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HORIZON UNA SAGA DEL OESTE CAPÍTULO 1
VALLE DE SAN PEDRO
¿Qué hacen?
Es un juego.
Apoyan un palo largo,
ven cómo estirar la soga larga
y después dónde poner los palos cortos.
¿Por qué juegan aquí?
Debo haberme desviado del camino principal, pero no sé dónde.
No.
Mejor. Yo tampoco hablo bien español.
Este lugar está atrás, a unas cuatro o cinco millas.
O sea que me pasé.
Seguiste de largo.
Entonces, no es más al este.
Ya te dije que no.
Puedes volver por donde viniste.
Y esta vez, cuando llegues al río, mira bien.
Y veré un pueblo ahí mismo, ¿no?
Y no hagas como que es un milagro.
Está bien.
Hermano, ¿comiste hoy?
Vete de una vez. No soy tu hermano.
TERRITORIO DE MONTANA
James Sykes.
¡Arre!
¡Arre!
Vamos. Vete.
¡Arre!
¡Vamos!
¡Arre!
¿Dónde estaba?
Si sobrevive, pregúntale a él.
Caleb, ve a buscar su caballo con Gratton.
No, voy a aplastar a esa chica.
Oye.
Joon, ella lo sabe.
Está bien. Suéltame.
Pero primero voy a desayunar.
No vas a golpear a nadie más.
Tu hermano te mandó por el caballo.
¡Ve!
O se lo comerá algo.
Entra, ocúpate de él.
Aquel que conservó la moral en años de abundancia
amanecerá bajo una nueva luz.
Se enfrentará con sus hermanos
en una guerra por los frutos marchitos de la tierra.
CLAYPOOLE 29 DE MAYO DE 1863
¿No te parece hermoso, hija?
Sí, mamá.
SALÓN DE BAILE GRAN DÍA
El agua subirá desde el suelo. Pasa eso.
Como el aceite en el pabilo.
¡Joseph!
Hay que remover la tierra y dejar salir el agua
para que vuelva como lluvia.
No, eso es...
Eso es una falacia.
No, señor. Siempre llueve después de arar, hijo.
No es así.
Sí que es así.
Llueve después de arar.
- ¿Se darán cuenta? - Sí.
Vamos. Tu padre no sirve para esto.
No.
¿En serio, Nat? ¿No?
No.
¿Sra. Kittredge?
Gracias, Tom.
¿Ves? Él es un caballero.
¡Cuidado! Está cargada.
¡Cuidado!
Ustedes tengan cuidado.
¡Arre!
¡Cuidado!
Nat, se van.
¿Nat? Dijeron que vamos.
Eso no fue amable.
Cállate.
¿Qué? No digas eso.
¡Nat! No hables así.
No estuvo tan mal, ¿no?
¡Estuviste bailando! Te vi. ¿No, Fran?
Sostuve al Dr. Bowman hasta que le llevaron una silla.
Si eso cuenta como baile...
El único al que invité me rechazó.
Me dieron ganas de llorar.
¿Qué clase de tonto fue?
No lo diré, pero te está siguiendo, escopeta en mano, James.
¿No bailaste con tu madre?
No bailo con nadie.
Nat, bailas muy bien.
Bailar con la madre es de idiota.
Yo sí estuve bailando.
Bailé, papá.
Sí, fuiste la flor del baile.
Nat.
¿Qué?
Paró la música.
Hay alguien afuera.
Hay alguien afuera. Hay...
Estamos bien.
¿Lizzie?
Nat.
Calma.
Estamos bien.
Nat.
En la alacena.
Trae cartuchos y perdigones para esa.
Nat. Ahí, hijo.
¡Mamá!
Quédate tranquila y no te pares.
¿Entendido? No tengas miedo.
¡Atrápalo! ¡Cuidado!
¡No!
¡No, por favor!
Vamos.
- ¿Qué haces? - ¡Cielos!
Deja eso.
¿Qué?
No me quedaré sin hacer nada mientras ellos...
Si no te gusta, no mires, Malcolm. Pero no vas a delatarnos con esto.
¡James!
James, somos Bill Landry y un par más.
Bien, cuidado. Bájalo.
Aquí vamos. Bájalo.
Señora, ¿tienen agua aquí?
Sí, tenemos.
Moje unos trapos y mantas.
Rápido, está por ceder el techo.
Podemos clavarla cuando ellas terminen
con las mantas y entre nuestro hombre.
¿No viene nadie más?
¿No viene nadie más?
Vienen muchos.
De los que no quieres que entren.
No. Sigue en pie. Vamos.
Tu hijo te está mirando.
Ya verás, hijo. Vamos a sobrevivir.
Gracias.
Mete eso ahí.
Bien, eso es.
- No pasa nada. - Yo puedo.
- No es nada. Deja eso. - No, yo puedo.
Sáquenmelo de encima.
¡Sáquenmelo de encima!
¡Nat!
Fran, ven. Sácalos de aquí.
¡Ahora!
Nat, ¡ven aquí!
¡Nat!
¡Corre!
¿Papá?
Vamos. ¡Vamos!
¡Métanse ahí!
Entra ahí.
Gracias.
Toma, mamá.
Bien, Nat. Baja. Nat.
- Nat. - Tranquila.
Voy a estar con papá.
¡No! ¡Nathaniel!
¡Nathaniel! ¡No!
¿Mamá?
No te separes de mí.
Vamos.
Dios mío.
Por Dios.
- ¿Mamá? No puedo respirar. - Dios mío.
No puedo respirar.
Para.
¡Para! Se va a caer.
Muy bien, atrás. Retrocede.
Confía en mí, hija.
Muy bien.
Para.
Vamos.
Vamos.
Lizzie está con mamá.
Les dije que me quedaba contigo.
Perdón.
Perdón por apuntarle el arma a Lizzie.
Eso es.
Respira, hija.
Ahora me toca a mí.
Hay que joderse.
¿Se van?
No pensé que eran tantos.
¿Estás listo, hijo?
Creo que sí, papá.
Voy a apagar la luz, hija.
- ¡Mamá, no! Por favor. - Sí, confía en mí.
Confía en mí.
Dispones ante mí un banquete en presencia de mis enemigos.
Has ungido con aceite mi cabeza
y has llenado mi copa a rebosar.
Cierra los ojos.
¡Viene alguien a caballo!
Alto.
Ya lo oyeron, ¡Alto!
Que rompan filas, Sargento. Regresen en una hora.
Sí, señor.
Rompan filas.
Déjenlo.
Sr. Chavez, vigile por allí.
Gracias a los apaches, ustedes tienen trabajo decente.
Ustedes dos, suban ahí para que los vean.
Los demás, dejen las armas.
No sabrán distinguir entre el caño y la culata,
pero con la pala son todos tremendos.
Vayan. Empiecen a cavar.
¿Qué es esto?
Los apaches, señor.
De la tribu Montaña Blanca.
Quise decir ustedes.
¿Qué hacen aquí?
Vivimos aquí, señor.
No, no es así.
Habrán parado aquí, pero nada más.
Aquí se quedarán sólo ellos.
¿Señor?
¿Son los primeros pobladores?
No, señor.
Creo que fueron esos.
¿Quiénes son?
No lo sé.
Llegamos tarde para preguntar.
Los apaches quizá sepan. Pregúnteles a ellos.
¿Eso encontraron al llegar? ¿Esas tumbas?
Sí, señor.
¿Y no lo tomaron como una señal?
Claro que sí.
Y construimos de este lado del río.
¿Cómo les fue con eso?
Si mi padre bajara de las montañas,
vería cómo es.
Ahora los ciervos se quedan lejos del Valle.
