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(Transcribed by TurboScribe.ai. Go Unlimited to remove this message.) Y mira, yo vine a este pueblo a conocerme a mí misma y a encontrarme y
yo no sé si eso lo he conseguido, pero de lo que sí que estoy segura
es de que me llevo a una persona inteligente, divertida, cariñosa y a
una amiga con la que quiero compartir toda mi vida.
Y es que yo no sé si alguna vez te he dicho lo importante que eres
para mí.
Esto suena a despedida.
No, ¿eh?
Nunca.
Nunca.
Mira, yo me puedo casar y me puedo separar millones de veces más, pero tú, tú
no te ves capaz, ¿eh amiga?
¿Qué es esto?
Ábrelo.
¿Quieres que seas socia del taller?
Sí.
Quiero que este negocio sea de las dos.
Tuyo y mío.
Es que te lo mereces tanto como yo.
Elena, si hemos superado todas las cosas que hemos superado es porque estábamos juntas.
Y quiero que lo hagamos crecer mucho.
Tú y yo.
Tú y yo.
Sí.
Julia, de verdad que no sé qué decir.
Pues dime que sí.
Mira, tienes que firmarme ahí y ya está.
Tendrás un negocio propio.
Un negocio propio yo.
Esto es...
¿Qué me dices?
Porque me hace muy feliz, Julia.
Muy, muy, muy feliz.
Gracias por todo.
¿Cómo te encuentras?
¿Que ahora te interesa lo que yo tenga que decir?
Carmen, siento mucho esta situación, pero no puedo actuar de otra manera.
Sí, sí puedes.
No.
Tú me has empujado a hacerlo así.
¿Y me vas a tener aquí encerrada para siempre?
Bueno, hasta que entres en razón.
Mira, si entrar en razón significa cuestionar mi relación con Kiros, me vas a tener aquí
prisionera de por vida.
Carmen, eres joven, soñadora.
Y tiendes a enamorarte de las causas imposibles.
Puedo entender que hayas visto en Kiros un lado más indómito, salvaje.
Una aventura más.
Pero eso no es real.
Es lo más real que he sentido nunca.
Y pase lo que pase, nuestros corazones estarán siempre unidos.
No hay absolutamente nada que puedas hacer para evitarlo.
Nada.
Allá donde yo vaya, él estará conmigo.
Y yo le acompañaré a cada paso.
Siempre voy a estar con él.
Muy bien.
Ya tomarás conciencia.
No tengo ninguna prisa.
Víctor ha estado en la fábrica y se ha comportado de una manera muy extraña.
Buscaba a Patricia como si le fuera la vida a ellos.
¿Tú sabes algo?
Pregúntale a ella.
Ya lo he hecho.
Pero no sabe de qué puede tratarse.
Menos mal que he puesto a algunos hombres vigilando la casa.
Porque no me ha gustado nada su actitud.
Pediré que te suban algo para cenar.
Buenas noches.
A ver, no lo puedes poner tanto yerbajo al cóctel.
De verdad que parece una ensalada.
Y tú, trabaja un poquito la elegancia del porte.
De verdad, chicos, que esto es el Río Club.
No es una taberna de chichinabo.
Venga, trabaja.
Prima, ¿podemos hablar un momento?
Es que estoy hasta arriba de trabajo, Faustino.
De verdad, ¿no lo ves?
¿Ya hablamos luego o mañana?
Es que tengo algo que contarte.
Algo muy importante.
No puedes parar unos minutos y atenderme.
Te aseguro que no te vas a arrepentir.
Es que en uno de los reservados tengo un matrimonio que me ha prometido una suculenta
propina si está a tu gusto.
Como comprenderás, yo tengo que mirar por mi negocio, Faustino.
Así que te pido, por favor, que me dejes trabajar.
Vale, pero yo te pido que me escuches.
Estoy dispuesto a renunciar a parte de mi sueldo para igualar esa supuesta propina.
Ay, de verdad, ¿qué cosas tienes, Faustino?
Renuncio a todo mi sueldo, con tal de que me prestes atención.
