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- Perdone. ¿Es esto Park Lane House? - Sí, Park Lane House.
Los nombramientos están listos, Comandante.
No, no, no. Rellene los 15 formularios y vuelva a presentarlo, por triplicado.
- Mi nombre es Stuart... - ¡Capitán Stuart, señor!
Tengo una cita con el Profesor Mair.
El profesor está esperándole, señor. Acompáñeme, por favor.
- Las siete, señorita. - Gracias, Sargento Mayor.
Profesor Mair, señor.
Disculpe, señor.
Creo que hay alguien en la puerta.
Dígale que entre. ¡Adelante!
Capitán Stuart, señor.
Gracias, Sargento Mayor.
Oh, lo siento, señor.
Será mejor que se siente.
Sí, Taylor. Tiene razón.
- Tiene razón. - Gracias, señor.
El profesor Taylor es mi mejor alumno en lo que se refiere a explosivos.
¿Eh, Taylor?
Bien, ¿qué podemos hacer por usted y Strang?
Bueno, señor, me temo que es confidencial.
Oh, ¿puede dejarnos, Taylor? Seguiremos más tarde.
- A menos que quiera irse a casa. - Oh... no, señor.
- ¿Seguro que a su esposa no le importará? - No...no señor.
Taylor, encienda la luz, por favor.
¿Así que Jerry está sacando una nueva arma secreta?
Tan secreta...
que no sabemos ni lo que es...
ni si la está sacando o no.
- ¿Tiene alguna con usted? - Ojalá.
Lo que busco, señor, es el asesoramiento de un experto...
el consejo de un experto para saber qué hacer cuando tengamos una.
Sammy Rice es su hombre.
¿Eres tú, Susan? ¿Puedes traer a Sammy?
- Se ha ido, Profesor Mair. - Qué pena.
- ¿Quiere que lo busque? - Sí.
Le envío al Capitán Stuart.
Por favor, haga todo lo posible para que vea a Sammy esta noche.
- Lo intentaré. - Y envíeme a Taylor.
De acuerdo.
El Profesor Mair te reclama, Taylor.
- ¿Puedo pasar? - ¿Capitán Stuart?
Voy a llamar al piso del señor Rice.
Gracias.
Siempre hay problemas con la línea.
Un intento más...
Aquí una botella de brandy...¿de acuerdo?
No me importa si vienes de la Francia Libre,
tienes que pagar como todo el mundo...Lord Nelson.
- Hola. ¿Está el señor Rice? - ¿Es usted, señorita Susan? Sí, está aquí.
- Está allí. - ¿Dónde?
- Yo le llevaré. - Es muy amable por su parte.
Me queda de camino.
No dejes que se vaya, Knucksie. Le voy a recoger.
Confíe en mí.
¿Cuándo vamos hablar de ello, señor Moran?
Ya hablaremos.
- Estoy seco, señor Moran. - La maquina de vapor está seca, ¡Miles!
- «Propriétaire». - Oye, Knucksie.
¡Sí!
- Oye, Dolly... - Bien, tomemos una copa.
Un mensaje para usted.
Dice que espere.
¿Qué tal sus pies?
- ¿Cuál de ellos? - El metálico.
Le he visto golpeárselo hace un momento.
Bueno, tengo que hacer algo...ya que no puedo quitármelo aquí, ¿no?
- ¿Ha probado con alguna medicina? - Tú no tienes la medicina que necesito.
No tengo más whisky para usted, señor Rice. No en mi bar.
- No puede tomar whisky. - No te vayas, Knucksie. Quédate a charlar.
Señor Rice, ¿cómo voy a hacerlo?
Knucksie o whisky o una conversación.
Una cosa u otra... o echo abajo el local.
La señorita Susan vendrá en un minuto.
¡Voy!
Perdone.
Capitán Stuart, el señor Rice.
- ¿Una copa? - Bueno...
- Ya sé lo que toma ella. - Cerveza para mí.
- Lo de siempre, Knucksie y una cerveza. - Bien.
Le envía Mair.
¿Qué sucede?
Estoy sobrio.
Es un asunto delicado...
De acuerdo. ¿Qué tal en mi piso?
Haré café.
- Bueno, póngame al corriente. - Sí...
Sé que es un poco desagradable pero...
¿Es esto lo que usted quiere?
Sí.
Bien, lo que ha ocurrido es...que ha muerto un niño en una explosión.
¿Encontró un proyectil y lo golpeó con un martillo?
Dudamos que haya sido algo así.
Lo más probable es que el chico solo lo haya recogido...
o puede que tan solo lo tocara.
Bien, ¿pero por qué todo este misterio?
En la guerra los accidentes ocurren...
- No es de nuestra incumbencia. - No creemos que haya sido un accidente.
Es el cuarto de esta semana.
Y siempre después de que pasen los aviones de Jerry.
¿Quiere decir que están tirando bombas trampa?
- Eso parece. - ¿Todos eran niños?
Tres niños y un hombre.
Es curioso que tres de cuatro hayan sido niños.
Quizás los explosivos estén camuflados como ositos de peluche o barras de caramelo.
- ¿Más? - No, gracias.
Jerry tiene una gran imaginación.
- ¿Sin testigos ni supervivientes? - No.
- ¿Nada en absoluto? - Bien, encontramos algo...
Oh, vamos, suéltelo.
Después del último incidente...
En el área de la explosión.
- ¡Sammy! - ¿Qué?
- ¿Quién sabe qué hay dentro? - Yo.
Sopa... o café. Es un termo.
- Está bien. - Necesito un café.
Despistó a un montón de gente.
No a usted. Es un termo de los de Jerry.
Probablemente se les cayó del avión al lanzar lo otro, sea lo que sea.
Bien, si me quiere en todo esto... solo tiene que hacer una cosa.
- Y la haré. - Avisarme inmediatamente.
La próxima vez envíeme un telegrama. Iré, sea donde sea.
Gracias. Lo haré.
Será mejor que me vaya.
Vuelva al bar y tómese una copa.
No, tengo que irme.
Siento no tener nada aquí...
Guardamos esto para...
El Día de la Victoria.
- No, de verdad, tengo que irme. - Muy bien. Le traeré su abrigo.
- ¿Le llevo a casa? - Ya lo ha hecho.
Vivo al otro lado del pasillo.
Si quiere puede dormir en el sofá.
Gracias. Debo salir temprano.
No me gustan los bombardeos.
Uno se acostumbra, es como un dolor de muelas.
Odio los dolores de muelas.
Bueno, no hay nada como estar a solas con una bonita bomba para calmar los nervios.
- Adiós. - Adiós.
Cuidado al bajar. Está un poco oscuro. Adiós, compañero.
Qué tipo tan agradable.
Oh, cariño.
Lo de los niños es algo terrible.
Si pudiéramos conseguir una de esas cosas y echarle un vistazo...
Veríamos lo que es y podríamos advertir a la población.
Sammy, ¿qué vas a hacer?
Maldita sea.
Te están vigilando.
¿Duele?
No más de lo habitual.
¿Por qué no te la quitas?
- ¿Te has tomado tu medicación? - No.
Tenemos un problema.
Lo que el doctor me receta no le sienta bien a mis pies.
Me sienta mal.
Por otro lado, ese noble remedio...
tampoco me hace ningún bien.
Pero al menos hace que no me importe si duele o no.
¿Quieres un whisky, Sammy?
Sí.
¿Por qué no te la quitas?
- Te aliviaría. - No.
Lo haces cuando estás solo.
¿Por qué te la dejas cuando estás conmigo?
Ya está todo bien.
