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LOS JOVENES PIONEROS
Escribo esta entrada en mi diario con el corazón lleno de júbilo,
pues en el día de hoy, día de mi decimosexto cumpleaños,
me convertiré en la esposa de David Beaton.
Todavía ahora me cuesta comprender por qué David,
siendo tan fuerte y decidido pese a tener únicamente 18 años,
me ha elegido a mí, que soy una persona bastante retraída.
Pero seré una buena esposa. Estoy completamente decidida a ello.
Sí, quiero.
El anillo, David.
Os declaro marido y mujer. Puedes besar a la novia. Es toda tuya.
Tienen que firmar la Biblia.
El señor y la señora de David Beaton.
Una Biblia preciosa, señora Beaton.
Gracias por dárnosla y por acoger la boda en su hogar.
Ha sido un placer. La Biblia la he pedido especialmente.
Espero que anoten muchos nacimientos cuando llegue el momento.
Es hora de cortar la tarta, David.
Deja de darme órdenes.
Ahora soy un hombre casado, ya no soy tu hermanito.
Vamos, David. Es un tarta estupenda.
David, no desperdicies la música.
Tienes toda la razón.
Vas a bailar conmigo, Harley. Olvídate de la tarta.
Bueno, no tenemos queja. Todo ha salido bien.
Esto del baile no es lo mío.
¿Papá?
Es el día de tu boda.
No hace falta que trabajes hoy, David.
Quería darte las gracias por dejar que me vaya.
Podías obligarme a quedarme. Muchos padres hacen eso con sus hijos.
He intentado tratarte bien.
Aunque quieras vivir en tierras salvajes.
Pronto dejarán de serlo.
Con la llegada del ferrocarril, toda esa región empieza a prosperar.
Dakota tardará algún tiempo en ser un buen lugar para vivir.
Incluso aunque los indios ahora vivan en reservas.
Es una gran oportunidad.
El gobierno ofrece 160 acres a cambio de una simple tasa.
Y 320 para quien quiera una parcela con árboles.
Pero debes quedarte cinco años para que sea legítimamente tuya.
Cinco años pueden ser mucho tiempo, David.
Sabré sobrevivir gracias a ti. Todo irá bien, papá.
Ya sé que sí.
Por eso no me voy a interponer en tu camino, créeme.
Pero aquí sería todo más fácil, para ti y para Molly.
Molly y yo no buscamos lo más fácil.
Ya, supongo que no.
Cuida bien de Molly, David.
Los Beaton siempre han cuidado bien de sus esposas.
Me ocuparé de ella, papá.
Bueno, creo que debo volver.
Sólo quería darte las gracias por dejar que me vaya.
¿David?
Te daré a los Morgan.
¿Los Morgan?
Pero son los mejores caballos del condado y son tus favoritos.
Son tuyos. Es justo que así sea.
Necesitas un buen equipo para ir adónde vas.
Gracias, papá.
Cuidaré bien de ellos. Te lo prometo.
Sé que lo harás, David.
Los Morgan parecen tranquilos.
¡Todo listo!
¡Al tren! ¡Pasajeros al tren!
¡Casi me olvido!
He preparado una tarta de queso y sirope para el camino.
Gracias, señora Beaton. Nos vendrá muy bien.
¡No olvidéis que iré a Yankton en cuanto me den una parcela!
¡Tengo previsto estar allí en verano, así que venid a verme!
¡Lo haremos!
¡Sois tan jóvenes! ¡Que Dios os ayude!
Todo irá bien, mamá.
¡Buen viaje David!
¡Adiós! ¡Gracias!
¡David, cuida bien de Molly! ¡Adiós, hijo!
David se muere de ganas de llegar a Yankton.
Eso sí, no le hace mucha gracia tener que pasar nuestra noche de bodas
sentados en un tren lleno de desconocidos.
¿Ya no quedan fincas por donde pasará el ferrocarril?
Los del ferrocarril se han adelantado.
¡Pandilla de ladrones! ¡Están aliados con el Gobierno!
¿Quiere solicitar una finca o no?
Sí, ¡qué remedio!
Deme lo más cercano a las vías que no se hayan quedado esos ladrones.
Está bien.
Rellene este impreso.
Las tasas son 18 dólares, más 14 que se le devolverán
cuando sea propietario dentro de cinco años.
Deme la mejor finca que tenga.
Tienes que venir con tu padre.
La pido para mí, no para mi padre.
Lo siento, pero debes tener 21 años para solicitar una parcela.
¡No cuando soy el cabeza de familia!
¡Estamos casados!
Todavía no se afeita. Y tiene esposa.
¡Buen trabajo, chaval!
¿Estáis casados?
Sí. ¡Y tengo papeles para demostrarlo!
Cálmate. Cálmate.
Me vale con tu palabra.
Pero no parecéis recién casados.
Las tierras al oeste del río Missouri son vírgenes.
Como todo el territorio indio, incluidas las Colinas Negras.
Esta zona es inhabitable.
Las llaman tierras cárcavas. Y esto de aquí es la reserva india.
Quitando eso, podéis elegir.
