All language subtitles for Teresa (2023) WEBDLM1080.SPA

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Original subtitles

(Música de Juanma Latorre)

"Mi amado es para mí...

y yo soy para mi amado".

(Trinos)

(Revoloteo y trinos)

(Música de Juanma Latorre)

(Revoloteo y trinos)

(Música de Juanma Latorre)

(Trino)

(Música de Juanma Latorre)

(EXHALA)

(Llama prendida)

(Música de Juanma Latorre)

(Música de Juanma Latorre)

"¿Nunca dudáis, Teresa?".

(GIME)

(GIME)

(Trinos)

(INHALA)

(EXHALA)

(Campanada)

(Campanada)

(Campanada)

(Campanada)

(Campanada)

(Campanada)

(Campanada)

(Campanada)

(Campanada)

(Campanada)

(INHALAN)

(EXHALAN)

(INHALAN)

(EXHALAN)

(INHALAN)

(EXHALAN)

(TODAS) Vuestra soy.

Para vos nací.

¿Qué mandáis hacer de mí?

(HOMBRE) Venga, Guiomar.

Estamos solos.

Ninguno sale en su defensa.

¡Chist!

(GIME)

(RESPIRA ACELERADAMENTE)

(GIME)

(Canto del gallo)

(Canto del gallo)

(Revoloteo y cacareo)

(Carruaje acercándose)

(Relincho)

(Puerta abriéndose)

(Puerta cerrándose)

(Pasos acercándose)

(Música de Juanma Latorre)

(Cuchillo cortando)

(Pasos acercándose)

(Pasos acercándose)

(Pasos acercándose)

"Entre pucheros, anda Dios".

Se os atribuye tan curiosa sentencia:

"Entre pucheros, anda Dios".

Es justo que nos encontremos aquí,

entre pucheros,

pues de él se trata.

¿Sabéis quién soy?

Sé quién sois.

Entonces, también sabréis por qué estoy aquí.

Eso no lo sé.

Nunca, Teresa, nos habíamos encontrado,

pero no sois para mí desconocida.

He caminado vuestro camino.

He indagado cómo se ha hecho esta casa.

27 años hace que tomasteis hábito.

Durante lo más de ese tiempo, tuvisteis el amor de vuestra orden.

Nadie temía que vinieseis a ser causa de controversia.

Mas de un tiempo acá,

desafiando a vuestra madre priora,

a vuestro confesor...

y al provincial,

con otras que habéis arrastrado,

hacéis trato de fundar esta casa, que llamáis...

monasterio de San José.

Lo que habéis hecho divide a vuestras hermanas

y a vuestra orden...

y causa escándalo a la ciudad.

Con lo que tengo sabido, me sobran razones para deshacer esta casa.

Pero no es eso lo que quiero.

Contestadme una pregunta.

¿Quién os enseñó a mentir, Teresa?

Nadie.

Sé que sois de pensamiento torcido...

y que eso os hace sufrir.

Quiero daros la oportunidad de aliviar vuestra carga.

Habladme de vos, Teresa.

¿Quién es Teresa?

Nadie. (RÍE)

No seáis humilde, Teresa.

Ambos sabemos que ese traje no os sienta bien.

Decidme,

¿quién sois,

Teresa?

Si es que sabéis quién sois.

Quiero que esa lengua me diga quién es Teresa.

¿Y si no?

Entonces, ¿ya ha empezado mi juicio?

Solo son palabras, pero en ellas podéis buscar defensa.

No necesito defensa.

Esta casa se hizo porque el Señor lo mandó.

Y solo se deshará si él lo manda.

En cuanto a mi camino,

en él hay tantas caídas como horas.

Yo no sé si fingís inocencia...

o si es ignorancia de quién soy...

o es ignorancia de quién sois.

¿Os conozco yo mejor que vos misma?

Mi vida ha sido de muchos trabajos del alma.

Fuera de eso, no veo en ella nada que merezca recordarse.

Teresa,

habéis sido encausada.

Comenzad...

y yo diré si merece olvidarse.

El día que tomé hábitos... ¿No tuvisteis padres?

A menudo, se entiende en el padre el acto del hijo.

(Hombre cantando en hebreo)

(CANTA EN HEBREO)

(Crujido)

Teresa.

"Teresa".

"En mis padres, solo vi virtud".

"Fueron el primer bien que me dio el Señor".

(MUJER) "...para llegar hasta tu nido".

(AMBAS) Me han dicho que duermes sola.

Vengo a dormir contigo.

"En la mar hay una torre,"

en la torre una ventana,

en la ventana hay una niña...

(SUSURRAN) que a los marineros llama.

"Vuestro padre fue muy lector".

"He visto su biblioteca".

"He abierto sus libros".

"¿En ninguno hallasteis línea que no fuera virtuosa?".

"Mi padre era hombre de mucha piedad con pobres y criados".

"Jamás tuvo esclavos".

"Nadie le oyó jurar ni murmurar".

(LEE) "Teresa".

"Y, en medio del camino,

se le apareció Urganda la Desconocida".

"Sabía de poderes y encantamientos".