MEMORÁNDUM DEL PROF. MAIR AL PROF. RICE
«POR FAVOR, VAYA A LAS PRUEBAS DEL ARMA DE REEVES EN LAS PLANICIES DE SALISBURY».
«EL MINISTERIO ESTÁ MUY INTERESADO EN ESTE DESARROLLO» R. B. WARING.
Mira...mira...
- ¿Vamos con otro, Jack? - SÍ, señor.
- ¿Preparado, Jack? - SÍ.
¡Fuego!
- ¿Ha reducido la carga? - Sí, a 60 gramos, señor.
- ¿Irá mejor ahora? - Eso creo. - ¿Y su hombro?
- ¿Qué velocidad alcanza? - 1500, señor.
Ahora supongo que enviarán un informe...
diciendo que el de Reeve es un arma maravillosa.
Eso depende de las cifras.
Deje de jugar con las cifras, muchacho.
- Aprenda algo sobre el ejército. - ¡Fuego!
- Ha dado en el blanco. - Sí, en 20 segundos.
- Lo que necesitamos son 10 en un minuto. - Nuevo blanco.
- Parece que no le gusta el Reeve. - Gracias a Dios soy un hombre paciente.
- ¿Le ha disparado alguna vez a un tanque? - No.
¿Sabe qué se mueven, se arrastran, zigzaguean?
- No les gusta que se les dispare. - ¿Cree que el Reeve es difícil de manejar?
- ¿Preparados? - Creo que el que lo utilice...
no podría acertarle a un tanque en movimiento ni en una semana.
¡Fuego!
- ¿¡Muy bien?! - Vamos, ya he visto bastante.
No logro entender muy bien la función de su equipo. ¿Cuál es su nombre?
No tenemos nombre. Sólo somos el Departamento de investigación del Profesor Mair.
- Bien ¿quién les controla? - Nadie.
El Profesor Mair tiene muchos contactos, Es un viejo amigo del ministro.
Lo sé, ¿pero no tienen una función clara...
o una planificación...ya sabe, esas cosas tan anticuadas?
No que yo sepa. Sólo hacemos lo que nos encargan.
Ya sabe, la cosa está que arde. El país está inquieto...
con todo esto del departamento de investigación.
No pertenecen a nadie. No le rinden cuentas a nadie.
- ¿Lo hacen? - No.
Ninguna responsabilidad y mucho poder...
No está bien, no.
- ¿Algún servicio personal? - Sí. Unos pocos.
No lo entiendo.
¡Cifras!
- Buenos días, Crowhurst. - Buenos días, señor.
Buenos días señor Rice. El señor Waring ha estado preguntando por usted, señor.
Gracias, Sargento Mayor.
Hola, ¿Madeleine? Hola, cariño. Sammy acaba de entrar.
No, me pilla de camino.
Sí, claro que lo haré.
Till, ¿quieres dejar de hacer ruido? por Dios... Hola, ¿cariño?
Es Till con su maldita máquina.
- Tenemos algo interesante, Sammy. - ¿De verdad, cariño?
- ¿Ha llegado ya el informe sobre el Reeve? - Sobre tu escritorio. Sí, cariño.
- Sammy... - ¿Sí?
¿Recuerdas las cifras sobre el grado...
de penetración en el blindaje que nos envíó la E.W.E?
Sí.
Parece que existe una relación entre la penetración y la altura del tirador.
Claro. Cuanto más alto es el hombre,
más enrarecida la atmósfera y menor la resistencia del aire.
- Muy bien, cariño. - ¿De verdad que eso puede ser así?
Lo sería si no hubieran estado todos tendidos.
Oh, ¿lo estaban?
- Sí. - Oh. ¿Cuánto quieres?
De todas formas, ¿cómo demonios conseguiste saber lo que medían?
Pensé que sería interesante.
¿Cómo se deletrea?
Deletréalo, cariño.
¿Sí?
No, claro que tengo tiempo.
¿Qué tal el Reeve?
Oh, regular...Cuando tengamos las cifras ya veremos...
- Sería mejor un análisis completo. - Sí.
Lo siento cariño, tengo que dejarte. El té está listo. Adiós.
Bueno, yo...
- ¿Y qué pasa con el tabique? - Inner sanctum.
«R. B. Waring» está en la puerta. «Le atenderá la secretaria», etcétera.
- ¿Cómo se las arregló con el permiso? - No tengo ni idea.
¿Está dentro?
Con cuatro teléfonos, muebles a juego y la tercera parte de mi ventana.
Vaya...¿Estás libre para almorzar?
- ¿Ocupada? - Puedes apostar que sí.
Desde el punto de vista de R. B. Waring no se ha desperdiciado ni un minuto.
- Lo próximo será una alfombra. - Ya tiene una.
Adelante.
Oh, hola, Sammy. ¿Querías verme?
No, pero tengo que hablar contigo.
Vaya, pareces un tipo importante.
Bueno, lo que pasa que estoy harto de trabajar sobre mesas de cocina.
Y veo como estás tú y me enfado...
Es un detalle por tu parte el sacrificarte por mi bien... y el de de Susan.
Vamos, sinvergüenza, a ti no te importa donde trabajas, pero el...
encargado de las ventas tiene que impresionar a la gente.
Nuestra Sue te lo puede decir...
Lo próximo será que le sostengas el paraguas.
Sammy, tú sabes...
que Sue es una mujer excepcional.
Es un trabajo maravilloso.
Maravilloso. Pero necesito tres copias.
Una para el ministro, otra para el Profesor Mair y otra para mí...
todas marcadas como «alto secreto», y también una nota con la del ministro.
Rápido. ¿Cuándo lo tendrás todo?
Tres horas... si no almuerzo.
Bueno, ¿qué harás?
- Las chicas comen. - Bueno, ¿no podrían traerte algo aquí?
Te diré lo que haré...
Compraré tulipanes para tu escritorio.
- ¿Amarillos? - Unos tulipanes amarillos enormes.
De acuerdo.
Una gran chica...
¿Ves, Sammy? Todos tenemos un precio.
Ahora cuéntame sobre el Reeve. ¿Un buen espectáculo?
- Oh, regular... - ¿Y qué opinas tú?
Till necesitará unos cuantos días para las cifras.
Oh, las cifras... ¿Te gustó?
Demasiados fallos.
Oh, sé que aún no es perfecto... Unos cuántos toques y ya está.
A Holland tampoco le gustó.
Afortunadamente esto está vendido sin que importe la opinión de Holland.
¿Vendido?
Sí, hice que el viejo me enviara con el ministro y se lo endosé.
- Está entusiasmado. - ¿Sobre qué se lo has vendido?
¿Sobre lo que los astros predigan para esta semana o solo es intuición?
No, la idea es buena.
Podría serlo, si las cifras dicen lo que queremos.
Lo harán...Después de lo que les he contado.
¿Qué quiere decir que lo harán?
Mira, Sammy. No te dejes impresionar por los militares.
Me he dado cuenta de que siempre que estamos en desacuerdo con ellos, tenemos razón...
pero ellos son los que utilizan las armas, y arriesgan su vida, no nosotros.
Las medallas te impresionan, Sammy.
No lo olvides. Nadie gana medallas por tener cerebro.
Holland tiene cerebro.
- Ganglios, quizás antenas...pero nada más. - Y conoce su oficio.
¡Dios mío, qué harto estoy de la gente que conoce su oficio!
Excepto de ti y de mí, Sammy.
Excepto de ti y de mí.
Perdón, perdón.
Buenos días, Lascomb. Hola, Dibley. ¿Qué tal?
Buenos días. ¿Qué tal?
