All language subtitles for The Good Half 2023 1080p WEB H264-HotIcyVicugnaOfCriticism

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Original subtitles

Amor, dije que lo sentía.

¡Lo siento, Renn!

Dios, ¿vas a castigarme para siempre?

¿En serio? No lo puedo creer.

- Qué triste. - Me dejaste.

Lo sé. Pensé que estabas a mi lado.

- No lo estaba. - Lo sé.

- Estaba en la tienda. - Lo sé.

Y una anciana me preguntaba si estaba perdido, y yo decía que no,

pero ella seguía preguntando y tenía aliento a baterías.

¿Doble A?

Oye, Renn.

Lo siento muchísimo. Eso nunca, jamás volverá a pasar.

- ¿Lo prometes? - Meñique.

Nunca volveré a dejarte en una tienda.

- ¿Nunca me dejarás? - Nunca te dejaré.

- ¿Segurísima? - Segurísima.

Está bien.

Nunca te dejaré.

Te lo prometo.

Renn. Murió.

El dolor más grande

Davis. Sí.

- Bien. Cleveland. Disfrute su vuelo. - Gracias.

- Sí. - Bien. Siguiente.

Hola, soy yo otra vez. Quería hablarte antes de que salgas.

Están pasando muchas cosas aquí ahora, así que me vendría muy bien tu ayuda.

Hola, Renn. Soy Kevin. Pienso lo siguiente.

SALIDAS - LLEGADAS

Estoy tratando de ascenderte a supervisor.

Es un gran honor. Tómate unos días. Piénsalo.

Yo te llamo, ¿vale?

Hola, hijo. Soy papá.

Miraré tu vuelo por si cambias de opinión

sobre eso de que te vaya a buscar. Me alegro de que vuelvas a casa.

¿Hay algo afuera?

- ¿Cómo? - ¿Hay algo afuera?

- No. - Qué pena.

Esperaba alienígenas, robots o roboaliens.

¿Me entiendes?

Sí. Yo estaba aliviado sin nada.

Quieres que este vuelo sea tranquilo,

y yo, alguien que tiene miedo a los vuelos,

quiere que sea una película de Michael Bay.

- ¿Cuál? - Con Air: Riesgo en el aire.

Vaya. Sí, no... Creo que no dirigió esa, en realidad.

Bueno, pero es una gran película.

¿Te parece una gran película?

Toda película de acción de los 90 lo es.

- Tienes miedo a volar. - Sí.

¿Y crees que toda película de acción de los 90 es buena?

- Claro. - Sí, creo que esto va muy bien.

- Y, sin embargo, no sé nada de ti. - Pregúntame.

Querrás no haber dicho eso. Muchas preguntas.

Bien, ¿qué tipo de música escuchas?

¿Perros? ¿O terminamos esta conversación ahora mismo?

¿A qué te dedicas? ¿Cleveland es tu destino final?

¿Eres de allí? ¿Y cómo te llamas?

Iré en orden si recuerdo.

Música pop británica triste. Perros, sí. Creo que son mejores que las personas.

Soy escritor. Nací y me crie en Cleveland.

Y me llamo Renn.

Te toca.

- No soy de Cleveland. - Genial.

Y voy allí para una conferencia de trabajo. Soy Zoey.

Disfruta del buen clima de Cleveland.

- Sí, es espantoso. - Sí.

Sí.

- ¿Es tu mujer? - No, mi hermana.

¿Verás a la familia?

Sí, algo así.

- Bueno. - No tanto.

Eso es muy vago

y me dan ganas de preguntar mucho más,

pero llegó mi auto...

Sí. Bueno, eres nueva en la ciudad.

Si necesitas que te recomiende un restaurante, no sé...

- ¿Quieres... No importa. - No. Dame tu teléfono.

- Bueno. - Sí.

- Nunca sé cómo preguntar eso. - No, fue cauto.

- Sí. - Sí.

- Muy. - Ahí tienes.

Nos vemos.

El camino largo, por favor.

- ¿Qué? - El camino largo.

- A mi destino, si no es molestia. - Es un pedido muy raro.

Es algo caro, pero, sí, claro.

- Sólo dame cinco estrellas. - Gracias.

- ¿Qué? - Muéstrame las manos.

- Mamá, ¿robaste la cuchara del café? - ¿Qué cuchara?

La cuchara que pediste para tu café, aunque no pediste un café. Esa.

- Claro, esa. - Sí.

¿Qué pasa?

No puedes robar cucharas de los restaurantes.

- Anticipan esto. - ¿Quién?

- Se abastecen. - ¿Qué?

Tienen más. De hecho, les alegran que roben.

- ¿Les alegra? - Sí.

¿Por qué?

Lo necesitan. Tienen demasiadas.

¿Demasiadas?

Se quedan sin lugar. Sí, tiene sentido así.

Eres la Robin Hood de las cucharas.

- Sí. - Bueno...

Eres cleptómana, así que no sé qué decirte.

Una locura.

- Robó muchas cosas otra vez. - Es sólo una cuchara.

Sonríe. Mi mamá, la delincuente. Bien, vamos.

CUENTOS CORTOS CONCURSO DE ESCRITURA

Sí, un segundo. ¿Sí?

- Hola. - Hola. No te oí entrar.

Sí, es que acabo de entrar. El viaje duró una eternidad.

Habría ido a buscarte.

- Podías estar ocupada y... - Papá iba a buscarte.

Leigh, estoy bien, ¿no? Estoy aquí.

- Así que... - Bueno.

- ¿Estás bien? - ¿Qué?

¿Estás bien?

Sí. Estoy bien.

- Bueno. Te dejo instalarte tranquilo. - Sí.

- Lo haré... - Sí.

Estaba pensando que podríamos salir a las 9:00 mañana

porque tenemos mucho que hacer. A las 9:00.

- A las 9:00. Genial. - Muy bien.

- Qué bueno que viniste. - Me alegra verte.

¿Qué dije?

No está ahí. ¿La bebida? ¿Lo bueno? Lo cambié de lugar.

Te habría recogido del aeropuerto.

- Ya sé. - Te gusta tomar el camino largo.

¿Cómo estás?

Sí, estoy bien.

- ¿Cómo vas tú? - ¿Yo?

Estuviste casado con ella 15 años.

No te preocupes por mí. Hablemos de ti. ¿El trabajo?

¿Tu apartamento es lindo?

Es... Sí, es lindo, papá. Oye, ¿qué está pasando?

¿Qué?

Siento que te fallo.

- ¿Qué quieres decir? - Que te estoy fallando.

- No. - Siento que sí.

Siento que debería decirte algo reconfortante y profundo.

- ¿Cómo qué? - No lo sé. Una cita de Thoreau.

No sé si es el mejor autor.