80 acres si está cerca del ferrocarril o 160 sino lo está.
¿Qué tal ahí?
Unos 15 centímetros encima de la línea por donde irá el ferrocarril.
¿Aquí? Es una zona buena, pero sin pueblos cerca.
Me vale. Quiero cultivar las tierras.
¿Y el agua? - ¡Oh, hay de sobra!
Te garantizo que la encontrarás a dos o tres metros bajo tierra.
¿Qué tal una cuarta parte de una sección?
Así podrás plantar diez acres de árboles.
De acuerdo.
Rellena este impreso y paga las tasas.
Y aquí tienes un mapa para llegar hasta tu finca.
Muchas gracias.
Se necesitan agallas, siendo tan joven como tú.
¿Para ser colono?
No. Para casarse.
Eliza se llevará una decepción al saber
que no quedan tierras libres cerca de las vías para luego poder venderlas.
Eliza no quiere venderlas.
Sabe que Harley solicitará una parcela y quiere estar cerca de él.
¡David! ¿No vamos demasiado rápido?
¡Quiero llegar cuanto antes! ¡Tengo muchísima curiosidad!
¡Ya se está poniendo el sol! ¿No deberíamos pasar la noche aquí?
¡Eso estaba pensando! Buscaremos un buen sitio para acampar.
¡Aquí todos los sitios parecen iguales!
¿Habías visto un cielo tan bonito, David?
La verdad es que no.
Ya es hora de acostarse, si queremos madrugar.
Supongo que sí.
¿Te ha gustado la cena?
Oh, no podría ser mejor.
¿Los Morgan están bien?
Parecen contentos.
La cena estaba buena.
Eso ya lo has dicho.
No vamos a poder seguir diciendo vaguedades toda la vida.
No. Me imagino que no.
Aun así, la cena estaba rica.
¿Tienes miedo, Molly?
No estoy segura.
No quiero que tengas miedo.
Entonces no lo tendré.
Te quiero, Molly.
Siempre te querré.
Yo también te querré, David. Siempre.
¡David! ¡Los Morgan!
¡Esos deben de ser los árboles del mapa!
¿Nos queda mucho?
¡Estamos a solo medio día de distancia!
¡Vamos, seguid adelante! ¡Vamos! ¡No aflojéis!
¿Es necesario, David?
Tiene la pata rota. Debo ahorrarle el sufrimiento.
Date la vuelta, Molly. No hace falta que lo veas.
No sigas lamentándote, David.
Le he fallado a mi padre.
Le dije que cuidaría de los Morgan y no lo he hecho.
Yo crie a ese caballo, Molly.
Lo cuidaba, lo cepillaba, le daba de comer.
Era parte de la familia.
Intentaste impedir que los apurase tanto.
Tienes derecho a decirme: "Te lo dije".
¡David, mira!
Deben de ser colonos.
Hola.
Hola. Somos los Beaton.
Nettie Peters. ¿Sois colonos?
Vamos a nuestra parcela. ¿Están tus padres?
Mamá murió el año pasado. Papá está enfermo.
- Lo siento. - Nos las arreglamos.
Algunos amigos vienen de vez en cuando.
Estos son Charlie y Flora. Son mis hermanos.
¿También sois colonos?
Lo fuimos. Perdimos nuestra finca.
Iremos a Yankton en cuanto papá mejore.
Espera que puedan darle un trabajo allí.
Espero que todo os vaya bien.
Sí, más o menos.
¡Hola!
Vuelve a la cama, papá.
Ya voy. Sólo quería salir a saludar.
Encantado de conocerle, señor Peters.
Debería volver a la cama, como dice su hija.
He oído que son colonos.
Así es.
Cuando tenga dinero, lo intentaré otra vez.
Las fincas se venden como rosquillas, a 80 kilómetros de las vías.
Si no lo solicitan este invierno, quizá se queden sin nada.
Eso no va a pasar. Ya está atardeciendo.
Si estaban pensando en parar, por favor, acompáñenos.
Por favor. Quédense.
Tenemos algo de comida, si quieren compartirla.
Es un guiso de conejo. Está rico.
Nos quedaremos. ¿Verdad, David?
Me parece bien.
Gracias.
Comeremos ese guiso, sólo si coméis de nuestra tarta de queso y sirope.
La traemos de casa.
Claro.
A mis hermanos les encantará.
Vuelve a la cama, papá.
Si más tarde te encuentras mejor, podrás hablar con este joven.
Yo haré lo mismo con la dama.
Nada de "dama". Llámame, Molly.
Mi nombre de pila es Nettie.
Me gustan los nombres sencillos.
Depende de quién los tenga.
Me alegro de que te quedes.
Desde que mamá murió,
parecía que no tenía con quien hablar, salvo a mis hermanos.
Pero no hablan mucho.
Es una pena que perdieseis la parcela.
Yo me habría quedado allí.
Pero papá no quiso pasar otro invierno como el último.
¿Los inviernos son duros?
Ni te lo imaginas.
Las tormentas de nieve no se terminan nunca.
Casi morimos de hambre.
Por eso tiramos la toalla.
