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LA COSECHA
EL CENTINELA
¡Papi!
¿Qué pasa?
Eh, eh, ¿qué pasa, colega?
Está ahí.
¿Ahí?
No hay nada.
Había un monstruo.
Te lo juro.
Habrá sido una pesadilla. Duérmete.
No, no, no... No te vayas, quédate.
¡Por favor! Aunque sea solo un rato.
De acuerdo, pero un rato pequeño.
Oye, eh, tranquilo.
Está bien.
¿Por qué no me dices cómo era esa criatura, hm?
Era... negra.
Y... daba miedo, y...
y tenía la piel quemada...
Y había, había humo.
Mucho humo a su alrededor...
Qué miedo.
Sigues teniendo pesadillas con eso, ¿no?
¡He dicho que no era una pesadilla!
-¡Lo he visto de verdad! -Lo entiendo. Y te creo.
Pero escucha...
no puedes seguir llamando a tu padre cada vez que te asustes.
¿Lo sabes, no?
Ya eres un niño grande.
Tienes que olvidarte de esos miedos, ¿vale?
No es bueno para ti.
La vida sigue.
No para todo el mundo.
¿Quieres que te lea algo?
¿Sí?
A ver qué tal este.
No, este da miedo. Vamos a probar con otro.
No, no, ese está bien. Me gusta.
¿Estás seguro?
Muy bien.
Bien, vamos allá.
Vale.
Las dos hermanas dormían en el mismo cuarto,
como siempre.
Y, como siempre, Anna,
la pequeña,
no pudo evitar despertarse en mitad de la noche.
LA ÚLTIMA SESIÓN
¿Quién eres?
-Dame el osito de tu hermana. -¿Por qué sigues viniendo?
-Dame el osito. -Déjanos en paz.
¡No puedes llevártelo!
-Dámelo. Dame el oso de tu hermana... -¡No te lo daré!
Tienes que darme su osito.
¡No puedo!
-Sí puedes, vamos dámelo, dámelo. -¡Está mal!
¿Con quién hablas?
Hay un hombre flotando ahí arriba.
Yo no veo a nadie...
Pero te creo.
Tú cierra los ojos y yo te protegeré.
¿Me lo prometes?
Te lo prometo.
Siento su presencia.
Tiene que ser esta noche.
El pago es por adelantado. Tal como quedamos.
Está buscando algo.
Vamos.
Ayúdame.
Me encanta la madera. Este espacio es perfecto.
-Tenéis una casa encantadora... -¡Para! Espera...
Esto significa mucho.
Desde que Marybeth falleció, las cosas...
Gracias.
Grace...
Algo no va bien.
-Solo quieren hablar con su hija. -¡No! Tú no lo entiendes.
Es como si hubiera algo pudriéndose en esta casa.
Como un olor que no se va.
Cada rato que pasa es peor y...
Vale, vale, Anna...
Si nos echamos atrás ahora, creerán que somos estafadoras.
Lo que hay en esta casa podría matarnos.
Si nos vamos ahora, ni siquiera tendríamos que...
Hacemos esto desde que éramos crías...
¡No podemos parar ahora!
No sabemos hacer nada más.
A ti solo te importa el dinero.
¡Anna!
¡Lo único que hago es protegerte!
Por favor, Grace.
Si te vas ahora, te quedas sin nada.
Sin dinero, sin un sitio a donde ir, y sin familia...
Eso me parecía.
-No, tú nunca me protegiste... -Anna...
¿Marybeth?
¿Eres tú?
Dame el osito de tu hermana.
¿Va todo bien?
¿A dónde van estas escaleras?
Al cuarto de Mary.
Perdone que le pregunte,
pero ¿cómo murió?
Ella, estaba jugando en su cuarto...
Y de repente estaba en el suelo.
Vale. Hagámoslo.
Para que surta efecto,
abramos nuestros corazones a los que no están.
Apreciamos nuestra propia luz
y rechazamos el mal que acecha en la oscuridad.
Dios,
déjanos seguir tu divino plan.
Amén.
¿Marybeth?
¿Estás aquí?
¡Marybeth!
¿Cómo te llamas, pequeña?
Marybeth.
Marybeth, ¿por qué sigues en esta casa?
Porque él me obliga.
-¿A qué se refiere? -No lo sé.
¿Quién te obliga?
El Hombre Alto.
¿Anna?
¿Qué está pasando? ¿Anna? ¡Anna!
Ayúdame.
¡Anna! ¡Anna!
¡Anna!
¡Por favor, por favor, por favor!
¡Vamos, Anna!
Llévame con ese hombre.
Este es mi cuarto...
¿Marybeth?
Anna...
¿Grace?
¿Eres tú?
Cierra los ojos y te protegeré.
Te lo prometo.
Él quería encontrarte.
Me ha obligado a hacerlo.
¡No! ¡No, no, no!
No.
Anna...
Me lo prometiste.
No tengas miedo...
Dame el osito
y te salvaré.
Te salvaré de tu hermana...
¿Qué ha pasado?
Ella...
Es muy feliz.
Está en el Cielo.