- ¿El del bosque? - Sí. Fue al estanque.

- ¿Por qué citarlo? - Hacemos eso.

Cuando no tenemos palabras para superar cosas, las tomamos.

No necesito una cita sobre árboles para superar esto.

Estoy bien. Tú estás bien, Leigh es Leigh. Todos estamos bien.

No estamos bien, ¿sí? Somos horribles, oficialmente.

Míranos, ahora estamos aquí, en este lugar perfecto de padre y hijo,

esta mesa de cocina, bebiendo en la noche.

No se me ocurre nada que no suene

a que busqué en Google "cómo consolar a un ser querido".

- ¿Lo hiciste? - Sí.

- Perdón, ¿qué decía? - Que estoy arruinando todo.

No estás arruinando nada, ¿sí? Estás aquí.

Me diste mi trago favorito.

- Buscaste en Google... - "Cómo consolar a un ser querido".

Cómo consolar a un ser querido. ¿Ves? Vas genial.

- ¿Genial? - Bien.

- Bien. - Sí.

Casi horrible.

No, porque si fueras genial, sería raro.

Yo... Esto es mejor. No deberías ser experto en esto.

Gracias.

- Por hacerme sentir mejor. - De nada. Para eso estoy aquí.

Bueno.

Sí. Grandioso.

- Bien. - Buenas noches.

- No te quedes hasta tarde. - Olvídalo. Estoy agotado.

Debo decir que es un poco raro que no esté nuestro amigo

- del aliento asqueroso. - Sí. Lo extraño.

Lo extraño. Sí. Muchísimo. Pero aquí estamos, ¿no?

- Te ves increíble. - Quería estar linda.

Mi otra versión era de avión.

- ¿Qué tomas? - Champaña, por favor.

- Bien. - Me gusta crear un ambiente.

Champaña para ella. Y yo, tequila con lima.

- ¿Eso dirás? - ¿Y qué?

- Es Cleveland... - ¿Cómo? No lo sé.

Y busco más que eso. Te lo sacaré a la fuerza.

- Eres peor que mis pacientes. - ¿Pacientes?

¿Eres doctora?

- Terapeuta. - No.

Qué mal. Voy a tener que irme. Pero fue muy divertido.

- Vamos. - A dos horas,

y ahora dices que eres terapeuta.

- ¿De verdad quieres que responda? - La verdad, no.

¿Así que no hay convenciones de terapia

- en el lugar donde que vives? - No, sí hay.

¿Y por qué Cleveland?

¿Por qué me preguntas? Yo te pregunté.

¿Cómo fue crecer en la tierra de Cleve?

Sí, respondí es pregunta, pero bueno.

Pasas el rato en un sótano, besas en un sótano.

Hay muchas de actividades relacionadas con el sótano.

Y es eso, pasas tiempo con la familia.

Pasas tiempo con los amigos. Ya está. Tu turno.

Bueno, vine a una conferencia de terapias.

- Entonces... - Sí, pero...

Pero también me divorciaré.

No sabía que se venía a Cleveland para divorciarse.

No. Pero se viene a Cleveland cuando su ex se muda

y necesita irse unos días.

Si puedo preguntar, ¿cuál fue la causa de la muerte?

El certificado mencionaría sus infidelidades,

pero sería como decir que Caracortada murió por caerse de esa cornisa

y no por los miles de balas que le impactaron al caer, ¿sabes?

- Gran referencia a Caracortada. - Gracias.

Bueno, lo siento. Eso no está bueno.

Yo no.

¿Y tú?

Recuerdo que dijiste que estabas aquí

con tu hermana, así que ¿por qué estás en casa?

- Reunión familiar. - Genial.

Sí.

Bueno, salud por que pases más tiempo con tu familia.

- Salud. - Salud.

- Esto estuvo muy bien. - La verdad, sí. Gracias.

¿Un trago más?

- Sí. - Sí.

¿Qué tal el vuelo?

Estuvo bien.

¿Comiste?

No.

Bueno, si tienes hambre, habrá comida allí.

¿En el restaurante?

Sí, en el restaurante, obvio.

Por si lo estabas dudando.

No, no tengo hambre. ¿Quién va a estar allí?

- Mamá, Leigh, yo, tú y Rick. - ¿Rick?

- ¿Estás emocionado por verlo? - Sí, ansioso.

- Una gran familia feliz. - Bueno, feliz o no, es una familia.

Lo que tu madre necesita ahora.

- Y un milagro. - No lo sabes.

Vi investigaciones.

- Bueno, si te equivocas... - El caso de estudio, vamos.

¿Por qué no ser positivo?

O sea, ¿mentir?

¿Fingir? Papá, vamos.

No digo que el camino vaya a ser fácil.

Y no estoy diciendo que finjas o mientas.

Lo que digo es que no creo que debas planear perderla.

Porque...

Hay muchos recuerdos aún que te perderás.

Sí.

- Wheeland. - Barona, en realidad.

Hola.

Qué bueno verte.

- Te ves bien. - Tú también.

Siéntate.

- Sí. - Espero que la comida esté bien.

- No lo sé. - Tal vez lo esté.

Bueno, antes de empezar, tengo dos reglas, ¿vale?

Primero, nadie va a llorar.

Si alguien tiene que llorar, que vaya al baño.

Y segundo, no hagamos que sea raro.

Sé que Rick está en camino. Darren vino.

Esta es la primera vez que estamos todos juntos.

- No quiero que sea incómodo. - Vale.

Incumpliste la segunda.

- ¿Qué me pediste? - Tequila.

- Es el de la casa. - ¿Puedo tomar uno?

Gracias.

- Mejor, una botella. - Sí.

¿Qué tal el vuelo?

El vuelo fue bueno. Un poco largo.

A los dos minutos, el de al lado decidió quitarse los zapatos.

- ¿Qué? - No.

- Y los calcetines. - No.

Y, a mitad de camino, sacó una bolsa de huevos duros

- y empezó a pelarlos. - No puede ser.

- ¿Quién viaja con huevos? - Lo juro por Dios.

Hijo, estoy muy contenta de verte.

Sí. Yo también.

Y muchas gracias por llevarme hoy.

- Qué amable. - De nada.

- Hola. - Hola.

- Hola. - Bueno.

- Aquí... - Hola.

- Hola. - Lo siento, el tráfico era una locura.

- No pasa nada. - Un día de locos.

¿Qué? Paré en el bar. Estaba al teléfono.

- Bien. - ¿Qué me perdí?

Nada. Sólo le agradecía a Leigh por ir conmigo a la clínica.

- Y yo dije: "De nada". - Sí, gracias. No pude.

No pasa nada. Bueno, brindemos.

Gracias a todos por venir.

Quería decir lo mucho que agradezco que estén conmigo.

