All language subtitles for 7 Invaders From Mars 1953

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El cielo.

En el pasado fue objeto de supersticiones y miedos.

Ahora es un campo de ampliación del conocimiento.

La distancia hasta Venus, la atmósfera de Marte,

el tamaño de Júpiter y la velocidad de Mercurio,

sabemos todo eso y más.

Pero, hay misterios mayores. El cielo ha guardado sus secretos.

¿Qué tipo de vida, si es que existe, habita esos planetas?

¿Vida humana como la nuestra?

¿O vida muy inferior en la escala?

O peligrosamente superior...

Encontrar una respuesta a esta eterna pregunta,

todavía de actualidad,

es la preocupación constante de todos lo científicos del mundo.

Científicos famosos y desconocidos,

científicos de grandes universidades,

y de casas modestas.

Científicos de todas las edades...

¿Qué haces, cariño?

Tranquila, Mary. Voy a poner el café en marcha.

Son las cuatro de la madrugada.

¿Las cuatro? ¡Pero si ha sonado el despertador!

Lo habrás soñado.

Está programado para las 7:30, como siempre.

¡Ese chico!

¡David!

Vaya, papá, no quería despertarte.

¿Sabes la hora qué es?

Sí, pero se ve Orión y no volverá a pasar en seis años.

¡Aparta!

¿No es increíble?

Sí, se ve clarísimo.

Es fácil encontrar Rigel y Bellatrix, pero para ver la Gran Nebula...

Os iréis los dos derechito a la cama.

- Le estaba diciendo que... - Sí, ya lo veo,

no sólo me casé con un científico, mi hijo también lo será.

Vamos, vuelve a la cama.

Mamá, déjame quedarme un poquito más.

¡Ni hablar! ¡A esta hora de la madrugada!

Tu madre tiene razón.

No quiero oír ni un ruido hasta que la oigas en la cocina.

Oirás a tu padre por la mañana.

Si me despertáis de madrugada, me quedo en la cama hasta tarde.

- Buenas noches, David. - Buenas noches, mamá.

Buenas noches, papá.

- ¿Te vas a dormir? - Sí.

Buenas noches, hijo.

¡Ostras!

- ¡Papá! - ¿Qué pasa?

Algo aterrizó más allá de los árboles. En la arena.

- ¡Una gran luz blanca! - ¿Qué?

¡Vamos! Está ahí fuera. Te la enseñaré.

¿No te dijo mamá que te quedaras en la cama?

Lo hice, pero ¡me despertó!

Había una luz blanca iluminándolo todo, y...

¡aterrizó allí mismo!

¡Estabas soñando!

Si hubiese caído un meteorito, se hubiese oído a millas de distancia.

No cayó, ¡aterrizó! ¡Lo vi!

No sé lo que era, era como una nave espacial.

¿Cómo de grande?

- Grande como... - Un avión.

¡Más grande!

Pero, ahora no hay nada ¿no?

- Ahora no, pero lo... - Ven a la cama, hijo.

Mira, todo esto es fruto de tu imaginación.

- ¡Pero lo vi! - ¿Qué aspecto tenía?

No lo puedo explicar bien.

Primero hubo una luz, después se apagó, después un zumbido.

¿Sabes lo que haremos? Cuando nos despertemos, iremos a ver.

Si hay algún platillo volante, notificaremos al General Mayberry.

- Pero... - ¡Por la mañana!

- Vale. - ¡Ese es mi hijo! Buenas noches.

- ¿Qué pasa? - Sigue durmiendo, Mary.

- ¿Está bien David? - Sí, claro.

- Perdona que te haya despertado. - ¿Qué haces?

Nada. Enseguida vuelvo.

George, ¿qué pasa?

David dice que algo aterrizó en los campos de atrás.

No tiene sentido, pero ¡parece tan convencido!

¿Cómo que aterrizó?

Dice que vio una luz o algo así, y...

no es el tipo de chico que se imagina cosas.

Al fin y al cabo, el trabajo de la planta es secreto,

y tenemos orden de avisar si vemos algo raro.

- Y ha habido rumores. - ¿Rumores?

Mary, ya sabes que no puedo hablar de eso.

Mejor que salga a echar un vistazo.

Sra. McLean, ¿dónde está ahora su hijo?

Sigue dormido, no quería despertarle.

Y su marido, se puso la bata y las zapatillas,

se fue hacia esos campos, y ¿desapareció?

Ya sé que parece una locura, pero si pudiesen ir a ver...

Sra. McLean, ¿alguna vez había desaparecido George antes?

¡Claro que no!

No se ofenda, pero ya sabe como son los científicos...

Mi marido es diseñador. Un ingeniero. No un profesor cualquiera.

- ¡Por favor! ¡Dejen de hablar y... - Vale, ¡vale!

Necesitamos todos los datos. Tenemos que pasar un informe a comisaría.

Vamos.

Realmente, aquí no hay nadie.