Siempre había sido el sueño de papá,
desde que supo que el Gobierno concedía tierras.
Ojalá lo hubiésemos conseguido.
Bueno tal vez encontréis otra finca pronto.
Depende del dinero que gane papá.
No hace falta demasiado dinero.
Pero como dijo David, se venden rápido.
Contra eso no podemos hacer nada.
Seguro que David
estaría dispuesto a prestarle el dinero de la tasa a tu padre.
No queremos la compasión de nadie.
No pretendía ofenderte.
Ni yo quería levantar la voz.
Eres poco mayor que yo.
¿Cómo es estar casada?
Ya lo sabrás algún día.
Lo dudo mucho. No soy nada guapa.
¡No es cierto!
Ojalá hablase tan bien como tú.
Nunca fui a la escuela.
Y sé pocas cosas, salvo lo que papá me enseña.
Nunca seré una dama como tú.
Ya eres una dama.
No. Sólo soy Nettie Peters.
Y tampoco aspiro a ser nada más.
¡Bueno! Debemos ponernos en marcha, Molly.
Me muero de ganas de ver nuestras tierras.
¿Señor Peters? Espero que las cosas les vayan bien.
Bueno, no pueden irnos mucho peor.
¿Nettie? Gracias por tu hospitalidad.
Ha sido un placer conocerte.
Para mí también.
Nunca había tenido una amiga de mi edad.
Pues ya tienes una.
Vamos, Molly.
Estaremos en Yankton. ¡Nos veremos algún día!
¡Seguro que sí!
¡Y ya sabéis dónde están nuestras tierras!
¡Venid a hacernos una visita!
¡Adiós a todos!
Al fin llegamos a Wildrose.
Hay tan pocas cosas todavía que apenas parece un pueblo.
Después de que David comprase algunas provisiones
y de que el caballo descansase, iniciamos la última etapa del viaje.
Aquí está la factura.
No puede ser tanto.
¿Dos dólares por el azúcar?
Es difícil traerlo aquí.
A dos dólares, pasaremos sin él, gracias.
Como deseen.
¡Hola! ¿Es otro colono, joven?
Así es. Me llamo Beaton.
¿Cómo está? Soy Brendan Doyle,
jefe de construcción de la Chicago Northwestern.
Encantado. Ella es mi esposa.
Un placer conocerla, señora Beaton.
¡Eh, ven aquí, Dan!
Este joven es Dan Grey. También es un colono.
Ojalá me hubiese traído una esposa.
Uno se siente solo en la pradera.
¿Dónde está tu finca?
Al nordeste, a medio día de viaje.
Si mi caballo no para a echar una siesta.
Entonces somos vecinos.
¡Es un golpe de suerte!
En casa no me costaría ni la mitad.
¡Ya no estás en tu casa, chaval!
¡Eh, escuchad, muchachos!
Si alguna vez necesitáis algo de dinero,
puedo ofreceros trabajo en las vías del ferrocarril.
Siempre buscamos gente.
Puede que me interese.
Sí, podéis llevaros algunas traviesas de las vías a casa.
Seguro que les dais uso.
Gracias. Le tomaré la palabra.
Estupendo. Adiós.
Esperamos volver a verte.
¡Seguro!
Me ha caído bien. Y Doyle parece un tipo honrado.
Pero no pondría la mano en el fuego por ese condenado Loftus.
¡Y tanto! ¿Dos dólares por una libra de azúcar?
Es un economato, pertenece a la empresa del ferrocarril.
Intentan arañarle cada centavo que pueden a la gente.
¿Un dólar veinticinco por una ventana?
¿54 centavos por un kilo de madera?
¿50 centavos por una lámpara de aceite?
¿19 centavos por tres cajas de clavos?
Y para redondearlo, 45 dólares por esta yegua.
El dinero vuela más rápido de lo que creía.
¡Vamos!
No hay por qué preocuparse.
Ese Doyle ha dicho que me ofrecería trabajo, si necesito dinero.
¡Pero David, debes construir la casa!
¡Y el granero! ¡Y abrir un pozo! ¡Y limpiar el terreno!
Oh, eso lo haré enseguida.
Empezaremos a plantar en primavera, ya lo verás.
Hay tiempo para todo.
Nunca había visto cielos tan abiertos. La pradera es un lugar solitario.
Tan vasto y desconocido que me asusta dejar atrás Wildrose.
Nuestro último contacto con la civilización.
Molly.
¡David! ¡Para!
¡Son muy buenas tierras! ¡Muy buenas!
Hay tres tipos de hierba:
Están las hierbas altas, que nos darán unas tres toneladas por cada acre.
La hierba de tallo azul.
Y la hierba de búfalo. La mejor para construir una casa.
¿Una casa de hierba?
¡Exacto! Nada como la hierba
para estar frescos en verano y calientes en invierno.
Será mucho mejor que una cabaña.
Ya puedo imaginarla.
Allí mismo.
Parece un sitio tan bueno como cualquiera.
Me pregunto quién vive en esa cabaña, David.
Tal vez nadie.
