All language subtitles for how to get over a breakup (2018) spanish

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Original subtitles

Había una vez una hermosa princesa

que vivía en un gran castillo.

En realidad, una princesa buena gente,

que vivía en una enorme casa heredada,

cuyo mantenimiento se llevaba la mitad de su sueldo.

La princesa estaba llena de optimismo,

sueños, ilusiones y un montón de carbohidratos,

pero ahora sólo quedan los carbohidratos.

¿Cómo una princesa simpática, de buen corazón

y capaz de comerse sola una pizza familiar

termina así?

Pues como todo lo que está mal en el mundo,

la culpa la tiene

un hombre.

- Hola, bicho. - Hola, Fe.

Por fin, mi amor.

No hemos podido hablar mucho estos días,

pero prometo que serás recompensado.

Fe, escúchame, quiero hablarte de algo.

Ya sé que la otra vez estábamos hablando

que la distancia es una mierda. Es una mierda,

nos pone raros.

Sí, justo de eso te quería hablar.

Y obviamente nos pone raros.

Claro que nos va a poner raros.

Aunque debo decir que el sexo telefónico no ha estado nada mal.

Me da un poco de nervios eso de que EE.UU.

Esté escuchando nuestras llamadas, porque ¡qué vergüenza!

¿Qué? ¿Qué quieres decirme?

He estado pensando. No sé.

Disculpa por decirte esto por aquí, ¿sí?,

pero...

creo que necesitamos

tiempo, ¿no?

¿Tiempo?

- ¿Cuándo? ¿Cómo? - Un tiempo.

Mira,

creo que necesitamos más espacio.

¿Más espacio?

¿10000 km no son suficientes para ti?

Fe,

sabes a qué me refiero.

No.

Maldita sea.

Perdón, en serio.

No quise que esto pase así.

No entiendo. ¿Estás ter...?

¿Estás terminando conmigo?

Creo que es lo mejor. Aunque no soy...

¿Sí? ¿Qué?

- Creo que necesitamos... - No. ¿Aló?

- Espacio. - ¿Aló? ¿Hola?

- Hola. - No soy yo.

¿Matías? ¿Aló, Matías?

¿Aló?

Dicen que el duelo tiene cinco etapas.

Yo pasé por todas en una noche.

Y por WhatsApp.

Aló, bichi. Mi amor.

¿Qué tal? Oye.

Entiendo totalmente el proceso en el que estás, ¿sí?

Ya va a pasar.

Además, Mercurio está retrogradando,

la Luna se está llenando

y nosotros somos básicamente agua,

así que tú tranquilo, descansa,

y cuando estés más tranquilo, me llamas y hablamos.

Un besito, te quiero. Tranqui. Un besito.

¿En serio no me vas a contestar, Matías?

¿De verdad?

¿Eso es lo que crees que merezco

después de seis años de relación?

¡No!

Te tengo una primicia, Matías,

el tamaño ideal no es ese que tú tienes.

El tamaño ideal es otro

y es grande, ¡imbécil!

¡Te cagaste! Nunca voy a ir a Madrid

por tu culpa.

¿Quién demonios compra un juego de mesa en portugués?

¡Hipster de mierda!

Nunca más vas a jugar conmigo así.

Matías, mira, he estado pensando

y esto no puede volver a pasar.

No podemos faltarnos el respeto de esa forma.

No podemos cruzar esa línea, ¿sí?

Entiendo que hay cosas

que a ti no te gustan de mí.

No sé cuáles son.

No me has dicho nunca.

Hay cosas que a mí no me gustan de ti,

pero no te las estoy tirando a la cara.

Y si tú quieres que cambie, bueno,

lo conversamos. En la vida todo es cambio.

Luego hay resistencia al cambio.

Y luego cambio otra vez.

Si tú quieres que mute, muto.

Estoy dispuesta a comer pizza con piña, Matías.

Pizza con piña.

Si hay algo positivo en despertarse

en una tina vacía, con resaca

y con pizza en el pelo

es la engañosa sensación de que a partir de ahí

las cosas sólo pueden mejorar.

María Fe Palacios,

no vas a ser ese tipo de chica.

¿No abre?

No, si ya abrió,

sólo que me encanta quedarme aquí parada

esperando a que me salgan branquias

con esta hermosa humedad, Santiago.

A mí me encanta la humedad.

México es demasiado seco.

El clima en Lima es perfecto.

Lo dices porque sólo has vivido aquí 45 minutos.

No, llevo aquí tres años.

¿Y todavía no se te quita el acento?

No nos vemos desde la última vez, ¿no?

¡Cuánto tiempo! Imagínate.

¿El cumpleaños de María Fe?

Despedida de tu exjefa.

Qué buena memoria tienes.

¡Fe!

¿Has venido a tomar desayuno con mi amiga?

¿O qué?

Sí, usted que tiene pene, dígame,

¿qué tiene ahí adentro

donde se supone que está el corazón?

Asumo que tú también recibiste uno de estos.

Siete, los últimos dos eran de ella cantando Alejandro Sanz.

¿Alejandro Sanz de los 2000 o de los 90?

De los 90.

¡Amigos!

¿Qué hacen aquí? ¿Cómo están?

Te estuvimos llamando todo el día.

Seguro no escuché porque estaba con los audífonos.

- ¿Me prestas un ratito? - Claro.

¿Has venido a llevarme a la oficina?

Estábamos preocupados por ti por lo que pasó anoche.

Terminé con Matías, pero no te preocupes,

todo está bien.

Gracias igual por venir, amiga.

Eres la mejor. Te amo,

pero no me voy a poner a dramatizar

como si fuera una niña de 16 años.

La vida continúa.

Vamos, es un nuevo día. Vamos a trabajar.

Aguanta, ¿estás segura

de que no necesitas quedarte en tu cama, llorar un poco

- y comer helado? - Acostarte con alguien.

No, en serio, no necesito nada de eso.

Lo que necesito es ir a trabajar.

Vamos. Piensa rápido.

Lo tengo.

Anda con él. No importa.

Esa es la actitud.

Te llamo más tarde y conversamos.

- Si quieres me quedo a dormir. - Todo bien, amiga.

- No vayas tan rápido. - Chao, guapa.

¿Estás segura de que estás bien?

¡Joder, estoy bien!

Seguro que le gusto. Siempre me sonríe.

Santiago, tu latte descafeinado.

Eres el mejor de la oficina,

- después de ti. - Amigo.

No te hagas ilusiones, no va a suceder.

Eso nunca se sabe.

Vamos.

Un planeador.

Flamenco, planeador.

"Plantástico".

- "Planático". - "Planático".

Vamos creando. La palabra es flan.

Mira, Rami, lo que tengo.

Si queremos generar intriga,

podríamos lanzar algo como

flan, flan, flan, flan.

Me gusta eso.

O flan, flan, flan.

Eso es más de lo mismo.

¿No quieren desayunar unas ricas

tostadas "flancesas"?

- Bien. - Danos hoy

nuestro flan de cada día.

- Fluorescente. - Fluorescente. Queda.

Fluorescente no contiene "flan".

Nos cortó la creatividad la señorita.

¿Qué? ¿No digo más nada?

Cerrando esto, que Charly tiene algo que decirnos.

- ¿Charly? - Les estaba comentando

que nuevamente hemos superado nuestras expectativas.

Superado.

La campaña de las patatas coctel

ha alcanzado las 50000 impresiones

y no sólo eso, el hashtag

que creamos es tendencia.

Trending topic.

- El propio Gastón lo compartió. - ¡Gastón!

Muy bien.

Felicitaciones, genio.

Gracias, Rami.

Lo aplaudimos.

- Aplaudan. - Aplaudimos.

Estamos trabajando el caso para Cannes.

Diego, encárgate de que la gente de Planificación

infle un poco los resultados

para que se vea más vendedor.

Mafe, ¿en qué estás tú?

Acabo de cerrar la campaña para la crema Suavidad.

Hiciste lo que te dije,

que le pongas empoderamiento de la mujer y eso, ¿no?

Sí, pieles más suaves, mujeres más fuertes.

Ponle colorcito, ponle florecitas,

que se vea más femenino.

Él te puede ayudar.

Aquí nadie se burla de ellos.

No contagia eso.

Qué chiste, flaco, ¿no?

- Tú estás con las toallitas, ¿no? - Sí.

Ya terminé la campaña.

Era una campaña pequeña para Facebook, pero ya está.

Ya sé de lo que te puedes encargar, del aceite.

El aceite.

Es bueno eso, porque tiene sabor,

tiene personalidad. Te va a gustar.

Tiene barrio eso. Está bien. Vamos, linda.

Pónmelo así, sabroso.

Déjamelo bien sazonado.

Ahora tengo que escoger

quién de ustedes se va a encargar

de la campaña del nuevo cliente,

la campaña anual regional.

¿Quién?

Rami, nosotros con Charly estamos al completo.

No estamos al completo.

En publicidad eso no existe.

Les voy a contar una historia.

Año 94. Yo creía que estaba al completo.

Me encargaron la campaña regional de Coca-Cola.

Coca-Cola.

La hice duchándome.

¡Un bombazo!

Cinco Leones de oro.

Yo creía que estaba al completo.

Disculpa, Ramiro, pero yo quisiera tomar esa campaña.

Tú estás al completo con lo del aceite.

- ¿Quién? - Yo puedo.

Pero tú estás...

No, lo acabo de cerrar.

Bueno, ya.

- Mafe se encarga. - Genial.

