All language subtitles for Vis.a.Vis.S04E03

af Afrikaans
ak Akan
sq Albanian
am Amharic
ar Arabic Download
hy Armenian
az Azerbaijani
eu Basque
be Belarusian
bem Bemba
bn Bengali
bh Bihari
bs Bosnian Download
br Breton
bg Bulgarian
km Cambodian
ca Catalan
ceb Cebuano
chr Cherokee
ny Chichewa
zh-CN Chinese (Simplified)
zh-TW Chinese (Traditional)
co Corsican
hr Croatian
cs Czech
da Danish
en English Download
eo Esperanto
et Estonian
ee Ewe
fo Faroese
tl Filipino
fi Finnish
fr French
fy Frisian
gaa Ga
gl Galician
ka Georgian
de German
gn Guarani
gu Gujarati
ht Haitian Creole
ha Hausa
haw Hawaiian
iw Hebrew Download
hi Hindi
hmn Hmong
hu Hungarian
is Icelandic
ig Igbo
id Indonesian
ia Interlingua
ga Irish
it Italian Download
ja Japanese
jw Javanese
kn Kannada
kk Kazakh
rw Kinyarwanda
rn Kirundi
kg Kongo
ko Korean
kri Krio (Sierra Leone)
ku Kurdish
ckb Kurdish (Soranî)
ky Kyrgyz
lo Laothian
la Latin
lv Latvian
ln Lingala
lt Lithuanian
loz Lozi
lg Luganda
ach Luo
lb Luxembourgish
mk Macedonian
mg Malagasy
ms Malay
ml Malayalam
mt Maltese
mi Maori
mr Marathi
mfe Mauritian Creole
mo Moldavian
mn Mongolian
my Myanmar (Burmese)
sr-ME Montenegrin
ne Nepali
pcm Nigerian Pidgin
nso Northern Sotho
no Norwegian
nn Norwegian (Nynorsk)
oc Occitan
or Oriya
om Oromo
ps Pashto
fa Persian
pl Polish Download
pt-BR Portuguese (Brazil)
pt Portuguese (Portugal) Download
pa Punjabi
qu Quechua
ro Romanian Download
rm Romansh
nyn Runyakitara
ru Russian
sm Samoan
gd Scots Gaelic
sr Serbian
sh Serbo-Croatian
st Sesotho
tn Setswana
crs Seychellois Creole
sn Shona
sd Sindhi
si Sinhalese
sk Slovak
sl Slovenian
so Somali
es Spanish Download
es-419 Spanish (Latin American)
su Sundanese
sw Swahili
sv Swedish
tg Tajik
ta Tamil
tt Tatar
te Telugu
th Thai
ti Tigrinya
to Tonga
lua Tshiluba
tum Tumbuka
tr Turkish
tk Turkmen
tw Twi
ug Uighur
uk Ukrainian
ur Urdu
uz Uzbek
vi Vietnamese
cy Welsh
wo Wolof
xh Xhosa
yi Yiddish
yo Yoruba
zu Zulu

Original subtitles

Si me nombraron director es porque no me tiembla la mano

a la hora de impartir justicia.

Mercedes Carrillo,

sacá todas las drogas que tenés escondidas

y pónelas en el pasillo de la galería.

Recuerden lo que sucede con las camellas

que se saltan las normas en Cruz del Norte.

Que frágil que es la amistad. ¿No te parece?

Ven aquí.

Muérete.

¡Parad!

La muerte se paga con la muerte.

Me las vas a pagar.

Bienvenida a Cruz del Norte.

Te quieren matar las presas, te quieren matar los funcionarios.

Eres la puta reina del mambo.

Hoy me fugo.

Lleva más de una hora mirando la mierda esa.

La va a coger.

La droga de la galería, que ha desaparecido.

No quiero que mi apellido vuelva a abrir un telediario.

Ni fugas,

ni muertes, ni escándalos, ¿no?

Y si sucede, que no salga de aquí dentro.

Quiero solicitar un vis a vis íntimo.

Si te animas, dímelo.

Por cierto, Altagracia, mi amiga,

se fuga.

Tu amiga Zulema te traicionó.

No fui la única a la que Zulema se la jugó.

¡Zulema!

Lo que tú tienes que hacer es distraerlos

mientras yo voy por los tubos de ventilación

hasta la zona de calderas que está detrás de las rejas.

Era Altagracia quien necesitaba salir.

¡Cruz del Norte es una prisión de máxima seguridad!

¡Las presas no pueden entrar y salir

como si fueran a la piscina municipal!