Hay muchas cabañas de gente que se ha rendido.
David, solo hay un árbol. ¿Qué vamos a usar como leña?
Quemaremos el heno.
Tenemos de sobra.
Si lo retuerces, y lo aprietas, arde como la madera.
Y además, si pasa una manada de búfalos,
recogeremos sus boñigas.
¿Bohigas de búfalo? ¡De ninguna manera!
Cambiarás de idea después de retorcer el heno.
Es mucho más difícil.
Gracias, pero casi que me quedo con el heno.
Y no se dé que sirve comprar una finca con árboles
cuando no hay ningún árbol que plantar.
El gobierno no debió de tener eso en cuenta.
Y ahora, pongámonos a trabajar.
¡Apártate, Molly!
Ha entrado.
Ahora podrás cocinar dentro.
Subiré a limpiar todo.
Descansa un poco. No has parado un segundo.
Está bien.
Así bastará.
No pongas esa cara de preocupación.
Ahora será más fácil.
Tengo que decirte algo. Creo que deberías sentarte.
¿Es algo malo?
No, más bien es algo bueno.
Vamos a tener un bebé.
¿Un bebé?
Sí.
Según mis cuentas, nacerá en enero.
Vamos a tener un bebé.
¡Un bebé! ¿Vamos a tener un bebé?
¿Vamos a tener un bebé? ¡Un bebé!
Oh... No debería haber hecho eso.
Ponte ahí, Desde ahora, descansarás.
Nada de cargar leña.
¡Bobadas! Me encuentro bien.
Nacerá en territorio indio. Tu bebé será un "papoose".
Bueno, también es tu bebé.
1 de septiembre.
Los pimpollos que rodean al árbol
han sobrevivido al terrible calor del verano.
Y si sobreviven al invierno, los plantaré por todas partes.
Será estupendo tener árboles que den sombra a la casa.
David ha terminado de limpiar las tierras.
Y dado que no hay más que hacer hasta la primavera,
él y Dan Grey han ido a Wildrose
para pedir trabajo al señor Doyle en el ferrocarril.
3 de septiembre. El tiempo ha cambiado.
Recuerdo lo que dijo Nettie Peters,
sobre cómo el invierno llega de repente al territorio de Dakota.
En casa, estaríamos en pleno veranillo de San Martín.
Pero aquí, ya se huele la llegada de la nieve.
¡Molly!
¿Qué hacéis aquí tan pronto? ¿Ha pasado algo?
Sí, malas noticias. Siéntate, Dan.
Sí, por favor. Os haré algo de comer.
Gracias. No hace falta que te molestes.
No tengo mucha hambre.
Yo tampoco.
¿Qué ocurre, David?
No he conseguido un empleo.
¿Eso es todo? Oh, creía que el cielo había caído.
¡Pues no es para menos!
Han parado los trabajos.
No sólo en este territorio, sino en todo el país.
Las oficinas del ferrocarril están vacías.
Es como si hubiera una plaga.
¿Cómo es posible?
Parece ser que hay una recesión en el este.
¿Qué es una recesión?
Algo relacionado con el mercado de valores, según dijo Doyle.
Tampoco yo entiendo nada.
Molly.
Hemos oído que en algunos pueblos ha habido disturbios,
porque no pueden alimentar a sus familias.
Oh, David. ¡Pobre gente!
Me alegro de no tener una familia por la que preocuparme.
Pues yo sí.
No pretendía sonar insensible.
Ya lo sé, Dan.
Todo irá bien, David.
Hay comida de sobra si comemos con moderación.
Y puedes cazar.
El otro día encontré una manada de borregos y vi que...
Irás a casa de tus padres.
¿Qué?
Le conté a la señora Doyle lo del bebé.
Y dice que vas a necesitar tener mujeres a tu alrededor.
Te irás con tus padres hasta que el bebé nazca.
No. No te dejaré, David.
No hay nada que discutir. Lo he decidido.
Tengo dinero para tu billete.
Me dieron esto en la oficina postal.
Una es de Eliza y otra del doctor Thorne.
Los dos tienen fincas cerca del pueblo,
por donde se suponía que pasarían las vías.
El doctor Thorne envía 40 dólares
para construir una cabaña en la finca de Harley, tal y como dijo.
Con lo que tú ahorres en casa de tus padres,
puedo construir esas cabañas en sus parcelas.
En primavera volverás aquí con el bebé.
¡No me voy air!
¡Sí, lo harás!
No me arriesgaré a que te pueda pasar algo.
¡Los Beaton cuidan de sus esposas!
Mejor os dejo a solas.
Esperaba que te quedases. Tal vez tú puedas convencer a Molly.
No, nada de eso. No pienso entrometerme.
Te irás a casa.
Sólo si tú también.
No puedo.
No correré el riesgo de que alguien robe nuestras tierras.
¿Qué quieres decir?
Creo que deberías saberlo.
He oído en el pueblo que mataron a un hombre.
No.
Parece ser que el hombre se fue al este una temporada.
Y cuando volvió, descubrió a unos hombres ocupando su cabaña.
Se peleó con ellos y lo mataron.
