All language subtitles for 11_01_01 El celo (aka Presence of mind ) (1999_ dub castellano_ TvRip).spa

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Original subtitles

Celo: cuidado, diligencia, esmero en el cumplimiento del deber.

Fervor. Envidia, recelo. Apetito sexual de los animales. Sospecha, inquietud que la persona amada ponga su cariño en otra.

Ven conmigo.

Tú y yo solos, vamos.

¡Por favor, padre, no!

¡Por favor, padre, no!

Acérquese usted un poco más.

¿Quiere poner su mano sobre la suya?

Buenos días.

Vengo por el puesto de institutriz.

Ha venido la siguiente.

Hubo un terrible accidente. El barco se hundió, y ellos se ahogaron.

Mi hermano y su esposa, hace cuatro años.

De repente tuve que hacerme cargo de dos niños huérfanos.

Siento gran afecto por ellos,

pero después de todo, soy soltero.

Y, para ser franco con usted,

ésos dos pequeños suponen una fuerte carga para mí.

Necesitan algo más que un tío al que no ven, necesitan

alguien que se encargue de ellos en cuerpo y alma.

Hasta hace poco estaban a cargo de una excelente institutriz, de la señorita Jessel,

pero la pobre mujer cayó enferma, y murió.

Para los niños fue terrible.

¿Le gusta viajar?

Sí, desde luego. Será un placer llevar a los niños a cualquier lugar que usted sugiera.

Me temo que no ha entendido. Usted viajará dónde están ellos.

A una isla, a Raixa,

a una hacienda familiar comprada por mi abuelo.

Estaba empeñado por poseer tierras en un país católico.

¿Es católica?

Sí, señor, lo soy.

Para mi hermano era importante.

La redención a través del sufrimiento... me fascina.

Aunque no tengo la convicción, envidio la fuerza de su fe.

Gracias, señor.

De aceptarla para el puesto, tendrá que prometerme

que asumirá toda la responsabilidad.

Que nunca me molestará con asuntos concernientes a los niños.

Que se ocupará usted sola de todo lo que surja.

Sé que este es su primer trabajo.

Pero cuando la miro a los ojos, sé que es capaz de sacrificar lo que sea necesario

por el bien de mis sobrinos.

Usted puede darles algo que yo no puedo:

amor.

Es mi deseo por encima de todo, señor.

¿Tengo su palabra?

Tendré a los niños felices y cuidados como si fueran mis hijos.

El primer sacrificio no ha sido tan duro.

Quisiera entregarle esto como muestra de agradecimiento

y de fe en usted.

Señor... no sé qué decir.

Permítame, por favor.

San Cristóbal, el protector del niño Jesús.

Salvarse a sí mismo, salvando la inocencia.

Qué oportuno.

Necesito que me ayude.

Se lo prometo. Prometo que no le decepcionaré.

"Salvarse a sí mismo, salvando la inocencia. Qué oportuno."

Alto, alto.

Seguiré a pie.

¿Es usted el ama de llaves?

Yo soy...

La esperábamos a usted hace días.

Bienvenida a Raixa.

Gracias.

Siento mucho al retraso, pero el estado del mar

ha provocado mi tardanza.

Me alegro de que esté sana y salva.

Yo soy el ama de llaves, Mado Remei.

Encantada de conocerla.

Por favor, venga.

Deben mantenerla muy ocupada.

Sí.

Eso es de mi pequeña Confite.

Flora.

Ha llegado tu nueva institutriz.

¿Cómo estás, Flora?

Saluda.

Hola.

Esto debe ser tuyo.

Debe estar muy cansada del viaje.

Debo reconocer que un poco, sí.

Le enseñaré su habitación.

Flora la eligió para usted.

Seguro que es preciosa.

Espero que todo haya sido de su agrado.

Sí. Es mucho mejor de lo que estoy acostumbrada.

Toda la casa donde nací cabe dentro de este comedor.