¿Cuál es el producto?

Pañuelitos Tissue.

Lo que les gusta. A llorar, flaca.

¿Está bien?

Si hay algo con lo que siempre se puede contar

es con el retorcido sentido del humor del universo.

Fe.

¿Me fui hace seis meses

y todavía no has arreglado esa puerta?

¿Qué esperas, que regrese y la arregle yo?

A mí me gusta así.

Sí, le da un aire de...

Lo vi en Pinterest.

Esto no está pasando. Él no está aquí.

No está aquí. Es mi cabeza, es mi cabeza...

Es mi cabeza.

Es mi cabeza.

¿Estás viendo Game of Thrones sin mí?

- Sacrilegio. - Oye,

qué fresco. Tú terminaste conmigo.

Puedo ver la serie que me dé la gana.

Sí, pero esto es odio puro.

¿Me estás declarando la guerra?

No hay nada que puedas hacer, lo siento.

Puedo aparecerme cada vez que haya una escena de sexo

y recordarte cuando tú y yo...

Esta es la mejor cama del mundo.

Puta madre.

¿Te acuerdas de la primera noche que dormimos en esta casa?

Sólo estaba este colchón.

No había nada más,

ni siquiera una mesa para comer,

pero abrí una botella de vino

y nos quedamos hablando como tres horas.

Y después me dio ataque de risa

porque se cayó el vino.

Nos quedamos horas limpiando.

Le echamos sal a la alfombra, ¿no?

Yo también siempre me acuerdo de eso.

Llevas dos semanas sacándome de la cama

a las 11 de la noche para que venga aquí, Fe.

Ya no puedo más, hermana, en serio.

Perdón.

Sé que estás pasando por un momento difícil.

Es jodido. Ya sé.

¿Pero sabes qué pienso?

No deberías vivir aquí tú sola.

La casa es muy grande.

Por eso estás así.

¿Por qué no buscamos un roommate?

- Múdate conmigo. - No.

- Por favor. - De ninguna manera.

No. Nos sacaríamos los ojos. No duraríamos juntas ni una semana.

Además, acabo de renovar contrato en mi apartamento. No puedo.

De acuerdo.

Si quieres, te ayudo a buscar un roommate.

Hagamos una selección. ¿Qué tal?

No. Así está bien. De verdad.

Ya se me va a pasar.

Ayúdame a buscar un roommate.

- Sí. Mañana. - ¿De verdad?

Sí, por favor.

Hola, Romina, ¿qué tal? Yo soy Natalia.

- Hola. - Mucho gusto.

- Así no. - ¿Qué?

No sé con qué te manchas la cara.

Ustedes no son...

¿Novias?

- No. - No.

20000 #losamoatodos,

#bendiciónhastaelfin.

Porque una se debe a su público.

Es superloco.

¿Te pagan por subir fotos a Instagram?

¡Obvio! Y también me regalan ropa.

¿Te encanta? Si quieres te puedo regalar algo.

No, perdóname, creo que no te va a quedar.

Aquí hay una fuga, ¿no?

Mira mis manos.

Están mojadas.

- Aquí no hay tubería. - Está pegajoso ese trapo.

- Puede ser. - Lo voy a lavar.

¿Cuál de los dos se mudaría aquí?

Los dos.

Amorcito, lo hicimos al mismo tiempo.

Seguro que algún día una marca se confunde

y me manda algo XL o grande

y yo feliz te lo doy.

Tienen que lavar, porque si no...

¡Cuidado!

Pasó una mosca. ¿No la viste?

¿Tu esposo?

No.

¿Qué es esto?

¡Qué loco!

Qué chistosa eres.

¡Ey, ey, ey, ey!

Ahí había algo muerto. Ahora ya hay cosas vivas ahí dentro.

Ponles nombre.

Vamos a tener que usar tu cuarto

para estar más cómodos.

¿Verdad, mi amor?

Sí. Lo que dice ella.

¿Vivías con él sin casarte?

Sí. Es normal, ¿no?

Sí, tranquila, yo no te juzgo.

Dios lo hace.

¿Qué es esto? Lindo.

Escúchame, y las fiestas aquí que sean hasta las ocho.

Yo tengo que dormir a esa hora.

No somos de hacer mucha fiesta.

Acaba de robarme mi imán.

- Te lo juro. - No.

Esta vez sí quedó. Las tuberías no van a dar más problemas.

Gracias, Santi. Te quiero.

Gracias, eres el mejor.

Bueno. Quiten esas caras.

¿En serio les fue tan mal?

Sí, parece que voy a vivir sola.

Voy a tener que adoptar pájaros

y ser la señora loca de los pájaros.

No seas exagerada. Algunos candidatos eran presentables.

¿Cuáles?

El chico del gimnasio, por ejemplo.

¿El que sugirió que hagamos un trío?

Ese me cae bien.

La niña rica que tenía el yate.

Preguntó a qué hora servían el desayuno.

Bueno, Fe, ¿qué quieres que te diga?

Nuestros viejos tienen razón,

nuestra generación es una mierda.

- Es por las redes sociales. - Totalmente.

- Pasa, por favor. - Gracias.

Hola.

- Hola. - ¿Tú eres María Fe?

- Sí. - Tienes cara de María Fe.

- ¿Qué tal? ¿Cómo estás? - Bien.

Hola.

- Santiago. - Libra.

Oye, lindo lugar. Es superbonito.

Buenas vibraciones.

Excepto por ese sillón.

Aquí estuvo llorando alguien. Fuerte.

Yo soy Natalia, la mejor amiga de María Fe.

Perdón. ¿Qué tal?

¿Qué tal, preciosa?

- Bien. ¿Tú eres? - Caro. Carolina.

Caro o Carolina, una de las dos.

Soy vegetariana.

A veces como pollo, pero soy vegetariana.

Todos los días hago yoga a las siete de la mañana.

Me despierto supertemprano,

excepto los miércoles, porque es día amarillo.

Claro.

No creo en vínculos a largo plazo,

pero sí creo que Paul McCartney está muerto

y que el que está ahora es un doble, igual que Avril Lavigne.

- Yo voy. - Es una tubería

que está un poco mal, pero él la arregla enseguida.

Todo bien. Todo pasa por algo. Tranquilas.

Qué lindo.

Perdón.

Les traje algo para degustar.

Gracias.

Son los mejores brownies de la ciudad.

- Gracias. - ¿Los hiciste tú?

Sí, yo los preparé.

No tienen marihuana, tranquila.

Tengo marihuana si quieres,

- pero eso no tiene. - Bien.

Estoy teniendo un "orgástrico".

Efectivamente son los mejores brownies que he probado en mi vida.

Esa es otra cosa sobre mí, siempre digo la verdad.

Y...

Caro, ¿cuándo podrías mudarte? Carolina.

Todo bien.

Por mí me mudo ahora mismo.

Creo que necesitan ayuda, ¿no?

Qué buena eres. A mí siempre se me mueren las plantas.

- Pero pintas lindo los muebles. - Gracias.

A mí todo eso del biohuerto y la jardinería

me pone bien nerviosa.

- ¿Tú no pintas nada? - No.

Nunca he sido seguidora de las prácticas del Dr. Miyagi.

Sr. Miyagi.

Miyagi era un señor, no un doctor.

- Es el Sr. Miyagi. - Perdón.

Ayúdanos un poquito y pinta las paredes, ¿no?

No.

Bueno, le puedes decir a tu novio que te ayude.

De paso te desestresas un poquito y dejas la computadora.

¿Tú cuántas macetas te has fumado?

¿De dónde sacas que tengo novio?

¿No es tu novio el mexicano,

el chico este "pinche imbécil, cabrón"?

"Que la boca se te haga chicharrón, carnal".

Es lindo el chico.

O sea, tiene buena energía y todo eso.

Sí, pero no le insistas, a ella no le gustan esas cosas.

Ella es así.

Me parece un poco tonto y aburrido.

Te gustó la primera vez que lo viste.

Caro, ¿tú estás con alguien?

Sí, con dos, tres,

dependiendo de la situación.

Me gusta conectar con la mayor cantidad de gente posible.

¿Y tú hace cuánto tiempo estás con tu chico?

No, ya no estamos.

Estuvimos seis años.

- ¿Seis años? - Sí.

Mierda, eso es un montón de tiempo. Eso es la vida de una ardilla. ¿Qué fue?

Él es arquitecto. Me ayudó a arreglar la casa

y se tuvo que ir a España para hacer su maestría.

La distancia siempre es difícil,

pero creo que es una etapa y se le va a pasar el berrinche.

- ¿Estás bien? - Sí.

¿Por qué no nos tomamos un selfie para que se vea que hacemos cosas?

- Muy bien. - Sí.

Felices, ¿sí?

Ya.

Ya.

Ten cuidado, que esto mancha horrible.

Las voy a etiquetar.

Bien.

Gracias.

Ah...

Otra.

Estúpido.

Estamos aquí con un invitado muy especial.

Su nombre es Matías. Matías, ¿cómo estás?

Estás con una chica bien buena

y bien bonita

llamada María Fe. Cuéntanos, por favor,

qué es lo que más te gusta de ella.

Su culo.

Pero di cualidades,

cualidades mías como persona.

Preparas un desayuno buenísimo.

Los huevos revueltos son mi especialidad.

No saben cómo me revuelve los huevos.

Riquísimos.

¿Me vas a extrañar mucho?

- Mucho. - ¿Lo juras?

