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LO QUE TENÍAN
¿No te responde?
No.
- Gracias. - De nada.
Adelante.
- Gracias. - De nada
Emma.
Emma.
Vamos.
No has empacado nada.
Vamos.
- De acuerdo. - Muy bien.
¿Dónde está tu maleta?
Aquí.
Ruth.
Cariño.
Maldita sea.
Ruth.
Dios.
Mierda.
Sí, hola, papá.
Cielos. Bueno, está bien. Enseguida voy. Sí.
Joder.
¿Nicky? ¿Qué quieres decir con que ella se ha ido?
Desde nuestro radar Doppler, sigue vigente la alerta de ventisca...
- ¡Vete a la mierda! - Qué amable.
Emma. Deja eso. Vamos, ya llegó.
Oigan, idiotas.
Vamos.
Hola.
Tengo tu café de diez dólares.
- Hola. Gracias. - Hola.
Sí.
Vamos, cariño. Vamos.
- ¿Necesitas ayuda? - No.
- ¿Eddie no vino? - No, tenía que trabajar. ¿Y papá?
La está buscando en todas partes,
en cada lugar donde ella haya estado.
¿Han ido a los hospitales?
Sí, fuimos a su hospital, al Saint Giles, Rotary Club,
incluso al hogar de ancianos
por si hubiera creído que aún trabajaba ahí.
¿Llamaron a la policía?
Por supuesto.
- ¿Tienen el número de papá? - Sí.
Tienen el número de papá, mi número, tu número, tu número.
El número de Marion, la vecina, del condominio.
Se está volviendo loco, Bitty. Está blanco como un fantasma.
Cuando me llamó, pensé que tenía otro ataque al corazón.
Sabía que esto iba a pasar.
Hace años que se lo digo,
tienes que pensar qué quieres hacer con mamá,
porque sabemos que el momento llegará y cómo funciona esto.
Es difícil para él.
¿Sabes lo que será difícil para él?
Cuando ella aparezca la próxima semana dentro de un bloque de hielo.
Se acabó. Ya no se quedará en el condominio.
Irá a algún lugar, y él tendrá que dejarla.
Y si escucho que siquiera mencionen a la Florida,
no respondo.
¿No lo habías dejado?
Sí, Bitty, la vida me hizo retomar el hábito.
No fumes aquí. Soy químicamente sensible.
- ¿Qué qué? - Químicamente sensible.
¿Qué clase de mierda californiana es eso?
¿Así suena?
Cuando llama papá.
Hola, papá.
Papá.
Te dije que no la llamaras.
Bitty, es Navidad. Deberías estar en casa con tu marido.
- ¿Ella está bien? - Está bien, está perfecta.
- Hola, tesoro. - Abuelo, ¿ella está bien?
Sí, gracias.
Nicholas. Maldita sea,
sabía que volverías a fumar con ese bar.
Papá, ¿estás bien? ¿Te tomaste la presión?
Estoy bien.
- ¿Qué dijo el médico? - Aún no ha llegado.
¿Cómo sabes que está bien?
Porque ella está bien. Vayan a verla. Por ese pasillo.
¿Qué?
Mamá.
¿Es esa mi bebé?
Sí.
Estoy tan contenta de verte.
- Yo también. - Hola, mamá.
Ese también es mi bebé.
Sí.
¡Tesoro!
Hola, abuela.
- ¿Necesitas dinero? - No.
Te daré algo de dinero.
- ¿Ven? Está bien. - ¿Dónde está mi bolso?
- No lo necesitas. - Sí, pavo.
- Siéntate. - ¿Dónde estaba?
- En Aurora. - ¿Aurora?
Se subió a un tren.
Viajó de ida y de vuelta
hasta que el revisor se volvió a poner los ojos.
¿Es ella?
¿Dónde se subió?
En Berwyn.
¿Fue caminando hasta Berwyn con una tormenta de nieve?
Ella está bien, Nicholas.
A mí no me parece que esté bien.
- Está bien, mamá. - Está bien, Ruth.
¡Por favor!
Me dediqué a la geriatría durante 30 años.
¿Y tu diamante?
Me olvidé de ponérmelo.
¿Cómo que te olvidaste?
- No lo usa. - Sí lo uso. Me lo quito para trabajar.
¿Por qué?
Porque meto las manos en pollos crudos todo el día. ¡Mamá!
- Eso dolió. - ¿Fueron a misa anoche?
No, pensábamos ir hoy.
- ¿En serio? - Sí.
¿De verdad?
Sí.
- Adelante. - ¿Lista para el examen pélvico?
¿Examen pélvico?
Esa es mi bebé.
Están más seguros en cuidados mentales. También suelen mejorar.
Algunos se sienten más a gusto con otros pacientes que con su familia.
Por más extraño que suene.
La razón por la que hice un examen pélvico
es porque cuando deambulan por ahí, a veces agreden a las mujeres.
Sexualmente.
No vi ninguna evidencia de eso,
pero me preocuparía mucho que volviera a salir.
Papá.
- Papá. - ¿Qué?
Estacioné en la calle.
Entonces vete. Ruth, vamos, cariño.
No, la llevaré conmigo.
Adiós.
Iré con él.
- Adiós. - ¿Me voy contigo?
Sí.
Malditos hospitales.
Malditos médicos adolescentes.
¿Qué pasó con el Camry?
Tengo 75 años, Bitty. A la mierda el Camry.
Vamos.
Es un descapotable.
¿No cierras el techo?
Tengo que arreglarlo.
Esto es un cohete. Ten cuidado.
¿Te gusta?
Hola. Te traje lo mein.
- ¿Sí? - ¿Dónde está tu madre?
Está atrás con Emma.
Bueno.
Oye, ven.
- Ven aquí. Ven. - ¿Qué?
¿Qué? ¿Qué pasa?
- Quiso seducirme. - ¿Quién?
Emma no.
- ¿Mamá? - Sí.
Sí, me tocó la rodilla
y me miraba como si quisiera... Me sedujo.
¿Qué hiciste?
Solo seguí diciéndole "mamá".
"Gracias, mamá". "Qué bueno verte, mamá".
Qué bueno que me hayas dado a luz, mamá.
Te estás riendo. No te rías, estúpida.
¿No ves que quedé traumado?
- Tu cara. - ¿Mi cara?
No es gracioso.
Oye.
¿Quieres venir a pasear con el tío Nicky?