(LA NIÑA PIENSA) "Urganda la Desconocida".

(Resoplido)

"¿Dais por buenos los relatos de caballerías?".

Esos fue mi madre quien los metió en casa.

(MAYOR, SUSURRA) "Gustaba de leer buenos libros y que los leyésemos".

"Tanto nos embebíamos que solo con libro nuevo

teníamos contento".

"María Magdalena dejó su sitio en la cueva".

"Unos ángeles la llevaron a los altos de las nubes".

"¿No teníais contento vos y quién más, Teresa?".

"¿Aquel hermano tan lector, entre lo que os dio a leer

estaba el 'Abecedario espiritual'?".

Es muy leído de falsos conversos.

Lo hallé en casa de vuestro padre.

Decidme, Teresa,

entonces o más tarde,

¿leísteis alguno de estos?

Alguno leí.

Otros no prometo que no los abriese...

si los tuviera cerca.

"Si lees,

te conducirás".

"Si te leen,

te conducirán".

En libros, he encontrado el consuelo que no me dan las gentes.

Siempre tengo deseo de libro y de tiempo para leerlo.

Y temo ir a oración sin libro.

El libro es escudo que frena los golpes de los pensamientos.

Faltándome libro, siento el alma desbaratada...

y perdidos los pensamientos.

Pero el libro los recoge y los eleva.

(Murmullos)

(Voz infantil lejana)

(HABLA AMORTIGUADAMENTE)

El Señor me tiene prometido:

"Yo te daré un libro vivo".

Él lee conmigo.

También el demonio gusta de leer...

y de hacerlo en compañía.

Jamás conmigo.

Tengo memoria, Teresa,

memoria de todos los encausados, de cada uno de ellos.

También de un Juan Sánchez,

reo de herejía y apostasía.

Judío converso.

Condenado a llevar siete viernes el sambenito.

Aún lo recuerdan por las calles de Toledo con el capuz amarillo.

- (HOMBRE) ¡Marrano! - ¡Judío!

"Desde Toledo, vino a Ávila,

donde compró certificado de hidalguía y cambió apellidos,

y añadió al camuflaje el Ahumada de su madre,

nacida, ella sí, de cristianos viejos".

(Voces indignadas)

"No conocí a ese abuelo mío".

"Se lo llevó la peste del año 7".

(Voces indignadas)

Dicen que murió cristianamente,

como vivió.

¿Y vos?

Los que recuerdan vuestra mocedad dicen que gustabais de galas...

y de aceites...

y de andar en compañía.

(EXHALA)

(MAYOR) "Oh, hermosura que excedéis a todas las hermosuras,

sin herir, dolor hacéis..."

(RÍE) "...y, sin dolor, deshacéis...

el amor de las criaturas".

"Oh, nudo que así juntáis dos cosas tan desiguales,

no sé por qué os desatáis,

pues atado fuerza dais a tener por bien los males".

(EXHALA)

"Juntáis quien no tiene ser con el ser que no se acaba".

"Sin acabar, acabáis,

sin tener que amar, amáis,

engrandecéis vuestra nada".

¿Con tan atrevidas palabras, así le habláis?

Solo un Dios pequeño atendería palabras tan pequeñas.

¿Por qué no me decís de una vez qué estáis buscando?

"¡Oh!,

llama de amor viva...

que tiernamente hieres mi alma...

en el más profundo centro".

Eso es lo que escribe vuestro amigo.

No tenemos prisa, Teresa.

Quiero que vos misma cerréis esta casa.

Quiero que reunáis a las que os siguen...

y les pidáis perdón por guiarlas a tan desdichada aventura...

y las acompañéis hasta las puertas de la Encarnación,

donde seréis acogidas con piedad.

Si vos no cerráis esta casa rebelde, seré yo quien lo haga.

Y esta misma noche buscaré justicia para vos.

No estaréis sola en el castigo.

Os acompañarán Guiomar de Ulloa,

Antonia de Henar, Antonia del Espíritu Santo,

María de la Paz, María de Ávila, Úrsula de los Santos,

Inés de Jesús, y Ana de la Encarnación.

Como os acompañaron el 24 de agosto,

igual que Gaspar Daza,

quien se atrevió a poner los hábitos.

Que se cierre esta casa,

eso busco.

Pero no es lo único que busco.

Tengo una tarea mucho más importante:

Salvar vuestra alma o quemarla.

Antes de que amanezca, aprenderéis

que estáis caminando guiada por un fantasma.

Aprenderéis que no es Dios quien os guía,

sino una imaginación enferma.

Y así lo confesaréis...

ante mí, ante vuestras hermanas y ante vos misma.

De lo contrario, para vos y para ellas,

al amanecer, habrá hoguera.

Teresa, déjame acompañarte.

Indaguemos juntos qué os llevó a cárceles

de las que una y otra vez, según vos,

os sacó el Señor.

Adelante, Teresa.

Y pensad que os di palabra no para conoceros,

sino para que os conozcáis.

(MAYOR) "Alma, buscarte has en mí...,"

(EXHALA)

(LAS TRES) "y a mí buscarme has en ti".