Yo la cagué con Zulema y con la fuga.

Presento mi dimisión.

No, Hierro. ¡No me corras por ahí!

Quedate sentado donde estás y escuchame bien:

no es momento ni de susceptibilidades

ni de orgullos heridos.

A ver si les queda claro a todos y a cada uno de ustedes.

La situación es que Altagracia se nos escapó

delante de nuestras propias narices.

Y para serles sincero, realmente,

es que no tengo la menor idea de dónde empezar a buscar.

Joder.

Da pena dejar cinco millones de euros pudriéndose bajo tierra.

Ahora da pena, pero algún día puede que te salve la vida.

No tenemos a Altagracia, pero tenemos a Zulema.

Ella sabe dónde está y cuáles son sus planes.

No tienes ni idea de quién es Zulema, Hierro.

Estamos hablando de una psicópata.

Todos tenemos un precio,

todos tenemos un umbral del dolor.

A Zulema puedes amputarle las dos piernas, que no va a colaborar.

No me refería a daño físico.

Hay muchas formas de hacer daño...

Qué hija de puta...

¿Tú eres Zulema?

Prisión para hombres de Cruz del Este.

En seis meses empezarán las obras.

Allí irá la cancha de deportes

y un poco más allá, empiezan las galerías.

La enfermería y los despachos, en el segundo piso.

Nuestra nueva prisión.

He pagado casi cien millones de euros por estos terrenos

y no voy a perder la contrata de la nueva prisión

porque una mejicana se ría en nuestra cara.

La entiendo perfectamente, señora Cruz.

Solo le puedo asegurar

que hasta que Altagracia no vuelva a la cárcel,

Cruz del Norte va a ser peor que Guantánamo.

Eso se lo firmo.

¡Antonia, salada!

¡Ay mis chochos! ¡Hijas de la gran puta!

¡Pero que es la Antonia!

¡Prohibido tocarse!

Venga, orden.

Cada una a su sitio o cancelo el vis a vis.

Ay, Palacios de mi vida, no te pongas así.

Que yo ahora mismo me bajo las bragas,

me pongo en pompa para que tú veas que...

¡Antonia! Ya.

Siéntate.

-¡Antonia! -Qué guapa estás, jodía.

Estás negra.

Está más prieta.

Eso es del sol de la calle, que es muy bueno.

Sí, el sol de la calle y que estarás bien follada, ¿no?

Ya te habrás quitado las telarañas del "potorrillo".

Sí, pero han tenido que usar un taladrador.

¿Y la vida por ahí afuera qué? ¿Qué tal? ¿Cómo te va?

Pues qué queréis que os diga...

-Igual que aquí. -Venga, hombre...

Me levanto a las siete de la mañana

porque ya tengo el pitido de recuento aquí metido.

-Cómo es, ¿eh? -A las dos como,

me echo la siesta, cago. Igualito que aquí.

Es que aquí terminamos siendo todas unas robots.

Ay, pero cabronas, yo os echo mucho de menos.

Echo de menos los chistes malos de la Rizos,

que esta, la Sole, esté todo el día rezando por la noche,

todas las noches ahí...

Ay, la risa de mi Saray...

Pero yo creí que esto no lo iba a decir nunca, ¿eh?

Lo que yo más echo de menos de corazón,

son los pedos asquerosos de la Tere.

Imagínate que ahora lo tengo ahí arriba, a mí...

Me han dado la libertad, sí,

pero me han quitado a mis amigas.

Qué "hijaputa", ¿eh? Nos vas a hacer llorar a todas.

Jefe, perdón, pero es que yo le tengo que achuchar.

No está permitido tocar.

-Palacios, por favor. -Está prohibido tocarse.

-Palacios, por favor. -Palacios,

de verdad, que yo no llevo nada.

Venga, daos prisa.

Tronqui, cuánto me alegro de verte.

Esa gitana...

Antonia...

Antonia,

estás más gorda.

Bueno, niñas,

ya tenéis que iros porque...

yo tengo que hablar unas cosillas con Zulema.

Que te quiero mucho, ¿eh?

No os podéis tocar, Sole.

Cuídate, ¿vale?

Kabila...

Adiós.

Un abracito.

Antonia...

Gracias por haber venido tan pronto.

Tenía una conversación pendiente contigo.

Me llevé tu pasta,

pero quiero que sepas una cosa: no te la robé.

Te la devolveré.

El detallito del saquito de la risa...

Me encanta tu humorcito, ¿eh? Chingón.