Acabo mi maestría y vuelvo enseguida.

Y fue en ese preciso momento que entendí

lo que tenía que hacer.

¿Recuerdas que te dije que quería tomar todo esto

de manera madura, que tenía que bajar las revoluciones?

Sí, fue una resolución admirable.

No, fue una estupidez de aquellas.

Eso no está bien, ¿quién necesita ser madura en este momento?

¿Saben qué es lo que necesitamos?

- Dormir ocho horas. - No.

Tequila es lo que necesitamos, hermanas.

Tequila, hermanas.

Aléjate de mí, Satanás.

Sabes que lo quieres, tómalo.

Vamos a hacer un ritual. Ahí están el limón y la sal.

Vayan pensando sus...

Gracias. Comienza ahí.

- A ver, concéntrense. - Concentración.

Por todas las mujeres

que han marcado un hito en nuestra historia.

Mi tía Monique.

Por Susy, mi musa inspiradora.

Y por la Tigresa de Oriente.

- Salud. - No, espera.

Por Britney.

Por todo el daño que Justin le hizo y cómo lo está superando.

Vas bien, hermana, sigue así.

Estamos contigo, hermana.

- Salud. - No, espera.

Por qué llegue el día,

ese día maravilloso en el que aprendamos

a reproducirnos por nosotras mismas,

como las amebas.

¡Salud!

¡Ahora termino!

Y por que llegue ese día también

en el que sólo necesitemos a los hombres para cosas ínfimas,

cuyo sinónimo es mínimas,

como por ejemplo, abrir frascos,

alcanzar cosas que están bien arriba cuando no tienes escalera,

matar insectos pequeños que nos asustan.

¡Cómo nos asustan, hermanas!

¡Salud!

Listo, ya.

Yo nunca me he acostado con dos mejores amigos.

Bebe.

Yo nunca me he acostado con chicos, chicas

y vibradores y peluches.

Nunca he editado una foto mía desnuda antes de enviársela a un hombre.

Yo nunca he...

Yo nunca he mandado un e-mail que me haya rebotado.

Yo nunca he cagado en un baño que no es mío

que no se tragara la caca

y he tenido que agarrarla con la mano

y tirarla a la basura.

¡Bebe!

Nunca he coqueteado con un profesor.

Nunca he coqueteado con mi profesor.

Sí, el de matemáticas.

Era mi profesor de matemáticas

y le pedí que me explicara

lo de los conjuntos y las raíces cuadradas

y cómo me elevó a la enésima potencia.

¡Bebe!

¿Vale profesor de yoga?

Vale. ¡Salud!

¿Saben qué deberíamos hacer? Bailar.

Sí. ¿Adónde vamos?

Había un sitio.

Hay un sitio abajo.

¿Es Teatriz?

- Hay un sitio que queda... - El Zoom creo que era.

Voy a poner "Barranco"

y ya buscamos.

¿Dónde está toda mi gente del Puente de los suspiros?

# Si vinieras por mí # # Correría hacia ti #

# Abriría mis brazos # # Hasta el cielo, hasta el fin #

# Mordería tu piel #

# La untaría de miel #

# Lamería tus labios #

# Si vinieras por mí #

# Que suene la orquesta #

# Síganme que ya empezó la fiesta #

# Que nadie se me ponga triste #

¡No!

# Recuerden que la risa existe #

# Nunca, pero nunca... #

¡Imbécil!

# Me abandones, cariñito #

¿Quiénes van a juerguear mejor, los hombres o las mujeres?

- ¡Las mujeres! - ¡Las mujeres!

- Señor. - Señor, por favor.

Otro igual.

Justo es lo que necesitamos.

Con permiso.

Vayan a cuidar a sus hijos.

¿"Vayan a cuidar a sus hijos"?

- Muy valiente esa chica, ¿no? - Se pasó.

Creo que me voy a pedir un coctel.

No, ya sabes cómo te pones.

De ninguna manera.

- ¿Ron? - No.

- ¿Vodka? - No, agua, mejor.

- Sí. - No.

Ahora vengo.

La perdimos.

Es un problema que en China ya sea de día.

- Tengo que contestar. - ¿En serio?

Quédate aquí, no te muevas. Ahora regreso.

Tengo que ir a hacerme la sobria.

# Yo no sé lo que me pasa # # Cuando estoy contigo #

# Me hipnotiza tu sonrisa... #

¿Te acuerdas de cuando bailábamos esa canción?

Señor, por favor, un pisco.

- ¿Chilcano? - No, shot.

Te va a caer pésimo y lo sabes.

María Fe, ¿estás ahí?

Oye, no te cueles.

¡A la cola!

Mi mejor amiga está en ese baño llamando a su ex.

Sigue.

¿María Fe?

Perdón. María Fe.

Fe.

A la mierda.

María Fe, deja ese teléfono.

María Fe, no le escribas.

- Pásanos el teléfono. - Mañana te vas a arrepentir.

Cuando estés sobria, te vas a arrepentir de lo que estás haciendo.

Tequila, 6. Whisky, 2. Pisco, 1.

Llamadas a tu ex, 1. Dignidad, 0.

- ¡Ey! - ¡Ey!

¿El tequila no ayudó?

Toma.

No tiene azúcar, la reemplacé con dátiles.

Y eso de arriba es coco rallado. Tampoco tiene harina.

No tiene nada. O sea, tiene otras cosas.

- Gracias. - Come.

Muy bueno.

Sé que no lo parece,

pero también entiendo eso de andar con el corazón roto.

¿Un hombre para variar?

No necesariamente tiene que ser un hombre, ¿no?

Cuando tenía 19,

tuve que volver a la casa de mi mamá,

porque me quedé sin trabajo. Tuve que volver a la casa de mi vieja.

Ella estaba casada con un imbécil,

con un borracho asqueroso.

Una vez yo estaba durmiendo,

él llegó borracho para variar

y se metió en mi cama.

Estoy bien. No me pasó nada.

O sea...

Eso no importa, lo que importa

es que fui a contárselo a mi mamá

y ella no me creyó.

Entonces, me fui.

Me siento una tonta llorando por amor.

No, tranquila.

Todas las penas duelen, sólo que duelen diferente.

Han terminado después de seis años por Skype.

Es una mierda. Pero va a pasar. Vas a estar bien.

Creo que lo que tienes que hacer es enfocar

tu energía en otra cosa.

Cuando pasó esto, empecé a hacer yoga

y me hizo mucho bien.

Einstein dijo que la vida es como montar en bicicleta,

para mantener el equilibrio, siempre tienes que seguir avanzando.

Eso es.

¿Entonces debería montar en bicicleta o hacer yoga?

- Tienes que hacer pole dance. - ¿Pole dance?

Vamos a comenzar con una hermosa figura: La bruja.

Lo pensamos, lo tenemos claro en nuestra mente.

Lo visualizamos.

Tres, dos, uno

y va, la bruja. Eso es.

Eso es. Mantenemos nuestra bruja hermosa.

Pelvis. Una sonrisa

y ángel. Vamos.

Si no nos acordamos,

podemos ver a los chicos que están más avanzados.

Eso.

Uno y delfín. Eso.

Sonrisa de princesa.

Amor propio elevado

a la N potencia.

Eso. Muy hermoso. Vamos, seguimos intentándolo.

Ya estoy.

Sí, ahí estamos.

Sostenemos. Diez, nueve,

ocho, siete. Sonrisa.

Ajedrecista. Eso es lo mío.

Aquí la reina es la pieza más importante

y es la única que se puede mover adonde quiera.

¿Qué tal esa?

Por ti, que eres la Beyoncé del ajedrez.

De pocas partidas he aprendido tanto

como de la mayoría de mis derrotas.

Por supuesto que a la reina se la comió un peón.

Típico.

Esta porquería es adictiva y maravillosa.

No sé por qué no las vendes.

No es ninguna porquería y tampoco es adictiva.

Tiene leche de coco y es bastante saludable.

Come y calla.

Perdón. Serías millonaria.

No, gracias, paso. Prefiero cocinar para ustedes

con todo mi amor.

# Quiero ver la cara de Matías #

# Cuando vea que yo sola #

# Arreglé la puerta del mueble #

¿Hasta cuándo voy a tener que escuchar ese nombre? No entiendo.

Perdón.

- ¿Pecanita? - Gracias.

Tienes que mantener tu cabeza ocupada en otra cosa.

En serio, por tu bien y por el nuestro.

Carolina, defiéndeme.

Estoy ocupando mi cabeza en un montón de cosas.

- ¿Sí? - Sí.

Estoy haciendo un montón de cosas.

- ¿Cuáles? - He pintado mandalas.

He pintado las paredes. Acabo de arreglar el mueble este.

¿Qué más he hecho? He jugado al ajedrez.

He leído El Quijote de nuevo completo.

He hecho pole dance.

¿Cómo te fue con eso? Cuéntame.

La humillación no es la mejor de las terapias.

Le fue muy bien, sólo tienes que seguir practicando.

Gracias.

Eres terriblemente inteligente, pero últimamente sólo eres terrible.

Sigue insultándome, me empoderas.

No te estoy insultando.

Estoy haciendo un postre. Me lo estoy inventando.

- ¿Quieren que siga? - Sí, por favor.

En realidad sí te estoy insultando, pero es que me pone de mal humor escucharte.

Gracias. Sigue, por favor.

Tienes que parar con esto, Fe. En serio.

- Basta. - ¿Qué te pasa?

Ya no eres una niña. Ya somos adultas.

