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Zulu
Bay, Mois.
Dime.
¿Tú te acuerdas de la boda de Mariana?
¿De qué me hablas? Mi amor,
de la boda de mi
hermana de Mariana, que si te acuerdas.
Ah, sí, sí, sí.
¿Le pasó algo a Mariana? Nene, no.
Solo que
Me estoy imaginando la
nuestra, y va a ser grandiosa.
Sí, sí. Sí, mi amor, grandiosa.
Ya yo quiero reunirme con Antoine
y contarle dos o tres ideas
que tengo para convertir a Catañer
en la Riviera Francesa.
Sí, sí, mi amor, en la
Riviera Francesa.
Ay, amor, veis.
Gracias por complacerme y
aceptar que la boda fuera en
mi poblado.
Sí, mi amor, en el poblado, sí.
¡Ay, qué mala!
Buenas, Doña Huelma.
¿Qué tal va todo? Hola, padre.
Yo aquí, te conocí en el
plebito todavía, comprando una cosita.
Sí, ya veo que le paso metiendo al pan.
Ustedes, de casualidad, no
serán familia de Padre Panchito.
Solo en manos en escrito.
Por lo visto, buenas noticias
en el texto, algo que puede compartir.
Ay, sí, padre, una boda.
¿Vas a tener boda en Castañer?
Bueno, todavía no, pero ya pronto.
Que bueno, me alegro un montón.
Va a ser mi primera boda aquí.
Van a ver pipas de doña.
¿Pipas de doña?
Ay, barrigas de vieja.
Ah, sí, y almojobonas.
Almojábanas y con calma padre
con calma lo que pasa es que
esta boda es de mi hijo
con Mauriz y yo creo que en
esta boda no va a guisar.
Veo lo que se refiere. Padre
perdóneme me tengo que ir
pero pero fíjense yo creo que
a la celebración usted puede
Buen día, padre. Buen día, bendiga.
Qué feo, Faelo.
A la verdad que está salgando
la escarmienta.
Eso llora ante los ojos de Dios.
Eso es así, licenciado.
¿Dónde vamos a llegar?
Y el curita ese, medio
modernista, ¿verdad?
No, si ya se han perdido los valores.
¡Ah, sí!
Gracias.
A la verdad que ese poblado
nos persigue hasta en San Juan.
Sí. Eduardo, por favor, tranquilo
con los tragos, ¿ok?
Tenemos que regresar.
Me he vuelto a castañar
después del almuerzo con
Eduardo, por favor.
Quita, huermita, quita, mi amor.
Si yo me paso, me
aprovechamos y nos quedamos en
San Juan.
Sí.
Y se puede saber por qué
está contentura.
Ah, ¿por qué estás contenta?
¿Tú quieres saber por qué
estoy contenta?
Sí.
Bueno, resulta que Doaldito
nos invitó a este almuercito
y dijo, y repito, cito,
Papi, ya es hora de que yo
enderezca mis...
Enderece.
¿También? Enderece es mi rumbo.
Y también nos dijo que
necesitaba nuestra ayuda.
Y también dijo que nos iba a
presentar a una amiga especial.
Amiga, pero subrayate eso, Wilmita.
Dijo, amiga, amiga, no amigo.
No dijo amiguito ni Mauriz.
Eduardo, por favor, que eso
no significa eso. Que yo
hable con él, por favor.
Claro que sí.
Claro que significa eso.
Yo he estado estudiando estos
casos bien de cerca. Escúchame bien.
Hay un estudio que dice...
que al igual que los hombres
heterosexuales,
a medida que les da con... ¿Ah, sí?
A mi razón esa.
Dime.
Pues dicen que de igual manera,
También puedes pasar con los
homosexuales, que también
sufren esa virasón.
Y pueden volver a ser heterosexuales.
Por favor, Eduardo, por favor.
Papi, mi mami les presentó a Lucía.
Ah, Lucía, pero qué gustoso
conocerte, mucho gusto.
Encantado, todo lo sabe.
El placer que me da conocerte.
Para mí es un honor, de verdad.
Yo estaba loca por conocerlo
porque Edith se pasa hablando
maravillas de ustedes todo el tiempo.
De su poblado en Castañeda.
Encantada, Lucía.
¡Eh, chapa cabaldito! Yo sabía
que tu algún día me acordé.
¡Siéntate! ¡Siéntate!
De tantos años yo viviendo en
San Juan, yo creo que esta
es la primera vez que tanto
tú como papi vienen a
visitarme, aunque sea para un almuerzo.
Ay, por favor, ¡eh, cabaldito!
¡Oh, Eddie!
¡Pero tiene que tener Eddie!
¡Pero para eso estamos los
papás, además!
Nosotros somos padres que nos
preocupamos por nuestros hijos.
que bueno que bueno oír eso
yo los invité a almorzar acá
el papi yo sé que yo te he
dado tantos dolores de cabecita
olvídate el sudor dicho eso
ya quedó en el pasado
bien ahora veremos de lucia
de mi si ok bueno pues yo
soy jueza aquí en el tribunal superior
en san juan y mira que guapa
suave suave suave pues nada
yo soy amiga de eddie hace muchísimos
años y yo lo admiro muchísimo
porque tiene una relación bien
hermosa con ustedes y yo
quisiera tener eso mi
compañero y yo no tenemos la
misma suerte nuestros padres no
no lo entienden y no aceptan
que nosotros somos gays.