Para cazarlos,
hay que seguirlos al oeste, donde caza Cochise,
o al este, donde están los pimas.
Y combatir a nuestros vecinos
en sus lugares sagrados.
Todo por miedo a unas tiendas junto al río.
Pionsenay,
¿qué cazaste?
No podemos comer eso.
Los mimbreños no deberían estar donde yo voy,
pero los he visto.
Vi a uno de ellos
perseguido y asesinado por tomar un ciervo
de donde no debía.
Vimos desde arriba
cómo lo mataban
por un ciervo.
Mi familia tiene lo que necesita en los altos.
No pasamos hambre.
No vivimos con miedo.
Pionsenay se impacientó al ver a los "ojos blancos" en las llanuras.
Y ahora los trajo hasta mi casa.
¿Ven esto?
Lo que traje es esto.
No es más peligroso para ustedes
que aquellos
que lo perdieron junto al río.
Los hombres ya no están. Eso lo veo.
Pero allí donde estuvieron
los seguirán sus hijos.
Y cuando puedan,
los hijos los cazarán a ustedes
y a todo nuestro pueblo,
porque no saben distinguirnos.
Para ellos es lo mismo, y para sus hijos también.
Pero no me hallarán dormido
en los altos como a mi padre,
que supo ser un gran jefe militar,
pero ahora está viejo.
Entonces, tendrás que irte lejos.
Sí, me iré de este sitio
donde el pueblo
no se atreve a cantar por mí.
Esto también sucedió en mi sueño.
Irás a esperar a los "ojos blancos" en los llanos
y no dormirás.
Tú, que has hecho de ellos tus enemigos.
Tú lucharás contra ellos hasta que ya no puedas,
pero seguirán viniendo.
Y cuando quieras ocultarte,
los altos ya no te ocultarán.
Entonces, verás a los "ojos blancos" que veo yo
y sabrás
por qué no canto hoy a tu victoria.
Ahora, que elijan ellos,
que son libres de irse si quieren.
Yo no tengo más que decir.
Me llevaré esto
para no alterar el sueño
de un anciano.
¿Sr. Ganz?
¿Hijo?
Parece que tus padres subieron a los cielos esta mañana
y nos dejaron el trabajo aquí abajo.
Tómate un momento, si lo necesitas,
y cuando estés listo, avísame.
Todo estará bien.
Avancen un poco más.
A ver si siguen agrupados,
o si alguno se separó.
¿Qué te parece esto, vato?
Son algunas de tus amigas.
¿Conoces a esta?
Compraron el título de estas tierras al Sr. Pickering.
Y lo siento, porque ahora saben lo que compraron.
Los que cazan en estas tierras no las compartirán.
Incendiarán todo lo que ustedes construyan.
El sitio que eligieron no podemos defenderlo, como bien saben los indígenas.
A 26 millas de aquí se encuentra Camp Gallant.
Allí los protegerá el ejército de los Estados Unidos.
Si están dispuestos a ir, los escoltaremos ahora.
Pero eso es todo.
Eso les ofrecemos.
¿Teniente?
Tienen una hora.
Esa casa de allá, señor.
Encontramos algo.
¡Rápido! ¡Vamos!
¡No!
¡No!
¡No!
Déjenla tranquila. ¡Déjenla!
¡No!
Déjenla hacerlo sola. Dios mío.
¿Mamá?
Tómenla.
¿Mamá?
¿Señora?
¿Señora?
¿Señora?
¿Hay alguien más ahí?
Señora, ¿hay alguien más?
Estábamos nosotras.
Nosotras solas, señor.
Mi hermana no es la misma persona.
No tiene al hombre para su hogar,
a quien amaba antes de nacer.
No hay más padre para sus hijas.
Tendrán un padre.
Vendrán con nosotros.
¿Por qué alguien querría ir contigo?
¿Los "ojos blancos" del río
vendrán por nosotros ahora?
No.
Este lugar es seguro.
Pero vendrán más "ojos blancos" al río.
Eso soñó el anciano.
¿Tú qué sueñas, Taklishim?
No sueño con esto.
Han venido y han puesto sus palos en nuestro camino,
y es mala suerte
que hayan hecho eso.
No sé nada más.
Es mala suerte.
Muy bien.
Ve a quedarte con tu mamá. Déjanos esto a nosotros.
Te irás, querido.
Y estarás bien.
Será poco tiempo.
Te irás en cuanto yo te suelte,
y pronto iré contigo
y te tendré en brazos como ahora, pequeño mío.
Muy pronto.
Te lo prometo.
Si él se va,
yo voy con él.
Ven aquí.
Ya oíste lo que se dijo.
¿Lo entendiste?
Bien.
Me alegro de que mi hijo
sepa quién es.
Esto me ha dicho
dónde estaban mis caballos
cuando me los robaron.
Puedes hablarle
cuando haya problemas.
Creo... que nos volveremos a ver.
¿Y qué hay para ti?
¿Qué te doy?
No necesito lo que recibió mi hermano.
Ya me das suficiente.
Me hablas como mis primeros padres.
No te enojas cuando lo hago.
Me alegra que mis hijos sepan quiénes son.
No quieren venir.
Bueno, si no son soldados, no puedo darles órdenes.
¿Y esos cuatro?
Acaban de aparecer y quieren sumarse, a ver si pueden ayudar.
¿Sí? ¿Cómo?
Les pareció que quizá alguien quería cazar apaches,
y tienen razón.
Ahora se habla de comerciar con eso.
Y tú los seguirías.
Yo y otros más.
Los exploradores quieren venir.
Prefieren cazar apaches que cavar para ustedes.
Usted sería mejor que nosotros si puede ver todo esto y dar la vuelta.
Me extrañaría que les pagaran sólo por rastrearlos.
Hay pueblos que juntan dinero para pagar por indios muertos.
¿Eso será lo que llaman "comerciar"?
¿Sí? ¿Dijeron cuánto se paga?
¿Cien por cada uno?
Algo así.
Eso se paga por los hombres.
Por la cabellera de una mujer o un niño, ¿cuánto pagarán?
Un poco menos, seguro.
Un poco menos. Es cierto.
Sí. Y los pimas tienen pelo largo, como los apaches.
Así es.
Igual que los hopis y los yumas.
Hasta los mexicanos tienen cabello oscuro.
Si yo comprara cabelleras,
no creo que pudiera distinguirlas.
Entonces, menos mal que no las compra.
Adelante, no hay caso.
Mire, Teniente,
todos saben lo que se gana vendiendo indios muertos.
Pero usted dijo que aquí no mandaba.
Es lógico que quieran cuidarse.
Entre 20 y 25 apaches atacaron a esta gente,
y unos miles más no hicieron nada.
Casi todos nos toleran, aunque no nos quieren.
Si no tenemos cuidado, si ustedes les dan motivos,
en un día podrían eliminarnos a todos.
Entonces, venga.
Vigílenos, así matamos sólo a los malos.
Y si no puede,
no es culpa mía.
Puedo asignar a otros, reunir voluntarios.
Sí, pero tardará un día más,
si es que lo dejan regresar, cosa que dudo.
Entiendo su posición, Teniente.
Pero usted comprenda por qué no puedo esperar.
Tendrá que confiar en que sabemos lo que hacemos.
No sigo a Pionsenay.
Te sigo a ti.
Te ayudo.
- ¿Estás bien? - Sí, gracias.
Para la señora, del Teniente.
A preparar los pollos.
TERRITORIO DE WYOMING
A las dos en punto.
¿Cuándo?
¿Dijiste a las dos? Mejor dilo de nuevo.