Platillos volantes, científicos desaparecidos, ¿y qué más?

Vámonos, aquí no está.

Por mí, bien. Necesito un café.

- George McLean. - Así que sí que estuvo aquí.

- Tú explora el norte, yo iré por aquí. - Sí.

Adiós al café.

Eh, Jackson. ¡Jackson!

Eh, Jackson, ¿dónde estás?

- Hola, mamá. - Buenos días, cariño.

- ¿Has dormido bien? - Uy, sí.

- ¿Qué hora es? - Deben ser casi las ocho.

¿Dónde está papá?

Salió temprano.

¡Jolín! Me prometió que saldríamos.

No te quejes. Mamá esta cansada y...

¿Alguien va a darme una taza de café?

George, ¡estás a salvo! Estaba tan preocupada.

¿Qué ha pasado? Pensaba que estaba en la planta.

No importa, David. ¿Qué pasó?

He ido a ver a Bill Wilson.

- ¿En pijama? - En pijama, evidentemente.

- Pero... - Punto y final.

- ¿Y tu otra zapatilla? - ¡He dicho punto!

Será mejor que avisemos a los policías.

¿Qué policías?

Estaba tan preocupada que llamé a la policía.

Están ahí afuera, buscándote.

- Ve a llamarles, y diles que... - ¡Quieto!

- ¿Están fuera? - Sí.

¿Qué ha pasado, George? ¿Qué?

¡Ojalá aprendieras a meterte en tus asuntos!

Esos policías...

harán preguntas, no puedo...

¿Y qué? ¿Por qué no puedes?

¡Tráeme el café!

Oye, papá, ¿viste algo ahí fuera?

¡No empieces otra vez con esos estúpidos platillos volantes!

¡Oye, papá!

¿Qué quieres ahora?

¿Qué te ha pasado en el cuello? Tienes como...

¡Nada! Me enganché en una alambrada.

¿Alambrada? Pero si no hay en...

¡Dije que me enganché en una alambrada!

Vístete.

Sí, vístete. Quiero que me hagas unos recados.

- Siento haberles... - ¿Es su marido?

Sí, soy George McLean.

Siento que mi mujer les haya molestado.

No se preocupe.

¿Se encuentra bien?

Sí, estoy bien.

Entonces no daremos parte.

Olvidaremos todo este asunto, ¿verdad, Mary?

Sí...

¿quieren un café?

No seas tonta, Mary.

Estos señores tienen una labor muy importante que realizar.

Sí, usted también.

Sí, lo sé.

Nos veremos.

¿Qué miras?

¿De qué hablaban esos? ¿Estáis planeando algo?

No digas tonterías.

¡Te dije que te vistieras!

¿Y bien? ¿Qué pasa?

- Estaba buscando a mamá. - Se está vistiendo.

¿Qué quieres?

Nada.

¿Qué estás tramando?

Nada. Sólo jugaba.

Vete a casa de Andy y juega allí.

David...

acércate.

Te lo advierto,

no chismorrees sobre las cosas que imaginaste ver en los campos.

¿Entendido?

¿Quién era?

Tu hijo. Dijo que iba a jugar a casa de Andy.

Bien. ¿Nos vamos a la ciudad?

Antes, salgamos un momento.

Tengo algo que enseñarte.

Señora Wilson, ¿está el Sr. Wilson en casa?

Pues no, no volverá hasta la tarde, está fuera de la ciudad.

- ¿Qué sucede? - ¿Fuera de la ciudad? ¿Está segura?

Mi padre dijo que le vio esta mañana.

No puede ser. Has sido el primero en venir, hoy.

¿Ha pasado algo?

Sra. Wilson, ¡Kathy ha desaparecido!

¿Desaparecido? ¿Qué quieres decir?

Estaba junto a la arena. La vi con el telescopio.

El suelo se abrió y se la tragó.

¡No digas tonterías! ¿Dónde está? ¿Qué le ha pasado?

Le digo la verdad, ¡se lo juro! Hay algo allí...

¿Qué? ¿Dónde está?

Kathy, ¿dónde estabas? ¿qué pasó?

Nada, mamá, fui a cogerte unas flores.

¡David! ¿Cómo has podido venir a asustarme así?

- Lo siento, Sra. Wilson. - ¡Ya puedes sentirlo!

- Inventarte un chisme como ese... - Lo siento.

¡Sra. Wilson! ¡Su casa está ardiendo!

David, ¡ya está bien de!

Llamaré a los bomberos.

Los bomberos no podrán apagarlo.

Alguien ha echado gasolina y el fuego se está extendiendo.

Es imposible. Guardamos la gasolina en el garaje.

Hay un bidón de gasolina tirado en el suelo.

Eso es lo que se está quemando.

Kathy, ¿estabas jugando en el sótano?

No, mamá.

Estado 43559, por favor.

¿Diga?

Hola, David.

No, lo siento. El Profesor Kelston no está.

