All language subtitles for Tuo vizio è una stanza chiusa e solo io ne ho la chiave, Il (1972) 720p.spa

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Original subtitles

TU VICIO ES UNA HABITACIÓN CERRADA Y SÓLO YO NO TENGO LA LLAVE

¡Ah, sí!

Ella definitivamente merece ser comparada con Mary Stuart.

Nadie más ha sido representada de tantas maneras diferentes,

Como una asesina, o una mártir.

Pero ella fue una mujer.

Una gran mujer.

Parece que su madre fue una actriz importante.

Sí, hizo carrera pasándose de una cama a la otra.

¡Por mi madre!

- ¿Qué está diciendo?

Siente nostalgia por su madre. Es típico en los italianos.

¿Y tú?

¿No bebes?

Bueno, hijos de puta...

- hasta los niños hablan así hoy en día -

ofrézcanle algo de beber a mi esposa.

¡Vamos!

Sin cumplidos.

¡Por mi esposa!

Bebe.

¿Tal vez preferirías beber de mi calavera vacía?

Oliviero, no quiero hacerlo.

- A nuestra salud, esposa mía. - ¡Oliviero!

Bébelo todo.

Sí, cariño,

En Venecia recibimos una educación visigoda.

Discúlpame, señora,

tal vez me equivoqué con la cantidad.

¿Adónde vas?

Esta es Brenda.

Nada mal para una mucama, ¿eh?

Perder las Colonias y ganar una sirvienta como Brenda...

ha sido un buen negocio.

¿Tienes debilidad por las mujeres negras, Oliviero?

Todos los hombres blancos fantasean con ellas.

Tal vez las negras sean un poco el sueño secreto de todos.

Son las ropas las que hacen mal al mundo.

Desnudos, todos somos iguales.

Es fácil para estos jóvenes...

creer que son algo...

mientras es obvio que, en realidad, no son nada.

¿Cómo te atreves a ponerte eso?

¿Por qué? ¿No te excita verme como ella?

Vas a dar un espectáculo, como siempre...

entonces, ¿por qué no hacerlo disfrazados?

¿Qué representaba tu madre para ti?

¿Maria la loca...

o María la sanguinaria?

Eres una puta,

una sucia puta.

¡Maldición, sí que beben!

Yo no tengo nada contra la bebida, ¡Jesús y María!

A mí también me gusta levantar una copa cada tanto.

Pero esta gente no para, una noche sí, y la otra también.

Siempre hay amigos de visita, Sra. Molinari.

¿Amigos? Esos son los locos del Camping...

lunáticos, vagabundos y extranjeros.

Jesús y María, no pienses que lo digo por ti...

Pero el Sr. Oliviero frecuenta cierta gente...

¡pensar que lo he visto nacer!

Yo serví en esta casa...

cuando su madre, la condesa, era una muchacha...

¡Ah, qué tiempos!

¡Hola, Satán!

Él es el único animal inteligente en este lugar.

¡Tengan un poco de respeto por esta anciana!

Buen día.

Hola, Dario, ya que conoces a la sirvienta,

¿por qué no te hablas también a la patrona?

Tener a las dos estaría bien para mí.

Siempre me gustó el café con leche en la cama.

Olvídalo, ellas no son para nosotros.

En la Villa Ruvigny suceden cosas que ni puedes imaginarte.

Lidiar con el correo internacional...

es cada día más difícil, Sr. Ruvigny,

ordenar libros a Paris o Londres significa esperar meses,

incluso cuando va todo bien.

Esta noche, en el mismo lugar?

Esta bien,

pero no es seguro. Puedo estar ocupado.

Escucha, conmigo la excusa de estar ocupado no funciona..

Empezaste a trabajarme arriba de los pupitres del colegio,

profesor, y ahora pagarás.

¿Todo bien, Sr. Ruvigny?

Sí, querida. Póngalo en mi cuenta, Bartoli.

Por supuesto.

Siempre me pregunto por qué Zenit no reimprime sus libros.

Me encantaría verlos nuevamente en las vitrinas.

Debería usted encontrar otro editor, Sr. Ruvigny.

- Buen día. - Siempre a su servicio.

¡Uno de estos días voy a matarte!

Auque tenga que darte cianuro, ¡te mato!

¿Cómo pretendes exorcizar a Satán? ¿Con una escoba?