No. El tío Nicky es un idiota.
Claro que no. No digas eso.
¿Llenaste la solicitud para el dormitorio?
Sí.
¿En serio?
Sí.
Bueno, ¿estás segura de que estarás bien aquí sola?
Muy bien.
- Llevo el móvil. - ¿En serio? No me digas.
Genial, te llamaré. Podemos charlar.
Que no te atrapen haciendo esto.
Vamos, linda.
- ¿Te acuerdas de Jimmy Laciak? - Sí.
Es director del mejor lugar de cuidados mentales en Chicago.
Tienen una larga lista de espera.
Pero dice que puede meter a mamá el primero de febrero
y, para el 15, conseguir un apartamento de dos habitaciones para papá.
¿No pueden estar juntos?
No, es un lugar exclusivo para los que sufren demencia.
Son un grupo de chiflados. Se terminaría volviendo loco.
Pero su lugar, la residencia asistida, está a 50 metros.
Puede ir a visitarla cuando quiera.
¿Y si no quiere residencia asistida?
Papá no siempre consigue lo que quiere.
No es una guardería, Bit.
No le limpian el trasero. Es un lugar agradable.
Le lavan la ropa, planifican las comidas,
y si le duele el pecho, solo tiene que presionar un botón.
¿Qué tal una enfermera?
- El seguro no lo cubre. - Tampoco cubre la clínica.
Bueno, cubre una parte, y él puede vender el condominio.
- No lo va a vender. - ¿Y qué hará? ¿Llevarlo con él?
¡Dios mío! ¿Ese eres tú? ¿Tú eres Nick?
No, ese es el otro dueño. También se llama Nick.
Por supuesto que soy yo, tarada.
¿Y cómo voy a saberlo? Nunca me lo dijiste.
Sí.
- Sí. - Dios mío, es hermoso.
Sí.
No es un antro de mala muerte.
¿Quién dijo que era un antro?
- Bueno, ¿ha venido? - Por supuesto que no.
¿Lo invitaste?
No debería tener que invitarlo.
Alguien está viviendo aquí.
Sí que eres lista, Bit.
¿Quién?
El otro dueño.
¿Estás viviendo aquí?
- Sí. - ¿Qué hay de Rachel?
¿Cómo que...?
¿Qué quieres beber?
Vamos, relájate. Son las fiestas.
El Manhattan de Norbert.
- ¿Nada más? - Nada más.
Buena elección.
Este va a ser
el mejor Manhattan que hayas probado.
Te vas a cagar encima.
Me encanta que hayas usado la granja de papá.
Sí, si miras muy de cerca,
notarás que hace muchísimo frío.
- Emma. Qué cariñosa está últimamente. - Sí.
Creo que me odia.
- ¿Por qué? - No lo sé. No me habla.
Estará embarazada.
¡Por Dios! No, por favor. Cielos.
- Nunca se sabe. - Es lo peor que podrías haber dicho.
- Aquí tienes. - Gracias.
Mierda.
¿Qué?
Me hice encima.
Eso fue rápido.
Sí, esa cosa ganó un premio.
Un premio.
¿Qué pasó con Rachel?
¿Quién sabe?
De repente, se puso a llorar sobre una hamburguesa
porque no le propuse matrimonio.
Hace rato que espera que quieras casarte.
Nadie quiere avisar que quiere casarse.
Debes ser más intuitivo. Fíjate en Eddie.
No paro de decirle que los chefs odiamos los artilugios de cocina.
¿Y qué pone debajo del árbol cada año?
Creo que eso es porque lo abres y dices:
"¡Un tostador de coco! ¡Dios mío! ¡Gracias! ¡Me encanta!".
¿Qué quieres que diga?
"No, gracias. ¿Y el recibo?".
- No puedo decirle eso. - ¿Por qué no?
Porque... Ya sabes, no quiero que se sienta mal delante de las niñas.
Es molesto.
Eso necesita el mundo: dos mujeres más que no te dicen lo que sucede.
Dos Rachel más.
Ella te dijo lo que sucede.
Ve a verla y llévale flores.
Está tratando de conseguir la custodia completa de su hijo, y...
¿Entonces?
¿Qué? ¿Voy a ser padre?
- ¿Por qué no? - ¿Por qué no?
- Sí. - Bitty,
¿tienes idea de lo que pasa aquí?
Puse todos mis ahorros en este lugar
y apenas puedo pagar los sueldos.
Tengo a los bomberos, al Departamento de Salud,
multándome por cosas que ni siquiera sabía que no debía hacer.
Mi asistente me roba las propinas,
y también les recojo las medicinas a mamá y papá,
les recojo la ropa, los llevo a la iglesia.
Mira.
Completé todos los formularios. Solo falta la firma de él.
- ¿"El Vecindario Remembranza"? - Sí.
Todos tienen nombres de mierda.
Ponlo en tu bolso.
¿Te pusiste los pantalones largos?
- ¿Qué? - No entiendo cómo vives así.
¿Cómo vivo así? Yo no entiendo cómo vives así.
¿Cómo vivo yo?
Ni siquiera le dijiste
que ya no eres católica. ¿Qué te va a hacer? ¿Un exorcismo?
Es que me cansé de que me cuestionen.
Sí, ¿sabes qué hacer cuando papá te cuestione?
Sí. ¿Ves? Así es como vives.
De acuerdo.
Es muy desagradable.
Hola, papá.
- Hueles como un cenicero, Nicholas. - Sí,
te tomó cuatro infartos dejarlo.
Sí, Rachel probablemente quiera estrangularte.
Se separaron.
Solo soy sincera.
No la culpo.
Se pelean y se amigan desde la escuela. Caga o sal del baño.
Cielos, papá, qué romántico.
- ¿Sabes cuál es tu problema? - Papá.
Estás esperando algún sentimiento.
No hay flores ni bombones.
Escoges a alguien que puedas soportar y te comprometes.
- Papá. - Que venga a la iglesia mañana.
Marion, la vecina, traerá fiambre.
- Papá. - ¿Qué?
Debemos hablar sobre mamá.
Maldito hospital universitario.
Esa niñita nunca debería haberse acercado a su madre.
¿Qué niñita?
Esa adolescente que se hacía pasar por médica. Su madre está bien.
¿Deambular en medio de la noche es estar bien?
Bueno, le di demasiado whisky, lo cual nunca hago,
pero era Nochebuena, entonces pensé: "Qué diablos".
