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Original subtitles

DIEZ VALIENTES

EL SÁHARA, HACE AÑOS.

TIERRA DE LOS RIFEÑOS. LA LEGIÓN EXTRANJERA...

Y AVENTURAS.

Ay, mamacita, qué calor hace.

Sí, mucho calor.

¿Estamos en la legión para asfixiarnos con estas faldas?

Los cabos vamos a pie, el sargento, en burro.

Soy un mercader, y vosotras, mis hijas.

¿No es así, chicas?

Es para coger al rifeño. ¿ Creéis que no tengo calor?

Esto me está matando.

Siento que solo tengamos un burro...

Aquí hay cuatro burros.

Siempre nos toca el trabajo sucio.

Solo vosotros pasáis tan bien como chicas.

Pensad en la recompensa.

-¿Recompensa? -Claro.

Os podréis casar con un jeque.

Mike, llevamos 2 semanas fuera de Tarfa.

-No has... -Un momento, rifeños.

-¿ Cuántos son? -Cuatro o cinco.

-¿Tribu? -Rayas negras, hombres de Hussein.

-Por fin. -No disparéis, nos oirán.

-Usaremos la fuerza. -Con el sargento siempre es así.

-Esperad a que bajen. -¿ Y si no bajan?

Lo harán, sois muy atractivas.

Paz, hermano, que Alá os bendiga.

-¿Adónde vais? -A vender mis productos.

Con mis hijas.

Te darían más por tus hijas.

Mis hijas no son dignas de vuestros amables elogios.

-Son más feas que un camello. -¿Ah sí?

¿ Un padre dice la verdad de sus hijas,

o no quiere compartir sus preciosas palomas

con los guerreros de Hussein?

-Pero... -Me dirigía a tus hijas.

Oigamos vuestras dulces voces, preciosas.

No pueden hablar.

Alá las maldijo. Son sordomudas.

-¿De veras? -Sí.

El silencio eterno en una mujer es una cualidad altamente apreciada.

-Cogedlas. -Tenga piedad, señor.

Vamos, torito...

Toro, gira torito...

Tú no, Yussif, quiero que conozcas al teniente Kruger.

Ciudad de Tarfa

Cuartel general del 42 regimiento de la legión francesa.

Volved al trabajo, prisioneros.

Fuera.

Adelante.

La Srta. DeLatour, teniente.

Querida.

Ordenanza,

cuando los tres prisioneros de abajo acaben su trabajo,

quedarán confinados en las celda hasta el final de su condena.

-Han ofendido a la Srta. DeLatour. -Sí, teniente.

-No han hecho nada malo. -Disfrutarás de mi protección.

Quiero que eso les quede claro a mis hombres y a ti.

Quiero enseñarte algo, espero que te guste.

Es precioso.

Permíteme.

El administrador acaba de entrar.

Nunca anuncia sus visitas con antelación.

-Lo lamento mucho. -Lo entiendo.

-Luego. -Luego.

-Señor. -Teniente Kruger.

-¿ Un aperitivo? -Iré al grano.

Tengo otra queja de otro bereber nativo.

Le han confiscado valiosos artículos, incluso gemas preciosas.

Mi deber es recuperarlos.

Que sea de un bereber puede que también sea robado.

Debo regirme por mi criterio. El mayor me ha dejado al mando.

Sí, pero colaborando conmigo para traer paz a este territorio.

Un rifeño muerto es un rifeño pacífico.

¡Sargento Mike!.

¡Sargento Mike!.

¡Sargento Mike!.

Mossul.

-¿No esperabas volver a verme? -Ha tardado mucho.

-¿ Cómo va el negocio? -Fatal desde que se fue.

-¿ Quién es? -La nueva bailarina.

El teniente acaba de confinar a tres hombres por lo que ha hecho.

-Averigua dónde vive. -¿ Y si no quiere verle?

Eso ya lo he averiguado yo. Date prisa.

¿ Ya te estás buscando problemas?

¿ Otro prisionero? Está saboteando mis negociaciones.

-Es de Hussein. -Peor aún.

-Busca excusas para atacar Tarfa. -Tonterías.

Es un vulgar bandido.