Y sé que los próximos meses van a ser muy duros.

Rompí la primera regla.

- ¿Qué? - Qué tonta.

¿Qué regla? Tú... ¿Hizo reglas?

No importa.

Qué los cumplas feliz

Qué los cumplas feliz

Qué los cumplas feliz...

Te escucho.

Vamos al Hospital por sus cosas,

y luego, a la funeraria para ver a Rick.

- Y luego vamos a ver al cura. - ¿A quién?

Al cura.

- ¿Al cura? - Un cura.

- ¿Un cura de verdad? - Sí.

- Ella es Judía. - Rick dijo que quería uno.

- ¿Un cura? - Sí.

- ¿En su funeral? - Sí.

- Aunque sea Judía. - Ya lo dijiste.

- Es una locura. - No lo sé. Dijo eso.

¿Que nuestra madre Judía quería un sacerdote en su funeral?

Ni una sola vez en mis 28 años en este planeta la escuché decir:

"Cuando muera, busca a un puto cura cualquiera

- para el panegírico de mi funeral". - No sé, Rick lo decidió.

- ¿Cómo? Somos sus hijos. - Porque él lo paga.

Dios. Eso es de locos.

- ¿Por qué? - No es decir

"pago la cena, quiero comer cebolla en flor,

así que vamos a una parrilla". Esta es su vida.

- Bien. Aquí tenemos panqueques. - ¿Qué pasa?

Tenemos tocino bien crujiente.

Melón y un poco de yogur. ¿Todo bien?

- Gracias. - Genial.

Muy bien.

- ¿Después del cura? - Vamos a casa de mamá

- y tomamos su ropa para... - ¿El ataúd?

- Pero quería la cremación. - No lo sabes.

- Odiaba estar aquí. - No es así.

Leigh, odiaba estar aquí.

Le habrá gustado como un plan de vida

y hogar, pero no. Odiaba estar aquí.

Y ahora, la enterrarán en el suelo frío de Cleveland para siempre.

Si hubieras contestado alguna de las 30 llamadas

o mensajes de texto de estos días, habrías podido decidir algo.

Olvídalo.

Recemos por esta abundante cosecha. Gracias por este alimento. Amén.

Bueno.

El cura lo habría hecho mejor.

- ¿Me ayudas? - Sí, lo siento.

Hay un tratamiento en Ohio. Y los resultados parecen prometedores.

- ¿Cómo lo sabes? - Lo dice ahí.

Todos dicen que los resultados son buenos.

Quiero decir, ¿cómo sabemos que es una buena elección?

Hay uno en el Anderson.

Podría llamar a Lisa para ayudarme con esto...

TIENDA DE REGALOS

Le encantaba esa cosa.

- Dormía con eso todas las noches. - Sí.

- Y tú debes ser Renn. - Sí, hola.

- Es un gusto conocerte por fin. - Hola.

- Cariño. Lo siento mucho. - Gracias.

Renn, ¿conoces a Kim? Cuidó muy bien a mamá.

Siempre le daba más postre.

Fue un placer conocer a su madre.

Bueno, vengan. Tengo el resto de sus cosas guardadas.

Gracias, habitación.

- Mamá, no puedes quedarte ahí siempre. - Sí que puedo.

¿Qué tal si nos metemos?

Renn, es lo mismo que si yo saliera.

- No lo quiero hacer. - Mamá, es por un tiempo, ¿sí?

- Volverá a crecer. No te estreses. - Bueno.

¿Y si te tomas una foto y nos la envías?

Entonces, no te vemos realmente ni tú nos ves.

Vale, bien. Lo haré. Sólo necesito un minuto.

¿Podemos parar?

¿Leigh? Leigh, ¿podemos parar en algún lugar, por favor?

- No. Tenemos un horario. - Sólo un minuto.

- ¿Cómo está John? - Bien.

¿Cuándo llega?

No lo sé, está viendo eso.

¿Qué quieres decir?

Que tiene trabajo de que ocuparse. Vendrá cuando pueda.

¿Estás enojada conmigo?

No.

- ¿Segura? - Sí.

Porque eso parece.

¿Por qué te interesa tanto cómo me siento?

Hablemos de otra cosa.

Bien. ¿Cómo está John?

En la comedia, eso se llama callback.

No quiero hablar de comedia.

Espera. ¿Podemos hablar de los horarios?

- ¿Qué? - Hay que modificarlos.

- ¿Por qué? - Tengo que comprar una corbata.

- ¿No trajiste corbata? - No tengo.

- ¿No tienes corbata? - No una negra.

- No una que pueda llevar a un funeral. - Sí. Está bien.

¿Por qué te molesta tanto?

Puedes ir en mi auto después.

Gracias.

¿Me lo prestas ahora?

Este lugar es tan deprimente que quiero estrellarme.

- Mierda. Te vi. - ¿Qué cosa?

- Sonreíste. - No es cierto.

¿Es mi primer día en la Tierra?

- Sí, sonreíste. - Levemente.

- Pero lo hiciste. - Está bien.

ESTACIONAMIENTO

Voy a buscar a Rick. No digas...

Ve, yo me quedaré aquí, en Ciudad Triste.

PERDER A TU SER QUERIDO NO SIGNIFICA PERDERTE A TI MISMO

TODAS LAS VIDAS MERECEN CELEBRARSE

- ¿Divorciarme? - Tienes que hacer algo.

- No puedo divorciarme de Rick ahora. - ¿Por qué no?

- Porque... porque yo... - ¿Así que sólo vas a aguantar?

- Eso suena horrible. - Bueno, ¿qué alternativa hay?

Seré una mujer dos veces divorciada, de 56 años, que vive en Cleveland.

Esa es la frase más triste que haya dicho.

Sí. Lo único triste

es que vives en Cleveland. Tienes que irte de aquí.

Vete a París, a Alaska, a Roma.

- ¿A Roma? - Sí. A algún lugar.

- Por Dios. - Donde sea.

Haz lo de comer, rezar y amar. Bueno, menos rezar.

Sí. Y menos el amor. Porque eso no va a pasar.

- Entonces, ¿qué queda? - Comer...

- Comer. - Eso suena bien.

Sí. Pero en serio, mamá, deberías irte.

- No, no puedo. Mi trabajo. - Renuncia.

No puedo renunciar porque tengo una casa,

un auto y una vida aquí. Eso tengo.

No puedo aunque quisiera.

- No puedo y... - Bueno, entonces volveré a casa.

Te acompañaré en este divorcio, ¿sí?

- Nos divorciaremos juntos. - ¿Vas a pasar por dos divorcios?

Y luego buscaremos a alguien agradable, para pasar el tiempo.

Como ese de ahí. Parece muy experimentado.