Aún no hay leyes en el territorio.
¿Entiendes por qué debo quedarme, Molly?
Sí. Ya lo entiendo.
De acuerdo. Te irás mañana.
No he dicho que me iré. Sólo que debes quedarte.
Y si tú te quedas, yo también.
Sería cruel hacerte tener al bebé en la pradera, en invierno, tú sola.
No estaré sola, David. Te tengo a ti.
No tengo miedo.
Y siempre he querido tener al bebé en nuestra propia casa.
Eres especial, Molly.
1 de octubre.
David ha terminado la cabaña de Eliza y pronto terminará la de Harley.
Se levanta antes del alba y vuelve después de que anochezca.
Totalmente extenuado, pero contento, igual que yo.
He cosido ropa para el bebé y la he adornado con un bordado de plumas.
No sé por qué te has empeñado en venir por aquí para ver el paisaje,
con el frío que hace.
Quería verlo. Y hacía buen tiempo cuando salimos.
Debemos apurarnos.
Pronto nevará.
¡Arre, Valiente! ¡Arre, Estrella!
¡Vamos! ¡Vamos, los dos! ¡Vamos!
¡Vamos, Valiente! ¡No pares, Valiente! ¡Vamos, Estrella!
¡Arre! ¡Arre, caballos!
Hay una cabaña cerca de aquí.
Nos refugiaremos en ella.
¡Vamos! ¡Vamos!
Es inútil. Bájate, Molly.
Agárrate un momento.
Te quedarás bajo el carro mientras yo busco la cabaña.
¡Te perderás!
¡Nada de eso!
¡Vamos! ¡Métete debajo!
¡Ten cuidado!
¡Volveré a buscarte!
¡Molly!
¡Molly!
Ya ha pasado, Molly.
Oh, David.
Algún día,
contaré a nuestro hijo que construiste un nido para él,
antes de que viniese al mundo,
y lo mantuviste a salvo durante una terrible tormenta.
Te quiero, Molly.
Los dos nos queremos, David. ¿No es algo estupendo?
16 de enero.
La Navidad llegó y se fue. Nuestra primera Navidad en la pradera.
Ya casi he salido de cuentas.
Y, aunque no se lo confesaré a David,
he empezado a sentir miedo y a desear que mi madre pudiese estar cerca.
Hemos aprovechado bien la madera sobrante de la cabaña de Harley.
David ha construido una bonita cuna para el bebé.
Fue idea suya tallar dos pajaritos sobre el cabezal.
¡Una idea maravillosa!
Deja de estar tan serio, David.
Tener un bebé es algo natural.
Llevas dos días con dolores.
El dolor viene y se va. No es para tanto.
Tráeme la cesta de costura, David.
Pero no estás en condiciones.
Tráemela, David.
¿El agua sigue todavía caliente?
Ve a buscarme una tinaja.
¿Para qué?
Haz lo que digo, David.
¿De verdad quieres que me vaya?
¡Sí, por supuesto!
Lo siento. No pretendía gritarte.
Ahora ve al establo y ensilla a los caballos.
Trae aquí más heno.
Faltan horas para que el bebé nazca, así que no tienes que preocuparte.
Creo que voy a dormir un rato.
Ve.
¡Quieto! ¡Vamos, vamos! ¡Tranquilo!
¡Tranquilízate!
Quieto, quieto. Tranquilo, tranquilo, tranquilo.
¡Molly!
Estoy bien, David.
Sólo algo cansada.
Coge al bebé, lávalo, tápalo
y ponlo en la cuna cerca del fuego.
¡Oh, Molly!
¿No quieres ver a tu hijo?
¿Qué estás haciendo, David?
- Esta vez has dormido mucho. - Lo sé.
He escrito esto en la Biblia.
Hijo de David y Molly Beaton.
18 de enero de 1864. Varón.
También debes poner el nombre.
Lo he estado pensando. ¿Cuál has elegido?
David, por supuesto.
No le importará ser el "pequeño David".
¿Cómo está?
Ha estado algo inquieto. Debe de tener hambre.
Tráelo conmigo.
No se va a romper.
No estoy tan seguro. Parece muy frágil.
Los potros tardan muy poco tiempo en ponerse en pie.
Los bebés no son potros.
Sería más fácil si lo fueran.
El mundo es un lugar bonito, pequeño David.
Espero que te guste.
¿El pequeño se ha dormido?
Sí, gracias a Dios.
Mañana iré a comprar semillas.
Posiblemente traiga maíz. Anótame lo que quieras.
Ya lo he hecho.
Y no olvides traer patatas con brotes, para poder plantarlas.
Se ha despertado con ganas de cenar.
- Buenos días. - Buenos días.
Soy Svenson. Esta es mi esposa.
¿Dónde está la señora?
Oh, soy la señora Beaton.
Pero aun eres una niña.
No se crea.
Vamos a mudarnos aquí, en la cabaña.
¡A aquella!
Esperaba que viniese a vivir alguien.
Por favor, entren a tomar un café.
Mi marido está en el pueblo, pero irá a verlos tan pronto como llegue.