¿Cómo? ¿Tú? ¿Tú dices...?
¿Compañera tú dices? ¿Qué? ¿Tú eres...?
Antes de que Papi vos recinta,
yo quisiera darle la noticia
que venía a darle en el día...
Espera un momentito, que me está...
A lobo.
Sí, diga, oficial.
Wilma.
¿Es Monchín?
Ajá.
¿Qué tal, amigos?
Yo aquí de nuevo, en el
barrio más lejos de Puerto Rico.
¿Sí? ¿Se recuerdan?
Hace unos añitos que se llevó
aquí a cabo aquella boda.
Y que debió ser la más grandiosa.
Y fue grandiosa.
Pero, en enredo, descubrimiento
y por querer ser bien comé...
¿Terminó? Ya se sabe.
Ajopados es mierda.
Y es que aquí, en la lejanía
del campo, la soledad y la bella...
Disculpen ustedes, pero la
verdad es la Hija de Dios.
Después de la unión de la
Nena, de la Hija del Dr.
Sal Duondo,
con que se casó con todas de la ley.
Bastante cabrita que salió.
Digo, ella, el pa y la ma.
En Castañer, las cosas
volvieron a la normalidad.
El hospital que dirige el
doctor Salduondo le dio duro
el huracán.
Los seguros no quieren
pagar y necesita urgentemente
una inversión.
Pero, como aquí no hay chavos, y mucho
menos para la salud, el Dr.
Salduando está buscando
un inversionista.
En el campo, la rutina se
repite y seguimos viviendo.
Cada vez hay menos gente por
estos lares y hay pocas cosas
que provocan que el poblado
entero se reúna.
El país mío decía que siempre
las codas son buenas porque
reúnen a la familia.
En los funerales también, pero
es menos alegre el encuentro.
Las tradiciones en el campo
de los pelorios en la casa
se han perdido, y es muy probable
que muchos, los de las nuevas
generaciones, nunca lo
han experimentado.
En el centro de la sala
ponían la caja con el
difunde, muchas flores de embuste,
los belones al lado de la
caja, el chocolate caliente y
el café no podían faltar, lo
hacían en unos hoyones de
comedores escolares, el queso
de bola y las galletas.
Y claro, siempre habían los
que se daban el trancazo
y llevaban su lagrimita en monte.
Ay, disculpen. No les quise
adelantar nada.
Pero el funeral también
incumbe a los saldos hondos.
Echen para acá. Echen para acá.
Pues, como les decía,
Monchín se trajo la muerte encima
por estar revolcándose con la
tomasa esa.
Para acá.
Cuando Monchá murió,
Monchín se creyó un tiney, ¿eh?
Sí, sí, siempre detrás de
todo lo que se movía.
Yo, cuando enviudé, me dediqué
a trabajar
y mantuve eterno duelo.
Porque bastantes veces que
Monchín me tiró el ojito.
Y eso no es nada, el hijo
del doctor viene para acá a
Castañera a casarse con el novio
ese que tiene.
¿Dónde va a quedar la sanidad
espiritual de este poblado?
Si te digo con los salvondos
siempre hay un drama, resulta
que el inversionista sureño
que el doctor está negociando
para el hospital,
es evangelista y ultraconservador.
Le pidió al doctor venir a
ver a Castañer
a experimentar el duelo,
porque entiende que es el mejor momento
para evaluar los valores de
nuestro poblado.
Supuestos valores de antaño
que se van a probar
con otra botita modernista que
se avecina.
Eduardo, tu has visto que
pantalones tiene el gringo, es
como si atreves a venir aquí
a hacer negocio.
Tú sabes que él quiere
conocer bien el poblado antes
de invertir, tenemos que darle
la oportunidad.
Y este es el sitio ideal,
bueno, dado la solemnidad del
caso uno pensaría que este
es el sitio donde todo mundo
se va a comportar, aunque uno
nunca sabe lo que puede pasar
en este poblado.
Pero es el negocio.
Le tenés que haber dicho que
esto no era ni el sitio, ni
el lugar, ni el espacio
para venir aquí.
Yo traté, pero él insistió.
Además, yo lo necesito.
¿Sí?
Yo necesito esa invencionita
para el hospital.
Y yo espero que después de
la muerte del país tuyo,
digo que Dios lo tenga en la
gloria, ¿verdad?
Se acaban las vergüenzas en
este poblado.
Mira acá, cambiando el tema
como unos locos.
Eduardo nunca te dijo qué es
lo que él quería decirnos
en el almuerzo allá, aparte
de presentarnos a la jueza.
Eduardo, Eduardo, tú no tienes
consideración conmigo.
Hace un año se me muere mami,
y ahora se muere papi, repentinamente,
y tú vienes con estas cosas.
¿No tienes corazón?
Perdóname, el corazón mío
está perfecto.
El corazón del país tuyo fue
el que se fue 17
por estar fototeando con la
nena de El Poblado.
Ay, es que me beso.
¿Qué me pasó allí, Matías?
Porque hay unos besajitos que
están perdidos.
No eran unos besajitos, era
una besajita.