Y que vivió una gran vida, ¿no?

Está al día.

Y tienes opciones.

- Es lindo. - Sí.

También parece que no está sólo.

Rick no era tan malo. En serio, no lo era. Era divertido.

Claro. Sí. Pero en serio, puedo volver a casa

- y ayudarte... - No. No vas a volver a casa.

No. Ya tienes tu vida.

Tienes que seguir escribiendo. Eres excelente escritor.

Prométeme que seguirás escribiendo. Prométemelo.

¿De verdad?

- ¿Lo prometes? - Lo prometo.

- ¿Totalmente? - Totalmente.

Renn.

Abajo.

SALA DE CONSUELO

¿Qué hacemos aquí?

¿Qué va a pasar en la sala de consuelo?

El de la funeraria está preparando unos ataúdes.

No sé, lo estamos esperando.

- ¿Preparando ataúdes? - Sí.

- ¿Como una exposición? - Una exposición de ataúdes.

¿Como en una galería?

Sí. ¿Cuántas preguntas más vas a hacer, Renn?

- ¿Cuántos ataúdes? - Tres.

Tres que se ajustan al presupuesto.

- ¿Tienes un presupuesto? - Sí, así es.

Tal vez haya alguno de segunda mano.

Como nuevos, pero algo más baratos.

Perdón, ¿quieres contribuir?

¿Quizás con el dinero de escritor que estuviste acumulando?

- Eso es un golpe muy bajo. - Ya basta. A los dos.

No es el lugar ni el momento. ¿Quién es el del funeral?

No lo sé. Es un tipo raro que administra este lugar.

- No. ¿Cómo se llama? - Bob.

- Hola, soy Bill. - Es un gusto conocerte.

- ¿Cómo dijiste? - Bill.

Bill, claro. Es un gusto conocerte, Bill.

Discúlpenme un segundo.

Sra. Donnellan, a su familia le va a encantar ese.

Es un hogar eterno.

Bien, les mostraré lo que tenemos.

Aquí hay buenas opciones.

Una pregunta sobre el de la derecha, Bill.

¿Podemos tener algo escrito? ¿Un mensaje personalizado?

¿O es sólo el estándar "descansa en paz"?

Claro. No, pueden personalizarlo como quieran.

Con nombres y fechas.

Su frase favorita.

- Eso. - Como "sólo se vive una vez".

Renn.

Le habría parecido gracioso.

- ¿Es una referencia? - Ignóralo.

- Este de la izquierda es interesante. - Es muy popular.

Ya veo por qué.

Me encanta la idea de un ataúd con fuego.

Envía un mensaje fuerte al ser querido

- hacia donde crees que va. - ¿Renn?

Sí, claro. ¿Quieren elegir ese, entonces?

- No, sigue ignorándolo. - Sí, ignórame.

- Voto por el del medio. - Yo también.

- Ya lo escuchaste. - Bien. Vamos.

¿Estás loco? Estoy intentando ascenderte a supervisor de nóminas.

- Ya sé. - Es un honor.

Otra gente quiere el puesto. Como Gary.

Realmente lo quiere. Puedes ganar mucho dinero aquí.

Eres el indicado. Supervisor de la nómina.

Podemos esperarte. Piénsalo.

- Te llamo. - Sí. Gracias.

KEVIN TRABAJO

- ¿Todo bien? - Sí. Todo bien.

Buena reprogramación.

Desde una funeraria hasta la cuna de la muerte.

Sé amable. Es un cura.

Sí, y, claramente, un demonio lo siguió a casa y se quedó.

¿Eso es una muñeca de Annabelle?

- No es eso. - Sí. Mira.

- No. - Es Annabelle.

- Quizá tenga sobrinas. - ¿Y dejaron eso?

Quizá no sabe que la dejaron.

Asumo que es un humano con ojos humanos.

Quizá perdió los ojos al pelear contra el demonio que lo siguió.

No puede ser.

- No. - Una sonrisa y una broma.

Para la que no quería hablar de comedia,

- es muchísimo. - No te acostumbres.

Estás cambiando. Lo noto. Eso es. Justo a tiempo.

El Miata.

Está bloqueando.

Voy a pedir que lo multen.

- ¿Te compraste un jugo? - Un jugo batido.

- ¿Qué es un jugo batido? - Un batido. Estoy a dieta.

Te ves bien.

- Rick. Hola. - Padre Dan.

Renn y Leigh. Es un gusto.

Lo siento mucho. Estoy en una clase.

Pero pasen. Bienvenidos.

Adam, sigue practicando. Lo estás haciendo muy bien.

Sharon, muy bien. Fantástico.

Es muy bueno.

Qué bueno que al fin conozcan al padre Dan.

- ¿Al fin? - Sí.

El padre Dan ha sido un campeón para nosotros

durante todo este proceso difícil.

En serio, es un héroe espiritual que, sin importar lo mal que estuviera todo,

nunca nos defraudó.

Es muy valioso que nos acompañará en el final.

Gracias, Rick. Muy amable de tu parte.

Me alivia saber que conoció a nuestra madre.

No lo sabía.

No la conocía. Nunca la vio. Es más mi héroe espiritual.

- Héroe. - Ahí entran ustedes.

Ya le conté mucho sobre su madre.

Lo que le gusta, sus comidas favoritas, etc.

Ahora hablará con ustedes por separado, reunirá más información,

luego la unirá con mi información

y tendremos nuestro panegírico.

Un panegírico en forma de manta tejida.

No, quieres hacer un chiste, pero, sí, exactamente eso.

Tengo cosas que hacer, así que me voy.

El traspaso se completó.

Muy bien.

- Gracias, Rick. - A ti.

- Adiós, Rick. - Muy bien.

Lo siento, no limpié. No tuve la oportunidad hoy.

Está mejorando mucho. No tanto como hace dos meses,

pero ese poco va muy bien.

- Sí. - Sí, es muy bueno.

- Muy bueno. - Gracias. ¿A quién le toca?

- ¿Renn? - Perdón, ¿puede repetir la pregunta?

- ¿Cómo estás? - Bien.

¿Cómo funciona esto?

¿Me hace una serie de preguntas sobre cómo estoy

o sólo divago?

Antes de empezar, me gusta preguntar

si mi interlocutor preferiría

- hacer el panegírico. - No.

Entiendo. Es...

- Puede ser un reto, como mínimo. - Sí.

Pero me gusta preguntar para asegurarme antes de empezar.

Bien.

Sí. Gracias. Aunque la respuesta sigue siendo no.

Vale.

Podríamos empezar contigo contándome un poco sobre ella.

Cuéntame de Lily Katherine.

Lily Katherine.

Sólo por curiosidad. ¿Qué dijo Rick sobre mi madre?

Prefiero no meter a tu padre.