Fíjate. Lo que son las cosas.

Eso es lo que nunca tuvo la rubia. Sentido del humor.

Nunca estuvo a la altura. Tú y yo, en cambio,

nos entendemos.

Así que, ¿cómo hacemos ahora?

Yo estoy aquí dentro, tú estás ahí fuera...

Tú tienes los millones, yo no.

Pues ha llegado la hora de que gastemos toda esa pasta

en alguna playa tiradas.

Venga...

Me suena bien.

Primero hay que solucionar dos cuestiones.

La primera:

estoy harta de tropezar siempre con el mismo policía;

Castillo.

Hay que eliminarlo.

Esa es la primera de las cuestiones.

Me cago en mi puta vida.

De dolor físico, del cuerpo.

Hombre, a mí eso me da un poco igual, ¿eh?

Desde chica ya era muy brutilla.

Me he pegado, me he caído 20 veces...

Y ahora de mayor, pues, ¿sabes?

Con todas las mataduras que tengo en el cuerpo...

Si no lo aguantara, estaba yo arreglada.

El físico, porque el otro no lo aguanto tan bien.

Ese sí es jodido de verdad.

Por ejemplo, cuando estuve con esta,

que me traía por la calle de la amargura,

para mí era como si me hubiesen amputado con un hacha

los dos brazos. Es de la única persona que me he enamorado,

igual por eso me dolía tanto.

La verdad que cuando tienes un hijo, esto me parece ya...

como un dolor pequeñito ¿no? Al lado de...

Tengo una hija.

Estrellita.

Pero de eso no me hagas hablar, ¿vale?

Y bueno, pues...

-Córtame ahí. -¡Joder!

Estamos hablando de lo que me hace sufrir.

¿Sabes qué pienso yo?

Que un día sufrido es un día perdido.

Ha quedado bien eso, ¿no? ¿Habéis oído?

Consejito del día:

un día sufrido es un día perdido.

Es verdad.

Pues anda que no he perdido días...

Ay, linda amiga, si no vuelvo a verte...

Cuerpo garrido que me lleva a la muerte.

No hay amor sin pena.

Pena sin dolor.

Ni dolor tan agudo

como el del amor.

Ni dolor tan agudo

como el del amor.

¿Y cómo estuviste esta semana, Sole?

Más o menos igual.

Llegaron esta mañana.

Acá están los resultados de los estudios.

Bueno, estamos hablando de...

De un tipo de demencia, Sole.

Alzhéimer.

Alzhéimer...

¿Qué me va a pasar?

Hay que ver cómo se va desarrollando la enfermedad, pero...

Mira, básicamente, pueden pasar dos cosas:

puede pasar que de un día para el otro

recuerdes hasta el más ínfimo detalle de tu infancia,

por ejemplo,

o puede pasar que así, de repente,

no recuerdes ni siquiera quién sos.

¿Hay algo que me ayude a ralentizar este proceso?

Bueno, sí, hay cosas que ayudan, ya que lo preguntás.

Ejercitar el cerebro.

Las funciones cerebrales.

Tener en actividad la cabeza, ¿sabes?

Crucigramas, sudokus,

escribir un diario...

o memorias... Lo que quieras.

Bueno,

me voy a olvidar también

de que achicharré a mi primer marido y a su amante.

Así que...

algo positivo tiene este...

alemancito, míster Alzhéimer, ¿no?

"Alzhaimer" ese.

Lo siento mucho, Sole.

Lo que sí puedo ofrecerte, porque está a mi alcance, es...

Es la posibilidad de iniciar un trámite de traslado...

a un centro más completo que Cruz del Norte,

si así lo querés. -No. No, no.

Yo prefiero quedarme aquí,

con mis amigas,

con mis rutinas...

Con mi vida.

Sí, tapón. ¡Eh!

¡Saray! ¡Saray! Vamos a echar unas canastas.

Venga, va.

Pero ¿qué quieres, morir o qué?

Ay, Tere, Tere,

cómo te gustan a ti los tiritos, ¿eh?

-Cómo te gustan... -Gilipollas...

-¿Eh? Cómo te gustan... -Tira.

Esa Magic Jordan

le quita a Saray.

Magic Jordan se prepara para tirar.

¡Canasta!

Y canasta.

Dos a cero.

Va.

Mierda.

La romería de las yonquis.

Qué "hijaputa". Pues a mí no me quiere vender.

Ten amigas pa esto.

Ajá.

Es una pavada.

No, lo hablamos en otro momento, Sandra, no hay problema.

