡Vete!

¡Baja, baja, baja!

¡Baja, baja, baja, baja!

¡Baja, baja, baja, baja!

¡Baja, baja, baja, baja!

¡Baja, baja, baja!

¡Baja, nube fea, baja!

¡Fuera, vete! ¡Vete! ¡Nube fea!

¡Conviértete en humo y desaparece!

Es la Pascua, y tú bajas, y si no bajas conviértete en humo.

Humo, humo...

Humo en la montaña.

¡Baja nube! ¡Humo en la montaña!

¡Vete! ¡Es la Pascua!

¡Conviértete en humo! ¡Vete!

¡Vete!

¡Baja nube oscura! ¡Conviértete en humo!

¡La bruja allí, en aquel árbol! ¡La bruja!

¡Es ella la que dice que no baje!

¡Es ella la que trae la tempestad!

¡Y ha hecho un embrujo, como me lo hizo a mí!

¡Cogedla!

¡Vamos, no la dejéis escapar!

¡Ha embrujado nuestras casas!

¡La bruja!

¡La bruja! ¡Cogedla!

¡No dejen escapar a la bruja!

¡La bruja! ¡La bruja!

¡Cogedla!

¡La bruja! ¡La bruja!

¡Quemen a la bruja!

¡Quemenla! ¡Quemenla!

¡Quemen a la bruja!

¡La bruja! ¡Cogedla!

¡La bruja! ¡La bruja!

¡No la dejen escapar!

- ¡Virgen Santa apiádate de nosotros! - ¿Qué has hecho, ramera?

¡Quememos a la bruja!

¡Quemémosla!

¡Quememos a la bruja!

¡Quemémosla!

La bruja, ¡Tenemos que quemar a la bruja!

¡Mirad! ¡El humo se ha vuelto negro! ¡Ella tiene la culpa!

¡La bruja! ¡La bruja!

Ven, ven aquí. Dispara.

¡Que se marche de aquí, sino todos pagarán!

¡Aléjense de ella! ¡Esta casa está embrujada!

Nadie debe volver a oír hablar de Purí.

Así nadie volverá a hacerle daño.

Hay que esconderla, sepultarla viva.

Como una vergüenza de la que todos tienen miedo.

Trabaja, trabaja. ¿Qué miras?

Date prisa.

Ven, ayúdame.

Con cuidado.

Si oyes que viene gente, no te muevas.

No tienen que saber que estás aquí.

Compréndelo. Lo hacemos por ti. Te lo juro.

Estoy seguro de que sigue ahí.

¡Abre, Vincenzo! ¡Abre!

¿Qué quieren? ¿Qué quieren?

¿Dónde está tu hija?

Lo sabes: En Potenza, con mi familia.

- Y ya no volverá más aquí. - No, tú no dices la verdad.

La has escondido aquí dentro, bajo tierra.

La hemos visto.

- Se han vuelto todos locos. - Entonces miraremos en tu gallinero.

Vamos a abrir el gallinero.

Si os acercáis os mato. ¡Volved a casa!

¡Vamos!

¡Purí!

¡Purí!

¡Purí!

¡Purí!

Prueba tú.

¡Purí!

¡Antonio!

¡Esta allí! ¡Vamos a por ella!

¡Dejadla, dejadla!

¡Dejadla! ¡Purí, Purí!

¡Dejadla! ¡Purí!

- Antó. - ¡Vete!

¡Vete! ¡No debes quedarte aquí!

Si te quedas siempre habrá alguien que tenga miedo.

¡Tú me diste a mí, ese embrujo de sangre! ¡Todo es tú culpa!

Me has destrozado. ¡Vete! ¡Bestia!

¡Vete! ¡Fuera! ¡Vete ya!

Santa cruz mía, aleja de esta casa la brujería.

Santa cruz mía, aleja de esta casa la brujería.

Santa cruz mía, aleja de esta casa la brujería.

Santa cruz mía, aleja de esta casa la brujería.

Es la chica de Bolsini, de verdad.

Luca la ha reconocido. Dice que es ella.

La que hace brujería y habla con los espíritus.

Pues parece tranquila.

Es una mujer como todas las demás.

¿Por qué no nos quedamos con ella? Pobrecilla.

No pretenderéis que se quede aquí, en el convento, Madre Superiora.

¿Por qué no? Si esa chica está mal, tenemos que ayudarla.

¿Cómo lo vamos a hacer? No puede estar en un lugar sagrado.

En los momentos de rabia, lo rompe todo,

escupe a las imágenes, y además dice unas cosas...

Reverenda Madre, no sabes lo que dice.

¿Qué sabe, Sor Chiara?

Pero ella tiene razón.

Yo nací en el campo, por esta zona.

Y he visto muchas como ella, Madre.

Sí, esas criaturas, cuando Satán las domina

tienen la fuerza de diez toros.

Y todo lo que huele a religión las enfurece.

Ordeno que esta muchacha se quede aquí con nosotras.

Y esta tarde todas juntas rezaremos un rosario por su salud.

La entrego a sus cuidados, Sor Ángela. Bajo su responsabilidad.

Reverenda Madre, venid.