- Padrastro. - Padrastro. Perdón.

Los comentarios de tu padrastro. O los de tu hermana.

¿El panegírico de mañana se supone que es como una sorpresa?

No sé si lo diría así,

pero siempre he visto que ayuda a la persona

pensar en su ser querido por su cuenta.

Sin estar influenciado por nadie más.

Háblame de ella, Renn. De sus aficiones.

Películas favoritas o un recuerdo lindo de ella.

Sí. No lo sé. No se me ocurre uno ahora.

¿Qué es lo primero que aparece cuando piensas en ella?

- Que habría odiado esto. - ¿Qué cosa es esto?

Estar hablando sobre el final de su vida

con el héroe espiritual de Rick. Sin ofender.

¿Por qué odiaría eso?

Porque odiaba que se hablara de ella.

Por eso, no le contó a nadie lo que vivía.

Se lo guardaba todo por dentro. Nadie podía saberlo.

- Ya veo. - Odiaba escuchar opiniones ajenas.

Que la tía o el tío de alguien tomó una píldora mágica y lo superó.

Quizá sea mejor empezar por ahí.

No hablar de sus aficiones o comidas.

Esa mierda. Perdón, el vocabulario. Las cosas que le gustaban.

Porque ¿a quién coño le importa? De nuevo, lo siento.

¿Le cuento lo que odiaba?

Muéstreme a alguien que odiara tanto encontrarse con otro en la calle.

Eso dice mucho más.

Todas las cosas que odiaba. Como la gente y hablar.

Y esto. Habría odiado esto.

- ¿Qué hiciste? - ¿Qué?

- ¿Qué? - ¿Qué tomaste?

Dios mío. No hice nada. Sólo tomé una taza, ¿sí?

Tomaste una... Cielos. Otra vez.

Cálmate, la gente lo hace siempre.

Por eso guardan más. Se abastecen.

- Sí, así es. - No es verdad. Increíble.

- ¿Y el platillo? - Sí, y una cuchara.

¿Te llevaste el juego entero?

No puedes tener sólo una pieza.

- Los van a arrestar. - Vamos.

- No los sacaré. - ¿Y esa ansiedad?

Porque no te tomaste una sola cosa en serio hoy.

No analizaste ni un momento.

- Eso me enfurece. - Sí analicé.

No es cierto, sólo vas con la corriente.

- Es como si no estuvieras. - Estoy.

¿Me dejas reaccionar y resolver esto sólo?

No resuelves nada. Haces bromas.

- No sientes nada. - ¿Y qué?

- Es ridículo. - No lo es, Renn.

- ¿Su comida favorita? - Está pasando.

Realmente está pasando. El día que temíamos,

lo que pensábamos, finalmente llegó.

Y no puedes seguir ignorando que está enferma porque murió.

- No ignoro. - Murió.

- ¿Me oyes? - Te oigo.

- Murió. - Te oigo.

- Entonces, reacciona. - ¡Estoy reaccionando!

Estoy gritando. Es una reacción.

Sólo porque no puedas verlo no significa que no lo esté haciendo.

Renn, te conozco,

y estás haciendo lo de siempre, que es ignorar tus problemas.

No quieres sentir ni hablar.

- Estoy bien. - Pregunta.

¿Cómo qué?

¿Cómo vas a lidiar con tu vida sin tu madre?

¿Cómo vas a seguir adelante?

No necesitas responder,

- pero sí empezar a preguntar. - No.

Volveremos a este punto. En seis meses o un año, volveremos.

En seis años, tendremos esta charla

y tú me ignorarás cuando te llame.

No lo sabes.

- Bien. - Bueno.

Voy a revisar su armario y ver qué hay para mañana.

No quiero quedarme mucho.

Mañana recogeremos el resto.

Tienda de pelucas con Renn y Leigh

Hola, hijo. ¿Qué haces?

¿Leigh?

¿Estás perdido? Disculpa, ¿te perdiste?

- ¿Qué? - ¿Te has perdido?

- Disculpe. Necesito una corbata. - Vestimenta de hombre. Justo ahí.

Mierda.

¿Te ayudo?

- ¿Renn? - Joder.

- Hola, amigo. - Hola.

¿Cómo estás? ¿Y Los Ángeles? ¿Y la escritura?

- Ponme al día. - Todo está bien.

¿Escribiste algo últimamente?

No, todavía no.

Estoy con reuniones y cosas...

Cielos. Seguro mejorará.

Mi primo se fue a Los Ángeles para poder actuar. Es un tipo raro.

Parece le lo golpearon en la espalda mientras se sorprendía y quedó así.

- Lo siento. - Sí.

Creo que consiguió un anuncio de detergente para la ropa.

¿Me lo pregunta a mí? No lo conozco.

Sí. No, era eso, un anuncio de detergente para ropa.

En fin, trabajó un día y ganó 20.000.

¿Veinte en un día?

Se gana bien en los comerciales.

Sí, es una locura. Deberías hacerlos.

Sí. Eso es publicidad, pero lo tendré en cuenta, claro.

Sí, ya sabes, tenlo en cuenta.

Bueno, ¿y cómo estás tú?

Me enteré de la noticia. Supe lo de tu mamá.

Sí.

- Sí. ¿Estás bien? - Sí, estoy bien.

Cielos. ¿Sabes? Recuerdo a tu mamá.

- Era una señora muy agradable. - Gracias.

Recuerdo que siempre llegaba tarde

- para recogerte de la escuela. - Sí, es verdad.

Lo siento, no es el mejor recuerdo

- para mencionar ahora. - No, es bueno.

También recuerdo que mi mamá, un día,

llegó tarde a recogerme

porque habían despedido mi padre y llegó a casa temprano.

Entonces, pelearon.

Ella salió.

Como estaba tan enojada, se olvidó de ir por mí.

Luego, tu mamá se me acercó

y dijo: "Andy, espero contigo.

Ven al auto y escuchemos música".

Me metí en el auto con ella y contigo, y luego ella puso...

- Paul Simon. - Paul Simon.

Le encantaba Paul Simon.

Y estábamos sólo los tres

sentados en el auto

escuchando a Paul Simon. Y entonces llegó mi mamá.

Me llevó a casa, y luego, ellos empezaron a pelear de nuevo.

Pelearon toda la noche. No quería escucharlos más,

así que bajé y fui a su colección de discos

y encontré ese mismo CD.

Volví a mi cuarto y me puse los auriculares.

No los escuché en toda la noche.

- Sí. - Tu mamá hizo eso por mí.

Era una mujer muy buena.

- Gracias. - De nada. Lo siento.

- Sí. - Me alegra verte.

¿Es muy temprano para unos tragos?

¡Gracias, Cleveland!