Solo quería asegurarse de que estabais bien y...
deciros que os quiere.
¿No es así, Grace?
Eso es, exacto,
Anna.
Gracias.
Si me necesitas, llámame.
Papi...
¡Papá!
¿Qué pasa ahora?
Está en el armario.
¿En este armario?
¡No...!
¡No, papá!
¿Es la criatura?
¡No tiene gracia!
Es verdad, lo siento.
Descansa.
LA PLAGA
Hola, papá...
¿Otra vez?
Ven aquí.
¿Cuántas veces más vas a hacer esto?
Ya te lo dije, no puedes seguir viviendo aquí.
La residencia es mejor para ti,
allí te cuidan.
Yo ya no puedo hacerlo.
Quédate esta noche.
Voy a llamar a la residencia.
Quédate ahí.
Hola, ha llamado a la residencia de ancianos. ¿Dígame? ¿Hola?
¡Papá!
Yo no he matado a tu padre.
Murió de un ataque al corazón, hace unas horas.
Pero hay personas...
que no quieren irse.
Mis condolencias.
¿Papi?
¿Dónde estás, peque?
Creo que me he hecho pis encima.
No pasa nada.
Venga, vamos a ponerte ropa seca.
SONÁMBULOS
Nada mejor que un buen clásico.
Esto es Sonámbulos, con Santo y Johnny.
Estás escuchando KTTI, 95.1 FM...
Permanecimos unidos en esta cruzada nacional,
para hacer América grande otra vez,
y para, empezar de nuevo.
Bueno, por fin todo comienza a cobrar sentido.
Nuestra querida nación no ha conocido...
¡Buenos días!
¿Lleno?
Sí, señor, gracias.
¿Sabe dónde viven los Barrett?
Turk y Dolores Barrett.
Lo siento, amigo.
Me temo que el viejo murió el año pasado.
¿Y Dolores?
Se mudó al barrio que está cerca de la estación de tren.
Pregunte por allí y la encontrará.
¿De qué va esto?
¿Su hijo, otra vez?
Solo he oído que Dolores Barrett
hace el peor pastel de manzana del país,
eso es todo.
Vaya, pues...
sí que ha hecho kilómetros para probar un pastel.
Sí.
Son 18 con 50.
-Aquí tiene. -Muchas gracias.
Que tenga un buen día.
¿Viene buscando a Dolores?
Sí, señora.
No está ahí, está trabajando.
¿Qué ha hecho Darren esta vez?
Buenos días, señor.
Dígame, ¿qué va a ser?
Un trozo de pastel de manzana.
Lo siento mucho, señor, pero ya no hacemos pastel de manzana.
No sigue en la carta, ¿no?
Estaba seguro de que lo habíamos quitado.
Mierda...
Cuanto lo siento.
Pero seguro que puede pedir otra cosa.
Debería probar nuestras tortitas
Oiga,
¿no podría pedirlo en cocina?
Bueno...
Claro, señor, puedo preguntar.
Pues...
Lo siento, caballero.
En cocina están muy liados ahora.
No pasa nada...
Esperaré.
Vale...
¡Ya lo sé!
Es usted, ¿no?
Del Phoenix Times,
el crítico culinario.
Llevamos años esperándolo...
Oiga, me encantaría ayudarlo,
pero esa mujer es más terca que una mula.
Mire,
yo solo quiero, un trozo de pastel.
¿Está seguro de que no prefiere otra cosa?
Solo, el pastel.
No se dará por vencido, ¿verdad?
No.
Ya...
Al menos deje que le ponga un café.
Invita la casa.
-Señora... -¿Quién es usted?
¿Y qué demonios quiere?
Hay miles de sitios por ahí
a los que ir a pedir un trozo de pastel...
¿Por qué ha tenido que venir aquí?
Solo intento cumplir una promesa.
¿Una promesa?
¿De qué está hablando?
-Y segundo: no esperes más, avísales. -Sí, tienes razón.
¡Lloyd! ¿Dónde diablos estabas?
Los chicos se preguntaban si llegarías a tiempo.
Oye, ¿has podido hablar con ellos? Esto es muy importante,
no podemos dejarlo correr. ¿Te ha quedado claro?
Vamos.
Toma, disfruta.
¿Se lo dijiste a mi madre?
No, Darren.
Suficiente. Es la hora, vamos.
Venga, arriba.
¡Lloyd!
Gracias.
Oye, hijo, ya está bien.
No puedes asustarte tanto.
Leer cosas, no te viene bien.
Debes superar el miedo.
Hazlo por los dos.
¿Recuerdas lo que te digo siempre?
¿Eh? ¿Qué se hace cuando uno se asusta?
Escapar del miedo.
Ahora, dilo fuerte.
Cuando me asuste,
voy a escaparme del miedo.
Cuando me asuste, voy a escaparme del miedo.
Miraré a las criaturas a los ojos, y me escaparé.
Miraré a las criaturas a los ojos,
y me escaparé.
MI SANGRE
¿Sí?
Señora Mackenzie.
Soy William Conwell, y este es mi hijo Jake.
Venimos por su hija.
Pasen.
Es muy guapa.