¿Bebió de más y salió a pasear?
No puede beber casi nada con la medicación que está tomando.
No, papá, ella se fue porque es lo que sucede en la etapa seis.
Lo de las etapas es pura mierda. Cada cerebro es diferente.
- Maldita sea. - Y todos lo saben.
- ¿Todos menos la médica? - ¡No era médica!
De acuerdo, pediremos una segunda opinión.
Tenemos una cita la próxima semana con su geriatra en Florida.
- Les diré lo que diga. - Por Dios, papá, ¡no puedes ir a Florida!
- Sí que iremos a Florida. - Vas a despertar a mamá.
Ya hice un depósito.
Papá, escucha.
Hay un lugar que Nicky encontró, y parece que podría ser...
No voy a poner a tu madre en un hogar de ancianos.
Pasó 30 años trabajando en hogares de ancianos.
Son horribles, y no voy a hacerle eso.
Papá, no es un hogar de ancianos, ¿de acuerdo?
- Es el Vecindario Remembranza. - ¿Qué?
Vecindario Remembranza.
Sí, es muy bueno. Hay misa dos veces por semana,
un restaurante, clases de arte, un jacuzzi.
¿Jacuzzi? Tu madre no puede nadar. ¿Qué quieres, que se ahogue?
No te puedes ahogar en un jacuzzi.
Le da miedo el agua, Nicholas.
También le daba miedo Berwyn,
y ahora se pasea por ahí en camisón.
Sí.
Hay un apartamento de dos habitaciones justo al lado.
A 50 metros. Es una residencia asistida para ti.
¿Te has vuelto loco?
Bitty piensa lo mismo, ¿no es cierto?
¿Cómo sabes lo que piensa Bitty? ¿Cómo lo sabes?
Papá, creo que es una solución que vale la pena tener en cuenta.
Bueno, he estado pensando en esto por ocho años,
y la respuesta es no.
Gracias por la sugerencia. Feliz Navidad. Me voy a la cama.
- Lo intenté. - Estaba caminando
en medio de una tormenta de nieve, joder.
No nieva en Florida.
Y cuida el lenguaje.
Qué fuerte. Muy fuerte.
No voy a obligarlo.
¿Sabes por qué terminó en Aurora?
Porque esa línea antes llegaba a Amboy.
Su padre trabajaba en ese tren. Ella estaba tratando de irse a casa.
Cree que aún es una niña pequeña y...
cree que sus padres están preocupados.
Solo quiere llegar a casa con su pobre madre.
No puede entender por qué está atrapada aquí,
sola, con un viejo raro.
¿Para qué diablos crees que es el poder notarial?
Buenas noches.
¿No te habías acostado?
Me acosté. Y me volví a levantar.
Bonito árbol.
A tu madre le gustan las fotos.
Ella hizo algo con los adornos, así que me puse creativo.
Te dejaré ganar un juego.
¿No estás cansado?
¿Para mi hija que nunca nos visita?
Emma dijo que la echaron de su dormitorio. ¿Qué pasó?
Sí. La atraparon bebiendo. Qué estúpida.
¿Sabes cuál es su problema?
Es muy pesimista. No hace nada de ejercicio.
Su problema es que no estudia.
La universidad es una pérdida de tiempo y de dinero si no estudias.
Necesita un título.
No, no necesita tener un título.
Ya se dará cuenta. Mírate, tú te diste cuenta.
¿Por qué no puedes dormir?
¿Y tú?
Yo puedo dormir.
Lo siento. Debería venir más seguido.
Vienes lo suficiente.
Tienes familia, tienes hijas, tienes un marido, tienes trabajo,
vives a 2000 kilómetros, por Dios.
Estamos bien.
Marion, la vecina, nos ayuda.
Ella lleva a mamá a jugar póker y esas cosas.
No está sola. Son dos gotas de agua.
Una más chiflada que la otra.
Tú la cuidas muy bien.
Pero no debe ser fácil para ti.
Cariño.
Tu madre siempre fue un fastidio.
Siempre enojándose,
con la cara roja de ira vaya uno a saber por qué.
No hay flores ni bombones.
El amor es comprometerse.
En las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad,
hasta que la muerte los separe. Esa es la promesa.
Ella va a empeorar, papá.
Se olvidará de todo.
Es mi niña, Bit.
No puedes llevarte a mi niña.
Apaga las luces cuando termines.
Dichosa tierra, proclamad
Que vino ya el Señor
En vuestras almas preparad
Un sitio al Redentor
¿Qué es eso? ¿Está lloviendo aquí?
Un sitio al Redentor
Un sitio a nuestro Redentor
¿Qué?
- Cuídense. - Gracias.
- Gracias, padre. - De nada.
- Marion. - Una hermosa homilía, padre.
¿Bitty Everhart?
Soy Gerry.
Hoffsteader.
- El hermano menor de Dommie. - Sí. Hola.
Siento mucho lo de tu mamá.
- Gracias. - Trae a tu hermana.
Te ves...
Te ves muy bien.
Estoy en la construcción. Seguí con el trabajo de mi papá.
Bitty.
Hola, Nick.
Hola, Ger.
- Tenemos que irnos. - Adiós.
Te acompaño.
La abuela bebió el agua bendita.
Al menos está hidratada.
Dios me perdonará.
- Nos vemos. - Nos vemos, Ger.
- ¿Quién era ese? - Fue lindo verte.
- Gerry Hoffste-huele. - No le digas así.
Se tocaba oliendo las Barbie de su hermana.
- ¿Quién dice? - Dommie.
¿Dónde está mi bolso?
- Lo tengo yo. - Era muy gordito en la secundaria.
- Tu también. - Sí. Bitty la culona.
- Nicky. - ¿Alguien tiene mi bolso?
Lo tengo yo, abuela.
Voy a buscar mi bolso.
Entonces dije: "Margie.
"Margie, es un niño pequeño. Claro que le gustan los panqueques".
- ¿Qué tienes, papá? - ¿A quién no le gustan?
- Los obituarios. - Bridget, estás tan delgada.
¿Por qué lees los obituarios?
- No estoy en ellos. - Anímate.
Supongo que cuenta como lectura.
Más fino. Solo un poco más fino.
Hazlo tú.
¿Qué te pasa?
Vamos. Mí tener hambre.
Todo comienza a esa edad. Lo que importa es tener control.
Qué delicia. Gracias, Emma.