- Rosas. - Ya vuelvo.

Bueno.

- Hola. - De nada.

Tienes razón. Me arrepiento de haber venido.

- Así que... - No, ya es tarde.

Te presento a mis amigos.

- No puedes irte. Ven. - Vale.

- Chicos, él es Renn. - Renn.

- Hola. - Hola.

- Hola. - Sam.

- Hola. Parker. Encantada. - Igual.

Estuviste bien. Cantaste hermoso.

Genial. La mejor del karade acuerdoe de la noche.

Mi objetivo de hoy es subirte a ese escenario.

No, necesito unos 900 tragos para eso,

- y no va a pasar. - Ya vuelvo.

- Sí. - Dios mío.

¿De dónde conoces a Zoey?

De luchar contra robots alienígenas en un avión.

- Bien. ¿Eres uno de sus pacientes? - Sí.

¿De dónde la conocen? ¿De hace mucho?

Desde esta mañana.

- De la conferencia. - Ya la adoramos.

- ¿Cómo no quererla? - Sí.

- ¿Estaban hablando de mí? - Sí, pero cosas buenas.

- Bueno, entonces sigan. - Cielos.

Bien, salud por participar.

- Y por este bello pueblo Cleveland. - Cleveland.

Y participar.

- ¡Por Cleveland! - ¿Qué es eso, alcohol?

- Pica. - Es rico.

¿Quién hizo esto?

- Renn, eso es genial. - Muchas gracias.

- Bien. - Bueno.

- Zona de peligro. - Salud.

- Voy a salir. - Bien.

¡Cleveland!

- Hola. - ¿Cómo está mi emo favorito?

Está por hacerse un tatuaje de confesión

en la pantorrilla. Sí.

Supongo que el tiempo familiar fue mucho.

- Sí, se podría decir eso. - ¿Qué hicieron hoy?

¿Qué hicimos? Fuimos a una funeraria y a un Hospital,

conocí a un cura, insulté a un cura.

Me peleé con mi hermana y ella tuvo una crisis en el armario.

Compré una corbata. Y ahora esto.

Creo que tendrás más de cuatro preguntas luego de eso.

No, sólo una.

¿Por qué viniste realmente?

Sí, esa es la correcta.

Murió mi mamá.

- Dios mío. - Sí.

Renn, lo siento mucho.

Sí, gracias.

¿Por qué no me lo dijiste?

No lo sé.

Supongo que, si no lo decía en voz alta, no sería verdad.

- Lo entiendo. - Pero lo es.

Murió, y su funeral es mañana.

Dios, parece una locura decirlo en voz alta.

Mañana voy al funeral de mi mamá.

Lo siento.

Estoy bien.

¿Sí? Bueno, yo no lo estaría.

Sí. No, no lo estoy.

Y no sé por qué sigo diciendo eso.

Sí, es que todo esto no se siente real.

¿Sabes? Y no sé cómo lidiar con eso.

Así que sólo lo ignoro y evito y...

Me preocupa que quede atascado así para siempre.

Sí. Sé que se siente así.

Pero con el tiempo...

Puede ser muy lentamente, pero con el tiempo,

lo manejarás mejor y podrás vivir con ello.

No sé cómo explicarlo,

pero siento como si hubiera dos mitades en mi vida.

La mitad buena, antes de que todo esto empezara,

antes de que enfermara, y luego, la mitad de mierda.

Excluyendo la compañía actual,

no quiero mejorar en lidiar con esta mitad.

Sólo quiero volver a verla usar guantes

porque tenía las manos muy agrietadas, o ayudarla a elegir una peluca.

O a qué Hospital ir, que finalmente no la salvaría.

Quiero volver a estar con ella en el patio de un bar,

hablando y riéndonos.

Quiero la mitad buena de nuevo.

Es raro. Tengo como destellos de la mitad buena.

¿Sabes? Pero se sienten muy lejos ahora.

Y...

es como si pudiera verlos.

¿No? Pero no puedo tocarlos.

Sólo los miro.

No...

No participo.

Y es muy triste. Miro mi teléfono todo el tiempo.

Pienso que veré un mensaje o una llamada de ella.

Como si dijera: "Hola, hijo.

Era una broma. Estoy bien".

Pero...

Sé que eso no va a pasar.

Y...

En cambio, me llama mi jefe para un trabajo que no quiero.

Mi hermana me llama y me recuerda todo lo que tenemos que hacer

porque...

nuestra madre murió.

Entonces, sigo ignorando y evitando...

Y arruinando todo. Lo siento. Hablé demasiado.

No, no creo que estés arruinando todo.

Sí, pero no creo que me esté yendo bien.

No creo que debas esperar eso.

Gracias.

Oye. ¿Puedo ir mañana?

- ¿Al funeral de mi mamá? - Suena raro, pero...

- Es algo raro. - Pero yo...

No sé, sólo quiero acompañarte.

Eso me gustaría.

- Genial. - Bien.

Estoy listo.

¿Para qué?

Me interesa lo que signifique eso.

- Ven, vamos. - Vale.

Vamos.

Nos hemos reunido hoy aquí para presentar nuestro respeto

a Lily Katherine.

Profesora, amiga, hermana, esposa.

Y madre.

Lily Katherine estaba llena de luz y risas.

Su risa llenaba el aire.

Su amado esposo, el amor de su vida, Rick,

dijo que ella amaba a la gente por encima de todo.

De hecho, dice que le hubiera encantado verlos a todos aquí,

hablar con ustedes, tomarles la mano y escuchar todo sobre sus vidas.

Le encantaba ponerse al día con sus amigos,

hablar de sus películas favoritas, una de las cuales...

Perdón.

¿Qué?

Sólo puedo pensar en un recuerdo de ella ahora.

Desearía que fuera algo genial

como saltar de un avión o escalar montañas, pero no lo es.

Está ella. Estoy yo. Vamos a casa desde el centro comercial.

Yo tengo nueve años y estoy enojado.

Me había olvidado en una tienda.

Había dicho que fuera a un banco con mi cómic de Superman

y esperara mientras ella se probaba miles de prendas de ropa.

Leigh lo sabe, era uno de sus pasatiempos favoritos.

Se compraba ropa nueva,

le dejaba la etiqueta y la devolvía.

En fin.

Ella lo hacía mucho.

En este caso, era un pulóver.

Lo compró y se fue.

Me senté allí en ese banco y esperé a que volviera.

Unas horas más tarde, volvió. Llegó corriendo,

se disculpó mil veces, pero yo seguía enojado.

Una anciana me había preguntado: "¿Estás perdido?".

Pero no lo estaba.

Estaba exactamente donde tenía que estar.

Ella... sólo me dejó ahí.

Cuando pienso en eso ahora, lo que siento son celos.