¿Quieres dejarle un mensaje?

¿Sabe cuando volverá?

No le esperamos hasta la tarde.

Oh, vaya...

No importa, gracias.

Listo, Sr. Mitchell. Gracias. Hasta la próxima.

- Hola, David. - ¡Tienes que ayudarme!

Se han llevado a Kathy Wilson y le han hecho algo a mi padre!

¿Qué? ¿Quién?

No lo sé, pero les vi. Les vi aterrizar en el campo y...

Espera un momento. ¿Qué viste aterrizar?

Una nave espacial o así. ¡La vi!

¿Es una broma?

No, es la verdad.

Y les hicieron lo mismo a los dos policías.

¿Quién hizo qué?

Por favor, Jim, tienes que creerme.

¡Tienes que ayudarme! ¡Ayuda a mi padre!

- De acuerdo, tranquilízate. - ¿Dónde vas?

Voy a llamar por teléfono.

¡Vas a llamar a papá! ¡No lo hagas!

No te preocupes, enseguida vuelvo.

¡Tengo que ver al jefe!

¿AI jefe? Debe ser un asunto importante.

Por favor, ¡debo verle!

Tranquilízate, chico, ¿Cual es el problema?

- Cuéntamelo a mí. - ¡No! Tengo que ver al jefe.

Para eso estoy yo aquí.

Si alguien quiere ver al jefe, antes debe explicarme por qué.

No puedo, no hay tiempo, además... ¡Por favor!

¿Además, qué?

- No me creería. - Y ¿por qué debería creerte el jefe?

¿Qué problema hay, Mack?

Ahí está... El chico tiene algo tan importante,

que tiene que hablar con usted. Piensa que no le creeré.

- ¿Es usted el jefe? - Sí, lo soy.

- ¿Qué puedo hacer por ti? - Tengo que hablarle a solas.

Entremos.

- ¿Qué te preocupa? - Es difícil de explicar, pero...

Empieza por el principio. ¿Cómo te llamas?

David McLean, señor.

¿Eres el hijo de George McLean?

Sí, pero no quiero que mi padre lo sepa.

Finley, venga aquí.

- ¿Qué? - ¡Suélteme, déjeme salir!

¡Le tienen, lo he visto! ¡Si lo cuento, me matarán!

Enciérrelo, haré que su padre venga a buscarle.

- ¿Qué mosca le ha picado? - Está fuera de sí.

Vamos, chico, cálmate.

¡Tiene la nuca marcada!

¡Que no venga mi padre! ¡Que no le llame!

¡Me llevarán abajo como hicieron con Kathy!

¿Se marcha?

- ¿Ha encerrado a ese loco? - Sí, está asustadísimo.

- Creo que deberíamos... - Su padre se ocupará de él.

Como no contesta al teléfono, voy a buscarle.

Hola, doctora. Soy el sargento Finley.

¿Puede venir, por favor?

Tengo aquí a un niño preocupado.

No lo sé, pero sé de niños y este está realmente asustado.

Gracias.

Hola.

- ¿Quién es usted? - Soy la doctora Blake.

¿Qué tipo de doctora? Yo no estoy enfermo.

Ya lo sé, pero el sargento dijo que tienes algo que explicar.

Una historia confidencial.

Los doctores son como los curas, puedes contarles cualquier cosa.

Por eso pensó que yo serviría.

¿Puedo ver su nuca?

¿Qué tonterías son estas?

Claro que sí. Mira.

- ¿Vale? - Sí, supongo que sí.

- ¿Y bien? - Solo se lo contaré a usted.

¿Le parece bien?

Sí. Nos llevaremos bien, ¿verdad, David?

Si tiene problemas, grite.

- ¿Sí? - Todo empezó anoche...

...y es la verdad. Sé que están ahí abajo,

pero no sé qué le hacen a la gente.

Y después de bajar, ¿actúan diferente?

¡Uf, sí! Si conociera a mi padre... no hay nadie como él,

pero hoy, parecía un absoluto desconocido.

Pregúnteselo a mi madre. Ella se lo dirá.

Eso pensaba hacer.

Entonces, ¿me cree?

No lo sé.

Suena tan increíble, pero...

- Espera aquí. - ¿No irá a dejarme?

Enseguida vuelvo.

No hace falta que me encierre. No voy a escaparme.

Ya lo sé, pero tengo que seguir las reglas.

- ¿Qué? - Esto es nuevo para mí.

¿Recibió algún parte de la desaparición de George McLean esta mañana?

¿Y de la búsqueda por detrás de su casa?

No.

Pero tendrían que dar parte de algo así, ¿no?

Aunque apareciese después.

Claro. Hay que informar de todo. Por quintuplicado.

- ¿Está el jefe? - No, aún no ha vuelto.

¿Puedo usar su teléfono?

Sí, adelante.

Soy la señora McLean.

Me alegro de verla.

Vi al jefe Barrows en el banco. Me dijo que David está aquí.