Y no estaban nada perdidos.
Eduardo. ¿Y tú llegas a ver a Nieve
cuando la estaba entrevistando
allá en El Poblado?
Y cuando, cuando usted se dio
cuenta que a Monchil le
estaba pasando algo?
Pues nosotros estábamos, usted
sabe, en la brega.
¿Pero cómo que en la brega?
Usted sabe, en la brega.
Ah, haciendo el amor.
¿Nieves?
Teniendo relaciones.
Compartiendo el lecho.
En la intimidad. Sexualmente activo.
Estabamos ch...
Tomás, tranquila, no, no.
No se tiene que poner gráfica,
que nosotros entendemos muy
bien la situación.
Pero continúe, señora.
Pues estábamos pasando la...
muy chévere.
mi monchil se tomo unas
pastillitas, usted sabe, para
estar más vivito y justo
cuando pensé que
estaba en su mejor punto
comenzó a rezar. ¿A rezar?
Si me iba a rezar, decía ¡Ay!
¡Ay Dios mío! ¡Ay Dios mío!
Ay, mi huevo!
¡Ay, Dios mío!
¡Ay, Dios mío!
¡A tu salud celestial! Por favor.
Asimismo, quisiera morirme yo
como Mojica.
¿Mónchica? ¿Quién es Mónchica?
Ah, Munchi se llamaba Mónchica.
Chicos, no, no, no, no, eso es el plan.
Dítelo a ti, mira.
Muerto hambre, pero alto el
peso de bolas.
Vengan, mi hermano.
Parece mentira, padre.
Usted ven diciendo a ese infame
que desde que murió Muncha
le ha tirado a todo lo que se mueve.
Ay, vamos, Magna, respete.
Es que Don Moncho era un hombre libre.
Así dicen todos y todas.
Mire, padre, usted sabe que
hace varios meses atrás
él fue al hotel donde yo trabajaba
y empezó a flirtearme, a flirtearme.
¿Firtearme?
Ay, padre, usted sabe,
haciendo mi ojito.
¿Y usted de qué hizo?
Padre, por favor, usted sabe que yo soy
de las pocas jamonas.
en castañer, que no anda
estrujándose con cualquier tusa.
Además, los hombres están
escasos y eso no come yuca.
Ay, Magna, compórtase.
Estamos en velorio.
Así dicen todos y todas.
Bueno, padre, después que yo
tenía ahí la carnada,
le di la llave de la
habitación y me preparo
y me encuentro a ese viejo verde
con esa rama letera.
Padre, es una mujer débil.
Así dicen todos y todas. Ay, mamá.
Papá, nosotros vinimos tan
pronto pudimos.
¿Lo viste tan bella? Ay, abuel.
Se ve en paz, ¿verdad, mami?
Sí.
Sí, está en paz.
Parece que va a atravesar el
séptimo cielo con esa sonrisa.
Por lo menos murió feliz, con
esa sonrisa que tiene.
Oye, murió tranquilo en la
cama, ¿verdad?
Pues sí, adivinaste, es parte.
Pero no fue tranquilo.
Eduardo.
Oye, mamía, ¿le hablaste a
papá de Eduardo?
¿Qué? ¿Qué pasa con Eduardo?
Nada, nada, nada.
Hablamos después, estoy sensible.
Eduardo, por favor.
y con las armas cargadas a
la vista para que veamos
todos con que lo mató.
¿Qué? ¿Qué?
¿Pero qué pasó?
Nada, nada, nada, es cosa mía.
¿Y cuántos meses son?
Ocho largos meses. No sé,
cuando veníamos entrando por la área
que eso no paraba de patear.
¿Te imaginas que lo tengamos
aquí en Castañer?
Lo dudo, si aquí lo que
venía era hacerlo, no para
irlo, mi amor.
Buenas.
Ay, hola. Doctor, saludos.
Mariana.
Los acompaño en su dolor.
Gracias.
Monchina. Qué grande era. Qué tipazo.
Huelas alto, monchino. Huelas alto.
¿Este es Billy?
¿Tú qué haces acá?
Hombre, que tan pronto lo superas.
¿Qué, pa' acá?
Además, acuérdate que aquí fue
la última vez
donde yo me apunté la cherry, ¿verdad?
Oye, y no me equivoque,
porque acabo de ver esta
prieta encendida que...
Bueno, bueno, ella estaba supertriste,
y hay que consolarla. Sí, sí.
Estaba vulnerable.
Así que esa va a ser mi misión.
¿En serio?
Sí.
A consolarla.
Mi amor, tú puedes llevar a
Nenia al cuarto.
Claro, mi amor. Vente, papá.
Vámonos para allá.
Y abre la bonita, ¿sí?
Claro que sí.
Y de paso, busca las maletas
y lo oculto.
Si lo llevas al cuarto,
empieza a desempegar.
OK.
Y de una vez me traes algo
para el dolor de cabeza
que lo tengo en su medio.
Cómo no, mi amor.
Que pare, ni se pone negre.
Mi vida, ¿tú dijiste algo?
No, que te voy a buscar las
pastillitas y que si querías
algo, la nevera.
No, OK, bye.
Hello.
Mariana, ¿llegaste?
Sí, estoy aquí. ¿Y tú dónde estás?