Bendícenos, Señor, por estos, tus dones,
que estamos a punto de recibir por tu generosidad. Amén.
Amén.
Entonces, Emma, ¿tienes novio?
En realidad, tiene varios.
Tranquilo, Nicky.
Es tan fácil amar a un rico como a un pobre.
Sin flores ni bombones.
Mi Frankie murió hace 17 años,
y nunca volví a casarme.
Aunque tuve muchas oportunidades. ¿Sabes por qué?
Lo juro por Dios, porque Frankie nunca se fue.
Todas las noches, él está ahí a mi lado.
- Sí, es cierto. - Lo juro por Dios.
Él está ahí afuera, y cuando te encuentre, ten cuidado.
Nunca te dejará ir.
Entonces, le dije a Margie:
"Ese niño será grande como un elefante si no lo vigilas".
Pero ya conocen a Margie. Ah, no. Ni pío.
Voy a tener un bebé.
Ese niño terminará con diabetes.
Está delicioso.
Muy tierno.
- ¿Qué? ¿Qué? - Nada.
- ¿Qué les pasa? - Qué gran noticia, mamá.
¿No es cierto?
¿Sabías, papá?
- Me enteré. - ¿Sabías?
Guardamos toda su ropa vieja de bebé.
Buenísimo. El tercero.
A ver.
Listo.
A ver.
¿Por qué me subí a ese tren?
Yo vivo aquí.
Dios, no sé qué me pasa.
Sí, sí lo sé.
Debería estar en un hogar, ¿no crees?
¿Qué crees tú?
No lo sé.
Buenas noches, mamá.
Buenas noches.
¿Cómo va todo por allí?
Terrible.
Papá no quiere ni pensarlo.
No lo culpo. Nadie quiere estar solo por el resto de su vida.
¿Hola?
- ¿Hola? - Perdón, aquí estoy.
Entonces, ¿qué sucede con Emma?
Nada, ya sabes. Ella está bien.
¿Sabes que no se inscribió para el próximo semestre?
¿Qué?
Su consejero me llamó esta mañana. Dijo que no iba a regresar.
Te va a encantar este próximo movimiento.
- Apuesto otro caramelo. - Usa un tenedor.
Uno, dos, tres.
- Nada mal. - Nada mal. Sí.
Tu abuela y yo viajábamos mucho en auto.
Le encanta viajar en auto.
Esta vez iremos directo a Florida,
luego cruzaremos todo el país,
y llegaremos a tiempo a la boda de Mary.
¿Qué?
- ¿Son Thelma y Louise? - Vas a despertar a mamá.
Le va muy bien en Florida, Nicholas. Cada año está mejor.
- No es cierto. - Sí.
- No. - ¿Cómo lo sabes?
Porque no es así como funciona. La realidad es que empeora.
No importa dónde la lleves, cada año empeora.
- ¿De acuerdo? - ¿Quién?
- ¿Quién, cariño? - Nadie, mamá.
- Nadie, mamá. - Nadie, cariño.
Vuelve a la cama.
No quiero volver a la cama. Quiero quedarme aquí contigo.
Yo te llevaré, abuela.
- Ven. - No, espera.
- ¿Por qué? - Ven.
- ¿Quién es ese? - Nick.
- Nicky. - ¿Qué haces?
- ¿Sabes quién es? - Claro que lo sabe.
Sabes quién soy, cariño.
Es mi novio.
¿Ves?
¿Cómo que "ves"?
¿Eres su novio? ¿Eso es lo que eres?
- En cierta forma lo es. - No, no lo es.
- Más o menos sí. - No.
- ¿Quién? - No lo es. Emma, por Dios.
¡Sí lo es, Nicky!
- Ella sabe quién soy. - ¿De quién están hablando?
De ti, cariño.
- Papá. - Él es tu esposo, abuela.
- No le digas, maldita sea. - Sabe que soy su esposo.
- Sé que soy su esposo. - No.
- ¡Tú eres mi esposo! - No, no lo sabes.
- Lo sé. - Sí lo sabe.
- Se lo dijiste tú. - No le dije.
Sí le dijiste.
Le acabas de decir que no sabe que soy su esposo.
¡Porque no lo sabe!
¡Acaba de decirte que sí lo sabe!
¡Porque Emma se lo dijo!
Que alguien atienda el teléfono.
- Yo atiendo. - Gracias, cariño, atiende.
Le hace gestos obscenos a la gente en la iglesia, papá.
Se bebe el agua bendita.
¿Y qué?
- ¿Cómo "y qué?" Justamente tú... - ¿Hola?
Maldita sea. Eres una niña, por Dios.
- Cálmate. - Esta porquería no funciona.
Dijiste cien veces que lo arreglarías, pavo.
No funciona.
- Abuela. - ¿Qué?
Es una engrapadora.
Engrasadora.
Engrapadora.
¿Qué demonios estoy haciendo con esto?
- Ay, Dios. - Sí.
Sí, ríete.
Es graciosísimo. La vida es para morirse de risa.
Tan solo échenme. Póngame en una canoa y suéltenme en el lago.
Mierda.
- Oye. - ¿Qué?
Vuelve. Ven aquí.
No.
Déjame preguntarte algo.
¿Para qué viniste hasta aquí? ¿Por qué?
Porque mamá había desaparecido.
No, porque yo te lo pedí.
¿No es así? Te pedí que vinieras.
Jamás hago eso, ¿no es cierto? Pero necesito ayuda.
- Estoy trabajando en eso, Nicky. - No hay tiempo.
Jimmy Laciak está reservando esos lugares.
Hace dos días debí entregarle la documentación.
- Bueno. - Tan solo arranca la curita,
y diles: "Adivinen, nos mudamos".
De acuerdo.
Emma.
Emma.
¿Qué?
Ven a correr conmigo.
Te sentirás muy bien después, te lo digo...
Voy a votar por ti.
¡Ahí está mi bebé!
No, siéntate.
Tienes tintura por todos lados.
Bebe tu bebida con proteínas.
Te presento a mi novio, el mandón.
¿Necesitas algo, tesoro?
- No, gracias. - No necesita nada.
Bebe tu bebida con proteínas.
Mis proteínas.
Por favor, es como una leche chocolatada.
No reconocerías una leche chocolatada ni si te mordiera en el trasero.
Porque yo operaba la máquina de sodas.
Y lo hacía muy bien. En...
- En Amboy. - En Amboy, sí.