La vida se nos pasa.

¿Cuándo vas a hacer lo que siempre quisiste hacer?

¿Tú sabes qué quiero hacer?

Yo no sé. Dime.

¿Qué?

¿Cuándo decidiste que te ibas a pasar el resto de tu vida

escribiendo comerciales? No entiendo.

¿Te estás burlando de mi trabajo?

No.

En el colegio dijiste que querías ser escritora.

Era la única que tenía claro

qué iba a hacer con su vida.

Yo no tenía ni idea, pero ella sí.

Y ganaba en todos los juegos.

Ahora me dices que no sabes qué quieres hacer con tu vida.

No sé.

Que estás triste, que te vas a morir,

que quieres jugar al ajedrez.

Y todo porque el enano de Matías te dejó.

No jodas.

En serio no sé qué escribir, Natalia.

No sé por dónde empezar.

Empieza por sentarte delante de una computadora,

así, porque las cosas no se van a escribir solas.

Me siento delante de la computadora

y ahí sale una obra maestra.

Siempre dijiste que querías hacer un blog.

¿Dónde está el blog?

Ya ni siquiera están de moda los blogs.

Por supuesto que están de moda.

Entonces escribe uno, por la puta madre.

No sé de qué escribir.

- Te lo estoy diciendo. - Claro que lo sabes.

No sé. Te juro que no tengo idea.

Lo único que tengo en la cabeza

es al insecto innombrable ese

y cómo quiero que se le pudran los intestinos,

que le salga pus

y que no le quede más remedio

que llamarme para que yo lo cuide

e ir a prepararle manzanilla caliente

para que pueda dormir bien.

Después me siento mal

y se me drena la dignidad

por desearle algo tan malo a alguien

a quien he querido tanto, a quien he amado tanto.

Después me siento peor, porque resulta que soy la protagonista

de una tragicomedia de mierda

donde Dios, el diablo

y todas las personas o seres que se encargan en el universo

de hacerme sentir mal

me escupen con un humor negro y se burlan de mí.

Tú puedes tolerar toda esa basura,

porque claro, tienes aquí una pared

que no te deja sentir nada.

Pero yo me voy a quedar sola.

Y voy a volverme loca

y voy a terminar por ahí desnuda en la calle llorando.

Si me ven desnuda en la calle llorando,

por favor, recójanme.

Al menos.

Si todo eso estuviera en un blog, yo lo leería de todas maneras.

# Hoy desperté con ganas de hablarte #

# Una canción que eleve tu voz #

# Todo este tiempo # # Brillando a escondidas #

# Librando batallas que nos da la vida #

# Para darle alas a este corazón #

¿Alguna vez has salido con uno de esos idiotas,

inseguros, que no son ni témpera ni óleo?

Bueno, has tenido el placer de conocer un acuarela.

Este tipo de hombre requiere de mucho trámite.

El vaso con agua, el pincel

y todo para que al final esa mierda ni siquiera pinte decente.

Sex and ceviche.

No sé si esto es genial o asqueroso.

No.

Los dilemas de Fe.

Eso sonó a programa de canal cristiano.

No.

# Una canción que nos sacuda # # De los problemas #

Soltera codiciada.

No estoy disponible, disculpa.

Gracias.

# Porque hoy va a ser mejor #

¿Cómo va esa presentación, linda?

Muy bien.

No te olvides de que quiero una presentación como ¡fu!

¡Fu!

- Lo odio. No entiendo. - Yo también.

Además, habla como argentino,

habla como peruano.

- Es chabacano. - Totalmente.

Qué mal me cae.

Tali, estoy trabajando.

Disculpe, ¿estoy hablando con la soltera codiciada?

¿Cómo sabes eso?

Uno, porque escribes como hablas.

Dos, porque lo de las acuarelas

se te ocurrió cuando terminé con el idiota de Nico.

Y tres, porque tu publicación está por todo mi Facebook.

¿De qué hablas?

Espera, voy a mirar. Después te llamo.

Amigos.

Tengo que contarles una cosa.

Estoy escribiendo un blog.

- ¿Qué? - Un blog.

Sí, Soltera codiciada.

¿Qué me estás contando?

Espera. Parece que...

¿Qué? ¿Tengo 300 visitas a mi blog?

Ni siquiera tengo 300 amigos.

Perdón. Ni siquiera tengo 30.

Podría decir que no tengo ni tres. Los tengo aquí.

Mis amigos.

¿Qué pasa? ¿Qué es esto? ¿Una verdulería?

¿Quieren su salario o no?

Vamos, trabajando.

Te lo voy a mandar.

"Creo que sólo he estado con crayolas en mi vida".

"Soltera, te amo". Yo también.

"Deberías hablar sobre los tipos que te encuentras en Tinder".

Primero necesitas otra foto de perfil,

porque esta es horrible.

¿Qué te pasa? Esa está bien.

Salgo divertida.

Tinder no es un lugar para gente divertida, María Fe.

- ¿No? - Para eso está Twitter.

Tinder es un lugar para buscar sexo.

- Es sexual. - Qué asco.

Ven.

Sugiero que la cambies.

- ¡Dios mío! - Deja de burlarte.

- Esta es. - Esa no la mires.

- No la mires. - Es perfecta.

Es de hace tres años.

Salgo vestida de enfermera sexy. No.

Eso es lo que buscamos, que te veas sexy.

Esa es.

- ¿Confías en mí? - Sí.

Sí. A ver.

Vamos con los prospectos.

- Ese que tiene barba. - Es gay.

¿Sí? Bueno.

Este a ver. Le di "superlike".

¿Qué va a pasar? ¿Va a saber mi dirección?

No pasa nada.

- Relájate un poco. - Estoy relajada.

- Relájate más. - Estoy haciendo una investigación.

Es normal. Estoy simplemente conociendo la aplicación.

Otro. Ese Fernando.

¿Cuál es Fernando?

Si es foto grupal siempre es el más feo.

- Ese, ¿no? - ¿Ese?

Sí. A ver.

Investígalo.

Lorenzo, 27 años.

Surferito.

No tiene cara de psicópata.

No me va a hacer tanto daño.

No. Bueno.

Match.

Conversas con él y te diviertes.

¿Y qué le pongo?

Yo voy directo a la foto.

- ¿Cómo que a la foto? - Sí.

- Un selfie. - ¿Un selfie?

- ¿Desnuda? - Vas por partes.

Digamos que empiezas por la cara.

- ¿La cara? - Y vas bajando. Cuello.

Qué pícaro.

- A mí me funciona. - No seas así.

A mí me funciona.

La soltería es una búsqueda interminable por encontrar el...

el equilibrio perfecto.

Depilarse por si pasa

o no depilarse para que no pase.

Arreglarse lo suficiente para estar regia,

pero no tanto para que no parezca que te arreglaste.

Gracias.

Qué dulce eres. No.

No he tenido tiempo de arreglarme.

Ando muy ocupada. Gracias igual.

Y sobre todo aparentar que tienes todo bajo control,

cuando en realidad no tienes la más mínima idea de lo que estás haciendo.

¿Lorenzo?

¿Qué tal? Hola, no te reconocí,

porque en tu foto de perfil eres distinto.

Sí, era mi mejor foto y mi mejor edad.

- María José. - María Fe.

Perdón, me confundo con los nombres cristianos.

María José, María Fe, Magdalena.

- Te compré un caramel macchiato. - Gracias.

A mis amigas les encanta,

así que te compré uno.

¿Caramel macchiato?

Un día le eché un poco de leche a tu café

y casi me matas.

Él no sabe.

¿No sé qué?

- ¿No sé qué? - No.

Decía que yo no sabía a qué te dedicabas,

pero ahora que me acuerdo, según tu foto de perfil,

parecía que te gustaba surfear.

Es genial que lo hagas.

A mí me encantaría ir un día a surfear.

Es alucinante. La única vez que lo hice fue magnífico.

¿No lo haces siempre?

No, me tendría que levantar a las cinco de la mañana,

comprar tu propia tabla, saber nadar.

Bueno, tú tampoco eres enfermera, ¿no?

- Cállate. - ¿Qué me calle?

Tú no, me refería a que...

Si no te gusta surfear, ¿qué te gusta hacer?

¿A qué te dedicas?

Estoy haciendo una aplicación con una amiga.

Genial. ¿Cómo se llama?

No importa, es una sabelotodo,

desagradable y gorda.

Decía cómo se llamaba la aplicación.

- Tostadapp. - ¿Tostadapp?

Sí, tostada app.

- Se comparte la A, Tostadapp. - Tostadapp.

¿De qué va Tostadapp?

Es una aplicación que te la bajas gratis

y tienes tres opciones para poner a tu tostada,

mantequilla, mermelada y miel.

Sé que estás pensando que no tiene sentido.

Estaba pensando si es broma o no.

El dinero viene después. Si te enganchas a la aplicación,

te puedes comprar otro paquete por 20 dólares

y puedes ponerle lo que quieras.

Aguacate, jamón, queso, cúrcuma.

Si estás bien metido,

le puedes poner...

¿Te gusta el relajante muscular?

No, me da alergia.

¿En serio?

¿Me piensas olvidar con este idiota?

Sí, no lo has olvidado.

En este preciso momento

tienes esa abrumadora sensación

de que no lograrás hacerlo,

que es un pobre idiota y no deberías extrañarlo,

pero lo extrañas y eso te hace sentir a ti

como una pobre idiota.