Sí, está aquí. Y bastante asustado.

Espere un momento, iré a por él.

Hola, Stu.

Hola, Pat.

Sí.

Claro que conozco a David.

Me llamó hace un rato. Estaba fuera.

Solía utilizar nuestro telescopio, antes de que las cosas se pusiesen tan...

"secretas."

No, no...

David es un niño muy realista.

Claro que puede, Pat.

Puede que parezca absurdo, pero...

David dice que ha visto una nave espacial.

¡Mamá!

Ven, David.

- ¡No! - ¡Basta de estupideces!

Ya nos has dado suficientes problemas. Nos vamos.

¡Un momento!

Sargento, el chico no debe salir del edificio.

¿Quién es usted?

Soy la Dra. Blake, del Departamento de Sanidad. Su hijo está a mi cargo.

- ¡No! Barrows le dijo a mi mujer... - Me da igual.

El chico se queda aquí.

¿Qué le ha estado contando?

Ha estado leyendo esas malditas revistas de ciencia ficción.

Está totalmente fuera de control.

Puede que le interese saber que su hijo tiene mucha fiebre,

su pulso es extrañamente rápido.

No puedo asegurarlo, pero podría tener Polio,

así que voy a ponerle en cuarentena.

No, debe venir con nosotros.

Si se encuentra mejor, lo discutiremos por la mañana.

Óyeme bien. No queremos que cuentes más cuentos estúpidos.

¿Entendido?

Ya sabes que no podemos dejarle aquí. Tiene que venir...

No importa. Ahora no podemos hacer nada.

Vamos.

Mamá también.

Esa es la pareja más fría que he visto en mi vida.

No. Son maravillosos. Les han hecho algo, ¡algo terrible!

Vamos, chico, te taparé bien y te llevaré al hospital.

No se preocupe, está bien.

Menos mal que le hablé a Stuart Kelston de tí.

Me dijo que eras del tipo científico y frío,

poco propenso a fantasías y sustos.

¿Conoce al Dr. Kelston?

Es mi astrónomo favorito.

Salgamos de aquí antes de tener más problemas.

- Pero el jefe... - Dígale que está a mi cargo.

¿Operadora? Kelston, prioridad A14.

Circuito cerrado. Coral Bluffs 127.

¿De qué va todo esto?

¿Van a ayudar a mis padres?

Eso espero, David. Eso espero.

Hola, ¿General Mayberry?

Dígale que me llame en cuanto llegue.

Es el WJ738.

Gracias.

Gracias, profesor.

Temíamos que se riera de nosotros.

No me río.

¿Qué cree que puede ser?

Seguramente lo que David dijo.

¿Una nave espacial?

¿De dónde?

Puede venir de una nave madre,

en órbita libre, justo encima de la atmósfera terrestre.

Pero, ¿de dónde viene la nave madre?

Visto desde la tierra, ¿cuál es el planeta más cercano?

¿Venus?

Correcto.

Pero ¿cuál tiene la órbita más cercana?

- Marte. - Bien.

A solo treinta millones de millas de distancia.

Y aquí estamos, girando alrededor del sol.

A más de veinte mil millas por hora.

Si alguna vez dejásemos nuestra órbita, llegaríamos a Marte en pocos días.

Echemos un vistazo con el telescopio.

Si Marte dejase su órbita, podrían venir aquí.

Pero, a veinte mil millas por hora,

¿no les quemaría la fricción?

El espacio carece de atmósfera, así que...

no hay fricción.

Y ¿dónde se metería una nave espacial?

- Bajo tierra, ¡yo lo vi! - ¡No puede ser!

"No puede ser", dijeron nuestros abuelos sobre los aviones.

Además, no sabemos nada sobre esta gente.

- Si es que son gente. - ¿Qué quiere decir?

Aquí está.

Ya no tengo permiso para mirar por este telescopio.

En ocasiones especiales, se permiten condiciones especiales.

Sabemos una cosa: En Marte no hay suficiente oxígeno,

y la superficie es demasiado fría

para que haya vida tal como la conocemos.

Hay teorías, consecuentemente,

de que sus ciudades están bajo tierra,

cerca de alguna fuente central de calor.

O de que viven en naves espaciales.

Usted no creerá eso, ¿no?

- Soy científico. - Pero no puede probarse.

Tampoco puede probarse lo contrario.

¿Podría refutar que los marcianos

hubiesen creado humanos sintéticos para salvarse de la extinción?

¿Humanos sintéticos?

La teoría los llama "mutantes".

¿Mutantes? ¿Qué buscarían aquí?

¿Coral Bluffs?

Ahí lo tenéis. Esta enfocado.

¿Un cohete?

Pensaba que allí se probaban dispositivos atómicos.

Es que es un dispositivo atómico.

El cohete más potente jamás construido.

Cuando seamos capaces de lanzar un cohete lo bastante lejos,

quedará anclado en el espacio.