Mi padre, por consiguiente, trabaja en los trenes.
- Y él es... - Maquinista.
Maquinista, eso es, y...
es maquinista, y se bajaba del tren
y me traía leches chocolatadas.
Sí.
Porque estaba enferma.
- Sí, tuve... - Tuviste polio.
- Polio. Sí, polio. - Muy bien.
Y eso hacía todo el día. Bebía leches chocolatadas,
y, por consiguiente, yo...
- Engordaste. - Engordé.
- Papá. - ¿Qué?
No era gorda.
Era muy gorda.
Sí, era muy, muy gorda.
Y también fui ama de casa.
Claro que no.
No, eras una profesional, Ruth.
Te nombraron dos veces administradora del año.
¡A la mierda!
¿Y ustedes cómo se conocieron?
- Por ti. - Es nuestra hija. Por Dios, Ruth.
Voy a buscar mi bolso.
No toques nada.
No tocaré nada. Voy a buscar mi bolso.
Hoy cenaremos en casa de Edna.
¿Quieres hacerme un favor?
- Ven, dame la mano. No, espera. - Es tu turno.
Toma.
Frótatelo en el cabello.
Sí. Eso es.
Que no te entre en los ojos.
Cierra los ojos.
Eres muy amable por hacer esto por mí.
Tú lo hiciste por mí.
- Sí, es cierto, ¿no? - Sí.
Dios.
Nicky odiaba bañarse. Se la pasaba pataleando y gritando.
Y yo decía: "Al diablo con todo".
Y lo dejaba sucio.
Pero tú eras una buena chica.
Debí ser una mejor madre.
Eres una gran madre.
¿Debo lavarme el cabello?
No, ya lo hiciste.
Lávate la chuchi.
Chuchi.
Qué cola tan tierna.
¿Dónde está...? Dame eso.
¿Tienes novio?
Estoy casada.
¿Eres feliz?
Me siento sola.
¿Debo lavarme el cabello?
No, mamá. Enjuágate la chuchi.
- La chuchi. - Sí.
No quiero molestarla.
- ¿A quién? - A la dueña de esos zapatos.
Son tus zapatos, mamá.
Claro que no. Es la cosa más fea que he visto en mi vida.
Mamá, ponte los zapatos. Marion te está esperando.
Marion. ¿Iremos juntas?
Sí. Hola, muñeca.
Hola.
Me los puse,
- un hombre me dice que lo haga. - Trae la carpeta.
Déjame vestirme.
A veces.
¿Usaste mi computadora para ingresar a mi universidad?
Alguien lo hizo.
Alguien entró y me inscribió en varias clases al azar. ¿No fuiste tú?
No.
Mentirosa.
¿Cómo se siente?
Me mentiste sobre haber completado tu solicitud de residencia.
Porque no te quería encima.
No tenía ganas de tenerte revoloteando a mi alrededor.
¿Pensabas hacerlo?
- Sí. - ¿Cuándo?
Luego de decidir si volvería o no.
- ¿De acuerdo? - ¿Dónde está...?
¿Nadie sabe tocar?
- ¿Qué haces? - No estoy mirando. ¿La carpeta?
- Nick. ¿Por qué haces esto? - Ven.
- ¿Podrías salir, Bitty? - ¡Dame un minuto!
Por Dios.
Ya soy adulta, ¿de acuerdo?
Me haces sentir como si tuviera un problema.
- No tienes ningún problema. - Lo sé.
Habría dado lo que fuera por haber ido a la universidad, Emma.
Lo sé.
No tienes perspectiva. No tienes idea de lo afortunada que eres.
¿Crees que odio la universidad a propósito?
¿Crees que no quiero levantarme por las mañanas,
que me gusta quedarme en la cama sintiéndome una inútil por arruinar todo,
por derrochar el dinero de papá?
Pensando en cuánto querías estudiar,
hasta que me arroje por la ventana porque no pueda soportarlo.
¿Crees que es divertido para mí?
Cariño, ¿por qué no me lo dijiste?
Porque solo tratarías de llevarme a correr contigo.
Como si ya no fueras un desastre.
No soy un desastre.
Esto es ridículo. Papá, por favor. Sé que es difícil,
pero te lo ruego. ¡Es la mejor clínica de salud mental de Chicago!
Déjame decirte algo.
Esas fotos en el árbol,
decirle cómo le gusta el café,
cuánto hielo le pone al whisky.
Esa es la mejor clínica.
Fui parte de cada recuerdo por los últimos 60 años,
y si no estuve allí, me lo contó al menos 37 veces.
¡Yo soy la mejor clínica de salud mental de Chicago!
La baño, la alimento,
le doy sus píldoras, le limpio el culo,
y lo hago muchísimo mejor que un asistente
a quien le importa un bledo
con quién pasó los últimos 60 años.
Vístete. Llegaremos tarde.
Y deshazte de eso.
No quiero que tu madre lo vea. ¡Maldita sea!
¿No podías haber esperado un minuto, Nick?
¿Qué no podía esperar? ¿Qué cojones estoy haciendo?
Por Dios, ¿y a ti qué te pasa?
- ¡Es triste! - ¡Es triste, Nicky, por Dios!
Oye.
Tranquila.
¿Estás muerto por dentro?
Casi.
No quiero ver a Edna.
Odio a Edna.
Solo habla de su reemplazo de cadera.
Entonces no vayas.
¿Quieres quedarte conmigo?
- No. - Vamos.
Le diré a papá que tienes la menopausia.
Hola. ¿Es la Constructora Hoffsteader?
Sí. ¿Hablo con Gerry? Hola, soy Bitty.
Sí. Hola. Sí. Escucha...
Por casualidad, ¿no instalan cerraduras?
Mierda.
Estaba pensando en una cerradura, pero con la llave por dentro, ¿entiendes?
- ¿Se...? - Sí.
Cierras la puerta,
- escondes la llave. - Exacto.
Muy inteligente.
De acuerdo. ¿La puerta trasera también?
- Sí, perfecto. - Bueno.
Si tienes tiempo. No quiero...
Para ti, tengo todo el tiempo del mundo.
Es decir, no me tomará todo un día.
- Bueno. - Será como media hora.
- Bueno. - Cada una.
Entonces, sí.
¿Quieres...? Hay un sándwich.
Hay fiambre de Marion, la vecina. Trajo...
Sobró mucha comida.
Y, no sé, café o algo.