Sí, claro, pero no eres graciosa.
No traigas a nadie.
No.
Walter dice que ya les alcanza el dinero.
Sí, eso piensa él.
Si no vuelves sola y a horario, puedes seguir de largo.
¿Sally?
Prepara la seis, la siete y la ocho.
- Sí, señora. - Ahora, vamos.
Sí, fui yo.
Marigold, llegas a hablar con alguno antes de que los registre,
y te meto la cabeza en el agua de ahí.
Y si intentas llevarte mis clientes a la casa de Ellen,
iremos a visitarte.
Atrévete a intentarlo.
Liberemos las sillas. ¿Bill?
¡Levántate!
A ver si podemos sacar al Sr. Coughlin de la escalera.
Tengo que pedirte un favor.
Te prometo que te lo devuelvo antes de pagarle a nadie.
Sí. Buena suerte con eso.
Enseguida voy.
Me quedo...
Me quedo por...
Por contrato con Fort Bridger,
y pensaba ir al norte y...
Cielos.
Al noroeste desde allí.
Pero si me necesitan, o si...
O si tu estado sigue igual, yo...
¿Por qué no la atiendes?
No quiere comprar nada.
Mary, ¿nos disculpas?
¿Le está escribiendo una carta?
Sí, es privada, me preguntó si podía.
¿Y puedes, Ned?
Me las arreglo.
Él no es el empleado, le aviso.
Sólo está parado ahí.
Pero seguramente quiere su dinero.
Sí, ponte las gafas, Ned. Eso ayudará.
¿La Srta. Harvey querrá saber que estás perdiendo el tiempo aquí?
Está todo bien.
Sólo vine a ver la hora.
Discúlpeme, señor...
Vete, Mary.
Mi nombre es Marigold.
Le recomiendo que lo haga leer cuando termine.
- ¿Sabes escribir? - Sí, señor.
Ella se estaba burlando.
Continúe.
Quien lea la carta creerá que anda escaso de sesera.
Sí, pero entre él y yo,
nos las arreglamos bastante.
Me parece bien que escriba a su familia y mande dinero.
Muestra su carácter.
¿Sí?
Sus amigos se quedarán con la Sra. Daly.
¿Usted también?
El esposo rebaja las bebidas con agua.
Dice que es ron del Caribe.
Pero junta los restos de los vasos usados y los tiñe con tabaco.
¿Sí?
Sí.
Y si se encuentra con una tal Celine,
le aviso que está casada
y que seguramente su esposo está ahí mirando.
Y hay otra que dice que nació en París, Francia,
pero ese truco sólo funciona una vez.
Un minuto después de beber, pierde el acento.
Y cualquier otra que sea amigable, luego le pedirá "consideración".
Eso significa...
Ya lo sé.
Sé qué significa.
Que va a hacer fila ahí arriba.
Sí, pero yo sólo quiero una habitación para dormir.
Entonces, suerte con el organillo que tienen abajo.
Santo cielo.
Si quiere un lugar tranquilo,
hay una cabaña muy bonita por allí arriba.
- Al final de esa senda. - ¿Sí?
Es la mía.
No es de ella.
No dije que era la dueña, ¿o sí?
Si viene, le haré una comida mejor que la de la Sra. Daly.
Y desde allí no se ve todo esto, sólo los árboles.
No.
¿Cree que espero que me proponga matrimonio mañana?
¿Qué?
¿O que me lleve lejos de aquí? ¿Adónde?
Se irá a otro pueblo minero que debe ser peor que este.
Y seguro que no pides una "consideración", ¿o sí?
No sería obligatoria.
Sería a voluntad, no la pediría.
Me gustaría tomar algo con alguien que sepa comportarse.
Y que tenga algo para decir que yo no sepa.
Y prefiero que sea alto. Eso quiero.
Bueno, tenemos uno más alto.
¿El de la risa?
Soy exigente.
Si no eres tú esta noche, me quedaré con el bebé.
¿Con...
El bebé. Sí.
Hoy estoy con él, pero no le molesta.
Sí, bueno, ¿y el padre?
¿Qué opinaría?
No creerás que es hijo mío.
Por Dios, no. Tiene otra madre.
Pero salió y me pidió que lo cuidara.
¿Sí? ¿Y por qué no lo estás cuidando?
Lo estoy cuidando.
- Sí. - Ya me voy.
Y nadie se lo comerá si está sólo un minuto.
Además, nada lo despierta. Te lo garantizo.
¿Vendrás a saludar?
¿Y no tendré problemas para encontrar el lugar?
Hay que subir por aquel barranco.
Cuando ya no puedes continuar, llegaste.
Ahí vivo.
No me hagas esperar.
BAÑERAS
¿Lizzie?
¿Lizzie?
¿Mamá?
¿Mamá?
Lizzie.
Hija, ¿qué haces?
¿Qué haces?
Bien.
Bien. Ponte esto.
- No. Ahí estaban. - Póntelos.
Estaban en el zapato. Lo sacudí.
¿Ya está?
¡No! No tengo ni una olla que vaya con una de las malditas tapas.
Bueno, pero ya son las 3:10. Íbamos a salir a las 3:00.
¿Hablaste con Mary?
No, nos vamos. Habla tú después.
La puta me miró a los ojos y prometió que llegaba a las 2:00.
Bueno, no es mi culpa.
Toma, juega con esto.
¿Ell? ¿Ellen?
No puedo faltar por una idiota que quiere hacernos esperar.
Ella trae más dinero que tú, Walter.
Bueno... Sí, bueno...
Eso...
Vete sólo si no puedes esperar. Ve.
No. Ellen, dije que íbamos los dos.
Y yo dije que no iba a dejar a Sam sólo.
Me lo prometiste. ¿Cuándo hice eso?
¿Alguna vez me has visto dejarlo sólo?
¡Nunca!
Ellen.
No te metas eso en la boca.
Es un asunto de negocios, no puedes decir una cosa y hacer otra.
Walter...
Si esos hombres quieren comprarte algo, lo comprarán.
No me mirarán a mí ni se fijarán en lo que lleves puesto.
Sólo sé que hoy teníamos tres pollos,
y ahora queda uno.
No sé quiénes son ellos, pero comerán mejor que nuestra familia.
Ellen.
¡Apareció!
¿A qué hora te dije que vinieras?
¡Te necesitábamos hace una hora!
¿Qué esperabas? ¿Que lo dejara sólo aquí?
Mary, maldita sea. Tiene dos años.
Cielos.
¿Te preocupa que se limpie tu mala reputación
si te calmas por un minuto? Qué vergüenza.
Lo que hago ahí no es peor que lo que hacías tú antes de él.
¿Qué me dijiste?
Que hay mujeres que pueden hablarme con ese tono,
pero no eres una de ellas.
Te hablo como quiero, ¡porque se trata de mi hijo!
¡Sube de una vez! Ve con él.
Si vuelves a decirme eso, verás lo rápido que llegas abajo,
a dormir en un maldito barril.
Muy bien. Ya pasó.
Elly, vamos. Ven conmigo.
¡Hablaremos más tarde! ¡Ya verás!
Bien. Hablarán más tarde.
- Vamos. Estoy lista. - Muy bien.
Ya verás qué rápido caes en desgracia.
Bueno, por favor, vamos.
Es tarde, cariño.
Sí.
Ya lo sé. A mí tampoco me gustan los gritos.
Vamos adentro, señorito.
Te digo una cosa.
Si encontraron aunque sea un pequeño depósito aluvial,
pueden suponer que hay un depósito mayor arriba.
Quizá cerca de mis tierras.
¿Entonces?
¿Encontraron algo de eso?