Anda, venga.
Dime eso tan importante que me tienes que decir.
Sí.
Vamos.
¿Señores?
¿Señoras?
Un segundito, por favor.
¿Qué estás haciendo, Faustino?
Linda, tengo que darte las gracias.
Eh, pues ya está.
Muy bien.
De nada.
Tengo que darte las gracias por acogerme y por haberme dado un trabajo.
Y sobre todo, por haber visto en mí algo más que un caradura.
Que una mujer como tú haya confiado en mí me ha hecho madurar y ver la
vida de otra manera.
En este tiempo ya he aprendido mucho a tu lado.
Me he divertido mucho y sobre todo he sido inmensamente feliz.
Y por eso...
Y por eso...
Y por eso quiero decirte que...
Que nunca podía imaginar que iba a tener tanta fortuna y...
Que una mujer como tú, tan valiente, tan fuerte, tan linda, me dé su tiempo y
su cariño...
Es algo que alguien como yo nunca podría asimilar.
Así que me haría muy feliz, el hombre más feliz del mundo, si aceptaras
casarte conmigo.
¿Qué me dices?
Pues te digo que...
Que no.
¿Qué?
Que yo quiero casarme contigo, pero que no lo voy a hacer.
Es por el anillo.
Puedo comprar otro si quieres.
A ver, que yo te quiero muchísimo, Faustino.
Pero que no me voy a casar contigo.
Que yo quiero ser una mujer libre.
Y eso es imposible dentro del matrimonio.
Así que si me quieres tendrás que ser así.
Libre.
Te quiero.
Te quiero linda y libre.
¿Te han dejado entrar?
Con la noticia que te traigo no me va a dejar don Francisco en la puerta.
¿Pero tú cómo estás?
¿Te vas a arreglar con tu padre?
De verdad que ha tenido que ser muy gordo lo que ha pasado para que te
tenga aquí encerrada, Carmen.
Linda, ya sabes que a menudo mi padre y yo tenemos visiones muy diferentes sobre el
mundo, pero...
Ya, es que son hombres de otro siglo, claro.
Y nosotras como somos mujeres de nuestro tiempo, pues...
A ellos les cuesta, les cuesta.
Pero escúchame, Carmen.
Que aunque a veces parezca todo lo contrario, y sé muy bien de lo que me
hablo, a ellos nos quieren arrabiar.
Sí.
Bueno, y ahora lo importante.
Sí, justo.
Escúchame.
Que resulta que Faustino me tiene del revés.
Y no porque me la haya jugado ni nada de eso, que no.
Que al final había sido mi padre el que había orquestado todo el asunto del robo
en el Rio Club.
Sí, y ya sé lo que me vas a decir.
Que qué disgusto, que qué decepción.
Y sí, la verdad, sí.
Pero vamos, que lo superaré.
Sí, pues...
Pero por lo que me tiene Faustino del revés, y agárrate que te vas a quedar
como una muñequita de porcelana.
¿El que me ha pedido que me case con él?
Enhorabuena.
Pero que no me voy a casar.
¿Ah, no?
No, no.
Porque, Carmen, me niego de pasar de las manos de mi padre a las manos de
mi primo.
Que no, que yo quiero ser una mujer independiente.
Y ya, ya sé lo que me vas a decir.
Que siempre he querido pasar por él alta.
Pero para mí esto sería como...
como casarme conmigo misma.
Además que...
que Faustino me ha dicho que me entiende.
Y que le gusta que sea así como yo soy.
Linda, me alegro muchísimo.
Y nada, que me quedo aquí, que esté en mi sitio.
Y voy a luchar por quedarme aquí en Río Muni.
Sí, me alegro.
Me alegro muchísimo por ti.
Por los dos, de verdad.
Pero necesito pedirte un favor.
Enoa, tienes que ir a por mis vestidos antes de la una.
Sí, señora.
Y dime a la modista que es la última vez que se retrasa.
Me dijo que los vestidos estarían para ayer y yo odio esperar.