Este comedor es sólo para ocasiones especiales.

Esta es una ocasión especial, mi pequeña Confite.

No, sin él no.

¿Oyes eso, Flora?

Es hora de que te prepares para acostarte.

Sí, Mado Remei.

Tu nueva institutriz subirá enseguida para taparte.

¿Por qué no me esperas, y rezamos las dos juntas?

Es una niña encantadora,

pero parece muy triste.

Echa de menos a su hermano.

¿Quería mucho a mi predecesora?

La que falleció.

Mucho.

¿Cómo era?

¿La señorita Jessel?

Era muy joven, para algunos guapa.

Él parece preferirlas así.

Esta carta es para usted.

Han despedido al joven Miles del colegio.

¿Despedido?

Expulsado.

¿Qué ha hecho?

No lo dice.

Sólo que es imposible que siga allí por más tiempo,

pues es un niño indeseable,

que perjudica a los demás.

¿Cómo pueden ser tan crueles,

para escribir algo semejante?

Es difícil de creer.

Supongo que tendré que escribir al director.

Tonterías, señorita.

Espere a conocerle.

Pero tiene que haber hecho algo,

para contaminar a sus compañeros.

¿Contaminar?

Corromper.

¿Miles?, no es más que un niño.

¿Teme que pueda corromperla a usted?

Si me disculpa, debo ocuparme de Flora.

Buenas noches.

Flora.

Es mi nueva institutriz, pero no es tan guapa como tú.

Buenos días, Flora.

Acabo de llegar a esta casa tan grande

y no hago más que perderme.

¿Conoces a alguien que pueda indicarme el camino?

¿Qué tal tu amiga?

No la oye, está muerta.

Es una lástima. Necesitarás a alguien que ocupe su lugar.

La he tenido desde que era niña,

pero creo que ahora quiere irse contigo.

Gracias.

¿Qué es eso?

Nada.

¿Te gustaría enseñarme la casa?

Ella se está muriendo de curiosidad.

Hay tanto que ver... ¿por dónde empezamos?

Bueno, ¿por qué no empiezas por enseñarme tu sitio favorito?

De acuerdo.

Sígame.

Esta es la sala de música.

Desde aquí se ve todo el jardín.

Esta es la mesa, puede ser su mesa.

Y ésta es la pizarra.

Dábamos las clases aquí.

Se oye silbar el viento.

Miles lo llama el nocturno de Raixa en mi bemol.

Ojalá Miles estuviera aquí.

Esta es mi colección de conchas.

¿Qué hay en esta habitación?

Es la del tío, siempre está cerrada.

Pero sé donde guarda la llave Mado Remei.

¿Le gustan los secretos?

Sí, supongo que sí.

Escuche.

Le enseñaré algo.

Corra, corra.

Corra.

Aquí es precioso.

Aquí vengo a enterrar mis secretos.

No se irá, ¿verdad?

¿Por qué me lo preguntas?

Anoche no durmió bien, la oí moverse en la cama.

Pensé que tal vez esto no le gusta.

Me encanta estar aquí.

No fue nada.

Demasiadas emociones para alguien que nunca ha viajado al extranjero.

Quizá deba pasar mi cama a su habitación.

¿Te gustaría?

Así podré vigilarla por la noche, y asegurarme de que no está asustada.

La casa puede dar mucho miedo cuando cruje.

Creo que es una buena idea.

Sé quién le dio esto.

-¿Sí? -Sí.

Yo también sé guardar un secreto.

Yo gano.

A la cama.

Mire lo que hay en mi caja mágica.

¿Tiene nombre?

Ofelia. Me la regaló Miles.

Estoy deseando que le conozca. Le gustará, es inteligente.

Y tan bueno como tú, estoy segura.

Me temo que a veces podemos ser un poco traviesos.

Ahora que está usted aquí, tal vez no se tenga que volver a ir.

Espero que no.