Sólo quiero que esté lejos de mis palomas.

¿Cenas en la ciudad esta noche?

Tal vez.

¡Socorro!

¡Socorro!

¡Socorro!

¡No!

Oliviero.

¡Oliviero!

- ¿Qué? - Está llegando alguien.

- ¿Alguien? - Sí, es un auto de la policía.

¿Qué podrán querer de nosotros?

No te escuché entrar esta noche.

Brenda no estaba aquí para abrirte. Pronto, vístete.

- Están durmiendo, ¿eh, doctor? - Sí.

- Buen día. - ¿Sr. Ruvigny?

- ¿Qué desean? - Disculpe...

Disculpe por llegar a esta hora insólita, Soy el comisario Farla.

Sé que es una molestia,

pero tengo que hacerle algunas preguntas.

¿Sobre qué cosas?

Digamos...

privadas.

Yo soy Oliviero Ruvigny.

Lo conozco muy bien, Sr. Ruvigny, de nombre, al menos.

Inclusos los comisarios tenemos instrucción obligatoria...

no muy seguido, pero cada tanto leemos libros.

Tal vez sería mejor entrar, Sr. Ruvigny.

Claro, pasen.

Entiendo que no le gustará a la señora,

pero me gustaría cambiar ideas en privado.

¿Por qué? No tengo secretos para mi esposa.

Como Ud. prefiera.

Será todo muy rápido.

Usted tenía una cita, anoche,

con una empleada de una librería en Roma.

¿Me equivoco?

¿Quién, Fausta? Sí...

durante un tiempo nos vimos,

comisario, pero no ayer a la noche.

Yo era profesor en el colegio Tasso hace diez años...

y Fausta era una de mis alumnas.

¡Y después hablan mal de los estudiantes!

Conservar una amistad con el profesor,

incluso después de diez años.

Es muy hermoso, ¿no le parece, señora?

Muy...

Las alumnas de Oliviero siempre tuvieron debilidad por él.

Supongo que es un complejo de pupitre de colegio. ¿Cuánta azúcar?

Amargo, señora. Gracias.

Si yo entendí bien...

- ¿Fausta me denunció por faltar a la cita? - Vittorio.

Probablemente no tuvo tiempo.

No creemos que haya muerto accidentalmente, Sr. Ruvigny.

Es Fausta.

- ¿Pero quién pudo... - ...matarla en una forma tan cruel?

Eso es lo que debemos averiguar.

Todo lo que sabemos por ahora es que fue asesinada...

con un arma curva, tal vez una guadaña.

Sr. Ruvigny...

de las 8 a las 10, anoche, ¿dónde estaba?

Estaba aquí, en la villa,

mi mujer puede confirmarlo.

Ah...

Ya veo.

¿Alguien más puede confirmarlo, el personal de servicio, tal vez?

Tenemos con nosotros una muchacha de color.

Ayer fue su día libre...

y estuvo fuera, incluso por la noche.

- ¿No hubo invitados anoche? - ¿Por qué?

Estoy hablando de los habitantes...

de esa especie de manicomio alegre llamado Mondial Camping.

Usted sabe, señor,

que el mayor divertimento en este pueblo son los chismes.

No, no hubo nadie anoche.

Bien. Disculpe la molestia entonces,

pero me temo que no será la última.

Un delito en estos lugares levanta mucho polvo.

¿No tiene planes de viajar, verdad, Sr. Ruvigny?

- ¿Viaje? No, ningún viaje. - Debí imaginarlo...

un escritor lleva todo su mundo adentro.

De todas maneras, no se vaya lejos de la villa.

Naturalmente, comisario.

- Buen día, señora. - Buen día.

Probablemente el librero escuchó nuestra conversación.

La muchacha me perseguía... desde hace años...

insoportable.

Ella no quería aceptar que todo había terminado.

De todas maneras, gracias.

Podrías haber confesado y ponerme dentro.

Llegué tarde anoche porque tuve un problema,

- perforé un neumático. - No te pregunté nada.

Bien, pero me crees capaz de cortarle el cuello a una amante.

Incapaz como escritor, pero bueno como sádico asesino.

Quién sabe si un día no me decido...

y me atrevo a cortar tu propia garganta.

- Tú no hace preguntas, ¿eh? - ¡Déjame en paz!

Tengo el neumático reparado, trata de no olvidarlo.