Bueno, llegue yo a recordarle para quién trabaja.
¿Desea alguna cosa más?
Sí.
Tienes que ir a la confitería a encargar los pasteles favoritos de Francisco.
¿Se celebra algo?
Parece es la última vez en enterarte.
Francisco y yo volvemos a estar juntos, ¿no?
Por fin se ha dado cuenta de quién está a su lado cuando más lo necesita.
¿Qué pasa?
¿No te alegras?
Sí, sí.
Por supuesto.
Es una maravillosa noticia.
¡Claro que es una maravillosa noticia!
Muy pronto esta casa va a volver a ser la que era.
Y yo volveré a retomar mi vida.
¡Patricia!
Víctor, no vamos a poder hablar ahora.
Tengo mucha prisa.
¿Lo notas?
Es la pistola con la que mataste a mi madre.
Y es la misma con la que te voy a matar yo a ti.
Bueno, bueno, bueno.
En la dehesa ya está todo listo para la ceremonia.
Leo ya se está vistiendo en el hotel con sus padres.
El notario vendrá a las cuatro y media, el catering a las cuatro y los invitados
a las seis.
Y bueno, solo quedamos nosotras.
Que nos falta pues ducharnos, vestirnos, maquillarnos, en fin, un montón de cosas.
No sé, mamá.
Yo tengo un mal presentimiento, ¿eh?
Te prometo que pienso que va a pasar algo malo.
Lo sé.
¿Pero por qué dices eso?
¿Ahora qué eres?
¿Pitonisa?
¿O peor aún?
¿Supersticiosa?
No, soy yo.
Y ya sabes que yo soy un desastre para las cosas importantes.
Y en mi boda es que sé que no va a ser menos.
Tú mira mi vida.
¿Qué ves?
Julián, mucha tontería.
Si todo está muy bien organizado, todo va a salir muy bien.
Bueno, yo algunos detalles no los hubiera cambiado, pero todo está fenomenal.
Aquí lo importante es que tú quieres a Leo y estás convencida de dar este paso,
¿verdad?
Bueno, pues ya está.
Lo demás no importa.
¿Lo dices en serio?
Claro que lo digo en serio.
Y vamos a darnos prisa, que no tenemos tiempo.
Mamá.
¿Qué?
Que te quiero.
Ya lo sé.
Y yo también te quiero a ti.
Y que sé que no está siendo fácil para ti porque te estás ocupando de todo
esto tú sola, sin la ayuda de papá, sin la ayuda de nadie y...
Y aunque al principio dijiste que no ibas a venir y ahora has dicho que sí,
quiero que sepas que es muy importante que estés, sea de la manera que sea.
Cariño, esto ya lo sabes.
Si tú eres feliz, yo soy feliz y lo demás no importa.
Vale.
¿Julia?
Elena, arriba en la habitación.
Mierda mamá, si está aquí es porque ha pasado algo.
Ay, que nos han retirado el permiso para hacer la ceremonia de la dehesa.
No, igual ha habido un brote de salmonella o algo así en el hotel y no
va a venir nadie...
Julia, por favor.
Dale.
Mira, aquí tienes tu salmonella.
Caray, cada día te superas más en la forma de recibirme.
¿Puedo pasar?
Dime que está todo bien, por favor.
Sí, sí, está todo bien.
Yo solo he venido para ver cómo estabas.
Pero ya lo veo, ya.
Bueno, a ver...
Igual, igual esto te calma un poco.
Pero...
Lo hemos diseñado y fabricado entre todos los trabajadores para que lo lleves hoy.
Pero esto...
Esto es precioso, Elena.
No veas lo que nos ha costado hacerlo sin que te dieras cuenta.
Muchísimas gracias.
Ay, claro que lo voy a llevar.
Ay, no, es que...
Hoy...
Hoy es un día muy importante y...
Queríamos que de alguna manera nos sintieras cerca.
Vais a estar cerca.
Bueno, es un detalle muy bonito pero ahora nos tenemos que arreglar.
Todas.