- Sí. - Bueno, perfecto. Iré... Voy a traerlo.
Es un tipo fantástico. De verdad...
De verdad lo es.
Es un hombre que se pone objetivos.
Universidad, listo. Derecho societario, listo.
Esposa, niños, listo, listo.
Lo cual está bien, pero yo no soy así.
Lo siento. No debería decirte todo esto, es que no...
Yo no... ¿Cómo...?
Así.
Quiero decir, me casé a los 20 años.
- Por Dios. - Sí.
Dios... Es la edad de Emma.
- Sí. - Apenas sabe atarse los zapatos.
Y Mary.
Mary a los 20 años creyó que era lesbiana.
Ahora está en Sacramento con su prometido.
¿Quieres...
- un cigarrillo? - Por supuesto.
Hace 20 años que no fumo un cigarrillo.
- Estos son de mi hija. - Gracias.
- Tampoco bebo. - No se los robes.
De verdad no fumas.
Lo siento.
Qué trucazo.
- Toma. - Gracias.
Todos piensan que estar sola es muy malo.
La soledad...
¿Sabes lo que es la soledad?
No poder dormir pensando: "Se acabó".
Así será el resto de mi vida. No habrá nada mejor.
Y luego miras al hombre con el que te casaste
hace 20 años y piensas que también debe estar despierto.
¿No?
Debe sentirse de la misma manera que yo.
Pero lo miras, y está durmiendo como un bebé.
Eso... Eso es la soledad.
Sí.
Te entiendo.
También soy divorciado.
- Lo siento. - Hueles muy bien.
Siempre oliste tan bien.
¿Qué?
- Espera, lo siento. - ¡Ger!
¿Qué tal, Nick?
¿Qué pasó con Edna?
- Se murió. - ¿Qué?
Sí. Murió esta mañana.
Es un chiste. Está en el hospital.
¿Cambiaste las cerraduras? Todos están parados adelante.
Ábreles.
Joder.
Sí.
Mierda. Solo voy a abrir la puerta.
Hola. Lo siento. No los escuché. Tenía música puesta.
- ¿Qué está pasando aquí? - Perdón, papá.
- ¿Estás fumando? - No.
- ¿Eres mi bebé? - ¿Fumaste en mi casa?
Hola.
- Estabas fumando en mi casa. - No, papá.
- Estoy tan contenta de verte. - Yo también.
¿Qué tienes puesto?
- ¿Quién? - Es...
¿Es la blusa de tu madre?
- Tuve calor. - ¿Madre de quién?
Solo tenía un suéter.
Acabo de limpiarla en seco.
¿Esta madre? ¿Quién es ese?
- ¿Quién es quién? - Este.
Ese es Gerry Hoffsteader. ¿Te acuerdas, papá? De la misa.
Mucho gusto, Sr. Everhardt.
Papá, es Gerry. Hoffsteader.
Es contratista.
¿No has visto el camión de la Constructora Hoffsteader afuera?
Tiene una constructora. No nos hemos visto desde... No sé...
- Desde la secundaria, ¿no? - Sí.
Excepto por la misa, donde lo viste. Todos lo vieron.
- ¿Qué? - Tienes la blusa de mamá.
- Solo estábamos charlando... - Es sexi.
Después que puso las cerraduras.
Papá la mandó a la tintorería.
Lo llamé para poner cerraduras como tienen en la comunidad Remembranza.
No, es un vecindario.
Con eso, cierras con llave, y escondes la llave.
Y ella no puede salir.
Así podrán quedarse.
- ¿Qué? - Por ahora.
Siempre y cuando no vayan a Florida.
Ya sé, ¡tú eres el marido!
- Qué bien. - No.
Eso no es oficial.
Miren a quién encontré.
- No es el marido, Ruth. - Dios.
No es una solución.
¿Se queda a cenar?
- Emma... - Está bien.
Ya debo irme.
- No olvides tu abrigo. - Gracias por tu servicio.
Gracias por el servicio, Gerry.
- Bien hecho. - Me siento mucho más seguro.
- ¿Quién fumaba en la casa? - Emma.
¿Eras tú?
No, papá. Acabo de llegar contigo.
- Emma. - Alguien estaba fumando en la casa.
- ¿Quién fue? ¿Ese muchacho o... - Emma.
La princesa encantadora?
¿Cuánto te debo?
No estás divorciada...
No.
Quinientos, por favor.
Con los materiales.
- Gerry con G. - Sí.
Gracias.
- ¿Químicamente sensible? - Cállate.
- Me estoy congelando. - ¿Ese sostén también es de mamá?
- Déjame entrar. - No.
¿Pueden quedarse?
¡Oye! ¿Qué pueden quedarse?
Sí. Por ahora.
¿Cuándo se te ocurrió eso?
Por ahora. Dios.
¿Qué?
¡Oye! ¿Quién diablos crees que eres?
La reina Bitty, damas y caballeros.
Viene a la ciudad, se queda tres días. Tres días, joder.
Pone una cerradura, problema resuelto. ¡Qué genio!
¿Cómo no se me ocurrió a mí?
¿Quién crees que eres tú?
Llegué hace diez minutos, y ya me dices qué hacer
antes de poder evaluar la situación.
¿Quién soy?
Yo soy el que está aquí. ¿Sí?
- Yo soy al que llaman... - Déjame en paz.
En medio de la noche, el que tiene al geriatra en marcado rápido.
El hecho de que tengas poder notarial
es la mayor tontería de favoritismo de todo el universo.
Maldita sea.
- Oye. - Mierda.
Ni sabes el código. Qué gracioso.
Mierda.
Traigamos a Gerry. Puede cambiar las cerraduras.
Luego llevaré a Emma de compras, así ustedes se besuquean.
- ¿Sabes por qué tengo poder notarial? - ¿Por qué?
Porque eres un imbécil, esa es la razón. Eres un imbécil.
Tienes el poder notarial porque eres una cagona.
Papá sabe que no lo usarás.
Siempre has dejado que te dijera qué hacer.
- No es cierto. - ¿No?
¿Por qué te casaste con Eddie?
Porque no sabía quién era. ¿De acuerdo?
Y mamá tuvo una gran carrera, y yo era el ama de llaves.
- Dios mío. - ¿Qué? ¿Quién crees
que ponía comida en la mesa? ¿Quién te planchaba...
- tus camisas Fenwick? - ¿Quién te obligó?