Aquí, en el parking del
negocio de Carlito. ¿En serio?
¿Por qué? Llega a la casa.
No, no, no. Primero llegaste
acá un momento.
Necesito hablar contigo algo de...
Te cuento acá, antes de llegar allá.
Dale.
Déjame avisarle a Ender y llego allá.
Esta si ya está ocupada.
¿Verdad?
¿Qué tal, padre?
Hace tiempo que no la veo
por la chorcha.
Padre, le he dicho muchas veces
que la traducción de church es iglesia.
No es chorcha, que se oye feo.
Pues sí, realmente, hace
tiempo que no voy por su iglesia
porque es que desde que se
fue el padre Pachi,
yo me cambié para la
iglesia evangélica.
Y por cierto, con los vientos
que soplan ahora
con la boda gay,
Usted se va a caer sin feligreses.
Pues qué pena que no le
gustan mis sermones.
No es eso, Padre, no diga eso.
Es que los evangélicos se
reúnen en los miércoles.
Es el día que yo tengo libre.
Además, yo creo que el pastor
me está echando el ojito.
Ay, ¿qué le puedo decir?
El señor obra por senderos misteriosos.
No creo que sea eso obra del señor.
Porque usted no ha visto cómo
el señor me mira
cuando yo entro a la iglesia.
Ah, usted dice el pastor.
Pues claro, ¿de qué otro
señor yo voy a estar hablando?
Buenas noches, familia.
Hey, me uno su dolor, ¿saben?
Ay, señor, nos acompaña en
su sentimiento.
En su sentimiento.
Yo siempre se lo dije a
Monchín que se lo iba a
llevar para Teco.
Porque yo le decía que él no
tenía edad para estar dándole
tan fuerte a la jebota de Tomasa.
Mira, por favor, no hable de
esa manera de fuerte y jebota.
Ay, madre, perdone, pero es
que a mí me encanta la
novela de los Altuando.
Mirta, el señor te ha ido.
Pues mira, el señor no me ha
hecho nada todavía.
¡Ah! ¡Ay, ese señor!
Señores, se nos fue Monchín.
¿Eh? Estamos prestados.
No ha habido aquí en Castañer
un hombre más jecto, más
devoto, más ecuánimo.
Bueno, ser un apóstol.
Aunque dicen que murió sembrando yucas.
Tenía la prita hasta reñado, mi hijita.
Maquito, tu mujer está
calientito, tú estás bien.
Tú tienes tu testamento al día.
Mira que no vengan los
cormilluzes y jastros tuyos a
quedarse con todos.
Ay, dejé las nidrecitas sin nada.
Me llaman, ¿sabes?, cualquier cosa.
Uno nunca sabe.
Doctor Salgondo, manito.
Lo acompaño en su dolor, ¿sabes?
Gracias, licenciado.
Tiene las manos llenas y ese
cocolito tan lindo.
Los he cogido por ahí para crearlo.
Ese cocolito, como usted le
llama, es mi nieto.
Amiguita, ese es el de Mariana.
¿Y qué pasa? ¿Lo puso al sol
ahí y se le pasó?
Está hueldón ahora.
y yo le paso 15 pesos al
año sí sí de verdad yo soy
filántropos y todo mire
porque yo tengo una fotito
no me permiso licenciado tengo
cosas más importantes que hacer
dile adiós adiós licenciado
pero la fotito de
pero es verdad mire
mire aquí está
mire lo hay comiendo avenita
señor a mí y vaya.
Adiós cara, parece que se
murió alguien.
¿Y quién será?
¿Qué pasa muchachos? ¿Quién ha
pasado mejor vida?
Parece que ese difunto era
una persona bien conocida
porque aquí está todo castañer.
¡Yo estoy aquí! ¡No me pueden ver!
¡Yo estoy aquí! Es que...
es que yo estaba... ¡Yo estaba!
¡Yo estaba!
¿Te puede verme?
Claro que te puedo ver.
Pero ¿y cómo todos aquí no
pueden verme?
Monchín, ¿no te has enterado
que ya estás en el más allá?
Perdóneme, caballero, yo estoy
aquí y me siento mejor que nunca.
Ay, monchín, sí, sí, sí.
Eso mismo dice tu expediente.
Estabas muy bien contando una
potra 40 años menor que tú,
con cinco cervezas y cuatro
pepas negras arriba. ¿Cómo haces?
Vaya manera de adelantar tu
arrivo al más allá.
¿Y eres tú?
no no no no no monchín el
jefe está ocupado allá arriba
y de hecho se supone que tú no
llegaras aquí hasta dentro de
10 años pero así es el
destino y el libre albedrío pero si es
que yo nunca en mi vida me
había sentido tan y tan bien.
Cuando Monchap partió, me dejó
solo y triste,
y estaba hecho un padrón de...
¡Edwardito!
¡Morió!
¡Ay, nene de tío!
Te invitaría a uno, pero estás...
Olvídate de eso.
¿Qué te pasa?
¿Estás triste por lo de abuelo?
Claro, Mariana, que estoy
triste por lo de abuelo.
Pero no es eso lo que me
tiene en depres.
¿Y luego que no estás aquí con Mauriz?
¿Qué pasa?