¿Dejaste algo para que encontraran?
Sólo sé...
- Cielos. - Sólo...
Joder.
Señor.
Señora.
¿Vio el lugar de día?
Sí.
Sí, es muy bonito.
Teniente, aún no le agradecí por recibirnos.
Y por todo lo que ha hecho.
Elizabeth quería agradecerle, pero no...
Se lo cepillamos, señor.
Vaya. ¿Sí? Gracias.
¿El médico ya las vio?
No, señor.
Estuvo bebiendo.
¡Lizzie!
ENFERMERÍA
Señor, íbamos a escoltarlas al comedor.
- Así el Sr. Vreeland... - No.
Primero debe revisarlas.
Sólo íbamos a la cocina a colaborar.
No esperábamos...
Señora.
Señorita.
Disculpen la demora.
Vamos adentro.
No es nada.
Siéntese, señor Gephart.
Supe que anduvo dando discursos.
Si no los asustaron 30 apaches locos, no iba a asustarlos usted.
Al menos debía intentarlo.
No parecían aptos para sobrevivir ahí.
Sobrevivieron una larga noche.
Sí.
¿Y esto? ¿Quiere asignar diez más para que suban a la montaña?
- Lo voy a rechazar. - Señor...
Presente su objeción. Tome.
Por escrito.
Lo revisaremos apenas pueda prescindir de diez.
Lo cual, como sabe, hoy no puedo.
¿Ha visto esto?
Sí. Lo traje yo.
Cuando estuvo allí, ¿vio este pueblo?
¿No? Hubiera preguntado.
Se lo habrían señalado.
No me cree.
Cree que lo dice porque bebió antes del mediodía.
Todo lo que había allí,
que seguro no era mucho, debe ser cenizas nuevamente.
Pero los apaches no le hicieron ni un rasguño a esto, ¿o sí?
Sólo hay que pararse en el río para ver lo que los hombres
y las mujeres ven allí arriba.
Tenga en cuenta que ellos no vienen como nosotros.
Ellos vienen empujando la misma rueda
una y otra vez hasta que no pueden más.
Es la senda que les marca su legado.
Y si intentan cambiarla, deben hacerlo paso a paso.
Tal vez recuerde que lo mismo nos trajo
a este país desde el otro lado del mar.
A nosotros nos toca vigilar una de las últimas grandes extensiones.
Y no hay ejército que pueda impedir que sigan llegando esas carretas,
por menos bienvenidas que sean.
¿Querrá explicarles eso a los indígenas?
Lo sé.
Es posible que jamás se lo expliquen.
El apache cree que, si riega de muertos las tierras,
impedirá que sigan llegando carretas, que nos arruinará el lugar.
Pero fíjese en los que vienen.
Divisan todas esas tumbas desde las carretas y no les cambia nada.
Porque lo único que ven es esto.
La mala suerte no es del lugar, sino del pobre infeliz que murió.
Eso se dicen a sí mismos, a sus esposas
y a sus hijos, que si son más fuertes,
astutos y malos que los demás,
todo esto será de ellos algún día.
Es su único razonamiento frente al miedo.
Que ellos son los que van a sobrevivir.
¿Y sabe qué?
Algunos sobrevivirán.
En fin...
Por ahora, no quiero asignar soldados a esa zona innecesariamente.
Le bastará con contar a los indios y a los militares
para entender mi lógica.
Debemos velar por nuestra supervivencia, Trent,
y dejar que aquí siga pasando lo mismo que pasa desde tiempos inmemoriales.
Y quizá el tal Pickering
halle un lugar más apto para colonizar que un paso de río apache.
¿Hice pensar a ese joven, Sargento?
¿O sólo lo hice enojar?
Un poco de cada cosa, señor.
¿Por qué?
Pues, esos grandes movimientos que usted describe, señor,
él quisiera sentir que los puede controlar.
Pero eso es vanidad de juventud, ¿no es cierto?
Aquí pasará sólo lo que está destinado a pasar.
Y él vivirá para verlo.
Así como el apache no controla el clima, nosotros no controlamos nuestra historia.
¿Y qué está destinado a pasar, según usted?
Lo mismo que dice usted.
Haremos lo que podamos mientras en casa toman las decisiones.
Y cuando decidan,
cuando termine esa guerra,
que va a terminar, más allá de que seamos una nación o dos,
todos empezarán a mirar de nuevo hacia el oeste.
Y esas grandes extensiones abiertas que usted mencionó,
las que tanto adoran los aborígenes
que dicen no poder vivir sin ellas...
Pues, señor,
todas ellas se cerrarán en un santiamén.
Así terminará todo aquí.
Creo que así terminan todas las fronteras.
Y nosotros dos, con suerte, muertos y enterrados antes.
Sí, señor.
Nos queda ese consuelo.
Dios mío.
Me puse nerviosa.
No, querida. Hoy es nuestro día.
Vamos.
Y no te sientas mal por esos hombres con dinero.
Porque ellos no piensan en nosotros.
¿Recuerdas lo que dijo Mary de cómo era yo antes de conocerte?
- No te preocupes. - No.
Estuvo mal que dijera eso.
Lamento que lo haya dicho delante de ti.
Eres un buen hombre.
Me doy cuenta de que tratas de ser bueno conmigo. Y no...
No conocí a muchos hombres buenos.
Está bien.
Hoy es nuestro día.
Hoy es nuestro día.
Hola, Mike.
Te presento a la señorita Harvey.
Mucho gusto, Mike.
Un placer. ¿Necesitas ayuda?
No, no hace falta.
Traje esto.
Guárdalo. Tú mismo les vas a mostrar.
¿Ya llegaron?
Sí. Están recorriendo las tierras de nuevo.
Bien.
Preparémonos adentro.
Mike, ¿no sabes si tus amigos por casualidad encontraron algo?
Tal vez algo que yo no sepa.
¿Dijeron algo de eso?
Pregúntales.
Dije que iba a hablar con ellos, y lo haré por ti.
Pero, cielos...
Llego y me da la sensación de que alguien hizo un descubrimiento,
y me siento muy seguro de eso, lo que me...
Bueno, me hace dudar si quiero desprenderme de todo.
¿De dónde eres?
Nos conocemos, ¿no? ¿Me dices de dónde?
Querida, ¿qué haces?
¿De dónde?
Oye, Ell, basta.
Déjalo en paz. Por Dios.
Lo siento, Mike. No sé qué le dio.
Vaya.
Cielos.
Pero...
¿qué ven mis ojos?
¿Ves esto, hermano?
Oye, ¿podrías dejar de hacer eso?
Lo siento. Debes ser...
Soy Walter Childs.
No le presten atención.
- Nos preparó unos... - Silencio.
- ¿Walt? Ven aquí. - Mike, está bien.
Dijo "silencio".
Sí. Quédate quieto.
Casi nos cruzamos en Bannack.
Eso creo.
Y dicen que desde entonces, casi mueres varias veces.
Parece que tu instinto te mantuvo por delante de nosotros.
O tienes un ángel que te cuida.
Bueno, dejemos que Ellen ponga la mesa.
Y, mira, nosotros tomaremos esto. Conseguí un muy buen...
Si vuelves a interrumpir a mi hermano, te golpearé frente a ella.
Lo juro, te golpearé.
Y se llama Lucy, idiota.
Caleb.
Déjalos hablar.
Ya sabrás que nuestro padre no murió.
No sabes cómo fue. Nunca tuviste que acostarte con ese hombre.
Se arrastró bastante cuando te fuiste.
Llegó con media cara destruida y el pecho lleno de plomo.
Como si se hubiera bañado en sangre.