Porque quisiera poder revivir ese día.

Ojalá pudiera volver a ese banco,

en esa tienda, con ese cómic. Estoy celoso de ese niño de nueve años.

Porque, si pudiera revivir eso,

revivir ese día, significaría

que ella regresa.

Perdón.

- Hola. - Qué hermosa historia, Renn.

- No. - ¿Sabes?

Habría estado orgullosa de ti.

Gracias.

Avísame si necesitas algo.

Sí, lo haré.

- Hola. - Hola.

Gracias por venir.

Sí, gracias por dejarme acompañarte.

- Veo que conociste a mi hermana. - Sí, Leigh.

- Es muy simpática. - Dije "jazz".

- Sí. - Para eso es el jazz, lo sabes.

- Disculpa, un... - Sí, claro.

- Buen discurso, Renn. - Sí. Buen chiste, Rick.

Bueno, la gente hace el duelo a su manera, Renn.

Sí, y algunas personas no parecen hacer el duelo, al parecer.

- ¿Crees que no estoy de luto? - Tengo ojos y oídos, así que sí.

- Ahora no. - Sólo hablamos.

Bueno. Porque estás ahí todo triste.

Será porque ella significaba más para ti que para mí, ¿no?

Sí, eso y, por lo general,

que no estuviste los últimos dos años

- o los diez años anteriores... - Renn.

O cuando empezó la quimio,

o cuando dormía en el suelo del baño

porque no tenía energía para ir a la cama,

cuando alucinaba por los analgésicos.

- ¿Lo recuerdas, Leigh? - Cielos.

Fue curioso porque veía gente de su pasado que no estaba.

Y empezaba a llorar porque veía gente de su pasado

que no estaba allí. Tú no estuviste en eso.

Así que me das pena.

Suerte con tener que vivir con eso.

¿Sí? ¿Y tú eres un experto?

¿Sabes qué hacer cuando un ser querido enferma?

¿Qué hiciste? ¿Volviste a casa?

- ¿La acompañaste? - Sí, volví.

- Bien. - Algunas veces.

La vi mucho y hablaba con ella cada noche.

Y esto no es sobre mí, sino sobre ti.

No. Se trata de ti.

Por si no lo notaste, cuando enfermó,

realmente enfermó, tú tampoco estabas ahí.

- Tu hermana sí, pero tú no. - ¿Y tú sí?

- Sí. - ¿Sí?

Comparado contigo, estaba pegado.

- No ahora. - Calma.

Me juzgó por cómo hago el duelo.

Yo no te juzgo por huir, quedarte lejos y escribir.

- Me dijo que no viniera. - Y le hiciste caso.

Una mujer enferma te dijo que no vinieras

y escuchaste porque eso querías oír.

- Iba a volver a casa. - Pero no lo hiciste.

¿Crees que no quería que volvieras?

¿Crees que no te quería a su lado?

Eras su favorito, Renn. Lo siento. Es verdad.

Ella no me quería allí. No estuve. Te quería a ti, y no estuviste.

Y como no estuviste, no pudiste despedirte.

Quizá se trate de esto.

- Lo siento. - Rick.

- Suerte con aceptarlo. - Vamos, vete.

Lo siento...

- Lo siento. - Perdón.

- Muchas gracias por venir. - De nada.

Ve con cuidado.

Gracias.

¿Cómo lo haces?

¿Qué cosa?

Estar controlada todo el tiempo

y ser tan fuerte.

Eres...

Renn, estoy hecha un desastre. En serio.

- No me di cuenta. - Sí.

Pensé que la crisis del armario fue cosa de una sola vez.

Siento haberte dejado sola con todo esto.

Mencionaste ese día en que mamá te dejó en el centro comercial.

Recuerdo ese día algo diferente.

- No estabas allí. - Sí, exacto. Quería estar.

Sé que te dejó en esa tienda y fue aterrador para ti. Lo entiendo.

Pero nunca me invitaron.

- Lo siento. - No pasa nada.

Rick es un idiota y se equivoca en muchas cosas.

Podemos hablar de eso luego.

La única cosa en la que tiene razón es que tú eras su favorito.

Tenemos sus personalidades, y lo sabes.

De vez en cuando, él intentaba actuar como tú.

Y ella intentaba actuar como yo. Pero así eran las cosas.

Por eso ella te llevaba a ti de aventuras, no a mí.

No es porque no me quisiera. Sé que me quería.

Es porque lo evitaba a él al evitarme a mí.

No tengo los recuerdos que tuviste tú con ella de niño.

Pero los tengo. Ahora sí.

De hace un mes.

Sentada en ese Hospital con ella viendo The View, jugando a las cartas.

Y, sí, tal vez no sean cálidos y suaves,

pero son con ella y...

Son míos.

Tú tuviste la mitad buena con ella y yo la mala, pero...

No cambiaría mi mitad por el mundo entero.

- Sí. - Y no volviste a casa.

Entiendo por qué te sientes culpable por eso.

Pero Rick se equivoca en eso porque es lo que ella quería.

Se evitaba a sí misma al evitarte a ti.

Porque si hubieras vuelto a casa, entonces habría sido real.

Puedes sentarte y llorar,

escuchar The Smiths o lo que sea que hagas.

Pero yo no lo haría porque ella no querría eso.

- Por mamá. - Por mamá.

Me diste mucho miedo. Realmente te enfrentaste a él.

Tiene ojos de loco.

- ¿Qué? ¿Y ahora qué? - Maldito Rick.

- Rick nos dejó fuera de la casa. - Correcto.

- Y dijo que dejaría nuestras cosas. - Sí.

- ¿Esto es lo que dejó? - Correcto.

- Hijo de puta. - ¿Dos cajas y una bolsa de basura?

- Sí. - Basura.

Así que Rick decide qué recuerdos nos llevamos

- en dos cajas. - Y una bolsa de basura.

- ¿Y las cosas de mamá? - En casa.

Que no podemos acceder.

Es una idiotez. Es de idiota.

Quiero enviarlo al fondo del mar.

- Quiero gritar. - Mandarlo a matar.

Podríamos demandarlo. No es un caso fuerte.

- No duraría ni dos minutos en prisión. - No.

Hijo de puta Rick.

Hay algo que podríamos hacer.

Y pienso en una persona que estaría orgullosa por eso.

- No. - Sí.

- No. - Sí.

No.

No parece que haya alguien.

¿Y si hay guardia de seguridad?

Papá, no hay guardia.

No. Mierda.

Sólo quiero decir que este es el peor plan de la historia.

No estoy en contra.

Tampoco estoy a favor, eso.

Bien. Sólo hagamos los pasos.

- "Cómo entrar en una casa". - Dios. Lo siento.

Antes, el padre en esta situación,

la supuesta voz de la razón, ¿está de acuerdo?