¡Cuidado con lo que dices, y con lo que haces! ¡Cuidado!

¡Oliviero!

Son los jóvenes del camping, Sr.

¿Los hago entrar?

Diles que se vayan.

Ya tengo dos putas aquí adentro... ¡Vete!

¡Vete!

La policía... ¡Debes llamar a la policía!

¿La policía? Ya sospechan de mí por la otra,

sería como ponerme la soga al cuello.

Dirán que soy un loco, un loco homicida.

- ¡Pero debes hacerlo! - No puedo, Irene.

Nunca creerán que no fui yo.

Ni siquiera tú me crees.

Ayúdame, por favor.

Debemos hacer algo...

tenemos que ocultar el cadáver.

- ¿Ocultar el cadáver? - Sí.

Escucha, Irene, nadie la buscará.

Diremos que se fue...

Sí, que se fue y no sabemos nada..

En el sótano...

la ocultaremos en una pared del sótano,

y nadie la encontrará jamás...

Nadie la encontrará jamás.

Tenemos que quitarle las manchas...

limpiarlo bien.

- ¿Por qué no lo entierras con él? - No, no puedo.

Sabes que no puedo.

Maldición... Se ve.

Oh.. ¡qué piernas!

Póngalo por ahí.

¿Por qué sale Ud, Sra.? ¿No está Brenda?

- Ella se fue. - ¿Se fue? ¿Para siempre?

Mira que...

¿Por qué? ¿Qué hay de extraño?

Nada, es sólo que me llevaba bien con la rubia.

Yo le decía "rubia", así, en broma.

Oh, casi me olvido... Un telegrama.

Pegolotti me lo dio en la oficina postal.

Así que hice un viaje, y dos servicios.

- ¿Un telegrama? - Sí. Buenas noticias, espero.

LLEGO LUNES TREN 15:00. SALUDOS FLORIANA.

Esta arrogante rompe huevos...

Justo ahora tenía que venir a jodernos.

- ¿Estuvo en nuestro casamiento? - Me parece que sí.

Mi hermana la trajo desde París.

Tu sobrina debe tener al menos 20 años ahora.

Sí.

- ¡Hey! - ¿Qué te hizo?

¡Me tocó... aquí!

Bueno, es grande pero no es el confín de la patria...

¡Qué atrevido!

Giovanna, ¡bienvenida!

Si le hubieras tocado el culo a la vieja...

- ¡tendría que cortarte las manos! - Soldados...

por favor, ¿creen que están en un burdel?

No vino. Vámonos.

¡Qué tarada! Primero se invita ella misma...

y después nos hace venir aquí en vano.

Mejor así.

¡Hola, Oliviero! Gracias. Adiós.

- Adiós. - Adiós.

Autostop. El teniente fue muy gentil...

tenía que ir al aeropuerto de Padua, pero se desvió por mí.

- ¿Y esa cara? - Estoy shockeado... ¿tú eres...?

Floriana, sí... cuidado con los shocks,

¡que a tu edad te puede dar un infarto!

- Irene, ¿cómo estás? - Bien, querida.

A ti es inútil preguntarte, ¡estás espléndida!

Mejor nos vamos. Cuanto más rápido lleguemos a la villa,

más rápido podremos tomar algo.

- Déjame, te ayudo. - Gracias.

¿Cuántos cuartos hay aquí?

Demasiados.

Pero hemos vaciado muchos de ellos, porque eran peligrosos.

Uno de estos días, el techo caerá sobre nuestras cabezas.

Es una emoción que no hemos probado.

Yo nunca tuve un cuarto propio.

Rinde poco ser un genio, ¿eh?

Oliviero asegura que las novelas han muerto.

En realidad es él quien está muerto.

No ha sido capaz de escribir un renglón en muchos años.

Lo único que puede vender son los muebles de la casa.

Es sólo un gato, y es muy bonito además.

¿Le temes a un gato?

Se llama Satán.

Era de su madre.

¿De la tía Ester?

Sí.

Oh...

No me digas... ¡una media negra!

Irene, ¿para qué tienes esto? ¿Fetichismo?

¡Dame eso!

Era de una muchacha que tuvimos aquí.

Se fue, pero no tenía mucho de sirvienta.

¿Vienes, Flo?

¿Así que viviste en una comunidad en Paris?

Sí, por seis meses.

¿Y qué hacías allí?