"Porque, para hallarme a mí,

bastará solo llamarme, que a ti iré sin tardarme...

y a mí buscarme has en ti".

Y, entre tanta pureza,

¿nunca deseasteis que algún hombre ofendiese a Dios por vos?

¿Tampoco con cierto sacerdote que manchaba su sacramento?

Conmigo no lo manchó.

Sabéis de quién os hablo.

Él se aficionó a mí.

No era afición mala,

mas tan excesiva que venía a no ser buena.

Y debiera haber sido con más reserva.

Aquel hombre se engañaba y me engañó.

No es que quisiera engañarme,

es que no sabía más.

(Hombre hablando en latín)

(HABLA EN LATÍN)

(MAYOR) "Ocasión hubo para ofensa grave

si yo no tuviera delante a Dios".

Bajo la negra noche, eres un sí.

Tienes que bajar al reino de las raíces.

Bajo el cuerno azul encuerizado de estrellas,

te sientes palpitar como un solo latido.

(MAYOR) "Comencé a tratarlo pensando que tenía letras".

"Buen letrado nunca me engañó".

"Pero he visto que es mejor no tener ninguna letra que pocas".

Antes de que pase, ya se hacen las cosas que se hacían esperar.

Solo el sueño consigue anticiparlas.

"Si yo quería apartarme, él insistía en verme".

Pruébalo.

Pruébalo.

"Y a mí me parecía virtud tener ley a quien me la tenía".

Ante Dios, eso no os disculpa.

Con letras o sin letras,

era cosa pública que aquel hombre decía misa en pecado.

(Chillidos)

Siendo notoria su deshonra,

debisteis guardaros de tan turbio compañero.

Al pecador nada debemos, sino intransigencia.

(Chillidos de conejo)

Doble intransigencia

si su pecado daña la fama de la Iglesia.

No hay mal mayor.

Quemad religiosos.

Limpiar el mundo empieza por limpiar la Iglesia.

(JOVEN) Yo pensé que era deber mío,

si aquel hombre tuviera un resto de espíritu,

hacer lo posible por salvarlo.

Ni por un gran bien, ha de hacerse un mal...

ni exponerse a hacerlo.

Yo le di la luz que pude.

(Chillidos de conejo)

¿Creéis vos en esto de los idolillos y sus hechizos?

¿Que las cosas de materia tengan fuerza sobre el espíritu?

Yo no digo que hechizasen los hechizos,

mas vi lo que vi y no pierdo ocasión de contarlo

a hombres y a mujeres.

A las mujeres, porque, más que los hombres,

son obligadas a tener honestidad.

A los hombres, para que huyan de las mujeres que tal trato buscan.

¿Cómo sabéis tanto de hombres y mujeres, Teresa?

¿Forzasteis voluntad para que un hombre os la tuviera?

Nunca.

Pero solo porque el Señor me guarda.

Si él me dejara,

haría el mal que otras.

Era mucha mi sagacidad para cosa mala.

Por sacarme de esa compañía,

mi padre me llevó a educar con las agustinas.

Entre ellas, había una vieja monja...

por cuyo medio quiso el Señor darme luz.

¿Decís que fueron lágrimas de monja vieja lo que os devolvió al Señor?

En esas lágrimas, vi en ser monja el más feliz estado.

¿Por qué no pedisteis a vuestro padre que os casara?

¿O temíais más el matrimonio que el convento?

Muchas eligen el hábito

menos por amistad de Dios...

que por vivir la amistad de otras,

evitando así marido,

embarazos y partos.

Casarme nunca lo he querido, eso es verdad.

(Música de Juanma Latorre)

¿Tuvo algo que ver en vuestra preferencia

por el monasterio de la Encarnación

una amiga de nombre Juana Juárez?

Yo no entré en la Encarnación por seguir a Juana ni a ninguna otra.

Entonces, aún no hemos comprendido qué inclinó vuestra voluntad.

Mi voluntad la inclinó el Señor,

dándome una enfermedad por la que hube de tornar a casa de mi padre.

(Campanada)

(Campanada)

(RESPIRA AGITADAMENTE)

(Campanada)

(Campanada)

(Campanada)

(Viento)

(MAYOR) "Allí coincidí con mi hermano Rodrigo,

que me pedía que le leyese libros de espíritu".

"Apártalos, amado, que voy de vuelo".

(MAYOR) "Con la fuerza que hacían las palabras en mi corazón,

entendí otra vez la verdad de cuando niña".

"Que todo es nada..."

y la vanidad del mundo".

"Y a temer, si llegara la muerte, cómo me encontrara".

(Chillido de águila)

De ese pensar, deduzco que fue más temor...

que amor...

lo que os movió a ser monja.

Fue amor.

Fue contramor.

(Chillidos de águila)

(MAYOR) "En contra de los deseos de mi padre,

volví al convento".

(Trueno)

"Salí de mi casa al alba y a escondidas

para que mi padre no supiese".

(Trueno)

"El demonio me decía de camino al convento:

'Vuelve a tu cass, Teresa'".

"'Tú jamás podrás sufrir

los trabajos de religión por ser tan regalada'".