Maldita sea,

a ti te dijeron tus amigas que era cuestión de tiempo.

¿Entonces por qué diablos duele como si hubiera pasado ayer?

- ¡Oh! - Joder.

¿Cómo te fue tu cita de Tinder?

- Tostapp. - ¿Qué es eso?

Es muy largo.

No sabes quién se casa.

¿Quién? Aparte de todo mi Facebook.

Qué feo sobre. A ver.

Laura Rivas. Obviamente.

¿Tú cómo estás con eso? ¿Estás bien?

Normal. ¿Por qué tendría que afectarme?

Siempre la has envidiado un poco.

No exageres.

Te encerraste en el baño a llorar tres horas

cuando le dieron a ella el discurso de graduación y a ti no.

Éramos unas niñas. Ahora todo bien.

Mientras ella elige tipos de manteles

y cambia pañales con caca yo elijo fondos de inversión

y negocio con la China.

Si me preguntas dónde están mejor invertidos

los cinco años de Economía,

creo que la respuesta es obvia.

Creo que alguien tiene que practicar su perdón radical.

Nunca entiendo de qué cosa está hablando.

Yo tampoco.

- También hay para ti. - A ver.

María Fe y Matías.

Obvia ese pequeño detalle.

Vas a ir, ¿no?

Voy a ir. Va en contra de mi religión

- rechazar una mesa llena de chocolate. - Estoy muy orgullosa de ti, amiga.

- Amén por eso. - Aleluya.

Tu vida es un armario

y no importa cuántas ganas tengas de comprar ropa,

si no sacas la ropa antigua, fea,

succionadora de energías,

nunca tendrás espacio para la nueva.

Vete a tu casa.

Todavía no sé bien cómo cerrarlo,

pero me parece que va por ahí,

que lo simple va a ayudar a contar la historia.

No quiero desanimarte,

pero me parece que a tu idea le falta emoción.

¿Me entiendes?

- Claro. - Un poco más grande.

- Entiendo a lo que vas. Algo más... - ¡Fu!

Algo más llamativo, pero tratándose de un tema tan personal,

yo creo que menos es más.

En publicidad no hay "menos es más".

- No existe el "menos es más". - No existe el "menos es más".

No repitas todo lo que digo.

No existe el "menos es más" en publicidad.

Te voy a contar una historia.

Año 1998.

Acababa de regresar de estudiar en Buenos Aires.

Me ofrecieron el lanzamiento

de Pinturas Virú en todo el Perú.

Siete modelos. Las modelos del momento.

Hermosas, pintadas todas de colores.

Plaza San Martín. Luces.

Virú, virú, virú, virú. ¡Fu, fu, fu, fu!

Se vio en todos lados.

¿Entonces necesitas que ponga modelos rubias con tacos?

No modelos, quiero algo que reviente. ¡Fa!

¿Me entiendes?

¿Alguien tiene algo más?

Eso me pasa por mostrarle un mínimo de sensibilidad

al idiota, troglodita, baboso de mi jefe.

Lo odio con todo mi corazón.

Odio a los hombres.

En mi oficina no te mates. Prohibido.

No me iba a matar. Estoy haciendo una broma.

Por lo menos no me odias a mí.

Porque no nos hemos acostado.

Bien por eso.

Por cierto, hay una fiesta con todos en la oficina.

Puede servirle de inspiración a la soltera codiciada.

- Sí. Vamos. - Puedes avisar a tu amiga.

- ¿A qué amiga? - A la única que tienes.

Qué gracioso. Bien, avisaré a Tali,

pero igual no te va a hacer caso. No eres su tipo.

Nunca jamás lo serás.

Soy universal, para que lo sepas.

Me dijo que lo esperemos por la barra.

¿Dónde?

- ¿Fue una buena entrada? - Estupenda.

- ¿Sí? - Ahí está.

Ya lo vi.

De bienvenida, dos Cosmopolitans para las chicas.

Gracias.

Porque somos mujeres, nos tienen que gustar las bebidas rosadas.

Sabe muy bien. ¿Te traigo otra cosa?

- ¿Qué vas a tomar tú? - Whisky.

Quiero lo mismo.

Yo estoy bien. Gracias.

- ¿Qué te pasa? - ¿Qué?

Te encantan las bebidas de colores.

Déjame divertirme.

No entiendo por qué lo maltratas tanto

sí es el hombre heterosexual más bueno que conozco.

No lo estoy maltratando.

Así nos tratamos.

No sé. Nos gusta.

Oye, ¿esa no es Carolina?

- ¿Dónde? - Esa de allá.

¿Qué tal? Bien.

¿Desde cuándo trabajas aquí?

Acabo de empezar. Mira.

Nos está llamando Santiago. Ven.

Ahora regresamos.

Bien.

Aguanta. Te está mirando ese chico.

- Me ha mirado, ¿no? - Sí.

- No. - Sigue mirando.

- ¿Qué hago? - Camina.

Tiene un fan.

- ¡Sí! - ¡Sí!

Ve allí.

No sé coquetear.

No me acuerdo. En serio.

¿Por qué no aplicas la técnica del abandono?

¿Cuál es?

Cuando una mujer se queda sola a propósito

con cara de "me encantaría conversar con alguien".

- ¿Y después que haces? - Sí.

Lo besas.

Eso nos gusta a los hombres.

Si no fluye la conversación,

lo besas y ya está.

Con la lengua dentro no se puede conversar.

No seas troglodita.

Mejor haz esto. Aplica la de "¿puedo probar tu copa?".

Te le acercas y le dices:

"¿Puedo probar tu copa?".

Pero en vez de tomar la copa, lo besas

y luego le dices: "Sabe muy bien".

Voy a hacer una mezcla.

- Bien. - Ve.

- Va a funcionar. - Voy.

Tú puedes.

Vamos.

¿Qué pasó? Se fueron.

¿Crees que va a funcionar?

Yo lo conozco.

Es un amigo.

Bien hecho.

Con suerte logramos que deje de hablar de Matías por un tiempo.

- Hola. - Hola, ¿qué tal?

Bien. ¿Tú?

Más o menos.

Más o menos, ¿por qué? Te veo muy bien.

Gracias.

Mis amigos me acaban de abandonar.

- Mejor, ¿no? - Sí, ¿no?

Claro.

- Igual mi copa sabe mal. - ¿Quieres que te compre algo?

No, te iba a preguntar sí puedo probar tu bebida.

Claro.

- Salud por nuestra amiga. - Salud por ella.

Bien hecho, Fe.

¿Puedo probar tu bebida?

No.

Sabe muy bien.

¿El beso?

Las dos cosas.

Pero no has probado la bebida.

Esta es mi casa.

La cocina.

Vamos arriba.

Cristo santo.

¡Dios!

Shhh, shhh...

Aló.

¿Hola? ¿Fe?

¿Matías?

¿Cómo estás?

Bien. Estaba durmiendo,

pero ahora me estoy preguntando por qué me llamas.

Escucha.

Estaba pensando en ti

y se me ocurrió llamarte para ver cómo estabas.

Cuando él, sí, él,

con E de ego, de engaño,

de pene corto... Bueno, eso no empieza con E,

pero bien dicho.

Te llama en plena madrugada

para decirte que te extraña,

tamaña desvergüenza sólo merece una respuesta.

Mira, tengo una buena y una mala noticia.

La buena es que estoy segura de lo que quiero

y la mala es que ni cagando eres tú,

así que si tienes ganas de conversar,

llama a tu psicólogo, a tus 16 novias,

o a tu madre, porque yo no estoy disponible, amigo.

Y como bien dice el dicho,

vendí mi loro para no cargarlo.

Lamentablemente eso siempre es más fácil decirlo que hacerlo.

¿Fe?

¿No vas a decirme nada?

Es que no sé qué decirte, Matías.

Las cosas están como están porque tú quisiste.

¿Qué quieres?

¿Qué pasa?

Yo sé.

Hoy me pasó algo gracioso

y quise llamarte para contártelo.

Me di cuenta de que ya no hablamos

y no me gustó que sea así.

Eras mi mejor amiga.

Tú el mío.

Vamos, mujer idiota, cuelga.

Vamos, tú puedes, cuelga.

¡Cuelga!

Y...

¿Qué fue lo que pasó que te hizo querer llamarme?

Muerte cerebral.

Me tengo que ir rápido. Tengo una reunión de trabajo,

pero no encuentro mi media.

Por aquí debe de estar.

Siempre se esconden por aquí.

Aquí está.

- Toma. - Gracias.

¿Estabas haciendo el desayuno?

La pasé muy bien. Es muy linda tu casa.

Gracias.

- Gracias por todo. - Gracias a ti.

- Chao. - Chao.

- Que te vaya bien. Te llamo. - Sí. Hablamos.

Genial.

Mafe, eres una chica estupenda, relajada. Eso eres, relajada.

Estupenda. La gente te lo ha dicho.

Tú lo corroboras en ti misma.

Si te llama, bien.

Si no te llama, también.

Estupenda. Relajada.

Así es la vida. Hay ocho horas de diferencia.

No hay ninguna razón para angustiarse. Tú fluyes.

¡Ay! Mierda.

Aló, bicho.

¿Hablo con María Fe?

Sí, ¿quién habla?

Soy Jaime Castro, editor de la revista Pandemónium.

Santiago me dio tu teléfono y me gustaría entrevistarte.

¿A mí?

Sí. Sé que estás detrás del blog Soltera codiciada.

Sí. Se supone que es anónimo. Voy a matar a Santiago.