Sí. ¿Desearía no llevar mis mocasines a algo así?

Sí, pero lo más importante

es que tengan un cierre y crecimiento personal.

Eso importa.

Y vengarse de Rick, por idiota.

Eso incluye la entradera.

Dijimos una entradera leve. Acordamos eso, ¿no?

- Basta de decir eso. - Sí.

Sí, será leve. ¿Repasamos los pasos?

Bien. No estoy de acuerdo. ¿Cuál es el primer paso?

- Tengo curiosidad por eso. - Uno. "¿Hay alguien en casa?"

- Por Dios. - Sí, me parece...

- Obvio. - Pero es fundamental.

- Supongamos que no hay nadie. - ¿Supongamos?

Quizá no, entonces vamos al paso dos, "¿Sabemos si la casa tiene alarma?".

No creo que haya instalado un sistema de alarma hoy.

Antes no teníamos eso, así que imagino que no.

No, o no de nuevo, en este caso. Vamos al paso cuatro.

- Mierda. - ¿Qué?

Toqué un anuncio. Se está reproduciendo.

- Joder, papá. - ¿Qué quieres que haga?

¿Quién anuncia en un sitio de entraderas?

Es como un videojuego. Es genial.

Como un mundo submarino con sirenas y caballitos de mar.

- ¿No puedes sacarlo? - No.

- Pulsa X. - No me deja...

- Baja eso. - Pulso X.

- Iremos a la cárcel. - Calma.

Se acabó. Basta. Voy a volver al paso cuatro.

- "Busca una ventana abierta". - Una ventana.

- ¿Abierta? - No...

- A ver si hay alguna. - No cierres fuerte.

- Debimos haber ensayado. - ¿Qué?

No lo sé. Esto es muy desprolijo.

Bueno.

- Del otro lado. - Vaya.

Eso no parece sospechoso...

¿Dónde está? Pasó una hora.

- No. - Aquí viene.

Cielos. Esto no es...

No hay nada abierto. Vámonos.

- La ventana de la cocina. - ¿Sobre el fregadero?

- Sí. ¿Cuál es el paso cinco? - Paso cinco. "Entra por esa ventana".

¿Y después?

- Robar cosas. - ¿No hay más pasos?

Es sobre entraderas.

Quizá necesite otro artículo para entrar.

- Dios. - Busquemos en Google.

- No. - Bien, una vez que entras,

robas cosas.

No. No puedes entrar y robar.

Si robas, lo notará, llamará a la Policía e iremos presos.

- Dios. - Puedes entrar y robar elementos,

pero no cosas, ¿sí?

Si haré esto, si lo haremos, dejemos eso muy en claro.

- Claro. - Sí.

- No, algunas cosas. - No, elementos.

¿Te fijas en la palabra, no la acción?

- ¿Nos estancamos? - No.

- Eso parece. - Eso.

Soy el estancador oficial, la voz de la razón.

Miren, esto se siente mal. Todos sabemos que está mal. ¿Sí?

Debería decir algo para evitarlo.

Y estoy en blanco, así que...

¿Lo haremos?

- Bien. - Ya.

Robar elementos a las tres.

- A las tres. - Uno, dos, tres.

- Elementos. - Robar elementos.

Elementos.

- ¿Qué haces? Leigh. - Voy.

No.

Es bueno para ellos.

Por Dios.

- Estoy aquí. - Oye.

- ¿Qué? - ¿Quieres detenerme?

- No. - Bueno.

Bien.

Cuidado. No hagas ruido. Que no te arresten.

- Bueno. - ¿Sí? Voy a ir en el auto.

Sí.

Por mamá.

- Por mamá. - Por mamá.

¿Hay algo ahí?

- Nada emocionante. - Qué lástima.

No me digas.

- Hola. - Hola.

Champaña, por favor.

- Bien. - Me gusta crear un ambiente.

Oye, ¿recuerdas cuando me dijiste algo personal

y difícil sobre tu venida a Cleveland

y yo, a mi vez, mentí y dije que estaba aquí por una reunión?

Sí.

Creo que nunca me disculpé por eso.

Así que lo siento mucho.

- Gracias. - De nada.

Y lamento la pelea a gritos con mi padrastro. Fue una locura.

Tranquilo. Es una de las etapas del duelo.

- ¿Qué, gritarles a tus padrastros? - La ira.

- No, sí. - Sí.

Me considero un profesional en la negación. Hago muchas cuentas.

Bueno, ¿estás bien?

- No. - ¿No?

No. Pero lo estaré.

Siento que no deberíamos estar saliendo ahora.

Sí, definitivamente. Fue un buen beso. Pero soy un desastre.

- Así que quizá tengas razón. - Claro. Yo también.

Si yo fuera mi terapeuta, diría: "Ya, sal de ahí y escríbele en un año".

Sí, y yo esperaría tres días para responder

para verme bien.

Seguro esperarías tres días para devolverme el mensaje.

No duraría ni un día. Sería enseguida.

Eso espero.

El momento perfecto. Muchas gracias.

- Por tu mamá. - Por Lily.

Mierda.

Somos la coartada del otro.

Bien, supongo que no hay razón para retrasarlo.

Vine para disculparme.

No debí haberlos encerrado. Quería traerles una ofrenda de paz.

Bien, aquí tienen.

Si hay algo más que necesiten, sólo avísenme.

- Llámenme o... - Vete, Rick.

Rompes la regla número dos.

¿Qué regla? ¿Me estoy perdiendo algo?

- No te preocupes. - Vale. Adiós.

- Adiós, Rick. - Adiós.

Eso no es todo lo de ella.

No.

- Tomemos lo que podamos. - Sí. Bien por Rick.

"Hasta que nos perdemos, no nos comprendernos a nosotros mismos."

"Henry David Thoreau. El tipo de los bosques".

KEVIN TRABAJO

Renn, hola.

Sigo decidido, Kevin. Voy a seguir escribiendo.

- ¿Cómo te vas a mantener? - No sé, pero me las rebuscaré.

- Bueno, buena suerte. Te extrañaremos. - Gracias.

- Bien. - Sí. Adiós.

Avísame cuando llegues. Y contesta tu puto teléfono.

- Está bien. - Bueno.

- Tomemos el camino largo. - Vale.

- Te quiero. - Gracias.

¿Qué tienes bajo la manga?

- ¿Te lo dieron? - No.

¿No?

- Lo robaste. - Sí.

¿Puedo verlo?

¿Sabes? No es tan buena idea robar cosas.

- Bueno. - No volvamos a hacerlo.

Pero sólo por esta vez, es tuyo.

- Bueno. - Esta vez.

- ¿Vamos? - Sí.

Bueno.

Bien, vámonos.

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