(Sonidos de animales)

(Trueno)

(Sonidos de animales)

(Crujidos)

Así que también conversáis con el demonio.

Era el Señor el que por mi boca contestaba.

De un manotazo, deshizo la maraña de mi confusión.

"En la contradicción, está la ganancia",

me dijo,

como hablándome al oído.

Me determiné padecer por él y huyó el demonio.

¡Ya no te temeré!

(Trueno)

¡Tenme miedo tú a mí!

¡Yo temo a los que no temen al demonio!

Yo también.

(Canto religioso)

De novicia, pasé zozobra...

por culparme sin tener culpa.

A menudo, tuve por pecado lo que es virtud y por virtud, el pecado.

El convento no me ayudó a distinguir.

¿Y la oración?

¿Tampoco ella os ayudaba a distinguir?

(Canto religioso)

Poco reposabais para estar tan maltrecha. ¿O no lo estabais tanto?

Dos de los que os trataron...

dudan de vuestra enfermedad.

Mi enfermedad fue tal...

que el cuerpo teme que el alma haga memoria.

Cuantos sanadores hace mi padre que me vean,

todos me desahucian.

El mal de corazón se hace más recio.

Dientes agudos me lo muerden,

tanto que temo sea rabia.

Como la garganta no traga, que aun agua no puede pasar,

me hallo sin fuerza.

Y, gastada porque me dan purga cada día,

y con tristeza muy honda,

encogidos los nervios en dolores que ni dormida me dan sosiego,

me encojo yo en ovillo,

sin poderme más mover que si estuviera muerta.

La lengua hecha pedazos.

La lengua en pedazos...

de mordida.

(RESPIRA AGITADAMENTE)

Teresa.

"Teresa, te quiero". (GIME)

(Canto religioso)

(MAYOR) "Oigo la pena de mi padre por no haberme dejado confesar",

abierta la sepultura esperando el cuerpo".

"Si no es por mi padre, me entierran viva".

Teresa.

Muchos son en el mundo los que al dolor suman soledad...

y no tienen el consuelo que vos recibisteis de vuestras hermanas.

A vos os llevaban en una sábana.

Otros no encuentran manos que los lleven.

(SORBE)

¿Y no sentíais esa casa como vuestra?

Yo quería que lo fuese.

Pronto supe que no podía serlo

y el Señor me hizo saber que sabía lo mismo.

No está esa casa fundada en perfección.

No se promete clausura.

Salen las monjas a muchas partes y entran muchos.

Entran en la Encarnación por apartarse del mundo

y allí entran en mil mundos.

Con poco amor habláis de la Encarnación.

Allí solo tuvisteis afecto y cuidados.

Nada os dio razón para desobedecer vuestra regla.

Yo pude pagar caro vivir en monasterio abierto.

Pocos entienden que la clausura es libertad.

(Sapo croando)

(Sapo croando)

(Sapo croando)

(Sapo croando)

(Sapo croando)

Un día,

hallándome con cierta persona,

vi venir un sapo cojo...

que andaba...

con más ligereza de la que ellos suelen tener...

y de los que no se ven en mitad del día.

Así me advirtió el Señor...

contra aquella amistad.

Aunque yo no quise entender la advertencia,

hasta que, estando otra vez...

en la misma compañía...,

(Sapo croando)

el Señor se me representó...,

(Sapo croando)

dándome a entender

cuánto le pesaba verme con aquella persona...,

(Sapo croando)

a la que nunca más quise tener cerca.

(Sapo croando)

Así que el Señor...

no solo os habla, sino...

que también se os ha representado.

(Sapo croando)

¿Fue aquella la primera vez que se os representó?

La primera fue una noche...

que me mostró...

las manos solas.

La noche siguiente,

me dio a ver su rostro.

¿Se os mostró poco a poco?

¿Por qué no entero y de una sola vez?

Me iba llevando conforme a mi flaqueza,

porque tanta gloria...

aún no la pudiera sufrir junta.

No comprendo que sea menester esfuerzo

para ver cuerpo tan hermoso.

Lo es tanto...

que tanta belleza...

da temor.

Aunque yo por todos los deleites del mundo no lo trocara.

¿Y vos qué hacéis cuando lo veis?

Al principio, no hacía sino llorar.

Hasta que, diciéndome él una palabra,

quedaba sin temor.

Ahora no necesito palabra para no temerlo.

¿Cómo sabéis que es Cristo?

No sé cómo sé,

mas...

no puedo dejar de saberlo.

Tenemos tiempo, Teresa.

Buscad comparaciones para darme a entender lo que no entiendo.

Para esta manera de visión,

no hay comparación que cuadre.

Es todo.

Es nada.

Es un fuego suave.

Sé que está ahí.

¿Es como...

una persona ciega...

o a oscuras que...

no ve a otra que está a su vera, pero la siente?

Alguna semejanza tiene,

mas...

no mucha.

Yo no le oigo moverse...

ni lo toco.

Aquí no hay sino...

una noticia al alma.

Y, en cuanto ha pasado,

dudo.

Dudo de si pasó.

(Viento)

¿El confesor que tenéis señalado qué dice de todo esto?