Por favor, no le diga a Mado Remei que me la llevo a la cama, no lo permite.

La dejaremos sólo esta noche.

Ahora, Flora, es hora de tus oraciones.

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre,

venga a nosotros tu reino,

hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo,

el pan nuestro de cada día dánosle hoy,

y perdona nuestras deudas... -¡Flora!

Así como nosotros perdonamos a nuestros deudores.

Flora, ¿qué le pasa?

Miles le rompió las alas para que no pudiera volar.

El pan nuestro de cada día dánosle hoy,

y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores.

No nos dejes caer en tentación, y líbranos del mal.

¡Miles, Miles!

Mira, los pantalones te quedan cortos.

Es nuestra nueva institutriz.

Hola, Miles.

Es un placer conocerla.

El placer es mío.

Es más guapa de lo que imaginaba.

¡Mado Remei!

Uno, dos, tres, cuatro...

Cinco, seis, siete, ocho...

Nueve, diez, once, doce...

Trece, catorce, quince, dieciséis.

Dieciocho, diecinueve, y veinte.

¿La molesto?

No, en absoluto.

¿Dónde está Flora?

Escondida, esperándome.

No hagas esperar a la dama.

Ese juego ya no me gusta.

¿Qué tal te iba en el colegio?

Prefiero estar de nuevo en Raixa.

¿Por qué? ¿No estabas contento?

¿Te llevabas bien con los otros chicos?

Con casi todos, pero no te puedes llevar bien con todo el mundo.

No. Pero se debe intentar.

¿Y con los profesores?

Ahora se debe estar bien en el jardín.

Está muy oscuro para ser agradable.

Me gusta así.

¿Teme a la oscuridad?

A veces.

¿Por qué?

Supongo que no hay que tener miedo.

Pero usted lo tiene.

Mire: todo es igual por la noche que por el día.

Ahora verá.

Confíe en mí.

Fuera está el jardín,

con fuentes a lo largo de la escalinata flanqueada por leones de piedra.

Más allá está el lago.

Y los árboles donde se van a dormir los pájaros,

y donde pronto despertarán los grillos.

Y más allá

está el mar.

Y con los ojos aún cerrados

otras cosas parecen despertar.

¿No cree?

Enciendo una vela, y aquí estamos,

igual que antes.

¿Lo ve?

Sus miedos están en lo que cree que puede pasar,

y casi nunca pasa nada.

Así de sencillo.

Tienes una mente privilegiada,

para ser tan joven.

¿Lo cree?

Miles,...

¿Sí, querida?

Nada.

Venga, Miles, llevo esperándote un siglo.

Ve, juega con tu hermana.

¡Ya voy!

Me alegro de que mi tío la eligiera.

¡Te pillaré, pequeño monstruo!

Miles, no corras tanto.

Llenan la casa de vida.

Es el muchacho más sorprendente que he conocido.

Ahora veo por qué sus maestros no le entienden.

Es muy especial.

¿Qué me dice de la horrible carta del colegio?

Debió haber un malentendido.

De todos modos, escucharé su versión antes de juzgar.

¿Qué le dirá a su tío?

Ni una palabra.

Espera que yo lo solucione, y eso es lo que haré.

Nos ocuparemos de todo entre las dos.

Nos ocuparemos de todo entre las dos.

Sería tan encantador como un cuento de hadas, encontrarme a repente con alguien.

Alguien que apareciera así, en un recodo del camino,

se detuviera ante mí, y sonriera con aprobación.

Era lo único que pedía.

Sólo pedía que él lo supiera.

Y la única forma de estar segura de que lo sabía

era verlo, y ver el benévolo resplandor iluminando su hermoso rostro.

No tema.

Le gusta.

Mire.

Sólo pedía que él lo supiera.

Y la única forma de estar segura de que lo sabía

era verlo, y ver el benévolo resplandor iluminando su hermoso rostro.

Hay una carta para usted.