Es un jeque.

-Eso es deber mío. -Ya se ha ocupado suficiente.

Haré un informe completo sobre sus irresponsabilidades.

Es un estúpido entrometido.

Veremos lo que dice el mayor.

El mayor es un soldado al igual que yo.

-Me comprenderá y me ascenderá. -Está loco, Kruger.

Firmes.

-¿Por qué le ha traído? -Fueron sus órdenes.

Mis órdenes fueron traer un prisionero rápido.

Han pasado dos semanas.

Sé que es el favorito del mayor Berthot,

pero hasta que vuelva yo estaré al mando.

-¿Entendido? -Entiendo que volverá pronto.

No me gusta, Kincaid, y un día le bajaré los humos.

Vamos, pajarito, canta para mí.

¿ Y vuestro caíd? ¿Dónde se esconde?

¿Está esperando la medalla?

Fuera de aquí.

-Moussul. -Sí.

Toalla.

Pantalones.

-¿ Cómo te ha ido? -Bien.

-Vive enfrente del café Oasis. -Buen chico.

Camisa.

-¿ Champán o joyas para la dama? -Joyas.

Para usted.

Es una buena imitación. Has debido vaciar tu cuenta.

Abdul me lo vendió a buen precio.

Está agradecido por mis servicios.

Tendrías que haber sido general.

Chaqueta.

-Parece una buena chica. -No empieces.

-¿Por qué quieres casarme? -Quiero que asiente la cabeza.

Te quedarías sin trabajo.

-Seguiría luchando. -Eres un diablillo.

Así soy yo.

-Tú seguirías con otras mujeres. -Esa es mi parte francesa.

Sombrero.

-¿ Qué hacéis? -Esperarte.

Apartaos.

No lo hagas, hay más chicas.

-Es del teniente. -Allí no es mi superior.

Hemos escapado de muchos apuros juntos.

No vamos a perder ahora ante un legionario.

-Kruger no es un legionario. -No dudará en dispararte.

-Vestir de mujer os ha reblandecido. -Te queremos, Mike.

Nos entristeceremos si te matan.

Tendremos que ir de gala.

Cuando den el toque de silencio, tendremos que ponernos firmes,

y cuando pase tu cuerpo por delante,

te escupiremos a la cara.

Cuidado si os escupo también.

-Mujeres. -Sí, mujeres.

-Mujeres. -Mujeres.

-Soy Mike Kincaid. -Soy Marie DeLatour.

-¿ Quién te ha entretenido? -Dos cabos y un teniente.

-No debes quedarte, viene a menudo. -Hoy no.

Está presionando a un rifeño para que hable, y no lo hará.

Era de mi madre. Le hubiera gustado que fuera para ti.

No creo que hayas tenido una madre.

Si cree que por el reglamento no voy a torturarle,

está muy equivocado.

-Aquí las reglas las pongo yo. -¿ Cree que me sacará información?

-Ni siquiera controla a los suyos. -¿ Qué quiere decir?

¿Pretende intimidar a un jeque de Hussein?

-Hasta sus inferiores le desafían. -Nadie me desafía.

¿Seguro?

Cuando he llegado, salía una dama, su amiga.

El sargento no ha dudado en concertar una cita con ella.

Ordenanza.

Ordenanza.

-Os traigo café. -Henry.

-¿ Cómo está el teniente? -Preocupaos por el sargento.

El sargento ha dado un buen golpe por la libertad.

-¿Le faltan dientes al teniente? -¿Ha sangrado mucho?

-Eres el criado, cuéntanoslo todo. -¿Ha sufrido?

Todos sufriremos, el teniente está de mal humor.

Háblanos del mal humor del teniente.

¿ Quién ha hecho el café? ¿ Un camello?

Estáis mejor atendidos que el sargento.

No puedo darle nada.

Es nuestro invitado de honor. Puede compartir mi desayuno.

Cualquiera puede compartirlo.

Más vale que te lo comas.

-Es un héroe entre los suyos. -Dime algo.

¿Te casaste con el teniente por dinero, no?

No provoque al teniente o pagará por ello.

Adiós, sucia rata.

-Mike. -Luis, date prisa.