Ya, ya lo sé Diana, no pensaba presentarme así.
Bueno, yo mejor me voy.
Te veo luego, ¿no, Diana?
Ay, dale.
Mamá...
¿Y si por una vez todo sale bien?
Claro que sí.
A ver, entonces vamos a la dehesa, nos casamos, venimos, cenamos y luego el baile y
la tarta, ¿no?
No, primero la tarta y luego el baile, hijo.
¿Estás seguro de eso?
Claro, he ido a muchas bodas, hijo, tranquilo.
Lo que tengo duda, mira, en el discurso ceremonial.
A ver qué os parece esto, ¿vale?
Como padre del novio, me siento honrado de ser yo quien le case.
Hemos pasado mucho tiempo juntos en la vida, exactamente desde que nació.
Nos ha gustado.
El anuncio de Carrillo, ¿no?
Si tuviera gracia no sería.
Pítalo.
Vale, mamá, repasamos.
Me has dicho tarta y baile, ¿no?
Eso es tarta y baile.
Hijo, estás atacado.
Tú eres el psicólogo, deberías saber controlarte.
Yo hoy no soy psicólogo, ¿eh?
Yo solo soy novio.
Estos van a ser los primos.
Estas gente tienen el GPS en sí.
Se han perdido, seguro.
Seguro.
Es Raquel.
¿Tu Raquel?
¿Quién si no, Gerardo?
Pero coge los hombres.
Pues ¿por qué me llamas hoy?
¿Ahora?
Algo querrás, a lo mejor felicitarte.
¿Qué va?
Si no sabes que me caso.
Mamá.
Pues sí, ¿a qué voy a negártelo?
Anoche la llamé y se lo dije.
¿Por qué haces eso?
Pues porque tenía que saberlo.
Fue alguien importante en tu vida.
Pero hombre, coge celos.
Solo quiere darte la enhorabuena.
No se lo voy a coger.
Pero hijo, no puede hacer eso.
¿Cómo que no puedo?
Y ella podía plantarme en el altar y me plantó.
Anda, anda, que no ha llovido desde entonces.
No deberías ser tan rencoroso.
Pues soy rencoroso con este tema.
Porque me arruinó una boda y no voy a dejar que me arruine otra.
No.
No.
Nada.
Entonces, baile tarta.
No, no, al revés.
Así obé en nombre de Raquel y ponerte como un flan.
Marceli.
No, déjame.
Hijo, por favor, mírame a los ojos y júrame que te has olvidado completamente de Raquel
y que estás tan enamorado de Julia como lo estabas de ella.
Mamá, que me dejes.
Que me dejes con el temita, ¿eh?
Venga, déjalo.
Vamos.
Vamos tarde.
Vamos ya.
La puerta está abierta.
¿Qué haces aquí, Mario?
¿Qué quieres?
Tendrías que estar con Julia, que eres el padrino.
Precisamente por eso he venido a verte.
¿Cómo que?
Porque yo no puedo ser el padrino.
¿Cómo que no?
¿Cómo que no?
¿Por qué?
Porque estoy completamente seguro que Julia quiere que seas tú.
No, te equivocas.
No lo hago.
El otro día, cuando intentó explicarme por qué habíais decidido que fuera yo el padrino,
estaba seguro que no me estaba diciendo toda la verdad.
No sé qué os ha pasado, ¿eh?
Pero estáis mosqueados, nerviosos.
Vamos, como de costumbre.
Estoy bien.
¿No lo ves?
Estoy bien.
Y un cuerno.
Mira, tú eres la persona que más conoce a Julia en este pueblo.
Así que trágate tu orgullo y acompáñala al altar o a donde sea.
Vale, a ver, que yo lo último que hablé con Julia es que tú ibas a
ser el padrino.
No se pueden cambiar las cosas así en una boda en el último minuto.
Mira, tienes que ir a ver a Julia ahora mismo.
¿No insistas?
Que no.
Pero no seas borrico.
Esta es la última oportunidad que tienes.
Si estás enamorado de Julia, es la última oportunidad que tienes para decirle lo que
sientes.