Gracias, gracias, pero sólo hemos parado
para decir que somos vecinos.
Mi esposa no habla el idioma tan bien como yo.
Nosotros nunca hemos tenido hijos. Ella se siente sola.
Lo siento.
Son encantadores, David.
Un poco mayores.
La señora Svenson debe tener unos 35. Y el señor Svenson, unos 40.
¡Pero es genial tener vecinos!
Sí, desde luego.
Será más fácil cuando tenga que dejarte sola
sabiendo que hay gente cerca.
Es como tener a mis padres cerca.
Supongo que los echas mucho de menos.
Las cartas ayudan.
Mamá no me ha dicho nada de que Eliza venga en verano,
así que supongo que Harley ha ido otra vez a alguna parte.
¿Aún sigues pensando que Eliza está enamorada de Harley?
Lo sé. Una mujer sabe esas cosas.
1 de julio.
Los días pasan mientras trabajamos.
David se queda dormido tan pronto apoya la cabeza en la almohada.
Al bebé le están saliendo los dientes y lo pasa mal por culpa del calor.
Dan fue al pueblo y trajo cartas de Eliza y el doctor Thorne.
Los dos envían dinero para pagar a David por limpiar sus tierras
y de ese modo evitan que el gobierno se las quite.
No sé cuánto tardaré en hacer los dos trabajos.
Me llevará dos semanas ir y volver,
así que no te preocupes.
De acuerdo.
La señora Svenson vendrá a visitarme, así que no me sentiré sola.
Yo sí estaré solo.
Estarás demasiado cansado para eso.
Bueno, nunca estoy tan cansado.
Riega bien los pimpollos.
Y no dejes que el pequeño David te incordie.
Seré firme con él.
¡Qué infierno de país! Quema como el fuego en verano.
Estaremos frescos con los árboles.
El gobierno dice: "Plantad árboles".
Pero no hay árboles que plantar.
Será un placer compartir los nuestros con ustedes.
Seremos viejos antes de que los árboles crezcan.
Para ti, aún hay tiempo.
Pero nosotros no tenemos tanto.
¡Eh! ¿Te alegras de verme? ¿Y el pequeño David?
¡Está bien! ¡Bájame, vamos!
¡Vamos!
¡El maíz ha salido!
¡Ya lo sé!
¡Mira esto, Molly!
¡Míralo! ¿No es estupendo?
Y pronto vamos a poder plantarlo por todas partes.
¿Sabes cuánto vale todo esto?
Yo te lo diré.
Esta cosecha vale dos mil dólares, Molly.
Dos mil dólares. Y es sólo una parte de la finca
¿Crees que podremos tener una vaca? El pequeño David necesita leche.
Tendremos un rebaño entero. Y vallaremos la finca.
Y tendrás un vestido de seda.
Y trataré de encontrar otro Morgan. Y tú te pasearás en una calesa.
¿No sería mejor esperar hasta vender la cosecha?
¡No hace falta!
¡Es como tener dinero en el banco! ¡Me darán todo el crédito que quiera!
Somos ricos, Molly. Somos ricos. Ricos, ricos, ricos.
4 de agosto.
David se ha ido a Wildrose.
Yo habría preferido esperar hasta vender la cosecha
antes de comprar cosas que no son imprescindibles,
pero soy más precavida, por naturaleza.
El jabón tarda en endurecerse, porque apenas queda ceniza.
O tal vez se deba al implacable calor.
El pequeño David está lleno de sarpullidos,
pese a que lo baño tres o cuatro veces al día.
Es una vaca preciosa, David.
Estaba empeñado en traerte una vaca.
¿Cuánto te ha costado?
No ha sido barata.
La cocina tampoco. Esta es la mejor del mercado.
Oh, es una cocina preciosa. Y me alegro de tener una vaca.
Pero has gastado mucho, David.
He comprado todo a crédito,
ya te dije que no habría problema, con una cosecha así.
¿Sabes qué más traigo? Filetes, azúcar, uvas pasas...
Y esto, para el pequeño David.
No me gusta tener deudas, David.
Oh, no te preocupes por el dinero. Te he traído un regalo.
Ya te he dicho que no tienes por qué hacerme regalos
Y yo te he dicho que quiero hacértelos, así que...
Adelante, ábrelo.
Son conchas marinas. David, es precioso.
Así podrás guardar dentro ese diario que siempre escribes.
Sí. Lo guardaré dentro.
¿Sabes qué es lo que quiero que escribas?
¿Qué?
Que no hay ningún otro país como este. Y que una parte es nuestra.
No será del todo nuestra hasta dentro de tres años.
Tres años pasarán en un santiamén y esto será nuestro.
Sin pagar nada.
¡La cena!
¡Ya voy!
No estás comiendo.
Hace demasiado calor.
¿Es malo para la cosecha?
No le pasará nada. Lo cortaré la semana que viene.
El maíz casi está listo.
Parece que viene una tormenta.
No es una tormenta. Es otra cosa.
¿Qué es eso, David?
¡Madre del amor hermoso! ¡Langostas!
Vamos a buscar las palas, y unas antorchas.