Reverenda Madre.

Ha ido andando hacia el árbol en que se ahorcó Mateo.

Sin equivocarse, como si la llamaran.

Y ahora le habla.

Lo sabe. Lo sabe...

Sor Ángela, no diga tonterías.

Qué va a saber esa pobrecilla de uno u otro árbol.

¿Por qué quieres ir a tocar ese árbol?

¿Qué ves en él? ¿Qué notas?

No se puede tocar. ¿Entiendes?

¿Por qué no se puede?

En las cosas no hay nada. Los muertos no regresan.

Tienes que recuperar fuerzas.

No debes perseguir esas cosas, si quieres curarte.

Si quieres ser como los demás.

¿Comprendes?

Sólo debes rezar. ¿Sabes rezar?

Yo te enseñaré.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

¡Socorro!

Podría hacer que te encerraran. En un manicomio.

¿Lo sabes?

Si quieres seguir aquí, tienes que convertirte en otra.

Yo quiero ayudarte,

pero tienes que prometerme que obedecerás en todo.

¿Quieres quedarte?

- No lo sé. - Ven aquí.

Vamos, acércate.

Debes aprender a sentir horror por lo que escuchas,

por las voces que te hablan.

Todo es una fantasía diabólica.

Una fuerza que te empuja hacia abajo. ¿Entiendes?

¡No!

¡No es cierto!

¡No es cierto!

¡No es cierto!

Todo son monstruosidades.

Las cosas que ves, las palabras que dices.

También todo lo que me contaste sobre ese hombre que amabas,

y el embrujo que le hiciste.

Soy más que vos,

y más que las otras monjas, ¡Y más que todos!

Yo sé lo que siento, y me hablan, y los veo.

En cambio vos no. Siempre rezando.

Y aunque te cases, no sabes hacer el amor.

¡En cambio yo sí!

Y ese hombre, que es como vos,

lo conseguiré, me quedaré con él.

¡Lo convertiré en lo que yo quiero!

¡Porque yo puedo, y tu nada puedes!

¡Vieja horrible!

- ¡No! - ¡Anton!

- Sangre... - Es un sueño, Antó. Es un sueño.

No se me quitan.

Tengo por todo el cuerpo. ¡Es un embrujo!

Ella me tocaba en el sueño, y donde me tocaba manaba sangre.

Me ha hecho un maleficio. Es un embrujo.

Un embrujo...

- ¿Notas algo? - No.

No puedes notar nada. La sangre muere y deja esas manchas.

Todo el cuerpo se te llenará de manchas,

y luego las manchas se abrirán.

Es un embrujo, ¿Verdad?

Tú lo has dicho, y si lo has dicho es cierto.

Tío Giuseppe, tiene que salvarme.

No puedo darte ni la salvación ni la paz.

¡No quiero morir! ¡Tengo que encontrarla a ella!

¡Tengo que encontrarla si quiero la paz!

- ¡A Purí! ¿Verdad? - No repitas más su nombre.

No sirve de nada buscarla.

Esa mujer no se ha marchado. Sigue aquí.

¡Se marchó, se marchó!

No. Está en el aire, en el agua que bebes.

No se ha marchado. Está aquí, presente y viva.

Para liberarte tienes que quemar a la bruja.

En la noche de la hoguera, las brujas tienen que arder.

Así liberarás el aire.

Debes coger un leño consagrado.

Y tiene que ser de un árbol antiguo y seco.

Aquél donde se detenían las brujas, en el que dejaron su señal,

dándole a las ramas forma de cruces, de manos, de serpientes.

Cuanto más viejo sea el leño, más lejos irá el aire enfermo.

¡A la hoguera las brujas!

¡Quemémoslas! ¡Las brujas están en el aire! ¡A la hoguera!

¡Las brujas deben arder!

¡Quememos a las brujas! ¡Vamos!

¡Quemad! ¡Quemad!

¡Habrá salvación!

¡Las brujas arderán!

- ¡Quemad! ¡Quemad! - ¡Seremos salvados!

¡Quemad! ¡Quemad!

¡Quemad a las brujas!

¡Quemad! ¡Quemad! ¡Quemad el aire! ¡Quemad el aire!

¡Quemad el aire!

¡Quemad! ¡Quemad! ¡Quemad!

¡Quemad el aire!

¡El fuego ha vencido! ¡El aire se ha curado!

¡Quemad el aire! ¡Quemad el aire!

¡Quemad el aire! ¡Quemad el aire! ¡Quemad el aire!

¡Quemad el aire!

¡Quemen a la bruja! ¡Quemen a la bruja!

Dí que eres tú quien me cambia la vida.

Dilo y te querré.

Sí, es cierto, ¡es cierto!

Dí que eres una bruja y que los demás tienen razón.

¡Sí, soy una bruja!

¡Dentro de mí está tu vida, tu destino!

¡Encuéntralos y te los devolveré!

En nombre de Cristo, ¡Yo te libero para siempre!

Nací entre leones y osos, y la sirena me cantaba versos.

Estoy en este mundo como si no estuviera.

Me han puesto en el libro de los desaparecidos.

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