Ya lo hice.
Que sí, que sí, que me declaré.
Y para lo único, para lo que sirvió, es para dejarles el padrino.
Pues ya me podrías haber dicho algo, ¿no?
Mario, es el día de Julia y no quiero estropearle su celebración.
¿Por qué no dejas de pensar en el hoy y te centras en el futuro?
Tú no quieres estar con Julia.
Mario, Mario, que lo importante es la felicidad de Julia.
Que Julia esté feliz, ya está.
Ese es el problema.
Que Julia no va a ser feliz con Leo.
Julia está con Leo para intentar olvidarte.
Y ya te digo yo que no lo ha hecho.
No quiero problemas, ¿vale?
No quiero problemas y mucho menos con Julia.
Y mucho menos, muchísimo menos, el día de su boda.
Venga, deja ya de perder el tiempo, hombre.
Mario.
Así no puedes ir.
Venga.
Sal de aquí cagando leches.
¡Vamos!
¿Quieres que te ayude a salir de aquí?
Por favor, por favor.
Pero vamos a ver, Carmen.
Yo me pensaba que tú me ibas a pedir que te cepillara el pelo, que te
ayudara con algún vestido, que te contara algún comadreíto, de eso que se cuentan por el
Rio Club, pero...
Pero esto...
Esto es importante.
Arriesga.
Innecesario.
Y loco, Carmen.
Muy loco.
Linda, te lo ruego.
Necesito ver a Víctor.
¿Pero por qué?
Porque sí.
Y encima me oculta información de verdad.
Por favor.
Pero, Carmen, que yo solo venía a pasar un ratito contigo.
No que me metiera en ningún lío.
Que no es ningún lío.
Solo tienes que fingir un desmayo o cualquier cosa que distraiga la atención de los
vigilantes para que yo pueda salir.
Solo eso.
Linda.
Tú siempre has tenido un talento natural para la interpretación.
No te va a costar.
Bueno, eso es verdad.
¿Me vas a ayudar?
Carmen Villanueva.
Me debes una.
¡Ay, qué sufoco tengo, por favor!
¡Ay, que me va a dar algo, eh!
Caballero.
¡Ay, caballero, discúlpeme!
Me tiene que ayudar.
¡Uy!
Es que me va a dar un baído, ¿eh?
Se me caen, se me caen las paradas encima.
Tenemos que ir a la cocina, un poco de...
¡Uy!
Tú sonríe como si no estuviera pasando nada.
Víctor, ¿dónde vamos?
Vamos a algún sitio y a hablar tranquilamente tú y yo.
Señorita, suéltela.
Enoa, tú no te metas.
Víctor, has perdido el culín.
Lo que es que Carmen te está manipulando son tus ojos.
Está haciendo contigo lo que quiere.
Una mentira más y te juro que te mato.
¡Víctor!
¿Qué quieres?
Vengar a mi madre.
Víctor, baja el arma.
Carmen, aléjate.
No.
Aléjate, estaba contigo, Carmen.
No.
Llevo meses, meses, intentando dar con el asesino de mi madre.
¿Y qué?
¿Matarla?
¿Convertirte tú también en un asesino?
Tú no eres así.
Tú no sabes cómo soy, Carmen.
Aléjate, por favor, aléjate.
Aléjate, Carmen.
Te lo estoy pidiendo, por favor, aléjate.
Víctor, si la matas nunca cumplirá su góndola.
Pero dejará de hacer daño a la gente.
Pero tú acabarás entre rejas.
A mí me da igual.
No tengo nada que perder.
¡Patricia!
No te vayas.
Un paso más y te mato.
Y tú te quedas aquí conmigo.
Víctor, mírame.
¿Qué quieres?
Vas a ser padre.
¿Qué dices?
¿Qué dices?
Estoy embarazada.
No, no.
No hace falta que me calme.
Aléjate, Carmen, aléjate.
Te juro que estoy aquí.
Por favor, dame la pistola.
Dámela.
No, no, no.
Dame la pistola, Carmen.