Eso mismo, que no estoy con Mauriz.
Todo iba bien.
Estábamos pasándola de maravilla.
La pareja perfecta.
Hasta que empezamos a salir
como unos amigos come-come de él.
Ay, yo no sé cómo me
convenciste de venir a este guestbook
desde las amigas activas tuyas.
Ay, tranquilo, que la vamos a
pasar bien.
Ay, sí, claro. Y te voy a
advertir algo.
No te quiero ver bebiendo mucho.
Que después vienes y te pones
igual de diva que ellas
y me dejas solo.
Ay, por favor, ya.
Ay, por favor, ya.
Siempre haces lo mismo.
Ay, qué bueno que llegaron.
¡Ay, qué lindo papi! Qué suelo.
Gente, escuchen este cuento.
Ustedes saben que Robert y yo
nos pasamos
viajando el mundo entero.
Y en un viaje a París, en
la torre Eiffel,
Y este macho me pidió matrimonio.
Ay, estuve llorando toda la noche.
Lo mejor de todo es que
tuvimos una boda exquisita
en Zambia y una luna de miel.
¡Uy, un sueño! ¡Qué mónaco, eh!
Lo único que no le perdono
es que este tiene un amigo
que se dedicó a retratar en
toda la boda
y a publicarlo en todas las
revistas chic de San Juan.
¡Ay, qué barbaridad!
Bueno, nosotros ya tomamos la decisión,
pero luego de haber escuchado
todos esos lugares magníficos,
yo tengo que consultarlo con my love.
Porque yo quiero, qué sé yo,
algo así, diferente,
en otros lugares, Grecia, Roma,
algo así, cosas diferentes.
¿Qué tú crees, mi amor? Consultar ¿qué?
Consultar ¿qué?
Consultar ¿qué, mi amor?
Es que, Morris, tú y yo ya
decidimos casarnos en Castañer.
¿En Castañer?
¿En el norte de España?
No, abuelita, en el centro.
En el centro de Puerto Rico, en Lares.
¿En Lares?
¿En el campo?
¡Ay! Esto va a ser una boda híbara.
Yo me pongo una maporta.
Yo me pongo una amapola.
La verdad, me voy a verificar
cómo está todo el día.
No, déjalo tranquilo.
Déjalo que va a dar golpe.
¿Cómo que tú vas a hacer esa
boda en el campo?
Bueno, es lo que él quiere.
¿Cómo que es lo que él quiere?
Yo te voy a decir una cosa.
No es lo mismo sacar
la cabra del campo
que el campo de la cabra.
Yo lo digo, honestamente.
Piénsalo bien, ¿eh?
Bueno, estamos grandes ya.
Desde ese día,
me fui para mi apartamento
viejo y no nos habló.
No pensé que yo fuera a
querer tanto el trapo de
pobladito este.
¿Y ahora qué? ¿Yo estoy aquí o dónde?
Bonchín, aquí hay algo inconcluso.
Te toca a ti averiguar qué es eso
para que te dejen entrar al
próximo nivel.
¿Otro nivel?
Mm-hm.
¿Un nivel más arriba o un
nivel más para abajo?
No, Monchi, no.
Aquí nosotros no miramos los niveles
como que más arriba o más abajo.
Simplemente que hay uno donde
hace un poquito más de fresco
y en el otro se te van a
quemar hasta los pelos de la navidad.
Pero, jefe, pero ¿cómo hacemos?
¿Cómo me comunico? ¿Cómo averiguo?
Eso ya lo irás averiguando poco a poco.
Pero no hay un manual de instrucciones,
una página de Internet o nos tuiteamos
porque la jeva me tenía al
día con todas esas cosas.
Hay un propósito para todo, monchino.
Eso lo irás descubriendo poco a poco.
Te adelanto que hay varias reglas.
Número uno.
Como saliste muy poco de
Castañer, tu lugar de
movimiento está limitado
solamente a aquellos lugares
donde tú dejaste alguna huella.
Número dos, solo podrás tocar
aquellas cosas que en vida
les tenías cariño y pasión y
que afectaste de alguna manera.
Y por último, solo podrás
intervenir en situaciones que
impliquen vida o muerte de inocentes.
Pero, ¿así? ¿Pero solamente tres
instrucciones nada más?
¿Sí? ¿Por qué sí?
Yo me acuerdo de tu boda.
Qué mucho disfrutamos y cómo
bebimos y papi, papi sí que no paraba.
Ese sí que bebió,
pero a pesar de cómo estaba,
yo estaba feliz con él porque
en ese día, él me abrazó, me
habló y de la nada.
Ay, se gasó la luz de mis ojos.
Claro, tu orgullo.
Ay, no te pongas celoso, que
los dos son mi orgullo.
Adiós.
Chicos...
Eduardo, lo que pasa es que
entender contigo es distinto.
Acuérdate que cuando yo me
estaba criando...
Sí, papi, papi, ya, ya, yo entiendo.
¿Qué tú?
Espera.
Entiendo.
¿Tú tienes tu teléfono ahí?
¿Ah?
Sí.
Saca el teléfono ese, sacalo
y me agrada.
Ahora mismo, yo, el doctor
Eduardo Saldondo, distinguido
residente del poblado de Castañer,
Declaro que tengo dos hijos
maravillosos, Mariana, que se
acaba de casar hoy, y Eduardito.