Gracias.

El amo viene a visitarnos.

¿Cuándo?

El veintisiete.

Es dentro de dos días.

Dice que tiene ganas de pasar unos días con los niños,

y ver cómo nos las arreglamos.

Parece muy contenta, señorita.

Sólo espero que esté satisfecho conmigo.

Estoy segura de que sí.

Los niños nunca han sido más felices.

Bien. Hay que decir a las doncellas que preparen su habitación.

Llame a las doncellas. Yo ventilaré el cuarto.

Sí, señorita.

¿Dónde está?

¡Ahí está, viene el carruaje!

¡Ya viene el tío, sí, ya viene el tío!

¡Ya viene, ya viene!

¡Ya viene, ya viene!

¿Está todo preparado?

Sí, señorita. El té para usted y el amo está preparado en el salón,

cómo me pidió.

¡Tío, tío!

¿Qué significa esto?

¿Dónde está?

Me permito hacerle llegar esta carta

que dejaron en mi oficina para que se la enviara.

Respecto a mí, un imprevisto viaje a Marruecos,

me impide ir a visitarles.

Por favor, dé mi amor a los niños, y mis saludos a Mado Remei.

Dígales que haré todo lo que pueda para estar allí en Navidad.

¿Marruecos?

Supongo que a mí tío Flora y yo no le importamos... mucho.

No debes pensar eso.

Tu tío tiene importantes responsabilidades.

Más importantes que estar con nosotros.

No, Miles.

Lo entiendo,

pero es duro que la gente no tenga tiempo para ti.

Yo lo tengo.

Me siento como el señor de la casa,

estando aquí con usted.

Y yo la señora.

¿Le apetece una tasa de té?

Sí, sería un placer,

pero me temo que ya está frío.

Iré a decir que nos preparen otra tetera.

¿Qué ocurre?

¿Qué ha pasado?

¡Pero, si está lívida!

Acabo de ver a un desconocido,

mirando por la ventana,

como si buscara a alguien.

¿Qué aspecto tenía?

Era alto, de pelo largo y oscuro,

ojos negros y depravados.

Sí. Le he visto antes.

Está con el amo en una fotografía que hay en el estudio.

No puede ser.

¿Le conoce?

Fosc.

¿Quién es Fosc?

Era el mayordomo del amo cuando él estaba aquí,

el encargado de la finca cuando no estaba.

Entonces era él. También lo vi el otro día paseando por el jardín.

Eso no es posible.

Fosc está muerto.

¿Muerto?

Sí, muerto.

¡Oh, una foto!

¿Puedo verla?

Deberías estar durmiendo.

¿Quién es?

Mi papá.

¿Dónde está ahora?

Muerto, Flora.

No se entristezca.

Miles dice que los muertos sólo mueren de verdad cuando los olvidas.

Así. Para que vigile sus sueños.

Ven conmigo.

Tú y yo solos.

Ven con tu papi.

Sola.

Ven con tu papi.

¿Qué pasa cuando te mueres?

Ya sabes la respuesta a esa pregunta.

Sé que si soy bueno Dios llevará mi alma al cielo.

Y si soy malo me mandará al infierno, al fuego eterno.

Pero, ¿qué pasa si decide resucitarme y dejarme vagando por la tierra?

¿No es lo que pasa a veces?

¿A qué te refieres?

A Lázaro. ¿Por qué le resucitó Dios, en vez de llevárselo al cielo?

Era un hombre bueno, ¿no?

¿Era un fantasma?

Los fantasmas no existen, Flora.

Sí que existen.

¿Por qué lo dices?

Porque he visto...

Lo dice la Biblia: todos huyeron creyendo que era un fantasma.

Sí, pero en ese caso significa: espíritu.

¿Y por qué no dice espíritu?

A veces las palabras tienen más de un significado.

"Espíritu: uno: alma o fantasma"

"dos: recuerdo obsesivo"

y "tres: presunta figura de una persona muerta

que se muestra a los vivos en forma de aparición".