No te preocupes. No pensaba revelarte.

Sólo quiero hacerte un par de preguntas cuando puedas.

Disculpa. En estos momentos no estoy interesada.

Tal vez en otro momento. Gracias.

Hola, bicho.

¿Fe? Hola. Te llamé, pero no contestaste.

Tal vez mejor.

Perdón por haberte llamado ayer.

No debí hacerlo, fue un error.

Tienes razón con que no debemos ir enredando más las cosas.

No va a pasar de nuevo. Un abrazo.

Que estés bien.

Más vale que ese tipo te haya secuestrado

y por eso no me contestas.

Bien.

Necesito saber si estás bien

y si cerraste la presentación de pañuelos Tissue

para la próxima semana.

Un tipo insistente, ¿no?

Puta madre. Tú otra vez no, por favor.

Ahora ves series donde los hombres somos los culpables de todo.

Son los culpables de todo en el mundo.

Te has convertido en una de esas.

¿Una de esas cuáles?

A ver, dímelo.

Las que se quejan que todos los hombres somos iguales.

No todos los hombres son iguales,

pero tú, específicamente tú,

eres un dolor de ovarios.

¿Qué hice yo?

Tú con tu puta estrategia

de tratar de mantenerme lo suficientemente cerca

para que no te haga falta,

pero no tan cerca para que no influya en tu nueva vida.

¿Qué estrategia, María Fe?

Todo está en tu cabeza. ¿No te das cuenta?

¿Qué hay de mis planes, Matías?

Ahora podría estar viajando por el mundo,

o escribiendo un libro, o teniendo bebés.

¿Qué vas a tener bebés? Se te mueren los cactus.

Pero estoy aquí, estancada,

sintiéndome miserable,

porque a la persona que he tratado de hacer feliz

durante seis años sigue poniéndome en el lugar de la suplente

una y otra vez.

Estás donde quieres estar.

# Tú crees que tu vida está mal #

# Porque el amor de tu vida #

# Ya no te contesta el móvil #

# Hay gente con enfermedad terminal #

# Y no los veo por redes sociales #

# Publicar: "Mamá, papá" # # ¡Escucha! #

# Felicidad llega ya y hay mucha #

# Para llegar al destino hay varias rutas #

# La vida se va en un segundo, disfruta #

# No hay que llorar #

# El mundo está a tus pies #

# Ponte a luchar con todo #

# No hay que llorar #

# El mundo está a tus pies #

# Ponte a luchar con todo #

¿Mafe?

Me voy.

¿Me puedes comprar un pastel de plátano?

Un pastel de plátano.

En una semana se cumplen los seis meses

y se acaba el contrato.

Te dejo la llave. Gracias.

¿Qué?

He dejado a Lucy y a Pollock en el balcón.

Los riegas dos veces por semana, porque si no, se ahogan.

Son muy sensibles.

Háblales o cántales.

Dijiste que ibas a renovar seis meses.

- Ya no. - ¿Por qué?

- Me voy de viaje. - ¿Adónde?

A un país.

- ¿A qué país? - Un país.

¿Cuál?

No importa. Mira, tengo esto.

Puedo dormir donde sea. No pasa nada.

¿Qué?

Te estás dando cuenta de lo que estás haciendo, ¿no?

- ¿Qué? - Estás repitiendo.

El patrón.

¿Qué patrón?

El patrón del mal.

No.

Eso de que haces una cosa y la repites.

Estás en un sitio y después te quieres ir.

¿Por qué?

¿Cuál es el problema? ¿Qué pasa?

No me gusta sentirme cómoda en un mismo lugar.

Me aburro, tengo que fluir e irme a otro lado.

Te puedo hacer sentir más incómoda si quieres.

Puedo ser sucia.

Puedo dejar de bañarme tres semanas. Lo he hecho antes.

De verdad.

¿Quieres que deje pelos en la ducha para que no pase el agua?

No es necesario.

¿Qué te va a pasar aquí?

No te vas a ir a ningún lado. ¿Estás loca?

No. Esta es tu casa.

Mira todo lo que has hecho.

Mira qué bonita está, ordenada y limpia.

Me has enseñado a hacer lo de las plantas y a pintar.

Es nuestra casa

y tú eres mi hermana ahora.

Te quiero y todo eso.

Yo también te quiero.

Pues te jodiste.

No, tú me jodiste.

No huyas, cobarde.

No estoy huyendo.

Ahí está mi maleta.

- ¿Y eso qué es? - No hay nada. Una toalla.

Estoy yendo a comprar. ¿No querías un pastel?

- Sí. - Bien.

Pero vamos a tener que ahondar en el tema,

porque hay unos patrones repetitivos que me preocupan.

No, vamos a conversar.

Hay que comer primero.

La última pregunta para dejarte tranquila.

¿Por qué el nombre Soltera codiciada?

Porque tengo casi 30 años y Crisis existencial estaba tomado.

No escupas.

Vamos a apagar esto. Ya no estoy grabando.

Muchas gracias. Una linda entrevista.

La he pasado genial.

- Gracias. - Tengo información valiosísima

y no te preocupes, tu nombre va a quedar guardado bajo siete llaves.

Muy importante. Gracias a ti.

Estos han sido los 30 minutos de fama más geniales

que he tenido. Los únicos.

¿Los únicos? Tienes fama para rato.

Tu blog va a ser un éxito. Lo digo en serio.

Las mujeres de mi oficina se juntan

todos los lunes como ritual religioso

para chismear y leen tu blog en una computadora.

- Todas juntas. - ¿En serio? Es genial.

Te confieso que también yo fisgoneo

y lo leo con ellas.

Yo guardo tu secreto y tú, el mío.

Sí, por favor.

Salud.

¿Te parecería

poco profesional si te propongo seguirla,

salir caminando por ahí y tomarnos un café?

Un poco sí,

pero le he dicho a mi jefe que he ido al médico,

así que ¿quién soy yo para juzgarte?

- Estupendo. - Sí.

Estamos sintonizados.

Puede ser.

¿Pido la cuenta y nos vamos?

- ¿Te parece? - Sí.

Gracias.

Como dice el dicho:

Cuando se cierra una puerta, se abre una ventana.

Ahora un consejo para mí.

Hace un año y medio que he terminado con mi ex.

Genial.

Hasta ahora no puedo sacármela de la cabeza.

No sé qué hacer.

Vaya.

Tú dime. Tú eres la soltera bloguera.

También pasa que a veces

detrás de esa ventana que se abre,

se esconde una ex.

Lo primero que hice fue borrarla de mi móvil.

- Chao, contactos. - Chao, WhatsApp.

Chao, WhatsApp, chao, fotos, chao, audios.

Después la saqué de mi Facebook. Chao.

Chao.

Lo que no puedo hacer es dejar de seguirla en Instagram.

Instagraham Norton Bell, hermano.

Encima la condenada publica todos los días una foto o algo.

Bueno, pero no se nos puede pasar de un día para otro.

Un día a la vez.

Como el día en que la cosa más pequeña

te hace sentir un vacío enorme.

O el día en el que alguien te pregunta

por esa persona y no sabes cómo empezar a responderle.

O el día en el que la cabeza te traiciona con viejos hábitos.

Pero también hay días en qué te sorprendes a ti misma

haciendo cosas nuevas.

Y días en los que decides reírte de ti misma.

Así que cada lágrima es un paso más.

Cada día es un día más cerca de estar bien.

Vívelo un Tissue a la vez.

Esto es un boceto, se puede cambiar.

Siempre podemos mejorarlo.

¿Por qué lo vamos a cambiar?

Me parece que está bien,

que ha conectado, que le da relevancia a la marca.

Me parece que está en sintonía con lo que quería comunicar.

Podemos hacerlo.

No, déjalo.

En serio, estoy muy contenta.

Me parece que has hecho un buen trabajo. Felicitaciones.

Sabía que le gustaría. Es la mejor.

Genial entonces.

¿Por qué no les enseño las ideas que tengo para vida pública y redes sociales?

Está bien.

Cortar esas greñas.

Hay que matar esas arañas.

Hay que lavar este pelo.

Los clientes amaron la campaña.

¿Sí?

Eso es un éxito, porque son parte de una corporación gigantesca.

Lo que tenemos que hacer es ganarnos cada una de sus marcas.

- Sí. - Lo que quieren

es que te encargues de todo lo que tiene que ver con ellos.

¿Sí?

Dada la enorme carga de trabajo que viene,

lo que te corresponde

es un ascenso.

¿Un ascenso?

Sí.

¿De verdad?

- Te felicito. - Gracias.

Igual tendría que hablarlo con mi socio, pero si lo digo yo, ya está.

Estás adentro.

Qué bien. Muchas gracias.

Bueno, a trabajar.

No me desconcentren a la genio.

Felicitaciones.

Gracias.

- ¿Caro? - Hola, ven.

No sabes el día que he tenido hoy.

Me fue increíble la presentación.

Hubieses visto la cara de Ramiro. Era como para el Facebook.

Tenemos un problema.

¿Natalia?

¿Qué pasa?

Bueno.

¿No tienes vestido para el matrimonio?

Te presto.

Es Luna llena. La gente se pone rara.

Yo comí tocino hace un rato.

Llamé a las chicas del colegio

para ver sí entre todas le regalábamos algo.

Me dijeron que no tenían lista de novios,

porque después de la boda se van a ir a vivir a Nueva York.

Bueno.

Se van a ir a vivir a Nueva York,

porque a ella le dieron la beca que a mí me han negado tres veces.