Nunca le dije nada a tu madre.
Ni a nadie más. Eso debería valer de algo.
No vale.
Habrás imaginado que íbamos a venir, muriera él o no.
Pero...
No pensé que íbamos a tardar tanto.
Había días que no le veía sentido ni fin.
Quería quemar todo el territorio, esperando que estuvieras tú.
Estaba desesperado por volver a casa.
Se la van a llevar de vuelta.
Te van a llevar de vuelta.
La verdad, Mike, no creo que llegue viva.
Mi padre quiere verla, pero en casa no la quieren.
- Siéntate y come. - Ella lo sabe.
Ya comí.
Él sabe que sólo vinimos por tu hijo.
Lo siento, pero no vinimos a llevarte, y él lo sabe.
¿Caleb?
No saben dónde lo dejé.
Él dijo que una chica lo está cuidando en la casa de ustedes.
Vamos a empezar por ahí.
No permitirán que lo saquen de la maldita cama y se lo lleven.
¿Crees que alguien lo puede frenar a él?
Párate ahí y cierra la boca hasta que yo termine de hablar.
Ya mismo.
- Disculpen... - Cariño.
¿Les recuerdo por qué vinieron?
Por esto.
El título de esta propiedad. Sí, por favor...
Si se sientan, podemos conversar como se debe...
¿Aún crees que hablamos de tu maldita mina?
¡Ven aquí!
Es como una enfermedad, ¿no?
No paras de hablar.
No sé de qué hablan, pero arréglenlo entre ustedes.
Resuélvanlo cuando terminemos. Ella no tiene nada que ver.
¿Vale? Ustedes dijeron...
Calma. Sólo quiero que salga mientras hablamos.
Ven aquí.
Quédate ahí.
¡Basta! ¡Cielos!
¡Oye!
¿Qué te dije?
¿Qué?
Creo que el primer golpe lo mató.
Maldita sea.
Dios mío.
Maldita...
- Ella responderá por... - No a ti.
Se acabó lo tuyo.
No se acabó nada.
Llévatelo de aquí.
No me... No me toques.
No me toques.
Ven aquí, muchacho. Vamos.
No lo quiero aquí.
Toma el sombrero y el abrigo.
Te mataré, Joon. Lo juro por Dios.
¿Sí? Bueno, primero lo enterrarás a él.
Y luego irás a buscar a ese niño.
Primero harás eso, y después, vuelve y veremos.
No me iré.
Sí que te irás.
Fuera de mi vista.
Él hará el pozo.
Sí, eso siempre puede pasar con Caleb.
Dame el arma.
¿Lo enviarás así a buscar a ese niño?
¿Cómo?
Es que...
Nada.
Muy bien. Espera afuera.
Dios mío.
Esa.
CANTINA
¿Tú vives en este pozo?
No.
Sí, sabes que yo tampoco, se me nota.
¿Qué te parecen sus porches?
Hay árboles en todos lados, y no ponen tres metros más de tablas.
Prefieren vivir en esta mugre.
Bueno...
Viniste por trabajo, ¿no?
- Sí. - ¿Sí?
¿En qué?
¿No te molesta que te hable?
No, amigo.
Vine con otros. Compramos y vendemos. Sobre todo, caballos.
Nosotros también tenemos algo de trabajo.
En nuestras cosas.
Dijiste "sobre todo, caballos". ¿Por qué?
Quiere decir que haces otra cosa.
Sí, es cierto.
¿Sí?
Con nosotros, verás algo más que caballos.
Pero tienes que saber cómo se usa esa Colt, para empezar.
¿Sabes?
¿La usas mucho?
No como tú insinúas.
¿De qué otra forma la usas?
Tal vez la usas como martillo.
Es bastante nueva.
No la he necesitado mucho aún.
¿Aún no?
Parece que encontramos un tipo malo.
Sólo digo
que más al norte, los tipos como tú trabajan para gente como yo.
- Ya tengo trabajo. - Lo sé.
Sólo digo.
Tal vez oíste hablar de la familia Sykes.
- No, yo... - ¿Por qué no dijiste nada?
Hasta los vagos de aquí, si mencionas ese nombre,
saben con quién charlaste hoy.
¿Y tú no lo sabes?
- Ya te dije. - Sí, no lo sabes.
No nos conoces.
No eres de aquí.
Entonces, debes ser de China.
Toma.
Sostén esto.
¿Habrán cavado así esta zanja?
Si todo el mundo empieza a mear desde arriba por un tiempo,
tal vez surge un pueblo como este.
Verás...
Una liebre que queremos cazar tiene aquí su madriguera.
Sí...
Y te conviene no hacer más preguntas.
¿Quieres decir algo?
Es un poco tarde.
¿No sabes hablar?
Parece un truco para que hable yo y diga más de lo que quiero.
¿Llegaste por trabajo?
Sí, ¿de qué?
No veo ningún caballo, y si viniste a comprar algo, se vende abajo.
No, vine de visita.
Sí, claro.
Y otra cosa.
Ningún hombre sube tanto si no es por una chica.
¿A eso vienes?
Sí.
Sí, ya veo.
Ya veo.
Me imagino qué clase de puta vapuleada deben tener trabajando aquí.
No me mires así.
No hagas eso.
O tu cabeza bajará rodando hasta tus amigos.
¿Eso crees?
¡Mírate!
Se te sube la sangre a la cabeza por una chica que apenas conoces.
No hablé de ninguna chica.
Y yo que trataba de ser cordial.
Toma.
Que Dios los guarde a los dos.
- Qué asco. - Sí.
Tiene coñac bueno adentro, pero no sé qué más.
Sí.
Qué raro, se van acabando las casas.
Me pregunto si tu chica habrá visto a mi liebre.
Sería una lástima.
Si quieres, te cuento la historia.
De todos modos, te vas a enterar.
No, ya hablamos bastante.
Pues voy a decirte algo.
En estas tierras no se puede hacer mucho,
pero lo que hagas será vigilado, y no exactamente por Dios.
El orden existe porque yo te vigilo.
Uno vigila a su prójimo.
Ve qué soporta el otro y qué no.
Según mi padre, si ven que te dejas insultar,
te ponen a prueba.
Mejor mostrar que no dejas pasar nada, por mínimo que sea,
y que tu carácter es firme
y terrible.
Si titubeas, te quitarán todo
y no pararán hasta que no quede rastro de ti
ni de tu nombre.
Te conviene recordar eso.
Vamos.
Esta no es tu casa.
Tampoco es tuya.
Entra.
Ya lo acosté. Va a estar tranquilo.
¿En serio?
¿Por ella?
¿Quieres probar?
Si te importaba tanto, lo hubieras dicho antes.
Y me ahorrabas la caminata en subida, que no me gustó.
Sí.
Dejaré sólos a los amantes.
No vas a matarme. No serás tú.
No será aquí.
¿No lo conoces?
La mujer que vive aquí quizá sí.
No sé en qué andan, pero no te metas.
No, estaban...
Walter estaba por vender unas tierras.
No, él subía a buscarte.
No sé por qué, pero cuídate. Y cuida a ese niño.
¡Oye!
Ese tipo vino con otros. No sé si están cerca,
pero cuando él no vuelva, van a venir. ¿Entiendes?
Como vino él.
No, no sabes.
No sabes. Yo no tengo nada que ver.
Lo sabes.
Te dije que no lo conozco.
Y a ti tampoco. Tú disparaste.
Lo siento, Mary.
Tienes tiempo, pero no mucho.
¿Qué pasó ahí?
No lo sé. Hubo una pelea. No vi nada.
¿Sabes adónde irás?
Vamos.
Llévame contigo.