Si no existen, ¿por qué están en el diccionario?

Santa María madre de Dios, ruega por nosotros pecadores

ahora y en la hora de nuestra muerte, amén.

No fue mi imaginación.

¿Quién?

El hombre de la ventana.

No puedo quitarme su imagen de la cabeza.

No debe torturarse así, señorita.

¿Qué clase de hombre era Fosc?

Era insensible.

Un hombre agresivo y depravado.

Yo no era la única que le detestaba.

Las doncellas, el cochero,

incluso los del pueblo.

Los niños nunca le han mencionado.

Ni usted debería hacerlo.

Fue Miles quien le encontró muerto.

Al pie de la escalinata del jardín,

con el cuello roto.

Estaba borracho, estoy segura.

El pobre Miles quedó desconsolado.

Adoraba a Fosc.

Miles trataba a ese hombre?

¿Qué iba a hacer?

Un niño quien sólo tiene un tío al que nunca ve.

Fosc se aprovechó.

Me repugnaba ver a Miles seguirle como una sombra.

¿Usted no dijo nada?

¿No ha tenido nunca miedo?

Fosc era un hombre poderoso.

¿Y la señorita Jessel?

Los niños estaban a su cargo.

¿Tampoco hizo nada?

Ella era tan mala como él.

¿Qué quiere decir?

Se veían por la noche.

En la habitación contigua a la de los niños, justo al lado.

Muchas mañanas,

tuve que atenderla. Fosc la maltrataba brutalmente.

Ya no podrá hacer daño a nadie.

Que Dios me perdone,

pero me alegro de que esté muerto.

Te odio.

-¡Te odio! -¡Miles!

No le vuelvas a poner la mano encima.

No debes pegar a tu hermana.

-¡Miente! -¡Pídele perdón ahora mismo!

-No quiero. -Te irás a la cama sin cenar.

Suélteme. Usted piensa que soy malo.

Las luces se apagan

todo el mundo duerme

fuera un extraño

silencioso se mueve.

El silencio acepta

hay niños que duermen.

Flora.

Flora.

Ven, querida mía.

Ven, querida mía.

Ven conmigo, Flora.

Quieta, Flora.

Se ha ido.

¿Quién se ha ido?

Ofelia.

¿No la has visto?

A la mujer.

¿Qué mujer?

Señorita, ¿qué está haciendo aquí a oscuras?

He visto a la otra.

¿La otra?

Una mujer vestida de negro, mirando a Flora.

La señorita Jessel.

Eso es imposible.

Le digo que la he visto a plena luz del día,

llamando a Flora hacia el agua.

¿Flora la ha visto?

Sí. Pero a fingido que no.

¿Y por qué le iba a mentir?

Porque tiene muchos secretos con esa mujer.

¿Muchos secretos?

Los niños estaban muy unidos a Fosc y a esa mujer.

¿Qué influencia ejercían sobre ellos?

Son buenos niños, señorita.

Tengo que saber lo que pasó en esta casa.

¿Qué vieron los niños?

No lo sé con certeza.

A mí siempre me cerraban las puertas mientras cuchicheaban.

Un día les vi meterse

a los cuatro en el estudio.

Durante horas.

Y lo que se oía no era precisamente el sonido del piano.

¿Y?

Después la señorita Jessel se mantuvo muy cerca de la niña

mientras que el niño se había ido a la torre con Fosc.

¿Y usted permitió que eso continuara?

No duró mucho tiempo.

Al poco, Fosc murió.

¿Y qué le ocurrió a la institutriz?

Sin Fosc empezó a marchitarse.

Lo normal habría sido que se alegrara de liberarse de él,

pero se hundió en el más negro desconsuelo.

No podía comer ni dormir.

Cuando cayó enferma,

no se pudo hacer nada por ella.