- Buen día, señor Pinker. Muy bien, gracias. - Me alegro. Camarero...
- ¿Sí, señor? - ¿Queda lomo?
- Sí, señor. - Estupendo, lo tomaré y...
sopa...y una jarra de Hollistry, por favor.
- Muy bien, señor. - Hola, Sammy.
Hola, Pinker. ¿Por qué no te sientas?
Bien. ¿Qué tal con los chicos del cuarto de atrás?
- ¿Aún no hemos ganado la guerra? - Nadie me ha dicho nada.
Bueno, creo que hoy he hecho una importante contribución.
- Godshall se va... - Le fulminaste.
Su cuerpo estaba acribillado...
Sabes que necesitamos un nuevo secretario permanente.
Higgins es un alma cándida, pero estamos en guerra.
- Bueno, ¿por qué no te lo cargas también? - Está en la lista.
Mañana me tomaré una copa con...
con el primo del secretario principal del ministro.
Le echaré un poco de veneno en el oído.
- Como los gánsters. - No habrá orquídeas, Maestro Higgins.
- Ese muchacho, Waring... - ¿Qué pasa con él?
- Últimamente se le ve con la alta sociedad... - Sí.
Y el viejo Mair. Espero que no se esté metiendo en política.
Tenías un buen equipo ...al principio.
¿Qué tiene de malo ahora?
¿Qué tal el Reeve?
¿Qué sabes sobre el Reeve?
Sé que Mair y Waring le hablaron al ministro sobre él.
Y supongo que tú estabas debajo de la mesa.
Te sorprenderías...
Mira. Te cae bien el viejo Mair, ¿verdad?
- Sí. - Sí.
- Le aprecio. - Un gran científico y todo eso...
¿Pero te has parado a pensar donde estaría tu sección si cambiara el ministro?
¿Por qué? ¿También le vas despedir?
¿Mair quiere un título?
- No creo. - Bueno, entonces, ¿quién quiere qué...?
Vamos, es evidente que alguien quiere algo.
¿Quién es el ambicioso? ¿Waring?
Has acertado. Todos lo saben. Eres el cerebro del equipo.
Camarero...la cuenta.
Bertha, dale la cuenta a mi compañero de servicio.
Si, señor Rice. John.
- ¿Qué pretendes? - Sammy...
Quiero que veas a un hombre muy importante. Esta noche.
Esta noche no. Nunca un miércoles por la noche.
Todos los miércoles por la noche tengo una importante conferencia en el Hickory Tree.
- ¡Camarero! - ¿Señor?
No importa.
- Pensaba que no vendrías. - No me he marchado de la oficina hasta las 8:00.
- ¿Qué te pasa, Sammy? - Nada. Pero sabes que odio estar solo.
Bueno. ¿R. B. Cough cumplió lo de los tulipanes?
Oh, sí...Es un hombre de palabra.
- ¿Qué has hecho con ellos? - Ponerlos en mi escritorio.
¿Qué otra cosa se puede hacer con ellos?
¿Por qué no le abofeteas la próxima vez?
- No puedo permitirme esos lujos. - Podrías conseguir otro trabajo.
¿Eso quieres?
No araña ni nada parecido.
Espero que no.
Yo también.
Pero, cariño, él no sabe lo nuestro.
Sue...
estarías mucho mejor sin mí.
Yo te quito tanto...
Siempre lo hago...
y siempre lo haré.
Sigo golpeando este pie...
y cuando estoy mal, necesito a alguien cerca...
para poder portarme con él como un cerdo.
Y a ti parece gustarte.
Pero un día de estos, te hartarás.
Y entonces...
Quiero ser capaz de tirarlo todo a la basura...
y olvidarlo en 10 segundos.
¿No sería una estupidez terminar con algo que nos gusta a los dos...
solo porque tú crees que no me gusta?
Sí.
Lo tienes todo controlado de la manera en la que las mujeres siempre lo hacen.
Ellas no se preocupan de nada excepto de estar vivas o muertas.
Y estar muerto para ellas, significa comenzar a oler.
Sí. Lo tomas y haces lo que quieres con ello...
No sé por qué nos molestamos en salir, Sue.
Cojamos nuestros ahorros y no salgamos durante algunas semanas...
Me apunto.
Vaya, me temo que tendremos que ahorrar un poco más.
Eso te lo podría haber dicho yo antes...
- Rápido, háblame. - ¿Por qué? ¿Quién es?
Es Gillian. Es una bomba incendiaria.
«Nunca acogí a una gacela amada para que me alegrara con su apacible ojo negro».
- «Y cuando comenzaba a conocerme...» - «...y amarme, era segura su muerte».
¡Sue, qué sorpresa encontrarte aquí...después de tantos años!
Sí, estoy sorprendida.
¿Cómo estás, querida?
Querida, este es Norval.
Ven, Norval, debéis conoceros.
- Norval, esta es Sue. - ¿Qué tal?
¿Qué tal...señor Rice?
- ¿Qué tal? - ¿Qué tal?
¡Qué casualidad encontrarte aquí!
Siempre traigo aquí a Norval.
Es un bailarín estupendo...
y desprecia a todos las personas normales con solo dos pies...como a mí.
Susan es la mejor bailarina que conozco.
¿Por qué no bailar con alguien tan buena como Susan, víbora?
- ¿Le importa? - No me apetece, gracias.
Pero querida... tienes que bailar con Norval.
Bailar con Norval es toda una experiencia.
Es realmente maravilloso.
Vamos, Sue. Uno no debe dejar escapar experiencias como esa.
- Yo no bailo. - ¿No?
Prefiero mirar sentado.
Hacen una pareja estupenda, ¿verdad?
¿Por qué no baila, señor Rice? Es muy fácil.
- Demasiado viejo y perezoso... - Le vendría bien a Susan.
- Muchas cosas le vendrían bien a Susan. - Pero tiene que bailar.
¿Por qué?
Los hombres y las mujeres son iguales cuando bailan.
¡Crowhurst! ¡Crowhurst!
¡Soldado!
Vamos, Sammy. Nos queda muy poco tiempo y ya he enviado a Rose por el whisky.
No tenemos ni una gota.
El viejo Mair no podría venderle un seguro de vida a un fantasma.
- Te llamo luego. - ¿Ya viene la comisión?
¿Comisión? ¿Qué comisión?
Viene el ministro. Estará aquí en cualquier momento.
Viene con el viejo. Tienes que montar un espectáculo, Sammy.
Busca algo que entienda.
- ¿Hay que llevar la gorra puesta, señor? - Sí, me parece que sí.
- Un poco raro, ¿no, señor? - No notará la diferencia.
¿Cree que esto le gustará al ministro, señor?
Claro. Seguro que nunca ha escuchado hablar de una célula fotoeléctrica.
¿Despejamos esto, señor?
No. Saque todas los fusibles que tengan. Cuantos más, mejor.
- ¿Para qué es esto? - La oficina de Mair. Mis tulipanes.
Este también.
He organizado una especie de experimento para ti, Sammy.
Oh, gracias. Till, ven y sé el ministro. Plantea alguna pregunta inteligente.
Esto parece interesante, señor Rice.
¿Qué es?
Esto, señor Ministro, es parte de los experimentos que estamos llevando a cabo...
para producir un nuevo gas mediante un proceso de destilación.
Le puedo hacer una sencilla demostración de su eficacia...
Poniendo un trozo de algodón en este recipiente.
Oh, vamos, Tilly. Sígueme la corriente.
Y entonces verá como añadiéndole solo una gota de este liquido...
se convierte instantáneamente en combustible.
¡Vaya! Le va a encantar.