No, Víctor, por favor.
Carmen, no te metas en todo esto.
Mejor.
Dame la pistola.
No te metas.
Déjame hacerlo.
No lo entiendes.
No, Miquel.
No lo entiendes.
Víctor, mírame.
No lo entiendes, Carmen.
Dámela.
¿Qué haces aquí?
He venido a hablar.
¿Ahora?
No sé si sabes que me caso.
No te quitaré mucho tiempo.
Te lo prometo.
Cambia esa cara de perrillo en gasolinera, hijo.
Toda la novia se retrasa.
Pero bueno, hay la tradición, ¿no?
Queda mucho invitado todavía por llegar.
Tu primo, por ejemplo.
¿Estás bien?
No, no estoy bien.
Nada está bien, Francisco.
Ha sucedido una tragedia, una cosa horrible.
Tu hija ha disparado a Víctor.
¡Cogedla vivo o muerta!
¡Está tiro!
¡Abrid fuego!
¿Dónde está tu hija miserable?
Ya le he dicho que no lo sabemos.
No quiere creerme.
¿Dónde está?
Quiero que busquéis en cada orilla, en cada cayuco.
No quiero que subestimeis a esa mujer.
Es mucho más inteligente de lo que parece.
Ah, pareja.
Pero vienen juntos.
Y contentos.
Ah, qué guapos.
A ver, es que en este pueblo tenemos percha.
Pero lo de Chloe es de otro mundo.
Yo...
Rivero, la baba.
Para nosotros es posible que una hora en el reloj nos parezca una eternidad.
Para Julia será solo un instante.
Anda y déjate de rollos ya y vete pensando en cómo vas a contar esto en
el pueblo porque yo no vuelvo a pasar esa vergüenza otra vez.
Tienes que esconderte.
Iremos al interior.
Nos ayudarán.
Ya vienen.
No dejen que me lleven, por favor.
Me van a matar.
Corre.
Dará el tiempo.
¡Vete, Carmen!
Quiero que me la traigas.
Ella confía en ti.
Sí.
¿Y sabes por qué?
Porque yo nunca la traicionaría.
Y ahora tampoco lo voy a hacer.
¡No!
¡Dejadle, miserables!
¡No le toquéis!
¡Carmen!
Lo siento.
No tenía opción.
¿Quién eres vos?
Me he presentado aquí para preguntarte otra vez si estás convencida del paso que vas a
dar.
¿De verdad quieres casarte con Leo?
Esto empieza a ser un poquito preocupante.
Esto es un sinvivir ya.
Y, River, tampoco te pongas nervioso porque entonces me pongo ya nerviosa.
Pero si es que yo ya me había hecho la idea de que esto iba a
ser una boda normal.
Es fácil comprender la rabia de tu hijo, ¿no crees?
La mujer que he amado en todo este tiempo en brazos de un indígena.
Debes de odiarla mucho para decirme todo esto.
Yo solo estoy haciendo lo mejor para mi familia.
No quiero hablar contigo, Mario.
¿Y si te digo que voy a contarte la verdad?
¿Qué verdad?
Sobre Manu.
¿Por qué se ha vuelto a su casa?
No me iré sin él.
¡Dios!
Pero es que hasta el último minuto me vas a desafiar.
¡Viva la novia!
¡Viva!
Julia, ¿quieres o no quieres casarte con Leo?
¿Y si te dijera que no, qué?
Dímelo tú.
Si me dijeras que no, ¿qué?
Tengo que parar la aventura.
¿Cómo?
Si Ventura encuentra a Carmen, ella nunca llegará a coger el barco.
Tengo que impedirlo.
Kiros, la oportunidad es esta.
Tienes que irte ya.
No.
Kiros, te van a matar.
Carmen tiene que vivir, hijo.
Tiene que ver el mundo, que disfrutarlo y contarlo en sus cuadernos.
Tiene que amar y ser amada.
Carmen merece la vida, hijo.
Y yo voy a luchar hasta mi último aliento para que nadie se la arrebate.
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