La gente de la isla repudia a los enfermos,

sobre todo a los de su clase.

Siguen aquí.

Los dos.

Los muertos están muertos, señorita,

y por lo tanto no pueden seguir haciendo daño a los vivos.

¿Recuerdas tu anterior institutriz?

¿Cómo era?

Muy guapa. Tenía los ojos azules y una bonita sonrisa.

Le gustaba la música.

Me contaba cuentos.

¿Qué clase de cuentos?

Mi favorito era el de Floravela, una niña que sufría mucho,

pero, que al final, un joven príncipe, la llevó a vivir al país del cielo rosa.

¿Cuándo fue la última vez que viste a la señorita Jessel?

Dímelo, cariño.

En mi lugar secreto.

Estaba llorando.

Me prometió que nunca me dejaría,

y que siempre me protegería.

Pero a Mado Remei no le caía bien.

¿Por qué dices eso?

Creó que estaba celosa.

Prométame que no se irá nunca.

Te lo prometo.

Te lo prometo.

Nunca, nunca.

No ha estado bien.

Prometió que no me dejaría.

Flora, ¿qué estás haciendo levantada?

Hay alguien fuera.

Me parece que es Miles.

¡Miles!

¡Miles!

¿No piensa decir nada?

¿Qué quieres que diga?

Pensé que le gustaría la broma,

pero ya veo que no.

En absoluto. ¿Por qué lo hiciste?

No creo que lo entienda.

Créeme, Miles, lo intento.

Quise demostrarle que puedo ser malo, si es lo que quiere.

¿Por qué voy a querer yo eso?

Creí que se aburría conmigo,

que quizás le gustaría que fuese más maduro,

e hiciera algo muy malo.

Pero sólo era un juego. Hasta a Flora le pareció gracioso.

No quise molestarla.

¿Sigue enfadada conmigo?

No, Miles,

pero me estás ocultando algo.

Lo que te obliga a hacer esas cosas.

Ya se lo he dicho.

No todo.

Empiezo a estar terriblemente preocupada.

No debe hacerlo.

¿Puedo decirle una cosa?

Me gusta su pelo.

Es una institutriz muy guapa.

A veces me pregunto en qué piensa cuando me mira.

Métete en la cama.

Mire, qué inocentes parecen.

Pero, ¿qué estarán cuchicheando?

Estuvo muy divertido, Miles.

Sólo son cosas de niños, señorita.

"Sólo cosas de niños."

Ya sé que a usted le cuesta pensar mal de ellos.

Pero lo que me hicieron anoche fue cruel.

Todo ese encanto y bondad

es sólo un juego para engañarnos.

¿Engañarnos sobre qué?

Sobre Fosc, la señorita Jessel, y sus juegos.

Cuanto más cosas sé de lo que les ha pasado

menos segura estoy de ser la persona adecuada para ellos.

En ese caso, quizá debería informar al amo.

¿Y qué le voy a decir?

¿Que la casa está infectada de malos espíritus?

-Flora, Miles, el té está listo. -Ya vamos.

Fue Miles quien le encontró muerto al pie de la escalinata del jardín,

con el cuello roto.

Es evidente que así no podemos continuar.

Sé muy bien que notáis su presencia,

y quiero que dejéis de fingir de una vez.

Podéis confiar en mí.

Lo sabéis.

¿Qué hacéis cuando estáis a solas

con ellos?

¿Qué es lo que os dicen?

¿Se puede saber qué estáis haciendo?

Jugamos a disfrazarnos. ¿Quiere jugar también?

Fuera de aquí, los dos.

¡Ay, me está haciendo daño!

Suéltela, ¿por qué siempre tiene que estropearlo todo?

Sólo estamos jugando.

Esa no es forma de jugar.

Lo que tiene es miedo, miedo de que alguien la toque.

¡Flora!

Ven conmigo.

Es hora de ir a confesarse.

¿Por qué tengo que ir a confesar?