Es una pena que no tengamos cadenas de papel y un poco de muérdago para el viejo.
¡Aquí viene!
Por aquí, Ministro.
Muy bien. Le conseguiré una botella de vino.
Eso siempre ayuda en tiempos como estos...
Buenos días, caballeros.
Así que estos son los chicos del cuarto de atrás, ¿eh?
- Sí. Aquí es donde se hace todo el trabajo. - No parece demasiado lujoso, ¿verdad?
De todas formas...yo siempre digo que cuanto menos trastos, mejor se trabaja.
- Tengo que recordar eso. - Es lo mejor que pudimos conseguir.
Oh, parece interesante. ¿Qué es?
- Eso, bueno... - Sammy, ¿qué es esto?
Esto es parte de una serie de experimentos que estamos llevando a cabo.
Para producir un nuevo gas, mediante la destilación.
Le puede demostrar su eficacia muy fácilmente...
simplemente poniendo un trozo de tejido de algodón en este recipiente.
Y entonces comprobará como con solo una simple gota de este líquido...
Yo en su lugar no me acercaría tanto, señor.
Se convierte en combustible instantáneamente.
- Qué extraño... - Bueno, espero que lo consiga pronto.
Eso está mejor.
- ¿Le importa, señor Ministro? - No, no. Conteste, conteste.
Sección de investigación del Profesor Mair.
¿Eres tú, cariño?
¿Es Joe? Quiero hablar con Joe.
Número equivocado.
- Esto es un galvanómetro de Cambridge. - Oh, Cambridge...Sí.
Y este pequeño artilugio... ¿es otra invención suya?
Oh, no, no, no...Es una maquina calculadora.
- Suma, señor. - Oh, ¿de verdad?
Vamos a darle algo que hacer.
Divida... 5162 entre... ocho.
Eso es 645,25, señor.
Oh, bueno, pero uno no tiene un perro para que le ladre...
Compruébelo, compruébelo.
Oh, vaya, es asombroso.
Sigamos con esto.
Démosle algo difícil de verdad.
- Uno entre diecisiete. - ¿Eso es difícil?
Pronto lo veremos.
Tiene que borrarlo primero, señor.
Ponga aquí uno y allí diecisiete.
Pulse aquí, señor.
0588...
- 0,05 señor. - o,05882352941.
Maravilloso.
- Y todo en uno. - Extraordinario.
¿Le importaría anotarlo para mí...?
Me gustaría que lo viera mi esposa.
Si uno realmente se interesa... a ellos les gustará...
- Aquí tiene, Ministro. - Oh, muchas gracias.
Ojala inventaran algo que escribiera buenos discursos.
Sí o responder preguntas por usted en el Parlamento.
Sí, eso estaría mucho mejor. En fin, ha sido muy interesante.
Gracias, caballeros. Muy interesante.
Anoche estuve con el primer ministro.
Creo que les agradará saber que confía en ustedes.
Le diré un buen sitio para comer.
- Ahora, si me permite... - Oh, no. Por aquí, Ministro.
Sí, sí, sí...
- ¿Diga? - ¡Hola, cariño!
- Hola, Madeleine, cariño. - Joe, ¿eras tú?
No. Claro que no era yo.
Un ministro de la corona...
que no había visto nunca una una máquina calculadora.
- He visto a Pinker en el almuerzo. - Es un demonio.
- Dice que el ministro se va. - Tonterías.
Dejen salir, por favor.
¿Y qué si se va?
Es obvio, ¿o no?
Sabes que si el ministro se va, el viejo va detrás.
Bueno, tú no tienes porqué irte con él.
Pero me gusta trabajar para él. No sería lo mismo trabajar para otro.
Con otro lo harías igual de bien, incluso mejor.
- Yo no puedo manejar ni una licuadora. - Tú dices que no. Yo que sí.
Cariño, lo siento.
Levantémonos. No aguanto más tiempo sentado.
Necesito tomarme algo.
Dime que me tome algo.
Tómate algo, Sammy.
¿Whisky?
No, gracias, Susan. Beberé de mi maravillosa medicina.
Sammy.
Cariño...
¿Te gustaría cenar?
¿Y a ti?
Deja que suene.
Hola, bola de nieve.
Es un hombre vicioso y desagradable.
Como Pinker.
¿A quién le importa?
Oh, Sammy, podría ser Stuart.
¡Maldita sea!
Maldita...maldita sea.
- ¿Sí? - Telegrama.
- Sí. - Telegrama para Rice.
- Sí. - El mensaje dice:
«Bala, B-A-L-A, Norte de Gales, tan rápido como pueda.
Firmado: Stuart».
- ¿Se lo repito? - No, gracias. El daño ya está hecho.
- ¿Perdón? - Entendido.
Oh, Sue...
¿Dónde diablos está Bala?
Es allí arriba, señor.
Señor Rice, doctor Ellis.
Encantado de verle, señor Rice. Encantado, de verdad.
¿Quién es?
- Un artillero. - Muy joven.
Sólo tiene diecinueve, señor Rice.
Pobre chico...Pobre chico.
¿Está malherido?
Sí. Es un milagro que aún viva...
Está tan cerca de la muerte como se puede estarlo cuando aún se está vivo. Sí, en efecto.
¿Le ha dicho algo?
Anoche estuvo consciente unos dos minutos y unos pocos segundos esta mañana...
- ¿Ha estado con él toda la noche? - No tenía otra cosa que hacer.
- ¿Hay alguna posibilidad, doctor? - No, no. Se nos va.
Es extraordinario que haya vivido tanto.
El cuerpo humano es algo extraordinario.
- Sí. - ¿Qué le dijo?
Aquello que había en el brezal...
Era un cilindro de unas 18 pulgadas de largo y unas pocas de diámetro.
Como una linterna grande.
En parte, era negra y en parte, roja.
No estoy seguro, pero quizás era plástico.
¿Lo recogió?
No lo ha dicho.
Ni siquiera creo que haya escuchado mis preguntas.
Quiso que le dejaran solo para estudiarlo.
El resto de su batería estaba en el camino...
Tenía miedo de que le tomaran por un cobarde.
Váyase y acuéstese. Yo vigilaré.
¿Qué le preguntaremos si tenemos la oportunidad?
Tarde o temprano conseguiremos jugar con una de esas cosas...
Tenemos que saber lo que no debemos hacer.
¿Lo recogió o puso su mano cerca?
Y si lo recogió, ¿lo hizo por un extremo o por el medio?
Aquí lo tiene, Capitán Stuart. Rápido.
Escucha, ¿lo recogiste?
¿Lo recogiste?
Intenta decírnoslo. Es muy importante.
¿Lo recogiste?
¿Puedo hacerle daño?
- No. - Peterson, ¡abre los ojos y escúchame!
¿Lo recogiste o no?
Vamos, dime ¿lo recogiste?
- Vamos. Di algo. - Sí.
¿Lo hiciste?
¿Por el extremo o por el centro?
¿Por el extremo o por el centro?
Señor...
- Creo que está muerto. - Sí. Se ha ido.
¿Ha conseguido algo de de lo que quería?
Perdóneme.
Váyase con él, señor Rice. Él ya ha tenido bastante.
Sí, bastante.
Hola, Sammy.
Hola, Sue. Tienes buen oído, ¿verdad?
Si tienes que tenerlo, mejor que sea bueno.
¿Qué tal ha ido todo?
Un fracaso. Sin dormir, sin jabón, sin toalla, sin desayuno.
- Estoy a punto de hacer té. - Estupendo.
¿Va todo bien, Stuart?
- ¿Por qué? ¿Interesada? - Él me gusta...
- Tiene agallas. - Y unos brillantes ojos azules.