-Se me baja la sangre a la cabeza. -Agua.

Salami.

-Tabaco, gracias, Luis. -Y a Pierre, me está agarrando.

Luego te traeremos una pistola.

No quiero matar a nadie.

-Es la única forma. -Date prisa.

Encontraré un modo de salir.

Y gracias. Súbele ya.

Toma.

Vamos, cógela.

Que Alá te bendiga por tu bondad.

Y que a ti te maldiga por delatarme.

Solo así no iría a por los míos.

Lamento ser yo quien te ha hecho esto.

Tu comida es un consuelo en mis últimos momentos.

Te daré un consejo para prolongar los tuyos.

Coge la pistola y huye.

Y así podrán fusilarme con motivo.

Ahórrate el consejo.

Es información.

Todos vamos a morir.

-Hussein atacará al amanecer. -¿Estás loco?

Ha conseguido más armas y más guerreros.

¿ Quieres que me escape?

Mahoma dice que no se puede morir sin pagar una buena acción.

-Era un hombre sabio. -Coge la pistola.

Gracias, pero no me hace falta.

Nadie podrá salvar Tarfa.

Eso es lo que crees. Guardias.

-¿ Querrá algo a cambio? -Sí.

-Libertad. -¿ Crees que te liberaré?

El regimiento volverá en cinco días. Tiene una única oportunidad.

-Puedo detenerlos. -O desertará.

-No vale la pena. -Es muy difícil.

Puedo pararle con una maniobra de disuasión.

Ralentizarles con ataques y obligarles a seguirme.

-Sería como suicidarse. -No tengo nada que perder.

-¿ Qué necesita? -Hombres.

-No los tengo. -Hay 7 en las celdas.

-Deles una oportunidad. -Lo pensaré.

No le queda tiempo.

Si el plan no funciona, solo le queda un grupo de legionarios.

-Hay civiles, los tendrá que sacar. -¿Pretende darme lecciones?

Le importa su carrera y salvarse el pellejo.

Si atacan, está acabado.

Ordenanza, avise al administrador.

Sargento, recuerde, yo he descubierto esta trama.

Yo le he encargado la misión, y yo salvaré a Tarfa.

Sí, teniente.

Sargento, tome el mando.

Presenten armas.

Adelante.

Buenos días, sargento.

-¿Desertando? -Nos quitaran los cargos.

-Nos perdonará a todos. -Deben querer al sargento.

Son unos héroes.

Voluntarios, héroes.

Voluntarios.

Descorchad las botellas.

Es la tercera vez que huelo esas cervecerías de Berlín.

Se ven en el horizonte.

No están lejos de las tabernas de Londres.

-Sí, y yo a París, Roshko. -Estaremos juntos.

Éramos los mejores ladrones.

-Ahora iremos a la orilla derecha. -A todos los bancos.

Antes de que los asesinaran. Mis padres y mis hermanos.

Si vuelven los invasores, los mataré.

Tienes una hermana muy guapa.

-Déjame algo. -¿Para qué?

Esta noche tendremos whisky de sobra.

Alcohol.

-Esta noche, sí. -Vamos, a los caballos.

¿A los caballos?

-¿ Qué haces, Kincaid? -Sargento Kincaid, Lustig.

El alcohol deshidrata, y no tenemos mucha agua.

No más alcohol hasta que volvamos.

Ponte la gorra, Browning.

Tú también, Kurt.

No podéis coger una insolación cuando estemos en el desierto.

Tendrás ocasión de matar aquí.

Serán rifeños.

Pero si no lo mantienes limpio, te matarán a ti.

Tened claro que somos un comando de asalto.

Cada movimiento y cada pensamiento,

pensaréis y os moveréis como legionarios.

Estás decidido a seguir adelante, sargento.

¿Tenías en mente desertar, Jardine?

Aquí les espera una muerte lenta a los desertores.

¿Tú esperabas que fuésemos todos héroes?

Los rifeños nos perseguirán durante cinco días.

Me da igual si queréis ser héroes o libres.

No tenemos elección.

Hay otra cosa.

Dependemos el uno del otro. No quiero ver a holgazanes.

Ya habéis tenido dos minutos.