Porque te hará bien.

¿Por qué no va usted y deja que me quede?

Miles, siento haberte pegado.

Estoy cansado.

¿No se da cuenta de que no la queremos?

Nadie la quiere.

¿Qué quieres decir?

Estoy harto de usted.

Voy a escribirle a mi tío para informarle que su labor aquí ha sido un fracaso.

Miles, yo sólo quiero ayudarte.

Escúchame.

No necesito su ayuda. Todo iba bien hasta que usted vino.

Vamos a llegar tarde a misa.

Váyase de aquí.

Vámonos.

No viene.

¡Salga de aquí, miserable mujer!

¿Me está oyendo? ¡Le repito que se vaya!

¡Son míos, son sólo míos!

Míos para educar,

y míos para vivir.

¿Qué le ha pasado?

¿Por qué no ha venido con nosotros?

Se ahorcó en esta habitación, ¿verdad? Y usted no me lo dijo.

No había ninguna necesidad de que lo supiera.

Usted ha permitido que pasen cosas espantosas en esta casa durante mucho tiempo.

Y ahora me doy cuenta de que se me ha encargado realizar una labor

que es a la vez admirable y difícil.

Estoy convencida de que los niños están

poseídos por un espíritu maligno,

y que es nuestro deber protegerlos.

Debemos vigilarlos constantemente. ¿Lo entiende?

No lo entiendo.

Pues hará lo que le digo.

Miles.

Está muy asustada. ¿Qué le ocurre?

Estoy cansada. Últimamente no duermo bien.

Sí, lo sé.

¿Lo sabes?

Flora dice que da vueltas y hace ruidos mientras duerme.

Aunque a veces no hay que hacerle caso,

se inventa cosas.

No me gusta estar enfadado con usted.

Preferiría que fuéramos felices juntos.

Entonces, ¿por qué fuiste tan hiriente conmigo?

Porque me estaba abrumando.

Le dije que no la perdiera de vista.

Desapareció en un segundo.

Sé a dónde ha ido. Vamos.

¿Lo ve?

Ahí está.

Flora.

¿Qué haces aquí?

Se lo dije. Vengo para enterrar mis secretos.

No más secretos, Flora.

Dime dónde está.

¿Quién?

¿Dónde está?

La señorita Jessel.

-¿La señorita? -Sí.

¿La ve? ¿La ve?

Está ahí, sobre el agua.

No hay nada.

Abra bien los ojos, por el amor de Dios.

¿No la ve?

Vamos.

Suélteme, no la veo.

Ahí no hay nadie.

¿Cómo te atreves a decir eso cuando la tienes justo delante de ti?

-¡No! -Ella te ha traído hasta aquí,

y me estás mintiendo, me estás mintiendo.

¡Aléjeme de ella, es mala, es cruel y malvada!

¡Sucia ramera, no quiero volver a verla!

¡Váyase, la odio!

¡La odio!

¡No, no!

Mi tío podría hacer algo.

Debería usted escribirle.

¿Qué te hace pensar que haría algo?

¿Ha ayudado alguna vez?

Deje de preocuparse y descanse.

No tema. Yo cuidaré de usted.

¿Está mejor?

Peor. Tiene fiebre.

¿Y sigue enfadada conmigo?

Dice que no quiere volver a verla.

Jamás había oído semejantes obscenidades en boca de una niña,

y todas sobre usted.

¿Sigue usted creyendo que no había nadie en aquel lugar?

No vi a nadie, sólo a usted,

gritando a Flora, empujándola hacia el agua.

Era una niña feliz hasta que usted la obligó a enfrentarse a esas cosas.

¿Enfrentarse a qué?

¡Dígalo!

A ese terrible recuerdo.

Es muy cruel hacerle eso a un niño,

sólo por pura satisfacción.

Si hay maldad en esta casa, no es en Flora.

Solo trato de ayudarla.

Si me disculpa, debo verla.