Al cual les prometo, el día
que se acase con Mauriz,
va a ser la segunda boda más
grande que haya visto este poblado.
¡Ya está!
Ay, Eduardito, yo creo que lo
mejor que hiciste fue venir para acá.
Ahora vamos al velorio del
abuelo y cumplimos con él.
Y lo otro, pues mami y yo
conspiramos y agregamos con papi.
¿Hasta cuándo tú piensas estar por acá?
Pues señor, si no tengo por qué...
Ah, venga, que tú estás sin
jeo y sin trabajo.
Y tú no puedes beber.
Un...
Mariana, total, revivir la
idea de una boda en este
momento va a ser algo complicado.
Y yo que había hablado con
mi amigo Antoine,
el mejor wedding planner,
para que viniera a cotizar y
a conceptualizar la boda.
¿Cómo?
El velorio de vuelo.
Solo podrás tocar aquellas
cosas que en vida les tenías
cariño y pasión. ¡Espera, espera!
¡Espera, espera! ¡Espera, espera!
¡Espera! ¡Espera, espera!
Espera, espera!
Espera, espera, espera.
A ver, es que en este momento
esto es un poco fini.
A ver, a ver. ¿Qué haces?
A ver.
¿Dónde se va?
El tipo roncaba de que era
un virtuoso allá abajo, ¿sabes?
Pero ese tipo, hasta en el
Maja, ya está brutal.
¡Vamos!
Suelta, viejo mañoso.
¿Para qué era lo que tenía?
¿Una caneca o un litro? ¿Una caneca?
Oye, pero eso está duro.
Pues agarraste otra cosa.
¡Vamos! ¡Vamos! ¡Vamos! ¡Vamos!
¡Vamos! ¡Vamos! ¡Vamos! ¡Vamos!
¡Vamos! ¡Vamos! ¡Vamos!
¡Vamos! Ay, Wilmeita, le acompaño
los sentimientos.
No somos nadie, estamos
prestados en esta tieja.
El otro día, yo hablando con
Mochis y mire.
No, así es que le vi.
Ya, así es, licenciado, pero
hay que tener resignación.
¿Le puedo ofrecer un café?
Fíjese, me lo doy. Muy amable, ¿sabes?
¿Lo quiere Negro?
No, Negro no.
¿Con lechita, negro?
Wilmita, yo he escuchado
cosas, ¿verdad?
Y yo quisiera dar un buen consejo.
No es que yo no esté de
acuerdo con el modernismo
y con la sociedad civil de la Antara,
pero eso de celebrar actos impuros aquí
como que no está bien visto
en estos lares, ¿sabes?
Pues fíjese, licenciado, que
no le entiendo
de qué me está hablando, pero
los actos de chisme
y de entrometimiento son
bastante más impuros.
Y hay demasiados profetas con
lenguas viperinas y venenosas.
Permiso.
Miré el café, ¿no?
¿Qué tal, Mr. Mac?
Mac-Colon.
Mac-Colon, venga.
Chocolate, galleta y queso e bola.
Pero, miré, no coma mucho,
porque después se va a pasar
toda la noche
dando Mac-Colon en el inodoro.
tú debes ser mariana eso soy
yo y usted quién es mi
nombre es rogelio un viejo
amigo de la familia que hace
tiempo no venía por aquí
comprendo y ya saludó
a mis papás no no no no he
querido molestarlos con tanta
gente ocupándolos
verdad pero ya mismo llegó a
eso bueno pues mucho gusto
me tengo que ir porque tengo
que atender unas cositas y a
mi esposo es
Sí, por supuesto, claro.
Con su permiso.
Buenas.
Buenas.
¿Es usted de la familia?
No, yo trabajé hace mucho
tiempo por aquí.
¿Ah, de veras?
¿Y de dónde es usted?
Yo soy de Los Padillas, cerca
del lago Guayo, aquí en Castañer.
¿Y qué tipo de trabajo usted
hacía por acá, en Castañer?
Marinería. Y de todo un poco, cuando
era joven yo le metía mano a
cualquier cosa.
¡Una pregunta!
Amigo, ¿cómo estás?
¿Usted es de los Padillas de
la Edad de Pileta, yo escuché?
Sí, hace mucho tiempito de
eso, ahora está.
¡Qué bien, mire!
¡Disenciado Prieto para servirle
a usted!
Prieto de apellido, ¿sabe?
¿Ya conoció a los sordondos?
Sí, sí, ya los conocía.
Esa familia es emblemática
aquí en Castaña.
Siempre están metidos en líos.
Mire, resulta ser que Mariana,
la hija de ellos,
se casó con un negrito de Castaño.
Y gracias a mis habilidades
legales e investigativas,
y en arra de garantizar la
felicidad de esos dos seres
y la de mi poblado,
yo averigüe que esos dos muchachitos
pudieron haber sido hermanos.
Pero después se supo que no
eran hermanos más
porque ella no es hija del doctor,
ella es hija de un jardinero
que llegaba por ahí
en la finquita de doña Wilma,
mientras él estaba en catánoa
y acabreando, ¿ah?
Venga, a la verdad que esa
es mucha información la que
me acaba de dar.