Hacía de todo.

¿Escuchaste, Irene?

También a ti te haría bien un poco de comuna.

Donde las mujeres son de todos.

¡Donde los hombres son de todas!

Es un poco retardado con el sexo, y temeroso de la impotencia...

literaria, por supuesto.

El sexo es una ocupación que sólo pueden practicar...

quienes además de los medios, tienen fantasía.

Irene no tiene ninguna de las dos.

¿El ilustre escritor estancado no se olvida algo?

¿Qué?

Los medios y la fantasía... sí. Y algo más, te diré...

Ve a ver quién es.

Buenas noches.

El portal estaba abierto.

Me pidieron que le entregara esto.

- Gracias. Buenas noches. - Buenas noches.

¿Qué es eso?

No lo sé.

- La mandaste a limpiar afuera. - No, yo no.

Vamos arriba.

No, Oliviero, ¡te lo ruego!

Irene.

¡Irene!

¿Oliviero?

- ¿Qué está pasando? - Nada, nada serio.

Irene no se siente muy bien.

Está un poco cansada, eso es todo.

- ¿Tal vez necesite algo? - ¡No!

No, no necesita nada, Ya te dije, sólo está cansada.

Estamos sin servidumbre.

Yo también estoy cansada. El viaje ha sido movido..

Me voy a la cama.

¿Quién es?

Lo siento, pero tengo algunos apuntes en ese armario.

¿Necesitas papel para cartas?

No, sólo anotaba algunas direcciones.

¿Te gusta la sobrina, no?

Cualquiera sea el estado de Oliviero Ruvigny hoy...

casado o no, decadente o no...

Floriana está lista, en nombre de la depravación...

para hacerle gozar de la vida.

Escucha... ¿cómo fue que te acordaste de nosotros?

Quise venir aquí...

desde que me enteré que la tía Ester había muerto.

¿Y de mí que has sabido?

Oh, lo de siempre.

Que desde que te casaste te explotó el cerebro.

Que eres un puerco, un alcohólico, un drogadicto...

etcétera, etcétera...

Etcétera, etcétera...

Dime...

¿Es verdad que dormías con tu madre en su cama?

Quiero decir, cuando ya eras grande...

¿Es verdad que eres una puta barata?

Bueno, puedo ser barata pero buena...

¡Irene!

¿Por qué te ha encerrado aquí?

Me dijo que no estabas bien.

- ¿Podrás llegar hasta el dormitorio? - Sí.

- ¿Dónde está él? - Acabo de oírlo marcharse.

Maldición, ¿por qué no pediste ayuda?

Es un maldito sádico.

Tú no sabes, no sabes...

Oliviero está enfermo, me aterra.

¿Quieres decir que está loco?

A veces no sabe lo que hace.

Ven, ven a mi dormitorio.

Sabía que la familia de Oliviero estaba loca, pero...

a esta altura debemos llamar a un médico.

No, no, no.

Ningún médico, ningún extraño.

Irene, quiero ayudarte, debes confiar en mí.

¿Qué ha sucedido?

Días atrás...

vino la policía.

Habían encontrado el cuerpo de una mujer... asesinada.

Ahora lo sabes todo.

Pero no puedes vivir con alguien a quien crees asesino.

Te ruego, Floriana,

ni una palabra a Oliviero sobre lo que te dije.

Si él lo supiera.. Dios mío, me mataría.

No mientras yo esté aquí.

Estás ardiendo...

tienes fiebre.

No tienes de qué preocuparte,

no diré una palabra.

Estoy de tu lado, ¿entiendes?

Eres tan dulce.

- Pero ahora... - ¿Ahora qué?

Ahora que lo sabes todo querrás irte.

Y sería justo.

Ni siquiera lo he pensado.

Nosotras debemos ser aliadas.

Unidas.

¿Por qué lo haces?

¿Sí?

Oh, buenas noches, señor.

Giovanna llegó hoy desde Brescia.

Oh, sí, ¡ella es propiamente una leona!

Sí, mañana.

¿Esta noche?

Pero está cansada, pobre niña, ha sido todo un jaleo...

Sí, señor. Hasta mañana, señor.

Máxima discreción, señor. Buenas noches.

Madame, estoy realmente cansada, me voy a la cama.

Buenas noches, hija mía.

Mañana comienzas bien: ¡50,000 el turno!

Buenas noches.