Y dos pies.
Ahora tienes seis años...
No me gusta.
- ¿Está Taylor? - Acaba de llegar, señor.
Estupendo.
Váyase. Disculpe, señor.
- ¿Podría hablar con usted en confianza? - Claro.
Es sobre Taylor, señor.
Últimamente está muy inactivo...
Me temo que vamos a tener problemas con él, señor.
- ¿Problemas con Taylor? - Problemas familiares, señor.
Entiendo...
- Se refiere a su mujer. - Pensé que debería informarle, señor.
- ¿Está seguro que ese es el problema? - Claro, todo el mundo lo sabe.
Bebida, hombres y todo lo demás.
Taylor es un muchacho muy inocente, señor.
Yo la vi una vez.
Y la verdad es que no parecía la hija del vicario.
Eso pensé yo, señor.
La miré y le dije «hola».
Sidney, el Sargento Mayor Rose quiere hablar con usted.
Sí, señor.
Taylor. Me gustaría saber su opinión sobre un asunto de mechas...
Sí, señor.
Siéntate.
- Gracias, señor. - Si quisiera volarme en pedazos...
y fuera a utilizar...
esto como una trampa, ¿qué tipo de dispositivo utilizaría?
Oh, se puede hacer de muchas formas, señor.
Un simple reloj, por supuesto.
Pero quizás estallaría mientras estoy fuera de la habitación.
¿Podría ser que lo tocara, señor?
Podría...
Podría hacerse...
de tal manera que...
al levantar la tapa... accionara el dispositivo, señor.
También podría ser algún mecanismo...
eléctrico...
o...mecánico...o...químico.
Sí, pero supón que no levanto la tapa.
Bien, lo que haría...
sería utilizar un detonador, señor.
Funcionaría en cuanto moviera la caja.
También, una... célula fotoeléctrica.
Sólo en el caso, claro está, de que eso no fuera lo suficientemente grande.
¿Podría hacerse de tal manera que se...
tirara por la ventana y funcionara más tarde?
Si fuera un poco más grande, se podría arreglar con una célula fotoeléctrica...
¿Así no se estropearía al tirarla?
Sí.
No se estropearía.
Aunque el espacio es un problema.
Entiendo. Muy bien, gracias, Taylor.
¿Algo... algo más, señor?
Sí. ¿Le ocurre algo?
Parece que tiene algunos problemas en casa.
- Sí, señor. - ¿Su mujer no es feliz?
Eso es, señor.
¿Puedo hacer algo?
No, creo que no.
- Gracias, señor. - ¿Está seguro?
Sí.
Muy seguro, señor.
- Aunque... - ¿Aunque?
Sí... si no le..importa señor...
Me gustaría irme algunos días un poco antes.
Ella..está sola, ¿entiende, señor? Y...
si pudiera...
irme un poco antes, señor...
Claro, se lo diré al Sargento Mayor Rose.
- ¿Hoy? - Oh, no, señor.
No un miércoles, señor.
¿Sue?
Como lo haga, verás...
Al tercer pitido...
serán las 7:53 y 10 segundos.
¿Por qué?
¡Sammy!
Oh, Sammy...
¡Gracias por tu ayuda!
¿Dónde vas, Sammy?
Intenté llamarte...Había problemas en la línea.
- ¡Al diablo con la línea! - No has bebido, ¿verdad?
No, no he bebido nada.
Habíamos acordado no trabajar hasta tarde los miércoles.
Pero, cariño, es martes.
- ¿Martes? - Martes, 23 de Marzo.
Yo debo saberlo...He estado mecanografiando todo el día.
Taylor me dijo que era miércoles.
- ¿Qué día es hoy? - ¿Hoy? Lunes.
- Pero ayer fue lunes. - ¿Entonces por qué pregunta?
¿Dónde vas, Sammy?
No lo sé.
¿Una mujer?
Quizás.
¿Y yo?
Caballeros, les he convocado por orden del ministro...
para tomar una decisión acerca del cañón de Reeve.
Ya ha habido un gran número de pruebas y experimentos.
La cuestión es...¿qué nos indican estos experimentos...
y qué vamos a hacer?
Esto es todo lo que tengo que decir.
Ahora ustedes hablarán y yo escucharé.
¿Profesor Mair?
El cañón de Reeve, señor Presidente...
es uno de los proyectos más prometedores que he visto...
desde ciertos puntos de vista.
Pero solo es una opinión.
Y me gustaría oír a otras personas antes de ser dogmático.
No nos gusta el Reeve, señor Presidente.
¿No?
No.
Hay muchos problemas para manejarlo y...
creemos que no tiene las suficientes ventajas como para sacarlo adelante.
Aquí hay un ruido infernal.
Uno podría hacer un curso de lectura de labios en estas reuniones.
Bueno, por supuesto... esa es la cuestión.
¿Cuál es el balance entre las ventajas y las desventajas?
Señor Presidente.
Sería interesante escuchar la opinión...
del Consejo Científico Nacional...
del cual yo tengo el honor de ser presidente.
Por favor.
El Consejo Científico Nacional...
del cual yo tengo el honor de ser presidente.
Es el organismo oficial encargado por el gabinete...
para asesorar en todos los asuntos científicos importantes.
Había tanta descoordinación entre los organismos...
que se pensó que la ciencia debería hablar con una única voz autorizada.
Debo resaltar que no se solicitó nuestra opinión sobre...
el cañón de Reeve hasta el último momento.
Aunque una vez solicitados, mis compañeros y yo nos hemos acercado a ello...
meramente como científicos.
Como si los demás lo hubiéramos hecho como Inspectores de Hacienda...
Se formó un comité y se nos dieron todas las facilidades.
Nuestra conclusión fue que, científicamente hablando...
no era un proyecto sensato.
No era sensato en absoluto.
De hecho, iría más lejos...
- y diría que ningún científico... «PREGUNTE SI VIERON...
- estaría contento con muchos de los... «DISPARAR EL ARMA».
principios en los que se basa.
Me alegra escuchar eso, señor Presidente...
porque desde nuestro acientífico punto de vista, es lo que nosotros pensamos.
¿Así que piensa que nuestros principios científicos no son válidos?
Hablamos sobre diferente tipos de principios.
No nos gustó porque presentaba algunos inconvenientes de uso.
Sí.
Quizás el señor Brine podría decirnos...
quienes eran sus compañeros en aquel selecto comité.
El Profesor Charn, el Doctor Golder y el Doctor Peace.
Un cristalógrafo...
un estadístico...
un embriólogo y...
El Doctor Brine es, por supuesto, uno de los más reputados químicos orgánicos del país.
Bien. Ya sabemos dónde estamos.
Estos chicos del cuarto de atrás se siguen queriendo...
Supongo que su comité vio disparar el arma...
Nosotros no estuvimos presentes en las pruebas.
¿Pero vieron disparar el arma?
¿O solo la vieron como un objeto decorativo?
Como científicos, por supuesto.
No, no lo vimos.
Bueno, bueno...
Oh, no importa...
Señor Presidente, yo no soy científico...
pero las cifras que yo he leído...
muestran que en la práctica no existe ninguna ventaja.
Creo que el Coronel Holland tiene un punto de vista un tanto negativo.
Quizás, señor Presidente, podría permitirle al señor Rice y mi equipo...
leer estas cifras.
Por favor.
Estas cifras son medias de disparos realizados a 85 yardas.
¿Corro las cortinas, señor?
El tipo de propulsor es cordita, marca nueve.
El peso de la carga en libras es de 2.75.
1,980.
Penetración en pulgadas: 2.087.