Alguien debía hacerlo.
Alguien debía hacerlo, Nick, y yo era la chica.
No, Bitty, no eres una víctima. No eres una mártir.
Nadie te obligó a obedecer, ¿de acuerdo? Tienes que madurar
y dejar de tener tanto miedo. Basta de mentir.
- No miento. - Has estado mintiendo
por tanto tiempo, que ya no sabes la diferencia entre la verdad
y lo que quieres que todos crean que es la verdad.
Nuestros padres viven aquí.
No sabe el código.
Deberías visitarlos de vez en cuando.
- ¿Alguien le preguntó algo? - Nicky.
Te conozco. Eres el que fuma cerca de mis rosales.
Vaya a sentarse en sus rosales.
Nicky. Lo lamento.
¿Por qué? ¿Qué lamentas?
- Cállate. - Maleducado.
- Lo siento mucho. - Qué grosero.
No lo puedo creer. Qué grosero.
Al menos yo no intimido a la gente.
No soy un matón que les dice a todos qué hacer,
diciendo: "Tú, tú, te diré tus defectos,
"así no ves los míos".
Al menos no culpo a mamá y papá por mis problemas.
¿No acabas de culparlos por los 20 años de tu matrimonio de mierda?
Al menos tuve las agallas para intentarlo,
de tratar de amar a alguien, de dejar que alguien me ame.
Al menos tengo algo en la vida.
Tengo mucho en mi vida, créeme.
Sí.
Tienes un bar.
Entren de una vez.
Puedo oírlos desde la entrada.
¿Por qué no dices la verdad? ¿Por qué le diste a Bit el poder notarial?
Porque eres impulsivo, igual que tu madre.
No. Es porque eres egoísta.
¿Sabes por qué mejoran en la clínica?
Porque no tienen gente molestando todo el tiempo,
diciendo: "No me olvides, por favor, no me olvides.
"Te estás volviendo loca".
La única bendición de esta enfermedad es que no recuerdan que no recuerdan.
Hasta que se los dices.
¿Ahora eres médico?
- ¿Qué diablos sabes? - Por Dios.
Eres un camarero de un bar...
- Tengo... - que casi acabó la universidad.
- Casi. - Soy el dueño de un bar, papá.
- ¿Atiendes en el bar? - Tengo un bar. Soy el dueño.
- ¿Atiendes o no? - Sí.
- ¡Atiendo! Atiendo en un bar que es mío. - Eres un camarero.
¿De acuerdo? Sé que es una decepción.
Te entiendo, papá.
Es una mierda que tus putos amigos del póker sepan eso.
- Cuida el lenguaje. - ¿Qué cuide el lenguaje?
- Sí. - Muy bien.
¿Sabes qué? La otra noche quiso seducirme.
Sí. Mamá.
Me sedujo. Tuve que sentarme a explicarle que era su hijo.
Deberías haberle visto la cara.
Me cansé. Son todos tuyos, Bit. Buena suerte.
Hay un hombre en mi cama.
Es papá.
¿Me acuesto con nuestro papá?
Sí.
Quédate en la cama, cariño.
Qué pavo.
Pava tú.
Hola. Tu padre acaba de llamarme.
¿Dijo que volverás a casa esta noche? Llámame.
¿Es esa mi bebé?
No quiero.
Es café.
¡No quiero!
Claro que quieres. Ahí lo tienes.
¡Soy una adulta! ¡Si no quiero café, no quiero café!
Está bien.
¿Qué le dijiste?
¿A quién?
- A nadie. - Tranquila, mamá.
Ve a ver Popeye.
Le dije que te compré tickets de avión y que te recoja en el aeropuerto.
Eso le dije.
Coqueteando con ese contratista.
Ya no te reconozco.
Instaló cerraduras. De nada, por cierto.
¿Tengo cara de idiota?
Eddie es tan hijo mío como lo es tu hermano.
Creo que te cae mejor Eddie que yo.
O mi hermano, de hecho.
Por Dios, Bitty, ¿qué quiere decir eso?
Vístete. Salimos en una hora.
Toda la vida me has estado diciendo que no hay flores ni bombones.
No hay.
¿Cómo puedes decir eso?
Son todas flores y bombones en tu matrimonio.
Quiero decir, está perdiendo la cabeza, y aun así no puedes vivir sin ella.
¿No querías eso para mí?
Por supuesto que quería eso para ti. Es todo lo que quiero para ti.
¿Por qué crees que te echo?
Papá.
Bit. El amor es comprometerse. Hay que hacerlo funcionar.
Ve con tu marido y pregúntate por qué te casaste con él.
Porque me dijiste que no hallaría nada mejor.
¡Y no podías! ¡Eddie es lo mejor!
Tu boda fue el mejor día de mi vida,
haberte entregado a un hombre que pensé que podía merecerte.
¿Sabes cuál es tu problema?
¡California!
Eso es. Todo el mundo
volando en el viento, reinventándose. ¿Qué diablos es eso?
Eres quien eres. Yo soy padre, esposo, católico.
Lo sé porque lo soy. Nunca tuve que pensar en eso.
Pero no hay motivo para no ser feliz con un matrimonio perfecto.
No tengo lo que tienes tú.
Sí lo tienes.
¿No crees que tuvimos períodos difíciles? Deberías ir a hablar con un sacerdote.
Ya no soy católica.
Bueno, ahí está tu problema.
¿Cómo lo sabes?
¿Cómo es que siempre sabes cuál es mi problema?
¿Yo te hago eso? ¿Acaso te dije:
"Mamá irá a un hogar. Háblalo con un sacerdote"?
Te escuché, papá. Te pregunté qué querías
y luché para dártelo porque me importas.
Lo que quieres me importa. ¿Por qué yo no te importo?
Mamá era feminista, por Dios.
¿Por qué nunca nadie me preguntó qué quería yo?
Cariño, sí te preguntamos qué era lo que querías.
Dijiste que no podías esperar a ser madre.
¿Está la abuela aquí?
- No. - Ay, mierda.
¿Qué?
Dios, maldita sea.
¡Maldita sea!
Iré a ver si está arriba.
¡Ruth!
¡Ruth!
¡Mamá!
La encontré.
Está en lo de Marion.
¡Papá!
¡Papá!
Papá. ¿Estás bien?
¿Es el corazón? ¿Papá?
Ven. Vamos.
Bueno.
Me quedaré.
Me quedaré a ayudar.