Ya solo será cuestión de tiempo que montemos estaciones interplanetarias,

equipadas con energía atómica y operadas por control remoto.

Entonces, si alguna nación se atreviera a atacarnos,

solo con pulsar algunos botones, los destruiríamos enseguida.

Entonces, crees que es por el cohete que...

Míralo desde el otro lado. Imagina que eres un marciano.

Con la ayuda de esos mutantes has desarrollado un sistema de vida

que salvará a tu especie.

Naves gigantes flotan en el espacio

y producen el oxígeno suficiente para mantener la vida.

Entonces, los habitantes de otros planetas empiezan a lanzar

potentes cohetes que ponen en peligro tu zona de supervivencia.

¿No querrías hacer algo al respecto?

- Pero eso es pura fantasía. - También lo era el avión.

Pero, ata cabos. ¿Qué es el padre de David?

Es ingeniero, en la planta Armstead.

Y ¿qué hacen en la planta?

No lo sé. Papá nunca hablaba de eso.

Porque en la planta en la que trabajaba tu padre,

fue donde ensamblaron el motor de ese cohete.

Pero, ¿para qué querían a Kathy Wilson?

Para nada, David,

pero el padre de Kathy es el Dr. William Wilson.

¿El físico?

El hombre que ideó el cohete, y cuya casa fue quemada.

¿Qué le hicieron a Kathy? ¿Cómo consiguieron que quemara su casa?

¿Qué les han hecho a mis padres?

Dr. Kelston, usted los conoce, sabe lo buenos que son...

No tengo respuesta para eso.

Aún no, pero la encontraremos.

Echemos un vistazo al lugar donde viste desaparecer la luz.

¡La valla! ¡La valla de madera!

Solía recorrer todo el arenal.

No me había fijado antes, ¡ya no está!

Voy a aumentar.

¡También se acaba el camino!

¡Papá!

¡Acérquelo, Dr. Kelston!

- ¿Cómo? ¡Pero si es el General Mayberry! - ¿El que intentaste telefonear?

Sí, está al mando de Coral Bluffs.

Papá le llamó, quieren detener a los marcianos.

¡Papá, no! ¡Igual que Kathy!

Su padre, no.

Tienen a su padre, y ahora tienen al General Mayberry.

¿Operadora? Kelston.

Prioridad A14. Coral Bluffs 127.

¡Dése prisa!

Póngame con el Coronel Fielding.

De acuerdo.

Póngame con el jefe de personal del pentágono. Enseguida vuelvo.

Dos compañías más para la planta Armstead.

Tres más en Coral Bluffs.

Dos más en las minas de Magnesio.

Bien. Quiero que personalmente...

Sí, señor. ¿Algo más?

Bien, señor.

Póngame con el jefe de policía.

No lo sé, Coronel. El jefe se marchó hace un rato,

y no hemos podido hablar con él desde entonces.

Hemos intentado contactar con su coche por onda corta.

No, los oficiales Blaine y Jackson también han desaparecido.

No sé dónde están.

Sí, señor. Será confidencial.

Gracias, señor.

Era el Coronel Fielding, a cargo del destacamento de Coral Bluffs.

Extraoficialmente, ha alertado a todos lo puestos sobre McLean,

el jefe, la mujer de McLean, Blaine, Jackson y el General Mayberry.

Estoy contentísimo de no tener que ir a buscar al General,

los generales pueden ponerse muy desagradables.

...entonces llegó usted, y eso es todo.

Gracias, David, lo has explicado muy claramente.

¿Podrías decirnos donde encontrar a la pequeña Kathy?

La que quemó su casa. ¿Dónde vive?

Bajando la calle, la casa quemada.

El señor Turner sabe dónde están.

- Es nuestro vecino. - Bien.

Acompáñenme, por favor.

La pobre mujer casi se vuelve loca.

No me extraña.

Primero pierde su casa y después a su hija.

¿Dice que murió al instante?

Sí, fue cuestión de segundos. Estaba allí jugando, como siempre,

y, de repente, cayo muerta como si la hubiesen tumbado.

Muchas gracias, señor Turner.

Un momento, Coronel.

Qué notificaron como causa de la muerte.

Hemorragia cerebral.

Ya. Gracias, señor Turner.

¿Dónde está Rinaldi?

Está en la casa. Aún debe estar al teléfono.

Creo que voy a ir al hospital a ver a la niña.

Una hemorragia cerebral es muy rara en una niña tan pequeña.

Pero si tiene un cicatriz en la nuca...

Tiene razón. Deje que mi chofer la acompañe.

Cualquier autorización que necesite, para hablar con la policía o los nuestros,

Jones le servirá. Nosotros estaremos en casa de los McLean.

Gracias, Coronel.

- Consiguió pasar la orden. - Sí, señor.

Ese es el lugar. Donde hay la valla.

Debes ser exacto.

¿Dónde, en relación a la valla?

- No sé. - Es muy difícil ser exacto.