- Buenas noches, madame. - ¡Descansa bien!

¿Madame, ¿es Ud.?

Hey, dormido, ¿tienes algo de crema?

¿Dormido? Me gustaría despertarme contigo.

¿Y la crema?

De primera calidad.

Fresca y apreciada en todo el vecindario.

- Tu no eres italiana, ¿verdad? - Mitad y mitad.

Entiendo, ya han embaucado a otra.

Había una muchacha negra antes que tú, a quien le decían que era igual que todos...

pero ellos la tenían para que sea su sirvienta.

Tal vez por eso se fue.

- ¿Tu la conocías bien? - Como culo y calz...

- Disculpa, ¿entiendes bien italiano? - ¿Entonces te ha dejado?

Desapareció. Una hermosa mañana... ¡puf! ya no estaba.

Espero que no haya tenido el fin de Giovanna...

¿Que fue..?

- Buen día, Sr. Ruvigny. - Buen día.

El domingo corro en moto.

Si vienes verás que no soy un dormido...

Me gusta, me gusta, ¡eso es seguro!

No está mal la integración europea...

¿No cree, Ruvigny?

Lo siento, comisario,

pero he estado fuera de fase por un tiempo.

¿Qué integración?

Aquí estamos, en una pacífica venecia...

con cerveza alemana, whisky escocés...

...y condimentos atómicos para todos.

Ese es el problema con los intelectuales... el pesimismo.

¿Hay algo de qué reírse?

No creo que el Dto. de Homicidios sea una escuela de humorismo.

No, todo lo contrario.

hacemos lo que podemos, de acuerdo a lo que tenemos.

Equipamiento excepcional...

¡Imagine que nuestros científicos forenses...

tienen hasta un lente de aumento!

Bromas aparte, le debo una disculpa.

¿Disculpa? ¿Por qué?

- Por Bartoli. - Ah...

- el librero - Su verdadero nombre es Liguori,

se escapó de la prisión psiquiátrica de Boretto hace 8 años.

Asesinó a las dos muchachas en raptos de locura.

Bien, así que ya no tiene problemas, comisario.

Los problemas tienen una característica...

nunca se acaban...

Ahora mi querida mujer sabe que no fui yo quien mató a la muchacha.

Lo sabe pero un gusano le come el cerebro.

El gusano trabaja y le dice que el asesino soy yo...

que el asesino duerme a su lado, en su cama.

- ¡Déjame en paz, estás borracho! - Sí, estoy borracho,

como lo estaba aquella noche.

Pero no fui yo quien mató a la sirvienta negra.

No he sido yo quien mató a la negra,

¡no la maté yo!, ¡no he sido yo!

¿Entonces por qué no le cuentas a la policía?

Déjame...

Estás loco, estás loco me matas...

Me estás matando... Déjame ir...

Dario Luisetti, número 7, tomó la punta en la vuelta 5...

y parece controlar la carrera.

En segundo lugar el número 3 Armando Gardiglia,

y en tercero, Lucio Taramaglio.

Luego el español, Luis Soler-Borrego...

¡Vamos! ¡Rápido!

¡Brillante!

¡Vamos! ¡Bravo! ¡Vamos!

¡Atención por favor, un cambio sorpresivo!

El número 7, Dario Luisetti...

se detuvo en la Curva de la Escoba con problemas mecánicos...

y tal vez abandone la carrera.

Lucio Taramaglio tomó la delantera...

seguido por Luis Soler-Borrego,

pero Armando Gardiglia también ataca en la curva...

¡Maldición! Disculpe, ¿dónde es la Curva de la escoba?

Allí abajo.

Gracias.

¡Maldita puta! ¡Puerca sucia!

¿Tenías que romperte tres vueltas antes del final?

¡Salve, centauro!

¡Mira esta mierda!

Me preparé tres meses para esta maldita carrera...

¡y se jode el cilindro justo cuando estaba ganado!

- ¿Qué es el cilindro? - ¡Vete al cuerno tú también!

Vuelve, Floriana... Discúlpame.

Esta carrera era todo para mí, ¿entiendes? ¡Todo!

¿Todo?

Mira, ya están en la última vuelta...

Vamos.

- Aquí estamos. - ¿Dónde?

Este es un buen lugar.

colchón doble plaza, y cobertor de piel como en el Polo Norte...

contra el reumatismo.