Ella no está en condiciones de verla a usted.

Tiene que admitir lo que le está pasando.

No debe verla.

Mado Remei, ¿tengo que recordarle que soy la responsable de esos niños?

Soy su institutriz.

Deme las llaves.

¡No me toque!

¡Váyase!

¡No!

¡No me toque!

Quiero que lleve a Flora al médico.

Inmediatamente.

Y, ¿qué pasará con Miles?

Miles se quedará conmigo.

Anoche vino a pedirme ayuda,

y pienso ofrecérsela.

No le dejaré.

Lleve a Flora o la despediré.

El amo sabrá de esto.

Mado Remei.

Dígale que la estaré esperando.

Padre nuestro que estás en los cielos,

santificado sea tu nombre,

venga a nosotros tu reino,

hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo,

el pan nuestro de cada día dánosle hoy,

y perdónanos nuestras deudas,

así como nosotros perdonamos a nuestros deudores.

Y no nos dejes caer en la tentación,

mas líbranos del mal.

Mi querido Miles:

reúnete conmigo en el comedor a las ocho.

He visto su invitación.

Está preciosa, querida.

Gracias, Miles.

Mado Remei y Flora han partido

tan rápidamente que...

¿Está muy enferma mi hermana?

Lo estaría de haberse quedado.

Se pondrá bien.

Tenemos toda la casa para nosotros.

Me siento como una persona mayor.

Sí. Ahora podemos actuar como adultos.

¿En qué estás pensando?

En como sería estar

aquí los dos solos.

Aún están los otros.

¿Qué quiere decir?

¿Te preocupa algo, Miles?

No.

Pero creo que algo le preocupa a usted.

Sé lo que has sufrido.

Sé cómo te sientes.

Lo doloroso que es.

Y, aparte de lo que hayas hecho,

Sé que tú no tienes la culpa.

Si confías en mí,

podré ayudarte.

Y, Miles,

si te decides a hablar de ello,

no podrán hacerte daño nunca más.

Desaparecerán.

¿Por qué intenta siempre sonsacarme cosas? No he hecho nada.

Entonces, ¿por qué te expulsaron del colegio? Dímelo.

Porque los chicos no me querían.

¿Por qué? ¿Qué les hacías?

No hacía nada, sólo eran juegos.

¿Qué juegos?

No me acuerdo.

Claro que te acuerdas. ¿Quién te enseñó esas cosas tan horribles? ¿Quién te las hizo?

No me acuerdo, no me acuerdo.

¿Tengo que decirlo yo? ¿Tengo que decir quién te hizo esas cosas tan horribles?

¡Suélteme!

Miles, eres un hombre.

A mí no me engaña. He visto cómo me mira,

cómo me sigue a todas partes.

Nunca me deja en paz.

Sé por qué casi mató a Flora de un susto.

Porque tiene terror a terminar igual que la otra.

Es igual que ella.

Una zorra pervertida, una asquerosa ramera.

¡Miles!

¡Miles!

¡Miles! ¡Miles, es peligroso!

Por favor, no me haga daño. Por favor, no me haga daño.

No voy a hacerte daño.

Eres lo que más quiero en este mundo.

Perdóneme, perdóneme.

Cálmate, cariño.

Tú no tienes la culpa.

Esas palabras no eran tuyas.

Eran de él.

Miles.

Está aquí.

Di su nombre, Miles, y ya no podrá hacerte daño.

Está muerto.

-No, Miles. -Está muerto.

-Ha venido por ti. -Está muerto.

Está muerto, está muerto.

Di su nombre.

¡Está muerto, está muerto!

¡No!

Fosc.

El diablo.

Se ha ido.

Se ha ido, Miles.

Estoy aquí.

Estoy aquí, mi pequeño.

¿Miles?

¿Miles?

¡No!

¡Despierta!

No me dejes.

Estaremos juntos.

Siempre.

Tú y yo.

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