Vimos al General Mayberry desaparecer desde otro ángulo.

Se lo enseñaré, señor.

No. De momento no vamos a acercarnos más.

A ver si esto le sirve.

Sí. Ahí está el punto.

Había un camino que cruzaba el arenal.

Igual que la valla.

Allí es donde atraparon a Kathy también.

¿Puedo mirar, señor?

Sí, aquí tiene.

¿Cree que podría haber algún tipo de trampilla?

Si la hay, está muy bien escondida.

No, no hay ninguna trampilla.

Se vería algo. Una grieta o algo.

Allí no hay nada.

¿Usted que opina?

Se refiere a ¿si creo que una nave espacial entró en el arenal?

Sí.

Déjeme que le haga una pregunta.

¿Cómo podrían meterse bajo tierra de golpe, sin chocar?

Podrían, si tuviesen algún tipo de rayo.

¿Como un rayo X?

Un rayo radioactivo que disolviese la tierra.

Bueno, pronto lo descubriremos.

Rinal...

¿Dónde está Rinaldi?

Hola, Clary, ¿le han contado lo que está pasando?

- Sí, señor, pero... - Pero nada, Mayor. Todo es verdad.

- Hola, Roth, me alegro de verle. - Hola, señor.

El capitán Roth es nuestro experto en electrónica.

Y el doctor Kelston piensa que hay una nave bajo tierra.

¿Le parece posible?

En teoría, sí. Con infrarrojos...

Pero aún no los domina nadie, al menos no en este planeta.

Ya, pero pensamos que no son de este planeta.

Si tienen un transmisor, pueden generar infrarrojos,

como nosotros generamos ondas cortas para la radio.

No hay razón por la cual no puedan disolver la tierra.

Eso podría ser una arma altamente destructiva, ¿no?

Sí, y no tendríamos ninguna arma para contrarrestarla.

¿Puede decirme cuáles son nuestras órdenes?

Deben asegurar todas las instalaciones de esta zona contra cualquier ataque,

y explorar toda la superficie del arenal.

Disculpe, ¿exactamente, dónde desapareció el general Mayberry?

Ahí, donde termina la valla.

- Tenga, eche un vistazo. - Gracias.

El sargento Rinaldi esta ahí.

Rinaldi, ¡siempre jugándose el cuello!

Esperaba que después de veinte años se volvería más sensato.

¡Ese sonido!

A ver, démelos.

- Lo tienen. ¡Ha desaparecido! - ¡No puede ir ahí, Coronel!

Rinaldi ha estado conmigo durante 20 años.

Pues que sea el último que se llevan, señor.

No tendremos armas para contrarrestarles, pero si quieren guerra, la van a tener.

En cuanto lleguen los otros focos, sitúen tres más en ese punto.

- Manténganlo rodeado. - Bien, señor.

No quiero que nadie se acerque hasta que yo dé la orden.

Y quiero que el resto de los focos barran la zona constantemente.

Esos demonios podrían aparecer en otro sitio.

Sargento, no di órdenes de que nadie...

¡Es usted, doctora!

- ¿Encontró algo? - Encontré algo muy interesante.

La autopsia mostró esto.

Sí que fue una hemorragia cerebral.

¿Qué le parece esto?

Parece una especie de cristal unido a algo similar al platino.

- ¿Dónde estaba situado? - En la base del cráneo.

Cuando el globo explotó en el cerebro, causó la hemorragia.

Eso fue lo que la mató.

Mamá, papá...

No te preocupes, chico,

no usarían aparatos tan complicados solo para matar a la gente.

Utilizan procedimientos quirúrgicos que creíamos imposibles.

Creo que este aparato implantado en el cerebro, es algún método de control.

Hemos dirigido ratones con ondas de alta frecuencia.

¿Esos marcianos dan instrucciones a la gente que han operado?

¿Y estos obedecen?

Posiblemente. Y cuando han cumplido su finalidad,

su cerebro es destruido detonando esa pequeña cápsula.

¡No!

Han operado a sus padres.

- Creo que podríamos reproducirlo. - ¿Para qué?

Si tuviésemos un receptor como el suyo, controlaríamos sus frecuencias.

¿E interceptar sus mensajes?

No. Serían impulsos sin sentido para nosotros.

Pero podríamos descubrir dónde se originan.

- Pues, ¡adelante, Capitán! - Sí, señor.

Por favor, señor, ¡dese prisa!

Coronel.

Aquí Fielding.

Perfecto...

No, nada más.

La planta Armstead acaba de ser destruida.

¡Alto! ¡Quédese donde está!

¡Atrás, no le toquéis!

Venga, vámonos.

¿Qué le ha pasado? Estaba bien y...

Sí, adelante.

No, llévenlos al depósito.

Tienen a Jackson y Blane, los dos policías.

Ambos llevaban esa cosa en la nuca.

Ellos volaron la planta Armstead.

¿Fueron asesinados?

No, los dos murieron igual que la niña.