Ven.

No me digas que vienes a hacer el amor aquí dentro...

¿Por qué no? ¿Dónde quieres ir, al Grand Hotel?

Y aquí es más romántico, ¿no?. ¡Cuidado la cabeza!

La cama estará lista en un segundo.

¿También trajiste aquí a la negrita?

¿Todavía con la negrita? No serás celosa, ¿eh?

Vamos, desvístete que no hace frío.

Vamos, apúrate, ¿cuántas cremalleras tienes?

Dios, sí que te tomas tu tiempo...

Oh... si algún día gano la lotería...

juro que tendré una sirvienta como tú.

Vamos, metámonos dentro y no salgamos más.

Ven aquí.

Ven aquí.

Me gustas.

Podemos hacerlo de nuevo, o no,

pero sin complicaciones, ¿está claro?

¿Quién está ahí? ¿Qué es lo que quiere?

Soy la ropavejera, he venido por las botellas.

¡Vete de aquí! ¡Vete!

- ¿No me dirás cuándo nos vemos? - Quién sabe...

- ¿No te gustó? - Pero sí...

Entonces ¿por qué no me dices cuándo estás libre?

- Yo estoy siempre libre. Adiós. - Adiós.

¡Me vas a dar un infarto!

¿Qué estás haciendo aquí en la oscuridad?

¿Qué hay? ¿Qué te sucede?

Algo terrible, Flo.

Esa bestia...

Estoy asustada, muy asustada.

Sólo tú puedes ayudarme.

Cálmate, Irene, cálmate.

Explícame qué sucedió.

Sí...

Esa bestia...

esa bestia diabólica...

Irene.

- ¿Está muerta? - Oh, ¡cállate!

¿Por qué compraste esas cosas horrendas?

¿Horrendas? Es una cuestión de gustos...

Satán enloquece por los ojos de cordero.

Vamos, Irene, no fue nada.

¿Por qué no vas a traer un tónico cardíaco o algo?

Hasta Satán debe estar enamorado.

No se hace ver desde ayer.

Si la vida me hubiera dado algo como tú,

todo hubiera sido distinto.

Eres realmente joven...

- ¡Vete, maldito animal! - Cálmate, ya todo acabó.

Te asustaste pero no fue nada. Ven, bebe.

No te asustes, todavía no se ha dado cuenta.

Y por suerte el gato desapareció.

¿La muchacha negra vestía así cuando la asesinaste?

De acuerdo, yo no soy Mary Stuart.

Pero tú tampoco tienes la cara del Conde de Leicester.

Aprendí bastante leyendo sobre las "cartas de sangre"...

y la batalla entre las dos reinas...

¿No es edificante?

¿Qué te ha contado Irene?

¿Qué comparte la cama con un loco alcoholizado homicida?

No, descuida, nada de eso.

Con todo lo que ha ocurrido...

la pobre está aterrorizada.

- ¿Y tú? - Yo tengo los ojos abiertos, nada más.

Cuando te vi ayer en el granero...

- por supuesto que te vi, ¿quién otro podría ser -

Te hubiera querido a ti dentro del saco de piel.

¿Tú no?

En verdad eres la pequeña puta que yo creía.

¿Y tu eres en verdad el puerco que dicen?

Quítate esto.

¿Por qué no me lo quitas tú, con tus manos?

No...

¿Qué sucede, eh?

¡Irene!

Irene.

¿De dónde viene esto?

¿Podrías contestarme, Irene?

No pude encontrar las viejas, así que compré estas.

- Extraño. - ¿Por qué?

No he visto al gato por dos días

ni siquiera ha venido a comer. ¿No te parece extraño?

¿Qué le haz hecho? ¿Lo has lastimado?

¿Estás loco? ¿Por qué lo haría?

¿Por qué lo harías?

¡Yo sé por qué, porque siempre lo has odiado!

¡porque le gustaba a mi madre, porque me pertenece!,

¡porque es algo mío, cosa que tú nunca serás!

¡porque eras una puta, una sucia y maldita puta!

Te ruego, Oliviero, no puedo más.

Deja de asustarme...

Sólo tendría que hundírtelas un poco, sólo un poco...

Me estás lastimando...

Disculpe, señor.

- ¿Sí? Oh, buen día, Sra. Molinari. - Buen día.

Quisiera hablar con el jefe de policía.