Volved a los caballos.

Otro campamento.

-Está caliente. -Serán unos 1 00 hombres.

-Fueron hacia las montañas. -Vamos bien.

¿Habrá hombres detrás de nosotros?

Es posible, así que no nos paremos.

Madre mía.

La madre de mi padre...

La madre de mi madre...

Silencio.

Es un campamento grande, y está lleno de rifeños.

Túnicas blancas, son de Sheik Ben Allal.

Nos hemos equivocado.

Rayas negras, matones de Hussein.

-Es aquí. -No lo entiendo.

Hablan de paz con los franceses, y luego pacta para masacrarlos.

Hussein debe haberle engañado.

Esto debe ser más gordo de lo que pensamos.

La tienda negra está muy vigilada.

Allí debe estar la munición, y debe haber mucha.

Vamos a volar el depósito.

-También puede acabar con nosotros. -Tranquilo.

-Solo necesito dos hombres. -Yo tengo cerillas.

Tú te quedas al mando.

Llévame a mí. Para mí son todos iguales.

-Me vengaré por mis padres... -Mis hermanos y hermanas.

Bien, vendrás.

Quietos.

Ayer os habría matado.

Y con mis propias manos.

Pero Allal y Hussein son ahora hermanos de sangre.

Pasad, hermanos.

Hermanos de sangre.

Abdul, trabajas demasiado. Ven a mi granja a descansar.

Me gustaría presentarte a mi hija.

Podrías quedarte con ella.

-Buenas noches. -Buenas noches.

Poned las granadas, y salid corriendo rápido.

-¿Sin piernas? -No tiene gracia.

-Es que no la tiene. -Vamos.

Por eso está vigilado. Vámonos.

-¿ Quién quiere entrar? -El caíd Hussein.

-Nuestro jefe Ben Allal. -Los dos caciques.

-Tu padre. -Tu futuro esposo.

Un momento.

Queremos hablar contigo, Mahla.

No.

Es el vestido de novia de mi abuela.

Espero que lo lleves en la ceremonia.

Hija mía.

Deberías llevar el vestido tradicional de nuestro pueblo.

Con este enlace, nuestros pueblos serán uno.

Me pondré el tuyo, Caíd.

Es una cualidad que admiro en una mujer, obediencia.

Se acerca la hora, debo prepararme ya.

Eso es lo que los une. Un matrimonio de estado.

Padre.

-¿Mi matrimonio te disgusta? -No, solo tu esposo.

Nuestros pueblos son enemigos. Así nos convertiremos en uno.

Un solo ejército.

-Retrasemos la boda. -¿ Qué?

Si no se casa, no tendrá ejército para atacar Tarfa.

-Veo que estás decidida. -Sí, padre.

No podré convencer al pueblo de que estás equivocada.

Si no hay boda, no hay ataque.

-La mataré. -Aparta eso.

Si la matamos, arrasarán Tarfa al amanecer.

Si la secuestramos, la tendrán que buscar.

¿Sabes lo que nos harán cuando nos encuentren?

Nos ocuparemos cuando lo hagan.

-Vamos. -Quiero verla con el vestido de novia.

Déjate de tonterías.

-Mike, yo también tengo una. -Suéltala.

Legionarios.

Id rio arriba, ya os alcanzaré.

Lleva a tus hombres río arriba. Los demás venid conmigo.

Eijah, por aquí.

-Ratón, sube y vigila. -Se pone triste sin mí.

Ve con él.

Atad los caballos allí.

Cuida de los caballos.

-Una cueva muy bonita. -Muy cómoda.

-Quedémonos aquí cuatro días. -Que la busquen por allí.

Es listo, sargento.

Sí, hasta que nos vean.

-¿ Qué hacemos con ella? -Desátala pero vigílala.

Mirad sus ojos.

Mirad como odia. Odia como yo.

Cerdo asqueroso.

Odia igual con su voz que con su mirada.

Es una verdadera mujer, odia con todo.

Londos, déjala. Kurt, saca la ametralladora.

Eso lo hago yo, es mi trabajo.

Londos, la chica.

Te queda una.

Cógela, Luis.

-No puedo mover las piernas. -¿ Cómo lo ves?