Mi confesor teme confesarme.

Me mandó que, cuando el Señor se me representase,

le mostrase la cruz,

porque, siendo demonio, con eso se iría.

¿Hicisteis lo que vuestro confesor os mandaba?

Con hartas lágrimas,

mientras le mostraba la cruz,

le pedía que me perdonase.

Él me dijo que obedeciera a mi confesor.

Pero, cuando mi confesor me prohibió la oración,

el Señor dijo que aquello ya era tiranía.

Y, para que entendiese que no era demonio,

teniendo yo la cruz en la mano, la tomó con la suya.

Y, cuando me la tornó a dar,

era de piedras tan preciosas...

que el diamante es cosa contrahecha

en comparación con las piedras que vi.

También vi sus cinco llagas.

¿Se os representa crucificado?

¿Veis sus heridas,

su piel torturada,

su sangre?

Aquella cruz con piedras más preciosas que diamantes,

¿qué habéis hecho de ella?

Aquella cruz el Señor se la llevó consigo.

Si alguna de esas veces estáis entre gentes,

¿ven otras lo mismo que vos?

Nadie lo ve sino yo.

(Viento)

También quiso el Señor que viese aquí algunas veces...

esta visión.

(Canto religioso)

Veía a...

un ángel...

cabe mí,

hacia el lado izquierdo,

en forma corporal.

(Canto religioso)

Lo que no suelo ver sino por maravilla.

Este no era grande,

sino pequeño,

hermoso mucho.

Veíale en las manos...

un dardo de oro largo.

Y el fin del hierro...

me parecía tener un poco de fuego.

Este,

me parecía meter por el corazón...

algunas veces...

y que me llegaba a las entrañas.

Y, al sacarle,

me parecía las llevaba consigo...

y me dejaba toda abrasada...

en amor grande de Dios.

(Canto religioso)

Era tan gran el dolor...

que me hacía dar aquellos quejidos.

Y tan excesiva la suavidad...

que me pone ese grandísimo dolor...

que no hay desear que se quite.

(Canto religioso)

No es dolor corporal,

sino espiritual.

Aunque...

no deja de participar el cuerpo algo.

(Canto religioso)

Es un requiebro tan suave...

que pasa entre el alma y Dios,

que suplico yo a su bondad...

lo dé a gustar a quien pensare que miento.

(ECO) "¡La imaginación es la loca de la casa!".

"¡La imaginación es la loca de la casa!".

"Curiosa sentencia la vuestra".

"¡La imaginación es la loca de la casa!".

"De niña, frecuentabais libros de caballerías".

"Gustáis desde niña de fantasías".

"También lo son esas visiones,

como tantos impostores que antes que a vos desenmascaré".

"Pensáis que nadie discutirá lo que hacéis,

cuando lo que hacéis parezca dictado de Dios".

Ser esto imaginación es imposible, de toda imposibilidad.

Solo la hermosura de una mano,

sobre toda nuestra imaginación,

ni alcanza a la fantasía pintar esa luz.

"Si nadie sino vos ve lo que veis,

no sabéis dar a entender lo que veis".

"Yo digo que es fingimiento y que es teatro vuestra oración".

"Y teatro, el silencio en que os dejáis caer tras la oración".

Tales ímpetus de Dios,

a quien no los pase,

es imposible darlos a entender.

Pero, cuando alguna vez he intentado explicarme,

hartas afrentas pasé.

Personas en cuya comparación nada valgo,

como Dios no las lleva por ese camino,

al oírme, dicen...

que no tengo humildad...

y que tengo demonio.

Y me quieren conjurar.

¿Y si soy yo quien lo dice?

Que no tenéis humildad,

sino demonio.

Y que él hace que se os antoje ver al Señor.

Habría de creeros...

si me decís que no estáis ante mí.

Si no es teatro ni demencia,

ha de ser demonio.

(Roces)

(Goteo)

(Roces)

(Llama encendida)

(Llama encendida)

(Crujidos)

(Roce metálico)

(Voz susurrante)

(Llama encendida)

(GIME)

(RÍE A CARCAJADAS)

(GRITA)

(GRITA)

(GRITA)

¿Dejaré de creer que he estado con quien me ha puesto en las manos...

joyas por prendas de amor y me veo rica cuando fui pobre?

Esas joyas las puedo mostrar,

porque los que me conocían ven que mi alma es distinta.

"Yo soy tuyo y tú eres mía",

me dijo.

"Amada en el amado transformada".

(Viento)

Dios me ha mudado tanto que no me conozco.

(Viento)

Yo me he visto crecer...

en amarle mucho.

Aun durmiendo, estoy en oración.

Como tengo visto dónde he de parar,

busco su mano para no caer.

Porque él...

ya me ha dado a ver el aposento que el demonio me apareja...

según mis culpas.

¿De qué estáis hablando?

¿Qué diabólico aposento es ese?

(Viento)

No sé si sabré dar palabras a lo que vi.

Una noche,

estando en oración,

me hallé sin saber cómo...

metida en el infierno.

(GIME)

"No hay dolor...

como el agonizar del alma".