Ahora vuelvo.

Saray, no le digas que he sido yo.

Agüita.

¿Tú estás mal de la cabeza, no? ¿No te funciona algo?

Tira eso ahora mismo.

¿Eres gilipollas o qué, que quieres?

¿Que te mate Sandoval?

¿No te acuerdas de lo que le hizo a la concejala?

No te metas en mi vida.

¡Y una puta mierda, Rizos!

O tiras eso ahora mismo,

o voy a ser yo la que se lo diga a Hierro.

Mira, te voy a decir una cosa,

tú a mí no me dices lo que tengo que hacer, ¿vale?

Aquí no hay nadie, chicas.

Vamos a ver, ¿no nos van a dar de comer o qué coño pasa aquí?

Putas judías cocidas que me tienen que dar...

No, de verdad, o sea, nos dan una mierda de comer,

¿y encima nos la van a dar tarde? -A esto no hay derecho, hombre.

-¡Queremos comer! -¡Queremos comer!

¡Queremos comer!

¡Queremos comer!

¡Queremos comer!

¡Queremos comer!

Venga, fieras...

Bueno, bueno...

Joder...

Oye, Palacios, ¿qué es esto?

¿Dónde mierda está Altagracia?

Ni idea.

La frijolita es una caja de sorpresas.

En vista de los últimos acontecimientos,

me veo obligado a tomar medidas excepcionales de seguridad.

Norma número uno:

se harán dos cacheos diarios.

Al salir de las duchas y antes de ir a la cama.

Registro.

Que nadie salga.

Haced una fila.

Gírate.

Norma número dos:

cada noche, dos de ustedes, al azar,

entrarán en aislamiento hasta nuevo aviso.

¿Perdona? O sea, eso no se puede hacer.

-¿Sin motivo ninguno? -Qué hijo puta...

Tú vas a ser la primera. Y tú la segunda.

¿Yo? Pero si no he dicho nada, te lo juro que no he dicho nada.

Norma número tres:

se realizarán registros sorpresa

a cada momento.

Durante el día y la noche. Sobre todo durante la noche.

No, no. Pero a ver, es que no nos podéis quitar de dormir.

Necesitamos descansar.

Norma número cuatro:

se prohíben las llamadas telefónicas o vis a vis

¡Eso no se puede hacer!

Oye, Hierro, eso no lo puedes hacer

porque esto no es un campo de concentración nazi.

Todas estas medidas injustas pueden cambiar

si Zulema decide colaborar.

Y, Zulema,

está en tu mano.

¿Vas a colaborar sí o no?

Tengo todo el tiempo del mundo, me da igual.

Pierde quien parpadee.

Voy a encontrar la forma de que hables.

¿Pero tú qué mierda eres?

¿El perro de Sandoval?

¿Te está domesticando?

¿Eh?

¿Qué le debes?

-¿Qué le debes? -Cállate.

¿Pasó algo en Cruz del Sur? ¿Qué pasó?

¿Qué pasó?

¿Qué pasó?

Jo...

Tu puta madre.

Y si no lo hago, ¿qué vas a hacer? ¿Pegarme?

Zulema sabe dónde está escondida Altagracia.

En su mano...

está que Cruz del Norte no se convierta en una pesadilla.

Brillante, Hierro.

Echarme a todas las presas encima. Como en el colegio,

que castigaban a toda la clase por culpa del bicho.

Decide:

¿Altagracia o tus amigas?

Yo no tengo amigas.

Por mí, como si las sacas al patio y las fusilas a todas.

-Me importa una puta mierda. -Muy bien.

Vamos a ver a quién le importa menos.

Hierro,

¿también nos vais a dejar sin comer?

Apunta: norma número cinco;

por el culo te la hinco.

Van a comer.

Tranquilas, que van a comer.

De verdad que esto es demasiado. De verdad.

Ay...

Bueno. A mí estos discursos me dan mucha hambre.

Está buena.

¿Estás enferma, mami?

Yo no tengo miedo a morirme.

Estoy preparada.

Tampoco le tengo miedo a el dolor.

Lo único que no soportaría sería...

olvidarme de la gente que quiero.

No quiero perder mis recuerdos, no quiero...

convertirme en una lechuga.

Tengo alzhéimer.

¿Qué?

Sandoval me hizo unas pruebas y...

Una de las cosas que me ayuda a sobrevivir a mí aquí,

en esta cárcel,

es la memoria.

Los recuerdos.

Recuerdo...

a mi mamá cantando boleros,

el día que nació mi niña,

su primer dientecito,

ustedes...