No lo sé.

Está muy mal.

Mira lo que has hecho.

No puedes culparla.

Tiene razón.

Ha sido mi culpa. Comprendo tu odio.

Te perdono.

No quiero tu perdón.

Rifeños.

-Rifeños. -¿Dónde?

-A 3 o 4 minutos. -Ahora moriréis todos.

Vamos.

-No te preocupes. -No se detendrán aquí.

Luis, llévate a la chica.

-Volveremos a por ti. -Claro.

Si te ven, ya sabes.

-He cogido tus cosas. -Bien, sigue.

-No puedes quedarte. -Solo quería despedirme.

-No os despedís con un ''au revoir''. -Sí, hasta pronto.

Tú lo has dicho, vete ya.

Llévate mi rifle, y mantenlo limpio.

Voy a ayudar al sargento.

Eso es por mis padres, mis hermanos y hermanas.

Traed una ametralladora.

Mi padre...

mi madre...

Voy a recuperar mi caballo.

-Vámonos. -Espera.

Mantenla alejada de ellos.

Sí, Mike.

-Se lo han tragado -Nos conducirán a Mahla.

Síguelos, iremos detrás de ti.

Si te descubren, te quemaré los pies a fuego lento.

-No puedes tocarla. -Pero puedo mirar.

Kincaid te castigará.

-¿Has visto bailar a alguna de ellas? -Claro.

-Ella no es de esas. -Es como todas.

-Pero más arrogante. -Sí.

-Habría que domarla. -Sería interesante.

¿ Queréis que nos divirtamos un poco?

No sé.

-Ese es rápido con el gatillo. -Me apostaría con él lo que quiera.

No me mires tan fijamente.

¿Temes que se te derrita tu falsa cara?

¿ Qué hay de falso?

Todo, incluso el último pelo de tu bigote.

No me provoques.

No toleraré que hablen mal de él.

¿ Cómo lo tienes pegado a tu sucia cara?

¿ Con grasa de camello?

¿ Crees que es falso?

¿Dices que es de verdad?

Si consigues arrancar el bigote, te liberaré.

Vamos, inténtalo.

Es todo un detalle.

Nos ha facilitado las cosas.

Debería haberlo sabido.

La estábamos cogiendo para ti.

Ha golpeado a Luis.

Dije que la dejarais en paz.

¿Temes que te hagamos la competencia?

Espera Mike.

Ha sido mi culpa.

Me dio un buen golpe.

Te quedarás conmigo.

Como no.

Dispararé si os acercáis.

Túmbate.

¿ Quieres que duerma aquí?

Sí.

¿Por qué has elegido aquí?

Lo averiguarás.

Te quitaré esto.

Duerme un poco.

No me fío de ti.

Venga, túmbate.

Así que es de la misma calaña que sus hombres.

Los legionarios somos hombres muy duros.

-Me has salvado para tenerme para ti. -Eres muy lista.

Por un momento creí que era un hombre decente.

Todos nos equivocamos.

¿He herido tu vanidad? No eres más que un objetivo militar.

Relájate y no pongas las cosas más difíciles.

En tres días volverás con tu gente.

No vivirás tres días más.

Esto es muy duro.

Tengo un sueño muy ligero.

Al menor movimiento que hagas, te dejaré atada al caballo.

Dulces sueños.

Túmbate.

El sargento y la chica duermen allí.

-Debemos salvarla. -Claro, id a por ella.

Duérmete.

¿ Quieres dormirte?

Herirás a la chica.

-Es nuestra ametralladora. -Es culpa del sargento.

-¿Así trata a su prometida? -No me ha visto.

No quiero discutirlo ahora. No te muevas.

Estamos poniendo en peligro a Mahla.

Yo también me preocupo por ella.

Legionarios, entregadnos a la chica.

Hazlo, Kincaid.

No haremos tratos con esa rata embustera.

Hussein, ven a por ella.

-Tomaremos esa posición. -No pondré en peligro su vida.

-Tendremos que sacrificarla. -¿ Y la boda?

También servirá si muere a manos de ellos.

¿Por qué no vienen?

Atacarán pronto.