La estación de policía está justo enfrente suyo.

- Gracias. Adiós - Adiós.

Preferirías que esté muerto, ¿verdad?

Tu vida es un infierno, lo he visto, ¿por qué te quedas?

Nunca me dejaría ir.

Tal vez te equivoques.

Anoche me dijo que podría matarte.

No, entonces destruiría aquello que lo divierte...

su víctima.

Sólo quería asustarte.

Todo lo que él quiere es meterse en tu cama.

Ya lo ha hecho.

¿Celosa? ¿Tú celosa?

No, no como tu crees.

Es un fracaso, no sólo como escritor...

y él lo sabe.

Pero él lo aparta de sí mismo.

Tal vez sea esa la verdadera causa de todo.

Tal vez ni siquiera pensaste en terminar con todo de una vez.

En realidad hace falta muy poco.

¿Muy poco?

Sí. Hay una vergonzosa cantidad de opciones,

incluso la de un picnic con final trágico,

el salto en el vacío, y la viuda inconsolable.

¿No es romántico?

Ahora que te he encontrado, no la soporto más.

Y yo estar entre una histérica...

y un erotómano, no lo aguanto más.

Si continúas así, me voy de esta casa.

Y ahora vete.

Irene puede llegar de un momento a otro...

y no quiero participar de vuestros espectáculos.

Juro que esta vez me deshago de ella.

Ya pensé incluso cómo hacerlo,

pero por favor, no me dejes.

Volví a abrir el agujero en el sótano,

y hay lugar para ella también.

- Esta vez lo haré de verdad. - Estás borracho.

Te dije que te fueras.

Me estabas espiando, gusano asqueroso,

¡pero esta vez te rompo el cuello!

¡Cuidado, o te mato!

- ¿Qué quieres? - ¡Baja!

No puedo.

- Tengo una carrera, me voy en la mañana. - ¿Y entonces?

¿Por qué no vienes conmigo?

La carrera es en Cesenatico,

y si me va bien, podré corren en pistas.

Te espero a las 7 en el puente.

¡Ven, que nos divertiremos!

Vete o despertarás a todos.

Sólo si me dices que vienes.

Está bien, está bien, iré.

Adiós.

MÁTALA Y OCÚLTALA EN LA PARED DEL SÓTANO

Así que te decidiste.

Comenzaba a preguntarme si te atreverías.

Yo... yo no sé lo que...

¡Mira, mira! ¡Realmente quería matarme!

Ya tenía preparado el agujero en el sótano,

al lado de la otra.

Puedes decirle eso a la corte.

Pero no te servirá de nada, querida.

Sabes... los jueces casi siempre están casados.

Y difícilmente absuelvan a una esposa que... ¡zac!

¿Entiendes?

Defienden sus privilegios.

Mi madre me dijo que la tía Ester tenía joyas muy valiosas.

¿Adónde las ocultas?

Puedes decírmelo, total ahora es todo mío.

Floriana, por favor, no me hables así.

Las joyas son tuyas, puedes tomarlas...

No me interesan en absoluto.

Pero no me traiciones.

Está bien... socia.

Deshagámonos de él.

Aquí, están todas aquí.

No tengo idea de cuánto valen,

y no quiero saberlo.

Bueno, son de pésimo gusto,

pero deben valer mucho.

La tía Ester hacía que cada amante le regalara joyas.

Tómalas, son tuyas.

Debería irme ahora.

No, todavía no, te ruego.

Tengo miedo.

Creo que tendrás que habituarte, tarde o temprano.

Temprano mejor que tarde.

¿Qué dirás del viejo Oliviero?

Que se ha ido,

que ha viajado al exterior,

y después... no sé.

- Dejaré la villa. - Bien...

han sido unas bellas vacaciones. Adiós.

Floriana, quédate por favor,

al menos esta noche. Te ruego que no te vayas.

Está bien, por esta noche.

No.

Sabes que conozco mejores maneras de ayudarte a dormir.

Floriana.

¡Floriana!

¿Floriana?

VENGANZA

VENGANZA

¿Quién está ahí dentro? ¿Por qué me pediste que me quede?

¿También quieres matarme a mí?

VENGANZA

VENGANZA

Floriana, ¿qué es lo que vas a hacer?

¡Floriana!

Floriana.

Ahora estoy segura que ella estará en el puente a las 7,

no tiene elección.