Entonces, regresaré a fin de mes para ayudarlos a mudarse.
Gracias, Bitty. Estaremos bien.
¿Me iré contigo?
Solo viniste a darme un abrazo.
¿Dónde deberíamos...?
Aquí. ¿Qué pasa?
Te veré en unas semanas.
No estaré aquí.
Ah, ¿no? ¿Adónde irás?
Mi madre querrá que regrese con ella.
Sí, ¿no crees?
Súbete, Ruth. Hace frío.
Ponte el cinturón.
Mis zapatos no combinan con el bolso.
Te quiero, Bit.
Te quiero, papá. Adiós, mamá.
¿Cómo estuvo todo?
Bien.
¿Y tu papá está listo? ¿Ha firmado todos los documentos?
Sí.
Mamá se muda el primero.
Bien.
Nick debe estar feliz.
Tuvo razón por primera vez en su vida.
Pobre tipo.
¿Te...?
¿Te inscribiste en la facultad?
Bien.
- ¿Qué estás haciendo? - Déjame.
Lo siento.
Cuando te miro, lo único que veo es a mi bebé.
Lo sé.
No tienes que regresar si no quieres.
No puedo quedarme aquí, mamá.
Lo sé.
¿Me sirves un Manhattan?
Sí.
Excelente Manhattan, Nicholas.
¿Es Navidad?
Te emborrachaste en Navidad.
- No es cierto. - Sí lo es. Toma esos regalos
y ven aquí.
- Aquí. - Sí.
Aquí vamos.
En Maui, tendremos Navidad. ¿Empiezo yo?
- ¿Qué será? - ¿Quién te lo dio?
Tú, pava.
- Muy bien. - Yo...
- Ahí está. - Te ayudo.
- Déjame ayudarte. - Aquí vamos.
Yo...
Sí, eres buena en eso.
¡Mira lo que es!
- Macadamias. - Te gustan.
- Mis nueces favoritas. - Sí.
Gracias, cariño. Gracias.
Bueno, ahora sigues tú.
- Aquí. - Es de ti.
Sí, es mío.
Ahí está.
Ábrelo.
Adelante.
Y quiero que mires adentro porque
aquí hay algo.
¿Sabes quiénes son?
Sí. Somos tú y yo.
Somos tú y yo. Así que,
en el nuevo lugar, cuando te olvides,
tan solo míralo.
¿De acuerdo?
Lo siento mucho, Bertie.
- Mi tesoro, no te preocupes. - Phil.
No te preocupes. No. Estoy bien.
Estoy bien.
Hola.
¿Quién es Gerry Hoffsteader?
¿Quién?
¿No le diste un cheque por 500 dólares?
Sí. Es un contratista. Puso cerraduras en el apartamento de mis padres.
¿Cambió todas las cerraduras del edificio?
Lo sé. Él era... Fue muy caro. Lo siento.
Te compré algo.
Gracias.
Creo que ya me lo habías comprado.
No... Dijeron que es uno diferente.
Ábrelo.
Gracias.
Pensé que si mejoraba el diamante,
ya no lo dejarías en el auto con las monedas.
Mierda.
¿Hola?
Sí.
¿Nicky?
- Sí. - Sí, sí.
Sí.
Es esa misma persona.
Esto parece un velorio. ¿Es un velorio?
Sí, eso pensé que era.
No sé porque no estoy ahí.
- Está bien. - Creo que quizá... Disculpa.
Oye. ¿Cómo están?
¿La llevamos a casa?
- ¿Quieres irte? - No. No...
No puedo darme cuenta, por más que lo piense,
de quién es el velorio.
No puedo.
Norbert.
¿Cómo pude haber olvidado eso?
Linda, ¿qué te pasa?
Mi papá creció en una granja en un pequeño pueblo llamado Amboy.
Conoció a Ruth O'Shea en un encuentro comunitario
y sintió algo por ella desde entonces.
Aunque ella no le daba ni la hora.
Después de la escuela secundaria, él se fue a Corea,
y cuando finalmente regresó a casa,
su madre le dijo que la pobre Ruthie O'Shea había contraído polio
y no se levantaba de la cama hacía seis meses.
Entonces, él fue a su casa y la recogió,
la sacó de la cama, y la llevó en sus brazos
- al cine. - Al cine.
Al cine.
Nunca la dejó ir.
No podía vivir sin ella.
Este fue el momento perfecto.
Más tarde, me habría olvidado de él.
Antes, lo habría extrañado demasiado.
En este momento es perfecto.
Nunca sabré la diferencia.
Odias el auto.
No es cierto. No odio el auto.
¿Cómo harás para llevarlo a California?
Voy a conducirlo.
Con mamá.
¿Qué?
Es mi turno.
Encontré un buen lugar cerca.
Es difícil, Bit. Es muy difícil, ¿sabes?
Es más difícil que meter las manos en pollo crudo todo el día.
Lo sé. Por eso es mi turno.
Espero que seas socia del Automóvil Club.
Yo operaba la máquina de sodas.
Mi padre me traía leches chocolatadas.
Qué rico.
Tuve polio.
Sí.
Y por consiguiente, yo...
- Engordaste. - Engordé. Eso.
¿Quién vive aquí?
Tú.
Mira eso.
¿Quién falta? Alguien falta. Alguien falta.
Mira esto.
Este es mi novio.
Está en casa. Está esperando. Me está esperando a mí.
Siempre anda por ahí. El muy pavo.
¿Tú tienes novio?
No.
Anda por ahí.
Ten cuidado.
Una vez que te vea, jamás te dejará ir.
- Sí. - Sigue ese letrero.
Qué bonito. ¿Ves cómo se iluminan?
- Sí. - Se ven diferente.
¿Dónde estamos? ¿Adónde vamos? ¿Dónde está mi bolso?
Lo tengo yo.
Aquí está.
- Te amo. - Te amo.
¿Es esa mi bebé?
Hola, Sra. Ruth.
¿Tienes novio?
El mío... El mío...
Mira a ese pequeñito.
- Hola. - Hola, nena.
Ya viene el autobús.
- Ya casi estás en casa. - Sí. Te ves muy bien.
Tú también.
Qué mujer tan amable. Íbamos juntas a la escuela.
¿Sabes qué?
Creo que si tu novio viene cuando venga mi novio,
podríamos divertirnos. Podríamos hacer una fiesta. ¿Qué crees?
Hola.
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