Peso de la carga en libras: 3.5. Velocidad de salida en pies por segundo: 2,183.
Penetración en pulgadas: 2.28.
Con objetivos móviles: Media de 90 yardas.
El peso más ligero de carga: 2.75 libras Tiempo medio por disparo: Ocho segundos.
La carga más pesada: 4 libras. Media entre disparos: 22 segundos.
Carga pequeña...poca penetración, mínimo intervalo.
Carga grande... mayor penetración, máximo intervalo.
El sumario, por supuesto, se pondrá en circulación.
Me gustaría preguntarle al señor Rice si tiene algo que añadir.
Bueno, el Profesor Mair ya ha dado su opinión.
¿Y usted comparte esa opinión?
- Oh, vamos...esa pregunta está de más. - ¿Por qué?
Bueno, señor Presidente, el señor Rice es uno de los oficiales del profesor Mair.
No creo que le esté proponiendo a Rice discutir con su jefe, Holland...
Señor Presidente, seré franco... este arma no nos gusta.
Se nos ha dicho que estas cifras demuestran que estamos equivocados.
El Profesor Mair nos sugirió que su experto nos daría las cifras.
Al menos se me permitirá saber qué significan...
Después de todo, este es un asunto sumamente importante.
No es el prestigio de un departamento lo que está en juego...
sino vidas humanas.
Si el arma de Reeve se acepta, habrá que utilizarla tarde o temprano.
Y si hemos sido demasiado optimistas, lo sufrirán ellos, no nosotros.
Bueno, señor Presidente, nadie quiere esconder nada.
Si el Coronel Holland comparte las opiniones del señor Rice,
yo no tengo ninguna objeción.
¿Y bien, señor Rice?
Estoy de acuerdo con el Profesor Mair en que la idea es excelente.
¿Y el arma?
No creo que esté a punto todavía.
¿La aceptaría tal y como está...
con estas cifras?
No, no lo haría.
Debe darse cuenta de que se pueden tener ideas para ganar la guerra cuatro veces...
pero no sirven de nada a menos que se puedan vender.
Ya no estamos en la Universidad.
No, ni en una agencia de publicidad, que es donde deberías estar.
Ahora, escucha, Sammy.
Puedes pensar que eres un gran científico y que yo soy un comercial subordinado...
Pero la verdad es...que cuando tú lo echas todo a perder, yo tengo que resolverlo.
Y otra verdad es que tú construyes tu reputación con lo que sale de mi cabeza...
No soy ni político ni vendedor, ni tampoco un niño de diez años.
Diez no, Sammy...ocho.
Tienes diez cuando no estás enfadado.
¡Dios mío! Son las 4:00. ¡Señorita...señorita!
Té para dos, señorita.
Ya está listo.
¿Has escuchado a Sammy llamándome agente de publicidad?
No he podido evitarlo...teniendo en cuenta cómo gritábais.
Oh, no...él gritaba. Yo estaba tranquilo y frío.
¿Sabes, Sue?...Nadie me entiende.
No me aprecian. Ese es mi problema.
Yo te aprecio.
Os aprecio a los dos.
Ésta es la noticia número 1. ¿Quieres la número 2?
La número 2 es que Pinker y Waring van a cenar juntos esta noche...
en tu club.
- Pero Pinker apoya a Brine. - Esa es la número tres.
- Brine llevará la sección. - ¿Qué? ¿Ese rufián?
¿Quieres apostar?
¿Dimitirás si lo consigue?
Aún no ha sucedido... No estoy seguro.
Pues yo sí. No lo harás.
Dejarás que pase y cuando haya pasado...
comprobarás que no habrá sección si te vas.
Así que andarás echando pestes y esperando que todos te compadezcan.
- Déjalo ya. - ¡No!
Por una vez vas a verte como Pinker y R. B. Te ven.
¡Te están utilizando!
- ¿Todo bien, señor? - ¡Sí!
No puedes esperar que me una a Pinker para echar a Mair.
- ¡No puedes pararles! - Puede que no, pero no necesito ayudarles.
Tú podrías llevar la sección. Incluso Pinker lo reconoce.
Pero te niegas a afrontar las cosas.
Te autocompadeces con todo lo que tienes que vivir...
¿Qué tiene de especial el tener un solo pie?
¡Cállate, pequeña...!
No puedes ser futbolista profesional...¿y qué?
¿Crees que lo que haces es bueno, honorable y leal?
Pues no. ¡Es que no tienes agallas!
- ¿Por qué no te callas? - Todo lo que digo es verdad.
Oh, Sammy, eres tan tonto...
¿Por qué no te calmas, Sue? Estás haciendo el ridículo.
¡Señor Rice!
- ¡Está solo! - No, Susan está conmigo.
- Pero se ha ido. - Sí.
No me mire así, señor Rice.
Vimos como se iba... y estaba llorando.
No puede engañar a una chica lista.
Mike, dame la cuenta.
La próxima vez que decidas irte a casa cuando salgamos juntos...
me gustaría que me avisaras.
He estado pensando...si realmente piensas que soy un pobre diablo,
como dijiste anoche...
lo mejor es que cada uno vaya por su camino.
Yo pienso lo mismo.
¿Por qué solo eres desagradable conmigo?
¿Por qué no eres así con Waring? El sí te da razones suficientes.
No se puede discutir con R.B. No me sigue la corriente.
¿Por qué decide él cuándo discutir? ¿Por qué no tú?
Yo no sirvo para las disputas. Las detesto.
¿Por qué?
Bueno...
¿De verdad?
No siempre...a veces me gustan.
Mira, Sammy. Las cosas son así.
Tienes que decidir...
si vas a pasar el resto de tu vida con esta actitud o no.
La última, señor Rice.
Falta media hora para cerrar.
Para usted la hora de cerrar es ahora, señor Rice.
¿Qué significa esto, Knucksie?
Que tanto ustedes como la señorita Susan...
me caen demasiado bien como para dejarle emborracharse en mi bar.
En lo que respecta a la señorita Susan...
y a ti, Knucksie.
Dos libras y cuatro peniques.
Su cambio.
Vamos, señor Rice. Váyase a casa.
Caminar le sentará bien.
Sabes...tu problema, Knucksie...
es que eres un sentimental...
- camarero de segunda... - Tenga cuidado, amigo, hay damas aquí...
Camarero...
¿Qué hace?
¿Alguna vez te han tirado de las orejas, Knucksie?
No sin pagar por ello.
Váyase a casa.
Está bien.
- Señor... - Cállate.
Eso es lo que haré.
Irme a casa.
Y puedes guardarte tu garrafón.
Tengo mi propia bebida.
- En mi casa. - Muy bien, estupendo.
Knucksie no me daría otra copa...
Otra copa...
Knucksie no me daría otra copa...
¡Está bien!
Mi propia bebida.
¿Sue?
¡Sue!
¿Bola de nieve?
Mi propia bebida, ¿lo ves?
Toda mía.
¡Flores!
Sólo un toque.
¡Se acabó!
Sal y quédate fuera.
Mujer, puedes llamar hasta que revientes.
¿Hola? ¿Hola? ¿Riverside 9090?
¿Hola? ¿Hola?
¿Riverside 9090?
¿Está el señor Rice? Es el Capitán Stuart quien llama.
¿Hola? ¿Hola?
Riverside 9090. ¿Hola?
¿Hola? Riverside 9090.
¿Qué?
- ¿Hola? - Espere un minuto.
Hable. Capitán Stuart, su número de Riverside.
Estupendo. Hola, Sammy.
Escucha viejo, tengo dos de esas cosas. Dos.
- ¿Qué? - Una y una, dos.