Tienes que llevarnos.
Por favor.
Ten.
Sostenlo.
Bien.
Vas a necesitar esto.
Vamos.
No podemos parar.
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Toma. Ten esto.
Un par más.
OESTE DE KANSAS CAMINO DE SANTA FE
Ya bebió bastante.
Desátalos a los dos.
Tienen mucho calor.
Sí.
Mójalos con eso.
Pero primero desátalos.
- No se ve bien. - Sí, señor.
¿Se topó con algo, Owen?
No, dicen que es el calor.
Se sueltan todos los rayos.
¿Es así, Sr. Buckhout?
Sí.
Pero el eje está sano.
Sí.
Muy bien.
Bueno...
Saquemos del sol a las demás, o terminaremos arreglando todas.
¿Chicas?
Perdón. Si no es molestia...
Agua.
Casi se nos termina.
Estaba por ir a mendigar.
Querida, el agua es para ellos.
Discúlpenme, muchachas.
Bueno...
Déjenme la que es para él, y les dono la mía.
¿Qué les parece?
Gracias, señora.
¿Qué le agradeces?
¡Cuidado con la carreta!
- ¡Owen! - ¡Controlen el caballo!
So.
¡Sostengan la carreta!
¡Córtenle las sogas al caballo!
¡No lo lastimes!
Para, lo lastimas.
¡Cállate!
¡Levanten!
¡Que se vaya!
Bien, suelten.
Señora. Señor Proctor.
¿Qué tienen ahí?
Buenas tardes.
No está terminado.
En Raleigh, hay un grabador que las prepara para imprimir.
- El verdadero artista es él. - Usted no aparece.
Pero eso responde mi pregunta.
Estaba por preguntar
si no habían visto que había hombres trabajando.
Sí, claro, los vi.
De pie.
¡De pie!
- Perdón. - Levanta el culo...
¡Suficiente!
Sr. Van Weyden,
si quiere algo, pídalo.
¿Lo pido?
Muy bien, voy a pedirles
que cuando vean hombres trabajando, vengan a ayudar.
Los dos. Esto no es ayudar.
- No, lo sé. - Un momento.
Mañana, presten atención a la hora.
Quiero que vayan a buscarse agua y preparen sus caballos antes que nadie.
Y no pidan ayuda a nadie.
Si eso implica madrugar más, madruguen.
El tiempo que se toman los dos todas las mañanas
hace que todos los demás nos rezaguemos.
Está bien. Es justo.
Eso espero.
Dígame, señora,
¿ese vaso es de ellos?
Le pido que lo levante y se lo devuelva.
¿Y si no?
¿Va a patearme a mí, Sr. Van Weyden?
Tal vez quiera enterarse delante de todos.
Maldita sea, Juliette, aprende a recatarte cuando se debe.
Aquí tienen.
Vale. ¿Está todo bien?
Bien. Voy a ofrecer mis servicios, sean los que sean.
Capitán, Sr. Kittredge, les pedimos disculpas.
Cree que nos ha dado una lección, ¿verdad?
Eso intenté, señora.
Veremos si aprendieron.
Siga intentándolo, Capitán.
Lo va a lograr.
Como el querido Sr. Kittredge,
que crió a los golpes a esos buenos muchachos.
Buenas muchachas, querrá decir.
Vaya, tiene razón.
Disculpen.
¿Owen?
¿Quieres que hable con ella?
Sabe que somos muchachas. Sólo habló mal.
Diamond.
¡Diamond!
Ahí va mi muchacha.
Tenemos una hora entera, pero alcanza con media.
Esto va a la perfección.
Señor, ¿ella sabe? ¿Ustedes dos hablaron de esto?
Sí, por supuesto.
Yo me ocupo de vigilarla.
Adelante.
¿Qué?
Pero... ¿y si ella vuelve?
Es una mujer tremenda.
La Sra. Riordan, sin ánimo de ofender.
No, no me ofendo.
Tienes razón. Es así.
Pero nosotros somos tres hombres grandes y armados.
Y el calor la deja más lenta.
Si son veloces, no habrá problemas.
Vayan, rápido. Adelante.
Si ve más soldados de la compañía K, mándelos.
Sí, señor.
¡Dejen eso! ¡Suéltenlo!
Señora, pare.
¿Que pare? Ven aquí.
No.
¡Tommy! Mira esto.
Volví a buscarle un sombrero a Ginny,
y estos dos se estaban llevando los muebles.
Señora, por favor.
Cierra la boca. ¡Deja eso!
Dicen que tú los mandaste.
¿Cómo va a robar de su casa las cosas de su propia hija?
Señora, yo...
Querida, ¡no! No. Basta.
Cálmate, ¿sí?
No, basta. Ya está.
- ¿Qué dices? - Cálmate.
No podemos enfrentarte.
Pero si me dejas mostrarte para quién es, lo entenderás.
¿Me permites?
- Sí. - ¿Me permites?
Está bien.
Muy bien.
Y ya basta.
Enseguida vuelvo.
Señora.
Buenas tardes. Buenas tardes, Sargento.
No estés al sol, Lizzie.
Srta. Frances, Srta. Elizabeth.
Ella es la Sra. Riordan.
Ma, las señoritas Kittredge.
Me lo hubieras dicho, Tommy. Qué ángel.
Dame eso.
Esas manos lavando cosas del ejército...
Me lo hubieras dicho, Tommy.
Esta es nuestra pequeña Rose.
La última de seis.
Es hermosa.
Y rubia, como Lizzie.
Tenía la misma edad cuando el Señor se la llevó a su lado.
Supongo que él la extrañaba tanto como nosotros.
Lamento su pérdida, señora.
Y yo la suya.
En fin, ya conoció a la Sra. Riordan.
No le faltarán protección ni provisiones mientras esté aquí.
Hugh.
¡Mira eso!
Son magníficos.
Creo que nunca los vimos de tan cerca.
Te doy el cuaderno.
No. Quiero que los miremos y nada más.
Está bien.
¿Qué hacemos?
¿Con ese vigía de allí arriba?
Ahora son dos.
Hermoso.
Tranquilo, Daniel. Sigue avanzando. Estamos bien.
No les molesta que miremos.
Deben querer ver cuántos somos,
hasta dónde avanzamos hoy y dónde paramos.
Cuando se abra esto,
da toda la vuelta con la primera carreta para que formemos un círculo.
Y que los animales queden adentro esta noche, ¿sí?
Ahí está.
Muy bien, a dormir.
Buenas noches.
Un momento.
Dijimos que no íbamos a pagarle derecho de paso a nadie.
Si quieren, podemos volver a votar por la mañana.
Pero por ahora, mantengan los ojos abiertos.
Y no esperen al ejército de Napoleón.
Si vienen, serán pocos y tratarán de espantar a los animales.
Encerrados así, tal vez se espantan sólos.
Sí, eso puede pasar.
Y si alguno quiere quedarse despierto vigilando sus cosas,
lo entiendo, pero por la mañana emprenderemos otras 14 horas de viaje.
Y después, 14 horas más.
Así nos preservamos.
Manteniendo ese ritmo.
¿Hugh?
¿Hugh?
Hablaban como si fueran apaches, Matthew.
No son.
Aún no llegamos a su territorio.
¿Y si son chiricahuas?
Ese es otro tipo de apache, así que tampoco.
¿Qué libros estás leyendo?
Te hacen asustar.
¿Necesita ayuda, Sr. Proctor?
¿Y está segura de eran ellos?
Sí.
Sí, eso parece.
¿Y usted no quiere hablarles?
No sabía. Como es un asunto de disciplina,
- pensé que usted... - No, entiendo.