Dígame una cosa, ¿usted es
abogado o el chismoso del pueblo?
Manito, yo las canto como las veo.
Después, mire, se le murió la suegra.
Ahora, mire, se le muere el suegro.
Y encima de eso quieren hacer
la boda de dos machos aquí,
porque Eduardo, el hijo de
ellos, es de los de...
No, no, no, si esa gente lo
que tiene aquí es un verdadero bacán.
Tira la piedra, esconde la mano, ¿eh?
Dios te salva, María.
Llena eres de gracia, el
Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres
y bendita el fruto de tu
vientre, Jesús.
Salve a Dios, madre de Dios,
rueda con nosotros los pecadores,
aborren la orden de nuestra
muerte, amén.
Dios te salve,
María, llena eres de gracia,
el Señor es contigo,
bendita tú eres entre todas las mujeres
y bendito el fruto de tu
vientre, Jesús.
¡Santa María, madre de Dios,
juega por nosotros!
¡Ahora y de ahora, su muerte amén!
Dios te sabe, María, eres
llena de gracia,
El Señor es contigo, bendita
tu eres entre todas las mujeres
y bendito el fruto de tu
vientre, Jesús.
¡Santamaría, marido!
¡Pregámonos por lo que hagamos!
¡Amo en el amor de Dios!
¡Dios te salve, María!
¡Santamaría, marido!
¡Bendito! ¡Dios mío!
¡Llena eres de gracia!
El Señor es contigo, bendito,
el fruto de tu vientre, Jesús.
Amén.
Amén.
¡Así dicen todos y todas!
Buenas tardes, familia.
Buenas tardes, bellas damas.
Buenas tardes.
Oye, ese doncito que llegó
ahí se ve de lo más bien.
Ay, a mí desde que me dio
la menor pausa me da como
unos calentones.
Sí, pero a quien le está
haciendo ojitos es a mí. ¿A ti?
A ti, el único que te hacía
ojitos era Monchín.
Dijo, a ti, a las viudas,
las divorciadas,
y a todas las mujeres
necesitadas del poblado.
Entre nosotros había algo especial.
Hemos llegado a este campo santo
para dar cristiana sepultura a Monchín,
a su querida pueblito de Castañer.
Sé que de barroco de iglesia
lleva poco tiempo,
Pero yo puedo ver por la
cantidad de gente que está aquí,
que Moncín, nuestro hermano,
es muy querido.
Antes de hacer la oración final,
¿quizá alguien desee decir
algunas palabras?
Yo, yo, yo, yo, yo.
Yo, yo, yo, señoría.
Yo quiero decir una palabra.
Yo me recuerdo muy bien, me
recuerdo muy bien
cuando todos decían por ahí
que nosotros éramos unos pa.
Eso que está allí el gran
filósofo el signo de Pekio,
él dijo que nosotros no éramos pájoras,
pero que pasara que nosotros
no trabajábamos del lunes a
viernes, y los sábados y los domingos,
descansábamos los baños.
Yo quisiera decir unas
palabras si la familia me la opende.
¡Más asesinas! ¡Más asesinas!
Yo sé que ustedes piensan que
lo de Monchín y yo era algo
impropio, pero...
¡Ay, yo quería ser viejito!
¡Ay, tenía tantas virtudes! ¡Ay, sí!
¡Se las sacaste todas las virtudes!
¡Eso no es cierto!
¡Claro que es cierto! ¡Tú les
sacaste la vida!
¡Eso no es cierto!
¡Lo nosotros era amor!
¡Sí, dicen todo y toda!
Adamísimos hermanos, este no
es el lugar para deslizudar
esas cosas de amor.
Se equivoca, padre.
Este es el lugar perfecto.
Soy un hombre enamorado que
viene aquí de rodilla
De manera bien sencilla pero
bien desesperado
Sé que es inesperado y que
tú no me quieres ver
Pero yo quiero volver a
tenerte entre mis brazos
y por eso yo me caso contigo
a quien castañe
¿Te quieres casar conmigo?
Sí, sí
Sobre mi cadáver, o sobre este
pues el poder que me confiere
el código civil
el penal, el celestial
Me ahorra, me obliga, me
lanza el vórtice de la opinión pública
y no permite que yo permita,
y valga la redundancia,
que se celebre aquí ese acto
de lujuria,
ese acto de alevosía.
Dice que dos machos vengan
aquí a rejuntarse,
dice que legalmente en el
poblado de Castañer,
llenándolo de ignominia.
Me comí el diccionario hoy, fíjese.
Doña Idalia, tenemos que hablar.
Sí.
Bueno, doctor Salduondo, la
verdad es que ustedes,
cuando celebran algo, llevan
la tradición al extremo.
Pita, pita, por favor, por
favor, por favor, déjame en paz,
que tengo un dolor de cabeza
que no puedo ni dormir.
Ayer vine del cementerio,
derechito, para acá, para el hospital.
Me he quedado a dormir en mi oficina.
No he querido ir ni para casa.
¡Qué arraigo! ¿Y eso por qué? ¿Por qué?
¿Por qué?
¡Ah, Magda, por qué! ¡Jendito sea Dios!
Estoy increíble. ¿Por qué, por qué?