Por favor, Dios, que encuentren a papá y mamá antes de que hagan algo terrible.

No quiero que mueran también.

¡Alto!

¡Alto o disparo!

Dispárales cerca. Eso les detendrá.

¡Idiotas! ¡Soy el general Mayberry!

¡Por todos lo santos! ¡Es él!

Tenemos órdenes de detenerle,

así que suelten lo que llevan y arriba las manos.

¡Madre mía¡ ¿Qué fue eso?

Esas maletas debían estar cargadas de nitroglicerina.

Es para usted, Coronel.

Aquí Fielding.

Los dos murieron en la explosión.

Sí, el cohete está a salvo. ¿Tiene alguna otra orden?

No, nada más. Continúen.

Un hombre acaba de...

Tanques. En una guerra normal, son preciosos, si están de tu parte.

Bien, mayor Cleary,

si tienen un rayo ahí dentro, de poco servirán nuestros tanques.

Pronto lo descubriremos.

Que rodéen toda la zona.

Que el teniente Blair tenga a su cuadrilla lista

para plantar cargas de C2, donde desapareció Rinaldi.

Órdenes del Coronel: Rodear campos.

A todos los tanques: Rodead los campos.

Justo aquí.

Empezad a cavar.

Sí, Brainard. ¿Qué quieres?

Nada, Dr. Wilson, no esperaba encontrarle aquí esta noche.

Señor...

todos sentimos mucho lo de su pequeña Kathy.

- No hay nada que decir, pero... - Gracias, Brainard.

¿Seguro que quiere seguir trabajando?

- ¿No preferiría? - ¿Estar en otro sitio?

No, gracias, Brainard. Siempre trabajo de noche.

Debo continuar, ¿sabes?

- Buenas noches, Brainard. - Buenas noches, señor.

No puede aparcar aquí, señora.

Algo le pasa al coche. Creo que es el encendido.

¿Podría comprobar que no haya un cable suelto?

No soy mecánico, pero echaré un vistazo.

Pise el pedal de arranque.

- ¿Lo tiene en marcha? - Oh, disculpe.

¡Deja el motor en marcha!

AREA RESTRINGIDA

Acelere. Lléveles al hospital.

¡Hay una especie de cámara subterránea! Sargento, déme la linterna.

- Será mejor que baje yo primero. - Yo doy las órdenes aquí.

Los demás, ¡síganme!

- ¿Está bien, Coronel? - Sí, creo que sí.

Bajen con una cuerda, la caída es larga.

Listo. Desciendan.

¿Qué les parece?

Qué deben tener un buen rayo.

Uno que no solo atraviesa el suelo, ¡sino que lo funde también!

¿Dirían que es fósforo?

No hay tanta luz como hace unos segundos.

Tal vez, por no estar en contacto con el rayo.

No nos dice nada sobre dónde llevaron a Rinaldi.

Habrán fundido un túnel de salida y lo han sellado después.

Y eso nos deja tan ignorantes como cuando entramos.

Bien, prepárense para izarnos.

¡Adelante!

Han abandonado este punto.

¿Ha habido suerte?

Hemos unido el cristal a un oscilador variable.

Si no ha sido dañado,

debería emitir alguna vibración.

Esas criaturas no deben estar muy lejos. Pruébenlo.

Sí, señor.

WXPY. Aquí el sargento Forster. Adelante.

Un momento, ahora lo pregunto. ¿Está aquí la Dra. Blake?

- Yo soy la Dra. Blake. - Es para usted.

Soy la Dra. Blake.

¿Quién va a operar?

Bien. ÉI sabe como van fijados los cables.

Llámenme en cuanto acabe.

Los padres de David están en el quirófano.

Creo que debo decírselo.

Sí, estaría bien.

- ¿Tienes frío? - Estoy bien, pero...

Pero te gustaría saber algo de tus padres, ¿no?

Vamos a dar un paseo.

Han encontrado a tus padres.

¿Dónde? ¿Están bien? ¿No estarán como Kathy?

No, David, no están muertos.

- ¿Puedo verles? - Todavía no.

Están en el hospital y les va a operar el Dr. Metson.

- Es un gran cirujano del cerebro. - ¿Cirujano del cerebro?

Seguro que podrá extraer el cristal y...

¡Y entonces estarán a salvo, y no les pasará nada!

Como le sucedió a Kathy.

No, David, estarán bien.

¿Cuándo lo sabré?

El Dr. Metson aún no ha llegado.

¿Que aún no ha llegado?

Tienes que ser paciente. Viene desde Middletown.

Pero, ¡si está a una hora de aquí!

Pero aquí no hay nadie que pueda hacer la operación.

¡Pero en una hora los marcianos!

Intenta no pensar en ello. Estarán bien.

¡Pero nadie está llegando a nada!

¡Nadie localiza nada!

Los marcianos van a...

¡Roth! ¡Fielding! ¡Aquí!