Está bien.
¿Y su esposa? No tiene miedo de hablar con ella, ¿o sí?
No, en general.
¿Le preguntó por qué se bañaba con el agua de beber?
Creo que pensó que daba igual, como el agua es nuestra...
Pero no es de ustedes, sólo la llevan.
¿Sabe cuándo veremos agua de nuevo, salvo que llueva?
No.
No, y yo tampoco.
Pero sé que viene un desierto.
O sea que quizá se termine el agua y haya que sortear lo último que quede.
Y quizá no les toque a ustedes.
Dígale eso.
Hágame caso.
Miren cómo y cuándo se asean los demás.
¿Está bien? Y después imítenlos.
Eso haremos, señor. Se lo diré a ella. Y usted...
Y yo hablaré con esos hombres.
Gracias.
¿Caballeros?
Tengo entendido que había una señora bañándose junto a esa carreta esta noche.
Y que los dos la estuvieron mirando.
¿Es así?
Parece un rumor.
Yo no estaba, así que no sé.
Lo que sé es que hubo una queja, y el que las recibe soy yo.
¿Votamos para que él sea Capitán?
¿Te acuerdas?
Tengo este trabajo porque tuve suficientes votos, Sig.
Escúchenme. Hasta ahora, los dos me han ayudado.
Cuidan bien el ganado. No tengo ningún problema con ustedes.
Pero si hay otra persona que sí,
debo tenerlo en cuenta.
No sabes de qué hablas.
¿Disculpa?
Dijo que si una tonta quiere andar desnuda fuera de su carreta,
mejor que nos tapemos la cabeza con un delantal y nos entreguemos.
¿No es cierto?
No pienso que haya dicho eso, y creo que lo sabes.
No, no piensas.
¿Verdad?
Es posible que ese sea tu problema.
Puedes sentarte y escuchar nuestra versión,
tal vez fijarte a quién quieres regañar.
Pero, por tu aspecto, creo que preferirías irte y ya.
No se acerquen a esa mujer y su esposo.
Ya tengo suficientes preocupaciones.
Sí. Y ahí va.
¿Trajiste a su hijo?
No.
Bien.
No es bienvenido aquí.
Tráiganlo.
Pero aún no comieron.
No pasa nada.
- No has comido. - Toma.
Ve. Estoy bien.
¿Estabas con él?
Tendrías que haber estado.
Es tu hermano.
Sí, veo que...
Veo que fue un error.
¿Quién lo mató?
Un vagabundo. No lo conocíamos.
¿Sabes su nombre?
Sí.
Hayes Ellison.
Sabemos qué aspecto tienen él y su caballo.
Parece que tiene familia en Council Grove,
así que envié a Mike con dos más.
Tu madre dijo que lo llevaras adentro.
Hayes, ¿qué miras?
Cariño, no nos sigue nadie.
Vamos, atrápalo.
Vamos, atrápalo. Atrápalo.
Esto es una invitación.
Sin cargo. Es gratis.
Arde un poco, pero es bueno.
Agárralo.
¡Abel!
Espere aquí, jefe.
No toque eso.
Aún no es suyo.
¿Ves eso?
Lo vería si movieras tu cabezota.
Son seis o siete.
Deben estar bien armados.
¿Por qué no?
Esto me salvará la semana.
Deben venir bastantes si comercias con ellos.
Sí, me las arreglo.
Me gustaría saber adónde van cuando no están aquí.
Podrían ser a la luna, por los rastros que hallamos.
Les sugiero que se queden quietos y los dejen acercarse a ustedes.
Eso ya lo probamos. Prefiero estar en movimiento.
Hijo, tengo regaliz negro traído desde St. Louis. Aquí abajo.
Quiero ver uno de esos.
¿Esos?
Son revólveres J.H. Dance calibre 44.
Y creo que los ves bien desde donde estás.
Quiero uno.
¿Quieres uno?
Casi que todavía usas pantalones cortos.
Está bien. Se criará con el arma.
Jefe, dice que se va.
No se vaya, jefe. Le regalo otra copa.
El tema es...
que estos dos vienen juntos, no se venden por separado.
Díselo a él. Es su dinero.
Muy bien.
Seguro quiere probarlos primero.
Está bien. Que sea afuera, y él paga las balas.
Dice que si usted no le vende nada,
se va y se lleva su antílope hediondo.
Que se vaya al diablo.
Yo los recibo, malditos indios.
Viene con esa porquería a la rastra.
Le doy alcohol gratis. Y después, no quiere negociar.
Quizá no confía en la balanza.
Un momento.
Que alguien se lleve ese animal.
Hagamos negocios.
¡Russell!
Mira bien a este ejemplar.
Es posible que sea el que mató a tu gente.
Nunca se sabe.
Pionsenay.
Los mexicanos lo llaman "Puño".
¿Lo conoces?
Dale esto.
¿Qué te parece? ¿Te pesa mucho?
- Russell. - Estoy bien.
¿Qué es esto?
No te metas, Elias.
No estabas cuando empezó.
¿Podrás desenfundar antes que él?
Trata de darles a los dos.
No, no quiero esto aquí dentro. Váyanse afuera.
No pasa nada.
Quédate quieto.
Es un juego.
Si le ganas al chico, te damos las balas.
Si no, nos das el antílope.
¿Te parece justo?
No entiende.
Sí, entiende.
Sólo quiere otra bala.
Mira esa cara.
Vete afuera.
Eso es. Hagan espacio.
No te muevas.
Ya casi terminan.
No.
Se acabó.
Vete.
¿Esto es de él?
- Sí. - Dáselo.
Se terminó.
Dijo que se acabó.
¿Se los llevan?
Ya los pagaron.
¿Cómo sabes que son ellos?
No lo sé.
Pero hace rato tengo la sensación de que nos siguen.
Tengo que ir a ver.
Y si son ellos, quisiera ver cómo trabajan.
Hayes, hay todo un mundo adonde ir. ¿Sabes?
Nada nos obliga a ir allí.
Él tiene que comer, y yo quisiera...
Yo quisiera ganar algo, así que...
Después sí, vamos adonde sea. Tú eliges.
Podemos asumir el riesgo
una vez que estén seguros de que no estamos ahí.
Yo podría alcanzarlos,
decirles quién soy y entregarme.
Puedo decirles que nos dejaste en Bountiful, que te ibas a California.
Sí.
Seguro que te agradecen y se van.
Que hagan lo que quieran.
Lo único que saben de mí es que cuidaba al niño esa noche.
No tengo nada más que ver.
¿Por qué se tomarían la molestia?
Pregúntale a Walter.
Podría.
No sabes si sobrevivieron.
No tienes dimensión de todo esto, Mary.
Piensa hasta dónde llegaron
y cuánto tiempo llevan en esto por una vieja ofensa.
El hombre que vi subía a matar a todos en esa casa.
Y por lo tranquilo que estaba, parecía que iba a buscar el correo.
Ahora perdieron a otro de los suyos y están mucho más lejos.
No creo que vayan a ser más bondadosos contigo.
Entonces van a matarme.
Delante de todos.
No, te van a llevar a un lugar solitario, ¿verdad?
Esta noche nos quedamos aquí.
Una noche más.
Para estar seguros.
Para estar seguros.
Y vamos a dormir aquí, en el suelo.
O bajo la lluvia. No me avisaste que eras tan gracioso.
Estuve mal.
Podemos hacer una fogata.
Una fogata.
Mañana,
iré abajo a ver cuánto piden por una tienda de campaña.
Una noche más, y tendremos la comodidad de un hogar.
Lo siento. Cariño, hoy estoy de mal humor.