- Estoy cerca de la orilla de Chesil... - No sé de qué estás hablando.
Ven desde Waterloo. ¿Puedes?
Yo probaré la primera. Con suerte, tú probarás la segunda.
¿Me escuchas, viejo? Es muy importante.
- Tengo dos. - Espera un minuto, Stuart.
¿Qué? Date prisa.
¿Qué pasa, Stuart?
Será mejor que esperes hasta que llegue.
No hay nada que hacer. No vamos a hacer como el Gordo y el Flaco, muchacho.
Si algo va mal con la primera bomba,
quedará uno de nosotros para meterle mano a la segunda.
No seas tan arrogante, espera a que llegue.
Tengo un montón de sugerencias...
Estupendo. Las veremos con la número dos. La uno es para mí.
Después de todo, yo las encontré.
¿Cuándo salen los trenes?
5:30 de la mañana...Tendrás que madrugar, perezoso.
Te veré en el desayuno.
¡Stuart!
Stuart, ten cuidado, por el amor de Mike...y buena suerte.
Igualmente.
Aunque espero que no la necesites.
- ¿Señor Rice? - Sí.
Mi nombre es Pearson, señor. He venido a llevarle con el Coronel Strang.
- De vuelta a la playa. - ¿Ya ha hecho algo el Capitán Stuart?
Oh, sí...
Mal asunto.
Pensé que ya lo sabía, pero claro ...usted estaba en el tren.
- ¿Está muerto? - Sí, murió en el momento.
Parecía que lo había conseguido y de pronto algo salió mal y explotó.
Señor Rice, señor.
¿Cómo está? Mi nombre es Strang.
Muy bien, Don. Gracias.
¿Conocía este rincón del mundo?
No.
Por lo menos supongo que habrá oído hablar de la ribera de Chesil.
Sí, algo he oído...
Bien, allí está, ¿la ve?
El lago de allí es el Fleet...
y aquello de allí es Portland Bill.
¿Es usted experto en explosivos?
Llevo trabajando mucho tiempo con ellos.
Dick Stuart me dijo anoche que se había...
puesto de acuerdo con usted y que él lo intentaría primero...
así...si algo iba mal, sería su turno.
- ¿Es así? - Sí.
Sí, lo que le contó es correcto.
Pero, tenemos un montón de gente...
muchachos como el joven Don Pearson, que le ha traído...
deseosos de ir allí y darle a esa cosa unos cuantos golpes...
con un martillo y un cincel.
Pero no creo que esa sea la manera.
Yo he estado con Stuart desde el principio...
Teníamos un plan.
Si pudiera conseguir sus notas, todo iría mejor.
Sí.
Pero yo no me preocupo por usted.
Me preocupo por mí.
Yo le dejo que lo haga...vaya y salga volando en pedazos...
¿Qué dirá su familia?
O su jefe o Dios sabe quién.
No tengo familia. El Profesor Mair conoce el tema...
y el cielo puede esperar.
Tengo una lista de cosas que necesito.
Sí.
Bien. Será mejor que escuche las notas de Stuart.
Cuénteme cómo trabajaba.
Usaba un teléfono de campaña mientras trabajaba...
explicando lo que hacía y todo eso.
Me temo que está un poco revuelto. No he tenido tiempo de ordenarlo.
Lo que vi y lo que me dijo...
Se lo leeré tal como sucedió.
Son sus propios apuntes, ¿verdad?
- Por supuesto. - ¿Por qué por supuesto?
- Nadie más podría leerlos. - Ya veo.
De acuerdo, ¿comenzamos?
06:45 h. Conexión comprobada. Todo bien.
«El Capitán Stuart sale y le vemos meterse en la trinchera.
- 06:47... - ¿Trinchera?
Si, señor. El mismísimo Capitán Stuart la cavó para las bombas.
- Ya veo. - 06:47...
Bien, aquí estamos en Wembley.
Es un bonito día.
«El sol y una ligera brisa soplan desde el extremo del pabellón.
El campo parece estar en excelentes condiciones.
Debe haber más de cien mil personas aquí.
El rey aún no ha llegado.
06:48. Estoy poniendo juntos los ganchos.
Sí, ya conozco esas comprobaciones. Estuvimos de acuerdo...
Permítame escuchar desde donde comienza a ponerse a ello.
Able-Baker-Charlie-Dog. Able-Baker-Charlie-Easy.
Able-Baker-Charlie-George. Able-Baker-Charlie-Dog.
- Able-Baker-Charlie... - Compruebe la línea, Sargento.
- Sí, señor. - Compruebe si se está haciendo bien.
07:47.
Bueno, a menos que todo lo que me enseñaron sobre electricidad esté mal...
todo tendría que salir a pedir de boca.
Voy a agitar el detonador a ver qué sucede.
Sí. Parece estar bien.
07:49.
Bueno, chicos, a no ser que haya un enanito dentro con una cerilla encendida...
Creo que todo ha salido bien.
Esta semana habrá sesiones especiales los miércoles y viernes.
Echemos otro vistazo.
¿Qué es este agujero?
07:52.
No. No hay decepción posible. Bob es tu tío.
No entiendo...
el porqué de un cable tan largo.
¿El aislante?
En este momento...
07:54...
ocurrió la explosión.
El transmisor fue destruido.
Y...
el Capitán Stuart estaba agachado...
con lo que parecía ser la tapa...
en su mano.
Gracias.
De nada, señor.
- ¿La ropa le queda bien? - Sí, muy bien.
Bien, parece que tenemos todo lo que necesita.
Tubos. Ganchos.
Este es el verdadero trabajo.
Encontrará las almohadillas calientes en estos termos.
¿Y las llaves inglesas? Oh... las tiene usted, Cartwright.
Señor.
Sí, está todo bien.
- ¿Nos vamos? - Sí. Ah...
Algunas direcciones...en caso de que me suceda algo.
¿Me pueden llamar aquí?
Sí, por supuesto. Oh, Tyler...
- ¡Señor! - Avisaré a la oficina de Correos.
- Todo listo. - ¿Preparado?
Aquí están, Sargento.
¡Teléfono!
- ¿Todo bien? - Perfecto.
- ¿Todo preparado? - Estetoscopio.
Sí, señor.
Verá que es muy fácil de manejar, señor. Agache la cabeza cuando quiera hablar.
Muy bien.
¿Le llevo la bolsa, señor?
No, démela a mí.
Ya puede ver la bandera, señor, buena suerte.
- Buena suerte. - Buena suerte, señor.
- Mis mejores deseos, señor. - Buena suerte, viejo.
Muy bien.
La marea está más alta que por la mañana.
Mas allá hay un buen sitio para practicar surf.
- ¿Lo ha hecho alguna vez? - Sí, pero no desde hace 10 años.
Pare.
Bien. ¿Me deja que lo lleve yo ahora?
¿Va a empezar con las mismas pruebas que realizó Stuart?
Sí. Siempre existe la posibilidad de que esta sea diferente.
Eso pensaba yo.
Bien...¿está seguro de que podrá arreglárselas?
Supongo que no voy a tener más remedio.
Sí, buena suerte.
Buena suerte, muchacho.
Dejen paso.
- ¿Todo bien por aquí? - Sí.
Estoy probando la conexión. Hágame una señal si me oye. ¿De acuerdo?
Probando, señor. Le escucho alto y claro.
Bien.
Entierro los ganchos.
Voy a probar con el metal.
Dice: Estos guijarros son peligrosos.
Me resbalé y casi me doy un golpetazo.
Ahora probaré con el calor.
Está fuera de la trinchera. A medio camino de ella.