¡Entra en casal!
¡Que entres en casa!
Hemos perdido todo.
Lo sé.
He guardado un poco de agua para que bebas.
Debo más de 300 dólares.
No tengo nada.
No digas eso, David. Nos tenemos uno al otro.
Y el niño y las tierras siguen aquí. Así que... ¡oh, dios!
Si tú te rindes, yo también, David.
Sí, no me rendiré.
Bebe esto. Te sentirás mejor.
¿Es que no pueden quedarse callados?
Lograremos salir de esta.
Conseguiré algún trabajo en el pueblo, para saldar la deuda.
Es una buena idea.
Me olvidaba de las patatas.
Las langostas comieron las plantas, pero no llegaron a las patatas.
Busquémosle el lado positivo.
Las plagas de saltamontes ocurren cada siete años.
Tenemos siete años para hacernos ricos de nuevo.
Iré al pueblo mañana. Buscaré un trabajo.
Cuando sepa algo, te escribiré.
Está bien.
No te preocupes por mí.
Sabré que estás trabajando.
¡Molly!
David. ¡Qué alegría! ¡No te esperaba todavía!
No hay trabajos, Molly.
Todos fueron al pueblo a por trabajo en cuanto perdieron sus cosechas.
Todo el mundo está como nosotros.
Siéntate, David. Te prepararé algo de comer.
No, no me apetece comer.
Siéntate aquí, Molly.
Debemos volver a casa, Molly.
No.
¿Acaso te piensas que a mí me hace gracia la idea?
No.
No veo ninguna otra solución.
Excepto una.
Conocí a un tipo que dijo que las langostas
no dañaron las cosechas en Indiana y Ohio.
Es época de cosecha.
Y necesitarán ayuda.
Yo puedo ir allí,
pero tú vuelve a casa de tus padres con el pequeño David.
Tú ve a trabajar,
pero yo me quedo, para que nadie nos quite esto.
No puedo dejaros aquí solos durante tanto tiempo.
No será tanto tiempo, David.
Sólo durante la cosecha.
Y tengo a los Svenson cerca. Y a Dan.
Me quedaría mucho más tranquilo si volvieses a casa.
No es cierto. Estarías preocupado por la finca.
Ya veo que voy a tener la misma suerte convenciéndote
que la que tuve la última vez.
Esta es mi casa.
Está bien.
Pero debo devolver la cocina y la vaca.
Loftus me reclama su deuda.
Devuélvelo.
Siento mucho lo de la vaca. Lo siento, Molly.
Compraremos otra.
Bueno, no me dejas más remedio que aceptar.
Te he preparado algo de comida para el viaje.
No es demasiado.
Me bastará.
No hice un mal trato con el tipo de la tienda, ¿verdad?
Tendrás suficiente harina y sal y melaza,
al menos hasta que yo vuelva.
Es una pena quedarnos sin los caballos.
Es lo mejor que nos puede pasar, con el precio del pienso.
Intentaré recuperarlos de nuevo cuando vuelva.
Te escribiré en cuanto pueda.
En cuanto devuelva los caballos a Loftus,
cogeré el primer tren que vaya al este.
Volveré antes de llegar la nieve.
Y pasaremos el invierno juntos.
Sin nada que hacer, nada más que ver al pequeño David crecer.
Molly.
Cuanto antes te vayas, antes volverás.
20 de agosto.
Querida esposa Molly: te escribo para informarte de que estoy bien.
Espero que tú también.
Tengo un trabajo en la fábrica de pienso y grano.
Y además, el señor Roslyn me trata a las mil maravillas.
Sólo llevo fuera tres semanas pero me han parecido tres meses,
por lo mucho que te echo de menos.
Volveré a casa en octubre, si todo sigue igual en la fábrica.
Entonces nos veremos.
Besos para ti y el pequeño David.
¡Una carta para ti! ¡De David!
¡Gracias!
Si quieres responderle, puedo llevar tu carta al pueblo.
No hace falta.
Seguro que David escribe para decirme que viene a casa.
Ven pronto a visitarnos, le gustará verte.
Lo haré. ¿Qué tal el pequeño David?
Oh, está precioso.
Seguro que tienes ganas de leer la carta, me voy ya.
¡Gracias por traérmela!
Querida esposa Molly:
no quiero que te preocupes,
pero he sufrido un accidente y me he roto la pierna.
El doctor dice que no tardaré en curarme.
Pero como no sé con certeza cuando podré viajar
y se acerca el invierno,
quiero que tú y el pequeño David os quedéis con los Svenson.
No te preocupes por proteger nuestra finca.
Vosotros dos sois lo más importante para mí.
Sé que eres tozuda,
pero debes hacerlo por el bien de David y por el tuyo propio.
Tan pronto como cierres la casa adecuadamente,
ve a casa de los Svenson.
Son buena gente y te acogerán cuando sepan lo que me ha ocurrido.
Te ayudarán a trasladar tus cosas y sé que Dan Grey también cuidará de ti.
Te envío 20 dólares
para que los Svenson no se queden sin alimentos para ti y David.