(Grito)

(Susurros)

(GRITA)

(Susurros)

(GRITA)

(Canto religioso en latín)

(Inhalación y exhalación)

(Susurros)

(Canto religioso en latín)

(Exhalación)

(Inhalación)

(Exhalación)

(Canto religioso en latín)

(Susurros)

(Inhalación)

(Exhalación)

(Susurros)

(Susurros)

(Exhalación)

(Susurros)

(Canto religioso en latín)

(Inhalación)

(Exhalación)

(Coro "Miserere mei")

(Grito agudo)

(Inhalación)

(Susurros)

(Grito agudo)

(Coro "Miserere mei")

(Gemidos de placer)

(Crotoreo)

(Crotoreo)

(Chillidos de animal)

(Gruñido)

(Gruñido)

(Coro "Miserere mei")

Muy franca habéis sido dándome a oír ese grave relato.

Corresponderé revelándoos algo...

que a nadie antes me atreví a contar.

Desde hace siete años,

cada noche,

después de la oración,

oigo que me llaman voces

pronunciadas en lenguas que no entiendo.

Pese a no comprenderlas,

yo las obedezco.

Me mandan que las siga por el bosque...

hasta un claro en el que se alza una ermita.

Mas, cuando entro en ese ermita,

no hallo el sacramento,

sino una biblioteca de muchos libros.

Al tocarlos, descubro...

que no están ordenados según el alfabeto,

sino del bien al mal.

El primero es la Biblia.

El último, uno de páginas negras que arde sin consumirse.

A él me empujan las voces que me han guiado hasta allí,

que ahora dicen como una sola:

"Lee...

y obedece".

Palabras.

Palabras.

Todo cuanto acabáis de escuchar no es sino palabras.

He sumado tres sueños...

y un par de fantasías,

como se juntan cebollas, lentejas y dos puntas de tocino.

Lo haré mejor la vez próxima,

preparando más mi cuento.

Me ayudaré...

de libros donde se pintan las penas infernales.

¿También vos conocéis esos libros?

Cuanto he leído...

no es nada con lo que viví.

Como de dibujo a verdad.

De lo que no se puede hablar,

más vale callar, Teresa.

Las palabras ni siquiera son sombra de aquellas cosas.

Si la lengua dijera verdad del cielo o del infierno,

se rompería en pedazos.

No podemos hablar de lo único que importa.

No en esta lengua, Teresa, no.

Querríamos llegar al borde de esta lengua...

y saltar...

y hablar desde otro lado.

Pero, al otro lado,

para nosotros, Teresa, solo hay silencio.

(SUSURRA) "Solo silencio".

"Silencio".

"Vos no conocéis el silencio".

¿Cuándo habéis guardado silencio, Teresa?

(AGRESIVO) ¿Cuándo habéis sabido callar?

Y ahora abrís esta casa, con la que desasosegáis a vuestras hermanas.

Muy mal vista estáis entre ellas.

Dicen que las afrentáis.

Que ahora ven que nunca les tuvisteis amor.

La que menos me pide que os eche a la cárcel del convento.

Me preguntan: "¿Es que cree ser mejor que las que aquí vivimos

o todo lo hace para ser nombrada?".

Las que os piden que me echéis en cárcel,

esas no me conocen.

Tengo envidia de los que viven en desiertos.

Las que dicen que obro para ser nombrada,

esas me condenan sin culpa.

Aunque en lo otro tienen razón,

en que soy más ruin que muchas...

y que no es seguro que sepa vivir en casa de más rigor.

¡Y que escandalizáis al pueblo!

Nada te turbe, nada te espante.

Quien a Dios tiene nada le falta.

Nada te turbe, nada te espante.

Quien a Dios tiene nada le falta.

Nada te turbe, nada te espante. ¿No os llega un alboroto?

La ciudad no habla de otra cosa.

Nada te turbe, nada te espante. Hace años que esperaba esto.

Entré aquí convencido de que os castigaría.

Nada de lo que he oído me aparta de eso.

Al contrario, me afirma. Nada te turbe, nada te espante.

Sé quién sois, Teresa, y a qué señor servís.

Sé, como vos sabéis, que mal puede ser reformadora de almas

quien tiene tanto que reformar.

Sé, como vos,

que lo que os llevó a tomar ese hábito no fue el amor a Dios.

Después de haberos escuchado,

sé que no puede ser consentida esta casa...

ni puede consentirse que vuestro espíritu infecte a otros.

Después de haberos escuchado, solo dudo si derribar esta casa...

o abrasarla.

Solo dudo si daros exilio o daros muerte.

Espanta tanta fuerza contra unas pobres mujeres.

Si es daño lo que hagamos unas mujercitas, será para nosotras,

no para la ciudad ni para el mundo.

Tres días llevo en oración esperando lo que suceda.

Al saber que habíais llegado a la ciudad,

le he dicho al Señor:

"Esta casa no es nuestra. Por ti se ha hecho".

Y he pedido a mis hermanas que recen.

Ellas con sus oraciones harán más que cuanto yo pueda negociar.

(AMBOS) Hace años, esperaba esta hora.