Sí...

y será el final y el inicio de todo.

Has tenido el final que merecías...

pero me apena que sufrieras tan poco.

Sólo espero que haya algo después de la muerte...

¡porque así podrás saber lo larga que fue mi venganza!

Yo maté a la puta de tu madre.

Yo maté a ese sucio gato negro.

¡Te pudrirás con él por la eternidad!

¡¿Me escuchas, Oliviero?!

Sí, fui yo quien la mató...

para que nuevas sospechas cayeran sobre ti...

después de que te acusaran por el otro crimen.

Ha sido fácil.

Ha sido fácil... - con tu memoria arruinada por el alcohol -

convencerte para no estar seguro de ti mismo.

Te destruí.

Día por día,

día tras otro.

Y hubiera continuado matándote poco a poco,

si no me hubiera dad cuenta que tú también querías matarme.

Espero que algo de ti viva todavía en alguna parte...

¡y que puedas sufrir por la eternidad!

Todo ha ido tan suave como el aceite.

No te preocupes. Fue aún más fácil que con la negrita.

¿Y las joyas?

- ¿Las recuperaste todas? - Todas.

Las había puesto en una bolsa plástica.

¡Bastarda!

Pensé que era más astuta.

El problema son los dos cuerpos.

¿Por qué? Fue un típico accidente de carretera.

Me refiero a los dos cuerpos en el sótano,

podrían encontrarlos.

Ven aquí, Walter, quiero mostrarte algo.

Debemos traerlos aquí por la noche.

¿Qué me dices?

¿Es lo bastante profundo?

No sé qué decirte, siempre tienes buenas ideas.

Buen día, señora.

Estábamos a punto de irnos,

no había nadie.

- Buen día. - Buen día.

¿Otra vez aquí? Digo... ¿qué otra cosa quiere?

Mi marido partió esta mañana...

- y no sé cuándo regresará.. - Una formalidad, señora.

Han denunciado un crimen importante.

- ¿Un crimen? - Sí.

Usted atormentó a un gato.

- ¿Un gato? - ¡Sí!

Es increíble, pero también debemos ocuparnos de cosas como ésta.

La vieja Molinari, la ropavejera...

que supo servir a la Condesa Ester,

la madre de su marido... ¿sabe?

- Sí, la recuerdo. - Ha reportado oficialmente un crimen.

Tiene que entenderme.

Ese maldito animal masacró a todas mis palomas, entonces...

Sí, comprendo.

Pero me dije, primero hablemos con los Ruvigny...

y después calmamos a la vieja Molinari.

Ella es una buena mujer, después de todo.

Bastará escribir una declaración.

- ¿Será necesario entrar? - Sí, gracias.

- ¿Imagino que aceptará beber algo? - No debería...

pero no considero estar en servicio...

cuando me ocupo de gatos.

Gracias.

Por favor.

A su salud, señora.

Y a la del gato.

- Es ese, ¿verdad? - Sí.

¿Has escuchado?

El gato ha sabido que estamos aquí por él.

¡Maldito animal! Yo... yo...

le tengo miedo, créame, comisario.

No, no se preocupe...

Parece venir de esa puerta.

Sí, el sótano, pero está siempre cerrado.

No, no, está abierta

Si lo encontramos...

- lo llevaremos lejos de Ud. - No, no,

mi marido lo quiere mucho.

Se la tomará conmigo si el gato no está cuando él regrese.

Por la forma en que maúlla parece estar herido,

mejor echemos un vistazo.

Aquí no está.

Cosas del '48. Barolo, Merlot,

Cabernet, un Brunello del 36.

El gato no está, pero el maullido venía de aquí.

Eso cuesta una fortuna.

No lo sé. No entiendo de vinos.

- ¿Encontraste algo? - No,

yo diría que aquí no está.

Estaría feliz si me aceptase al menos una.

Oh, no, ¡es demasiado, señora...

- y tal vez su marido... ...él estará feliz.

- Tómela, tómela.. - Bueno, ¿cómo rehusarme?

Gracias.

¡Aquí en la pared hay un agujero!

Parece excavado desde adentro...

y el cemento está fresco.

Allí, allí...

¡Ese maldito está allí!

¡Señora!

Señora, no se ponga así, por favor.

Me quiere muerta. ¡Quiere destruirme!

Ese demonio es...

¡Satán! ¡Satán!

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