Roslyn es el hombre más honesto que he conocido.
No sólo no me ha cobrado los gastos médicos,
sino que me ha pagado como si siguiese trabajando.
Volveré a casa lo antes posible.
Y no volveré a separarme de ti mientras viva.
Está decidido. Nos vamos de aquí.
Lo siento mucho. Les voy a echar mucho de menos.
Iremos al pueblo, venderemos todo,
y después a Ohio, con nuestra familia y amigos.
¿TÚ estarás bien hasta que tu marido regrese?
Pues claro.
Dan Grey dijo que vendría a menudo y David volverá muy pronto.
Todo irá bien.
10 de noviembre.
La tormenta dura ya cinco días y se terminará pronto.
El pequeño David come avena, pues ya no queda leche.
Yo como muy poco,
lo justo para conservar las fuerzas y poder cuidar del pequeño David.
Tengo que llegar de algún modo al granero
para traer el heno que nos queda.
Sé que Dan vendría si pudiese.
Pero es imposible llegar aquí ahora.
Ya no queda heno para el fuego.
No hay más comida.
La ventisca sigue soplando.
He perdido la noción del tiempo.
Me siento extrañamente mareada.
No recuerdo haberme sentido nunca tan cansada...
¡Molly!
¡Molly!
¡Molly!
¡Molly!
¡Molly!
¿Molly?
Molly. Molly.
¡Oh, Dios! ¡Oh, Dios!
Molly.
Molly.
No pasa nada, David. Estoy bien.
5 de abril.
Es curioso, pero sólo gracias a la ayuda de mi diario
soy capaz de recordar el terrible invierno que viví.
Ahora todo va bien.
David ganó suficiente dinero en Indiana
para comprar semillas, víveres, y también algo de madera,
para construir una cuna más grande para el pequeño David.
El señor Loftus, el de la tienda, accedió a devolvernos a los caballos
sólo para no tener que alimentarlos, tal y como dijo David.
Esta mañana el pequeño David llamó a David "papá".
Nunca había visto a un hombre tan rebosante de alegría.
¡Los Svenson han vuelto!
¿Señor Svenson? ¿Señora Svenson?
¡Nettie, eres tú!
Acabamos de llegar.
Sabíamos que erais nuestros vecinos, por eso papá solicitó esta finca.
Ahora íbamos a visitaros.
¡Cómo me alegro de veros!
Este es el pequeño David.
Ah, es un niño precioso.
Hemos tardado un tiempo,
pero al fin estamos en condiciones para empezar de cero.
Esta vez nos quedaremos. Me lo ha prometido.
¡Me alegro tanto!
Tienes un bebé.
Ya tiene 15 meses.
Parece que habéis superado bien el duro invierno.
Sí, lo hemos superado.
Mañana es domingo. ¿Venís a comer con nosotros?
Tenemos tanto de qué hablar.
Le dije a papá que debemos plantar árboles alrededor de la cabaña.
Bueno,
ahora que la cosecha ha terminado,
seguro que David estará encantado de ayudaros.
Ahora que han retomado las obras del ferrocarril,
este territorio progresará muy pronto.
Cuando dejamos Yankton,
la gente estaba loca por ir a las Colinas Negras.
Parece ser que han descubierto oro.
Aquí también hay oro. En forma de trigo.
Algún día habrá trigo hasta donde abarca la vista.
Aquí nos quedaremos.
¡Ah, es Dan Grey!
Su propiedad está a unos ocho kilómetros de aquí.
Somos buenos amigos.
¡Hola!
Veo que tenéis compañía.
Te presento a los Peters. Están en la cabaña de los Svenson.
Es un placer conocerlos. Os he traído correo del pueblo.
¡Oh, gracias!
Una es de Eliza y la otra del doctor Thorne.
Están organizando una fiesta en el pueblo, después de la misa de Pascua.
Habrá carreras de caballos y discursos. Y también baile.
Bueno, ya era hora de que el pueblo
empezase a funcionar como un pueblo de verdad.
Allí estaremos, Dan.
Y los Peters también.
Sí, supongo. Divertirse un poco no es malo.
Bueno, tendréis ganas de leer el correo,
así que nos veremos más tarde.
¡Adiós! Gracias por venir.
- Adiós. - Adiós.
- Adiós. - Hasta la vista, Dan.
Hay una licencia. Leeré la del doctor Thorne.
El doctor Thorne te envía dinero por arar y sembrar sus tierras.
¡Harley vendrá en verano!
Eliza quiere que haga lo mismo.
También vendrá en verano.
No me sorprende.
Eliza tiene menos probabilidades de casarse con Harley
que yo de correr más que una liebre.
Ha sido un buen día, ¿verdad, David?
No podría haber sido mejor.
Pese a las tormentas, la sequía y las langostas, habrá una buena cosecha.
Y pronto la finca será nuestra en propiedad.
Ahora que el ferrocarril va a llegar al norte y al oeste,
y que el territorio va a prosperar, será más fácil vender nuestro trigo.
Vamos a hacernos ricos.
Ya somos ricos, David.
Eres especial, Molly.
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