Sitúo el estetoscopio cerca de la bomba.
- No escucho el tic-tac, señor. - Todos estos cables son un incordio.
Voy a quitar esta cosa, ponerla en el suelo...
y hablar por ella cuando quiera decir algo.
Primero, probaré a sujetar la bomba con las pinzas...
y manejarla con la llave inglesa, como hizo Stuart.
Tendrá problemas con las pinzas sobre esos guijarros.
Ya tiene fuera las pinzas y la llave inglesa.
Dice: "Tengo alineadas las tenazas. Ahora las apretaré".
Dice: "Esto es más complicado de lo que pensaba.
La bomba va a moverse un poco cuando la apriete".
Bien, allá voy.
¡Caramba!
Bueno, lo primero está listo.
Se ha movido un poco, pero...
como habéis visto, no ha pasado nada.
Estoy sudando como un cerdo. Tengo que secarme.
Ahora voy a por la segunda pinza.
Voy a mover algunos guijarros.
Atrevida...
Pongo la segunda pinza.
Mucho más fácil.
Perfecto, ya está.
Ahora la llave inglesa.
Voy a desenroscar la tapa exactamente como lo hizo Stuart.
Dice: Muy difícil.
Debería haber esperado un poco antes de volver a empezar.
Dice: Demasiado whisky. Ahora me tomaría uno.
¡Lo ha conseguido...lo ha conseguido, señor!
Sí, es como dice Stuart.
El reloj está en la cabeza.
Hay un cable largo que sale de él...
con dos conexiones que deben ser aislantes.
En la parte superior del cilindro hay una lengüeta entre terminales.
Los conecto a tierra.
Y aquí es donde Stuart se equivocó.
Puedo ver el agujero en el interior del cilindro.
Y como Stuart dice, el cable parece demasiado largo.
¿Ahora qué?
Dice: Creo que lo tengo.
Hay un cable largo y otro más corto.
El más corto está conectado al reloj...
así que no se ve el resto del cable.
Eso es lo que engañó a Stuart.
Puedo ver los extremos de los aislantes.
El cable que Stuart encontró debe ir a un segundo detonador.
Es una trampa doble.
«Sin duda...Jerry no es un caballero.
Voy a buscar otro camino en el cuerpo.
Sí, hay otro camino.
Hay una tapa en cada extremo y solo una de ellas es visible.
Bien, parece que tendré que utilizar la llave inglesa de nuevo.
Voy a desenroscar la segunda tapa.
Espera. Aquí es donde entramos nosotros.
Hecho.
Espera un minuto.
Dios, esto no va a ser fácil...
Si el segundo detonador está en el cilindro, entonces puedo desenroscar la tapa.
Pero si está en la tapa, al desenroscarla volará todo.
Así que tengo que decidirme entre sostener el cilindro y desenroscar la tapa...
o sostener la tapa y desenroscar el cilindro.
Tres a uno a que es la tapa lo que tengo que desenroscar.
¿Alguien apuesta?
Tiene la llave inglesa en el otro extremo.
Tengo que hacerlo. ¡Debo hacerlo!
Lo intenta...pero no podrá.
Tengo que hacerlo.
Si la llave se mueve, lo habrá logrado.
- Está en el suelo. - ¡Cuidado!
¡Aguante, Rice! ¡Ya voy!
Entrometido hijo de...
- Creo que ya ha hecho bastante. - Quédese donde está.
Hay un segundo detonador.
Y solo tengo que moverlo para que todo salte por los aires.
¿Satisfecho?
Lo siento.
- Era un asunto personal. - Sí.
Sí, ya lo sé...
Para Dick Stuart fue lo mismo.
Bien, ¿y qué hacemos ahora?
Oh, llévese a sus muchachos y volaremos la carga.
¿Eso es todo?
Eso es todo.
- ¿Tiene todo lo que necesita? - Sí, gracias.
Libro, bollo, sándwiches... ¿Le dio el Sargento algo de beber?
Sí y creo que ahora iré y pondré los pies en alto...
Sí, yo lo haría si fuese usted. Se lo ha ganado.
Bien, adiós, querido amigo.
Mire, si alguien alguna vez tiene alguna duda sobre lo que usted puede hacer...
con sus brazos, sus manos o cualquier otra parte...
me lo trae, ¿de acuerdo?
Hola, ¿quién está ahí?
Taylor, señor.
Hola, Taylor. ¿Hay alguien más aquí?
- El señor Till y la señorita Susan, señor. - Muy bien.
Perdone, señor. ¿Podría... molestarle un momento?
Claro.
Creo... que el trabajo con los fusibles va ser transferido a otra parte, señor.
El Profesor Mair se lo llevará a su propio laboratorio.
Ha sido muy amable al decirme que me fuera con él para continuar el trabajo.
Ya me lo han dicho.
Ellos...no me lo han permitido, señor.
¿Qué quiere decir con eso?
Bueno, dicen que no puede haber hombres uniformados con él, señor.
- Regresaré a las tareas comunes. - Eso es ridículo.
Sí, señor.
Pero yo... ahora no puedo irme de casa, señor...
no tal y como están yendo las cosas.
Preferiría hacer cualquier otra cosa.
No sé, señor.
No puedo ir. Yo...
Taylor. Déjemelo a mí.
Tranquilo...y no se precipite.
Le prometo que todo irá bien.
Gracias, señor.
Ahora váyase a casa. Sea un buen muchacho.
- Buenas tardes, Crowhurst. - Buenas tardes, señor.
- Hola, Till. - Hola.
- ¿Cómo ha ido todo? - Muy bien.
- Estupendo. - ¿Alguna novedad?
Holland ha llamado dos veces.
Madeleine ha llamado siete veces.
Hay rumores de que Mair sale y Brine entra...
- ¿Alguien ha preguntado por mí? - Susan.
- ¿Sí? - Aunque no le he dicho nada.
El bueno de Tilly...
- Hola. - Hola.
¿Y bien?
El Coronel Holland quiere que pase por el Ministerio de Guerra en cuanto llegue...
no importa lo tarde que sea.
Habitación 583.
¿Qué quieres?
Quiero que vayas.
No llame. Entre.
Siento el retraso, señor.
He estado fuera haciendo un trabajo. Recibí su mensaje al volver.
Si, pero no hable por hablar y siéntese.
Siéntese, siéntese.
¿Qué tal con Strang?
- Es un buen tipo. - Sí, él opina lo mismo de usted.
Bien, quizás se haya dado cuenta o no...
pero el caso es que hasta ahora estábamos perdiendo la guerra.
Sin embargo, la intención del gobierno de Su Majestad es ganarla.
Y al contrario de lo que dice la prensa...
será ganada por la infantería, la marina y la fuerza aérea.
Es ese orden.
Así que, la infantería va a tener su propia sección de investigación.
El que está a cargo tendrá vía libre, instalaciones...
- ¿Personal? - Lo que sea. Queremos resultados.
Por supuesto, tendrá... tendrá que llevar uniforme.
Si no, no tendrá nada.
Le nombraremos comandante o algo parecido.
- Bien, ¿qué dice? - Acepto.
¿De verdad?
- Nunca pensé que lo haría. - Ni yo.
- ¿Y bien? - ¿Y bien?
Tengo que hablar contigo.
- Muy bien. - ¿En el Hickory Tree?
¿En el Lord Nelson?
¿En casa?
- Sólo hay una cosa que no me gusta. - ¿Sólo una?
- Que volvieras con una condición. - ¿Qué condición?
- Que fuera al Ministerio de Guerra. - Entra ya.
Oh, Sue...
Incluso el whisky...
Tómate una copa, Sammy.
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