Al veros, he sentido...

contrariedad,

mas pronto he entendido que podíais entenderme.

Sé que sois alma con don de Dios para conocer otras.

Sois como yo.

Aunque el provincial no quiera ser contra nosotras,

tampoco se atreverá a darnos licencia de vivir en San José.

Vos si podéis dárnosla.

Os la pido para mí y mis hermanas.

Podéis, por el contrario, castigarnos.

Podéis darnos exilio...

o darnos muerte,

pero lo que se ha hecho no se deshará,

pues él no lo quiere.

También puedo ser clemente...

si, humilde al fin,

volvéis a la Encarnación...

con palabras de arrepentimiento.

No deseo teneros contra mí,

pero no faltaré a la verdad para teneros a mi lado.

Soy enemiga de dar pesadumbre en lo que se puede evitar,

pero...

no temo tener enemigos.

No busco agradar a todo el mundo,

sino solo a él,

pues solo a él estoy obligada.

(Música de Juanma Latorre)

(EXHALA)

(EXHALA)

(EXHALA)

Confundís la voluntad del Señor...

con vuestra propia vanidad.

¿O decís que el Señor os manda desobedecer vuestra regla?

Digo lo contrario.

Doña Guiomar fue la primera en querer lo mismo.

Teníamos deseo de casa de pocas monjas, 12 y la priora,

con encerramiento.

¿12?

¿Ni más ni menos 12?

Mucha es vuestra arrogancia.

Y también la hay en nombrar esta casa San José.

El Señor mandó que se llamase así.

¿A los que os ayudan, les contáis lo que veis?

¿No será que dudáis si vuestras visiones son ilusión?

No.

¿Sois de las que creéis que solo pueden orar...

quienes viven en estrechura?

La regla primitiva decía:

"Ningún hermano tenga cosa propia,

sino que todo sea común".

"Y las cosas que el Señor las diere..."

se repartan conforme a la necesidad

de cada uno". "...De cada uno".

¿Quién os enseñó, mujer, tanto sobre reglas?

Otra mujer.

Una guerra,

una guerra entre descalzos y calzados.

Eso queréis abrir en vuestra orden.

Una guerra en la Iglesia, una guerra en el mundo.

En la Encarnación, hay monjas que pagan celda grande...

y criadas y hasta esclavas.

Convento, Iglesia, mundo...

han de ser casa de iguales.

¿No os enseñaron, mujer, a medir las palabras

antes de hablar?

Las vuestras suenan a utopía,

a república de mujeres, a disparate.

Advertid que no es solo esta casa lo que condenáis.

Se trata de vuestra vida y de las vidas de quienes os siguen.

Nuestras vidas solo deseamos que el Señor nos ofrezca en qué perderlas.

Todo se gana en perderlo todo por él.

¿"Todo se gana en perderlo todo por él"?

¿"Muero porque no muero"?

Sois amiga de paradojas,

como suelen serlo los de hablar torcido.

Vuestros escritos están llenos de ellas...

y de imágenes cifradas.

"Castillo de diamante", "la loca de la casa, "siete moradas"...

Soy buen cazador.

Me educaron para distinguir al amigo del enemigo tras las palabras.

Las vuestras, que esconden más que dicen,

a mí no conseguirán confundirme.

Sin duda, son dictadas por demonio,

tanto estén en medida de mujer.

A poco que hagamos las mujeres, se juzga exceso lo que hagamos.

No hay acierto de mujer que no se ponga bajo sospecha.

"Disparate de mujeres", dicen enseguida.

Nos tiene el mundo acorraladas.

Mariposas cargadas de cadenas.

Pero el Señor hace a una niña sin letras

más sabia que al obispo más letrado.

¡Aunque no nos den libertad para dar voces,

no dejaremos de decir nuestras verdades!

(EN VOZ BAJA) Aunque sea en voz baja.

¡Encerramiento significa que nadie desde fuera mire

y nadie desde fuera oiga!

¿Qué palabras se dicen entre estos muros?

¿Qué palabras se leen?

No dejaré que esta pequeña casa...

se haga pilar de un gran cisma.

He aprendido que la mística

es disfraz que suele tomar la subversión.

A menudo, se llama espíritu al desorden.

A veces, se llama desorden a lo que es espíritu.

Abrid vuestra celda para mí.

En esta casa, cada celda es sagrada, única.

Abridla.

¿Estos son todos vuestros papeles?

Se ha vuelto costumbre entre gente de la Iglesia

esconder escritos por si fuesen llevados a examen.

No tengo yo esa costumbre.

¿Es esta letra de vuestra mano?

Vos sabéis que lo es.

(Viento)

"Oración mental es tratar a solas de amistad con quien nos... ama".

¿Un libro sobre oración mental?

¿Esto preparáis?

¿Es esta la guía del nuevo monasterio?

¿Esta la guía de vuestra reforma?

No os basta con hablar mucho. Gustáis de escribir.

Escribiré mientras mi mano pueda sostener la pluma.

Bartolomé de Carranza predicó de oración mental

y de relación directa con Dios.

Se empeñó en traducir la Biblia a lengua vulgar

para que la leyesen las mujeres.