-Si los detenemos, escaparemos. -Jamás.

Alá te ha condenado.

No si deja que se desate esta tormenta de arena.

A la carga.

Aquí vienen.

Atrás.

Ratón.

Coge los caballos.

Esperemos que la arena nos cubra.

Vamos.

Agacha la cabeza.

No veo nada con la arena. ¿ Cómo sabe el sargento adónde vamos?

Cerrando los ojos.

Si el mapa y la brújula no fallan, llegaremos mañana a las montañas.

-Allí hay un poblado rifeño. -No nos buscarán aquí.

¿Me ayudarás a escapar?

Mi padre es un jeque importante. Te llevará hasta la frontera.

Y te recompensará.

Para hacer una cosa así quiero el dinero por adelantado.

Bébete esto.

Si fuera esto cerveza...

-Puestos a soñar, que fuera coñac. -Hay mucho coñac en Tarfa.

Y está detrás de esas montañas. Las atravesaremos por la noche.

-Mañana es el quinto día. -Podemos volver.

-Estará todo el regimiento. -Nos darán las medallas.

-¿ Qué dices tú, Jardine? -Me alegraré cuando haya acabado.

-Qué listo. -Mañana a casa.

Viva la legión.

Mirad.

-Es un camión. -Daremos un paseo con él.

-¿Temes que me escape? -Te esperaré aquí.

-Lo habrán robado. -Aún queda gasolina.

-No creo que funcione. -Es el camión de la paga.

Una caja fuerte.

-Una caja fuerte. -Mirad.

-¿Habrá dinero dentro? -Sí.

Los rifeños no pudieron abrirla.

-Hay que ser un experto. -Escuchad el chirrido del ratón.

¿ Podrás abrirla?

No lo sé. Tengo callos en los dedos.

Quítatelas con esto.

¿Lo tienes?

-Trabajo mejor en la oscuridad. -Toma.

-Ponte esto. -Prueba a ver.

-Vamos. -Vamos, experto.

En los bancos era más fácil.

-Ten confianza. -Puedes hacerlo.

-Creemos en ti. -Sí.

Lo intentaré. Cuidado con la policía.

Necesita silencio.

-Siento todo esto. -Ahórrate las disculpas.

He pasado por cosas peores.

No espero nada bueno de ti.

Mañana acabará todo. Te dejaré libre.

¿Tengo que estarte agradecido?

Todas las guerras acaban. Quizá algún día...

Ya lo entiendo.

En conquistador piadoso.

Aún no has llegado a Tarfa.

Y aunque llegue, y le protejan con 1 00 regimientos,

la tomaremos.

Eres dura, y eso me gusta.

Pero no demasiado, me gusta eso también.

Mike.

Se están volviendo locos por el dinero.

Hay un camión lleno de dinero.

Somos millonarios.

-Nos lo repartiremos. -Estáis locos.

Quedaos con mi parte.

-¿No te gusta el dinero? -Es del gobierno.

No tardarán en descubrirlo.

No vamos a meternos en otro lío ahora.

-Qué dice. -Tiene razón.

Por mí podríais quedároslo.

Pero solo os haríais falsas ilusiones.

Pásame el saco.

Mike.

La próxima vez...

coged el dinero por adelantado.

Lavaos y dormid un poco.

Nos iremos justo al anochecer.

Sí, sargento.

Al anochecer.

No.

-Iba a robar el dinero. -Traidor.

-Matémosle. -Aquí está el dinero.

Mike, aquí está la chica.

-Suerte que te despertaste. -Sí.

Suerte.

Gracias.

Yo no he disparado.

-Bien, Kurt. -¿ Qué crees, Mike?

Si hubiera más, ya nos habrían cogido.

Menos mal que no ha podido volver.

Espero que no hayan oído los disparos.

Londos, Browning, y ahora, Jardine.

Mirad.

Ahora nos verán y vendrán.

-No podréis escapar. -Los tendremos encima ya.

Nos aplastarán como gusanos.

Estáis todos acabados.

-Tú también. -Déjala.

Te necesitaré una vez más.

Todos volveréis a Tarfa.

¿ Creéis que funcionará y saldremos de esta?

Con él tenemos más posibilidades.