- ¿Y? - Ella lo tiene todo.

El cuerpo perfecto, la cara perfecta, el novio perfecto,

el trabajo perfecto.

Pensé que había que sacrificar algo,

que tenía que centrarme en una sola cosa.

Soy una estúpida.

Bueno.

Amiga.

Amiga, escúchame.

Para empezar, eres una mujer increíble.

Eres un éxito.

- ¿Pero? - Sí, hay un pero.

Tal vez ya es momento de que empieces a dejar de centrarte sólo en el trabajo

y que empieces a pensar un poco más en ti.

Tal vez deberías relajarte un poco.

Amiga, escúchame, tienes 29 años,

no 89.

Tienes todo el tiempo del mundo

para hacer las cosas distintas, sí te da la gana.

- Te amo. - Y yo a ti, amiga.

Todo va a estar bien.

¿Puedo seguir diciendo que soy feminista

aunque me haya puesto a llorar porque Laura se casa?

No, quiero que me entregues tu pistola, tu placa

y tu vibrador, por favor.

Mi vibrador no.

Bueno, vamos a celebrar, ¿no?

¿Qué vamos a celebrar?

La han ascendido.

- ¿Qué? - Sí.

Qué bien.

Vamos a celebrar con nuestra bebida predilecta.

Voy a celebrar de verdad.

Que se case todo el mundo, ¿qué nos importa?

Yo una vez me casé con un árbol.

Fue una ceremonia muy bonita,

pero lo talaron. Salud.

Salud por la mejor vida del árbol.

Por los papeles y los cuadernos.

Buenas. ¿Qué tal? ¿Cómo estás?

Novias.

No te ofendas, pero venir sola a un matrimonio es una gran idea.

- ¿Por? - Por el efecto terno.

Los hombres mejoran cuando se visten para una boda.

Los feos se vuelven pasables, los pasables se vuelven guapos

y los guapos se vuelven "vamos a revolcarnos detrás de una mesa".

Llegaron Las chicas superpoderosas.

Amigo.

Y tú eres Bombón.

Bombón era la pelirroja.

- Sí. - Le correspondería a ella,

porque es la pelirroja. Tú serías Burbuja.

Yo sería la de verde.

Todas están guapísimas.

- Gracias. - Gracias.

Nunca voy a entender cómo haces

para que te inviten a todos los eventos de Lima.

Yo soy el alma de la fiesta. Lo saben.

Lo sabemos.

Ahí está Laurita.

Es extremadamente alta.

No se ve bien.

¿Qué te pasa?

Perdón.

Escúchenme, quiero que me digan sí es mi imaginación,

o ese chico de allí es Matías.

No voltees. No pongas cara de preocupación.

A la cuenta de tres nos vamos a reír relajados de cualquier cosa,

voltean y me dicen si es Matías.

- ¿De acuerdo? - Sí.

Uno, dos, tres.

Sí es.

- ¿Es? - Sí.

Si los perros huelen el miedo y atacan,

los ex huelen la tranquilidad y vuelven.

Nada de ponerse a llorar ni de hundirse en la miseria.

Nada de irse de la fiesta para no encontrárselo.

Pero sobre todo nada de revolcarte con él.

Todo va a estar bien. Tranquila. Respira.

Hay un plan de supervivencia para esto.

- Primero, nada de alcohol. - Nada de alcohol.

Para sobrevivir a esta situación hay tres reglas básicas.

Uno, no tomar alcohol, porque te hace más débil.

Dos, hablar con el chico más guapo del lugar.

Me encanta.

Aquí estás.

- ¿Cómo estás? - Bien.

- Javi, te presento a... - Mafe.

- Mafe. - ¿Qué tal?

Te presento a mi novio Javi.

Mucho gusto, qué bien.

Tres, actuar indiferente cuando te lo cruzas.

Si nada de eso funciona,

siempre puedes hundirte en la mesa de chocolates.

Oye.

Si yo no vengo,

tú no te acercas a saludarnos ni a felicitarnos.

Perdóname.

- Felicidades. - Gracias.

Está lindo todo. Los felicito.

Gracias.

¿Te acuerdas de Tali?

- No. - Por favor.

Mi amiga de toda la vida del colegio desde niñas.

Nunca me has hablado de ella.

Por favor. Nos conocemos de toda la vida.

Es graciosísima.

Escúchame, enemiga número uno mortal de Cupido.

No te puedes imaginar. Se odian. No se pueden ver ni en pintura.

Es como Pennywise, el payaso, horror al amor.

Siempre sola.

- No diría que tanto. - Sí.

¿Has venido con alguien?

- Sí. - Por favor.

¿Quién te cree, Tali?

Sí, vine con alguien.

¿En serio?

¿Dónde está el pobre infeliz?

En el baño, ahora te lo presento.

- Mi amor. - Ahí está.

Ahí está.

Aquí está. Es mi novio. Santiago.

Hola, Santiago.

Felicidades.

Tenemos que seguir saludando gente.

- Disfruten. - Ustedes también.

- Vamos. - Felicidades.

Estuvo bien, ¿no?

No fue demasiado. ¿O sí?

¿Chocolatito para después?

¿Estás segura de que te puedo dejar sola?

¿Vas a estar bien?

Sí, voy a estar bien.

- Vale. - No pasa nada.

En un rato me voy. Ya me duelen los pies.

Vale.

¿Por qué estás hablando cómo española?

Es que he conocido a un chaval que te cagas.

Está buenísimo. Me pone cachonda.

El chaval me preguntó si hablaba español

y yo le dije que sí, pero como española.

Y ahora, nada, tengo que seguir el juego,

si no, va a pensar que soy una farsante.

De hecho, lo soy,

pero él no lo sabe.

Me siento como posesa.

Engatusada.

Au...

¿Todavía tienes esos zapatos que te hacen doler?

Deberías tirarlos. Eres una necia.

No soy una necia.

¿Qué quieres?

¿Puedo quedarme un rato aquí?

Ya estás aquí. ¿Qué pasa?

Hace rato que quiero hablar contigo.

No tengo ninguna llamada tuya perdida, Matías.

Si quisieras hablar conmigo, tendría alguna.

Yo no quiero hablar contigo.

Déjame decirte lo que te quería decir.

Nada más. No te molesto.

Quería pedirte disculpas, porque fui un imbécil.

Te extraño un montón.

He pensado mucho en ti.

¿Sabes lo difícil que ha sido para mí estar allá sólo?

Acostumbrarme a todo.

Tuve que atarme las manos para no escribirte ni llamarte.

- Estás borracho, ¿no? - No.

Te digo lo que me pasa en serio.

Si no es a ti, ¿a quién?

No ha sido fácil para mí.

Por momentos pensaba: "¿Qué hago aquí?

¿Qué estoy haciendo con mi vida?".

No salía de ahí.

Me fui a la mierda, Fe.

No quería cagarla. En serio, discúlpame.

No tienes que pedirme disculpas, para nada, no es necesario,

sólo deja de enredarme en tus confusiones.

Si no tienes nada claro,

no tienes ningún derecho a venir a desestabilizarme.

Sé que hice mal.

Pido disculpas por eso.

He pensado mucho.

Leí tu blog.

Me parece genial.

Me alegra que estés escribiendo.

Era lo que querías, ¿no?

Llegué a Lima y lo primero que quería hacer era verte,

saber de ti, buscarte.

¿Por qué me estás diciendo todo esto?

Porque es la verdad.

Bueno.

¿Todavía le haces caso a las señales?

Hoy la Luna se alinea con Marte

y tu aura está como naranja, o roja.

Sabes que lo que estás diciendo no tiene ningún sentido, ¿no?

¿Una canción?

Vine a esta boda sólo por ti.

Te extrañé un montón, Fe.

No.

No, perdón.

- Fe. - ¿Qué?

- Fe, ¿qué pasa? - ¿Qué te pasa a ti?

¿Ya no sientes nada por mí?

Tengo demasiado alcohol en la sangre como para tener esta conversación.

Necesito una respuesta.

¿Qué quieres saber?

Matías, hablamos mañana, ¿te parece?

- Mejor. - No, necesito saber.

Fe.

Estoy aquí...

por ti.

"Está bien que haya sido todo cachondo, que haya mucho fuego entre los dos,

pero tampoco somos marido y mujer".

Entonces ya se fue en autobús.

Lo único que no entiendo

es por qué les hablas como española.

Pero es que pone.

¿No te pone que te hablen así?

- No sé. - Es romántico.

Imagínate pétalos de rosa y tu galán.

Estás mal.

¿Nunca has tenido sexo en otro idioma?

- En chino una vez. - No.

El chino puede ser muy sensual.

Por fin se despertó la Bella durmiente.

¿Qué haces aquí?

Cuánto amor. Buenos días para ti también.

Buenos días.

Ayer te fuiste sin decir nada y me quedé preocupada.

- Además dejaste tu cartera. - Gracias.

Ahora la guardo.

Qué rico.

- Gracias. - Hola. Buenos días.

- Hola. - Natalia.

Buenos días.

Carolina, mi roommate. Matías.

- Hola. - ¿Qué tal? Caro.

- ¿Cómo estás? Matías. - ¿Qué tal?

¿Quieres algo de comer?

No sabes qué rico cocina Carolina.

Hace muchas cosas.

- ¿Qué has hecho? - Avena con yogur.

- Muy rico. - Con chía.

- Lo hace ella. - No tiene azúcar.