No me hagas caso.
Haremos lo que digas. Sé que tienes razón.
¿Me crees?
Cuando pueda lavarme y dormir, voy a estar mejor.
Estás bien.
Señora.
Voy a matar al general Jackson por ti.
Volveremos para el baile de primavera.
Y con el pecho lleno de medallas.
Te regalaré una.
¿Qué dices?
El Sargento dice que vernos alentará a los enemigos de la Unión.
Lo siento.
Estamos aprendiendo que pueden convocar a los jóvenes.
Y que después vuelven.
Claro que volvemos.
Y ganando más dinero.
Lizzie, espera.
Está bien, señora.
Lo entendemos.
En fin, Lizzie,
ayuda a tu mamá.
Nos va a contar de ti.
Señora.
¿Qué tenemos por aquí?
Mira esto.
Vaya que tendremos suerte.
Qué amable de tu parte.
Te lo traeré de vuelta, linda.
Te lo prometo.
No sé si habrá más de esas, señora.
Pero si Lizzie encuentra más para los otros muchachos,
ya ve lo importante que será.
Por supuesto.
Lo siento. No me di cuenta.
¿Lizzie?
Ninguno reconocerá que le da miedo no tener una,
pero esos detalles muchas veces son los que los hacen marchar.
Para ellos, ese pedazo de tela
es la bendición de su hija.
Y más de uno morirá con eso en la mano.
Así de importante será.
¿Desearía ir con ellos?
Al menos, tendrán salario de soldados activos.
Aunque la labor que hacemos aquí no se luce tanto,
eso no implica que sea menos importante.
Tal vez ahora le cueste verlo.
No, está caliente.
Quema, no lo toques. ¿Qué es eso?
¿Qué es esto?
¿Un cortapuros?
¡Es filoso!
Quieres que lo encuentre Hayes.
¿Te preocupa que te eche?
Entonces, lo dejo aquí, ¿sí?
Te hago el favor.
Parece que no puedes seguir tu camino.
Lo haré.
Eso dijiste. No lo sé. Ahora tengo mis dudas.
No toques esto. Quema. Juega con la pelota.
O quizá ya empiezas a sentir que eres la madre del niño.
Pero no te preocupes por eso.
El niño no es tonto, créeme.
¿Qué?
¿Te pareces a alguna madre que hayas conocido?
¿Y qué tal sería Hayes como padre?
¿Crees que él pidió esto?
No lo sé.
Pero lo intentaría. Tal vez.
Él estará mejor sin ustedes.
Si no es por Hayes, no sé qué estamos haciendo aquí, cariño.
¿Es por él?
No veo ningún problema en dejar a un hombre como él.
¿Cómo?
Es la única persona decente en todo esto. No sabes nada.
¿Tú no eres decente?
Como para ti, sí.
Está bien.
Sólo digo que nos vayamos.
Si me quedo más... Cielos, quizá tenga que buscar trabajo aquí.
Y eso te causaría la muerte, ¿no?
Ya me entretuve demasiado aquí.
Déjame pensarlo.
Mañana, cariño. Verás si hablo en serio.
Lo siento mucho.
Lo siento mucho. Él quería ver el burro.
El burro. Puede tocarlo.
Tócalo. Sí.
Gracias.
Muy bien, bajen todos.
Mañana sólo quiere diez.
Que los primeros diez formen fila, listos para trabajar.
Sólo si hablan inglés. ¿Entienden?
No quiere más chinos.
Que les digan que no quiere más.
No más chinos.
Así es. No más chinos.
Sólo si hablan inglés.
Vamos.
Tenías razón.
Eran Ruiz y ese alemán.
- ¿El Sr. Strauss? - Sí.
Los perdimos antes de pasar por el desfiladero.
Dijeron que estaban cansados.
Está bien.
No era su causa.
No lo sé. En algún momento, seremos muy pocos para seguir.
¿Y tus seis?
Están por convertirse en mayoría.
La verdad es que les gustaría ver otros resultados.
Como a todos.
Me preguntaron si a esta altura distinguirías a tus indios.
Creo que sí.
¿Qué significa eso?
Que encontrar indios, Elias, no es el problema.
Sólo pregunto si es tan importante distinguirlos.
No.
No lo es.
Bueno, en cuanto dejes de ponerte tan quisquilloso con eso,
puedo mostrarte cinco asentamientos como si fueran mis cinco dedos.
Y si no incendiaron tu pueblo,
habrán hecho algo igual de malo, o lo harán.
Y necesitaremos indios nuestros.
Eso es más fácil. Los compraremos.
¿Con qué?
Con todos los cartuchos que ahorraste al no disparar.
Ya sabes que los indios se vuelven locos por eso.
Un mescalero rastrearía a su propia madre por un cartucho.
Con una caja de balas, comprarías un ejército entero de indios. Lo sé.
No digo que debas
abandonar la idea de encontrar a esos Montaña Blanca.
Sólo digo que podrías vivir de esto mientras los buscas.
Mantenerte alerta.
No, no. Cielos, no.
Déjame ver.
Está bien.
Vamos.
No.
Dios mío.
Te haré dormir.
Despertaremos al niño, Mary.
En serio, estoy bastante...
Estoy agotado.
No del todo.
Quédate acostado ahí.
"Se llama Samson.
"O Sam, que es más corto.
"Sus padres están muertos.
"Por favor, cuídenlo".
Teniente.
Lo siento, estoy... Necesito un minuto.
¿Conmigo?
Espero que sea algo bueno, porque espantó a todas.
Sí, las haré volver.
Yo no suelo atender los chismes del campamento.
Pero parece que hubo...
Hay ciertos rumores
sobre nosotros dos.
Y me disculpo si ha oído alguno.
No tengo nada que ver con ellos.
- No, lo sé. - Y no...
Espero que mi comportamiento
no haya...
incitado ningún sentimiento en usted que yo mismo no pueda concebir.
¿Eso sería por estar casado?
Si algo de esto vino de mi amigo, el Sr. Chavez, entonces...
comprenda que a él
le gusta meterse en mis asuntos con la idea de ayudarme.
Tal vez vio la oportunidad de que usted sea feliz.
Y no cree que un motivo anticuado deba impedirlo.
Coincido con él.
No daré nada por sentado en cuanto a usted,
pero creo que eso que ensayó para decirme ya me lo ha dicho.
Estrictamente, no hay motivo para que se quede aquí.
Pero aquí está.
No se preocupe por su comportamiento conmigo, Sr. Gephart.
Hasta ahora, ha sido de lo más honorable.
En serio, me preguntaba cuándo cambiaría.
¿De quién es?
Russell, ¿de quién es?
De él.
Les juro que lo até.
Dios mío.
¿Qué haces?
Estás muy lejos.
Esto parece muy malsano.
¡Tarak!
¡Tarak!
Muy bien.
Al final, quizá nos ahorren el trabajo.
Cuando empecemos,
sube con esto y vigila que no venga nadie desde el río.
¿Piensas llevarte el arma arriba?
Está bien.
Quizá esta vez tengas más suerte.
¿Cuánto falta?
Dice que el viento nos favorece, pero quizá nos oigan aún.
No, no hagas eso.
Jefe.
Cuando yo diga...
¡Russell!
¡Russell!
¿Aún está todo bien?
¡Tú vigilas el río!
Mejor nos vamos antes de que se complique.
No creí que iba a ser tan fácil.
Sí, ¿y ahora qué crees?
¡Oye, Russell!
¡Vamos!
Ya terminamos aquí.
TIERRAS EN EL PUEBLO DE HORIZON
HORIZON UNA SAGA DEL OESTE
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