Todo lo que he hecho por
este poblado, por mi familia.
¿Y con qué me pagan?
En casa estaba ya repuesto de
lo de Mariana,
que había venido a casarse
aquí y se lo había dicho todo el mundo,
menos a mí.
Menos a mí. Yo fui el último
a enterarme.
¿Qué yo hice? Enfrenté la situación.
Y luego viene un huracán
María y echaba al hospital.
¿Y qué yo hago? ¿Enfrento la situación?
De verdad, me dio trabajo a
mí cuando...
cuando el hotel se
me fue con el huracán.
¿Por dónde yo iba? Por lo de
dar el frente. ¡También, también!
¿Qué más me va a pasar a mí?
¿Qué más me va a pasar a mí?
Y antes de que se fuera el
padre Pachi del poblado,
fui a la iglesia a confesarme
y le dije a papá Dios,
dame un break, dame un break.
Y entonces sucedió... ¿Qué
sucedió, qué?
Pues que primero se murió doña Monchá.
Que Dios lo tenga en la gloria.
Que va a descansar.
Y yo pienso, bueno, pues
finalmente, la paz llega a casa.
Y ahora se muere monchín.
Que Dios lo tenga en la gloria.
Sí, es verdad, también.
Y yo, con un poco de tristeza, ¿verdad?
Y digo, bueno, pues ahora, finalmente,
habrá paz en casa, se
acabaron las obligaciones
y las responsabilidades, ¡pero no!
Ahora pierdo el inversionista.
Y no es porque sea un mal negocio,
sino porque el gringo piensa
que la mitad de este poblado
y mi familia
¡Soy un anglo de perdición!
Doctor, doctor.
Cójalo con calma, cójalo con calma,
que todo va a salir bien.
Ay, Dios mío.
Oiga, doctor, yo sé que no
es el momento,
pero yo quisiera pedirle algo.
Yo necesito que usted me
ponga número uno
en la lista de invitados.
Sí, porque la otra vez por
poco me dejé afuera.
A mí ni siquiera me invitaron.
Sí, y esta vez siempre es la
que yo no quiero perderme esa boda,
porque yo nunca he ido a una
boda que yo tampoco.
Ah, Dios mío.
Yo sé, yo sé, lo sé, sí.
Aquí se aplica el refrán ese
del que la hace la paga, ¿sí?
Pero ¿cuántas más me quedan
por pagar, papi, tú y yo?
¿Y por qué?
Chicos, quítame el guante de la cara.
Está bien, yo acepto que en
mi época de juventud me eché
mi canita al aire,
pero que a mí también me
pegaron los cuernos, y tú lo sabes.
O sea, primero mi hija decide
casarse sin consultarme,
y ahora estoy a punto de
perder el hospital.
Ay, como si fuera poco, pues,
tengo que sacarme mis ahorros
para pagar un pari que me va a costar,
aparte de la humillación que
seguro voy a pasar.
Tienes que mudarme de este poblado.
Pero, doctor, no sea tormenta.
Por lo visto, usted no está
contento con la noticia.
No, no, no, padre, yo...
Ay, yo estoy tan feliz que
estoy brincando en un solo pie.
A mí me encantan las bodas.
La gente dice que las bodas
de los aluandos
están llenas de sorpresas.
Pero lo que te ocurre no es
castigo por los chufles que pegaste.
Padre, usted quiere decir
chifles, ¿verdad?
Pero déjeme decir una cosa,
que a mí también me pegaron
los cuernos.
Pues, chifles, cuernos o
canitas al viento.
Al aire, se dice canitas al aire.
Como sea.
Los hijos puros los aman
sobre todas las cosas.
Además, no tengo nada a aportar.
Dios te ayude, mi hijo.
Papi.
Muy bien.
¿Qué?
¿Qué pasó?
No me digas que tú me vienes
a traer otra mala noticia.
¿Mala noticia?
¿Edwardito esté enamorado y
quiere hacer la boda aquí, al
igual que yo?
No, mi amor.
Al igual que tú, no.
En esta boda, Mariana, hay dos novios.
¿Sabes cómo es este poblado?
Me lo van a estar recordando
hasta el último día.
Papi, tú se lo prometiste, Edwardito.
Tranquilito, Fermín, que lo
único que hice fue ponerle un
poquito de anestesia y ahora
lo vamos a coser.
Anestesia, ¿por qué, doctor?
Yo no siento esta mano, yo
no siento ni esta, yo no
siento ni el cuerpo entero.
Buenos días, doctor, buenos
días, ¿cómo estás?
Adiós, Fermín, ¿dónde tú
metiste esa mano?
Te fastidiaste, ya no puedes beber.
Doctor, díganme una cosa, lo
que dice la Neymar esta es
cierto, tranquilo, Fermín,
que para eso siempre tenemos
esta otra mano, mire, esta misma.
¿Y usted, licenciado, qué
quiere por aquí, ah?
Usted sabe que no puede
interrumpir estos procedimientos.
No, no, tranquilo, manito, ¿verdad?
Yo venía a decirte que yo
pasaba por tu casa
y no es que yo sea chimoso, ¿verdad?
Pero yo vi yendo para allá
como que a un apuesto caballero
que, aunque ya he entrado en edad,
se me pareció mucho al alinero.
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