Sí, aunque ya no parece la misma.
¿Dónde está ahora mismo?
Encerrada en su cuarto.
Lleva ahí tres semanas.
Tuve que hacerlo.
Hizo lo correcto.
¿Por qué me pasa esto a mí?
¿Por qué este castigo?
Me deslomé por darle a esa niña una vida decente.
Por darle la infancia que yo nunca tuve.
Cuéntenos, ¿qué le ha pasado a Silvia?
Empezó con un resfriado...
Estuvo tres días sin ir a clase,
y entonces, le pasó algo en los ojos.
Tranquila, Mathilde,
puede contárnoslo.
Esa ya no era mi hija.
Y una noche,
lo que sea que está dentro de ella...
me habló.
¿Y qué le dijo?
Lo siento, pero...
tengo que preguntarlo, señora Mackenzie,
¿tiene lo que acordamos?
El cincuenta por ciento por adelantado...
Y el resto si la trae de vuelta.
No se preocupe por eso.
Vamos a encargarnos de devolverle la vida que tenía, ¿vale?
Mire, Dios...
nos escucha ahora mismo.
Él nos ha enviado,
para protegerla,
de cualquier mal.
Porque Dios es todopoderoso y misericordioso.
Es bueno y justo. Claro que lo es.
Sí, claro que lo es.
Recompensa a los incondicionales y a los fuertes,
y ofrece herramientas a los rebeldes y a los débiles...
Un día caminas firmemente por los rectos caminos del Señor,
y de repente, el mal surge de entre las sombras,
y nos consume con sus siniestras y oscuras armas.
¿Y qué hace Dios? Se preguntará.
Le ofrece al mal nuestros fracasos y pecados,
para ponernos de nuevo en el camino hacia la redención,
hacia la salvación...
hacia Él mismo.
Por eso estamos aquí, Mathilde:
Silvia, debe haberse entregado al mal de alguna manera.
Pero...
podemos salvar su alma.
Casi ha acabado.
Lo siento.
Tú que surgiste del dolor y la oscuridad,
esta sangre mortal te ordena regresar.
Quiero que sufra una vez más,
antes de irme y dejarla sola.
¡¿Qué estás haciendo?!
Solo me divierto un poco, Jake.
¿Qué está pasando?
¡Cierra la puta boca!
Me recuerda mucho a tu madre.
Tenía su misma edad cuando la conocí.
Tú que surgiste del dolor y la oscuridad,
esta sangre mortal te ordena regresar.
Solo un poco más...
El prodigio se ha obrado una vez más.
Gracias, Señor.
Bien hecho.
Se ha ido.
Vámonos.
Bueno, Mathilde,
es momento de partir y de conducir hacia un nuevo atardecer.
Vale...
Ya era hora, por fin.
Entra en el coche, vamos.
¿Por qué demonios has tardado tanto?
¿Y el cambio?
-Son solo un par de pavos. -Pues dámelos.
Vale, voy.
-Dame el puto cambio de una vez. -¡Joder!
Vale, toma, puto psicópata.
Vale, escúpelo.
Ya veo que tienes algo que decirme.
Lo que le hacemos a esas personas...
¿Sí?
Me pone enfermo.
No voy a hacerlo más.
¿Crees que eres el único?
¿Que no me pesa tratar con esos humanos estúpidos?
Mírame.
Estoy jodidamente agotado,
pero al menos yo hago un esfuerzo.
¿Cuál es tu excusa?
Esa gente...
No son nada comparado con lo que somos tú y yo.
Su sagrada sangre corre por nuestras venas.
¡Muestra algo de orgullo, joder!
¿Debo sentirme orgulloso al ver cómo torturas a niños?
Esa voz, de tu cabeza,
la que te dice que estás haciendo algo malo...
Esa voz es una enfermedad para ti. No es natural.
¿Sabes por qué?
Porque tú has nacido para hacer esto, muchacho...
Tienes mucho talento, hijo.
Y quieres echarlo a perder.
Sí, ya, pero...
Cuando conseguimos algo de dinero, tú lo pierdes en mujeres y alcohol.
¿Me vas a decir que no lo disfrutas?
Te he visto hacerlo no lo olvides,
y no hay nada, de lo que debamos avergonzarnos.
Eres así, hijo.
Me da igual...
Lo dejo.
Lo dejas...
Cómo me pones.
¿Papi?
Muy bien, hijo...
¿Cariño?
¿Qué pasa?
¿Estás bien?
He oído un grito.
No era nada.
¿Sigues teniendo esas pesadillas?
No, ya no...
Me alegra oír eso.
Muy bien...
¿Tú también sueñas con papá?
Claro.
Lo echo de menos.
Es muy injusto.
Pero hijo, quiero decirte que sé cómo te sientes.
Solo y asustado...
Debemos ser fuertes, cariño, por él.
Como lo era él.
Eso es lo que él querría, aunque ya no esté con nosotros.
Está con nosotros, mamá.
Es verdad.
Vale,
vuélvete a dormir.
Sí.
¿Dejo la luz encendida?
No, está bien. Puedes apagarla.
Buenas noches.
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