Es la señal.

Nos espera una larga escalada.

Si se mueve alguien, la mataré.

¿A qué esperáis cobardes?

Atrás o la mato.

Cogedle.

Es una orden.

No disparará.

No le matéis.

Tienes razón.

Me encargaré personalmente.

-Pronto tendré que ir a la boda. -Por mí no te quedes.

Morirás al amanecer.

Me gustaría quedarme a verlo hasta el final.

-Puede que no sea como esperas. -Lo será.

Te sorprendería lo que puede conseguir.

Somos amigos desde hace tiempo.

¿Desde la cuna? Detecto cierto parecido.

No perdamos más tiempo.

Basta.

¿Los votos que vas a hacer son tan vacíos como los otros?

-Prometiste no matarle esta noche. -Sí, pero mañana atacaremos Tarfa.

¿ O deseas una espera interminable?

Ya lo entiendo.

Estos cinco días juntos no han sido nada hostiles.

-¿Hay algo más dulce que la venganza? -Sí, no quiero que le hagas daño.

Nunca.

-Suéltale. -No.

-Digo que le liberes. -Y yo digo que morirá.

No me casaré.

Si le matas, acabarás con todo lo que deseas.

El matrimonio, la unión del pueblo, la victoria sobre los franceses.

-¿ Y si le suelto? -Lo tendrás todo.

Jura que no impedirás la boda.

Lo juro.

Muy bien.

Te veré de nuevo, sargento. En las puertas de Tarfa.

Vete.

No tengo prisa.

Por favor, vete.

¿ Qué hacéis todos aquí?

Hemos venido a salvarte.

Cuando el sargento está fuera, los cabos toman el mando.

Es la boda.

No quiere casarse con él.

Lo hará, se lo ha jurado.

-¿No la secuestrarás otra vez? -Volvamos a Tarfa.

-Ha vuelto el regimiento. -¿ Qué hacemos?

Volved, yo voy a una boda.

-¿Dejaremos que vaya así? -Consigámosle ropa adecuada.

Mike.

A mí no me han invitado.

Yo te invito.

Las bodas me hacen llorar.

Eso quiero verlo.

Dejad las armas.

Esta es una noche de paz.

Dejad las armas.

No entréis armados.

Dejad las armas.

Esta es una noche de paz.

No entréis armados.

Dejad las armas.

Esta es una noche de paz.

Dejad las armas.

Entrad con buena voluntad.

Dejad las armas en el suelo.

Esta es una noche de paz.

Dejad las armas.

Están deshonrando a nuestro jeque.

Bienvenidos hermanos.

Alá bendice doblemente esta unión.

Porque dos tribus enemigas,

quedarán hermanadas gracias a esta boda.

Arrodíllate ante tu amo.

Es una humillación para nuestra princesa.

Nuestro caíd va a casarse con la escuálida hija de vuestro jeque.

Esta es una noche de paz.

Silencio.

Le servirás fielmente.

Le concederás todo lo que desee.

Rezarás para que triunfe en las batallas.

Tu caíd es una cabra maloliente.

-Retira esas palabras. -Qué vergüenza.

Silencio.

Continúa.

Caíd Hussein, amo de la humanidad.

¿ Cómo puede ser un animal el amo de la humanidad?

-¿ Cómo? -Escucha al pequeño ratón.

Es una rata.

-Y vosotros sois piojos. -Perros.

-Cobardes. -Embusteros.

-Asesinos. -Silencio, perros.

Guardias, paradles.

-Voy a por la chica, cúbreme. -Sí, Mike.

Mike.

Atrás.

No seré tan débil como tú.

Si quieres que viva, apártate.

Ciudadanos de Tarfa, este es un día para recordar.

Estamos aquí para rendir homenaje a estos hombres.

Por el logro más valioso de todos: conseguir la paz.

En nombre del presidente de la República, y del pueblo francés,

os condecoro con la medalla militar.

Mayor Berthot, ¿quiere hacer la entrega?

Teniente Kruger, haga los honores.

Todos los honores, teniente.

Enhorabuena, sargento.

Descansen armas.

Era de mi madre. Le hubiera gustado que fuera para ti.

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