Y si todo esto me lo va a quitar el alzhéimer,

prométeme que el día que yo no te reconozca,

me vas a preparar un café con leche,

con cuatro cucharadas de azúcar, que a mí me gusta muy dulce,

y me le vas a poner estas pastillitas.

A ver... A ver, mami,

eh...

-Dame un segundito, tía. -Tere, Tere.

Tere, yo no puedo vivir en dos cárceles.

La cárcel, esta, la real, esta, la física

y, además, vivir en una cárcel mental.

No puedo, Tere.

Yo solamente podía pedirle esto a dos personas aquí:

una es Maca...

y otra eres tú.

Ustedes son mis niñitas.

Tere, por favor.

Por favor.

Vale, vale.

No te preocupes.

Y perdóname.

Sole,

hay que volver a la celda.

¿Qué tocará hoy según las nuevas normativas estas?

Registro sorpresa, paliza... A saber.

Cuídate, mi hija.

Que esta vez sí te has pasado de la raya.

Mi umbral del dolor es una porquería.

O sea, yo cuando voy al médico le digo que me dé analgésicos,

que me anestesien, que me sede o lo que sea

porque es que no quiero sentir nada. Porque es que todo me duele.

Pero si tú eres yonqui.

-Qué morro... -Sí, tú... ¿Tú miedo?

Si te encantan las agujas, yonqui.

Eh, bueno, pues sí que las tolero bien,

pero era una niña te tienen que vacunar y tal

y me tenían que coger entre tres o cuatro personas

porque no lo podía soportar. Unos gritos...

El umbral del dolor uno lo puede controlar desde aquí.

Es que yo también creo que está todo en la cabeza,

porque yo una vez vi a un... A un... ¿Cómo se llama?

A un faquir comiéndose una bombilla...

Uy, qué necesidad...

...y luego metiéndose una espada por la boca.

Madre mía.

Uy, yo también he visto a muchas metiéndose espadas por la boca.

Qué guarra...

¿Y tú te has comido alguna vez alguna bombilla?

Pero ¿tú eres gilipollas? ¿Una bombilla?

El coco lo dirige todo.

¿No controlas el miedo? Tienes miedo.

¿No controlas el dolor? Tienes dolor.

Hay que tener mucho culo.

-¿Culo? -Esto es culo, esto es culo, ¿eh?

-Eso es la cabeza. -Este culo piensa.

Mira, esto es el culo.

Y ahora me voy a cagar.

-Pues lo que saldrá por ahí, nitrón. -Qué asco de tía, de verdad.

O sea, es que de verdad...

¿Saben que van a construir un váter especial?

-Que lo oí hablar el otro día. -¿Para ella?

¡Mira qué baratas! ¡Qué buenas son!

¡De algodón, del que no hace ni pelotillas!

Algodón del bueno. ¡Del bueno!

¿Las tangas también son del algodón?

Claro.

Mira, y las de puntillas...

Un abracito.

...y las de satén y de encaje también.

Mira, tócalas, tócalas que buena.

¡Venga, niños!

¿Y cuál es la segunda cuestión?

Porque dijiste que había dos cuestiones que solucionar.

Tengo un plan para que me saques de aquí.

Un secuestro exprés.

¿Y a quién hay que secuestrar?

A alguien que le importa mucho a Sandoval.

Pero ¿ese alguien le importa más que su verga?

Su ex.

Estuvo casado.

Sandra Pitche.

Veinte años de feliz matrimonio.

Tienen dos hijas.

Pobrecitas.

¡Son tres a cinco euros, ni a ocho, ni a diez!

-¿No te las vas a llevar? -Sí, sí.

-Mira... -Pónmelas.

Son las Calvin Klein gitanas.

Vamos, purita imitación.

De primera.

Gracias.

Adiós, hija, y que la disfrute.

¡Ole! ¡Venga, niñas!

¡Llevarse las bragas, que las llevo "mu" baratas!

Ay, Dios.

Bueno, ¿se va a decir algo ya o qué? ¿Eh?

Venga, caballero, venga.

Solo hay un tema:

Zulema.

Esta tía...

se divierte jodiéndonos la vida a todas.

Por su culpa esta cárcel se ha vuelto un infierno.

Esto no hay persona humana que lo aguante.

Ni a los prisioneros de guerra los tratan tan mal.

Un momentico. Espera, espera.

¿Están pensando en matar a Zulema?

¿A Zulema?

Chicas, calma, calma.