¡Aquí!

¡Rápido, Coronel! ¡Aquí!

¡Mutante!

¡Suéltame!

- Hay uno aquí, señor. - Bien, espere un momento.

¡Suéltame! ¡Déjame!

¡Coronel Fielding!

Sigan intentándolo. No pueden haber ido muy lejos.

Aquí no hay nada. Se han ido.

¡Si acaban de desaparecer aquí hace solo un minuto!

Entonces no les salvaremos volando agujeros donde ya no están.

Vamos.

¡Para! ¡Suéltame!

- ¡Aquí! ¡Les hemos encontrado! - Teniente, coloque la carga ahí.

Mayor, que sus tanques disparen hacia el otro lado del arenal.

Cuanto más ruido, mejor.

Que los marcianos piensen que les estamos atacando allí.

Así, tal vez aún estén aquí cuando explote.

¡Sargento Rinaldi!

¿Cuál es tu nombre?

David, usted me conoce.

Tú no. Tú.

¿Cómo te llamas?

Ya lo sabe, soy la doctora Blake.

¿Qué están haciendo ahí arriba?

¿Qué están haciendo?

¿Quién es él?

Es la humanidad, evolucionada a su inteligencia máxima.

Estos son sus esclavos.

Existen sólo para hacer su voluntad,

al igual que tú.

¿Qué están haciendo ahí arriba?

No lo sé.

Me lo dirás, dentro de un momento.

¡Vamos!

¡Soltadla! ¡Diles que la suelten!

¡Soltadla! ¡Diles que la suelten!

Si les has hecho algo a mis padres, te...

¡Vamos, rápido! ¡AI túnel!

¡Para! ¡Suéltame!

¡Suéltame!

¡Coronel Fielding!

¡Es el niño! ¡Vamos!

¿Qué narices es eso?

¡Fuego!

¡Adelante!

¡Apartaos!

¡Van a despegar!

Colocad los explosivos. Los suficientes para enviarlos de vuelta a Marte.

¿Dónde está David?

- ¿Y Rinaldi? - No lo sé.

Utiliza los pelotones que hagan falta.

Buscad en cualquier túnel que salga de aquí. Solo tenéis unos minutos.

Os daremos una señal.

En cuanto estén colocadas las municiones,

la nave volará por los aires.

- Yo voy arriba, Coronel. - Bien.

Buscad por todos los túneles y en la nave.

¡Cuando oigáis la señal, volved aquí a paso ligero!

¡Alto!

¿Qué sucede, señor?

Me pareció oír algo.

Sigan.

Este lugar está plagado de esos bichos.

Saque a todo el mundo de aquí, Sargento.

Todo el mundo fuera.

Usted y yo intentaremos retenerles. Avisen al coronel.

Retirada de emergencia. ¿Cuánto les falta, teniente?

Están listas. ¿Qué intervalo les doy para detonar?

Seis minutos. Eso nos dará tiempo de subir a la superficie.

¡Vámonos!

Vamos a sellarla. Déme una granada.

Si alguno de esos bichos anda por ahí, ya no podrán acceder al detonador.

¡Coronel Fielding!

Han sellado el túnel de salida.

Si no desactivamos el detonador, volaremos en mil pedazos.

¡No podemos! ¡Ya no podemos entrar en la nave!

- ¿Cuánto nos queda, teniente? - Unos tres minutos.

Empezad a cavar.

Hay que darles directamente en la cara con las granadas, Mayor.

Lo único que funciona es hacerlos explotar.

¡Ahí vienen!

¡Alto! Es el niño.

Van a volar todo esto. ¡Hay que salir de aquí!

Es Rinaldi. Está vivo.

Llévale pero ¡deprisa!

Para que correr si estamos encerrados. No hay salida.

Sí que hay, ¡con esto!

- ¿Cuánto nos queda? - Menos de dos minutos.

- ¿Cuánto? - 90 segundos.

Acaba de salir, Coronel. Quédense con él.

- ¿Sabes cómo funciona, David? - Sí.

Vamos, echadle una mano.

¡Apartaos todos!

¡Adelante!

¡Daos prisa!

Que suba primero el niño, Sargento.

Subid a Rinaldi.

Todos atrás, ¡está a punto de explotar!

¡Mamá! ¡Papá!

¿Estáis bien?

- ¡Claro que estamos bien! - ¿Qué ha pasado, hijo?

- ¿Te asustó el relámpago? - No, eso no.

¿No fuisteis al hospital?

No, estábamos durmiendo.

No debes tener miedo.

Cuéntanos, ¿qué pasa?

Fue horrible. Os hicieron algo terrible.

Eran verdes, tenían pistola de rayos, y la valla desapareció.

¿Qué valla?

La del arenal.

Iré a ver...

No, ya vuelve a estar.

Pues si vuelve a estar y nosotros estamos bien, estabas soñando.

Supongo que sí, pero...

Ahora, a dormir.

¡Ostras!

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