Su proceso ha sido tan ruidoso que algo de ello os habrá alcanzado.

No le protegió ser obispo de Toledo.

Ni a Agustín Cazalla haber sido confesor del rey.

Tampoco ellos temieron la muerte sino cuando la vieron cerca.

Si vos...

con las que con vos están...

volvéis ahora a la Encarnación,

yo haré que os reciban...

y que lo hecho se olvide.

(SUSURRA) Lo hecho nunca ha de olvidarse.

(Canto religioso)

Si él me lo concede,

viviré aquí el resto de mis días.

Solo eso deseo,

estar a solas con él solo.

Mas, si él me lo manda,

saldré a fundar otras casas...

y me meteré en mitad del mundo.

El mundo, en cuanto él me lo mande andar,

me parecerá poco.

Habrá recios soles...

y nieves en esos caminos,

mas él caminará a mi lado.

(Viento)

(Canto religioso)

(Viento)

(Canto religioso)

(Trinos)

(Trinos)

Esa es toda la fuerza de esta pequeña mujer.

"Ahora vemos en espejo,

en enigma,

pero entonces veremos cara a cara",

dice Pablo.

"Ahora vemos en espejo",

es decir, al revés.

"Pero entonces veremos cara a cara",

es decir,

la verdad.

¿Qué haremos mientras tanto?

"Ahora vemos en espejo,

en enigma,

pero entonces veremos cara a cara".

¿Acaso lo pequeño...

es imagen de lo mayor...

o lo mayor, algo muy pequeño...

en un espejo?

¿Acaso el abismo que llamamos mundo...

es el abismo de nuestra alma?

¿O nuestras almas, espejos de otros mundos?

¿Acaso nuestras lenguas son solo pedazos de un espejo roto...

que refleja una lengua que hemos olvidado?

¿Nunca dudáis, Teresa?

(Trueno)

Yo sé que dudáis.

(Viento)

(Trueno)

(Trueno)

Cuánta tristeza bajo esa sonrisa.

Cuánto miedo a vivir...

bajo ese ansiar la muerte.

Cuánto miedo a ese cuerpo,

que queréis encerrar...

y amortajar.

Cuánto miedo al mundo...

y a vos misma...

bajo ese ansiar un Dios que os hable a cada instante.

Dios es conmigo lejano y silencioso,

pero jurad que no os envidio.

Preguntadme quién soy...

y sabré decíroslo.

Vos no sabéis quién sois, Teresa,

ni precisáis castigo,

pues jamás salisteis del infierno.

Yo haré que no haya otra pena para vos.

En cuanto a esta casa,

yo haré que no se cierre.

(Trueno)

Sé que, una a una, las que hoy os acompañan...

pronto se apartarán...

y os dejarán sola con vuestro pequeño Dios.

Moriréis sola.

¿Que dudo, decís?

Dudo cada instante.

Si miro esta casa, me da contento haberlo contentado,

mas al poco...

viene el demonio a revolverme.

Me dice riendo que todo ha sido astucia suya...

para robarme el alma.

La oración de años...

la quita mi enemigo con un soplo.

La fe queda suspendida.

Yo, sin fuerza para defenderme de sus golpes.

Y en el alma,

la oscuridad más honda.

Así es esta vida de miserable.

(Viento)

(Canto religioso)

(Trinos)

No hay contento sin mudanza.

Tan pronto no me cambiara por ninguno...

como no sé qué hacer de mí.

Y el único que podría socorrerme ahora se me oculta.

"¿Dónde estás?",

le digo en grito.

"¿Por qué me dejas sola?".

¿O es que estuve sola siempre?

¿Quién soy...

si siempre estuve sola?

(Trinos)

(Viento)

Dudo, sí,

dudo cada instante.

Pero siempre podrá el ángel bueno más que el malo,

con el dardo de fuego que hunde en mi corazón.

Es un quebrarse, una herida,

es gran pena,

pero tan dulce...

que no hay deleite que más contento dé.

Es dolor tan fuerte que corta el cuerpo.

Y la lengua, en pedazos,

se niega a dar palabras.

Solo da gemidos...

porque más no puede.

La lengua está en pedazos...

y es solo el amor el que habla.

Pero nadie puede hablar de esto.

Es mejor...

no decir más.

(Viento)

(EXHALA)

(Canción "La lengua en pedazos")

"Como el tiempo llama al polvo y el cielo al horizonte,"

como llama la tierra a la carne y el puñal a la sangre,

como el mirlo a la noche,

como a la luz la estrella,

"como el tambor a la guerra y la guerra a la tiniebla".

"Como llama la tribu al fuego"

para bailar con sus lenguas,

así me llama tu boca...

"que, mientras suspiro, mengua".

"Ardo como la madera

que en amor se está abrasando".

"Hoy soy parte de la hoguera que prendiste con tu canto".

"Llama y llama a mi puerta"

y, aunque yo me encuentre lejos,

la recuerdo siempre abierta

"a través de los espejos".

"Me vence ya tu arrebato,"

va tatuando nuevos lazos,

dejándome el alma exhausta

y la lengua...

"y la lengua en pedazos".

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