Que Zulema es un bicho malo.

Muy malo.

Pero, vamos a ver, ¿por qué no hablamos con Zulema,

le hacemos entrar en razón y que le cuente a Hierro lo que sabe?

Así no te vamos a dar las drogas, yonqui de mierda.

Zulema nunca va a colaborar con Hierro...

-Ya. ...pero si nos la cargamos,

se acabó el problema de raíz.

Muerto el perro, se acabó la rabia.

Eso es. Hay que dar un paso hacia adelante.

Hay gente que se dedica a joderle la vida a los demás.

Por ejemplo, Anabel. ¿Alguien la echa de menos?

No. Y Zulema tiene que acabar igual que Anabel:

en el cementerio.

¿Quién está de acuerdo conmigo?

Hombre, sí, sí. Si todas estáis de acuerdo, sí, claro.

¿Mami?

Sabes que es lo justo.

No es agradable meterle un pincho a una persona,

pero hay veces que no te quedan más cojones.

Ay, Rizos...

¿Le has metido tú un pincho a alguien alguna vez?

¿Lo has hecho?

Tú no sabes lo que es eso.

Si algo he aprendido yo en la cárcel,

es que enterrarle un pincho a alguien por un costado,

realmente no soluciona nada.

Ahora viene la parte más difícil.

¿Quién lo va a hacer?

¿Alguna voluntaria?

Pues lo sorteamos.

-No digas gilipolleces, Luna. -Goya, pues hazlo tú.

¿Yo?

No, no. Yo paso.

Ay...

Qué importante, ¿no, Saray?

Digo acá dentro. Tener...

Tener a alguien que te quiera,

alguien que te haga sentir querido, ¿no?

Alguien en quien confiar, por ejemplo.

Ahí va.

Mira:

tenés buen gusto, gitanita, ¿eh?

Madre mía, qué buena está la negrita Kabila esta, ¿eh?

Un bombonazo.

Lástima que no eligió un buen camino, ¿no?

¿Eh?

Tenemos una nueva camello en Cruz del Norte.

-¿Qué coño quieres? -Lo dejé bien claro:

que nadie levante una sola papelina del suelo.

¿Lo dejé claro o no?

Ahora lo tengo complicado porque no lo puedo dejar pasar por alto.

Imagínate que si hago esto, ¿quién me va a respetar acá dentro, Saray?

Ni Dios.

Es realmente una pena, ¿no?

Que los perros se tengan que hacer cargo de semejante cuerpazo...

Qué puto cobarde.

Vos podés evitar

que eso tan espantoso suceda, ¿sabes?

¿Cómo?

Solo necesito que me digas

cuál es el punto débil de una antigua amiga tuya:

Zulema.

¿No te gustaría disfrutar...

de hacerle daño?

Quiero ver a mi hija dos veces al día.

Por la mañana...

y por la tarde.

Ningún problema.

El punto débil de Zulema...

es una persona.

Cumple condena...

por robos menores.

Ya.

Y se llama Fátima Ahmid.

Espera.

¿Y por qué es tan importante

esta tal Fátima para Zulema?

Pero, vamos a ver, por favor, que yo no he matado nunca a nadie...

Pues te vas a estrenar por todo lo alto.

¿Te han mandado a matarme?

¿A ti?

Sí, ha sido un sorteo.

Joder, Tere...

Desgraciada en el juego,

desgraciada en amores...

Gafe total.

Pincha.

Aquí.

Aquí.

Aquí. En la vena cava.

Me desangro en dos minutos.

Pincha.

¡Pincha!

Pincha.

¡Pincha!

Pincha.

¿No puedes? ¿No puedes?

Ah, mira, ahí vienen tus amigas.

No confiaban mucho en ti. Tira.

¿Qué?

¿Has organizado tú todo esto?

Sí.

A jugar.

¿Qué es eso?

-¡Nos va a quemar vivas! -¡Hija de puta!

¿Alguna más?

¡Vais a venir conmigo al infierno, putas!

¡Corre, corre, corre!

¿Te gusta...

lo que ves?

¿Te gusto?

¿Te gusto?

Pues pégame.

¡Pégame!

Que no me queje, no quiere decir que me guste.

¿Tú eres Zulema?

Sí, yo soy Zulema. ¿Quién eres tú?

Soy tu hija.

Hija de puta. Te voy a matar.

Bloquea las puertas y ni se te ocurra gritar.

Les presento a Fátima.

La jodiste.

¡Que pares!

Ha llegado un paquete a su despacho.

Tira, eh.

Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.