- ¿Qué tal? ¿Te gusta? - Bueno.

¿Por qué no le preguntamos mañana? Quizá cambie de opinión.

- Tali. - ¿Qué?

Cállate.

- Tú vives en Madrid, ¿no? - Sí.

¿Qué tal?

Bonito.

¿Y las españolas qué tal?

Ya.

Prefiero a las peruanas.

- Mejor me voy. - Disculpa.

Hablo con mi tía hoy sobre los pasajes.

Después hablamos de eso.

Caro, un gusto.

- Chao. - Que estés bien.

- Chao. - Chao.

Así que te vas a Madrid.

Para que les quede claro, la noticia es esta,

Matías me ha dicho para vivir juntos en Madrid,

pero le he dicho que lo voy a pensar. Todavía no le he dicho que sí.

¿Todo bien?

Sí, todo bien. Gracias.

¿Vas a seguir con el blog?

Estabas muy contenta con eso, ¿no?

Claro que voy a seguir escribiendo en mi blog.

No me voy a ir a un bosque a meterme en una cueva.

¿Estás segura?

Los seis años que estuviste con Matías no escribiste ni una sola palabra.

Me acuerdo de eso. No sé si tú te acuerdas.

- Yo me acuerdo. - ¿Y qué pasa?

Te estoy diciendo la verdad.

Cuando él está, tú giras alrededor de él

y desapareces. Esa no es una relación saludable.

¿Tú qué sabes de relaciones, Natalia?

Con tu vasta experiencia en el amor,

¿qué sabes?

Chicas, creo que mejor desayunamos tranquilas.

- Cállate, Carolina. - Tienes razón.

Quizá no sepa de relaciones,

pero te conozco

y esta no es una buena idea. Tú lo sabes.

¿Cómo no va a ser una buena idea?

Me has visto sin él.

¿Cómo he estado? Como una mierda.

Como una mierda sin él.

Él viene, está arrepentido,

me pide disculpas, me dice para ir a Madrid a vivir juntos.

Soy feliz con él. ¿Cuál es el problema?

¿Cómo puedes ser feliz si sólo te concentras en hacerlo feliz a él?

Eso es lo que no entiendo. Por favor, explícame.

Respóndeme, ¿cómo puedes ser feliz así?

Qué densa eres. Qué bestia para cambiar.

Te jode que te digan la verdad.

- No. - Por eso te pones así.

No, me pongo así porque a ti te jode que yo esté feliz.

Me hubieras dicho que está estropeado el ascensor.

He subido 850000 pisos.

Cuando subí, funcionaba.

Igual que esta cámara de mierda, que no sé qué tiene.

- ¿Qué tiene? - No sé, algo con el lente supongo.

Qué bonito está todo.

- Hablé con mi tía. - ¿Sí?

Le dije que reserve tu pasaje para la última semana de julio.

Con lo de tu renuncia imagino que necesitarás un mes, un mes y medio,

para arreglar tus cosas y mudarnos.

Sí, más o menos.

Tengo un amigo allí que trabaja en publicidad.

Es muy bueno. Le hablé de ti.

Dijo que si tiene un proyecto, te avisará.

- Genial, ¿no? - Genial.

Suena a que has estado haciendo un montón de cosas sin mí.

¿Qué pasa con la cámara? Déjala.

Quería una foto linda antes de irnos.

Voy a dejar la cámara

y nos vamos a relajar. Vamos a tomar un vino.

Vamos.

¿Me pasas el sacacorchos?

- Maldita sea. - ¿Qué?

Me olvidé.

Pero voy a traerlo ahora.

No, déjalo así. No te preocupes.

¿Qué?

¿No escuchas?

¿Qué?

Sólo en Lima puede sonar una alarma a esta hora

y no dejar de sonar toda la madrugada.

Allá te multan. Seguro que este animal ni siquiera está cerca

para escuchar su propia alarma.

Ahora la apagan seguro.

Deberíamos irnos de una vez.

Estoy harto de vivir aquí.

- A mí me gusta Lima. - ¿En serio?

Sí.

Claro.

Me gusta mi barrio,

mi casa,

caminar por ahí, ir a la tienda,

no sé, esas cosas.

¿Ves? Ya se apagó.

Matías,

creo...

creo que me quiero quedar aquí.

Creo que no quiero ir a Madrid.

Estás de broma, ¿no?

Te dije que te lo confirmaría.

Era obvio que sí.

No tanto, ¿no?

Hace ocho meses querías mudarte conmigo.

¿Qué pasó? ¿Qué cambió?

Hace ocho meses que no hablamos.

Todo ha cambiado.

No, estamos igual. Tú y yo.

No.

No es igual.

Es como...

sí para estar contigo tengo que estar donde tú estás.

¿Dejarías la maestría para venir a estar conmigo?

- No es lo mismo. - Sí es lo mismo.

Matías, cuando decidiste estar sin mí,

pensé que me iba a morir de la pena.

De verdad.

Ahora vienes con esta propuesta

y yo me muero de miedo,

porque...

estando sin ti,

he comenzado a estar conmigo.

Sola.

Recién.

No te entiendo.

¿Ya no quieres viajar?

¿Fue todo?

Creo que sí.

- ¿En serio? ¿Así sin más? - Así sin más, no.

Así sin más, no.

Sabes que no.

¿Y ahora?

No sé.

# ¿Quién decide quién soy yo? #

# ¿Dónde vivo, dónde estoy? #

# ¿Quién me dice qué he de hacer? #

# ¿En qué ruta he de aprender? #

# Libertad, la madrugada # # Libertad, amanecer #

# Libre el día en el que florezco bien #

# Florezco bien #

No, el más oscuro.

Con las escalas de grises.

En oscuro.

- Ramiro. - Genio.

Justo te iba a buscar para que firmes el nuevo contrato.

Renuncio.

¿Discúlpame?

Estoy muy agradecida por la oportunidad, de verdad,

pero hay algo que necesito hacer ahora mismo.

Voy a escribir un libro.

Escribir un libro.

Quieres escribir un libro en Perú, donde nadie lee.

Sí.

¿Alguien ha leído un libro en el último mes?

Todos han leído un libro.

Todos son lectores ahora.

¿Esta es una jugada para pedirme más dinero?

No, para nada.

Es sólo algo que necesito hacer ahora

y que no puedo postergar más.

No te preocupes por lo de los pañuelos,

voy a dejar todo preparado.

- Voy a hablar con la cliente. - No te preocupes por nada.

Si quieres irte, vete,

sin ningún problema, no te voy a sujetar.

- Bien. Gracias. - Pero déjame darte un consejo.

Tal vez esto de la licitación y el contrato

te haya hecho creer que puedes jugar en las grandes ligas,

pero no te equivoques. De verdad.

Te lo digo con cariño, tú no escribes bien.

Te falta mucho para escribir bien.

No juegues a las apuestas.

De verdad.

- Porque puedes perder. - Yo sé.

Yo sé.

Tal vez tienes razón

y me falta mucho por aprender

y si escribo algo, nadie lo va a leer,

pero prefiero mil veces hacer eso

y equivocarme una y otra vez

a tener que seguir trabajando para un misógino,

machista, racista y homofóbico como tú.

No sé si te impresioné

o me faltó un poco más de...

Tomátela, gilipollas.

Y deja ya de hablar como argentino.

No sos argentino.

Estudiaste cuatro meses en Argentina.

¿Qué haces aquí?

- María Fe. - ¿Qué?

Arreglando la cañería.

Ahora le dicen así.

"Arreglando la cañería".

¿Qué fue, amigo?

- Hola. - Hola.

No lo soporto más.

- Fue horrible. - En serio.

- Yo me pasé. - No, fui yo.

Al final terminé con Matías.

- ¿Qué dijiste? - Que terminó con Matías.

¿Estás bien?

Sí.

Y quiero escribir el libro de mi blog.

- ¿De verdad? - Sí.

Va a ser un éxito.

Sí.

Ya eres un éxito.

No peleemos nunca más.

- Nunca más. - Es horrible.

- Me dolía el estómago. - No podía dormir.

¿Me van a contar qué está pasando aquí?

- ¿Dónde? - ¿De verdad está arreglando la cañería?

Sí.

Entre otras cosas.

¿Está arreglando otras cosas?

¿Qué está arreglando?

Se están haciendo mimos.

¿Le has dicho "cosita"?

¿Ahora eres tierna?

- No sé. - Como cuando eras niña.

- No sé. - Eres Natalita.

Se pone roja.

Y entonces llega ese día.

No hay forma de predecir la fecha ni fórmulas exactas

que te lleven hasta ahí.

- Amigos. - ¿Qué pasó?

- Creo que terminé. - ¿Qué cosa?

El libro.

¿Qué?

María Fe, ven aquí.

Sólo la estructura,

todavía me falta escribir el libro.

Bueno, salud.

Sí.

- Salud. - Salud.

Salud por ti.

Vamos a verlo.

La idea es burlarse de los cuentos de hadas.

Cada color representa un capítulo.

Sentirás una extraña sensación de paz

y sonreirás pensando:

"Bien por ti, estúpida, ya era hora".

Porque nos han enseñado que somos la princesa del cuento,

pero lo cierto es que también podemos ser el hada madrina

si una amiga necesita nuestra ayuda,

el genio de la lámpara, cuando intentamos

cumplir con todas las expectativas a la vez,

y sobre todo, toca ser también

el príncipe azul,

porque princesa que se respeta,

se rescata sola.

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